El psicoanálisis y la vida de Sigmund Freud
Vida y obra de S. Freud
Freud nació el día 6 de mayo de 1856 en Freiberg (Pribor), un pueblo de la Moravia Oriental.
Era el primogénito del tercer matrimonio de Jacob Freud, un comerciante judío y de Amalie
Nathanson, una mujer joven que le hizo objeto de una predilección especial. El matrimonio tuvo
varios hijos, de los que sobrevivieron siete: Sigmund, cinco mujeres y un varón.
Freiberg ofrecía pocas posibilidades para el negocio de lanas por lo que la familia emigró a
Leipzig cuando Sigmund tenía tres años. Al año siguiente, en 1860, se establecieron en Viena,
una ciudad brillante y superficial.
Freud aprendió las primeras letras en su hogar y en el otoño de 1865 inició los estudios de
bachillerato; estudiante destacado y aficionado a la lectura, fundó con uno de sus amigos una
Academia Castellana para el estudio de la lengua de Cervantes con el propósito de leer el
Quijote en su idioma original. Además fue gran admirador de Goethe, al que citó en varias
ocasiones, y de Shakespeare, cuyo conocimiento de la naturaleza humana le impresionó
profundamente.
Freud mantuvo amistad con Joseph Breuer, un prestigioso médico que le proporcionó pacientes
cuando era un principiante; sin embargo, la amistad terminó cuando éste se resistió a aceptar
la teoría sexual de las neurosis. Entonces apareció Wilhelm Fliess , un otorrinolaringólogo
berlinés; éste fue su confidente y amigo cercano durante la etapa de gestación del psicoanálisis
y le dio ideas sobre la sexualidad. Pero Freud rompió con él después de algunos incidentes, lo
mismo sucedió con Carl G. Jung, Otto Rank, Sandor Ferenczi, entre otros.
En 1873 decidió estudiar medicina motivado por conocer la naturaleza humana. En la
Universidad de Viena, Freud inició una prometedora carrera científica bajo la tutela de Carl
Claus y de Ernst Brücke, en cuyo instituto de fisiología trabajó durante seis años. En marzo de
1881, Freud obtuvo el título de médico con calificación de sobresaliente; en octubre de 1882
inició el internado en el Hospital General de Viena con el objetivo de practicar la medicina.
Freud se interesó por la psiquiatría durante los cinco meses que trabajó en el departamento de
Theodor Meynert, un neuropatólogo organicista que era contrario a las explicaciones
psicológicas de la enfermedad mental.
Durante ese periodo, Freud descubrió las propiedades curativas de la cocaína y publicó un
escrito sobre esa droga (1884), éste provocó muchas críticas por el olvido de sus graves
contraindicaciones. Al parecer, Freud usó la cocaína con cierta frecuencia y la recomendó a
pacientes y amigos para curar catarros y otras enfermedades psicosomáticas así como para
elevar estados de ánimo depresivos.
En junio de 1885, Freud obtuvo el título de “Docente Privado” de neuropatología por la
Universidad de Viena y el gobierno le dio una beca para ampliar sus estudios en París. En
octubre se trasladó a la capital de Francia en donde empezó a interesarse por la histeria. Las
demostraciones de Charcot le revelaron las operaciones del inconsciente y lo apartaron de las
doctrinas organicistas que había aprendido.
Teoria del psicoanalisis
El psicoanálisis se define como un conjunto de teorías psicológicas y terapéuticas que tienen
su origen en el trabajo y las teorías de Freud. La idea central del psicoanálisis es la creencia de
que todas las personas poseen pensamientos, sentimientos, deseos y recuerdos
inconscientes.
El psicoanálisis surgió de un método terapéutico para determinadas enfermedades nerviosas
que Sigmund Freud y su colega y compatriota Josef Breuer elaboraron conjuntamente hacia
1890 y que daría como fruto la obra Estudios sobre la histeria. La primera preocupación de
Freud, dentro del campo del psiquismo humano, fue el estudio de la histeria, a través del cual
llegó a la conclusión de que los síntomas histéricos eran causados por conflictos psíquicos
internos reprimidos. En esta obra, Breuer describe el famoso caso de Ana O. presenta unos
síntomas histéricos provocados por la enfermedad y muerte de su padre; sus síntomas
desaparecen al ser evocados mediante la hipnosis.
Freud habla de tres niveles del aparato psíquico: Consciente, Preconsciente e Inconsciente.
El consciente se encuentran todos los pensamientos, emociones y acciones directamente
relacionadas con la realidad. Este sistema está relacionado con la memoria a corto plazo y
representa nuestra percepción en el momento presente, tanto de nosotros como del entorno.
El preconsciente es el que se encuentra entre el inconsciente y el consciente. Representa a
todos los sentimientos, pensamientos, fantasías, etc. que no se encuentran en la consciencia
pero que se pueden hacer presentes.
El inconsciente es el nivel menos accesible de la consciencia. En él se encuentran todos los
sentimientos, vivencias, deseos, etc. que suponen un conflicto para nosotros y que están
reprimidos. Esto es así debido a que la intensidad y el contenido de los mismos está asociado a
emociones displacenteras y sufrimiento y por tanto los alejamos de la consciencia como
mecanismo de defensa.
Los mecanismos de defensa:
Freud nos habla de los mecanismos de defensa, como las técnicas del inconsciente,
encargadas de minimizar las consecuencias de eventos demasiado intensos.
Desplazamiento: Se refiere a la redirección de un impulso hacia una persona o un objeto.
Sublimación: Es similar al desplazamiento, pero el impulso se canaliza hacia una forma más
aceptable. Una pulsión sexual se sublima hacia una finalidad no sexual, apuntando a objetos
valorados socialmente, como la actividad artística, la actividad física o la investigación
intelectual.
Represión: Es el mecanismo que Freud descubrió primero. Hace referencia a que el YO borra
eventos y pensamientos que serían dolorosos si se mantuvieran en el nivel consciente.
Proyección: Hace referencia a los individuos que atribuyen sus propios pensamientos, motivos
o sentimientos, hacia otra persona. Las proyecciones más comunes pueden ser
comportamientos agresivos que provocan un sentimiento de culpa, y fantasías o pensamientos
sexuales.
Negación: Es el mecanismo por el cual el sujeto bloquea eventos externos para que no formen
parte de la conciencia y trata aspectos evidentes de la realidad como si no existieran.
Teorías de la personalidad
Esta teoría se basa en la idea de que la mente está dividida en tres partes el ello, el yo y el
superyo. Freud argumentó que los conflictos entre estas partes pueden influir en el
comportamiento humano y en el desarrollo de la personalidad.
El ello opera en el nivel [Link] los deseos más primitivos y básicos, como el
hambre, la sed y la sexualidad. Se rige por el principio del placer, buscando gratificación
inmediata sin considerar las consecuencias.
El yo o ego: Es la mediadora entre las demandas del ELLO y las restricciones del mundo
exterior y las normas del superyó. Opera principalmente en el plano consciente y se guía por el
principio de realidad, buscando satisfacer los deseos del Ello de manera realista y aceptable.
El superyó: Es el responsable de asegurar que se siguen unos estándares morales, por lo que
actúa con el principio de moralidad y nos motiva a actuar con un comportamiento socialmente
aceptable y responsable.
Teorías psicosexual
Para Freud, la sexualidad humana es una de las principales vertientes de la energía vital que
mueve el comportamiento del ser humano. Esta energía, a la que se le puso el nombre de
libido..
En ella, se propone que en los primeros años de nuestras vidas atravesamos distintas etapas
de desarrollo vinculadas a la sexualidad y a distintas fijaciones, y que lo que ocurra durante
ellas influirá en el modo en el que el inconsciente condicione a la persona una vez haya llegado
a la adultez.
Según la teoría freudiana, las etapas de desarrollo psicosexual y sus características son las
siguientes.
1. Etapa oral: La etapa oral ocupa aproximadamente los primeros 18 meses de vida, y en ella
aparecen los primeros intentos por satisfacer las demandas promovidas por la libido. En ella, la
boca es la principal zona en la que se busca el placer.
2. Etapa anal: Esta etapa se produciría desde el fin de la etapa oral y hasta los 3 años de
edad. Se trata de la fase en la que se empieza a controlar el esfínter en la defecación. Para
Freud, esta actividad está vinculada al placer y la sexualidad.
3. Etapa fálica: Esta fase pulsional duraría entre los 3 y los 6 años, y su zona erógena
asociada es la de los genitales. De este modo, la principal sensación placentera sería la de
orinar, pero también se originaría en esta fase el inicio de la curiosidad por las diferencias entre
hombres y mujeres, niños y niñas. Además, Freud relaciona esta fase con la aparición del
"complejo de Edipo", en el que los niños varones sienten atracción hacia la persona que ejerce
el rol de madre y sienten celos y miedo hacia la persona que ejerce el rol de padre. En cuanto a
las niñas,es la obsesión amorosa por su padre. Este enamoramiento la lleva a competir con su
madre, considerándola una rival.
4. Etapa de latencia: Esta fase empieza hacia los 7 años y se extiende hasta el inicio de la
pubertad. La etapa de latencia se caracteriza por no tener una zona erógena concreta
asociada. La etapa de latencia ha estado asociada a la aparición del pudor y la vergüenza
relacionada con la sexualidad.
5. Etapa genital: La etapa genital aparece con la pubertad y se prolonga en adelante. Está
relacionada con los cambios físicos que acompañan a la adolescencia. Además, en esta fase
del desarrollo psicosexual el deseo relacionado con lo sexual se vuelve tan intenso que no se
puede reprimir con la misma eficacia que en etapas anteriores.
Exilio y muerte.
Una de sus obras más importantes es la interpretación de los sueños (1900). Freud quiere
descubrir el inconsciente porque en esto fundamenta su psicoterapia. Los sueños, por expresar
simbólicamente los deseos reprimidos.
Freud falleció poco después de estallar la Segunda Guerra Mundial, víctima de cáncer de
mandíbula. Aficionado a fumar puros, en febrero de 1923, descubrió un pequeño tumor en la
encía superior del paladar y se operó sin conocimiento de sus familiares, quienes lo
encontraron en condición lamentable cuando fueron a visitarlo a la clínica. Medio año después,
le quitaron el maxilar y encía derechos y le colocaron una prótesis que le causó muchas
heridas. A partir de entonces, dejó de hablar en público y delegó esta función en su hija menor
Anna (1895-1982), quien se convirtió en su colaboradora principal. Anna escribió El yo y los
mecanismos de defensa (1936/1950) y desarrolló una importante carrera en el ámbito del
psicoanálisis infantil.
El 21 de septiembre, cuando ya nada podía hacerse, le recordó a su médico lo que le había
prometido para cuando llegara ese momento; una dosis de morfina superior a la normal fue
suficiente para sumirlo en un sueño pacífico, falleciendo a las tres de la madrugada del 23 de
septiembre de 1939.