La herencia y la transmisión de
caracteres
La reproducción y la herencia
Los seres vivos no pueden durar eternamente, por lo que es necesario que
tengan que dar a descendientes semejantes a ellos mediante
la reproducción. En la reproducción intervienen uno o dos progenitores
que darán lugar a uno o varios descendientes a los que transmiten la
información genética. Se distinguen dos tipos de reproducción:
Reproducción asexual: El nuevo ser vivo se reproduce a partir de
un único organismo. Los descendientes son genéticamente idénticos
a su progenitor, son clones naturales. Las bacterias o las esponjas se
reproducen asexualmente. Otros, como las plantas, pueden
reproducirse sexualmente, mediante semillas, por ejemplo,
y asexualmente, como cuando se genera una nueva planta a partir de
un trozo de patata.
Reproducción sexual: Cada uno de los dos progenitores aportan
unas células especializadas en la reproducción (gametos), que tras
su unión (fecundación), originan un nuevo individuo con información
genética procedente de ambos progenitores. Los hijos son distintos a
los padres y sus hermanos.
Los gametos se forman por meiosis a partir de células diploides. Son células
haploides (n), con la mitad de cromosomas. Así, cuando se produzca la
fecundación dará lugar a una nueva célula diploide (célula huevo o cogoto)
de la que surgirá el nuevo individuo..
Recuerda que los gametos masculinos y femeninos son distintos:
o Gameto masculino: el espermatozoide (en animales)
y anterozoide (en plantas) es más pequeño que el femenino y
móvil, porque tiene que recorrer un camino hasta encontrar la
gameto femenino .
o Gameto femenino: el óvulo (en animales) y oosfera (en
plantas) es inmóvil y mucho más grande que el masculino, ya
que contiene los nutrientes necesarios para las primeras fases
del nuevo individuo.
¿Qué tipo de reproducción tiene más ventajas, la asexual o la
sexual?
La reproducción asexual es muy apropiada para especies muy bien
adaptadas que viven en un ambiente estable. Pero si las condiciones del
medio cambian y se vuelven adversas, pueden morir todos los organismos,
ya que son genéticamente iguales a su progenitor. En cambio, como en
la reproducción sexual se producen individuos diferentes, con distintas
características, y si las condiciones se vuelven adversas, siempre podrá
existir alguno que esté capacitado para sobrevivir en las nuevas
condiciones. Por eso, la mayor parte de las especies más evolucionadas y
complejas tienen reproducción sexual.
La genética
Bateson, en 1906, fue el primero que se refirió a la genética como la
ciencia que estudia la herencia y la variación en los seres vivos. El término
procede del griego "gen", que significa origen. En la actualidad, se conoce
como genética a la ciencia que estudia la naturaleza, organización, función,
expresión, transmisión y evolución de la información hereditaria codificada
de los organismos. Un gen es un fragmento de ADN que contiene un
mensaje genético completo para la codificación de una proteína. Está
formado por una secuencia de nucleótidos.
Cada gen dirige una serie de reacciones metabólicas (debido a la
producción de ciertos enzimas), capaces de hacer que aparezca un
determinado carácter en el individuo.
No todos los caracteres están determinados por los genes; otros están
determinados por el medio ambiente, y por lo tanto no se heredan
(amputación de un brazo). La mayoría de los caracteres tienen un
componente genético y otro ambiental, pero sólo se hereda el componente
genético.
El conjunto de genes que posee un individuo es su genotipo, y lo posee por
haberlo recibido de sus padres (es heredable). Sin embargo no todos los
genes se manifiestan en el individuo. El aspecto observable de un individuo,
como consecuencia de la manifestación de los genes y de la acción del
medio ambiente, es el fenotipo.
El genotipo es estable durante toda la vida del individuo; en cambio el
fenotipo varía. Cada gen ocupa un lugar concreto del cromosoma, llamado
locus (plural loci). Todas las células de un individuo tienen dos juegos de
cromosomas iguales, uno aportado por el gameto masculino y otro por el
femenino, por lo que cualquier carácter está determinado por dos genes,
uno de procedencia paterna y otro de procedencia materna, localizados en
cromosomas homólogos. Cada uno de estos genes se llama alelo, y se
representa por una letra del alfabeto.
Si los dos alelos son idénticos (es decir, si manifiestan un carácter de la
misma forma), se dice que el individuo es homocigótico (o raza pura)
para ese carácter. En este caso ambas letras serán mayúsculas o
minúsculas. Si los dos alelos son distintos, manifestando el mismo carácter
de distinta forma (o sea, si un alelo es "ojos azules" y otro es "ojos pardos")
el individuo es heterocigótico o híbrido para ese carácter. Se representan
con una letra minúscula y otra mayúscula.
En los heterocigóticos puede ocurrir:
a) Que los dos alelos se manifiesten con la misma intensidad, de forma que
el carácter sea una mezcla de ambos. En este caso hay herencia
intermedia.
b) Que sólo se manifieste uno de ellos (llamado dominante) y el otro
permanezca oculto (llamado recesivo). En este caso hay herencia
dominante. La letra mayúscula aquí representa al gen dominante, y la
minúscula al recesivo. Los genes recesivos sólo pueden manifestarse
cuando están en homocigosis.
Introducción y desarrollo de las Leyes de Mendel
Desde que el hombre se hizo agricultor y ganadero, fue cruzando distintas
variedades de seres vivos hasta obtener individuos con las características
deseadas, aunque muchas veces, los descendientes de esos híbridos no
conservaban los rasgos modificados.
Gregor Johann Mendel (1822-1884), fue un monje austriaco natural de
Heizendorf, hoy Hyncice (actual República Checa), al que se le considera el
padre de la Genética por ser el primer investigador que utilizó el método
científico y expresó los resultados de los cruzamientos controlados que
realizaba, en términos matemáticos o estadísticos.
De este modo, dedujo unas leyes que permiten comprender y predecir, en la
mayor parte de los casos, cómo se produce la herencia de los caracteres.
Aunque presentó sus conclusiones "Experimentos de hibridación de
plantas" ante la Sociedad de Historia Natural de Brünn en 1865 y fueron
publicadas en 1866, no fue hasta 1900, cuando otros autores, como De
Vries, redescubrieron las leyes de Mendel.
Para sus experimentos, Mendel eligió la planta del guisante, Pisum sativum,
fácil de cultivar en su convento de Brno, pero que además tiene
características que favorecieron su investigación, como presentar
características distintivas fácilmente observables, o la posibilidad de
autopolinizar o producir una fecundación cruzada con una sencilla
manipulación.
Además de un acierto en la elección de la planta, Mendel también acertó al
estudiar en cada cruzamiento, la transmisión de un único carácter. Para
ello, por autofecundación de plantas que tenían ese carácter, consiguió que
todos los descendientes tuvieran esa cualidad, obteniendo razas
puras para ese carácter .
Consiguió aislar plantas que tenían siete rasgos distintivos con dos
alternativas (caracteres antagónicos). Por ejemplo: semillas lisas o
rugosas, semillas de color amarillo o verde, vaina hinchada o constreñida,
vaina amarilla o verde, etc.
Primera ley de Mendel o Ley de la uniformidad
Cuando se cruzan dos variedades de raza pura que difieren en un carácter,
la descendencia es uniforme, presentando además el carácter dominante.
GENERACIÓN
PARENTAL (P)
verde x amarillo
1ª GENERACIÓN
FILIAL (F1)
100% amarillo
Cuando Mendel, evitando la autopolinización, cruzó dos plantas de raza pura
para cada una de las características, como el color del guisante amarillo o
verde, semilla lisa o rugosa, etc. observó que todas las plantas
descendientes de ese cruzamiento eran iguales entre sí e iguales a uno de
los progenitores o parentales. A estos primeros descendientes del cruce los
llamó primera generación filial o F1. Así, obtuvo estos resultados:
Semilla lisa x rugosa 100 % Semilla lisa
100 % Semilla
Semilla amarilla x verde
amarilla
Parentale F
s Vaina hinchada x no 1
100 % Vaina
hinchada hinchada
Flores color lila x 100 % Flores color
blanco lila
A este rasgo, presente en uno de los progenitores, que se manifiesta en los
descendientes, lo llamó carácter dominante, y al que, estando presente
en uno de los progenitores no aparecía en los descendientes, carácter
recesivo .
Con estos datos, Mendel enunció su Primera Ley o Ley de la
uniformidad de la F1: cuando se cruzan dos individuos de dos razas puras
para un carácter, la primera generación de los híbridos obtenidos es
uniforme para dicho carácter .
Mendel pensó que los padres transmitían a sus descendientes
unos factores hereditarios que hacía que tuvieran un determinado
carácter, como el color de las semillas, por ejemplo. Supuso que esos
factores hereditarios eran dos, uno procedente del padre y otro de la madre.
Segunda ley de Mendel o Ley de la segregación independiente de
los caracteres
Cuando se cruzan entre sí dos individuos heterocigotos de la primera
generación (F1), reaparecen en la F2 los caracteres recesivos que no se
manifestaron en la F1 en una proporción de 3:1.
Después del experimento de la primera ley, Mendel cruzó dos individuos de
cada F1 entre sí (o autofecundó los híbridos F1), obteniendo una segunda
generación filial o F2 con los resultados siguientes:
F F 5474 Semilla lisa y 1850 rugosa
Semilla lisa x lisa
1 2 (aprox. 3:1)
Semilla amarilla x 6022 Semilla amarilla y
amarilla 2001 verde (3:1)
Vaina hinchada x hincha 1882 Vaina hinchada y 299 no
da hinchada (3:1)
705 Flores color lila y 224
Flores color lila x lila
color blanco (3:1)
Con estos datos, Mendel dedujo que cada rasgo o carácter estaba
determinado por dos factores, transmitidos cada uno de ellos por uno de
los progenitores quienes, previamente, separaban al azar sus dos
informaciones.
Propuso así la 2ª Ley llamada de la segregación o disyunción de los
factores o caracteres antagónicos y de su combinación al azar entre
los descendientes .
Tercera ley de Mendel o Ley de la independencia de los caracteres
En la transmisión de dos o más caracteres, cada par de alelos que controla
un carácter se trasmite de forma independiente de cualquier otro par de
alelos que controlen otro carácter .
Como hemos visto, las dos primeras leyes de Mendel se basan en el estudio
del comportamiento de los factores hereditarios para un carácter. Pero
Mendel quiso comprobar si dos caracteres no antagónicos se transmitían de
modo independiente. Los genes que determinan cada carácter se
transmiten independientemente.
Para conocer la influencia que pueden tener dos o más caracteres entre sí
cuando se heredan, ideó el siguiente experimento.
Seleccionó razas puras para dos caracteres diferentes, que ya había
estudiado cómo se heredaban, pero por separado. Ahora los estudiaría
juntos. Primero realizó el siguiente cruce:
P: Semilla amarilla y lisa x Semilla verde y rugosa
F1: 100 % Semilla amarilla y lisa.
Entonces comprobó que para dos caracteres también tenía validez su
primera ley, ya que todos los descendientes eran iguales entre sí, e iguales
a uno de sus progenitores.
Después, cruzó dos individuos dihíbridos de la F1 o autofecundó, y obtuvo
una segunda generación filial (F2) compuesta por 556 semillas con las
siguientes características:
315 semillas amarillas y lisas.
108 semillas amarillas y rugosas.
101 semillas verdes y lisas.
32 semillas verdes y rugosas.
Estos resultados se corresponden con unas proporciones relativas
aproximadas de [Link]. Es decir, de 16 individuos, se obtendrían 9
con dihomocigóticos dominantes, con las dos características dominantes, 3
con un carácter dominante y otro recesivo, otros 3 con el otro carácter
dominante y el otro recesivo, y uno dihomocigótico, doblemente recesivo
para los dos caracteres.
Así, Mendel propuso su tercera ley o de la herencia independiente de
los caracteres no antagónicos, que afirma que los distintos caracteres se
heredan independientemente unos de otros.
Con estos resultados observó algo que no pasaba cuando estudiaba un solo
carácter:
Aparecían individuos distintos a los progenitores, como las plantas de
guisantes de semillas verdes y rugosas y las amarillas y lisas .
Se obtenían proporciones [Link].
Mendel llegó a la conclusión de que igual que los factores hereditarios son
independientes, los caracteres también lo son, por lo que se pueden
combinar de todas las formas posibles, apareciendo combinaciones que
antes no existían.
Tenemos que tener en cuenta que los hallazgos de Mendel se produjeron sin
que él tuviera los conocimientos que nosotros tenemos del ADN.