Autor Intelectual: Se refiere a una persona que, sin realizar físicamente el delito, ha planeado,
organizado o dirigido la comisión de un delito por parte de otros. Es decir, el autor intelectual es quien
tiene la idea del delito y la lleva a cabo a través de terceros, que pueden ser cómplices o ejecutores
materiales del delito.
El autor intelectual puede ser considerado responsable penalmente en la medida en que haya
contribuido de manera significativa a la planificación o ejecución del delito, y dependiendo de la
legislación y las circunstancias específicas del caso.
Ejemplo: Es el caso de un jefe de una organización criminal que ordena un asesinato o un robo a
mano armada, aunque el jefe no haya estado físicamente presente en el lugar del delito, se le puede
considerar autor intelectual y ser juzgado y condenado por su participación en el mismo.
Autor Material: Se refiere a la persona que lleva a cabo directamente un delito. Es decir, es quien
realiza la acción física que constituye el delito.
Ejemplo: en un caso de robo, el autor material sería la persona que efectivamente tomó la propiedad
de otra persona sin su consentimiento. En un caso de homicidio, el autor material sería la persona que
causó la muerte de la víctima.
Es importante destacar que el autor material no necesariamente actúa solo, sino que puede contar con
la ayuda de otras personas, como cómplices o instigadores, que también pueden ser considerados
responsables del delito en cuestión según las circunstancias y la legislación aplicable.
Coautores Materiales: Son dos o más personas que colaboran directamente en la comisión de un
delito, realizando cada uno una parte de la conducta que lo constituye. Es decir, los coautores
materiales son aquellos que actúan juntos para llevar a cabo el delito de manera simultánea y
coordinada.
Ejemplo: en un robo a mano armada, los coautores materiales pueden ser dos personas que ingresan
juntas en una tienda para cometer el delito, uno de ellos amenaza al dependiente con un arma
mientras el otro se apodera del dinero y los objetos de valor.
Los coautores materiales son responsables de manera conjunta y solidaria por la comisión del delito,
es decir, cada uno de ellos es responsable por la totalidad del delito, sin importar la cantidad o calidad
de su contribución. Además, todos los coautores materiales pueden ser castigados por igual,
independientemente de si uno de ellos asumió un papel más activo o violento en la comisión del delito.
Autor mediato: Es una persona que comete un delito utilizando a otra como instrumento para llevarlo a
cabo. Es decir, el autor mediato no comete directamente el delito, sino que lo hace a través de otra
persona que actúa bajo su influencia o control.
El autor mediato puede ser responsable del delito cometido por la persona que actuó como
instrumento si se cumplen ciertos requisitos. En primer lugar, el autor mediato debe tener un dominio
sobre la persona que cometió el delito, es decir, tener un control o influencia significativa sobre ella. En
segundo lugar, el autor mediato debe haber utilizado ese dominio para inducir a la persona a cometer
el delito. En tercer lugar, la persona que actuó como instrumento debe haber sido inimputable, es
decir, incapaz de comprender la naturaleza del delito que cometió.
Ejemplo: un padre que obliga a su hijo menor de edad a cometer un delito, utilizando su influencia
sobre él, podría ser considerado un autor mediato. En este caso, el padre tiene un control significativo
sobre su hijo, lo indujo a cometer el delito y el hijo no es imputable debido a su edad.
Es importante destacar que la responsabilidad del autor mediato puede ser igual o incluso mayor que
la del instrumento utilizado para cometer el delito, dependiendo de las circunstancias específicas del
caso y de la legislación aplicable.
Instigador: es una persona que, sin realizar directamente el delito, induce o persuade a otra persona a
cometerlo. Es decir, el instigador no realiza el acto delictivo, sino que influye en la voluntad de otro
para que lo cometa.
Para que alguien sea considerado un instigador, es necesario que haya incitado, impulsado o motivado
a otra persona a cometer un delito. Además, es importante que la persona que fue instigada
efectivamente haya cometido el delito.
Ejemplo: un individuo que convence a otra persona de robar un objeto de una tienda puede ser
considerado un instigador. Si la otra persona roba el objeto como resultado de la persuasión del
instigador, ambos pueden ser considerados responsables del delito.
Es importante destacar que, en la mayoría de las jurisdicciones, la responsabilidad penal del instigador
es similar a la del autor material del delito, ya que ambos han contribuido de manera significativa a la
comisión del delito. En algunos casos, la responsabilidad del instigador puede ser aún mayor que la
del autor material, dependiendo de las circunstancias específicas del caso y de la legislación aplicable.
Cómplice Primario: es una persona que participa de manera directa y activa en la comisión de un delito
junto con el autor material o los coautores materiales. Es decir, el cómplice primario no es el autor
material del delito, pero participa de manera activa en la comisión del mismo, contribuyendo a su
realización.
Ejemplo: podría ser un conductor de un vehículo que ayuda a un ladrón a escapar de la escena del
crimen después de haber robado una tienda. El cómplice primario es responsable de manera conjunta
y solidaria con el autor material del delito por la comisión del mismo.
Es importante destacar que, en la mayoría de las jurisdicciones, la responsabilidad penal del cómplice
primario es similar a la del autor material del delito, ya que ambos han contribuido de manera
significativa a la comisión del delito. En algunos casos, la responsabilidad del cómplice primario puede
ser menor que la del autor material, dependiendo de las circunstancias específicas del caso y de la
legislación aplicable.
Cómplice Secundario: es una persona que, sin participar directamente en la comisión de un delito,
ayuda o colabora con el autor material o los coautores materiales del mismo antes o después de su
comisión. Es decir, el cómplice secundario no está presente en la escena del delito y no participa
directamente en su realización, pero de alguna manera contribuye a su comisión.
Ejemplo: un cómplice secundario podría ser alguien que proporciona información, suministros o
asistencia logística (servicios de apoyo) para la comisión del delito, como un conductor de un vehículo
que espera en un lugar cercano para ayudar al autor material a escapar después de haber cometido el
delito.
Es importante destacar que, en la mayoría de las jurisdicciones, la responsabilidad penal del cómplice
secundario es menor que la del autor material del delito, pero mayor que la de un mero espectador. En
algunos casos, la responsabilidad del cómplice secundario puede ser igual a la del autor material,
dependiendo de las circunstancias específicas del caso y de la legislación aplicable.