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Literatura Digital
El hipertexto ofrece nuevas oportunidades para los estudios de literatura comparada al permitir un enfoque más amplio y contextualizado de los textos. A través de herramientas digitales, los académicos pueden explorar conexiones entre obras literarias de diversas tradiciones, superando limitaciones del estudio impreso. Esta tecnología no solo transforma la forma en que se accede a la información, sino que también redefine la escritura y la colaboración en el ámbito académico.
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Literatura Digital
El hipertexto ofrece nuevas oportunidades para los estudios de literatura comparada al permitir un enfoque más amplio y contextualizado de los textos. A través de herramientas digitales, los académicos pueden explorar conexiones entre obras literarias de diversas tradiciones, superando limitaciones del estudio impreso. Esta tecnología no solo transforma la forma en que se accede a la información, sino que también redefine la escritura y la colaboración en el ámbito académico.
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LITERATURA COMPARADA
DEL TEXTO AL HIPERTEXTO,
O ¢QUE PUEDEN OFRECER LOS MEDIOS
ELECTRONICOS A LA DISCIPLINA?*
George P. Landow
Universidad de Brown
El hipertexto no sélo tiene potencial para permitir los enfo-
ques normalmente utilizados por el comparatista, sino que tam-
bién ofrece formas de remediar un punto débil de los estudios
comparatistas. E] campo de la literatura comparada ha sido
criticado a menudo, a veces con razén, por especialistas en
literaturas nacionales por proceder con un conocimiento in-
adecuado de los contextos locales, incluyendo los contextos
politicos y sociales, las tradiciones, y los cambios de referen-
cia. Los hipermedia ofrecen la manera de llevar a cabo estu-
dios comparativos tradicionales a la vez que enmarcan los tex-
tos en un espectro de contextos mucho mds amplio de lo que
antes fuera posible. Por supuesto que la realizacién de este
potencial no es algo que ocurra automaticamente por el mero
hecho de usar Internet u otro entorno hipermedia: los acadé-
micos deben ser conscientes de estar escribiendo con la cons-
tataci6n permanente de la existencia de otros textos, lo que
significa que en la practica se encontrarén trabajando bajo
nuevas formas de colaboraci6n, tanto intencionadas como no.
Estas nuevas formas de escritura y colaboraci6n nos recuer-
dan que las tecnologfas digitales de la informacién, y en con-
creto una forma de ellas conocida como hipertexto, ofrecen la
posibilidad de formas completamente nuevas de literatura y
de distintos modos de hablar sobre ella o dentro de ella.
* Traduccién de Marfa Goicoechea.
331. Formas que pueden tomar los estudios comparatistas
en conjuncién con los medios digitales
Si se considera la relacién entre la textualidad digital y las
tecnologias que la sostienen, uno se da cuenta de que puede adop-
tar al menos una media docena de formas:
1. Corpora lingiiisticos, diccionarios, enciclopedias, concor-
dancias, rimarii y otras herramientas y obras de referencia en
forma digital, hayan o no aparecido originalmente en forma
impresa. Estas obras de referencia digitales tanto si se trata de
uno de tantos diccionarios y enciclopedias escritos en su origen
para un entorno impreso y que ahora se halla accesible en la
Red, como si se trata de formas nuevas, como Wikipedia, ofrecen
una ventaja indiscutible sobre su equivalente impreso: un acce-
so sorprendentemente rapido a grandes cantidades de informa-
cién a menudo dificiles de manejar.
2. Versiones digitales de textos principales y de comentarios
criticos y eruditos que fueron escritos originalmente para la im-
prenta y que preservan en lo posible la forma original de la obra
impresa. El proyecto Gutenberg es la fuente mejor conocida para
este tipo de textos. En el mejor de los casos estas obras utilizan
lenguajes de marcado, como combinaciones de los estandares
XML y TEI (Text Encoding Initiative), adaptados al texto indivi-
dual. Aqui el valor de la digitalizaci6n se muestra en la economia
y comodidad del almacenamiento, la busqueda y el uso en co-
mun de los textos. Esta digitalizacién de obras impresas tiene
especial valor cuando se trata de obras raras y dificiles de conse-
guir. Por citar un ejemplo de un trabajo pionero en este sentido:
el Proyecto de Mujeres Escritoras de la Universidad de Brown,
que se propone conservar y marcar todo lo escrito por mujeres
en lengua inglesa desde sus origenes hasta 1830, ya ha tenido su
repercusi6n en la historia literaria.
3. Estudios de literatura digital no-hipertextual, incluyendo
en este apartado: a) textos estaticos con imagenes en movimien-
to, como la obra de Christy Sheffield Sanford, Safara in the Be-
ginning (1996); b) texto animado, desde las versiones animadas
de Maxine Fung de la obra de Brecht, Mi hermano fue un piloto
(1994), y la elegante Branded de Kate Pullinger y Talan Memmot,
ala Interpoesia: Poesia Hipermedia Interativa (1998) de Philadel-
34pho Menezes y Wilton Azevedo, y la obra de Camille Utterbach,
Text Rain; c) texto sensible a las acciones de los lectores, los cua-
les le hacen aparecer, desaparecer o ser reemplazado por otros
textos, como la obra de Robert Kendall, A Life Set for Two, Fast
City de Don Bosco, y Universe de Stephanie Strickland; texto
cronometrado, como el Hegirascope de Stuart Moulthrop; d) tex-
to generado por el ordenador; y e) texto en movimiento e inte-
ractivo en entornos de realidad virtual, como Screen (2005) de
Noah Wardip-Fruin, Andrew McClain, Shawn Greenlee, Robert
Coover y Josh Carroll.
4, Pasando al hipertexto: las ediciones y archivos hipertex-
tuales de obras impresas, tanto de textos principales como se-
cundarios, van desde las dos docenas de traducciones de obras
de erudicién incluidas en la pagina Victorian Web a los archivos
como'el Rossetti Archive de Jerome J. McGann, el Boccaccio Web
de Massimo Riva, pasando por la traduccién de Phil Gyford de
Eldiario de Samuel Pepys, convertido en un blog con anotacio-
nes de autoria multiple.
5. Estudios sobre obras impresas escritos en formato hiper-
textual. Estos pueden ir desde la tesis pionera de Barry Fishman
escrita en 1990 utilizando el programa IRIS Intermedia hasta
mis ensayos sobre Thomas Hughes y Thomas Arnold, que se en-
cuentran en la pagina Victorian Web (2006).
6. Estudios —articulos y libros— que nacen inicialmente para
su publicacion impresa pero tratan de las literaturas digitales en
dos o mas lenguas, como es el capitulo «Reconfiguring narrati-
ve» que aparece en las distintas versiones que hay de mi obra
Hypertext 3.0 (1992, 1997, 2006).
7, Estudios digitales, pero no hipertextuales, publicados en
cualquier medio electrénico transferible (disquette, DVD) 0 en
Internet sobre literatura digital en dos o mds lenguas, como son
las secciones de la pagina The Cyberspace, Hypertext, and Critical
Theory Web dedicada a las discusiones generadas en torno a las
obras de Michael Joyce y Shelley Jackson, Afternoon y Patchwork
Girl, respectivamente (desde 1990 hasta hoy).
8. Estudios compuestos en hipertexto sobre la literatura digi-
talen dos o mas lenguas. Estos pueden ser tanto ensayos hipertex-
tuales independientes —esto es, aquellos que no estan disponibles
a partir del texto comentado, como es el caso de la obra de Steve
Cook, Inflections: Writing as Virus, Hypertext as Meme (1996)—
35como aquellos que estan enlazados al mismo texto al que hacen
referencia. Como la forma dominante de hipertexto es la Red, la
cual, al igual que el texto impreso, es sélo de lectura y no tiene la
forma de lectura y escritura ideada por Nelson y otros, existen
pocos ejemplos de este tipo de escritura critica en la que el hiper-
texto surge del propio texto comentado, aunque ya por el afio 1990
mis estudiantes crearon textos de este tipo en Intermedia, Storys-
pace y HTML en forma de criticas al trabajo de otros compafieros
en clases que se estructuraban como talleres de escritura.
2. Enlace-y-nodo frente al texto expandible
La textualidad electrénica tiene dos formas principales de par-
ticular relevancia para los estudios literarios tanto comparatistas
como de otros tipos. La primera forma est4 compuesta de enlaces
y nodos los cuales crean una estructura en forma de red (el hiper-
texto de enlace-y-nodo comtin en Internet, en blogs y Wikis), y la
segunda en la que los textos se expanden, revelando informacién
adicional oculta en medio del texto (el texto expandible de Ted
Nelson). En cada caso apreciamos que este modo de textualidad
esta caracterizado por nuevas formas de conectividad, las cuales
tienen un valor especial para la literatura comparada, una disci-
plina cuyas premisas tienen que ver con conectar textos, géneros,
modos y movimientos de distintas literaturas.
3. Cuatro modos o géneros hipertextuales
Si consideramos los hipermedia no desde Ja posicién venta-
josa del disefio de software sino desde el punto de vista de su uso
o aplicacién, vemos que hay al menos cuatro formas fundamen-
talmente diferentes:
1. Los hipermedia de referencia (diccionarios, enciplope-
dias, manuales de reparacién) en los que las conexiones se ha-
cen de manera practicamente automAtica o computacional.
También son formas esencialmente fijadas, y completas cuan-
do se terminan.
2. Los hipermedia para la ensefianza de idiomas.
363. Los hipermedia académicos, criticos o diddcticos en los
que: a) los enlaces ofrecen mucho més que las herramientas de
btisqueda ya que normalmente implican un conocimiento espe-
cializado; b) la gran parte de las conexiones es subjetiva (0 sea,
no puede ser generada de manera automiatica); c) el texto siem-
pre esta abierto y en proceso de cambio; d) uno debe encontrar
modos de evitar que el lector se pierda en el espacio electrénico.
4. Los hipermedia literarios y art{sticos, los cuales son experi-
mentales y puede que hagan un uso a gran escala de la desorienta-
cién. Son casi por completo diferentes de los hipermedia acadé-
micos, criticos y diddcticos, aunque algunas obras como Patchwork
Girl de Shelley Jackson incluyen un nimero sustancial de nodos
consistentes en citas de obras de erudicién de origen impreso.
Nuestro tema tiene que ver con la tercera forma, esto es, los
hipermedia de erudicién y critica, lo que incluye tanto ediciones
electrénicas de textos impresos como su frecuente uso en la en-
sefanza. Propongo comenzar con unos cuantos comentarios
acerca de aquellos aspectos de los medios y textos digitales que
los diferencian de la tecnologfa impresa y de la visién de mundo
que la imprenta cred, y que atin sigue fomentando. A continua-
ci6n, discutiré dos tipos de hipermedia muy relevantes, obser
vando el modo en que cada uno de ellos tiene que ver con el
estudio de la literatura comparada como disciplina académica y
critica. Esta forma del medio digital conocida como hipertexto
puede parecer particularmente id6énea para una disciplina como
la literatura comparada, al igual que para la crftica interart{sti-
ca, ya que este tipo de estudios comparatistas requieren conecti-
vidad —o sea, el rasgo caracteristico de los hipermedia. Siempre
que los estudios comparatistas escogen tres 0 mas textos como
su tema de estudio, la investigacién necesariamente se encuen-
tra con relaciones textuales que adoptan la forma de una red, y
las redes constituyen la base de los engranajes de los hiperme-
dia, tanto en mAquinas individuales —documentos y entornos
hipertextuales en ordenadores aislados— como en los hiperme-
dia a gran escala, como el que encontramos en Internet.
En primer lugar, un comentario crucial entre paréntesis: te-
nemos que recordarnos a nosotros mismos que siempre que nos
movamos més alla del libro, ese movimiento no implica un mo-
yvimiento que va de lo natural o humano a algo artificial —de la
37naturaleza a la tecnologia— ya que la escritura, y la imprenta, y
los libros son de lo mas tecnolégico que se puede encontrar. Los
libros, después de todo, son mdquinas de ensefianza y comuni-
cacién. Por tanto, si nos encontramos en un periodo de cambios
tecnoldgicos y culturales fundamentales andlogo a la revolucién
Gutenberg, lo menos que podemos hacer es recordar que los
libros impresos también son tecnologia.
Por primera vez en siglos nos encontramos en posicién de
ver un libro como antinatural, como una innovacién tecnolégica
casi milagrosa, y no como algo intrinseca e inevitablemente hu-
mano. Utilizando la terminologia de Derrida, hemos descentra-
do el libro. En otras palabras, nos encontramos en la posicién de
percibir el libro como tecnolégico. El gran valor que este recono-
cimiento tiene para nuestros presentes intereses yace en el he-
cho de que nos recuerda que computerizar nuestras universida-
des no significa convertirlas en mds tecnoldégicas o en afiadir
una tecnologia de algtin modo extrafia a su espiritu esencial. Por
decirlo de otro modo, la informacién digital es tan sdlo la ultima
tecnologfa en dar forma a una instituci6n que, como Carlyle nos
recuerda, es a su vez una forma de tecnologia —un mecanis-
mo— que ha sido desde antafio influenciada por aquellas tecno-
logfas de las que depende.
Volviendo al hipertexto, el hipertexto enlace-y-nodo requiere
dos elementos bdsicos: un texto digital (el cual abarca tanto pa-
labra como imagen) y una red. Esta tecnologia de la informa-
cion tiene una especial importancia para los estudios humanisti-
cos por la simple raz6n de que siempre ha tenido que ver con
redes. Por tanto, los lectores que comparan el Paraiso perdido de
Milton con otros poemas épicos y con textos anteriores y poste-
riores, llevan en sus mentes, digamos, la manera en que la llama-
da del poeta a su musa entremezcla los momentos de inspira-
cién del Antiguo Testamento con las invocaciones tradicionales
de Homero, Virgilio y Dante. Presentado en forma de diagrama,
este ejemplo toma ya la forma de una red, la cual se va haciendo
mas compleja a medida que las yuxtaposiciones y las conexiones
van teniendo lugar. Pero, ¢dénde esta esta red? Al igual que un
documento en la Red que los lectores perciben como un nexo
con enlaces a muchos otros textos, esta red del academicismo
tradicional es virtual. Existe en la mente del estudioso, mientras
que el hipertexto electrénico, una forma reciente de memoria
38prostética, existe en el espacio electrénico como cédigos compu-
tacionales facilmente reproducibles que crean una nueva forma
de escritura. Los hipermedia son una forma de escritura que
incluye tanto los textos de anteriores medios de escritura como
una forma de dibujar —escribir— las conexiones entre ellos. Es
nexografica y, por tanto, la escritura que surja desde dentro de
este medio o que lo utilice puede ser concebida como nexografi-
ca. Vannevar Bush, que concibié lo que Ted Nelson nos ha ense-
fiado a llamar hipertexto a mediados de los afios treinta, no puso
el énfasis en nexos y enlaces del modo en que lo hacen muchos
de los posteriores pensadores sobre el tema. En lugar de ello, lo
que él propuso fue que el trabajador del conocimiento (é] era
ingeniero de profesidn), al leer un texto utilizando lo que era
entonces la ultima tecnologia —el microfilm—, pudiera hacer
un registro de las conexiones descubiertas entre distintos textos
y distintas secciones del mismo texto. Ese registro, como algu-
nos de los sofisticados hipermedia posteriores, como Interme-
dia y Multicosm, almacenaba estas rutas de lectura en un lugar
separado fuera del texto. Este tipo de sistema hipertextual lla-
mado abierto tiene dos caracteristicas: la primera, permite a los
autores registrar y compartir estas rutas de lectura (o cadenas
de enlaces) con otros que tengan los mismos textos. La segunda,
permite a un ntimero indefinido de lectores registrar y compar-
tir sus propias lecturas del mismo texto en la forma de estas
rutas reproducibles. Por tanto, la escritura especializada 0 aca-
démica, segin Bush, adquiere la forma de un registro de co-
nexiones. Bush ha afiadido una nueva dimension a la escritura,
una que reduce los argumentos a las cadenas de conexiones.
Los hipermedia del tipo académico y otros requieren dos co-
sas: texto digital virtual y redes que adquieren la forma de una
coleccién de enlaces que conectan las mdquinas en las que dicho
texto digital reside. Todos los efectos caracteristicos de la com-
putacién sobre las humanidades derivan del hecho de que la com-
putacion almacena informacién en cédigos electrénicos mas que
en marcas fisicas sobre una superficie ffsica. Por primera vez, la
escritura, que siempre habia tenido que ver con marcas fisicas
sobre una superficie ffisica, toma a cambio la forma de cédigos
electrénicos, y este cambio de la tinta al cédigo electrénico —lo
que Jean Baudrillard llama el cambio de lo «tactil» alo «digital»
(115)— produce una tecnologia de la informacién que combina
39estabilidad con flexibilidad, orden con accesibilidad, pero a un
precio. Utilizando la terminologfa de Diane Balestri, podemos
decir que todos los medios anteriores tomaron la forma de texto
duro (citado en el Softvideography de Miles); la informatica pro-
duce texto blando y este cambio fundamental, como todos los
avances en la tecnologia de la informacién, viene con ganancias
y pérdidas. Por ejemplo, aunque la escritura electrénica tiene la
multiplicidad de la imprenta, no tiene la estabilidad —y por ende
la fiabilidad— del texto escrito o impreso.
Este cambio fundamental de lo tactil a lo digital, de lo fisico
al cédigo, y de los medios duros a los blandos, produce un texto
con cualidades distintivas. En primer lugar, ya que el procesa-
miento electrénico de textos es un asunto que tiene que ver con
manipular cédigos informaticos, todos los textos que el lector-
escritor encuentra en la pantalla son textos virtuales. Segtin el
Oxford English Dictionary, «virtual» es aquello «que lo es en esen-
cia o efecto, aunque no formal o realmente, siendo admitido el
ser llamado por el nombre en tanto y cuanto se refiera al efecto o
resultado», y en el campo de la informatica, lo virtual se refiere a
algo que «no existe fisicamente como tal pero que la programa-
cién hace aparecer como si lo hiciera desde el punto de vista del
programa o usuario». Todos los textos con los que el lector o
escritor se encuentra en la pantalla del ordenador existen en una
version creada especificamente para ellos, mientras que una ver-
sién electrénica primaria reside en la memoria del ordenador.
Por tanto, uno trabaja sobre una copia electrénica hasta el mo-
mento en que ambas versiones convergen cuando el escritor pide
al ordenador que «guarde» una versidn del texto colocandola en
su memoria. En este momento el texto en pantalla y el texto en la
memoria del ordenador coinciden por breves instantes, pero el
lector siempre encuentra una imagen virtual del texto almacena-
do y no la versi6n original propiamente dicha; de hecho, en des-
cripciones del procesamiento de texto electrénico, estos térmi-
nos y distinciones no tienen mucho sentido.
Otro paréntesis: habiendo destacado la gran importancia que
tiene la virtualidad desmaterializada para la naturaleza del texto
digital, uno debe destacar que nuestra experiencia del texto siem-
pre requiere de las condiciones fisicas, materiales, del aparato
informatico que necesitamos para leerlo. El] tamafio de los mo-
nitores, el cambio de resolucién de la pantalla de escala de grises
40a color, Ja portabilidad de los ordenadores y nuestra distancia
fisica de las pantallas ejercen una gran diferencia en el tipo de
textos que podemos leer y escribir (ver «What's a critic to Do?» y
«Connected Images», 82).
Volviendo al tema del texto electrénico, esa existencia basada
enlos cédigos, que hace que el texto electrénico sea virtual, tam-
biénle hace ser infinitamente variable. Si uno cambia el cédigo,
cambia el texto. El texto digital puede ser duplicado ad infinitum
sin apenas ningun coste o gasto de energfa. Duplica el cédigo, el
texto se duplica —esto es cierto no sélo para el texto alfabético.
sino también para. las im4genes (0 las imagenes de textos). Por-
que los cédigos que constituyen el texto electr6énico pueden mo-
verse a gran velocidad a través de las redes, tanto en el Ambito.
local dentro de una organizacién como en Internet, creando las
condiciones para nuevas formas de comunicacién académica 0
de-otro tipo. Antes de la computacién en red, la comunicacién.
entre estudiosos se basaba en mover las marcas fisicas que se
hab{an hecho sobre una superficie de un lugar a otro con el con-
siguiente gasto de tiempo y de dinero que ese movimiento nece-
sitase. La comunicacié6n electrénica en red reduce hasta tal pun-
tolaescala de tiempo de mover informaci6n textual que produce
nuevas formas de textualidad. Del mismo modo que transfor-
mar un texto impreso en cédigo electrénico ha transformado
radicalmente la escala temporal implicada en la manipulaci6én
de los textos, también ha transformado la escala temporal para
compartirlos. La comunicaci6n electrénica en red no sdélo ha
acelerado de manera dramatica la comunicacién entre eruditos
sino que también ha creado de manera rapid{sima versiones ac-
cesibles de formas de erudicién del pasado, como son las revis-
tas cientfficas en linea revisadas por comités de pares, y nuevas
formas de erudicién, como son los foros, los chats, los blogs, y
los mensajes instant4neos (IRC) (véase Landow, «Electronic Con-
ferences», 350). En entornos conectados por redes, los usuarios
también perciben el texto electrénico como si éste fuera inde-
pendiente de una localizacién, ya que independientemente de
dénde esté almacenado el texto en su realidad fisica, los usua-
rios lo viven como si estuviera allf, en sus ordenadores. Por ulti-
mo, el texto electrénico se puede «enredar», siempre se puede
conectar a redes electr6nicas —de ahi que tengamos el hipertex-
to y la Red de redes.
4lUn sistema hipertextual completo, a diferencia de un libro y
de las primeras aproximaciones al hipertexto disponibles —Hy-
percard™, Guide™, incluida la versi6n actual de Internet (salvo
los blogs)— ofrece al lector y al escritor el mismo entorno. Por
tanto, al abrir el programa de procesamiento de textos 0 editor,
como se le llama, puedes tomar notas o puedes escribir en con-
tra de mis interpretaciones, contra mi texto. Aunque no puedas
cambiar mi texto, puedes escribir una respuesta y después unir-
la a mi documento. Asj has lefdo el texto legible (Barthes «rea-
derly text») de distintas formas que no son posibles con un libro:
has escogido tu ruta de lectura y ya que tu, como el resto de los
lectores, has escogido una ruta individualizada, la versién hiper-
textual de este ensayo tomara muchas formas diferentes, quiza
sugiriendo los valores de rutas alternativas y probablemente de-
dicando menos espacio en el texto principal a las citas. Puede
que también hayas empezado a tomar notas 0 a escribir respues-
tas al texto segtin vas leyendo, algunas de ellas adoptaran la for-
ma de textos que apoyan 0 contradicen las interpretaciones pro-
puestas por mis textos.
Cuando uno revisa la historia de literaturas antiguas o de la
cultura popular reciente, se da cuenta de que la figura del lector
como-escritor no parece extrafia en absoluto, especialmente cuan-
do la teorfa cultural cldsica y neoclasica incentivaba a los escrito-
res ne6fitos a que aprendieran su oficio leyendo a Jos maestros y
luego trataran conscientemente de imitarles. Cualquiera que haya
recibido un curso de cultura general sabra que Virgilio modesta-
mente leyé y reescribié a Homero, y que Dante ley6 y reescribié
tanto a Homero como a Virgilio, y que Milton continud con la
tradicién. Lectores especialmente activos como éstos han ido apa-
reciendo a través de los dos tltimos siglos: Graham Swift y su
Waterland (1983), y Peter Carey y su Jack Maggs (1997), por ejem-
plo, ambos reescriben Grandes Esperanzas de Dickens. (Una ver-
sidn hipertextual de este ensayo formaria enlaces con una serie de
ensayos de varios autores sobre estas relaciones.)
Ya existen adaptaciones en forma hipertextual de poesfa, fic-
ci6n y otros materiales que fueron concebidos originalmente para
la tecnologia del libro. La forma mas sencilla y limitada de estas
adaptaciones conserva el texto lineal, con su orden y estabilidad,
y luego incluye a modo de apéndices distintos tipos de texto,
incluyendo los comentarios criticos, las variantes textuales y tex-
42tos cronolégicamente anteriores y posteriores. Los hipertextos
que utilizan un solo texto, creado en su origen para su disemina-
cién impresa, como el eje férreo sobre el que colgar anotaciones
y comentarios, aparecen en las habituales presentaciones educa-
tivas y eruditas de textos literarios canénicos. Estos son produc-
tos tipicos de un uso de los hipermedia en estado de transicién,
muy titiles a la hora de facilitar la lectura y la busqueda dentro
dela obra impresa —pero que no son muy hipertextuales, ya que
no sacan partido de las cualidades fundamentales del medio.
4. Ejemplos de estudios de Literatura Comparada
hipertextualizados
Vamos a comparar un articulo académico estandar con lo
que seria una version hipertextual. Hace casi cuatro décadas
publiqué «Ruskin and Baudelaire on Art and Artist», un ensayo
cuyo principal tema de interés recae en el hecho de que dos hom-
bres tan completamente diferentes hubieran creado de manera
independiente unos retratos idénticos de un artista y poeta im-
pasible como medio de solucionar los problemas que el senti-
mentalismo y egoismo roméantico producen en el poeta, pintor y
critico. Un segundo punto de interés aparece en las igualmente
inesperadas fuentes que cada uno de ellos toma para su ideal de
artista y poeta: los cuadernos no publicados de Ruskin indican
que al primero le vino Ja idea con Balzac, jmientras que Baude-
laire cita a Emerson! Este intercambio tan inverosimil de ideas
es un anuncio excelente del método comparatista, ya que de-
muestra que los criticos que se limitan a una sola literatura na-
cional crean una visién muy distorsionada del desarrollo de au-
tores individuales. Volviendo a mi ensayo, éste supone un buen
punto de partida ya que adopta la forma de una simple oposi-
cién binaria. Asf que, ¢qué pinta tendria una versién hipertex-
tual del mismo? {Qué ocurre cuando cosificamos las conexiones
que lo componen, como a cualquier texto critico o académico,
un nodo en una red? Impreso, este articulo bastante comtin pue-
de existir en solitario, y los inicos gestos que apuntan mas alla
de él son menciones a otros textos y notas a pie de pagina apor-
tando informacion adicional. Su forma hipertextual, sin embar-
go, se aproxima al ideal de texto de Barthes, en el cual:
43Las redes (réseaux) son muchas e interaccionan, sin que una de
ellas sea capaz de sobrepasar al resto; este texto es una galaxia
de significantes, no una estructura de significados; no tiene prin-
cipio; es irreversible; accedemos a él por varias entradas, sin que
ninguna de ellas pueda ser declarada con autoridad ja principal;
los cédigos que moviliza se extienden tan lejos como alcanza la
vista, son indeterminables...; los sistemas de significado pueden
dominar este texto absolutamente plural, pero su nimero nunca
se cierra, basado como esté en la infinitud del lenguaje [Traduc-
cién al espafiol del propio traductor. Enfasis en el original; S/Z,
5-6 (traduccién inglesa); 11-12 (francés)].
La naturaleza digital (no la hipertextual) del articulo permite
la insercién de imagenes, como el retrato de Ruskin o los cua-
dros mencionados, lo que hubiera sido impracticable desde el
punto de vista econdmico en la versién impresa. Los enlaces hi-
pertextuales, sin embargo, permiten al lector un acceso casi ins-
tantaneo al material sobre J.M.W. Tumer, incluyendo reproduc-
ciones y la discusién de Ruskin sobre su trabajo. Del mismo modo,
cuando se llega a la aseveraci6én de que cada hombre formulé
«una versi6én romantica del principio de ut pictura poesis», los
lectores —si lo desean— pueden dejar el ensayo sobre Ruskin y
Baudelaire y leer una historia ampliada de la teorfa interartisti-
ca anterior, y lo mismo ocurre con temas como «lo sublime», la
«simpatfa» y la «falacia patética», Jos cuales se convierten en
anclajes o puntos finales de los recorridos que llevan a ensayos
sobre estos temas. Ademas, si uno tuviera acceso a la versién
electrénica de los textos citados a lo largo de la argumenta-
cién, podria examinar de manera rApida y sencilla el contexto
original de las citas y leer, por ejemplo, la frase inmediatamente
anterior y la posterior de la que yo he citado.
Este sencillo ejercicio de trasladar un articulo impreso al en-
torno hipermedia —hipermedia porque también incluye ima-
gen— tiene varios resultados obvios: el primero de los cuales es
que, aunque su versién electrénica hace disponible al momento
mucha mas informacién que antes, produciendo de este modo
un trabajo académico de mayor calidad y riqueza, este acceso a
informaci6n adicional paradéjicamente lo descentra y lo hace
menos importante, facilitando al lector la salida hacia otros tex-
tos. Uno puede, por ejemplo, empezar por mi cita de Baudelaire,
seguir hacia el texto completo de donde Ja extraje y luego encon-
4atrara Baudelaire mucho mas interesante que a Landow y, quiza
sin tomar una decisién conscientemente, terminar leyendo a Bau-
delaire en detalle en lugar de mi ensayo. Versiones hipermedia
de articulos y ensayos convencionales escritos originalmente en
forma electrénica ofrecen tanto la posibilidad de aportar citas a
distintos niveles, esto es, uno puede citar, como hacemos ahora,
una palabra, una frase, o un pasaje y luego aportar al otro lado
del enlace aquellos parrafos que funcionan como su contexto
mas inmediato, tras lo cual uno puede utilizar otro enlace como
umbral del texto completo. También se pueden aportar enlaces
al trabajo anterior de uno y a aquél de otros autores, de este
modo se puede situar un argumento de modo firme en el contex-
to del discurso académico anterior y contempordaneo. Al hacer
esto uno aporta una visién més precisa, aunque obviamente
menos natcisista, de la relacién entre los propios textos de uno y
los de los demas. Los hipermedia, en otras palabras, ofrecen una
vision mucho mas precisa que la imprenta de la naturaleza de la
colaboracién académica, de sus fuentes y confluencias.
5. Texto expandible
Tras haber echado un vistazo a la relacién entre los estudios
comparatistas y el, por ahora, convencional hipertexto enlace-y-
nodo, vamos a examinar una forma menos comtin para ver su
posible utilidad para la literatura comparada. Ted Nelson pro-
puso una alternativa al formato enlace-y-nodo que bautiz6 como
«texto expandible». Segtin expuso en su obra Computer Lib/Dream
Machines (1974), «Esta forma de hipertexto es facil de usar sin
perderse [...] Entre las frases aparecen espacios; de esos huecos
surgen nuevas palabras y frases, de una en una [...] El texto ex-
pandible se almacena como una corriente de texto con afiadi-
dos, programados para aparecer y desaparecer segtin el nivel
deseado».! Comparemos la experiencia del lector leyendo el tex-
to expandible con la lectura de la Red. Cuando uno sigue un
enlace en Internet, pueden ocurrir dos cosas: bien el texto pre-
1. En inglés en el original: «this form of hypertext is easy to use without getting lost
L..] Gaps appear between phrases; new words and phrases pop into the gaps, an item at
atime [...] The stretchtext is stored as a text stream with extras, coded to pop in and pop
out at the desired altitudes» (315).
45sente desaparece y es reemplazado por uno nuevo, 0 bien el tex-
to de destino se abre en una nueva ventana. La mayoria de los
buscadores siguen e] paradigma del reemplazo con la posible
desorientacién que esto conlleva; mientras que otros entornos
hipertextuales al margen de la Red, como Storyspace, y Micro-
cosm, promueven las ventanas multiples. El texto expandible,
que adopta un enfoque distinto hacia la hipertextualidad, hace
lo que su nombre sugiere, expandiendo y contrayendo el texto
cuando el lector activa una zona marcada. A modo de ejemplo,
veamos una sola frase de un documento basado en mi ensayo
sobre Ruskin que hice utilizando el texto expandible para la Red
de Nicholas Friesner. Lo primero que uno encuentra es lo si-
guiente: «The parallels, the convergences, what Henri Lemaitre,
an editor of Baudelaire, calls the “résonances analogues” (lxix) in
the art criticism of Ruskin and Baudelaire are many and interes-
ting. To begin with, Ruskin and Baudelaire each defend a great
colourist, Turner and Delacroix». Al seleccionar «Turner», el tex-
to se expande, en esa misma palabra, produciendo «Turner, who
was one the most attacked and yet, paradoxically, the most eco-
nomically successful painter of his age» y, pinchando en este tl-
timo sintagma, se expande de nuevo: «including his conception
of painterly genres working in several styles, some conservative
and others radical, so that wealthy collectors with vastly diffe-
rent tastes purchased his work». Si se desea proseguir con otra
parte de Ja discusi6n se pincha en la parte expandida, que vuelve
a esconderse, momento en el cual uno puede leer en mds profun-
didad, por asf decirlo, sobre Ruskin.
Antes de continuar con esta narraci6n sobre la lectura de una
traduccién a texto expandible de un ensayo escrito en un princi-
pio para su publicacién impresa, hagamos una pausa para re-
flexionar sobre las implicaciones de lo que hemos encontrado
hasta ahora. Como explico en Hypertext 3.0.:
Una de las mas importantes caracterfsticas distintivas del texto
expandible proviene del modo en que hace que el nuevo texto apa-
rezca enmarcado dentro de) viejo: el texto expandible no frag-
menta el texto como otros tipos de hipermedia. Por el contrario,
mantiene el texto en la pantalla a modo de contexto incluso des-
pués de que se haya activado la palabra o frase que sirve de an-
cla. El expandir el texto provee una incorporacién perceptiva
inmediata entre el texto expandido y el texto del que proviene el
46enlace. En efecto, el texto desde el que partimos deviene contex-
to, 0 siempre muestra su car4cter contextual, a medida que se
afiade nuevo texto; o mas bien, el texto anterior permanece mien-
tras que aparece el nuevo, al que sirve de contexto. Esta conver-
sién de texto en contexto para otros textos puede verse de modo
més abstracto en cualquier medio textual, pero el texto expandi-
ble toma esta nocién de manera literal.
La experiencia de usar esta herramienta demuestra que en al-
gunias situaciones el texto expandible tiene ventajas sobre el hiper-
texto enlace-y-nodo; aunque en otros casos es este hipertexto enla-
ce-y-nodo el que funciona mejor. Una gran ventaja del texto expan-
dible surge del hecho de que el texto y las imagenes ocultos estan
ya presentes, aunque no visibles, cuando el buscador carga el ar-
chivo HTML, asf que aparecen inmediatamente cuando el texto se
expande. Tiene la ventaja para los estudios comparatistas de ofre-
cer al lector un modo de acceder a las traducciones de las citas de
manera prdctica y discreta, asi como a los pasajes en el lenguaje
original de pasajes traducidos y ejemplos paralelos.
Ademis, el nuevo pasaje que revela el texto expandible tam-
bién se contrae inmediatamente, ofreciendo de este modo dos
ventajas reales: la primera, porque al aparecer el nuevo texto en
inmediata proximidad al texto que uno estaba leyendo antes de
activar el texto expandible, los lectores no experimentan el tipo
de desorientacién que puede acontecer al seguir un enlace. La
segunda, la propia velocidad con la que el texto expandible apa-
rece anima al lector a explorar las zonas expandibles para ver si
verdaderamente quiere la informacién adicional que se ofrece,
de modo que el efecto es que los lectores sienten que tienen un
mayor control sobre la obtencién de informacion.
Esta forma de texto electr6nico obviamente ofrece una for-
ma de incorporar definiciones, explicaciones breves y anotacio-
nes tipo glosario. De hecho, una segunda o incluso tercera capa
de texto expandible funciona mejor que el paradigma de venta-
nas auto-excluyentes para informacién més detallada directa-
mente relacionada con la palabra clave original. Por supuesto
que este enfoque también tiene desventajas y hay situaciones o
usos para los que no parece apropiado. Una de las desventajas
que no sufre el claramente separador hipertexto enlace-y-nodo,
surge cuando uno expande informacidén secundaria: la lectura
de una secuencia de pasajes cada vez mas detallados sobre el
tema principal puede hacer que el lector se desoriente cuando
47regrese al pasaje en su forma original al encoger el texto. En este
caso la erftica ocasional que recibe el hipertexto enlace-y-nodo
de producir un efecto atomizador se convierte de hecho en una
gran ventaja, porque cuando los lectores siguen un enlace saben
que se han trasladado a otro lugar nuevo. E] hueco que siempre
juega un papel esencial en los hipermedia de enlaces aqu{ tiene
un efecto orientador mas que desorientador.
Una de las maneras obvias de aprovechar los puntos fuertes
de cada tipo de hipertexto es incluir enlaces en los lugares apro-
piados dentro del texto expandible («apropiado» significa aqui
esos lugares en los que una mayor expansi6n del texto original
harfa el regreso al texto original contrafdo algo un poco confu-
so). Por ejemplo, volvamos a aquella version en texto expandible
del ensayo sobre Ruskin y Baudelaire, esta vez haciendo clic so-
bre Modern Painters, que se expande para crear lo siguiente:
Modern Painters es una investigacién publicada en varios volii-
menes que fue cambiando a lo largo de sus cinco afios de com-
posicién —se tardé diecisiete afios en escribir los cinco voltime-
nes de los que consta, durante dicho period, por supuesto, el
autor escribié otros libros— desde la defensa polémica de algu-
nos artistas contemporaneos hacia las tltimas teorfas de la esté-
tica, imaginaci6n, representaci6n, iconografia e interpretacién
[traduccién de las editoras].
Acontinuacién, si hacemos clic sobre «aesthetics» observa-
remos otra de las posibilidades del texto expandible: su capaci-
dad para incorporar formas de conexi6n estAndares (véase figu-
ra). Como demuestro en The Aesthetic and Critical Theories of
John Ruskin (1971), que esta disponible en la Victorian Web, Rus-
kin empez6 con una teorfa teocéntrica de la belleza que le permi-
tid defender la moralidad de todo arte, y mds tarde cambié, tras
su pérdida de fe antes de completar su estudio en cinco voltime-
nes, a enfoques muy modernos sobre la iconografta e iconologta.
El subrayado representa la presencia de enlaces a capftulos
enteros del libro cuyo titulo menciono al principio de este pasa-
je, a material, en otras palabras, que es demasiado largo para
acceder a él via texto expandible.
El texto expandible para ]a Red también funciona bien con
imAgenes y por esta raz6n resulta una forma de hipermedia que
ofrece a los autores nuevas opciones. Los hipermedia para la
48Thefts te converses, what Henri Lemaitne, an editor of Baudelaire, cals he *résonances analogues" (xix) in
the a cick of Ruskin and Baudelaire are aay and interesting. To begin with, Ruskin and Baudelaire each defend a
great colourist, Turner and Delacroix. Each sees his favourite #s the perfect artistic representation of the age. Each sees.
himself as the imerpreter of an artist who, isolated by genius, is $o original that few can understand or appreciate him in
his own time. Ruskin Degins Modem Pains in 1843, as Baudelaire begins his Salon de 1845, 10 defend his Favourite
llels. the convergences, what Henri Lemaitre, an editor of Baudelaire. calls the “résonances analogues” (xix) in
ihe ism of Ruskin and Baudelaire are many and interesting, To begin with. Ruskin and Baudelaire each defend 2
_geat colourist, Turner wha was both one of the most attacked at yet, paradoxically. the most economically sucessful
fans oth age for several reasons incloding his conception of painterly genres Working in several styles, some
‘conservative and others radical, so that wealthy collectors with vastly ditierent tastes purchased his work inspired Ruskin
torte Modern Painters and aesthetles. and Delacroix. Each sees his favourite as the perfect anistic representation of
the convergences, what Henri Lemaitre, an editor of Baudelaire, calls the “résonances analogues” (kxix) in
the an criticism of Ruskin and Baudelale are many and imeresting. To begin with, Ruskin and Baudelaire cach dete a
‘great colourist, Turner who was both ane of the mast anacked at yet, paradoxically. the mast
painerof is ae for several reasons inspired Rankin wo whe Modern Peles and aesthetics (As demonstate in
(1971), which is available in the Vicrorian Web. Ruskin began with
that permitted him to defend all art as moral and then moved. after his ¥0ss of belief before
‘completing his five-colume study, to very modem approaches 0 iconography and iconoiogy.) and Delacroix. Each sees
his favourite as the perfect anistic representation of the age. Each sees himself as the interpreter of an artist who, isolated
Red tienen tres formas para incorporar im4genes: 1) colocando
imagenes al final de un enlace tanto si aparecen solas o acompa-
fiando a texto explicativo; 2) colocando imagenes dentro de una
ventana que aparece utilizando el lenguaje Java y que son nor-
malmente més pequefias que el texto en el que se superponen;
3) colocando im4genes en miniatura dentro de un texto, a me-
nudo en los m4rgenes izquierdo o derecho, que pueden estar
enlazadas a im4genes més grandes (el sencillo uso de los cédigos
align = «left» o «right» mas hspace = «10» dentro de la etiqueta
de la imagen hace que el texto fluya alrededor de la imagen, ofre-
ciendo un borde estéticamente agradable para separar la ima-
gen). El texto expandible ofrece una cuarta manera de manejar
im4genes y, como su forma puramente textual, tiene unas apli-
caciones especialmente efectivas. Un enlace especialmente dedi-
cado a discutir un cuadro més a fondo incluye su imagen a modo
de miniatura dentro del texto, pero informacién de pasada so-
bre detalles, fuentes o cuadros similares se introduce mejor uti-
lizando el texto expandible, porque es mds discreto, se ve mds
rapido y se cierra y se deja atrds también rapidamente. Por tan-
to, las presentaciones de imagen utilizando el texto expandible
parecen particularmente apropiadas para presentar im4genes a
las que uno quiera referirse.
La aparici6n de cualquier nueva tecnologfa de la informacién
como el hipertexto ofrece las condiciones tanto para grandes cam-
bios sociales como para cambios en una disciplina, aunque cual-
quier cambio pueda tardar mucho tiempo en ocurrir, como los
49efectos democratizadores de la escritura, que nos han llevado mi-
lenios. Estos cambios de régimen de la informacién siempre pro-
ducen tanto ganancias como pérdidas. De hecho, propongamos
una ley fundamental del cambio mediatico: no hay almuerzos gra-
tuitos, en otras palabras, no hay ganancia sin alguna pérdida. Por
tanto, si la escritura nos ofrece la habilidad de contemplar la in-
formacion y de responder a ella a nuestro ritmo, permitiendo asf
la reflexién personal y el pensamiento ponderado, también carece
de la inmediatez de la voz hablada y de las pistas que recibimos
mientras observamos a la persona a la que estamos hablando. De
modo similar, si ganamos grandes audiencias, nuevas formas de
conservacién del texto y estandarizacién de la Jengua vernacula
gracias a la imprenta, también perdemos lo que Benjamin Ilamé
el «aura» que venfa dada por el objeto tnico. Cuando la gente
encuentra que cualquier ganancia concreta de una nueva tecnolo-
gia de la informacién puede compensar por la pérdida corolaria,
reivindican que esto representa progreso; cuando sienten la pér-
dida mas que la ganancia, viven la nueva tecnologia de la informa-
cién como declive cultural. Si estoy en lo cierto, los estudiantes de
literatura comparada encontrar4n mucho que celebrar en los hi-
permedia y otros nuevos medios.
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