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Análisis del fallo "Levinas" CSJN 2024

El fallo 'Levinas' de la Corte Suprema de Justicia de la Nación establece que el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es competente para revisar sentencias de las Cámaras Nacionales de Apelaciones, lo que podría generar confusión y retrasos en los procesos judiciales. A pesar de los intentos de la CSJN por avanzar en la implementación de reformas constitucionales, el autor critica que la resolución no proporciona un camino claro para su aplicación práctica. El voto disidente del Dr. Rosenkrantz resalta la complejidad del proceso de transferencia de competencias y la necesidad de acuerdos políticos para una administración de justicia efectiva.

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Análisis del fallo "Levinas" CSJN 2024

El fallo 'Levinas' de la Corte Suprema de Justicia de la Nación establece que el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es competente para revisar sentencias de las Cámaras Nacionales de Apelaciones, lo que podría generar confusión y retrasos en los procesos judiciales. A pesar de los intentos de la CSJN por avanzar en la implementación de reformas constitucionales, el autor critica que la resolución no proporciona un camino claro para su aplicación práctica. El voto disidente del Dr. Rosenkrantz resalta la complejidad del proceso de transferencia de competencias y la necesidad de acuerdos políticos para una administración de justicia efectiva.

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El fallo “Levinas” de la Corte Suprema de Justicia de la Nación

– Una resolución de alto impacto con consecuencias


imprevistas.
Comentario al fallo “Ferrari, María Alicia c/ Levinas, Gabriel
Isaías s/ incidente de incompetencia" - CSJN - 27/12/2024 (*)(*)

Por Juan Pablo Tassara(**)(**)

La realidad nos viene demostrando que, ante los yerros de la política, la justicia
toma las riendas de los proyectos abandonados o estancados por la primera y,
a la fuerza, procura su avance hacia su final concreción. Interín, y en los
hechos, las consecuencias de esta anomalía redundan en una mayor
incertidumbre jurídica y una mayor complejidad y dilación en la resolución de
los problemas de los justiciables.

Pongo de ejemplo lo ocurrido con la Ley 15.057 de Procedimiento Laboral de la


provincia de Buenos Aires que fuera objeto de mi comentario (elDial.com -
DC3499) donde, recientemente, la Suprema Corte de dicha provincia declaraba
la “operatividad” de dicha ley y, arrogándose facultades legislativas, la
promulgaba parcialmente, sabiendo que la misma había nacido decapitada
ante la imposibilidad fáctica y material de convertir el sistema actual de
tribunales de instancia única en un sistema de doble instancia en el fuero
(*)(*)
Expte. N° CSJ 325/2021/CS1 - “Ferrari, María Alicia c/ Levinas, Gabriel Isaías s/ incidente
de incompetencia” - CSJN - 27/12/2024 (elDial.com - AAE5C4)
(**)(**)
Abogado, egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Belgrano. Master of
Laws (LLM), University of Illinois at Urbana-Champaign. Áreas de Práctica Litigios civiles,
comerciales y laborales. Litigios complejos (acciones colectivas). Derecho Ambiental. Práctica
general. Asociado a estudio Sánchez, Arrese & Masciarelli (2011 a la actualidad). Responsable
del área litigios y asesoramiento a Aseguradoras de Riesgos del Trabajo. E-mail:
[email protected]. Publicaciones: (i) "La crisis energética y las recientes
decisiones gubernamentales", La Ley, Suplemento Actualidad, 14/08/2007, en co-autoría con
Luis E. Dates (h); (ii) “Algunas reflexiones en torno al acceso a la información "pública" a la luz
de dos recientes decisiones judiciales”, elDial.com - DCDCA, 11/04/2008, en co-autoría con
Luis E. Dates (h); (iii) “La crisis energética ¿Vino para quedarse?”, La Ley, Suplemento
Actualidad, 19/06/2008; (iv) ”Vigencia de la Ley 15.057 de Procedimiento Laboral de la
Provincia de Buenos Aires. Problemática de su implementación”, elDial.com – Doctrina,
05/02/2020, elDial.com - DC297A; (v) Más sobre la vigencia de la Ley 15.057 de Procedimiento
Laboral de la Provincia de Buenos Aires Problemática de su implementación, elDial.com -
DC29A7, Publicado el 19/03/2020; (vi) Herramientas recursivas procesales en la Justicia del
Trabajo de la provincia de Buenos Aires, 01/09/2020, elDial.com - DC2BD7; (vii) La saga
continúa. La “efectiva aplicación” de la ley 15.057 de procedimiento laboral de la provincia de
Buenos Aires sigue tambaleando, 15/08/2024, elDial.com - DC3499; (viii) Un poco de
racionalidad ante tanta locura en materia de intereses El fallo “Lacuadra” de la Corte Suprema
de Justicia de la Nación. -Comentario al fallo “Recurso de hecho deducido por la codemandada
Directv Argentina S.A. en la causa Lacuadra, Jonatan Daniel c/ Directv Argentina S.A. y otros s/
despido” - CSJN - 13/08/2024-, 16/08/2024, elDial.com - DC34A3.

1
laboral de dicha provincia. Esto redundó en los hechos, y según mi experiencia,
en que los procesos se dilaten en lugar de acelerarse sus tiempos y que se
incumpla, más de las veces, la misma ley que había sido diagramada para una
estructura muy superior a que actualmente tiene la justicia laboral en la
provincia de Buenos Aires.

En el fallo en comentario, Expte. N° CSJ 325/2021/CS1 - “Ferrari, María Alicia


c/ Levinas, Gabriel Isaías s/ incidente de incompetencia”, sentencia del
27/12/2024 (elDial.com - AAE5C4, en adelante “Levinas”), la Corte Suprema de
Justicia de la Nación (en adelante la “CSJN”), parece incurrir en el mismo yerro
que su par de la provincia de Buenos Aires al “legislar” en materia de revisión
de sentencias dictadas por las Cámaras Nacionales de Apelaciones en el
ámbito de la ciudad de Buenos Aires por la denominada justicia nacional
ordinaria que, a la fecha, coexiste con la justicia de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires.

Al igual que su par provincial, y destacando el “inmovilismo” (término utilizado


en varios pasajes del fallo en comentario) de la política en avanzar con los
cambios establecidos en la reforma de la Constitución Nacional del año 1994
(art. 129 de la Constitución Nacional, en adelante la “CNA”), la CSJN establece
en Levinas como doctrina particular (tener presente que los fallos de la CSJN
sólo aplican al caso concreto, a diferencia de los fallos de la SCBA que sientan
doctrina legal) que “el TSJ es el órgano encargado de conocer en los recursos
extraordinarios que se presenten ante la justicia nacional ordinaria de la ciudad”
(ver Levinas, Considerando 10). Luego de establecer este “nuevo criterio
jurisprudencial procesal” (Ver Levinas, Considerando 11), la CSJN aclara que
“esta decisión, circunscripta a un recaudo estrictamente procesal, no afecta la
continuidad transitoria de la justicia nacional ordinaria de la ciudad en la
estructura del Poder Judicial de la Nación. Ello, hasta tanto se haga efectivo
el debido traspaso encomendado por la Carta Magna, cuya concreción es
absolutamente ajena a las posibilidades materiales de esta Corte” (la
negrita y el subrayado me pertenecen) para “ . . . dar certeza a los justiciables .
. .” (Ver Levinas, Considerando 10).

La verdad es que todo bien hasta acá y loables los deseos de la CSJN en
remover el avispero a ver si finalmente se concretan las reformas establecidas
en la citada reforma constitucional del año 1994. Pero el mismo Tribunal señala
en el Considerando 11 de Levinas que “cabe exhortar, una vez más, a las
autoridades competentes a que adopten las medidas necesarias para adecuar
las leyes pertinentes al mandato constitucional” para que se avance con las
reformas establecidas por el legislador y concretar la tan ansiada unificación /
incorporación de la justicia nacional de la Ciudad de Buenos Aires al ámbito del
gobierno local.

Así, la CSJN establece como jurisprudencia particular para el caso en estudio


que “el TSJ resulta competente en este caso para revisar la sentencia dictada
por la Sala A de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil. Exhórtase a
las autoridades competentes para que readecuen la estructura institucional y
normativa necesaria en los términos de este fallo . . .”. Nada más.

2
Lo que la CSJN resolvió en Levinas fue solo una cosa. Decir / reiterar lo que
establece la legislación vigente (Art. 129 CNA y normas concordantes y
“faltantes”). Esto es que, en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, las
decisiones de las Cámaras Nacionales de Apelaciones debieran ser revisadas
por el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
(en adelante “TSJ”) antes de llegar, eventualmente, a la CSJN.
Lamentablemente, Levinas no dice como, en los hechos y en derecho, se
debiera hacer para cumplir con dicha doctrina particular.

Sin embargo, y como todo en la Argentina, ya se tejen en doctrina varias


hipótesis de cómo debieran desempeñarse a futuro los litigantes en esta
jurisdicción (Ver: MJ-DOC-18126-AR / MJD 18126 y elDial.com - DC3573).
Loables los comentarios pero, a criterio de quien suscribe, infundados en
derecho. En resumidas cuentas, estos artículos de doctrina señalan que, a
partir de Levinas, cambia el esquema recursivo en el ámbito de la justicia
nacional y señalan que, frente a una sentencia dictada por una Sala de
cualquiera de las Cámaras Nacionales de Apelaciones, o frente a una
sentencia inapelable por el monto dictada por un Juzgado de Primera Instancia
de la justicia nacional ordinaria con asiento en la ciudad de Buenos Aires, se
debe interponer un recurso de inconstitucionalidad que debiera ser tratado por
el TSJ previsto en la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires y en la Ley 402
de CABA (Ley de Procedimientos ante el Tribunal Superior de Justicia de la
Ciudad de Buenos Aires), para luego ir a la CSJN por la vía del recurso
extraordinario federal previsto en el art. 14 de la Ley 48. Para el caso de
rechazo del recurso de inconstitucionalidad, la doctrina citada sugiere que el
camino a seguir es ir en queja en los términos también de la Ley 402 de CABA
ante el TSJ.

Salvo en lo que respecta a que Levinas seguramente genere “un enorme caos
y un mayor atraso aun en las causas judiciales” (ver elDial.com - DC3573), no
coincido con la estrategia recursiva sugerida de ahora en más por la doctrina
citada para los litigios en trámite ante la justicia nacional ordinaria con asiento
en la Ciudad de Buenos Aires.

Si bien tanto la SCBA como la CSJN tienen razón respecto del “inmovilismo” de
la política (en CABA desde 1994 a la fecha poco y nada se ha hecho para
avanzar en los términos del art. 129 de la CNA y en provincia de Buenos Aires
pasaron más de cinco años hasta que la SCBA declarara la “operatividad”
parcial de la Ley 15.057. Ver elDial.com - DC3499), lo cierto es que el remedio
no puede ser peor o igual que la enfermedad.

Sobre este punto, adhiero al voto en disidencia del Dr. Rosenkrantz en Levinas.
El hoy ex juez integrante de la CSJN en lo que fuera su última intervención
señaló que, “la reforma constitucional de 1994 otorgó a la Ciudad de Buenos
Aires un “status constitucional especial” lo que implicó “un innegable impacto
en su régimen jurídico e institucional y que, dado lo normado por el art. 129 de
la CNA “supone que el ejercicio de la competencia sobre las materias
ordinarias o locales ya no se encuentre sometido inexorablemente, como
ocurría en el régimen constitucional anterior a 1994, a las autoridades
nacionales . . . .”; “Establecer al Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad

3
Autónoma de Buenos Aires como alzada de tribunales nacionales —creados
por leyes del Congreso de la Nación, integrados por magistrados designados
por órganos constitucionales del gobierno nacional, sujetos a un régimen
disciplinario también nacional y cuya competencia está regida por normas de
ese mismo carácter— supone un rediseño institucional de significativa
trascendencia en el sistema federal argentino. Concretamente, ello implica que
el Tribunal Superior de Justicia pase a revestir, aunque sea transitoriamente, el
carácter de tribunal nacional. Esta transformación no registra precedentes,
pues no existe en el ordenamiento constitucional argentino la posibilidad de
que un tribunal local revise decisiones de tribunales nacionales. Por otro lado,
a ningún tribunal de justicia le asiste la facultad de asignar, de manera directa y
aunque fuere de modo transitorio, las competencias propias de un tribunal
nacional a uno local, alterando la estructura recursiva prevista en los
respectivos ordenamientos procesales. Ello implicaría una grave distorsión en
el sistema de separación de poderes que esta Corte debe defender en virtud
de su carácter de custodia última de la supremacía constitucional. Su misión
más delicada, según sostiene invariablemente, consiste en saber mantenerse
dentro de la órbita de su jurisdicción, sin menoscabar las funciones que
incumben a otros poderes ni suplir las decisiones que aquellos deben adoptar
(arg. Fallos: 341:1717; 344:1051; 346:1387, entre otros). Resultan aplicables,
mutatis mutandis, las consideraciones efectuadas en Fallos: 323:4130, según
las cuales la función de, eventualmente, instaurar instancias de revisión de
sentencias dictadas por tribunales nacionales corresponde al Congreso de la
Nación y es una “tarea que no puede ser llevada a cabo por esta Corte”
(considerando 12). Menos aún cabe, entonces, llegar a idéntico resultado, pero
estableciendo como instancia de revisión a un tribunal que, para todo otro
efecto, es de orden local” (Ver voto en disidencia de Levinas, Considerandos
3ero. y 4º.).

A esto el Dr. Rosenkrantz agregó que “la continuidad del carácter nacional de
los fueros con competencia ordinaria y asiento en la Ciudad de Buenos Aires
se encuentra supeditada a la celebración de los correspondientes convenios de
transferencias de competencias del Estado Nacional a la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires” y que “….el hecho de que el ritmo de avance pudiera juzgarse
como innecesariamente lento o, incluso, como insatisfactorio, no habilita a esta
Corte, mediante la resolución de un conflicto de competencia, a posicionar al
máximo tribunal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como alzada de los
tribunales ordinarios con asiento en esa jurisdicción . . . .”, para finalizar su voto
señalando que “el proceso de transferencia” de la justicia nacional al ámbito de
la Ciudad de Buenos Aires es “un proceso complejo que requiere acuerdos
políticos en distintos ámbitos: además de competencias, la transferencia
conlleva el traspaso de órganos (juzgados, tribunales, fiscalías, defensorías) y
personal (empleados, funcionarios y magistrados), así como de los recursos y
de los bienes correspondientes a la labor de los órganos transferidos. Los
acuerdos entre las partes constituyen entonces el modo que la ley establece
para garantizar una transferencia ordenada, previsible y razonable, y para que
cada jurisdicción pueda realizar las modificaciones y adecuaciones operativas,
administrativas, normativas y presupuestarias que resulten imprescindibles
para su ejecución, evitando las dificultades o complicaciones que puedan

4
afectar la correcta administración de justicia” (Ver voto en disidencia de Levinas
en comentario, Considerando 5o.).

En suma, el voto del Dr. Rosenkrantz puede resumirse de la siguiente manera.


Si bien tampoco le gusta el “inmovilismo”, no se puede avanzar como la Ley ni
la Constitución Nacional lo indican. Por todo ello, el Dr. Rosenkrantz resolvió en
Levinas con su voto que “el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires carece de competencia para revisar la sentencia
dictada por la Sala A de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil”.

En consecuencia, no obstante la doctrina particular fijada por la CSJN en


Levinas, esto es que “el TSJ es el órgano encargado de conocer en los
recursos extraordinarios que se presenten ante la justicia nacional ordinaria de
la ciudad” (ver su Considerando 10), entiendo que el único remedio procesal
posible ante una sentencia de una Cámara Nacional de Apelaciones de la
denominada justicia nacional ordinaria en el ámbito de la Ciudad de Buenos
Aires, es el recurso extraordinario federal previsto en el art. 14 de la Ley 48,
aún cuando habrá que ver cómo se cumple, y si se cumple, en los hechos, con
la doctrina particular sentada por la CSJN en Levinas (esto es que “el TSJ es el
órgano encargado de conocer en los recursos extraordinarios que se presenten
ante la justicia nacional ordinaria de la ciudad”).

A todo lo señalado en el voto en disidencia del Dr. Rosenkrantz, que comparto,


agrego lo siguiente.

Si frente a una sentencia dictada por una Sala de la Cámara Nacional de


Apelaciones (por ejemplo del fuero laboral) se interpone, como sugiere la
doctrina citada en el presente, un recurso de inconstitucionalidad en los
términos de la Ley 402 de la Ciudad de Buenos Aires, la Sala en cuestión
debiera decir algo así como, toda vez que el recurso articulado no se encuentra
previsto en el ordenamiento procesal vigente, por improcedente no ha lugar. Si
frente a esta denegatoria, se interpusiera un recurso de queja (sea en los
términos del CPCCN o de la Ley 402), ante el TSJ, habrá que ver que resuelve
éste a su respecto (coincido por lo dicho por Julián G. Cosso en el sentido que
el TSJ “ . . .deberá aceptar su competencia en el marco de las causas
nacionales . . . que de aquí en adelante lleguen a sus estrados”. elDial.com –
DC3587). Por su lado, si se presenta una queja en los términos de la Ley 402
ante la CSJN, habrá que ver que resuelve esta respecto de un recurso y una
queja que no se rigen por la ley procesal que aplica a los tribunales nacionales
que dictaron la sentencia materia de agravio. El mismo comentario cabe
respecto de si el recurso articulado fuera un recurso extraordinario federal, el
mismo fuera rechazado y el recurso de queja se presentase ante el TSJ (según
la CSJN el Tribunal competente para revisar una sentencia de las Cámaras
Nacionales del fuero que corresponda). ¿Puede el TSJ tratar un recurso no
previsto en su ordenamiento procesal vigente?. A lo que agrego, ¿qué debiera
hacer la parte contraria si advierte que su contraparte interpone y se le concede
y/o trata un recurso que no tiene sustento normativo?. Así podríamos, entiendo,
seguir elaborando hipótesis de difícil respuesta.

5
Por ello entiendo que, si la idea es tratar de cumplir con los lineamientos de la
CSJN en Levinas, el camino a seguir frente a una sentencia de Cámara dictada
por la Justicia Nacional Ordinaria con asiento en la Ciudad de Buenos Aires,
sería el siguiente. Interponer el clásico recurso extraordinario federal (art. 14
Ley 48) y pedir que, por aplicación de Levinas, el expediente sea remitido para
su tratamiento al TSJ (después veremos cómo, pues, como bien señala Julián
G. Cosso en el artículo supra citado, y en la era digital donde han desaparecido
los expedientes físicos, los sistemas que utilizan el fuero nacional y el fuero de
la ciudad de Buenos Aires “portal “EJE y sistema “Lex 100” . . . no están
preparados para la remisión de causas, ni hablar además de la diferencia de
códigos procesales entre las jurisdicciones que generan otro signo de pregunta
en torno a la implementación . . .”). Si el recurso es denegado por la Sala de
turno, el camino a seguir será el de interponer un recurso de queja ante la
CSJN requiriendo que conceda el recurso extraordinario y gire el expediente
para su resolución al TSJ por aplicación de Levinas. Es que la CSJN sólo
resolvió en Levinas que “ . . . el TSJ es el órgano encargado de conocer en los
recursos extraordinarios que se presenten ante la justicia nacional ordinaria de
la ciudad” (ver Considerando 10 del fallo en comentario y su parte resolutiva).

La CSJN no habla de interponer un recurso de inconstitucionalidad contra una


sentencia de una Cámara Nacional de Apelaciones. Solo señala que, los
recursos extraordinarios que se presenten ante la “justicia nacional ordinaria de
la ciudad” deben ser resueltos por el TSJ. Interpretar lo contrario sería decir lo
que Levinas no dice y hacerle correr un riesgo innecesario a los justiciables,
con todos los riesgos que ello pudiera llevar.

Coincido con mi gran amigo el Dr. Lotti que estamos ante una época de
cambios y que a veces hay que romper los esquemas para avanzar. Pero, si
bien a veces un tanto aburridos, los hombres de derecho en el sentido más
amplio debemos regirnos por la normativa vigente, que a veces no condice con
el deber ser. Lo resuelto en Levinas pone en el candelero un tema que ya lleva
muchos años, y que no se sabe quién es el responsable final de su no
concreción.

Pero la solución no es dar la directiva y nada más. Ello ya ocurrió


recientemente en la provincia de Buenos Aires donde la SCBA en la causa C.
124.096, "Barrios, Héctor Francisco y otra contra Lascano, Sandra Beatriz y
otra. Daños y perjuicios" (sentencia SCBA del 18/04/2024. elDial.com -
AADF58), dejó librado al criterio individual de todos y cada uno de los
Tribunales de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires la tarea de resolver la
forma de lograr una justa composición de los intereses de las partes en litigio.
La consecuencia fue un sinnúmero de criterios disímiles (aún dentro de una
misma jurisdicción), que devinieron en una catarata de recursos de
inaplicabilidad de ley que deberán ser resueltos algún día por la SCBA.

En Levinas, con cuyo norte no se disiente, lo deseado o esperado del Máximo


Tribunal de la Nación hubiera sido no sólo sentar la jurisprudencia particular
sino señalar, dadas las particularidades de lo resuelto, cómo en los hechos
será posible concretarla ante el estado actual de situación. Si bien impropio de
su función, en Levinas la CSJN debió haberse explayado un poco más y

6
delinear, tal vez, una suerte de reglamento de cómo hacer para cumplir en los
hechos con la doctrina particular que sentaba. Máxime cuando, como se dijo,
en la era digital los sistemas que utilizan la justicia nacional ordinaria como la
justicia de la ciudad no son compatibles. Esto para evitar que, tanto la doctrina
en sentido amplio, y los jueces inferiores en su caso comiencen a delinear a su
arbitrio ese camino cuyo resultado, por todo lo expuesto, será por demás
incierto y que sólo dios sabe de qué manera repercutirá en la resolución de los
litigios que actualmente tramitan ante la Justicia Nacional Ordinaria con asiento
en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Citar: elDial DC3588


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