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Marx Karl

El documento presenta la teoría sociológica de Karl Marx, enfatizando que las relaciones de producción y la estructura económica son fundamentales para entender la sociedad. Marx argumenta que el desarrollo de las fuerzas productivas genera contradicciones que conducen a revoluciones sociales, donde el proletariado debe tomar el control del Estado para establecer una sociedad socialista sin clases. La obra de Marx, incluyendo el 'Manifiesto del partido comunista', ha influido significativamente en las corrientes sociopolíticas contemporáneas.

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El documento presenta la teoría sociológica de Karl Marx, enfatizando que las relaciones de producción y la estructura económica son fundamentales para entender la sociedad. Marx argumenta que el desarrollo de las fuerzas productivas genera contradicciones que conducen a revoluciones sociales, donde el proletariado debe tomar el control del Estado para establecer una sociedad socialista sin clases. La obra de Marx, incluyendo el 'Manifiesto del partido comunista', ha influido significativamente en las corrientes sociopolíticas contemporáneas.

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Unidad 1: La sociología como ciencia. Teoría sociológica clásica: K.

Marx
2do. Año Bachillerato, Sociología.
Prof. Virginia Oliva.

(…) Para resolver las dudas que me asaltaban, emprendí un primer trabajo, la revisión
crítica de la filosofía del derecho de Hegel, trabajo cuya introducción apareció en los
“Deustch franzosische Jahrbücher” editados en París en 1844. Mi investigación me
condujo a pensar que las relaciones jurídicas y las formas políticas no pueden ser
comprendidas por sí mismas, ni pueden tampoco explicarse por el seudo desarrollo
general del espíritu humano. Esas relaciones y esas formas toman sus raíces en las
condiciones de la vida material cuyo conjunto constituye lo que Hegel llama, con los
ingleses y los franceses del siglo XVIII, la “sociedad civil”.

En la economía política hay que buscar la anatomía de la sociedad civil. Continuaba en


Bruselas el estudio de esta ciencia que había empezado en París, pero que debí
interrumpir a causa de una orden de expulsión dada contra mí por M. Guizot. El
resultado general al cual llegué y que, una vez encontrado, me sirvió de hilo conductor
de mis estudios, puede formularse brevemente de la siguiente manera. En la producción
social de su vida, los hombres contraen ciertas relaciones independientes a su voluntad,
necesarias, determinadas. Estas relaciones de producción corresponden a cierto grado de
desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. La totalidad de esas relaciones forma
la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta una
superestructura jurídica y política, y a la cual corresponden formas sociales y de
conciencia determinadas.

El modo de producción de la vida material determina, de una manera general, el proceso


social, político e intelectual de la vida. No es la conciencia del hombre lo que determina
su existencia, sino su existencia social lo que determina su conciencia. En cierto grado
de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad están en contradicción con las
relaciones de producción que entonces existen, o en términos jurídicos, con las
relaciones de propiedad en el seno de las cuales esas fuerzas productivas se habían
movido hasta entonces.

Esas relaciones que en otro tiempo constituían las formas del desarrollo de las fuerzas
productivas, se convierten en obstáculo para éstas. Entonces nace una época de
revolución social. El cambio de la base económica mina más o menos rápidamente toda
la superestructura. Cuando se estudian esos trastornos, es preciso distinguir siempre
entre la conmoción general que agita las condiciones económicas de la producción y
que puede comprobarse con una exactitud científica, y la revolución que derriba las
formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en una palabra, las formas
ideológicas que sirven a los hombres para tener conciencia del conflicto y explicárselo.

Si es imposible juzgar a un individuo por la idea que de sí mismo tiene, no puede


juzgarse semejante época de revolución por la conciencia que tiene de sí misma. Es
preciso explicar este conflicto por las contradicciones de la vida material, por el
combate entre las fuerzas productivas de la sociedad y las relaciones de la producción.

Un estado social jamás muere antes de que en él se hayan desarrollado todas las fuerzas
productivas que podía encerrar. Nuevas relaciones de producción, superiores a las
antiguas, no ocupan su lugar antes de que sus razones de ser materiales se hayan
desarrollado en el seno de la vieja sociedad. La humanidad jamás se plantea enigmas
que no puede resolver: pues, considerando mejor las cosas, se notará que el enigma no
es propuesto más que cuando las condiciones materiales de su solución existen ya o, al
menos, se encuentran en curso de formación.

En la tesis general, se pueden considerar los modos de producción asiática, antigua,


feudal y burguesa, como las épocas progresivas de la formación económica de la
sociedad. Las relaciones de producción burguesa constituyen la última forma antagónica
del proceso de producción de la sociedad. Este antagonismo no significa un
antagonismo individual. Es un antagonismo que dimana de las condiciones que se
desarrollan en el seno de la sociedad burguesa, crean al propio tiempo, las condiciones
materiales indispensables para resolver este antagonismo. Con este estado social se
cierra la prehistoria de la sociedad humana. (…)

De los diferentes trabajos, en los cuales dimos a conocer en aquella época nuestras
opiniones al público, no citaré más que el “Manifiesto del partido comunista”, que
escribí en colaboración con Engels, y un “Discurso sobre el libre cambio”, que publiqué
solo. Los puntos decisivos de nuestro sistema fueron expuestos por primera vez de una
manera científica, bien que bajo forma de polémica, en el escrito que publiqué en 1847:
“Miseria de la filosofía”, etc., dirigida contra Proudhon. También recogí las
conferencias sobre el Salariado que había dado en el grupo obrero alemán de Bruselas;
pero la publicación de este trabajo fue detenida por la revolución de febrero y por mi
brusco alejamiento de Bélgica, consecuencia de aquella. “Prefacio a la crítica de la
economía política”; K. Marx. Ficha 38 Ciencias Sociales.

(…) Porque el patrono paga por la fuerza de trabajo sólo lo que ha costado producirla:
el valor de los alimentos, las ropas, la vivienda. Por lo tanto el salario del obrero apenas
le alcanza para vivir, para mantenerse y volver a producir al día siguiente en la fábrica,
esa fuerza de trabajo que él vende y el patrono compra. Por ello, es un salario de
subsistencia, un ingreso mínimo, el “salario de bronce”, como se lo llamó en la época.

Ese salario mínimo que paga, el patrono lo rescata con el valor de los artículos que el
obrero produce en cinco o seis horas de trabajo; pero en esa época, el obrero trabajaba
doce o catorce horas diarias, lo que quiere decir que con su trabajo producía valores
muy superiores a los que él recibía a través del salario. Estos “valores mayores”, que
produce pero no cobra, quedan a beneficio del patrono, son la “plus-valía”.
En otras palabras, la diferencia que hay entre el valor de los objetos que el proletariado
produjo y el valor del salario que recibió, es la plus-valía.

El concepto de la concentración de capitales: Esquematizando la idea, podemos decir


que cuantos más obreros tenga un patrono más plus-valías ganará y más se enriquecerá.
Cuanto más rica una empresa, mayor competencia podrá hacer a las más débiles,
conduciéndolas a la ruina. Los pequeños comercios y empresas cerrarán, los pequeños
propietarios se convertirán en proletarios para vivir, la clase media irá desapareciendo,
la sociedad terminará polarizándose entre una minoría de muy ricos , dueños de todas
las empresas y fábricas, es decir, de todos los medios de producción, y una inmensa
mayoría de muy pobres o proletarios. Se producirá así, piensa Marx, la concentración de
capitales en unas pocas decenas de hombres y grandes empresas monopolistas; y por el
otro lado, millones de obreros desposeídos y miserables. Entonces, los objetos que salen
de las fábricas no pueden ser comprados por casi nadie; se producen las crisis de
superproducción o infraconsumo cada vez más graves, cada vez más profundas, hasta
que el deteriorado sistema sea destruido por una revolución proletaria.

El concepto de revolución social: el choque de las fuerzas de producción contra las


relaciones de producción, o dicho en términos sociales, como lo hace Marx, la lucha de
la clase proletaria contra la clase burguesa. Esa revolución social llevará al proletariado
a tomar el Estado y establecer desde esa posición su dictadura, lo que Marx llama
dictadura del proletariado. Haciéndose dueño del Estado, el proletariado utilizará su
fuerza para expropiar a la burguesía y eliminarla como clase. Socializará entonces todos
los medios de producción: tierra, máquinas, fábricas, es decir de propiedad privada que
eran los convertirá en propiedad de toda la sociedad. Y finalmente impondrá todas las
condiciones necesarias para el establecimiento de una sociedad socialista: o sea, que
ésta es una etapa de transición.

El último concepto es el de la sociedad socialista, que Marx no quiso definir


concretamente porque no sabía en qué condiciones habría de realizarse. Es posible
suponer que según su pensamiento tendría las siguientes características:
▪ No habrá clases sociales; había dos, burguesía y proletariado pero el último
absorbió a la primera, al desposeerla de la propiedad privada. Al ser ahora la
propiedad social, colectiva de todos los hombres, no existirán clases.
▪ No habrá Estado. El Estado desaparecerá lentamente para dejar lugar a la
autoadministración de los hombres.
▪ La humanidad se organizará en comunidades de producción y de consumo,
donde todos trabajarán y todos consumirán el producto de ese trabajo. En una
primera etapa, a cada uno se le daría “de acuerdo con su trabajo”; sería la
sociedad socialista. En la segunda etapa, cuando las fuerzas productivas
estuvieran desarrolladas al máximo, cada hombre recibiría “de acuerdo a sus
necesidades”; sería la sociedad comunista.
Estas ideas de Marx, que en conjunto forman el materialismo dialéctico, y en su aspecto
político el socialismo científico, tuvieron y tienen una gran influencia en las corrientes
sociopolíticas predominantes en diversos Estados y partidos políticos de todo el mundo.
“El pensamiento político y social en el siglo xix”, B. Nahum.

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