ALCALDÍA DE NEIVA
SECRETARÍA DE EDUCACIÓN
Institución educativa. CLARETIANO “Gustavo Torres Parra”
Reconocimiento oficial: Resolución 093 del 15 de marzo de 2003, Resolución 2533 del 10 de diciembre de 2021
NIT 900763495-0 CODIGO DANE 141001060441-01
EQUIPO DE ÁREA DE LENGUA CASTELLANA
Año de la Esperanza 2025
Docente: Zaidy B. Garzón. Fecha: febrero del 2025
Actividad evaluativa: Literatura Precolombina
Estudiante: Grado:8° /grupo: _____
Objetivo: Lee el texto y responde las preguntas mostrando comprensión del contenido y la secuencia
de los eventos.
Indicaciones: Resuelve las preguntas en el cuaderno de Lengua Castellana
Literatura Precolombina
Actividad en clase
El carnero
En que se cuenta quién fue el Cacique de Guatavita y quién fue el de Bogotá, y cuál de los dos tenía
la monarquía de este Reino, y quién tenía la de Tunja y su partido. Cuéntase asimismo el orden y
estilo que tenían de nombrar caciques o reyes, y de dónde se originó este nombre engañoso del
Dorado.
En todo lo descubierto de estas Indias Occidentales o Nuevo Mundo, ni entre sus naturales, naciones y
moradores, no se ha hallado ninguno que supiese leer ni escribir, ni aún tuviese letras ni caracteres con qué
poderse entender, de donde podemos decir, que donde faltan letras faltan cronistas; y faltando esto falta la
memoria de lo pasado. Si no es que por relaciones pase de unos en otros, hace la conclusión a mi propósito
para probar mi intento.
Entre dos cabezas o príncipes estuvo la monarquía de este Reino, si se permite darle este nombre:
Guatavita en la jurisdicción de Santa Fe, y Ramiriquí en la jurisdicción de Tunja. Llámalos príncipes, porque
eran conocidos por estos nombres; porque en diciendo Guatavita era lo propio que decir el rey, aquello para
los naturales, lo otro para los españoles; y la misma razón corría en el Ramiriquí de Tunja. [ ... ]
Era costumbre entre estos naturales, que el que había de ser sucesor y heredero del señorío o cacicazgo de
su tío, a quien heredaba, había de ayunar seis años, metido en una cueva que tenían dedicada y señalada
para esto, y que en todo este tiempo no había de tener parte con mujeres, ni comer carne, sal ni ají, y otras
cosas que les vedaban; y entre ellas que durante el ayuno no habían de ver el sol; solo de noche tenían
licencia para salir de la cueva y ver la luna y estrellas y recogerse antes que el sol los viese; y cumplido este
ayuno y ceremonias se metían en posesión del cacicazgo o señorío, y la primera jornada que habían de
hacer era ir a la gran laguna de Guatavita a ofrecer y sacrificar al demonio, que tenían por su dios y señor.
La ceremonia que en esto había era que en aquella laguna se hacía una gran balsa de juncos, aderezábanla
y adornábanla todo lo más vistoso que podían; metían en ella cuatro braseros encendidos en que desde
luego quemaban mucho moque, que es el sahumerio de estos naturales, y trementina con otros muchos y
diversos perfumes. Estaba a este tiempo toda la laguna en redondo, con ser muy grande y hondable de tal
manera que puede navegar en ella un navío de alto bordo; la cual estaba toda coronada de infinidad de
indios e indias, con mucha plumería, chagualas y coronas de oro, con infinitos fuegos a la redonda, y luego
que en la balsa comenzaba el sahumerio, lo encendían en tierra, en tal manera, que el humo impedía la luz
del día.
A este tiempo desnudaban
al heredero en carnes
vivas y lo untaban con una
tierra pegajosa y lo
espolvoreaban con oro en
polvo y molido, de tal
manera que iba cubierto
todo de este metal.
Metíanle en la balsa, en la
cual iba parado, y a los
pies le ponían un gran
montón de oro y
esmeraldas para que ofreciese a su dios.
Entraban con él en la balsa cuatro caciques, los más principales, sus sujetos muy aderezados de plumería,
coronas de oro, brazales y chagualas y orejeras de oro, también desnudos, y cada cual llevaba su
ofrecimiento. En partiendo la balsa de tierra comenzaban los instrumentos, cornetas, fotutos y otros
instrumentos, y con esto una gran vocería que atronaba montes y valles, y duraba hasta que la balsa llegaba
al medio de la laguna, de donde, con una bandera, se hacía señal para el silencio.
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Calle 51 # 31-155. Barrio Caña Brava. Neiva (Huila). E-Mail: ieclaretiano@[Link]
Hacía el indio dorado su ofrecimiento echando todo el oro que llevaba a los pies en el medio de la laguna, y
los demás caciques que iban con él y le acompañaban, hacían lo propio; lo cual acabado, abatían la
bandera, que en todo el tiempo que gastaban en el ofrecimiento la tenían levantada, y partiendo la balsa a
tierra comenzaba la grita, gaitas y fotutos con muy largos corros de bailes y danzas a su modo; con la cual
ceremonia recibían al nuevo electo y quedaba reconocido por señor y príncipe.
De esta ceremonia se tomó aquel nombre tan celebrado del Dorado, que tantas vidas ha costado, y
haciendas. En el Perú fue donde sonó primero este nombre Dorado; y fue el caso que habiendo ganado a
Quito, donde Sebastián de Benalcázar andando en aquellas guerras o conquistas topó con un indio de este
Reino de los de Bogotá, el cual le dijo que cuando querían en su tierra hacer su rey, lo llevaban a una laguna
muy grande y allí lo doraban todo, o le cubrían de oro, y con muchas fiestas lo hacían rey. De aquí vino a
decir el don Sebastián "vamos a buscar este indio dorado".
De aquí corrió la voz a Castilla y a las demás partes de Indias, y a Benalcázar le movió venirlo a buscar,
como vino, y se halló en esta conquista y fundación de esta ciudad, como más largo lo cuenta el padre Fray
Pedro Simón en la quinta parte de sus Noticias historiales, donde se podrá ver; y con esto vamos a las
guerras civiles de este Reino, que había entre sus naturales, y de dónde se originaron [ ... ] como se verá en
el siguiente capítulo. Juan Rodríguez Freyle El carnero. Capítulo II (fragmento). 1638
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