Capitulo 1
Vacaciones en el campo.
«Tan solo días, semanas, de cumplir los 18 y largarme de esta maldita
ciudad.»
Decía dentro de mi, mientras mí padre manejaba hacia la casa del
campo que teníamos. Todos los años, en época de verano nos íbamos
allí unos días. Era lindo estar allí, siempre que iba veía a mis abuelos
y a mis primos… . Pero esté año es diferente, ya que mis abuelos
murieron en un accidente de tránsito. Pero listo, basta no quiero estar
triste en mis vacaciones, antes de empezar mí último año en el
instituto.
—Anna, duerme un poco, no podes estar sin dormir todo el viaje.—dijo
mí padre sin quitar la vista a la ruta.
—no padre tranquilo yo te acompaño durante el viaje, aparte no
tengo sueño.—lo mire con una sonrisa en la cara, no podía dormir
mientras viajaba, era imposible y más si las vistas eran hermosas.
Me encantaba viajar, aún más si era en la autopista y de noche. Se
siente todo el viento en la cara, se sentía como la adrenalina subía a
mí cuerpo. Estaba todo oscuro, solo se veía unas pequeñas montañas
y algunos animalitos. Era tan lindo, hasta me daba paz.
—hija despierta, ya llegamos a la casa—sentía cómo me zamarreaban
desde el brazo y me decían que me tenía que despertar, o sea ¿Qué?
Si yo nunca me dormía en el viaje, no entiendo. Poco a poco fui
abriendo los ojos, veía como mí padre trataba de despertar.
—¡Anna! Al fin despiertas— exclamó con mucha emoción —Anna ya
llegamos— cuando vi a mí alrededor vi un grupo de personas
entrando a la casa y una música que provenía de allí adentro.
—padre ¿Qué es esa música y es gente? Nunca los vi aquí — era la
extraño ver todas esas personas en mí casa de verano.
—son algunos amigos de tus primos, los invitaron porque nos querían
dar una bienvenida.—¿una bienvenida? ¿después de todo lo que
paso? No podía ser ¿Por qué hicieron eso?. Con tanta rabia que tenía
no pude evitar fruncir el ceño.
—¿Qué pasó hijita?¿Por que te molesta?.—me preguntó, mientras
salía del coche—me molesta que no respeten la ausencia de los
abuelos, me parece una falta de respeto, ¡Está era su puta casa coño!
— me había molestado mucho.
Los críos de hoy en día no respetan nada, ¡joder!
—perdón Anna no sabía que te pondrías así, a ti antes te gustaba las
fiestas—me decía mientras me acariciaba mí pelo—si me gustaba,
pero en ése momento estaban los abuelos. Pero listo, ya esta,
entremos por favor.—le di la espalda y me encamine hacia la entrada
de la casa.
Era enorme la casa, parecía esas casas de millonarios que parecen
incomparables, entrando a la casa hay una escalera enorme en todo
el medio del salón, tenia más de 8 habitaciones en el primer piso y
cada una contaba con un baño propio, en planta baja está la cocina,
el living, el gimnasio, el spa y una puerta para salir al patio trasero.
Subí las escaleras dirigiéndome hacia mí habitación, de pronto
escuchó alguien llamarme, medí vuelta y allí estaba, uno de mis
tantos primos.
—Hey Anna, ¿Qué hay? Y ahí va. El hijo de mí tío, Richard, tiene 21
años, es lindo si se pudiese llamar así, tenía el pelo corto, con algunas
ondas de color miel.
—primo, ¿Cómo estás?. Recién ando llegando, iba a poner mis cosas
en la habitación y dormir un rato, el viaje me agotó.—dije con una
pequeña sonrisa.—bien, acá buscando mí iPhone. No, no entres ahí.—
se veía exaltado, no entiendo porque no quiere que entre, aparte es
mí habitación.—Richard, es mí habitación, déjame.— cuando abrí la
puerta deseaba no hacerlo hecho lo que mis ojos vieron no lo creían—
¡Que coña es esta, tantas habitaciones que hay, van a la mía!
¡Joder!._— ya quería que este día se acabarse. Qué mierda era está,
primero la fiesta y ahora encuentro a dos tíos follando en habitación y
¡Enzima en mí puta cama!.
—hay primita…. Yo te advertí que no entrase a tu habitación. Pero no
me has hecho caso— ¿que estaba diciendo este tío? Estaban follando
en mí cama
—¡salgan ya de aquí!. No entiendo cómo puedes permitir esto. Vete,
no quiero verte— sentía como la cabeza me hervía del enojo que
tenía en ese momento. Vi como se iba la parejita tan avergonzados,
pero me vale. Los fulmine con la mirada hasta no verlos mas. Ahora
solo me faltaba uno, RICHARD.
—RICHARD vete de mí vista o le cuento todo a tu padre, no se que
mierda pasa por tu puta cabeza pero andaré y termina esta fiesta de
una vez.— dios que asco ahora tendré que limpiar todo esto.— bueno
Anna no es para tanto, pero vale ya lo hago.— dijo dándose la
espalda. ¿era mogólico o que?. Ya quería olvidar toda esta situación y
empezar limpiar todo.
Ese viaje a sido tan agotador, ni tuve tiempo para llamar a mí madre
y a Hades, mí novio. Ahora que pienso aún no me a escrito y eso que
ya han pasado más de 10 horas. Seguro anda ocupado.
—Anna, baja por favor— grito mí padre desde abajo. ¿Qué había
pasado ahora?. Me puse unas sandalias y me fui a bajo.
—¿si? ¿que ah pasado padre ?—pregunte curiosamente —arréglate
que salimos a cenar —¿A cenar? ¿No veía que estaba cansada? creo
que no me queda de otra que ir.—vale pero ¿Puedo ir con mí coche?—
si iba a ir al menos iba a ir con mí Audi Sport negro.— no lo se hija,
hace mucho que no vienes aquí — ¿COMO? Tendrá que dejar ir si no,
no voy—pues no voy. Ando cansada padre, así que, si no voy con mi
caro, no iré —sentía como el enojo se iba apoderando de mí.
—vale anda con tu caro, pero tendrás que llevar a Richard y su
novia —asintió con la cabeza mientras fruncia el ceño. Mis ojos se
clavaron a los suyos. Ahora tenía que lidiar con mi primo y una de
sus tantas novias, quería que me tragase la tierra, pero si no fuera
por eso no podría ir en mi coche.
Sali de bañarme y caminé hasta mi cama envuelta con una toalla,
cuando me empecé a cambiarme escucho tocar mi puerta. Seguro
que ese era mi primo siempre le gusto fastidiarme antes de salir a
una parte.
—¿quién es? — que tonta fue esa pregunta, era obvio quien era. —
primita apúrate que se nos pierde la reserva, deja de jugar a las
muñequitas y sal— y si, era él. Como siempre.
Ya quiero usar mi auto, ir más de 120 por la carretera y sentir el
aire y la adrenalina en mi cuerpo, es una sensación tan rara, pero
emociónate, cada vez que pensaba en eso me ponía tan feliz.
Recuerdo cuando mi abuelo me hacía ver las carreras con él y me
contaba sus anécdotas cuando el corría, aún recuerdo lo brillosos
que se les ponía los ojos.
—ANNA APURATE — ¡coño! Siento, joder me distraje mucho ya —
¡VOY!— cogí el bolso que estaba en la esquina de la silla, salí
corriendo desde mí habitación, mí padre me iba a matar. Pero
siempre me gustaba recordar esos pequeños momentos que tuve
con el.
Cuando estaba abajo vi a mí padre en la puerta, se le notaba que
estaba fastidiado. Nos dirigimos todos al garaje, ahí se encontraba
mí bestia hermosa, estaba por dar saltitos como niña de prescolar