MAESTRÍA EN EDUCACIÓN Y GESTIÓN
AMBIENTAL
ECOSISTEMAS
PÁRAMOS
María Fernanda Castelblanco
Nathaly Buitrago
Linda Acosta
Yurany González
INTRODUCCIÓN
En el marco de la Conferencia acerca del clima en París, realizado en diciembre de 2015, 195
países adoptaron el primer acuerdo climático mundial jurídicamente vinculante. (Candeira,
2016). El Acuerdo de París, establece un plan de acción global para evitar el cambio
climático, limitando el calentamiento global muy por debajo de los 2ºC y señala que los gases
emitidos por la actividad humana deberían ser equivalentes a los que océanos, árboles y suelo
puedan absorber de forma natural. (Alonso, 2013).
Fue durante la Cumbre de la Tierra realizada en Río de Janeiro en 1992, cuando los páramos
fueron declarados patrimonio global. En Colombia, estas zonas son escenario de diversas
dinámicas sociales, pues durante más de un siglo habitan algunas comunidades, el auge de la
'Locomotora de la Minería' no solo genera preocupaciones ambientales sino socioculturales;
ante esto es necesario comprender las condiciones de vida en la alta montaña, los miedos de
los pobladores frente a la intervención del sector minero y su impacto ambiental
específicamente entre otras situaciones ambientales que afectan este ecosistema.
Así mismo, investigaciones han permitido analizar el dilema que enfrentan algunas
comunidades por el creciente sentimiento de desolación a medida que aumenta la inversión
en extracción de recursos mineros, y el desinterés de las nuevas generaciones de pobladores
por conservar y vivir de lo que el ecosistema les ofrece, para ello comprender al nicho
ecológico que tiene este ecosistema se hace imperante para su protección y conservación
desde la gestión pública.
OBJETIVO GENERAL
Dar a conocer la complejidad e importancia de los páramos como ecosistema estratégico en la
regulación del flujo del agua, destacando su papel protagónico y las alteraciones antrópicas
en su funcionamiento.
OBJETIVOS ESPECIFICOS
1. Identificar mediante revisión bibliográfica los beneficios directos e indirectos que los
páramos ofrecen a las comunidades locales y globales
2. Analizar los impactos de las actividades humanas como la agricultura y minería
3. Reconocer la cobertura vegetal característica del páramo
JUSTIFICACIÓN
Los páramos son ecosistemas de alta montaña con una importancia crucial en la regulación
del flujo del agua, desempeñando un papel protagónico en este aspecto. Es esencial dar a
conocer esta importancia para sensibilizar sobre la necesidad de protegerlos y conservarlos.
En este sentido, se pretende identificar los beneficios directos e indirectos que los páramos
ofrecen a las comunidades locales y globales (Buytaert, 2004; Sklenicka et al., 2015), así
como analizar los impactos de las actividades humanas, como la agricultura y la minería, en
estos ecosistemas (Buytaert et al., 2006). Reconocer la cobertura vegetal característica del
páramo también es fundamental para comprender su funcionamiento y los servicios
ecosistémicos que proporciona (Luteyn, 1999).
Cobertura Vegetal del páramo
Los botánicos y naturalistas Humboldt, Caldas y Mutis realizaron las primeras observaciones
científicas acerca del paisaje paramuno. Posteriormente, en 1958, José Cuatrecasas consolidó
en un esquema sus observaciones sobre la vegetación colombiana y los cambios fisionómicos
que presenta, de acuerdo con el gradiente altitudinal de las cordilleras, el clima, la
temperatura y el aspecto de la vegetación y la flora, según este autor las formaciones de
páramo se dividen en tres: subpáramo, páramo propiamente dicho y superpáramo (Banco de
Occidente, 2021)
El Subpáramo
Conocido también como páramo bajo y considerado como una zona de transición entre el
límite superior del bosque altoandino y el páramo propiamente dicho; presenta muchos
arbustos y árboles bajos que proceden del bosque adyacente, entremezclados con la
vegetación propia del páramo.
También la deforestación del bosque altoandino y los incendios han conducido a un proceso
que favorece la extensión del subpáramo hacia abajo mediante el avance de una flora
compuesta por arbustos de ericáceas, especialmente de uvos de monte y reventaderas y
algunos tipos de vegetación graminoide como las cortaderas; se observa frecuentemente el
avance de frailejones típicos del páramo bajo como Espeletiopsis corymbosa, Paramiflos
glandulosus y Espeletia argentea, entre otros (Marín & Parra, 2021)
En la franja subparamuna se presentan cerca de 112 comunidades vegetales (Banco de
Occidente, 2021), como resultado de una gran heterogeneidad de condiciones ambientales y
fisiográficas, en muchos casos determinadas por factores locales de temperatura, humedad,
suelos, precipitación y contacto con el bosque altoandino; entre ellas se destacan algunos
árboles propios de los bosques enanos, densos matorrales compuestos principalmente por
ericáceas, varios tipos de chuscales y algunos frailejones.
El Páramo
La principal característica del páramo, desde el punto de vista de la vegetación, con 146
comunidades vegetales, es el dominio del pajonal–frailejonal y de los pastizales. Los
pajonales se componen de gramíneas en forma de macolla, de hojas agudas y duras como la
paja ratona y generalmente se encuentran asociados con frailejones. (Banco de Occidente,
2021)
En la cordillera Oriental, la matriz principal del paisaje paramuno se compone de extensas
áreas cubiertas de pajonales del género Calamagrostis y de otros pastos y plantas graminoides
del género Festuca, en general asociados con más de 20 especies de frailejones; su máximo
límite de distribución altitudinal se sitúa aproximadamente a los 4.700 msnm. Debido a
procesos de dispersión, ocurridos durante miles de años, en la cordillera Central se destaca la
presencia de extensos pajonales de Calamagrostis recta asociado con una especie de frailejón
—Espeletia hartwegiana—; son los pajonales de mayor tamaño, que en algunos casos
alcanzan hasta 1,30 m de altura.
Entre otros elementos propios de la flora del páramo de la cordillera Oriental se destacan los
chuscales de varios géneros, especialmente de Chusquea tesselata, normalmente
entremezclados con los pajonales; en el macizo volcánico Ruiz–Tolima de la cordillera
Central, hay una ausencia casi total de chusques. Los pastizales están compuestos por
gramíneas de porte bajo, de hojas anchas y suaves que se encuentran en ambientes abiertos
donde se entremezclan con otras especies de hierbas de reducido tamaño. (Marín & Parra,
2021)
El superpáramo
El superpáramo es el espacio más recientemente abandonado por el hielo, Este hábitat, con 69
tipos de comunidades vegetales conocidas, tiene una escasa cobertura vegetal del suelo, que
está ocupado principalmente por musgos y otras plantas criptógamas, entre las cuales llama
particularmente la atención el liquen errante del género Tamnolia. (Banco de Occidente,
2021)
Algunas gramíneas y juncáceas crecen sobre la arena y el cascajo; sin embargo las especies
más características del superpáramo son las del género Senecio, como el Senecio niveoaureus
en la cordillera Oriental y el Senecio latiflorus en la Central, son endémicas. Entre las plantas
que subsisten a mayor altitud se encuentran los frailejones Espeletia hartwegiana, Espeletia
pycnophilla, Espeletia lopezii, Espeletia frontinoensis, que llegan a más de 4.000 m de
altitud. (Marín & Parra, 2021)
En el superpáramo alto, la vegetación crece dispersa y aislada sobre un suelo incipiente de
arenas y gravas de origen reciente, o entre las fisuras y oquedades de las rocas que acumulan
la materia orgánica de musgos, líquenes y arenas derivadas de la erosión del sustrato rocoso.
Son muy escasos los frailejones y el pajonal es discontinuo sobre grandes superficies de suelo
desnudo; en cambio los tapetes de musgos y las plantas en cojín son abundantes. (Banco de
Occidente, 2021)
Importancia de los Páramos en la Regulación del Agua
Ecosistemas Cruciales: Los páramos son ecosistemas de alta montaña con una
importancia vital en la regulación del flujo del agua, desempeñando un papel
protagónico en este aspecto (Buytaert, 2004).
Conciencia y Conservación: Es esencial dar a conocer esta importancia para
sensibilizar sobre la necesidad de protegerlos y conservarlos, ya que su degradación
puede tener consecuencias significativas en el equilibrio hidrológico regional y global
(Buytaert et al., 2006).
Beneficios para las Comunidades: Los páramos ofrecen beneficios directos e
indirectos tanto a las comunidades locales como globales, incluyendo la provisión de
agua potable, la regulación del clima y la conservación de la biodiversidad (Sklenicka
et al., 2015).
Impactos de Actividades Humanas: Las actividades humanas, como la agricultura y
la minería, tienen impactos significativos en estos ecosistemas. Estas actividades
pueden alterar la estructura del suelo, reducir la cobertura vegetal y afectar la
capacidad de los páramos para regular el flujo del agua (Buytaert et al., 2006).
Cobertura Vegetal: Reconocer la cobertura vegetal característica del páramo es
fundamental para comprender su funcionamiento y los servicios ecosistémicos que
proporciona, como la captación y almacenamiento de agua, así como la protección
contra la erosión (Luteyn, 1999).
Beneficios directos e indirectos
Los páramos son ecosistemas de alta montaña que regulan el flujo de agua y ofrecen diversos
servicios ecosistémicos.
Directos
Abastecimiento de agua: Los páramos son esenciales para el suministro de agua potable a
numerosas ciudades y áreas rurales en los Andes. La capacidad de estos ecosistemas para
retener agua en sus suelos asegura un flujo continuo y estable, especialmente crucial durante
los períodos de sequía. Esta retención se debe a la estructura del suelo y la vegetación que
permiten la acumulación y lenta liberación del agua. Además, el agua proveniente de los
páramos es utilizada para el riego agrícola, lo cual es vital para la producción de alimentos en
las regiones circundantes, y para la generación de energía hidroeléctrica, que es una fuente
importante de electricidad en muchos países andinos (Célleri & Feyen, 2009).
Biodiversidad: Los páramos albergan una rica diversidad de especies endémicas de flora y
fauna, muchas de las cuales no se encuentran en ningún otro lugar del mundo. Esta alta
biodiversidad es crucial para la conservación global de especies, ya que los páramos
funcionan como refugios de vida silvestre en un paisaje cada vez más fragmentado por la
actividad humana. Plantas emblemáticas como los frailejones (Espeletia spp.) y una variedad
de especies de aves y anfibios son vitales para mantener la integridad ecológica de estos
ecosistemas. Además, la biodiversidad de los páramos también tiene un potencial
significativo para atraer turismo ecológico, lo que puede generar ingresos económicos y
fomentar la conservación local (Luteyn, 1999).
Indirectos
Regulación del clima: Los páramos juegan un papel crucial en la captura y almacenamiento
de carbono, contribuyendo así a la mitigación del cambio climático. Estos ecosistemas
almacenan grandes cantidades de carbono tanto en su biomasa como en sus suelos. La
materia orgánica acumulada en los suelos de páramo, a través de procesos de acumulación
lenta, actúa como un sumidero de carbono, ayudando a reducir las concentraciones de
dióxido de carbono en la atmósfera. Este almacenamiento de carbono es especialmente
importante en el contexto de las crecientes emisiones globales de gases de efecto invernadero
(Buytaert, Cuesta-Camacho, & Tobón, 2011).
Servicios ecosistémicos: Los páramos ofrecen varios servicios ecosistémicos esenciales
fundamentales para mantener la salud del ecosistema y la productividad agrícola en las
regiones circundantes. Entre estos servicios se incluyen la polinización, que es crucial para
la producción de alimentos; la formación de suelos, que mejora la fertilidad y estructura del
suelo; y la regulación de nutrientes, que mantiene el equilibrio químico del suelo. Además, la
vegetación de los páramos facilita la infiltración del agua y previene la erosión,
contribuyendo así a la estabilidad del suelo y al reciclaje de nutrientes esenciales, lo que en
conjunto sostiene la producción agrícola y la conservación del medio ambiente (Hofstede,
Segarra, & Mena Vásconez, 2003).
Impacto de las Actividades Humanas en los Páramos Colombianos
En Colombia, la vegetación original de la zona de ecotonía ha disminuido notablemente,
porque las áreas originales fueron dedicadas al pastoreo o al cultivo de papa, en la franja
altoandina, de las tres cordilleras (Rangel, 2000). Por otra parte, a partir de los años 70 y 90,
la expansión agrícola ha estado unida a los cultivos de uso ilícito, como marihuana (Cannabis
sativa) y amapola (Papaver sp.) y, por lo tanto, al desarrollo del narcotráfico con todas las
implicaciones que ello conlleva. Simultáneamente, por la posición estratégica de zonas
aisladas y de fuerte relieve, los páramos se convirtieron en refugios para grupos armados.
Carrizosa (2003) sostiene que la violencia partidista de los cincuenta, el surgimiento de la
guerrilla en los sesenta y el auge del narcotráfico en los ochenta encontraron un escenario
muy favorable en la complejidad de los ecosistemas colombianos.
De acuerdo con Castaño-Uribe et al. (2002), en el país, anualmente se elimina entre el 6 y el
8 % de la superficie de páramos, por los incendios, para habilitar pasturas para introducir
ganado vacuno, ovino y equino. Estas acciones, se desarrollan en mayor escala en los
departamentos de Boyacá, de Cundinamarca y de Nariño y un poco menos en Cauca, Huila,
Tolima y Valle; estos últimos, debido a que las zonas paramunas se encuentran como parte de
parques nacionales.
Aún hace falta más investigación dirigida a las actividades humanas que actualmente reciben
mucha atención y preocupación, como el caso de la minería. El conocimiento actual de la
fragilidad del páramo y los impactos potenc ziales de las actividades humanas han
multiplicado los proyectos sobre conservación y manejo sostenible y una legislación que
considera los páramos como ecosistemas estratégicos (Crespo. 2012, Crespo & Rodriguez.
2012).
El hecho de que la generación de conocimiento sobre el páramo durante dos siglos tuvo una
concentración en las ciencias exactas y no en las sociales, dio lugar a considerar al “páramo
ideal” en su estado natural. La creciente atención a los aspectos sociales y culturales del
páramo, históricos y actuales, evidencia que la mayoría de los páramos tiene alguna
intervención desde hace siglos y que, en realidad, el páramo puede considerarse un paisaje
cultural en plena coevolución entre procesos naturales y socioeconómicos (Mujica). 2002,
White. 2013). Esta conciencia causó un cambio de enfoque sobre el páramo que resultó en
que los programas actuales de gestión de páramo tengan un mayor énfasis en el manejo
participativo al lado de la conservación per sé (Llambí et al. 2005, Crespo. 2012, Hofstede. en
prensa b).
1. Transformación del Ecosistema:
Aida Elena Baca-G. (2014) señala que los páramos han sufrido cambios en su
dinámica natural debido a la explotación de actividades productivas como la
agricultura, la ganadería y la minería1.
De acuerdo con Castaño-Uribe et al. (2002), anualmente se elimina entre el
6% y 8% de la superficie de páramos en Colombia debido a incendios para
habilitar pasturas para el ganado2.
2. Agricultura y Ganadería:
Las actividades agrícolas y ganaderas en los páramos han crecido, afectando
más de 9,800 hectáreas anuales en el periodo evaluado de cambio de
coberturas (2000-2012)3.
3. Impacto Climático:
El cambio climático también afecta los páramos. La alteración de temperaturas
y precipitaciones puede comprometer su capacidad de almacenar agua y su
biodiversidad1.
Dinámicas sociales y actores
Los enfoques académicos sobre los páramos han sido en su mayoria naturalista-reduccionista,
dado que se limitaban en describír y recopilar especies de fauna y flora sin considerar a los
que habitaban esos territorios. Sin embargo, en el proceso de incorporación de la dimensión
social en los análisis identifica tres hitos: en primer lugar, el creciente interés de los
arqueólogos por el estudio de culturas prehispánicas asentadas en estos lugares; el segundo,
las dinámicas como epicentro de reivindicaciones agraristas, indígenas e incluso del conflicto
armado; por último, la cosmovisión y representaciones que se entretejen allí como la
amalgama de interacciones y relaciones que se construyen a partir de la apropiación del
territorio y la incidencia del hombre en el ecosistema.
Hofstede señala que Colombia y los demás países andinos sufrieron presiones por las
reformas agrarias y los intentos diversos de redistribución de la tierra, en los cuales la regla
general consistía en que a las comunidades pobres les otorgaban predios en zonas poco
productivas, lo cual provocó una ocupación permanente de los páramos y nuevas
manifestaciones de conflicto por el control de la tierra. Precisamente, añade el mismo autor,
ellos han sido también escenarios de cultivos de amapola, de importantes combates militares,
de corredores del tráfico de drogas y armas, además del hogar de decenas de frentes y
bloques insurgentes (Hofstede R., 2013)
RESULTADOS
CONCLUSIONES
Los páramos son esenciales para el suministro de agua potable, regulación hídrica y
generación de energía hidroeléctrica en Colombia y otros países andinos. Su
capacidad para retener agua en sus suelos asegura un flujo constante y estable, crucial
durante períodos de sequía. Además, su biodiversidad, con muchas especies
endémicas, es vital para la conservación global de especies y atrae turismo ecológico,
generando ingresos económicos y fomentando la conservación local.
Los páramos son ecosistemas vitales que proporcionan una amplia gama de beneficios
directos e indirectos, desde el abastecimiento de agua hasta la regulación del clima y
la conservación de la biodiversidad. Su importancia trasciende las fronteras locales,
ya que desempeñan un papel fundamental en la mitigación del cambio climático y en
el sostenimiento de la productividad agrícola. Sin embargo, estos ecosistemas
enfrentan amenazas cada vez mayores debido a la actividad humana, como la
agricultura y la minería. Por lo tanto, es imperativo reconocer el valor de los páramos
y tomar medidas efectivas para su conservación y manejo sostenible, garantizando así
su preservación para las generaciones futuras.
Estos ecosistemas juegan un papel crucial en la captura y almacenamiento de carbono,
contribuyendo significativamente a la mitigación del cambio climático. Los suelos y
la biomasa de los páramos almacenan grandes cantidades de carbono, actuando como
sumideros que ayudan a reducir las concentraciones de dióxido de carbono en la
atmósfera.
Los páramos proporcionan una variedad de servicios ecosistémicos esenciales, como
la polinización, formación de suelos, regulación de nutrientes y protección contra la
erosión. Estos servicios son fundamentales para la salud del ecosistema y la
productividad agrícola en las regiones circundantes.
Las actividades humanas, especialmente la agricultura y la minería, tienen impactos
significativos en estos ecosistemas. La expansión agrícola y la extracción de recursos
mineros alteran la estructura del suelo, reducen la cobertura vegetal y afectan la
capacidad de los páramos para regular el flujo de agua. La ocupación de los páramos
para actividades productivas y el refugio de grupos armados también ha contribuido a
la degradación de estos ecosistemas.
Es imperativo reconocer el valor de los páramos y tomar medidas efectivas para su
conservación y manejo sostenible. La gestión participativa y la integración de la
dimensión social en los programas de conservación son cruciales para garantizar la
preservación de los páramos y sus servicios ecosistémicos para las generaciones
futuras.
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