MÉXICO: DE LA NACIÓN MESTIZA A LA CONSTRUCCIÓN DE LA UNIDAD EN LA
DIFERENCIA
La necesidad de incluir a los pueblos indígenas como ciudadanos plenos, creando espacios de legitimación
de sus procesos vivenciales y reconociendo la diferencia cultural como un hecho y un derecho.
Es necesario construir sujetos y espacios sociales de encuentro que permitan reconocernos como
sociedades de conocimientos (Olivé, 2009) que dialoguen, intercambien y se enriquezcan mutuamente.
Así, podremos generar procesos de desarrollo que respondan a nuestros contextos y posibilidades donde
los intercambios se rijan por la equidad y la pluralidad epistémica.
Se requiere de un arduo trabajo a fin de contrarrestar la presencia de un pensamiento que no valora la
existencia de otras culturas, minimiza la presencia de los pueblos indígenas y les niega legitimidad a sus
formas de organización social y política bajo la premisa de que “aquí todos somos mexicanos”.
✤ Potencie la lucha contra la discriminación social, institucional e interpersonal (Stavenhagen, 2002) que
constituye uno de los saldos de la política de asimilación del Estado mexicano.
✤ Posibilite que todos los mexicanos asumamos la pluralidad de la composición del país como una riqueza,
y nos comprometamos con su valoración, mantenimiento y desarrollo.
✤ Permita el diálogo de saberes entre las distintas culturas con pleno respeto de las diferencias.
✤ Se construya tanto el currículo como las prácticas docentes necesarias para que las niñas, los niños y
adolescentes desarrollen, desde las formas de pensamiento de su cultura, los sistemas de producción de
conocimientos y las tecnologías necesarias para su persistencia como sociedades culturalmente
diferenciadas a partir de la concepción de México como país que propone la unidad en la diversidad.
La Nueva Escuela Mexicana (NEM) reconoce como una de las directrices de la propuesta curricular la
construcción de la unidad nacional desde la diversidad de sus grupos, organizaciones, pueblos y sujetos,
“[…] considerando la diversidad de saberes, con un carácter didáctico y curricular diferenciado, que
responda a las condiciones personales, sociales, culturales, económicas de los estudiantes, docentes,
planteles, comunidades y regiones del país”
La interculturalidad crítica
las culturas son el resultado de las formas de vida de las personas y de los grupos que las han construido,
y están profundamente enraizadas en las condiciones en donde son producidas. Ninguna cultura es
superior a otra, todas son producto de la acción de quienes las constituyen. A su vez, esas culturas
generan mecanismos para la formación de nuevas generaciones mediante complejos procesos de
educación familiar, comunitaria y escolar cuyo resultado son los individuos así educados que se
constituyan como personas con formas propias de expresar su forma de ser, de acuerdo con los patrones
de su cultura. Es decir, son portadores de esa cultura.
La interculturalidad critica […] se refiere a sujetos, comunidades e identidades lingüísticas, culturales,
sociales y territoriales en su diversidad, que interactúan, dialogan, se interpelan y producen entre sí
diferentes aprendizajes, en un marco de relaciones asimétricas por motivos de clase, etnia, sexo, género,
edad o capacidad, en la que el Estado se erige como el responsable social, político y jurídico, que garantiza
la igualdad de derechos y favorece la creación de espacios para diversas epistemologías y el diálogo de
saberes (sep., 2022, pp. 101-102).2 La interculturalidad crítica se manifiesta como acción pedagógica
transversal en las comunidades escolares orientada por los siguientes principios:
✤ Entiende la diversidad como necesaria y valiosa para el pleno desarrollo de las sociedades e identidades
diferenciadas que constituyen la nación, en aspectos tales como las relaciones entre los géneros, las
etnias, las clases sociales, las identidades sexuales, las diferencias en la convivencia con los territorios, las
culturas, las lenguas y las capacidades.
✤ Reconoce las asimetrías existentes en las relaciones y aspectos anteriormente mencionados. Toma en
cuenta que esas relaciones asimétricas se hacen presentes en los espacios escolares donde se expresan
como relaciones de poder que jerarquizan a las personas, distribuyendo de manera desigual y asimétrica
los beneficios y el prestigio social en favor de unas y unos; todo en detrimento de otras y otros.
Tiene como eje de su definición el reconocimiento del valor y la dignidad de todas las formas de vida en su
diversidad y en el espacio escolar, cuya expresión encuentra principios éticos comunes para el diálogo y la
convivencia entre niñas, niños, adolescentes y adultos; así como de relación con múltiples saberes y
conocimientos expresados en los Campos formativos.
la interculturalidad crítica se define como eje articulador de lo común en la diversidad, donde lo común se
refiere a la confluencia de acciones, identidades y pensamientos diversos con el fin de construir un tejido
social compartido con otras y otros.
La interculturalidad crítica como eje articulador
✤ Los enfoques y contenidos de los Campos formativos incorporan el eje de interculturalidad crítica,
tomando en cuenta las realidades y etapas de desarrollo de las niñas, los niños y adolescentes.
Por la necesidad de ajustar a las condiciones locales los contenidos y temas de reflexión, forma parte de
las decisiones que deben tomar las maestras y maestros
la interculturalidad crítica lleva a articular el diálogo en todos los espacios curriculares y actividades de la
comunidad escolar:
✤ En donde los sujetos se constituyen a partir de las relaciones y la comunicación con otros mediante el
lenguaje: se habla siempre a otro, en espera de la respuesta.
✤ Se propone alcanzar la empatía que produce conocimiento mutuo, a fin de favorecer la construcción de
sujetos colectivos.
✤ Aporta herramientas para comprender las distintas formas culturales de construcción del conocimiento,
reconociendo la racionalidad que subyace en estos procesos y valorando las perspectivas epistémicas de
cada una de las culturas presentes en el aula.
✤ Toma como punto de partida la inserción de cada sujeto en el ámbito de relaciones abiertas por la
diversidad cultural, reconociendo la creatividad de cada otro para construir los sentidos y los símbolos con
los que interpreta lo real.
✤ Se manifiesta como la construcción de un diálogo de saberes para “escuchar” las ciencias, las artes, la
literatura, la historia, la filosofía, la vida cotidiana de otras culturas y pueblos hasta ahora invisibilizados o,
decididamente, discriminados del currículo oficial.
La interculturalidad crítica articula los componentes curriculares que permiten la construcción de las
distintas formas de convivencia social:
✤ Partiendo de una ética de diálogo cimentada en valores como la reciprocidad, el reconocimiento, el
respeto y la interacción con el otro en su diversidad; en la justicia social, la libertad creativa y la
solidaridad.
✤ Construyendo proyectos de servicio e intercambio solidario entre la escuela y la comunidad-territorio a
partir de la reapropiación de los conocimientos, experiencias, saberes y prácticas aprendidas durante los
procesos formativos, dentro y fuera del espacio escolar.
✤ Propiciando la formación de ciudadanas y ciudadanos de una democracia intercultural que articule tanto
las formas occidentales como las indígenas de participación; el voto como la asamblea para reivindicar los
derechos colectivos de los pueblos.
✤ Construyendo interacciones cognitivas, simbólicas y prácticas con personas con diversos conocimientos
para construir un diálogo de saberes que involucre a la ciencia occidental, a los pueblos indígenas, a los
campesinos y a los afrodescendientes; mismo que se fundamente en relaciones de respeto y
horizontalidad.