David Santa Cruz Economía Política del conflicto Armado
1 El otro sendero
2 La reestructuración de Sendero Luminoso
El presente trabajo estudia los factores que permitieron la sobrevivencia y eventual segunda ola de
Sendero Luminoso. Tras la detención de Abimael Guzmán, una parte del grupo se plegó a los deseos de
su líder de negociar la paz con el Estado (PNP), sin embargo una de las alas más poderosas del grupo
decidió continuar en armas, dando un giro a sus principios ideológicos y prolongando la vía armada. En
este casos, parece ser que el involucramiento en el trafico de drogas también afectó las estructuras
motivacionales de los grupos insurgentes que en su origen era motivados por una fuerte ideología,
creando una economía funcional a la guerra y garantizando el interés en la continuación del conflicto
armado, reduciendo así los incentivos rebeldes para negociar una solución.
Introducción
En 1992 el gobierno de Alberto Fujimori, anunció la detención del líder máximo de la principal
organización terrorista del Perú. Abimael Guzmán, el también llamado Presidente Gonzalo, quien se
hacía llamar a sí mismo la Cuarta Espada del Comunismo (las otras tres son Marx, Lenin y Mao).
Algunos autores como McClintock (1998), coincidían con la tesis del Estado peruano de que con el
encarcelamiento y ridiculización pública de Abimael Guzmán, Sendero Luminoso, se desmoronaría. El
supuesto provenía del carácter fundamentalista y doctrinario que Guzmán le imprimió al movimiento:
Sin embargo 12 años después Sendero sigue vivo.
El objetvo de este análisis es conocer los factores que permitieron la sobrevivencia y eventual segunda
ola de Sendero Luminoso. Tras la detención de Abimael Guzmán, una parte del grupo se plegó a los
deseos de su líder de negociar la paz con el Estado (PNP). Pero una de las alas más poderosas del
grupo decidió continuar en armas. De acuerdo con reportes policiacos, Sendero encontró en la
extorsión y la extracción de los recursos naturales una forma de sobrevivencia. Así, aunque el grupo se
encuentra disminuido el Estado peruano ha sido incapaz de eliminarlos.
Diversas teorías apuntan que si bien la existencia de recursos naturales no son determinantes para la
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aparición de un conflicto armado. Una vez que éste tiene lugar los recursos naturales en especial los
llamados saqueables, determinarán la duracción e intensidad de los conflictos, al tiempo que se generan
incentivos no solo para no cesar las hostilidades sino para contiuar con una economía bélica.
El documento estar organizado en cinco bloques, el primero se explica la teorías de las revoluciones y
las guerras interestatales que nos lleva a entender el surgimiento de un grupo como Sendero Luminoso,
el segundo bloque se analizan los presupuestos teóricos relativos a la explotación de recursos naturales
pero sobre todo de los mercados ilícitos que sirven como financiamiento a la guerrilla. En el tercer
bloque se explica la génesis e ideología de Sendero Luminoso, en un cuarto apartado la situación de los
cultivos de coca en Perú y finalmente lo que ha sucedido con el grupo subversivo en los últimos años.
1 Violencia organizada
La literatura respecto a las revoluciones se mueve en dos sentidos: uno es el político –el Estado y el
tipo de régimen– y el otro es el económico –desigualdad y medios de producción –. Skocpol (1976) es
de las más resistentes detractoras de la variable económica. Según ella, la variable clave en el
desarrollo de movimientos revolucionarios es el Estado. Pero descarta la suposición, de que el triunfo o
surgimiento de una revolución dependa, exclusivamente, de la falta de apoyo popular a algún régimen,
pues sostiene que la mayoría de los regímenes no son ampliamente aceptados. También descarta la idea
de que la deficiencia en el poder coercitivo del Estado sea determinante.
En colaboración con Jeff Goodwin, Skocpol (1989) llega a la conclusión de que los regímenes
autoritarios cerrados son más vulnerables al crecimiento de movimientos revolucionarios. Las
principales razones, según explican son que –bajo esos regímenes– el resentimiento por la desigualdad
económica de los sectores excluidos es fácilmente politizable; existe un enemigo identificable y común
a todos los grupos a pesar de tener reclamos y objetivos diversos; finalmente los oponentes del régimen
tienden a radicalizarse, dado que no les es permitido participar de elecciones limpias.
En 1984 Robert Dix (Goldstone 2001)en su trabajo Why Revolutions Succeed and Fail, compara 10
revoluciones de las cuales sólo dos triunfaron (Cuba 1959 y Nicaragua 1979). Tras un análisis
socioeconómico (PIB per capita, porcentajes de población con estudios y en zonas urbanas, rangos de
crecimiento, distribución del ingreso, etc) determinó que las condiciones de los ocho que fracasaron, no
eran muy diferente de las triunfantes, por lo que concluye que los motivos fueron exclusivamente
políticos. Con ellos sustenta la tesis de Goodwin y Skocpol, en que el principal catalizador es un
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sistema dictatorial que aglutina una coalición opositora en su contra.
En 1992 Wickham-Crowley (Ibid) sometió la teoría de Skocpol a revisión, lo aplicó a 24 casos de
movimientos revolucionarios surgidos en América Latina entre 1956 y 1980. Este autor encontró
suficiente evidencia para reforzar la teoría de Skocpol y concluyó que: en los países donde la guerrilla
triunfó (Cuba y Nicaragua), la movilización estuvo sustentada en el campesinado que derrocó un
gobierno patrimonialista. Mientras que en los casos en que hubo guerrilla campesina sin Estado
autoritario el movimiento fracaso o se mantuvo como un movimiento nacional que le disputaba el
poder al gobierno. La diferencia con Wickham-Crowley es que él sí consideraba la desigualdad
económica como un factor, sólo que no lo enfocaba al descontento social ni a la calidad de vida, sino al
derecho a la propiedad de la tierra por parte de los campesinos.
Booth y Walker (Ibid) por su parte se enfocaron en Centroamerica, de cinco casos estudiados, la
revuelta nacional ocurrió en los tres países donde el gobierno era represor (Guatemala, Nicaragua,
Salvador). Mientras que en países donde los gobiernos se abrieron a la discusión sobre la desigualdad y
ofrecieron alguna modesta concesión (Costa Rica y Honduras), la revuelta no tuvo lugar.
Ya en 1968 Huntington (Ibid) había destacado que las democracias no eran vulnerables a la revolución
y enfatizaba que el régimen político es el principal determinante de las mismas. Él señala que las
grandes revoluciones de las historia se desarrollaron bajo un régimen monárquico altamente
centralizado (Francia, Rusia, China); en una estrecha dictadura militar (México, Bolivia, Guatemala,
Cuba) o en regímenes coloniales (Vietnam, Algeria). En todos los casos, la participación política era
reducida para los nuevos grupos políticos.
Pareciera, que desde esta óptica, las dos condiciones indispensables para el desarrollo y éxito de las
revoluciones sin importar en que orden se den o que los motive es la pérdida de parte del régimen del
apoyo popular y la defección de las élites.
La pobreza es común pero no así las revoluciones. En éste axioma se basan varios académicos para
rechazar la inconformidad social como un causa de la insurrección. Sin embargo existe un grupo de
“teóricos de la miseria”1 cuya aproximación esta fundada en la desigualdad económica. Tal es el caso
de James C. Davies (Ellingsen 2000) quien aseguraba que al terminar un largo periodo de prosperidad
y ser seguido por un fuerte declive en los niveles de vida, la frustración podía hacer brotar las
1 Misery matters, en el original
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revoluciones.
Otro de los teóricos de la miseria y quien fuera la némesis de Skocpol: Robert Gurr (2011), sostenía
que las posibilidades de una guerra interna (definida como “violencia organizada de gran escala
enfocada en derrocar a un régimen o disolver un Estado y acompañarlo por una violencia
generalizada”) varían directamente en intensidad y enfoque, en función de la relativas privaciones de
la elite y las masas. Así Gurr consideraba el declive económico como el concepto clave para el
surgimiento de la violencia.
Entre los teóricos más recientes Jack A. Goldstone (op.cit.) asegura que la máquina de hacer
revoluciones es la demografía, esto es el aumento de la población. De acuerdo con esto, el descontento
popular aumenta cuando ni las ganancias producidas ni el abastecimiento de alimentos son capaces de
crecer al mismo ritmo de la población, aunando al incremento en la competencia por la tierra, la caída
de los salarios y el aumento del desempleo y del precio de los alimentos.
Tanto Gurr como Goldstone destacan la inconformidad social y económica en sus análisis y la
consideran más importantes que “las condicionantes”, pero no ignoran las condicionantes políticas.
Gurr además distingue entre el “potencial de violencia colectiva”, el “potencial de violencia política” y
la “magnitud de la violencia política” en otras palabras distingue entre el descontento, la politización y
la expresión del descontento.
El caso Salvadoreño dice McClintok (1998) genera un par de interrogantes ¿las condiciones que
provocan un fuerte movimiento revolucionarios son iguales a aquellas que hacen que triunfe? ¿se
necesitan diferentes teorías para analizar la revueltas nacionales y los movimientos nacionales que
ganan el poder? O ¿solo debemos estudiar aquellas que ganaron? Es importante dado que tanto
Skocpol, Dix y Wickham-Crowley se enfocaban en casos de revoluciones triunfantes, lo cual reducía el
número de casos (N) a unos cuantos, muy pocos en realidad, pues no superaban los tres. Esto dio
espacio para los críticos (Snyder y Everingham entre otros) que cuestionaban, por ejemplo, porqué
otros sistemas similares –Filipinas, Paraguay, Haiti, etc.– no vivieron insurrecciones, o porqué, por
ejemplo en Nicaragua la revolución no estalló antes.
La crítica a estos académicos se centra pues en que no explican cómo o porqué los regímenes
autoritarios y la naturaleza de la represión, así como la pobreza de esos regímenes fueron diferentes a
otros similares, como para desencadenar una revolución.
Para James Scott (McClintock 1998), quien se enfocó en las revoluciones agrarias de Asia, el estándar
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moral que va a guiar el alzamiento del campesinado en contra de los terratenientes y el gobierno, es su
propia subsistencia, si consideran que ésta se ve seriamente amenazada. En opinión de McClintock
esta tesis se ve reforzada por el estudio de caso, que de la Revolución Mexicana realiza Tuttino (1986).
Según éste el campesinado mexicano veía amenazada su subsistencia por la industrialización que vivía
el país y la concentración de la tierra en un sistema casi feudal. Así que por una parte les negaban
autonomía y por el otro los forzaban a la pobreza, la dependencia y la seguridad.
2 Financiar la Guerra
Prácticamente toda actividad humana requiere de recursos económicos para su perviviencia en el
tiempo, cuanto más los conflictos armados que tienden a distraer recursos humano y materiales de la
producción para hacer la guerra. En las últimas tres décadas la academia se ha enfocado a estudiar la
incidencia de la economía y particularmente de los recursos naturales en el desarrollo y mantenimiento
de las guerras civiles. Cuando se habla de lo que fue el tercer mundo, esos estudios han tenido un
particular interes por ahondar en los mercados ilícitos, con especial énfasis en los cultivos de drogas a
los que se les agrupa junto con otros recursos altamente saqueables como las piedras preciosas.
Los resultados han sido mixtos, con la gran contribución que ha demostrado por mucho que las drogas
no están vinculadas al inicio del conflicto pero aparecen estár vinculadas a la duración del conflico
(Cornell 2005). Sin embargo las dinamicas específica de ese vinculo han sido poco estudiadas y
comprendidas. De acuerdo con Cornell (op.cit) los casos empiricos indican que donde hay una
producción de drogas preexistente los conflictos armados disparan la producción e incitan a los
insurgentes a involucrarse en el tráfico de drogas para financiar su lucha.
Para entender esta idea partamos de la categorización de Michael Ross (2003), quien distingue entre
recursos saqueables, todos aquellos que requieren escasa capacitación para su extracción; y los no
saqueables, que son recursos que requieren un alto grado de tenificación para obtenerlos, como puede
ser el petróleo, el gas natural y todo tipo de minerales que necesitan excavaciones profundas.
Los no saqueables, de acuerdo con Rosss tiende a beneficiar a los Estados, mientras que los saqueables
son la princiapal fuente de ingresos de los grupos subversivos. Cabe resaltar, que algunos conflictos
pueden tener ambos recursos y esto dificulta la construcción de acciones para resolverlos.
Como ya mencionamos anteriormente los diamantes y las drogas tienen una fuerte asociación con los
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conflictos civiles, sobre todo en las llamadas nuevas guerras 2. En ese sentido Ross caracteriza siete
hipótesis sobre recursos y conflicto interno, de las cuales nos ocuparemos de cuatro.
1. El recurso más saqueable es más probable que beneficie a los pueblos locales y pobres.
2. Cuanto más pueden explotar un recurso saqueable lo más probable es que se creen
problemas de disciplina dentro del ejército que los controlan.
3. Cuanto más explotan un recurso saqueable es más probable la prolongación de los
conflictos no separatistas.
4. Si el recurso es ilegal es más probable que se beneficien los grupos rebeldes.
En el año 2000 Paul Collier y Anke Hoeffler dieron a conocer un estudio tan polémico como
interesante, titulado Greed and Grievance in Civil War en el que realizan un análisis estadístico
transnacional a cerca del inicio de guerras civiles en 161 países a lo largo de casi 40 años. Sus
resultados arrojaban que el volumen de las exportaciones de productos primarios era un riesgo directo
para la generación de un conflicto armado. Sus estudios también arrojaban que en los casos de África,
algunas partes de Asia y América Latina, las guerrillas financiaban sus ejércitos a través de la
exportación ilegal de productos básicos: madera, diamantes, petróleo y coca.
Argumentaban también que la dependencia de los productos primarios creban mayores oportunidades
de financiación para los grupos rebeldes, quienes en un afán por beneficiarse del café, los narcóticos,
los diamantes y otras piedras preciosas, pueden desatar brotes de violencia. Así Collier y Hoeffler
concluyen que es más probable que tenga lugar una guerra civil si existe la oportunidad económica y
existen agravios por parte del Estado. Frente a ello proponen que para reducir la posibilidad de una
guerra, los países deberían diversificar sus economías e invertir los ingresos de los productos básicos en
programas sociales, con el fin de minimizar el apoyo de los ciudadanos a los rebeldes, los cuales
aprovechan las minas y las tierras de cultivo de la comunidad (Collier and Hoeffler 2004).
Así el trabajo de Collier y Hoeffler dio un importante paso al proponer examinar organizaciones
rebeldes como una empresa y medir los posibles factores determinantes de su viabilidad financiera.
2 Desde que terminó la Segunda Guerra Mundial el mundo cambió. En su libro Peace an War, Kal Holsti enumera 58
guerras e intervenciones militares, de 1945 a 1983. De ellas 22 eran guerras interestatales, donde se enfrentaba un
ejercito regular contra otro; las 36 restantes eran guerras de liberación nacional protagonizadas por fuerzas irregulares.
Se estaba gestando lo que Mary Kaldor llama las nuevas guerras, cuyos objetivos políticos están relacionados con “la
reivindicación del poder sobre la base de identidades aparentemente tradicionales: nación, tribu, religión” (Kaldor 2001).
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Sin embargo echaba por tierra toda explicación política y justificaba a los sectores de derecha y a las
oligarquías quienes hacían oidos sordos a las demandas sociales y de apertura política.
Ante ello James Fearon analizó los resultados de las regresiones de Collier y Hoeffler, examinando el
impacto de los cambios del modelo. Así descubrió que al analizar los datos por país el modelo de
exportaciones primarias no explica significativamente la capacidad para predecir los inicios de la
guerra civil, dada que la variables independientes cambian notablemente y el efecto de la
"fragmentación social» desaparece.
De acuerdo con Di John (2006), Si la capacidad organizacional y colectiva de un grupo rebelde
potencial es baja, entonces las actividades de búsqueda de rentas serán a su vez, bajas. Puesto que la
probabilidad de victoria es pequeña. No existe razón para suponer que las rentas minerales generaran
un equilibro de poder político que induzca una mayor búsqueda de rentas, incluidas sus
manifestaciones violentas.
En suma, parece haber pocas pruebas contundentes que demuestren que la abundancia de minerales per
se cause conflicto, aunque si hay algunos datos sobre que, una vez presentado el conflicto, algunos
tipos de recursos naturales podrían facilitar la prolongación de la guerra.
Por su parte Ross (op cit) plantea que aunque sigue siendo razonable pensar que la disponibilidad de
financiación de los grupos rebeldes influya en las posibilidades de un país de iniciar una guerra civil,
aclara que la financiación de los grupos varía de un lugar a otro y en algunos casos inciden situaciones
y condiciones para este hecho (poca presencia del estado en el sector rural, reclamaciones hacia el
estado, desempleo en los hombres jóvenes), por lo que concluye que aún se sabe poco sobres las
fuentes de ingreso de los grupos rebeldes.
En algunos casos, el involucramiento en el trafico de drogas –y este es el mayor riesgo– también parece
afectar las estructuras motivacionales de los grupos insurgentes ideológicamente motivados, creando
una economía funcional a la guerra y garantizando el interés en la continuación del conflicto armado,
reduciendo así los incentivos rebeldes para negociar una solución (Cornell 2005).
3 El pensamiento de Gonzalo
El fundador del socialismo en Perú se llama José Carlos Mariátegui, de una frase suya tomarían el
nombre del Sendero Luminoso. Fundado en la década de 1930 el Partido Comunista del Perú (PCP) se
mantuvo como un actor secundario en la política de aquel país, moviéndose con los vientos que
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soplaban dentro del comunismo internacional y se debatía como en toda Latinoamérica entre las urnas
y la lucha armada (Comisión de la Verdad y Reconciliación de Perú 2003).
El propio Guzmán asegura que ingresó al PCP en 1953, a la edad de 20 años. Graduado en derecho y
Filosofía en la Universidad San Agustín de Arequipa. Tras una estancia en China Guzmán regresó al
PCP en el Comité Regional de Ayacucho, del que ya había sido dirigente. Para 1963 el CR José Carlos
Mariátegui contaba con 12 militantes y 51 simpatizantes en todo el país con lo que se conformó el
Partido Comunista del Perú- Sendero Luminoso (PCP-SL). En la siguiente década el trabajo realizado
fue ampliar las bases de apoyo y realizar trabajo de propaganda. Así entre 1977 y 1979 consideraron
que la etapa de reconstrucción del partido había terminado que debían dan paso a la construcción de la
lucha armada (Ibid).
En febrero de 1980 ya circulaban panfletos que indicaban que: “El Partido Comunista Peruano (sic)
Sendero Luminoso, está preparando guerra de guerrillas dentro de la Concepción maoista “guerra del
campo la ciudad” y guerra desde la periferia urbana (pueblos jóvenes) al centro urbano
(residenciales) (Gorriti 2013) . Para ese entonces, Abimael Guzmán, aquel jóven que todos recuerdan
como introvertido se había convertido en el ideólogo del PCP-SL y lo llevaba hacia la lucha armada
bajo el alias de Presidente Gonzalo.
En sus memoria Abimael Guzmán escribe “Quise ser militar, oficial del ejercito y específicamente
infanteria. Tenía y tengo, y creo hoy más claramente aún, una idea no solo del papel de toda fuerza
armada como columna vertebral del Estado sino, y es insoslayable, de la función de los ejércitos en el
surgimiento, desarrollo y transformación de todas las naciones; lo prueba la historia del mundo, la del
proletariado, muy claro está, la del país y la de nuestro propio partido”.
Guzmán dominó a Sendero Luminoso en un grado mucho mayor del que Pol Pot hizo con los jeremes
rojos. Ambos atribuían un rol fundamental en el proceso revolucionario a la política violenta y
sistemática de terror y asesinato no sólo militar pero también de los oponentes civiles (McClintock
1998). De acuerdon con McClintock, “Guzmán tenía la capacidad extraordinaria de ganarse la gente
hacia su punto de vista en grupos pequeños sin embargo no tenía el estilo carismático de Fidel Castro o
Mauricio Bishop” (ibid).
Uno de los documentos de mayor importancia del PCP-SL que permiten observar este centralismo son
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las bases de unidad partidaria. En ellas estaba plasmada la ideología, la línea política general y el
programa;
―La ideología se refería al Marxismo Leninismo Maoismo pensamiento Gonzalo. La primera parte es
el proceso de la etapas del marxismo como ideología universal y el pensamiento Gonzalo es la
aplicación a la realidad peruana3.
―La línea política general eran la leyes generales, los grandes lineamientos del proceso de la
revolución que tiene como meta el comunismo. Constaba de cinco elementos que son la línea
internaciona, la revolución democrática, construcción concéntrica de los tres instrumentos de la
revolución, línea militar y línea de masas.
―El programa constaba a su vez de un programa máximo que contempla el comunismo como una
meta y de un programa general de la revolución democrática como objetivo de la primera etapa de la
revolución.
La noche del 17 de mayo de 1980, los militantes de Sendero Luminoso dieron inicio a la lucha armada
contra el Estado Peruano. Un día antes de las elecciones generales, cinco encapuchados quemarom el
libro de registro de la oficina electoral de Chusqui y quemaron la ánforas. De acuerdo con Gustavo
Gorriti en su libro Sendero, la selección de este pequeño poblado para iniciar “la Revolución Peruana”
fue un tema de oportunidad, ahí se encontraba el registro electoral y el hecho de que no fuese un
bastión senderista podría ser una ventaja. “La acción, y la posible represión posterior, removería,
polarizaría y obligaría a renunciar a la pasividad. Que fue lo que sucedió en los años siguientes”
(Gorriti 2013).
Lo que vino después fue una oleada de violencia que en un inicio permitió que el partido ganara la
simpatía del pueblo al ejecutar a terratenientes que tenían deudas de sangre. De acuerdo con la
declaración judicial de Florentino Ceron Cardozo, Alias Marcelo4:
El PCP sigue el principio de independencia autodecisión y autosostenimiento, las
3 Aunque como señala McClintock dicha aplicación a la realidad peruana se trataba sólo de una modificación retórica del
discurso maoista que describía a China como un país semifeudal o semi colonial y a la clase política china como una
burocracia capitalista disfuncional. Guzmán adoptó un vocabulario idéntico al describir al Perú y su política económica.
Mientras que Gorritti hace señalamientos similares en torno a algunos documentos que son apenas modificaciones de los
discursos de Lenin.
4 Copia parcial facilitada por la Dincote de la PNP.
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necesidades las resolvemos basados en las masas populares, concebimos a la revolución
como una gran empresa del pueblo, así las masas nos dan todo lo que necesitamos, desde el
abrigo, el pan y todos los requerimientos y a eso se complementa con las tareas de
producción que asumen los combatientes. Toda participación de las masas era voluntaria.
Cada elemento apoyaba al partido según sus posibilidades. No se aplicaba la confiscación en
forma indiscriminada generalizada a todos sino a quienes se consideraba blaco de la
revolución, cuando se arrasaba una hacienda participaban las masas donde tomaban todo lo
que necesitaban siendo el objetivo destruir esa forma de explotación feudal. La confiscación
se extendía a la propiedad de la tierra en beneficio de los campesinos.
Florentino Cardoso fue asignado a trabajar a partir de 1985 en el eje principal en el aparato de red
territorial, encargándose de la organización y marcha de las bases de apoyo, en concreto de los comites
populares en los pueblos organizando su producción, tareas de problemas comunales como
construcción de caminos locales, etc.
4 La ruptura de sendero
Treinta y siete fueron los coches bomba que explotaron en Lima del primero de enero al 16 de julio de
1992. Se trataba de la fase más intensa de la lucha que sostenía el Partido Comunista del Perú, Sendero
Luminoso y que según sus planes antecedía la destrucción del Estado y la captura del poder. Pretendían
hacer volar a la capital del país hasta lograr la victoria ayudados por el proletariado. Pero causaron el
efecto contrario, hasta la fecha, en la capital nadie se refiere a Sendero como un grupo guerrillero, ni
siquiera por su nombre, les dicen a secas: terroristas.
“La escalada de violencia y terror se vio azuzada por el golpe de Estado que el presidente Alberto
Fujimori dio contra la democracia el 5 de abril de 1992. Uno de los argumentos de la ruptura del orden
constitucional fue precisamente la lucha contra la subversión. El desprestigio de la clase política y el
deseo de la población de vivir con mayor seguridad, hicieron del 'autogolpe' una medida popular. Pese
a las presiones internacionales sobrevinientes, la cúpula político-militar que se hizo del poder, tomó el
control del país”(Comisión de la Verdad y Reconciliación de Perú 2003).
En Lima, las noches eran más negras cuando se aproximaba una oleada de coches bomba. Sendero
dinamitaba las líneas eléctricas en las afueras de la ciudad y entonces el relámpago antecedía al trueno
y éste al terror. Al rededor de las 21:15 del 16 de julio empezó el ajetreo que dio pasó a una luz intensa
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y al estruendo ya conocido en la capital del país: Un coche bomba explotó a unos metros de donde
estaban Vanessa Quiroga5. Ese, pretendía ser el gran golpe contra la oligarquía de parte del grupo
armado de corte maoista, Sendero Luminoso. Un automóvil Datsun color guinda, sin placas y con 400
kilos de dinamita asesinó a 25 personas e hirió a 155 más incluyendo a Vanessa que ese día perdió la
pierna, todos de clase media y baja.
La onda explosiva que dañó cientos de edificios en 300 metros a la redonda y que se estima dejó
pérdidas materiales por tres millones de dólares. Con el tiempo el propio líder de Sendero, Abimael
Guzmán y el Partido Comunista del Perú, reconocieron que lo sucedido en Tarata había sido un error.
Ese mismo 16 de julio de 1992 Sendero atentó contra las comisarías de San Gabriel San Gabriel, José
Carlos Mariátegui y Nueva Esperanza. El objetivo de esas otras explosiones fue dispersar a las fuerzas
policiales para dejar el campo libre al comando que llevaría el Datsun hasta el Banco de Crédito
ubicado en la avenida Larco (Roncagliolo 2007).
La seguridad del local impidió que se estacionaran en la zona elegida, así que el chofer dobló en la
segunda calle de Tarata, descendió del auto en marcha y dejó que se deslizara solo. A las 21:20 los
explosivos detonaron. La gente corría desesperada, algunos con sangre escurriendo de los oídos o la
nariz y otros más totalmente bañados en ella, aunque era imposible saber si era la propia o de alguien
más (Entrevista Capitan Oscar Arreola, jefe de Investigaciones Especiales de la Diricote).
Vanessa Quiroga –aún en los brazos de su madre Gladys Carvajal– se quejó de un dolor en la pierna,
pero ésta ya no existía, debajo del muslo solo había carne viva y aire. Su madre gritó y buscó la pierna
entre los escombros pensando que los médicos podrían colocársela de nuevo, pero no la encontraron.
Meses después la pequeña estrenaría su primera prótesis. Fue de las afortunadas, de acuerdo con el
padrón realizado por el Centro de Investigación de Proyectos Urbanos y Regionales (CIPUR), de entre
los muertos tres mujeres y dos varones no fueron identificados y cinco personas desaparecieron.
“Fue una desgracia para el país. De pronto fue el despertar de todos, porque nos preguntamos ¿hasta
donde van a llegar ellos?, seguro no va a ser el último, ¿y si éste ha sido el más potente, cómo van a ser
los que le sigan?. Ahí fue donde la sociedad civil, los militares, la policía, la iglesia y todas las personas
se pusieron un polo blanco y salieron a las calles para pedir a gritos que cesara el fuego, que viniera la
paz; un alto a la guerra”, (Entrevista Capitan Oscar Arreola, jefe de Investigaciones Especiales de la
Diricote)
5 Entrevista realizada en 2011 con Vanessa Quiroga, considerada víctima emblemática por el gobierno del Perú.
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Después de Tarata la sociedad Limeña salió a las calles y presionó al gobierno que ya le pisaba los
talones a Abimael Guzmán, quien finalmente fue detenido en Lima el 12 de septiembre de 1992
(Roncagliolo 2007). El culto a su personalidad y lo centralizado que estaba el poder dentro del grupo
armado llevaron a Sendero a su casi desaparición.
Las estimaciones de la Comisión de la Verdad de Perú, arrojan que de 1980 al año 2000, el conflicto
interno en aquel país dejo 68 mil muertos. De los cuales el 46% se le adjudican a Sendero Luminoso, el
30% a los agentes del Estado y el 24% restante a otros actores como paramilitares o el Movimiento
Revolucionario Tupac Amaru.
5 La hoja sagrada
El cultivo de la coca en el Perú pasó de las 16,000 hectáreas controladas y garantizadas por el Estado
en 1960 a más de 94 400 a inicios de la década del 2000 (“El Cultivo de La Hoja de Coca En El Perú”
1997) , y para 2013 la superficie de cultivo al final fue de unas 49,800 hectáreas, menos que el total
para el año anterior de 60,400 ha (UNODC 2014). El Ministerio de Agricultura del perú estimó en
1991 la extensión de 250,000 has., la Empresa Nacional de la Coca (ENACO) estimó en ese mismo año
la existencia de 187,000 has., y APODESA del INADE registró la existencia de 242,000 has (op.cit
1997).
El crecimiento vertiginoso del cultivo de la coca se inició en la década del 70 y se dio mayormente en
los departamentos de San Martín, Huánuco, Cusco, Apurimac, Ucayali, etc. entre los mas
significativos; en la zona del Huallaga se estima la existencia de más del 40 % de la producción
nacional de hoja de coca; en Ucayali, hasta inicios de los años 80 el área cocalera no era importante,
hoy el cultivo de coca en Aguaytía representa el 16 % del área de coca a nivel nacional; Apurimac y
Cusco poseen el 18 y 10 % de la producción nacional, respectivamente. En el Perú se produce
aproximadamente el 60 % de hoja de coca, utilizada en la elaboración de cacaína que se comercializa
en el mundo (ibid).
La producción total de hoja de coca secada al sol alcanzó alrededor de 121,424 toneladas métricas,
con disminuciones en Monzón y Palcazú-Pichis-Pachitea debidas a la erradicación y, en menor
medida, al abandono voluntario del cultivo en La Convención y Lares. Como en años anteriores,
cerca de 9000 toneladas métricas de la producción se utilizaron en la práctica tradicional de
masticar la hoja de coca, lo cual deja unas 112, 242 toneladas métricas para la producción y el
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tráfico de cocaína. El cultivo de la hoja de coca se lleva a cabo en 13 departamentos de Perú, con
fines legales e ilegales. Los índices de cultivo más altos se encontraron en Cusco y Ayacucho, con
un 55.5 del total en el país. (UNODC 2014)
Hoy día el precio promedio de la pasta base de cocaína aumentó en cerca de 17 por ciento, de US$737
a US$863 por kilo, mientras que el producto final - clorhidrato de cocaína - tuvo un precio de casi 32
por ciento más: al cotizarse en US$1310 por kilo (ibid)
De acuerdo con las autoridades peruanas en las escasas zonas de influencia donde todavía opera
Sendero Luminoso les cobran a los narcos un impuesto por hectárea de tierra sembrada, por arroba
cultivada de hoja y les cobraban un cupo por seguridad, pero sobre todo para que los dejen trabajar.
“Hoy no hay duda que en el Valle de Huallaga existe una alianza con el narcotráfico, allá pasa una cosa,
que las muertes entre una banda y otra no la deciden ellos. Sino que van con el jefe de Sendero en el
sector y él dispone que maten a fulano o que hagan cualquier otro acto que consideren justicia”,
(Entrevista Capitan Oscar Arreola, jefe de Investigaciones Especiales de la Diricote).
Hasta enero del 2012 en que detuvieron al Camarada Artemio –heredero de Abimael Guzmán–
cualquiera que hiciera justicia por su propia mano en sus territorios se las tenía que ver con él. Las
“multas” rondaban los US$50 000 para pasarles por alto una indisciplina, de lo contrario podían,
incluso, ser ejecutados. En condiciones normales, Sendero que fue un grupo altamente dogmático
adoptó un curso más flexibe y moderado en su relación con la población local en áreas de producción
(Cornell 2005).
De acuerdo con estimados las ganancias de sendero de provenientes actividades en el alto Valle del
Huallaga, hasta antes de la detención de Abimael Guzmán, variaban en un rango que iba de los US$20
millones por año hasta US$550 millones por año (McClintock 1984). Adicionalmente tenían ingresos
por los llamados cupos impuestos que cobraban por negocios a los ciudadanos o pequeñas cantidades
que probablemente recibían de diferentes grupos de apoyo en Inglaterra Francia Suiza Alemania
Bélgica y España, sin embargo en este punto McClintock no es capaz de explicar dónde estaba toda esa
riqueza y qué pasó con ella.
La nueva era
Hasta 1992 que se detiene a Abimael Guzmán Reynoso, Florentino Cardoso, Alias Marcelo fue
responsable del Comité Regional Centro, tras la detención de su lider el CRC se desvinculó de la
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David Santa Cruz Economía Política del conflicto Armado
Dirección Central. En 1993 después del pronunciamiento de Abimael Guzmán para celebrar
conversaciones de paz el CRC decidió, básandose en información abierta, realizar trabajo de agitación
y propaganda para explicar la propuesta de Gonzalo. El contingente que salió a realizar dicha actividad
en mayo de 1994 abandonó el partido. El declarante se quedó solo con tres activistas. La anécdota se
convirtió en constante en el resto del partido. A partir de ese momento, alias Marcelo, se dedicó a
realizar actividades personales y dado que tenía una hija pequeña se vió en la necesidad de trabajar para
resolver necesidades básicas de subsistencia, lo cual se convirtió en su actividad princial (op.cit).
Digamos que esa fue el ala pobre de Sendero los que obedecían los lineamientos de sustentarse con la
ayuda del pueblo y lo obtenido con los botines.
Si bien para la opinión pública y la mayoría de los académicos la infalibilidad de Guzmán se
esfumó con su captura, bien podría tratarse de un proceso largo de desgaste si atendemos a las
palabras de quien despues sustituyera a alias Gonzálo, el 29 de septiembre de 1986 durante el
desarrollo de la IV Conferencia Nacional del Comité Central, Alberto Ramírez Durand, alias
Feliciano cuestioó la direccion y la línea militar:
“Los que deben dirigir el partido son los que están en la acción, en los hechos, a la vanguardia de la
fuerza principal, en el lugar de los hechos, comandando”. Y agregó que esta actitud siempre la
asumió el Presidente Mao durante el desarrollo de la guerra popular en China. La tesis del
“hechismo” siempre puso al líder senderista en una posición muy incómoda. La crítica que hacía
“Feliciano” iba contra él. Contra la actitud “aburguesada” de estar en Lima y no en el campo, frente a
la fuerza principal, a la usanza de Mao” (Crl. Jiménez).
Lo que sobrevivió de Sendero Luminoso luego de la captura de Abimael Guzmán fueron los dos
comités regionales más fuertes: el del Alto Huallaga y el de Ayacucho-VRAE. El primero se plegó
eventualmente a la línea de acuerdo pacífico propugnada por Guzmán, y el otro rompió con Guzmán y
decidió continuar con la guerra. Luego de la captura de alias Feliciano, los que tomaron el comando,
los hermanos Quispe Palomino, fundamentalmente, rompieron no solo con Guzmán sino también con
Feliciano y su propio pasado. Revisaron su doctrina, estrategia, tácticas, pasaron por un período largo
de reorganización y volvieron a la guerra luego de esos cambios. El grupo del Alto Huallaga fue
desbaratado por el gobierno de Humala y ahora el único grupo alzado en armas es el de los Quispe
Palomino.
Hasta la fecha se han mantenido haciendo negocios de protección, cobro de 'impuestos' a los
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narcotraficantes, a los madereros legales e ilegales, las compañías mineras y las energéticas . De hecho
a decir del propio Abimael la posibilidad de haber logrado un acuerdo político con el gobierno del Perú
no fue posible “por negativa de la otra colina y oposición del Bloque escisionista y su línea oportunista
de derecha: línea militar burguesa, poder personal y movimiento fantástico de su cabeza” (Guzmán
2009).
En su defensa Victor Quispe, alias José aseguró en un programa de la televisión peruana: “Eso que
usted llama cupos es el lenguaje del imperialismo, es como decirnos a los comunistas terroristas. Mire,
necesariamente en una revolución se establecen impuestos de guerra, esto se llama impuestos de
guerra. Ellos [los narcotraficantes] han establecido US$2 por kilo, ahora no hay en la puerta del VRAE
un letreto que digan pasen a pagar, pero ellos sabían que en los territorios donde operaba el partido
comunista del Perú sus intereses se respetaban”(Punto Final 2014).
Conclusiones
El poder político y militar así como la influencia de Sendero Luminoso ha descendido dramáticamente
en los años recientes. El traslape de las regiones de cultivo de coca en Perú y las tradicionales zonas de
influencia de Sendero Luminoso, terminaron por hacer que este último se involucrara en aspectos
relativos al tráfico de drogas. De acuerdo con un testimonio de la Administración para el Control de
Drogas (por su siglas en inglés, Drug Enforcement Administration) ante el senado de los Estados
Unidos, esta agencia no posee información para aseverar que Sendero Luminoso ha ido más allá de
cobrar un impuesto local a los traficantes de drogas que desean traficar pasta base a través de de las
áreas en las que SL se encuentra activo, “así pues la inteligencia de la DEA no ha reportado que el
grupo insurgente esté involucrado en el cultivo, proceso o venta de drogas”
Mientras que el 21 de julio 2014 el Juez Sullivan, señaló en el inicio de un proceso que “los
combatientes de Sendero se encuentra divididos en diferentes fracciones el Valle del Alto Huallaga
(VAH) y el territorio del Valle de los Ríos Apurimac, Ene y Mantaro (VRAEM). Las dos facciones
fueron lideradas respectivamente por Florindo Eleuterio Flores Hala Alias Camarada Artemio y Victor
Quispe Palomino alias Camarada José” (Sullivan 2014).
Lo anterior nos muestra que tras la caída de Abimael Guzmán se desmovilizó la masa campesina y
parte de la masa ideologizada intentó continuar con la idea de una lucha pacífica. Estos coinciden
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David Santa Cruz Economía Política del conflicto Armado
además con las zonas pobres donde los ingresos por cultivos ilícitos o explotación de recursos naturales
no son tan rentables mientras que donde había una producción de drogas preexistentes lso grupos
armados buscaron la manera de continuar con “la lucha” pero con una ideología limitada y escasos
incentivos para avanzar o para rendirse, con el riesgo que muten sus actividades al plano meramente
criminal.
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David Santa Cruz Economía Política del conflicto Armado
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