Partición de bienes en herencias según CCyC
Partición de bienes en herencias según CCyC
2363
1. Introducción
El art. 2362 CCyC regula las diversas formas de realización de la cuenta definitiva del admi-
nistrador y el procedimiento de presentación.
2. Interpretación
El art. 2362 CCyC diferencia dos situaciones en relación a la forma de la cuenta definitiva
del administrador:
a) si todos los copropietarios de la masa indivisa son plenamente capaces y están de
acuerdo, la rendición de cuentas se hace privadamente, quedando los gastos a cargo
de la masa indivisa;
b) en caso contrario, es decir, si existen copropietarios de la masa indivisa incapaces o con
capacidad restringida, o si no hay acuerdo unánime entre ellos, la cuenta definitiva del
administrador debe hacerse judicialmente. Se estima comprendida la oposición de los
terceros que invistan un interés legítimo.
En este último supuesto se debe dar vista de la cuenta definitiva a los copropietarios de la
masa indivisa, quienes pueden impugnarla.
Ello implica que la cuenta se agrega por el administrador al expediente, y se notifica la mis-
ma a los copropietarios de la masa indivisa a los efectos que efectúen las reclamaciones o
impugnaciones pertinentes.
1. Introducción
Este artículo es el primero del Título VIII, y abarca siete Capítulos que abordan: la ac-
ción de partición (arts. 2363 a 2368 CCyC); los modos de hacer la partición (arts. 2369
a 2384 CCyC); la colación de donaciones (arts. 2385 a 2396 CCyC); la colación de
deudas (arts. 2397 a 2402 CCyC); los efectos de la partición (arts. 2403 a 2407 CCyC); la
nulidad y reforma de la partición (arts. 2408 a 2410) y la partición por los ascendientes
(arts. 2411 a 2423 CCyC) que, a su vez, comprende tres secciones, disposiciones generales,
partición por donación y partición por testamento.
El artículo en análisis sienta claramente que la indivisión cesa con la partición y permite di-
ferenciar las particiones de indivisiones con bienes registrables y no registrables. La norma
no tiene concordancias ni en el CC ni en el Proyecto de 1998.
2. Interpretación
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Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2364
Sin perjuicio de lo consignado, deberán sumarse los caracteres diferentes en los modos
de hacer la partición (art. 2369 CCyC y concs.), incluyendo la nueva institución que es la
atribución preferencial de bienes (arts. 2380, 2381, 2382 CCyC y concs.).
1. Introducción
El artículo en comentario prevé la legitimación para requerir la partición. La norma tiene
como antecedente el art. 3452 CC y el art. 2316 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
Los copropietarios de la masa indivisa y los cesionarios de sus derechos lucen legitimados
para instar la partición, egresando así de la indivisión. También se admite por subrogación.
Los supuestos comprendidos en punto a la legitimación para requerir la partición son los
siguientes:
a) los copropietarios de la masa indivisa. No cabe duda de esta inclusión en la legitimación
para requerir la partición, se trate de herederos legítimos o testamentarios, en tanto sus
derechos se concretarán recién con la partición de bienes que se materialice en el acto
particionario. Debe contemplarse que está incluido el heredero de cuota, que es una nue-
va figura prevista en el art. 2488 CCyC. El heredero instituido bajo condición suspensiva
no puede ejercer la acción de partición, en tanto no se cumpla la condición; y la situa-
ción del heredero instituido bajo condición resolutoria se contempla expresamente en el
art. 2366 CCyC (véase el comentario al art. 348 CCyC y concs.);
b) los cesionarios de sus derechos. La facultad de peticionar la división de la herencia se
funda en que los cesionarios ocupan el lugar del cedente heredero, con los derechos que
este tenía en la indivisión (art. 2304 CCyC);
1. Introducción
El artículo en análisis estatuye acerca de la oportunidad para requerir la partición, en gene-
ral.
La norma tiene como antecedentes al art. 3452 CC y al art. 2315 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
La regla general se establece en que la partición puede ser solicitada en todo tiempo. Sin
embargo, existe un requisito insoslayable: la partición puede pedirse luego de aprobadas
las operaciones de inventario y avalúo (art. 2341 CCyC y ss.).
Se infiere que en el CCyC deviene exigible promover el juicio sucesorio (art. 2335 CCyC
y concs.), y realizar las operaciones indicadas por la norma, inventario y avalúo, que deben
ser aprobadas por el juez para poder viabilizar la partición, exceptuada la hipótesis en que
se trate de herederos investidos de pleno derecho y el acervo se encuentre integrado por
bienes muebles no registrables, estén todos de acuerdo, sean capaces y presentes.
2.1. La excepción
La excepción a la regla se conforma con el aplazamiento de la partición en forma total
o en forma parcial, y exige algunas condiciones: a) que la solicite ante el juez cualquier
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Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2366
copartícipe; b) el aplazamiento durará un tiempo determinado, que será fijado por el juez;
c) que la realización inmediata de la división pueda redundar en perjuicio del valor de los
bienes indivisos.
Deviene importante la prueba destinada a acreditar la desvalorización eventual de los bie-
nes, que puede ser total o parcial, en caso de llevarse a cabo la partición, y el tiempo reque-
rido para que la postergación del acto particionario se lleve a cabo.
Se entiende que esta facultad de prorrogar la partición total o parcial, conferida al juez,
deberá ser ejercida e interpretada con carácter restringido, en tanto el estado de indivisión
obstaculiza el ejercicio de los derechos de los herederos.
Fuentes y antecedentes: art. 3458 CC y, parcialmente, art. 2317 del Proyecto de 1998.
1. Introducción
Se contempla, luego de establecer la regla general de la partición, la situación de los here-
deros instituidos bajo condición suspensiva o condición resolutoria.
La norma tiene como antecedentes el art. 3458 CC y, parcialmente, el art. 2317 del Proyecto
de 1998.
2. Interpretación
Esta normativa regula dos hipótesis:
a) El caso del heredero instituido bajo condición suspensiva. El heredero tiene su derecho
en expectativa hasta que se cumpla la condición (art. 343 CCyC y concs.). En conse-
cuencia, hasta que no se cumpla la condición no puede solicitar la partición. Como ex-
cepción, se contempla con la posibilidad de requerir la partición aun cuando no se haya
cumplido la condición si la instan los coherederos asegurando el derecho del heredero
condicional;
b) El caso del heredero instituido bajo condición resolutoria. El heredero bajo condición re-
solutoria tiene su derecho vigente hasta que se cumpla la condición, por lo que puede
requerir la partición garantizando los derechos de quienes lo sustituyan al cumplirse la
condición. La condición resolutoria bajo la que se ha instituido heredero permite definirlo
como actual, con un derecho actual, y por lo tanto, habilitado a requerir la partición. Has-
ta tanto no se tenga la certeza que la condición no se va a cumplir, la norma exige —con
criterio jurídico correcto— que se asegure el derecho de quienes lo sustituirán en caso de
que se cumpla tal condición resolutoria.
1. Introducción
Se prevé en el derecho escrito la posibilidad de la partición parcial, tal como lo admitían la
doctrina y la jurisprudencia. La norma no tiene antecedente en el CC, y transcribe el art. 2318
del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
Esta clase de partición tiene lugar cuando alguno o algunos bienes no puedan ser divididos
en forma inmediata.
Si bien el principio es la partición total de todos los bienes indivisos, surgen del contex-
to del CCyC algunas hipótesis en que solo deviene posible la partición parcial, y pueden
configurarse para tal obstáculo divisorio algunas restricciones temporales o jurídicas.
La división parcial procede, entre otros, en los siguientes casos: a) cuando un bien que
se encuentra en estado de indivisión forzosa (art. 2330 CCyC y ss.); b) cuando la indivi-
sión sea requerida por alguno de los copartícipes o el cónyuge (arts. 2332, 2333 CCyC
y concs.); c) cuando la indivisión deviene antieconómica y el juez posterga el acto particio-
nario (art. 2375 CCyC); d) cuando jurídica o materialmente no es factible la división, como
en el caso de un lote de terreno que, dividido, no alcance las medidas mínimas establecidas
por la autoridad local; e) cuando los herederos lo decidan (art. 2369 CCyC).
La solución de la norma es adecuada: no se puede realizar toda la partición, pero nada obs-
ta a que la partición se realice sobre los bienes que sean divisibles o partibles.
1. Introducción
Se establece, como regla, la imprescriptibilidad de la acción de partición mientras continúa
el estado de indivisión. La norma tiene como antecedente el art. 3460 CC y el art. 2320 del
Proyecto de 1998.
2. Interpretación
El artículo en comentario dispone que la acción de partición es imprescriptible, mantenien-
do la solución consagrada en el CC, mejorándose la redacción de la norma para el supuesto
en que se intervierta la posesión.
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Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2369
Cuando la indivisión cesa fácticamente sobre un bien determinado porque uno de los cohe-
rederos ha intervertido el título, la situación cambia jurídicamente: puede haberse produci-
do la usucapión del bien. Esta interversión implica que el coheredero deja de poseer como
tal, y comienza a poseer como dueño exclusivo del bien.
Sucede que la indivisión ha cesado de hecho en tanto alguno de los copartícipes ha inter-
vertido su título, poseyendo tales bienes como único propietario (ver los comentarios a los
arts. 1897, 1899, 2565 CCyC y ss.).
La interversión del título se encuentra regulada en el art. 1915 CCyC, que establece que
nadie puede cambiar la especie de su relación de poder por su mera voluntad, o por el solo
transcurso del tiempo, y que se pierde la posesión cuando el que tiene la cosa a nombre del
poseedor manifiesta por actos exteriores la intención de privar al poseedor de disponer de
la cosa, y sus actos producen ese efecto.
Fuentes y antecedentes: arts. 3462, 3514 y 3516 CC y art. 2321 del Proyecto de 1998.
1. Introducción
La norma regula la partición privada.
La norma tiene como antecedente los arts. 3462, 3514 y 3516 CC y el art. 2321 del Proyecto
de 1998.
2. Interpretación
El artículo en examen reproduce la idea central del CC en lo relativo a la libertad de las for-
mas, así como la exigencia de unanimidad entre los coherederos para efectuar la partición
privada o en forma privada.
También se estipula la posibilidad de llevar a cabo una partición total o una partición parcial.
Los copartícipes pueden recurrir a la partición privada si todos están presentes, y son plena-
mente capaces, y si esto no acaece, no puede llevarse a cabo una partición privada.
Las exigencias que viabilizan la partición privada pueden reseñarse como sigue:
a) Los herederos deben estar presentes. Ello no significa que se trate de una presencia
física, sino que se exprese la conformidad en la partición privada que se lleva a cabo, por
lo que pueden actuar por sí, o por medio de un representante convencional.
b) Los herederos deben ser capaces. Por contraposición a la noción de capacidad exigida
por la norma, son personas incapaces de ejercicio las contempladas en el art. 24 CCyC y
concs., por lo que ellas no pueden otorgar el acto particionario privado.
c) La situación del menor de edad emancipado por matrimonio (arts. 27, 28 CCyC
y concs.) exige definir la capacidad de ejercicio que contempla la ley y las restricciones
establecidas, entendiendo la nueva regulación de los emancipados favorable a la realiza-
ción del acto particionario privado.
d) Unanimidad de todos los herederos que otorgan la partición. Esta coincidencia exigida
por la norma alude al acuerdo referido tanto a la forma privada de la partición, cuanto a
su contenido, es decir a los bienes que integran la división y las diversas modalidades en
que se atribuyen los bienes.
Debe recordarse que si existen bienes inmuebles o muebles registrables, se exige la escritu-
ra pública conforme resulta del art. 1017, inc. a, CCyC que determina dicha instrumentación
para los actos que tienen como objeto la adquisición, modificación o extinción de derechos
reales sobre inmuebles.
La partición privada exige que se contemplen los instrumentos que hagan posible, luego, la
concreción y la inscripción de los bienes que corresponden a cada heredero, a su nombre,
es decir, garantizando el derecho pleno de los adjudicatarios.
El art. 2371 CCyC completa la idea eje de la partición judicial, por contraposición a la parti-
ción privada.
1. Introducción
El artículo contempla, como en el CC, la partición provisional.
La norma tiene como antecedente el art. 3464 CC y el art. 2322 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
La partición puede ser definitiva o provisional.
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Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2371
Es definitiva cuando se atribuye la propiedad exclusiva de los bienes a los herederos que
devienen adjudicatarios.
La partición se reputa provisional, en esta norma en análisis, cuando los copartícipes han
efectuado solo una división del uso y goce de los bienes hereditarios, permaneciendo indi-
visa la propiedad.
Esta partición provisional no impide el derecho de pedir la partición definitiva.
Se trata de una adjudicación provisoria —provisional, dice la norma— de uso y goce de los
bienes, que pueden o no ser adjudicados a los copartícipes en la división definitiva. Claro
que podrá requerirse la atribución preferente de los arts. 2380 y 2381 CCyC.
Puede también ser realizada la partición provisional cuando los herederos han pactado la
indivisión forzosa de la herencia, estipulada en el art. 2331 CCyC —propia del estado de
indivisión—.
Y esta partición provisoria puede acaecer frente a la situación descripta por el art. 2328
CCyC, que regula el uso y goce de los bienes en la etapa de indivisión —Título VI—.
Debe correlacionarse este dispositivo con el comentario al art. 2329 CCyC, que alude a los
frutos de los bienes indivisos: en la partición provisoria los frutos corresponden a quien se
les haya adjudicado el uso y goce de los bienes.
1. Introducción
El dispositivo contempla los supuestos en que la partición debe ser judicial, consagrando
excepciones al principio general de libertad que se establece en el art. 2369 CCyC, a los
fines de la división.
La norma tiene como antecedente el art. 3465 CC y el art. 2323 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
La partición de la herencia deberá ser judicial en los siguientes casos:
a) si hay copartícipes incapaces, con capacidad restringida o ausentes (arts. 26, 31, 32, 79,
104, 138 CCyC y concs.). Los supuestos de incapacidad o capacidad restringida exigen
la partición judicial, con intervención de los representantes legales, sean progenitores,
tutores, curadores, apoyos.
Si se plantean intereses contrapuestos, será necesaria la intervención de un tutor o cura-
dor especial (arts. 109, 138 CCyC y concs.).
En cuanto a los ausentes, deberá realizarse la partición judicial, teniendo en cuenta la exi-
gencia de comparecer personalmente y también de actuar a través de un representante
convencional;
b) cuando terceros con interés legítimo se oponen a la partición privada. Este supuesto se
agrega expresamente frente a los contemplados en el art. 2369 CCyC. El tercero que se
oponga a la partición privada puede ser, por ejemplo, un acreedor personal del heredero,
que puede resultar perjudicado por la partición privada, cuando en esta se adjudiquen a
su deudor menos bienes que los que le corresponden.
Puede el tercero con un interés legítimo, eventualmente, frente a una partición privada ya
efectuada iniciar una acción de fraude a los acreedores (art. 338 CCyC y ss.);
c) cuando los copartícipes son plenamente capaces, pero no acuerdan en efectuar la par-
tición privada. Si el consentimiento unánime de los copartícipes plenamente capaces no
se logra, así provenga la oposición de un solo heredero con participación mínima en la
comunidad hereditaria, la partición ya no puede efectuarse privadamente.
El principio de libertad establecido en el art. 2369 CCyC expresa que debe mediar con-
senso unánime de los herederos capaces y presentes. Si este consentimiento falta, así
provenga de uno solo de los copartícipes, ya no puede llevarse a cabo la partición, priva-
damente.
Fuentes y antecedentes: art. 3467 CC derogado por la ley 17.711, y art. 2325 del Proyecto
de 1998.
1. Introducción
Se regula la posibilidad de licitación de alguno de los bienes que componen la herencia.
La norma tiene como antecedente el art. 3467 CC derogado por la ley 17.711, y el art. 2325
del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
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Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2372
La norma toma como base el texto del Proyecto de 1998, por considerarlo útil a los intere-
ses de los herederos.
También concibe la doctrina que puede entenderse como la eliminación de una traba que
permite flexibilizar la realización de los bienes de difícil partición, pese a exceder la cuota
hereditaria de quien efectúa la licitación, con la intención de adjudicarla al mejor postor.
En tanto la partición solo puede efectuarse una vez cumplidas las operaciones de inventario
y avalúo de los bienes, la oferta de licitación para que se adjudique un bien es necesaria-
mente posterior a tales operaciones.
2.6. Caducidad
El derecho a requerir la licitación de algún bien se pierde pasados treinta días de la aproba-
ción de la tasación.
Se trata de un plazo que fija la norma a fin de requerir la licitación: si transcurren los treinta
días desde la tasación, no podrá ejercerse el derecho a licitar.
Fuentes y antecedentes: arts. 3466 y 3468 CC y el art. 2326 del Proyecto de 1998.
1. Introducción
La norma tiene como antecedente los arts. 3466 y 3468 CC y el art. 2326 del Proyecto de
1998.
Se establece la forma de realizar la partición judicial, ya prescripta en el art. 2371 CCyC.
2. Interpretación
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Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2375
Esta función del perito partidor ostenta pautas para su realización que el mismo CCyC
consigna a continuación. A continuación, la partición debe: a) en lo posible, ser en especie
(art. 2374 CCyC); b) no resultar antieconómica (art. 2375 CCyC); c) conformar la masa
partible en la forma señalada por la ley (art. 2376 CCyC); d) tener en cuenta los bienes
excluidos de la partición, conforme los arts. 2330 a 2333 CCyC —indivisión forzosa—,
art. 2383 CCyC —derecho real de habitación—, art. 2493 CCyC —fideicomiso—, art. 2379 CCyC
—objeto y títulos—, art. 2112 CCyC —sepulcros—; e) en lo principal, conformar la cuenta par-
ticionaria, resultado de la elaboración de la doctrina y jurisprudencias, y normas procesales;
f) tener en cuenta la atribución preferencial prevista en los arts. 2380 y 2381 CCyC.
Fuentes y antecedentes: art. 3475 bis CC y art. 2327 del Proyecto de 1998.
1. Introducción
La norma tiene como antecedente el art. 3475 bis CC y el art. 2327 del Proyecto de 1998.
El artículo regula el principio general de partición en especie.
2. Interpretación
Se concreta esta partición en especie cuando la masa común se divide en partes o lotes
materialmente determinados y representativos del interés que cada coheredero tiene en
aquella.
El heredero puede hacer valer su derecho a recibir su porción hereditaria en especie aunque
medie oposición de la mayoría de los demás coherederos. De ese modo, se concilian los in-
tereses económicos con respetables sentimientos que los llevan a querer conservar ciertos
bienes en función de su valor afectivo.
Queda establecido que la regla es que ninguno de los copartícipes puede exigir la venta de
los bienes hereditarios, si es posible dividirlos y adjudicarlos en especie.
La excepción a la partición en especie es la venta de los bienes y la distribución del produ-
cido que se obtiene entre los copartícipes —partición en dinero—. En este caso, la partición
del dinero resulta de una simple operación matemática, adjudicando cada copartícipe la
suma que corresponda con su porción hereditaria.
También pueden venderse parte de los bienes para posibilitar la formación de los lotes, de
acuerdo a la porción hereditaria que a cada heredero le corresponde —partición mixta—.
Fuentes y antecedentes: art. 3475 bis, párr. 2, CC y art. 2328 del Proyecto de 1998.
1. Introducción
La norma tiene como antecedente el art. 3475 bis, párr. 2, CC y el art. 2328 del Proyecto de
1998.
El artículo regula los efectos de una división antieconómica de los bienes hereditarios.
2. Interpretación
Se mantiene el principio de la imposibilidad de partir los bienes, aunque sean divisibles, si
ello resulta antieconómico para la conveniencia de las partes-coherederos.
También la norma trae una solución posible o una alternativa: i) se agrega la hipótesis pre-
vista de la licitación (art. 2372 CCyC); y ii) si los bienes no son licitados, pueden ser adju-
dicados a uno o varios de los copartícipes que los acepten; en este caso, se compensa en
dinero la diferencia entre el valor de los bienes y el monto de las hijuelas.
Es corriente que una fracción de campo pueda ser dividida, pero que el resultado al que se
arribe con la división devenga en antieconómico, o en un uso antieconómico, o directamen-
te en antieconómico por así resultar del monto de producción. En definitiva, las fracciones
que resultan de la división no constituyen una unidad económica.
Lo mismo ocurre con la división de un paquete accionario que permite mantener la volun-
tad de la sociedad en juego y que, al dividirse las cuotas o acciones sociales, al ser partici-
paciones minoritarias, se convierten en antieconómicas.
1. Introducción
La norma estatuye la composición de la masa partible.
Tiene como antecedente el art. 3469 CC y el art. 2329 del Proyecto de 1998.
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Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2377
2. Interpretación
Comprende con precisión la composición de la masa partible.
Así, tal masa se integra con: a) los bienes del causante que existen al tiempo de la partición;
b) los que se han subrogado en los bienes que existían al tiempo de la partición; c) los
acrecimientos de ambos (a y b); d) los valores que deben ser colacionados (art. 2385 CCyC
y ss.); e) los bienes sujetos a reducción (arts. 2452 y 2453 CCyC).
De este modo se define la masa neta que se divide entre los coherederos.
Debe recalcarse la situación que provoca la muerte de uno de los cónyuges sometidos al
régimen de comunidad de ganancias (art. 2433 CCyC y ss.).
Al mencionar el art. 2376 CCyC que las deudas se deducen, se alude a la necesidad de des-
tinar bienes para cancelar ese pasivo. Debe tenerse en cuenta el art. 2378 CCyC, que alude
a la asignación de lotes.
1. Introducción
La disposición establece los extremos a considerar para la formación de los lotes, etapa
realmente importante, para la realización del derecho sucesorio.
La norma no tiene concordancia en el derogado CCiv., pero reconoce como antecedente el
art. 2330 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
Se contempla la concreción de la partición de la herencia, a través de la estructura de los
lotes que luego corresponderá adjudicar a cada uno de los coherederos, consignando pau-
tas para su realización.
Estas pautas ahora presentes en el CCyC fueron elaboradas por la doctrina y la jurispruden-
cia durante largos años, en el sistema anterior.
Los criterios para la elaboración de cada lote deben atender a los siguientes ejes:
a) no se tiene en cuenta la naturaleza ni el destino de los bienes, salvo que sean aplicables
las normas referentes a la atribución preferencial (art. 2380 CCyC y concs.).
La norma se refiere al destino de los bienes para formar las hijuelas. Es decir, a cómo se
conforman los lotes.
Por ello, no es necesario indicar que si se trata de una persona casada bajo el régimen
de comunidad de ganancias, deberán distinguirse los bienes propios y los bienes ga-
nanciales, según qué ordenes hereditarios concurran a la sucesión del causante, o que
si se trata de una adopción simple, habrá que efectuar algunas disquisiciones y otras
disposiciones.
b) A la par, debe intentarse evitar el parcelamiento de los inmuebles y la división de las
empresas.
El parcelamiento de algunos bienes, como los inmuebles, puede resultar antieconómico,
lo que debe evitarse.
La directriz general de conservación de la empresa luce aquí protegida.
c) En principio, los lotes deben ser de igual valor. Sin embargo, se prevé, frente a la impo-
sibilidad de construir lotes iguales, que las diferencias entre el valor de los bienes que
integran un lote y el monto de la hijuela correspondiente deben ser cubiertas con dinero,
garantizándose el saldo pendiente a satisfacción del acreedor.
d) El saldo no puede superar la mitad del valor del lote, salvo en la atribución preferencial.
Puede haber acuerdo o no.
Si al deudor del saldo se le conceden plazos para el pago, y por circunstancias econó-
micas, el valor de los bienes que le han sido atribuidos aumenta o disminuye apreciable-
mente, las sumas debidas aumentan o disminuyen en igual proporción, salvo acuerdo
en contrario.
e) Si en los lotes existen cosas gravadas con derechos reales de garantía, la deuda se pone
a cargo del adjudicatario, imputándose a la hijuela la diferencia entre el valor de la cosa
y el importe de la deuda.
f) Las sumas que deben ser colacionadas por uno de los coherederos se imputan a sus
derechos sobre la masa (art. 2385 CCyC y ss.).
Recordemos que el sistema opta por la colación en valores, en cuya virtud el valor debe ser
adicionado a la masa, sumado, y atribuido a la hijuela del colacionante (art. 2396 CCyC).
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Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2379
1. Introducción
El artículo se dirige a regular, luego de formados los lotes como preceptúa el art. 2377 CCyC,
la adjudicación de las hijuelas.
La norma tiene como antecedentes el art. 3474 CC y el art. 2331 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
Pagadas las deudas y los legados, los bienes se parten entre los coherederos.
Siendo de igual valor o monto, las hijuelas deben ser adjudicadas por el partidor, con la
conformidad de los coherederos, como regla.
En caso de oposición de alguno de los herederos, los lotes se asignan por sorteo. Algunos
códigos procesales ya preveían la posibilidad del sorteo frente a los desacuerdos de los
copartícipes.
Fuentes y antecedentes: arts. 3472 y 3473 CC y art. 2332 del Proyecto de 1998.
1. Introducción
El artículo regula la entrega de títulos, objetos y documentos comunes.
La norma tiene como antecedente los arts. 3472 y 3473 CC y el art. 2332 del Proyecto de
1998.
2. Interpretación
En tanto la partición comprende bienes que se entregarán, conforme a la adjudicación de
las hijuelas, a los herederos, se prevé que los títulos de adquisición de los bienes incluidos
en la partición deben ser entregados a su adjudicatario.
Puede acaecer que un bien sea adjudicado a varios herederos, en cuyo caso el título se
entrega al propietario de la cuota mayor, y se da a los otros interesados copia certificada a
costa de la masa.
En la partición, se computan también valores no económicamente tangibles, pero que os-
tentan un valor afectivo o emotivo para los coherederos, que son indivisibles.
Así, los objetos y documentos que tengan ese valor se deben entregar en custodia al here-
dero que designen, y si no hay acuerdo, el juez nombrará el depositario.
Igual solución corresponde cuando la cosa se adjudica a todos los herederos por partes
iguales.
En el supuesto de los sepulcros, cuando sobre ellos existe un derecho de propiedad este
se transmite a los herederos por causa de muerte (art. 2112 CCyC y concs.), pero deben
quedar en estado de indivisión por la finalidad y custodia afectiva que ostentan.
1. Introducción
La norma no tiene concordancias con el CC y reconoce como antecedente el art. 2333 del
Proyecto de 1998.
Establece la atribución preferencial a favor del cónyuge supérstite o uno o más herederos.
Esta regla se completa con el art. 2381 CCyC, que alude a la atribución preferencial de otros
bienes.
Téngase presente que esta atribución preferencial también es relevante en la partición de
la comunidad de ganancias y en el régimen patrimonial matrimonial, que se prevé en el
art. 499 CCyC.
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Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2380
2. Interpretación
a) legitimación: que sea solicitada por el cónyuge supérstite o los herederos del causante.
Debe recordarse que en los arts. 2332 CCyC y concs., que legislan las indivisiones for-
zosas, se requiere a tal efecto que el establecimiento haya sido adquirido o constituido,
en todo o en parte, por el requirente —“aportante”, dicen algunos desde la doctrina— o
que haya participado activamente en la explotación; por su parte, el art. 2380 CCyC, a
diferencia de lo preconsignado, exige que se haya a participado en la constitución del
establecimiento, es decir una suerte de reconocimiento a quienes fundaran o constru-
yeran el establecimiento en juego, resultando legitimados para solicitar esta atribución
preferente.
A su vez, para el caso de que la explotación sea bajo la forma social, se presenta un
nuevo supuesto de atribución preferencial en el cual aparece un cuarto requisito que
opera como un límite para que se lleve a cabo: la atribución preferencial de los derechos
sociales solo podrá pedirse si ello no afecta las disposiciones legales o las cláusulas
estatutarias sobre la continuación de una sociedad con uno o varios de los interesados.
En el caso del establecimiento que constituye una unidad económica o de los derechos
sociales pertinentes en caso de la explotación social del establecimiento (art. 2380 CCyC),
la atribución preferencial refiere al dominio sobre los mismos.
2.2. El saldo
El presente artículo prevé que el interesado podrá pedir la atribución preferencial con cargo
de pagar el saldo si lo hubiere, ya que puede ocurrir que el valor del establecimiento sea
mayor al de su hijuela, lo cual no constituye un impedimento para que proceda la atribución.
Ese saldo será pagado en la forma en que dispongan los copartícipes y, a falta de acuerdo,
deberá serlo al contado.
En estos casos —arts. 2380 y 2381 CCyC— no se aplica el tope establecido en el art. 2377,
párr. 2, CCyC referido a que el saldo no puede superar la mitad del lote.
1. Introducción
Se regula la atribución preferencial de otros bienes, norma que debe coordinarse con los
arts. 2380 y 2382 CCyC.
La norma no tiene concordancias con el CC y reconoce como antecedente al art. 2334 del
Proyecto de 1998.
2. Interpretación
Los mismos legitimados en el art. 2380 CCyC anterior pueden requerir la atribución prefe-
rente de otros bienes —además de los ya enunciados— que devienen importantes para la
actividad que desarrollan los interesados. Además, en el caso del inmueble que habitaba a
la muerte del causante, comprenderá los bienes muebles allí existentes.
Se amplía, entonces, la posibilidad de solicitar la atribución preferencial a otros bienes, y
este derecho también es concedido al cónyuge supérstite o a cualquier heredero.
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128 Ediciones SAIJ-Infojus < Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación
Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2382
b) la propiedad o el derecho a la locación del local afectado al uso profesional donde ejercía
su actividad el requirente, y los muebles existentes en dicho inmueble locado. En este
supuesto, se protege la continuidad de la actividad laboral o profesional;
c) las cosas muebles necesarias para la explotación de un bien rural realizada por el cau-
sante como arrendatario o aparcero cuando el arrendamiento o aparcería continúa en
provecho del demandante o se contrata un nuevo arrendamiento con este. Se protege la
continuidad de una explotación rural, agrícola o ganadera.
Por su parte, si bien el art. 2381 CCyC no lo menciona expresamente, resulta de aplicación
lo prescripto en el art. 2380 CCyC con relación al saldo resultante entre el valor de los bienes
atribuidos y el de la hijuela del adjudicatario: debe pagarse conforme a lo convenido con los
coherederos y si no existe acuerdo, al contado.
Si bien en todos los casos previstos en el art. 2381 CCyC la atribución preferencial puede
recaer sobre el dominio de los bienes, también puede tratarse de la atribución preferencial
del derecho a la locación de dichos bienes, para el caso de que el inmueble habitación o
el inmueble local de ejercicio profesional no fueran del dominio del causante sino que este
los locaba.
1. Introducción
Se regula la hipótesis de la petición de atribución preferencial por parte de varios copartí-
cipes.
La norma no tiene concordancias con el CC y reconoce como antecedente el art. 2335 del
Proyecto de 1998.
2. Interpretación
La norma contempla la petición por varios copartícipes en la atribución preferencial de uno
o más bienes.
Nuevamente la regla es el acuerdo, y a falta de este, en caso de conflicto entre los copartí-
cipes por la atribución preferencial de un bien, el juez decide.
El CCyC se aparta de la solución adoptada para los casos de asignación de lotes, esto es,
el sorteo (art. 2378 CCyC).
Las pautas para decidir las señala el artículo en examen. Se establece que el juez deberá
valorar: a) la aptitud de los distintos postulantes para continuar la explotación; y b) la impor-
tancia de la participación personal en la actividad. Efectuando mérito de estos indicadores,
el juez deberá proceder a atribuir el bien o bienes.
Fuentes y antecedentes: art. 3573 bis CC y art. 2336 del Proyecto de 1998.
1. Introducción
Se estatuye el derecho real de habitación del cónyuge supérstite, ya reconocido en el dere-
cho anterior.
La norma tiene como antecedente el art. 3573 bis CC y el art. 2336 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
La situación de debilidad jurídica en que se podía encontrar el cónyuge supérstite frente a
la muerte del otro motivó en el año 1974 la sanción de una norma protectora, la ley 20.798,
mediante la cual se introduce en el cuerpo del Código Civil el art. 3573 bis.
En el CCyC se regula el derecho real del cónyuge supérstite con más amplitud, en respuesta
a la protección integral que se brinda a la vivienda —en el CCyC—, por tratarse de un derecho
humano contenido en las normas de validez primaria.
Se trata de un derecho real de habitación vitalicio y gratuito, de pleno derecho, por lo que
resulta ser una adquisición legal, conforme al art. 1894 CCyC.
La norma no expresa ninguna causa o motivo en que el derecho de que se trata se pierda,
como sí lo efectuaba el CC, sino que recalca que es vitalicio.
a) no se exige que se trate del único inmueble habitable que hubiera dejado el causante,
sino que será suficiente que constituya la sede del hogar conyugal y que no se encuentre
en condominio a la época de la apertura de la sucesión;
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Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2384
Este derecho no es oponible a los acreedores del causante, quienes podrán ejecutar el bien
sin la afectación del derecho de habitación.
Una norma que evidencia esta amplia protección a la vivienda puede inferirse también de la
extensión de este derecho al conviviente supérstite, conforme se desprende de lo dispuesto
en el art. 527 CCyC, si bien más limitado que el del cónyuge supérstite.
1. Introducción
El artículo establece cómo se soportan las cargas de la masa partible.
La norma tiene como antecedente el art. 3474 CC y el art. 2337 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
La noción de cargas sucesorias comprende todas aquellas erogaciones que redundan en
beneficio colectivo de los herederos, porque hacen a la preservación de los bienes heredita-
rios o tienden a su efectiva transmisión.
Se imputan a la masa: a) los gastos causados por la partición o liquidación; y b) los gastos
hechos en beneficio común. La jurisprudencia argentina ha establecido que son cargas de
la sucesión los honorarios del escribano, tasadores, abogados, administradores y en gene-
ral, todas las personas que han intervenido en la tramitación del juicio sucesorio.
Deben ser soportados por los herederos —y no por la masa— los trabajos o desembolsos
innecesarios o referentes a pedidos desestimados.
La norma en examen establece qué gastos soporta la masa. Dichos gastos, en el caso de
no existir dinero a la liquidación, exigen separar cierto o ciertos bienes, para constituir la
hijuela de bajas para hacer frente esas cargas.
La exclusión de los desembolsos innecesarios a la que alude la norma solo aplica a la no-
ción de cargas, excluyendo aquellas erogaciones que no lo son: esos trabajos innecesarios
o desestimados no son soportados por la masa; los soporta el heredero que los origina o
causa.
1. Introducción
En materia de colación, se introducen modificaciones.
Se limita la obligación de colacionar a los descendientes y el cónyuge, excluyéndose a los
ascendientes.
Para la fijación del valor de las cosas donadas se determina la época de la partición según
el estado del bien a la época de la donación.
Asimismo, se dispone la colación en las sucesiones testamentarias en las que no se altera
el orden ni las porciones de los herederos legítimos.
Se introduce una innovación: la presunción de mejora en los legados a descendientes y
cónyuge, salvo disposición en contrario del testador (art. 2385 CCyC).
Igualmente se aclara que la donación hecha al descendiente o al cónyuge excediendo el valor
de la porción legítima del donatario, más la porción disponible, está sujeta solo a colación y la
compensación por la diferencia en dinero no a reducción (art. 2386 CCyC, según ley 27.587).
Se sujetan a colación los beneficios hechos al heredero por convenciones con el difunto
que le proporcionaron una ventaja particular (art. 2391 CCyC).
También se regula expresamente la colación de deudas, eliminándose la duda sobre su
existencia o inexistencia (arts. 2397 a 2402 CCyC).
Se prevén la nulidad y la reforma de la partición, así como su posible sustitución por una
acción de complemento (arts. 2408 a 2410 CCyC).
La norma tiene como antecedente el art. 3477 CC y el art. 2339 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
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132 Ediciones SAIJ-Infojus < Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación
Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2385
La colación busca eliminar, luego de la muerte del donante, el efecto del desequilibrio patri-
monial que fue provocado por las donaciones que el causante hizo en vida a un heredero
forzoso que sea descendiente o cónyuge, existiendo otros herederos forzosos.
Con la colación, las donaciones quedan transformadas en una ventaja de tiempo (anticipa-
ción de la cuota), y no en una ventaja de contenido (no hay mayor caudal para un heredero
que para otro).
En el CCyC, los únicos obligados a colacionar son los descendientes y el cónyuge, a dife-
rencia de lo dispuesto en el art. 3476 CC. Por lo demás, este primer párrafo continúa con la
naturaleza prevista en el Código, que entiende que la colación es una obligación de valor, tal
cual lo prevé en el art. 2396 CCyC.
En adelante, no se aclara que los obligados a colacionar son los descendientes y el cónyu-
ge, así como los que pueden solicitar la colación.
Se reitera que el ascendiente no debe colacionar ni tampoco puede pedir la colación, aun
cuando esté instituido en el testamento.
Fuentes y antecedentes: arts. 1830, 1831, 1832 y 3484 CC, y art. 2340 del Proyecto de 1998.
Remisiones: Libro Tercero, Título IV, Capítulo 22, art. 1565 CCyC y ss.; y comentarios a los
arts. 2453 y 2454 CCyC y conc.
1. Introducción(*)
La norma tiene como antecedente el art. 3484 CC y el art. 2340 del Proyecto de 1998.
Deben tenerse en cuenta también a los derogados arts. 1830, 1831 y 1832 CC (Libro II, Sec-
ción 3ª, Título VIII, De las donaciones; Capítulo VII), en punto a las donaciones inoficiosas.
El artículo se refiere a las consecuencias jurídicas que se derivan de las donaciones inofi-
ciosas (ver Libro Tercero; Título IV —Contratos en particular—; Capítulo 22 —Donación—;
art. 1565 y ss. —Donaciones inoficiosas—). Se trata de una disposición que encierra una
modificación sustancial en virtud de la sanción de la ley 27.587 a fines del 2020 y que ha
generado voces doctrinarias encontradas.(7)
2. Interpretación
La norma, en su versión actual, modifica la respuesta legislativa anterior que admitía la ac-
ción de reducción entre descendientes y cónyuge (véanse los comentarios de los arts. 2453,
2454 CCyC y conc.).
De este modo, la normativa derogada establecía la viabilidad de la reducción (por acción)
cuando una donación era inoficiosa, es decir, excedía o violaba la legítima tendiente a re-
cuperar la cosa donada, es decir, con efecto reipersecutorio y así proteger y defender dicha
institución. En otras palabras, se trataba de “corregir, en la medida que correspondiera, la
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Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2386
vulneración al derecho del legitimario”.(8) En cambio, tras la redacción actual que observa la
normativa en análisis, en caso de donaciones inoficiosas a descendientes y cónyuges, solo
es posible apelar a la acción de colación a los fines de que la donación inoficiosa sea tenida
en cuenta para lograr la igualdad entre los coherederos; no así para alcanzar el recupero del
bien donado que excede o conculca la legítima. En palabras de Néstor Lloveras, “Se trata de
una operación técnica que no procura el reintegro en especie de la cosa donada a la masa
partible, sino que opera con valores a fin de igualar las hijuelas de los herederos forzosos en
la partición”. ¿Cómo es posible, entonces, proteger la legítima? Cobrar el crédito por el exce-
dente por otras vías a los fines de compensar “la diferencia en dinero” como lo explicita la
norma modificada. ¿Cuál es el inconveniente de ello? Que “si el heredero donatario dispone
del bien donado y es insolvente, el perjuicio a la legítima queda sin reparación pues el legiti-
mario perjudicado no tiene acción de carácter reipersecutoria alguna contra el adquirente”;
de este modo, la tensión entre herederos y tercero adquiriente se inclina, según el régimen
vigente, en favor de este último. En otras palabras, se prioriza la seguridad jurídica en el trá-
fico jurídico negocial de bienes por sobre el derecho a la legitima de los herederos forzosos
que menciona el articulado en análisis.
Esta disposición debe coordinarse con el art. 1565 CCyC que estatuye sobre la inoficiosidad
de las donaciones en general; en tanto que el art. 2386 CCyC en examen se refiere especí-
ficamente solo a las donaciones efectuadas a los descendientes y al cónyuge —conforme
al sistema del Código—.
Este artículo –en su redacción actual– vendría a adoptar la postura sostenida por un peque-
ño sector de la doctrina que establecía que cuando se trataba de donaciones a herederos
forzosos, siempre se aplicaban las reglas de la colación, negando entre ellos la acción de
reducción.
Por lo tanto, la reforma introducida por la ley 27.587 contradice la postura seguida por la
doctrina mayoritaria que entiende que cuando el valor de la donación excede la porción de
legítima del donatario más la parte de libre disposición, en ese caso se viola la legítima de
otro heredero forzoso y por ello, deja de actuar la colación para entrar a regir la reducción.
De allí el debate abierto que ha generado esta modificación en la doctrina nacional.
Entonces, cuando la donación hecha a un descendiente o al cónyuge excede la suma de
la porción disponible más la legítima del donatario, la dispensa o la mejora que se haya
efectuado carecen de eficacia sobre el excedente. En este caso, el valor que lo supera no
está sujeto a reducción, que es la forma en que la ley protege la legítima en atención al
efecto reipersecutorio, sino que solo es posible hacer valer por las reglas que correspondan
el cobro del crédito que se genera como consecuencia de tal excedente (“la diferencia”) y
conculcación de la legítima.
Por último, cabe destacar que tal como surge del artículo en comentario, la restricción en
materia de reducción opera solo en el supuesto de donaciones a descendientes o cónyu-
ges, por lo tanto, cabría la acción de reducción cuando se trata excedentes que provienen
de donaciones a otras personas que no sean las expresamente mencionadas en la norma.
Ahora bien, esta consideración debe ser complementada con lo dispuesto en el art. 2457,
última parte, vinculado a la protección a los terceros de buena fe y a título oneroso.
(8) Lloveras, Néstor L., “Donaciones: Colación, Acción de Reducción y Derechos de los terceros adqui-
rentes después de la modificación del Código Civil y Comercial por la Ley 27.587”, El Dial Citar: elDial
DC2F70.
1. Introducción
Se prevé los efectos del supuesto en que un descendiente o cónyuge renuncie a la herencia.
La norma tiene como antecedente el derogado art. 3355 CC y el art. 2341 del Proyecto de
1998.
El art. 2387 CCyC debe leerse conjuntamente con el art. 2301 CCyC que alude a los efectos
de la renuncia de la herencia.
2. Interpretación
Los legitimarios descendientes y el cónyuge quedan facultados a renunciar a la herencia
(art. 2301 CCyC), y por consiguiente, como en el derecho anterior, son reputados como si
nunca hubiesen sido llamados a la herencia.
Un heredero renunciante no es considerado legitimado pasivo de la acción de colación,
claramente.
Esto explica que el “renunciante cónyuge” y el “renunciante descendiente” conserven o pue-
dan conservar las donaciones que el causante les ha realizado, o el legado en que se los ha
instituido, bajo la exigencia que tal donación o tal legado no excedan la porción disponible
en la sucesión del causante.
En esta hipótesis, a pesar de la renuncia, pueden conservar la donación recibida o reclamar
el legado, pero se establece un límite.
En lo que excedan —la donación o el legado— a la porción disponible, pueden quedar suje-
tos a la acción de reducción.
Cabe destacar, que como principio general, en el supuesto de los legados, sea un extraño a
la herencia o sea un heredero renunciante, se puede recibir el legado siempre que no exceda
la porción disponible.
1. Introducción
El artículo contempla los supuestos de herederos que no eran tales al tiempo de la dona-
ción efectuada por el causante.
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136 Ediciones SAIJ-Infojus < Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación
Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2389
No existe norma similar en el CC. Reconoce como antecedente el art. 2342 del Proyecto
de 1998.
2. Interpretación
Las dos hipótesis contempladas en la norma en análisis son las siguientes.
a) descendiente que no era heredero presuntivo al tiempo de la donación, pero que resulta
heredero, no debe colación.
En este supuesto debe existir otro miembro de la familia con un derecho preferente al
momento de la donación del causante, pero que luego prefallece, renuncia a la herencia
o es declarado indigno.
El que no era heredero presuntivo al tiempo de la donación no está obligado a colacionar.
Claramente, dicha norma se inclina por la postura que establece que aquel que al momen-
to de recibir la donación no era heredero presuntivo, pero que finalmente adquiere dicha
calidad, no debe colacionar. Esta situación se extiende al cónyuge “posterior” del donante.
Fuentes y antecedentes: arts. 3481 y 3482 CC y art. 2343 del Proyecto de 1998.
1. Introducción
La norma tiene como antecedentes los arts. 3481 y 3482 CC y el art. 2343 del Proyecto de
1998.
El artículo estatuye sobre los efectos de la donación realizada a un descendiente del here-
dero o a un ascendiente del heredero representado por su descendiente.
La regla en estudio debe ser leída conjuntamente con el art. 2390 CCyC que alude a las
donaciones hechas al cónyuge del heredero.
2. Interpretación
Se mantiene en el CCyC el principio de que debe colacionar el beneficiario directo de la
colación. Se prevén dos situaciones.
Por un lado, la norma en examen contempla que las donaciones efectuadas por el causante
a los descendientes de los herederos no deben ser colacionadas por estos. Verbigracia, las
donaciones efectuadas a un nieto no deben ser colacionadas por el hijo que concurre a la
sucesión del causante —el progenitor del donatario—.
Por el contrario, la segunda hipótesis alude al descendiente del donatario que concurre a la
sucesión del donante en ejercicio del derecho de representación y que como representante
ocupa el lugar del representado, por lo cual debe colacionar el valor de las donaciones que
el representado hubiere recibido del causante. Verbigracia, si el nieto es llamado a la suce-
sión de su abuelo o abuela como representante del donatario-hijo, se encuentra obligado a
colacionar lo que este último hubiese recibido, porque ocupa el lugar de su representado, y
en consecuencia tiene los mismos derechos y debe soportar las mismas cargas.
1. Introducción
La norma tiene como antecedente el art. 3481 CC y el art. 2344 del Proyecto de 1998.
Esta disposición analiza y resuelve los efectos de una donación realizada al cónyuge del
heredero, o en conjunto.
2. Interpretación
Se reitera el principio de que no existe la colación por otro.
Es decir, que no se debe colacionar cuando un miembro de la familia del heredero es quien
recibió la donación.
La norma aborda el supuesto de la donación efectuada al cónyuge del heredero, y la dona-
ción realizada conjuntamente a ambos cónyuges.
En el primer caso, dispone que las donaciones hechas al cónyuge del heredero no se deben
colacionar.
En el segundo párrafo, plantea el supuesto en que la donación se ha efectuado a ambos
cónyuges —al heredero y al cónyuge—, resultando que en dicho caso se debe colacionar el
valor de la mitad que pertenece al heredero donatario.
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138 Ediciones SAIJ-Infojus < Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación
Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2392
1. Introducción
El artículo contempla los beneficios efectuados al heredero.
No existe norma similar en el CC. Reconoce como antecedente el art. 2345 del Proyecto
de 1998.
2. Interpretación
La norma prevista es más flexible en cuanto a los valores que deben colacionarse, ya que
somete a colación también los beneficios recibidos por uno de los herederos.
Se refieren los valores colacionables, extendiendo a actos realizados por el causante que no
son donaciones, pero que redundan en beneficio para el heredero.
Se interpreta que las donaciones son un anticipo de herencia y el donatario ha de aportar a
la masa hereditaria el valor de los bienes donados, no los bienes mismos.
El art. 2391 CCyC agrega que también serán colacionados los beneficios recibidos a con-
secuencia de convenciones hechas con el difunto, que tuvieron por objeto procurarles una
ventaja particular.
Es importante esta inclusión porque el causante pudo hacer anticipos de herencia de diver-
sas maneras.
El cómputo de estos beneficios conserva la igualdad entre los herederos.
Verbigracia, se ha constituido un usufructo a favor del heredero, o se le ha otorgado un bien
que produce rentas en comodato al heredero, o se ha constituido con él una sociedad y se
le reconoce una participación que supere el aporte efectivamente realizado, y cualquier otro
acto que signifique beneficiar al heredero, sin que exista una donación concreta a su favor.
La última parte de la norma menciona como excepción la dispensa y lo dispuesto en el
art. 2448 CCyC para el heredero con discapacidad.
1. Introducción
El artículo regula los beneficios que se excluyen de la colación.
La norma tiene como antecedentes el art. 3480 CC y el art. 2346 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
La norma enuncia los gastos que deben ser excluidos de la colación, manteniendo algunos
supuestos ya contemplados en el derecho derogado, y agregando otras hipótesis.
Se conserva el criterio de exclusión de los gastos de alimentos, los de asistencia médica
“por extraordinarios que sean”, los de educación y capacitación profesional de los descen-
dientes, pero se aclara al respecto diciendo: “excepto que sean desproporcionados con la
fortuna y condición del causante”.
Tampoco se colacionan los gastos de boda que no excedan lo razonable, los presentes de
uso y el seguro de vida que corresponde al heredero, siendo colacionables las primas paga-
das por el causante hasta la concurrencia del premio cobrado por el asegurado.
Sin embargo, se debe —resulta colacionable— lo empleado para establecer al coheredero o
para el pago de sus deudas.
Artículo 2393. Perecimiento sin culpa. No se debe colación por el bien que ha
perecido sin culpa del donatario. Pero si éste ha percibido una indemnización,
la debe por su importe.
1. Introducción
El artículo estatuye el supuesto en que no se debe colación por haber perecido el bien, sin
culpa del donatario.
No existe norma similar en el CC. Reconoce como antecedente el art. 2347 del Proyecto
de 1998.
2. Interpretación
Se exime de colación al donatario cuyo bien ha perecido sin su culpa.
Las cosas perecen para su dueño, y cuando el donatario ha perdido el bien donado sin su
culpa no debe colación.
Por el contrario, cuando el perecimiento del bien se debe a la culpa del donatario, este debe
colacionar el valor de dicho bien.
Asimismo, si el donatario ha percibido una indemnización derivada del perecimiento de
bien, tiene la obligación de colacionar el importe percibido.
La norma en examen replica parcialmente en el art. 2455 del Título X, De la porción legítima,
CCyC. La norma del perecimiento del bien donado por culpa del donatario es más amplia y
explícita que la del art. 2393 CCyC referido a la colación, que comentamos.
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140 Ediciones SAIJ-Infojus < Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación
Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2395
1. Introducción
La norma especifica el alcance de los valores a colacionar.
No existe norma similar en el CC. Reconoce como antecedente el art. 2348 del Proyecto
de 1998.
2. Interpretación
El donatario es propietario del bien desde que le fue donado y por ello adquiere los frutos
que el mismo produce.
El derecho de propiedad que tiene el donatario alcanza jurídicamente a los frutos que el bien
produzca, por ello no debe colacionarlos.
Claro que la situación no es igual cuando ya se ha interpuesto una demanda de colación
contra el donatario y esa demanda se notifica, en cuyo caso el legitimario demandado de-
berá los intereses del valor colacionable desde la fecha de esa notificación.
Debe tenerse en cuenta una de las reglas generales del CCyC sobre frutos, el art. 754,
inserto en el Libro Tercero, Derechos personales, Título I, Obligaciones en general, Capí-
tulo 3, Clases de obligaciones, Sección 1ª, Obligaciones de dar, Parágrafo 2°, Obligaciones
de dar cosas cierta para constituir derechos reales (art. 750 CCyC y ss.). Este dispositivo
del art. 754 CCyC citado establece que hasta el día de la tradición los frutos percibidos le
pertenecen al deudor; a partir de esa fecha los frutos devengados y los no percibidos le
corresponden al acreedor.
La norma, en síntesis, establece: a) que en materia de colación, los frutos pertenecen al
donatario, y la obligación de colacionar se limita al valor del bien, pero no a sus frutos; y b)
que a partir de la notificación de la demanda de colación, quien esté obligado a colacionar
debe los intereses que correspondan sobre el valor colacionable.
Artículo 2395. Derecho de pedir la colación. La colación sólo puede ser pedi-
da por quien era coheredero presuntivo a la fecha de la donación.
El cónyuge supérstite no puede pedir la colación de las donaciones hechas por
el causante antes de contraer matrimonio.
1. Introducción
La norma especifica quiénes están legitimados activamente para interponer la acción de
colación.
La norma tiene como antecedentes el art. 3483 CC y el art. 2349 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
La legitimación activa para demandar la colación se establece a favor de los coherederos
presuntivos al tiempo de la donación.
El coheredero no puede demandar la colación cuando no existían al momento de la dona-
ción otros herederos con mejor derecho que luego se apartan de la herencia.
El que resulta heredero después no debe colación. Tampoco puede pedir la colación el cón-
yuge cuando la donación se realiza antes del matrimonio.
No se menciona como legitimados activos a los acreedores del causante y a los legatarios,
puesto que la colación se realiza en valores y no en especie, lo que no redundaría en un
beneficio que les permitiera percibir su crédito ante una herencia insolvente o cumplir con
el legado en caso de insuficiencia de bienes.
Tampoco se menciona al acreedor personal del heredero que podría ver incrementada su
porción si ejerce la acción de colación contra otro coheredero donatario y, en tal caso, aquel
podría actuar por vía subrogatoria.
La norma en comentario define que la colación solo puede requerirse por quien era cohe-
redero presuntivo a la fecha de la donación: debe haber sido legitimario a la muerte del
causante y haber tenido esta condición de legitimario a la fecha de la donación.
Así, verbigracia, un heredero que no existía a la fecha de la donación no podrá deman-
dar la colación aunque luego devenga copartícipe; tampoco podrá hacerlo el heredero que,
a la época de la donación, no tenía un llamamiento vigente frente a la existencia de otros
herederos con mejor derecho que luego se apartan de la herencia, por renuncia o indignidad
—siempre quedan a salvo las reglas de la representación—. En todos estos casos, resulta
evidente que no puede considerarse perjudicado por la donación quien no ostentaba la
calidad de heredero a la época en que la donación se efectuó.
1. Introducción
El artículo establece la forma de hacer la colación.
La norma tiene como antecedentes el art. 3477 CC y el art. 2350 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
Tal cual lo establecía el CC, el sistema de colación por el que opta el CCyC es el de “colación
en valores”.
Una colación en valores significa admitir una “deuda de valor” que corresponde sea recom-
puesta al momento del cálculo teniendo en cuenta las variaciones de valor que la norma
señala. En este punto debe referirse el art. 2385, párr. 2, CCyC, que establece que el valor
se determina a la época de la partición según el estado del bien a la época de la donación.
En la cuenta se realiza el cómputo del valor donado a la masa —computación—, y luego se
imputa ese valor a la hijuela o lote del heredero “donatario”.
La colación se efectúa sumando el valor de la donación al de la masa hereditaria después
de pagadas las deudas, y se atribuye ese valor en la hijuela del donatario como ya percibido
—es decir, como un valor que se anticipó en el tiempo—.
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142 Ediciones SAIJ-Infojus < Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación
Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2397
1. Introducción
El Libro Quinto, Título VIII, Capítulo 4 se ocupa, de manera sistemática, de la colación de
deudas: un tema que se trata por primera vez en la legislación argentina y que había sido
arduamente debatido en la doctrina y la jurisprudencia.
El artículo especifica las deudas que se colacionan.
No existe norma similar en el CC. Reconoce como antecedente el art. 2351 del Proyecto
de 1998.
2. Interpretación
Se consagra la colación de deudas de uno de los coherederos a favor del causante que no
fueron pagadas voluntariamente durante la indivisión, aunque sean de plazo no vencido al
tiempo de la partición.
También resultan colacionables las deudas surgidas durante la indivisión. Es bastante fre-
cuente que unos herederos afronten deudas relativas a los bienes indivisos. En este caso,
el coheredero que no pagó se hace deudor hacia los otros que solventaron esos gastos.
No todos los créditos que el causante tenía contra su heredero forzoso constituyen libera-
lidades.
Las deudas del heredero con el causante pueden ser por distintos motivos y no solo por
liberalidades, lo que hace que la colación de deudas, conceptualmente, se diferencie sus-
tancialmente de la colación de donaciones.
En la colación de deudas no existe la dispensa, por lo que parte de la doctrina sostiene que
no se debería utilizar el término “colación” para las deudas sino “imputación de deudas”, tal
cual lo prevé el Código Civil italiano (art. 724).
Si el heredero es el deudor, el heredero recibe bienes por su calidad de tal, pero también
debe cancelar la deuda con el causante.
Esta situación es la que contempla el art. 2397 CCyC: a) si la cancela voluntariamente, el im-
porte integrará la masa de partición; b) cuando la deuda subsiste en la indivisión hereditaria,
el heredero debe colacionarla, en la etapa de la partición, aunque no se encuentre vencida.
La colación de la deuda trae como secuela que el heredero reciba menos bienes heredita-
rios, y los acreedores personales del heredero nada pueden observar.
1. Introducción
Se dispone expresamente la imposibilidad de los coherederos de accionar por el cobro de
la deuda de otro coheredero con el causante, antes de la partición.
No existe norma similar en el CC. Reconoce como antecedente el art. 2352 del Proyecto
de 1998.
2. Interpretación
La colación de deudas es exigible a la partición, por lo tanto, hasta ese momento los cohe-
rederos no pueden obligar a pago alguno.
La situación es la siguiente: el heredero es deudor del causante, y los otros coherederos no
pueden gestionar la ejecución de ese crédito, hipótesis a la que se suma el art. 2399 CCyC.
Si la deuda subsiste —porque no se ha cancelado—, los coherederos no pueden exigir el pago
antes de la partición; llegada la partición, la deuda deviene obligatoriamente colacionable.
1. Introducción
Se consagra la extensión del concepto de colación de deudas a las surgidas durante la
indivisión.
No existe norma similar en el CC. Reconoce como antecedente el art. 2353 del Proyecto
de 1998.
2. Interpretación
Según expresa la norma, la colación de deudas se aplica también a las sumas de las cuales
un coheredero se hizo deudor hacia los otros en ocasión de la indivisión.
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144 Ediciones SAIJ-Infojus < Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación
Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2400
A diferencia de la colación de donaciones que incluye las donaciones que el causante rea-
lizó en vida a favor de un heredero forzoso, la colación de deudas abarca las sumas de las
cuales un coheredero se hace deudor hacia los otros en ocasión de la indivisión, cuando se
trata de un crédito originado en esa etapa de indivisión (art. 2323 CCyC y ss.).
La colación de deudas no solo se produce entre herederos forzosos, sino entre todos los
demás herederos, y aun entre comuneros no herederos, mientras que la colación de dona-
ciones se limita a los herederos forzosos.
En cuanto a la dispensa en general —art. 2385 CCyC—, no hay similitud entre la colación de
deudas y la colación de donaciones, ya que en la colación de deudas no existe la dispensa
—que sí se prevé en la colación—, como se ha señalado.
La solución se explica ampliamente: las deudas que nacen en la indivisión constituyen car-
gas de la sucesión; si se cancelan por alguno de los coherederos, los restantes adeudan su
parte proporcional.
Algunos autores sostienen que tal como está regulada la colación de deudas, podría no
haberse utilizado el término “colación” para las deudas sino seleccionar una expresión per-
tinente como “imputación de deudas” —particularmente para las deudas surgidas durante
la indivisión— y regularse en la Sección correspondiente —en la partición—, tal cual lo prevé
el Código Civil italiano (art. 724), entre otros.
1. Introducción
Se determina el momento a partir del cual se devengan intereses por las deudas colacio-
nables. No existe norma similar en el CC. Reconoce como antecedente el art. 2354 del
Proyecto de 1998.
2. Interpretación
El momento a partir del cual se devengan los intereses por las deudas colacionables se
especifica según las situaciones (ver comentario al art. 767 CCyC y ss.).
Pueden diferenciarse, en materia de intereses frente a la colación de deudas, los siguien-
tes:
a) las sumas colacionables producen intereses desde la apertura de la sucesión si el co-
heredero era deudor del difunto, si no los devengaban ya con anterioridad a su muerte.
Es que puede ocurrir que los intereses fueran debidos por el heredero desde el nacimien-
to de la obligación, lo que se ha producido antes de la muerte del causante, en cuyo caso
la muerte del acreedor —el causante— no altera el curso de los intereses;
b) cuando no se han pactado intereses al contraer la deuda, estos correrán desde la muerte
del causante;
1. Introducción
Se aplica la regla de la compensación a la colación de deudas (ver compensación en el
comentario al art. 921 CCyC y ss.). No existe norma similar en el CC. Reconoce como ante-
cedente el art. 2355 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
Se produce la compensación entre la deuda que tenía un coheredero con el causante y el
crédito que tenía con este.
Esta compensación se efectúa aun cuando la deuda no sea todavía exigible al tiempo de
la partición.
Puede verse que la medida de la colación de deuda se determina por el exceso de la deuda
sobre el crédito, es decir, la deuda debe ser superior al crédito y la compensación no es
suficiente para cancelar globalmente la deuda que el coheredero tenía con el causante. El
remanente de deuda —es decir, lo que aún adeuda el heredero que ha compensado— debe
ser colacionado.
La compensación opera aun cuando el crédito no sea exigible, y con ello se excepciona el
art. 923, inc. c, del CCyC, que dispone como regla para la compensación legal la exigibilidad
del crédito.
1. Introducción
El artículo se explaya en el modo de hacer la colación de deudas.
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146 Ediciones SAIJ-Infojus < Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación
Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2403
No existe norma similar en el derogado CC. Reconoce como antecedente el art. 2356 del
Proyecto de 1998.
2. Interpretación
La colación de deudas se efectúa reduciendo el importe de la deuda en la porción heredita-
ria que le es atribuida en la partición al “coheredero deudor”: es decir que la deuda se deduce
—se resta— del monto hereditario que le corresponde al heredero “deudor”.
En el caso de que los bienes a recibir por el coheredero deudor no alcancen para salvar la
deuda, debe pagar el saldo resultante en las condiciones y plazos establecidos al contraer
la obligación; es decir, como estaba convenida.
Un sector de opinión sostiene que el modo de hacer la colación de deudas, tal cual lo prevé
el art. 2402 CCyC, no debería ser oponible a los acreedores del heredero deudor, cuando
este último sea insolvente, pues en este caso, los demás coherederos tendrían una prefe-
rencia sobre los acreedores personales del heredero.
Fuentes y antecedentes: arts. 3503 y 3504 CC, y art. 2357 del Proyecto de 1998.
Remisiones: ver comentario al art. 2372 CCyC.
1. Introducción
La norma establece el efecto declarativo y no traslativo de derechos de la partición heredi-
taria, como lo establecía el CC.
El art. 2403 CCyC tiene como antecedentes a los derogados arts. 3503 y 3504 CC, y al
art. 2357 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
La partición es declarativa y no atributiva de derechos, dado que los bienes comprendidos
en la porción de cada heredero se consideran que le pertenecen en propiedad desde el mo-
mento mismo de la muerte del causante, y que son recibidos directamente del causante y
no de sus coherederos.
La norma comentada considera que cada heredero ha recibido solo e inmediatamente los
bienes comprendidos en su hijuela del causante, al igual que los que se le atribuyen por
licitación (véase el comentario al art. 2372 CCyC), y que no tiene derecho alguno sobre los
bienes que se atribuyen a los otros coherederos.
Esta solución también se aplica en relación a los bienes atribuidos por cualquier otro acto
que ha tenido por efecto hacer cesar de hecho la indivisión, ya sea sobre todos los bienes,
o de manera parcial sobre ciertos bienes o ciertos herederos.
Los actos válidamente otorgados respecto de algún bien de la masa hereditaria conservan
sus efectos como secuela o consecuencia de la partición, cualquiera sea el adjudicatario
de los bienes que fueron objeto de esos actos ya otorgados, es decir, aunque el bien no sea
atribuido a quien realizó esos actos.
Fuentes y antecedentes: arts. 3505 y 3508 CC, y art. 2358 del Proyecto de 1998.
1. Introducción
La norma regula la garantía de evicción por parte de los herederos.
El art. 2404 CCyC tiene como antecedentes a los arts. 3505 y 3508 CC, y genéricamente al
art. 2358 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
El artículo comentado instituye la garantía de evicción en tres grandes líneas:
a) la evicción de los bienes adjudicados;
b) la evicción si se sufre alguna turbación de derecho en el goce pacífico de esos bienes
adjudicados; y
c) la evicción en el caso del derecho de servidumbre (arts. 1887, inc. k y 2162 CCyC y
concs.), aunque la causa sea anterior a la partición.
Es que los coherederos son garantes, los unos respecto de los otros, de toda evicción de
los objetos que les han correspondido en la partición, y también de toda turbación de dere-
cho en el goce pacífico de los objetos mismos, siempre que la evicción o la turbación sean
anteriores a la partición.
Para hacer efectiva esa garantía, cada uno de los herederos responde por la correspondien-
te indemnización en proporción a su parte, debiendo también soportar el heredero vencido
o perjudicado la parte proporcional que le corresponda.
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148 Ediciones SAIJ-Infojus < Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación
Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2406
1. Introducción
El art. 2405 CCyC reconoce como antecedente al art. 3509 CC. Regula la extensión de la
garantía de evicción.
2. Interpretación
La norma examinada establece que en los supuestos en que resulte necesario hacer cierta
la garantía de evicción, a los efectos de determinar su cuantía, se tomará en cuenta el valor
de los bienes al tiempo en que se produce dicha evicción.
Por otra parte, si se trata de créditos adjudicados, la garantía de evicción asegura la existen-
cia del crédito y la solvencia del deudor a la época de la partición.
Si en la partición se han adjudicado créditos, la garantía comprende no solo la existencia de
los mismos, sino también la solvencia de los deudores al tiempo de la partición. La garantía
se extiende a la solvencia de los deudores, pero la misma debe establecerse al momento
de la partición, pues no puede garantizarse la solvencia futura.
1. Introducción
La norma determina los casos excluidos de la garantía de evicción.
El art. 2406 CCyC tiene como fuentes a los arts. 3511 y 3512 CC.
2. Interpretación
El artículo examinado confiere:
b) la garantía tampoco se hará efectiva cuando la evicción se produce por culpa del cohe-
redero que la padece o sufre, dado que no podría beneficiarse con su propio accionar
dañoso.
Frente a estas dos hipótesis, se prevé que la circunstancia de que el adjudicatario al tiempo
de la partición conozca el peligro por evicción no se prescinde de la garantía, y que la misma
debe hacerse efectiva.
1. Introducción
El art. 2407 CCyC reconoce como antecedente el art. 3510 CC.
La norma dispone la garantía recíproca de los coherederos en el caso de que existan de-
fectos ocultos.
2. Interpretación
Se mantiene como regla la garantía por vicios ocultos, en todos los supuestos, sin aludir a
pérdidas determinadas del valor del bien.
La norma comentada estatuye la garantía recíproca de los coherederos por los defectos
ocultos de los bienes adjudicados: es mutua, es correspondiente, recíproca, equitativa.
Sobre el particular resulta de aplicación lo dispuesto en el art. 1051 CCyC y ss. La nor-
ma referida contempla el contenido de la responsabilidad por los vicios ocultos que se
extiende a estos supuestos: a) los defectos no comprendidos en las exclusiones del
art. 1053 CCyC; y b) los vicios redhibitorios, considerándose tales los defectos que hacen a
la cosa impropia para su destino por razones estructurales o funcionales, o que disminuyen
su utilidad a tal extremo que, de haberlos conocido, el adquirente no la habría adquirido o
su contraprestación hubiese sido significativamente menor.
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150 Ediciones SAIJ-Infojus < Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación
Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2409
1. Introducción
La norma regula las causas de nulidad de la partición.
No existe norma similar en el CC. Reconoce como antecedente el art. 2359 del Proyecto
de 1998.
2. Interpretación
Siendo la partición un acto jurídico, el artículo comentado remite en primer término
a las normas referidas a la ineficacia de los actos jurídicos en general, contenidas en el
art. 386 CCyC y ss., en orden a que la partición puede ser invalidada por las mismas causas.
El artículo comentado procura, con la multiplicidad de opciones que suministra, que ade-
más de la nulidad de la partición efectuada, pueda requerirse una partición rectificativa, o
que se complemente la porción del heredero perjudicado.
1. Introducción
El artículo en análisis regula otros supuestos de reforma de la partición o de su comple-
mento.
No existe norma similar en el derogado CC. Reconoce como antecedente el art. 2360 del
Proyecto de 1998.
2. Interpretación
Se contempla la posibilidad de pedir la reforma de la partición o su complemento, respecto
de todo acto cualquiera sea su denominación, que tenga por objeto hacer cesar la indivisión
entre los coherederos.
Esta alternativa no concurre cuando se hubiera efectuado un contrato de cesión de de-
rechos hereditarios entre los coherederos en el cual exista un álea expresada y aceptada
(art. 2302 CCyC y ss.).
En la metodología del Capítulo 6 en examen se describen normativamente las cau-
sas de nulidad para continuar haciéndola extensiva a todo otro acto, cualquiera sea su
nominación, pero que se destine al cese de la indivisión entre los coherederos, exceptuada
expresamente la cesión de derechos hereditarios entre coherederos.
Artículo 2410. Casos en que no son admisibles las acciones. Las acciones
previstas en este Capítulo no son admisibles si el coheredero que las intenta
enajena en todo o en parte su lote después de la cesación de la violencia, o del
descubrimiento del dolo, el error o la lesión.
1. Introducción
La norma establece los casos en que no son admisibles las acciones previstas en este
Capítulo 6, del Título VIII, relativo a la partición hereditaria.
No existe norma similar en el derogado CC. Reconoce como antecedente el art. 2361 del
Proyecto de 1998.
2. Interpretación
El art. 2410 CCyC dispone que no se podrá reclamar la nulidad de la partición cuando estu-
viera afectada por vicios del consentimiento de alguno de los coherederos, y este cohere-
dero enajena todo o parte de su lote después de cesada la violencia, o descubierto el dolo,
el error o la lesión.
Resulta de aplicación al caso lo dispuesto por el art. 393 CCyC que establece que hay
confirmación cuando la parte que puede articular la nulidad relativa manifiesta expresa
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152 Ediciones SAIJ-Infojus < Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación
Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2411
Artículo 2411. Personas que pueden efectuarla. La persona que tiene des-
cendientes puede hacer la partición de sus bienes entre ellos por donación o
por testamento.
Si es casada, la partición de los bienes propios debe incluir al cónyuge que
conserva su vocación hereditaria. La partición de los gananciales sólo puede
ser efectuada por donación, mediante acto conjunto de los cónyuges.
1. Introducción
El CCyC conserva la partición por los ascendientes, ordenando los contenidos en una parte
de disposiciones generales y el tratamiento por separado de la partición por donación y la
partición por testamento.
La norma tiene como antecedentes el art. 3515 CC y el art. 2362 del Proyecto de 1998.
Se innova así en la partición por ascendientes, al admitir la división de los bienes ganan-
ciales por un acto conjunto de los dos cónyuges (art. 2411 CCyC) en la comunidad de
ganancias.
Es decir que nada obsta a que los cónyuges puedan efectuar la partición de los bienes ga-
nanciales requiriéndose el concurso de ambos.
Se consideró razonable que la partición pueda ser parcial aplicándose a los bienes exclui-
dos de la división el régimen sucesorio general.
Los derechos que pueden transmitirse en esta partición por ascendiente, por donación, se
ven ampliamente especificados en el art. 2416 CCyC.
2. Interpretación
Los ascendientes pueden realizar la partición, respecto de sus descendientes, por acto en-
tre vivos (donación) o por testamento.
Queda claro que la partición por ascendiente de los bienes gananciales no puede efectuar-
se por testamento, ya que el art. 2465 CCyC no admite el testamento conjunto.
1. Introducción
La norma se refiere a los bienes que están excluidos de la partición. Tiene como anteceden-
tes a los arts. 3518 CC y 2363 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
Cuando la partición por ascendiente no alcanza a todos los bienes que dejan a su muerte,
los que no están incluidos en esa partición se dividen según las reglas de la sucesión de
que se trate.
En el CC, los bienes no incluidos estaban solo previstos para las particiones por donación.
En el CCyC ello se completa con los bienes no comprendidos en la partición efectuada por
testamento.
Además de la redacción más adecuada, la norma expande las posibilidades de la partición
por ascendientes, cualquiera sea su forma, por donación o por testamento.
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154 Ediciones SAIJ-Infojus < Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación
Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2414
Artículo 2413. Colación. Al hacer la partición, sea por donación o por testa-
mento, el ascendiente debe colacionar a la masa el valor de los bienes que
anteriormente haya donado y sean susceptibles de colación.
1. Introducción
El artículo en comentario extiende, respecto al ascendiente, la obligación de colacionar a la
partición que efectúa los valores anticipados susceptibles de colación.
La norma tiene como antecedentes a el art. 3530 CC y 2464 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
Se reitera parcialmente el derecho anterior, destacándose que se replica la necesidad de
que en la partición el ascendiente incluya el valor de las donaciones colacionables, a los
efectos de recomponer virtualmente el patrimonio de la persona que hace la partición, para
luego adjudicar el valor de esa donación al descendiente donatario.
La norma estatuye la exigencia de que el ascendiente contenga, en el acto particionario,
el valor de todas las donaciones que hubiera realizado a los descendientes antes de dicho
acto, y que sean susceptibles de colación.
De este modo se trata de restaurar el patrimonio de la persona que va a partir —el ascen-
diente—, lo que resulta una solución equitativa de esta clase de partición y evita que la
misma pueda ser cuestionada por otros coherederos.
1. Introducción
Se aplican los principios de la mejora a los legitimarios (art. 2444 CCyC y ss.), para el su-
puesto de partición por ascendiente.
La norma tiene como antecedentes al art. 3524 CC y al art. 2365 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
El artículo en comentario admite que el ascendiente mejore a alguno de sus descendientes
o a su cónyuge, pero se exige que se opere dentro de los límites de la porción disponible.
Si bien el “partidor” puede tener la intención o decisión de mejorar al cónyuge o a sus des-
cendientes, no será suficiente: la mejora exige una manifestación específica en ese sentido,
sea en el testamento, sea en la donación. Así, la eficacia legal de la mejora requiere una
manifestación explícita, en el contrato de donación o en la disposición de última voluntad.
Es una norma general para esta clase de partición.
1. Introducción
El artículo define los objetos susceptibles de la partición por donación.
La norma tiene como antecedentes los arts. 3518 CC y el art. 2366 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
El artículo en comentario expresa que la partición por donación debe tener por objeto bie-
nes que existan en el patrimonio del “ascendiente donante”, es decir no puede realizarse
sobre bienes futuros (véase el comentario al art. 1551 CCyC).
Los bienes que el partidor adquiera con posterioridad al acto particionario ya efectuado
podrán ser motivo de una nueva partición en el futuro.
Esta partición por ascendiente puede efectuarse, en relación al tiempo de otorgamiento del
acto, en actos separados —esto es, distanciados en el tiempo entre cada uno de ellos—.
1. Introducción
Se legisla qué derechos son posibles de transmitir en la partición por ascendiente, por do-
nación. No existe norma similar en el derogado CC.
El artículo registra como antecedente el art. 2367 del Proyecto de 1998.
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156 Ediciones SAIJ-Infojus < Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación
Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2418
2. Interpretación
El acto de partición por ascendiente, a través de la donación, puede efectuarse transmi-
tiendo: a) la plena propiedad de los bienes donados; o b) únicamente la nuda propiedad,
reservándose el usufructo.
En el supuesto de la transmisión de la nuda propiedad, se tiene en cuenta la posible recom-
posición de la plena propiedad, en cabeza del donatario.
También puede pactarse entre el donante y los donatarios una renta vitalicia en favor del
primero (véase el comentario al art. 1599 CCyC y ss.).
1. Introducción
Se legisla la acción de reducción en la partición por ascendientes, a través de donación.
La norma tiene como antecedentes el art. 3537 CC y el art. 2368 del Proyecto de 1998, en
el que se la nomina “acción de complemento”.
2. Interpretación
El artículo aborda —en expresión y técnica mejoradas— el ejercicio de la acción de reducción
al especial supuesto de la partición por ascendiente (véase el comentario al art. 2453 CCyC,
acción de reducción en la regulación de la porción legítima).
La norma abarca hipótesis distintas:
a) el caso del heredero omitido en la partición por ascendientes;
c) el que ha recibido un lote de valor inferior al que le corresponda como su porción legíti-
ma, cuando no hubiere modos ni bienes suficientes para cubrirla íntegramente.
Quedan legitimados para incoar la reducción tanto el preterido como el que nace luego de la
partición, y aquel que recibe menos de lo que le corresponde como porción legítima.
En las tres hipótesis, la acción de reducción no prosperará cuando, a la muerte del causan-
te, existan otros bienes bastantes para cubrir la porción que le corresponda a los herederos.
Artículo 2418. Valor de los bienes. En todos los casos, para la colación y el
cálculo de la legítima, se debe tener en cuenta el valor de los bienes al tiempo
en que se hacen las donaciones, apreciado a valores constantes.
1. Introducción
Se determina la forma en que deben valuarse los bienes donados por esta partición.
No existe norma similar en el derogado CC.
El artículo en comentario registra como antecedente el art. 2369 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
En dos supuestos se fija el tiempo en que deben tenerse en cuenta el valor de los bienes do-
nados por esta partición efectuado por el ascendiente: a) para la colación (art. 2385 CCyC
y ss.); y b) para el cálculo de la legítima (art. 2445 CCyC).
El valor de los bienes se determina al tiempo en que se han efectuado las donaciones, esti-
mado a valores constantes.
1. Introducción
El artículo no registra norma similar en el Proyecto de 1998.
Aborda la garantía de evicción de lo recibido en la partición por ascendiente, en el modo de
donación.
La norma tiene como antecedente parcial el art. 3535 CC.
2. Interpretación
Se regula manifiestamente la garantía de evicción que se deben los “descendientes donata-
rios”: recíprocamente se deben esta garantía de evicción, en cuanto a los bienes recibidos
en la partición.
La partición por donación adquiere su plenitud jurídica desde el momento del acto, sin en-
contrarse supeditada a la apertura de la sucesión, por lo cual los herederos beneficiados
con la donación podrán ejercer a partir de su realización todos los derechos y acciones que
le corresponden en su calidad de herederos.
En este sentido, la garantía de evicción tiende a asegurar la existencia y la legitimidad
del derecho transmitido, extendiéndose a: a) toda turbación de derecho total o parcial,
que recae sobre el bien o bienes, por causa anterior o contemporánea a la adquisición;
b) los reclamos de terceros fundados en derechos resultantes de la propiedad intelectual o
industrial, salvo que el enajenante se haya ajustado a especificaciones suministradas por el
adquirente; y c) las turbaciones de hecho, causadas por el transmitente.
La garantía de evicción puede reclamarse, aun antes de la apertura de la sucesión —muerte
del causante—, desde que esta evicción se produce (art. 1044 y CCyC ss.).
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158 Ediciones SAIJ-Infojus < Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación
Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título VIII. Partición Art. 2421
Téngase presente que, respecto del donante, la garantía de evicción se debe solo en los
casos previstos en el art. 1556 CCyC.
Artículo 2420. Revocación. La partición por donación puede ser revocada por
el ascendiente, con relación a uno o más de los donatarios, en los casos en
que se autoriza la revocación de las donaciones y cuando el donatario incurre
en actos que justifican la exclusión de la herencia por indignidad.
1. Introducción
El artículo contempla los supuestos en que la partición por donación efectuada por el as-
cendiente puede ser revocada.
La norma tiene como antecedentes el art. 3522 CC y el art. 2370 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
Esta partición por donación puede ser revocada por el ascendiente:
a) en los casos en que se autoriza la revocación de las donaciones (art. 1569 CCyC
y concs.). Las donaciones pueden dejarse sin efecto por inejecución de los cargos, por
ingratitud del donatario y, en caso de habérselo estipulado expresamente, por superna-
cencia de hijos del donante (art. 1569 CCyC y concs.);
b) cuando el donatario incurre en actos que justifican la exclusión de la herencia por indig-
nidad (art. 2281 CCyC y concs.). Cabe aclarar que la revocación puede destinarse a uno
o a varios de los donatarios, es decir a aquellos que han sido beneficiados en la partición
por ascendientes.
Para que la revocación de la partición por donación tenga lugar deviene necesario que el
donante acredite judicialmente la configuración de la causa en que se funda la revocación.
1. Introducción
El artículo estatuye sobre la posible revocación del testamento y, en su consecuencia, la
posible revocación de la partición por ascendiente efectuada en un testamento; y prevé las
consecuencias de la enajenación de los bienes objeto de la partición testamentaria.
La norma tiene como antecedentes el art. 3531 CC y el art. 2371 del Proyecto de 1998.
2. Interpretación
El artículo regla sobre la posible revocación del testamento en el que el ascendiente haya
realizado la partición a favor de los descendientes.
Artículo 2422. Efectos. La partición por testamento tiene los mismos efectos
que la practicada por los herederos.
1. Introducción
El artículo equipara los efectos de la partición por testamento a la partición realizada por
los herederos.
La norma tiene como antecedentes el derogado art. 3533 CC y el art. 2372 del Proyecto de
1998.
2. Interpretación
La solución de la norma en examen reedita la del sistema derogado y establece el
mismo contenido dado a la partición por los herederos, que se regula en los arts. 2403 a
2407 CCyC.
Se mantiene una tesitura análoga al derecho derogado: que la partición por testamento
tiene los mismos efectos que la llevada a cabo por los herederos. Ello, con un límite claro:
deben respetarse los derechos de los herederos.
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160 Ediciones SAIJ-Infojus < Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación
Libro Quinto. Transmisión de derechos por causa de muerte - Título IX. Sucesiones intestadas Art. 2424
Por tal motivo, la partición por ascendiente, en la forma testamentaria, tiene efecto declara-
tivo y no traslativo de derechos; los copartícipes se deben entre sí la garantía de evicción y
por vicios ocultos, entre otras notas (véase el art. 2423 CCyC).
1. Introducción
Estatuye, en la partición por ascendiente, la garantía de evicción de los bienes comprendi-
dos en los lotes de cada heredero.
La norma tiene como antecedentes los arts. 3533 y 3534 CC.
2. Interpretación
Se mantiene la reciprocidad en la garantía de evicción de los bienes comprendidos en los
lotes de los herederos: se deben mutuamente la garantía de evicción.
La letra de la ley es simple: los herederos se deben recíprocamente garantía de evicción de
los bienes que integran sus lotes (art. 1044 a 1050 CCyC, responsabilidad por evicción).
Los derechos que se transmiten en la partición por ascendiente en la forma testamentaria,
en orden a su existencia y legitimidad, se califican al tiempo de la apertura de la sucesión.
Por ello, la garantía de evicción se debe desde la muerte del causante.
Se reitera la garantía de evicción que ya existe entre los coherederos como consecuencia
de cualquier partición.
1. Introducción
En este Título IX, el CCyC establece las reglas generales válidas para las sucesiones intes-
tadas, es decir, aquellas que responden al llamamiento legal.