5 DE FEBRERO ANIVERSARIO DE LA PROMULGACION DE LA
CONSTITUCION MEXICANA
El 5 de febrero marca históricamente la promulgación de las dos principales
constituciones políticas de México: la de 1857 y la de 1917. La primera respondió a
los planteamientos del liberalismo juarista; la segunda, al reforzamiento
institucional que, una vez asentado en el poder, realizara Venustiano Carranza al
fin de la revolución.
El 5 de febrero de 1857, tras la apertura de sesión a voz del vicepresidente del
Congreso, León Guzmán, en el salón de sesiones de Palacio Nacional, leyó la
Carta Magna José María Mata, y al finalizar, más de noventa diputados desfilaron
ante el documento escrito, conforme se nombraba a sus respectivos estados, para
estampar su firma al calce y dar peso real a la nueva normatividad. Para cerrar con
broche de oro, Valentín Gómez Farías, el distinguido político liberal y presidente
del Congreso, entonces ya con 76 años de edad, juró la nueva Ley.[1]
Con 8 Títulos y 120 preceptos, la Constitución de 1857 enfatizaba a los derechos
del hombre como fundamento institucional, abrazando la igualdad y libertad de
todos ante la ley. También instituía el derecho de propiedad, y consagraba, entre
otras, las libertades de enseñanza, trabajo, pensamiento, asociación, comercio e
imprenta. En ellas se establecía el federalismo, la abolición de la esclavitud, la
defensa de las ideas, y la religión católica dejaba de ser oficial para abrir el
panorama a la libertad de credos. México sería una república popular y federal,
con división de poderes en tres: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. En resumen, se
manifestaba el espíritu libre y soberano de las Leyes de Reforma juaristas, y con
ello se erguía una nueva concepción de país, de nación.
El 5 de febrero de 1917, sesenta años después, Venustiano Carranza promulgó la
Constitución que aún nos rige[2]. La sede fue el Teatro de la República de la
ciudad de Querétaro, y entró en vigor hasta el 1 de mayo. Surge cuando la
revolución aún no ha terminado, y pretende imponer un nuevo orden bajo la ley,
legitimando al Estado carrancista como detentor del poder. Su base fue la
Constitución predecesora, pero al emanar de la guerra revolucionaria en un
momento en que ésta aún no terminaba, pues zapatistas y villistas aún luchaban
por sus demandas, incluyó en sus planteamientos aquellos fundamentos sociales
que formaban parte de estas luchas, como la reforma agraria, el municipio libre, la
cuestión obrera, y la educación obligatoria y gratuita. La Constitución de 1917 se
consideró vanguardista, siendo ejemplo a nivel internacional al ser la primera en
incluir los derechos sociales en su texto[3]. Constó de 9 títulos, 136 artículos y 19
transitorio