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Sufragios DV

El documento aborda la importancia de ofrecer sufragios por las almas del purgatorio, destacando la necesidad de oraciones y sacrificios para ayudar a estas almas a alcanzar la santidad necesaria para entrar al cielo. Se fundamenta en los escritos de Luisa Piccarreta y la enseñanza de la Iglesia Católica sobre el purgatorio, enfatizando que la caridad hacia estas almas es una de las formas más elevadas de amor. Se invita a los lectores a dedicar el mes de noviembre a orar por las almas del purgatorio y a integrar esta práctica en su vida diaria.

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El documento aborda la importancia de ofrecer sufragios por las almas del purgatorio, destacando la necesidad de oraciones y sacrificios para ayudar a estas almas a alcanzar la santidad necesaria para entrar al cielo. Se fundamenta en los escritos de Luisa Piccarreta y la enseñanza de la Iglesia Católica sobre el purgatorio, enfatizando que la caridad hacia estas almas es una de las formas más elevadas de amor. Se invita a los lectores a dedicar el mes de noviembre a orar por las almas del purgatorio y a integrar esta práctica en su vida diaria.

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SUFRAGIOS

POR LAS ALMAS DEL


PURGATORIO

Basados en los escritos de la Divina


Voluntad

Luisa Picarreta
La pequeña hija de la Divina Voluntad
VIRGEN MARÍA REINA Y MADRE DE LA DIVINA VOLUNTAD

“Madre Y Reina, cumple tu oficio de reina en esta prisión de fuego del


purgatorio”.
Consagramos este libro a nuestra Madre Santísima la Reina del Reino de la
Divina Voluntad y los frutos que resulten de su lectura y meditación para la
libertad de todas las almas del purgatorio y la conversión de los pecadores.
PRESENTACIÓN
Queridos hermanos, conocedores del gran bien que la Iglesia hace en favor de las
benditas almas del purgatorio, especialmente el día 2 de noviembre; Jesús ha
querido que esta caridad, que es la más perfecta de todas las caridades, la
ejerzamos siempre por estas almas que en el purgatorio tanto sufren.
Mucho se desconoce acerca de lo que pasa después dela muerte. Casi todas
las personas, por un buen deseo, piensan que sus seres queridos, al morir, están
en el cielo.
La iglesia nos dice que al cielo sólo entran los santos. "Quien, al momento de
morir, no haya alcanzado la perfección, deberá entrar en el estado del purgatorio
para adquirirla". Lo que significa que la mayoría de las personas van al purgatorio y
sólo podrán salir de allí, si nosotros les ayudamos con nuestros sufragios, es decir,
con oraciones, eucaristías, sacrificios y ofrendas.
Hemos diseñado este sufragio para que cada día del mes de noviembre, de una
manera especial, acojamos el llamado del Señor de dedicar cada jornada de
nuestro tiempo a orar por la libertad de todas las almas del purgatorio.
La invitación, es también, para que no solo sea durante este tiempo, sino que
ejerzamos esta caridad, en cuanto sea posible, todos los días; haciendo de este
sufragio, un elemento más de nuestra oración diaria.
Estos sufragios están fundamentados en el bien espiritual de los escritos de la
Divina Voluntad que Jesús dio a la Sierva de Dios LuisaPiccarreta.
Como bien es llamado por el mismo Jesús: es un "Libro de Cielo" que cautiva, que
inunda de alegría y de sabios conocimientos celestiales y que generan en el alma
el deseo de responder a esta tierna llamada que nuestra Madre Celestial hace a la
criatura de conocer y vivir en el Reino de la Voluntad de Dios.
Este "Libro de Cielo", "Los sufragios por las almas del purgatorio" nos narra las
enseñanzas de Jesús acerca del purgatorio y cómo quien viva en su Divino
Querer, quedará exento de ir a ese lugar de sufrimiento y de pena.
Es un camino espiritual para que aprendamos a vivir de Voluntad Divina y
respondamos a la llamada de amor que el Padre nos hace de volver al orden y a la
finalidad para cual fuimos creados.
En las manos de la Virgen Madre, ponemos esta meditación, para que cada
palabra, cada enseñanza, sea una vida, una luz que transforme las almas del
purgatorio y nuestras vidas en otros Jesús, y poder así todos emprender el vuelo
hacia la patria del cielo.
INTRODUCCIÓN

PADRE OSCAR DARÍO RODRÍGUEZ ESCOBAR


Queridos hermanos la iglesia en este mes de noviembre nos recuerda la caridad que
debemos tener para con las alma del purgatorio. Dedica en este tiempo a orar de
una manera especial por todas aquellas almas que se encuentran en el purgatorio.
El catecismo de la Iglesia Católica en el numeral 1030 nos dice:
"Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente
purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su
muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la
alegría del cielo"
Es dogma de fe la existencia del purgatorio. ¿Y quiénes van allí? Las almas que
hayan muerto en estado de gracia y no hayan alcanzado la perfección de la
santidad.
En el numeral 1031 nos dice:
"La Iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es
completamente distinta del castigo de los condenados".
El purgatorio no es el infierno. El purgatorio es un estado en el cual el alma por
medio de la purificación del fuego va alcanzando su identidad, su vida divina para
poder pasar al reino de los cielos.
Varios textos de la Sagrada Escritura nos hacen referencia al estado del purgatorio:
Como fuego purificador (1ª. Corintios 3,15. 1ª. Pedro 1, 7. Mt. 12,31-32). El texto que
nos habla directamente acerca de orar por las almas del purgatorio y de ofrecer
ofrendas y sacrificios, es el segundo libro de los Macabeos en el Capítulo 12, 46.
Judas macabeo mandó hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos para
que quedarán liberados del pecado.
Desde los primeros tiempos, la iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha
ofrecido sufragios en su favor. En particular la celebración de la Eucaristía y la
meditación de la Pasión de Cristo, son dos herramientas que ayudan bastante a la
purificación de aquellas almas y puedan, así, llegar a la visión beatífica de Dios.
En el numeral 1032 la iglesia recomienda que se hagan indulgencias, obras de
penitencia y limosnas en favor de los difuntos. Citando el libro de Job 1,5 nos dice
que llevémosles socorros y hagamos su conmemoración; si los hijos de Job fueron
purificados por el sacrificio de su padre, ¿por qué habríamos de dudar que nuestras
ofrendas por los muertos les lleven un cierto consuelo?
"...no dudemos pues en socorrer a los que han partido y en ofrecer nuestras
plegarias por ellos" nos dice San Juan Crisóstomo.
Para que las almas puedan liberarse del estado del purgatorio, existe la condición de
que aquellos que estamos en la tierra, podamos con nuestras oraciones y ofrendas,
satisfacer a estas almas santas.
El señor nos dice que la más alta y perfecta caridad es aquella que se hace con las
almas del purgatorio, porque ellas por sí solas no están en condiciones de hacer
méritos para ellas mismas.
¡Cómo aprecian, estas almas la caridad que podamos hacer por ellas!
Les invito de una manera especial para que este mes de noviembre nos unamos
todos para ofrecer sacrificios, ofrendas, eucaristías y la meditación de las horas de la
Pasión de Cristo, por la libertad de todas las almas del purgatorio.
Que la Virgen, Madre, bajo la advocación del monte Carmelo; San Nicolás de
Tolentino, el patrono de las almas del purgatorio; La inconsolable santa María
Magdalena y las experiencias que la sierva de Dios Luisa Piccarreta vivió del
purgatorio, nos guíen por este camino de oración y de la más alta caridad hacia
estas almas benditas. Bendiciones.

EFECTOS DE UN SUFRAGIO
MARZO 14, 1919. V12
“Mientras me encontraba en mi habitual estado, me he encontrado fuera de mí
misma y veía a mi confesor difunto; un pensamiento me ha pasado por la mente:
“Pregunta si aquello que no has dicho al confesor estás obligada a decirlo, y por
tanto a escribirlo, o no.”
Yo le he preguntado diciéndole qué cosa era y él me ha dicho:
“Ciertamente estás obligada.”

Después ha agregado: “Tú una vez me hiciste un bello sufragio, si supieras el bien
que me hiciste, el refrigerio que sentí, los años que desconté.”
Y yo: “No recuerdo, dime cuál fue y te lo repito.”
Y él: “Entraste en el Querer Divino y tomaste su Poder, la inmensidad de su Amor, el
valor inmenso de las penas del Hijo de Dios y de todas las cualidades divinas, luego
viniste y todo lo derramaste sobre mí y conforme tú me lo derramabas, yo recibía el
baño del Amor que contiene el Poder Divino, el baño de la Belleza, el baño de la
sangre de Jesús y de todas las cualidades divinas; ¿quién te puede decir el bien que
me hiciste? Todos eran baños que contenían un poder y una inmensidad divina;
repítemelo, repítemelo.”
Antes de iniciar fundirnos en Jesús:

AL LEVANTARSE, DURANTE EL DÍA Y ANTES DE HACER ORACIÓN


Te entrego mi voluntad, dame a cambio tu Divina Voluntad.

Te entrego mi corazón, mis sentimientos, mis heridas, mis resentimientos, mis


pecados, lo bueno, lo malo, todo lo que soy; que la Luz de la Divina Voluntad queme
todo eso, queme todo mi germen de mal, para quedar en MI NADA, DAME A
CAMBIO TU VIDA, TUS OBRAS, TUS ATRIBUTOS.

Papito Dios, inflama, inflama, inflama y dilata nuestro corazón con tu amor hasta
desbordar, para ser puro amor, Oh Espíritu Santo, enciende en nosotros el fuego de
Tu amor, continuo y siempre nuevo, Mamita María enciende nuestros corazones con
tu llamita de amor.
Ven Jesús en tu Divina Voluntad:
- A Pensar en mis pensamientos, me revisto de tu corona de Espinas.
- A Mirar en mis ojos, me revisto de tus lágrimas.

- A Respirar en mis respiros, absorbo tu amor y tu Divina Voluntad y te doy la


correspondencia al exhalar.
- Orar y hablar en mi boca, me revisto de tus amarguras.
- A Escuchar en mis oídos.
- A Circular en mi sangre, me revisto de tu sed de amor y de las almas.

- A latir en mi corazón, cada latido le pongo mi te amo, te alabo, te bendigo, te


agradezco, te Adoro, Gloria, venga Tu Reino desde que fui concebido hasta que
muera y en cada hombre, desde Adán, hasta el último hombre.

- A Moverte en mis acciones y caminar en mis pasos, me revisto de tus clavos, de


tus llagas, de tus flagelos, de tu vida, de tu amor, de tus oraciones, de todo lo que Tú
eres.

* Me revisto de los mares inmensos de nuestra madre Santísima, de su vida,


oraciones, lagrimas, actos Divinos

* Me revisto de la vida de Luisita, de sus oraciones, de sus sufrimientos, de sus


giros, de los actos Divinos de Adán.

* Me revisto de la vida, sufrimientos, de San José y de todos los santos y los


extiendo en la Divina Voluntad y como otro Cristo me presento ante el trono Divino y
para dar al padre la Gloria que todos deberíamos darle.
Invitamos a todos los santos, a las almas del purgatorio (especialmente las del
último nivel), a las almas de los niños que abortaron; a las almas que todavía no han
nacido que están en el seno de Dios y a todos les extendemos la Divina Voluntad.
Damos voz a la creación, invitamos a todos los ángeles y nos unimos a todas las
oraciones de la Iglesia.

Extiende tu Divina Voluntad en cada pensamiento, mirada, latido, paso, obra,


palabra, en lo que oímos, en cada respiro. Y a todos les extendemos la Divina
Voluntad como si todos hubiéramos usado los sentidos y orado y vivido en Divina
Voluntad. Amén, Amén, Amén. Todo unido al Acto único de Dios para que se repita,
se repita, se repita.

ORACIONES INICIALES
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

OFRECIMIENTO:
“Amadísimo Jesús mío, te ofrezco mi corazón para tu satisfacción y como eterna
alabanza, y te ofrezco todo mi ser, aun las mínimas partículas de mi cuerpo, como
tantos muros para ponerlos ante Ti para impedir cualquier ofensa que te sea hecha,
aceptándolas todas sobre mí si fuese posible y a tu placer hasta el día del juicio, y
porque quiero que mi ofrecimiento sea completo y te satisfaga por todos, en especial
por las almas del purgatorio, tengo intención de que todas las penas que sufriré al
recibir sobre mí las ofensas, te recompensen de toda aquella gloria que te debían
dar los santos que están en el Cielo cuando estaban en la tierra, aquella que te
debían dar las almas del purgatorio, y aquella gloria que te debían dar todos los
hombres pasados, presentes y futuros, te la ofrezco por todos en general y por cada
uno en particular.” Amén.

PROFESIÓN DE FE
Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en
Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del
Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó
de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre,
todopoderoso, desde allí ha de venir a juzgar a vivos y a muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el


perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
ORACIÓN INICIAL
Dulce Jesús mío, mientras vuelves al huerto parece que ya no puedes más;
levantas al cielo el rostro cubierto de sangre y de tierra y por tercera vez repites:
"Padre, si es posible, pase de Mí este cáliz... pero que no se haga mi voluntad, sino
la tuya.”

“Padre Santo, ayúdame, tengo necesidad de consuelo. ¡Ah, socorro, piedad, oh


Padre, no me dejes sin consuelo!"
Oh Bien mío, me parece escuchar que llamas en tu ayuda a la querida Mamá:

"Dulce Mamá, estréchame entre tus brazos como me estrechabas siendo niño.
Dame tu corazón que es todo mi contento. Madre mía, Magdalena, mis queridos
apóstoles, ustedes todos los que me aman, ayúdenme, confórtenme, no me dejen
solo en estos momentos extremos, háganme todos corona a mi alrededor, denme el
consuelo de su compañía y de su amor.”

Jesús, amor mío, ¿quién puede resistir viéndote en estos extremos? ¿Qué corazón
será tan duro que no se rompa viéndote ahogado en tu sangre? ¿Quién no
derramará a torrentes amargas lágrimas al escuchar los dolorosos acentos con que
buscas ayuda y consuelo? Jesús mío, consuélate; veo que ya el Padre te envía un
ángel como consuelo y ayuda, para que puedas salir de este estado de agonía y
puedas entregarte en manos de los judíos.

Celestial Madre mía, vengo a Ti para que juntos vayamos a todas las almas y les
demos la sangre de Jesús. Dulce Mamá, Jesús quiere consuelo, y el mayor consuelo
que podemos darle es llevarle almas.

Magdalena, acompáñanos; ángeles todos, vengan a ver a qué estado se ha


reducido Jesús. Él quiere consuelo de todos y es tal y tan grande el abatimiento en
que se encuentra que no desdeña a ninguno.

Jesús mío, mientras bebes el cáliz lleno de intensas amarguras que el Padre te ha
enviado, oigo que suspiras más, que gimes y que deliras, y con voz sofocada dices:

"¡Almas, almas, vengan a aliviarme, tomen sitio en mi Humanidad! ¡Las quiero, las
suspiro! ¡Ah, no sean sordas a mi voz, no hagan vanos mis deseos ardientes, mi
sangre, mi amor, mis penas! ¡Vengan almas, vengan!".

Delirante Jesús mío, cada uno de tus gemidos y suspiros es una herida para mi
corazón, herida que no me da reposo, por lo que hago mía tu sangre, tu Querer, tu
celo ardiente, tu amor, y recorriendo cielos y tierra quiero ir a todas las almas para
darles tu sangre como prenda de salvación y llevártelas a Ti para calmar tus anhelos,
tus delirios y endulzar las amarguras de tu agonía, y mientras hago esto,
acompáñame Tú mismo con tu mirada...
Madre mía, vengo a ti porque Jesús quiere almas, quiere consuelo; dame, pues, tu
mano materna y recorramos juntos todo el mundo en busca de almas...

Encerremos en su sangre los afectos, los deseos, los pensamientos y obras, los
pasos de todas las criaturas e incendiemos sus almas con las llamas de su Corazón
para que se rindan, y así, metidas en su sangre y transformadas en sus llamas las
conduciremos en torno a Jesús para endulzarle las penas de su amarguísima
agonía.

Ángel mío de mi guarda, precédenos tú y prepáranos las almas que han de recibir
esta Sangre para que ninguna gota se quede sin su copioso efecto.

SUFRAGIOS PARA LAS ALMAS DEL PURGATORIO:

PRIMER SUFRAGIO:
María, Madre mía. Luisa. Magdalena. San Nicolás de Tolentino. Todos los santos y
ángeles, vayamos al purgatorio y démosles la Sangre de Cristo a las almas que ahí
penan, pues están siempre llorando y pidiendo con insistencia su liberación por
medio de la Sangre de Jesús. ¿No oyen cómo se lamentan, no ven sus delirios de
amor, sus torturas y cómo se sienten insistentemente atraídas hacia el Sumo Bien?
Padre Nuestro…
ANTÍFONA:

Almas santas, almas purgantes; Rogad a Dios por nosotros, que nosotros rogaremos
por vosotras, para que Él os dé la Gloria del Paraíso.
Se dice 10 veces:
***Jesús mío, Misericordia. Por las almas del purgatorio
- Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…
OFRENDA:

Padre Eterno; os ofrecemos la Sangre, Pasión y Muerte de Jesucristo, los dolores de


la Santísima Virgen María y los de San José; por la remisión de nuestros pecados, la
libertad de las almas del purgatorio y la conversión de los pecadores.

SEGUNDO SUFRAGIO:
¡Mira cómo Jesús mismo quiere purificarlas para que cuanto antes estén junto a Él!
Jesús las atrae con su amor y ellas le corresponden con continuos ímpetus de amor;
pero al estar en su presencia, no pudiendo todavía sostener la pureza de la Mirada
Divina, se sienten obligadas a retroceder cayendo de nuevo en las llamas del
purgatorio. Derramemos la Sangre de Cristo sobre estas almas para que puedan ir
rápidamente al encuentro de su Sumo Bien y se queden con Él para siempre.
Padre Nuestro…
ANTÍFONA:

Almas santas, almas purgantes; Rogad a Dios por nosotros, que nosotros rogaremos
por vosotras, para que Él os dé la Gloria del Paraíso.
Se dice 10 veces:
***Jesús mío, Misericordia. Por las almas del purgatorio
- Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…
OFRENDA:

Padre Eterno; os ofrecemos la Sangre, Pasión y Muerte de Jesucristo, los dolores de


la Santísima Virgen María y los de San José; por la remisión de nuestros pecados, la
libertad de las almas del purgatorio y la conversión de los pecadores.

TERCER SUFRAGIO:
Madre mía, descendamos a las profundidades de esta cárcel y derramando sobre
estas almas la sangre de Jesús, llevémosles la luz, mitiguemos sus delirios de amor,
extingamos la sed y el fuego que las quema, purifiquémoslas de todas sus manchas,
para que libres de toda pena, vuelen a los brazos de nuestro Sumo Bien.

Padre Nuestro…
ANTÍFONA:

Almas santas, almas purgantes; Rogad a Dios por nosotros, que nosotros rogaremos
por vosotras, para que Él os dé la Gloria del Paraíso.
Se dice 10 veces:
***Jesús mío, Misericordia. Por las almas del purgatorio
- Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…
OFRENDA:

Padre Eterno; os ofrecemos la Sangre, Pasión y Muerte de Jesucristo, los dolores de


la Santísima Virgen María y los de San José; por la remisión de nuestros pecados, la
libertad de las almas del purgatorio y la conversión de los pecadores.
CUARTO SUFRAGIO:
Démosles esta sangre a las almas más abandonadas, para que encuentren en ella
todos los sufragios que las criaturas les niegan. A las almas que más sufren, para
que por medio de esta sangre se asemejen más a Jesús. A las almas que más
tiempo estarán en el purgatorio, para que por esta sangre de Jesús, se sientan
acompañadas en esta terrible espera.
Padre Nuestro…
ANTÍFONA:

Almas santas, almas purgantes; Rogad a Dios por nosotros, que nosotros rogaremos
por vosotras, para que Él os dé la Gloria del Paraíso.
Se dice 10 veces:
***Jesús mío, Misericordia. Por las almas del purgatorio
- Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…
OFRENDA:

Padre Eterno; os ofrecemos la Sangre, Pasión y Muerte de Jesucristo, los dolores de


la Santísima Virgen María y los de San José; por la remisión de nuestros pecados, la
libertad de las almas del purgatorio y la conversión de los pecadores.

QUINTO SUFRAGIO:
Demos a todas, oh Madre, esta sangre; no dejemos que nadie se quede sin
recibirla, para que en virtud de ella todas hallen alivio y sean liberadas. Tú que eres
Reina, cumple tu oficio en estas regiones de llanto y de lamento; extiende tus manos
y sácalas, una por una, de estas llamas ardientes para que todas emprendan su
vuelo hacia el cielo.
Padre Nuestro…
ANTÍFONA:

Almas santas, almas purgantes; Rogad a Dios por nosotros, que nosotros rogaremos
por vosotras, para que Él os dé la Gloria del Paraíso.
Se dice 10 veces:
***Jesús mío, Misericordia. Por las almas del purgatorio
- Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…
OFRENDA:
Padre Eterno; os ofrecemos la Sangre, Pasión y Muerte de Jesucristo, los dolores de
la Santísima Virgen María y los de San José; por la remisión de nuestros pecados, la
libertad de las almas del purgatorio y la conversión de los pecadores.

ORACIONES FINALES
ORACIÓN DE LA SIERVA DE DIOS LUISA PICCARRETA EN SUFRAGIO POR
LAS ALMAS DEL PURGATORIO

“Señor, entro en tu Divino Querer y tomo tu Poder, la inmensidad de tu Amor, el


valor inmenso de las penas del Hijo de Dios y de todas las cualidades divinas. Y
vengo a derramarlo todo sobre el alma de
_________ para que reciba el baño del Amor que contiene el Poder Divino, el baño
de la Belleza, el baño de la Sangre de Jesús y de todas las cualidades divinas.
Dales, Señor el descanso eterno, y brille para ellas la luz perpetua.

ORACIÓN A SAN NICOLÁS DE TOLENTINO

¡Oh patrono y protector de las almas del purgatorio, San Nicolás de Tolentino! Con
todo el afecto de mi alma, te ruego que interpongas tu poderosa intercesión en favor
de todas las almas benditas, consiguiendo de la Divina Clemencia, la condonación
de todos sus delitos y sus penas; para que saliendo de aquella tenebrosa cárcel de
dolores, vayan a gozar en el cielo de la visión beatífica de Dios. Y a mí, tu devoto
siervo, alcánzame, ¡oh gran santo!, la más viva compasión y la más ardiente caridad
hacia aquellas almas purgantes. Amén.
ENSEÑANZAS PARA CADA DÍA

PRIMERA ENSEÑANZA
LA CARIDAD QUE MAS AGRADA A DIOS

ENERO 16, 1901. V4.


JESUCRISTO LE EXPLICA EL ORDEN DE LA CARIDAD.

“La caridad más aceptable a Mí es la que se hace por aquellos que me están más
cercanos, y los más cercanos a Mí son las almas purgantes, porque ya están
confirmadas en mi gracia y no hay ninguna oposición entre mi Voluntad y la suya,
viven continuamente en Mí, me aman ardientemente, y estoy obligado a verlas sufrir
en Mí mismo, impotentes por sí mismas para darse el más mínimo alivio. ¡Oh! cómo
es lacerado mi corazón por el estado de esas almas, porque no están lejos de Mí
sino cerca, no sólo cerca, sino dentro de Mí y, cómo es acepto a mi corazón quien se
interesa por ellas.

Supón tú que tuvieras una madre, una hermana, que convivieran contigo en un
estado de dolor, incapaces de ayudarse por sí mismas, y un extraño que viviera
fuera de tu habitación, también en un estado de dolores pero que se puede ayudar
por sí mismo, ¿no agradecerías más si alguna persona se ocupara en aliviar a tu
madre o a tu hermana, que al extraño que puede ayudarse por sí mismo?”
Y yo: “Ciertamente, oh Señor.”

SEGUNDA ENSEÑANZA
CREAR LOS CAMINOS PARA RECIBIR LOS SUFRAGIOS

NOVIEMBRE 3, 1926. V20.


POR CUANTOS ACTOS HACEMOS EN LA VOLUNTAD DE DIOS, TANTOS
CAMINOS PREPARAMOS PARA RECIBIR LOS SUFRAGIOS EN EL
PURGATORIO.

“Continúo viviendo toda abandonada en la adorable Voluntad, y mientras rezaba


pensaba entre mí: “Cuánto quisiera descender a la prisión de las almas purgantes
para liberarlas a todas, y en la luz del Querer Eterno llevarlas todas a la patria
celestial.”
Mientras estaba en esto, mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

“Hija mía, por cuanto más estuvieron sometidas a mi Voluntad las almas que han
pasado a la otra vida, por cuantos más actos hicieron en Ella, tantos más caminos se
formaron para recibir los sufragios de la tierra.
Así que por cuanto más hicieron mi Voluntad, formándose las vías de comunicación
de los bienes que hay en mi Iglesia, y que me pertenecen, no hay camino que se
hayan hecho que no les lleven, a quien un alivio, a quien una oración, a quien una
disminución de penas.

Los sufragios caminan por estos caminos regios de mi Querer para llevar a cada una
el mérito, el fruto y el capital que se han formado en mi Voluntad, por eso sin Ella no
hay caminos ni medios para recibir los sufragios. Si bien los sufragios y todo lo que
hace la Iglesia descienden siempre al purgatorio, pero van a aquellos que se
formaron los caminos, para los demás que no hicieron mi Voluntad los caminos están
cerrados o bien, de hecho no existen, y si se salvaron es porque al menos en el
punto de muerte reconocieron el supremo dominio de mi Querer, lo han adorado y se
han sometido a Él, y este último acto los ha puesto a salvo, de otra manera no
podrían ni siquiera salvarse.

Para quien ha hecho siempre mi Voluntad no existen caminos para el purgatorio, su


camino es directo al Cielo; quien no en todo y siempre, pero en gran parte ha
reconocido mi Querer y se ha sometido a Él, se ha formado tantos caminos y recibe
tanto, que en seguida el purgatorio la envía al Cielo.

Ahora, así como las almas purgantes para recibir los sufragios debían haberse
formado los caminos, así los vivientes, para mandar los sufragios deben hacer mi
Voluntad para formarse los caminos y hacer llegar los sufragios al purgatorio; si
hacen sufragios y de mi Voluntad están alejados, sus sufragios, faltando la
comunicación de Ella, que es la única que une y vincula a todos, no encontrarán el
camino para llegar, los pies para caminar, la fuerza para dar el alivio, serán sufragios
sin vida, porque falta la verdadera Vida de mi Querer, que es el único que tiene
virtud de dar vida a todos los bienes.

Por cuánto más de mi Voluntad posee el alma, tanto más valor contiene sus
oraciones, sus obras, sus penas, así que más alivio puede llevar a esas almas
benditas.

Yo mido y doy valor a todo lo que puede hacer el alma por cuanto de mi Voluntad
posee, si en todos sus actos corre mi Querer, la medida que hago es grandísima, es
más, no termino jamás de medir y le doy tal valor que no se puede calcular su peso;
en cambio, si no se tiene tanto de mi Querer, la medida es escasa y el valor es de
poca monta. Y si no se tiene nada, por cuanto el alma haga, Yo no tengo qué medir
ni qué valor dar, por lo tanto, si no tienen valor ¿cómo pueden llevar el alivio a esas
almas, que en el purgatorio no reconocen otra cosa, ni pueden recibir sino sólo lo
que produce mi Fiat Eterno? ¿Pero sabes tú quién puede llevar todos los alivios, la
luz que purifica, el amor que transforma? Quien en todo posee la Vida de mi Querer
y Éste domina triunfante en ella, ésta ni siquiera tiene necesidad de caminos, porque
poseyendo mi Voluntad tiene derecho a todos los caminos, puede ir a todos los
puntos porque posee en sí misma el camino regio de mi Querer para ir a aquella
cárcel profunda, para llevarles todos los alivios y las liberaciones.

Mucho más que al crear al hombre, Nosotros le dimos como su heredad especial
nuestra Voluntad, y es reconocido por Nosotros todo lo que ha hecho en los confines
de nuestra heredad, con la que lo dotamos, todo lo demás no es reconocido por
Nosotros, no es cosa nuestra, ni podemos permitir que entre en el Cielo ninguna
cosa que no haya sido hecha por las criaturas, o en nuestra Voluntad o al menos
para cumplirla. Dado que la Creación salió del Fiat Eterno, nuestra Voluntad, celosa,
no deja entrar ningún acto en la patria celestial que no haya pasado dentro de su
mismo Fiat.

¡Oh, si todos conocieran qué significa Voluntad de Dios, y que todas las obras, tal
vez aparentemente buenas pero vacías de Ella son obras vacías de luz, vacías de
valor, vacías de vida, y en el Cielo no entran obras sin luz, sin valor y sin vida, oh,
como estarían atentos a hacer en todo y para siempre mi Voluntad!”

TERCERA ENSEÑANZA
LA EXISTENCIA DEL PURGATORIO

NOVIEMBRE 28, 1899. V.3


LUISA ACEPTA SUFRIR EN EL PURGATORIO PARA LIBERAR ALGUNAS
ALMAS.

“… Amado mío, dame a mí el poder y te haré ver cuánto sé hacer por amor tuyo,
porque en la medida que me das, en esa misma medida te daré. Él escuchaba con
sumo placer mi hablar disparatado y casi queriéndome poner a prueba me ha
transportado fuera de mí misma, cerca de un lugar profundo, lleno de fuego líquido y
tenebroso, daba horror y espanto el sólo verlo.

Jesús me ha dicho: “Aquí está el purgatorio, y muchas almas están concentradas en


este fuego. Irás tú a ese lugar a sufrir para liberar a aquellas almas que me agradan,
y esto lo harás por amor mío.”
Yo inmediatamente, si bien temblando un poco le he dicho:

“Todo por amor tuyo, estoy dispuesta, pero debes venir Tú junto conmigo, de otra
manera, si me dejas, no te dejas encontrar más, y después me haces llorar mucho.”

Y Él: “Si voy junto contigo, ¿cuál sería tu purgatorio? Esas penas con mi presencia,
para ti se cambiarían en alegrías y en contentos.”

Y yo: “Sola no quiero ir; y además, mientras estemos en ese fuego Tú estarás
detrás de mis espaldas, así no te veo y aceptaré este sufrimiento.”
Así he ido a ese lugar lleno de densas tinieblas, y Él me seguía por atrás, y yo por
temor de que me dejase le he tomado las manos, teniéndolas estrechadas a mis
hombros. Habiendo llegado abajo, ¿quién puede decir las penas que sufrían
aquellas almas? Ciertamente son inenarrables a personas vestidas de humana
carne.

Entonces, al ir yo a ese fuego, éste se apagaba y se despejaban las tinieblas, y


muchas almas salían, otras quedaban aliviadas.

Después de haber estado cerca de un cuarto de hora, hemos salido y Jesús se


lamentaba, y yo rápidamente le he dicho:

“Dime mi Bien, ¿por qué te lamentas? Amada vida mía, ¿tal vez he sido yo la causa
porque no he querido ir sola a ese lugar de penas? Dime, dime, ¿habéis sufrido
mucho al ver a esas almas sufrir? ¿Qué cosa sientes?”

Y Jesús: “Amada mía, me siento todo lleno de amarguras, tanto, que no pudiéndolas
contener más, estoy por derramarlas sobre la tierra.”
Y yo: “No, no mi dulce amor, las derramarás en mí, ¿no es verdad?”

Y acercándome a su boca ha vertido un licor amarguísimo, en tanta abundancia que


yo no podía contenerlo y le pedía a Él mismo que me diera la fuerza para sostenerlo,
de otra manera, lo que no había dejado hacer a Nuestro Señor lo habría hecho yo,
derramarlo sobre la tierra, y hacer esto me molestaba mucho; sin embargo parece
que me dio la fuerza, si bien eran tantos los sufrimientos que me sentía desfallecer,
pero Jesús tomándome entre sus brazos me sostenía y me decía:

“Contigo hay que ceder por fuerza, te vuelves tan molesta que me siento casi con la
necesidad de contentarte.”

CUARTA ENSEÑANZA
LA NECESIDAD DEL PURGATORIO

Julio 12, 1937. V.34

“…si las almas, muriendo no están llenas hasta el borde de Amor y de Voluntad mía,
las confirmo, sí, pero no entran al Cielo, las mando al purgatorio a llenar estos vacíos
de amor y de Voluntad mía por caminos de penas, de ansias y de suspiros, y cuando
del todo se han llenado, de modo que se ve en ellas que están ya todas
transformadas en mi Amor y en mi Voluntad, entonces toman el vuelo hacia el Cielo.”
Septiembre 4, 1902. V.4

“Hija mía, ¿qué haces? ¿No sabes que si la muerte te sorprende encontrándote
inquieta te deberá tocar el purgatorio? Porque si la mente no se encuentra unida a la
mía, si la voluntad no es una con la mía, los deseos no son mis mismos deseos, por
necesidad te conviene la purgación para transformarte toda en Mí; por eso está
atenta, piensa sólo en estarte unida conmigo y yo pensaré en lo demás.”
Marzo 10, 1935. V. 33

“Hija mía, la criatura fue creada por Nosotros toda en orden a Nosotros, por eso es
su deber sacrosanto, que en cada acto que hace llame a Aquél que la ha creado
para darle el dominio y el puesto real en su acto, que por derecho le corresponde, y
así el acto de la criatura recibiría el honor de poseer en su acto una Fuerza, una Luz,
un acto divino.

Es nuestra Voluntad que debe estar llena toda del Ser Divino, y si esto no hace nos
niega un derecho nuestro, nos pone fuera de sus actos, y sus actos quedan actos
humanos, vacíos de Fuerza y de Luz divina, con unas tinieblas tan densas, que su
inteligencia ve tantas sombras negras, que a tientas da algún paso; justa pena de
quien puede encender la luz y no la enciende, de quien puede llamar la fuerza y no
la llama, y mientras se sirve del acto y de la obra conservadora y actuante de Dios, lo
pone fuera de su acto.

Ahora, es nuestro decreto que ninguno entra al Cielo si su alma no está llena hasta
el borde, toda de nuestra Voluntad y de nuestro Amor, basta un pequeño vacío de
esto, para que el Cielo no se abra para ella, he aquí la necesidad del Purgatorio,
para vaciarse por vía de penas y de fuego de todo lo que es humano, y llenarse por
vía de ansias, de suspiros y de martirios, de puro amor y de Divina Voluntad, para
poder entrar en la patria celestial, y sin adquirir con tantas penas, ni mérito, ni gloria
mayor, sino sólo las condiciones que se necesitan para ser admitido en la morada
celestial. En cambio, si lo hubieran hecho en la tierra con llamar nuestra Vida en sus
actos, cada acto sería una gloria mayor, una belleza de más, sellado por las obras de
su Creador.

¡Oh! con cuánto amor son recibidas estas almas que en sus actos han dado lugar al
acto divino; al encontrarse con Nosotros, Nosotros nos reconocemos en ella y ella se
reconoce en Nosotros, y reconociéndonos mutuamente es tal y tanta la felicidad de
ambas partes, que todo el Cielo queda sorprendido al ver las alegrías, la gloria, las
bienaventuranzas que el Ente Supremo derrama sobre esta afortunada criatura.

Por eso siempre te quiero en mi Voluntad y en mi Amor, a fin de que el Amor


consuma todo lo que a Mí no pertenece, y mi Voluntad con su pincel de luz forme
nuestro acto en tu acto.”
QUINTA ENSEÑANZA
LAS ALMAS DEL PURGATORIO NO PUEDEN HACER
NADA POR SÍ MISMAS

NOVIEMBRE 14, 1900. V4.


JESÚS LA TRANSPORTA AL PURGATORIO.

“…Después me ha transportado dentro de un jardín en el que sobresalía un edificio


grandísimo, como si fuera un monasterio, poblado de tanta gente que resultaba difícil
contarla. Mi adorable Jesús a la vista de aquella gente se volteó de espaldas y se
abrazó a mí, poniendo su cabeza apoyada en mi hombro junto al cuello y me ha
dicho:
“Amada mía, no me las hagas ver, de otra manera sufriría mucho.”
También yo lo abracé, y acercándome a una de aquellas almas he dicho:
“Al menos decidme quiénes sois.”
Y ella ha respondido: “Todas somos almas purgantes, y nuestra liberación está
condicionada a la satisfacción de aquellos piadosos legados que dejamos a nuestros
sucesores, y como no se satisfacen nosotras estamos obligadas a estarnos aquí,
lejos de nuestro Dios; qué pena es para nosotras, porque Dios es para nosotras un
Ser necesario, del cual no podemos prescindir, sentimos una continua muerte que
nos martiriza en el modo más despiadado, y si no morimos es porque nuestra alma
no está sujeta a eso; así que dolientes como estamos, quedando privadas de un
objeto que forma toda nuestra vida, imploramos a Dios que haga sentir a los
mortales una mínima parte de nuestras penas, con privarlos de lo que es necesario
al mantenimiento de la vida corporal, a fin de que aprendan por su propia cuenta
cómo es doloroso el estar privado de lo que es absolutamente necesario.”

Después de esto el Señor me ha transportado a otra parte, y yo sintiendo


compasión por aquellas almas he dicho:

“¡Cómo, oh mi buen Jesús! Volteaste tu rostro de aquellas almas benditas que tanto
te suspiran, mientras que bastaba sólo hacerte ver para hacer que quedaran libres
de las penas y quedaran beatificadas.”

Y Él: “Ah hija mía, si Yo me mostrase a ellas, como no están del todo purgadas no
habrían podido sostener mi presencia, y en vez de arrojarse entre mis brazos,
confundidas se habrían retirado y no habría hecho otra cosa que acrecentar mi
martirio y el suyo. Por eso hice así.”
Dicho esto ha desaparecido.
SEXTA ENSEÑANZA
ALIVIOS A LAS ALMAS DEL PURGATORIO

FEBRERO 23, 1927. V21.

“Después de esto, habiendo recibido la santa Comunión, estaba diciendo a mi


amado Jesús:

“Amor mío y vida mía, tu Voluntad tiene virtud de multiplicar tu Vida por cuantos
seres existen y existirán sobre la tierra, y yo en tu Querer quiero formar tantos Jesús
para darte todo entero a cada una de las almas del purgatorio, a cada
bienaventurado del Cielo, a cada uno de los vivientes sobre la tierra.”
Septiembre 14, 1899. V1.

“Mi dulce Jesús mostraba tal contento y alegría al crucificarme, que sólo por darle
ese contento a Jesús, no sólo habría sufrido la cruz, sino otras penas aun. ¡Ah, me
parecía que el Cielo hacía nueva fiesta por mí al ver el contento de Jesús! Muchas
almas del purgatorio fueron liberadas emprendiendo el vuelo hacia el Cielo, y
algunos pecadores fueron convertidos, porque mi divino Esposo a todos hizo
partícipes del bien de mis sufrimientos”.
Agosto 30, 1900. V 3
Luisa va al purgatorio para aliviar al difunto rey de Italia.
“Después de esto la Mamá Reina me ha dicho:
“¿Quieres ir al purgatorio para aliviar al rey de las penas horribles en las cuales se
encuentra?”
Y yo: “Mamá mía, como Tú quieras.”

En un instante me ha tomado, y me ha transportado a un lugar de suplicios atroces,


todos mortales. Ahí estaba aquel miserable, que de un suplicio pasaba al otro,
parecía que por cuantas almas se habían perdido por causa suya, otras tantas
muertes él debía sufrir. Entonces, después de haber pasado yo por algunos de
aquellos suplicios, él ha quedado un poco más aliviado y la Mamá Reina me sustrajo
de ese lugar de penas y me encontré en mí misma.”

SÉPTIMA ENSEÑANZA
LOS EFECTOS DE LAS HORAS DE LA PASIÓN

MAYO 16, 1917. V12.


EFECTOS DE LAS HORAS DE LA PASIÓN.
“Encontrándome en mi habitual estado, estaba fundiéndome toda en mi dulce Jesús
y luego me ponía toda en las criaturas, para darles a todas ellas a Jesús; y mi
amable Jesús me ha dicho:

“Hija mía, cada vez que la criatura se funde en Mí, da a todas las criaturas el influjo
de Vida Divina, y según tienen necesidad obtienen su efecto: Quien es débil siente la
fuerza, quien es obstinada en la culpa recibe la luz, quien sufre recibe el consuelo, y
así de todo lo demás.”

Después me he encontrado fuera de mí misma, me encontraba en medio de muchas


almas que me hablaban, –parecía que fueran almas purgantes y santos–, y
nombraban a una persona conocida mía, muerta no hacía mucho, y me decían: “Él
se siente feliz al ver que no hay alma que entre en el purgatorio que no lleve el sello
de las horas de la Pasión, y cortejadas, ayudadas por estas horas, toma sitio en
lugar seguro; y no hay alma que vuele al paraíso que no sea acompañada por estas
horas de la Pasión; estas horas hacen llover del Cielo continuo rocío sobre la tierra,
en el purgatorio y hasta en el Cielo.”

Al oír esto decía entre mí: “Tal vez mi amado Jesús para mantener la palabra dada,
que por cada palabra de las horas de la Pasión daría un alma, no hay alma que se
salve que no se sirva de estas horas.” Después he vuelto en mí misma y habiendo
encontrado a mi dulce Jesús le he preguntado si eso era verdad.

Y Él: “Estas horas son el orden del universo y ponen en armonía el Cielo y la tierra,
y me disuaden de no destruir al mundo; siento poner en circulación mi sangre, mis
llagas, mi Amor y todo lo que Yo hice, y corren sobre todos para salvar a todos. Y
conforme las almas hacen estas horas de la Pasión, me siento poner en camino mi
sangre, mis llagas, mis ansias de salvar las almas, y me siento repetir mi Vida.
¿Cómo pueden obtener las criaturas algún bien si no es por medio de estas horas?
¿Por qué lo dudas? La cosa no es tuya sino mía, tú has sido el esforzado y débil
instrumento.”

OCTAVA ENSEÑANZA
EN EL PURGATORIO SE CONOCE Y SE ESTÁ EN LA VERDAD

MARZO 11, 1900. V3.


ENCUENTRO CON UN ALMA DEL PURGATORIO.

“Continúa casi siempre lo mismo. Esta mañana veía al buen Jesús más afligido que
de costumbre, amenazando con una mortandad de gente, y veía en ciertos lugares
que muchos morían.
Después he pasado por el purgatorio y reconociendo a una amiga difunta le
preguntaba varias cosas sobre mi estado, especialmente si es Voluntad de Dios este
estado, si es verdad que es Jesús el que viene, o bien el demonio, porque le decía:

“Como tú te encuentras delante de la Verdad y conoces con claridad las cosas, sin
que te puedas engañar, puedes decirme la verdad acerca de mis circunstancias.”

Y ella me ha dicho: “No temas, tu estado es Voluntad de Dios y Jesús te ama


mucho, por eso se manifiesta a ti.”

Y yo, diciéndole algunas de mis dudas, le he pedido que viera ante la luz de la
Verdad si eran verdaderas o falsas y me hiciera la caridad de venírmelo a decir, y
que si esto hacía, yo en recompensa le mandaría celebrar una misa en sufragio, y
ella ha agregado:

“Si lo quiere el Señor, porque nosotros estamos tan inmersos en Dios, que no
podemos ni siquiera mover las pestañas si no concurre Él; nosotros habitamos en
Dios como una persona que habitara en otro cuerpo, que tanto puede pensar, hablar,
ver, obrar, caminar, por cuanto le viene dado por aquel cuerpo que la circunda por
fuera, porque en nosotros no es como en vosotros que tenéis el libre albedrío, la
propia voluntad; para nosotros toda voluntad ha terminado, nuestra voluntad es sólo
la Voluntad de Dios, de Ella vivimos, en Ella encontramos todo nuestro contento y
Ella forma todo nuestro bien y nuestra gloria.”
Y mostrando un contento indecible por esta Voluntad de Dios, nos hemos
separado”.

NOVENA ENSEÑANZA
TODO EL CONTENTO Y BIEN DE LAS ALMAS
DEL PURGATORIO ES LA VOLUNTAD DE DIOS

OCTUBRE 27, 1935. V33.


CÓMO ANTICIPA EL PURGATORIO A QUIEN VIVE EN SU VOLUNTAD.

“Hija mía, tú debes saber que en cuanto la criatura se decide verdaderamente a


querer vivir en mi Divina Voluntad, y a cualquier costo no hacer jamás la suya, mi
Fiat, con un Amor indecible forma el germen de su Vida en el fondo del alma, esto
tiene tal potencia, tal santidad, que no crece si primero no pone en su lugar al alma,
liberándola de sus debilidades, miserias y manchas si las hay, se puede decir que
forma el purgatorio anticipado, purgándola de todo lo que pudiera impedir que una
Vida de Voluntad Divina se formara en ella, porque Voluntad mía y pecados no
pueden coexistir, ni estar juntos, a lo más se podría dar alguna debilidad aparente,
que con su luz y calor es rápidamente purificada.
Ella (La Voluntad de Dios) tiene siempre el acto purificador en sus manos, a fin de
que ningún impedimento haya en el alma que impidiera no sólo crecer, sino
desarrollar sus actos en los actos de la criatura. Por eso la primera cosa que hace mi
Voluntad es quitar de enfrente el purgatorio, haciéndolo hacer anticipado para estar
más libre de hacerla vivir en Ella, y de formar su Vida como más le place. Por lo que
si la criatura muriera después de un acto decidido y querido de vivir en mi Querer,
tomará el vuelo hacia el Cielo, más bien, mi Voluntad la llevará en sus brazos de Luz
como triunfo, como parto suyo, y como su querida hija, y si esto no fuera, no se
podría decir: „Hágase tu Voluntad como en el Cielo así en la tierra‟, sería un modo de
decir, no una realidad; en el Cielo, porque Ella reina, no hay pecados ni purgatorio,
así en la tierra, si reina en el alma, no puede haber ni pecado, ni temor de purgatorio.
Ella se sabe desembarazar de todo, porque quiere estar sola en su puesto reinante y
dominante.”

DÉCIMA ENSEÑANZA
EN EL PURGATORIO, LAS ALMAS LLENAN SUS VACÍOS
DE AMOR A DIOS

JULIO 16, 1901. VOLUMEN 4.


DIFERENCIA ENTRE EL AMOR DE JESÚS Y EL AMOR HUMANO. PARA
ENTRAR EN EL CIELO EL ALMA DEBE ESTAR TODA TRANSFORMADA EN
JESÚS.

“… Amada mía, no puede haber igualdad entre el Amor del Creador y el de la


criatura, sin embargo hoy te quiero decir una cosa que te será de consolación y que
no has entendido. Debes saber que cada alma durante todo el curso de su vida está
obligada a amarme constantemente, sin ningún intervalo, y no amándome siempre
quedan en el alma tantos vacíos por cuantos días, horas, minutos ha dejado de
amarme, y nadie podrá entrar al Cielo si no ha llenado estos vacíos, y sólo podrá
llenarlos: o amándome doblemente el resto de su vida, o si no alcanza los llenará a
fuerza de fuego en el purgatorio.

Ahora, tú cuando estás privada de Mí, la privación del objeto amado hace duplicar el
amor, y con esto vienes a llenar los vacíos que hay en tu alma.”

DÉCIMA PRIMERA ENSEÑANZA


EL PURGATORIO PREPARA A LAS ALMAS PARA
HABITAR EN DIOS
SEPTIEMBRE 14, 1901. V4.
EL PRINCIPIO Y EL FIN DE NUESTRAS ACCIONES DEBE SER EL AMOR DE
DIOS.
“Después de haber pasado varios días de privación, hoy, mientras me disponía a
hacer la meditación, mi mente se distrajo en otra cosa, y por medio de una luz
comprendía que el alma al salir del cuerpo entra en Dios, y como Dios es purísimo
Amor, el alma entra en Dios sólo cuando es un complejo de amor, porque Dios a
ninguno recibe en Sí si no es en todo semejante a Él, y encontrándola complejo de
amor la recibe y le participa todas sus dotes.
Así que estaremos en Dios más allá del cielo, como aquí estamos en nuestra propia
habitación.

Ahora, esto me parecía que se podría hacer también en el curso de nuestra vida
para ahorrar trabajo al fuego del purgatorio y a nosotros la pena, y así ser
introducidos inmediatamente, sin ninguna dificultad, en nuestro sumo Bien Dios.

Entonces me parecía que el alimento del fuego es la leña, y para estar seguro que
la leña se ha convertido en fuego, es cuando se advierte que ya no produce humo.

Ahora, principio y fin de todas nuestras acciones debe ser el fuego del amor de
Dios; la leña que debe alimentar este fuego son las cruces, las mortificaciones; el
humo que se eleva entre la leña y el fuego son las pasiones, las inclinaciones, que
muy frecuentemente asoman la cabeza; entonces la señal de que todo en nosotros
se ha consumido en fuego, es si nuestras pasiones están en su lugar y no sentimos
más inclinaciones a todo lo que no se refiere a Dios.

Parece que con esto pasaremos libremente, sin ningún obstáculo a habitar en
nuestro Dios, y llegaremos aun desde acá a gozar el paraíso anticipado”

DÉCIMA SEGUNDA ENSEÑANZA


EL PURGATORIO ES PARA AQUELLAS ALMAS QUE HAN
VIVIDO FUERA DE JESÚS EN TODO O EN PARTE.

FEBRERO 8, 1904. V6.


UNA DE LAS CUALIDADES DE JESÚS ES EL DOLOR.
Para quien vive de su Santísima Voluntad no existe el purgatorio.

“Recuerdo que otro día, continuando con mi sufrimiento, veía que el confesor
rogaba a Nuestro Señor que me tocara donde yo sufría para calmarme los
sufrimientos, y Jesús bendito me ha dicho:

“Hija mía, tu confesor quiere que te toque para aligerar las penas, pero entre tantas
cualidades mías Yo soy puro dolor, y tocándote, en vez de disminuir puede aumentar
el dolor, porque mi Humanidad en la cosa en que más se deleitó fue en el dolor, y se
deleita aún en comunicarlo a quien ama.”
Y parecía que en realidad me tocaba y me hacía sentir más dolor, entonces yo he
agregado:

“Dulce bien mío, en cuanto a mí, no quiero otra cosa que tu Santísima Voluntad, yo
no miro ni si me duelo, ni si gozo, sino que tu Querer es todo para mí.”
Y Él ha agregado: Y esto es lo que Yo quiero y es mi mira sobre ti, y esto me basta
y me contenta, y es el culto más grande, más honorable que me puede hacer la
criatura, y que me debe como a su Creador, y el alma haciendo así, se puede decir
que su mente vive y piensa en mi mente; sus ojos, encontrándose en los míos, miran
por medio de mis ojos; su boca habla por medio de mi boca; su corazón ama por
medio del mío; sus manos obran en mis mismas manos; los pies caminan en mis
pies, y Yo puedo decir: “Tú eres mi ojo, mi boca, mi corazón, mis manos y mis pies.”
Y el alma puede decir al revés: “Jesucristo es mi ojo, mi boca, mi corazón, mis
manos y mis pies.”

Y el alma encontrándose en esta unión, no sólo de voluntad, sino personal,


muriendo, nada le queda por purgar, y por eso el purgatorio no la puede tocar,
porque el purgatorio toca a aquellos que viven fuera de Mí, en todo, o en parte.”

DÉCIMA TERCERA ENSEÑANZA


UN SACERDOTE EN EL PURGATORIO

JULIO 30, 1904. V6.


DESAPEGO QUE DEBEN TENER LOS SACERDOTES

“Esta mañana el bendito Jesús no venía, y yo encontrándome fuera de mí misma


giraba y volvía a girar en busca de mi sumo y único bien, y no encontrándolo, mi
alma se sentía morir a cada instante, pero lo que acrecentaba mi dolor era que
mientras me sentía morir no moría, porque si yo pudiera morir habría alcanzado mi
finalidad al encontrarme para siempre en el centro Dios. ¡Oh! separación, cómo eres
amarga y dolorosa, no hay pena que pueda compararse a ti. ¡Oh! privación divina, tú
consumes, tú traspasas, tú eres un cuchillo de dos filos, que de un lado cortas y del
otro quemas, el dolor que provocas es tan inmenso por cuanto es inmenso Dios.

Ahora, mientras andaba vagando me he encontrado en el purgatorio, y mi dolor, mi


llanto, parecía que acrecentaba el dolor de aquellas pobres almas privadas de su
vida: “Dios”.

Entonces, entre estas almas parecía que había sacerdotes, uno de los cuales
parecía que sufría más que los otros, y éste me ha dicho:

“Mis graves sufrimientos provienen de que en vida fui muy apegado a los intereses
de la familia, a las cosas terrenas y un poco de apego a alguna persona, y esto
produce tanto mal al sacerdote, que forma una coraza de fierro enfangada, que
como vestido lo envuelve y sólo el fuego del purgatorio y el fuego de la privación de
Dios, que comparado con el primer fuego, desaparece el primero, puede destruir esa
coraza. ¡Oh, cuánto sufro! Mis penas son inenarrables, ruega, ruega por mí.”

Entonces yo me sentía más afligida y me he encontrado en mí misma, y después,


apenas he visto la sombra del bendito Jesús y me ha dicho:
“Hija mía, ¿qué has estado buscando? Para ti no hay otros alivios y ayudas que Yo
sólo.”
Y como un relámpago ha desaparecido.

Y yo he quedado diciendo: ¡Ah! ¿Él mismo me lo dice? Que sólo Él es todo para mí,
sin embargo tiene el valor de dejarme privada y sin Él.”

DÉCIMA CUARTA ENSEÑANZA


QUIEN SE DA A JESÚS EN VIDA, QUEDA EXENTA
DEL PURGATORIO

JULIO 3, 1903. V5.


QUIEN SE DA A JESÚS EN VIDA, JESÚS SE DA A ELLA EN LA MUERTE Y LA
EXENTA DEL PURGATORIO.

“Esta mañana, encontrándome sumamente afligida por la pérdida de mi adorable


Jesús, se ha hecho ver en mi interior que llenaba toda mi persona, es decir mi
cabeza, mis brazos y así de todo lo demás. Y mientras esto veía me ha dicho, como
queriéndome explicar el significado de cómo se hacía ver:

“Hija mía, ¿por qué te afliges siendo Yo el dueño de toda tú? Cuando un alma llega a
hacerme dueño de su mente, de los brazos, del corazón y de los pies, el pecado no
puede reinar, y si alguna cosa involuntaria entra en ella, siendo Yo el dueño, el alma
estando bajo el influjo de mi dominio está en continua actitud de expiación y
rápidamente sale. Además de esto, siendo Yo santo, resulta difícil retener en sí
cualquier cosa que no sea santa, además, habiéndome dado a toda sí misma en
vida, es justicia que Yo le dé a todo Yo mismo en la muerte, admitiéndola sin ninguna
tardanza a la visión beatífica. Así que a quien todo a Mí se da, las llamas del
purgatorio nada tienen que hacer con ella.”

DÉCIMA QUINTA ENSEÑANZA


EL PURGATORIO DESPOJA AL ALMA DEL GUSTO PROPIO
PARA QUE TOME POSESIÓN DEL ÚNICO GUSTO: DIOS

DICIEMBRE 6, 1904. V6.


EL PRINCIPIO DE LA BIENAVENTURANZA ETERNA ES EL PERDER TODO
GUSTO PROPIO.

“Continuaba esperando, y en cuanto ha venido el bendito Jesús yo me veía


desnuda, despojada de todo; tal vez alma más miserable no se puede encontrar, tan
extrema es mi miseria.

¡Qué cambio tan funesto! Si el Señor no hace un nuevo milagro de su omnipotencia


para hacerme resurgir de este estado, seguro me moriré de miseria.

Entonces el bendito Jesús me ha dicho: “Hija mía, ánimo, el principio de la


bienaventuranza eterna es el perder todo gusto propio, porque según el alma va
perdiendo los propios gustos, así los gustos divinos toman posesión en ella, y el
alma habiéndose deshecho y perdido a sí misma, no se reconoce más a sí misma,
no encuentra más nada suyo, ni siquiera las cosas espirituales; y Dios viendo al alma
que no tiene más nada de lo suyo, la llena de todo Sí mismo y la llena de todas las
felicidades divinas, y entonces el alma puede decirse verdaderamente
bienaventurada, porque mientras tenía alguna cosa propia no podía estar exenta de
amarguras y temores, ni Dios podía comunicarle la propia felicidad.

Cada alma que entra en el puerto de la bienaventuranza eterna, no puede estar


exenta de este punto, doloroso, sí, pero necesario, ni puede hacer menos.
Generalmente lo hacen en el punto de la muerte, y el purgatorio les da la última
mano, por eso si se pregunta a las criaturas qué cosa es gusto de Dios, qué significa
bienaventuranza divina, son cosas hasta entonces desconocidas, y no saben
articular palabra.

Pero a mis almas queridas, no quiero, habiéndose dado todas a Mí, que su
bienaventuranza tenga principio allá en el Cielo, sino que tenga principio acá en la
tierra, y no sólo quiero llenarlas de la felicidad, de la gloria del Cielo, sino que quiero
llenarlas de los bienes, de los sufrimientos, de las virtudes que tuvo mi Humanidad
en la tierra, por eso las despojo no sólo de los gustos materiales, que el alma llega a
considerar como estiércol, sino también de los gustos espirituales, para llenarlas
todas de mis bienes y darles el principio de la verdadera bienaventuranza.”

DÉCIMA SEXTA ENSEÑANZA


PURGATORIO DE UN ALMA POR HABER DESCUIDADO
LA COMUNIÓN

OCTUBRE 14, 1906. V7.


PURGATORIO DE UN ALMA POR HABER DESCUIDADO LA COMUNIÓN.

“Después de esto veía a un alma del purgatorio que al vernos se escondía y nos
rehuía, y era tal la vergüenza que ella sentía que permanecía como aplastada. Yo he
quedado asombrada, porque en vez de correr hacia el niño, huía; Jesús ha
desaparecido y yo me he acercado a ella preguntándole la causa de esta actitud,
pero ella estaba tan avergonzada que no podía decir palabra, y habiéndola forzado
me ha dicho:
“Justa Justicia de Dios, que ha sellado sobre mi frente la confusión y tal temor de su
presencia, que estoy obligada a rehuirlo; obro contra mi mismo querer, porque
mientras me consumo por quererlo, otra pena me inunda y huyo de Él. ¡Oh Dios,
verlo y huir de Él son penas mortales e inexpresables!

Pero me he merecido estas penas distintas de las de otras almas, porque llevando
una vida devota dejé muchas veces de comulgar por cosas de nada, por
tentaciones, por frialdades, por temores, y también, alguna vez, para poder
acusarme de ello ante el confesor y hacerme oír que no recibía la comunión. Entre
las almas esto se tiene como una nada, pero Dios hace de ello un severísimo juicio,
dándoles penas que superan a las otras penas, porque son faltas más directas al
amor. Además de todo esto, Jesucristo en el Santísimo Sacramento arde de amor y
por el deseo de darse a las almas, se siente morir continuamente de amor, y el alma
pudiendo acercarse a recibirlo y no haciéndolo, es más, se queda indiferente con
tantos inútiles pretextos, es una afrenta y un desprecio tal que Él recibe, que se
siente delirar, quemar, y no puede dar desahogo a sus llamas, se siente como
sofocar por su Amor, sin que encuentre a quien darle parte, y casi enloqueciendo va
repitiendo:

“Los excesos de mis amores no son tomados en cuenta, más bien son olvidados,
aun aquellas que se dicen mis esposas no tienen ansias de recibirme y de hacerme
desahogar al menos con ellas, ¡ah, en nada soy correspondido! ¡Ah, no soy amado,
no soy amado!”

Y el Señor, para hacerme purgar estas faltas me ha hecho tomar parte en la pena
que Él sufre cuando las almas no lo reciben. Esta es una pena y un tormento, es un
fuego que comparado al mismo fuego del purgatorio, se puede decir que éste es
nada.”

Después de esto me he encontrado en mí misma, atónita pensando en la pena de


aquella alma, mientras que para nosotros se tiene verdaderamente como una nada
el dejar la santa comunión”.

DÉCIMA SÉPTIMA ENSEÑANZA


LA INCONSTANCIA EN EL BIEN PRODUCE PURGATORIO

ENERO 30, 1906. V7.


LA CONSTANCIA ORDENA TODO.
“Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:

“Hija mía, cómo es necesario que el alma sea constante en hacer el bien que ha
comenzado, porque si bien tiene principio, pero no tendrá fin, y no teniendo fin es
necesario que se uniforme a los modos del Eterno Dios: Dios es justo, es santo, es
misericordioso, es Aquél que contiene todo, ¿pero tal vez por un solo día? No,
siempre, siempre. Así el alma no debe ser un día paciente, humilde, obediente, y otro
día impaciente, soberbia, caprichosa, éstas son virtudes rotas, es un mezclar negro y
blanco, luz y tinieblas, todo es desorden, todo es confusión, modos todos diferentes
a los de su Creador.

En tales almas hay guerra continua, porque las pasiones le hacen guerra, porque
viéndose nutridas frecuentemente esperan que la victoria sea de ellas; guerra por
parte de los demonios, de las criaturas y aun por parte de las mismas virtudes, las
que viéndose desilusionadas le hacen guerra encarnizada y terminan con nausearla,
y si se salvan estas almas, ¡oh! Cuánto tendrá que trabajar el fuego del purgatorio.
En cambio para el alma constante todo es paz, ya la sola constancia hace que todo
esté en su puesto, las pasiones se sienten morir, y ¿quién es aquél que estando
cercano a morir piensa en hacer guerra a alguien? La constancia es espada que
pone todo en fuga, es cadena que ata todas las virtudes, de modo que se siente
acariciada continuamente por ellas, y el fuego del purgatorio no trabajará nada
porque la constancia ha ordenado todo y la ha hecho similar a los modos del
Creador.”

DÉCIMA OCTAVA ENSEÑANZA


LAS LLAMAS DEL PURGATORIO EXTINGUEN AL ALMA EN DIOS

AGOSTO 23, 1905. V6.


SI EL ALMA HACE TODO POR DIOS, PERMANECE EXTINGUIDA EN LA LLAMA
DEL AMOR DIVINO. EL PENSAR EN SÍ MISMO JAMÁS ES VIRTUD, SINO
SIEMPRE VICIO.
“Continuando mi habitual estado, mi bendito Jesús me ha dicho:

“Hija mía, si el alma hace todo por Mí, imita a aquellas pequeñas mariposas que
giran y giran en torno a una llama y quedan extintas en aquella misma llama. Así el
alma, según el perfume de sus acciones, de sus movimientos y deseos ofrecidos a
Mí, así gira en torno a Mí, ahora en torno a los ojos, ahora al rostro, ahora a las
manos, ahora al corazón, según los diversos ofrecimientos que me va haciendo, y
con su continuo girar en torno a Mí permanece toda extinta en la llama de mi amor,
sin tocar las llamas del purgatorio.”
Después ha desaparecido, y habiendo regresado ha agregado: “El pensar en sí
mismo, es lo mismo que salir de Dios y regresar a vivir en sí mismo. Además, el
pensar en sí mismo jamás es virtud, sino siempre vicio, aunque fuera bajo aspecto
de bien.”

DÉCIMA NOVENA ENSEÑANZA


ESTANCIAS EN EL PURGATORIO

MARZO 13, 1907. V7.


LUISA LE PIDE A JESÚS QUE AL MORIR SU MADRE NO PASE POR EL
PURGATORIO.

“Continúa casi siempre lo mismo, y a lo más se hace ver en silencio. Ahora, en


estos días, Jesús, habiéndose dejado ver me acariciaba y me besaba, y estando mi
mamá enferma me hacía comprender que pronto se la iba a llevar, y yo le decía:

“Señor mío, Tú lo quieres y yo te la doy antes de que te la lleves, no quiero esperar


a que te la lleves sin que antes te la done, pero quiero de Ti la recompensa por el
don que te hago, dándome en premio que te la lleves directo al paraíso, sin hacerla
pasar por el purgatorio, a costa de sufrir yo lo que le correspondiera a mi mamá.”
Y Jesús bendito me decía: “Hija mía, déjame hacer a Mí.”

Yo continuaba pidiéndole diciendo: “Pero dulce amor mío, quien tendrá corazón
para ver sufrir a mi mamá en el purgatorio, a ella que ha sufrido tanto, que ha llorado
tanto por causa mía. Es el peso de la gratitud lo que me empuja, lo que me apremia
y me fuerza, en todas las demás cosas haz lo que quieras, pero en esto no, no cedo.
Me contentarás y harás lo que quiero.”

Y Él: “Pero amada mía, no te vuelvas demasiado fastidiosa, eres incansable, y con el
volverte incansable en pedir me obligas a contentarte.”

Pero sin embargo no me daba una respuesta precisa, y yo insistía y lloraba como
una niña, y pidiéndole y volviéndole a pedir iba ofreciendo minuto a minuto, hora tras
hora todo lo que Él sufrió en su Pasión, aplicando todo esto al alma de mi madre
para hacerla quedar purificada y embellecida, y así poder obtener lo que yo quería.

Y Él secándome las lágrimas agregaba: “Pero querida amada mía, no llores, tú


sabes que te quiero mucho, ¿podría no contentarte? Mira, con el continuo
ofrecimiento de mi Pasión, no dejando escapar nada de lo que Yo sufrí en beneficio
de tu madre, su alma está dentro de un mar inmenso, y este mar la lava, la
embellece, la enriquece, la inunda de luz, y para asegurarte que te contentaré,
cuando muera tu madre serás sorprendida por un fuego por el que te sentirás
quemar.”
Yo he quedado contenta pero no segura, porque no me había dicho aún nada de
que la llevaría directa al paraíso”.
Mayo 9, 1907. V7.
“Después de algunos días, viniendo el buen Jesús me ha dicho:

“Hija mía, consuélate, porque quiero decirte y hacerte ver dónde está tu madre y
como tú, tanto antes como después de habérmela Yo traído me has ofrecido
continuamente lo que Yo merecí, hice y sufrí en el curso de mi Vida en su favor, por
esto ella ahora se encuentra tomando parte en todo lo que Yo hice y goza de mi
Humanidad, quedándole aún oculta mi Divinidad, que en breve le será también
develada, y el fuego que tú sientes y tus oraciones han servido para exentarla de
cualquier otra pena de sentido, que a todos corresponden, porque mi Justicia
tomando de ti la satisfacción, no podía tomarla de las dos.”

En ese momento me parecía ver a mi madre dentro de una inmensidad que no tenía
confines, y en esta inmensidad había tantos gozos y alegrías por cuantas palabras,
pensamientos, suspiros, obras y sufrimientos, latidos, en suma, todo lo que contenía
la Humanidad Santísima de Jesucristo.

Comprendía que es un segundo paraíso para los bienaventurados, y que todos para
entrar al paraíso de la Divinidad deben pasar por éste de la Humanidad de Cristo.
Así que para mi madre había sido un singularísimo privilegio reservado a
poquísimos, el no haber tocado otro purgatorio; sin embargo comprendía que si bien
no estaba en tormentos, sino más bien en gozos, su felicidad no era perfecta, sino
casi a la mitad. Sean dadas las gracias al Señor por esto.

VIGÉSIMA ENSEÑANZA
EL SUFRAGIO POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO
CUMPLE SU EFECTO

MAYO 9, 1907. V7.


MUERTE Y PURGATORIO DE LOS PADRES DE LUISA.

“Entonces, no recordando todo perfectamente, diré todo junto y un poco confuso lo


que ha pasado, comenzando donde lo dejé cuando estaba rogándole que se llevara
a mi madre al paraíso sin pasar por el purgatorio.

El día 19 de Marzo, consagrado a San José, por la mañana encontrándome en mi


habitual estado, mi madre pasaba de esta vida al ambiente de la eternidad, y el
bendito Jesús haciéndome ver que se la llevaba me ha dicho:
“Hija mía, el Creador se lleva a la criatura.”
En este momento me he sentido investir por dentro y por fuera por un fuego tan vivo
que me sentía quemar las vísceras, el estómago y todo el resto, y si tomaba alguna
cosa se convertía en fuego y era obligada a vomitarla en cuanto me la comía; este
fuego me consumía y me mantenía en vida. ¡Oh! cómo comprendía el fuego
devorador del purgatorio, que mientras consume da la vida. El fuego hace el oficio de
alimento, de agua, de muerte y de vida, pero en este estado yo era feliz, pero
habiendo visto solamente que Jesús se la había llevado, pero no me había hecho ver
a dónde la había llevado, mi felicidad no era completa, y por mis mismos sufrimientos
sentía inquietud por cuáles serían los sufrimientos de mi madre si estuviese en el
purgatorio, y viendo al bendito Jesús, que en estos días casi no me ha dejado sola,
lloraba y le decía:

“Dulce Amor mío, dime adonde la has llevado. Yo estoy contenta con que te la
hayas llevado porque la tienes contigo, pero si no la tienes contigo, esto no lo tolero
y llorare tanto hasta que me contentes.” Y Él parecía que gozaba con mi llanto y me
abrazaba, me sostenía, me secaba las lágrimas y me decía:

“Hija mía, no temas, tranquilízate, y cuando te hayas tranquilizado te la haré ver, y


por ello estarás contenta; además, el fuego que tú sientes te sirva como prueba de
que te he contentado.”

Pero yo seguía llorando, especialmente cuando lo veía porque sentía en mi interior


que todavía faltaba alguna cosa a la beatitud de mi madre...

“Hija mía, los bienaventurados en el Cielo me dan tanta gloria por la unión perfecta
de su voluntad con la mía, que su vida es una reproducción de mi Querer, hay tanta
armonía entre Mí y ellos, que su aliento, su respiro, los movimientos, los gozos, y
todo lo que constituye la bienaventuranza de ellos, es efecto de mi Querer; sin
embargo te digo que el alma aún viadora, si está unida con mi Querer de modo que
no se separa jamás de Él, su vida es de Cielo y Yo recibo de ella la misma gloria,
pero tomo más gusto y complacencia de ella, porque lo que hacen los
bienaventurados lo hacen sin sacrificios y con gozos, mientras que lo que hacen los
viadores lo hacen con sacrificio y con padecimientos, y donde hay sacrificio Yo tomo
más gusto y me complazco de más, y los mismos bienaventurados, viviendo en mi
Querer, como el alma también viviendo en mi Voluntad forma una misma vida,
participan en el gusto que tomo del alma viadora.”

“... Continúo diciendo que no apenas habían pasado unos diez días de la muerte de
mi madre, mi padre cayó gravemente enfermo y el Señor me hacía comprender que
también él iba a morir; yo le hice el don anticipado y repetí lo que había hecho por mi
madre para que tampoco a mi padre lo hiciera tocar el purgatorio, pero el Señor se
mostraba más reacio y no me escuchaba, yo temía mucho, no por su salvación
porque el buen Jesús me había hecho la solemne promesa, desde hace casi quince
años, de que de todos los míos y de aquellos que me pertenecen ninguno se
perdería, pero temía mucho por el purgatorio. Yo le rogaba continuamente, el buen
Jesús casi no venía, sólo el día en que mi padre moría después de una enfermedad
de quince días, el bendito Jesús se hizo ver todo benigno, vestido de blanco, como si
estuviera de fiesta y me dijo:

“Hoy espero a tu padre, y por amor tuyo me haré encontrar no como juez, sino como
padre benigno, lo acogeré entre mis brazos.”
Yo insistí por lo del purgatorio pero no me prestó atención, y desapareció.

Muerto mi padre, no me vino ningún sufrimiento nuevo como sucedió con mi madre,
y por esto entendí que había ido al purgatorio. Yo rogaba y volvía a rogar, pero
Jesús se hacía ver sólo como relámpago, sin darme tiempo de nada, y por añadidura
ni siquiera podía llorar, porque no tenía con quien hacerlo, y Aquél que es el único
que podía escuchar mi llanto me rehuía. Adorables juicios de Dios en sus modos.

Después de dos días de penas internas, mientras veía al bendito Jesús y le


preguntaba por mi padre, lo oí detrás de las espaldas de Jesucristo, como si estallara
en llanto y pedía ayuda, y desaparecieron. Yo quedé lacerada en el alma por esto y
rezaba, finalmente, después de seis días, encontrándome en mi acostumbrado
estado, me encontré fuera de mí misma, dentro de una iglesia en la que estaban
muchas almas purgantes, yo pedía a Nuestro Señor que al menos hiciera venir a mi
padre dentro de la iglesia a hacer su purgatorio, porque veía que estas almas, en las
iglesias, están en constantes alivios por las oraciones y misas que se dicen, pero
mucho más por la presencia real de Jesús Sacramentado, que parece que es para
ellas un continuo refrigerio. Mientras estaba en esto vi a mi padre, con un aspecto
venerable, y Nuestro Señor lo puso cerca del tabernáculo. Con esto he quedado
menos lacerada en mi interior”.

VIGÉSIMA PRIMERA ENSEÑANZA


LA COSA MÁS SEGURA PARA EVITAR EL PURGATORIO
ES EL AMOR
JULIO 14, 1907. V.8
TODO EN EL ALMA DEBE SER AMOR

“Continuando mi habitual estado, por poco tiempo ha venido el bendito Jesús y yo


sin pensarlo he preguntado: “Señor, ayer me confesé; si hubiera muerto, siendo que
la confesión remite las culpas, ¿me habrías llevado directamente al paraíso?”
Y Él: “Hija mía, es verdad que la confesión remite las culpas, pero la cosa más
segura y cierta para exentar el purgatorio es el amor, así que en el alma el amor
debe ser la pasión predominante: Amor el pensamiento, la palabra, los movimientos,
todo, todo debe ser envuelto por este amor, y así, el Amor Increado encontrando
todo amor, absorbe en Sí al amor creado. En efecto, qué otra cosa hace el
purgatorio sino llenar los vacíos de amor que hay en el alma, y cuando llena estos
vacíos la manda al Cielo. Si no hay estos vacíos, no es cosa que pertenezca al
purgatorio.”

VIGÉSIMA SEGUNDA ENSEÑANZA


EL “TE AMO” DE JESÚS ES REFRIGERIO PARA LAS ALMAS QUE
ESTÁN EN EL PURGATORIO

VOLUMEN 12 859 MARZO 28, 1917.


EFECTOS DEL “TE AMO” DE JESÚS.

“Continuando mi habitual estado, apenas se hacía ver mi siempre amable Jesús,


pero tan afligido que daba piedad, yo le he dicho: “¿Qué tienes Jesús?”

Y Él: “Hija mía, habrán y sucederán cosas imprevistas, de improviso y estallarán


revoluciones por todas partes. ¡Oh, cómo empeorarán las cosas!”
Y todo afligido ha quedado en silencio. Y yo: “Vida de mi vida, dime otra palabra.”
Y Jesús, como si me infundiera su aliento ha agregado: “Te amo.”
Pero en aquel “te amo” parecía que todos y todas las cosas recibieran nueva vida, y
yo he repetido:
“Jesús, dime otra palabra aún.”

Y Él: “Palabra más bella no podría decirte que un te amo, este mi te amo llena Cielo
y tierra, circula en los santos y reciben nueva gloria, desciende en los corazones de
los viadores, y quién recibe gracia de conversión, quién de santificación; penetra en
el purgatorio, y como benéfico rocío cae sobre las almas y sienten refrigerio; los
mismos elementos se sienten investir de nueva vida en el fecundar, en el crecer, así
que todos advierten el te amo de tu Jesús…”

LOS TE AMO

Amor, Divino Te amo.


Amor, Creador Te amo.
Amor, Redentor Te amo.
Amor, Santificador Te amo.

Amor, Liberador Te amo.


Amor, Inagotable Te amo.
Amor, Generoso Te amo.
Amor, Misericordioso Te amo.
Te amo, oh Dios Te amo.
Te amo, mi Vida Te amo.
Te amo, mi Todo Te amo.
Te amo, Amor Te amo.
Te amo, Amor Te amo.
Te amo, Amor Te amo.
Madre, haz que este amor divino caiga sobre todas las almas del purgatorio. Y brille
para ellas la luz perpetua.

VIGÉSIMA TERCERA ENSEÑANZA


QUIEN HACE LA VOLUNTAD DE DIOS, ES PURGADA
ACÁ EN LA TIERRA
MARZO 8, 1914. V. 11.

“Otro día me dijo: “Hija mía, quien hace mi Voluntad, absolutamente no puede ir al
Purgatorio, porque mi Voluntad purga al alma de todo, y habiéndola tenido en vida
tan celosamente custodiada en mi Querer, ¿cómo podré permitir que el fuego del
Purgatorio la toque? Además, a lo más le podrá faltar algún adorno, y mi Voluntad
antes de develarle la Divinidad, la va adornando de todo lo que le falta y luego me
develo.”

VIGÉSIMA CUARTA ENSEÑANZA


EL SECRETO PARA EVITAR EL PURGATORIO

ABRIL 29, 1928. V24. QUIEN VIVE EN EL QUERER DIVINO NO PUEDE IR AL


PURGATORIO, TODO EL UNIVERSO SE REBELARÍA.
“Entonces, sin saber cómo, me ha venido un pensamiento:

“Si yo muriera y fuera al purgatorio, ¿cómo haría? Si aquí estando aprisionada en mi


cuerpo, porque es más que una estrecha prisión, está cercada mi pobre alma, y la
siente tanto cuando Jesús me priva de su adorable presencia, que no sé qué haría y
sufriría para reencontrarlo, ahora, ¿qué será cuando rota la cárcel de mi cuerpo y mi
alma sin ataduras y libre tome su rápido vuelo y no encuentre a mi Jesús, centro en
el cual debo refugiarme para no salir jamás de él, y en vez de encontrar a mi vida, el
centro de mi reposo, me encontrase arrojada en el purgatorio? ¿Cuál será mi pena y
mi tormento?”

Mientras me sentía oprimida por estos pensamientos, mi amado Jesús me ha


estrechado toda a Sí y ha agregado:
“Hija mía, por qué te quieres oprimir, ¿no sabes que quien vive en mi Voluntad tiene
un vínculo de unión con el cielo, con el sol, con el mar, con el viento, con toda la
Creación? Sus actos están fundidos en todas las cosas creadas, porque mi
Voluntad, como cosas suyas, las ha puesto todas en común, de manera que toda la
Creación siente la vida de esta criatura, y si pudiera ir al purgatorio, todas se
sentirían ofendidas y el universo entero se rebelaría y no la dejarían ir sola al
purgatorio, el cielo, el sol, el viento, el mar, todos la seguirían quitándose de sus
puestos y ofendidos dirían a su Creador: „Es Vuestra y nuestra; la vida que nos
anima a todos nosotros la anima a ella, ¿cómo es que va al purgatorio?‟

El cielo la reclamaría con su amor, el sol hablaría con su luz, el viento con sus voces
lastimeras, el mar con sus olas ruidosas, todos tendrían una palabra para defender a
aquélla que ha hecho vida común con ellas.

Y como quien vive en mi Voluntad, absolutamente no puede ir al purgatorio, por eso


el universo estará en su puesto y mi Voluntad tendrá el triunfo de llevar al Cielo a
quien ha vivido en Ella en esta tierra de exilio, por eso sigue viviendo en mi Querer y
no quieras entristecer tu mente y oprimirte por cosas que a ti no pertenecen.”

VIGÉSIMA QUINTA ENSEÑANZA


EL “ENCUENTRO CON EL QUERER DIVINO, EVITA LAS
PENAS DEL PURGATORIO
JULIO 23, 1923. V16.

“¡Oh! cuántos gemidos de dolor salen de las prisiones del purgatorio, cuántos gritos
de desesperación se oyen desde el infierno porque mi Querer no ha sido encontrado
en la tierra, por eso hija mía, tu primer acto sea de encontrarte con mi Querer; tu
primer pensamiento, tu latido sea de encontrarte con el latido eterno de mi Querer,
para que tú recibas todo mi Amor. En todo trata de hacer continuos encuentros, a fin
de que quedes transformada en mi Querer y Yo en el tuyo, para poderte disponer a
hacer el último encuentro con mi Voluntad en tu última hora; y así no tendrás ningún
encuentro doloroso después de tu muerte.”

VIGÉSIMA SEXTA ENSEÑANZA


LO QUE LES HE PERMITIDO A LAS ALMAS EN EL PURGATORIO

SEPTIEMBRE 1, 1899. V2. CONTINÚA LA OBEDIENCIA, PERO UN POCO MÁS


MODERADA.
“¿Pero quién puede decir el purgatorio en el que me encontraba? Lo peor era que
no podía lanzarme hacia mi sumo y único Bien.

¡Ah sí, me era negado el pedir y desear a Jesús! ¡Ah! a las almas benditas del
purgatorio les es permitido pedir, desear, arrojarse hacia el sumo Bien, sólo que les
está prohibido el tomar posesión de Él, a mí, no, a mí me era negado aun este
consuelo.”

VIGÉSIMA SÉPTIMA ENSEÑANZA


EL PURGATORIO, ÚLTIMA SORPRESA DE AMOR EN EL
MOMENTO DE LA MUERTE

MARZO 22, 1938 VOLUMEN 35.


LA ÚLTIMA ESPÍA DE AMOR EN EL PUNTO DE LA MUERTE.
PRIMERA PARTE

“Ahora hija mía, hasta en tanto que no comienza la culpa en la criatura, todo es
Voluntad mía, y en cuanto comienza la culpa, así comienzan las lágrimas, los
dolores de esta Madre Celestial.

¡Oh, cómo llora por su hijo! Pero no lo deja, su Amor la ata a vivir en aquella criatura
para darle vida, y si bien se siente como sofocar su Vida Divina, la cual ni siquiera es
conocida ni amada, su Amor es tanto que sigue su Vida aunque la ofendiese, para
darle una sorpresa de amor para salvar a su hijo. Nuestra Bondad, nuestro Amor es
tanto, que intentamos todos los caminos, usamos todos los medios para arrancarlo
del pecado, para ponerlo a salvo, y si no lo logramos en vida, le hacemos la última
sorpresa de amor en el punto mismo de la muerte. Tú debes saber que en aquel
punto es la última espía de Amor que hacemos a la criatura, la circundamos de
gracias, de luz, de bondad; ponemos tales ternuras de amor, de ablandar y vencer
los corazones más duros, y cuando la criatura se encuentra entre la vida y la muerte,
entre el tiempo que termina y la eternidad que está por comenzar, casi en el acto en
el que el alma está por salir del cuerpo, Yo, tu Jesús, me hago ver con una
amabilidad que rapta, con una dulzura que encadena y endulza las amarguras de la
vida, especialmente las de aquel punto extremo; después la miro, pero con tanto
Amor de arrancarle un acto de dolor, un acto de amor, una adhesión a mi Voluntad.
Ahora, en aquel punto de desengaño, al ver, al tocar con la mano cuánto la hemos
amado y la amamos, sienten tal dolor que se arrepienten de no habernos amado, y
reconocen nuestra Voluntad como principio y cumplimiento de su vida, y como
satisfacción aceptan la muerte, para cumplir un acto de nuestra Voluntad, porque tú
debes saber que si la criatura no hiciera ni siquiera un acto de Voluntad de Dios, las
puertas del Cielo no son abiertas, ni es reconocida como heredera de la patria
celestial, ni los ángeles, ni los santos la pueden admitir entre ellos, ni ella quisiera
entrar, porque conocería que no le pertenece.

Por eso, sin nuestra Voluntad no hay ni santidad verdadera ni salvación. Y ¡oh!
cuántos son salvados en virtud de esta nuestra última espía toda de amor, excepto
los más perversos y obstinados, si bien les convendrá hacer una larga etapa de
purgatorio. Por eso el punto de la muerte es nuestra pesca diaria, el reencuentro del
hombre extraviado.”

Después ha agregado. “Hija mía, el punto de la muerte es la hora del desengaño, y


todas las cosas se presentan en aquel punto, la una después de la otra, para decirle:
„Adiós, la tierra para ti ha terminado, comienza la eternidad.”

VIGÉSIMA OCTAVA ENSEÑANZA


HAY QUE PREDICAR LA EXISTENCIA DEL PURGATORIO

TRES ESTADOS DESPUÉS DE LA MUERTE


MARZO 22, 1938 VOLUMEN 35.
LA ÚLTIMA ESPÍA DE AMOR EN EL PUNTO DE LA MUERTE.
SEGUNDA PARTE.

“… Sucede para la criatura como cuando se encuentra encerrada en una habitación


y le es dicho que detrás de esa hay otra habitación en la cual está Dios, el paraíso, el
purgatorio, el infierno, en suma, la eternidad; pero ella nada ve, escucha que otros se
lo aseguran, pero como aquellos que lo dicen tampoco lo ven, lo dicen de tal manera
que casi no se hacen creer, no dando una gran importancia para hacer creer con
realidad, con certeza, lo que dicen con las palabras; pero un buen día caen los
muros y ve con sus propios ojos lo que antes le decían, ve a su Padre Dios que con
tanto amor la ha amado, ve uno por uno los beneficios que le ha hecho, ve como
están lesionados todos los derechos de amor que le debía, ve cómo su vida era de
Dios, no suya, todo se le pone delante: eternidad, paraíso, purgatorio, infierno; la
tierra le huye, los placeres le voltean la espalda, todo desaparece, y solamente
queda presente lo que está en aquella estancia de la cual han caído los muros, lo
cual es la eternidad. ¡Qué cambio sucede para la pobre criatura! Mi Bondad es tanta
por querer a todos salvados, que permito que estos muros caigan cuando las
criaturas se encuentran entre la vida y la muerte, entre el salir el alma del cuerpo
para entrar en la eternidad, a fin de que al menos hagan un acto de dolor y de amor,
y reconozcan a mi Voluntad adorable sobre de ellas.
Puedo decir que les doy una hora de verdad para ponerlas a salvo.
¡Oh, si todos supieran mis industrias de Amor que hago en el último punto de la
vida, a fin de que no huyan de mis manos más que paternas, no esperarían llegar a
aquel punto, sino que me amarían por toda la vida!”

VIGÉSIMA NOVENA ENSEÑANZA


EL ESTADO DEL PURGATORIO ES DERECHO DE JUSTICIA DIVINA

MARZO 19, 1920. V12.


VIVIR EN LA DIVINA VOLUNTAD ES VIVIR A NOMBRE DE TODOS.
“Estaba lamentándome con mi siempre amable Jesús diciéndole:

“¡Cómo has cambiado! ¿Será posible que ni siquiera el sufrimiento sea ya para mí?
Todos sufren, sólo yo no soy digna de sufrir; es verdad que supero a todos en
maldad, pero Tú ten piedad de mí y no me niegues al menos las migajas del sufrir
que tan abundantemente no niegas a ninguno. Amor mío, cómo es terrible mi estado,
ten piedad de mí, ten piedad.”
Mientras esto decía, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior diciéndome:

“¡Ah hija mía, cálmate, de otra manera me haces mal, abres heridas más profundas
en mi corazón! ¿Me quieres tú tal vez superar? También Yo habría querido encerrar
en Mí todas las penas de las criaturas, era tanto el amor hacia ellas, que habría
querido que ninguna pena las tocara, pero esto no lo pude obtener, debí someterme
a la Sabiduría y a la Justicia del Padre, que mientras me permitía satisfacer en gran
parte a las penas de las criaturas, no quiso mi satisfacción por todas las penas, y
esto por decoro y por equilibrio de su Justicia. Mi Humanidad habría querido sufrir
tanto, para poder poner término al infierno, al purgatorio y a todos los castigos, pero
la Divinidad no quiso y la Justicia dijo a mi Amor: „Tú has querido el derecho del
Amor, y te ha sido concedido, Yo quiero los derechos de la Justicia.‟ Yo me resigné a
la Sabiduría de mi Padre, la vi justa, pero mi gimiente Humanidad sentía la pena por
las penas que tocaban a las criaturas.

Ahora al oír tus lamentos por no poder sufrir, escucho el eco de mis lamentos y corro
a sostener tu corazón para darte fuerza, sabiendo cómo es dura esta pena. Pero
debes saber que ésta es una pena también de tu Jesús.”

TRIGÉSIMA ENSEÑANZA
PURGATORIO, DECRETO DEL CIELO.

Marzo 10, 1935. V33.


“Ahora, es nuestro decreto que ninguno entra al Cielo si su alma no está llena hasta
el borde, toda de nuestra Voluntad y de nuestro Amor, basta un pequeño vacío de
esto, para que el Cielo no se abra para ella, he aquí la necesidad del Purgatorio,
para vaciarse por vía de penas y de fuego de todo lo que es humano, y llenarse por
vía de ansias, de suspiros y de martirios, de puro amor y de Divina Voluntad, para
poder entrar en la patria celestial, y sin adquirir con tantas penas, ni mérito, ni gloria
mayor, sino sólo las condiciones que se necesitan para ser admitido en la morada
celestial.

En cambio, si lo hubieran hecho en la tierra con llamar nuestra Vida en sus actos,
cada acto sería una gloria mayor, una belleza de más, sellado por las obras de su
Creador.

¡Oh! con cuánto amor son recibidas estas almas que en sus actos han dado lugar al
acto divino; al encontrarse con Nosotros, Nosotros nos reconocemos en ella y ella se
reconoce en Nosotros, y reconociéndonos mutuamente es tal y tanta la felicidad de
ambas partes, que todo el Cielo queda sorprendido al ver las alegrías, la gloria, las
bienaventuranzas que el Ente Supremo derrama sobre esta afortunada criatura.

Por eso siempre te quiero en mi Voluntad y en mi Amor, a fin de que el Amor


consuma todo lo que a Mí no pertenece, y mi Voluntad con su pincel de luz forme
nuestro acto en tu acto.”

CONCLUSIÓN
APOSTOLADO DE ORACIÓN POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO
“hija mía, todo lo que se hace en mi voluntad es como sol que se difunde a todos, y
conforme se reza en mi voluntad, se ofrece mi sangre, mis penas, mis llagas, todo se
convierte en tantos rayos de luz que se difunden a todos, descienden con rapidez en
la más profunda cárcel del purgatorio y convierten sus penas y tinieblas en luz.”
(Marzo 10, 1922. v14.)

CAMPAÑA DE ORACIÓN MUNDIAL DIARIA POR LAS ALMAS DEL


PURGATORIO
Estas almas en el Purgatorio ya no están en condiciones de hacer mérito para ellas
mismas, necesitan de nuestra ayuda, es la Comunión de la Iglesia. Necesitan de
nuestros Sufragios, necesitan de este Alimento Espiritual que se lo demos todos los
días.

Que alegría saber la cantidad de almas que en este mes emprendieron el rumbo al
Cielo y tú ayudaste con tu oración, con tu dedicación. Dios está feliz y estas almas
también están felices porque por este pequeño sacrificio ellas pudieron entrar a la
Patria Celestial, ¿habrá una caridad más alta que ésta? bien nos dice El Señor que
no, que esta es la más Alta Caridad, otras cuanto alivio recibieron, cuanto gozo,
cuanto escalafonaron, pero no pudiendo alcanzar, esa pureza que se necesita para
estar en el Cielo, han retrocedido, cayendo nuevamente en este suplicio de dolor y
de pena.

¿Y nosotros? ¿Nos vamos a ir tranquilo? Sabiendo que estas almas están a punto.
No hermanos, no podemos seguir en este mundo y ellas en aquel penando y
sufriendo. No has entendido que tu oración, que tu sufragio, no es solo un alivio sino
que será la Cuota para que estas almas suban al Cielo, no podemos privarlas a ellas
y a Dios de este regalo.

Dios llora, un Dios que llora por nosotros, un Dios que suplica, El Todo Poderoso, el
más Grande, El Mismo Dios suplicando a criaturas miserables como nosotros, que
amor tan inaudito. Pues hoy nos está suplicando eso, que sigamos orando por estas
almas.
Únete todos los días en estos sufragios mandando a celebrar la Eucaristía por ellas.
Como aprecian estas almas la caridad a ellas desde el mundo les demos.

Almas del Purgatorio, Almas Santas, Almas Purgantes, sigan orando por nosotros,
que nosotros continuaremos orando por ustedes, para que El Señor les conceda la
Gracia de la Bienaventurada Vida Celestial.

Virgen del Carmen, Reina y Madre de este Reino, gracias porque estas cumpliendo
tu oficio de Reina allí. Sacando una por una a estas Almas del Purgatorio. Que por tu
intercesión el Señor nos conceda más ardor, más caridad en este Apostolado a las
Almas.

Y tu Magdalena que tanto lloraste, que tus lágrimas se conviertan en rocío para que
estas almas reciban la frescura del Amor de Dios.

Y a ti San Nicolás de Tolentino, Patrono de las Almas del Purgatorio, ejerce tu


poderosa intercesión por estas almas y sobre nosotros, para que aumente este ardor
en este Apostolado hacia estas Almas Benditas para la Gloria de Dios y bien de
nuestras propias almas.
Que por la Misericordia de Dios descansen en paz. Amén.
Fiat.
"Hija mía, todo lo que se hace en mi Voluntad es como sol que se
difunde a todos, y conforme se reza en mi Voluntad, se ofrece mi sangre,
mis penas, mis llagas, todo se convierte en tantos rayos de luz que se
difunden a todos, descienden con rapidez en la más profunda cárcel del
purgatorio y convierten sus penas y tinieblas en luz." (Marzo 10, 1922.
V14.)

“Señor, entro en tu Divino Querer y tomo tu Poder, la inmensidad de tu


Amor, el valor inmenso de las penas del Hijo de Dios y de todas las
cualidades divinas. Y vengo a derramarlo todo sobre todas las almas del
purgatorio para que reciba el baño del Amor que contiene el Poder
Divino, el baño de la Belleza, el baño de la Sangre de Jesús y de todas las
cualidades divinas.”

Luisa Piccarreta

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