Antología de Machado Examen 1
Antología de Machado Examen 1
ÍNDICE DE POEMAS
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1. Las primeras Soledades (1903)
Soledades (1903)
Características de Soledades:
Soledades se publica en 1903 y se amplía en 1907 con el título de Soledades, galerías y otros
poemas. Es la época modernista de Machado. Un modernismo intimista , reflexivo, porque
Machado escribe "mirando hacia dentro", en un "íntimo monólogo", aunque tratando de apresar
sentimientos universales. Se trata de un modernismo intimista alejado de la retórica y adornos
superfluos de dicho movimiento, un modernismo hacia su interior, próximo al romanticismo de
Bécquer y Rosalía de Castro.
Pero también el amor, más soñado que vivido. La esencia del poeta es la contradicción entre el
miedo al amor y el deseo y la necesidad de amar.
El resultado de ese mirar hacia el fondo de su alma son sentimientos de soledad, melancolía o
angustia. Tanto la primera edición bajo el título Soledades, como la segunda como Soledades,
galerías y otros poemas, recogen las emociones del autor, el dolor, la melancolía que recorren su
alma (las galerías interiores de su alma), los recuerdos su infancia y juventud, la desolación y la
angustia existencial que siente cuando descubre que la única respuesta a sus preguntas, a esa
búsqueda es la muerte.
El paisaje refleja el estado de ánimo del autor. Estas emociones son proyectadas en el paisaje
subjetivo e intimista que le rodea, de ahí que sea siempre un paisaje más soñado que vivido que
se tiñe de tristeza y melancolía. El paisaje aparece descrito con la presencia de lo sensorial a
través de una riqueza e matices que se concentran en la sinestesia.
La evocación del pasado es una de las formas de escrutar el tejido íntimo de la personalidad. En la
poesía de Machado perdura obsesivamente el recuerdo de estampas y escenas de la infancia. Parte
de ellas rememoran la monotonía, el hastío de la existencia.
Para penetrar en el mundo interior y subconsciente el sueño es, sin duda, una de las vías más
directas. Machado intenta en este primer poemario aprehender su propia verdad y acude a
interpretar poéticamente los símbolos oníricos. El sueño tiende a confundirse con el recuerdo,
que difumina la realidad exterior y objetiva para iluminar lo misterioso, turbio y lejano.
El poeta tiene que realizar una doble tarea, en cierto modo un poco contradictoria: captar la
esencia de las cosas (el misterio del hombre y del mundo) y expresar el transcurro del tiempo
(el fluir de la vida): esencialidad y temporalidad son, por lo tanto, las bases de la poesía
machadiana.
Símbolos:
Es muy frecuente en Soledades... (en general, en toda la obra poética machadiana) el empleo de
determinados símbolos:
La fuente y el agua son la imagen de la vida, casi siempre fluyendo monótonamente, aunque en
otras ocasiones el agua -la fuente- pueda aparecer como un lamento por la juventud perdida. En
líneas generales, el agua que corre significa vida, mientras que la estancada quiere aludir
a la muerte.
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El camino simboliza el curso de la vida, la vida que se aleja, a la búsqueda de su sentido. El
camino son tanto sendas reales que el poeta ha recorrido en sus acostumbrados paseos vespertinos,
como los caminos de la vida que conducen al ocaso, es decir, al final, a la muerte.
Los jardines. En ocasiones, los jardines en sombra representan la infancia como paraíso perdido.
El jardín es un símbolo que Machado asocia a la intimidad que estos transmiten. El jardín está
vinculado con la tarde y la fuente. Es un lugar húmedo, triste y oscuro.
Las galerías. Conectadas con el mundo de los sueños y del autoconocimiento. Son las galerías
interiores del alma, nuestro más recóndito yo, donde se fabrican laboriosamente nuestros más
íntimos anhelos, deseos, ilusiones
Métrica:
• Antonio Machado no fue un gran innovador en sus formas métricas; su contribución se halla
más bien en el sutil ritmo interno del verso, que apoya la densidad simbólica y precisión
lingüística de su expresión poética.
• En sus versos domina la asonancia sobre la consonancia. Su forma predilecta es la silva-
romance o silva arromanzada. En algunas secciones del libro destacan, junto a la silva
arromanzada, ejemplos del romance tradicional octosilábico y de romancillos de seis
sílabas.
• Es evidente la predilección de Machado por la asonancia. Esto no quiere decir, sin embargo,
que quede excluida la rima consonante. Una forma favorecida en esta época es la redondilla,
combinando el ritmo octosilábico con una rima más rica.
VI
Respondí a la fuente:
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No recuerdo, hermana,
mas sé que tu copla presente es lejana.
Resumen:
La voz poética recrea una situación onírica en la que atraviesa la puerta oxidada de un jardín
solitario en el que fluye el agua de una fuente. Esta situación de ensueño es una forma de indagar
en su mente cargada de dolor y melancolía. La fuente se convierte en su interlocutora y le devuelve
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el recuerdo de la alegría de su juventud. Sin embargo, en el diálogo le revela que ese lugar
pertenece a un momento de su pasado en el que él poeta confió a la fuente una pena vital intensa
que hizo que su vida se tiñera de melancolía. Por tanto, la indagación en su mente a través de esta
evocación le aclara que la melancolía siempre ha formado parte de su existencia.
Características/temas:
Sueño y evocación a través del recuerdo del jardín “hierro mohoso” y “hiedra negra y
polvorienta”. El paisaje es una representación de su estado mental.
Tarde. El poema se contextualiza en una tarde clara de verano, dado que el paso del tiempo se
plantea como un recordatorio de la muerte. El calor del verano crea la atmósfera perfecta para la
reflexión.
Fuente. El símbolo de la fuente sirve para plantear una visión del tiempo esencial y temporal,
puesto que el fluir del agua se plantea de forma cíclica para mostrar que el ser humano está
atrapado por el fluir del tiempo. El símbolo de la fuente se presenta como una visión del tiempo en
lo esencial, en un eterno fluir que rige el destino del ser humano. A esta impresión de temporalidad
del poema, contribuye la repetición de elementos: versos (“ fue una clara tarde..,” ) , paralelismos
sintácticos ( “ Yo sé que..”, “ ¿Recuerdas hermano?” ) los paralelismos antitéticos ( “ Yo no sé..”, “
No recuerdo, hermana..”) , muchos de los adjetivos ( vieja, presente, ..) y adverbios ( siempre,
ahora...). Por otro lado las repeticiones “ Yo sé que...”, “ Yo no sé..” subrayan la idea de
incertidumbre.
Métrica:
En su aspecto externo se puede apreciar que el poema está formado por 52 versos repartidos en
catorce estrofas de verso variable con predominio de los formados por estrofas de cuatro
versos. La métrica es alterna: predominio de los dodecasílabos de rima consonante y
cruzada con serventesios ABAB frente a la presencia de versos hexasílabos de igual rima que
los anteriores o formando pareados. El autor emplea los serventesios dodecasílabos (12 sílabas)
por influencia del modernismo de Rubén Darío, como una innovación métrica, puesto que los
serventesios de componían en la poesía clásica con endecasílabos.
X Preludio
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la mirra y el incienso salmodiarán su olor;
exhalarán su fresco perfume los rosales,
bajo la paz en sombra del tibio huerto en flor.
Resumen:
El sentimiento profundo del amor correspondido deja en el alma del poeta un poso de melancolía
debido a la futura caducidad de esta felicidad. La expresión del sentimiento causado por el amor se
plantea a través de la visión de un jardín florecido en primavera acompañado de la música del un
órgano, cuyo sonido grave y triste como el devenir de la existencia del ser humano, se acompaña
por el sonido más alegre flautín (pífano) para poner la banda sonora a esa promesa de amor y
felicidad que surge. La intensidad del amor producirá un olor dulce de fruta madura que mostrará
el paso del tiempo y el final de la felicidad. Ante la belleza y la pureza del amor el emisor decidirá
confiar en su deseo de amar, simbolizado en una paloma blanca que se eleva al cielo,
Características/temas:
Amor deseado como promesa de felicidad. El amor plantea una salida al tedio existencial, pero a
su vez se ve amenazado por el paso del tiempo.
Símbolo del paso del tiempo a través del jardín. El jardín representa una indagación en su
sentimiento amoroso en el que tras la promesa de la primavera vienen el verano tardío y el otoño
con sus frutas dulces que presagian la muerte.
Métrica:
El poema está formado por doce versos alejandrinos agrupados en tres estrofas de cuatro
versos con rima ABAB (serventesios). El autor emplea los serventesios alejandrinos (14 sílabas)
por influencia del modernismo de Rubén Darío, como una innovación métrica, puesto que los
serventesios de componían en la poesía clásica con endecasílabos.
XXXIII
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Resumen: La visión del final de la tarde y la visión de la fuente traen a la mente del emisor el
recuerdo de un amor del pasado. La frialdad de la piedra y el agua estancada le hacen tener
presente el paso del tiempo unido al fin del amor.
Características/temas:
Símbolo de la tarde para representar el paso del tiempo y el fin de la juventud.
Símbolo de la fuente con el agua estancada para representar la muerte.
Presencia de los sensorial a través de sustantivos acompañados de adjetivos con connotación
negativa: “crepúsculo morado” y “agua muerta”.
Paisaje que representa los sentimientos del emisor. El dios Amor que decora la fuente con su
mirada ausente de piedra representa la reflexión del emisor sobre el sentido de una existencia sin
amor.
Métrica:
El poema se compone de cinco versos endecasílabos (11 sílabas) que terminan con un verso
heptasílabo (7 sílabas). Esta composición denominada silva, se presenta con rima asonante en los
pares, por lo que la composición es una silva arromanzada. El poeta utiliza esta composición por
influencia de Bécquer, que creo esta estrofa para fusionar la poesía culta a través de la silva
(versos de 7 y 11 sílabas sin esquema fijo) con la poesía popular del romance (rima asonante en
los pares). El objetivo es versatilizar la forma del poema para adecuarla a la expresión del
contenido. Machado al adoptar la influencia de Bécquer empieza a alejarse del modernismo más
esteticista.
XXXVIII (Canciones)
Abril florecía
frente a mi ventana.
Entre los jazmines
y las rosas blancas
de un balcón florido,
vi las dos hermanas.
La menor cosía,
la mayor hilaba ...
Entre los jazmines
y las rosas blancas,
la más pequeñita,
risueña y rosada
¿su aguja en el aire?,
miró a mi ventana.
La mayor seguía
silenciosa y pálida,
el huso en su rueca
que el lino enroscaba.
Abril florecía
frente a mi ventana.
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y las rosas blancas,
y ante el blanco lino
que en su rueca hilaba.
¿Qué tienes? le dije
silenciosa pálida.
Señaló el vestido
que empezó la hermana.
En la negra túnica
la aguja brillaba;
sobre el velo blanco,
el dedal de plata.
Señaló a la tarde
de abril que soñaba,
mientras que se oía
tañer de campanas.
Y en la clara tarde
me enseñó sus lágrimas...
Abril florecía
frente a mi ventana.
Resumen:
En este poema, Antonio Machado nos habla de una primavera en la que contrasta por un lado la
explosión de vida y, por otro lado la visión de la muerte a través de una ventana. Se centra en dos
jóvenes que él ha descubierto y las observa a través del cristal mientras estas están realizando
labores en un cuarto. Así, el poeta observa todos los días que preparan un ajuar. Las dos son
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hermanas y cosen durante la primavera. Una de ellas, la menor, descubre al poeta observándolas,
mientras la mayor está concentrada en su labor y no parece que tenga intención de mirar, como lo
hace su hermana, más allá de lo que está cosiendo.
En otro momento y otro día, el poeta observa que la hermana mayor está llorando. Descubre, por
el tañido de las campanas, que la hermana menor ha muerto y que está desconsolada por ello.
Para ocultar el sufrimiento y el dolor que siente, continúa con su labor, cosiendo su ajuar para el
día de su boda.
Sin embargo, este nunca llegará porque en otro momento, observando por la ventana nuevamente,
la hermana mayor tampoco está y el silencio y la oscuridad llenan la habitación. La voz poética
deduce este hecho porque la ropa ha quedado a medio coser. En el recuerdo queda la noche de
primavera y el reflejo de la luna en la habitación de ambas.
Esta es una variación en la imagen fructífera, feliz, que se nos muestra siempre de la estación de
la primavera. La explosión de vida contrasta con la muerte de dos jóvenes que, aunque
desconocidas para el poeta, han hecho que la pérdida de ambas le haya afectado de manera
significativa. De esta manera también nos indica que la muerte llega cuando menos lo esperamos
y, de manera injusta, a quien menos se desea. Por eso, además de la muerte y el dolor posterior,
existe una belleza final y de esperanza ya que, la imagen del reflejo de la luna en la habitación de
las dos jóvenes nos muestra esa primavera que todavía existe, que la muerte y la vida continúan
adelante juntas.
Características/temas:
Paso del tiempo. Se menciona el mes de abril, mes de primavera, que contrasta con la llegada
inesperada de la muerte.
Símbolos que recuerdan la muerte como el tañer de las campanas, la túnica negra o la luna.
Símbolos que recuerdan la inocencia y la juventud como los jazmines y las rosas blancas.
Paisaje que refleja el sentimiento del emisor. La tarde de abril y la luna se quedan absortos y
meditabundos observando la muerte sin explicación de la joven.
Métrica:
El poema se presenta como un romancillo con hexasílabos (seis sílabas) con rima asonante en
los pares. El planteamiento narrativo del poema lo relaciona con el romance (octosílabos con rima
asonante en los pares), aunque la novedad es que en vez de utilizar octosílabos utiliza hexasílabos,
relacionándolo con la poesía popular.
XL (Canciones)
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Tu hermana es clara y débil
como los juncos lánguidos,
como los sauces tristes,
como los linos glaucos.
Tu hermana es un lucero
en el azul lejano…
Y es alba y aura fría
sobre los pobres álamos
que en las orillas tiemblan
del río humilde y manso.
Tu hermana es un lucero
en el azul lejano.
De tu morena gracia,
de tu soñar gitano,
de tu mirar de sombra
quiero llenar mi vaso.
Me embriagaré una noche
de cielo negro y bajo,
para cantar contigo,
orilla al mar salado,
una canción que deje
cenizas en los labios…
De tu mirar de sombra
quiero llenar mi vaso.
Resumen:
La visión de dos hermanas, una que representa la pureza y otra que representa la pasión, sirven al
emisor para reflexionar sobre la dualidad del amor. El emisor promete amor a ambas y para ello
afirma que se dejará llevar por la pasión de la hermana morena y se purificará con la luz de la
hermana pálida.
Características/temas:
Amor imposible. El amor se presenta como una dualidad con dos elementos opuesto (pasión y
pureza) que son imposibles de alcanzar al mismo tiempo. El poema presenta una referencia clara al
poema XI de Gustavo Adolfo Bécquer (“Yo soy ardiente, yo soy morena”/ “Yo soy un sueño, un
imposible”).
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Simbolismo centro en la dualidad de la naturaleza. Por un lado, aparecen “las negras noche sin
luna” y “los trigos requemados” para representar la pasión que puede destruir al ser humano y, por
otro, “las florecillas nuevas” y “los almendros blancos” que representan la pureza y la
espiritualización del amor.
Métrica:
Es un romance endecha (consta de un número indeterminado de versos heptasílabos con rima
asonante en los pares), con rima asonantada en los versos pares y blanca en los impares. Se
relaciona con la poesía popular.
XLVI La noria
La tarde caía
triste y polvorienta.
El agua cantaba
su copla plebeya
en los cangilones
de la noria lenta.
Soñaba la mula
¡pobre mula vieja!,
al compás de sombra
que en el agua suena.
La tarde caía
triste y polvorienta.
Yo no sé qué noble,
divino poeta,
unió a la amargura
de la eterna rueda
la dulce armonía
del agua que sueña,
y vendó tus ojos,
¡pobre mula vieja!...
Mas sé que fue un noble,
divino poeta,
corazón maduro
de sombra y de ciencia.
Resumen:
El poeta nos habla de la monotonía de la vida simbolizada en esta pobre mula que da vueltas y
vueltas sin ir a ninguna parte para sacar agua de la noria. La mula tiene el consuelo de escuchar el
agua, y eso le permite seguir soñando. La mula simboliza al ser humano que trata de entender el
sentido de la vida pese a estar atrapado en su parte material.
Características/temas:
Símbolo de la noria para representar la monotonía y la esencialidad y la temporalidad del paso del
tiempo.
Símbolo de la tarde para representar el paso del tiempo y de la muerte inevitable.
Sueño. El sueño se presenta como la capacidad de la mula, y, por tanto, del ser humano para
escapar de la realidad e imaginar una realidad que le inspire.
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Métrica:
El poema adopta la estructura del romancillo (hexasílabos (seis sílabas) con rima asonante en
los pares). El planteamiento narrativo del poema lo relaciona con el romance (octosílabos con
rima asonante en los pares), aunque la novedad es que en vez de utilizar octosílabos utiliza
hexasílabos, relacionándolo con la poesía popular.
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2. Soledades, galerías y otros poemas (1907)
Pero también el amor, más soñado que vivido. La esencia del poeta es la contradicción entre el
miedo al amor y el deseo y la necesidad de amar.
El resultado de ese mirar hacia el fondo de su alma son sentimientos de soledad, melancolía o
angustia. Tanto la primera edición bajo el título Soledades, como la segunda como Soledades,
galerías y otros poemas, recogen las emociones del autor, el dolor, la melancolía que recorren su
alma (las galerías interiores de su alma), los recuerdos su infancia y juventud, la desolación y la
angustia existencial que siente cuando descubre que la única respuesta a sus preguntas, a esa
búsqueda es la muerte.
El paisaje refleja el estado de ánimo del autor. Estas emociones son proyectadas en el paisaje
subjetivo e intimista que le rodea, de ahí que sea siempre un paisaje más soñado que vivido que
se tiñe de tristeza y melancolía. El paisaje aparece descrito con la presencia de lo sensorial a
través de una riqueza e matices que se concentran en la sinestesia.
La evocación del pasado es una de las formas de escrutar el tejido íntimo de la personalidad. En la
poesía de Machado perdura obsesivamente el recuerdo de estampas y escenas de la infancia. Parte
de ellas rememoran la monotonía, el hastío de la existencia.
Para penetrar en el mundo interior y subconsciente el sueño es, sin duda, una de las vías más
directas. Machado intenta en este primer poemario aprehender su propia verdad y acude a
interpretar poéticamente los símbolos oníricos. El sueño tiende a confundirse con el recuerdo,
que difumina la realidad exterior y objetiva para iluminar lo misterioso, turbio y lejano.
El poeta tiene que realizar una doble tarea, en cierto modo un poco contradictoria: captar la
esencia de las cosas (el misterio del hombre y del mundo) y expresar el transcurro del tiempo
(el fluir de la vida): esencialidad y temporalidad son, por lo tanto, las bases de la poesía
machadiana.
Símbolos:
Es muy frecuente en Soledades... (en general, en toda la obra poética machadiana) el empleo de
determinados símbolos:
La fuente y el agua son la imagen de la vida, casi siempre fluyendo monótonamente, aunque en
otras ocasiones el agua -la fuente- pueda aparecer como un lamento por la juventud perdida. En
líneas generales, el agua que corre significa vida, mientras que la estancada quiere aludir
a la muerte.
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El camino simboliza el curso de la vida, la vida que se aleja, a la búsqueda de su sentido. El
camino son tanto sendas reales que el poeta ha recorrido en sus acostumbrados paseos vespertinos,
como los caminos de la vida que conducen al ocaso, es decir, al final, a la muerte.
Los jardines. En ocasiones, los jardines en sombra representan la infancia como paraíso perdido.
El jardín es un símbolo que Machado asocia a la intimidad que estos transmiten. El jardín está
vinculado con la tarde y la fuente. Es un lugar húmedo, triste y oscuro.
Las galerías. Conectadas con el mundo de los sueños y del autoconocimiento. Son las galerías
interiores del alma, nuestro más recóndito yo, donde se fabrican laboriosamente nuestros más
íntimos anhelos, deseos, ilusiones
Métrica:
• Antonio Machado no fue un gran innovador en sus formas métricas; su contribución se halla
más bien en el sutil ritmo interno del verso, que apoya la densidad simbólica y precisión
lingüística de su expresión poética.
• En sus versos domina la asonancia sobre la consonancia. Su forma predilecta es la silva-
romance o silva arromanzada. En algunas secciones del libro destacan, junto a la silva
arromanzada, ejemplos del romance tradicional octosilábico y de romancillos de seis
sílabas.
• Es evidente la predilección de Machado por la asonancia. Esto no quiere decir, sin embargo,
que quede excluida la rima consonante. Una forma favorecida en esta época es la redondilla,
combinando el ritmo octosilábico con una rima más rica.
II
y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.
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Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.
y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.
Resumen:
La voz poética parte de su experiencia en la vida para realizar un elogio a lo cotidiano, que va
dirigido a la gente sencilla, que pasa desapercibida y por quienes pasa el tiempo rápidamente, sin
dejar huella, hasta la muerte. El viajero cuenta su experiencia: ha estado en todos los lugares
posibles. Muy observador de las personas, este caminante ha visto la parte terrible de la vida
(tristes, soberbios, melancólicos borrachos y pedantones, o sea, chulos o personas aparentemente
cultas). Y también ha podido palpar la felicidad en hombres despreocupados ante la existencia,
que, en su manera de vivir van dejando que cada experiencia llegue, sin prisa, sin oposición (el
juego, el trabajo, el viaje, la muerte). Al hablar de personajes, debemos mencionar estos dos tipos
de personas: las que soportan una experiencia vital negativa; a su vez, divididos en cuatro
subclases: tristes, soberbios, melancólicos borrachos y pedantes (a los que dedica más saña e
ironía el viajero en su juicio); las que disfrutan de una experiencia vital satisfactoria y plena; son
sólo un tipo, pero realizan muchas actividades, sin ninguna clase de agobio (a los que regala una
estrofa de alabanzas nuestro viajero, la última). Finalmente, el emisor recuerda que todos los seres
humanos tienen marcado como último destino la muerte.
Características/temas:
La vida como viaje (homo viator). El título del libro ante el cual nos encontramos,
nos invita a pensar que el viaje machadiano es un viaje interior. Durante todo el romance, el poeta
utiliza continuamente elementos inherentes a la vida del viajero (caravanas, caminos, veredas...),
verbos de movimiento (he andado, llegan, cabalgan, pasan...), y figuras métricas o retóricas que
reproducen de manera efectiva esa inestabilidad y trasiego de todo viaje (el encabalgamiento, el
paralelismo, el plural...).
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Tema de la muerte. En este caso el tema de la muerte no aparece de forma abstracta, sino
aplicado a la vida común de las gentes. Por tanto, se presenta la muerte como una realidad
inexorable que el ser humano tiene que admitir para centrarse en la verdadera importancia de la
vida.
Métrica:
El poema se compone de siete coplas (estrofa de cuatro versos octosílabos) arromanzadas
(rima asonante en los pares). La elección de esta estrofa se basa en el carácter narrativo del poema
y en su relación con la poesía popular.
VII
16
Resumen:
A partir del símbolo de la fuente con el agua tranquila en la que flotan limones durante una tarde
abril el emisor reflexiona sobre el deseo de alcanzar el amor pleno. Pese a que el alma sabe que
encontrar el amor perfecto es imposible, el corazón, parte más pasional, sigue manteniendo la
esperanza de volver a sentir, aunque sea de forma momentánea, la plenitud de un amor
representado en los frutos que el emisor intenta alcanzar. La voz poética termina el poema
afirmando que el recuerdo de esa felicidad momentánea sirve de aliciente para seguir viviendo.
Características/temas:
Símbolo de la fuente. La fuente sirve como un símbolo a partir del cual el emisor reflexiona sobre
la temporalidad y la esencialidad del tiempo. En este caso se centra en los limones durados, que
remiten al sentimiento de plenitud en el amor.
Sueño. El poema se articula en torno a la fuente que sueña con la plenitud a través de los limones
que le devuelven el recuerdo nítido del tiempo feliz en el amor (“tarde alegre y clara”).
Presencia de lo sensorial a través de la tarde y la fuente que aparecen descritas con adjetivos con
connotación positiva (“pálida rama polvorienta, sobre el encanto de la fuente limpia”).
Métrica:
El poema se compone de versos endecasílabos (11 sílabas) y heptasílabos (7 sílabas). Esta
composición denominada silva, se presenta con rima asonante en los pares, por lo que la
composición es una silva arromanzada. El poeta utiliza esta composición por influencia de
Bécquer, que creo esta estrofa para fusionar la poesía culta a través de la silva (versos de 7 y 11
sílabas sin esquema fijo) con la poesía popular del romance (rima asonante en los pares). El
objetivo es versatilizar la forma del poema para adecuarla a la expresión del contenido. Machado
al adoptar la influencia de Bécquer empieza a alejarse del modernismo más esteticista.
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ante la azul lejanía,
sol del día, claro día!
¡Hermosa tierra de España!
Resumen:
Tras el final del invierno las aves (cigüeñas y golondrinas) vuelven a poblar los tejados del
campanario de la iglesia. Los árboles (pinos y cipreses) recuperan su verdor acompañados del
aguar del río Duero que alimenta la tierra en la que empieza a nacer alguna flor. La visión de la
primavera con el azul del cielo y del campo muestra una visión de Castilla llena de perfección y
que con su sola visión explica el sentido de la vida.
Características/temas:
Paisaje objetivo de Castilla. El emisor reivindica la belleza del paisaje soriano describiéndolo de
forma objetiva “pobre tierra soriana”, aunque también aparecen elementos idealizados como “los
caminos blancos”. Este es un poema de transición entre el primer poemario Soledades, galerías y
otros poemas y Campos de Castilla.
Símbolos del río y el camino. El río y el camino aparecen como elementos que estructuran el
paisaje. El río Duero aparece como un ser vivo que recorre y da vida a la tierra y el camino aparece
poblado de árboles como chopos o álamos.
Reflexión sobre el sentido de la vida. Al final del poema el camino se pierde en el azul de las
montañas. La intensidad de la belleza del paisaje (“paisaje místico”) son en sí mismo la
explicación del sentido de la vida. No hay amargura o reflexión sobre el pasado histórico como en
Campos de Castilla. A cambio el paisaje castellano se idealiza levemente y plantea una belleza
suprema.
Métrica:
El poema presenta una estructura irregular con versos de 8, 13 y 14 sílabas con pareados de rima
consonante. El poema se organiza en: una estrofa de cuatro versos de arte mayor en pareados con
dos estrofas más de once y cinco versos, que intercalar versos de arte mayor y menor. La
versatilidad de las estrofas y las rimas tiene como objetivo subrayar el contenido.
XI
En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día;
ya no siento el corazón.
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meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
Resumen:
El yo lírico sale a caminar por un campo, más simbólico, más soñado, que vivido. En ese paisaje
proyecta sus sentimientos. De pronto, en ese ámbito de mansa melancolía, tan apacible y sereno,
evoca lo que parece ser una antigua copla popular que se refiere al dolor provocado por la pérdida
del amor. Esos versos sin duda están inspirados en el poema titulado “Una vez tuve un clavo”, de
la gran poeta gallega Rosalía de Castro. A partir de la referencia a esa temática, el paisaje del poeta
se va oscureciendo hasta desvanecerse.
Características/temas:
Símbolos. En este poema destacan los símbolos del: camino, la tarde, los álamos y la espina. El
primer símbolo remite al tópico literario de Homo viator o lo que es lo mismo el hombre como
caminante que debe enfrentarse a la tarea de vivir. En relación al símbolo del camino está la idea
de la tarde asociada al paso del tiempo. El acto de caminar marca el flujo de un tiempo que se
disipa como la luz del atardecer que ilumina por un momento las colinas. El símbolo de los álamos
remite al amor pasional de la juventud. Este amor produce en el poeta un recuerdo de plenitud. En
el recuerdo este amor pasional pervive, pero el final del mismo y la incapacidad de volver a revivir
este momento produce en el poema un sentimiento profundo de dolor. Finalmente la “aguda espina
dorada” remite al sentimiento de amor que produce dolor. El color dorado subraya la paradoja de
este sentimiento que por un lado exalta la intensidad de la vida y por otro se disipa y se pierde
fácilmente por lo que produce dolor.
• El influjo modernista se refleja en la adjetivación que subraya la presencia de los sensorial y
su vinculación con el esteticismo. Destaca uso del color dorado, que aparece reflejado en las
colinas y en la espina mediante el recurso de la hipálage (atribución de un complemento a una
palabra distinta de aquella a la que debería referirse lógicamente). Este color dorado no procede
del objeto o lugar en sí mismo, sino que es irradiado por el sol en el caso de las colinas y por la
intensidad del amor y de la vida en el segundo. En ambos casos este color dorado se asocia con
una plenitud que se disipa en el caso del atardecer y que no es suficiente para iluminar al corazón
en el segundo. Por tanto, pese al brillo, la plenitud es incompleta.
• Reflexión por paso del tiempo y la incapacidad de vivir el amor con plenitud (“quién te
pudiera sentir/ en el corazón clavada”). La última estrofa del poema nos da la clave para entender
que pese al dolor producido por el amor fracasado o imposible la voz poética prefiere sufrir a vivir
sin amor. Por ello, observa con tristeza los recuerdos de ese amor que surgió con intensidad y se
desvaneció.
Métrica:
Está compuesto por seis estrofas de cuatro versos de arte menor (octosílabos) con rima
consonante: cuatro cuartetas (1,3,4 y 6) (abab) y dos redondillas (2 y 5) (abba). La estrofa
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analizada corresponde con la estrofa métrica de la redondilla (abab), que dentro de la tradición
literaria se relaciona con la poesía culta y concretamente en manifestaciones líricas que tienen que
ser más expresivas y maleables en la construcción rítmica como el teatro o la poesía burlesca del
barroco. Esta es una muestra de cómo Machado recupera la tradición lírica castellana culta en las
manifestaciones que le permiten recuperar expresar un contenido profundo por encima de la
elaboración formal y la construcción métrica.
XIII
“Apenas desamarrada
la pobre barca, viajero, del árbol de la ribera,
se canta: no somos nada.
Donde acaba el pobre río la inmensa mar nos espera”.
20
Bajo los ojos del puente pasaba el agua sombría.
(Yo pensaba: ¡el alma mía!)
Y me detuve un momento,
en la tarde, a meditar…
¿Qué es esta gota en el viento
que grita al mar: soy el mar?
En el azul fulguraba
un lucero diamantino.
Cálido viento soplaba,
alborotando el camino.
Resumen:
Un paseo por la tarde a través del campo soriano le devuelve al emisor una reflexión sobre el
sentido de la vida. En este paisaje aparece el río en el que tiene especial protagonismo la noria,
cuyo movimiento monótono le hace pensar sobre el paso del tiempo y el destino ineludible del
hombre que está llamado a morir y que asiste a la llegada de la noche con el fluir constante del
agua del río que fluye hacia el mar, en homenaje al tópico “vita flumen” que jorge Manrique
desarrolló en sus coplas.
Características/temas:
Símbolos que plantean una reflexión sobre el paso del tiempo como el agua que fluye, la noria,
que muestra el fluir monótono del tiempo y el mar (“Donde acaba el pobre río la inmensa mar nos
espera”), que aparece como destino final del ser humano.
Presencia de lo sensorial. La adjetivación convierte el paisaje soriano en un cúmulo de
sensaciones que idealizan el paisaje: “ocaso radiante”, “nubes de fuego”, “álamos verdes”.
Reflexión sobre el sentido de la vida. El poeta en su paseo reflexiona sobre el paso del tiempo y
el destino último del ser humano con un tono melancólico “¿Qué es esta gota en el viento/
que grita al mar: soy el mar?”.
Métrica:
El poema está organizado en estrofas de cuatro versos con rima consonante con cuartetas (abab)
con variantes de octosílados y hexadecasílabos.
21
LIX
Resumen:
El sueño permite a la voz poética ahondar en su alma con el objetivo de buscar el sentido de la
vida a través de Dios. Ese interior del alma le muestra la imagen de una fuente, una colmena con
abejas y de un sol radiante que muestran la existencia de Dios a través de una perfección que
puede llegar a percibir en su interior, pero de la que no puede participar en la vida real.
Características/temas:
Sueño como estado en el que el ser humano puede ahondar en sus pensamientos más profundos
(“Anoche cuando dormía”).
Símbolos para reflexionar sobre el sentido del ser humano a través del contacto con Dios y de
su perfección a través de la colmena, de la fuente y de la luz del sol. El contacto con la perfección
de Dios consigue mitigar su dolor espiritual (“iban fabricando en él,/con las amarguras
viejas,/blanca cera y dulce miel”).
Presencia de lo sensorial a través de epítetos como “blanca cera”, “dulce miel”, “rojo hogar”, que
plantean una descripción basada en la perfección de los esencial.
22
Métrica:
El poema está organizado en tres coplas castellanas formadas por octosílabos con rima
consonante con esquema (ababcdcd) y una cuarteta final con rima consonante (abab). El
autor utiliza una estrofa propia de la tradición española (desde la EM) de la que aprovecha su
versatilidad y su musicalidad.
XL
Resumen:
A partir del sueño el emisor ahonda en su alma buscar el sentido de la vida. En el fondo de su alma
encuentra un panal vacío y una noria parada y anegada por la sombra. Pese al estatismo que
observa en las imágenes de su alma, el emisor afirma que su alma en su meditación está buscando
el sentido de la vida.
Características/temas:
Símbolos como la noria o la colmena que sirven para reflexionar sobre el sentido del paso del
tiempo aplicados a cómo la labor del pensamiento perfecciona al ser humano.
Sueño como estado en el que el ser humano puede ahondar en sus pensamientos más profundos.
Búsqueda del sentido de la vida a través de la búsqueda en el alma humana (“los claros ojos
abiertos”)
.
Métrica:
El poema se plantea con la estructura métrica del romance (tirada variable de versos octosílabos
con rima asonante en los pares), composición muy utilizada dentro de la tradición lírica española.
23
El alma del poeta
se orienta hacia el misterio.
Sólo el poeta puede
mirar lo que está lejos
dentro del alma, en turbio
y mago son envuelto.
En esas galerías,
sin fondo del recuerdo,
donde las pobres gentes
colgaron cual trofeo
el traje de una fiesta
apolillado y viejo,
allí el poeta sabe
el laborar eterno
mirar de las doradas
abejas de los sueños.
Poetas, con el alma
atenta al hondo cielo,
en la cruel batalla
o en el tranquilo huerto,
la nueva miel labramos
con los dolores viejos,
la veste blanca y pura
pacientemente hacemos,
y bajo el sol bruñimos
el fuerte arnés de hierro.
El alma que no sueña,
el enemigo espejo,
proyecta nuestra imagen
con un perfil grotesco.
Sentimos una ola
de sangre en nuestro pecho,
que pasa... y sonreímos,
y a laborar volvemos.
Resumen:
A través de la lectura el emisor ahondar en el interior de su alma para comprender el sentido de la
vida a través de la creación poética. La inspiración convierte los dolores y sufrimientos en
perfección poética (“ la nueva miel labramos/ con los dolores viejos”), consiguiendo así eliminar la
maldad (“ El alma que no sueña,/ el enemigo espejo,/ proyecta nuestra imagen/ con un perfil
grotesco.”). El emisor presenta la creación poética como la única forma que tiene su alma de
perfeccionarse y entrar en contacto con la belleza de la divinidad.
Características/temas:
Símbolos como la noria o la colmena que sirven para reflexionar sobre el sentido del paso del
tiempo aplicados a cómo la labor del pensamiento perfecciona al ser humano.
Sueño como estado en el que el ser humano puede ahondar en sus pensamientos más profundos.
Búsqueda del sentido de la vida a través de la creación poética que perfecciona el alma humana
(“ la nueva miel labramos/ con los dolores viejos”).
24
Métrica:
El poema se plantea con la estructura métrica del romance (tirada variable de versos octosílabos
con rima asonante en los pares), composición muy utilizada dentro de la tradición lírica española.
LXXVII
Resumen:
El poeta explora su interior para tratar de clarificar el origen de su estado de tristeza casi
permanente y sus posibles causas. Se trata, pues, de un ejercicio de análisis interior que le lleva a
rememorar y explorar su infancia donde ya parece ir asociada la tristeza y la angustia de la
existencia. Plasma la tristeza y la melancolía que está sintiendo. Machado, describe una triste y
melancólica tarde. Desvela, además, su estado de ánimo similar a esa tarde, el cual siempre ha
llevado consigo. El poeta recuerda la soledad que le ha acompañado a lo largo de su vida. Todo lo
que le rodea es oscuro y desordenado, como el reflejo del estado de ánimo en el que se encuentra.
Evidentemente en este poema es un hombre angustiado, triste y embriagado, de soledad. Concluye
el poema aclarando mediante una frase que en medio de su triste vida busca una esperanza o una
salida en Dios.
Características/temas:
Símbolo de la tarde/proyección de los sentimientos en el paisaje. El poema parte de una
25
reflexión que se articula en torno a la visión del paisaje que es un reflejo de su situación de
desamparo. “Es una tarde cenicienta y
mustia”.
Uso de adjetivación con preeminencia de la sensorial. “Tarde cenicienta” (verso 1) “corazón
sombrío” (verso 11) en que la connotación negativa unida a lo sensorial subrayan la sensación de
desamparo y soledad.
Melancolía. La observación del caos de la vida le produce una sensación de estupefacción que se
traduce en pena (“así voy yo, borracho melancólico” verso 21).
Tarde como representación de paso del tiempo. Se presenta el atardecer como la conciencia del
final de la vida, que hace surgir en la mente del poeta sentimientos de desasperación.
Búsqueda del sentido de Dios. La voz poética muestra en la definición de su ser la imposibilidad
de comprender el sentido de la existencia de Dios, puesto que la vía racional le impide encontrarlo
entre la imperfección del mundo: “y pobre hombre en sueños,/siempre buscando a Dios entre la
niebla” (versos 23-24).
Recuerdo y sueño. La voz poética indaga en sus recuerdos (“Y no es verdad, dolor, yo te
conozco,/ tú eres nostalgia de la vida buena” versos 9-10) para entender el sentido de la nostalgia
que le abruma. En su mente se agolpan imágenes tomadas de la realidad que en la mente se
convierten en símbolos (perro, niño, borracho melancólico).
Métrica:
En el plano del estilo y la forma externa, Machado nos presenta un poema formado por 24 versos
agrupados en seis estrofas de cuatro versos cada una, con claro predominio del verso de arte mayor
(endecasílabo) y aparición ocasional del verso de arte menor en forma de heptasílabo (ver versos
3, 14, 17, 22 y 23). Estamos ante la presencia de una forma métrica muy usada por Machado como
fue la silva que combina libremente versos de once y siete sílabas. En la primera sección, los
versos riman en consonante como dos serventesios (ABAB, CDCD); en la segunda lo hacen
como un romance, esto es, riman en asonante los pares. La utilización de dos estrofas diferentes
sirven para presentar: por un lado, un contenido abstracto en la que la pena y la melancolía
aparecen como rasgos de su personalidad y por otro, una enumeración de símbolos que ilustran su
sentimiento de soledad.
26
3. Campos de Castilla (1912)
Características:
El segundo libro de Machado Campos de Castilla (1912) es producto de una evolución lógica. En
1907 es destinado a Soria y experimenta una conexión profunda con sus tierras. Durante el
periodo de creación de este poemario el poeta ha conocido España, sus pueblos, sus gentes
(burgueses y señoritos, pretenciosos, orgullosos de su ignorancia, y las gentes del pueblo,
trabajadoras, alegres, modestas).
Esto hace que, aunque en ocasiones siga tratando temas intimistas, deje un tanto apartado su “yo”
y se ocupe de los otros, de esa dura realidad. Ahora el paisaje ya no es el reflejo de sus angustias,
sino que se trata de un paisaje real, objetivo, el de Castilla, del cual parte para lanzar su protesta,
su grito de rabia ante la lamentable situación económica y social en la que se halla España,
representada por Castilla.
La visión de Castilla es lírica y subjetiva: la dureza y austeridad del paisaje castellano sugieren
los sentimientos de soledad, fugacidad o muerte, sus constantes obsesiones. También
encontramos una visión épica y mística de Castilla, por su pasado histórico como aparece en el
poema “Orillas del Duero” (“Castilla del dolor y de la guerra,/ tierra inmortal, Castilla de la
muerte!”). La preocupación patriótica por España le inspira poemas sobre el pasado, el presente
y el futuro de España y se perfila un enfrentamiento entre dos Españas: la España de charanga
y pandereta (autoritaria, reaccionaria y clerical) frente a la España de la rabia y de la idea
(tolerante, liberal y abierta al progreso).
Al hablar de Campos de Castilla diremos que paisaje y sentimientos son una misma cosa. Además,
podremos distinguir en el libro que nos ocupa un doble valor del paisaje. Hay –diríamos- unos
paisajes que sirven a la reflexión y otros que encauzan la efusión sentimental. Orillas del Duero es
buen ejemplo de cómo el poeta injerta la descripción, -que se limita a enumerar humildes
realidades-, y el pensamiento en torno al pasado y el presente de nuestro país: el paisaje
castellano da lugar a la pura efusión sentimental. Es difícil desvelar el misterio expresivo de
estos textos. Quizá no sea otro que la contención. El poeta se limita a enumerar
emocionadamente elementos del paisaje que no son brillantes ni atractivos en sí mismos.
El poema que encabeza Campos de Castilla (Retrato), Machado sigue fiel a la ideal
belleza perseguida por los modernistas, pero insiste en desdeñar superficialidades. Se propone
atender al dictado de la intimidad. La segunda novedad de importancia es la sustitución de los
paisajes sentimentales de Soledades… por la descripción de Castilla, sus tierras y sus gentes. Estos
dos ingredientes ponían a Machado en la órbita del Regeneracionismo (Generación del 98), hasta
el extremo de que se le considera el lírico de esta tendencia literaria, es decir, de un ideal ético-
político de regeneración social.
Temas:
Los temas tratados son:
• Las críticas hacia la evolución de España y la meditación, narración y descripción de
paisajes que evocan sentimientos en el poeta.
• En Campos de Castilla hace un repaso de su vida personal y literaria, así como de su
ideología.
• Muestra una reflexión consigo mismo, con Dios, lo que muestra el interés por la
religiosidad, y con los demás (filantropía).
27
• Siente desolación por la situación de España y se preocupa por ella. Describe y critica
duramente la realidad de España, definiéndola como una nación que desprecia el progreso.
Funde el paisaje y la crítica.
• El paisaje castellano refleja el alma de España. Habla de Castilla y España como madre
y madrastra. Define los tópicos de los españoles, sus defectos y vicios (envidiosos,
asesinos, incultos, tristes, inconformistas, e hijos de Caín) y sus virtudes (bondad, sencillez
y nobleza). En los últimos poemas de su obra habla de una posible regeneración de España,
que debe llevar a cabo la juventud con fuerza e intelectualidad.
Métrica:
Las formas métricas que dominan son los alejandrinos (versos de catorce sílabas) y los
octosílabos populares, de tendencia narrativa (el romance) y lírica (el cantar). La primera
forma produce ese efecto sereno, reposado, característico de Machado; los versos largos se dividen
invariablemente en dos hemistiquios de hexasílabos, y se mantiene sin vacilación el hiato entre
ellos. Los alejandrinos suelen disponerse, bien en cuartetos (cuatro versos de arte mayor con rima
ABBA) o serventesios (cuatro versos de arte mayor con rimas cruzadas ABAB), o bien en
pareados.
No faltan tampoco combinaciones clásicas de endecasílabos y heptasílabos, de ritmo trocaico, en
silva aconsonantada. Se ve que, a pesar de su predilección por la asonancia, la rima consonántica
es muy frecuente y ocurre en poemas altamente caracterizados.
Entre los octosílabos destaca por supuesto el romance, “suprema expresión de la poesía”, utilizado
con gran variación de asonancias, por ejemplo, en La Tierra de Alvargonzález. Hay también otras
combinaciones sobre una base octosilábica.
Otra forma clave es el cantar, piedra angular de la tradición popular: un cuarteto en asonancia
alterna.
Retrato XCVII
28
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.
Resumen:
Este poema abre, como un pórtico, Campos de Castilla y es uno de los más hermosos, hondos y
completos de ese libro singular, auténtica piedra de toque de la poesía moderna española.
«Retrato» es una visión intimista, reflexiva, global y existencial del propio poeta. Acaso debería
haberse titulado «Autorretrato», que es lo que realmente ofrece el contenido. Los verbos en
primera persona nos indica muy bien que el poeta habla de sí mismo. Se describe, se analiza, se
explica, se valora y, finalmente, establece un balance final de su vida, afortunadamente muy
prematuro, pues Machado contaba con 32 años cuando escribió el poema y habría de vivir más de
otros tantos.
Por el contenido, el poema ofrece una estructura lógica muy coherente. Primero utiliza el eje
cronológico: la primera y última estrofas se refieren a su infancia y niñez en Sevilla y su juventud
y vida adulta en Madrid, respectivamente. El poeta recuerda con nostalgia su felicidad infantil en
el «patio de Sevilla»; sabemos que ese patio es el correspondiente al palacio de las Dueñas, donde
vivía su familia en régimen de alquiler. Su juventud y primera fase adulta nos la escamotea porque
no debió de ser de su agrado algunas de sus vivencias («casos»), acaso decepcionantes para la
conformación de su personalidad y proyecto vital, ahora ya encauzado con la seguridad económica
de ser catedrático de francés en el instituto de Soria; y también con el descubrimiento del amor
verdadero y correspondido en la persona de Leonor Izquierdo. En la última estrofa se ve a sí
mismo en el fin de su vida con la satisfacción de haber cumplido con sus deberes.
Las siete estrofas restantes ofrecen un cuadro completo de sus ideas e ideales; sueños, y ensueños;
etc. En la segunda estrofa nos presenta su ideario amoroso: hombre cabal, ha huido de la imagen
de conquistador donjuanesco, aunque también ha probado las mieles y las hieles del amor, pues de
ambos ingredientes se componen las flechas de Cupido. Por cierto, ahí confiesa su «torpe aliño
indumentario», aspecto constatado por los que lo conocieron en vida. Machado no se preocupaba
de la elegancia en el vestir y más bien era descuidado. Lo cual va a tono con su persona, más
preocupado por el meollo que por la corteza, el contenido que el continente.
29
La tercera estrofa aclara su ideario político: hombre progresista, decididamente a favor de la
construcción y avance en la construcción de un país más educado y equitativo. Sin embargo, huye
de los extremismos revolucionarios y la templanza y la bondad son los criterios que rigen su vida
política «buen» y «bueno» aplicado a su persona se repiten en el verso 12. Se resume su idea en la
bella imagen del verso 10: «mi verso brota de manantial sereno». El poeta no busca la soflama
política ni el grito reivindicativo, sino la reflexión auténtica y meditativa.
Las estrofas cuatro, cinco y seis resumen su poética de modo claro y preciso: es poeta de
contenido, hondura y reflexión, frente a los artistas «del nuevo gay trinar» y los «tenores huecos».
Parece que alude a los poetas modernistas más atentos a la forma y al efecto sensorial que al
significado más auténtico. Con su poesía, indaga, explora, busca («A distinguir me paro las voces
de los ecos»): la verdad, la comprensión del misterio, el sentido de la vida. La sexta estrofa
resume, a través de una interrogación retórica, las dos anteriores: más allá de etiquetas, nombres,
movimientos, desea que su «verso» (feliz metonimia para nombrar toda su poesía) sea recordado
por lograr hazañas poéticas, es decir, alcanzar cimas estéticas nuevas y perdurables.
La séptima estrofa nos presenta al poeta en su vertiente filosófica: es hombre que indaga,
comunica y mantiene viva la esperanza. Entre dos paradojas de gran expresividad (conversa
consigo mismo y soliloquio que lo conduce a la filantropía, el amor y afición a los demás), el yo
poético se nos revela como un hombre preocupado por los demás... desde su intimidad bien
cultivada.
La penúltima estrofa, la novena, posee un extraño aire reivindicativo. A mi juicio desentona un
tanto con el resto del poema, pues lo que era presentación ponderada y honda, se torna en
reclamación casi airada, digamos que enfadada, de sus méritos (de escritor). Los elementos
puramente materiales («trabajo, dinero, traje, mansión, pan, lecho») llenan una escena de la vida
material de un profesor de vida ordenada y administrada. El tono concluyente que imprime «Y al
cabo» (v. 29) nos indica que el poeta hace balance de su cuenta y haber para con la sociedad. La
derivación creada con el verbo «deber», dos veces en ese mismo verso, nos advierte de que el
resultado final es muy favorable a él. Este juicio se entiende mejor si pensamos que Machado
alcanza entonces su autonomía financiera y un sueldo que le permite vivir con dignidad como
catedrático de instituto.
La última estrofa, muy conocida por su metáfora de la vida equiparable a un barco que no regresa
y a sí mismo como un marinero «hijo de la mar», retoma el tono existencial y se introduce en un
terreno espiritual y casi metafísico, pues «el último viaje», la muerte, imprime una gravedad
transcendente a su contenido. Se ve a sí mismo en el trance de la muerte como se ha visto en vida:
sencillo, elemental, concentrado en lo esencial, que prefiere eludir su formulación. Con esta estrofa
cierra temporalmente el contenido poemático: había comenzado con la infancia y termina con la
vejez, al pie del «último viaje».
Características/temas:
Reflexión sobre el paso del tiempo y la inexorabilidad de la muerte.
Reivindicación del valor ético de la poesía comprometida frente al esteticismo de los
modernistas.
Reflexión sobre aspectos biográficos como el amor o el compromiso social y ético que lo
conforman como persona y como poeta.
Métrica:
El poema de Antonio Machado consta de 9 estrofas de 4 versos (serventesios) alejandrinos (de
catorce sílabas cada uno) con rima consonante de arte mayor. El esquema métrico es ABAB,
CDCD, EFEF. Todas las estrofas repiten el mismo esquema, son de rima encadenada. El único
verso que no cumple la métrica es el verso 26, tiene 12 sílabas. El ritmo lento de esta composición
dota al poema de un tono reflexivo.
30
A orillas del Duero XCVIII
31
¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerta
de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.
La madre en otro tiempo fecunda en capitanes,
madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes.
Castilla no es aquella tan generosa un día,
cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía,
ufano de su nueva fortuna, y su opulencia,
a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;
o que, tras la aventura que acreditó sus bríos,
pedía la conquista de los inmensos ríos
indianos a la corte, la madre de soldados,
guerreros y adalides que han de tornar, cargados
de plata y oro, a España, en regios galeones,
para la presa cuervos, para la lid leones.
Filósofos nutridos de sopa de convento
contemplan impasibles el amplio firmamento;
y si les llega en sueños, como un rumor distante,
clamor de mercaderes de muelles de Levante,
no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa?
Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.
Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.
El sol va declinando. De la ciudad lejana
me llega un armonioso tañido de campana
¿ya irán a su rosario las enlutadas viejas?.
De entre las peñas salen dos lindas comadrejas;
me miran y se alejan, huyendo, y aparecen
de nuevo, ¡tan curiosas!... Los campos se obscurecen.
Hacia el camino blanco está el mesón abierto
al campo ensombrecido y al pedregal desierto.
Resumen:
El poema que ahora comentamos oscila entre lo narrativo, lo descriptivo y lo intimista. Se trata de
una interiorización del paisaje soriano. La acción se desarrolla en julio, en “un hermoso día” (v. 1).
El yo poético realiza una excursión a las afueras de la ciudad de Soria; sube los peñascales y riscos
a orillas del río Duero, que circunda la ciudad por su lado este. Observa, en su fatigante ascenso
por la inclinación del terreno, hierbas salvajes y un buitre planeando en el cielo azul; hace mucho
calor.
En el verso 15 comienza una nueva fase contemplativa; divisa el yo poético “un monte algo y
agudo” y una “redondeada loma”; es el típico paisaje castellano, descrito con precisión: “alcor”,
“serrezuelas” y “colinas”, “peñascales” y “prado”, ya cerca del Duero. Introduce una reflexión
histórica sobre la ciudad: es una “barbacana” (muro exterior) de Castilla hacia Aragón. Contempla
animales (bueyes paciendo) y personas (arrieros, jinetes), cruzando el puente sobre el Duero,
entrando o saliendo de la ciudad. El lugar es humilde, pobre y medio ruinoso, a juzgar por los
adjetivos calificativos.
En el verso 32 comienza una reflexión intimista sobre la tierra castellana. Comienza por el río y
sigue por los paisajes desolados, ásperos, secos y bastante inhóspitos. Los habitantes están a tono
con la tierra; son “palurdos” que caminan hacia el mar, dejando atrás el lugar que los ha visto
nacer.
Establece una primera conclusión, que luego se repetirá: “Castilla miserable, ayer dominadora, /
32
envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora” (vv. 41-42). El yo poético reflexiona sobre el
pasado de Castilla, glorioso y conquistador, pero hoy solo es una tierra hambrienta. No sabe si lo
que ve es realidad o solo un ensueño. Hoy Castilla solo produce “ganapanes”, pero un tiempo ha
sido tierra de conquistadores, guerreros esforzados y codiciosos que luchaban con ímpetu, ejemplo
de los cuales es el Cid Campeador (vv. 47-60). Los pensadores de Castilla (“filósofos nutridos de
sopa de convento”, v. 61) siguen la misma pauta: ensimismados entre la adusta tierra y el amplio
cielo, desprecian la vida comercial y el movimiento del mundo, como si no existiera. Repite los
versos 41-42 en los versos 67-68, como un estribillo, que resume muy bien el pensamiento del yo
poético: Castilla es tierra pobre, aunque un día levantó un imperio; hoy, como un animal herido,
mira para otro lado y desprecia los avances de la civilización.
En el verso 69 comienza el cierre de la escena y, por tanto del poema. Cae la tarde, la oscuridad
avanza. El yo poético escucha las campanas de la ciudad e imagina las viejas camino del rosario.
Aparecen a su vista, por dos veces, una pareja de comadrejas. Observa el camino blanco, a cuyo
lado observa un mesón abierto; la noche cae y solo quedan sombras y silencio.
Características/temas:
Su obra se hace más descriptiva y realista, más abierta al exterior. La descripción del
paisaje es más realista. Destaca el uso de adjetivos que subrayan la aridez del paisaje castellano
(“Oh, tierra triste y noble,/la de los altos llanos y yermos y roquedas,/de campos sin arados,
regatos ni arboledas”) como símbolo de dureza y resistencia.
Ahora el paisaje ya no es el reflejo de sus angustias, sino que se trata de un paisaje real,
objetivo, el de Castilla. Se presenta la tierra de Castilla como pobre y desamparada.
Homenaje a la Castilla como una referencia literaria con la que se reflexiona sobre la
decadencia actual de España frente al poder de la antigüedad. Castilla ha sido la inspiración de
la épica medieval, concretamente el de Mío Cid en el que Castilla es el territorio por el que luchan
los héroes pese a las adversidades sobrevenidas. (“Castilla no es aquella tan generosa un
día,/cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía,/ufano de su nueva fortuna, y su opulencia”).
Métrica:
Poema formado por 76 versos alejandrinos (estructurados), estructurados en pareados de rima
consonante. El uso del alejandrino recuerda a la etapa modernista anterior.
33
y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.
Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,
pastores que conducen sus hordas de merinos
a Extremadura fértil, rebaños trashumantes
que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.
Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto,
hundidos, recelosos, movibles; y trazadas
cual arco de ballesta, en el semblante enjuto
de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.
Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,
capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,
que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,
esclava de los siete pecados capitales.
Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza,
guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;
ni para su infortunio ni goza su riqueza;
le hieren y acongojan fortuna y malandanza.
El numen de estos campos es sanguinario y fiero:
al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,
veréis agigantarse la forma de un arquero,
la forma de un inmenso centauro flechador.
Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta
?no fue por estos campos el bíblico jardín?:
son tierras para el águila, un trozo de planeta
por donde cruza errante la sombra de Caín.
Resumen:
El poema que ahora comentamos es una sombría y negativa reflexión sobre la tierra y los
habitantes de España. En el primer verso se afirma “El hombre de estos campos…”, pero no hay
detalles ulteriores que nos permitan identificarlo. El sujeto lírico realiza un retrato (con sus partes
de prosopografía y de etopeya) del español. Lo presenta como asilvestrado y depredador de los
recursos naturales hasta esquilmar la tierra, de ahí que sus hijos tengan que abandonarla. Es un
hombre viajero y trashumante por necesidades económicas (ha de llevar sus rebaños a zonas de
pastos). Del verso 13 al 16 se presenta una prosopografía (descripción física) inquietante: es un
individuo pequeño y su rostro es poco agradable; los “pómulos salientes”, las cejas “muy
pobladas” y el “semblante enjuto” pintan un retrato de un tipo torvo y agresivo. Continúa acto
seguido una etopeya (descripción pasicológica) tan inquietante como la prosopografía: es un
hombre “malo” y vicioso, además de envidioso y amargado. En esta “tierra de España” existe un
“numen” (“Deidad dotada de un poder misterioso y fascinador”, según el DLE) “sanguinario y
feo” que, mirando el horizonte al atardecer, se le puede distinguir entre las nubes; se trata de una
figura siniestra, parecida a la de un centauro. Bien mirado, podemos distinguir en su figura la
envidia y el crimen que arrastramos desde Caín, según el relato bíblico.
Características/temas:
Descripción de la tierra española, en concreto la castellana, como árida, estéril y desapacible.
Se presenta el marco espacial donde se desarrolla la acción: “estos campos”, es decir, España,
probablemente Castilla. Conocemos la geografía donde vive: lugar pobre, despoblado e inhóspito,
en parte debido a la codicia de su poblador, avaro y medio estúpido.
34
ser feo y siniestro, además de vicioso, envidioso y criminal, acaso por designio divino. En esta
sección se realiza un retrato físico y moral del hombre español; sus rasgos principales son su
fealdad (pequeño, de cara siniestra, etc.) y su avaricia envidiosa.
VII
¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, obscuros encinares,
ariscos pedregales, calvas sierras,
caminos blancos y álamos del río,
tardes de Soria, mística y guerrera,
hoy siento por vosotros, en el fondo
del corazón, tristeza,
tristeza que es amor! ¡Campos de Soria
donde parece que las rocas sueñan,
conmigo vais! ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas!...
VIII
35
¡Álamos del amor que ayer tuvisteis
de ruiseñores vuestras ramas llenas;
álamos que seréis mañana liras
del viento perfumado en primavera;
álamos del amor cerca del agua
que corre y pasa y sueña,
álamos de las márgenes del Duero,
conmigo vais, mi corazón os lleva!
IX
Resumen:
Los primeros versos son una larga enumeración de aspectos del paisaje. Se diría que el poeta se
limita a "señalar", con objetiva precisión, lo que se ve alrededor: “Colinas plateadas, grises
alcores, cárdenas roquedas”. Sin embargo, es más una invocación que una simple enumeración (se
trata de vocativos). Una invocación cargada ya de emoción y de sentido. Los sustantivos presentan
un relieve de dureza creciente (colinas, alcores, roquedas). Los adjetivos, que acompañan a cada
nombre, añaden unas notas de colorido: el brillo metálico de los páramos (plateadas) se apaga con
grises o adquiere tintes de ocaso (cárdenas). También la sonoridad se ha ido haciendo más dura en
esos dos primeros versos.
La curva del río motiva una metáfora de resonancias guerreras (nueva nota de dureza), que el
encabalgamiento pone de relieve al dejarla en un verso corto. Continúa la enumeración: oscuros
encimares, ariscos pedregales, calvas sierras... De nuevo insisten los sustantivos en lo seco y lo
áspero del paisaje. Primero, los encinares, vegetación humilde. (En efecto, como puede verse en el
poema "Las encinas", estos árboles son, para Machado, "humildad", la "nota arisca",
representativa
de la "adustez castellana"). Luego, pedregales. (antes "roquedas") y sierras (antes "colinas" y
"alcores"). Y los epítetos refuerzan el valor de los sustantivos, suprimiendo incluso cualquier
posible halago sensorial: oscuros, ariscos, calvas.
En el verso siguiente -caminos blancos y álamos del rio-, el adjetivo blancos nos hace imaginar
humildes caminos polvorientos.
Hasta aquí, podríamos decir que la mirada de Machado es tan adusta como el paisaje. Su lengua
poética -y esto es importante- parece someter la realidad a una depuración ascética que elimina o
rebaja los aspectos sonrientes para fijarse en lo más duro. Ello es síntoma de una voluntad de
selección en la que habrá que insistir.
36
Tras esta secuencia descriptiva, se abrirá paso la expresión directa del sentimiento de Machado.
Hoy siento por, vosotros, en el fondo del corazón, tristeza... Pasamos, como habíamos dicho, al
"yo" y a la emoción, emoción que se vierte en una expresión entrecortada (comas, incisos,
reiteraciones). El inciso en el fondo /del corazón –que interrumpe el fluir de la frase- queda, a su
vez, partido en dos por el encabalgamiento, y así quedan puestas de relieve las palabras que
recogen la hondura del sentimiento (fondo, corazón). También se destaca la palabra tristeza, por
quedar aislada entre la pausa interior y el final del verso. Pero, además, tristeza se repite al
principio del verso siguiente: tristeza que es amor. Se unen aquí, en fin, esas dos palabras que
definen la actitud de Machado frente a las tierras de Soria: un dolorido amor, una amorosa tristeza.
La emotividad crece en una nueva exclamación: ¡Campos de Soria donde parece que las rocas
sueñan...! He aquí algo curioso: el paisaje parece humanizarse, ponerse a soñar. Y es que
Machado,
de carácter soñador, proyecta a menudo en la naturaleza esa condición suya. El paisaje, en suma,
adquiere cualidades que revelan una curiosa vecindad con la sensibilidad de Machado: un rasgo
más de su amorosa comunión con Castilla. Y esa comunión estalla en el vehemente final de la
exclamación, en un verso que también queda entrecortado: ¡...conmigo vais! ...(personificación)
Machado va a marcharse con los campos de Soria dentro del alma. Y el final del poema, en una
reiteración de las palabras iniciales, es como un volver la vista atrás, hacia el paisaje querido,
como para llevárselo bien grabado en los ojos y en el corazón: ¡Colinas plateadas, grises alcores,
cárdenas roquedas!... Ahí está toda la emoción de la despedida, todo el amor a una tierra que el
poeta se resiste a dejar.
Características/temas:
Su obra se hace más descriptiva y realista, más abierta al exterior. La descripción del
paisaje es más realista. Destaca el uso de adjetivos que subrayan la aridez del paisaje castellano
(“suelo gris”, “parda tierra”) como símbolo de dureza y resistencia.
Los elementos del paisaje presentan una imagen onírica entre la decadencia y la inmovilidad.
(“álamos del amor cerca del agua/que corre y pasa y sueña”).
Homenaje a la Castilla como una referencia histórica (“entre San Polo y San Saturio,
tras las murallas viejas/ de Soria —barbacana hacia Aragón,/ en castellana tierra—“) que sigue
albergando las historias de la gente normal que, al igual, que el río Duero, pueblan estos lugares y
los dotan de vida (“álamos del amor cerca del agua/ que corre y pasa y sueña”).
Métrica:
La forma métrica es una de las preferidas por Machado: una silva asonantada (heptasílabos y
endecasílabos combinados con soltura y con asonancia, e-a, en los versos pares). Se trata de una
forma sencilla en la que Machado moldea con seguridad un lenguaje nítido, situando las palabras
y los miembros de frase con indudable eficacia visual y emotiva.
37
La tierra de Alvargonzález XCIV
LOS ASESINOS
La estrella de la mañana
en el alto azul ardía.
Se iba tiñendo de rosa
la espesa y blanca neblina
de los valles y barrancos,
y algunas nubes plomizas
a Urbión, donde el Duero nace,
como un turbante ponían.
Se acercaban a la fuente.
El agua clara corría,
sonando cual si contara
una vieja historia, dicha
mil veces y que tuviera
mil veces que repetirla.
«A la vera de la fuente
Alvargonzález dormía».
II
38
Después irguióse y, volviendo
el rostro, dio algunos pasos
por el huerto, sin mirarme,
y a poco lo vi encorvado
otra vez sobre la tierra.
III
IV
39
VI
Resumen:
El romance de la tierra de Alvargonzález no se inspira en gestas heróicas ni canta las hazañas del
héroe épico. Es una historia que surge del pueblo y de la tierra, de lo más elemental del ser
humano, y que retrata la bajeza moral del campesino castellano, y en la que se puede apreciar una
influencia de los textos bíblicos. Narra la historia de unos parricidas, dos hermanos que deseosos
de la herencia de su padre, deciden asesinarlo y sepultarlo en la Laguna Negra soriana. Sin
embargo, una naturaleza justiciera y mágica se encargará de castigarlos.
Alvargonzález es un campesino acomodado, que tiene tres hijos, el menor, el preferido por su
padre, recibe su parte de la herencia cuando decide dejar la iglesia y marchar a América. Los dos
mayores se casan y permanecen cerca de su padre. Pasan los años y crece en ellos el ansia por
recibir la herencia, por ello asesinan a su padre mientras este descansaba en el campo y arrojan su
cuerpo a la Laguna Negra. Su madre muere poco después horrorizada por lo sucedido. Una especie
de maldición cae sobre la hacienda de los hermanos, la tierra se vuelve estéril y ellos cada vez
más pobres. Cuando la situación de los hermanos mayores era agónica volvió el hermano menor
de América; había hecho fortuna y con el oro compró a sus hermanos una parte del terreno. Dedicó
su tiempo al trabajo y la tierra se volvió otra vez fértil, mientras sus hermanos gastaban el oro en
vicios. Los hijos mayores, que representan los muchos defectos que denuncia Machado de los
campesinos castellanos como la envidia, la falsedad, la pereza, la codicia o el cainismo, matan
también a su hermano menor. El pueblo aparece cómplice con su silencio y cobardía de la
injusticia. Al final de la historia, los asesinos mueren trágicamente en la misma laguna en la que
habían sepultado a su padre.
Características/temas:
El cainismo de muchos individuos, especialmente campesinos, los lleva a cometer crímenes
horrendos movidos por la codicia.
El destino, o Dios, castiga a los malvados y premia a los bondadosos.
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Métrica:
Para contar esta leyenda Machado recurre al romance, una de las formas métricas más genuinas y
características de la literatura española; se trata de composiciones formadas por un número
indeterminado de versos octosílabos con rima asonante en los versos pares, con influencia de la
lírica popular y de la poesía narrativa. El romance representaba para Machado la expresión
suprema de la poesía y con él reivindicó la narración, despreciada por la tradición simbolista.
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