La cultura olmeca fue una civilización que se desarrolló durante el periodo preclásico de Mesoamérica, en parte de los
territorios actuales de México. Aunque se han encontrado vestigios de su presencia en amplias zonas de Mesoamérica,
se considera que el área cultural olmeca —zona metropolitana— abarca la parte sureste del estado mexicano
de Veracruz y el oeste de Tabasco. En ese sentido, es necesario hacer la aclaración de que el etnónimo olmeca les fue
impuesto por los arqueólogos del siglo XX y no debe ser confundido con el de los olmeca-xicalancas, que fueron un
grupo que floreció en el epiclásico en sitios del centro de México, como Cacaxtla.
Durante mucho tiempo se consideró que la olmeca era la cultura madre de todas de la civilización mesoamericana.1 Sin
embargo, no está claro el proceso que dio origen al estilo artístico identificado con esta sociedad, ni hasta qué punto los
rasgos culturales que se revelan en la evidencia arqueológica son creación de los olmecas del área nuclear. Se sabe, por
ejemplo, que algunos de los atributos propiamente olmecas podrían haber aparecido primero en Chiapas o en los Valles
Centrales de Oaxaca. Entre otras dudas que están pendientes de respuesta definitiva está la cuestión de los numerosos
sitios asociados a esta cultura en la Depresión del Balsas (centro de Guerrero).
Organización política y social
Los olmecas crearon sistemas políticos centralizados y respaldados por la religión y el poder hereditario que no tenían
paralelo en otros pueblos. La sociedad olmeca llegó a desarrollar una organización social estratificada compuesta por
gobernantes y la gente común.
La existencia de una genealogía aportó los principios de exclusión social y jerarquización de linajes con el fin de legitimar
a los gobernantes y distinguir a la élite de los demás. El poder de los gobernantes se fortaleció mediante los conceptos,
las creencias y las prácticas religiosas y se afianzó por conducto de su acceso privilegiado a bienes de primera necesidad,
santuarios y de importación. Se trata de una de las sociedades más destacadas y antiguas de Mesoamérica; se especula
que establecieron una política que se caracterizó por su acoplamiento con lo religioso, por tal motivo se la considera
como una civilización teocrática. De hecho, debido a su gran antigüedad, se desconoce la identidad étnica de sus
integrantes.
Área de asentamiento olmeca
Yacimientos arqueológicos en el área nuclear olmeca.
A pesar de que la cultura olmeca tuvo una difusión que alcanzó la mayor parte de Mesoamérica —excepto en la región
de Occidente, que siguió un desarrollo cultural más o menos autónomo hasta finales del Preclásico—, una de las
regiones donde se han encontrado las evidencias más claras de la presencia de esta cultura es la parte sur de la Llanura
Costera del Golfo de México, comprendida entre los ríos Papaloapan y Grijalva, que corresponde a la mitad norte
del Istmo de Tehuantepec. Actualmente esta zona corresponde al sureste del estado de Veracruz y el poniente de
Tabasco. Se trata de una zona de un clima cálido y muy húmedo, condiciones climatológicas que seguramente poseyó
también en la antigüedad precolombina ese lugar.
El área nuclear olmeca es irrigada por caudalosos ríos que bajan de las estribaciones de la Sierra Madre de Oaxaca y
la Sierra Madre Oriental, como el Coatzacoalcos, San Juan y Tonalá. Debido a la humedad de la zona y de las fuentes de
estos ríos, en temporada de lluvias los desbordamientos de las corrientes son una constante. Aunque en la actualidad la
vegetación de esta región de la República Mexicana ha sido ampliamente modificada por la acción del hombre,
antiguamente estuvo recubierta por una espesa selva tropical, que era el hábitat de numerosas especies que en la
actualidad se encuentran a punto de desaparecer en el territorio mexicano, entre ellas el jaguar, las aves de plumajes
preciosos como guacamayas y quetzales; reptiles de diversas especies, y mamíferos como el tapir. Este último
considerado por los olmecas como un animal difícil de cazar y al que solo los más valientes atacaban, pues era necesario
estar muy cerca de él ya que era una tarea complicada penetrar su gruesa piel.
La región posee suelos ricos en humus y de espesores considerables. El petróleo crudo brota a flor de suelo entre la
vegetación. Sin embargo carece de muchos de los materiales que son característicos de los objetos de estilo olmeca
encontrados en esta zona y en otras partes de Mesoamérica. Entre ellos la obsidiana, el jade, la serpentina y el cinabrio.
Para obtener piedra sólida para sus materiales, los habitantes de esta región recurrieron a las canteras de la Sierra de los
Tuxtlas —conocida también como sierra de Santa Marta o de San Andrés—, que les proveyeron de basalto y otras rocas
volcánicas que emplearon en la construcción de templos y en la escultura. Sin embargo estas fuentes de materiales
pétreos se encuentran a más de cien kilómetros de distancia de sitios como San Lorenzo y La Venta, lo que puede dar
una idea del nivel de organización que se requirió para trasladar —sin animales de carga y sobre un suelo cenagoso— los
monolitos de decenas de toneladas, hasta los centros políticos de la cultura olmeca.
La palabra "olmeca" significa "habitantes de la región del hule" y fue utilizada por los aztecas para nombrar a varios
pueblos, étnica y lingüísticamente diversos, que ocuparon la región de Veracruz y Tabasco a través de los siglos. Se
desconoce el nombre que se daban a sí mismos aquellos a quienes llamamos olmecas.
Bajo el término "olmeca" han sido agrupadas dos realidades: un pueblo de la región del Golfo y un estilo artístico. El
estilo olmeca puede verse plasmado en peñas, cuevas, esculturas grandes y chicas y objetos de barro que se encuentran
diseminados por todo Mesoamérica. De Jalisco a Costa Rica, pasando por Guerrero, Chiapas, Oaxaca, el Altiplano Central
y la costa del Golfo, se han encontrado imágenes de niños-jaguares y otros rasgos propios del arte olmeca. Se cree que la
dispersión de este estilo artístico se debe a que los pueblos del Golfo crearon una amplia red de intercambios con otras
poblaciones lejanas. De este modo los símbolos y formas olmecas se integraron a las expresiones artísticas de otras
zonas mesoamericanas.
Asimismo se considera a la olmeca la "cultura madre" de Mesoamérica debido a que en estas primeras sociedades
comenzaron algunas prácticas culturales que se integraron plenamente en la cultura mesoamericana, como el uso de un
patrón urbano de asentamiento, el establecimiento de una sociedad teocrática o el juego de pelota, entre otras.
Historia
Se estima que los indicios más antiguos de la cultura olmeca son de alrededor de 1200 a. C. y los más recientes de
aproximadamente el año 400 a. C. La civilización olmeca se constituyó principalmente alrededor de 3 centros
ceremoniales: San Lorenzo, La Venta y Tres Zapotes, además de manifestarse en otros sitios como Laguna de los Cerros.
San Lorenzo
El centro olmeca más antiguo es el de San Lorenzo (1150 a. C. aproximadamente.), municipio de Texistepec, situado en la
cuenca del río Coatzacoalcos, en el estado de Veracruz. El florecimiento de la cultura olmeca en este sitio comenzó
alrededor del año 1150 a. C., época de la que datan la mayor parte de las esculturas y elementos arquitectónicos que
caracterizan a la cultura olmeca, muchos de los cuales se conservan en el sitio. San Lorenzo fue saqueado en el año 900
a. C. y las esculturas monumentales sufrieron un intento de destrucción; algunas fueron enterradas y otras trasladadas al
centro ceremonial.
La Venta
Fue el centro ceremonial más importante de los olmecas. Esta antigua ciudad se distingue por representar el primer
trazado arquitectónico planificado en el México antiguo, por su arquitectura monumental de tierra, su gran acervo
escultórico y sus ofrendas de jade, al igual que por sus ofrendas masivas, únicas en el mundo prehispánico. En los
alrededores de La Venta se han encontrado vestigios culturales que datan de 1750 a. C., aunque la ocupación principal
se concentra entre el 1200 y el 400 a. C. .2 Cuenta con la pirámide más antigua de Mesoamérica y
Los Tres Zapotes
El centro ceremonial de Tres Zapotes fue el último en desarrollarse. Es el más conocido porque fue el que sobrevivió
hasta una época más cercana, pero la civilización olmeca que se desarrolló aquí fue una cultura ya en decadencia, no el
esplendor que vivió en los centros ceremoniales anteriores.