El Pabellón Alemán, construido por Mies Van Der Rohe con
motivo de la exposición universal de Barcelona de 1929.
resulta uno de los edificios que mejor representa la confluencia de los principios
arquitectónicos del período de entreguerras. Su diseño expresa cánones plásticos del
movimiento De Stijl, el refinamiento del diseño tecnológico de la Bauhaus, y las cualidades
propias de la obra de Mies van der Rohe. El carácter elemental de sus componentes, su
disposición exenta de formas pre-establecidas, el diseño abierto, la percepción espacio-tiempo
y el uso de elementos estandarizados, lo convierten en un edificio canónico de la arquitectura
del siglo XX. En el pabellón de Barcelona, Mies retoma argumentos que provienen del
clasicismo y de las vanguardias arquitectónicas de principios de siglo XX y los diluye en una
nueva dialéctica.
Es un edificio importante en la historia de la arquitectura moderna, ya que en él se plasman
todas las ideas del entonces naciente Movimiento Moderno con más libertad que en otras
obras, su única función era difundir estas nuevas ideas, así como el uso de nuevos materiales y
técnicas en la construcción.
Dentro del pabellón se pueden identificar tres espacios:
El patio de recepción, definido por el área de acceso y lugar donde se ubica el espejo
de agua. En este lugar se crea una interesante relación entre la opacidad de los muros,
el reflejo del agua y la transparencia de la cristalera del pabellón, una esquina que
marca el acceso al recinto. En la esquina contraria hay un pequeño recinto de servicios.
El núcleo edificado, determinado por los planos de los muros levantados con diferentes
materiales, siempre manteniendo el control de las vistas a través del manejo de las
opacidades, las transparencias y los vacíos.
El patio trasero. Éste cerrado por paredes y con la presencia, nuevamente, de un
espejo de agua sobre el que se encuentra la estatua Alba, de Georg Kolbe.
El pabellón ha sido diseñado como una composición proporcional en el que el interior se
yuxtapone a dos espejos de agua. El espejo de agua más pequeño se encuentra justo detrás del
espacio interior permitiendo que la luz se filtre a través del volumen interior, iluminando los
adoquines de mármol y travertino. El, espejo de agua superficial más grande complementa el
volumen, ya que se extiende por el resto del plano exterior. Sus líneas elegantes establecen un
lugar de soledad y reflexión.
La estructura se crea con ocho pilares de acero en forma de cruz que sostienen una cubierta
plana. Completan la obra unas paredes interiores, exentas de la estructura y grandes
cristaleras. El sistema de cuadrícula regular desarrollado por Mies, no sólo sirve como patrón
para la colocación de los adoquines de mármol travertino, sino que también sirve como marco
subyacente de los sistemas de trabajo para las paredes interiores.
Para la reconstrucción del pabellón se utilizaron grandes superficies de vidrio, acero de alto
contenido en cromo, hormigón armado, piedra y cuatro tipos diferentes de mármol, el
travertino romano, , el mármol verde de los Alpes, el mármol verde antiguo de Grecia y el
ónice doré del Atlas en África, todos ellos con las mismas características y procedencia que los
utilizados originalmente por Mies en 1929. La impresionante pieza de ónice dorado colocada
en el espacio principal encareció notablemente la construcción, convirtiéndose en el foco de
atención para el visitante, no sólo por sus dimensiones y grosor, también por su colorido y
dibujo.
En el diseño del pabellón, Mies experimenta su propia versión del espacio neoplástico, basado
en los principios de la construcción. En toda su carrera, Mies nunca utilizo elementos o formas
en su arquitectura que no estuvieran motivadas por la construcción. El espacio neoplástico,
determinado en las maquetas de madera de Van Doesburg y Van Eesteren, resulta de la
combinación de planos procesados como entidades. Estos planos son tratados como
elementos pictóricos de carácter individual, en posiciones, proporciones y situaciones
cambiantes, de manera que el espacio se forja como un continuo tridimensional de resultado
contingente. Mies convierte el espacio neoplástico en un hecho constructivo con el uso de
materiales de textura táctil y vital. Adopta una trama ortogonal en la que dispone
simétricamente pilares estructurales para soportar la cubierta, un método similar al concepto
dom-ino de Le Corbusier. Pero estos pilares son de una esbeltez tal que carecen de densidad
visual y confieren una sensación de liviandad tal que la losa de cubierta parece suspendida en
el aire.
El pabellón de Barcelona conjuga los deseos expresivos de Mies; una arquitectura
acorde a su tiempo, donde la dinámica perceptiva del espacio, el diseño abierto e
integrado, la abolición de formas prestablecidas y el uso de las nuevas tecnologías,
quedan expresados en una síntesis exacta. Mies propone una nueva experiencia
espacial que prescinde de elementos volumétricos. Propone un edificio donde sus
componentes actúan como entidades autónomas dispuestas en armonía. El Pabellón
de Barcelona resume como pocos edificios, un manifiesto de convenciones
estimulantes que inflexiona el desarrollo posterior de la arquitectura moderna.
FARNSWORTH –
UBICACIÓN:
La casa está situada en medio de prados y árboles de gran tamaño, bordeando el río Fox, en
Plano, Illinois, Estados Unidos.
El río Fox suele desbordarse debido a las copiosas lluvias de la región. Éste es uno de los
motivos principales por el que la casa se construyó elevada sobre el terreno.
Al sur, una gran arboleda cumple la función de proteger la casa esparciendo sus ramas a una
considerable altura sobre la terraza de travertino.
CONCEPTO:
Mies actúa con plena conciencia de tal responsabilidad y estudia cuidadosamente cada
elemento en función de su repercusión en el nuevo sitio que así se ordena. El arquitecto elige
conscientemente las condiciones del lugar que asume y el modo de afrontarlas.
La casa permanece entre los árboles como de puntillas, sin perturbar el crecimiento de la
hierba, ni la periodicidad y la amplitud del río en su desbordamiento. Se advierte la voluntad
manifiesta de preservar el orden natural del lugar en todo punto y desde la casa experimentar
la naturaleza inalterada.
Situada en cualquier otro lugar, en la misma parcela o en otra, podría haber sido diferente.
Mies ha decidido contar con la acción de la naturaleza para la elaborar el proyecto y con
concierta su intervención con ella. Durante la primavera, cuando se desborda y asciende hasta
60cm por debajo del forjado inferior, el agua completa la previsión del arquitecto, consuma la
imagen proyectada.
DESCRIPCION:
La casa Farnsworth, un icono de la arquitectura del Movimiento Moderno, se encuentra
situada en un paraje natural, muy próxima a un río, con uno de sus lados orientado hacia un
bosque, que la separa de la corriente de agua y otro hacia un pequeño prado.
Emplazamiento
El edificio se organiza a partir de dos plataformas rectangulares. La primera de ellas, a la que se
accede a través de cuatro escalones lineales, carece de muros y cubierta y actúa como terraza,
encontrándose separada del suelo por cuatro pilares de acero. Desde ella, otros cinco
escalones idénticos a los anteriores facilitan el acceso a la segunda plataforma, situada a 1,5
metros del suelo y que sostiene a la vivienda propiamente dicha mediante ocho pilares de
acero.
El plano elevado por encima del suelo es utilizado tanto en el exterior como en el interior para
evitar que el agua anegue la vivienda en épocas de desbordamiento del río
Esta casa, que parece no serlo, posiblemente por su mismo afán de transparencia, es, sin
embargo, un discurso arquitectónico, una meditación sobre “lo menos es más” o sobre “el casi
nada”, por utilizar palabras de Mies.
la escasez de los elementos empleados en la construcción de la vivienda representa una
brillante síntesis de la filosofía constructiva minimalista de Mies: «menos es más»
Por otro lado, la separación de la casa del suelo sobre el que se asienta mediante pilares ha
sido asociada a una idea de pureza, muy presente en la arquitectura tradicional japonesa. El
predominio absoluto del cristal alude a la idea de conexión entre lo interior y lo exterior, entre
lo público y lo privado, siendo éste último, en este caso, casi inexistente.
Planta
Un núcleo central de madera contiene las instalaciones sanitarias y crea la separación entre la
cocina, dos dormitorios y la sala de estar. La casa se prolonga hacia el prado mediante una
terraza y los niveles se comunican por medio de escalones.
Ésta consta de un primer espacio, cubierto pero abierto al exterior por tres de sus lados, que se
emplea como porche. Pasado éste, se accede al interior de la vivienda, en la que llaman la
atención dos hechos fundamentales: la ausencia de muros y de divisiones interiores de obra.
Ausencia de muros
La casa carece completamente de muros, que han sido sustituidos por pantallas de cristal de
suelo a techo, únicamente unas cortinas, si están corridas, impedirían por tanto la visión del
interior.
MATERIALES:
Obra arquitectónica realizada en acero, cristal laminado y placas de travertino romano para el
suelo y la cubierta.
Pilares
Todos los pilares de acero que sostienen ambas plataformas son de sección cuadrada y han
sido tratados al chorro de arena, para pulirlos una vez colocados en el lugar. Posteriormente se
han pintado de blanco, lo que hace prácticamente invisibles sus soldaduras.
Las conexiones son de acero estructural soldadas de manera que reduzcan al mínimo su
presencia visual.
Suelo
El suelo de la vivienda se dispone en dos capas que alojan en su interior un sistema de
calefacción de los denominados de suelo radiante, así como todos los desagües de la
fontanería doméstica, que vierten a un única arqueta central de sección circular, a la que van a
parar también las aguas de lluvia de la cubierta, siendo ésta de carácter plano, aunque
levemente inclinada hacia el centro, para permitir el drenaje del agua.
El suelo de mármol travertino fue colocado de manera que las placas no se interrumpen ni
perforan, creando de este modo una suave transición entre el interior y el exterior.
Este detalle, combinado con el techo plano y continuo y las fachadas totalmente rectas hacen
que la casa parezca una caja que se “deslizó” entre la estructura de columnas.