Jean Pinatel, criminólogo francés, (Urcuit, 9 de junio de 1913 – Biarritz, 3 de abril de 1999).
Doctorado en Derecho en París en 1935, desempeñó el cargo de Magistrado desde 1936
hasta 1941, siendo nombrado ese año a Inspector y pasando en 1951 a Inspector General,
dentro de la administración del Ministerio del Interior.
En su carrera se centró en siete aspectos de la criminología: su historia, criminología general,
criminología clínica, filosofía y política criminal, ciencia penitenciaria, delincuencia e
inadaptación juvenil y, finalmente, la investigación y enseñanza científica de la personalidad
criminal.
Trabajó también intensamente para modernizar la orientación y la práctica penitenciaria:
reconoció el efecto negativo de la encarcelación y la insuficiencia de los actuales regímenes
penitenciarios para que el interno alcance las pautas de conducta prosocial y en la necesidad
de innovar investigaciones y programas de criminología clínica con realistas planteamientos
individualizados que fueran verificables, controlables y evaluables.
Para JEAN PINATEL, la etiología de la criminalidad es un conocimiento total para poder realizar
el tratamiento y tomar las medidas preventivas de la delincuencia, esta etiología se considera a
través del estudio, examen y tratamiento de la personalidad del delincuente, ésta es para PINATEL,
un concepto operacional, un instrumento clínico, que permite conocer el grado de peligrosidad y
evaluar los efectos del tratamiento.
La personalidad es inseparable no solamente del organismo sino de la sociedad, por ello la
importancia del estudio de ésta para la Criminología.
Los componentes de la personalidad criminal están integrados según PINATEL por: el
egocentrismo, la labilidad, la agresividad y la indiferencia afectiva
5.1.1. EGOCENTRISMO
Egocentrismo es el sobrevalor exagerado de la propia personalidad, considerada como el
centro de atención de todo momento y situación. El sujeto está preocupado por él y
comúnmente indiferente hacia los demás.
El egocentrismo se presenta de tres maneras:
1. Egocentrismo intelectual. En el que se exageran los propios pensamientos e ideas,
de forma que no se aceptan las ideas de otras personas. Intenta imponer a los demás;
2. Egocentrismo afectivo. Es en el que se intenta depositar la atención, el cariño y el
cuidado de los que rodean al sujeto; si no lo logra, se muestra disgustado y celoso; y
3. Egocentrismo social. En éste se busca ser el centro de atención, tener el papel de
estrella y de víctima, el que tiene la autoridad, el líder.
Los sujetos antisociales frecuentemente carecen de empatía y tienden a ser insensibles,
desvergonzados y a menospreciar los sentimientos, derechos y penas de los demás. Pueden
tener un concepto de sí mismos vanidoso y orgulloso (pensar que ciertas cosas no están a su
altura) y pueden ser excesivamente tercos e independientes.
Pueden mostrar labia y seducción y ser muy volubles; por ejemplo, utilizan términos
técnicos o un idioma que puede impresionar a alguien que no esté familiarizado con el
tema. El antisocial es incapaz de juzgar un problema desde un punto de vista distinto al
personal por lo que siempre justifica y racionaliza las consecuencias o los actos. Siempre
trata de tener la razón, lo único que vale es lo propio y desvaloriza lo ajeno por lo que da
marcha a realizar sus actos sin medida de sus consecuencias. Cuando realiza un acto que
daña y produce víctimas, éste justifica sus actos diciendo que el victimizado es el causante
de lo que le pasó o se justifica diciendo que sus actos son debidos a lo que él ha sufrido en
el pasado.
Las características del egocentrismo se pueden resumir de la siguiente manera, hay que
comprender que no todas son patológicas, muchas son necesarias para el crecimiento
personal, pero habrá que ubicar las que desvíen al individuo a la antisocialidad:
• Habla en primera persona;
• Lenguaje fluido;
• Se siento centro del universo;
• Necesidad de reconocimiento y aceptación;
• Liderazgo;
• Procura ponerse en el papel principal,
• Elaboración de la experiencia a través de su vida;
• Establece sus propios juicios y valores;
• Excesiva reacción ante la frustración; y
• Uso de mecanismos de defensa.
5.1.2. AGRESIVIDAD
La agresión constituye una fuerza básica inherente al hombre y necesaria para su supervivencia, es
una característica normal del hombre con valores positivos y negativos.
Se pueden distinguir dos tipos de agresividad:
1. “La positiva. Cuando comprende la autoafirmación y dominación necesaria para realizar un
objetivo social aceptable; y
2. La negativa. Cuando toma la forma de hostilidad y se expresa de manera incompatible con las
pautas de conducta aceptas”.
Los sujetos antisociales tienden a ser irritables y agresivos, y pueden tener peleas físicas
repetidas o cometer actos de agresión a cualquier persona.
• Impulsividad;
• Baja tolerancia a la frustración;
• Positiva. Empuje, creatividad;
• Negativa. Destruye el entorno;
• Por su modo de manifestación, puede ser: explosiva, intermitente y continuada; y
• Puede ser verbal o física.
5.1.3. LABILIDAD
Lábil es aquello que se resbala o se escurre con facilidad. Una persona lábil es poco estable, poco
firme en su carácter. Indica su modo que consiste en ser inestable respecto a las emociones y a su
cambio de pareja, de trabajo, de lugar, etc.
En el sujeto antisocial, la falta de temor a la pena se debe a no visualizar el futuro con claridad, ven
el castigo como lejano, se les resbala. Los sujetos antisociales no logran adaptarse a las normas
sociales en lo que respecta al comportamiento legal, se les resbalan las normas. Se puede poner de
manifiesto un patrón de impulsividad mediante la incapacidad para planificar el futuro. Las
decisiones se toman sin pensar, sin prevenir nada y sin tener en cuenta las consecuencias para uno
mismo o para los demás, lo que puede ocasionar cambios repentinos de trabajo, de lugar de
residencia o de amistades.
Lo anterior puede demostrarse en su forma de llevar repetidos excesos de velocidad, conducir
estando intoxicado, accidentes múltiples. Pueden involucrarse en comportamientos sexuales o
consumo de sustancias que tengan un alto riesgo de producir consecuencias perjudiciales. Pueden
descuidar o abandonar el cuidado de un niño de forma que puede poner a ese niño en peligro. Los
sujetos antisociales también tienden a ser continua y extremadamente irresponsables. El
comportamiento irresponsable en el trabajo puede indicarse por períodos significativos de
desempleo aun teniendo oportunidades de trabajar. Los individuos antisociales tienen pocos
remordimientos por las consecuencias de sus actos. Pueden ser indiferentes o dar justificaciones por
haber ofendido, maltratado o robado a alguien.
• Caprichoso y voluble;
• Desordenado, impuntual, vive el momento;
• De la falta de voluntad a la impulsividad;
• Ambivalencia ante la figura de autoridad;
• Bajo planteamiento de metas; y
• Miedo al rechazo social.
5.1.4. INDIFERENCIA AFECTIVA
La indiferencia afectiva es la ausencia de sentimiento, consiste en la distorsión de expresión de las
emociones. También es llamada como aplanamiento afectivo, falta de emotividad o inhibición de
los afectos.
Nuevamente, los sujetos antisociales, habitualmente carecen de empatía y tienden a ser insensibles e
indiferentes y pueden ser excesivamente autosuficientes. Estos sujetos también pueden ser
irresponsables y explotadores en sus relaciones sexuales. Pueden tener una historia de muchos
acompañantes sexuales y no haber tenido nunca una relación monógama duradera.
Las características presentadas anteriormente suelen juntarse o traslaparse, frecuentemente una da
como consecuencia otra; por lo tanto, el estudiante no debe confundirse y darse cuenta que ese
egocentrismo lo hace incapaz de sentir por los demás y esa labilidad provoca indiferencia hacia
determinadas cosas. La mayoría de los trastornos afectan en las mismas esferas de actividades o
sentimientos del individuo, no hay que apegarse a un patrón fijo, porque la Criminología no es
exacta al igual que no lo es la Psicología ni la Psiquiatría.
En general, los trastornos de la personalidad afectan la cognición (formas de percibir e interpretarse
a uno mismo, a los demás y a los acontecimientos), la afectividad (la intensidad, labilidad y
adecuación de la respuesta emocional), la actividad interpersonal y control de los impulsos. Siendo
el patrón de comportamiento antisocial uno de los más problemáticos de todos (dentro de los
trastornos de la personalidad), podrá tener características de otros trastornos; por ejemplo, la
desconfianza y suspicacia del paranoide; el aislamiento e indiferencia del esquizoide; el cambio de
parejas frecuentemente así como el dependiente o el límite, el egocentrismo y la falta de empatía del
narcisista o del histriónico, entre otros.
• Carencia de contactos afectivos con el entorno;
• Falta de emotividad;
• Embotamiento afectivo;
• Falta de amor al prójimo;
• Pobreza afectiva;
• Insensible al sufrimiento de la víctima;
• El sufrimiento ajeno lo estimula (sadismo);
• Deficiencia para establecer relaciones;
• Introversión; y
• Inmadurez emocional.
Después de lo anterior, se nota que el trastorno antisocial está rodeado de una amplia variedad de
características patológicas lo que hacen de su ser alguien peligroso para sí y para la humanidad.
Dichas características deben ser observadas por el Criminólogo clínico y profundizar no solo en su
detección sino en encontrar las causas de las mismas, para ello habrá que emplear métodos y
técnicas que nos permitan conocer las mismas.