"Malos hábitos alimenticios: un riesgo para la salud"
AUTORES
Alayo Rubio, María Del Carmen
Ávila Laiza, Sali Yardeni
Pinillos Rebaza, Brisa Antonela
Polo García, Yubitza Soledad
Serrano Quiñones, Benicio Ezequiel
ASESOR
Mgtr. Luján Miguel, Joselito Moisés
Trujillo
2025
“MALOS HABITOS ALIMENTICIOS: UN RIESGO PARA LA SALUD”
A finales del siglo XX y el siglo XXI, la globalización, el marketing
agresivo de alimentos poco saludables y el sedentarismo han
intensificado los problemas de malnutrición, obesidad y
enfermedades crónicas a nivel mundial. Sin embargo, toda la
sociedad sigue sin cambiar su mal hábito alimenticio sabiendo lo
grave que puede llegar a ser en su salud.
El presente trabajo tiene como objetivo general: identificar los
principales malos hábitos alimenticios; analizar las consecuencias
de estos hábitos para la salud; y proporcionar recomendaciones
prácticas para cambiar estos hábitos y adoptar una alimentación
más saludable.
Uno de los principales factores que los generan es el sedentarismo,
el cual, combinado con una dieta poco saludable, incrementa el
riesgo de obesidad y enfermedades crónicas. Además, el consumo
de alimentos ultra procesados, ricos en azúcares, grasas saturadas
y sodio, ha sido asociado con millones de muertes anuales,
evidenciando la urgencia de promover una alimentación
equilibrada.
Las consecuencias de los malos hábitos incluyen obesidad,
diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas y ciertos tipos de cáncer,
lo que afecta la calidad de vida tanto física como mental. Para
combatir estos efectos, es necesario adoptar soluciones como una
alimentación balanceada, reducir el consumo de comidas poco
saludables y realizar actividad física regularmente. La educación
alimentaria desempeña un papel clave en la formación de hábitos
saludables, por lo que es esencial que padres y docentes
promuevan una mejor nutrición en niños y jóvenes.
En conclusión, los malos hábitos alimenticios tienen graves
consecuencias para la salud, incluyendo obesidad, enfermedades
crónicas y una disminución de la calidad de vida. Es fundamental
adoptar medidas para promover una alimentación equilibrada y
saludable, como reducir el consumo de alimentos ultraprocesados,
realizar actividad física regular y recibir apoyo educativo y familiar.
La educación alimentaria es clave para formar hábitos saludables
desde una edad temprana, y es responsabilidad de padres,
docentes y la sociedad en general promover una mejor nutrición
para garantizar una vida saludable y plena.