Protocolo Psitácidos
Protocolo Psitácidos
el monitoreo de
psitácidos en la
Reserva de la
Biosfera Sierra
del Abra
Tanchipa
Introducción
Los psitaciformes son uno de los grupos de aves más amenazados, con alrededor
de 31% de las especies neotropicales en alguna categoría de riesgo; las causas
promotoras tienen en su mayoría un origen antropogénico (Berkunsky et al., 2017).
En las inmediaciones de la Reserva de la Biosfera Sierra del Abra Tanchipa
(RBSAT) se distribuyen seis especies de psitácidos que se encuentran enlistadas
como especies y poblaciones prioritarias para la conservación (DOF, 2014) y cinco
de ellas están en alguna categoría de riesgo de acuerdo con la NOM-059-
SEMARNAT-2010 (DOF, 2010) (Sahagún et al., 2017). La reserva cumple un papel
fundamental en la conservación de este grupo al proveer de hábitats conservados
que sirven como áreas donde se distribuyen y reproducen los psitácidos existentes.
De acuerdo con estudios recientes en la zona (Sahagún et al., 2014 y 2015) las
condiciones de baja perturbación favorecen la presencia de las especies con
distribución que incluyen a la Guacamaya Verde (Ara militaris), el Loro Cabeza
Amarilla (Amazona oratrix) y el Loro Tamaulipeco (Amazona viridigenalis), todas en
peligro de extinción; al Perico Pecho Sucio (Eupsittula nana), especie sujeta a
protección especial y el Perico Mexicano (Psittacara holochlorus), especie
amenazada en México. Además, se tienen registros de Loro Cachetes Amarillos
(Amazona autumnalis) que no está incluida en la NOM como especie en riesgo,
pero que al igual que las otras especies de loros tiene una alta demanda por
popularidad como mascota. Los loros son particularmente vulnerables por las
actividades de extracción a las que han sido sometidas históricamente (Juniper y
Parr, 1998; De Labra et al., 2010; Tella y Hiraldo, 2014). Su tamaño, coloración y
habilidad para imitar en su forma de hablar a los humanos, genera una mayor
demanda por estas especies y existen registros de extracción ilegal en la zona de
influencia de la reserva, en particular en comunidades como el ejido de La Aguaje
(Sahagun et al., 2015). Esta situación demanda el desarrollo de programas de
conservación con una perspectiva socioecosistémica que permita sensibilizar a la
población sobre la necesidad de cambiar los usos y costumbres sobre el
mantenimiento de especies en cautiverio, en particular de pericos y loros
(Monterrubio et al., 2014; Tella y Hiraldo, 2014).
Infortunadamente la extracción ilegal no es la única amenaza para los psitácidos, e
incluso en el entorno de las áreas naturales protegidas se manifiestan presiones de
cambio que afectan la integridad ecosistémica y la configuración del paisaje
(Sahagún y Reyes, 2018). De acuerdo con Ríos Muñoz y Navarro-Sigüenza (2009)
las especies con distribución en el área han perdido entre el 29% y el 65% de la
superficie con condiciones ambientales óptimas para su distribución potencial por
cambios en el uso de suelo y deforestación, lo que se traduce en una importante
pérdida de hábitat que ha impactado sustancialmente el número de individuos y
poblaciones en vida silvestre. A lo anterior se suman las amenazas relacionadas
con la extensión y expansión de las actividades agropecuarias en pequeña y gran
escala, la destrucción de árboles nido, la introducción de especies exóticas, el
envenenamiento masivo por conflicto con agricultores y las enfermedades
(Monterrubio et al., 2014; Berkunsky et al., 2017).
Para avanzar en la implementación de acciones efectivas para el manejo y
conservación de este grupo de especies en la zona es urgente desarrollar estudios
que permitan actualizar la información de campo para determinar las amenazas en
el ámbito local y regional e identificar espacialmente donde existe más propensión
a que se manifiesten. En la RBSAT se han detectado procesos de cambio en la
cobertura de vegetación en el área de influencia, en particular por la expansión de
áreas de cultivo para caña de azúcar (Sahagún et al., 2014). Esta situación produce
fragmentación y perdida de conectividad que puede afectar la viabilidad de las
poblaciones en la zona.
Los estudios realizados en la RBSAT indican un decremento en el número de
individuos de algunas de las especies (p.ej. Ara militaris y Amazona oratrix), por lo
que es necesario continuar con los esfuerzos para colectar datos que provean
información sobre aspectos relacionados con el tamaño poblacional y los rangos de
distribución como parámetros clave para evaluar el estatus de conservación de las
especies (Macías-Caballero e Iñigo-Elías 2003; Tella et al., 2013; Monterrubio et al.,
2010, 2011 y 2015).
Por otro lado, la falta de información sobre las demandas ecosistémicas de los
psitácidos dificulta el desarrollo de programas de monitoreo y conservación que
provean datos para el análisis de los requerimientos de hábitat de las especies
(Ríos-Muñoz y Navarro-Sigüenza, 2009; Macías e Iñigo 2003). Por lo anterior, es
prioritario desarrollar estudios para incrementar el conocimiento sobre el uso del
hábitat y la estructura de las poblaciones de psitácidos en el área (Tella et al., 2013;
Berkunsky et al., 2017).
Por último, es necesario trabajar en la sensibilización y concientización de la
población sobre la importancia de los programas de monitoreo y conservación, así
como la necesidad de involucrarse con las acciones que ayuden a preservar en vida
libre a los psitácidos de la reserva. Así mismo, es necesario fomentar la perspectiva
de género en el desarrollo de las actividades de monitoreo, a través de la inclusión
de las mujeres en las tareas de campo relacionadas a la conservación. Las
actividades encaminadas al desarrollo de capacidades comunitarias para el
monitoreo permitirán la apropiación de las iniciativas por parte de la comunidad lo
que favorecerá la resiliencia socio ecosistémica en la región y la conservación de
las especies de interés (Sahagún et al., 2015). En este contexto, el proyecto
desarrollado persiguió los siguientes objetivos:
Objetivo General
Generar información actualizada sobre el estado y distribución de las poblaciones
de psitácidos en la Sierra del Abra Tanchipa y fortalecer la estrategia participativa
de incidencia comunitaria para la conservación de los psitácidos.
Objetivos específicos
• Actualizar el diagnóstico de las poblaciones de psitácidos y su hábitat en la
RBSAT.
• Desarrollar competencias y habilidades de los aliados comunitarios para el
monitoreo y vigilancia de las especies en campo.
Materiales y Métodos
Para la realización de las actividades propuestas se trabajó de forma conjunta con
el personal del ANP, para lo cual se llevó a cabo una reunión previa al inicio del
proyecto para coordinar el desarrollo general de las actividades. En la propuesta se
incorporaron métodos de muestreo complementarios que permitieron aproximarse
de forma interdisciplinar al estudio y determinación del estado de las poblaciones
de los psitácidos en la región, así como promover la participación comunitaria en las
actividades de conservación y preservación de las especies de interés.
Actividades para la obtención de información y muestreo
Análisis de datos
Se determinó la composición y dominancia (en riqueza y en área basal) de familias
y especies leñosas por parcela. La dominancia de especies en cada sitio se evaluó
por medio de su área basal y su Índice de Valor de Importancia (IVI= [frecuencia
relativa + densidad relativa + área basal relativa]/3, con base en Curtis y McIntosh,
1951). Se determinaron los parámetros estructurales de altura promedio, altura
máxima, área basal y densidad de árboles por sitio 0.2 ha.
Se calculó la diversidad alfa y beta de especies de aves y vegetación de las 15
parcelas establecidas en los transectos de monitoreo biológico. Para determinar los
valores de diversidad alfa, se calculó la riqueza específica observada (S, número de
especies por parcela). La estructura diversidad alfa fue evaluada mediante la
comparación de la distribución de especies de acuerdo con su abundancia con el
índice de abundancia proporcional (diversidad-equidad de Shannon-Wiener (H’)).
La diversidad beta se midió mediante índices de disimilitud en la composición de
especies para cada par de sitios con el índice de Chao-Sørensen basado en
estimación de abundancia (Chao et al., 2005)
Ordenación y clasificación de los datos
Para explorar las relaciones entre las especies de psitácidos registradas, la
estructura de la vegetación y las variables ambientales en las unidades de
muestreo, se aplicaron técnicas de análisis multivariados de ordenación y
clasificación, para detectar los patrones geográficos y ecológicos generales
determinantes. Estos métodos son útiles para la reducción y exploración de datos,
son esencialmente descriptivos y se enfocan a la generación de hipótesis. Su uso
permite descubrir la estructura de las comunidades, así como dar información para
determinar las relaciones causales entre las comunidades y su ambiente (Kent y
Coker 1992; Krebs, 1999).
Para evaluar la relación de la diversidad beta con las variables ambientales de los
sitios se usó el método de ordenación indirecta de Escalamiento No Métrico
Multidimensional (NMS por sus siglas en inglés), en una matriz se utilizaron datos
de composición (presencia-ausencia) de vegetación como datos cualitativos y datos
de abundancia (frecuencia) de aves como datos cuantitativos, para realizar la
ordenación de acuerdo a la vegetación, se utilizaron datos de abundancia de
especies vegetales y una matriz secundaria con las veintitrés variables ambientales
obtenidas, la medida de distancia fue Sørensen, se trabajó con el programa de
computo PC-ORD 6.0 (McCune y Mefford, 2011). Se utilizó el NMS porque no se
limita a considerar una porción de la configuración que se ajusta a una perspectiva
limitada especificada por un modelo particular, sino que considera un rango más
amplio de estructuras. Este método de ordenación indirecta ha sido efectivo en
gradientes simulados aun cuando la diversidad beta es alta, la técnica es
ampliamente utilizada en ecología de comunidades, por lo que los resultados del
análisis pueden ser comparables (McCune y Mefford, 2011).
Se generó un dendrograma a partir de un análisis de clasificación con medidas de
distancia Sørensen (Bray-Curtis) y datos de beta flexible (beta= -0.25) como método
de ligamiento (McCune y Grace, 2002). Para elegir el agrupamiento óptimo se
realizó un análisis de especies indicadoras (ISA) para detectar el valor de las
diferentes especies indicadas por condiciones ambientales. Los valores indicadores
son probados para obtener significancia estadística usando la técnica aleatoria
Monte Carlo mediante el análisis cuantitativo de respuesta sin excluir grupos,
mediante 4999 corridas aleatorias (Dufrêne y Legendre, 1997; Tichý y Chytrý, 2006;
McCune y Mefford, 2011).
Monitoreo participativo y ciencia comunitaria
Para desarrollar las competencias y habilidades de los aliados comunitarios en el
monitoreo y vigilancia de las especies se llevaron a cabo dos talleres de
capacitación en las técnicas específicas para el monitoreo de psitácidos en campo
y el manejo de información en bases de datos y portales de ciencia ciudadana.
El monitoreo participativo es un esquema de trabajo que involucra a los pobladores
para realizar el esfuerzo de conocer la biodiversidad de su entorno, facilita que se
apropien del conocimiento y además los sensibiliza sobre la importancia de
conservar la biodiversidad, al tiempo que incrementa la información biocultural de la
región. El planteamiento se basa en un proceso constante de retroalimentación
entre la población y los investigadores para construir de forma conjunta un objetivo
común, a partir del cual se puedan tomar decisiones y finalmente sean los agentes
comunitarios quienes, de forma natural, lleven a cabo las acciones y les den
seguimiento (Álvarez y Gayou 2003; Sawhney, et al., 2007).
Los talleres de capacitación se realizaron en las comunidades de Laguna del Mante
y Los Sabinos Número Dos, para conformar dos brigadas de entre cinco y diez
aliados que lleven a cabo actividades de monitoreo comunitario participativo.
Durante los talleres se contó con la participación de un importante número de
aliados comunitarios de la comunidad de La Aguaje, ubicada también en la zona de
influencia de la reserva.
Estrategia de difusión y educación para la conservación de los psitácidos
Para promover los conocimientos generados por el estudio realizado se elaboró un
material de difusión donde se incluye información útil para la conservación de los
psitácidos, con datos sobre su historia de vida, biología y ecología que se suma a
los productos relacionados con los elaborados para el grupo de las aves en la
RBSAT.
Información sobre las poblaciones de psitácidos
Se realizaron las salidas de campo programadas para la colecta de registros
importantes sobre sitios de anidación de los psitácidos en la zona de estudio. Se
ubicaron los puntos de observación desde donde se monitoreo el movimiento de los
individuos de las distintas especies en las horas de mayor actividad. La mayor parte
de los registros fueron realizados entre las 7 y las 8 de la mañana y entre las 6 y 7
de la tarde. Por otro lado, se complementó la información con los recorridos diarios
a lo largo de los transectos donde se levantaron los registros de las especies sin
considerar la distancia de la observación, con el fin de incluir la mayoría de los
registros.
La aplicación de las técnicas permitió la actualización de información sobre la
presencia y distribución de las seis especies de psitácidos previamente registradas
en la zona incluida la Guacamaya Verde (Ara militaris), el Loro Cabeza Amarilla
(Amazona oratrix), el Loro Tamaulipeco (Amazona viridigenalis), el Loro Cachetes
Amarillos (Amazona autumnalis), el Perico Pecho Sucio (Eupsittula nana) y el Perico
Mexicano (Psittacara holochlorus)). Todas las especies fueron registradas en la
poligonal y en el ámbito de la ANP. Se destaca un registro reciente de Loro Cabeza
Amarilla (Amazona oratrix) en bosque de galería cerca del rio valles.
A lo largo del monitoreo se pudieron contabilizar un total de 3436 registros de los
cuales 1705 son de Psittacara holochlorus, 930 de Amazona autumnalis, 393 de
Amazona viridigenalis, 305 de Ara militaris, 72 de Eupsittula nana y 30 son de
Amazona oratrix. El número de avistamiento por cada especie de psitácido se
relaciona con la disponibilidad de los recursos de alimentación y percha propios de
cada sitio (Cuadro 1). Para el caso de Loro Cachetes Amarillos (Amazona
autumnalis) los sitios con mayor cantidad de registros fueron los Pames y Los Patos
con 306 y 206 avistamientos, donde el 91% y el 73 % de las especies vegetales
respectivamente, corresponden a especies utilizadas como recurso alimenticio.
El Loro Cabeza Amarilla (Amazona oratrix) fue mayormente observado y escuchado
(16 registros) en el Rancho La Hormiga donde el 70% de las especies vegetales ahí
encontradas son de uso común por el loro. El Loro Tamaulipeco (Amazona
viridigenalis) fue avistado más veces en El Mango (127 registros) donde el 62% de
las especies vegetales presentes son importantes como fuente de alimento para
esta especie.
Por otro lado, la Guacamaya Verde (Ara militaris) fue principalmente registrada en
El Rodeo (141 individuos) donde el 71% de las especies vegetales son especies
que proveen de alimento, sin embargo, fue en la Florida y La Mina donde se
encontraron evidencias de anidación de dicha especie. Estos son los sitios de mayor
altitud muestreados y el 39% y el 77% de las especies vegetales, respectivamente,
son utilizadas como recurso alimenticio para el grupo taxonómico, además, se
encontró que dichos vestigios de anidación no fueron obtenidos en estructuras
forestales, sino, en muros del acantilado y en una cueva del sitio denominado La
Mina con antecedentes de uso para la extracción y aprovechamiento de materiales
minerales.
El Perico Pecho Sucio (Eupsittula nana) tuvo su mayor cantidad de registros en La
Florida con (20 avistamientos) y en el caso del Perico Mexicano (Psittacara
holochlorus) (363 registros) se destacan los registros en Las Yeguas, donde el 81%
de especies vegetales ofrecen algún tipo de recurso. El Perico Mexicano fue la que
mayor frecuencia de avistamientos hubo (14/15 sitios) y mayor abundancia. En lo
que se refiere al Loro Cachetes Amarillos (Amazona autumnalis), esta fue la
segunda especie más avistada, de igual forma para el número de sitios (13/15) y
por el contrario Amazona oratrix que solo fue reportada en 5 de los 15 sitios.
Análisis de diversidad de psitácidos
Se realizó un análisis de diversidad de las especies de psitácidos en los 15
transectos muestreados. En cuanto al número de especies, Rancho la Hormiga, Los
Pames y Los Patos presentaron los valores más altos (6 especies), mientras que
los menores se presentaron en Buenavista, La Florida 2 y La Mina (2 especies). En
lo que respecta a la abundancia total de psitácidos, la máxima se registró en Los
Pames con 582 individuos y la menor en La Florida 2 con 12 especies, el Índice de
Shannon más alto se presentó en Rancho la Hormiga (1.43) mientras que el menor
fue en La Florida 2 (0.45) y finalmente, la mayor equidad se presentó en Buenavista
(0.99) y la menor en Las Yeguas (0.27).
Distribución espacial de los psitácidos de la reserva
A partir de la información de los registros en campo y otras fuentes se elaboraron
mapas de distribución potencial para cada una de las seis especies de psitácidos
presentes en la reserva. Los mapas muestran la distribución potencial de las
especies a nivel nacional y regional. En cada mapa se incluye el polígono de la
reserva en el contexto de la distribución general de cada especie. A partir de la
modelación de la distribución se calculó la superficie.
Caracterización y evaluación de uso de hábitats de las especies
Se estudió la composición del estrato arbóreo en los sitios con mayor abundancia
de psitácidos de los transectos de quince localidades definidas que incluyeron
Buenavista, El Choyal, El Mango, El Nacimiento, El Reparito, El Rodeo, La Florida,
La Florida 2, La Mina, Las Yeguas, Los Pames, Los Patos, Los Sabinos, Presa La
Lajilla y Rancho La Hormiga. En dichas localidades se verificó en campo la
estructura de la vegetación y se comparó la proporción de uso y disponibilidad de
cada tipo de vegetación.
Para cada sitio de muestreo se registraron las siguientes variables físicas y
ambientales altitud y coordenadas con geoposicionador (GPS) marca Garmin
modelo GS62c; se calculó la altura promedio, altura máxima, promedio del DAP,
cobertura en metros cuadrados de área basal, el número promedio y máximo de
ramas; con un densitómetro modelo GRS se obtuvo la cobertura del dosel (%);
inclinación de la pendiente utilizando un clinómetro Suunto; porcentaje de cobertura
rocosa (pedregosidad), herbácea, arbustiva y arbórea; perturbación por presencia
de tocones y árboles caídos, excretas de ganado, huellas de incendio; además, se
incluyeron las variables bioclimáticas (Bioclim, 2018), que son variables derivadas
de los valores mensuales de precipitación y temperatura. En el total de las 3
hectáreas muestreadas (la suma de 15 parcelas de 0.2 ha c/u)
La flora vascular leñosa mayor a 10 cm de diámetro a la altura de pecho (DAP) a lo
largo de los transectos de monitoreo biológico de especies en riesgo comprendió a
1251 individuos y 1520 tallos de 63 especies que corresponden a 60 géneros dentro
de 25 familias. En los sitios donde se ubicaron las parcelas de muestreo, la mayor
riqueza de especies correspondió a las familias Fabaceae (17 spp.), Euphorbiaceae
(3 spp.), Asparagaceae, Cactaceae, Malvaceae, Moraceae, Myrtaceae,
Rhamnaceae y Rubiaceae (2 spp. c/u), Arecaceae, Boraginaceae, Burseraceae,
Lauraceae, Malpighiaceae, Meliaceae, Putranjivaceae, Rutaceae, Salicaceae,
Sapindaceae y Ulmaceae (1 spp. c/u). La familia de especies leñosas que más
contribuyó en riqueza de especies y presencia a lo largo de todas las parcelas de
muestreo fue Fabaceae. Se observaron cambios importantes en la distribución de
familias de plantas leñosas en las parcelas, y la dominancia de las familias por su
riqueza de especies no fue la misma que por su área basal.
La dominancia en área basal por familia si cambió contrastantemente en la parcela
ubicada en el transecto de Los Sabinos y El Rodeo donde dominó la familia
Asparagaceae representada principalmente por Beaucarnea inermis con un área
basal de 20.98 y 2.56 m2/0.2 ha respectivamente, en Los Patos, Rancho Hormiga,
Buenavista y Los Pames la familia que dominó en área basal fue Fabaceae,
representada mayormente por tres especies (Lysiloma divaricatum, Acacia unijuga
y Piscidia piscipula), con áreas basales de 1.61, 1.26, 1.24 y 1.07 m2/0.2 ha,
respectivamente; la parcela situada en el transecto de Las Yeguas fue dominada
por la familia Burseraceae, representada por Bursera simaruba, con área basal de
1.09 m2/0.2 ha; en las parcelas de los transectos de La Florida y La Florida 2 fueron
dominadas por la familia Myrtaceae representada por una especie (Psidium
sartorianum), con valores de 0.74 y 0.90 m2/0.2 ha, respectivamente; en El
Nacimiento, El Choyal y en El Reparito, fueron dominados por la familia Moraceae,
representada por Ficus cotinifolia y Brosimum alicastrum con 5.29, 1.32 0.38 m2/0.2
ha, respectivamente; en la Presa Lajilla dominó la familia Malvaceae, representado
por la especie Guazuma ulmifolia con 0.63 m2/0.2 ha; en El Mango dominó la familia
Bignonaceae con Astianthus viminalis con 3.43 m2/0.2 ha; en La Mina dominó la
familia Meliaceae con Cedrela odorata principalmente, con 0.52 m2/0.2 ha. La
familia Fabaceae fue la familia que mejor está representada en todos los transectos
donde se establecieron las parcelas de muestreo.
Los resultados sobre la estructura de la vegetación muestran la presencia de
especies importantes para la dieta de los psitácidos, de entre las que se destacan
especies de las familias Fabaceae, Malvaceae, Burseraceae, Euphorbiaceae y
Moraceae, que proveen de recursos alimenticios en forma de semillas y/o frutos,
para las poblaciones presentes en la RBSAT, cuyo gremio alimenticio es
granívorofrugívoro.
Lo anterior, coincide con estudios previos sobre las especies vegetales básicas para
la alimentación de algunas especies de psitácidos (Juárez et al., 2012).
La riqueza de familias en las parcelas de muestreo fue de 14 familias en promedio
por parcela (cada parcela de 0.2), con un mínimo de 9 familias (El Mango El
Ahogado) y un máximo de 20 (El Rodeo, Las Yeguas y Los Sabinos). Las parcelas
con menor riqueza observada (9 spp.) fueron Los Pames y La Florida un bosque a
una altitud de 333 m dominado por Lysiloma divaricatum y Guazuma ulmifolia,
mientras que la parcela con mayor riqueza observada (20 spp.) fue en Los Sabinos,
un bosque a una altitud de 316 m dominado por Beaucarnea inermis y Bursera
simaruba.
Estructura de las comunidades vegetales
El área basal promedio de las siete parcelas fue de 4.966 m2/0.2 ha (máxima de
24.93 m2/0.2 ha, mínima de 1.02 m2/0.2 ha), la densidad promedio de individuos y
de tallos fue de 83 ind/0.2 y 101 tallos/0.2 ha (máxima 155 ind/0.2 ha, mínima 26
ind/0.2 ha; máxima 170 tallos/0.2 ha, mínima 38 tallos/0.2 ha), la altura promedio
los árboles ˃ 10 cm DAP fue de 7.6 m y la altura máxima fue de 29 m.
Análisis de semejanza entre sitios
Se realizó un análisis de semejanza entre los transectos muestreados de acuerdo
con la composición de especies, con los índices de Sørensen y Jaccard, de lo que
resultó que, de acuerdo con Sørensen, los transectos más parecidos fueron Los
Sabinos y Los Patos con 0.82, mientras que los menos parecidos fueron Buenavista
y Las Yeguas con 0.05. De acuerdo con el índice de Jaccard, los transectos más
semejantes fueron Los Patos y Rincón de Pames por un lado con 1.0 y Las Yeguas
y Los Sabinos también con 1.0, mientras que los menos parecidos fueron
Buenavista y Rancho la Hormiga con 0.33, lo cual coincide con la diferencia en
diversidad de psitácidos registrada en ambos sitios.
Ordenación de especies vs sitios
Para realizar el análisis No Métrico Multidimensional (NMS) de los sitios del
gradiente, se utilizaron las 63 especies leñosas como valores cuantitativos. Se
utilizó una configuración de inicio de números aleatorios. El número de corridas con
los datos reales fue de 250. En la prueba de Monte Carlo el número de corridas
aleatorias fue de 250 y la probabilidad de que un estrés final similar pudiera haber
sido obtenida al azar fue de 0.0040. Fueron 88 iteraciones para la solución final.
Ordenación de especies vegetales vs sitios
De acuerdo con el estrés obtenido de 7.86 se eligió una solución final de dos
dimensiones o ejes (Figura 13). Los porcentajes de varianza representada por cada
eje basada en la r2 entre la distancia en el espacio de ordenación y la distancia en
el espacio original fueron 31.6% para el eje uno, 29.4% para el eje dos y 16.5% para
el eje tres, sumando un porcentaje acumulado del 77.5%. Para relacionar la
ordenación de sitios con las variables ambientales se realizó un análisis con una
matriz secundaria de veintitrés variables. Las variables ambientales que obtuvieron
mayor relación con alguno de los tres ejes, haciendo un corte a un mínimo de 0.30
del valor de r fueron: para el eje uno: precipitación anual (r= 0.82), porcentaje de
cobertura del dosel (r= -0.74), temperatura mínima del mes más frio (r= -0.73),
temperatura media anual (r= -0.70), altitud (r=0.67), temperatura del mes más cálido
(r= -0.66), precipitación mes más seco (r=0.65), y temperatura media anual (r=-
0.55); para el eje dos: altura máxima (r= -0.60), porcentaje de cobertura de
herbáceas (r= 0.56) y la inclinación de la pendiente (r= -0.52). Los sitios más bajos
en altitud tuvieron tendencia a valores negativos en el eje uno mismo que ocurrió
con los valores de mayor temperatura y mayor cobertura en el dosel, mientras que
los sitios más altos hacia valores positivos con valores de mayor precipitación.
En este caso y de acuerdo con el estrés obtenido de 8.07 se eligió una solución final
de dos dimensiones o ejes. Los porcentajes de varianza representada por cada eje
basada en la r2 entre la distancia en el espacio de ordenación y la distancia en el
espacio original fueron 66% para el eje uno y 23.8% para el eje dos, sumando un
porcentaje acumulado del 89.8%. Para relacionar la ordenación de sitios con las
variables ambientales se realizó un análisis con una matriz secundaria de veintitrés
variables. Las variables ambientales que obtuvieron mayor relación con alguno de
los dos ejes, haciendo un corte a un mínimo de 0.30 del valor de r fueron: para el
eje uno: porcentaje de cobertura del dosel (r=-0.80), precipitación anual (r=0.80),
temperatura mínima del mes más frio (r=-0.66), temperatura del mes más cálido (r=-
0.634), precipitación mes más seco (r=0.62), altitud (r=0.58) y temperatura media
anual (r=-0.55). Los sitios más bajos en altitud tuvieron tendencia a valores
negativos en el eje uno mismo que ocurrió con los valores de mayor temperatura y
mayor cobertura en el dosel, mientras que los sitios más altos hacia valores
positivos con valores de mayor precipitación.
Conclusiones
Las especies vegetales donde se encontraron nidos principalmente fueron Cedrela
odorata, Piscidia piscipula, Beaucarnea inermis, Ficus corinifolia, Lisoloma
divaricata y Pseudobombax ellipticum. La mayoría se ubicó en Selva Baja
Caducifolia, Selva Mediana Subperennifolia y Acahuales de Vegetación Secundaria,
aunque también se registraron algunos árboles nido en zonas con pastizal. Los
arboles nido tienen una latitud de entre 7 y 22 metros, con DAP de 30 a 175 cm con
ramificaciones por la parte superior del nido en promedio de 90 cm y de 150 hacia
la parte inferior. La mayoría de los arboles presentan entre una y dos cavidades,
ubicadas a una altura del suelo de entre 4.5 y 11 metros. Las cavidades miden en
promedio 14 cm de altura por 15 cm de ancho, con una profundidad de entre 34 y
50 cm.
Los árboles se ubican en sitios con pendientes que van de los 20 a los 42 grados
con una orientación hacia el suroeste. Algunos de ellos son nidos abandonados por
otras especies de la familia picidae (carpinteros) principalmente y/o se encuentran
ocupados por avispas o abejas. Se registraron también evidencias de actividades
de extracción, con modificaciones en las entradas de los nidos y donde incluso se
han señalado escalones para trepar, al parecer con un machete.
Análisis de fragmentación
Derivado del análisis de fragmentación de la RBSAT y su zona de influencia se
generó la información con los valores por clase de acuerdo con la descripción de
las cubiertas vegetales elaborada por Reyes y colaboradores (2017). La leyenda de
los valores calculados se presenta en la tabla 2. La superficie considerada para el
análisis de fragmentación consideró 92961.92 ha donde se incluye la poligonal de
la RBSAT y la zona de influencia definida. La clase de vegetación con mayor
superficie son los pastizales, seguidos de la Selva Baja Caducifolia y subcaducifolia,
luego se ubican la agricultura y los palmares. En lo que se refiere al número de
parches la Selva Baja Caducifolia y el Palmar presentan la mayor cantidad, seguidos
de la Agricultura y el Pastizal; el tamaño medio del parche va de 1.64 ha a 131.31
ha.
Por lo que respecta al borde total, el encinar tropical presenta la menor longitud con
2772.00 ha y la Selva Baja Caducifolia y el Pastizal presentan la mayor longitud con
1728720.00 ha y 1581048.00 ha respectivamente. Este patrón se repite para el
Índice de proximidad promedio.
En relación con la distancia promedio al vecino más cercano el Popal-Tular presenta
el valor más bajo y los Asentamientos humanos y las Vialidades los más altos. Con
respecto al total de área núcleo el Pastizal con 17127.03 ha y la Selva Baja
Caducifolia con 15841.07 ha tienen la mayor superficie en contraste con el Popal-
Tular (28.58 ha) y la Selva Mediana Subperennifolia (119.07 ha) que tienen la
menor.
Amenazas para la conservación
En general los psitácidos demandan de condiciones ambientales particulares para
garantizar el éxito reproductivo, entre las que se incluyen la presencia de árboles
con cierto diámetro donde puedan construirse las cavidades. Con respecto a los
árboles nido, son principalmente especies con alturas promedio de 15 a 20 metros
y sin embargo, estos resultaron tener una altura promedio menor a los que utilizan
especies de psitácidos similares en el Pacífico (Monterrubio et al., 2014). Esta
situación facilita el saqueo de nidos al no encontrarse a grandes alturas. Por las
características de la estructura de la vegetación se suma el hecho de que son pocas
las especies de árboles que pueden ser utilizadas para la anidación, Por otro lado,
los procesos de modificación del paisaje en la zona de influencia de la RBSAT, tiene
un impacto muy significativo en el mantenimiento de las condiciones en el entorno
de los árboles usados por las especies. La expansión de las actividades
agropecuarias ha propiciado cambios en el uso de suelo que generan, por un lado,
fragmentación y aislamiento de las cubiertas vegetales naturales, y por el otro,
crecimiento de los parches relacionados con usos de suelo antrópicos donde se
realizan actividades agrícolas y ganaderas.
La mayoría de los nidos registrados en áreas relativamente alejadas de las
comunidades, sin embargo, un número importante de los nidos fueron encontrados
en las inmediaciones de la comunidad de La Aguaje donde históricamente se hizo
aprovechamiento de las especies para comercialización. La ubicación de los arboles
nidos responde a la presión por saqueo que se genera cuando se encuentran cerca
de caminos o poblados, por esta situación, la mayoría de los nidos se registran a
una distancia considerable de estos.
Es necesario evitar la tala de los árboles nido y en general de las especies vegetales
prioritarias para el establecimiento potencial de cavidades donde se realice la
anidación. Asimismo, se deberá trabajar en el desarrollo de programas de manejo
que permitan la restauración del hábitat, a través de reforestaciones y otras técnicas
útiles para favorecer la recuperación de la estructura y configuración del paisaje en
las áreas de anidación conocidas
En los últimos años los habitantes de la comunidad de La Aguaje han migrado su
principal actividad productiva de la ganadería a la apicultura, apoyados por la
Dirección de la reserva y con recursos de distintos programas federales y estatales,
lo que ha favorecido la sensibilización con respecto a la necesidad de conservar la
biodiversidad y las especies de loros en su hábitat natural. En este sentido, se debe
trabajar a nivel comunitario para avanzar en la realización de actividades de
conservación, a través de mecanismos como la delimitación de áreas destinadas
voluntariamente a la conservación que se sumen a las áreas naturales protegidas
y/o programas específicos de pago por servicios ecosistémicos enfocados a la
conservación del hábitat de estas especies emblemáticas de la región.