MEMORIA SUEÑOS.
El sueño que elegí para trabajar fue el que más me perturbó de los que tuve en el mes,
como los grababa con el móvil al escucharlo el día del encuentro me sorprendió la cantidad
de detalles. Me volvió la misma angustia que cuando lo tuve y que yo he evitado toda mi
vida.
SUEÑO I :
Aparecía yo montada en mi antiguo coche buscando aparcamiento, estoy apurada porque
voy con la hora justa a trabajar, cuando veo un sitio me doy cuenta que ya no voy en mi
viejo Golf sino en la bicicleta eléctrica de mi amiga Lucrecia, que era una responsabilidad
grande, me agobio, donde dejar la bici. ¿Y si me la robaban o le pasaba algo? Me muero.
Entre tanto el masajista de mi Estudio me dice que voy bien, que tranquila.
Entro en lo que se supone es mi negocio pero es la fachada de un antiguo cuartel en el que
yo vivía, entro en mi sala y ya están los alumnos, les digo que vayan pisando el rodillo de
automasaje con el pie que enseguida vuelvo, normalmente hago esto mientras voy al baño.
Salgo de la sala y estoy en la habitación del pabellón del cuartel donde viví en Toledo. En
ese espacio está la hija de una alumna mía que hace un año le mataron a su hijo en un
accidente de tráfico, habla muy sobresaltada por su dolor, le escucho y le consuelo, le
abrazo y mientras sé que no estoy cumpliendo con mi responsabilidad laboral, pero no la
puedo dejar así, estamos tumbadas en la cama y ella llora como madre. Cuando la vuelvo a
mirar apoyada sobre mi pecho la mujer se ha convertido en una niña de unos tres años o
cuatro, le digo que hace aquí y me dice que sus padres no están y que la cuida su hermano
mayor, salgo de la habitación y en el salón de aquel antiguo piso del cuartel hay un niño de
cinco años o seis jugando a los Playmobil, le digo que sí él se apaña bien con su hermana y
me dice que sí.
Estoy preocupada por el trabajo y me cuesta irme, creo que necesitan mi ayuda.
Finalmente me voy corriendo por las escaleras y en el piso de abajo está mi centro, cuando
entro en sala no queda nadie, Guillermo,mi marido, me mira desde fuera, puesto en la
puerta sin decir nada, solo mirando con una expresión juzgadora.
Me siento muy pequeña. Una vecina de mis padres me dice que si he tenido un accidente,
le digo que sí porque si le digo que he tenido que cuidar de una mujer y unos niños
pensaran que soy una irresponsable. Ya se ha ido todo el mundo porque yo no aparecía,
me quedo sola y hundida, me siento más pequeña todavía, no todo es posible, no he podido
salvarlos a todos y ser responsable de mi misma.
Termino en un sitio donde hay mucha gente, mucho hablar y mucho hablar, alguien me dice
que hay un chico que anda por ahí que lo ocupa todo, que está en todas partes y como
aparezca en tu vida eclipsa todo,que tenga cuidado, que está ayudando a mucha gente
pero que es peligroso.
Siento que habla de mí.
Termino la grabación con esta reflexión:
"Trabajo, casa, casa trabajo, irresponsable por no estar con los alumnos, sentitirme en la
obligación de tener que escuchar al que está mal y ayudar al que es indefenso, sensación
de preocupación porque no llegó y en todo el trayecto estar viendo que está pasando fuera
y no que me está pasando a mi, me siento mal porque no puedo llegar a todo y a todos".
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Con este sueño empiezo a trabajar, cuando nos dice Virginia que escojamos
la escena central del sueño: Elijo en la que estoy en la sala abatida y Guillermo
mirándome.
La terapeuta dice que sólo vamos a poder trabajar un par de sueños, pero que es
importante que veamos como se trabaja, ¿quién quiere empezar?, me ofrezco solicita a
esta oportunidad que me da la vida.
Le indico a Javi que haga de Guillermo y se pone detrás de mí, cerramos los ojos y
comienza la magia del psicodrama.
Siento la mirada de mi padre en la espalda, ya no es Guillermo, empiezo a angustiarme,
Virginia se coloca delante mía y me dice que qué pasa, digo que nada, me empuja en el
hombro e insiste, ¿ qué pasa? Le sujeto la mano con fuerza y le digo que se aleje que no
quiero ser mala con ella, sigue provocándome, la angustia se convierte en ira, le sujeto las
dos muñecas, la saco los dientes y le digo: " te odio", " no te acerques madre que te mató "
la empujó lejos, sigo con los ojos cerrados y el labio superior temblando como si fuera una
perra rabiosa que va a atacar, me tiro de los pelos con fuerza ciega de ira, me giro y señaló
a la mi padre, " a ti también te voy a matar, que sois dos hijos de puta que me habéis jodido
la vida, os voy a matar por lo que me habéis hecho", sigo tirándome del pelo.
Virginia le dice a Sonia que se ponga delante de mí, me indica que abra los ojos y mire a
niña que está delante, le digo que no puedo, estoy rabiosa y los quiero matar, no puedo
abrir los ojos, están muy apretados, cuando los abro me veo, me sube la emoción y abrazo
a mi niña- Sonia, me brota protegerla y ayudarla, me siento calmada, completa.
Ya nadie nos hará daño porque soy mayor para protegernos de sus juicios.
Virginia indica a Javi que venga y se ponga delante, como madre elijo a Luján que estaba
justo a mi lado y me resuena con mi madre mucho más que Virginia.
Les digo que, " ya no estoy entre vosotros, tu marido para ti madre, que haya os las veais,
que yo estoy con mi niña agusto".
En la individual descubrí que también renunciaba a seguir siendo la madre de mi madre.
Jamás había expresado ni sentido con tanta fuerza el deseo de matar a mis padres, aunque
en el encuentro del Fisher me puse a bien con ellos expresando toda la ira.
Lo viví de otra manera, a mi padre no fui capaz de perdonarle, le dije en su lecho de
muerte, " no te perdono lo que me hiciste porque podias haber hecho otra cosa y elegiste
no verme y la humillación".
Me recordó a la frase de mi abuela materna que decía respecto a su madre:
" Prefiero que me pegen a que me ignoren".
Cuando citó Virginia toda la teoría sobre el tema de los sueños me sobrecogí,
miedo a lo que traigan los sueños por un pasado doloroso.
Y "causalmente " mis padres se han separado hace dos semanas. De manera muy
traumática puesto que mi padre tenía una aventura con un mujer del pueblo desde hacía 18
meses.
Mi padre argumenta que sí que hablaban mucho pero que no había ningún tema
censurable, que él se implica mucho con la gente y que como estaba ayudándola con los
papeles del juicio de la separación de su hijo y los del marido,etc pues que la fuerza de la
costumbre le hacía llamarla, 178 veces al mes, una media de 6 llamadas diarias de una
hora o dos. Un día once veces. El carácter de mi padre es obsesivo.
Mi padre dice que él no ha hecho nada. Mi madre me pide que saque las llamadas de
teléfono en papel en la tienda, cuando veo aquella locura me tiemblan las piernas.
Sé que es el cataclismo, siento miedo, angustia.
Mi madre sienta delante suya a su marido de 70 años, ex capitán de guardia civil, abogado,
juez de paz, presidente de los ancianos del pueblo, un ser respetado y honorable.
Le dice que como ha podido hacerla eso después de 46 años, él lo más que dice es que sí
que llamaba mucho pero que nunca se ha acostado con ella.
Que le gustaba hablar con ella.
Su mujer entra en cólera le agarra por la pechera rajando la camisa y le da una bofetada.
Manda un mensaje a su amante, que hay una carta del juzgado para su hijo y que suba a
recogerla.
Cuando llega y ve a mi padre allí se queda blanca.
Mi madre les dice a los dos todo lo que siente ciega de odio.
Por la mañana coge un taxi y se va de casa.
El otro día en el encuentro marqué mi posición respecto a ellos como pareja.
Y gracias a los 10 años de terapia que llevo he sabido cual es mi sitio, pues estoy con los
dos desde mi lugar, de hija y nada más.
Diciendo bien claro a los dos lo que siento, a mi padre que lo de menos es si ha habido
sexo o no, que lo doloroso es el engaño, que llevaba meses diciendole a su mujer que eran
celos suyos con esta vecina.
Y a mi madre decirle que me han jodido la vida con su mierda de relación, me dijo, hija yo
creí que había sido buena madre, me he dedicado por completo a mis hijos y mi marido, le
dije que ese fue el problema, que jamás se dedicó algo de tiempo a ella misma y que yo
copie su forma de vida. Hasta hace apenas un año que he empezado a vivir mi vida, como
una mujer, que es compatible con ser madre y esposa.
Hubo mucha honestidad en nuestra conversación y terminamos con ella diciéndome, "hija
siento mucho todo el daño que te he hecho", rompimos a llorar, me sentí niña y mujer,
satisfecha. Le dije que era la primera en que me había sentido escuchada por ella y que la
quería muchísimo, nunca lo había sentido con tanta fuerza.
El resto de la semana empecé a sentir gran angustia, porque mi padre venía a comer y a
cuidar de mis hijos como todos los miércoles pero esta vez sin mi madre, que se había ido a
Madrid con su hermana porque operaban a su cuñado.
Mi padre vino con su gesto de siempre, un tanto apoyado, pero comió y durmió la siesta
como siempre.
Yo sentí gran asco y rechazo.
Luego descubrí que el asco venía porque no quería intimidad ninguna con mi padre, osea
que en su día tuve intimidad con él.
Fue duro descubrirlo, aquel día no me preguntó ni por mi madre ni por cómo estaba yo.
El lunes mande un mensaje a mi padre terapeútico por si tenía un hueco para ver a mi
madre, le hizo un sitio y mi madre salió de terapia diciendo:" hija llevaba muerta 46 años y
ahora me siento viva".
Me emocioné, yo que habia pasado media vida animándola a vivir, y ahora estaba
haciéndolo.
Me asustaba su euforia.
Mi ansiedad siguió creciendo, fui a la individual y vi con claridad que yo también me había
sentido humillada por la acción de mi padre, nunca nos hizo ni pudo caso, nos vio inferiores
como mujeres, nunca fuimos de vacaciones en familia ni a ninguna parte que no fuera a ver
a los abuelos.
Y ahora hay una mujer que le obsesiona y una familia por la que se desvive, !venga
hombre!
Vi la herida en el orgullo que sentía tan grande.
Ya en el grupo terapeútico pude expresar mi angustia y que era la misma que había vivido
en la infancia, mi angustia infantil que tan profundo había querido enterrar, resurgiendo,
llevaba días que se había apoderado de mi.
Me volvió la reflexión de: "Hijos de puta con la vida que me habéis dado y ahora seguís con
vuestra mierda de relación afectándome a mi".
Para más INRI mi padre me pide que vaya a la matanza para ayudar, la primera vez que
voy y no esta mi madre. Le pido mi marido que venga conmigo, no quiero ir sola. Le pido a
Constance que cuide de mis niños.
En el escenario de la matanza es una fiesta, muy serios los amigos y familiares, en este
caso sin mis tíos, todos estamos super afectados, en intimidad me preguntan si creo que
hay futuro, yo digo que creo que no.
Me pongo a barrer y rompo a llorar, todos me consuelan, mi padre no está.
Cuando regreso le digo a Guillermo que quiero irme a la finca yo sola porque necesito estar
conmigo misma, se enfada porque él también lleva tiempo queriendo estar solo también, le
digo desde la culpabilidad que me llevo a los dos niños más pequeños para que descanse,
lo pienso un poco y le digo que no, que mi necesidad es lo primero y que me voy sola.
Así lo hice y me mandó un mensaje diciendo que lo entendía, creo que ha sido la primera
vez que me ha dado igual todo y he pensado en que deseo yo y lo he realizado, sin culpa.
Estuve en mi finca, hice una escultura para expresar lo que sentía, se llama" mi dolor me
atraviesa y me siento viva".
Fue liberador, sobre todo atenderme a mi misma, aunque cueste.
Volví a casa al día siguiente con alegría y deseo de ver a mi familia.
Después trabajé otro sueño que estaba más relacionado con lo que necesito cada vez más,
que es la delicadeza y la ternura, nunca me había percatado de lo importante que era para
mí.
El sueño era muy corto pero intenso, ni siquiera lo grabe por que me dio corte.
SUEÑO II :
Eran dos cuerpos desnudos abrazados, el hombre era un exalumno mío de pilares que es
profesor de violonchelo, la mujer era yo. En el abrazo me iban apareciendo en la espalda
los ojos del instrumento, sus manos, el movimiento de su cabello, el arco y la sensibilidad
con la que me estaba moviendo.
Me sentía fluir en ese dejarme llevar por él.
Trabajando más profundo sobre cada elemento reparé que el arco, para mí un objeto frágil,
yo también lo soy, salvaje por sus crines de caballo, yo también lo soy, firme en su talla de
madera, yo también lo soy aunque a veces rígida, espiritual y creativa que yo también lo
soy.
Y necesita ser tratado con cuidado y mimo porque es delicado, nunca pensé que yo
necesitaba tanto eso.
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Esa mañana del domingo me despierta mucho alboroto de carreras y voces de niños,
pienso en los míos y lo ruidoso de mi hogar. Mi tía entra en la habitación y me dice que en
el piso de arriba le está dando un infarto al vecino de 50 años, subimos y están sus tres
hijos en el pasillo, mucha excitacion, el vecino de al lado es médico y está con la
reanimación, hablo y calmo a los chavales de 18,15 y 10 años diciéndoles que respiren, por
lo pronto oxigeno y calma.
Sale la mujer del médico y dice que está muy cansado su marido, le digo que soy auxiliar de
geriatría y personas con discapacidad, que tengo conocimientos de primeros auxilios, me
dice que pase.
La escena es tremenda, una habitación de matrimonio de una familia bien posicionada del
Pinar de Chamartin, papel de rallas azules en la pared a juego con el pijama orinado del
señor y su rostro mortecino.
El médico me dice que me quede por si necesita apoyo, le pregunto por su nombre, José,
le pregunto "¿José estas ahí?", todo va a ir bien, respira ( mis hijos dicen que siempre
estoy con lo mismo de respirar) el señor abre los ojos y empieza a respirar, el médico cesa
el masaje, empieza a reaccionar, va respirando y al rato se vuelve a quedar sin respiración,
así tres veces.
Salgo a ver a los niños porque el médico no iba a dejar de reanimar aunque se le
reventaran los brazos. Le salvo la vida su vecino.
Pepe de 18 años no podía reaccionar, en pijama asistía a lo que a lo que podría ser el
relevo del hombre de la casa, la chica solo decía agarrada al crucifijo, " ¿porqué a
nosotros?" , pues porque esto pasa todos los días y nadie somos intocables, el más
pequeño solo decía, "¿está bien?" Pero decirme la verdad, quería entrar y estaba muy
alterado.
Su madre entraba y salía diciendo frases como:
" Rezarle a Dios, al abuelo y al Cristo de la buen muerte " ( que venían el día anterior de
vacaciones de Málaga de ver a los legionarios). La vecina sugiere que mejor a ese no le
rezen, es muy surrealista. Les hago desbloqueos del diafragma, respiraciones y todo el
repertorio de mis grandes certezas, que tenemos que tener fe en la vida y confianza. Les
digo que le he visto respirar, osea que hay vida, y que los milagros ocurren todos los días.
Llega la mejor amiga de la madre, su forma de hablar me recuerda a las hijas de la Preisler,
abraza al pequeño y a la chica, deja al mayor sin abrazo porque se mete para dentro. Le
digo a Pepe de 18 años que ni puede llorar que me abrace, que él también lo necesita y no
se ha dado cuenta, que no tiene que hacerse el fuerte.
Nos emocionamos juntos porque era una familia muy creyente entonces es fácil albergar
esperanza con un asidero espiritual.
Llega la ambulancia y el médico, entran y al rato sale la madre y dice: "está vivo por ahora".
Yo le digo:
" No, está vivo y punto, porque si estás vivo estás vivo".
Les abrace y me despedí, me prepare y fui a desayunar con mi tía completamente
impresionadas por la vivencia.
Mi tía me trajo a Gran Vía y llegué media hora antes del comienzo, me sentía angustiada y
revuelta.
Nada más empezar comparto lo que me ha sucedido y Virginia me sugiere mucha calma y
que participe lo que pueda, que no fuerce.
No tenía nada de batería en el móvil y a la salida había quedado con toda mi familia en
Usera.
Conecté el móvil en el enchufe que tenía a la derecha detrás de Melquiades, que tenía el
sillón de los terapeutas y no le molestaba por estar allí, yo me había construido un nido con
unos cojines y dos mantas, una de ellas para sujetar el respaldo hecha un rollito.
Cuando llega Melquiades me dice que va a quitar el móvil que le molestan las ondas de no
sé qué, con lo floja que estaba pero no soy capaz de callarme y le digo en tono coña:
"cuando es el suyo( que es nuevo y de última generación) y lo tienes al lado porque estás
haciendo fotos y demás no tienes problema.".
Yo no me doy cuenta, con mi marido también me pasa, que se ofenden de repente pero se
callan.
Al rato largo me dice que tiene frío y que quiere su manta, le digo que voy a por una para él
y me dice que NO sacándomela del respaldo sin decir más. Ni me mira.
Me afecta su brusquedad, con lo que había dado vueltas el día anterior a lo de que necesito
ser cuidada y siento ese desprecio.
Me siento muy vulnerable, en el descanso me sugiere Virginia que hable de lo que me paso
esta mañana todo lo que pueda, varios compañeros se interesan por mi, siento su calor y
acompañamiento. Melquiades ni me dirijo la mirada ni la palabra. Observo lo esquivo que
está cuando normalmente conmigo siempre está tirandome puyas y coñas, hayy confianza y
sabe que le sigo.
Ya en la recogida le valoro mucho a Luján que expresará su malestar, yo la elegí como mi
madre y ella se sentía usada porque no le habia preguntado, que estaba muy afectada en
ese momento por lo que le había resonador mi trabajo con los padres y no lo tuve en
cuenta.
Para que el grupo tenga su acción sanadora es vital que expresemos lo que sentimos,
porque ella es la única que lo había hecho de manera honesta y directa cuando me escucho
hablar de mi hijo en otro taller, que es valiente para afrontar los conflictos que le surgen
conmigo y eso es muy valioso. Le digo.
Le indico que yo no la veia ella cuando estaba haciendo el trabajo, que para mí es habitual
porque tengo experiencias similares todos los jueves, que yo sano a traves de ella y ella a
través de mí.
Le digo a Melquiades que me ha parecido brusco e inapropiado su gesto de coger la manta
sin mirarme. Me contesta que esa era su manta y que él también sabía que había sido
brusco.
Independientemente de lo que yo sé que le genero a Melquiades, él a mi me confronta con
uno de mis caballos de batalla, LA IRA.
¡¡¡¡después de haberle ayudado en todo lo que pude con el taller de las marionetas que no
había hecho nada viendo partidos de padel en el ordenador metido en su niebla!!!!!!
De esto no era consciente ,pero lo peor que se me puede hacer con lo que yo me esfuerzo
por ayudar a la humanidad es sentir desagradecimiento. Eso despierta en mi lo peor.
Le dije que aquí no hay nada de nadie aunque se pida el sillón de terapeuta y la manta de
cuadros, él contó el gran apego a su manta y como lo había visto, que me pidió por favor la
manta y le dije que no. Escuchar su versión de lo ocurrido me puso reactiva y le corte para
decirle que a mi no me había pedido nada.
Es habitual que en el grupo surjan cuestiones de lo más infantiles pero yo no estaba para
estas cosas ese día.
Si que me desagradezcan cuando me he implicado me enciende, las tergiversaciones (con
mi marido también me pasa) me matan, además que los hombres correctos y anticonflictos
me superan y ya solté toda la ira que me vino.
Virginia medio a la perfección, ahora no hay entendimiento, ya lo abordais en el siguiente
encuentro.
Como me pasa en el grupo de los jueves con otras personas, es el grupo el lugar donde
entrenar estas cosas porque hay seguridad, a él le desagrada cualquier conflicto y lo evita.
Melquiades sabe que le quiero porque se lo he dicho y se lo demuestro.
Solemos comer el domingo Costance, él y yo, la última vez se vino Vanesa también,a la
salida del restaurante me hizo este comentario:
Tus marionetas lo que pasa es que eran muy estancas,¿no?
Yo que soy muy obsesiva del uso de las palabras y su simbolismo le pregunto que quiere
decir.
Me dice que bueno que no se podía intervenir mucho en el guión que tenía.
Todas hablan a la vez y justo teníamos que ir a por el taxi Costance y yo, me dice, nada que
no lo entiendes lo que quiero decir mejor no hablarlo.
Cierto que como soy yo, eso es de lo peor que se me puede decir, porque yo necesito
entender, sobre todo para querer a alguien, con mucho trabajo terapeútico ya voy viendo
que a veces puede que no entienda al otro y no pasa nada, no le dejo de querer, no soy tan
exigente conmigo y con la explicación del otro.
Me fui rumiando el tema, después de ayudarle a él que no había hecho nada, le mandé un
audio de WhatsApp dejando claro lo que pienso.
Yo que soy disciplinada me he currado mis marionetas como nos indicaron, con un
argumento de cada personaje definido, y que lo que él llama estanco yo lo llamo maduro.
Él correcto y aclaratorio se escusa en que no se sabe explicar, que cierto es por lo nervioso
que se pone de querer hacerlo tan bien, como consecuencia de eso le llamé y hablamos,
nos entendimos y me ofrecí para hacer de "despertador" (que es una dinámica en la que a
los 15 días del encuentro llamas a la persona para que te hable de como lleva las
responsabilidades de las que dijo que iba a hacerse cargo).
Melquiades me dice que bien pero que le gustaría que fuera recíproco, me parece bien.
Hablamos un par de veces por mensajes de audio WhatsApp y nos agradecemos la ayuda.
¡¡¡Joder y vas y me quitas la manta con esas formas de mierda!!!!, ¡¡¡ En el día que me
sentía más frágil y vulnerable que en toda mi vida.!!!! Pues conflicto.
Cuando me iba justo me llaman que Melquiades se dio cuenta que me dejaba el móvil, que
me lo había puesto en la otra punta, en ese momento entiendo porque su comportamiento,
le jodio que al cambiar mi teléfono de sitio yo le devolviera su contradicción cuando es el
suyo.
Me recuerda mucho a mi marido.
Y yo a su ex ya me lo ha dicho, también me estuvo diciendo que a ver si vuelve a la
individual que la había dejado porque andaba justo de dinero. Antes dejó de comer que la
terapia, pero eso soy yo. Le animé a retomarlo cuanto antes y sé que este conflicto le va a
ayudar en el futuro con la madre de su hijo y las mujeres, solo que hay que pasarlo mal en
el grupo a veces, pasar por el dolor y el vacío para poder sanar.
Hay algo que considero vital en todo trabajo grupal y es la explicación de qué simboliza el
grupo terapeútico y sus limites: representamos el mismo papel que en nuestra familia, que
se permite todo menos la agresión física, que estamos todo el rato transferenciando, la ley
de la restitución (que lo que surje en el grupo hay que volcarlo en el grupo), etc .
Yo no veo a Melquiades, sino que veo a todos los hombres que no me han visto, que me
han usado, que me han humillado…
Por no existir la explicación de estos conceptos hay más confusión, yo los esbozé el otro día
un poco cuando Luján se sintio usada por mi por elegirla como mi madre, yo no la veia a
ella, se lo dijo la terapeuta y yo se lo reforze.
Algunos compañeros no tienen experiencia ninguna con grupos, el poder sanador del grupo
se basa en estas cuestiones transferenciales y la mayoría inhiben sus impulsos por no tener
un conflicto, cuando precisamente el ámbito del grupo es el lugar seguro en el que poder
vivir estas pugnas que desde la infancia nos apremian.
Sé que hay un taller que son transferencias y contratansferencias pero considero que la
introducción debería darse en el nacimiento del grupo.
Ojalá que pueda haber esta explicación en el próximo encuentro, porque es precisamente lo
que deseo transmitir a mi compañero. Esto no va con él, va conmigo y atraves de él yo
puedo sanar esta herida con mi padre y los hombres. Y él podrá trabajar su historia con las
mujeres a traves de mi. Y el resto, la historia con sus padres, que sé yo.
Mi única certeza es que el grupo sana.
Elena Gil García.