194698735-DFE
Juicio No. 17575-2022-00261
SALA ESPECIALIZADA DE LO PENAL, PENAL MILITAR, PENAL POLICIAL Y
TRÁNSITO DE LA CORTE PROVINCIAL DE JUSTICIA DE PICHINCHA. Quito,
viernes 20 de enero del 2023, a las 12h22.
VISTOS: Integran el Tribunal Tercero de la Sala Especializada de lo Penal, Penal Militar,
Penal Policial y Tránsito de la Corte Provincial de Justicia de Pichincha, los doctores Patricio
Ricardo Vaca Nieto, en calidad de Juez ponente; Lady Ruth Ávila Freire en reemplazo de
Wilson Enrique Lema Lema, mediante acción de personal No. 10295-DP17-2022-VS por el
día 30 de diciembre de 2022; y, José Miguel Jiménez Álvarez en reemplazo de la doctora
María Patlova de los Ángeles Guerra Guerra, mediante acción de personal No. 10054-DP17-
2022-VS que rige del 27 al 30 de diciembre de 2022 (Jueces Provinciales), con la finalidad de
sustanciar y resolver el recurso de apelación interpuesto por el procesado Bryan Leonardo
Bravo Macas, respecto de la sentencia dictada por la Jueza de la Unidad Judicial de Violencia
contra la Mujer o Miembros del Núcleo Familiar con sede en el cantón Rumiñahui; luego de
haberse evacuado la audiencia oral, reservada y contradictoria, vía telemática, de conformidad
con lo previsto en los artículos 168, numeral 6 y 169 de la Constitución de la República del
Ecuador, este Tribunal emite su pronunciamiento por escrito sobre el mencionado recurso. Al
respecto, considera:
PRIMERO: JURISDICCIÓN Y COMPETENCIA.-
Este Tribunal de Alzada tiene potestad jurisdiccional y competencia para conocer y resolver el
recurso de apelación venido en grado, conforme lo establecen las disposiciones
constitucionales sobre el derecho a impugnar, establecidas en el artículo 76, numeral 7, literal
m) de la Constitución de la República del Ecuador; artículo 8, numeral 2, literal h) de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos; artículo 14, numeral 5 del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos; artículo 653, numeral 4 del Código Orgánico
Integral Penal; y, artículo 208, numeral 1 del Código Orgánico de la Función Judicial.
SEGUNDO: VALIDEZ PROCESAL.-
En la tramitación de la presente causa se ha respetado el debido proceso y las garantías
constitucionales, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 75, 76, 168 numeral 6 y 169
de la Constitución de la República del Ecuador, habiéndose además observado las
solemnidades sustanciales por lo que este Tribunal de Alzada declara su validez.
TERCERO: ANTECEDENTES.-
3.1. La presente causa por violencia intrafamiliar tiene como antecedente la
denuncia presentada por Daniela Alexandra Cuatiz Burgos, de la que se desprende
que el último hecho de violencia se dio el día miércoles 27 de abril del 2022, a las
14h00, en circunstancias que se encontraba con su hija y su novio Jonathan
Alejandro Fernández Chumaña, en camión de éste, dirigiéndonos a la Universidad
Central a dejar sus documentos para matricularse, momento en que le llamó el
agresor Bryan Leonardo Bravo Macas, preguntándole que dónde estaba, que él
había ido a su domicilio a verle a su hija pero no había nadie, a lo que le respondió
que estaba camino a la Universidad y que se encontraba en el sector del Colibrí, en
la Av. E35 a lo que el denunciado le dijo que lo esperara en ese punto porque
estaba con su motocicleta; cuando llegó empezó a insultarle: "que chugcha haces
con mi hija, a donde te largas con ese hijueputa, eres una puta, eres una mierda,
ándate a la verga con ese hijueputa, vas a ver lo que te hago”. Entonces se
abalanzó hacia la ventana del camión que estaba abierta y a la fuerza le arranchó a
su hija quien estaba asustada por todo lo que estaba pasando, le subió a la
motocicleta y se la llevó, habiendo adecuado el denunciado su conducta en la
contravención de violencia contra la mujer o miembros del núcleo familiar,
tipificada y sancionada en el Art. 159, inciso cuarto del Código Orgánico Integral
Penal, por lo que solicitó medidas de protección a su favor.
3.2. Mediante sentencia de fecha miércoles 31 de agosto del 2022, a las 12h39, la
Dra. Mayra Alejandra Vinces, Jueza de la Unidad Judicial de Violencia contra la
Mujer o Miembros del Núcleo Familiar con sede en el cantón Rumiñahui, declaró
la culpabilidad del señor Bryan Leonardo Bravo Macas, por considerarle autor de
la contravención tipificada y sancionada en el Art. 159 inciso cuarto del COIP,
imponiéndole la pena de cincuenta horas de trabajo comunitario, a razón de dos
horas diarias, en el horario que no afecte sus actividades laborales, imponiéndole
además como parte de la sanción tratamiento psicológico, con terapias de ayuda
personal de control de la ira, así como al pago de la multa del veinticinco por
ciento de un salario básico unificado del trabajador en general, que será depositado
en la cuenta de la Dirección Provincial del Consejo de la Judicatura, entre otras
medidas.
3.3. El procesado Bryan Leonardo Bravo Macas, al sentirse inconforme con la sentencia
dictada por la Jueza A quo, interpuso recurso de apelación, mismo que luego del sorteo de ley,
recayó en este Tribunal de la Sala Especializada de lo Penal, Penal Militar, Penal Policial y
Tránsito de la Corte Provincial de Justicia de Pichincha para su conocimiento y resolución.
CUARTO: FUNDAMENTACIÓN DEL RECURSO DE APELACIÓN POR PARTE DE
LA PRESUNTA VÍCTIMA Y CONTESTACIÓN AL MISMO POR PARTE DEL
PROCESADO.-
4.1. En la audiencia de fundamentación del recurso de apelación, el recurrente Bryan
Leonardo Bravo Macas, por intermedio de su abogado defensor Pedro Díaz Salamanca,
manifestó en resumen que no se encuentra de acuerdo con la sentencia condenatoria dictada
por la Jueza de la Unidad Judicial de Violencia contra la Mujer y Familia de los Chillos. Deja
constancia que esta defensa no ha tenido acceso al proceso porque no se ha entregado copias
del proceso, esto consta en el escrito de 15 de agosto. Daniela Alexandra Cuatiz Burgos dice
que los hechos de violencia fueron cuando se iba a encontrar con el procesado por El Colibrí
para que recoja a su hija; demostró que lo denunciado es infundado, hay animadversión contra
el procesado; el señor Bravo desde el 2018 cumple con las pensiones alimenticias, tiene
régimen de visitas, no se demostró ningún resultado lesivo cometido por su defendido. Existe
una indebida valoración de la prueba. La señora Cuatiz, dice que el señor Bravo le dijo que
chucha haces con mi hija, a dónde te vas con ese hijueputa; a la psicóloga la presunta víctima
le dijo que su defendido le insultó con palabras como “eres una puta, una zorra, ya vas a ver”,
ella pone palabras, quita palabras. Jonathan Fernandez es la pareja sentimental de la señora
Cuatiz, él dice que el señor Bravo le dijo a la señora Cuatiz “eres una puta, que haces con ese
hijueputa”; el señor dice en la audiencia que le conoce hace dos meses y a la psicóloga le dice
que le conoce hace 7 años. En el numeral 10 de la sentencia, en el análisis de la prueba en su
párrafo 4 dice que parte del testimonio y se refiere a los elementos probatorios, a más de que
refiere una sentencia del Tribunal Supremo pero no expresa a qué sentencia se refiere, ni al
número de juicio, simplemente pone el texto de la sentencia; la jueza dice que estos hechos se
cometen en la clandestinidad pero su defendido no vive con la señora Cuatiz para que se
cometa en la clandestinidad. La Corte Nacional dice que el testimonio debe reunir tres
requisitos; incredibilidad subjetiva, en este caso hay animadversión; verosimilitud de lo
narrado en relación con la prueba periférica; y, persistencia en la incriminación. De acuerdo a
la prueba psicológica no le profirió improperios a la supuesta víctima. Los informes periciales
están firmados por la psicóloga, pero no se la hizo comparecer a la audiencia para que
ratifique su contenido. En el párrafo 10 de la sentencia, la jueza dice que se basa en la prueba
periférica para corroborar lo dicho por la señora madre, pero la misma no estuvo en la
audiencia. La infracción es la conducta típica, antijurídica y culpable; su defendido se enojó
por no dejarle ver a su hija, dijo unas palabras para él. En el audio, en la parte final, la jueza
dice que tiene 10 años de experiencia y que no le van a ver la cara y ella fundamenta su
sentencia en el testimonio de la señora Cuatiz; el señor Bravo es un joven de veintitrés años, él
es responsable con su hija, paga las pensiones alimenticias, las cuales están al día por cuatro
años. Existe violación al derecho a la defensa, el perito no compareció a la audiencia, los
peritos tienen que sustentar sus informes en la audiencia; no tuvo las copias del expediente por
lo que no se pudo defender. Lo dicho por la madre no es prueba. Es decir, la sentencia no está
motivada, en la sentencia se acomodó todo en contra del procesado, no se menciona sus
pruebas, la jueza no las quiso acoger, entre estas presentó el reporte de las pensiones
alimenticias desde el 2018, porque la señora dice que el señor no se ha comprometido con su
hija, además presentó unos chats, en los que ella dice que no le permite ver a su hija, así
también, presentó acta de mediación por el régimen de visitas de la menor, y presentó unas
fotografías porque ellos tuvieron un incidente debido a que el procesado lleva a su hija en la
motocicleta, pero esas fotos indican que le llevó a su hija en el carro del padre del procesado,
pruebas que la jueza dijo que se las va a tomar en cuenta. No se demostró la materialidad ni la
responsabilidad de su defendido, por ello, se debe revocar la sentencia y declarar su inocencia.
4.2. La señora Daniela Alexandra Cuatiz Burgos, por intermedio de su abogado defensor
David Reyes Apunte, respondió a las pretensiones del recurrente, manifestando en resumen
que el tipo penal por el que sustancia esta causa es el previsto en el Art. 159 inciso cuarto del
COIP. El malestar se generó por el incumplimiento de los deberes del procesado con su hija;
la víctima tenía que ir a la Universidad, se trasladaba en un furgón con el señor Fernández, el
señor Bravo fue en su motocicleta al Colibrí, se acercó a la ventanilla derecha donde estaba las
señora Cuatiz, diciéndole que chucha haces con mi hija, eres una hijueputa, etc. Por tratarse de
una violencia intrafamiliar, a lo clandestino que se refiere la señora Jueza es porque este caso
concierne a los miembros de la familia; el señor Bryan Bravo Macas reconoció que estuvo en
el lugar, aceptó que estaba enojado, y dijo que ha dicho “no soy cualquier huevada hijueputa”,
el señor Fernández es testigo presencial, estaba incluso la menor que estaba por este evento,
asustada, el procesado le sacó por la ventana del furgón a la niña y la llevó en la moto sin
casco, en la noche llevó a la menor con rasgos de resfrío, es decir, se cumplen los elementos
de la contravención que guardan concordancia, son verosímiles y persistentes, eso lo dice en
su testimonio, y en el informe psicológico se ratificó en los hechos, no hubo contradicción en
lo manifestado. Ha dicho que no ha tenido acceso a los documentos, esto fue subsanado en la
audiencia, al preguntar la jueza si no tienen argumentos sobre vicios procesales y en ese
momento no dijo nada, luego lo mencionó. La pericia de entorno social se manifiesta que no
es burla, que retira a su hija del vehículo y dijo que no es ninguna huevada pero eso dijo para
él. Se establece una impulsividad con respecto al recurrente, se dice que puede reaccionar de
forma impulsiva. En la valoración psicosocial se mencionó sobre la impulsividad del
procesado. La víctima fue vejada, tuvo sufrimiento. Se estableció la responsabilidad del
procesado. La resolución está motivada, en la misma se refiere al testimonio del Tribunal
Supremo español y cita el número de causa. La pareja actual de la víctima declaró lo que
había visto, incluso señaló que estuvo a medio metro o metro y medio, esto fue evidenciado en
la audiencia. Solicita que se rechace el recurso y se ratifique la sentencia.
4.3. El recurrente al hacer uso de su derecho a la contrarréplica, por intermedio de su defensa
técnica manifestó en resumen que, no se contradice, que sucedió el hecho como lo relató, pero
esto no quiere decir que exista el reproche de culpabilidad; el hecho no fue en la
clandestinidad, fue en un sitio público y estaba la pareja actual de la señora Cuatiz y su hija,
por lo tanto el hecho no fue clandestino. Se comprobó que la menor si se fue con su padre, de
haber estado asustada no se hubiese ido con su padre. En la sentencia la jueza al decirle que
cómo puede contradecir un peritaje la jueza le dijo que no se presentó por escrito, pero si se lo
hizo por escrito, por esto, al no haber sido sustentado el informe por el perito, no puede ser
considerado como prueba. Se ratifica en su pedido inicial.
QUINTO: ANÁLISIS DEL TRIBUNAL DE ALZADA SOBRE EL RECURSO DE
APELACIÓN:
5.1. En todo proceso existe el derecho general de impugnación, que consiste en el medio que
tienen las partes para combatir las resoluciones judiciales, cuando estas han sido dictadas de
manera incorrecta, ilegal, equivocada o irregular, o bien, pronunciadas sin apego a derecho.
“Por regla general en todo proceso existe un principio de impugnación, aun en aquellos
carentes de recursos reglamentados, ya que es muy difícil encontrar un proceso que no
admita un medio de impugnación en muchos casos mediante un segundo ulterior proceso.”
(Cipriano Gómez Lara. “Teoría General del Proceso”. Colección Textos Jurídicos
Contemporáneos. Edición Oxford. Novena Edición, p. 297). “Estos medios impugnatorios de
actos procesales, se denominan recursos. Realizado el acto, la parte agraviada por él tiene,
dentro de los límites que la ley le confiere, facultades de impugnación destinados a promover
la revisión del acto y su eventual modificación.” (Eduardo Couture. “Fundamentos de
Derecho Procesal Civil”. Tercera Edición. Ediciones Desalma. Buenos Aires Argentina. 1966.
P. 340). Fix Zamudio, señala que “los recursos son los instrumentos que se pueden interponer
dentro del mismo procedimiento generalmente ante un Órgano Judicial Superior, por
violaciones cometidas tanto en el mismo procedimiento como en las resoluciones judiciales
respectivas.” (Héctor Fix Zamudio. “Derecho Procesal”. Instituto de Investigaciones Jurídicas
de la Universidad Autónoma de México. Primera Edición. México. 1991, p. 105).
El artículo 76, numeral 7, literal m) de la Constitución de la República, dice:
“Art. 76.- En todo proceso en el que se determinen derechos y obligaciones de cualquier
orden, se asegurará el derecho al debido proceso que incluirá las siguientes garantías
básicas: (…) 7. El derecho de las personas a la defensa incluirá las siguientes garantías: (…)
m) Recurrir el fallo o resolución en todos los procedimientos en los que se decida sobre sus
derechos.”; el artículo 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de
San José), estipula:
“Artículo 25. Protección Judicial 1. Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y
rápido o a cualquier otro recurso efectivo ante los jueces o tribunales competentes, que la
ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la Constitución,
la ley o la presente Convención, aun cuando tal violación sea cometida por personas que
actúen en ejercicio de sus funciones oficiales. 2. Los Estados Partes se comprometen: a) A
garantizar que la autoridad competente prevista por el sistema legal del Estado decidirá
sobre los derechos de toda persona que interponga tal recurso; b) A desarrollar las
posibilidades de recurso judicial; y, c) A garantizar el cumplimiento, por las autoridades
competentes, de toda decisión en que se haya estimado procedente el recurso”.
Dentro de los recursos ordinarios, previstos en nuestro ordenamiento jurídico, se tiene el de
apelación, que desde el punto de vista semántico significa: “Recurrir al juez o tribunal
superior para que revoque, enmiende o anule la sentencia que se supone injustamente dada
por el inferior.” (Diccionario de la Lengua Española, Vigésima Primera Edición, Editorial
Espasa Calpe S.A., Madrid, 1998). Además, sobre el recurso de apelación se han pronunciado
diferentes tratadistas, así, Enrique Falcón, lo ha definido como "el medio de impugnación que
tiene la parte para atacar las resoluciones judiciales, con el objeto de que el superior las
revoque total o parcialmente por haber incurrido el juez a quo en un error de juzgamiento"
(Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, Anotado, Concordado y Comentado, T. ii,
Buenos Aires, 1983, p. 373). Por otro lado, Alberto Hinostroza Minguez, manifiesta que la
apelación es “aquel recurso ordinario y vertical o de alzada formulado por quien se
considera agraviado con una resolución judicial (auto o sentencia) que adolece de vicio o
error, encaminado a lograr que el órgano jurisdiccional superior en grado al que la emitió,
revise y proceda a anularla o revocarla (…) dictando otra en su lugar (…)” (Medios
Impugnatorios, Perú, Editorial Gaceta Jurídica, 1ra. Edición, 1999, p. 105). El jurista
ecuatoriano Jorge Zavala Baquerizo en su obra Derecho Procesal Penal, Tomo IX, sobre la
apelación, dice: “El derecho de impugnar se lo concede a la parte procesal para que se
oponga a la ejecución de una decisión judicial que le causa agravio. La persona que ejerce el
derecho de impugnar debe actuar en función de un interés surgido del gravamen que le
ocasiona la decisión impugnada (…)”. Por su parte, el profesor Couture, refiriéndose al tema
del agravio, dice: “El agravio es la injusticia, la ofensa, el perjuicio material o moral”
(Fundamentos de Derecho Procesal Civil, Tercera Edición, p. 47). "El litigante a quien la
sentencia perjudica afirma que ésta le infiere agravio y acude a mayor juez a expresar
agravios. El recurso dado para reparar los agravios es, pues, la apelación"; mientras tanto, el
citado jurista Jorge Zavala Baquerizo, añade que: “(…) El agravio puede ser real o supuesto,
de acuerdo al criterio de quien ejerce el derecho de impugnación. Necesariamente no debe
ser una providencia injusta; pero si la parte procesal considera que sí lo es, que existe
oposición entre el hecho real y el hecho considerado en la providencia; o entre lo dicho por
la ley y lo aceptado por la resolución, entonces, la persona que considera que estos errores
de hecho, o de derecho, de forma, o de fondo, lo perjudican, puede ejercer el derecho de
impugnación. (…) El derecho de impugnación, siendo un derecho subjetivo, que nace en el
momento en que la persona se constituye en parte procesal, necesita materializarse,
objetivarse para su ejercicio y el modo de hacerlo es mediante el recurso”.
5.2. Las resoluciones judiciales deben ser motivadas, esto consiste en enunciar correctamente
las normas o principios jurídicos en que se funda la misma y en la explicación adecuada y
pertinente de su aplicación a los antecedentes de hecho, debiendo por tanto el juzgador
cumplir con lo dispuesto en el Art. 76, numeral 7, literal l) de la Constitución de la República
del Ecuador, que dice: “Las resoluciones de los poderes públicos deberán ser motivadas. No
habrá motivación si en la resolución no se enuncian las normas o principios jurídicos en que
se funda y no se explica la pertinencia de su aplicación a los antecedentes de hecho. Los actos
administrativos, resoluciones o fallos que no se encuentren debidamente motivados se
considerarán nulos. Las servidoras o servidores responsables serán sancionados”. Sobre este
particular la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que la motivación, “es
la exteriorización de la justificación razonada que permite llegar a una conclusión”, lo que
conlleva a que “las decisiones que adopten los órganos internos judiciales deben estar
debidamente fundamentadas, pues de lo contrario serían decisiones arbitrarias”.
En la sentencia No. 1158-17-EP/21, caso No. 1158-17-EP, la Corte Constitucional establece
nuevos estándares de motivación en el siguiente sentido: “toda decisión de autoridad debe
basarse en: (i) una fundamentación normativa correcta, entendida como la mejor
argumentación posible conforme al Derecho; y, (ii) una fundamentación fáctica correcta,
entendida como la mejor argumentación posible conforme a los hechos.” Así también la
Corte Constitucional en la sentencia No. 32-21-IN/21 y acumulado, de fecha 11 de agosto de
2021, párrafo 52, ha señalado que: “los órganos del poder público tienen el deber de
desarrollar la mejor argumentación posible en apoyo de sus decisiones”.
“La motivación no depende de una determinada extensión ya que, en ningún caso, supone un
razonamiento judicial exhaustivo y pormenorizado de todos los aspectos ni una agotadora
explanación de argumentos y razones, resultando perfectamente posible una fundamentación
concreta” (Sentencia No. 1892-13-EP/19, 10 de septiembre de 2019, Caso No. 1892-13-EP,
párrafo 27).
El deber de motivar las resoluciones es una garantía vinculada con la correcta administración
de justicia, que protege el derecho de los ciudadanos a ser juzgados por las razones que el
Derecho suministra, y otorga credibilidad de las decisiones jurídicas en el marco de una
sociedad democrática. La Corte ha resaltado que las decisiones que adopten los órganos
internos judiciales deben estar debidamente fundamentadas, pues de lo contrario serían
decisiones arbitrarias. De ahí que, la motivación jurisdiccional implica una justificación o una
racionalización de los hechos fácticos y del elemento jurídico para llegar a una conclusión que
debe darse de acuerdo al principio de congruencia; esta motivación implica algo más que
argumentar, implica fundamentar, que no es más que dar una explicación y posteriormente
una solución al caso concreto. Carnelutti aporta otro dato a favor de la doctrina referente a la
obligatoriedad de la fundamentación, y dice: “que tal mecanismo obliga a razonar al juez”,
esto lo hace con la finalidad de evitar arbitrariedades judiciales o excesos que pudieran
perjudicar a una de las partes litigantes. El Dr. Alfonso Zambrano Pasquel en la obra titulada
Estudio Introductorio al Código Orgánico Integral Penal, referida al Libro Segundo del
Código de Procedimiento Penal, Tomo III, en la página 183, específicamente, en la parte que
cita a Cafferata Nores, señala: “la fundamentación de las resoluciones judiciales, para ser tal,
requiere la concurrencia de dos condiciones. Por un lado, debe consignarse expresamente el
material probatorio en el que se funda las conclusiones a que se arriba, describiendo el
contenido de cada elemento de prueba. Por otro lado, es preciso que estos sean merituados,
tratando de demostrar su ligazón racional con las afirmaciones o negaciones que se admitan
en el fallo. Ambos aspectos deben concurrir simultáneamente para que pueda considerarse
que la sentencia se encuentra motivada”. De no existir estas condiciones el fallo carece de
motivación, por ello le corresponde a este Tribunal Ad quem emitir en este caso, una sentencia
debidamente motivada.
5.3. En el caso sub júdice, este Tribunal de Alzada resuelve el recurso de apelación en base a
los fundamentos y alegaciones expuestas por las partes, como lo determina el Art. 654,
numeral 6 del Código Orgánico Integral Penal, en concordancia con el Art. 140, inciso
segundo del Código Orgánico de la Función Judicial, para ello, es preciso referirse a lo
expuesto por el recurrente quien constriño su recurso en los siguientes puntos: 1) Violación al
derecho a la defensa, dado que el perito no compareció a la audiencia, los peritos tienen que
sustentar sus informes en la audiencia; no tuvo las copias del expediente por lo que no se pudo
defender. Y lo dicho por la madre de la presunta víctima no es prueba. 2) Que lo denunciado
es infundado, hay animadversión contra el procesado a pesar que cumple sus obligaciones
como padre de la hija procreada con la señora Cuatiz; 3) Que no se realizó correctamente la
valoración de la prueba y se toma en cuenta el testimonio de la señora Cuatiz y de los
informes periciales, que no corroboran lo manifestado por la denunciante, y la jueza no quiso
acoger su prueba consistente en reporte de las pensiones alimenticias desde el 2018, porque la
señora dice que el señor no se ha comprometido con su hija, además presentó unos chats, en
los que ella dice que no le permite ver a su hija, así también, presentó acta de mediación por el
régimen de visitas de la menor, y presentó unas fotografías porque ellos tuvieron un incidente
debido a que el procesado lleva a su hija en la motocicleta, pero esas fotos indican que le llevó
a su hija en el carro del padre del procesado, pruebas que la jueza dijo que se las va a tomar en
cuenta; y, 4) La sentencia no está motivada, argumentos con los que demostró -a criterio del
recurrente- que no se demostró la materialidad ni la responsabilidad de su defendido, por lo
que solicitó que se revoque la sentencia y se declare su inocencia.- Pretensión a la que se
opuso la víctima por considerar que la prueba actuada fue suficiente para demostrar la
existencia de la infracción y la responsabilidad de la persona procesada, por lo que solicitó
que se rechace el recurso de apelación y se confirme la sentencia venida en grado.
Argumentos que fueron confrontados con la sentencia impugnada, para determinar si lo
manifestado por el recurrente tiene sustento fáctico, jurídico y probatorio. En este punto cabe
señalar que el hecho denunciado por la víctima Daniela Alexandra Cuatiz Burgos, está
contemplado como una contravención de violencia contra la mujer o miembros del núcleo
familiar, tipificado en el Art. 159 inciso cuarto del COIP, que textualmente señala: “La
persona que, por cualquier medio, profiera improperios, expresiones en descrédito o
deshonra en contra de la mujer o miembros del núcleo familiar, en los casos en que no
constituya un delito autónomo tipificado en este Código, será sancionado con cincuenta a
cien horas de trabajo comunitario y se dispondrá el tratamiento psicológico a la persona
agresora y a las víctimas, así como medidas de reparación integral”. Infracción que le
correspondía probar a la víctima con prueba suficiente, dado que la carga de la prueba recae
en quien acusa, toda vez que la finalidad de la prueba es establecer la verdad de los hechos
sometidos a juicio, para establecer la existencia de la infracción y su nexo causal con la
persona procesada, como lo establecen los artículos 453 y 455 del COIP y si no se logra
determinar el nexo causal se debe ratificar el estado de inocencia de la persona procesada.
El recurrente manifestó que en la presente causa que se violó el derecho a la
defensa, dado que no tuvo las copias del expediente por lo que no se pudo
defender; además señaló que el perito no compareció a la audiencia para sustentar
su informe; y, que lo dicho por la madre de la presunta víctima no es prueba.
Argumentos con los cuáles el recurrente quiere evidenciar posibles vicios
procesales, que podrían acarrear inclusive una nulidad. Sobre el hecho de que
supuestamente no se le permitió sacar copias del expediente, este Tribunal de
Alzada le recuerda al recurrente y especialmente a su defensa técnica que el inciso
segundo del Art. 562 del COIP, determina que los delitos de violencia contra la
mujer o miembros del núcleo familiar, entre otros, son reservados; reserva que se
extiende inclusive a las contravenciones cometidas en el ámbito intrafamiliar. Tal
artículo señala:
“Art. 562.- Publicidad de las audiencias.- las audiencias son públicas en todas las
etapas procesales.
Son reservadas las audiencias sobre delitos contra la integridad sexual y reproductiva,
violencia contra la mujer o miembros del núcleo familiar y contra la estructura del Estado
constitucional”; por lo tanto, una contravención de violencia contra la mujer o miembros del
núcleo familiar, como es la prevista en el Art. 159 inciso cuarto del COIP, que es la infracción
acusada por la víctima, al procesado, y por la cual fue declarado culpable, es reservada, por lo
que no se puede conferir copias del expediente, dada la naturaleza y connotaciones de este
tipo penal, siendo obligación del abogado del procesado y ahora recurrente acudir a la
dependencia judicial (Unidad Judicial) para revisar y estudiar el proceso para realizar una
adecuada defensa técnica en representación de su defendido, el no hacerlo, no le permite
argüir una violación al derecho a la defensa. Otro argumento del recurrente, tiene que ver con
el hecho de que el perito no compareció a la audiencia para sustentar su informe en la
audiencia, en donde podía contrainterrogarlo; se refiere específicamente al informe psico
social (riesgo) practicado en la persona de Daniela Alexandra Cuatiz Burgos, por parte de las
peritos Mónica Ortega Dávila, psicóloga clínica y Lcda. Mónica Palacios Brito, trabajadora
social, quienes de conformidad a lo dispuesto en el Art. 643 del COIP, que se refiere a las
reglas del procedimiento expedito para la sustanciación de las contravenciones de violencia
contra la mujer o miembros del núcleo familiar, específicamente en el numeral 15, señala:
“Las y los profesionales que actúan en las oficinas técnicas de los juzgados de violencia
contra la mujer y la familia no requieren rendir testimonio en audiencia. Sus informes se
remitirán a la o el juzgadora fin de incorporarlos al proceso, y serán valorados en
audiencia”; es decir, este tipo de informes, por expresa disposición legal no requieren que sus
otorgante comparezcan a la audiencia a rendir sus testimonios, basta que se los incorporare al
proceso para que sean valorados por el Juez o Jueza, es decir, el informe aludido por el
recurrente por sí solo constituye prueba, misma que fue debidamente analizada por la jueza A
quo. En relación al argumento del recurrente de que lo relatado por la madre de la señora
Daniela Cuatiz Bravo, no es prueba porque fue una declaración que consta en el referido
informe pericial. Al respecto, hay que considerar que dicho informe constituye prueba
periférica, tal como lo consideró la Jueza A quo en la sentencia impugnada, no es que se toma
de manera aislada la declaración de la madre de la víctima, por lo que lo aseverado por el
recurrente constituye una falacia. Por todo lo expuesto, este Tribunal no evidencia vicios de
procedimiento que podrían acarrear una nulidad procesal, por lo que se rechaza el argumento
del recurrente contenido en los tres puntos analizados por carecer de fundamento fáctico y
jurídico. En lo que respecta al argumento del recurrente de que lo denunciado es infundado,
hay animadversión contra el procesado a pesar que cumple sus obligaciones como padre de la
hija, procreada con la señora Daniela Cuatiz. Sobre este argumento, no hay soporte probatorio
que confirme este hecho, simplemente hay un informe psicosocial (riesgo) practicado al
procesado, señor Bryan Leonardo Bravo Macas, en el que las peritos llegan a determinar que
la motivación para el conflicto se relaciona con una alteración en la relación de pareja que
desencadena en la separación y como factor de vulnerabilidad se identifica en las partes estilos
de afrontamiento evitativo, condiciones que posiblemente son las que no han favorecido para
establecer acuerdos principalmente respecto a su hija en común. En este punto cabe señalar
que el recurrente afirma que cumple con sus obligaciones como padre, situación que no aporta
en su defensa ya que lo que aquí se juzga es una contravención de violencia intrafamiliar. En
cuanto al argumento referente a la falta de valoración de la prueba, este Tribunal empieza
refiriéndose al testimonio de la víctima, señora Daniela Alexandra Cuatiz Burgos, quien
manifestó en resumen que el señor Bryan Leonardo Bravo Macas fue su ex pareja. Que el 27
de abril del 2022, a las 14h00 aproximadamente se tenía que ir a la universidad, él dijo que va
a llegar a la casa hasta la una de la tarde a retirarle a su hija, como no llegó siguió bajando, él
le llamó por teléfono y le dijo "yo no soy tu chiste" y que le espere, le esperó con su novio
Jonathan Fernández, cuando Bryan Bravo, se acercó, le dijo: "Que chucha haces con mi hija,
eres una puta, eres una zorra, a donde te vas con ese hijo de puta" luego se acercó a la ventana
del carro le cogió a su hija y se fue. Estaba con su novio Jonathan Fernández, Bryan Bravo, su
hija, y ella. A la niña al señor Bryan Bravo la sacó por la ventana, metió las manos por la
ventana que estaba abierta, le cogió y se fueron en la moto, la niña estaba asustada de ver la
actitud de él. Por las visitas llegaron a un acuerdo en mediación, en el que los dos cuando le
quiera ver a la niña, ese día quedan en la hora, pero él no llegó puntual, ella tenía que ir a la
universidad. El testimonio de la víctima fue corroborado con el rendido por el señor Jonathan
Alejandro Fernández Chumaña, quien manifestó que Daniela Cuatiz Burgos es su novia. Que
sí conoce a Bryan Bravo Macas que es la ex pareja de su novia. El 27 de abril del 2022, a las
14h00 aproximadamente, estaban dirigiéndose a la Universidad Central a dejar documentos
para la matrícula de su novia, estaban por El Colibrí, momento en que su novia recibió una
llamada de Bryan Bravo quien iba a retirar a la hija, se parquearon para esperarlo, cuando él
llegó empezó a insultarle a su novia, le dijo "eres una puta, a dónde te largas, que haces con
ese hijo de puta, eres una verga, luego se abalanzó al carro y le sacó a la niña, se subió a moto
y se fue, estaba a un metro y medio de distancia del señor Bravo, estaba dentro del camión con
Daniela Cuatiz, Daniela estaba en el otro asiento y la niña estaba en la mitad. Conoce a Bryan
Bravo unos dos años. Le consta que el señor Bryan Bravo es una persona grosera, lo vio el 27
de abril del 2022 y anteriormente también cuando recién estaba saliendo con Daniela también
fue grosero con ella. Testimonios que guardan relación con la prueba periférica, como es la
pericia psico social (riesgo) practicado en la persona de Daniela Alexandra Cuatiz Burgos, por
parte de las peritos Mónica Ortega Dávila, psicóloga clínica y Lcda. Mónica Palacios Brito,
trabajadora social, en la que al realizarle la exploración a la víctima, mediante entrevista,
refirió que: "Fue el veinte y siete de abril de dos mil veinte y dos, a las dos y cuarenta y ocho
de la tarde, estaba en el sector Colibrí, ese día tenía la visita a mi hija, él tenía que ir a la una y
diez, yo tenía que hacer cosas de la universidad, ya era una y cuarenta y no llegaba, yo estaba
desesperada, yo lo que hice es bajarle a mi hija, le estuve llamando, ya en el semáforo me
llamó a decir que era una loca, que no tengo derecho, llegué al Colibrí me dijo que le espere,
cuando llego empezó a insultarme que era una puta, una zorra, que ya voy a ver, que todo
tiene consecuencias, yo estuve con mi actual pareja, me dijo que no tengo porque venirle a
intimidar, que ando con uno y con otro, le cogió a la fuerza por la ventana y se la llevó, cogió
aceleró y se fue en la moto". "En la tarde que llegó me la trajo mojada, porque esos días
estuvo lloviendo, mi hija se enfermó, a mi mamá le gritó, mi mamá le dijo que me deje en
paz". En los resultados de la observación clínica, luego del diálogo mantenido se identifica
sintomatología como sensaciones de impotencia, ánimo deprimido, ansiedad, sensaciones de
ira, preocupación asociada a su seguridad, tensión, síntomas gastrointestinales, dificultades
para conciliar el sueño, hipervigilancia, manifestando la víctima: "lo que quiero es que se
aleje, que no me moleste, sentí impotencia, tristeza, me dio una semana como ataques de
ansiedad, me temblaba las manos, como ahora estoy virtual me ha venido ganas de llorar, iras,
cómo me va a venir a decir eso, me preocupa que pueda llegar a hacerme algo, he tenido dolor
de cabeza, de cuello, en el pecho, he tenido acidez estomacal, estreñimiento, en las noches no
puedo dormir, me quedo despierta hasta las dos de la mañana, he tenido bastante aumento de
apetito, yo trabajaba los fines de semana, las pocas veces que salgo pido que me acompañen
porque siento esa sombra, como que él va llegar". La Escala de Hamilton para Ansiedad
establece una puntuación de 11/56, se considera clínicamente significativo si el puntaje es
mayor a 14. La Escala de predicción de riesgo de Violencia grave contra la pareja de
Echeburúa, establece una puntuación de 51/48, lo que equivale a RIESGO DE VIOLENCIA
MODERADO (10-23 baremo de riesgo de violencia Moderado). Cabe señalar que la
calificación se ha basado en la información proporcionada por la persona evaluada. En las
entrevistas colaterales realizadas a la Sra. Alexandra Patricia Burgos Rueda. MADRE, señaló:
"El joven llega, es grosero, insulta con malas palabras, él dice a mi ningún hijueputa me va a
intimidar, a mi hija él le dice que es una puta, que es una zorra es muy grosero con mi hija, no
he visto agresiones físicas, pero el señor tenía esos comportamientos de subirse por el
cerramiento, golpea fuerte la puerta, no saluda, no respeta, viene con insultos hacia mi hija a
mi familia, esto lo hizo en dos ocasiones, mi marido le dijo que le iba a poner una demanda,
como va a venir a botarse así, le dijimos que le íbamos a llamar a la policía, ya no le
permitimos, y por eso ya no ha venido . No le he visto tomado, sano hace eso". Jonathan
Alejandro Fernández Chumaña, manifestó: "A él le conozco desde hace 7 años aprox., él era
muy grosero, alterado y patán, en su trato, se expresaba con palabras muy feas a ella le trataba
como prostituta, Yo estuve trabajando en el terreno de la casa de ella y ahí escuché lo que le
decía, cuando estaba en el colegio él consumía droga y alcohol, ahora le he visto tomado, pero
eso fue hace dos meses más o menos". Entre las CONCLUSIONES, la profesional infiere: La
señora Daniela Cuatiz mantiene una relación sentimental de 2 años con el señor Bryan
Leonardo Bravo Macas, con quien ha procreado 1 hija, de la vinculación señaló como estados
de previctimización procesos de perturbación (celos, conductas de control, limitación de redes
de apoyo), episodios de agresión verbal, procesos de amenaza (incluso direccionado a
conocidos de evaluada), episodios de agresión física, procesos de manipulación, consumo de
alcohol, sustancias adictivas por parte del señor Bravo. Estas circunstancias han generado
separaciones ocasionales por procesos de manipulación hasta la separación definitiva hace 5
años, luego los conflictos estarían relacionados con dificultades para asumir la responsabilidad
paterna, para identificar límites, procesos de acoso en la persona denunciada. El recurrente por
intermedio de la defensa técnica trató de cuestionar y de restarle credibilidad al informe psico
social practicada a la víctima, porque en el mismo se entrevistó a la madre y al novio de la
señora Daniela Cuatiz, tratando de observar supuestas contradicciones como el hecho de que
Jonathan Alejandro Fernández Chumaña, en su testimonio dijo que le conocía al procesado
desde hace dos años y en la entrevista realizada por la psicóloga dice que le conoce desde hace
siete años, hechos irrelevantes, que no hacen perder la credibilidad del mencionado informe,
el que más bien sirvió para corroborar lo afirmado por la víctima en relación al evento de
violencia intrafamiliar suscitado el día 27 de abril del 2022, a las 14h40 aproximadamente, en
el sector El Colibrí, en donde en presencia de su hija y de su actual pareja el señor Jonathan
Fernández, el procesado le profirió expresiones de descrédito y deshonra al decirle “que
chucha haces con mi hija, eres una puta, eres una zorra, a donde te vas con ese hijo de puta, ya
vas a ver”. Es decir, se ha probado la existencia de la contravención tipificada y sancionada en
el Art. 159 inciso cuarto del COIP y la responsabilidad de la persona procesada, ya que con la
prueba analizada se ha justificado que el testimonio de la víctima cumple con los tres
requisitos establecidos por la CIDH, que se refiere a “criterios orientativos para valorar la
declaración de la víctima y su peso inculpatorio, para que se le otorgue la calidad de prueba
y que son: 1) Ausencia de incredibilidad subjetiva, es decir que no existan causas o motivos
que puedan generar parcialidad en la declaración: animadversión, enemistad, o venganza. 2)
Persistente en la incriminación, es decir haber reiteración constante y prolongado a lo largo
del procedimiento, y exposición de los hechos sin ambigüedades ni contradicciones en lo
fundamental; hecho que no se dio durante su testimonio. 3) Verosimilitud de la declaración,
es decir la declaración ha de ser coherente, y contar con corroboraciones periféricas que
otorguen certeza al juzgado.
El recurrente a través de su la defensa técnica hizo alusión a que ha presentado prueba que no
ha sido considerada por la Jueza A quo, que se refiere al acta de mediación, régimen de
visitas, pago de pensiones, que no tienen nada que ver con la presente causa, por lo que la
misma resulta no podía ser considerada por la Jueza A quo, por reñir con el principio que rige
el anuncio y práctica de la prueba, previsto en el Art. 454, numeral 5 del COIP, que señala:
Art. 454.- (…) 5. Pertinencia.- Las pruebas deberán referirse, directa o indirectamente a los
hechos o circunstancias relativos a la comisión de la infracción y sus consecuencias, así como
a la responsabilidad penal de la persona procesada.” Por lo tanto, los documentos antes
referidos que el recurrente dice que no se los ha tomado en cuenta, son impertinentes, por ser
ajenos a la litis.
Por todo lo expuesto, es evidente que el recurrente con sus argumentos, no pudo desvirtuar la
ratio decidendi de la sentencia impugnada, la cual, permanece incólume.
SEXTO: RESOLUCIÓN: De conformidad con los artículos 621 y 654, numeral 7 del
Código Orgánico Integral Penal, ADMINISTRANDO JUSTICIA, EN NOMBRE DEL
PUEBLO SOBERANO DEL ECUADOR, Y POR AUTORIDAD DE LA
CONSTITUCIÓN Y LAS LEYES DE LA REPÚBLICA, en estricta observancia de las
garantías del debido proceso, de la tutela judicial efectiva y respetando la seguridad jurídica,
este Tribunal Ad quem, por unanimidad RECHAZA el recurso de apelación interpuesto por
el recurrente Bryan Leonardo Bravo Macas, en consecuencia, CONFIRMA en todas sus
partes la sentencia impugnada.
Para cumplir con lo ordenado en los artículos 82 y 172 inciso segundo de la Constitución de la
República, que garantizan la seguridad jurídica y el principio de debida diligencia en los
procesos de administración de justicia, se dispone que, por Secretaría, una vez ejecutoriada
esta sentencia, se devuelva inmediatamente el proceso a la Unidad Judicial de origen para los
fines legales consiguientes, dejándose copia de la sentencia en el archivo de la Sala.
NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.-
VACA NIETO PATRICIO RICARDO
JUEZ DE LA SALA PENAL DE LA CORTE PROVINCIAL DE
PICHINCHA(PONENTE)
JIMENEZ ALVAREZ JOSE MIGUEL
JUEZ
Firmado
Firmado por
por Firmado por
PATRICIO
JOSE MIGUEL JOSE MIGUEL
RICARDO VACA
JIMENEZ ALVAREZ JIMENEZ ALVAREZ
NIETO
C=EC C=EC
C=EC
L=QUITO L=QUITO
L=QUITO
CI CI
CI
0400698221 0400698221
1708658743