COMENTARIO 1: HUELGA DE 1917
1- Nos encontramos ante un texto (fuente primaria). Se podría considerar un manifiesto de
carácter histórico circunstancial. Fue publicado el 12 de agosto de 1917 por el
vicepresidente y el vicesecretario de UGT, Largo Caballero y Daniel Anguiano; y por el
vicepresidente y el vicesecretario de CNT, Julián Besteiro y Andrés Saborit.
En el texto defienden que van a convocar una huelga general para cambiar el régimen
político. Justifican su decisión defendiendo que varios organismos ya han iniciado acciones
con este mismo fin. Por último anuncian que mantendrán la huelga mientras no se cree un
Gobierno Provisional hasta que se convoquen Cortes Constituyentes.
2- En el texto exponen que quieren poner en marcha la huelga general que ya habían
anunciado en un manifiesto publicado en marzo. Justifican su decisión alegando que
movimientos similares ya se habían producido cómo las Juntas militares de Defensa, que
pedían mejoras económicas y profesionales; o la reunión en una Asamblea de
Parlamentarios en Barcelona para presionar al gobierno pidiendo más autonomía para
Cataluña junto con un Estado más democrático y representativo. Según los autores del
texto, esto refleja la sensación general que se vivía en España de ganas de renovación y
cambio en el sistema político y de descontento por la fuerte subida de precios como
consecuencia de la Primera Guerra Mundial y los bajos salarios.
3- Aunque España mantuvo la neutralidad en la Primera Guerra Mundial, la opinión
pública y los partidos políticos se dividieron en aliadófilos y germanófilos. Los
intelectuales y partidos de izquierdas apoyaron a los aliados (Francia, Gran Bretaña),
mientras la derecha apoyó a los imperios centrales (Alemania, Austria). Pero la
consecuencia más importante para España fue económica y social. La
neutralidad aumentó la exportación española de todo tipo de productos (alimentos,
textil, metalúrgicos,…), que provocó dos efectos: aumento de los beneficios de las
empresas y fuerte inflación. El enriquecimiento empresarial no se acompañó de subidas
salariales, lo que, sumado a la inflación, provocó el empobrecimiento de las clases
trabajadoras. Los obreros, alentados también por el clima revolucionario en Europa,
iniciaron una movilización general en 1917.
En la crisis de coincidieron varios conflictos, originados por la inestabilidad del
gobierno, la fuerte inflación y el descontento militar por la guerra de Marruecos.
. Crisis del ejército: desde 1916 varios grupos de oficiales, opuestos a la guerra de
Marruecos, habían formado Juntas militares de Defensa que pedían mejoras
profesionales y económicas. El rey favoreció las pretensiones militares y provocó la
caída del gobierno. La primacía del poder civil ya no era tan clara y se revitalizó el
protagonismo militar en la política.
. Crisis en Cataluña: ante la falta de convocatoria de Cortes, un grupo de
parlamentarios catalanes y republicanos reunieron una Asamblea de parlamentarios
en Barcelona, con la finalidad de presionar al gobierno, pidiendo más autonomía
para Cataluña y un Estado más democrático y representativo. A pesar de que el
movimiento se fue disolviendo, supuso otro elemento de inestabilidad política.
. Crisis social: ante la fuerte subida de los precios por la Primera Guerra Mundial y
los bajos salarios, los sindicatos CNT y UGT organizaron una huelga general en
agosto de 1917, duramente reprimida por el ejército.
3. Las consecuencias de la Revolución Rusa: el trienio bolchevique (1918-
1920) y el pistolerismo.
La crisis de 1917 supuso el aumento de la presión del movimiento obrero, que vio
crecer el número de afiliados, sobre todo en el sindicato anarquista CNT. Desde 1918,
bajo el influjo de la Revolución rusa, se desbocó el movimiento obrero con varias
oleadas de huelga (huelga de La Canadiense en Barcelona en 1919) y ocupación de
tierras en Andalucía (1918-1920: “Trienio bolchevique”). La fuerte represión y la
declaración del estado de guerra pusieron fin al trienio, pero radicalizó al movimiento
obrero. En 1920 se creó el Partido Comunista de España, bajo la influencia de la
Tercera Internacional. También creció el clima de violencia en las calles, especialmente
en Cataluña: el terrorismo anarquista fue respondido por el Estado con la “ley de fugas”,
mientras los empresarios catalanes recurrieron al “cierre patronal” y contrataban
pistoleros para asesinar anarquistas (pistolerismo), La violencia provocó la muerte de
casi 300 personas entre 1918 y 1923: empresarios, presidentes del gobierno (Eduardo
Dato-1921) y líderes anarquistas (Salvador Seguí-1923).