Publicada D.O.
8 jul/985 - Nº 21973
Ley Nº 15.750
LEY ORGANICA DE LA JUDICATURA Y DE
ORGANIZACION DE LOS TRIBUNALES
SE DEROGA EL DECRETO-LEY 15.464
El Senado y la Cámara de Representantes de la República Oriental del
Uruguay, reunidos en Asamblea General,
DECRETAN:
Ley Orgánica de la Judicatura y de Organización de los Tribunales.
TITULO I
Disposiciones Generales
Artículo 1º.- El Poder Judicial y el Tribunal de lo Contencioso Administrativo
son independientes de toda otra autoridad en el ejercicio de sus funciones.
Artículo 2º.- La Potestad de conocer en los asuntos que les están asignados y
de hacer ejecutar lo juzgado en la forma que en cada caso corresponda,
pertenece exclusivamente a los tribunales que establece la ley. Por tribunales
se entiende, tanto los colegiados como los unipersonales.
Artículo 3º.- También corresponde a los tribunales intervenir en todos
aquellos actos no contenciosos en que la ley lo requiera.
Artículo 4º.- Para hacer ejecutar sus sentencias y para practicar los demás
actos que decreten, pueden los tribunales requerir de las demás autoridades el
concurso de la fuerza pública que de ellas dependa, o los otros medios de
acción conducentes de que dispongan.
Las autoridad requerida debe prestar su concurso sin que le corresponda
calificar el fundamento con que se le pide, ni la justicia o legalidad de la
sentencia, decreto u orden que se trata de ejecutar.
TITULO II
De la Jurisdicción y Competencia
Capítulo I
Reglas Generales
Artículo 5º.- Los tribunales no pueden ejercer su ministerio sino a petición de
parte, salvo los casos en que, según la ley, deban o puedan proceder de oficio.
Reclamada su intervención en forma legal y en negocios de su competencia,
no podrán excusarse de ejercer su autoridad ni aún por razón de silencio,
oscuridad o insuficiencia de las leyes.
Artículo 6º.- Es jurisdicción de los tribunales la potestad pública que tiene de
juzgar y hacer ejecutar lo juzgado en una materia determinada.
Es competencia la medida dentro de la cual la referida potestad está
distribuida entre los diversos tribunales de una misma materia.
La prórroga de jurisdicción está prohibida.
Artículo 7º.- Siempre que según la ley fueren competentes para conocer de un
mismo asunto dos o más tribunales, ninguno podrá excusarse bajo el pretexto
de haber otros que puedan conocer de él; pero el que haya prevenido en el
conocimiento excluye a los demás, los cuales cesan, desde entonces, de ser
competentes.
Artículo 8º.- Una vez fijada con arreglo a la ley la competencia de un tribunal
para conocer en primera instancia de un determinado asunto, queda
igualmente fijada la de los tribunales inmediatos superiores para conocer del
mismo asunto en las demás instancias.
Artículo 9º.- Cuando dos o más tribunales de similar categoría y competencia
tengan la misma circunscripción territorial, su intervención se determinará por
el sistema que establezca la Suprema Corte de Justicia.
Capítulo II
Prórroga de Competencia
Artículo 10.- La competencia de los tribunales solamente es prorrogable de
lugar a lugar.
Artículo 11.- La prórroga de competencia puede ser expresa o tácita.
Es expresa, cuando en el contrato mismo o en un acto posterior han convenido
en ello las partes, designando al tribunal a quien se someten.
Es tácita, por parte del demandante, por el hecho de ocurrir ante el tribunal
interponiendo su demanda, y por parte del demandado, por el hecho de no
oponer la excepción declinatoria dentro del plazo legal.
Artículo 12.- Pueden prorrogar competencia todas las personas que, según la
ley, son hábiles para estar en juicio por si mismas; y por las que no lo son,
pueden prorrogarla sus representantes legales.
El Procurador no necesita facultad especial para prorrogar competencia.
Artículo 13.- El tribunal ante quien se deduzca una acción, si se considera
absolutamente incompetente para conocer en ella, deberá inhibirse de oficio
sin más actuaciones, mandando que el interesado ocurra donde corresponda.
Se exceptúa de esta regla la incompetencia por razón de turnos.
Las partes no podrán disponer de ellos; no obstante, si por error se dejaren de
observar, lo actuado ante el tribunal incompetente por razón del turno es
válido, sin perjuicio de que advertido el defecto, de oficio o a petición de
parte, se remita el expediente al tribunal competente.
Artículo 14.- La prórroga de competencia legalmente operada obliga al
tribunal.
En los casos en que la prórroga tenga lugar, el tribunal conocerá del asunto en
la misma forma en que conoce de los de sus competencia normal.
Capítulo III
Competencia de los Tribunales Según la Naturaleza de la Acción
Artículo 15.- Es tribunal competente para conocer de los juicios en que se
ejerciten acciones reales sobre bienes inmuebles, el del lugar en que este la
cosa litigiosa.
Si los inmuebles que son objeto de la acción real estuvieran situados en
distintos lugares, será competente cualquiera de los tribunales del lugar en que
estén situados.
Artículo 16.- Si una misma acción real tuviera por objeto reclamar bienes
muebles e inmuebles, será tribunal competente el del lugar en que estuvieren
situados los inmuebles.
Artículo 17.- De los juicios en que se ejerciten acciones reales sobre bienes
muebles o semovientes, conocerá el tribunal del lugar en que se hallen, o el
del domicilio del demandado, a elección del demandante.
Artículo 18.- Si la acción real entablada tuviera por objeto derechos o
acciones que se reputan muebles o inmuebles por los artículos 474 y 475 del
Código Civil, se estará a lo dispuesto en los artículos precedentes respecto de
cada una de esas clases de bienes.
Artículo 19.- De los juicios en que se ejerciten acciones reales y personales
conocerá, a elección del demandante, el tribunal del lugar en que esté la cosa o
el que corresponda según el artículo 21.
Si las cosas inmuebles sobre las cuales recae la acción real son varias y
situadas en diversos lugares, se aplicará el artículo 15 en el caso de optar el
demandante por seguir el fuero de la situación de las cosas.
Artículo 20.- Si los derechos producen acciones alternativas, reales o
personales, se aplicarán las reglas de los precedentes artículos. Será
competente el juzgado que corresponda a unas o a otras, a elección del
demandante.
Artículo 21.- De los juicios en que se ejerciten acciones personales, conocerá
el tribunal del lugar en que deba cumplirse la obligación; y a falta de
designación expresa o implícita de lugar, a elección del demandante, el del
domicilio del demandado o el del lugar donde nació la obligación, se
hallándose en él este último aunque sea accidentalmente, puede ser
emplazado.
Artículo 22.- Si una misma demanda comprendiese obligaciones que deben
cumplirse en diversos lugares, entenderá en el juicio el tribunal competente
para conocer respecto de alguna de ellas ante el cual se reclame el
cumplimiento de todas, sin perjuicio de cumplirse cada una en su lugar
respectivo.
Artículo 23.- Se el demandado tuviese su domicilio en dos o más lugares,
podrá el demandante entablar su acción ante el tribunal de cualquiera de ellos;
pero si se trata de cosas que dicen relación especial con uno de dichos lugares
exclusivamente, sólo ese lugar será para este caso el domicilio del
demandado.
Artículo 24.- Si los demandados fuesen dos o más por una misma obligación,
para cuyo cumplimiento no haya lugar expresa o implícitamente determinado,
y cada uno tuviera su domicilio en otro diferente, podrá el demandante
entablar su acción ante el tribunal de cualquier lugar donde esté domiciliado
uno de los demandados y, en tal caso, quedarán sujetos los demás a la
competencia del mismo tribunal.
Artículo 25.- Respecto de los demandados que no tuvieran domicilio fijo, se
entenderá por domicilio para los efectos de la competencia, el lugar donde se
encuentre o el de su última residencia.
Artículo 26.- Cuando el demandado fuese una persona jurídica se tendrá por
domicilio, para fijar la competencia del tribunal, el lugar donde tenga asiento
su administración, si en el estatuto o en la autorización que se le dio no tuviere
domicilio señalado.
Artículo 27.- Si la persona jurídica o la sociedad comercial o civil tuviere
establecimientos, agencias u oficinas en diversos lugares, podrá ser
demandada ante el tribunal del lugar donde exista el establecimiento, agencia
u oficina que celebró el contrato o que intervino en el hecho que da origen al
juicio.
Artículo 28.- De los juicios en que se ejerciten acciones respecto a la gestión
de tutores, guardadores y administradores, conocerán los tribunales del lugar
en que se hubiese desempeñado la tutela, guarda o administración, a no ser
que el actor prefiera el fuero del domicilio del tutor, guardador o
administrador, atendida la importancia de los bienes.
Artículo 29.- El administrador judicial deberá responder ante el tribunal que le
haya conferido la administración.
Artículo 30.- Los que hubiesen sido citados en garantía de cualquier especie
con motivo de un litigio deberán comparecer ante el tribunal donde penda la
demanda principal.
Lo mismo sucederá si el vendedor citado de evicción saliese al pleito.
Artículo 31.- De las gestiones o reclamaciones por honorarios, no concertados
conocerá el tribunal ante quien se hayan causado éstos, o ante quien exista el
expediente en el momento de la gestión.
Artículo 32.- En los casos de ausentes de que trata el Título IV, Libro I del
Código Civil, serán competentes para proveer sobre la administración de sus
bienes los tribunales del lugar en que éstos se hallen situados; pero para
obtener la declaración de ausencia, la posesión interina o definitiva y la
partición de bienes del ausente, deberá acudirse a los tribunales del último
domicilio del ausente de la República.
Artículo 33.- En los casos de concurso de acreedores, serán tribunales
competentes los del lugar en que el deudor tuviese su domicilio y según la
cantidad; salvo lo dispuesto en el Código de Comercio y leyes especiales.
Artículo 34.- Son competentes para conocer en los juicios a que dan lugar las
relaciones jurídicas internacionales, los jueces del Estado a cuya ley
corresponde el conocimiento de tales relaciones. Tratándose de acciones
personales patrimoniales, éstas también pueden ser ejercidas, a opción del
demandante, ante los jueces del país del domicilio del demandado.
Capítulo IV
Reglas para Determinar la Competencia según la Importancia del
Asunto.
Artículo 35.- La importancia o valor de la cosa disputada, para fijar la
competencia del tribunal, se determinará por las reglas establecidas en los
artículos siguientes.
Artículo 36.- Si el demandante acompañase documentos que sirvan de apoyo a
su acción, y en ellos apareciere determinado el valor de la cosa disputada, se
estará, para fijar la competencia, a lo que conste de dichos documentos salvo
que se tratara de acciones reales sobre inmuebles; en este último caso se estará
al valor real fijado por la Dirección General del Catastro Nacional y
Administración de Inmuebles del Estado.
Artículo 37.- Si el demandante no acompañase documentos o si ellos no
apareciere determinado el valor de la cosa, y la acción entablada fuese
personal, se determinara la cuantía de la materia por la apreciación que el
actor hiciese en su demanda.
Artículo 38.- Si la acción entablada fuese real y el valor de la cosa no
apareciere determinado del modo que se indica en el artículo 36, se estará a la
apreciación que las partes hicieren de común acuerdo.
Esta apreciación si no es expresa, quedará hecha, de parte del demandante, por
la presentación de la demanda, y de parte del demandado, cuando no ha
opuesto la declinatoria dentro del plazo legal.
Artículo 39.- En caso de que no exista el acuerdo a que se refiere el artículo
anterior, el tribunal ante quien se hubiere deducido la acción real sobre cosa
mueble fijará inapelablemente el valor de ésta, para el efecto de la
competencia, oyendo el informe de un perito que nombrará de oficio.
Artículo 40.- En las controversias sobre usufructo, uso, habitación o nuda
propiedad, el valor de la cosa será la mitad del valor real de la propiedad
fijado por la Dirección General del Catastro Nacional y Administración de
Inmuebles del Estado, salvo que se acompañasen documentos en que
apareciese determinado otro valor.
Artículo 41.- En los pleitos sobre servidumbres, siempre que no se
acompañaren documentos en que se determine su valor, éste será la mitad del
valor real del predio sirviente fijado por la Dirección General del Catastro
Nacional y Administración de Inmuebles del Estado.
Artículo 42.- En las cuestiones sobre límites de una propiedad, se atenderá al
valor real de la misma, establecido por la Dirección General del Catastro
Nacional y Administración de Inmuebles del Estado.
Artículo 43.- Si en una misma demanda se establesen a la vez varias acciones,
en los casos en que esto pueda hacerse conforme a lo previsto en el Código de
Procedimiento Civil, se determinará la cuantía del juicio por el monto a que
ascendieren todas las acciones entabladas.
Artículo 44.- Si el demandado, al contestar la demanda entabla reconvención,
la cuantía de la materia se determinará por el monto a que ascendieren la
acción principal y la reconvención reunidas.
Artículo 45.- Si se trata de derecho a pensiones futuras que no abarquen un
tiempo determinado, se fijará la cuantía de la materia por la suma a que
ascendieren dichas pensiones en diez años. Si tienen tiempo determinado, se
atenderá al monto de todas ellas.
Pero si se trata del cobro de una cantidad procedente de pensiones periódicas
ya devengadas, la determinación se hará por el monto a que todas ellas
ascendieren.
Artículo 46.- Si el valor de la cosa disputada aumentare o disminuyese durante
el juicio, no sufrirá alteración alguna la determinación que antes se hubiera
hecho con arreglo a la ley.
Artículo 47.- Tampoco será alterada la determinación en razón de lo que se
deba por intereses, frutos, costos, gastos judiciales, daños y perjuicios,
causados después de la interposición de la demanda.
Pero los intereses, frutos, daños y perjuicios causados antes de la demanda, se
tomarán en cuenta para determinar la cuantía de la materia.
Artículo 48.- Si fueran varios los demandados en un mismo juicio, el valor
total de la cosa o cantidad debida determinará la cuantía de la materia, aun
cuando por no ser solidaria la obligación, no pueda cada uno de los
demandados ser compelido al pago total de la cosa o cantidad, sino tan solo al
de la parte que le correspondiese.
Artículo 49.- Sin perjuicio de las asignaciones especiales de competencia que
pueda hacer la ley, para el efecto de determinarla se reputarán como de valor
de más de N$ 400.000 (nuevos pesos cuatrocientos mil) los asuntos que
versen sobre materias que no están sujetas a una determinada apreciación
pecuniaria, como por ejemplo, los relativos al estado civil de las personas, a la
crianza y cuidado de los hijos y la apertura y protocolización de testamentos.
Artículo 50.- Todos los valores monetarios a que se hace referencia en la
presente ley, serán actualizados por la Suprema Corte de Justicia de acuerdo
con la variación operada en el Indice de Precios de Consumo hasta el mes de
octubre de cada año, redondeados al millar de nuevos pesos más próximo.
Dicha actualización entrará en vigencia a partir del 1º de enero del año
siguiente.
Capítulo V
De la Organización y Competencia de los Tribunales según la Materia,
Cuantía y Grado del Asunto
SECCION I
Reglas Generales
Artículo 51.- El ejercicio de la función jurisdiccional compete, en lo
pertinente, a los siguientes órganos;
- Suprema Corte de Justicia y Tribunal de lo Contencioso Administrativo.
- Tribunales de apelaciones en lo Civil, Penal y del Trabajo.
- Juzgados Letrados de Primera Instancia en lo Civil, del Trabajo, de Familia, de
Menores, de Aduana, en lo Penal y de Primera Instancia de lo Contencioso-
Administrativo.
- Juzgados Letrados de Primera Instancia del Interior.
- Juzgados de Paz Departamentales de la Capital.
- Juzgados de Paz Departamentales del Interior.
- Tribunal de Faltas.
- Juzgados de Paz.
Artículo 52.- En el Poder Judicial, la competencia por razón de la materia, la
cuantía y el grado se distribuirá entre los órganos que correspondan de los
mencionados en el artículo 51, de acuerdo con lo dispuesto en las secciones
siguientes.
En cuanto al ejercicio de la función jurisdiccional en lo Contencioso-
Administrativo, su organización, funcionamiento y competencia, se estará a lo
dispuesto por la Ley Orgánica respectiva.
SECCION II
De la Suprema Corte de Justicia
Artículo 53.- La Presidencia de la Suprema Corte de Justicia se ejercerá por
turno anual rotativo entre sus miembros, según el orden de antigüedad en el
cargo.
El turno comenzará con la apertura de los tribunales.
En caso de vacancia, licencia, recusación o impedimento, la Presidencia será
desempeñada provisoriamente por el Ministro de mayor antigüedad en el
cargo.
A igual antigüedad entre dos o más Ministros, la Suprema Corte resolverá.
Los Ministros precederán entre sí, en el mismo orden.
Artículo 54.- La Suprema Corte de Justicia designará los Secretarios Letrados
de entre los Secretarios de los Tribunales de Apelaciones y los Jueces
Letrados. Asimismo, designará sus Escribanos de entre los Escribanos del
grado inmediato inferior.
En ambos casos, se requerirán cuatro votos conformes.
Artículo 55.- A la Suprema Corte de Justicia, además de las competencias que
originariamente se le atribuyen en la Sección XV de la Constitución,
corresponde:
1) Dirimir las contiendas de competencia entre los órganos del Poder Judicial y los de
lo Contencioso Administrativo.
2) Ejercer la consulta en las causas penales.
3) Dar posesión de sus cargos a los Jueces del Poder Judicial, previo juramento
habilitante. En el caso de los Jueces de Paz del Interior, podrán delegar en Jueces
Letrados el ejercicio de esta atribución.
4) Recibir el juramento habilitante para el ejercicio de las profesiones de abogado,
escribano y procurador.
5) Ejercer la policía de las profesiones referidas en el inciso anterior, conforme a las
leyes que reglamentan esa potestad.
6) Dictar las acordadas necesarias para el funcionamiento del Poder Judicial y el
cumplimiento efectivo de la función jurisdiccional.
Artículo 56.- La Suprema Corte de Justicia no podrá funcionar con menos de
tres miembros, pero deberán concurrir los cinco para dictar sentencia
definitiva que podrá pronunciarse por simple mayoría.
Para dictar sentencia interlocutoria bastará la presencia de tres miembros con
voto unánime, y de uno para los decretos de sustanciación.
Artículo 57.- En caso de resultar necesario la Suprema Corte de Justicia se
integrará de oficio y por sorteo entre lo miembros de los Tribunales de
Apelaciones de la materia a la que pertenece el asunto que da mérito a la
integración.
Si ello no fuere posible por impedimento de todos los miembros de los
Tribunales de Apelaciones de esa materia, se seguirá el orden establecido en
el artículo 62.
En las causas civiles, si el impedimento fuere por causa de licencia por plazo
superior a treinta días, la integración se efectuará a pedido de parte. En las
penales y laborales, en todo caso de oficio. El nuevo miembro continuará
conociendo del asunto hasta dictar la sentencia que motiva la integración.
Artículo 58.- El ejercicio de las funciones de la Suprema Corte de Justicia se
regulará por el reglamento interno que la misma dictará.
SECCION III
De los Tribunales de Apelaciones
Artículo 59.- Los Tribunales de Apelaciones se integrarán cada uno con tres
miembros que se denominarán Ministros.
Artículo 60.- La Presidencia de cada tribunal se ejercerá por turno anual
rotativo entre sus miembros, según el orden de antigüedad en el cargo.
El turno comenzará con la apertura de los tribunales.
En lo demás, se estará a lo dispuesto por el artículo 53, en cuanto corresponda.
Artículo 61.- Es indispensable la presencia de todos los miembros del
Tribunal y se requieren tres votos conforme para dictar sentencia definitivas.
Para dictar sentencias interlocutorias con fuerza de definitivas, se necesita
también la presencia de todos los miembros, pero sólo dos votos conformes.
Para dictar las demás sentencias interlocutorias, los miembros de cada
Tribunal establecerán entre ellos turnos semanales. El asuntos será estudiado
por el miembro que estuviese de turno el día que se concedió el recurso o se
promovió la queja o el incidente, y por el que le haya precedido. Si estuviesen
discordes, pasarán los autos al tercer miembro para que dirima la discordia, el
que también subrogará a cualquiera de los otros dos en caso de enfermedad u
otro impedimento accidental.
Los decretos de sustanciación podrán ser dictados por uno de los miembros
del tribunal.
Artículo 62.- Cuando haya que integrar un tribunal de Apelaciones en caso de
vacancia, por excusación o recusación de alguno de sus miembros o por
discordia, éstos serán reemplazados, de oficio y por sorteo, en la forma
siguiente:
1) El sorteo se efectuará, en primer término, entre los demás miembros de los
tribunales de la misma jurisdicción.
2) Luego, en el caso ocurrente; entre los Ministros de los Tribunales de Apelaciones
del Trabajo y en lo Penal, por su orden, para integrar los Tribunales de Apelaciones
en lo Civil; entre los Ministros de los Tribunales de apelaciones en lo Civil y en lo
Penal, por su orden, para integrar los Tribunales de Apelaciones del Trabajo; y
entre los Ministros de los Tribunales de Apelaciones en lo Civil y del Trabajo, por
su orden, para los Tribunales de Apelaciones en lo Penal.
Artículo 63.- La integración de oficio de los tribunales se efectuará en las
causas civiles, si el impedimento fuere por licencia superior a treinta días; y en
las penales y laborales, en todo caso. El nuevo miembro continuará
conociendo del asunto hasta dictar la sentencia que motiva la integración.
Artículo 64.- Los Tribunales de Apelaciones en lo Civil conocerán, en
segunda instancia, de las apelaciones que se interpongan contra las sentencias
dictadas en toda materia no penal ni del trabajo, por todos los Juzgados
Letrados.
Artículo 65.- Los Tribunales de Apelaciones en lo Penal y del Trabajo tendrán
las competencias que las leyes especiales les asignen.
SECCION IV
De los Juzgados Letrados de Primera Instancia en lo Penal y del
Trabajo;
de los Juzgados Letrados de Aduana y de
Menores y del Tribunal de Faltas
Artículo 66.- Los Juzgados Letrados de Primera Instancia en lo Penal, los
Juzgados Letrados de Primera Instancia del Trabajo, los Juzgados Letrados de
Aduana y el Tribunal de Faltas tendrán las competencias que las leyes
especiales les asignen.
Artículo 67.- Los Juzgados Letrados de Menores entenderán de todos los
procedimientos preventivos, educativos y correctivos a que den lugar los
hechos antisociales cometidos por menores y las situaciones de abandono.
SECCION V
De los Juzgados Letrados de Primera Instancia en lo Civil
Artículo 68.- Los Juzgados Letrados de Primera Instancia en lo Civil
entenderán:
1) En primera instancia de los asuntos de jurisdicción contenciosa, civil, comercial y
de hacienda, cuyo conocimiento no corresponda a otros jueces.
2) En segunda y última instancia, de las apelaciones que se deduzcan contra las
sentencias de los Jueces de Paz Departamentales de la Capital.
De los Juzgados Letrados de Familia
Artículo 69.- Los Juzgados Letrados de Familia entenderán, en primera
instancia:
En las cuestiones atinentes al nombre, estado civil y capacidad de las personas
y a las relaciones personales y patrimoniales entre los miembros de la familia
legítima y natural fundadas en su calidad de tales, como:
a) Las reclamaciones y contestaciones de filiación legítima y natural y de posesión de
estado civil.
b) Las acciones referentes al matrimonio y a la situación de los cónyuges; separación
de cuerpos, divorcio, nulidad del matrimonio.
c) Las pensiones alimenticias y régimen de visitas.
d) La guarda, tutela, administración de los peculios de los hijos, suspensión,
limitación, pérdida y restitución de la patria potestad.
e) Emancipación, habilitación de edad y venia de disposición de bienes.
f) El irracional disenso de los padres para contraer matrimonio.
g) Adopción y legitimación adoptiva.
h) Declaración de incapacidad, curatela y ausencia.
i) Régimen matrimonial de bienes.
j) El procedimiento sucesorio.
Artículo 70.- El fuero de atracción del procedimiento sucesorio no
comprenderá las acciones de carácter patrimonial dirigidas por terceros contra
la herencia.
SECCION VI
De los Juzgados Letrados de Primera Instancia del Interior
Artículo 71.- Los Juzgados Letrados de Primera Instancia del Interior tendrán
en materia penal, de trabajo y de aduana, las competencias que les asignan las
leyes especiales respectivas; y en materia civil, comercial, de hacienda, de
familia y de menores, las que esta ley asigna a los respectivos Juzgados de
Montevideo.
También conocerán, en segunda y última instancia, de las apelaciones que se
deduzcan contra las sentencias dictadas por los Juzgados de Paz de su
circunscripción territorial.
SECCION VII
De los Juzgados de Paz Departamentales de la Capital
Artículo 72.- Los Juzgados de Paz Departamentales de la Capital entenderán
en los asuntos judiciales no contenciosos, que no correspondan a los Juzgados
Letrados de Familia, cualquiera sea su cuantía, salvo que se suscite contienda
u oposición de interesados o del Ministerio Público o Fiscal, en cuyo caso se
remitirá el expediente al Juzgado en lo Civil que corresponda, el que seguirá
conociendo del asunto hasta su conclusión.
También tendrán competencia en los asuntos contenciosos, civiles,
comerciales y de hacienda cuya cuantía no exceda de N$ 32.000.00 (nuevos
pesos treinta y dos mil).
Conocerán, asimismo, el toda la materia de arrendamientos urbanos que el
decreto-ley 14.219, sus modificativos y concordantes, cometieron a los
Juzgados de Paz de Montevideo.
SECCION VIII
De los Juzgados de Paz Departamentales del Interior
Artículo 73.- Los Juzgados de Paz Departamentales del Interior entenderán:
1) Dentro de idénticos limites territoriales del Juzgado Letrado de Primera Instancia al
que acceden:
a) En Primera Instancia en los asuntos contenciosos, civiles, comerciales y de
hacienda cuya cuantía sea superior a N$ 23.000.00 (nuevos pesos veintitrés
mil) y no exceda de N$ 32.000.00 (nuevos pesos treinta y dos mil).
b) En Jurisdicción voluntaria, de los actos jurisdiccionales no contenciosos,
cualquiera sea su cuantía, salvo que se suscite contienda u oposición de
interesados o del Ministerio Público o Fiscal, en cuyo caso, se remitirán al
Juzgado Letrado de Primera Instancia que corresponda, el que seguirá
conociendo del asunto hasta su conclusión.
2) Dentro de los limites de la Sección Judicial correspondiente a su sede:
a) En Primera Instancia, en los asuntos contenciosos, civiles, comerciales y de
hacienda que excedan de N$ 11.000.00 (nuevos pesos once mil) y hasta
N$ 23.000.00 (nuevos pesos veintitrés mil).
b) En única instancia en los asuntos contenciosos, civiles, comerciales y de
hacienda hasta N$ 11.000.00 (nuevos pesos once mil).
c) Los que les asignan las normas especiales.
SECCION IX
De los Juzgados de Paz
Artículo 74.- Los Juzgados de Paz de las ciudades, villas o pueblos del
interior, entenderán en única instancia, de los asuntos contenciosos, civiles,
comerciales y de hacienda, cuya cuantía no exceda de N$ 11.000.00 (nuevos
pesos once mil) y, en primera instancia, de los que excedieren de ese valor y
no pasaren de N$ 23.000.00 (nuevos pesos veintitrés mil).
En las circunscripciones territoriales que accedan a dichas ciudades, villas o
pueblos, estos juzgados entenderán asimismo, en primera instancia, de las
demandas civiles, comerciales y de hacienda que pasando de N$ 7.000.00
(nuevos pesos siete mil), no excedieren lo N$ 23.000.00 (nuevos pesos
veintitrés mil). A esos efectos la Suprema Corte de Justicia determinará las
circunscripciones territoriales que deben acceder a esos juzgados.
Los Juzgados de Paz rurales entenderán, en primera instancia de las demandas
civiles, comerciales y de hacienda que no excedieren de N$ 7.000.00 (nuevos
pesos siete mil).
SECCION X
De los Jueces Suplentes
Artículo 75.- Habrá Jueces Suplentes para los Juzgados Letrados, con
categoría de Juez Letrado de Primera Instancia de la Capital.
Dichos magistrados tendrán su despacho en la sede de la Suprema Corte de
Justicia.
Artículo 76.- Corresponde a esos magistrados subrogar a los Jueces Letrados
de Primera Instancia de la Capital y del Interior en los casos de vacancia
temporal por causa de licencia, enfermedad u otro motivo, cuando la Suprema
Corte de Justicia así lo disponga.
Tendrán, además, las facultades inspectivas y de instrucción sumarial que la
misma les cometa.
TITULO III
Estatuto de los Jueces
Capítulo I
Cualidades
Artículo 77.- Los Jueces no podrán ejercer el cargo hasta haber sido puestos
en posesión del mismo en acto público en el que deberán jurar el fiel
cumplimiento de sus deberes.
Artículo 78.- El ingreso a la carrera judicial se hará por los cargos de menor
jerarquía, salvo en casos excepcionales, en que podrán acceder, en cualquier
grado de aquella, ciudadanos destacados por su notoria versación jurídica,
pero siempre con arreglo a los artículos 235, 242 y 245 de la Constitución.
Artículo 79.- Sin perjuicio de los requisitos especiales que se establecen
respecto a cada Tribunal, para ingresar a la Judicatura se requiere:
1) Ciudadanía natural en ejercicio, o legal con dos años de ejercicio.
2) Ser abogado, sin perjuicio de lo establecido en el artículo 247 de la Constitución.
3) No tener impedimento físico o moral
En el impedimento físico entran las dolencias crónicas o permanentes que turban
la actividad completa de la personalidad física o mental.
Es impedimento moral el que resulta de la conducta socialmente degradante o de
las condenaciones de carácter penal.
Tampoco pueden ser nombrados Jueces los que estén procesados criminalmente
por delito que dé lugar a acción pública.
4) Tener un nivel de escolaridad en la Facultad de Derecho o Ciencias Sociales
adecuado a las exigencias del servicio a juicio de la Suprema Corte de Justicia. En
la solicitud de ingreso podrán señalarse otros méritos.
La Suprema Corte de Justicia propiciará la realización de cursos de post-grado
especialmente dirigidos a la formación de aspirantes al ingreso en la
Judicatura. En tal caso, el abogado que hubiere hecho y aprobado el curso,
tendrá prioridad en el ingreso.
Artículo 80.- Para ser Ministro del Tribunal de Apelaciones se requiere:
1) Treinta y cinco años cumplidos de edad.
2) Ciudadanía natural en ejercicio, o legal con siete años de ejercicio.
3) Ser abogado con ocho años de antigüedad o haber ejercido con esa calidad la
Judicatura o el Ministerio Público o Fiscal por espacio de seis años.
Artículo 81.- Para ser Juez Letrado se requiere:
1) Veintiocho años cumplidos de edad.
2) Ciudadanía natural en ejercicio, o legal con cuatro años de ejercicio.
3) Ser abogado con cuatro años de antigüedad o haber pertenecido con esa calidad por
espacio de dos años al Ministerio Público y Fiscal o a la Justicia de Paz.
Artículo 82.- Para ser Juez de Paz Departamental de la Capital se requiere:
1) Veinticinco años cumplidos de edad.
2) Ciudadanía natural en ejercicio, o legal con dos años de ejercicio.
3) Ser abogado.
Artículo 83.- Para ser Juez de Paz Departamental del Interior y Juez de Paz de
las demás categorías, se requiere:
1) Los requisitos referidos en los literales 1º y 2º del artículo anterior para todas las
categorías.
2) Ser abogado o escribano público para ser Juez de Paz Departamental del Interior y
Juez de Paz de las ciudades del Interior o cualquier otra población cuyo
movimiento judicial así lo exija, a juicio de la Suprema Corte de Justicia.
Capítulo II
Derechos, Deberes, Prohibiciones e Incompatibilidades
SECCION I
Derechos
Artículo 84.- Los miembros de la Judicatura serán absolutamente
independientes en el ejercicio de la función jurisdiccional e inamovibles por
todo el tiempo que dure su buen comportamiento, sin perjuicio de lo dispuesto
en el artículo 250 de la Constitución.
Los nombramientos de los Jueces Letrados tendrán carácter definitivo desde el
momento en que se produzcan, cuando recaigan sobre ciudadanos que ya
pertenecían, con antigüedad de dos años, a la Judicatura, al Ministerio Público
y Fiscal o la Justicia de Paz, en destinos que deban ser desempeñados por
abogados.
Si los mismos funcionarios tuviesen menor antigüedad en sus respectivos
cargos serán considerados con carácter de Jueces Letrados interinos, por un
período de dos años, a contar desde la fecha de nombramiento, y por el mismo
tiempo tendrán ese carácter los ciudadanos que recién ingresen a la
Magistratura.
Durante el período de interinato, la Suprema Corte de Justicia podrá remover
en cualquier momento al Juez Letrado interino, por mayoría absoluta del total
de sus miembros. Vencido el término del interinato el nombramiento se
considerará confirmado de pleno derecho.
Los Jueces de Paz durarán cuatro años en el cargo y podrán ser removidos en
cualquier tiempo si así conviene a los fines del mejor servicio.
Artículo 85.- La dotación de los miembros de la Suprema Corte de Justicia y
del Tribunal de lo Contencioso Administrativo no podrá ser inferior a la que
en cada caso se establezca para los Ministros Secretarios de Estado.
Las remuneraciones de los jueces de los demás grados tendrán como base el
cien por ciento de la dotación que perciban los miembros de la Suprema Corte
de Justicia y del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, quedando fijadas
de acuerdo a la siguiente escala:
Ministros de los Tribunales de Apelaciones 90%
Jueces Letrados con asiento en la capital y
Jueces Letrados Suplentes80%
Jueces Letrados de Primera Instancia del Interior70%
Jueces de Paz Departamentales de la Capital60%
Jueces de Paz Departamentales del Interior55%
Jueces de Paz de Ciudad50%
Jueces de Paz de Primera Categoría40%
Jueces de Paz de Segunda Categoría35%
Jueces de Paz Rurales25%
Artículo 86.- Los Jueces tendrán derecho a la licencia que gozarán durante los
períodos de receso de los Tribunales, que serán dos: uno del primero al treinta
y uno de enero, y el otro del primero al veinte de julio de cada año, sin
perjuicio de las licencias especiales dispuestas por otras normas o las que la
Suprema Corte de Justicia, a su petición estimare oportuno concederles por
motivos fundados, siempre que con ello no se afectare el funcionamiento del
servicio.
La Suprema Corte de Justicia designará los magistrados y funcionarios que
actuarán durante los períodos de receso.
Artículo 87.- Los Jueces actuarán en los días feriados previa habilitación en
asunto en que exista urgencia. Esa habilitación podrá hacerse antes del feriado
o dentro de él.
Sólo se estimarán urgentes para ese efecto, las actuaciones cuya dilación
pueda causar evidente perjuicio grave a los interesados o a la buena
Administración de Justicia.
SECCION II
Deberes, Prohibiciones e Incompatibilidades
Artículo 88.- Todos los Jueces deberán domiciliarse en el lugar donde tenga
asiento la sede en que presten servicios.
La infracción a este precepto podrá ser causa bastante para la destitución.
En los departamentos del interior de la República, el Estado proveerá lo
necesario para lograr la radicación de los Jueces en sus respectivas sedes.
Los Jueces deberán asistir a sus despachos con la regularidad que requiera el
mejor desempeño del servicio.
Artículo 89.- Los Magistrados en actividad tendrán derecho a ocupar las
viviendas que provea el Estado con el fin de lograr su radicación en las sedes
respectivas, con sujeción a las siguientes condiciones:
1º) La ocupación de las vivienda no podrá comenzar antes que el Magistrado tome
posesión de su cargo, y finiquitará de pleno derecho, sin que el respecto se requiera
declaración alguna, si el Magistrado cesa en sus funciones o es trasladado a otra
sede.
2º) El derecho de ocupación del local destinado a la radicación de los Magistrados no
configura una retribución en especie integrante del sueldo.
3º) Será de cargo del ocupante el pago de los consumos de luz, teléfono, agua, gas y
otros análogos, y de los denominados gastos comunes, en su caso, así como los
tributos que correspondan al ocupante. Facúltase a la Suprema Corte de Justicia a
retener de los haberes de los Magistrados ocupantes los importes necesarios para el
pago regular de dichos gastos y tributos.
4º) Cuando se produzca el cese o el traslado de un Magistrado, la vivienda, en su
carácter de bien estatal afectado a un servicio público, deberá ser desocupada en el
plazo perentorio que al respecto señale la Suprema Corte de Justicia, a fin de
dejarla nuevamente en condiciones de servicio.
Vencido el plazo sin que el ocupante dé cumplimiento a su obligación, la Suprema
Corte de Justicia queda facultada para disponer y ejecutar todas las medidas
adecuadas para obtener la libre disposición del local (Decreto-ley 15.410, de 3 de
junio de 1983).
Artículo 90.- Los Jueces celarán en sus secretarios, actuarios y demás
funcionarios de su dependencia, la puntual observancia de sus obligaciones,
debiendo advertir y corregir cualquier defecto o falta que encuentren en los
expedientes de que conozcan, haciéndolos constar en la providencia
respectiva, sin perjuicio de la comunicación a la Suprema Corte de Justicia,
cuando corresponda.
Artículo 91.- A los Magistrados y a todo el personal de empleados
pertenecientes a los despachos y oficinas internas de la Suprema Corte de
Justicia, Tribunales y Juzgados, les está prohibido, bajo pena de inmediata
destitución, dirigir, defender o tramitar asuntos judiciales o intervenir, fuera
de su obligación funcional de cualquier modo en ellos, aunque sean de
jurisdicción voluntaria. La transgresión será declarada de oficio en cuanto se
manifieste. Cesa la prohibición únicamente cuando se trate de asuntos
personales del funcionario o de su cónyuge, hijos o ascendientes.
Artículo 92.- Los cargos de la Judicatura serán incompatibles con toda otra
función pública retribuida, salvo el ejercicio del profesorado en la Enseñanza
Pública Superior en materia jurídica, y con toda otra función pública honoraria
permanente, excepto aquéllas especialmente conexas con la judicial.
Para desempeñar cualquiera de estas funciones se requerirá previamente la
autorización de la Suprema Corte de Justicia, otorgada por mayoría absoluta
de votos del total de sus componentes.
Artículo 93.- No pueden ser simultáneamente jueces de un mismo Tribunal, ni
aún para el caso de integración, los cónyuges, los parientes consanguíneos o
afines en línea recta, y los colaterales hasta el cuarto grado inclusive de
consanguinidad o segundo de afinidad.
Artículo 94.- Los Jueces se abstendrán:
1º) De expresar y aun insinuar su juicio respecto de los asuntos que por ley son
llamados a fallar, fuera de las oportunidades en que la ley procesal lo admite.
2º) De dar oído a cualquier alegación que las partes o terceras personas a nombre o por
influencia de ellas, intenten hacerles en forma distinta de la establecida en las leyes.
Capítulo III
Del Ascenso de los Jueces
Artículo 95.- Los miembros de la Judicatura tendrán derecho al ascenso en las
condiciones que establece la ley.
Artículo 96.- La Suprema Corte de Justicia establecerá el orden de los
ascensos y de los traslados entre los distintos tribunales.
Artículo 97.- Los ascensos se efectuarán, en principio, al grado inmediato
superior, teniendo en cuenta los méritos, la capacitación y la antigüedad en la
categoría, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 99.
Los méritos serán apreciados por la Suprema Corte de Justicia examinado la
actuación y el comportamiento del Juez en el desempeño de sus funciones,
teniendo en cuenta a esos efectos, especialmente, las anotaciones favorables o
desfavorables que surjan del respectivo legajo personal.
La capacitación será apreciada mediante los criterios generales que
establecerá y reglamentará la Suprema Corte de Justicia.
Artículo 98.- La carrera judicial comprende los siguientes grados
correspondientes a cada una de las siguientes calidades:
1º) Juez de Paz.
2º) Miembro del Tribunal de Faltas.
3º) Juez de Paz Departamental del Interior.
4º) Juez de Paz Departamental de la Capital.
5º) Juez Letrado de Primera Instancia del Interior.
6º) Juez Letrado de la Capital, Juez Letrado de Primera Instancia de lo Contencioso-
Administrativo y Juez Letrado suplente.
7º) Ministro del Tribunal de Apelaciones.
Artículo 99.- Los Jueces Letrados con efectividad en el cargo, durarán en sus
funciones todo el tiempo de su buen comportamiento hasta el límite
establecido en el artículo 250 de la Constitución. No obstante, por razones de
buen servicio, la Suprema Corte de Justicia podrá trasladarlos en cualquier
tiempo de cargo o de lugar, o de ambas cosas, con tal que ese traslado se
resuelva después de oído el Fiscal de Corte y con sujeción a los siguientes
requisitos:
1º) Al voto conforme de tres de los miembros de la Suprema Corte de favor del
traslado si el nuevo cargo no implica disminución de grado o de remuneración, con
respecto al anterior.
2º) Al voto conforme de cuatro de sus miembros en favor del traslado, si el nuevo
cargo implica disminución de grado o de remuneración, con respecto al anterior.
En caso de traslado o ascenso el Estado sufragará los gastos que se ocasionaren
salvo que el traslado tuviere carácter sancionatorio.
Capítulo IV
De la Suspensión y Cesación del Juez en sus Funciones
Artículo 100.- El Juez cesa en sus funciones:
1º) Por inhabilitarse física o moralmente.
2º) Por destitución dispuesta por la Suprema Corte de Justicia, dictada en
procedimiento disciplinario.
3º) Por haber sido condenado por delito que por su naturaleza sea incompatible con la
dignidad y decoro de su función, extremos que serán apreciados por la Suprema
Corte de Justicia.
4º) Por entrar a ejercer un cargo declarado incompatible con el ejercicio de la
magistratura.
5º) Por jubilación aceptada.
6º) Por renuncia aceptada.
Artículo 101.- Las funciones de Juez se suspenden:
1º) Por hallarse procesado por delito.
2º) Por sentencia judicial que le imponga la pena de suspensión.
3º) Por resolución de la Suprema Corte de Justicia dictada como medida preventiva o
sancionatoria en un procedimiento disciplinario.
4º) Por licencia.
Capítulo V
DE LOS ABOGADOS Y PROCURADORES
De la Subrogación de los Jueces
Artículo 102.- Los Jueces se subrogarán en la forma que se establece en los
artículos siguientes.
Artículo 103.- Si se trata de un Ministro de la Suprema Corte de Justicia se
procederá de acuerdo al artículo 57 y si se trata de un Ministro de alguno de
los Tribunales de Apelaciones, de acuerdo con los artículos 62 y 63.
Artículo 104.- Si se trata de un Juez Letrado de Primera Instancia de la
Capital, será subrogado, en primer termino por el de idéntica categoría y de la
misma materia que le hubiere precedido en el turno, y si todos ellos se
hallaren impedidos, se procederá del siguiente modo:
1º) Si se trata de la materia civil, será subrogado por el Juez de la materia de familia
que se halle de turno cuando quede ejecutoriado o consentido el auto que declara el
impedimento.
2º) Si se trata de la materia de familia o de menores, será subrogado por el Juez de la
materia civil que se halle de turno cuando quede ejecutoriado o consentido el auto
que declara él impedimento.
3º) Si se trata de la materia laboral o de aduana, será subrogado por el Juez de la
materia civil que se halle de turno cuando quede ejecutoriado o consentido el auto
que declara el impedimento.
4º) Los Jueces de la materia penal se subrogarán conforme a lo dispuesto por el
literal c) del artículo 66 del Código del Proceso Penal.
Artículo 105.- Se el impedido fuese un Juez Letrado de Primera Instancia del
Interior, si hay más de uno, lo subrogara el que le preceda en el turno y si
todos estuviesen impedidos, por el Juez de Paz Departamental que accede al
impedido, si fuese abogado; si no lo fuese o en caso de impedimento de este
último, lo subrogará el Juez Letrado de Primera Instancia más inmediato que
estuviese de turno al quedar ejecutoriado o consentido el auto que declara el
impedimento.
Los demás Jueces letrados de Primera Instancia del Interior, serán subrogados
en los mismos casos, por los Jueces de Paz Departamentales respectivos, si
fuesen abogados; si no lo fuese o en caso de impedimento, los subrogará el
Juez Letrado de Primera Instancia más inmediato como se indica en el
inciso anterior.
Artículo 106.- Los Jueces de Paz Departamentales de la capital serán
subrogados por el que les preceda en el turno y así sucesivamente.
Los Jueces de Paz de Departamentales del interior seran subrogados por el
mas inmediato de su categoría.
Artículo 107.- Los Jueces de Paz serán subrogados por los más inmediatos.
Artículo 108.- En los asuntos en que los Jueces entiendan por subrogación
originada en recusación, impedimento o excusación, intervendrá el actuario
del Juzgado subrogante y las causas se archivarán en el Juzgado de origen.
Capítulo VI
De la Responsabilidad de los Jueces
Artículo 109.- Los jueces son responsables ante la ley de toda agresión contra
los derechos de las personas, así como por separarse del orden de proceder
que en ella se establezca.
Su responsabilidad en materia penal, civil y disciplinaria se regula conforme a
los artículos siguientes.
Artículo 110.- En caso de que un juez sea detenido o procesado, la autoridad
competente dará cuenta de inmediato a la Suprema Corte de Justicia a sus
efectos.
Artículo 111.- Tratándose de responsabilidad civil de los jueces por actos
propios de su función, se aplicará el régimen establecido por la Constitución
de la República.
Artículo 112.- Los jueces incurrirán en responsabilidad disciplinaria en los
casos siguientes:
1º) Por acciones y omisiones en el cumplimiento de sus cometidos, cuando de ellas
puedan resultar perjuicio para el interés público o descrédito para la Administración
de Justicia.
2º) Por ausencia injustificada, abandono de sus cargos o por retardo en reasumir o
reintegrarse a sus funciones.
3º) Cuando por la irregularidad de su conducta moral comprometieren el decoro de su
ministerio.
4º) Cuando contrajeren obligaciones pecuniarias con sus subalternos.
5º) Cuando incurrieren en abuso de autoridad en el ejercicio de sus funciones,
cualquiera sea el objeto con que lo hagan.
Artículo 113.- Ningún proceso disciplinario podrá ser incoado después de
transcurrido un año de haber ocurrido el hecho que lo motive, excepto cuando
la sanción deba aplicarse como consecuencia de omisiones que se adviertan en
la consulta de causas o estando ellas en casación.
Artículo 114.- La imposición de las correcciones disciplinarias será atribución
de la Suprema Corte de Justicia, que procederá de acuerdo al procedimiento
que reglamentará, de acuerdo con lo dispuesto por la Constitución de la
República.
Las sanciones consistirán en:
1º) Amonestación.
2º) Apercibimiento y censura en forma oral ante la Suprema Corte de Justicia,
labrándose acta de la respectiva diligencia.
3º) Suspensión en el ejercicio del cargo.
4º) Traslado a un cargo no conceptuado como de ascenso.
5º) Pérdida del derecho al ascenso por uno o cinco años.
Descenso a la categoría inmediata inferior.
6º)
7º) Destitución en caso de ineptitud, omisión o delito.
Artículo 115.- Contra la resolución de la Suprema Corte de Justicia en la vía
administrativa, sólo habrá lugar a recurso de revocación para ante la misma,
sin perjuicio de las acciones contencioso-administrativas correspondientes.
Artículo 116.- Siempre que un juez o tribunal conociendo en un asunto,
encontrare en la actuación y procedimiento del inferior, mérito suficiente en
su concepto para la imposición de correcciones disciplinarias, deberá dar
cuenta a la Suprema Corte de Justicia elevando el expediente original o
remitiendo los testimonios que fueren necesarios, si lo primero infiere
perjuicio a las partes interesadas.
TITULO IV
De los Secretarios de la Suprema Corte de Justicia del Tribunal de lo
Contencioso-Administrativo, de los Tribunales de Apelaciones,
de los Actuarios de los Juzgados de todas las categorías,
de los Secretarios de los Jueces y de los Alguaciles
Capítulo I
De los Secretario de la Suprema Corte de Justicia, del Tribunal de lo
Contencioso-Administrativo, de los Tribunales de Apelaciones y de los
Actuarios de los Juzgados de todas las categorías
Artículo 117.- Los secretarios y actuarios son funcionarios encargados del
control, autenticación, comunicación y conservación de los expedientes y
documentos existentes en el tribunal. Practicarán, además, las diligencias que
se les encomienden por la ley o por los jueces.
Artículo 118.- Para ser secretario de la Suprema Corte de Justicia y del
Tribunal de lo Contencioso-Administrativo se requieren las calidades
establecidas en el artículo 81.
Los Secretarios Letrados de la Suprema Corte de Justicia y del Tribunal de lo
Contencioso-Administrativo, están equiparados, a todos los efectos de la
carrera judicial, como en su dotación, a los Jueces Letrados de la Capital.
Artículo 119.- Para ser secretario de los Tribunales de Apelaciones, se
requiere tener veinticinco años de edad y ser abogado.
Los mismos serán designados por la Suprema Corte de Justicia, en principio,
de entre los actuarios de los Juzgados Letrados que tuvieren la calidad de
abogados, y los secretarios de los jueces, siempre que unos y otros reúnan los
requisitos habilitantes.
Artículo 120.- Para ser actuario o actuario adjunto se requiere ser abogado o
escribano, y tener veinticinco años de edad.
Serán designados por la Suprema Corte de Justicia en consideración al mérito
y la antigüedad.
Si estos nombramientos recayeren en profesionales que no desempeñaren
cargos técnicos en la Administración de Justicia, deberán rendir una prueba de
suficiencia que reglamentará la Suprema Corte de Justicia.
Artículo 121.- Habrá en cada actuaria el número de actuarios adjuntos que fije
la ley de presupuesto, los que serán nombrados por la Suprema Corte de
Justicia, previa prueba de suficiencia.
Artículo 122.- Los actuarios tendrán la dirección administrativa de la oficina,
bajo la superintendencia del titular del Juzgado.
Los adjuntos desempeñarán las funciones que les asigne el actuario.
Artículo 123.- Los secretario y actuarios deberán:
1º) Dar cuenta de las peticiones que presenten las partes y de los oficios y demás
despachos que se dirijan a los juzgados o tribunales en que presten sus servicios.
2º) Hacer saber a los interesados las providencias o resoluciones que se dictaren,
efectuando las respectivas diligencias. La notificación se hará conforme a las
disposiciones legales y reglamentarias correspondientes.
3º) Dar conocimiento, a cualquier persona que lo solicitare, de los expedientes en
trámite o ya archivados en sus oficinas, salvo que existieren pendientes de
ejecución medidas de carácter reservado y hasta tanto ellas se cumplan.
Si la solicitud fuera denegada, se podrá reclamar.
5º) Guardar absoluta reserva sobre los actos que así lo requieran.
6º) Cumplir con los demás deberes que les impongan las leyes y reglamentos.
Capítulo II
De los Secretarios de los Jueces
Artículo 124.- Los secretarios de los Jueces son los funcionarios técnicos
designados por la Suprema Corte de Justicia encargados de colaborar con el
juez en el desempeño de las atribuciones jurisdiccionales.
Artículo 125.- Para ser secretario se requiere ser abogado, poseer los
requisitos exigidos para ser funcionario público y haber rendido
satisfactoriamente una prueba de suficiencia que reglamentará la Suprema
Corte de Justicia.
Capítulo III
Disposiciones Comunes a los Secretarios de la Suprema Corte de Justicia, de
los Tribunales de Apelaciones, de los Actuarios de los Juzgados de todas la
Categorías y de los Secretarios de los Jueces
Artículo 126.- La remoción de los secretarios, actuarios y adjuntos se hará por
la Suprema Corte de Justicia y estarán sometidos al mismo régimen
disciplinario de los jueces.
Artículo 127.- Los secretarios, actuarios, adjuntos y demás funcionarios
tendrán las retribuciones que fije la ley presupuestal, y gozarán del derecho de
licencia que establecen las leyes y las normas reglamentarias dictadas por la
Suprema Corte de Justicia. La licencia anual será acordada preferentemente en
las ferias judiciales.
Artículo 128.- Además de las incompatibilidades a que se refiere
el artículo 91, también serán aplicables a los secretarios, actuarios y adjuntos,
las establecidas en el artículo 92, salvo el ejercicio efectivo de la docencia.
Artículo 129.- Los secretarios, actuarios y adjuntos que fueren escribanos y no
hubieren optado por el régimen de dedicación total instituido por
el artículo 158 de la ley 12.803, de 30 de noviembre de 1960 y modificativas,
podrán ejercer la profesión de escribano.
Capítulo IV
De los Alguaciles
Artículo 130.- Para ser alguacil se requiere ser mayor de edad, haber
acreditado idoneidad suficiente mediante la aprobación de las pruebas y los
cursos organizados por la Suprema Corte de Justicia.
Artículo 131.- El nombramiento de alguacil se hará entre los funcionarios que
hubieren satisfecho la exigencia referida en el artículo anterior.
Artículo 132.- Los alguaciles deberán:
1º) Practicar todas las diligencias que los jueces les encomienden, en especial aquellas
en que por su naturaleza pueda ser necesario el empleo de la fuerza pública.
2º) Ejecutar a pedido de los interesados y sin necesidad de orden judicial, las
intimaciones de pago, protestas de daños y perjuicios o los actos equivalentes para
dejar constancia de la mora del deudor.
Las diligencias que les fueren ordenadas, deberán ser cumplidas bajo la más
severa responsabilidad disciplinaria y en riguroso orden cronológico, del que sólo
podrán apartarse mediante orden o autorización expresa del juez, la que se
extenderá en el libro respectivo.
Artículo 133.- El alguacil encargado de practicar cualquier diligencia que se le
cometa deberá efectuarla no obstante cualesquiera alegaciones de las partes, y
si para ello fuese necesario el auxilio de la fuerza pública, deberá solicitarlo
inmediatamente de la autoridad policial, sin necesidad de nuevo mandato del
juez.
Artículo 134.- Si el Juzgado no tuviere alguacil o éste estuviere legalmente
impedido, el juez designará al funcionario que interinamente hará sus veces.
Artículo 135.- Los alguaciles llevarán un registro donde asentarán por orden
de sus fechas, todos los actos que practiquen, conforme a lo que disponga la
reglamentación respectiva.
Artículo 136.- El alguacil está a la orden del juez en el ejercicio de sus
funciones.
TITULO V
Capítulo I
De los Abogados
Artículo 137.- Para ejercer la abogacía se requiere:
1º) Título habilitante expedido por la Universidad de la República.
2º) Veintiún años de edad.
3º) Estar inscripto en la matricula y haber prestado juramento ante la Suprema Corte de
Justicia.
Artículo 138.- El abogado que pretenda la posesión de estrados y se encuentre
procesado con motivo de delito doloso o ultraintencional deberá comparecer
previamente ante la Suprema Corte de Justicia para que resuelva si su
procesamiento obsta al ejercicio de la profesión.
Artículo 139.- Los que tengan proceso por delito culposo, no están impedidos
en ningún caso para el ejercicio de la profesión.
Artículo 140.- Decretado el procesamiento de un abogado por delito doloso o
ultraintencional, el juez de la causa dará sucinta cuenta de lo actuado a la
Suprema Corte de Justicia. Esta, previa audiencia del inculpado, apreciara la
incompatibilidad con el ejercicio de la profesión y podrá decretar la
suspensión del procesado en dicho ejercicio si el acto ilícito, por su naturaleza,
es incompatible con la dignidad y el decoro de la misma. La Suprema Corte
de Justicia podrá levantar la suspensión en cualquier momento.
Artículo 141.- Los abogados quedaran suspendidos en el ejercicio de su
profesión, desde que, en razón de delitos cometidos en dicho ejercicio, hayan
sido condenados a pena de suspensión o de privación de libertad, mientras
dure una u otra.
Artículo 142.- Los jueces de lo penal, en los juicios a que se refieren los
artículos anteriores, comunicarán de inmediato a la Suprema Corte de Justicia
las decisiones ejecutoriadas que importan suspensión o levantamiento en el
ejercicio de la profesión.
La Suprema corte de Justicia lo hará saber a todos los Tribunales de la
República, publicándose por un sola vez, en dos diarios, siendo uno de ellos el
"Diario Oficial".
Artículo 143.- Sin perjuicio del ejercicio de la representación con las
facultades que sus clientes les hayan conferido de acuerdo con el régimen
legal respectivo, los abogados cuyo patrocinio conste de manera fehaciente
podrán asistir a todas las diligencias de los asuntos que les hayan sido
confiados, aun cuando no se encuentre presente sus patrocinados; en tales
casos, podrán formular las observaciones que consideren pertinentes ejercer la
facultad de repreguntar y todas aquellas adecuadas par a el mejor desempeño
del derecho de defensa.
Artículo 144.- Los abogados podrán concertar con la parte, los honorarios y la
forma de pagarlos. Dicho acuerdo deberá ser probado por escrito.
Los honorarios generados en actividad judicial que no hayan sido concertados,
serán regulados, a petición de cualquiera de los interesados en su cobro o en
su pago., por el juez de la causa (artículo 31) el que, a tales efectos, tendrá en
cuenta la importancia económica del asunto de acuerdo a los valores de la
fecha de la demanda de regulación, su complejidad, el trabajo realizado, la
eficacia de los servicios profesionales y, en cuanto corresponda, el arancel de
la asociación profesional vigente en el momento de presentarse la demanda de
regulación.
Si la petición se formula por el abogado, se sustanciará con citación del
patrocinado y también de la parte contraria si ésta hubiere sido condenada en
costos. El plazo de la citación será de diez días particulares y perentorios.
La citación se hará en el domicilio real del citado, excepto tratándose del
condenado en costos, el que puede ser citado en el domicilio que constituyere
a los efectos del proceso en que se generaron los honorarios.
Si no se dedujere oposición, los autos se pondrán al despacho para sentencia.
Si se dedujere, se dará traslado de la misma y se sustanciará en la forma
correspondiente a los incidentes.
Todos los plazos tendrán carácter perentorio.
Los honorarios debidos se reajustarán durante el lapso que corra entre la
presentación de la demanda de regulación y el momento del pago, y
devengarán el interés legal.
En todos los casos se descontarán, reajustadas desde el día de su pago, las
sumas entregadas a cuenta de los honorarios.
El procedimiento para los reajustes y cálculos de los intereses será el
establecido por el decreto-ley 14.500, de 8 de marzo de 1976.
Contra la sentencia de regulación de honorarios sólo cabrá el recurso de
apelación que deberá interponerse en el plazo de cinco días.
La sentencia que fije los honorarios constituirá título que apareja ejecución, la
que se seguirá por el trámite previsto para la ejecución de las sentencias que
condenan al pago de cantidad líquida; en caso de ejecución no será necesaria
la intimación prevista por el inciso final del artículo 53 de la ley 13.355, de 17
de agosto de 1965.
Mediando condenación en costos, el abogado cuyo honorario no hubiere sido
satisfecho por su patrocinado tendrá derecho a reclamarlo de éste o del
condenado.
Los condenados en costos son solidariamente responsables de su pago.
Artículo 145.- Los abogados podrán exigir de sus clientes, antes de iniciar el
proceso una relación escrita del hecho, firmada por la parte, a ruego de ésta o
por su apoderado.
Artículo 146.- Los abogados son responsables ante sus clientes de cualquier
daño o perjuicio que les sea legalmente imputable.
Artículo 147.- Los abogados nombrados defensores de pobres en las causas
civiles y que no desempeñaren este cargo oficialmente, podrán reclamar el
pago de sus honorarios, previa regulación en caso de haber obtenido su
defendido resultado favorable en un pleito de contenido económico, o si
hubiere llegado a mejor fortuna.
Sin embargo, en el caso de que el declarado pobre saliera vencedor en el
pleito, no podrá el abogado cobrar por los honorarios una cantidad mayor que
la cuarta parte de lo que obtuviere su defendido.
Artículo 148.- Los abogados podrán ser corregidos disciplinariamente, en los
siguientes casos:
1º) Cuando en el ejercicio de la profesión faltaren de palabra, por escrito o de obra, el
respeto debido a los magistrados.
2º) Cuando en la defensa de sus clientes se expresaren en términos descompuestos u
ofensivos contra sus colegas o contra los litigantes contrarios.
3º) Cuando llamados al orden en las alegaciones orales no obedecieren al magistrado.
4º) Cuando alegaren hechos cuya falsedad se hallase probada en los autos o dedujeren
recursos expresamente prohibidos por la ley.
Artículo 149.- Se pueden imponer las siguientes correcciones:
1º) Prevención.
2º) Apercibimiento.
3º) Multa que no excederá de N$ 30.000 (nuevos pesos treinta mil), y para cuyo cobro
se irá directamente a la vía de apremio, vertiéndose la suma de Rentas Generales.
4º) Suspensión temporaria que no podrá exceder de un año en el ejercicio de la
profesión.
Artículo 150.- La corrección en los tres primeros casos del artículo anterior
será pronunciada de plano por el tribunal que esté entendiendo en la causa,
fuere o no aquél que conocía en el momento de cometerse la infracción.
La suspensión temporaria será impuesta por la Suprema Corte de Justicia en
virtud de denuncia del tribunal respectivo y previa audiencia del inculpado.
En todos los casos, así como en el supuesto de suspensión de los
artículos 138 y 140, las decisiones de los tribunales serán pasibles de los
recursos administrativos previstos en los artículos 317, y siguientes y
concordantes de la Constitución.
Capítulo II
De los Procuradores
Artículo 151.- Para ejercer la procuración se requiere:
1º) Título hibilitante expedido por la Universidad de la República.
2º) Veintiún años de edad.
3º) Hallarse inscripto en la matrícula que al efecto se llevará en la Suprema Corte de
Justicia y prestar juramento ante ella.
4º) Acreditar honradez y costumbres morales en la misma forma que para los
aspirantes a escribanos establece la ley respectiva.
Los procuradores recibidos bajo el régimen anterior (artículo 6º de la ley
9.164, de 19 de diciembre de 1933) e inscriptos en la matrícula, podrán
continuar ejerciendo su profesión en las mismas condiciones que al presente.
Artículo 152.- Será aplicable a los procuradores lo dispuesto en los
artículos 138 y 142.
Artículo 153.- Los abogados y escribanos, por el mero hecho de serlo, están
habilitados para ejercer la procuración, bastando su solicitud de inscripción en
la matrícula.
Artículo 154.- Será obligación de los procuradores:
1º) Presentar oportunamente el poder que tengan para comparecer ante los tribunales o
proceder, si no lo aceptasen, en la forma dispuesta por el artículo 2.059 del Código
Civil.
2º) Seguir el juicio mientras no hayan cesado en su encargo por alguna de las causas
que se expresan en la ley.
3º) Asistir diariamente a las oficinas actuarias a instruirse de lo que les concierne en el
despacho de los negocios.
4º) Tomar copia de todas las providencias que se dictaren en los asuntos que tuvieren a
su cargo y comunicarlas inmediatamente al respectivo abogado, al cual darán
también los avisos convenientes sobre el estado de los mismos asuntos.
5º) Recibir y firmar notificaciones de cualquier clase sin serles permitido después de
haber asumido personería pedir que ellas se entiendan directamente con el
mandante.
6º) Abonar como responsable solidario los gastos comunes y particulares que causados
durante su intervención sean de cargo del poderdante.
La condena a los gastos del proceso, se hará efectiva contra el poderdante o
representado, sin perjuicio de que la parte a quien interese pueda reclamarlas del
apoderado si éste hubiese tomado sobre si expresamente esa responsabilidad.
7º) Cumplir las demás obligaciones que impongan las leyes y reglamentos y
especialmente las que para los mandatarios establece el Código Civil en todo lo que
no se oponga a lo preceptuado en esta ley y en el Código de Procedimiento Civil.
Artículo 155.- Es aplicable a los procuradores lo dispuesto en el
artículo 146 de esta ley.
Artículo 156.- Cesará el procurador en su representación:
1º) Por la revocación del poder tan luego como se apersone en autos la parte misma o
el nuevo procurador.
2º) Por la renuncia del procurador hecha ante el Juez competente.
En este caso el juez dispondrá un emplazamiento por el término legal para la
comparecencia del poderdante, debiendo entretanto el procurador continuar sus
gestiones.
Si al vencimiento del término señalado no compareciere el poderdante por sí o por
medio de otro apoderado, el juicio continuará en su rebeldía, salvo el caso de que el
emplazamiento se haya hecho por edictos, en el cual corresponderá el
nombramiento de defensor de oficio.
3º) Por la muerte o inhabilitación del procurador. Cuando esto sucediere, el juicio
quedará por el mismo hecho suspenso y se pondrá esta circunstancia en
conocimiento del poderdante por medio de un emplazamiento librado en las
mismas condiciones que expresa el inciso anterior. No compareciendo el
poderdante, se estará a lo dispuesto en el inciso anterior.
Artículo 157.- Si después de presentada la demanda falleciere o se hiciere
incapaz el poderdante, el procurador continuará ejerciendo la personería,
mientras que el poder no sea revocado por la persona o personas que para ello
tengan derecho.
Igual cosa sucederá en el caso a que se refiere el artículo 2.086 del Código
Civil, siempre que, como en el anterior, hubiese sido presentada la demanda.
Artículo 158.- Rige respecto del honorario de los procuradores, la disposición
del artículo 144 en cuanto sea aplicable.
Artículo 159.- Son aplicables a los procuradores y en lo pertinente a las partes
cuando litiguen por sí, las disposiciones contenidas en los artículos 148 y
siguientes.
TITULO VI
Disposiciones Especiales y Transitorias
Artículo 160.- Suprímese el denominado Consejo Superior de la Judicatura
pasando sus atribuciones a ser desempeñadas por la Suprema Corte de Justicia
y el Tribunal de lo Contencioso-Administrativo, en su caso, de conformidad a
lo dispuesto en las Secciones XV y XVII de la Constitución de la República.
Artículo 161.- Las referencias a Juzgados Letrados en el decreto-ley 14.384,
de 16 de junio de 1975, deben entenderse hechas a los Juzgados Letrados de
Primera Instancia en lo Civil y de Primera Instancia del Interior.
Artículo 162.- Todas las informaciones que se tramitaban ante los anteriores
Juzgados de Paz de Montevideo, a los efectos de acreditar situaciones o
requisitos necesarios para el disfrute de beneficios sociales, se tramitarán ante
los organismos de Previsión Social respectivos.
Artículo 163.- Transfórmanse los actuales Juzgados Letrados Departamentales
de Montevideo y del Interior, en Juzgados de Paz Departamentales de
Montevideo y del Interior, respectivamente, sin que ello implique
modificación de la actual situación presupuestal de sus titulares.
Artículo 164.- Transfórmanse los Juzgados de Paz de las Secciones Judiciales
7ª de Artigas, 4ª y 7ª de Canelones, 3ª y 6ª de Colonia, 4ª de Río Negro, 3ª de
Soriano y 10ª de Tacuarembó, en Juzgados de Paz Departamentales del
Interior.
Artículo 165.- Hasta tanto se dicte la reglamentación que prevé al artículo 114
de esta ley se aplicarán, en lo pertinente, las normas vigentes en la materia.
Artículo 166.- Los asuntos pendientes ante los Juzgados Letrados
Departamentales del Interior, que por la presente ley corresponderán a los
Juzgados de Paz Departamentales del Interior que se crean en las ciudades no
capitales, continuarán su trámite hasta su conclusión, ante los Juzgados donde
se están sustanciando.
Las acciones de carácter patrimonial pendientes ante los Juzgados Letrados de
Familia en razón de la aplicación del fuero de atracción que establecía
el artículo 70 del decreto-ley 15.464, de 19 de setiembre de 1983, eliminado
por la presente ley, continuarán tramitándose ante dichos juzgados hasta su
conclusión.
Artículo 167.- La conciliación prevista en el artículo 255 de la Constitución,
se regirá por el procedimiento que establecía el Capítulo II del Título IV del
Código de Procedimiento Civil.
Artículo 168.- Derógase el decreto-ley 15.464, de 19 de setiembre de 1983, así
como todas las disposiciones que, directa o indirectamente, se opongan a la
presente ley. El Poder Judicial se regulará por lo dispuesto en la Sección XV
de la Constitución de la República.
Artículo 169.- Los Juzgados Letrados de Primera Instancia de lo Contencioso
Administrativo integran el Poder Judicial y tienen la competencia que les
asigna el artículo 14 del decreto-ley 15.524, de 9 de enero de 1984, en la
redacción dada por el decreto-ley 15.532, de 29 de marzo de 1984.
Sus sentencias serán apelables para ante los Tribunales de Apelaciones en lo
Civil.
Los asuntos de competencia de dichos jueces que actualmente están radicados
en el Tribunal de lo Contencioso Administrativo en apelación continuarán en
dicha sede hasta que se dicte sentencia de segunda instancia.
Artículo 170.- La presente ley entrará en vigencia a partir de su promulgación
por el Poder Ejecutivo.
Artículo 171.- Comuníquese, etc.
Sala de Sesiones de la Cámara de Representantes, en Montevideo, a 18 de
junio de 1985.
ANTONIO MARCHESANO,
Presidente.
Héctor S. Clavijo,
Secretario.
MINISTERIO DEL INTERIOR
MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES
MINISTERIO DE ECONOMIA Y FINANZAS
MINISTERIO DE DEFENSA NACIONAL
MINISTERIO DE EDUCACION Y CULTURA
MINISTERIO DE TRANSPORTE Y OBRAS PUBLICAS
MINISTERIO DE INDUSTRIA Y ENERGIA
MINISTERIO DE TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL
MINISTERIO DE SALUD PUBLICA
MINISTERIO DE AGRICULTURA Y PESCA
MINISTERIO DE JUSTICIA
Montevideo, 24 de junio de 1985.
Cúmplase, acúsese recibo, comuníquese, publíquese e insértese en el Registro
Nacional de Leyes y Decretos.
SANGUINETTI.
CARLOS MANINI RIOS.
ENRIQUE V. IGLESIAS.
LUIS MOSCA.
JOSE MA. ROBAINA ANSO.
ADELA RETA.
JORGE SANGUINETTI.
CARLOS JOSE PIRAN.
HUGO FERNANDEZ FAINGOLD.
RAUL UGARTE ARTOLA.
ROBERTO VAZQUEZ PLATERO.
Montevideo, Uruguay. Poder Legislativo.