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Trabajo Practico de Genética

El documento aborda conceptos fundamentales de genética, incluyendo la estructura y función de los cromosomas, genes y la herencia biológica. Se destacan las leyes de Mendel sobre la transmisión de características hereditarias y la teoría cromosómica de la herencia que relaciona genes con cromosomas. Además, se menciona el avance en la detección de genes asociados a enfermedades como el cáncer, ilustrando la importancia de la genética en la medicina moderna.

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Trabajo Practico de Genética

El documento aborda conceptos fundamentales de genética, incluyendo la estructura y función de los cromosomas, genes y la herencia biológica. Se destacan las leyes de Mendel sobre la transmisión de características hereditarias y la teoría cromosómica de la herencia que relaciona genes con cromosomas. Además, se menciona el avance en la detección de genes asociados a enfermedades como el cáncer, ilustrando la importancia de la genética en la medicina moderna.

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Trabajo Practico de Genética

Cromosoma, en citología, nombre que recibe una diminuta estructura filiforme formada por
ácidos nucleicos y proteínas presente en todas las células vegetales y animales. El cromosoma
contiene el ácido nucleico, ADN, que se divide en pequeñas unidades llamadas genes. Éstos
determinan las características hereditarias de la célula u organismo. Las células de los
individuos de una especie determinada suelen tener un número fijo de cromosomas, que en las
plantas y animales superiores se presentan por pares. El ser humano tiene 23 pares de
cromosomas. En estos organismos, las células reproductoras tienen por lo general sólo la
mitad de los cromosomas presentes en las corporales o somáticas. Durante la fecundación, el
espermatozoide y el óvulo se unen y reconstruyen en el nuevo organismo la disposición por
pares de los cromosomas; la mitad de estos cromosomas procede de un parental, y la otra
mitad del otro. Es posible alterar el número de cromosomas de forma artificial, sobre todo en
las plantas, donde se forman múltiplos del número de cromosomas normal mediante
tratamiento con colchicina.

QUÉ ENTENDEMOS POR "GENÉTICA"

La genética es una ciencia, y por lo tanto como tal, implica "un conocimiento cierto de las cosas
por sus principios y sus causas". Entonces... ¿cuáles son estas cosas que como ciencia la
genética estudia?, pues, la "Herencía Biológica", y la "Variación". Y, sus principios y causas,
son las "leyes y principios" que gobiernan las "semejanzas" y "diferencias" entre los individuos
de una misma "especie".

Trataremos de ddesglosar la definición de genética de manera aclaratoria, y así ir subiendo uno


por uno los peldaños que nos conducen a una mayor complejidad dentro de la misma, que es
la "manipulación". Ante todo, es necesario dejar por sentado un concepto tan claro, como
sencillo, pero es el que da pie, para luego derivarse en otros tantos conceptos. AI hablar de las
características atinentes

a toda materia viva, se dice que, "todo ser vivo nace de otro semejante a él", o sea, que posee
"caracteres" semejantes a los de su progenitor. Y ¿qué entendemos pues, por "caracteres "?
Se tra-

ta de cada peculiaridad, cada rasgo, ya sea, morfológico (de forma), funcional, bioquímico
(algunos autores incluyen los rasgos psicológicos también) que presenta un individuo biológico.

Y estos "caracteres" o características lo hacen pertenecer a una misma "especie". ("Especie",


es un término que, según el Diccionario de la Real Academia Española, se refiere "al conjunto
de cosas semejantes entre sí, por tener una o varios caracteres comunes entre sí").

Hasta ahora todo apunta, a que la genética estudia los caracteres semejantes que se
transmiten de padres a hijos, aquéllos que los hacen parecer entre sí. Pero sucede que
también presentan aquellos caracteres que no son semejantes, que varían, y a los cuales
dentro de esta ciencia se los denomina "variaciones", y que también son transmitidos
genéticamente, o son influenciados por el medio ambiente, al cual se lo denomina "Paratipo".

Lo que aún sigue oscuro dentro de esta definición, es cómo se transmiten de una generación a
otra, estos "caracteres" y estas "variaciones": aquí es donde aparecería el concepto de "gen",
término del cual deriva el nombre de esta apasionante ciencia, que es la genética.

¿QUÉ ES UN GEN?

¿DE QUÉ ESTÁ CONFORMADO?,

¿DÓNDE SE ENCUENTRA?,
¿CÓMO SE TRANSMITE

DE PADRES A HIJOS?

Las respuestas a estas preguntas, se irán encadenando de tal manera que darán como
conclusión, la formación de un ser vivo, un individuo biológico.

Todos los individuos están formados por unidades microscópicas que se agrupan formando
tejidos. Estas unidades (células) poseen dentro de sí, un núcleo; es decir, una estructura
diferenciada dentro de la célula. En el interior del núcleo se halla una macromolécula (una
sustancia química, de la cual hablaremos más adelante) que es la encargada de la información
genética.

Llamamos "gen", entonces, a las distintas porciones de esta macromolécula que se ocupan,
cada una de ellas, de una característica hereditaria determinada. Aunque la obtención de una
característica determinada (por ejemplo, el color de los ojos) es más compleja, y depende de la
interacción del material genético con el citoplasma celular, con el medio ambiente (Paratipo), y
también de la interacción con otros genes.

El conjunto de genes heredados es lo que se denomina "Genotipo". El "Genotipo" provee

la información necesaria para la producción de diversos rasgos; luego éstos se ven influidos
por el medio ambiente, y esto dependerá de la vida de cada individuo (por ejemplo, una
determinada contextura muscular, se verá más o menos desarrollada de acuerdo con la
actividad de cada individuo). De esta interacción con el medio ambiente resulta lo que
llamamos "Fenotipo" que es aquello que se aprecia

sensorialmente del individuo.

Dijimos que el "gen", estaba compuesto por una macromolécula, el ácido desoxirribonucleico,
que se encuentra formado por dos cadenas unidas entre sí, y enrrolladas en una espiral.

CIENCIAS DE LA NATURALEZA

En 1866, un padre agustino aficionado a la botánica llamado Gregorio Mendel publicó los
resultados de unas investigaciones que había realizado pacientemente en el jardín de su
convento durante más de diez años. Éstas consistían en cruzar distintas variedades de
guisantes y comprobar cómo se transmitían algunas de sus características a la generación
siguiente.

Su sistema de experimentación tuvo éxito debido a su gran sencillez, ya que se dedicó a cruzar
plantas que sólo diferían en una característica externa que, además, era fácilmente detectable.
Por" ejemplo, cruzó plantas de semillas verdes con plantas de semillas amarillas, plantas con
tallo largo con otras de tallo corto, etc.

Mendel intuyó que existía un factor en el organismo que determinaba cada una de

estas características. según él, este factor debía estar formado por dos elementos,

Lino que se heredaba del organismo masculino y el otro del elemento. Además estos

dos elementos consistirían en versiones

iguales o diferentes del mismo carácter; cada ,tensión del factor proporcionaría, por ejemplo, un
color distinto a la semilla o una longitud de tallo diferente en la planta. Además, tal y como
veremos más adelante, algunas, versiones serían dominantes respecto a otras. Actualmente a
estos factores se les denomina genes, palabra derivada de un término griego que significa
«generar», y a cada versión diferente del gen se la denomina alelo. Así el gen que determina,
por" ejemplo, el color de la semilla en la planta del guisante puede tener " dos alelos, uno para
las semillas verdes y

otro para las semillas amarillas.

Observando los resultados de cruzamientos sistemáticos, Mendel elaboró una

teoría general sobre la herencia, conocida como leyes de Mendel.

Primera ley de Mendel

Si se cruzan dos razas puras para un determinado carácter, los descendientes

de la primera generación son todos iguales entre sí y, a su vez, iguales a uno de sus
progenitores, que es el poseedor del alelo dominante. Mendel elaboró este principio al observar
que si cruzaba dos razas puras de plantas del guisante, una de semillas amarillas y otra de
semillas verdes, la descendencia que obtenía, a la que él denominaba F1, consistía
únicamente en plantas que producían semillas de color amarillo. Estas plantas debían tener, en
el gen que determina el color de la semilla, los dos alelos que habían heredado de sus
progenitores, un alelo para el color verde y otro para el color amarillo; pero, por alguna razón,
sólo se manifestaba este último, por lo que se lo denominó alelo dominante, mientras que al
primero se le llamó alelo recesivo.

Segunda ley de Mendel

Los alelos recesivos que, al cruzar dos razas puras, no se manifiestan en la primera generación
(denominada F1), reaparecen en la segunda generacion (denominada F2) resultante de cruzar
los

individuos de la primera. Ademas la proporción en la que aparecen es de 1 a 3 respecto a los


alelos dominantes. Mendel cruzó entre sí los guisantes de semillas amarillas obtenidos en la
primera generación del experimento anterior. Cuando clasificó la descendencia resultante,
observó que aproximadamente tres cuartas partes tenían semillas de color amarillo y la cuarta
parte restante tenía

las semillas de color verde. Es decir, que el carácter « semilla de color verde », que no había
aparecido en ninguna planta de la primera generación, sí que aparecía en la segunda aunque
en menor proporcion que el carácter « semilla de color amarillo »

Tercera ley de mendel

Los caracteres que se heredan son independientes entre si y se combinan al azar al pasar a la
descendencia, manifestandose en la segunda generacion filial o F2. En este caso, Mendel
seleccio-

no para el cruzamiento plantas que diferian en dos caracteristicas, por ejemplo, el color de los
guisantes (verdes o amarillos) y su superficie (lisa o arrugada). Observo que la primera
generaci6n estaba compuesta unicamente por plantas con guisantes amarillos y lisos,
cumpliendose la primera ley. En la segunda generaci6n, sin embargo, aparecian todas las
posibles combinaciones de caracteres, aunque en
las proporciones siguientes: 1/16 parte de guisantes verdes y rugosos, 3/16 de verdes y lisos,
3/16 de amarilios y rugosos y por ultimo 9/16 de amarillos y lisos. Esto le indujo a pensar que
los genes eran estructuras independientes unas de otras y, por lo tanto, que unicamente
dependia del azar

la combinaci6n de los mismos que pudiese aparecer en la descendencia.

La Genetica despues de Mendel: Teoria Cromosomica de la herencia

A principios de este siglo, cuando las tecnicas para el estudio de la celula ya estaban
suficientemente desarrolladas, se pudo determinar que los genes estaban formados por acido
desoxirribonucleico

(ADN) y ademas se encontraban dentro de unas estructuras que aparecian en el citoplasma


justo antes de cada proceso de divisi6n celular. A estas estructuras se las denomin6
cromosomas, termino que

significa « cuerpos coloreados », por la intensidad con la que fijaban determinados colorantes
al ser teñidos para poder observarlos al microscopio. Ademas se vio que estos aparecian
repetidos en la

celula formando un numero determinado de parejas de cromosomas homologos caracteristico


de cada especie, uno de los cuales se heredaba del padre y el otro de la madre. Tambien se
pudo comprobar que el numero de pares de cromosomas no dependia de la complejidad del
ser vivo. Asi por ejemplo, en el hombre se contabilizaron 23 pares de cromosomas, mientras
que en una planta como el trigo podian encontrarse hasta 28 pares.

En base a estos descubrimientos y a los estudios realizados en 1906 por el zoologo


estadounidense Thomas H. Morgan sobre los cromosomas de la mosca del vinagre (Drosophila
melanogaster), se pudo

elaborar la teoria cromos6mica de la herencia donde se establecia de manera inequívoca la


localizac16n fisica de los genes en la celula. Gracias a esta teoria se pudo dar tambien una
explicaci6n definitiva a

los casos en los que no se cumplian con exactitud las leyes de Mendel anteriormente citadas.

De manera parecida a Mendel, Morgan se dedic6 a cruzar de manera sistematica diferentes


variedades de moscas del vinagre. Estas moscas ofrecian muchas ventajas con respecto a los
guisantes ya que

tienen un ciclo vital muy corto, producen una gran descendencia, son faciles de cultivar, tienen
tan s6lo cuatro cromosomas y presentan caracteristicas hereditarias facilmente observables,
como el color de

los ojos, la presencia o ausencia de alas, etcetera.

Herencia de genes ligados

La investigacion con las moscas del vinagre proporcionó a Morgan evidencias de que los
caracteres no eran heredados siempre de forma independiente tal y como habia postulado
Mendel en su tercera ley. Supuso que al haber solo cuatro cromosomas diferentes, muchos
genes debian estar «ligados», es decir, debian compartir el mismo cromosoma y por ello
mostrar una Clara tendencia a transmitirse juntos a la descendencia. No obstante, las
conclusiones realizadas por Mendel años atras, no dejaban de ser correctas para los genes
«no ligados». Solo la casualidad hizo que Mendel escogiese para los cruces de sus plantas
caracteristicas determinadas por genes situados en cromosomas distintos.

Herencia ligada al sexo

En uno de sus primeros experimentos, Morgan cruzó un macho de moscas de ojos rojos
(normales) con una hembra que habia encontrado casualmente y que tenia los ojos blancos.
Las moscas que obtuvo en esta primera generacion o F1 tenian todas los ojos rojos, tal y como
se describe en la primera ley de Mendel. Pero cuan-

do cruzó entre si estas moscas para obtener la segunda generación filial o F2, descubrió que
los ojos blancos solo aparecian en las moscas macho y ademas como un caracter recesivo.
Por alguna razón, la caracteristica «ojos blancos» no era transmitida a las moscas hembras,
incumpliendo, al menos parcialmente, la segunda ley de Mendel. Al mismo tiempo, en sus
observaciones al microscopio, Morgan habia advertido con extrañeza

que entre los cuatro pares de cromosomas de los machos, habia una pareja en la que los
cromosomas homólogos no tenian exactamente la misma forma. Era como si a uno de ellos le
faltase un trozo, por lo que a partir de ese momento a esta pareja se la denomin6 cromosomas
XY. Sin embargo en la hembra, la misma pareja de cromosomas homólogos no presentaba
ninguna diferencia entre ellos, por lo que se la denominó cromosomas XX. Morgan pensó que
los resultados anómalos del cruzamiento anterior se debian a que el gen que determinaba el
color de los ojos se encontraba en la porción que faltaba en el cromosoma Y del macho.

Por tanto, en el caso de las hembras (xx) al existir dos alelos, aunque uno de ellos fuese el
recesivo (ojos blancos), el carácter manifestado era el normal (ojos rojos). En los machos, sin
embargo, al disponer Únicamente de un alelo (el de su único cromosoma X), el carácter
recesivo si que podia ser observado. De esta manera quedaba tambien establecido que el sexo
se heredaba como un carácter más del organismo.

La era de la genética

Desde que su padre murió de cáncer de colon hace seis meses, William Panati, un empresario
de Illinois, Estados Unidos, no logra conciliar el sueño. Y es que su bisabuelo, la abuela y el
hermano fueron víctimas

del tumor. Nada pudieron hacer los médicos para salvar a sus familiares.

La semilla del cáncer de colon se trasmite de padres a hijos, generación tras generación, y
unas veces germina y otras permanece latente toda la vida.

Toda su materia gris ronda en torno a una maldita palabra:

Cáncer.

Es entonces cuando oye que ciertos investigadores han desarrollado una prueba sanguínea
para detectar el gen que provoca la aparición del cáncer de colon. En pocos días los resultados
confirman que Panati y sus tres

hijas están a salvo del gen.


Panati es uno de los primeros beneficiados de uno de los avances mas revolucionarios de la
medicina en los últimos tiempos: los marcadores genéticos, pedazos de ADN capaces de
rastrear el material genético en busca de genes destartalados.

Esta nueva tecnología - comenta el doctor Jon Beckwith, del Departamento de Microbiología y
Genética Molecular de la Escuela Medica de Harvard, Massachusetts se esta permitiendo a los
médicos la identificación de individuos que podrán padecer enfermedades genéticas a lo largo
de su vida, o que, estando sanos, portan genes defectuosos.

No hace menos de 25 años los especialistas, a la hora de enfrentarse a una enfermedad de


origen genético, no podían hacer casi nada. La medicina estaba desarmada.

Tan solo se conocía el numero de cromosomas en humanos, su localización en el interior del


núcleo y la situación de algunos genes dispersos.

Por ejemplo, el medico recibía a una pareja temerosa de volver a tener un hijo con el síndrome
de Tay Sachs - una enfermedad cuyos síntomas son la ceguera y la parálisis seis meses
después del nacimiento, que conducen a la muerte del niño antes de los cinco años - o
afectado de miopatía de Duchenne, una atrofia muscular que deja a los enfermos postrados
para siempre en una silla de ruedas.

Ante esta situación el medico podía únicamente hablar de probabilidades, de los riesgos de que
se manifieste o no el gen fatal. Bien poco.

Sin embargo, hoy la ciencia esta empezando a intervenir en los cromosomas, a detectar los
genes dañados mediante avisadores químicos, a darles caza con trampas moleculares y a
reemplazarlos por otros en perfecto estado, valiéndose de pinzas enzimáticas. Antes estos
espectaculares resultados, no es de extrañar que

muchos científicos afirmen que estamos en la Era de la Genética.

La aventura de la ciencia daba comienzo en la primavera de 1953, cuando James Watson, que
estaba de visita en la Universidad de Harvard, y Francis Crick, que trabajaba en Cambridge,
descubrieron - sin realizar un solo experimento - la estructura del ADN, el
acidodesoxirribonucleico. Mientras Crick terminaba su tesis doctoral, Watson, encerrado en su
laboratorio, construía modelos de hojalata y alambre, para representar de forma tridimensional
las complejas uniones entre los átomos.

Con los químicos norteamericanos Pauling y Corey pisándoles

los talones, Watson y Crick partieron de unas fotografías del

ADN obtenidas por rayos x, y la utilizaron para descubrir que la molécula de ADN esta formada
por una doble hélice, es decir, dos largos hilos perfectamente enrollados. Cada hilo se
constituye a partir de una secuencia de bases nucleicas, cuatro en concreto - adenina ( A ),
guanina ( G ),

citosina ( C ) y timina ( T ) -, que representan las letras moleculares del mensaje genético.

Por último, Crick comprobó que, combinando series de tres bases - AGC, AGT, ATA -, lo que
se conoce con el nombre de tripletes, se podían obtener más de veinte alternativas distintas,
las claves para sintetizar los veinte aminoácidos esenciales para la vida.

Treinta y siete años más tarde, los científicos están empezando a descubrir que en esta hélice
se encuentran escritos los secretos de la vida, el envejecimiento, la muerte y enfermedades
como el cáncer, los trastornos del corazón, la locura, la depresión, el mongolismo o las
malformaciones genéticas.
Ahora sabemos, gracias al desarrollo de la biología molecular, que en los casi dos metros de
ADN que se guarda en el núcleo de toda y cada una de las células del cuerpo están los 50.000
a 100.000 genes que dan las órdenes para edificar ladrillo a ladrillo, nuestro cuerpo.

Cada gen tiene una posición determinada y fija en el cromosoma. Lo mismo da que sea el
cromosoma de un aborigen australiano, el de un indio del Amazonas o un yuppy de Manhattan.
Y cuando los errores aparecen, lo hacen para todos igual. Así, por ejemplo, el mongolismo,
también conocido con el nombre de trisomía del cromosoma 21 o síndrome de Down, tiene el
mismo origen genético para todos los seres humanos: Un

cromosoma de más.

Ya en 1909 el médico ingles Archibald Garrold se percató de que algunos rasgos hereditarios
se correspondían con enfermedades metabólicas, que se caracterizaban por la ausencia de
una reacción bioquímica conocida.

Garrold propuso que tales trastornos, a los que denomino errores innatos del metabolismo, se
debían a la ausencia de la enzima que mediaba la reacción. Este es el caso de la enfermedad
conocida como fenilcetonuria

o idiotez fenilpiruvica, en la que el aminoácido fenilalanina no puede transformarse en otro


aminoácido similar, la tirosína.

Este pequeño lapsus enzimático se traduce en la acumulación en sangre de una sustancia


tóxica, la fenilpiruvato, que en los bebes causa un retraso mental.

Así, si nos detenemos a pensar que un gen sano dirige la síntesis de una proteína sana y juega
un papel concreto en el buen funcionamiento del organismo, comprenderemos entonces que si
el gen en cuestión presentara un grave defecto, este puede repercutir en la salud de la
proteína. ¿ Cómo ? Pues muy sencillo: impidiendo que se fabrique o que, de lo contrario,
presente una anomalía en su estructura que le

impida ejercer su trabajo.

Si hemos dicho que existe entre 50.000 y 100.000 genes, esto quiere decir, en potencia, habrá
el mismo número de trastornos genéticos.

Los médicos conocen en la actualidad alrededor de 3.500 enfermedades relacionadas con un


patrimonio genético imperfecto, y han logrado aislar unos 1.800 genes implicados en la
aparición de estos males. Pero, en estos momentos, más de 10.000 investigadores en todo

el mundo están rastreando el genoma humano, en busca de nuevos genes. Algunos frutos ya
se han recogido. En marzo de este año, un grupo de científicos de la universidad de California
en Los Angeles ( UCLA ), en colaboración con otro equipo del Centro de Ciencias de la Salud
de la Universidad de Texas en San Antonio, descubrieron una pieza de ADN que contribuye a
la aparición del cáncer de colon.

En abril, Ernest P. Noble, de la UCLA, y Kenneth Blum, de la Universidad de Texas en San


Antonio, conmocionaron al mundo de la medicina, al anunciar que habían dado caza a un gen
en el

cromosoma 11, que estaría implicado con algunas formas de alcoholismo.

En julio, un grupo de investigadores británicos del Fondo Imperial para la Investigación del
Cáncer y del Consejo de Investigación Médica hacían público el hallazgo del gen que
determina el sexo masculino, en una pequeña región del cromosoma sexual Y. Cuando se
activa en el embrión, el gen pone en marcha los
mecanismos para la formación de los testículos, marcando el sexo definitivo del futuro bebe.

También en ese mismo mes, un grupo de científicos norteamericanos de la Facultad de


Medicina John Hopkins, de Baltimore, descubrieron cuatro mutaciones genéticas que parecen
ser responsables del siete por ciento de los casos de fibrosis quística o mucoviscosidosis.

Este último avance científico viene a sumarse al descubrimiento de Francis S Collins, de la


Universidad de Michigan, y Lap - Chee Tsui, del hospital para niños enfermos de Toronto,
Canadá del gen de la mucoviscosidosis en uno de los brazos del cromosoma 7, en septiembre
del año pasado. Y en el último número de la revista especializada Journal of National Cáncer
Institute, un equipo de científicos norteamericanos ha manifestado la posibilidad de un origen
gen‚tico para el cáncer de pulmón.

Parece ser que las sorpresas gen‚ticas no van a decrecer ni por un instante.

El año pasado, el Instituto Nacional de la Salud y el Departamento de Energía norteamericano,


respaldado por el gobiernos de otros países, pusieron en marcha uno de los proyectos m s

ambiciosos en la historia de la biología, empresa que ha sido comparada con el proyecto


espacial Apolo. Nos referimos al Proyecto Genoma de EE.UU. en el que se han invertido 3.000
millones de dólares para los próximos quince años. Su objetivo: secuenciar el mensaje gen‚tico
del ser humano, es

decir, determinar ordenadamente la cadena de 3.000 millones de bases que forman la molécula
de ADN.

En el centro del asunto est Watson " Ciertamente es un esfuerzo muy caro, pero las
recompensas del mapa gen‚tico ser n inimaginables", vaticina Watson.

Sin embargo, los obstáculos técnicos son importantes. Para hacernos una idea de la magnitud
de este proyecto podemos comparar el contenido del ADN con el de la Enciclopedia Británica.
Imaginemos que despedazamos en trocitos los tomos de esta enciclopedia y los lanzamos al
aire.

¿ Se atrevería a recomponer los miles de páginas desmenuzadas?. Seguro que no.

Un investigador que decidiera por si solo completar el rompecabezas, letra por letra, necesitaría
vivir 60.000 años .

Pues bien, los biólogos solo han descifrado hasta ahora menos de una centésima parte del
mensaje escrito en la molécula; es decir, que no han completado ni siquiera un tomo.

Sin la ayuda de las supercomputadoras, el Proyecto Genoma sería una utopía. Para codificar el
interminable rosario de letra, se necesitan potentes sistemas informáticos y computadores del
calibre del Gray-2.

Cuando la última letra del ADN sea leída, Watson espera que la medicina del siglo XXI sufra
una auténtica revolución, en la que se d‚ el salto definitivo del tratamiento a la prevención de
enfermedades.

Algunas compañías farmacéuticas han incorporado programas y desarrollado pruebas para


diagnosticar taras gen‚ticas, incluso antes del nacimiento.

Hoy los médicos pueden tratar a pacientes en el momento en que aparecen los primeros
síntomas de una enfermedad.
En el futuro, los especialistas tendrán a su disposición las armas para identificar los genes que
podrían causar algún serio problema en el paciente en cualquier etapa de la vida, y de esta
manera sacar ventaja y adelantar soluciones.

Los fumadores, generalmente, padecen serios problemas respiratorios.

Uno de ellos es el enfisema, patología que se caracteriza por la progresiva destrucción de los
alveolos y que llega a interrumpir el intercambio gaseoso.

Pero parece que cuando el enfisema se presenta prematuramente se debe a un defecto


gen‚tico conocido con el nombre de deficiencia alfa-l-antitripsina.

La ausencia de esta proteína en la sangre facilita que una enzima liberada por los glóbulos
blancos destruya el tejido pulmonar.

En el 95 por ciento de los casos un gen mutado es el responsable.

En el caso del enfisema, aunque las células del hígado siguen produciendo la alfa-l-antitripsina,
‚Sta. presenta un aminoácido de menos.

Los científicos han conseguido aislar y clonar el gen de la alfa-l-antitripsina, para que se
fabrique in vitro

Pero ¿ como es posible detectar un gen concreto dentro del gran laberinto gen‚tico y acusarlo
de que es el culpable de una enfermedad concreta ?. La tarea no es nada sencilla. Puesto que
trabajar con la molécula de ADN entera es del todo imposible, el genetista necesita romperla en
pedazos manejables.

Pero no puede fracturar el ADN al azar, sino de forma inteligente, utilizando unas tijeras
moleculares - llamadas enzimas de restricción -, que cortan el ADN por puntos muy concretos,
los puntos de restricción.

Gracias a estas tijeras se pueden obtener fragmentos de ADN con una longitud determinada,
medida que difiere de un individuo a otro. Aquí es donde est clave de éxito: en la diferencia. A
estos fragmentos marcadores se los denomina Restriction Fragment Lenght Polymorphism o
RFLP.

Se trata del último grito en biotecnolog¡a.

Cada RFLP se corresponde con un punto exacto dentro del cromosoma del que se ha extraído.

La idea consiste en encontrar los RFLP que presenten un gran numero de variaciones, para
luego utilizarlos en el estudio de familias que padecen una determinada tara gen‚tica. De esta
forma se puede desentrañar si los miembros que padecen la enfermedad llevan
consecuentemente una variante particular en sus fragmentos de restricción.

Si es as¡, los investigadores pueden concluir que el gen de la enfermedad y el RFLP est n
ligados: son heredados juntos y por consiguiente pueden ser localizados uno muy cerca del
otro.

Esta compleja técnica ha sido la que ha permitido desenmascarar el gen de la


mucoviscosidosis, la maníaco - depresión y la esquizofrenia, entre muchas otras.

En noviembre de 1987, Janice Egeland, de la Universidad de Miami, y sus colaboradores


anunciaron que habían ligado casos de maníaco - depresión en un buen numero de familias
Amish con marcadores RFLP en el cromosoma 11.
Los Amish son una comunidad granjera establecida en el estado de Pensilvania, Estados
Unidos, cuyos miembros viven aislados del resto de la sociedad. David Houseman, del Instituto
Tecnológico de Massachusetts, que junto a Daniela Gerhard, de la Universidad de Washington
en Saint Louis, confirmaron la relación gen‚tica.

A fines de 1988, estallo la segunda bomba, Hugh Gurling y sus colegas, del University College
and Middlesex School of Medicine, en Londres, publicaron en la revista Nature el
descubrimiento del gen de la esquizofrenia " Tenemos un marcador que revela que el gen
defectuoso de la esquizofrenia se halla oculto en el brazo largo del cromosoma 5 ", declaro
Gurling. Inmediatamente un segundo grupo de investigadores de la Universidad de Yale en
New Haven, Connecticut, encabezado por Kenneth Kidd, saliendo en su contra, afirmando que
en sus

investigaciones no habían no habían encontrado tal relación.

La polémica est en el aire.

Una vez que los expertos han sido capaces de identificar, aislar y clonar genes a su antojo, el
siguiente gran paso de la gen‚tica es, sin lugar a dudas, la terapia gen‚tica.

Si un gen est alterado ¿ por qué‚ no sustituirlo por otro que funcione correctamente ?.

En marzo de 1989, los investigadores norteamericanos Steve Rosenber y Michael Blease, del
Intituto Nacional del Cáncer, y French Anderson, del Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y
Sangre, anunciaron su intención de llevar a cabo un intercambio de genes entre seres
humanos, concretamente en enfermos terminales del cáncer.

Los genes trasplantados no habían sido diseñados para tratar a los pacientes, sino para que
actuaran como marcadores de las células que les fueron inyectados, concretamente unos
linfocitos asesinos llamados infiltradores de tumores, encargados de aniquilar las células
cancerígenas.

Las víctimas del cáncer murieron, pero la transferencia fue un éxito.

" Nosotros queremos conseguir para nuestros pacientes lo que no pueden alcanzar por si solos
", dice Blease, una autoridad en una enfermedad gen‚tica llamada deficiencia en
adenosindesaminasa o ADA.

Se trata de una enfermedad neurológica letal que afecta a los recién nacidos y que est
asociada a problemas de agresividad, automutilación y a la destrucción de los riñones.

La pasada primavera, Blease junto a un equipo de colabores propuso al Instituto Nacional de la


Salud la transfusión del gen para esta proteína en sus pacientes de ADA. De autorizarse, esta
sería la primera terapia gen‚tica en la historia de la medicina.

Otras aplicaciones que se pueden desprender del conocimiento del genoma humano no
resultan menos apasionantes, como son las prueba de paternidad y la búsqueda de criminales.

Hace seis años Cetus Corp descubrió una técnica mediante la que se podían obtener millones
de copias de un trozo de ADN de forma sencilla y rapida.

Desde 1987, esta tecnología, conocida como ampliación enzimática del ADN o PCR
( Polymerase Chain Reaction ), ha sido requerida por la policía norteamericana en mas de un
millar de crímenes, para identificar al culpable por el rastro biológico- semen, saliva, pelos ... -
que deja junto a la víctima.
Pero volviendo a las enfermedades gen‚ticas, la meta de los genetistas en los próximos años
es la de dar caza a los genes implicados en la diabetes, la enfermedad de Alzheimer, la
hipertensión, la obesidad, el cáncer y el SIDA.

Habrá que estar muy atentos.

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