Introducción a los Derechos Humanos
Módulo 1. Políticas públicas con enfoque de Derechos Humanos
Contenidos
● El enfoque de Derechos en las Políticas Públicas.
● Definición de políticas públicas.
● Políticas de redistribución y políticas de reconocimiento.
● Lineamientos del enfoque de derechos según el derecho internacional.
● Actores clave de la política pública.
Objetivos
- Analizar las políticas públicas en el marco de escenarios históricos, políticos,
culturales, sociales y económicos.
- Reconocer elementos clave del enfoque de derechos en las políticas públicas.
- Atender a la multiplicidad de actores que intervienen en el diseño, formulación e
implementación de las políticas públicas.
Hola participantes del curso, les damos la bienvenida a la tercera y última clase de
este curso intensivo introductorio. En este encuentro, nos abocaremos a pensar la relación
entre los Derechos Humanos y las políticas públicas a partir del enfoque de derechos, dado
que nos aporta un marco conceptual fundamental para pensar dicha relación. Entendemos al
enfoque de derechos como una perspectiva que incluye principios, reglas, estándares que
tienen como marco de referencia el derecho internacional de derechos humanos y que a su
vez supone construir una mirada analítica de la relación entre distintos elementos y actores: la
sociedad en su conjunto, los movimientos y organizaciones sociales, el Estado (en sus
diferentes niveles) y los organismos internacionales.
Una aproximación a las políticas públicas
Las políticas públicas son acciones gubernamentales en las que se movilizan recursos
humanos, financieros e institucionales para atender y resolver problemas de la agenda de la
sociedad en un momento histórico determinado. Son procesos y campo de incidencia de la
acción colectiva. Las políticas públicas en el marco de proyectos democráticos son el
resultado de procesos de participación y relación entre actores sociales. De todos los
problemas que existen en la sociedad, las políticas suelen atender solo algunos de ellos
constituidos como “problemas públicos”, sobre los cuales existen acuerdos en torno a su
urgencia y relevancia. Devenir problema público en la agenda de una sociedad y de un Estado
se encuentra relacionado directamente con la movilización y la visibilización de múltiples
actores sociales y se vinculan con los valores, las leyes y las posiciones políticas de un
momento dado.
Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta que el significado de las políticas no se
puede completar sin atender el modo en el que son percibidas, experimentadas,
implementadas en los territorios particulares. Más allá de la formulación de programas, las
políticas cobran vida en tejidos de relaciones y acciones específicas en las que entran en
juego una enorme cantidad de actores, decisiones y factores. En numerosos barrios
populares de la Provincia, por ejemplo, las organizaciones cumplen un rol fundamental como
puentes para la implementación de políticas tales como las de terminalidad educativa (FinES
y bachilleratos populares), de trabajo y desarrollo (planes sociales, cooperativas barriales,
A.U.H), de salud y género (a través de promotores y promotoras), alimentación (por medio de
los comedores, ollas y merenderos) y un largo etcétera. Además, son las organizaciones
(movimientos sociales, asociaciones civiles, organizaciones políticas) las que intervienen en
la elaboración de datos y diagnósticos para construir demandas de nuevas políticas o para
fortalecer las existentes.
En cada proyecto estatal se condensan relaciones, valores y voluntades políticas a
partir de acuerdos, negociaciones y luchas. El Estado es un actor privilegiado de la política
pública, porque “interviene como estructura burocrática y representación simbólica dentro del
campo de fuerzas donde se dirimen cuáles son los temas y los modos para su resolución”
(Oszlak y O’Donnell: 1984). Como vimos a lo largo del curso, el Estado tiene la
responsabilidad de garantizar los derechos de todas las personas. Las políticas públicas con
enfoque de derechos son la forma de garantizar la igualdad y la justicia y por lo tanto
no son regalos ni beneficencia, sino derechos conquistados a través de la lucha de
diferentes colectivos sociales.
En la construcción de las políticas públicas podemos algunos momentos clave:
● Identificación de un problema o derecho vulnerado
● Formulación de una acción
● Toma de decisión por parte del Estado y actores relevantes
● Aplicación de la acción
● Evaluación de los resultados.
Como vimos en las clases anteriores, los Derechos Humanos son obligaciones para
el Estado que no se reducen en normativas escritas sino que deben materializarse en el
terreno de las políticas públicas y las prácticas estatales y ciudadanas. Estos derechos son
conquistas históricas que los Estados se comprometen a garantizar y nos hablan de proyectos
estatales y de democracia. Los compromisos asumidos por los Estados pueden tensionarse
con proyectos económicos y sociales de exclusión y desigualdad o potenciarse en contextos
de participación, redistribución más equitativa de la riqueza y ampliación de derechos. Es por
eso que en este curso hay una pregunta fundamental por el Estado qué construimos y
queremos.
Lectura de profundización
García Linera, Álvaro (2010) “La construcción del Estado Álvaro García
Linera”(pp. 12-25), UBA.
Políticas de redistribución y políticas de reconocimiento
Las políticas públicas requieren pensarse desde la integralidad, articulación y
transversalidad de las intervenciones que se llevan adelante desde sus diferentes áreas de
gobierno. Una política de respeto y garantía efectiva de Derechos Humanos requiere de una
estrategia multidimensional. Esto es, que pueda atender a cuestiones económicas, políticas
y culturales desde una perspectiva de Derechos Humanos. A continuación, vamos a
desentrañar algo de esta integralidad y multidimensionalidad de las políticas públicas.
Las situaciones interpretadas en un momento histórico como problemáticas a ser
transformadas por el Estado, son de índole diversa. Nancy Fraser (2006) distingue entre
políticas de reconocimiento y políticas de redistribución de manera analítica. Esto no quiere
decir que encontremos lo redistributivo o lo simbólico en estado puro, sino que en cada
política pública podemos atender a esas dimensiones.
Con redistribución, la autora se refiere a la materialidad de las políticas en términos
económicos. Esta dimensión tiene que ver con la riqueza y los recursos que se movilizan y
distribuyen por parte del Estado. Las luchas por la redistribución fueron protagonizadas
durante todo el siglo XX por la clase obrera en la búsqueda de derechos laborales y contra la
explotación de la fuerza de trabajo en el marco del sistema capitalista. Esta dimensión de las
políticas públicas apuntan a establecer un reparto más equitativo de las riquezas producidas
por un país y las podemos encontrar en procesos de ampliación de derechos como la creación
de puestos de trabajo, en la mejora de las condiciones de trabajo y salarios dignos, en las
transferencia monetaria a tutoras/es y gestantes para garantizar la cobertura social básica de la
niñez o para la terminalidad educativa, en el crecimiento de presupuesto para obra pública
como escuelas, hospitales y viviendas.
Por otra parte, el reconocimiento está presente en las luchas que implican
transformar el modo en el que determinados colectivos o grupos estigmatizados o
discriminados son concebidos por la sociedad y el Estado. Esta dimensión de las políticas
públicas apuntan al reconocimiento simbólico de la diversidad y la diferencia y las podemos
encontrar en procesos de ampliación de derechos como el matrimonio igualitario, la ley de
identidad de género, la Asignación Universal Por Hijo, el régimen jubilatorio para amas de
casa, la ley de cupo femenino en la representación política, la ley de Educación Sexual
Integral. En todas estas políticas y en muchas más, existe una dimensión simbólica en la cual
se intenta reparar la vulneración hacia determinados grupos por motivos de raza, etnia,
nacionalidad, color, sexo, género, edad y/o discapacidad. En la medida en que es necesaria
una transformación del sentido común de amplias capas de lo social y estatal, esta dimensión
requiere de un trabajo capilar de educación sentimental y subjetiva de toda la ciudadanía. Son
representativos de estas luchas los colectivos de mujeres, diversidad sexual,
afrodescendientes, indígenas y de jóvenes y de la discapacidad, entre otros. En los años
sesenta y setenta, estos sujetos políticos cobraron mayor visibilidad en las luchas por la
identidad.
La autora nos dice que estas luchas y las políticas resultado de sus conquistas no
pueden ser entendidas de manera separada, sino en conjunto. Toda intervención estatal de
transformación de la desigualdad y la discriminación requiere de una estrategia que combine
lo material con lo cultural, inescindibles en un proyecto de justicia social. Esto es así porque
la vulneración de derechos siempre tienen razones económicas y socioculturales; y al mismo
tiempo, la falta de reconocimiento en general se traduce en estigmatización que a su vez se
traduce en exclusión del mercado laboral y el acceso a bienes.
A su vez, Fraser nos alerta sobre un peligro común en los discursos y proyectos
gubernamentales que tienden a sugerir una falsa dicotomía entre reconocimiento y
redistribución. Por el contrario, la reivindicación de las identidades de raza, género,
sexualidad no reemplaza la explotación económica. Se trata de dimensiones
complementarias.
Para seguir reflexionando
En los últimos años, con más fuerza, se incorporó la cuestión de los cuidados a la
agenda pública. En la medida “aquello que llaman amor, es trabajo no pago” es
necesario pensar la responsabilidad social y colectiva respecto del cuidado. La
distribución equitativa y las políticas del cuidado son el sostén de la garantía de
muchos otros derechos: el trabajo, la educación, la salud. Los/as invitamos a
pensar este tema junto con las investigadoras Eleonor Faur y Elizabeth Jelin en
un artículo del 2013 titulado “Cuidado, género y bienestar: una perspectiva
de la desigualdad social”, disponible en los materiales de clase. Allí, las autoras
se preguntan “¿cuál es la responsabilidad social del cuidado? ¿Qué políticas
públicas de cuidado existen? ¿Cuáles permitirían construir mayores niveles de
igualdad social y de género? ¿Cuáles atenderían de forma integral los derechos de
ciudadanía social?”
El enfoque de derechos humanos según el derecho internacional
En este apartado, vamos a recorrer algunos de los aspectos fundamentales del
enfoque de derechos en las políticas que el Estado Argentino se comprometió a garantizar a
través de la adhesión a los tratados internacionales. El derecho internacional permite a las
ciudadanías contar con la legitimación y el marco para llevar adelante sus luchas y proyectos
de transformación y a su vez son resultado de luchas previas. Este enfoque de derechos en las
políticas públicas permite:
● Analizar las políticas estatales en función de las responsabilidades asumidas
internacionalmente.
● Tener una guía para diseñar, formular y evaluar las políticas implementadas o a
implementar por dichos Estados.
Como ya hemos visto en la segunda clase las responsabilidades asumidas por los
Estados pueden pensarse en dos niveles: 1) las obligaciones negativas que refieren a lo que el
Estado no debe hacer y 2) las positivas que remiten a todo lo que debe hacer para lograr la
materialización de los derechos civiles, políticas, económicos, sociales y culturales.
“En tal sentido, los derechos humanos no son pensados hoy tan solo
como un límite a la opresión y al autoritarismo, sino también como un
programa que puede guiar u orientar las políticas públicas de los Estados
y contribuir al fortalecimiento de las instituciones democráticas,
particularmente en procesos de transición o en democracias deficitarias o
débiles.” (Abramovich, 2006).
Comencemos por el primer punto. Veamos a partir de la resolución de uno de los
comités en un caso particular cómo se analizan las responsabilidades asumidas por los
Estados. El CRPD intervino en un caso presentado contra Argentina por una situación de
privación de libertad de una persona con discapacidad en un establecimiento que no reunía
las condiciones necesarias para garantizar su derecho a la salud. El comité, “(...) recuerda
que, conforme al artículo 25 de la Convención, las personas con discapacidad tienen derecho
a gozar del más alto nivel posible de salud sin discriminación, por lo que los Estados partes
deben adoptar las medidas pertinentes para asegurar el acceso de las personas con
discapacidad a servicios de salud, incluida la rehabilitación. Además, el artículo 26 dispone
que los Estados partes adoptarán medidas efectivas y pertinentes para que las personas con
discapacidad puedan lograr y mantener la máxima independencia, capacidad física, mental,
social y vocacional, y la inclusión y participación plena en todos los aspectos de la vida,
mediante servicios y programas generales de habilitación y rehabilitación, de forma que esos
servicios y programas comiencen en la etapa más temprana posible y se basen en una
evaluación multidisciplinar de las necesidades y capacidades de la persona” 1
Tal como Abramovich plantea, las decisiones adoptadas en un caso no se limitan a
interpretar las normas de los tratados que rigen el sistema sino que, además, imponen también
a los Estados obligaciones de formular políticas para reparar la situación que da origen a la
petición. “Esas obligaciones pueden consistir en cambios de las políticas existentes, reformas
legales y, muchas veces, en la modificación de ciertos patrones de comportamiento de
algunas instituciones del Estado que promueven violaciones” (Abramovich, 2006).
En el caso trabajado por el CRPD, se refiere particularmente a la obligación de
prevenir violaciones similares en el futuro, y para ello, plantea que el Estado tiene las
siguientes obligaciones:
● “Adoptar medidas pertinentes para garantizar que las personas con discapacidad
privadas de libertad tengan acceso a tratamiento médico y rehabilitación, de manera
que puedan gozar del más alto nivel posible de salud sin discriminación”
● “Garantizar que las condiciones de detención para personas con discapacidad no se
traduzcan, por falta de accesibilidad y de ajustes razonables, en condiciones más
gravosas y de mayor sufrimiento físico y psicológico que puedan convertirse en
formas de trato cruel, inhumano o degradante y afectación de la integridad física y
psicológica de la persona”.
En estos párrafos podemos ver explícitamente el modo en el que uno de los órganos
del sistema internacional, en función de un caso concreto, define orientaciones generales en
materia de política pública para garantizar derechos. En este caso, se refirió al derecho a la
salud y puntualizó en la necesidad de definir políticas específicas para grupos que requieren
mayores niveles de protección. “No solo se requiere del Estado una obligación de no
discriminar, sino también en algunos casos la adopción de medidas afirmativas para
garantizar la inclusión de grupos o sectores de la población tradicionalmente
discriminados” (Abramovich, 2006). Para ello es fundamental, la identificación de los
grupos que en un determinado momento histórico necesitan atención prioritaria o particular.
Volviendo a lo trabajado en la segunda clase, tomamos a estas disposiciones como
herramientas legitimadas internacionalmente que permiten a los distintos actores sociales
mejores condiciones para la lucha por alcanzar condiciones de vida dignas. Tal como afirma
Gándara Carballido, el Derecho Internacional de los Derechos Humanos ha mostrado su
capacidad para actuar en sentido contrario al derecho internacional mercantil (Gándara
Carballido, 2019).
Avancemos con la clase y veamos el segundo ítem. Las políticas públicas forman
parte de las obligaciones del Estado para el cumplimiento efectivo de los Derechos
Humanos. Esto significa que su diseño e implementación debieran tener por objetivo el
cumplimiento de las obligaciones asumidas. Remitirse al enfoque de derechos no debe ser
entendido como una opción entre tantas, sino como una lógica que debe aplicarse en los
Estados que han contraído obligaciones en este sentido. Tal como lo recuperan Vázquez y
Delaplace, la relación entre la perspectiva de Derechos Humanos y las políticas públicas no
es automática. Estos autores plantean que “el principal objetivo de las políticas públicas con
perspectiva de derechos humanos es el cumplimiento de los derechos de todas las personas,
aquí una de las principales diferencias con la política pública tradicional. Cuando se piensa en
la estructuración del problema público, lo que se debe tener en mente es que el objetivo final
de la política es el ejercicio efectivo del derecho relacionado con ese problema, este es el fin
de la política pública en esta perspectiva” (2011).
Muchas veces, principalmente en contextos neoliberales, priman otras lógicas como
las de “eficiencia” y “eficacia” en términos de costos, sin mediación alguna con el campo de
los derechos que se deben garantizar. Laura Pautassi (2010) plantea que la puja de intereses al
momento de definir una política pública puede desconocer o vulnerar derechos, de allí la
importancia de poder utilizar el enfoque para su formulación, seguimiento y evaluación.
Las políticas públicas no son neutras, sino eminentemente políticas. “Toda política
pública es, ante todo, política y no una técnica, aunque ésta es indispensable.” (2004).
Partiendo desde aquí vamos a poner en común cuáles son los principios que deberían
utilizarse para diseñar, implementar, evaluar las políticas públicas.
¿Cuáles son los principios construidos desde un enfoque de derechos?
● Contenido mínimo de los derechos y universalidad: Este estándar implica por un
lado la garantía de la cobertura universal (para todes) y por el otro, que los Estados
están jurídicamente obligados a garantizar un mínimo, sin poder excusarse en la falta
de recursos.
● Progresividad y no regresividad: Esto significa que ningún Estado puede retroceder
en materia de reconocimiento, protección y garantías de derechos.
● Igualdad y No discriminación: Para remitirnos a este principio vamos a tomar las
distintas implicancias explicitadas por Vázquez y Delaplace (2011) cuando refieren
que “la igualdad y la no-discriminación son dos principios consagrados en numerosos
instrumentos internacionales que enfatizan la igualdad en el goce de todos los DH y
obligan a los Estados partes a garantizar el ejercicio de los derechos sin
discriminación alguna (...) La igualdad y no-discriminación no sólo imponen a los
Estados la obligación de no discriminar (no implementar políticas y medidas
discriminatorias o que tengan efectos discriminatorios) sino también la de proteger a
las personas frente a prácticas o conductas discriminatorias por parte de terceras
personas, sean agentes públicos o actores no estatales. Asimismo, implican prestar la
debida atención a la situación particular de las personas y grupos en situación de
discriminación o exclusión para lograr que sean tratados sobre una base igual y no
discriminatoria y no sean desatendidos.” Asimismo, la igualdad debe ser entendida en
su doble carácter de igualdad formal (en el cuerpo normativo) y material (en la
implementación).
● Perspectiva de género: La incorporación de la perspectiva de género en las políticas
públicas viene de la mano del principio de igualdad y no discriminación. En este
sentido, el Estado tiene la obligación de crear condiciones de igualdad real frente a
grupos que se encuentran en mayor riesgo de ser discriminados o que han sido
históricamente excluidos.
Todas las etapas de las políticas públicas (implementación, monitoreo y evaluación)
deberán pensarse con perspectiva de género, lo cual implica visibilizar la existencia de
discriminación por cuestión de género, debiéndose en consecuencia establecer estrategias
que aminoren o eliminen tal diferencia.
● Acceso a la justicia y mecanismos de reclamo: Este principio da cuenta del derecho
a reclamar en caso de incumplimiento ante autoridades judiciales o administrativas y,
como correlato a la obligación de los Estados de organizar el aparato institucional
para remover los obstáculos legales, sociales o económicos que limiten el acceso a la
justicia.
● Producción y acceso a la información: Este estándar nos habla del derecho a contar
con información confiable y accesible sobre las temáticas vinculadas a los derechos
que permitan el diseño y evaluación de las políticas por parte de toda ciudadanía.
● Participación social en el diseño de las políticas públicas: “La capacidad de
incidencia de la sociedad civil en políticas públicas dependerá por un lado, del
contexto institucional el cual puede ser propicio o no a la creación y, en su caso a la
institucionalización, de mecanismos de participación efectiva de organizaciones
civiles, sociales y comunitarias en la vigilancia, toma de decisiones y evaluación de
las políticas, programas y acciones, asegurando previamente condiciones adecuadas
de consulta e información oportuna, accesible y comprensible. Lo cierto es que
también dependerá “de la apropiación por parte de las organizaciones sociales de los
mecanismos de fiscalización y de la existencia en la sociedad civil de actores con
vocación y recursos para utilizarlos” (Vázquez & Delaplace, 2011, p. 46)
Teniendo en cuenta estos principios, las formas en que el Estado, a través de sus
políticas, vulnera derechos obedecen a múltiples factores: un proyecto estatal que no
contemple la perspectiva de género; la falta de voluntad política o una insuficiente asignación
presupuestaria; la desidia o negligencia en la tramitación de expedientes; la insuficiente
información para el acceso a un recurso a través de un plan o programa; etcétera.
Los/as trabajadores del Estado y funcionarios/as, en nuestras diferentes posiciones,
tenemos una gran responsabilidad: somos quienes hacemos posible u obstaculizamos la
apropiación de los diferentes recursos (materiales y simbólicos) que se ponen en juego en las
políticas públicas. Asimismo, como vimos, las organizaciones sociales (muchas veces
presentes en el Estado) son fundamentales en el vínculo entre la ciudadanía y el Estado,
reconociendo la necesidad e implementando las políticas públicas.
Las políticas de ampliación de derechos deben partir de la enunciación y la puesta en
práctica de sus destinatarios como sujetos de derechos, y no como meros beneficiarios de
la política. Bajo esta perspectiva las personas que participan en la implementación y que
son el “punto de llegada” de la política pública constituyen actores clave y agentes activos
de su funcionamiento, siendo fundamentales, a su vez, para el diagnóstico de necesidades y
problemáticas, la evaluación y el fortalecimiento de los planes y programas. En este
marco, es relevante destacar la reciente creación del Programa de Desarrollo
Socio-Comunitario de Acceso a Derechos de la Subsecretaría de Derechos Humanos. Su
objetivo es fomentar y garantizar el acceso a los Derechos Humanos de los grupos en
situación de vulnerabilidad de la Provincia de Buenos Aires desde una perspectiva
socio-comunitaria, a través de la realización de encuentros y talleres en los que se
promueve la reflexión y la construcción colectiva de saberes de acuerdo con la singularidad
de cada territorio.
En el Aula Virtual les compartimos materiales de presentación de este Programa.
Lectura de profundización
Abramovich, Víctor. “Los Derechos Humanos en las Políticas Públicas”,
fragmento de una clase del autor en la especialización en evaluación de políticas
públicas de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa) de Argentina.
Bibliografía consultada:
● Abramovich, Víctor (2006) Una aproximación al enfoque de derechos en las
estrategias políticas de desarrollo, Revista de la CEPAL 88. Disponible en:
https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/11102/1/088035050_es.pdf
● Fraser, Nancy (2006) “La justicia social en la era de la política de la identidad:
redistribución, reconocimiento y participación” en ¿Redistribución o reconocimiento?
Un debate político filosófico de Nancy Fraser y Axel Honneth, Editorial Morata.
Disponible en: http://www.trabajo.gob.ar/downloads/cegiot/08ago-dic_fraser.pdf
● Gándara Carballido (2019) Los Derechos Humanos en el siglo XXI. Una mirada
desde el pensamiento crítico, 1era edición, CLACSO, Buenos Aires. Disponible en:
http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20190830102123/Derechos_Humanos_sigloX
XI.pdf
● Garreton Roberto (2004) “Derechos humanos y políticas públicas” en Políticas
públicas de Derechos Humanos en el Mercosur. Un compromiso regional,
Observatorio de Políticas Públicas de Derechos Humanos en el Mercosur,
Montevideo. Disponible en:
https://www.observatoriomercosur.org.uy/libro/pdfs/Politicas_Publicas_de_DD_HH.p
df
● Manual de incidencia ciudadana en Políticas Públicas (2010). Disponible en
http://www.alternativasycapacida-des.org/sites/default/files/MIPP.pdf
● Matus, Carlos (1987) Política, planificación y gobierno, Organización Panamericana
de la Salud, Caracas.
● Niremberg, Olga (2006): “Programación y evaluación de proyectos sociales. Aportes
para la racionalidad y la transparencia”. Buenos Aires, Paidós. Págs. 23 a 47
● Pautassi, Laura (2010) “El aporte del enfoque de Derechos a las políticas sociales.
Una breve revisión” en Taller de expertos “Protección social, pobreza y enfoque de
derechos: vínculos y tensiones” CEPAL.
● Oszlak, Oscar (2011): El rol del Estado, micro, meso, macro. Conferencia dictada en
el VI Congreso de Administración Pública. Disponible en:
http://www.oscaroszlak.org.ar/images/articulos-espanol/El%20Rol%20del%20Estado,
%20micro,%20meso,%20macro. pdf.
● Tamayo Sáenz, Manuel: (1997) El Análisis de las Políticas Públicas en “La Nueva
Administración Pública” Rafael Bañón y Ernesto Carrillo (comps). Edic. Alianza
Universidad Textos; Madrid.
● Vázquez, D. y Delaplace, D. (2011). “Public policies from a human rights
perspective. A developing field”. En: Sur. International Journal on Human Rigths 14.
enero/junio. Pp. 33 – 62.