TEXTO NO LITERARIO:
- Tema y resumen
- Estructura
- Funciones del lenguaje
- Mecanismos de cohesión:
★ Recurrencia:
○ léxica: Había un hombre sospechoso, el hombre era alto.
○ semántica:
■ Sinonimia: Había unas estatuas, eran esculturas grandes
■ Antonimia: Era una casa grande, yo la prefiero pequeña.
■ Hiperonimia: Las rosas me gustan. Dejé las flores sobre la mesa
■ Hiponimia: el deporte es su pasión, en especial el pádel.
● El hipónimo es un tipo de hiperónimo.
■ sintáctica: Paralelismo
■ fónica: rima
★ Sustitución:
○ Pronombres: Eso está bien, que tengas ganas de cambiar.
○ Proformas léxicas: Yo estudié pero él no lo hizo. // Tengo una caja, es una
cosa de colores.
★ Supresión:
○ Elipsis: Fernando y Carmela se casaron enseguida, antes o se conocían
- Texto argumentativo
- Sintaxis
TEMA LITERATURA:
Durante la primera mitad del siglo XIX se va creando un fondo revolucionario que
finalmente desemboca en la revolución de 1848 donde se establece una nueva unidad
espiritual y cultural en toda Europa en la cuál, la realidad se constituye como centro estético
de un nuevo arte. La segunda mitad del siglo XIX (continuación de la primera) se caracteriza
por un avance industrial que provoca que aumente la polarización entre la burguesía y las
organizaciones obreras (cuyos elementos clave fueron la publicación del Manifiesto
Comunista de Karl Marx y Friedrich Engels, la creación de la primera Internacional y
posteriormente la comuna de París).
Pero pese a que todo esto se estaba viviendo en Europa, a España tardaría unos cuantos
años en llegar ( revolución la Gloriosa de 1868) y de manera más atenuada.
Este contexto histórico influyó al realismo, sobre todo en tres aspectos: el Positivismo
(romper con la especulación al investigar a partir de hechos observables), las ideas políticas
(sobre todo el pensamiento socialista que se establece como reacción al idealismo) y las
ciencias experimentales ( se aplicaba el método experimental y las leyes de la herencia
biológica a la literatura). Como consecuencia a todas estas influencias en el realismo el
autor pasa a convertirse en un observador riguroso de la realidad.
El realismo se define en la revista francesa Rèalisme como una reproducción exacta,
completa y sincera del ambiente social de la época y surge como aspiración del novelista
de, a través de su obra, representar la realidad como si fuese “un espejo que se va
paseando por el mundo”. Pero cabría resaltar que en ocasiones estos espejos pueden estar
deformados y, por lo tanto, deformar la realidad.
En este sentido, el realismo y el romanticismo siempre se han considerado como
movimientos opuestos pero ambos movimientos presentan obras con características de las
dos corrientes (Victor Hugo, Galdós). Por lo que no es una ruptura radical, sino que tal y
como expone Lukacs en un obra “Teoría de la novela” el romanticismo de la desilusión es la
extensión del elementos románticos al realismo entendiendo como desilusión como la
incompatibilidad de que la realidad del mundo y la de las personas que lo habitan coincida
(Ejemplo: faceta romántica de Karl Marx cuando era joven).
Ambos movimientos representan la naturaleza y ambientes urbanos al igual que el realismo
hereda del romanticismo el costumbrismo, pero el realismo va eliminando algunas
características románticas como el desborde de imaginación o lo fantástico.
Otra de las diferencias es que el contexto histórico hizo que el romanticismo se adaptará al
cliente (burguesía) por lo que reflejó sus gustos haciendo que el origen de estas obras sea
conservador y que a medida que se va alfabetizando el resto de la población vaya
desapareciendo ese aspecto.
Las técnicas utilizadas para reproducir la realidad en el realismo son tres: la concepción del
escritor como científico (estudia el individuo, el ser y la sociedad a través del método
científico), las pinturas de ambientes y caracteres (a través del cual quedan reflejadas las
clases sociales y los rasgos particulares de cada personaje con intención crítica y
transformadora) y el narrador como cronista de la realidad de manera objetiva (narrador
heterodiegético y extradiegético con distinto grado de omnisciencia).
El naturalismo es el realismo llevado al extremo. La definición que le dio uno de los autores
más destacados de este movimiento, Emile Zola, fue: una nueva concepción del ser
humano con el desarrollo de nuevos métodos basados en el estudio y la transcripción de su
comportamiento. Sus características son: materialismo (el ser humano como organismo
donde la fisionomía provoca las reacciones emocionales), determinismo (debido a la
herencia biológica y las presiones del medio social), influencia de las ciencias
experimentales (se usa el método experimental), reflejo de las ideas políticas (sobre todo el
socialismo y una tendencia antiburguesa) y la exaltación de lo defectuoso (como
consecuencia de llevar el reflejo de la realidad al extremo).
Los precedentes de la novela realista se remontan al siglo XV por lo que podría
considerarse una constante literaria que surge como oposición al idealismo Medieval tal y
como expone Darío Villanueva en su obra Teoría del realismo literario. Un ejemplo sería la
Celestina, toda la literatura picaresca o la narrativa de Cervantes. La única diferencia que
distingue el realismo constante en la literatura y el movimiento es la aparición de la
burguesía.
La llegada del realismo a España se produce como consecuencia de la influencia de los
principales autores europeos, considerando la primera obra puramente realista española La
fontana de oro de Benito Pérez Galdós.
Según la estructura propuesta por Julio Rodriguez Puértolas en Historia social de la
literatura española el realismo español se puede dividir en varias etapas. La primera es el
prerealismo: el movimiento realista empezó a fraguarse a través de algunos géneros
surgidos durante el romanticismo. La principal autora de esta etapa es Cecilia Böhl de Faber
que usaba el seudónimo de Fernán Caballero, precursora del realismo español con obras
como La Gaviota donde abundaban elementos románticos y la idealización de tipos y
paisajes andaluces.
La segunda etapa son las líneas tradicionales o idealizantes: Textos realistas donde se
defienden aspectos tradicionales, manifestándose en obras de Juan Valera (Pepita
Jiménez), José María de Pereda (El sombrero de tres picos).
A esta etapa le siguió el realismo puro o crítico: donde autores como Leopoldo Alas Clarín
(escribió tres tipos de obras: crítica literaria donde destaca Solos, novelas destacando La
Regenta y cuentos siendo uno de ellos Pipá) o Benito Pérez Galdós (quién escribió novelas
de tésis: La fontana de oro, novelas espirituales: Nazarín, historia novelada: Episodios
nacionales y drama: Electra) muestran posturas críticas a los problemas sociales de la
época.
La última etapa propuesta por Julio Rodríguez Puértolas es el naturalismo: donde destacan
autores como Emilia Pardo Bazán (Los pazos de Ulloa, La madre naturaleza) o Vicente
Blasco Ibáñez (con sus novelas valencianas como Arroz y tartana o las novelas sobre la
primera guerra mundial como Los cuatro jinetes del Apocalipsis).
Autores realistas españoles como Benito Pérez Galdós deben ser valorados y reivindicados
tal y como expresa Frederic Jameson en su obra Las Antinomias del Realismo. El realismo
no se puede limitar a un único país ya que todos contribuyen a la herencia cultural de un
territorio.
VALORACIÓN CRÍTICA:
Bodas de sangre es una obra de Federico García Lorca perteneciente al género literario de
la tragedia que fue escrita en 1932 y publicada en 1933. Lorca es un escritor y poeta de la
Generación del 27 (conjunto de escritores y poetas españoles del siglo XX. Su nombre
proviene del homenaje que realizaron algunos de sus miembros a Luis de Góngora, autor
del siglo de oro, en el tercer centenario de su muerte). Esta generación se caracteriza por
mezclar las novedades de las vanguardias europeas con la tradición literaria española.
Este autor se enmarca en una etapa histórica muy turbulenta, vivió la Dictadura de Primo de
Rivera, La proclamación de la II República y, a nivel global, el Crack del ‘29 y las dos
Guerras Mundiales.
El tema central de la obra es el amor, la vida y la muerte.
Bodas de sangre trata la historia de una pareja. Ambos se casan pero cuando todavía se
encontraban celebrando la boda, la novia huye con otro hombre (Leonardo). El novio les
busca y acaba muriendo junto con Leonardo haciendo que la madre del novio, que ya había
perdido a su marido y a su otro hijo a manos de unos parientes de Leonardo, se quede sin
hijos.
Los personajes de esta obra son complejos y representan diferentes aspectos humanos: la
madre representa la sabiduría y la tradición, la novia la pasión y el deseo, el novio es
ingenuo y su lado celoso provoca el desenlace fatal y Leonardo representa la atracción
prohibida.
A la hora de desarrollar la obra, Lorca emplea símbolos como un cuchillo (muerte y
violencia), la luna (muy empleado en sus obras, representa el destino y las fuerzas de la
naturaleza) o el caballo y el jinete ( la fuerza, la libertad y el deseo). También es muy
representativo su forma de mostrar a la muerte como una mendiga, algo cercano y cotidiano
que acecha en todos lados y que no distingue de clases sociales. Todos estos símbolos y el
uso de metáforas contribuyen a llenar la obra de significado. El lenguaje de los personajes
es coloquial y con rasgos andaluces lo que representa la identidad de los mismos.
Siguiendo con la intención simbólica, el estilo de esta obra es poético lo que es empleado
para llenar la obra de emoción y sentimiento.
La estructura de esta obra sigue la forma tradicional del teatro, con tres actos y varios
cuadros de escenas en cada acto. En cuanto a la estructura interna, la obra se divide en el
prólogo, la presentación de los personajes, el conflicto y por último el desenlace trágico y la
conclusión. Toda ella se desarrolla en una zona rural de Andalucía con diferentes
escenarios y en un día que abarca desde la boda hasta que muere tanto el novio como
Leonardo.
Bodas de sangre de Federico García Lorca ha influido de manera muy positiva en la
literatura en autores como Gabriel García Marquez y su obra “Crónicas de una muerte
anunciada” a través del tema del honor y la honra en conexión con el amor y la muerte.
También participó en el desarrollo del teatro moderno siendo en la actualidad considerada
como una obra de gran calidad artística.
TEMA LITERATURA 2:
El año 1848, el año de las revoluciones, supone el inicio de un cambio de índole cultural que
supone la configuración de una nueva unidad espiritual y cultural en toda Europa en donde
la realidad se constituye como centro estético de un nuevo arte. Esta teoría la refleja Mario
Michelin en su libro Las vanguardias del siglo XX.
Todo este contexto provoca una polarización social entre la burguesía y el proletariado
debido al auge industrial en Europa, el enriquecimiento de la burguesía y a la organización
de la clase obrera, influida por la publicación del Manifiesto comunista, la creación de la
Internacional socialista y la comuna de París.
En España esa realidad europea tarda en llegar (revolución la Gloriosa de 1868) y de
manera atenuada.
Lo que se estaba viviendo se ve reflejado en la literatura a través del positivismo, el
pensamiento marxista y las organizaciones obreras y las ciencias experimentales. El
realismo se define en la revista francesa Rèalisme como una reproducción exacta, completa
y sincera del ambiente social de la época y surge como aspiración del novelista de
representar la realidad como si fuese “un espejo que se va paseando por el mundo”, pese a
que puedan estar deformados. En este sentido, el realismo y el romanticismo siempre se
han considerado como movimientos opuestos pero ambos movimientos presentan obras
con características de las dos corrientes (Victor Hugo, Galdós), tal y como expone G.
Lukacs en su obra Teoría de la novela, el romanticismo de la desilusión es la extensión de
elementos románticos al realismo.
Las técnicas empleadas en el realismo para reproducir la realidad son: el escritor como
científico de la sociedad, las pinturas de ambientes y caracteres (reflejan las clases
sociales) y el narrador como cronista de la realidad en tercera persona.
Por otro lado, el naturalismo es según su máximo representante (Émile Zola) es una nueva
concepción del ser humano con el desarrollo de nuevos métodos basados en el estudio y la
transcripción de su comportamiento. Sus características son: materialismo, determinismo
(herencia biológica y presión social), influencia de las ciencias experimentales, reflejo de las
ideas políticas y la exaltación de lo defectuoso (como consecuencia de llevar el reflejo de la
realidad al extremo).
Tal y como defiende Dario Villanueva en su obra Teorías del realismo literario, en la
literatura española el realismo es una constante literaria. Algunos ejemplos son la Celestina,
Lazarillo de Tormes y Don Quijote de la Mancha.
Siguiendo la cronología propuesta por Julio Rodriguez Puértolas en Historia social de la
literatura española el realismo español se puede dividir en varias etapas. La primera es el
prerealismo: donde se empieza a fraguar en géneros del romanticismo destacando Cecilia
Böhl de Faber (Fernán Caballero) y su obra la Gaviota.
La segunda etapa son las líneas idealizantes donde se defienden aspectos tradicionales:
Juan Valera (Pepita Jiménez), José María de Pereda (El sombrero de tres picos), seguida
del realismo puro o crítico con autores como Leopoldo Alas Clarín (La Regenta) o Benito
Pérez Galdós (La fontana de oro o Nazarín). La última etapa propuesta por Julio Rodríguez
Puértolas es el naturalismo: donde destacan autores como Emilia Pardo Bazán (Los pazos
de Ulloa) y Vicente Blasco Ibáñez (Los cuatro jinetes del Apocalipsis).
Autores realistas españoles como Benito Pérez Galdós deben ser valorados y reivindicados
tal y como expresa Frederic Jameson en su obra Las Antinomias del Realismo. El realismo
no se puede limitar a un único país ya que todos contribuyen a la herencia cultural.