Distorsiones cognitivas.
Las distorsiones cognitivas son patrones de pensamiento que refuerzan constantemente creencias
irracionales o negativas. Suelen dar lugar a opiniones sesgadas, poco realistas o excesivamente
negativas sobre nosotres mismes, les demás y el mundo que nos rodea. Curiosamente, pueden
parecer lógicas y a menudo pueden pasar desapercibidas. Algunas de las distorsiones cognitivas más
comunes son:
• Minimización o magnificación: minimizar o exagerar la importancia de un acontecimiento o
situación. Un extremo de la magnificación es la
◦ Catastrofización, en la que sólo se imaginan los peores resultados posibles de una
situación.
• Generalización: las interpretaciones se basan únicamente en una o muy pocas situaciones.
• Pensamiento mágico: las cosas se interpretan como relacionadas, aunque la relación entre
ambas sea débil o inexistente.
• Personalización: uno asume la responsabilidad y la culpa de cosas que no están bajo su
poder o control.
• Sacar conclusiones precipitadas: se sacan conclusiones aunque haya pocas o ninguna prueba
de que algo sea cierto. Esta distorsión cognitiva puede dividirse en dos tipos:
◦ Leer la mente (creer que se sabe lo que piensan los demás)
◦ Adivinar el futuro (creer que se conoce el resultado probable).
• Razonamiento emocional: se acepta un estado emocional o un sentimiento como base de la
realidad. Por ejemplo, si me siento una mala madre, debo serlo.
• Descalificar lo positivo - se centra en los aspectos negativos y minimiza los positivos.
«Debería» - se centra en cómo deberían ser las cosas, basándose en comparaciones y
expectativas, sin ver la realidad tal y como es.
• Pensar en absolutos - utilizar palabras como «siempre», «nunca», «todo el mundo» o
«nadie» y tener tendencia a ver las cosas en “blanco y negro”.
Reflexiona sobre las distorsiones cognitivas que acabas de leer. ¿Qué distorsiones cognitivas puedes
reconocer en ti misme? ¿Cuándo has experimentado un pensamiento distorsionado? ¿Cuál fue el
resultado?