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APENDICITIS

El apéndice es una estructura delgada y alargada que puede inflamarse, causando apendicitis, una condición común que requiere cirugía urgente. La apendicitis se desarrolla a partir de la obstrucción del lumen apendicular, lo que lleva a la proliferación bacteriana, inflamación y, potencialmente, a complicaciones graves como la perforación y peritonitis. El tratamiento generalmente implica apendicetomía, y el manejo postoperatorio incluye monitoreo y control del dolor.
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APENDICITIS

El apéndice es una estructura delgada y alargada que puede inflamarse, causando apendicitis, una condición común que requiere cirugía urgente. La apendicitis se desarrolla a partir de la obstrucción del lumen apendicular, lo que lleva a la proliferación bacteriana, inflamación y, potencialmente, a complicaciones graves como la perforación y peritonitis. El tratamiento generalmente implica apendicetomía, y el manejo postoperatorio incluye monitoreo y control del dolor.
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DEFINICION

El apéndice es una pequeña protrusión vermiforme (similar a un gusano) de unos 8-10 cm de


largo que está unida al ciego justo debajo de la válvula ileocecal. El apéndice se llena con
productos de la digestión y se vacía regularmente en el ciego. Como se vacía de manera
ineficiente y su luz es pequeña, el apéndice es propenso a la obstrucción y es particularmente
vulnerable a las infecciones (apendicitis). La apendicitis, la causa más frecuente de abdomen
agudo en los Estados Unidos, es la razón más habitual para la cirugía abdominal de urgencia.
Aunque puede producirse a cualquier edad, en general ocurre entre los 10 y los 30 años de
edad. Su incidencia es ligeramente mayor entre los hombres y existe una predisposición
familiar.

FISIOPATOLOGIA

El apéndice se inflama y vuelve edematoso al quedar doblado u ocluido por un fecalito (una
masa endurecida de heces), hiperplasia linfoide (secundaria a una inflamación o infección) o,
rara vez, cuerpos extraños (por ejemplo, semillas de fruta) o tumores. El proceso inflamatorio
aumenta la presión intraluminal, causando edema y obstrucción del orificio. Una vez
obstruido, el apéndice se vuelve isquémico, ocurre un sobrecrecimiento bacteriano y
finalmente se produce gangrena o perforación.

La apendicitis es una inflamación del apéndice vermiforme, una pequeña estructura tubular
que se encuentra en la primera parte del intestino grueso. La fisiopatología de la apendicitis
implica una serie de eventos que conducen a la inflamación, infección y, en algunos casos,
necrosis del apéndice. Aquí se describe el proceso:

 Obstrucción del lumen apendicular:

-El primer paso en el desarrollo de la apendicitis suele ser la obstrucción del lumen (la
cavidad interna) del apéndice. Esta obstrucción puede ser causada por varias razones:

- Fecalitos (pequeñas masas de heces endurecidas).

- Hiperplasia linfoide (aumento del tejido linfoide, común en niños y adolescentes).

- Cuerpos extraños, parásitos, tumores.

 2. Proliferación bacteriana:
La acumulación de material dentro del apéndice favorece la proliferación bacteriana. Las
bacterias que normalmente residen en el intestino, como Escherichia coli y Bacteroides
fragilis, proliferan en este entorno estancado, llevando a una infección.

 Respuesta inflamatoria:

La infección y la obstrucción desencadenan una respuesta inflamatoria. Los leucocitos se


infiltran en la pared del apéndice, lo que provoca la inflamación. La inflamación puede
progresar a supuración (formación de pus) y necrosis de la pared apendicular.

 Isquemia y necrosis:

Si la obstrucción persiste, la isquemia (falta de oxígeno) en la pared del apéndice se agrava, lo


que puede llevar a necrosis (muerte tisular) y, eventualmente, a perforación del apéndice. La
perforación puede provocar la liberación de material infeccioso en la cavidad abdominal,
causando peritonitis, una inflamación grave del revestimiento del abdomen.

 Peritonitis y complicaciones:

Si el apéndice se perfora, puede provocar peritonitis localizada o generalizada, lo cual es una


emergencia médica. También puede formarse un absceso en la región peri-apendicular si la
infección queda contenida.

En resumen, la apendicitis es el resultado de una serie de eventos que comienzan con la


obstrucción del apéndice y progresan a través de la proliferación bacteriana, inflamación,
isquemia, necrosis, y potencialmente perforación y peritonitis. Esta progresión explica por qué
es crucial el tratamiento temprano, generalmente mediante apendicectomía, para evitar
complicaciones graves.

CAUSAS

Las principales causas de apendicitis incluyen:

Obstrucción luminal:

-Fecalitos: Masas duras de materia fecal que bloquean la luz del apéndice.

-Hiperplasia linfoide: Agrandamiento del tejido linfoide, común en niños y adolescentes, que
puede obstruir el apéndice.
-Cuerpos extraños: Ingesta de objetos no digeribles que quedan atrapados en el apéndice.

-Parásitos: Infecciones parasitarias, como por Enterobius vermicularis (oxiuros), que pueden
obstruir la luz apendicular.

-Tumores: Aunque raros, los tumores pueden bloquear el apéndice y causar inflamación.

Infecciones:

-Infecciones gastrointestinales, como gastroenteritis viral o bacteriana, pueden inflamar el


tejido linfoide del apéndice, contribuyendo a la obstrucción.

Factores genéticos: Existe cierta predisposición genética a la apendicitis, lo que sugiere que
la anatomía o la respuesta inmunitaria pueden influir en el riesgo. La combinación de estos
factores puede llevar a la inflamación del apéndice, que si no se trata a tiempo, puede causar
complicaciones graves como la perforación y la peritonitis.

SINTOMATOLOGIA

 Dolor abdominal:

- Inicia en el epigastrio o región periumbilical, al principio el dolor suele ser difuso y


localizado alrededor del ombligo.

- Migración al cuadrante inferior derecho después de unas horas, el dolor se desplaza hacia
el cuadrante inferior derecho del abdomen, donde se encuentra el apéndice. Este es un signo
clásico de apendicitis.

 Náuseas y vómitos

- Frecuentemente acompañan al dolor abdominal, apareciendo después de que este inicia

 Pérdida de apetito:

- La anorexia es un síntoma común en los pacientes con apendicitis.

 Fiebre:

- Puede ser leve al inicio, pero tiende a aumentar si la inflamación progresa o si se desarrolla
una complicación, como la perforación.
 Sensibilidad abdominal:
-Signo de McBurney: sensibilidad al palpar el punto de McBurney, que se encuentra en
el tercio externo de una línea imaginaria trazada entre la espina ilíaca anterosuperior y
el ombligo.

-Rebote positivo (signo de Blumberg): Dolor que se agrava al soltar bruscamente la presión
aplicada sobre el abdomen, lo que indica peritonitis.

 Otros signos clínicos:

- Signo de Rovsing: Dolor en el cuadrante inferior derecho al presionar el lado izquierdo del
abdomen.

- Signo del psoas: Dolor al extender la pierna derecha mientras el paciente está acostado, lo
que sugiere inflamación en contacto con el músculo psoas.

 Alteraciones en el tránsito intestinal:

-Puede haber estreñimiento o diarrea, aunque no son síntomas predominantes.

DIAGNOSTICO

El diagnóstico se basa en los resultados de la anamnesis y exploración física completas, así


como en los hallazgos de laboratorio y estudios por imagen. El hemograma muestra un
aumento de los leucocitos, sobre todo de los neutrófilos. En general, la proteína C reactiva está
elevada. Una TC puede mostrar el incremento de la densidad en el cuadrante inferior derecho
o distensión localizada del intestino; un agrandamiento del apéndice de al menos 6 mm sugiere
apendicitis). Se puede ordenar una prueba de embarazo en las mujeres en edad fértil a fin de
descartar un embarazo ectópico y antes de realizar estudios radiológicos. Como alternativa, se
puede llevar a cabo una ecografía transvaginal para confirmar el diagnóstico. En general, se
efectúa un análisis de orina para descartar una infección urinaria o cálculos renales. En casos
dudosos, se puede usar una laparoscopia diagnóstica para descartar la 2863 apendicitis aguda.

La apendicitis aguda se puede confundir con cualquier proceso patológico que curse con dolor
abdominal agudo. En casos dudosos es mejor intervenir para extirpar un apéndice normal que
esperar a que el cuadro evolucione hacia una de las formas de apendicitis complicada. La
apendicitis aguda es prácticamente imposible de diferenciar de algunos procesos, como ocurre
con la torsión de epiplón, la diverticulitis de Meckel, la enfermedad de Crohn aguda y algunas
formas de abdomen agudo ginecológico. Además, la apendicitis aguda las adherencias
inflamatorias evitan el desplazamiento del órgano y el punto de máximo dolor persiste
localizado en la fosa ilíaca derecha. La gastroenteritis aguda cursa con dolor abdominal de tipo
retortijón, vómitos, diarrea acuosa y fiebre alta, sin signos de irritación peritoneal. En la
radiografía simple de abdomen pueden verse niveles hidroaéreos en el intestino delgado y
grueso. Si después de unas horas de observación no puede descartarse una apendicitis aguda,
debe indicarse la exploración quirúrgica. La radiología simple de abdomen, la ecografía y la
TC proporcionan datos útiles para diferenciar ambos procesos. La enfermedad de Crohn aguda
se parece tanto a la apendicitis que uno de los datos clínicos más constantes en dicha
enfermedad es la cicatriz de apendicetomía. Puede existir una historia previa de diarrea y dolor
abdominal, pero la exploración quirúrgica suele ser necesaria para excluir la apendicitis.

En los casos dudosos, una ecografía abdominal soluciona el problema diagnóstico. La


enfermedad inflamatoria pélvica cursa con dolor en el bajo vientre que puede localizarse en
hipogastrio y en una o las dos fosas ilíacas. Suele existir fiebre alta (39 °C-40 °C) en las
primeras 24h. En el examen clínico pueden existir signos de irritación peritoneal. En el
examen vaginal se observa con frecuencia leucorrea purulenta y la movilización del cuello
uterino resulta muy dolorosa. La palpación bimanual puede apreciar los anexos engrosados y
muy dolorosos. Si, pese a todo lo anterior, persisten dudas, hay que recurrir a la laparotomía
exploradora. La ovulación se acompaña a veces de una pequeña hemorragia que irrita el
peritoneo, provoca dolor y puede simular una apendicitis.

TRATAMIENTO

Debe ser quirúrgico y urgente en todos los casos para practicar apendicetomía. Únicamente en
enfermos con plastrón apendicular de larga evolución, sin afección del estado general, puede
estar indicado el tratamiento conservador, para realizar la apendicetomía diferida, una vez
enfriado el proceso. Si existe peritonitis aguda difusa hay que realizar un lavado de toda la
cavidad abdominal para evitar abscesos residuales, con ampliación de la incisión si fuera
necesario. En casos de apéndice normal, además de realizar la apendicetomía, el cirujano debe
explorar el íleon terminal, el aparato genital femenino, el ciego, la sigma, el epiplón, etc. Si
existe exudado purulento, aunque podría tratarse de una peritonitis primaria, hay que asegurar
la ausencia de perforación gastroduodenal.

En los últimos años, estudios prospectivos demuestran que la apendicetomía laparoscópica, en


manos expertas, tiene ventajas sobre la laparotomía en algunos grupos de enfermos: obesos,
casos con diagnóstico dudoso, especialmente en mujeres en edad fértil y en la peritonitis
aguda difusa. En cuanto al uso de antibióticos, se recomienda la profilaxis antibiótica
intravenosa en todos los casos. La administración parenteral de antibióticos durante más de
24h sólo se recomienda en los casos complicados con gangrena o perforación y en los que
presenten peritonitis de cualquier grado. Deben mantenerse hasta que desaparezcan los signos
de respuesta inflamatoria sistémica, como fiebre y leucocitosis. Si estos signos persisten más
de 7 días, hay que reevaluar el control del foco infeccioso

Cuando se diagnostica una apendicitis, en general, está indicada la cirugía inmediata. Sin
embargo, en algunos casos se ha utilizado el tratamiento médico conservador para la
apendicitis no complicada (sin gangrena o perforación del apéndice, empiema o formación de
abscesos, o peritonitis) con un riesgo reducido de complicaciones y una estadía hospitalaria
similar a la de la apendicetomía. Para corregir o prevenir el desequilibrio hidroelectrolítico, la
deshidratación y la septicemia, se administran antibióticos y líquidos por vía i.v. hasta que se
realice la cirugía. La apendicetomía (la extirpación quirúrgica del apéndice) se realiza lo antes
posible para disminuir el riesgo de perforación. En general, se practica con anestesia general,
ya sea a través de una incisión abdominal baja (laparotomía) o por laparoscopia. Tanto la
laparotomía como la laparoscopia son seguras y eficaces para el tratamiento de la apendicitis
con o sin perforación. Sin embargo, la recuperación después de la cirugía laparoscópica es en
general más rápida. Para la apendicitis complicada (p. ej., con gangrena o perforación), el
paciente se trata con un ciclo de antibióticos durante 3-5 días en el postoperatorio. Aunque
colocar un drenaje quirúrgico era una práctica frecuente para el cirujano, algunos hallazgos
recientes de la investigación sugieren que no hay mejoría en los resultados, pero la duración de
la hospitalización es más larga cuando se usan los drenajes. Algunos pacientes pueden
presentar abscesos que comprometen el ciego o el 2864 íleon terminal. En estos casos, la
apendicetomía puede diferirse hasta drenar la masa. En general, estos abscesos se drenan por
vía percutánea o quirúrgica. El paciente sigue recibiendo tratamiento antibiótico. Una vez
drenado el absceso y cuando ya no hay signos de infección, se realiza la apendicetomía.

COMPLICACIONES

Las principales complicaciones de la apendicitis son la gangrena o perforación del apéndice,


que pueden incluir:

Peritonitis: Si el apéndice se revienta, puede causar una infección grave en el abdomen


llamada peritonitis.

Absceso abdominal: Una bolsa de pus puede formarse en el abdomen si el apéndice se perfora.

Pile flebitis: Esta es una complicación rara para grave, donde se forman émbolos sépticos que
pueden viajar al hígado y formar abscesos.

CUIDADOS DE ENFERMERIA

Cuidados Prequirúrgicos

1. Preparación del paciente: Verificar la identidad del paciente y obtener el


consentimiento informado.
2. Evaluación preoperatoria: Realizar una evaluación completa del estado de salud del
paciente, incluyendo signos vitales y alergias.
3. Preparación del área quirúrgica: Asepsia y antisepsia del área abdominal.

Cuidados Intraoperatorios

1. Posicionamiento del paciente: Colocar al paciente en la posición adecuada para la


cirugía generalmente en decúbito supino.
2. Monitoreo constante: Vigilar los signos vitales del paciente durante toda la
intervención.
3. Asistencia al equipo quirúrgico: Proveer los instrumentos y materiales necesarios al
cirujano y al equipo.

Cuidados Postquirúrgicos

1. Monitoreo de signos vitales: Continuar vigilando los signos vitales y el estado general
del paciente en la sala de recuperación.
2. Control del dolor: Administrar analgésicos según lo prescrito y evaluar el nivel de
dolor del paciente.
3. Cuidado de la herida: Mantener la herida quirúrgica limpia y seca, y cambiar los
apósitos según sea necesario.
4. Movilización temprana: Fomentar la movilización temprana para prevenir
complicaciones como trombosis venosa profunda

Los objetivos incluyen aliviar el dolor, prevenir el déficit de volumen de líquidos, reducir la
ansiedad, prevenir o tratar la infección del sitio quirúrgico, prevenir las atelectasias, mantener
la integridad de la piel y lograr una nutrición óptima.

El personal de enfermería prepara al paciente para la cirugía, lo que incluye una infusión i.v.
para reemplazar la pérdida de líquidos y promover la función renal adecuada, terapia con
antibióticos para prevenir la infección y administración de analgésicos para el dolor. No debe
administrarse un enema porque puede producir una perforación.

Después de la cirugía, el personal coloca al paciente en posición de Fowler. Esta posición


reduce la tensión sobre la incisión y los órganos abdominales, lo que ayuda a reducir el dolor.
También mejora la expansión torácica, disminuyendo el trabajo respiratorio y la probabilidad
de atelectasias. Se enseña al paciente a usar un espirómetro de incentivo y se le alienta a
utilizarlo al menos cada 2 h mientras está despierto. En general, se indica un opiáceo
parenteral (p. ej., morfina) para aliviar el dolor, y se cambia a una administración vía oral
cuando el paciente puede tolerar los líquidos y los alimentos. Si el paciente estaba
deshidratado antes de la operación, recibe líquidos i.v. Cuando los tolera, se dan líquidos
orales. La comida comienza según deseo y tolerancia el día de la cirugía si hay ruidos
intestinales.

El personal de enfermería ausculta el abdomen para comprobar si han regresado los ruidos
intestinales y le pregunta al paciente si eliminó gases. Se debe vigilar la producción de orina
para garantizar que el paciente no tenga retención urinaria postoperatoria y que el estado de
hidratación sea adecuado. Se alienta al paciente a deambular el día de la cirugía para reducir el
riesgo de atelectasias y la formación de tromboembolias venosas (TEV). El paciente puede ser
dado de alta el día de la cirugía si la temperatura está dentro de los límites normales, no hay
molestias en el área quirúrgica y la apendicetomía se realizó por vía laparoscópica. Es
imprescindible dar indicaciones claras para el alta al paciente y su familia.

El personal de enfermería le debe indicar al paciente que programe una cita para que el
cirujano retire las suturas e inspeccione la herida entre 1 y 2 semanas después de la operación.
Se discuten las pautas de cuidados de la incisión y de actividad; el levantamiento de objetos
pesados debe evitarse en el postoperatorio, aunque la actividad normal en general se puede
reanudar dentro de 2-4 semanas. Los pacientes con un apéndice gangrenado o perforado tienen
mayor riesgo de infección y peritonitis; por lo tanto, pueden permanecer en el hospital durante
varios días. Se pueden formar abscesos secundarios en la pelvis, debajo del diafragma o en el
hígado, causando la elevación de la temperatura, frecuencia cardíaca y recuento de leucocitos.
Cuando el paciente está listo para el alta, el sujeto y su familia reciben 2865 indicaciones
sobre cómo cuidar la incisión y realizar cambios de la curación y la irrigación, según
indicación. Puede requerirse atención domiciliaria para ayudar con estos cuidados y vigilar al
paciente en busca de complicaciones y cicatrización de la herida.
BIBLIOGRAFIA

 HINKLE-Janice, CHEEVER-Kerry “Enfermería medico quirúrgica” Texbook of


medical- Surgical Nursing 14ª edición (pág. 2862-2864) -Barcelona-España 2001
 FARRERAS-Rozman.” Medicina interna” editors Elsevier 19ª edición Vol. II,
Barcelona-España 2020.
 FARRERAS-Rozman.” Medicina interna” editors Elvesier 17ª ed. Vol. II Barcelona-
España 2012.

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