Solemnidad de Pentecostés
Monición de entrada:
Buenas Noches; Hoy celebramos la solemnidad de Pentecostés, el gran regalo que nuestro
Señor Jesucristo hace a la humanidad, el don del Espíritu Santo. Como miembros de la Iglesia
participemos dignamente de esta celebración Eucarística.
Recibimos a nuestro celebrante cantando: ….
Acto Penitencial.
• Porque nos encerramos en nosotros mismos y no Te permitimos actuar en nuestras vidas, en
nuestras situaciones de cada día. ¡Señor, ten piedad!
• Porque buscamos fuerzas y energías que nos resuelvan los problemas. Y nos olvidamos que
Tú estás disponible siempre, porque Tú sí quieres nuestra verdadera felicidad. ¡Cristo, ten
piedad!
• Porque no nos asociamos a la alegría de tu Resurrección y vivimos tristes y malhumorados,
negando tu presencia gloriosa con gran pesar por nuestra existencia. ¡Señor, ten piedad!
GLORIA.
Liturgia de la Palabra:
Monición única para todas las lecturas
Como culmen de la Pascua se produce el envío del Espíritu Santo en Pentecostés. Y de ello
hablan las lecturas que hoy escucharemos. Tanto el evangelio como el libro de los Hechos de
los Apóstoles nos ofrecen su propia versión de este acontecimiento, coincidiendo en que el
Espíritu es el don que el Señor hace a sus discípulos para que puedan continuar su misión. El
salmo nos invita a entender este momento como una “nueva creación”, y Pablo, por su parte,
nos recuerda que la acción del Espíritu se manifiesta de múltiples maneras, pero todas ellas
son para el bien de la comunidad.
Pongamos atención a la Palabra que se nos proclamará a continuación.
Secuencia (Cantada Coro)
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amo roso del pobre; don en tus dones
espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del
alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina
luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro; mira el poder del
pecado, cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las
manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el
sendero. Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos; por tu bondad y tu gracia, dale al
esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya. Ven, Espíritu Santo. llena los corazones de
tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor. R. Aleluya.
Evangelio: (homilía)
Credo
Plegaria Universal:
1.Por la Iglesia, que pregona y anuncia a Cristo muerto y resucitado. Para que sea un recinto de
paz, de justicia, un espacio donde los hombres descubran la Presencia de Dios. Roguemos al
Señor.
2.Oramos por quienes consagran sus vidas a Ti, desde el Papa Francisco hasta los obispos,
sacerdotes, religiosos o religiosas. Que haya muchas vocaciones auténticas y que sean
verdaderos amigos que sepan guiar, corregir y dar amor del tuyo, Señor. Roguemos al Señor.
3.La característica singular del Amor de Jesús es su Paz. Que nos configuremos a la Paz de
Cristo. Y que, distinguiendo lo que nos ofrece el mundo como ‘paz’, hagamos viral vivir la Paz
del Señor. Roguemos al Señor.
4.Hay muchas personas que conocemos que están sufriendo enfermedades fuertes,
situaciones difíciles y dolor. Señor, hoy queremos pedirte que les envíes tu Espíritu para que
sus realidades sean transformadas y puedan salir adelante. Roguemos al Señor.
5.Te suplicamos, Señor, por quienes enseñan sobre Ti, por los catequistas; para que atiendas
sus necesidades y les instruyas en la fe. Para que los animes a formarse y vivir según tu
voluntad. Roguemos al Señor.
6.Señor, bendice a los niños y adolescentes que Te conocerán en algún sacramento en estos
días y a quienes ya lo han hecho. Pedimos para ellos tu bendición. ¡Que no puedan ya vivir sin
Ti! Roguemos al Señor.
Liturgia eucarística:
OFERTORIO
Señor, queremos presentarte estas ofrendas que son expresión de nuestras vidas, para que
obres prodigios y señales en nuestras vidas, transformándonos en Ti mismo:
1. Como nada hay que salga de nosotros, Te entregamos, Señor, nuestro deseo de ser
luz donde nos encontremos. Que dejemos actuar tu Espíritu. (7 cirios encendidos)
2. Por cuanto en Ti ha sido recreada la vida, por cuanto tu Palabra es creadora, Te
entregamos la ‘nueva lengua’ que queremos hablar: el lenguaje del amor. (Letreros: Te amo,
Te perdono, ¿Para qué me necesitas?
3. Señor, al entregarte el pan y el vino, deseamos anhelar tu Alimento y que Tú seas
prioridad en nuestros Domingos.
Santo:
Rito de Paz:
Comunión:
ACCIÓN DE GRACIAS
Señor, algo hermoso que vemos, una sonrisa, un apretón de manos, ¡todo! nos habla de cómo
cuidas de nosotros y nos ayudas a cada momento. Nos has dado cuanto necesitamos para
triunfar, para ser felices y para hacer que los otros también lo sean. Hoy te damos gracias por
todo esto, pero queremos agradecerte aún más porque nos has dado tu Santo Espíritu para
que nos fortalezca e ilumine, nos sensibilice e impulse. ¡Gracias, Señor, ¡por tu inmenso amor y
paciencia!
Ritos de Salida