VULGO SINIESTRO
CAPÍTULO 1
“EL DILEMA”
Era una vez un chica llamada Amara cerca de los 20 años, talentosa
estudiante de la sección de enfermería de la ciudad más grande de su
entidad, proveniente de una familia regular siempre luchando por salir
adelante en una época difícil para todos; Amara quería lograr más que
solo repetir las metas de su familia; los ochenta época de crisis para las
familias sin influencias, ni trabajos importantes; por eso estudiar
enfermería lo era todo para ella, así lograría salir de la carencia en la que
vivían.
En su último año de carrera a todos los
estudiantes les otorgaban una pasantía
para realizar sus prácticas y así por fin
titularse; el instructor asignó a todos los
compañeros el hospital donde tendrían
que trabajar, uno por uno fueron
tomando lugares conocidos, populares,
cercanos, de alta reputación y prestigio.
Pero ninguno de esos lugares era
otorgado para Amara, ella no entendía
porque estaba siendo relegada hasta el
final. Cuando por fin su turno llegó, el
instructor con mirada fría y seca quedó en
un silencio incómodo mientras decía su
nombre. Amara sintió como su corazón se
aceleró casi hasta salirse de su pecho,
con la mirada brillante al borde de las
lágrimas sentía que algo no estaba
bien,con la piernas temblorosas se
acercó al instructor y tomó el papel.
Ambos sujetaron la carta y con una voz seria le dijo:
-¡Es mejor que empaques tus cosas!, ¡buena suerte!-
Ella con su rostro sorprendido y espantado a la vez, preguntó.
-¿De qué está hablando, a qué se refiere?-
El solamente sonríe de manera silenciosa -¡ya lo sabrás cuando
llegues!-.
Amara se se retiró rápidamente sin mirar
el papel, nerviosa, asustada, molesta y
con mil dudas en su cabeza.
Pensando en esas frías palabras
retumbando en su mente:
-¡buena suerte!-
-¡buena suerte!-
porqué me diría eso.
-¿acaso hay algo que no sé?-.
CAPÍTULO 2
“HUELLAS”
-¿A dónde vamos?- pregunta Trevor, hermano mayor de Amara.
-A mi lugar de prácticas- contesta Amara con una seriedad que denota
tristeza y preocupación.
-y que te preocupa, ¿Estás segura de esto?- dice Trevor con mirada tranquila
-Me preocupa todo, pero no tengo alternativa si quiero que nuestra familia
esté bien-.
Los hermanos viajan con rumbo al pueblo AL
COMAN, curiosamente nunca habían escuchado
de él, ni sabían donde quedaba, lo que sí sabían
era que el camino que llevaban todo el dia
siguiendo cada vez se notaba más desgastado.
Carretera con fisuras, hoyos, cantidades inmensas de arena, cada vez
menos árboles y más arbustos secos, la respiración de Amara se agitaba
cada vez que notaba esqueletos de animales a la orilla de la carretera.
Preocupada le dice a trevor:
-¡Estás seguro que este es el camino
correcto!-
-¡No te equivocaste!-
-¡Este lugar se ve extraño y me da miedo!-
Con una carcajada expresa.
-¡Quieres que nos regresemos!
-Después de tantas horas en el camino, es enserio ¡le tienes miedo a una
vieja carretera, y montón de huesos de animales, que de seguro murieron
de sed!- voltea a ver a Amara a los ojos y le dice con una voz tranquila y
dulce:
-Calma, ¡Todo va a estar bien, esto es más común de lo que tu crees!-
Mientras se distrajo del camino no
logró percatarse de una curva en la
carretera y perdió el control del
vehículo. Por un instante todo era
borroso y el vehículo sufrió una
descompostura que los obligó a
quedarse varados..
Trevor intentó desesperadamente buscar la manera de
arreglarlo, busco a lo lejos y pensó que tal vez habría algún
lugar cerca que pudiera brindarles servicio, por lo que empezó
a caminar en la oscuridad con una lámpara.
Después de un rato alejado de su hermana empezó a observar a
los lados de la carretera entre los montes de arena, arbustos y
yucas pequeñas unas luces parpadeantes...
Luces que brillaban más cuando les cruzaba la
lámpara por enfrente.
Él se quedó quieto, un poco abrumado por no lograr definir qué
era lo que sus ojos veían.
De pronto se observan otras luces, después otras más a lo lejos y poco a
poco se juntaban, Trevor empezó a sentir escalofríos por todo su cuerpo, la
piel de sus brazos se erizó, su corazón empezó a palpitar más rápido y sin
esperarlo su lámpara se apagó, justo en ese momento las pequeñas luces
brillantes empezaron a moverse rápidamente de un lado a otro.
A partir de ahí solo se escuchó el estruendo de un aullido escalofriante,
con una vibración ronca que despertaba detrás un sin fin de aullidos
juntos que se escuchaban cada vez más y más cerca.
Se regresó al vehículo, pero por más que corría y corría no
llegaba a donde su hermana lo esperaba, cuando logró llegar al
punto donde se había accidentado, el vehículo y su hermana no
estaban, solo huellas de botas junto a la carretera.
Preocupado empezó a gritar:
- ¡Amara! ¿dónde estás?-
-¡Amara!- -¡Amara!- -¡Amara!-
Con los ojos llorosos siguió las huellas de botas por la terracería.
Llegó hasta un letrero con las letras “I.K.S.M.I” 1604 en
letras oxidadas y borrosas.
-¡Pero qué significa esto!- se repetía en voz baja.
Ahí las pequeñas luces que lo acechaban lo rodearon y poco
a poco se acercaron, era claro que esas pequeñas luces
eran los ojos de coyotes acercándose.
Con la voz intimidante y temblorosa -¡largo, fuera!-
repetía con piedras en la mano.
Justo cuando más aterrado se sintió, uno de ellos saltó
hacia su rostro provocando que gritara tan fuerte que...
Despertó dentro del vehículo, con su hermana en el asiento del
pasajero dormida.
-Era una pesadilla- dijo en su mente.
Se habían quedado dormidos después del accidente. salió del
auto para estirar las piernas y se percató de huellas por todo
alrededor similares alas que había soñado.
Al acercarse al suelo para observar, sonó el estruendo de
un claxon viejo y rechinante detrás de él.
Sonido que despertó a su hermana. era una vieja
camioneta que se estaba deteniendo para ayudarlos.
CAPÍTULO 3
“KAYSERI”
El hombre misterioso que apareció a
media carretera les ofreció ayuda
para movilizar su vehículo al pueblo
más cercano, por fortuna el pueblo
era AL COMAN, al que debían llegar.
Vicent cómo se hizo llamar remolcó el
vehículo hasta su taller donde les
ofreció la reparación.
Entre pláticas preguntó:
-¿Qué les trae por acá? ¿ya los había visto antes?-
Amara -no creo,vengo al hospital KAYSERI-.
El hombre al escuchar pauso su alegre plática y dominó
un profundo silencio. Trevor y Amara se miraron
mutuamente sorprendidos y con escalofríos dejaron que
la plática se quedara en silencio.
Al llegar a su taller, dejó el vehículo y cerró la puerta
dejándolos fuera algo confundidos.
Amara le dice a Trevor, que más tarde arreglaban la
situación, debían llegar al hospital antes de que se
hiciera tarde.
Mientras caminaban por las calles notaron ausencia de personas,
realmente no había nadie en las calles, Trevor expresa sorprendido
-!dónde está la gente, se siente extraño no ver a nadie!.
Amara pensaba en su trabajo y apurada llegan al hospital de su solicitud, su
primera impresión fue de desilusión al ver un edificio desatendido, destruido, en
muy malas condiciones al punto que no pareciera que estuviera funcionando,
Trevor expresa -¡ve a entregar tu documento, yo te esperare por aquí, quiero
conocer este lugar!- Amara -¡no creo que tarde, se ve que no hay nada que hacer
por aquí!.
Amara entró empujando la puerta
rechinante y un poco atorada, una vez
dentro todo era distinto, la luz del
interior la encandiló, su impresión fue
contraria al notar que dentro estaba
todo bien, los pasillos, puertas, pintura
y equipo nuevo, los médicos,
enfermeros y pacientes caminaban por
todas partes, ella algo intimidada
caminó hacia la recepción,
Tocó el timbre de atención y drásticamente
todas y cada una de las personas que
estaban presentes pausaron su caminar y
se quedan mirándola con profundo silencio.
-¡buenos días, busco al coordinador para
entregar mi ficha de práctica!- con una voz
tímida dirigiéndose a la recepción.
Aquella mujer miró su ficha, la miró directo a
los ojos y con la mano señaló el camino sin
decir una sola palabra, la chica nerviosa
miraba a su alrededor y el contacto de todas
esas personas le hacían sentir que no era
bien recibida, empezó a caminar con pasos
temblorosos pensando -¡que me están
viendo todos, hice algo que les desagradó!-.
Mientras Amara buscaba dentro del hospital, Trevor merodeaba los
alrededores, preguntando porqué está todo lleno de daños y arena, como si
tuviera años que no habitara gente, caminando y quitando objetos y equipo
médico abandonado logró llegar a la parte posterior del edificio.
-¡Pero qué pasó aquí, no puedo creerlo!- mirando un inmenso cementerio
lleno de lápidas con arena y maleza.
Caminando lento se acercó al
memorial de algunas tumbas y
notó algo muy extraño -¡todos
son niños!- uno tras otro leía y
leía. la cantidad era suficiente
para preocuparse, lo peor de
todo es que la fecha de
fallecimiento era en los mismos
meses, Trevor con los ojos algo
llorosos, quiso salir de ahí.
Justo en la unión del hospital y el cementerio encontró un memorial
semienterrado en la arena, el letrero llamó su atención;
preocupado, asustado y desconfiado quitó la arena del cartel.
Impactado se cayó hacia atrás con un
rostro aturdido y confundido pensando
el porqué está viendo eso:
-¡estoy soñando otra vez! ¡es una
broma!-
De cualquier forma lo primero que hizo
fue correr a buscar a su hermana.
Capítulo 4
“El pendiente”
Amara camino por varios pasillos hasta llegar
al fondo del area de pediatria, al dar unos
cuantos pasos la temperatura empezó a
descender drásticamente, el sonido de los
pasos se intensificaban y retumbaba con más
impacto. por cada paso que daba trataba de
fuera más lento para evitar el ruido; de
momento las luces del techo empezaron a
parpadear, pausó por un momento al mismo
tiempo que su piel se erizaba y sentía como
su cuerpo se paraliza. El miedo empezaba a
crecer en un mente, al mismo tiempo las
puertas de cada habitación comenzaron a
moverse.
A lo lejos se notaban niños en bata
caminando, saliendo de las
habitaciones, algunas con risas y
carcajadas y otras con gritos muy
distantes que pareciera de dolor o
tristeza. En ese momento Amara
empezó a mirar para todos lados
buscando a alguien para tranquilizar sus
pensamientos pero curiosamente no
había ningún adulto.
Al regresar su vista al frente, un pequeño
paciente la miraba fijamente a medio
pasillo tan cerca que sentía su respiración
fría y antes de poder parpadear aquel ser
liberó un grito tan fuerte y desgarrador que
la obligó a cerrar los ojos. Temblando
abrazó los documentos que llevaba en la
mano con la intención de correr. Abrió los
ojos y el niño ya no estaba. Con la
respiración agitada y el ritmo cardiaco al
borde del colapso empezó a dar pasos
apresurados.
Junto con sus pasos empezó a notar que en
las habitaciones aparecían niños en bata, con
cada paso que daba miraba hacia atrás y las
luces fallaban repentinamente, quedando en
total oscuridad por fracciones de segundo,
cada vez que volvía, aparecian más niños en
el pasillo caminando hacia ella de manera
apresurada. Las risas se hacían notorias y
cada vez más fuertes, al mismo tiempo que
los gritos y llantos. En ese momento perdió
control de sus pensamientos y empezó a
correr con los ojos desbordados en lágrimas.
-¡Ayuda! ¡alguien ayudeme! ¡dónde
están todos! ¡si es una broma, no es
graciosa!- asustada se esconde en la
única habitación con puerta, justo al
tratar de cerrarla observa como un sin
fin de niños con piel pálida corren hacia
ella, cerrando la puerta de golpe.
Totalmente a oscuras se aleja de la
puerta tapando su boca mientras
observa como decenas de manos
golpean y agitan fuertemente la
puerta. todo ruido y movimiento
desaparece, solo quedo ella en total
oscuridad llorando, resistiendo y
apretando sus labios y agitando sus
manos para no tirar nada.
con una voz baja y temblorosa repite
mientras camina.
-¡hola! ¡hay alguien!-
En respuesta un ligero lamento con
sollozo, repetitivo y lleno de dolor
comienza llenar la habitación. las
luces regresaban de manera
parpadeante y con poca fuerza al
fondo en una esquina se encontraba
lo que parecía una niña con ropa de
hospital acurrucada y meciéndose
lento mientras lloraba de tristeza.
Capítulo 5
“Azul brillante”
Lentamente Amara se acerca a la niña con la
mano extendida y hablándose en voz baja -
¡estás bien! ¡puedo ayudarte en algo!- la luz
dejó de parpadear, la niña lentamente se
levanta, sus pies se tornaban hinchados, rojos
y llenos de ampollas, su rostro se veía con los
mismo daños, justo antes de que Amara
pudiera decir algo o reaccionar la niña se
acercó bruscamente a su rostro y gritando: -
¡haz que se aleje!-
Repitiendo varias veces y cada vez más
intenso y aturdidor.
Amara empezó a sentir que de la
boca de la niña brotaba un aroma a
metal, la temperatura se incrementó
al punto que la piel parecía que se
estaba quemando. decide respirar
ondo y abrir los ojos diciendo.
-¿Qué tengo que alejar, de que
hablas?-
La niña con voz distorsionada
-¡La luz azul! ¡la luz azul!-
Susurrando en su oído.
La niña se desvanece y Amara
inmediatamente piensa en salir de
ahí, cuando abre la puerta de la
habitación todos los niños pacientes
estaban parados ahí abriendo camino.
Las paredes ya no se veían igual,
todo estaba oxidado y destruido,
estos seres con sus pies llenos de
ronchas, llagas y piel rojiza hicieron
un fila para que la chica pasara.
Lentamente avanzó pensando qué
hacer, en ese momento a lo lejos
escuchó la voz de su hermano
gritando su nombre.
Capítulo 6
“Detrás de la puerta”
-¡Amara, Amara!- gritaba Trevor entre los
pasillos oscuros. guiándose por el sonido
de pasos y lamentos susurrantes, de
pronto, se impacta con su hermana, triste,
pálida y un profundo miedo en sus ojos.
-¡Amara, estás bien,! ¡Algo no está bien
aquí! ¡tengo que decirte algo muy
importante!- Amara con su voz temblorosa
lo interrumpe - ¡lo sé, lo sé! ¡pero creo que
en el fondo lo que quieren es ayuda!-.
-tenemos que encontrar la luz azul- le dice
a trevor mientras lo mira a los ojos.
-La ¿luz azul?- de que estas hablando-
-Hay algo que tienes que ver-. susurra
Trevor.
-¡los niños, que eran pacientes de este
hospital quieren que encuentre la luz
azul!- dirigiéndose al oído, con un volumen
muy bajo.
-De eso te quiero hablar, allá afuera
encontre…-
-¡creo que si no los ayudamos no nos
dejarán salir!- le interrumpe Amara con
voz temblorosa.
Justo cuando se tomaban de la mano para
avanzar, las luces se apagaron y quedaron
en total oscuridad. -¡qué está pasando!- se
dicen mutuamente. comienzan a caminar
en la oscuridad y a los lejos se prende una
lámpara, aturdidos por el miedo deciden
caminar hacia el pasillo iluminado. cada
vez que se acercaban se apagaba dicha
lámpara y se prendía otra. caminaron por
varios pasillos tropezando con camillas,
sillas y escombro.
En el fondo del pasillo más obscuro y
tétrico, se divisaba un puerta oxidada,
con una luz peculiar de color azul
fosforecente que emanaba debajo y por
arriba. dicha puerta estaba bloqueda por
camillas, sillas y demas objetos. cada
paso quedaban anunciaba un aroma
putrefacto, un espesor en el aire con
sabor a metal y una capacidad increible
para irritar los ojos.
Trevor y Amara tomados de la mano
comienzan a escuchar una interferencia
en la bocina de su teléfono como el
ronquido de una bocina apunto de
reventar. algo preocupados retiraron los
bloqueos de la puerta y deciden entrar. Al
momento de abrirla se llena en sus ojos
un deslumbrante brillo color azul que
dañaba su vista, con los ojos irritados
tratan de observar que es lo que provoca
todo su sentir. Ahí frente a ellos estaba
una máquina de Resonancia Magnética
destruida con un líquido azul brillante
emanando por todas partes.
Capítulo 7
“La cruda verdad”
Los hermanos se miraron mutuamente notando
que sus córneas empiezan a llorar sangre, el
ardor combinado con la sangre los estaba
cegando. su piel ardía, picaba, se tornaba
escamosa y llena de quemaduras, con ampollas
tan dolorosa e insoportables, todo en un instante
que parecía irreal.
Amara -¡es una máquina de RMN!-(gritando y
moviéndose lento hacia su espalda).
-Tenemos que salir de aquí ¡ahora!- Toma a
trevor del brazo y corre desenfrenada entre la
oscuridad, entre choques y tropiezos salen del
hospital, cegados y encandilados para marcar a
la policía.
Extrañamente al recibir la llamada la
operadora contesta
-bueno, hay alguien ahí-
Amara- ¡ayudenos! mi hermano y yo
estamos en un lugar…-
La operadora escuchaba a través de la
línea una interferencia similar a la de una
radio. Al no escuchar voces decide colgar.
amara vuelve a marcar desesperada y
gritando:
-¡porque no me escucha!-
Después de unos minutos el resultado fue
el mismo una y otra vez.
Justo cuando Amara cuelga el teléfono
decepcionada y triste, al girar y mirar a
Trevor, su apariencia era totalmente
distinta. su rostro estaba golpeado, lleno
de raspones y heridas desgarradoras;
portaba una bata de hospital y con su
mirada asustada preguntaba ¿Qué
pasó?- Amara miró sus manos y también
las notó llenas de heridas de cristales,
cortadas y moretones
Mientras observaba atónita sus manos, todo a
su alrededor empezó a girar y cambiar de forma
como sueños derrumbados. Momentáneamente
saltaban a ella pequeños recuerdos de gente
queriendo ayudarle, otros en una camilla,
algunas personas poniendo una etiqueta en su
pie.
-¡Esto no es real!- expresaba Amará mientras
trataba de entender.
-Creo que sí lo es- dice Trevor tomándola de la
mano y llevándola en dirección al cementerio de
niños que estaba ubicado detrás del hospital.
Trevor se acerca a un par de lápidas,
sacude un poco de arena y le dice -Esto es
lo que encontre, por eso corrí a buscarte,
pensé que era una broma- Amara con sus
ojos cubiertos de lágrimas veía sus nombres
grabados en los memoriales de piedra.
-¡En memoria de Trevor y Amara! 1983!-
sollozando los hermanos levantan la mirada,
encontrando cientos de pacientes mirando
por las ventanas.
-¡Entonces nosotros también estamos
muertos!
En ese momento toda su realidad se
empieza a mezclar con los recuerdos,
sus visiones le mostraron la cruda
verdad.
Amara y Trevor se habían accidentado
en la carretera. El hombre que los
ayudó los llevó graves al hospital,
“vicent” el mismo hombre que acechaba
a trevor en su sueño, aquel hombre
portaba uniforme del hospital.
El entorno se vuelve retorcido y oscuro,
ahora los hermanos aparecieron en una
habitación sin ventanas, ni lámparas; la
puerta no tenía manija, lo único que
tenían era un cordón que colgaba del
techo y al moverlo sonaba una
campana. Ella triste se arrodilló
abrazándose a sí misma y empezó a
llorar con un sollozo que taladraba y
erizaba toda la piel, mientras Trevor
golpeaba y gritaba en la puerta. dando
por hecho que ahí fue donde murieron.
Al poco tiempo una unidad de emergencias llegó a la entrada del edificio y
encontrando un teléfono tirado en el suelo. Habían rastreado la señal, así que en
modo de alerta exploraron en los alrededores, algunos elementos de la policía
entraron al edificio buscando a las personas que hicieron la llamada, dentro de la
exploración encontraron la máquina de resonancia nuclear vertiendo líquido azul
brillante y contaminando por todas partes, dando aviso a las unidades de
anti-radioactividad. Durante su retirada escucharon campanas dentro del área de
la morgue. Aunque entraron, no había nada, ninguna persona. Uno de los
oficiales habla por radio a la estación explicando que el edificio está contaminado
por un aparato radiactivo y que deben dejar el lugar antes de que sufran daños
fatales. Al dueño del teléfono nunca lo encontraron ni supieron porque la llamada
surgió de ese lugar.
El pueblo se había abandonado hace 6 años por razones
desconocidas, hasta ese día que las unidades de radiación llegaron
gracias a la llamada de procedencia desconocida.
Aquel edificio se quedó intacto, y su
paso quedó prohibido por las
autoridades por el riesgo de
radiación, nada se pudo sacar,la
máquina y la camioneta del hombre
llamado vicent fue enterrada por
registros de radiación y fichado
como el causante de que la
radiación por cobalto 60 se
desatara.
Durante ese tiempo cientos de pacientes
del hospital fallecieron de razones que
nunca se pudieron comprobar, así como
personal y gente del pueblo enfermaron.
razón que los había obligado a
abandonar el pueblo.
en el interrogatorio de vicent, narro la
razón de su responsabilidad, la cual
detalló que llevaba la máquina hacia el
hospital cuando tuvo un choque con otro
vehículo, trató de ayudar a los jóvenes
lesionados de gravedad y después dejó
la máquina en el almacén sin percatarse
de los daños en el aparato.
La estacion de policia recibe cada año, el mismo dia, a la misma hora una
llamada telefónica proveniente desde el mismo lugar del hospital.
Cada determinado tiempo las personas aseguran ver un vehículo en la
carretera con dos jóvenes que desaparece con un fuerte sonido de
campanas e interferencia de radio.
“BASADO EN HECHOS REALES”
ESTE LIBRO DE SUSPENSO ES RESULTADO DEL TRABAJO EN
CONJUNTO DE LOS ALUMNOS DE SEXTO GRADO, COMO MUESTRA DE
INGENIO, CREATIVIDAD Y DEDICACIÓN.
“LAS ESPERANZA ES UNA COSA BUENA, QUIZÁ LA MEJOR DE TODAS,
Y LAS COSAS BUENAS NUNCA MUEREN”