República Bolivariana de Venezuela
Ministerio del Poder popular para la educación Universitaria
Universidad Nacional Experimental de los llanos centrales “Rómulo Gallegos”
Área de Ciencias para la Salud.
Trabajo antropología
Integrantes:
Sofía Brito CI. 31.513.350
Génesis Pinto CI. 29.898.859
1er año – Sección #46
San Juan de los Morros, Noviembre 2023
INTRODUCCIÓN
El acto médico es una parte fundamental en la atención de la salud, donde los profesionales médicos
aplican sus conocimientos científicos y técnicos para diagnosticar, tratar y prevenir enfermedades.
En este proceso, la relación médico-paciente juega un papel crucial, estableciendo un vínculo de
confianza y colaboración. Además, existen diferentes modelos de relación médico-paciente y
momentos clave durante la interacción. La ética en el acto médico es esencial para garantizar un
ejercicio profesional responsable y respetuoso. Sin embargo, las complicaciones éticas pueden surgir
debido a factores socioculturales, lo que resalta la importancia de reflexionar sobre estos temas para
una práctica médica ética y de calidad.
El acto médico conceptualización
El acto médico se refiere a lo que realiza el profesional de la medicina en el desempeño de su
profesión frente al paciente (Ética Médica Individual) y a la sociedad (Ética Médica Social). Los actos
que lleve a cabo en función de su vida privada, no profesional, caerán en el campo de la Ética
General, la misma que permite juzgar los actos de cualquier persona. Es toda acción o disposición
que el médico realiza en el ejercicio de su profesión en el proceso de diagnóstico, tratamiento y
pronóstico así como los que se deriven directamente de éstos.
Las características del acto médico son:
a) la Profesionalidad, sólo ejecutable por el profesional médico; sujeto a las normas de excelencia
profesional vigentes (lex artis ad hoc), teniendo en cuenta el desarrollo científico, complejidad del
acto médico, disponibilidad de equipo y medios de trabajo, y las circunstancias específicas de la
enfermedad del paciente.
b) Beneficiencia: búsqueda del bien del paciente. No maleficencia (primum non nocere), obligación
de No producir daño; Prevenir el daño; Eliminar lo que está haciendo daño y Promover lo que hace
bien al paciente.
La Ética Médica es una disciplina que se ocupa del estudio de los actos médicos desde el punto de
vista moral y que los califica como buenos o malos, a condición de que ellos sean voluntarios y
conscientes. La ética médica orienta la conducta de los médicos hacia el bien, busca lo correcto, lo
ideal y la excelencia.
El decoro, la honestidad, el altruismo y la integridad moral, constituyen normas que condicionan y
gobiernan la conducta de los médicos y exaltan su idealismo a los planos más elevados de la vida en
comunidad. La docencia e investigación médicas son parte constitutiva de la práctica médica y su
realización se inscribe en las más antiguas tradiciones y son esfuerzos sociales corporativos de la
más alta responsabilidad por lo que su orientación y control se fundamenta en los principios éticos
más relevantes de nuestra época.
Relación médico enfermo, momentos y modelos:
Que es la relación Medico- Paciente.
Se define así a la interacción personal entre dos individuos con necesidades complementarias (una
disminuida por su situación de enfermedad y la otra que cuenta con los recursos que atenuaran o
harán desaparecer esa carencia) que se desenvuelve en un marco que posee características propias
del momento histórico y del lugar.
Esta relación esta basada en la comunicación, entendida como aquel “Proceso transaccional y
multidimensional”:
Denominado proceso porque no es estático, cambia, evoluciona. Transaccional por la influencia
recíproca que cada elemento aporta y multidimensional porque involucra tanto la dimensión del
contenido de lo que deseamos transmitir (lo que decimos) como la dimensión relacional que implica
la forma de la vincularse uno con otro (cómo lo decimos). Por lo tanto si una de las partes es
conflictiva la dimensión relacional cobra mayor importancia que la del contenido del mensaje.
Importancia de la relación Médico Paciente
Es uno de los instrumentos más valiosos para:
- Lograr Adhesión a tratamiento
- Mayor o Menor satisfacción con el sistema de salud
- Disminución de los juicios de mala praxis
Momentos de la relación médico-paciente
Siguiendo al mismo Laín, la relación clínica comprende cinco momentos principales:
El momento cognoscitivo, que integra todas aquellas operaciones cuyo fin es el conocimiento de la
enfermedad (diagnóstico nosológico); el conocimiento del sujeto que la padece y que la vive de una
manera personal e intransferible (diagnóstico clínico); así como también el conocimiento del curso
de la enfermedad y de sus potenciales consecuencias (pronóstico).
El momento afectivo, que comprende las emociones y sentimientos propios de la relación clínica
que experimentan médico y paciente.
El momento operativo, que corresponde a la conducta y a los procedimientos que aplica el médico
en la atención del paciente.
El momento ético, que entraña la sujeción a las normas que regulan la conducta del médico en marco
de la relación clínica; y
El momento histórico – social, que comprende los aspectos sociales del médico, del paciente, de la
enfermedad y de la propia relación.
Modelos de la relación médico paciente
Según Emanuel EJ y Emanuel LL(11), las últimas décadas han estado marcadas por el conflicto entre
la autonomía del paciente y sus valores, y los valores del médico. Dicha confrontación engloba tanto
las expectativas de médicos y pacientes como los criterios éticos y legales de los códigos médicos, lo
que plantea interrogantes acerca de la relación médico paciente ideal.
Los autores antes mencionados postulan la existencia de cuatro modelos de la relación médico–
paciente, poniendo el acento en las concepciones que cada modelo privilegia en la misma, las
obligaciones del paciente y la manera de concebir la autonomía del mismo. Estos modelos destacan
las diferentes visiones sobre las características básicas de la relación médico–paciente.
Veamos estos modelos:
1. El modelo Paternalista
Este modelo presupone la existencia de un criterio objetivo que permite discernir lo que sea mejor
para el paciente, sin que la opinión de este sea la determinante. Se fundamenta en la suposición de
que la enfermedad coloca al paciente en una situación de necesidad y de incompetencia moral, pues
el dolor excesivo o la ansiedad y otras manifestaciones de la enfermedad perturban el buen juicio
del paciente y su capacidad para tomar decisiones. Por tanto, el médico actúa como el tutor del
paciente, como un buen padre que sabe qué es lo mejor para el paciente, sin que sea necesario la
participación de este, pero cuidando de situar los intereses del paciente por encima de los propios,
expresión de un acendrado altruismo.
2. El modelo informativo
Llamado también modelo científico o modelo técnico. En él la obligación del médico es proporcionar
al paciente la información relevante para que, dentro de los cursos de acción posibles, sea él mismo
quien seleccione aquel que mejor se ajuste a su sistema de valores. En este modelo, el papel del
médico parece reducirse al de un suministrador de información veraz y de un sujeto técnicamente
competente en su especialidad.
3. El modelo interpretativo
En este modelo el médico ayuda al paciente a determinar los valores, que muchas veces no están
bien definidos. Para ello, el médico trabaja con el paciente en la clarificación de sus objetivos,
aspiraciones y responsabilidades, de modo que resulten evidentes aquellos cursos de acción que se
encuadren mejor en el marco de los valores del paciente, quien entonces se halla en mejores
condiciones para adoptar sus propias decisiones. En este modelo el médico actúa como un
consejero, asumiendo un papel consultivo.
4. El modelo deliberativo
En este modelo el médico ayuda al paciente a determinar y elegir de entre todos los valores que se
relacionan con su salud, aquellos que sean los que mejor sirvan de fundamento para tomar la
decisión más adecuada dentro de las diferentes alternativas posibles. En ello médico y paciente
trabajan conjuntamente, sin que el médico – quien actúa como un maestro o un amigo– vaya más
allá de la persuasión moral, evitando cualquier forma de coacción. La decisión final será el resultado
de un diálogo auténtico, signado por el respeto y la consideración mutuas.
La Etica en el acto médico y sus implicaciones en el ejercicio de la medicina en el contexto
sociocultural:
Aspectos éticos en la atención médica:
La bioética es la rama de la ética que provee los principios para la actuación correcta en los aspectos
relacionados con la vida. A grandes rasgos, la bioética pretende distinguir entre lo que debe ser o
debe hacerse y lo que no debe ser o no debe hacerse, en los actos que afectan la vida (humana y no
humana). La bioética aplicada a los actos médicos se conoce también como ética médica.
La importancia de la ética médica radica en la necesidad de normar los actos médicos en un mundo
en el que los descubrimientos científicos y los avances tecnológicos suceden rápidamente, abriendo
nuevas posibilidades de acción. El que puedan hacerse muchas cosas, no significa que todas ellas
deban hacerse.
La ética médica juzga los actos médicos con base en cuatro principios fundamentales: no
maleficencia, beneficencia, autonomía y justicia. Los actos de los médicos y otros profesionales de
la salud deben guiarse por estos principios.
El principio de no maleficencia es considerado el más importante, y significa que cualquier acto
médico debe pretender en primer lugar no hacer daño alguno, de manera directa o indirecta. Con
frecuencia se hace referencia a este principio con su versión en latín, primum non nocere, que
significa literalmente primero no dañar.
El principio de beneficencia está cercanamente relacionado, y se refiere a que los actos médicos
deben tener la intención de producir un beneficio para la persona en quien se realiza el acto. Estos
dos principios pueden ejemplificarse con cualquier tratamiento médico, como un medicamento o
una cirugía. Cuando un médico prescribe un tratamiento debe tener dos intenciones en mente: en
primer lugar, no hacerle daño, y en segundo lugar, beneficiarlo. Esto puede parecer obvio y
repetitivo, pero la diferencia entre no dañar y mejorar es importante. Todos los tratamientos
médicos tienen efectos adversos o dañinos, incluso pueden resultar fatales y la mayoría de las veces
no puede saberse con seguridad si el efecto adverso ocurrirá o no. De ahí que es necesario asegurar
que la intención de indicar un tratamiento no es producir un efecto adverso, sino por el contrario,
darle un beneficio al paciente. Cuando un médico considera los potenciales beneficios y los
potenciales efectos adversos de un tratamiento, está haciendo un análisis de riesgo/beneficio, y en
la decisión final de prescribir o no un tratamiento se rige por los principios de no maleficencia y
beneficencia simultáneamente.
El principio de autonomía alude al derecho del paciente de decidir por sí mismo sobre los actos que
se practicarán en su propio cuerpo y que afectarán de manera directa o indirecta su salud, su
integridad y su vida. El ejemplo máximo del respeto a la autonomía del paciente es el consentimiento
informado, que significa que es necesario que el paciente otorgue su permiso para que cualquier
acto médico sea practicado en su persona. La razón para esto es que todo acto médico puede tener
efectos indeseables e impredecibles, y el paciente debe entender que al aceptar un acto médico está
corriendo un riesgo razonable con la expectativa de obtener un beneficio. No obstante, para que un
paciente pueda autorizar un acto médico, debe contar con la información suficiente y necesaria, en
términos que le sean claramente entendibles; por eso se llama consentimiento informado. Otro
ejemplo del respeto al principio de autonomía es la toma de decisiones conjunta, y no significa que
el paciente decida de manera absoluta, sino que la decisión final es el resultado de un diálogo entre
médico y paciente en el que el primero actúa como orientador y facilitador, y el segundo aporta sus
deseos, valores y expectativas. Un ejemplo más en el que el principio de autonomía juega un papel
central es el secreto profesional. Toda la información que un paciente comparte con su médico es
estrictamente confidencial y el médico no debe revelarla sin el permiso del paciente.
El principio de justicia obliga a tratar a cada paciente como le corresponde; esto es, sin más ni menos
atributos que los que su condición amerita. Este principio se encuentra detrás del ideal de tener
servicios de salud de óptima calidad accesibles para toda la población de manera equitativa.
También debe considerarse el principio de justicia en los costos de la atención a la salud.
En ocasiones durante la atención a la salud surge un conflicto ético, es decir, una situación en la que
los valores de alguno de los actores involucrado no corresponden con los valores de otro y dificultan
la toma de decisiones. En estos casos, la aplicación de los cuatro principios de la bioética es de
utilidad para llegar a una solución.
CONCLUSIÓN
En conclusión, el acto médico engloba la atención y cuidado de la salud mediante la aplicación de
conocimientos científicos y técnicos. La relación médico-paciente, basada en la confianza y
colaboración, es fundamental. Existen diferentes modelos de relación y momentos clave durante la
interacción. La ética guía la conducta profesional, respetando la autonomía y confidencialidad del
paciente. Las complicaciones éticas pueden surgir debido a factores socioculturales. Reflexionar
sobre estos temas promueve una práctica médica ética y de calidad que garantiza el bienestar de los
pacientes en su contexto sociocultural.