BOLF.
TIN
DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
oRGflno D€ íñ ncADcmin nncionflí oe h is t o r ia
DIRECTOR, REDACTORES,
EDUARDO POSADA LUIS AUGUSTO CUERVO
ROBERTO CORTAZAR
Bogotá—República de Colombia
JUBILEO
La Academia Colombiana de Historia ha festejado con la es
plendidez posible el vigésimoquinto aniversario de su fundación.
El congreso de 1926 dispuso, a iniciativa del señor don Car
los Cuervo Márquez, se apoyara nuestro cuerpo en la conmemora
ción de sus bodas de plata, y a ello colaboraron las correspondien
tes autoridades.
El día o se verificó un elegante banquete en el hotel Ritz, al
cual concurrieron el señor presidente de la República, los ministros
del despacho, el cuerpo diplomático, el gobernador de Cundina-
marca, el alcalde de la capital, los presidentes de las academias de
jurisprudencia y medicina, los de las sociedades de ingeniería y de
embellecimiento, y los miembros de número de la academia resi
dentes en Bogotá.
Ofreció el banquete el señor Casas, presidente de la Academia,
y le contestó en fácil improvisación el señor Abadía, presidente de
la República.
El día 11 tuvo lugar en la iglesia de San Francisco una misa
en memoria de los miembros de número fallecidos desde su inau
guración. Concurrieron igualmente las personas arriba menciona
das y además un grupo de miembros correspondientes y gran nú
mero de damas y caballeros de nuestra sociedad. La oración fúne
bre estuvo a cargo del presbítero doctor José Manuel Marroquín,
vicepresidente de la corporación.
Ese mismo día a las 9 de la noche fue la sesión pública de la
Academia, acto al cual asistieron el jefe del estado con sus ministros
de Relaciones exteriores y de Instrucción pública, el señor arzobispo
coadjutor, el Nuncio de Su Santidad, varios representantes de na
ciones extranjeras, algunos otros funcionarios públicos y selectísima
parte de la sociedad bogotana. Se leyeron allí el acta de la sesión
inaugural de la Academia y las de sus primeras reuniones, y luego
las comunicaciones recibidas por ésta, con motivo de su gloriosa
efemérides.
xvi-21
322 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
El señor P. Guzmán, en nombre de la Sociedad Boliviana de
Colombia, presentó al señor Casas la condecoración de primera
clase de dicha asociación, y se cambiaron las palabras de estilo.
El señor ministro de Instrucción pública habló después sobre
las tareas de la Academia en estos cinco lustros, y la felicitó en
nombre del gobierno.
Fueron en seguida inaugurados los retratos del Libertador, a
los acordes del himno nacional, y del fundador de Bogotá con los
de la marcha real de España. Después los de los historiadores Juan
de Castellanos, padre Simón y José Manuel Groot, y los de los seño
res José Manuel Marroquín y José Joaquín Casas, quienes dictaron
el decreto ejecutivo que fue cuna de la Academia (i).
La señorita Georgina Fletcher presentó como obsequio a la
corporación un cuadro escrito en pergamino y lujosamente enmar
cado. con el acta de la presente sesión.
Por final ocupó la tribuna el señor Raimundo Rivas y pronun
ció la oración panegírica. Allí desfilaron, en esa hora solemne, las
sombras de Bolívar y Quesada, las de aquellos tres historiadores
de nuestro país; la del jefe del gobierno en 1902, y la del primer
secretario de la Academia. Y con cariñosas frases saludó al actual
director de la corporación y a quien le tocó presidirla el día de su
instalación.
Del mérito de todos los discursos mencionados no hablaremos
en esta breve reseña, pues no le toca hacerlo al Boletín, órgano de
la Academia. Pero ahí están los aplausos sinceros y fervorosos con
que fueron ovacionados, y los ecos de la prensa que némine dis
crepante, les tributaron los mejores elogios. Ellos van en estas pá
gina. y ahí el lector podrá regocijarse con su lectura y tributarles
el palmeo que sin duda le arrancarán sus elocuentes frases.
BRINDIS
DEL SEÑOR CASAS EN EL HOTEL RITZ
Excelentísimo señor presidente de la República:
Hace hoy veinticinco años, en días de luctuosa prueba para
la patria, una resolución del ministerio de Instrucción pública creó
la comisión de historia y antigüedades, «núcleo y principio de la
Academia de Historia,» y estableció el Boletín para los trabajos del
instituto. En esos mismos días, a iniciativa de dos beneméritos his
toriógrafos, uno de ellos aquí presente, y por orden de aquel mis
mo ministerio, se fundó la Biblioteca de historia nacional, con
el chispeante y precioso volumen titulado La Patria Boba.
(1) El retrato del Libertador lo ejecutó el señor S. Cuéllar; los
de Quesada y don J. M. Marroquín, el señor Gómez Campuzano; el
de Castellanos, el señor R. Moros; el de don J. J. Casas, el señor
Acevedo Bernal; el del padre Simón, el señor F. A. Cano, y el de
don J. M. Groot, el señor D. Ramírez.
BRINDIS DEL SEÑOR CASAS EN EL HOTEL RITZ 323
Los que componen la Academia tienen acordado desde hace
algún tiempo celebrar cada cumpleaños de su dilecta sociedad
de estudios con una fiesta íntima, como de familia, en que sea de
rigor servir a la mesa ciertos platos cuyos nombres mismos simbo
lizan la tradición más castiza santafereña, hacer un recuento de las
labores del año respectivo, no ya con gravedad académica, sino con
amistoso esparcimiento, y brindar a la memoria de los compañeros
que vayan desapareciendo, o, como aquí suele decirse, levantan
do de obra; pero al cumplirse estos veinticinco años, el tiempo de
las Bodas de Plata, quisieron con feliz acuerdo que la fiesta familiar
conmemorativa fuese honrada y enaltecida con la participación y
muy grata compañía de los ilustres personajes que dignísimamente
presididos por Vuestra Excelencia rodean esta mesa, haciendo in
olvidable esta noche para la Academia de Historia.
Contribuir ccn el allegamiento y análisis de las tradiciones
patrias, con la narración fiel de los sucesos gloriosos, con la evo
cación vivífica de los grandes varones, con el esclarecimiento de
los títulos de familia, con la demostración de las aptitudes y capa
cidades nativas, con el estímulo de las investigaciones laboriosas,
contribuir asi a que un pueblo avive y afirme la conciencia de su
personalidad y de sus destinos, es obra trascendental de patriotis
mo; y tál es la que ha querido ejecutar, siquiera en modestas pro
porciones, la Academia Colombiana de Historia durante ios veinti
cinco años que en esta fecha se cumplen; obra educativa estimulante
de superior cultura, de unificación, de colombianización^ de frater
nidad hispano o iberoamericana; obra de que dan testimonio cen
tenares de volúmenes, ¡eídos y solicitados dentro y fuera de la Re
pública. No fue vano espejismo*; a Dios gracias, la aparición de la
Academia de Historia como iris c e bonanza en días tempestuosos.
Adorado sea el Altísimo, autor de todo bien, cuya soberana Pro
videncia se manifiesta victoriosa a través de la historia. El hombre
se mueve y Dios lo guia. Para la Pt ovidencia es medio aun el obs
táculo, Dios se ceulta en los pormenores y se man fiesta en el conjun
to. Ludit in humanis divina potentia rebus. La naturaleza es el seu
dónimo de Dios cuando El no'quiere figurar.
el primero de les recuerdos en la presente fiesta conme
morativa, para el venerable gobernante de Colombia en cuya azaro
sa administración y bajo cuyos gener< sos* auspicios se fundó la
Academia; para el gran señor de Yerbabuena. que sumó y compen
dió en sí, formando un ejemplar perfecto e incomparable, todo
cuanto de bondad y travesura, de popular y aristocrático reunió el
santafereño castizo, español criollo de la más pura raza; para don José
Manuel Marroquín, el ilustre académico preceptista déla ortografía,
hablista de la más nob’e cepa, escritor de. inimitable gracia, autor
exquisito de La Ferrilla y El Moro, gloria de las letias castellanas.
Quien tuvo la honra altísima de ser su ministro, le consagra hoy
con honda emoción este tributo, que no es sólo de justicia rigurosa
sino de cariño y gratitud entrañable.
324 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
Corresponde singular puesto en la memoria y en el corazón
de los académicos, al inolvidable Pedro María Ibáftez, primer se
cretario perpetuo de la corporación, el apasionado de la historia y
de las glorias patrias, el archivo viviente de las vejeces colombianas,
el sabrosísimo Cionista de Bogotá, que veía en la Academia su se
gundo hogar y dedicó exclusivamente a sus servicios los últimos
veinte años de su vida. A él y a su compañero de esfuerzos, aquí
presente, don Eduardo Posada, cuya laboriosidad rebuscadora no
conoce el cansancio, debe la Academia iniciativas y diligencias
nunca bastante encarecidas, y su existencia la Biblioteca de Historia
Nacional.
Ninguna ocasión como ésta para expresar el agradecimiento
con que ha recibido el instituto las reiteradas y eficaces muestras
de atención de que ha sido objeto siempre por parte de los altos
poderes públicos, y que han consistido principalmente en propor
cionarle albergue y elementos para sus estudios, estímulos para sus
trabajos y recursos de diverso género para sus publicaciones.
Excelentísimo señor Presidente: en nombre de la Academia
Colombiana de Historia, hoy de edad de veinticinco años, y con la
expresión de mis propios sentimientos, brindo por nuestra noble e
idolatrada Patria, cvyo nombre es símbolo de gloria, cuyos desti
nos rige Vuestra Excelencia con tan claros títulos de patriota, de
sabio estadista y de cumplido caballero.
Brindo por la ventura personal de Vuestra Excelencia y la de
sus muy dignos ministros, agentes y colaboradores; y porque la
presente administración sea, como hay sobrados motivos para
anunciarlo, merecedora de que la futura Academia de Historia la
mencione y ensalce entre las más fecundas y benéficas para
Colombia.
Excelentísimo señor Nuncio apostólico: brindo a un tiempo
mismo por vuestra persona esclarecida y por la sagrada autoridad
que con tantos merecimientos representáis entre nosotros; por el
Pontífice arqueólogo y erudito insigne; por aquel soberano que,
como vicario del Príncipe de la paz y Rey de eterna gloria, firme
sobre la roca inconmovible entre el cielo y la tierra, lleva en sus
manos augustas, junto con las llaves del reino sin fin, la antorcha
de la civilización del mundo, y sin ejércitos ni naves ejerce el im
perio de las almas por toda la redondez de la tierra.
Brinde por España, la incomparable madre patria, de cuya
historia, más portentosa en sus realidades heroicas que todas las
leyendas imaginables, son episodios las de las jóvenes repúblicas
hermanas, miembros renacientes suyos; délas cuales unas avanzan,
avanzan en el camino, y otras llegan ya a la plenitud de la prospe
ridad y de la grandeza.
Con entusiasmo de fraternidad regocijada, brindo por todas
ellas y por sus ilustres representantes que honran esta mesa.
Brindo per la unión boliviana e hispanoamericana, en que
consiste la mejor esperanza de esta familia de naciones dentro de
la cual queremos y debemos ser conciudadanos todos los hispano
americanos.
ORACIÓN CONMEMORATIVA 325
Brindo por la gran nación francesa, que aquí nos obsequia y
acompaña por medio de su caballeroso representante, nuestro in
dividuo correspondiente; por Francia, océano de cultura en que,
unos más, otros menos, todos hemos bebido una buena parte de
la nuéstra.
Brindo por todcs los caballeros que honran a la Academia
participando en sus festejos; por los académicos presentes y por los
ausentes; por la prosperidad de la obra iniciada hoy hace veinti
cinco años, y por quienes, pasados otros veinticinco, celebren en
compañía tan ilustre como la piesente, las bodas de oro del ins
tituto.
Señores: al levantar la copa que como presidente de la Acade
mia Colombiana de Historia me complazco en ofreceros, haced
cuenta que son mis sentimientos de gratitud, mis afectos de amis
tad cariñosa, mis deseos de vuestra felicidad, los que están bullen
do en ese champaña hervoroso.
¡Salud!
ORACION CONMEMORATIVA
DEL DOCTOR MARROQUIN EN LA IGLESIA DE SAN FRANCISCO.
Excelentísimo señor presidente de la República, excelentísi
mo señor nuncio apostólico, señor gobernador del departamento.
No es difícil imaginar, señores académicos, que al llegar a las
puertas de este templo han salido a recibiros sombras augustas del
pasado: la figura arrogante de don Gonzalo Jiménez de Quesada; el
rostro afable y sencillo del beneficiado de Tunja, don Juan de Cas
tellanos; el airoso ademán del obispo don Lucas Fernández de
Piedrahita; el manto blanco de fray Alonso de Zamora; y, vesti
dos con el hábito de la orden frasciscana, fray Pedro de Aguado
y fray Pedro Simón, haciendo los honores de la casa.
En su sepulcro habrán saltado de regocijo estos y muchos
otros ilustres varones al veros congregados aquí, a la sombra de
esta iglesia hospitalaria de los hijos de San Francisco y hermanos
de fray Juan Pérez, guardián del monasterio de La Rábida; de
don Juan de Quevedo, primer obispo que pisó la Tierrafirme; de
fray Juan de los Barrios, fundador de este convento y primer arzo
bispo del Nuevo Reino de Granada, para celebrar el vigésimoquin-
to aniversario de la fundación de la Academia Colombiana de la
Historia con una solemne conmemoración de nuestros muertos
No podía faltar este homenaje.
Como se agrupan los hermanos en torno del sepulcro de sus
mayores, hemos venido aquí a consagrar un piadoso recuerdo a
los que, según el lenguaje de la Iglesia, «nos precedieron en la fe y
duermen el sueño de la paz.»
Labradores del mismo surco, los hemos visto alejarse en la
tarde de su vida, cuando alzaron de obra, dejándonos muy grato
recuerdo y el fruto de la semilla fecunda que sembraron en el cam
po de la historia.
326 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
¡Cómo se enlazan el pasado y el presente! ¡Cómo se palpa en
este momento que los miembros de la Academia, así los que se
fueron ya como los que quedan, unidos por vínculos más hondos y
éstrechos que los de una afición común, se inspiran en altísimos
ideales, en el culto de la Verdad Eterna reflejada en los hechos
humanos.
El historiador aparta los ojos y el entendimiento de las cosas
tornadizas y vanas. Sobre la corriente fugaz y engañadora de las
apariencias, sobre las mudanzas y desastres de la vida, busca algo
más duradero e inmutable.
Aun suponiendo que la razón y la fe no nos hubieran revela
do una Providencia sapientísima, el histoiiador hubiera podido
adivinarla al contemplar desde alta y serena cumbre el curso de los
siglos; al abrazar con una mirada la humanidad entera; al ver la
instabilidad de lo terreno; y cómo, en medio de las ruinas de pue
blos y naciones, de hombres y de cosas, que la historia va amonto
nando, se descubre la mano de un Dios próvido que todo lo en
camina a su fin.
Conocéis la definición del orador romano: Historia vero testis
tcmporum. lux vcritatis. vita memoria^ magistra vita*, nuntia vetus-
tatis^.. immortalitati commendatur. «La historia es testigo de los tiem
pos, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida y
heraldo de la antigüedad.»
Alta y delicada misión la del historiador. Pasan los hechos
memorables de la vida de los pueblos con sus grandezas y sus mi
serias; pasan los hombres con la fugitiva rapidez de todo cuanto
existe bajo el sol, y van dejando una huella más o menos lumino
sa, que a fuerza de debilitarse y empequeñecerse por obra del
tiempo y de la distancia, llegaría a borrarse por completo. El re
coge esos hechos, estudia esos hombres, colecciona documentos y
tradiciones para hacer presente lo pasado como prenda de legítimo
orgullo, como símbolo de enseñanza y aun ae ejemplar escarmiento.
El estudio y las investigaciones comparativas de los aconteci
mientos; el mismo contraste de las ideas, pasiones e intereses que
se desenvuelven en el mundo, despiden destellos de luz que el his
toriador aprovecha para que la historia venga a ser luz de la ver
dad y maestra de la vida.
Generosa y noble, pero también difícil tarea, cuando el histo
riador quiere aplicarse a cumplir el deber que se impone a sí
mismo con intención de hacer brillar la verdad pura, ciñéndose
a los preceptos que León x iii trazó en estas elocuentísimas pala
bras: «A la narración seca y desnuda, hay que oponer el trabajo
detenido de la investigación; a la temeridad de los asertos, la pru
dencia de los juicios; a la ligereza de las opiniones, la elección de
las sentencias. Hay que procurar a todo trance refutar los errores
y mentiras con documentos originales y auténticos; y al escribir,
hay que tener presente, ante todo, que la primera ley de la historia
ORACIÓN CONMEMORATIVA 327
es que nadie se atreva a decir nada que sea falso, ni tampoco a
callar nada que sea verdadero.» «Illud imprimís seribentium obvet-
setur animo: pt imam esse historia' legem ne quid Jalsidicere audcat,
dcinde ne. quid veri non audeat.»
Benemérita ha sido siempre la empresa de poner de relieve el
desarrollo y los beneficios de la civilización en cualquiera de sus
múltiples aspectos; mucho más meritoria si se trata de la incompa
rable hazaña del descubrimiento de América, que es en concepto
de los cronistas del siglo xvi —exceptuando la creación del mundo
y la redención del género humano— el acontecimiento más grande
de la historia.
Nació el nuevo mundo del anhelo por extender los beneficios
de la civilización cristiana; bendijo un papa la magna empresa;
acogióla con entusiasmo un fraile misionero; prestóle su apoyo
una reina llamada por excelencia la católica; y la puso por obra
un hombre de inquebrantable fe, que no vaciló ni en las horas de
triunfo ni en las que amargaron los últimos días de su vida, ago
biado de cadenas e ingratitudes.
Cuando las naves descubridoras exploraban mares desconoci
dos, un soplo más poderoso que el de la humana ambición impul
saba sus velas, pudiéndose aplicar aquí la hermosa expresión del
Génesis al describir el primitivo surgimiento de las tierras y los
mares «Spitilus Deifcrebatur super aquas.» «El espíritu de Dios
era llevado sobre las aguas.*
Llega Colón a América, y al tomar posesión del mundo des
cubierto, lo marca con un sello indeleble clavando en la tierra el
signo de la cruz.
Con él a la vanguardia penetran los conquistadores en todo
el continente americano; el soldado vestido de acero que da y re
cibe la muerte con igual facilidad, y el misionero de paz que, ar
mado sólo con la insignia del martirio, domestica los hijos de las
selvas. Asi llega la verdad a las regiones que estaban sumidas «en
las tinieblas y en las sombras de la muerte»; y la Iglesia cumple
su misión de llevar la luz hasta los confines de la tierra, no por la
fuerza de las armas sino por la «palabra de reconciliación,» según
dice el apóstol.
Toda esa empresa estuvo penetrada del sentimiento religioso,
y en todo se advierte el suave influjo de una creencia que si no
logra domar del todo la dura condición de los hombres, pone en
sus almas semillas incorruptibles de caridad, que establecen entre
la vida temporal y la futura un vínculo de amor y de misericordia.
De allí procedieron la genuina libertad; la sabia legislación, que
por desgracia fue en muchos casos letra muerta; el respeto al de
recho; la conciencia de la dignidad humana, antes desconocida
entre las tribus que poblaban estas comarcas.
Tras años de luchas triunfa la obra maravillosa de la coloni
zación, maravillosa, no obstante los inevitables yerros de la mise
ria humana. La fe y el esfuerzo generoso y patriótico fundan ciu
dades, erigen templos, establecen casas de educación, universida
328 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
des y asilos de beneficencia. Se alzan monumentos que hoy toda
vía son ornamento y gala de nuestro suelo.
Transcurridos los años coloniales, viene el nacimiento doloro
so de la República con sus hechos magnánimos y sus guerras heroi
cas; después su tormentosa vida adolescente de estériles luchas; pá
ginas en que se mezclan ráfagas de gloria con las sombras que os
curecen el horizonte de la patria. Lo grande y lo pequeño; la ambi
ción y el patriotismo; la inevitable pugna de las pasiones humanas;
los grandes hombres y los hombres pequeños.
Penetrar en ese campo fecundísimo; separar el buen grano de
la cizaña; pesar los hechos; estudiar ios hombres; distinguir lo ver
dadero de lo falso, tal ha sido la labor de los que tuvieron por
lema: Ventas ante omnia. Tal es la gloria que envuelve hoy a esos
maestros y compañeros que se nos adelantaron en el viaje de don
de no se vuelve.
Recorred sus obras. No hay página de nuestra historia que no
haya sido ilustrada por alguno de ellos. El origen remoto de las
razas americanas; el descubrimiento y la conquista; la colonia y la
república, todo ha despertado el entusiasmo de nuestros historia
dores, y a tan alto fin consagraron sus esfuerzos, preocupándose
menos de aumentar el oro de sus arcas que el tesoro de tradiciones
y documentos que han de servir para enriquecer los caudales de la
historia.
Y esto en época no muy favorable para cultivar las ciencias del
espíritu; en un- medio en donde empieza a hervir el tráfago moder
no y exclusivamente mercantil; cuando se manifiesta, en más de
una ocasión, el desprecio de la antigüedad o por lo menos una
hostil indiferencia.
Esos varones a quienes venimos a honrar no depusieron las
armas ante el empuje de un ilusorio y falso antagonismo entre lo
antiguo y lo moderno; ni en sus estudios e investigaciones desco
nocieron el carácter sustancialmente cristiano de nuestra propia
historia. Sorprende que en medio de un ambiente tan poco propi
cio, haya habido quienes sean capaces de mantener el fuego sagra
do y de hacer reflorecer los campos de la historia.
¿Quiénes fueron?
No voy a nombrarlos: ni el tiempo ni el lugar lo permiten, ni
es esta la ocasión de hacer el recuento de sus investigaciones his
tóricas. Sería por otra parte estéril tarea, tratándose de quienes
ayer no más compartían con nosotros los triunfos y las penas; ni
hace falta que yo procure excitar afectos o admiración hacia los
miembros de este Instituto que lo honraron con su virtud o su
ciencia, como miembros honorarios o como académicos de número.
En medio del solemne recogimiento de este acto piadoso, va
surgiendo su recuerdo ante nosotros sin necesidad de que yo diga
sus nombres.
Cómo no habréis de recordar, entre los primeros que me han
venido a la memoria, a un sabio investigador de las normas histó-
DON PEDRO M. ¡BÁÑEZ
DON JOSÉ J. CASAS
ORACIÓN CONMEMORATIVA 329
ricas que rigen la lengua castellana, quien vivió y murió lejos de
la patria cubriéndola de gloria; al eximio escritor que en eruditos
y profundos estudios precisó muchos conceptos relativos a la gue
rra magna, y en versos inmortales ungió de gloria la estatua del
Libertador; al poeta coronado que a ejemplo de Homero cantó las
grandezas de la patria y de sus héroes; al varón insigne en las
letras, cuya tumba acaba de cerrarse, y que dejó una página que
lo hará inmortal; al biógrafo del padre Juan Ribero, cuya Historia
de las Misiones publicó por primera vez después de haber estado
sumida en el polvo ciento cincuenta años, y con mano maestra y
criterio sereno, relató una de nuestras más deplorables guerras ci
viles; al que en las Crónicas de esta ciudad, amenas y eruditas,
salvó del olvido muchos monumentos ya desaparecidos para siem
pre, y describió la arquitectura y los tesoros artísticos de nuestros
templos; al autor de curiosas Reminiscencias donde están consigna
das tradiciones útiles para los anales patrios; al literato eminente
que así como cantó las constelaciones del cielo, siguió también en
sus Páginas de Historia de Colombia el curso de los hombres que
brillaron en la emancipación de las dos Américas; al que en Mono
grafías históricas y geográficas contribuyó poderosamente al estu
dio de la conquista de nuestro territorio; a quien dedicó sus gran
des aficiones artísticas al culto de la antigüedad, formando un rico
museo de reliquias coloniales y de cuadros de nuestro Murillo gra
nadino; al amigo que nos abandonó cuando todos esperábamos
mucho de su virtud y de sus luces, y que en día memorable inau
guró con elocuente oración la estatua del Precusor en el mismo
sitio de sus triunfos; y a otro que comentó, en unión de uno de
nuestros compañeros aquí presente, las Constituciones de Colombia,
y, no obstante haber muerto en plena juventud, prestó a la Acade
mia en sus comienzos el concurso valioso de su actividad y de su
entusiasmo, pues «con lo poco que vivió, llenó la carrera de una
larga vida.» *
Y muchos otros faltan, cuyo recuerdo no alcanzo a evocar.
Pero no me perdonaríais que pasara en silencio a un varón cristia
no, amigo vuestro a quien no habéis olvidado, y a quien debe la
historia, entre otros escritos de carácter histórico, la relación docu
mentada del más edificante y extraño episodio de nuestros anales,
verificado bajo este mismo techo que hov nos acoge, cuando en la
tarde del 28 de febrero de 1761, ante este mismo altar, un podero
so virrey trocó el hábito de los caballeros de Montesa por el de
los hijos de San Francisco, y el ruido del mundo por la silenciosa
soledad de una celda,
* **
Difícil y honrosa carga habéis echado sobre mis hombros.
Difícil, porque no alcanzan mis fuerzas para hacer un mereci
do elogio de los ausentes.
Me consuela el considerar que si mi palabia ha sido pobre y
fría, en cambio vuestra sola presencia aquí es el más elocuente
330 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
testimonio de la gratitud que merecen nuestros muertos, y consti
tuye un cariñoso y cristiano homenaje a su memoria, que los llena
ría de gozo si pudieran contemplarlo desde las mansiones eternas.
Es a la vez honrosa, porque me habéis elegido para servir de
lazo de unión entre los vivos y los muertos; y para dar testimonio,
interpretando vuestros sentimientos, de que lo que no puede morir
es la fe en el «Rey inmortal de los siglos.»
Refieren las historias que cuando la expedición de Quesada
atravesaba las selvas del Opón, muchos valientes, agotados y exá
nimes, iban quedando atrás.
Los sobrevivientes, después de cumplir los deberes de caridad
y de darles cristiana sepultura, continuaban la marcha con el mismo
tesón y la misma confianza puesta en Dios
Al cumplir un cuarto de siglo la Academia Colombiana de la
Historia, hemos hecho alto en nuestro camino, y después de tribu
tar un afectoso homenaje de admiración y de respeto a los vetera
nos di la historia y de llenar un deber sagrado, pondremos los
ojos en el poi venir, y recogiendo las armas de los muertos, segui
remos la brecha que ellos dejaron abierta.
Continuando su obra de cultura, seremos como ellos, centine
las de la verdad; no desaparecerá lo que ellos comenzaron; y que
dará confirmado una vez más que sólo viven de verdad los muer
tos, los que después de vivir la pobre vida mortal, hallaron eterna
morada en ese templo augusto de la inmortalidad del espíritu, en
donde sólo impera la verdad.
Veriias ante omnia.
DISCURSO
DEL SEÑOR GUZMAN EN LA SESIÓN PUBLICA DEL DIA II.
Señor doctor Casas:
La Sociedad Boliviana me ha dado el honorífico encargo de
poner en manos de usted el nombramiento por el cual ese instituto
le ha investido con la Orden Boliviana, y de entregarle las insig
nias que acreditan la condecoración. Este acto tiene, en mi opi
nión, un alto significado, porque con él compiueba aquella Socie
dad que los fines para que fue creada corresponden a patrióticas
miras y son de conveniencia histórica e internacional; y porque,
al designar a usted entre los caballeros que merecen llevar en el
pecho las armas de los Bolívares, emblema de la institución, da
ejemplo de justiciero espíritu y reconoce los altos méritos del re
cipiendario.
El culto a la memoria del Libertador lo cifra nuestro instituto
en mantener vivo y lozano en la mente y en el corazón de los
pueblos el recuerdo del grande hombre, en el cultivo de aquellos
estudios históricofilosóficos que comprenden con los orígenes y el
desarrollo y terminación de la épica guerra de nuestra indepen
DISCURSO DEL SEÑOR GUZMÁN 331
dencia, más de cuatro lustros de historia americana, cuyos fastos
los llena y los ilustran el genio, las hazañas y las virtudes cívicas
de Bolívar, progenitor de la libertad de un mundo y artífice que
fue de estados independientes que son hoy ornamento de la civi
lización americana; y en la realización de una de las concepciones
más altas del pensamiento, por medio de la unión o confraternidad
de las naciones hispanoamericanas que surgieron al impulso de su
inteligencia y de su brazo, unión que consolidó nuestro libertador
en su origen y que está llamada a mantener la soberanía y la in
dependencia de nuestros Estados, en esta nueva centuria erizada
de peligrosas asechanzas.
Tan altos y tan señalados designios los realiza nuestra Socie
dad, entre otros medios, estimulando a hombres que en su vida
han mostrado mayor empeño, mayor fervor y un ardiente amor
por aquel culto, por él cultivo de esos estudios, por la admiración
a tántas preclaras virtudes, y por el esfuerzo hecho para la realiza
ción del ideal boliviano.
Y que la Sociedad cumple estos proposites y desarrolla estos
ideales al conferir a usted la Orden Boliviana con espíritu justicie
ro, lo demuestra el acervo de merecimientos en este orden de
ideas, que se reúnen y resaltan en la larga carrera que usted ha
recorrido, en la cual na dejado brillante estela. En cada una de
esas actividades sobresalientes se ha señalado usted por el amor de
la patria, como cuando adolescente aún daba los primeros pasos en
el campo literario, cantando ¡as glorias de Bolívar en primorosos
romances de añeja fabla; o bien, más adelante en el ejercicio del
magisterio, donde ha sabido usted enseñar a dos generaciones la
historia de Colombia, y transmitir del suyo al pecho de sus discí
pulos la devoción por los proceres y por sus gloriosos hechos;
así como en la oratoria y en el periodismo, donde siempre han re
saltado las cualidades del buen patriota y del fervoroso amigo dej
Libertador.
Esta ilustre Academia de la Historia, que celebra hoy sus bo
das de plata, fundada hace veinticinco años por iniciativa de usted
como ministro de Instrucción pública, es gloria de la patria colom
biana por los individuos que la han integrado y por las importantes
labores que ha realizado, entre las cuales sobresale el depósito co
pioso que ha logrado acumular en numerosos volúmenes de histo
ria patria, preciosos estudios de incomparable valor. Esta sola
iniciativa, esta trascendental obra salida de manos de usted y que
florece presidida por su ilustre fundador, bastaría para justificar el
honor que la Sociedad Boliviana le ha conferido.
Y es para mí motivo de particular satisfacción que en esta so
lemnidad la Sociedad Boliviana me haya designado para poner en
sus manos este documento; pero para darle mayor lustre al acto,
ruego al Excelentísimo señor presidente de la república, dignísi
mo presidente honorario de la Sociedad Boliviana, que ponga en
el pecho de usted las joyas que sirven de emblema a la Orden
Boliviana.
332 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
CONTESTACION
DEL SEÑOR CASAS AL ANTERIOR DISCURSO
Señor doctor Guzmán:
Recibo como uno de los más altos honores a que pudiera yo
haber aspirado en mi vida la condecoración que con tan benévolos
considerandos ha tenido a bien discernirme la muy simpática Socie
dad Boliviana, Sociedad benemérita, hermana y compañera de la
Academia de Historia, y cuyo fin es mantener vivo, como centro de
unión y elemento de fortaleza, el culto a la memoria del Liberta
dor; culto en que vive el más glorioso recuerdo de la historia de
nuestro continente y se halla la guía del porvenir de la América
Hispana.
Esta condecoración gloriosa, resplandeciente con las nobles
armas de los Bolívares, no sólo obliga en todo extremo y para
siempre mi gratitud, sino me impone gravísimos deberes. Al reci
birla sobre mi pecho, y de manos como las vuestras, me veo ar
mado caballero de la guardia del Libertador. Ya tenía yo noticia de
que la Sociedad Boliviana iba a dispensarme tamaña honra; y sa
biéndolo he hecho allá en lo hondo de mi alma y arrodillado ante el
altar, intención de velar las armas, pidiendo muy de veras a Dios y
a aquella soberana Virgen Madre a quien se complacen en servir y
alabar de singular manera los caballeros y los poetas, que me ha
gan a mí buen caballero librándome de pensamientos vanidosos,
ahora muy tentadores, y dándome gracia y aliento para mantener
me hasta el último suspiro de mi vida, a pesar de mi flaqueza, fiel
a la verdad, fiel a la justicia, fiel al honor, fiel a la patria. Y pues
to que al recibir la noble investidura boliviana me toca elegir di
visa para mi escudo, yo querría adoptar ésta, que alude a tan so
lemne caso y circunstancias, y que dictó Cristo, el soberano Liber
tador del mundo:
La ve)dad nos hatá libres.
Recibo esta preciosa condecoración en nombre de la Acade
mia colombiana de Historia y para cada uno de sus beneméritos
miembros honorarios, de número y correspondientes.
La recibo con emoción, permitidme decirlo, para mis pa
dres, que al enseñarme a amar a Dios me enseñaron juntamente
a amar la patria, a guardar las tradiciones de mi raza, a venerar la
memoria del Libertador, cuya imagen ocupaba el primer puesto en
el salón de nuestra modesta casa provinciana.
Recibo ésta condecoración para honra de los maestros que
con mayor empeño cultivaron en mí el afecto a la memoria del gran
Bolívai: el venerable don José Joaquín Ortiz, el poeta de La ban
dera colombiana^ y don Diego Fallón, el cantor de La Luna, el
exquisito pintor del carácter de las proezas bolivianas.
Es para mí causa de singular complacencia que el mensajero
de esta Sociedad benemérita seáis vos, señor doctor Guzmán, ex
celente amigo en quien me gozo en reconocer y admirar grandes
DISCURSO DEL MINISTRO DE INSTRUCCION PUBLICA 333
capacidades de hombre de estado. Os ruego que con vuestra pala-
bra elocuente, que yo envidio, interpretéis mis sentimientos de gra
titud y cariño ante vuestros colegas, y de modo singular ante el
muy gentil diplomático que representa entre nosotros a la gloriosa
república de Venezuela.
No olvidaré nunca, ni olvidarán mis hijos, que quien ha pues
to sobre mi pecho la condecoración de la Sociedad Boliviana es un
gran ciudadano, que por muchos títulos figurará en la historia en
tre los más ilustres gobernantes de Colombia.
Y ahora, ostentando esta medalla, armad) de estas armas, me
figuro hallarme en presencia del padre de la patria, no viéndolo en
la actitud desolada en que lo representa el cuadro que vamos a des
cubrir, sino en los días de la elación sobre el Chimborazo, y decir
le: Excelentísimo señor Libertador, a la oraen de Vuestra Excelencia
DISCURSO
DEL DOCTOR HUERTAS, MINISTRO DE INSTRUCCION PUBLICA, EN
LA SESIÓN DEL DIA II
Muy honroso y satisfactorio es para mí tener oportunidades
como la presente para declarar enfáticamente, en nombie del go
bierno, que hay en la capital de la república un instituto científi
co que es honra y gloria de la patria. La Academia Nacional de
Historia, cuyo vigésimoquinto aniversario de su fundación celebra
mos, es un organismo vivo de actividades muy vastas y que se en
cuentra hoy en pleno vigor, gracias a las cualidades y competencia
del respetable y selecto grupo de ciudadanos que la constituyen.
Siendo ministro de Instrucción pública en el año de 1902 el
señor doctor José Joaquín Casas, actual digno presidente de la
Academia, tuvo la feliz iniciativa de constituir una junta el 9 de
mayo del mismo año, junta que él designó con el nombre de Co
misión de Historia y Antigüedades Patrias, la cual se reunió por
primera vez el 11 del mismo mes, como preludio de la Academia
hoy existente. Nació esa obra con el espíritu y entusiasmo que ani
ma al que fue su fundador, y ese espíritu y ese entusiasmo se fue
ron agigantando hasta penetrar en todos los secretos de nuestros
archivos para realizar en la práctica y por medio del estudio y de
la investigación, el monumento bibliográfico que hoy podemos
contemplar y consultar si paseamos nuestros ojos por los anaque
les de las bibliotecas publicas y privadas.
La autorizada voz del doctor Casas consignó como conside
rando de su resolución el que por incuria y por la triste situación
del país, día por día se iban perdiendo irreparablemente multitud
de documentos preciosos y datos de todo género que constituían
el material histórico para Colombia. Parece que las desconsolado
ras frases de aquella época, pronunciadas por el señor ministro,
hubieran tenido el sello de la profética visión de veinticinco años
de paz no interrumpida, como lo podrá testificar la Academia Na
cional |de Historia, fiel guardadora de los acontecimientos nacio
nales que se han venido sucediendo.
334 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
Labor desinteresada, silenciosa y constante la que han venido
haciendo los que han publicado ciento ochenta y cuatro números
del Boletín de Historia y Antigüedades, el cual forma hoy diez y
seis volúmenes cuyo contenido está sobre toda ponderación.
Con la acertada dirección de los doctores Ibáñez y Posada, y
bajo los auspicios de la Academia, hemos visto aparecer treinta y
nueve volúmenes de la Biblioteca de Historia Nacional\ y hay ac
tualmente varios volúmenes en prensa, que contienen numerosos
asuntos históricos de gran trascendencia. Una comisión de la Aca
demia ha publicado veintidós volúmenes que constituyen parte del
archivo del general Santander, y como órgano consultivo que es
de! gobierno, está resolviendo en la actualidad la consulta que éste
le ha hecho respecto a la manera como debe completarse ese tra
bajo por medio de la adquisición de les documentos que comple
mentan una obra tan trascendental.
E Diario Político de Santafé de Bogotá, dirigido por don Joa
quín Camacho y don Francisco José de Caldas, y que prácticamen
te se ha agotado la edición, ha sido reproducido para perpetuar
los escritos de esos dos mártires de la patria, porque los aconteci
mientos históricos políticos del comienzo de la independencia
constituían el objeto principal de tal publicación, tradición que ha
querido conservar la Academia con gran acierto. La cadena histó
rica de nuestra vida independiente ha sido asegurada con un esla
bón más fuerte en la forma y en las proporciones, pero de la mis
ma calidad que el primero hecho por nuestros proceres.
Fuera de las obras que acabo de enumerar es necesario men
cionar también numerosos trabajos históricos publicados en revis
tas particulares y debidos especialmente a la vocación decidida de
académicos como José María Restrepo Sáenz y Raimundo Rivas,
quienes preparan un libro titulado Genealogías de Santaféde Bogo
tá, el cual es esperado ansiosamente por todos los aficionados a es
tos estudios. Aún más, ha estimulado por medio de concursos la
publicación de trabajos históricos, fruto de ios cuales es la importan
te obra del general Monsalve titulada Mnjeres déla Independencia,
cuya lectura amena y erudita ilustra el criterio de los lectores
acerca de la genealogía de familias colombianas, revive el senti
miento de patriotismo puro, porque en sus páginas se narran mar
tirios como el que padeció doña Mercedes Abrego de Reyes, tor
turas como las sufridas por doña Juana Camacho de Caicedo, y
en fin, se enjugan las lágrimas de lántas damas de aquella época,
que contribuyeron con sus dolores y penas a tejer la corona de
laureles que doña Dolores Vargas París colocara sobre las sienes
del Libertador como símbolo de tradición patriótica.
Los datos estadísticos que he enunciado bastan para que pue
da apreciarse en lo que vale la labor llevada a cabo por los miem
bros de la Academia de Historia; pero si a los números se agrega
la parte que corresponde a la manera como hay que apreciar las
actividades individuales de las personas que constituyen una cor
poración científica en relación, no ya con la mecánica de un acto
DISCURSO DEL SEÑOR RAIMUNDO RIVAS 335
que se aplaude, sino con el concurso natural, inteligente y propor
cionado del hombre para preparar y desarrollar los resultados ape
tecidos provenientes de fuerzas conscientes, tendremos forzosamen
te que reconocer que la prosperidad y engrandecimiento de tan
importante corporación es el fruto de la buena organización y del
elevado criterio que han sabido imprimirle sus diversos presidentes
y de la actividad, espíritu de investigación, y sobre todo, del patrio
tismo desinteresado que anima a los stñores académicos. Motivo
de orgullo y de ejemplo, para que lo primero lo proclamemos a los
cuatro vientos, y lo segundo lo propongamos a la consideración de
los demás institutos científicos.
Señores académicos: el éxito que habéis alcanzado es el fruto
de un trabajo armónico llevado a cabo con unidad de pensamien
to y unidad de voluntades. Dios quiera que todos vuestros esfuer-
zoi sean apreciados en lo que valen, y que esa decisión para obrar
con eficacia, sea una fuerza inagotable para bien de las letras y de
la historia patria.
Señor don José Manuel Marroquín
336 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
DISCURSO
DEL SEÑOR RIVAS EN LA SESIÓN DEL DIA II
La Academia Colombiana de la Historia, al cumplir los prime
ros cinco lustros de vida, vuelve los ojos al pasado con respeto y
evoca sombras venerandas; contempla con legítimo regocijo el pre
sente en esta fecha en que ve consagrada su labor por lis alas pu-
rificadoras del tiempo y las palmas del triunfo, y serena y confiada
mira al porvenir. Ella encarna en su espíritu el alma misma de
la República, que vibra toda en sus anales; realiza en su labor dia
ria y fecunda lección de patriotismo y de cultura social, y simboli
za en sus anhelos y esperanzas las perspectivas luminosas de la na
cionalidad cuya cuna bautizó con la cruz de su tizona el fundador
de Santafé, y cuya edad viril florece bajo el fuego que incendiaba
el alma tempestuosa del Libertador.
Honra al pasado, porque sabe que la savia que circula por
el organismo de nuestro pueblo, para que sea potente, ha de surgir
de las viejas raíces que se hunden en la gesta de la conquista, y,
más hondo aún, en las tradiciones de los aborígenes que venera
ron en Bochica el hálito de renovación. Al conmemorar un día
único en su existencia, el instituto mide el camino recorrido con
honor y provecho, y desligándose de todo sentimiento en que haya
rescoldo de pasiones banderizas, enaltece a sus fundadores. Y
sintiéndose ligado, ayer como hoy y mañana, a los tiempos idos,
vibrante por el entusiasmo de la hora actual, interroga al futuro
con pregunta en que hay la angustia del amor vigilante y el opti
mismo en las fuerzas inagotadas de la raza.
Por eso esta ceremonia, sencilla y severa cual lo impone la
índole misma de la Academia de la Historia, pero que entraña la
virtualidad de un símbolo, reúne las voluntades de sus miembros y
hace vibrar con idéntico ritmo todos los corazones. Porque es el
imán prodigioso de la patria el que hace animar en esos lienzos,
pinturas de altos artistas nacionales, los rasgos de figuras represen
tativas de sus luchas y creaciones, de sus dolores y de sus triunfos.
Allí Bolívar. El es no sólo el padre de la patria, el más pres
tigioso guerrero y profético legislador, sino el máximo de sus poe
tas como el mayor de sus historiadores. Y lo es no ya porque apri
sionó a la Historia entre los gavilanes de su acero y la besó con sus
labios inflamados, sino porque la hizo esclava de los picos de su
pluma al condensar, en proclamas y discursos, cartas y mensajes,
toda la irradiación que magnifica la epopeya de la independencia.
Saludemos su sombra gigantesca «con pasmo religioso en himmo
mudo,» y vaya nuestro homenaje fraternal a la ciudad ilustre que
señorea el Avila, que riega el Guaire, a do llega el latido de todo
nn continente, y se diría se halla envuelta en los pliegues de
un velo diáfano de gentileza si no apareciera ante los ojos del alma
cubierta por un soberbio manto de gloria!
Flor de un mismo tronco milenario; hermano suyo en el es
fuerzo y heraldo en el escenario de nuestra nacionalidad, al frente
DISCURSO DEL SEÑOR RAIMUNDO RIVAS 337
del Libertador se destaca en ese muro el Adelantado. No es ya e¡
batallador audaz que sabe lanzarse en frágil piragua sobre las
ondas del Magdalena para asaltar desconocidas poblaciones, ni el
caudillo soberbio que, espada en mano, en nombre del invicto
César, hace surgir, sobre la verde alfombra de la sabana y en las
páginas de la historia, a Santafé de Bogotá. Tampoco el visionario
que lleva sobre la frente el plumón del casco y el ensueño perturba
dor del Dorado, y galopa en peregrinación, magnifica por la intre
pidez y cruel en desengaños, por llanuras aún inexploradas. Nó,
ahora ha desceñido la armadura, y cual lo hará años después el
Manco de Lepanto, ha creído que puede esgrimir la pluma con el
brazo todavía potente. Si tuvo constancia y arrojo y ganó para la
corona de las Españas la tercera de las joyas que lucen en la dia
dema del imperio colonial, tiene luégo la serenidad y el criterio
para narrar él mismo los hechos de su hazaña y cargar sobre sus
hombros, que no han podido encorvar los años, el peso de las res
ponsabilidades. Le sobran bríos para saltar a la palestra y romper
una lanza contra Paulo Jovio en defensa del nombre de Carlos v,
pero su inquieto espíritu se ha contagiado de la calma de ese mar
de verdura que perfuma con sus heléchos Teusaquillo; sabe gustar
el ocio en los Ratos de Suesca, y, al narrar el cuadro del descubri
miento de la monarquía de los chibchas, lágrimas de arrepentimien
to dan a su conciencia la blancura anunciada por los hilos de plata
que esmaltan la barba varonil. Quien segó cabezas y sojuzgó con el
pecho de su corcel de batalla las huestes del indígena, busca el
sosiego al escribir el novenario de la Virgen María, y, sobrepo
niéndose a los hábitos de la guerra y a las preocupaciones de su
época, anhela normas de equidad para el vencido, y cauces de
derecho para el reciente dominio castellano, y su estilo adquiere
fulguraciones de aurora al indicar al Emperador las medidas que
deben dictarse en pro de los hijos del Nuevo Reino.
Inclinémonos ante don Gonzalo Jiménez de Quesada, cuya
personalidad tuvo vigor suficiente para quedar impresa cuando, en
el troquel do fermentan múltiples factores, se modelaba la nación
colombiana. Algunos—con criterio que a la luz de la filosofía his
tórica puede estimarse como falto de justicia— han creído que la
influencia del licenciado granadino, jurisperito y hombre de letras,
pesa infaustamente sobre la tierra que descubrió. Bendigamos, a
pesar de los excesos y sombras que ella puede tener, a quien inicia
la tradición civil, que es la más hermosa característica de nuestra
evolución; al conquistador que al acatar las ordenas del soberano,
contrarias a sus intereses, cerrando con su autoridad el paso a sus
propios compañeros de armas, dio el ejemplo, el cual venturo
samente germina en muchas páginas de nuestros anales, de que la
espada debe ceder, y cede, ante la majestad de la ley.
Al lado del héroe máximo de la conquista, el cura-poeta que
quiso cantarlo en innúmeras estrofas. Con ansia de eterno renom
bre pretendió ascender hasta el Olimpo en alas de la poesía, y su
xvr—22
338 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
anhelo generoso sólo sirvió para que su obra fuera recinto cuyas
puertas cierran, como rígidos centinelas, las octavas ingratas, y
campo en que otros, franqueando cagadamente la entrada, segaron
laureles que en derecho correspondían a quien recorrió con el ar
cabuz al hombro, antes de embocar la trompa, buena parte de las
posesiones de España en América. Sobre el rostro de Juan de Cas
tellanos, quemado por el sol del trópico, ha puesto la ordenación
sacerdotal dignidad y reposo; sus labios, que en la catástrofe de
Cubagua sintieron el amargor de las pérfidas ondas del Caribe,
modulan ahora dulcemente los versículos latinos; el amplio pecho,
que escudó contra la flecha envenenada una cota en que armoniza
ban el hierro y el algodón, bate con tranquilidad bajo la sotana que
lo ennoblece. Y cuando jinete en tarda muía, que involuntariamen
te le hace evocar el codiciado caballo de los tiempos de lucha, el
beneficiado recorre las calles silenciosas de la villa de Gonzalo Suá-
rez, analiza satisfecho la vida de paz y de bien que lleva en la tierra
a que supo llamar «tierra buena,» que pone fin a los pesares de la
jornada, y se estremece cuando por el cristal de su memoria pasan
las escenas de las pesquerías de perlas, que presenciara há muchos
años, y en las cuales se diría que las codiciadas gemas, más que
tesoro robado a los mares, eran las lágrimas coaguladas de los
buzos que, bajo un cielo en llamas, descendían a las profundidades
al restallar del látigo del capataz, mientras el azul marino ahoga
ba el rugido de la inútil protesta.
Sigue al autor de las Elegías de Varones Ilustres de Indias,
fray Pedro Simón, quien podría ser llamado su continuador y aun
su traductor, pues se encargó de trasladar los versos soporíferos de
Castellanos a prosa suelta y sencilla, no exenta de atractivos. El
buen franciscano, venido de! adusto y prodigioso solar de Castilla,
cuyos hijos parecen haber querido aprisionar en sus mentes la ri
queza que es esquiva a la tierra, tostada por los ardores del estío,
cursa con lustre humanidades en Cartagena del Levante; lee con
aplauso en Santafé, por vez primera en la casa de la orden, teolo
gía y artes, y ^cuando realzan la humildad de su cogulla de hijo de
Asís los sonoros títulos de Calificador del Santo Oficio y Ministro
Provincial del Nuevo Reino de Granada, quiere honrar al dominio
del Rey, que ama ya como segunda patria, refiriendo los lances y
tragedias del descubrimiento y colonización. Antes de escribir, ha
creído que su sandalia debe hollar el polvo de las planicies y cor
dilleras que forman los territorios objeto de sus vigilias, y cuando
en la comitiva del duque de Gandía—que sabe ser guerrero y diplo
mático como su deudo César Borgia—presencia fray Pedro los enco
nados choques entre pijaos y españoles, gana timbres para ser reco
nocido como narrador original, que en el altar de Clío pone rosas
distintas de las que cultivaran Castellanos y Aguado. Mas la imagi
nación se resiste a evocar la figura del escritor de las .Noticias His
toriales, cubierta la frente con el yelmo aventurero y animada de fie
ro ardor la plácida fisonomía. Prefiere contemplarlo en su celda
humilde y perfumada con las fragancias que ascienden de la huerta
DISCURSO DEL SEÑOR RAIMUNDO RIVAS 339
vecina, rodeado de códices y de niveas hojas que va cubriendo de
líneas negras con su pluma de ave. O mejor, con las manos entre
las amplias bocamangas—que bien cuadran a quien penetró sin ma
yores escrúpulos en el cercado de sus precursores en las crónicas,
y debió de ser indulgente confesor de las flaquezas humanas,— pa
seando sosegado por los amplios corredores del claustro, mientras
el compañero, atónito, oye con espanto en que bulle un germen
de incredulidad, alguna historia que crispa los nervios, y en la cual
el demonio, temible señor de los chibchas, surge de pronto de la
primavera de un árbol o de las entrañas de la roca para tentar, con
sutiles argucias, al conquistador o al misionero.
De don José Manuel Groot escribió el varón insigne—des
aparecido ha poco, dejando vacio un sillón en esta Academia y
huérfana de su saber a toda la República — que trazó «rastro imbo
rrable en Colombia como historiador civil y eclesiástico de la
Nueva Granada, sobresaliente por la originalidad de los documen
tos y por la independencia de juicio»; que «cultivó la literatura
popular por medio de estilo tan sencillo como gracioso,» pues «sus
cuadros literarios hacen recordar a Cervantes,» y «es quizás el pe
riodista más insigne de nuestra tierra por la riqueza de su hacien
da literaria, por su desinterés y por la importancia de la causa que
defendió.» Ante elogio tan grande, venido de tan alto, pálida re
sultaría toda frase que intentásemos en loor de ese patriarca que
enalteció su época y la urbe natal. Bien está aquí su efigie entre
sus compañeros de letras, y al pie de ella se pudieran esculpir así
el pincel como la pluma. No podría decirse cuándo tuvo más tona
lidades su paleta, si cuando trasladaba al lienzo las típicas escenas
populares, o cuando, con toques felicísimos, pone en el recuerdo
el encanto de las más deliciosas emociones juveniles, en el viaje a
los pueblos de Oriente, do florecen entre los rojos y los habanos los
ensueños amorosos. Cuánto colorido tienen relatos como aquel en
que nos hace cabalgar al lado de la litera que lleva a la bellísima
doña María de la Paz, que aureoló el virreinato de Ezpeleta, hasta
la majestad del Tequendama, mientras el estruendo de la catarata
ahoga apenas la música de las risas argentinas, que hace estallar
la gracia picaresca de uno de los más señalados entre aquellos
tipos que bordan con sus dichos las graves tradiciones de Santafé
de Bogotá.
¡Ponderoso encargo el de bosquejar los rasgos más salientes
de esa compleja personalidad que fue don José Manuel Marroquín!
Carece mi estilo de poder evocativo para hablar del suyo, que
tiene la frescura de esas mañanas reconfortantes de nuestra sabana,
cuando la niebla da a los ganados proyecciones fantásticas, y la
savia de la tierra fecunda llega en bocanadas a los pulmones, con
olor de poleo y ensoñaciones de infancia. Supera a mis conocimien
tos la tarea de analizar sus estudios en el ramo severo de la gramá
tica y la filología, en el cual su nombre de celoso paladín de los
fueros del idioma en que dialogaba el Ingenioso Hidalgo, encuentra
su consagración cada día al ser repetido por los labios de los chi
quillos, así en la febril ciudad como en la escuela rural que hace
340 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
sentir su rumor de colmena en medio de la augusta paz de los cam
pos. Falta quizá la perspectiva necesaria para pesar el pro y el
contra de su actuación en la historia del país, tarea que no es la
más fácil para quien no milita en sus filas. Pero aquí, en esta cor
poración, es su fisonomía, de tan auténtico sabor castellano y que
recuerda siempre al hidalgo señor de Polanco —príncipe de nove
listas en las cántabras montañas como el autor de El Moro lo fuera
en nuestras mesetas andinas,—figura familiar para todos cuantos sa
ludan en el señor Marroquín al jefe de Estado que, entre el incen
dio de la guerra civil, esculpió para siempre su firma al estamparla
al pie del decreto legislativo que hizo de la sociedad inicial la Aca
demia de Historia y Antigüedades.
Hora vendrá en que sea hecha la revaluación serena del ma
gistrado y del educador, del literato y del poeta. Yo prefiero re
cordarlo en la actitud en que lo representa el pintor, cuando en su
hogar señorial, mientras con amplio ademán acariciaba la barbilla,
digna de un caballero del Greco, acogía con sonrisa de aristocrá
tica familiaridad a todo visitante, así fuese un personaje como el
niño que osaba presentarle las primicias de su tributo a las musas.
¡Qué honda, qué encantadora memoria dejó entre aquellos a quie
nes honró con su amistad el señor de Yerbabuenat quien dotado
de prodigioso dón de gentes, con una sola observación pene
traba en la psicología de su interlocutor, y sin esfuerzo sabía
colocarse en idéntico plano para hablar del rejo de enlazar y de los
encierros en las dehesas al orejón sabanero, quien perdía al punto
su encogida actitud; de los juegos tumultuosos que cubren con su
alegría las horas infantiles e iluminan el ocaso de la vida, al ado
lescente, que se forjaba la ilusión de parlar con uno de sus cama-
radas; de la intrincada cuestión del lenguaje o del punto histórico
debatido con algunos de sus colegas en la colombiana de la lengna
o de nuestra Academia; del problema que levantaba tempestades al
político o al intemacionalista. Se hubiera dicho que en el cuerpo,
ya inclinado hacia la fosa, de ese anciano, había el alma de muchos
hombres, y que la amabilidad atrayente de las maneras velaba
acaso una incurable desilusión de la existencia, un escepticismo
suave y tal vez algo irónico de las tempestades que la sacuden,
todas inevitables, efímeras todas.
La ofrenda justiciera al Presidente de la República creador de
la Academia de Historia, debía necesariamente cobijar a su ministro
de Instrucción pública, iniciador en hora feliz de esa medida; ejecu
tor afortunado de ella, e historiógrafo que en el sitial de la presi
dencia o en el de miembro de número ha sido uno de los más en
tusiastas, constantes y ejemplares propulsores de las disciplinas
históricas en la nación que presenta como emblemas a un Antonio
Naríño, a un Francisco de Paula Santander y a un Camilo de Torres.
¡Cuán sinceramente, como expresión del espíritu de fraternidad que
alienta en este instituto, fluye del corazón de un adversario de mu
chas de sus ideas, la alabanza del doctor José Joaquín Casas, y cuán
grato es cumplir ese deber con tan esclarecido procer de las letras
DISCURSO DEL SEÑOR RAIMUNDO RIVAS 341
colombianas! Con alma que se siente vinculada a este suelo, él ha
dicho hermosamente:
... .‘a mi tierra cada día
me aferro más, como se arraiga y cría
enredador convólvulo en su grieta.’
ha querido ir al fondo mismo de la entraña popular; decir en estro
fas armoniosas, en castizos y rotundos períodos, las palpitaciones
del alma nacional, que para que dé fulguraciones sólo requiere que
la golpee el rayo de luz de un poeta que sea al mismo tiempo un
patriota. El ha dado la lección fecunda de que no es indispensable
que la imaginación viaje hasta las estepas rusas o las selvas que se
reflejan en el Ganges, a fin de hallar temas para las creaciones de
los hijos de América, y que el vate auténtico puede dar la nota de
hermosura al describir el Ímpetu del potro que caracolea en la
plaza del villorio bajo el acicate del mocetón envanecido; el poema
de la dulzaina que aprisiona en sus notas toda la melancolía de la
raza que ha llorado ayer bajo el tacón del encomendero y hoy bajo
la indiferencia de sus compatriotas; el carácter de alguno de esos
típicos habitantes de la altiplanicie, sencillos como su concepto de
la vida, toscos por el contacto diario con el surco que refleja en sus
sinuosidades la esperanza y el desencanto alternos de quien espera,
por atavismo inmemorial, el croar de la rana que anuncie la lluvia
salvadora; ricos en gérmenes de bondad, como esa misma tierra
que parece estéril, abrasada por el fuego que cae de lo alto y brota
de las profundidades, y que oeulta siempre en su seno el milagro
de ubérrimas cosechas. ¡Que esta noche lluevan los aplausos, como
los pétalos de rosa en los banquetes de Atenas, sobre la frente del
varón cuyo nombre—indisolublemente unido al de este cuerpo—
vibra, cuando evoca al político, con el clamor alborotado de las
luchas ciudadanas, y suena con unánime acorde de simpatía al
designar al bardo y al estilista, que ha cubierto de laureles un sen
dero triunfal!
Esta galería de retratos había sido iniciada con los de dos his
toriadores beneméritos. Uno, de quien narró el origen y desarrollo
de la revolución de Colombia, de la cual había sido actor prestan
tísimo en su región natal, en el poder ejecutivo de las provincias
unidas, en el consejo de gobierno, como secretario de estado del
Libertador y del Vicepresidente de la inmensa República. No es
este el único recuerdo que la Academia ha querido perpetuar de
don José Manuel Restrepo, pues marcará con una lápida de már
mol, blanca como su patriotismo, firme como su carácter, la casa
en que el procer antioqueño, de porte de impecable corrección que
hace pensar en un estadista de la vieja Inglaterra, sabía armonizar
las tareas de la administración con los deberes del gran mundo; las
preocupaciones de la vida pública con los cuidados de un hogar
modelo, lujo de una sociedad cuyos rasgos, ¡ay! sólo nos llegan hoy
en relatos perfumados con el prestigio de lo que ya no existe.
El otro retrato pone siempre ante nuestras miradas el rostro,
iluminado por atractiva simpatía, del autor de las Crónicas de Bo*
342 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
gota, y su inauguración en esta sala dio motivo para que, con el
dolor que no se extingue ante su eterna desaparición, exteriorizara
el instituto la gratitud admirativa a quien recogió hermosamente,
en tantas páginas, los hechos y leyendas de la ciudad de los Virre
yes y de los Libertadores. En esta fiesta, que es fiesta suya, está
aquí cerrando círculo con nosotros, y todos vemos su sonrisa, de
familiaridad comunicativa con sus antiguos compañeros, de amplia
y cordial acogida a los recién llegados. Ibáñez, como el primer
granadero de Francia, está presente cuando se llama lista de los
cultores de la patria.
¿Y cómo hablar de quien fue una de las piedras sillares de la
Academia de la Historia, sin que a los labios suba al punto el nom
bre de su compañero de tantos años, de quien después de haber
honrado la presidencia lo reemplaza, con esa franca camaradería
que es una de las manifestaciones vitales de esta corporación, en la
mesa del secretario? Eduardo Posada, con tesón y éxito halagador
que resultan un estimulante o un remordimiento para los demás,
enriquece año tras año la bibliografía nacional, y su renombre lite
rario crece en el mundo hispano a cada libro, como avanzan las
ondas hertzianas en el éter, herido por la chispa eléctrica. No espe
remos que haya emprendido viaje a la ignorada región, de la cual,
según la frase angustiosa del Príncipe de la Duda, no volvió ningún
viajero, para que llegue a sus manos de escritor y de hidalgo nues
tra ofrenda, fresca como el cariño que le profesamos, sincera como
su culto a los ideales de la raza, consagradora como lo ordena la
magnitud de su labor.
«Maestra de la vida» llamó a la historia el orador de Roma.
«La historia de la patria es la patria,» comentó el crítico francés
que hizo el análisis del pensamiento en la sociedad moderna. Amé
mosla, pues, con el más clarividente de los amores, no con delec
tación pasiva en el hechizo de lo ya desaparecido, sino con un
anhelo de experiencia que ponga toques de luz en el oscuro interro
gante de los tiempos que han de venir. Consagremos a ella nues
tras fuerzas, en busca del impulso germinador que ha de florecer
en acciones de bondad y de belleza. Ofrendemos ante su ara cuan
to hay de noble en el pecho, de armonioso en la mente, sin que ja
más deslustren el tributo de selección las miserias que agitan a los
hombres, y recordemos en todo instante que en ella palpita el alma
misma de Colombia, y que a la patria corresponde también el más
alto, el más obligante, el más puro de los dictados humanos:
¡madre!
ACADÉMICOS FALLECIDOS Y A QUIENES SE REFIERE LA ORACIÓN
FÚNEBRE
Honorarios: Rufino J. Cuervo, M. A. Caro y Rafael Pombo.
De número: Marco Fidel Suárez, Ramón Guerra Azuola,
Pedro María Ibáñez, José María Cordobés Moure, José María Ri-
vas Groot, Rufino Gutiérrez, Carlos Pardo, Hernando Holguín y
Caro, Manuel Antonio de Pombo y José Manuel Marroquín.
LISTA DE PRESIDENTES DE LA ACADEMIA 343
PRESIDENTES QUE HA TENIDO LA ACADEMIA
Eduardo Posada, mayo de 1902 a mayo de 1907.
José María Rivas Groot, mayo de 1907 a octubre de 1908.
Antonio Gómez Restrepo, octubre de 1908 a octubre de 1909,
y 1918 a 1919.
Adolfo León Gómez, 1909 a 1910.
Ernesto Restrepo Tirado, octubre de 1910 a 1911; 1912 a
1913, y 1917 a 1918.
Diego Mendoza Pérez, octubre de 1911 a 1912 y 1921 a 1922.
José Joaquín Casas, octubre de 1913 a 1914, y 1926 a 1927.
Jesús María Henao, octubre de 1914 a 1915.
Carlos Cuervo Márquez, octubre de 1915 a 1916.
Martín Restrepo Mejía, octubre de 1916 a 1917.
Raimundo Rivas, octubre de 1919 a 1920 y 1920 a 1921.
Eduardo Restrepo Sáenz, octubre de 1922 a 1923.
Gerardo Arrubla, octubre de 1923 a 1924.
José Dolores Monsalve, octubre de 1924 a 1925.
Enrique Otero D’Costa, octubre de 1925 a 1926.
PERÍODOS DE LOS ANTERIORES
Mayo a octubre de 1902, Eduardo Posada.
Octubre de 1902 a octubre de 1903, Eduardo Posada.
Octubre de 1903 a octubre de 1904, Eduardo Posada.
Octubre de 1904 a octubre de 1905, Eduardo Posada.
Octubre de 1905 a octubre de 1906, Eduardo Posada.
Octubre de 1906 a mayo de 1907, Eduardo Posada.
Mayo de 1907 a octubre de 1907, José María Rivas Groot.
Octubre de 1907 a octubre de 1908, José María Rivas Groot.
Octubre de 1998 a octubre de 1909, Antonio Gómez Restrepo.
Octubre de 1909 a octure de 1910, Adolfo León Gómez.
Octubre de 1910 a octubre de 1911, Ernesto Restrepo Tirado.
Octubre de 1911 a octubre de 1912, Diego Mendoza.
Octubre de 1912 a octubre de 1913, Ernesto Restrepo Tirado.
Octubre de 1913 a octubre de 1914, José Joaquín Casas.
Octubre de 1914 a octubre de 1915, Jesús María Henao.
Octubre de 1915 a octubre de 1916, Carlos Cuervo Márquez.
Octubre de 1916 a octubre de 1917, Martín Restrepo Mejía.
Octubre de 1917 a octubre de 1918. Ernesto Restrepo Tirado.
Octubre de 1918 a octubre de 1919, Antonio Gómez Restrepo.
Octubre de 1919 a octubre de 1920, Raimundo Rivas.
Octubre de 1920 a octubre de 1921, Raimundo Rivas.
Octubre de 1921 a octubre de 1922, Diego Mendoza.
Octubre de 1922 a octubre de 2923, Eduardo Restrepo Sáenz.
Octubre de 1923 a octubre de 1924, Gerardo Arrubla.
Octubre de 1924 a octubre de 1925, José D. Monsalve.
Octubre de 1925 a octubre de 1926, Enrique Otero D’Costa.
Octubre de 1926 a octubre de 1927, José Joaquín Casas.
344 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
MIEMBROS FUNDADORES
1. Bernardo Caicedo, mayo 9 de 1902.
2. Carlos Cuervo Márquez, mayo 9 de 1902.
3. José Joaquín Guerra, mayo 9 de 1902.
4. Adolfo León Gómez, mayo 9 de 1902.
5. Ricardo Moros, mayo 9 de 1922.
6. Anselmo Pineda, mayo 9 de 1902.
7. Eduardo Posada, mayo 9 de 1902.
8. Eduardo Restrepo Sáenz, mayo 9 de 1902.
9. Ernesto Restrepo Tirado, mayo 9 de 1902.
NOMBRADOS POSTERIORMENTE
10. Antonio Gómez Restrepo, octubre i.° de 1902.
11. Marco Fidel Suárez, octubre i.° de 1902.
12. Diego Mendoza, enero 15 de 1903.
13. Arturo Quijano, enero 15 de 1903.
14. Jorge Holguin, Febrero r.° de 1903.
15. José Joaquín Casas, junio i.° de 1903.
16. Antonio José Uribe, agosto 15 de 1903.
17. Luis Orjuela, octubre 15 de 1903.
18. Francisco José Urrutia, junio i.° de 1907.
19. Gerardo Arrubla, septiembre 15 de 1908.
20. Raimundo Rivas, septiembre 15 de 1908.
21. Antonio José Iregui, octubre 5 de 1908.
22. Emiliano Isaza, octubre 5 de 1908.
23. Martín Restrepo Mejía, octubre 5 de 1908.
24. Jesús María Henao, marzo 8 de 1909.
25. Roberto Cortázar, septiembre 15 de 1911.
26. José D. Monsalve, octubre 15 de 1911.
27. José María Restrepo Sáenz, noviembre 15 de 1914,
28. Fabio Lozano y Lozano, agosto i.° de 1915.
29. Gustavo Arboleda, junio 15 de 1916.
30. Nicolás García Zamudio, agosto 16 de 1916.
31. Luis Augusto Cuervo, diciembre 1.“ de 1918.
32. Alfonso Robledo, diciembre j .° de 1918.
33. Laureano García Oitiz, octubre i.° de 1921.
34. Miguel Arroyo Diez, octubre i.° de 1921.
35. José Manuel Marroquín Osorio, octubre 15 de 1923..
36. Enrique Otero D’Costa, abril i.° de 1924.
37. Miguel Triana, abril i.° de 1924.
38. Jorge Ricardo Bejarano, junio 2 de 1924.
39. Eduardo Zuleta, febrero i.° de 1926.
40. Carlos Cortés Vargas, octubre 15 de 1926.
FELICITACIONES
Cuenca—A propio nombre y del Centro Historia del Azuay,
presento mi sincera felicitación, en sus bodas de plata, para ese be
nemérito instituto, artífice genial de la consagración histórica de
so fastos colombianos.
Atento, A. Muñoz Vernaza
Bodas de plata de la Academia de Historia.
Banquete en ei Hotel Ritz.
FELICITACIONES 345
París—En nombre de la Sociedad de Americanistas de París
tengo el honor de mandar a la Academia Nacional de Historia
nuestros más ardientes votos por su prosperidad y porque en el
porvenir siga con el mismo éxito su noble tarea científica.
Doctor Rivet
Bogotá—La Academia Colombiana de Jurisprudencia se com
place en presentar a la de Historia efusivo saludo con motivo de
las bodas de plata de esta corporación, celebradas en la presente
semana, y reconoce la meritoria labor llevada a cabo con laudable
y singular tesón por ese instituto, cuyos cinco primeros lustros,
tan brillantemente coronados, auguran a sus nobles empeños el
mejor éxito en el porvenir.
El presidente, R. Hinestrosa Daza. El secretario, Arturo Qui-
jano.
Baranquilla—El Centro Atlántico de la Historia envía su cordial
saludo a la ilustre Academia Nacional de Histuria, con motivo de
cumplirse el xxv aniversario de su fundación, y felicita a todos y
a cada uno de sus miembros por su fecunda labor, por su constan
cia y por el entusiasmo con que han perseverado, hasta hacer de
una simple reunión, que fue su origen, la docta corporación que
hoy es honor de la patria.
El Centro hace votos muy fervorosos por el progreso de la
distinguida Academia, y porque, como hasta ahora, prosiga, siem
pre triunfante, sus trabajos.
Recibid, señor presidente, nuestro saludo especial para vos,
con las seguridades de nuestra consideración.
El presidente, Rafael M. Pa'acios. El secretario, Tulio Sam-
per Grau. Académicos: Luis Alfredo Berna), Agustín A. Flórez,
Andrés M. B. Rebollo.
Bogotá—La Consiliatura del Colegio Mayor de Nuestra Seño
ra del Rosario felicita efusivamente a la Academia Nacional de
Historia en el vigésimoquinto aniversario de su fundación; le en
vía sus entusiastas parabienes por la fecunda obra realizada, y hace
votos al cielo por la prosperidad de ese instituto, gloria de la pa
tria colombiana.
Rafael María Carrasquilla, Miguel Santamaría Caro, secre
tario.
Manizales—Centro Estudios Históricos esta ciudad complá
cese felicitar Academia de Historia en el vigésimoquinto aniversa
rio de su fundación. Hace votos fervientes porque su existencia
futura sea tan gloriosa y abundante en obras meritorias como ha
sido hasta hoy.
Ricardo Jaramillo Arango—Rudesindo Ocampo, secretario
346 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
Antioquia—Centro Historia ciudad Santafé de Antioquia, en
vía respetuoso y efusivo saludo a esa brilllante Academia, y asocia
se regocijado a las festividades que celebra con motivo de cum
plirse el vigésimoquinto aniversario de su fundación.
Hace votos por la prosperidad de esa augusta corporación, que
es honor de la Repúbica y que ha sabido conservar con noble celo
en veinticinco años de vida fecunda, las más caras remembranzas
del pasado, realizando así las bellas palabras que le. sirven de
lema: Ventas ante omnia.
Presidente, Miguel Martínez
Gobernación Tunja—Profundamente contrariado porque ocu
paciones y circunstancias que exigen mi presencia en estos días
aquí, me impiden el gusto y el honor de concurrir a las solemnida
des de nuestra Academia. Una vez más presento mi felicitación en
el aniversario del instituto fundado por usted, y cuyas labores de
consistencia y cultura son verdaderamente excepcionales en nues
tro país. A miembros Academia nos corresponde aumentar esfuer
zos para obtener mayores frutos y difundir estudios redunden en
beneficio patria. Deseo feliz éxito solemnidades.
Afectísimo colega, Nicolás García Zamudio
Medellín—Nombre Academia Antioqueña de Historia, aso
cióme complacido al jubileo de ese ilustre instituto que obra tan
benéfica ha venido realizando al fortalecer los vínculos de la na
cionalidad con el culto de las glorias patrias.
Servidor, presidente, Julio César García
Tunja—El Centro de Historia de Tunja se congratula por el
xxv aniversario de la fundación de la Academia de Historia Na
cional, cuerpo ilustre que tánto ha contribuido al engrandecimien
to patrio, le presenta sus cordiales felicitaciones, hace votos por
su prosperidad, y comisiona a su miembro de número doctor Do
mingo Antonio Combariza M., para que lo represente en los feste
jos del ir de mayo. Transcríbase a la Academia.
El secretario del Centro de Historia, Ramón C. Correa
Tunja—Cordialmente me asocio a los festejos de esa ilustre
corporación.
José Miguel Pinto, miembro correspondiente
Bogotá—La Saciedad de Embellecimiento y Mejoras Públicas
de Bogotá,
FELICITACIONES 347
CONSIDERANDO
Que el día de hoy se cumplen veinticinco años de la funda
ción de la Academia Colombiana de Historia;
Que desde hace cinco lustros la benemérita Academia ha sido
la depositaría de la patria historia en todas sus épocas de prehis
toria, conquista, colonia y república, 'como lo atestigua esa mag
na obra de cerca de un centenar de volúmenes, entre los que se
cuentan el Boletín de Historia y Antigüedades* el Archivo de San
tander y la Biblioteca Nacional de Historia;
Que esa docta corporación guarda el tesoro de las tradiciones
y glorias de la patria, y que en tal carácter ha propendido por la
fundación, arreglo y conservación de los museos de Bogotá, lo
mismo que de los monumentos y objetos históricos y artísticos,
especialmente en la capital de la República, en cuyo ideal están
identificadas las dos corporaciones;
Que la Academia ha prestado a esta Sociedad muy importan
tes y señalados servicios, y de manera especial con su entusiasta y
decido apoyo en la compra y restauración de la Quinta de Bolívar,
lo mismo que en la formación y cuidado de la Biblioteca y Museo
Bolivianos;
Que varios académicos de la historia honran también como
miembros a la Sociedad,
r esu el v e:
Asociarse con patriótico regocijo a la celebración de las bodas
de plata de la Academia Nacional de Historia de Colombia, como
un testimonio de admiración por la ingente labor cultural cumpli
da en un cuarto de siglo;
Felicitar a dicha corporación en este día fausto para la histo
ria colombiana, como un deber patriótico y en señal de compa
ñerismo;
Encarecer a todos los miembros de la Sociedad que concurran
a las festividades a que ésta ha sido invitada;
Una comisión especial pondrá en manos del señor presidente
de la Academia de Historia la presente moción.
Publíquese. Soy de usted muy atento y seguro servidor,
C. A. Barragán, secretario.
Bogotá—La Asamblea general de la Sociedad Boliviana de
Colombia,
CONSIDERANDO
Que el 9 de los corrientes celebra las bodas de plata de su
fundación la Academia Nacional de Historia;
Que la labor de esta benemérita asociación, desarrollada en
un cuarto de siglo, ha sido verdaderamente extraordinaria, y des
de sus primeros días hizo renacer en la nación el culto de las glo
348 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
rias patrias, que afto por afto viene acrecentándose, debido a la
persistencia de sus esfuerzos;
Que consecuencialmente la memoria del Libertador Simón
Bolívar es, de cuantas exaltan los anales americanos, la que ma
yor brillo ha derivado en la obra general de la Academia, espe
cialmente visible en los cuarenta tomos de la Biblioteca de Histo
ria Nacional, en los quince del Boletín de Historia y Antigüedades
y en los veinticinco del Archivo Santander;
Que actualmente preside la Academia el señor doctor José Joa
quín Casas, quien como ministro de Instrucción pública tuvo el
patriótico acierto de fundar esa institución, llamada a tan fecundos
destinos;
Que el doctor Casas es un poeta de renombre en la literatura
castellana, que dedicó las primicias de su inspirado estro y de su
entusiasmo por el nombre del Libertador a cantar las épicas cam
pañas de 1819;
Que como institutor, como legislador y como periodista ha
sido también un eficaz admirador y propagandista del renombre
boliviano,
r esuel v e:
Presentar a la Academia Nacional de Historia de Colombia
el entusiasta saludo de felicitación y de gratitud de la Sociedad
Boliviana y los votos de ésta por la prosperidad y engrandecimien
to de dicha corporación académica; y
Con ocasión de las bodas de plata, otorgar, como homenaje
extraordinario, la condecoración de primera clase al señor doctor
José Joaquín Casas, presidente de la Academia y su fundador que
fue, actual primer designado para ejercer el poder ejecutivo de la
República.
El presidente, Carlos Uribe
Bogotá—La Sociedad Colombiana de Ingenieros se complace
en enviar a la Academia Colombiana de Historia un atento saludo
en el vigésimoquinto aniversario de su fundación, y une a él sin
ceras felicitaciones por la valiosa labor que ha realizado en este
tiempo, ya que representa un valioso y positivo adelanto en la
cultura del país y hace votos para que por bien de la patria conti
núe la Academia en la lucida tarea de estudio y publicación que
ha venido ejecutando.
El presidente, Belisario Ruiz
Cali—Centro vallecaucano camplácese con ustedes por etapa
coronada gloriosamente esa institución.
Gustavo Arboleda, presidente.
Ahora días cuando aún estaba en Caracas el señor Rivas, re
cibió el señor Posada el siguiente telegrama:
ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA 349
Caracas- -Eduardo Posada, Bogotá— Próximo a celebrarse vein •
ticinco (25o) aniversario de la Academia de Historia, los suscritos,
admiradores de usted, y que fue su primer presidente, nos honramos
en enviarle un recuerdo congratulatorio en amable reunión cordial,
en obsequio al ilustre y eminente amigo el doctor Raimundo Rivas,
ministro de Colombia.
Eloy G. González, Vicente Lecuna, Vicente Dávila, Alfredo
Jahn, Manuel S. Sánchez, José E. Machado, Luis Correa, Rafael
Márquez, doctor Francisco Izquierdo.
ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA
(Extracto de actas).
17 DE MAYO (l)
Las municipalidades de Nariño (Antioquia) y Montenegro
(Caldas) comunican las mociones con que lamentaron la muerte del
señor Suárez.
El señor F. Lozano y Lozano propone que se construya un
mausoleo en el cementerio al doctor P. M. Ibáñez, y ofrece su
cuota en caso de que deba hacerse por suscripción entre los miem
bros de la Academia.
La municipalidad de Bogotá transmite un memorial de los
padres dominicanos sobre el cuadro que representa la primera
misa en Bogotá, a fin de oír el concepto de la Academia.
El señor A. J. Duque pide una certificación de los servicios
del procer Agustín Duque de Entrada.
El personero municipal de Mariquita pide informes sobre las
semillas y plantas que el gobierno ofreció para la reconstrucción
del jardín botánico de Mutis.
Se leen varias cartas y telegramas de felicitación por las bodas
de plata de la Academia.
Se designa la comisión de festejos.
Informa el tesorero sobre la recaudación de los fondos decre
tados por el congreso para el jubileo de la Academia.
Se resuelve que la colocación de la lápida en la casa del señor
J. M. Restrepo sea un número de los festejos del 20 de julio.
i.° DE JUNIO
El señor León Gómez agradece el saludo que se le envió
el día de las bodas de plata de la Academia.
El director general de ¡a Unión Panamericana manifiesta el
deseo de establecer estrechas relaciones con la Academia, y solicita
la lista de los miembros de ésta.
El concejo municipal comunica que ha autorizado al alcal
de de la ciudad para que gestione la adquisición, en España, del
retrato de don Pedro Agar, de acuerdo con los deseos de la
Academia.
(1) El extracto de la sesión del 11 de mayo, aparece en la pri
mera página de este número.
350 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
La Academia de Historia de Venezuela presenta su pésame
por la muerte del señor Suárez.
El consejo de Quinchía (Departamento de Caldas) transmite
igualmente una moción de pesar por el mismo motivo.
El ministerio de obras públicas solicita que la Academia seña
le los nombres de los proceres que convendría poner en tres vi
trales que serán colocados en el salón central del capitolio.
Se aprueba un certificado sobre los servicios del señor Joa
quín Umaña, sacrificado en 1816.
Es nombrado miembro correspondiente el señor Gustavo
Michelsen.
Se acuerda publicar el trabajo del señor Mendoza sobre Mu
tis y la expedición botánica como uno de los volúmenes de la Bi
blioteca de Historia Nacional.
El señor Arrubla informa sobre la daga de Bolívar ofrecida
en venta y sobre un objeto preshistórico hallado en Pacho.
El señor Guerra informa sobre las diligencias para adquirir el
archivo Santander.
El señor Rivas pide un dictamen de la Academia acerca de
la intervención del marqués de san Jorge en la insurrección de los
comuneros y de los motivos de su prisión.
Es presentado como candidato para miembro correspondiente
el señor E. Labougle, ex-ministro de la Argentina en Colombia.
El señor Otero D’Costa obsequia varias obras, y el señor
Cuervo Márquez su estudio sobre la época cuaternaria en la saba
na de Bogotá.
El señor E. Restrepo Sáenz informa que se ha instalado la
junta de festejos.
REAL AUDIENCIA
(Continuación).
Mandaron a Isabel Paloma, una mestiza, a que se echase a los
pies de las mujeres de don Lope y del fiscal, y les pidiese perdón,
suplicando que le trajesen un escribano para declarar que no la
querían absolver porque les había levantado un falso testimonio
diciendo que habían muerto al licenciado Axcoeta con ponzoña,
cosa que además de ello habían dicho otras once personas. El tuvo
que declarar que una mañana había ido la Isabel ante el visitador
con un billete en que le avisaban que ella sabía quiénes habían en
venenado al licenciado, y que éste la llamó para tomarle declara
ción, pero que al ver que todos eran embustes no quiso tratar más
del asunto y le dijo que se fuera. Oída esta su declaración, manda
ron los oidores prender a la mujer, y por maldad le hicieron decir
que las declaraciones las había dado por inducimiento del visitador,
prometiéndole poner en libertad a un su amigo que estaba preso y
condenado a galeras, para que se casase con él.
Hace siete meses que está preso el visitador, y a él no le han
pagado sus salarios. Pide cédula para que se los paguen, pues
REAL AUDIENCIA 351
aquella en que se le nombra secretario de la visita dice que se los
han de pagar hasta que llegue al puerto de san Lucas, etc., etc.
166— 1582. Sevilla, mayo 13. Licenciado Joan Rodríguez de
Mora a la sacra católica real majestad el rey nuestro señor en su
real consejo de Indias.
Ha salido de Santafé dejando a su mujer, casa y familia, a
causa de los desconciertos del licenciado Monzón, en defensa del
honor de la real audiencia. Ha pasado grandes trabajos y peligros
en la navegación. Trae papeles que ha de poner en las propias
manos de Su Majestad. Procurará llegar a la corte antes de que
lleguen los papeles llenos de embustes que trae un hijo del escribano
Lorenzo del Mármol, aunque por lo malsano que está Sevilla hay
prohibición de pasara la corte. Si este individuo llegare antes que
él, suplica a Su Majestad no se haga visita de los documentos que
lleva hasta no entregar él los suyos, etc., etc.
167— 1582. Santafé, mayo 18. Luis de Monzón a la católica
real majestad el rey nuestro señor en su real consejo de Indias.
Los oidores y visitador, para librarse del castigo merecido por
sus atropellos y por la prisión de Monzón, se han declarado en vi
sitadores del visitador y le han levantado un proceso lleno de fal
sedades, con testigos que ni conocieron al visitador. Se lo manda
ron notificar para dentro de seis meses que se hallase el procurador
que ha de nombrar el real consejo, para su defensa. Mientras tanto
morirá Monzón en la cárcel en que lo han dejado, etc., etc. Han
hecho informaciones sobre que Ospina no estuvo en Santafé para
sacar al licenciado Mora, ni de que lo hicieron cargo del real sello,
etc., etc., todo con testigos falsos, tres de ellos comprendidos en la
visita, que son: Pedro Alvarez Benavides, culpado en lo de los san
tuarios; Hernán Sánchez Herrero, que tiene muchos pesos en oro a
cargo de los indios, y Juan Sánchez Barbero.
Pide justicia a Su Majestad que castigue a los delincuentes,
etc., etc. Son culpables el arzobispo y la audiencia. Dicen los oido
res que no han menester ni ésta ni otras visitas. A Orozco le oyó
decir que ésta sería la última que se haría en Indias.
Por las peticiones que incluye de Juan Prieto Maldonado,
Pedro Muñoz y Juan González Merino verá Su Majestad todo lo
que ha hecho la audiencia para resistir a la visita.
Francisco Velásquez, enemigo mortal del visitador por haber
le desterrado por sus falsedades y cohechos, ayuda a los oidores
con falsas declaraciones. Juan Lanchero, que se huyó de la cárcel,
se retractó de las mentiras que con amenazas le habían hecho
jurar. Un negro más bozal que ladino, esclavo de Juan Alemán,
amigo de don Lope, declara que su amo le puso un vestido y le
dijo lo que había de decir, y que así lo hizo sin saber lo que
juraba.
Pide a Su Majestad que remunere sus sufrimientos y castigue
a los perseguidores, etc., etc.
168— 1582. Santafé, 18 de mayo. El mismo al mismo.
Aun cuando se ocupase de día y de noche a referir las cosas
que se han inventado y han sucedido desde la prisión del visitador
352 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
para excusar sus delitos, los oidores no alcanzarían a hacerlo. Al
arzobispo, que estaba fuera de la población, lo hicieron llamar para
que con sus cartas manifestase a Su Majestad lo contrario déla
verdad, como lo hizo, en venganza de que él había puesto en claro
los robos hechos a Su Majestad y dicho como sacaron el oro de los
santuarios aplicando a los indios el tormento de los miembros
-genitales.
Ha habido testigos falsos y frailes de santo Domingo que por
congraciarse con su provincial y prior hicieron parte de la liga
contra la visita y han publicado noticias falsas. A los que no lo
han querido hacer los persiguen y los privan del voto, los suspen
den de predicación y de confesión y no los dejan celebrar, o los
destierran a lugares malsanos.
Con caricias y halagos cohecharon dos mozos escribientes del
escribano de la visita para informarse de ella. De aquí se des
prendió la prisión del visitador.
Pide mercedes por lo que ha sufrido en el Perú y en esa tie
rra, y castigo para sus perseguidores, difamadores y ladrones de la
caja de Su Majestad, etc., etc.
169— 1582. Mayo 26 (1). El licenciado Manosalva al ilustre
señor secretario Juan de Ledesma mi señor.
Ha recibido aviso para que se apreste para embarcarse en la
flota que sale para la gobernación de Honduras, de que se le hizo
merced el afto de 79. Apenas el de 80 recibió los despachos,
cuando tantas enfermedades había en Sevilla. Perdió tres años pre«
•tendiendo dicho oficio y dos aguardando los despachos. Pide se
le haga un nombramiento en España.
170— 1582. Cartagena a 16 de julio. Go (Gonzalo) de Monzón
a la católica real majestad del rey don Felipe nuestro señor en su
real consejo de Indias.
En la ciudad de los reyes supo las molestias y agravios que
los licenciados Zorrilla y Orozco infirieron a su padre para impedir
la visita. Pensaba ir a dar cuenta de todo a Su Majestad, ya que
ni su padre, ni sus allegados han podido escribir. No embarcará
en esa flota porque sabe que Su Majestad ha proveído dos oidores,
y al licenciado Prieto para juez.
- El proceso contra su padre está hecho con mucha pasión, con
testigos falsos que han obligado a jurar con promesas y amenazas.
El proceso lo remitieron a Su Majestad, sin presentarlo a su
padre y sin asentar su respuesta. Así lo han efectuado para decirle
al juez que venga, que nada puede hacer por estar el proceso en el
real consejo, y mientras tanto, tener a su padre en la prisión.
La audiencia sólo pretende estorbar la visita, para lo cual soltó
los presos que el visitador tenía en la cárcel y les desembargó sus
bienes. Las mujeres de los residenciados se llamaron a sus dotes
antela audiencia para que las amparase délos cargos que se hacían
a sus maridos.
(1) Esta carta, no tiene lugar de la fecha, pero parece ser escri
ta en Sevilla.
REAL AUDIENCIA 353
En Cartagena se pusieron los cuatro mil pesos del licenciado
Cetina en poder de Pedro Mejía. El visitador los hizo colocar en la
real caja. Si Su Majestad no provee, los oidores se cobrarán de la
suma.
En atención a los trabajos y servicios de su padre y de los de
litos cometidos contra el real servicio, pide a Su Majestad provea
al pronto remedio.
i 71 —1582. Santafé, 29 de julio. La audiencia del Nuevo Reino
a la católica real majestad el rey nuestro señor en su real con
sejo de Indias.
El 28 de junio recibieron dos cédulas, una para poder vender
ciertos oficios y poder renunciar otros, pagando la tercera parte de
su valor, y otra para enviar relación de los pueblos, la forma que
hay en ellos para administrar justicia y los oficios que tienen. In
mediatamente hicieron junta con los oficiales reales y el contador
Peralta para poner precio a los oficios que se pudieron rematar.
Asi lo pregonaron en la ciudad y se enviaron provisiones para los
pueblos.
Hace dos días murió Juan de Albis, escribano de cámara de la
real audiencia, cuyo beneficio le había costado siete mil pesos.
También están vacantes el de Toro, que valdrá doscientos pesos, y
el de Vélez, por muerte de Juan Fernández Pardo, que valdrá
trescientos pesos.
Murió el deán Juan Francisco Adame, quedando el arcediano
don Lope Clavijo, graduado en teología, el chantre don Gonzalo
Mejía y el tesorero don Miguel de Espejo, buen letrado y jurista,
«todos personas de buena vida y costumbres y cualquiera de ellos
benemérito.»
Hace tres días supieron [allegada a Cartagena, el 20 de junio,
del licenciado Prieto de Orellana, enviado corno visitador, por lo
cual besan las manos de Su Majestad, pues se va a aclarar de
parte de quién está la justicia. El licenciado Zorrilla escribió a
Su Majestad la intención que tenía de prender al visitador, y no lo
consultó con Su Majestad, porque si demora un día más, se pierde
el reino. Con el auto que Monzón tenía dado de prender al licen
ciado Zorrilla, acababa con la audiencia en momentos en que los
pueblos estaban alarmados con el alzamiento de don Diego de
Torres y demás mestizos e indios, etc.
Firman Zorrilla y Orozco.
172 —1582. Santafé, septiembre ó. El licenciado Prieto a la
católica real majestad el rey don Felipe nuestro señor en su real
consejo de las (borrado). En manos del secretario (borrado) de
Ledesma.
A Cartagena llegó el día de san Juan y se embarcó el 3 de
julio para Santafé, adonde llegó e! 24 de agosto. Ha dado con la
tierra más tranquila que posee toda España, sin más desasosiego
que el causado por las justicias y ministros unosj con otros para
lograr sus fines.
xvi—23
354 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
Halló a Monzón preso en las cárceles reales con dos guar
das, desde hacía once meses y tres días. El 25 de agosto, en obe
decimiento del mandato de Su Majestad, lo puso en libertad.
Había otros ocho o diez presos, de seis, ocho, y hasta catorce
meses. Como el negocio principal era la culpa que pudiera tener
el licenciado Monzón, tenia que ver con la audiencia todos los pro
cesos. Así a puerta cerrada, la audiencia por una parte y él por
otra escribirán sobre una misma causa.
En Cartagena se halló con el licenciado Gaspar de Peralta, y
como Salazar venía sólo como oidor, le requirió con el título que
le traía de Su Majestad a que viniera a desempeñar su puesto.
Soltó a todos los presos, con fianza, porque sus delitos no me
recían la pena.
Don Diego de Torres se presentó. Lo tiene preso mientras se
termina la causa del alzamiento, la que enviará a Su Majestad para
que vea las marañas de que se sirvieron para tal invención. Ha
abierto nueva visita para averiguar las causas de la prisión de Mon
zón. La remitirá a Su Majestad.
También está averiguando por los desacatos hechos al visita
dor en la prisión y fuera de ella; muchas personas irán a seguir sus
causas a España por estar desterrados.
La justicia estaba muy estragada en esa tierra, pues los minis
tros, por sustentar sus pasiones, tenían necesidad de amigos, y éstos
eran muy violentos.
La audiencia anterior tenía tántas codicias y mala manera de
administrar justicia, que precisaba reformarla, como quedará con
los licenciados Salazar y Peralta. Son personas muy rectas, muy en
teras, que tienen en su puesto la justicia con mucha entereza. Cer
tifica a Su Majestad que en ninguna parte, ni en Valladolid ni
en Granada está mejor servido, mas aún con la buena ayuda del
fiscal doctor Guillén Chaparro, a quien Su Majestad ha promovido
al puesto de oidor.
A la audiencia le pareció nombrar al licenciado Juan Prieto,
su hijo, mientras Su Majestad resuelve. «Está pronto a servir a Su
Majestad hasta la muerte como lo hará su padre con la lealdad y la
bondad que se debe al servicio de Vuestra Majestad.»
Está procediendo a la visita vieja, con gran trabajo, porque
hay muchos y muy pesados cargos.
En lo relacionado con los naturales hay mucho que remediar,
porque así conviene a su conservación, y han sido muy descuidados.
Lo mismo en la real hacienda, tanto en lo relacionado con los in
dios vacos como en los abusos de los santuarios, cometidos por
legos y clérigos.
Hizo justicia de un esclavo de Gaspar Núñez, a quien la au
diencia pasada tenía dada en fiado una marca con que marcaba el
oro de los particulares. Prosigue la causa contra los demás acusa
dos. En lo de las bulas también hay mucho en qué atender, etc.
173—1582. Santafé. Copia de un capítulo de un memorial de
capítulos que parece estar firmado del doctor Francisco Guillén
Chaparro, oidor de la audiencia del Nuevo Reino de Granada.
REAL AUDIENCIA 355
Hay una cédula fechada en Lisboa a 16 de febrero de 1582,
que dice que por parte de la ciudad de Tocaima se hizo relación
de que estaba necesitada, y pide se le cedan las penas de cámara
por doce años para obras públicas. Su Majestad pide informe sobre
lo que valen dichas penas.
La ciudad de Tocaima está situada en tierra caliente, hará
cuarenta años que se pobló, y tiene¡veintidós vecinos. Antes contaba
con buenas minas y más de 15,000 indios. Las enfermedades los
han reducido a 1,300 y los vecinos han quedado muy pobres. No
tienen propios y si mucha necesidad de reparar puentes y abrir
caminos. Como son tan pocos, las condenaciones sólo alcanzan
por año a treinta pesos oro, que Su Majestad puede ceder para
que la ciudad se sustente y repare, etc., etc. «Copiado con el ori
ginal.» Pedro de Serralta
174—1583. Santafé, febrero 17. Relación de Cartagena y sus
puertos. Los daños que se siguen en las flotas son debidos en
gran parte a los maestros y pilotos mozos y de poca experiencia
y a la falta de marineros diestros, pues los que tienen ni conocen
las jarcias. Traen las naves tan mal reparadas de tiros gruesos,
que en la que venía pusieron fuego a unos por más de ocho veces,
sin lograr hacerlos disparar. Esto podria obviarse obligando a
cada barco que pase la barra, a que disparase por lo menos dos
piezas gruesas, bajo pena de multa. Lo demás se repararía con que
se hiciese examinar a los pilotos y maestros en la Casa de Contrata
ción y se señalara número de marinercs experimentados. Llegó la
flota el 20 de junio. En el puerto había dos galeras y una saltia
que son de tanta seguridad para esas costas, que desde que están
allí no ha vuelto a verse daño de corsarios, y los barcos entran y
salen con seguridad.
La plata sube en recuas «a la casa de cruces», que está a seis
leguas de Panamá. En una docena de barcas grandes remontan
el rio y cargan con el oro y la plata. Las galeras las aguardan
a una legua arriba de la boca del río. Salen en día y medio con
una galera de vanguardia y otra de retaguardia. En un día están
en Nombre de Dios.
Vio estas embarcaciones que están en malísimo estado. Con
vendría que en cada flota Su Majestad mandase todo lo necesario
para sustentarlas, con lo que haría un gran ahorro.
En cada flota se debieran mandar veinticinco hombres de
agua y veinticinco de tierra, porque son muchos los que mueren.
Gran número de soldados desampara las galeras porque no
les dan más que veinte reales de paga, y un par de zapatos vale
veinticinco reales, y quince una vaina de espada. La tierra está
pacífica, y el gobernador la ha hecho poblar con muy buenos edifi-
cics. Es conveniente tener en Cartagena una casa para depósito
de bastimentos y municiones de las galeras, y así se economizarían
más de cuatrocientos pesos que se gastan anualmente en alma
cenaje.
356 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
Los oficios de proveedor y tesorero de la armada están des
empeñadas por sustitutos que los sirven a ruego. Convendría que
para estos cargos se nombrasen principales.
Firma, D. Francisco Guillén Chabarro
175—158?. Santafé, marzo 8. Relación de los repartimientos
de los pueblos de la real corona.
Sa n t a f é —Fontibón, pueblo de mucha gente, con indios ricos.
Renta a Su Majestad ochocientos pesos y ciento cincuenta mantas.
Guasca. De mucha gente, renta cuati ocientos pesos y doscien
tas mantas.
Choackí. Fértil en maíz. Produce muy bien la caña dulce y
es muy a propósito para ua ingenio de azúcar. Renta doscientos
cincuenti pesos y doscientas mantas.
Zunhueb. Buenas tierras. Renta setenta mantas.
Fusagisugá. A una legua de Pasca. Sus naturales están de
guerra. Tie >e hayo y buenas tierras para ganado. Renta tres
cientos pesos y ciento cincuenta mintas.
Los Su'a^aos A una jornada de Pasca. Están de guerra.
Para su conquista ha proveído la audiencia a don Alonso de Prado
y al capitán Herrera.
Tu n j a —Sogamoso en un valle rico para todo. Tienen trato de
algodón, que produce a sus habitantes mucho oro. Renta mil pe
sos y mil mantas.
Qhcvatá. Buena tierra para ganados y pan. Renta quinientos
pesos y doscientas mantas.
Samacá. Buena para pan y ganado. Renta ciento cincuenta
pesos y cien mantas.
Vé l e z — Horta, a seis leguas de Vélez. Renta sesenta pesos
Butarcgua y Hocoa. En el río de Oro a tres jornadas de Vélez
Rentan cien pesos.
Pa m pl o n a —Tiene dos corregimientos de donde se saca oro
por orden del administrador. No renta nada y no tiene doctrina.
Muzo. El repartimiento de Caca produce mucho para el ad
ministrador y nada para Su Majestad. No tiene doctrina.
Yacopi. Nada produce, ni están tasados los indios.
La Pa l m a —Parriparri. Tierras de mucho aprovechamiento.
No tienen doctrina, ni pagan demora.
Los Re m e d io s —El repartimiento de Pepis tuvo muchos indios
pero le quedan pocos. Da buen aprovechamiento al administra
dor. Nada rentan a Su Majestad, ni tienen doctrina.
An s e r m a —Los pircas y sopingas los cedió Su Majestad a
Francisco Redondo, quien coge mucho maíz que vende bien, por
estar cerca a las minas.
Todos estos indios que están fuera de Santafé y Tunja se pue
den dar en administración a personas que los defiendan y adoc
trinen.
Sa n Se b a s t iá n d e Ma r iq u it a —Tiene diez y ocho pueblos de
indios, que visitó el oidor Tomás López en 1560, visita que conti
REAL AUDIENCIA 357
nuó el licenciado Villafañe. El los hizo determinar en ios tres
meses que estuvo de fiscal. No se ha hecho la tasación. Los en
comenderos se han servido de los indios en labranzas y minas. Ha
muerto la mayor parte de los encomenderos, y de los indios que
dan muy pocos.
Firma, D, Francisco Guitién Chaparro
176 —<583—Santafé, 17 de marzo. Relación de tierra calien
te. La ciudad de San Sebastián de Mariquita, está a treinta leguas
de Santafé y a tres de Honda. Allí desembarcan actualmente las
personas que por el río Magdalena van al Nuevo Reino. Produce
mucho maíz. En junio sube de la mar mucho pescado bagre y
otros que llaman doncellas y doradas. Es abundante de fruta de
espinos y meiinos, higos, granadas, membrillos, guayaba y pifias.
Las minas están a dos leguas. En la mayor parte de las sierras se
saca oro. Fue muy poblada de indios, que han disminuido mucho
y han sido mal doctrinados. Esto podría remediarse no sacándolos
de su naturaleza paia bogar y hacer sementeras, mandando hacer
lista de ellos y cuenta semestral de los que nacen y mueren, casti
gando con rigor a los que matan a sus hijos y quitándoles las fu
nestas borracheras.
Como la tierra es muy quebrada, conviene que se allanen los
caminos para evitar que carguen a los indios. Muchos mueren a
consecuencia de esto, porque sus alimentos son poco sustanciosos y
no resisten este trabajo.
No conviene que vayan los naturales a hacer labranzas fuera
de su tierra a sitios de donde no puedan regresar en el día y pue
dan ver a sus mujeres o llevarlas consigo. Debe ordenárseles que
no pasen por las casas de sus enemigos, y que no vayan a las mi
nas más de los que há mucho tiempo que trabajan en ellas. No se
les debe cambiar de c ima, que no se puedan mandar a las minas
sino hombres que puedan sufrir ese trabajo y que sean casados,
pára que al regresar a sus casas encuentren preparada la comida y
les tengan ropa limpia. Que todos duerman en barbacoas o camas
altas. Que se les cé sal para sus alimentos y se les proporcionen
ropas y sombreros que los abriguen del sol.
Los indios de tierra caliente no se han de colocar en pueblos
sino en los sitios que ellos elijan que estén siempre defendidos del
calor, y cerca del agua que les es tan necesaria. Estando divididos,
no se Ies prenderá tan presto la enfermedad tan frecuente entre
ellos, etc., etc. Los encomenderos han de curarlos y sangrarlos
cuando sea necesario. Los han de instruir en la fe y policía huma
na y quitarles las idolatrías y borracheras que matan más gente
que los duros trabajos.
En las minas los religiosos han de ver que no se haga daño a
los naturales, ni se les tome nada sin su voluntad. Han de tratar
que los curen para que no acudan a sus hechiceros y mohanes, que
casi siempre los dejan morir de sus enfermedades Que los han de
curar con la yerba que llaman lombricera, pues de lombrices
mueren cais todos los niños.
358 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
En las entradas hay que prohibir que los negros, mulatos y
mestizos tengan trato con los indios, porque los tratan muy mal.
Para mejor proteger a los naturales se debería echar a las minas a
los negros, mulatos y mestizos, lo mismo a la boga y a otros tra
bajos, e irlos naturalizando a fin de que no se vuelvan cimarro
nes, para lo que son muy a propósito las vegas del Magdalena.
Los que traigan negros han de traer igual cantidad de negras
para que se acariñen al hogar y se puedan perpetuar. Trayendo
muchos negros a las minas se hace gran provecho a Su Majestad
y a los naturales, etc., etc.
Firma, JD. Francisco Guillén Chaparro
x']’]—1583. Santafé, 20 de marzo. Luis de Monzón a la sacra
católica real majestad el rey Felipe nuestro señor en sus reales
manos.
Han vertido muchas lágrimas y sufrido trabajos, persecucio
nes, afrentas, injurias y maltratamientos. El licenciado Pérez de
Salazar sucedió a Zorrilla en la defensa y venganza de sus causas,
tan depravadas y malas en deservicio de Su Majestad. Ha dicho
en estrados cosas que no debiera decir, con lo que ha amedrenta
do a los que tanto han padecido. En la primera visita de cárcel
que hizo salió Pedro Muñoz de Salazar a hacer relación de los
trabajos que había padecido mientras fue oidor el licenciado Zorri
lla. Pérez le dijo que era desacato decir eso y «que le había de
echar una mordaza a la lengua y le había de dar doscientos azo
tes.» Agregó que los presos éramos unos «grandes bellacos, des
vergonzados y desacatados y que le habíamos escrito billetes y
cartas desacatadas, siendo todas la verdad.»
Cuatro o cinco cartas le ha escrito en que le dice que cuide
de su vida no le suceda lo que al licenciado Axcoeta, y quejándose
de Zorrilla, Orozco y demás visitados, y para atemorizarlo, lo
condenó por dos de ellas, que dijo eran descomedidas «a la ver
güenza y a seis años de galeras en el reino.» Luégo en la revista
amenguó la pena en la de diez años de destierro del distrito de la
audiencia y cien pesos de buen oro, que tuvo que pagar su tío.
Como se quejase de la sentencia, le mandó decir a Monzón que le
hiciera callar, porque si no le afrentaría. De esta manera ha perse
guido a cuantos estaban del lado del visitador. Uno de los presos
de la cárcel preguntó a Juan Martín, pregonero, qué había en la
ciudad, y éste contestó que qué había de haber, que toda la tierra
estaba por Su Majestad y por el licenciado Prieto en su real nom
bre; que los traidores eran acabados y los que lo fuesen lo habían
de pagar. Por esta sola pregunta, ya que el preso había visitado la
casa de Monzón y había declarado en la visita, lo condenaron a
doscientos azotes, que le aplicaron, y a destierro perpetuo del rei
no. En cambio favorece a todos los que se hallaran en la prisión
de su tío.
Pide castigo para el licenciado Pérez de Salazar y se les haga
justicia a ellos que en el Peiú y aquí tánto han sufrido por Su Ma
REAL AUDIENCIA 359
jestad. La afrenta que le han hecho la ha publicado el secretario
Velásquez por todo ese reino y el del Perú para humillarlo, siendo
éste uno de los más culpables en la prisión de su tío. Incluye un
traslado fiel de las cartas que escribió el licenciado Salazar 0),
En la primera se queja del licenciado Orozco, y dice que ex
traña el que le haya mandado decir que no es juez de su causa.
Que le había dado cincuenta y siete días para contestar a sus des
cargos, y que no lo piensa hacer porque no ha cometido ningún
delito. Que seguirá pidiendo justicia, pues Su Majestad la facilita
a todos sus súbditos. Que recoja todos los memoriales, avisos, pa
peles y billetes que reciba, pues ellos ayudarán a aclarar la verdad.
Por lo que sucedió con el capitán Jorge Prieto por las peticiones
que presentó en defensa de la justicia y por la prisión del portero
de la audiencia, Agapito Velásquez de Porras, «el hombre más im
portante para cosas presentes y pasadas,» muchas personas han
roto sus papeles y memoriales, pues dicen que si asi han de hacer
justicia, para qué pedirla. Que si cree más en los embustes de
Orozco y sus parientes, los saque a quemar y regale sus haciendas,
pues todo lo sufrirán por haber descubierto los robos y delitos que
se cometían. Que un criado de Su Majestad, en conversación con
sus carceleros, dijo que los letrados se llamaban en la corte «cata
Riberas» y «que Casalla estaba tenido por buen cristiano, y le que
maron por luterano,» esto lo tuvieron por dicho contra Orozco y
Zorrilla, y le mandaron dar doscientos azotes. Orozco se sirve
de testigos falsos, etc. Que él no tiene porqué hacer descargos,
pues no hizo más que acudir a la voz del rey, etc. Que Oroz
co dijo que la prisión de su tío era buena, aunque no fuese sino
para estorbar que se hiciesen más visitas en Indias, etc. Que si el
presidente, el arzobispo y los oidores son caballeros, tampoco
ellos carecen de hidalguía, etc. Que por parte de los visitados se
puso libelo infamatorio en casa de «doña María de Orrego, dicien
do que el visitadores.......... , hijo de un boticario ensambeni
tado y nieto de un cardador, etc.» Que su tío ni es hereje, ni es
traidor, etc. Que el arzobispo no les ha querido dar confesión, ni
a su tío, ni a los demás presos.
A un predicador que en la cuaresma pasada principió a con
fesarlo, lo desterró el arzobispo por esto y por otras acusaciones.
«En nombre de Su Majestad nos oirá vuesa merced, etc.» Pide
mientras lo juzgan que le dé su posada por cárcel. Besa las manos
de «mi señora doña Juana,» etc. Fechada en el calabozo el mar
tes 2i de agosto de 1582.
El 19 de agosto remitió al licenciado Salazar dos pliegos y
otros dos el 21. El uno con la acusación que le puso Orozco y la
respuesta; el otro en que estaban escritos las octavas motivos de su
prisión. El 22 le escribió un billete «sobre echar mano de (ifiin-
(1) Ea el legajo hay cuatro ejemplares de la carta de Luis
Monzón, dos de ellos acompañados de las copias de las que dirigió
el licenciado Salazar.
360 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
eligible) guarda contra mí y díchome palabras feas y desvergonza
das.» Otra le escribió el 23 diciéndole que mírase por su vida y la
de su tío. Que ni da ni piensa dar petición, ni hacer descargo, pero
que no obstante las amenazas de azotes y desacatos, no dejará de
pedir con libertad cada uno su justicia y él el primero, etc., etc.
Este traslado se sacó el 24 de marzo de 1583.
178— 1583. Santafé, i.° de abril. El licenciado Peralta a la
sacra católica íeal majestad el rey don Felipe nuestro señor, en
su real consejo de Indias.
Estaba en Cartagena aguardando la llegada de la flota para ir
a cumplir su comisión cuando el licenciado Prieto de Orellana le
entregó el nombramiento hecho por Vuestra Majestad para oidor
del Nuevo Reino, y como se rumoraba que en la tierra había algún
desasosiego, y que venía solo el licenciado Salazar, no se excusó
de venir a servir a Su Majestad.
Cuando vio que la tierra estaba sosegada, quiso bajar para se
guir su viaje, lo que no le permitieron ni la audiencia ni el visita
dor, lo que procuró para ir a defenderse de los agravios e injusti
cias notoiios que le hacían los oidores de Quito. Allá ha sido inju
riado, etc., etc. (Siguen las quejas por las injusticias cometidas
contra él en aquella audiencia). Incluye el traslado simple de los
dichos de los testigos y memorial de una querella en lo criminal.
Pide justicia contra los oidores de Quito, Ortegón, Venegasy
Francisco de Anuncibay y otras personas, por injusticias, etc., co
metidas contra é¡. Núñez de Bonilla y su mujer suministraron ve
neno al doctor Hinojosa y le mataron, y se casaron después de
haber vivido amancebados mucho tiempo. Estuvo como fiscal de
la audiencia, y por haber cumplido con su deber le privaron de su
oficio y le echaron de la tierra. Pide a Su Majestad que mande un
visitador a Quito para que haga justicia.
El crimen que le imputaban a don Gaspar de Peralta era
nada menos que haber dado muerte a Diego Montañero Jaramillo
y a su esposa (de don Gaspar) doña Leonor de Mena, por haberlos
encontrado acostados juntos. Según el decir de los testigos, el he
cho del asesinato fue cierto, mas en lo que no todos están de
acuerdo es que haya habido adulterio.
179— 1583. Abril 5 Relación de lo que ha pasado en este Nue
vo Reino de Granada antes y después de la visita.
Cuando el licenciado Mora vino a la visita halló muchas com
petencias y gran desorden. Al relator Lope de Rioja lo compelió a
que no se sentara en la iglesia junto a los oidores, y lo mandó a Es
paña a que trajese su mujer. Las grandes competencias con el fiscal
Alonso de la Torre, le privó de sucficio. El relatorse fue para Espa
ña con M'guel Enríquez y otros condenados por la audiencia. Fue
ron tantas las quejas que dieron, que Su Majestad mandó a Monzón
a que hiciera la visita. El relator se vino en compañía de Monzón,
refiriéndole cuanto sabía en contra de los oidores. En Cartagena se
encontraron con el fiscal y con otros muchos que allí estaban.
Desde entonces principiaron a decir que algunos serían suspendí-
Bodas de plata de la Academia de Historia.
Sesión pública del día 11 de mayo.
REAL AUDIENCIA 361
dos de sus oficios. El visitador en su camino venía tomando decla
raciones a cuantos se le acercaban. Al llegar a Santafé no hizo caso
del recibimiento que la audiencia le tenía aparejado, y se fue a po
sar en el repartimiento de Bogotá, en casa del capitán Olalla, y al
llegar a Santafé, posó en San Francisco. Le hicieron fiestas de toros
y juegos de cañas. «Estando en las casas reales el visitador, arzo
bispo y presidente, entrando el licenciado Mora, aunque fue bien
recibido de los demás, [el visitador no se quiso quitar la gorra, y
se salió corrido y se fue a su casa.>
Don Fernando, que es ya muerto, casó con doña Susana de
Castro, hija de Olalla, y hubo fiestas en la ciudad. La visita prosi
guió con más rigor por temor de que escribieran a Su Majestad cómo
se hizo el matrimonio.
Hubo muchas quejas de los encomenderos porque don Diego
de Torres predicaba libertad a los indios. Hubo discusiones en la
audiencia porque el visitador lo defendía. Don Diego tenia convo
cados a los indios, y lo apresaron. Como no querían pag >r demoras,
don Diego dijo que lo soltaran, que él se las haría pagar, y le die
ron libertad bajo fianza.
El fiscal Orozco denunció al visitador porque había introdu
cido muchas mercaderías sin pagar derechos.
Monzón prendió y suspendió de oficio al licenciado Mora sin
darle cargos, e hizo lo mismo con Cetina y Mesa, y los metió a la
cárcel.
El doctor Mesa mató a Ríos por haberle infamado gravemen
te. Monzón, con promesas de libertad, le hizo escribir libelos in
famantes. Al fin la audiencia lo hizo degollar, aunque estaba preso
por el visitador «y por mayor delito.»
La audiencia soltó al licenciado Mora, quien siguió para Es
paña.
El visitador despachó a don Diego para que fuese en su segui
miento, pero la audiencia lo mandó cogerá orillas del río.
El visitador suspendió en su oficio a Armendáriz sin darle
cargos. Después dijo que lo había hecho porque había contribuido
a marcar el oro sin pagar los quintos.
Habrá un año que estando un día con el licenciado Salazar,
les dijo Monzón «que le había levantado aquel testimonio al pre
sidente.»
La audiencia no lo dio por suspendido.
El visitador, un día de fiesta, mandó comparecer a los vecinos
para la una de la tarde, en su casa. La audiencia mandó pregonar
que ese mismo día, a la misma hora, estuviesen en las casas reales.
El visitador y la audiencia no pudieron avenirse, y el presidente se
dio por suspendido.
Monzón decía que Diego de Ospina había sido llamado so co
lor de capitán del sello para impedir la visita.
Don Diego rompió la cárcel y se dijo que el visitador lo había
sacado.
Fueron hallados ciertos billetes en que se decía que en Tur-
mequé había junta de gentes. Se mandó a Orozco para que prac
362 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
ticara una visita allá, y Monzón dijo que había de suspender toda
la audiencia. Esta dio provisión para que el licenciado Orozco lo
prendiese, y éste se resistió y hubo heridos. Lo trajeron por fuerza
a las casas reales y le dieron tres aposentos por cárcel, sin prisio
nes, con dos hombres de guarda, durante once meses, privado de
comunicación.
El 25 de agosto llegó la nueva audiencia. El doctor Prieto
puso a Monzón en libertad, y se siguieron todos los procesos que
había contra los presos. Se convino en que el fiscal conociese en
el asunto del alzamiento, y que si hallaba traición pasase a la au
diencia. Prieto principió a prender las gentes más granadas del
reino echándolos con prisiones a la cárcel pública. Don Diego se
presentó y le dio por cárcel las casas del cabildo, sin prisiones.
Se principió a murmurar que la causa de Monzón era la más
favorecida, y las gentes no querían asegurar de sus descargos a los
oidores, que se quejaban de que no se les quería hacer justicia.
Prieto mandó a un su yerno con seis pesos de salario para que
fuera a Quito a suspender de su oficio al licenciado Anuncibay y
para que lo trajera preso.
Se recibió la cédula que mandaba prender a Zorrilla y a Oroz
co, que se les confiscaran sus bienes y los mandaran presos a Es
paña con los demás culpables de la prisión del visitador.
Desde que principiaron las visitas el reino está destruido
«porque la tierra es muy corta y no hay mercader que quiera con
tratar sino que unos se persiguen a otros.» Están suspendidos en la
ciudad don Lope y los licenciados Mora, Cetina, Zorrilla, Anunci
bay y Orozco,» y va para cuatro años que no se les acaba de tomar
residencia, gastándose las vidas y haciendas y muchos que les tie
nen odio por haberlos juzgado vengándose de ellos.» Conviene
que Su Majestad mande que se abrevien las visitas (1).
180—1583. Santafé, 25 de abril. De la audiencia de Santafé a
la católica real majestad el rey (borrado) de Indias.
Murió Diego de Partearroyo, vecino de Tunja, encomendero
del repartimiento de Boyacá, que está tasado en trescientos pesos
trescientas treinta y cuatro mantas de algodón y otras mantas de
lana y menudencias, que todo valdrá mil pesos.
Deja varios hijos naturales. Don Diego pretendió que le suce
diera el mayor, Miguel, conforme a una cédula por la que Su Ma
jestad manda que a falta de hijos legítimos, los naturales, aun
cuando sean mestizos, puedan heredar las encomiendas conforme
al valor de los indios. Creen que los Partearroyos darían seis mil
pesos por la encomienda.
Si se aplica la cédula, aunque son pocos los hijos naturales, se
podrían sacar unos quince o veinte mil pesos. Esto no tendría in
conveniente, sobre todo si se reducen los indios a población y se
les pone persona que los administre.
(1) Este informe parece escrito por Francisco Guillén Chaparro.
REAL AUDIENCIA 363
Hay que hacer castigo, con demostración, en Diego de To
rres, y en el favor que el visitador le ha prestado en ese negocio,
porque los mestizos han levantado muchísimo sus pensamientos y
hay que ponerlos en su punto.
Están resueltos a dar el repartimiento a Miguel de Partearro-
yo, sacándole lo más que puedan, que si Su Majestad otra cosa re
suelve, le devolverán los dineros.
Por muerte de don Francisco Adame ha vacado el deanato, y
lo pretende el arcediano licenciado Clavijo. Parece que todas las
culpas que el licenciado Monzón atribuyó al arzobispo fueron del
deán, que es tan codicioso, que por sacar oro a los indios, es capaz
de cometer cualquier exceso o crueldad (i), «como que él le apo
ya por el temor y respeto que le tiene por lo soberbio, ambicioso
y atrevido.» El arzobispo es piadosísimo, en tanto extremo, que es
vicio (2).
Estos prebendados estaban tan atrevidos, que ha habido que
andar con mucha maña para llamarlos al respeto que deben a la
audiencia, «y éste particularmente, so color de comisario de la in
quisición.» Para el deanato debe escoger Su Majestad persona de
su mucha satisfacción, porque es de mucha honra, y el oficio vale
más de dos mil pesos, etc., etc.
Firman el licenciado de Salazar, el licenciado Peralta y don
Francisco Guillén Chaparro.
181—1583. Santafé, 13 de mayo. El licenciado Prieto, a la ca
tólica real majestad el rey don Felipe, nuestro señor, en sus rea
les manos.
Hay paz y quietud en el reino y mucha lealtad en el servicio
de Su Majestad. Las dificultades sólo existían entre la audiencia y
el visitador, a quien apresaron y le confiscaron sus bienes. De este
procedimiento han apelado el mariscal del reino, el capitán Anto
nio de Berrio, el tesorero Gabriel de Limpias, Juan de Guzmán e
Iñigo de Aranza, pidiendo se juzgue en justicia al visitador y se le
deje en libertad de usar desu misión para que se cumplan los man
datos de Su Majestad. Desde Cartagena recibió con un mensajero es
pecial una carta de los susodichos, comunicándole que podía entrar
libremente a Santafé y cumplir en paz su misión, etc., etc. Apenas
llegó, le fueron a visitar y le llevaron a don Diego, acusado como
traidor por la audieucia. Lo remite por esa misma flota para que
se presente ante Su Majestad. También manda preso al mestizo
Juan Lanchero, también acusado de rebelión y que andaba con su
gente por temor a los oidores. Todos los ya nombrados son leales
servidores de Su Majestad y merecen mercedes y gracias, etc., etc.,
pues por Su Majestad se han puesto a todo riesgo con la antigua
audiencia y con la actual. Iñigo de Aranza va en esa flota a infor-
(1) Dice al margen: <Se pasa en quien está proveído el deanato.>
(2) Dice al margen: <En 20 de marzo de 1580 se presentó para este
deanato al doctor Calderón, mastrescuela de la misma iglesia.*
364 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
mar a Su Majestad como antiguo en la tierra y de mucha experien
cia. Hace gran elogio de su persona y lo recomienda como mere
cedor de que lo emplee en su real servicio, etc., etc.
Esta carta va duplicada.
La acompaña una nota al presidente del real consejo. Le
escribe reseivadamente para mostrarle lo que ha tenido que disimu
lar para no entraren desavenencias con la audiencia y poder cum
plir los mandatos de Su Majestad.
El licenciado Salazar ha entrado en una arrogancia como
entiende no la hay igual de mar a mar.
Aun cuando trae cédula de Su Majestad de ocupar en los ac
tos públicos el mejor lugar después del presidente, por ser el oidor
más antiguo y estar en las casas reales, ha tenido que dejárselo a
Salazar para evitar discordias. Entró Salazar diciendo que la visita
no se entendía con él, asi como la de Monzón no se entendía con
Zorrilla y Orozco, porque vinieron juntos, y que si se quedaba un
año o año y medio, iría, si fuere preciso, a pedir otro visitador a
Su Majestad. Desde que llegó se puso del lado del licenciado Zo
rrilla contra Monzón, como si él fuera el agraviado. Ha favorecido
a los que encarcelaron al visitador, y las primeras comisiones que
ha dado han sido para un alguacil y otros sujetos que habían sido
sus guardas. <A un sobrino, o mejor dicho, hijo de Monzón,* que
estaba preso, lo condenó a vergüenza pública y ciertos años de
galeras, porque presentó una provisión. La audiencia dice que ha
de perseguir a los que estuvieron al lado de Monzón y acariciar a
los que estuvieron con ella.
A Pedro de Salazar, hombre honrado, lo tuvieron quince me
ses preso, y le dieron recio tormento. El licenciado Salazar lo sacó
a visita y le hizo dar doscientos azotes, en la sala, en presencia de
los que allí estaban. Ocho o diez días después hizo lo mismo con
don Diego de Torres, que va en esa flota.
Al alguacil mayor de la ciudad, Pedro Suárez Farfán, que fa
voreció la audiencia hasta darle trescientos pesos para que se fuese
contra Monzón, porque al llegar Prieto se separó de Zorrilla, le
resucitó don Lope un proceso viejo.
Al tesorero Gabriel de Limpias, por haber desaprobado lo que
hacían contra Monzón, le hicieron lo mismo, y maltrataron a un
criado suyo, estando perdonado de la parte.
A Albarracín, hombre honrado y con muchos hijos, por un
negocio insignificante, ya que no estaba de parte de ellos, lo con
denaron a azotes y galeras, y há más de cuatro meses que lo tienen
preso.
A Iñigo de Aranza, «el portador de ésta,» virtuoso, bien en
tendido y buen servidor, porque no ha empleado su habilidad en.
decir mal de Monzón, lo tienen tan perseguido, que ha tenido que
huir a España a dar cuenta a Su Majestad de lo que pasa en el
reino. Su Majestad debe darle crédito porque es «hombre muy li
bre y muy cristiano y que entiende todas las cosas, etc., etc.»
Tiene preso al Secretario Francisco Velásquez y a un su her
mano, porque siendo secretario «en un negocio ordenaba las peti
REAL AUDIENCIA 365
ciones contra’él, y sobre todo hubo varias cuchilladas; habíalo he
cho otras tres veces en tiempo de Monzón.»
Sigue procediendo en la visita y espera dar los cargos para la
San Juan, etc., etc.
182—1583. Cartagena, 30 de mayo. El licenciado Monzón a la
católica real majestad el rey nuestro señor, en su real consejo de
Indias.
Ya estará informado Su Majestad de las persecuciones que ha
sufrido por parte de la audiencia y de los visitados.
Vuelve a acusar al arzobispo de ejercitar crueldades contra los
indios para sacar el oro de los santuarios sin pagar los quintos y
por haber proveído jueces contra los vasallos de Su Majestad con
grandes salarios; por haber usurpado el patronazgo real proveyen
do en personas sin letras, ni méritos por codicia. Porque entendió
en esto lo excomulgó, y así lo tuvo durante dos meses. Estuvo ave
riguando por el hurto hecho a Su Majestad en más de cien mil bu
las, por cuy<» motivo decretaron su prisión, pretextando que quería
alzarse con el reino, «no pudiendo alzai los pies del suelo.» Lo tra
taron villanamente, etc. Esta persecución la concertaron desde que
él llegó, y el principal instrumento fue el arzobispo, «hallándose en
mi prisión con sus negros y clérigos y ordenantes dando para ella
toda la ayuda posible.»
En su prisión se hallaron todos los visitados y residenciados y
los que han tomado grandes sumas de oro a Su Majestad. Pide jus
ticia. Prieto ha hecho perdón general de todo y ha proporcionado
demasiado favor, pero conociendo la maldad empleada contra él
no ha hecho justicia. Iba a pedirle a Su Majestad, pero ha tenido
noticia de la muerte de don Martín Emíquez, virrey del Perú, y
cree que sea allí necesaria su presencia, así es que seguirá para
Lima dentro de dos meses. Hace veinticuatro años que sirve a Su
Majestad.
Sólo pide el castigo de los culpables para el buen gobierno de
esas partes. No pide otra merced, no obstante lo que sufrió en un
año de prisión, y que le mataron un hijo y le robaron más de diez
mil ducados. A una hija suya le dijeron que era muerto, y se casó
con un perdido.
Nada ha hecho el nuevo visitador ni con el doctor Lope de
Armendáriz, el peor delincuente de todo lo acontecido, ni con su
hijo, que el día de su prisión se le arrojó tres veces contra él, puñal
en mano, y lo han enviado suelto; ni contra el portugués Pedro de
Benavides, que se halló en su prisión y fue testigo falso; ni contra
Diego de Ospina, que trajo la gente de guerra, etc., etc.
Entregó la visita y provisiones reales al licenciado Prieto por
mandado de Su Majestad. Ya tenía hechos más de dos mil doscien
tos cargos al presidente y oidores, y no tenía más por no haber te
nido libertad y que en la cárcel uo le fue permitido seguir. Ahí
parará todo por el temor que a Prieto inspira Salazar, quien ha to
mado el partido de la audiencia. Por la misma razón dejará de pe
dir justicia la parte agraviada, etc.
366 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
Los que tienen cargos se resisten a la visita. Allí no se ha to
mado más que la que los visitados le tomaron a él. Si Su Majestad,
a petición de los visitados, manda tomar visita al visitador, no
habrá quien vuelva a aceptar semejante puesto, envista de lo que a
él le ha pasado. Hace treinta y ocho años que sirve a Su Majestad;
veinticuatro de ellos en Indias, sin que se le pueda imputar cosa
fea. Ha procurado el servicio de Su Majestad, del cual casi todos
abusan por estar en tierras tan remotas.
El licenciado Prieto lo visitó sin tener para ello poder ni fa
cultad de Vuestra Majestad, y le hizo los cargos por los informes
que habían hecho contra su visitador sus visitados, que en su con
tra gastaron muchos pesos de oro y presentaron testigos falsos,
todo ello para encubrir sus delitos, etc.
Conviene que Su Majestad provea de visorrey para evitar la
división en el gobierno y sentar la autoridad.
Se debe mandar un visitador a los prelados, pues hacen mu
chísimos agravios a las gentes, etc., y cometen grandes robos en la
provisión de las doctrinas, en limosnas, etc., etc.
Merece especial castigo el licenciado Orozco, «que para encu
brir sus delitos y deshonestidades» dio orden para todo y procuró
testigos falsos. En otra parte «que no fuera el Nuevo Reino, que es
la tierra más llana y pacífica,» hubiera hecho lo que hizo, la hu
biera revuelto o lo habrían matado.
Hay un duplicado de esta carta, de la misma fecha con el si
guiente aditamento:
Después de cerrada la anterior vino nueva de la audiencia de
los reyes «de haber entrado un inglés con armada en la provin
cia de Chile; y que con tormenta se había desbaratado Diego
Flórez de Valdés » Dentro de dos días se irá, aunque tenga que
andar trescientas leguas por tierra para servir a Sn Majestad. Es
bienquisto por los indios, y será por ellos bien recibido, pues
saben lo que ha sufrido por hacer justicia, etc., etc.
183—1583. Santafé a 14 de junio. La real audiencia del Nuevo
Reino a la católica real majestad el rey nuestro señor, en el real
consejo de Indias.
Hay mucho que hacer en la tierra, pues como es tan nueva y
anda tan desordenada, está mal avenida. Su Majestad proveyó
como regidor de tierra caliente, al capitán Francisco de Alba «mal
acondicionado y vengativo.» Ha tenido muchos desagrados en
esa tierra, y principalmente con el capitán Diego de Ospina y sus
deudos y amigos con quienes vive en querellas continuas. De Ma
riquita les piden que apliquen las leyes que prohiben tener oficio
de corregidor, donde antes lo hayan sido, si no han rendido resi
dencia. No las han ejecutado por respeto a Su Majestad, que lo
nombró.
En vista de la pasión que tiene contra Diego de Ospina, no
obstante las amonestaciones que se le han hecho, le han mandado
que se abstenga de conocer en negocios criminales contra Ospina,
para evitar que se revolucione la tierra.
REAL AUDIENCIA 367
Acaba de levantar una información contra él, con todos los
que le tenían odio y envidia, de que resultó en sustancia que Os
pina era tan temido y respetado en aquella tierra, que le llamaban
el rey chico de Granada. Dice que lo ha de mandar al real conse
jo. La audiencia vio la información. Se podrían hacer las averigua
ciones y aplicar el castigo, pero esto tendría el inconveniente de
alborotar la tierra. Mandan traspaso de todo a Vuestra Majestad
para que resuelva.
Firman: El licenciado Pérez de Salazar. El licenciado Peralta,
Don Francisco Guillén Chaparro,
184—1583. Santafé 17 de agosto. El licenciado Prieto a la ca
tólica real majestad del rey don Felipe, nuestro señor, en su real
consejo de las Indias. En manos de su secretario, Juan de Le-
desma.
La tierra está muy quieta y pacifica.
Antes del San Juan dio al doctor Lope y a los licenciados
Anuncibay y Cetina los cargos que había contra ellos, que eran
más de mil cien. En la próxima flota irán los que resulten contra
Zorrilla y Orozco.
La tierra necesita de reformación. Los indios han sido muy
fatigados y vejados, porque hace diez y siete años que no se visi
tan, desde que lo hizo el oidor Villafañe y ordenó lo que se había
de hacer en los repartimientos.
Ordenó que en cada repartimiento los indios sembrasen tantas
hanegas de trigo, cebada y maíz, y que el encomendero les diera
los bueyes, arados y demás necesarios, y media anega de maíz
para cada veinticinco indios por día para su sustento, durante la
siembra, la desyerba y la cosecha. Actualmente los encomenderos
los obligan a sembrar cuanto quieren sin darles ninguna ayuda, y
además les hacen p3gar la demandas en mantas y oro.
Se sirven de los indios para pastores, para arrieros, etc. Mu
chos tienen ocupados de veinticinco a treinta de estos infelices, y
con frecuencia no les dan de comer. Según la tasa, cada indio chon-
tal debe dar cuatro mantas. Son mal tratados por los españoles y
por sus caciques. Es preciso suprimir las labores que les obligan a
hacer de balde y aumentar la demora. Se puede dejar a los enco
menderos los indios necesarios para pastores y otras labores con la
condición de que les paguen sus salarios.
Las tierras tomados los contornos de sus pueblos, sin que les
dejen espacio ni para pacer un caballo. Sólo les queda una huerta
para sembrar turma y maíz para su sustento, y si no la cuidan, se
las destruyen los caballos y animales de los españoles.
Hay que devolver a los indios los términos que tenían para
que puedan sembrar sus cosechas de año, para tener sus ganados
y para que puedan hacer una cachaira en comunidad para ayudar
a ¡os pobres a pagar las demoras. Está tratando de hacer estas re
formas.
Se ven muchos iudios sin bautizar y amancebados a causa de
que les cobran esos sacramentos. Conviene que Su Majestad man
368 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
de cédula al prelado para que ponga orden, pues poco se ocupa de
ello.
Hay cédula de Su Majestad en que ordena que los oidores
hagan todos los años las visitas, cosa que no se ha logrado. Su
Majestad debe mandar una cédula en que refiera lo expuesto y
obligue a los oidores a que cada año nombren un visitador, y a los
oficiales reales que no les paguen sus salarios hasta que no den
cuenta de la visita hecha y de que han cumplido las órdenes de
Su Majestad (i).
También debe imponerse una pena al presidente y oidores
cada año que dejen de nombrar visitador.
Es muy difícil poner orden en las tierras calientes, pues casi
todas son de minas, y han acabado con los indios, que no queda
ni uno por cada doce que antes habla.
Hay algunos repartimientos en cabeza de Su Majestad, que
nada le producen. Están en manos de administradores que son los
que se aprovechan de sus productos. El de la Palma, que estaba
en cabeza de Su Majestad, lo dio la audiencia a un receptor de
número, con la condición de que dejase la receptoría para dispo
ner de ella, y poner el dinero en el arca de las tres llaves. Mostró
la orden de Su Majestad, en que le manda arreglar esos asuntos y
le contestaron que su comisión no impedía lo sobredicho. Por no
entrar en discusión con la audiencia y evitar que el pueblo vea que
hay diferencia entre ellos «que en estas tierras cortas gustan mu
cho de eso,» prefiere consultar el punto con Su Majestad (i).
En Ibagué ha descubierto Joanes del Curo unas minas de oro.
Ha «visto las piedras pasadas de oro.» Debiera Su Majestad man
dar negros para trabajar éstas y otras minas, pues han escaseado
tantos los indios, que apenas alcanzan a sembrar maíz para sosteni
miento de los trabajadores.
El licenciado Juan Prieto, mestizo, desea que Su Majestad lo
ocupe en su real servicio. «Es cristiano, virtuoso y letrado.»
185—1583. Santafé, agosto 25. La audiencia real a la católica
real majestad el rey nuestro señor, en su real consejo de Indias.
De las averiguaciones que está haciendo el licenciado Pedro
Venegas de Cañaveral, oidor de la audiencia de Quito, se ha con
firmado la sospecha que se tenía del levantamiento de los mestizos,
pues los de Anserma habían concertado y tratado de hacer lo mis
mo el propio día del Corpus.
Para la doctrina, buen gobierno y aprovechamiento de los in
dios, se han hecho algunas ordenanzas y se han puesto algunos
alcaldes mayores en sus pueblos.
(Concluirá)
(1) Dice al margen: «Dése esta cédula a la audiencia y envíesele
al fiscal para que la haga notificar a la audiencia y a los oficiales
y que envíe testimonio de la notificación.»
(1) Dice al margen: «Que se dé la cédula que está acordada para
que no se dé reparto ni ciertos indios, y porque éste que se dio a este
receptor se le quite, y envíese esta cédula duplicada, una a la au
sencia y otra al visitador.»
BOGOTÁ EN 1839 369
BOGOTA EN 1839
(Continuación).
Por otra parte, sin el concurso excepcional de los temblores
de tierra, sucede a menudo que los obreros, demoliendo o restau
rando antiguas casas, en las ciu lades de la América española, en
cuentran ya dijes, ya plata labrada, ya especies amonedadas ente
rradas en escondites olvidados y sin indicación de los propietarios
que pueda deducirse de suposiciones. He conocido varias perso
nas que durante mi permanencia en Bogotá han hecho hallazgos
más o menos considerables, semejantes al señor X , y que me lo
han confesado ellos mismos con toda franqueza.
La costumbre que tenían en otro tiempo muchos habitantes
del país en ocultar su dinero dependía de diferentes causas, que se
explican fácilmente: los poseedores de grandes bienes territoriales
que vivían en general con una gran sencillez sostenida por el ale
jamiento o la ignorancia de los goces que piocuran a los ricos los
refinamientos de nuestra civilización europea, acumulaban impro
ductivamente una parte de sus rentas, ya que el genio emprende
dor no h-ibía llevado, como ahora, hasta las comarcas más lejanas
medios cómodos y numerosos de hacer fructificar los capitales co
locándolos en los empréstitos del Estado o confiándolos a la indus
tria privada; ellos enterraban pues sus ahorros o sus riquezas para
ponerlas al abrigo no solamente de ladrones ordinarios, sino tam
bién de las extorsiones tan frecuentes de las bandas armadas du
rante la guerra de la independencia, y de las que siguieron desoués
durante las guerras civiles que desgraciadamente no han cesado en
muchas de las jóvenes repúblicas de América.
Se concibe que en semejantes épocas, cuando la cuchilla del
enemigo hería con golpes tan rápidos y algunas veces sobre fami
lias enteras, muchos de esos tesoros han debido desaparecer con
sus secretos.
La creencia está de tal manera arraigada entre las poblaciones
de la América de que hay numerosos tesoros por descubrir, que se
ven a menudo buscadores de ellos excavar los muros o el suelo de
sus habitaciones, con una persistencia meritoria. Yo mismo he sor
prendido en mi casa a uno de mis criados que operaba diversas
excavaciones en un patio interior, donde, me decía él para justifi
carse, había visto durante la noche volar aquí y allí pequeñas
llamas. En efecto, la imaginación exaltada del pueblo con respecto
a los tesoros lleva a éste a fijarse que de noche los fuegos fatuos se
levantan de los lugares donde aquéllos se encuentran ocultos, como
si el diablo velase allí sobre la plata enterrada. Se me ha contado,
por ejemplo, cien veces, que según una tradición de los indios un
ciervo de oro de grandor natural ha sido, después de la primera
llegada de los españoles en el país, enterrado en una caverna de la
montaña en la cual está recostada la ciudad de Bogotá, y en una
dirección que corresponde casi en línea recta al sitio de la cate-
xvi—24
370 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
dral, y que, siguiendo siempre la tradición, llamas nocturnas revo
lotean de tiempo en tiempo en torno de la cueva misteriosa. Lo
que hay de cierto es que hasta hoy, a pesar de las pescuisas más
minuciosas hechas por una infinidad de creyentes, el famoso ciervo
de oro, si él existe, está tan bien guardado por el demonio a que él
ha sido confiado, que ha quedado hasta el presente inencontrable.
En general, las casas de Bogotá estando construidas sobre
vastos terrenos tienen varios patios. Antes de llegar de la calle al
primero de éstos es necesario generalmente atravesar dos tramos
separados por un vestíbulo, nombrado zaguán, y a cuyos lados se
extienden uno o dos bancos de piedra, donde se sientan los men
digos a esperar que se le distribuyan las limosnas o las pitanzas
que, me complazco en decirlo, les son entregadas con un amplio
espíritu de caridad en muchas casas particulares, al mismo tiempo
que en los establecimientos religiosos. Es sobre todo el sábado
cuando éstos mendigos se riegan en número increíble por la ciudad
y se presentan por cuadrillas a las puertas de las casas, donde algu
nos van a presentar las llagas más repugnantes para excitar bastante
la piedad. En los otros días de la semana es principalmente a la
entrada o sobre las gradas de las iglesias donde tilos petmanecen.
Sobre los muros del vestíbulo de las casas están pintados ya
guirnaldas de flores, ya figuras alegóricas, y lo más a menudo un
San Cristóbal de una talla gigantesca, que tiene el agua hasta la
rodilla y que lleva en una mano al niño Jesús y en la otra el globo
terrestre, con una cruz encima. El primer patio está rodeado de los
principales alojamientos, a los cuales tocan, como en los conven
tos, una o dos galerías superpuestas, según que la casa tenga sola
mente uno o dos pisos. El gusto de estas galerías está justificado
por la gran ventaja que ellas ofrecen en los tiempos de lluvias,
para el servicio interior o para hacer ejercicio a falta de paseos
afuera. El primer patio está alegrado ordinariamente por una éra
de flores arreglada al centro, y los otros patios están consagrados
a todos los trabajos comunes del servicio, o se destinan a encerrar
los caballos y otros animales domésticos, como también muy a me
nudo a recibir depósitos de inmundicias, porque existen muy pocas
casas que tengan cloacas o letrinas, y de ahí se sigue que cuando las
habitaciones no poseen patios interiores, los desperdicios de todo
género son arrojados en la noche a los arroyos de las calles. Estos
arroyos vienen así a ser especies de sucursales de otros focos de
infección que la ciudad tiene ya en los barrancos que la atraviesan
en varios lugares, y que cuando se secan quedan convertidos en
muladares, donde se pudren mezclados los animales muertos y los
objetos más repugnantes.
Felizmente la naturaleza, que parece tomar siempre cuidado
de poner algún remedio al lado del mal, ha dotado al país, como a
casi todas las comarcas de la América del Sur, de un ave bastante
útil, porque hace, por decirlo así, el oficio de encargado del aseo
público, y es el gallinazo, especie de mochuelo o de buitre negro,
de una apariencia siniestra y del grosor de un pequeño pavo, que
BOGOTÁ EN 1839 371
fie nutre exclusivamente de mortecinos, y cuya cantidad es siempre
innumerable en los lugares habitados. Esta ave, como si ella tuvie^
ra conciencia de la utilidad y de la importancia .el servicio que
ella presta, se conmueve y se inquieta poco con la <p oximación
del hombre cuando ella se entrega a sus execrables festines. Es
verdad que su confianza está píen mente justifi ada en que su car*
ne, siendo impura, y su plumaje no siendo bueno para nada no se
le mata jamás y que aun en ciertas localidades las leyes munici
pales le han tomado bajo su protección, imponiendo multas a las
personas que los destruyan. Los gallinazos están la mayor parte
del tiempo perchados en larga fila sobre los techos de las casas,
donde esperando que se les presente alguna presa para devorar,
permanecen con las alas un tanto desplegadas, figurando así seres
fantásticos. He visto algunas veces en el campo, en el momento
en que algum s gallinazos estaban ocupados en picotear el cuerpo
de una bestia mueita, aparecer en medio de ellos otra ave de la
misma forma, pero un poco más gruesa y que tiene encima de la
Cabeza una excrecencia membranosa y de un plumaje brillante mez
clado de colores negro, blanco y rojo. Entonces pasaba un hecho
bastante curioso: todos los gallinazos, a pesar de su extrema vora
cidad, abandonando su presa al recién venido, sin la menor tenta
tiva de resistencia, iban a posarse a cierta distancia, y casi siempre
en círculo, como espectadores respetuosos delante de un amo po
deroso sentado a la mesa. Esta ave, que se llama comúnmente el
rey de los gallinazos, no resulta otro, según M. de Humboldt, que
el saiC'ramptus faba o el buitre real, al cual se domestica fácil
mente cuando está pequeño.
— En las casas de la clase media, donde se conservan aún las
viejas costumbres, el mobiliario de las piezas es de una sencillez
que está en relación con el estado poco avanzado de la industria
en el país; hé aquí de qué se compone comúnmente el de la sala
de recibo: dos mesitas colocadas simétricamente en las extremida
des de la pieza; un canapé cubierto de tela de algodón, o cuyo
asiento es simplemente una piel de buey; sillas y taburetes de ma
dera común, sin tornear, y cuyos asientos y espaldares están guar*
necidos de cuero curtido, elevado con puntillas doradas; dos o
tres espejitos colocados en alto, igual número de guardabrisas col
gadas del cielo raso, y algunas láminas de escaso mérito. En el
cuarto de dormir la cama está cubierta por un pabellón bastante
bien adornado con cortinas de muselina. En las casas donde se
nota más lujo, se encuentran canapés de caoba forrados en un te
jido l egro de crin, y taburetes norteamericanos con asiento de paja.
El armario es un mueble muy raro; acostumbran guardar la ropa
en baúles. Como el suelo de las piezas no es entab’ado sino enla
drillado, lo cubren en todas partes con esteras tejidas por los in
dios; ponen además algunas esteras más finas y de diversos colores
delante de los canapés y de las camas.
—El lugar llamado cocina tiene, por su disposición y por los
utensilios que en él figuran, un carácter singularmente primitivo,
372 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
pero que está en armonía ron la calidad de los platos preparad'>s;
una gran piedra colocada a altura de brazos y que sirve para moler
el cacao, dos o tres piedras en el suelo, entre las cuales se encien
de el fuego y se coloca una olla de h’erro o de barro para hacer
heivir el puchero o cocer otros alimentos, una parrilla y una sar
tén para los asados y los fritos, algunos cántaros, y en fin, una
paila de cobre para hacer l<>s dulces; algunas veces se agrega a
esto una hornilla p-quefta. El agua de beber se guarda en un tina
jón de barro cubierto con una tapa de madera. Tanto la cocina
como los otros cuidados d >mésticos son confiados generalmente a
una mujer. Los p atos más c «múnmente usad >s son los siguientes:
carne cocida con m izorcas de m<íz, p átinos, yucas y otras legum
bre»; un guisado de carnero o de marrano, volatería preparada Je
diferentes maneras; huevos fritos o «n tortilla, todo acompañado
de muchas cebollas y tomates; mota-norra y dulces secos o líqui
dos. Se come muy poco pan; el que hacen en el país lo mezclan
con huevo, lo que le da mal gusto. A'gunos panaderos fran
ceses, recién establecidos en B ’g tá, comienzan a hacer preferir
allí nuestro pan. La bebida, fuera del agua, es la chicha, prepara
da con miel y maíz fermentado. El vino es un licor de lujo, por
costar muy caro en el país, y se bebe tanto menos cuanto es gene
ralmente considerado como nocivo.
—La vajilla es casi siempre de loza inglesa o norteamericana;
las cucharas y tenedores son de quincalla, lo mismo que los cuchi
llos; de plata labrada no se ven, por lo común, sino vasos. El bor
de del mantel que cubre la mesa sirve también a los convidados
para enjugarse la boca y las manos, pues no se usa la servilleta.
En casi tadas las casas las puertas exteriores se cierran durante la
comida; en algunas casas la familia no se reúne alrededor de una
mesa: cada uno come separadamente a horas distintas, y con fre
cuencia poniendo los platos sobre las rodillas. Cuando hablo del
interior de las casas en general, se entiende que es bajo la reserva
de excepciones respecto de algunas familias que han sabido intro
ducir en su modo de vivir una parte de las comodidades y aun del
lujo europeo, y en cuyas casas un francés o un inglés encuentra
hábitos que difieren muy poco de las de la mejor sociedad de su
propio país; pero como no es por las excepciones y por consi-
guente por el lado ficticio de un pueblo, por lo que se le debe
estudiar y pintar, vuelvo a las cosas que son de un orden general
en los usos y costumbres de los habitantes de Bogotá.
—Cuando alguno de los altos funcionarios o de los rico» parti
culares dan comidas de aparato, se esfuerzan tanto más por pare
cer magníficos-cuanto viven con una gran parsimonia en el resto
del año. En tales ocasiones los arreglos principales de la comida
se confían a cocineros extranjeros; pero lo más curioso es que ésta
se divide en dos partes, que son como los dos actos de una come
dia. Después del primer servicio, compuesto de todos los manja
res sustanciales, tales como viandas, legumbres, pasteles grandes y
pequeños, etc., los convidados se levantan y pasan a otra sala para
BOGOTÁ EN 1839 373
entregarse allí a la conversación durante un tiempozmás o menos
largo, mientras que todo se cambia en la mesa en sus menores de
talles Desde que los criados han anunciado que el segundo servi
cio está puesto, cada uno vuelve al asiento que ocupaba antes. El
segundo servicio lo forman los postres, pero se distingue por una
variedad muy considerable, pues respecto de las frutas se pueden
reunir fácilmente en Bogotá todas las que producen los diferentes
climas, desde el más cálido hasta el más frío, y de dulces y confi
turas se proveen en los conventos de religiosas, donde esas golosi
nas son preparadas con cierta habilidad.
—Las principales calles se encuentran en la parte baja de la
ciudad; la más frecuentada es la que lleva el nombre de Calle
Real, donde las tiendas se suceden de ?mbos lados sin interrup
ción, en una longitud equivalente poco más o menos a la de nues
tra calle Vivienne en París. Las tiendas se abren como a las nueve
de la mañana; no tienen ningún lujo interior ni exterior; las más
de ellas no reciben luz sino por la puerta, y las mercancías de
toda especie, aun las más distintas, se acumulan allí, porque es
raro que un comerciante venda una sola especialidad.
—Entre las doce y la una, las tiendas se cierran para no vol
verse a abrir sino a las tres; este intervalo se consagra en parte a
la comida y en parte a la siesta.
—Como en el país nadie tiene la preocupación de que los ne
gocios rebajen al hombre, algunos de los que se ocupan en el
comercio desempeñan al mismo tiempo empleos públicos y
representan importantes papeles políticos; así, entre otros ejem
plos, conocí en 1830 al general Eusebio Burrero, hombre de un
mérito y de una honorabilidad incontestables, que había sido sucesi
vamente miembro y presidente del Congreso, ministro de relaciones
exteriores, y que, el día después de aquel en que hizo su dimisión
de estas últimas funciones, vendía telas en su tienda, midiéndolas
él mismo con la vara. Otro rasgo de sencillez de parte de los
miembros del gobierno: a principios de 1829, mientras que Bolívar
estaba en el sur del país a la cabeza de una expedición contra el
Perú, llegó a Bog tá Mr. Harrison, en calidad de enviado ex
traordinario de los Estados Unidos, y los ministros colombianos le
dieron en el palacio de la presidencia un banquete, al que asistí.
Había observado duraute la cernida que el ministro de hacienda
estaba ausente, cuando uno de mis vecinos de mesa me mostró a
su excelencia que se asomaba de vez en cuando a una de las puer
tas del comedor, y desde allí disponía todo lo relativo al servicio,
como un oficial de mesa; en el intervalo durante el cual los con
vidados habían pasado, según la costumbre, a una sala para em
pezar allí el servicio de ios postre*, me di el placer de ir a verle
no sólo dirigir los criados, sino también desempeñar una parte de
la tarea, ayudándoles a disponer los platos sobre la mese Más tar
de tuve acasión de observar en otros banquetes dados en palacio
que, en tales ocasiones, el ministro de hacienda se complacía en
cambiarse en oficial de boca, y le vi algunas veces»yendo, dos o
374 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
tres días antes de esos convites, a escoger él mismo y comprar las
provisiones necesarias.
—A ciertas horas del día, algunas tiendas se convierten en lu
gares de reunión no solamente para los ociosos, sino tamb én para
muchos de f<»s principales personajes de la ciudad y del estado,
que platican familiarmente fumando su cigarro, los unos sentados
Sobre el mostrador y los otros en pie. Se entiende que estas re
uniones, lejos de atraer a los comoradores, los retraen. Así es que
los comerciantes que estiman más las utilidades que el honor de
hacer de sus tiendas círculos de conversación, tienen cuidado de
poner sobre su puerta un cartel con estas palabras: Aquí no se ad
mite tertulia.
—Hasta 1840, época en que salí de Bogotá, todas las tiendas,
fuera de las de comestibles y bebidas, conocidas con el nombre de
pulperías, se cenaban pocos m mentos antes de ponerse el sol;
entonces cada uno se iba a su casa, y las calles se quedaban de
siertas y silenciosas; porque además de la ausencia casi total de
gentes de a pie, no se oía jamás el ruido de ninguna especie de
coche, por la sencilla razón de que los que había en la ciudai no
pasaban de cuatro o cinco; conocí los que siguen: una grande y
antigua carroza, que hacía parte del mobiliario del arzobispado, y
no salía de la cochera sino en circunstancias solemnes; una caleza
que hdbían regalado a Bolívar, pero de que éste no hacía uso; y
en fin, un lando que el cónsul general de Inglaterra había traído
de Europa, y que conducía por lo general él mismo por las calles
bajas de la ciudad. En cuanto a carretas, no las había absoluta
mente. Apenas si se veían algunas en las haciendas de la Sabana.
—Al anochecer, la vida exterior era bien poco animadaen Bo
gotá, pues no había en la ciudad ningún restaurante, café ni esta
blecimiento público de recreo que pudiese servir de lugar de re
unión, como en nuestras grandes ciudades de Europa; pero en
muchas casas no faltaban tertulias de familia y de amigos; éstas se
distinguían por la más extremada sencillez. Mientras que a la luz
de una o dos velas la juveatud bailaba al compás de una guitarra
o de una arpa, las personas de mayor edad, hombres y mujeres,
fumaban conversando o jugando a los naipes, y sobre todo a jue
gos de azar, por los que los hombres tienen pasión y arriesgan
frecuentemente grandes sumas. Durante la tertulia el chocolate
circulaba como el té entre nosotros.
— Por la noche sólo se alumbraban tres o cuatro calles de la ciu
dad, y esto muy imperfectamente, pues en la Calle Real no se conta
ban sino seis faroles, cada uno con una triste vela de sebo. Por con
secuencia de esta oscuridad, casi completa, los habitantes de Bogo
tá acostumbraban salir de noche con linternas o hacerse acompañar
por un criado que la llevaba; esta precaución era indispensable
porque las calles estaban muy mal empedradas, y la negligencia
de los agentes de la policía era tal, que en muchos puntos dejaban
abiertos los hoyos practicados para la limpia y arreglo de los acue
ductos: podiía citar muchas personas conocidas que, como me su
UNA CARTA HISTÓRICA 375
cedió a mí, cayeron en esos hoyos y se hirieron más o menos
gravemente, por haber olvidado salir con linterna.
—Algunos guardias llamados serenos estaban encargados de velar
de noche por la tranquilidad de la ciudad, y especialmente por la
seguridad de los almacenes; pero este servicio se hacía muy mal,
pues oí hablar muchas veces de fracturas y de robos considerables
efectuados en ricas tiendas de la Calle Real, donde los serenos es
taban obligados a ejercer una vigilancia más activa
(Continuará}.
UNA CARTA HISTORICA (1)
Les primeros trabajos sobre la independencia de Cuba fueron hechos
por Guatemala y la Gran Colombia.
Maracaibo, noviembre 21 de 1823
Señor doctor don Pedro Gual—Bogotá.
Mi estimado amigo:
Acabo de llegar a este país; y el principal objeto de mi veni
da ha sido ver este puerto, y anunciar a usted una especie de di
putación de la isla de Cuba, compuesta de los señores Arago, Az-
naga, Betancourt y Castillo, que a nombre de los jóvenes cubanos
vienen a pedir protección a la república, y suplican los libre del
yugo godo. Los acompaña también un joven residente en la Haba
na: éste se llama Miralla, quien por su talento y viveza, tiene un
gran influjo en aquella ciudad.
El negociado ha tomado origen de Filadelfia, entre Salazar,
el general don Manuel José Arce y yo. Hablando del castillo de
San Juan de Ulúa, se me ofreció decir que el único modo de ren
dirlo era conquistar la isla de Cuba y fijar allí el nuevo sistema de
independencia, aprovechándonos del gran partido que se ha for
mado a favor nuestro, desde dos años a esta parte. La idea gustó
mucho al general Arce, quien contestó que tenía listos, en San Sal
vador, los cuatro mil hombres que componían el ejército que él
mandó y levantó contra las tropas de Itrubide; que sólo le faltaban
dinero y algunos oficiales de artillería para realizar la expedición;
3ue para este objeto se podría conseguir en Méjico millón y medio
e pesos, pues acababa el nuevo gobierno de efectuar en Londres
un empréstito de veintidós millones de pesos, por medio de la casa
Mignoy y Echeverría, de Veracruz.
Salazar, entonces, nos dijo, que la república podría también
cooperar a la conquista de Cuba, porque calculaba que las plazas
de Maracaibo y Puerto Cabello quedarían evacuadas en todo no-
(1) De Méjico nos ha enviado este interesante documento el dis-
inguido diplomático argentino señor don Eduardo Labougle.
376 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
viembre; y que sería muy útil a la república enviar fuera de su te
rritorio parte de la mucha tropa que le sobraría; que mientras
más fuerzas presentásemos, menos resistencia harían los espartóles,
y mayor estímulo tendría el fuertísimo partido de cubanos inde
pendientes.
Después de una larga discusión rosolvimos: que el electo
presidente de Guatemala, el general Arce, iría a tomar posesión
de su empleo, pasando por la ciudad de Méjico, conferenciando
con sus jefes, y proporcionándose el dinero necesario para alistar
a cuatro o cinco mil hombres. Que los cubanos y habaneros que se
hallaban en los Estados Unidos promoviendo la independencia
y buscando inútilmente auxilio en esos helados países, se pusieran
en camino para Santafé de Bogotá, con carta de recomendación
para usted.
El general Arce salió de Nueva York para Tampico el 18 del
pasado; yo debí irlo acompañando; pero como también salía una
goleta que venía a cargar cacao aquí, para seguir iumediatamente al
puerto de Alvarado, me suplicó el general viniera a esta plaza, a
ti mar razón de los < ficiales útiles que podría haber, y examinar el
aspecto del país y espíritu del pueblo; he llegado aquí con bastante
dificultad, y pienso salir dentro de cuatro o cinco días. No me voy
tan contento ni satisfecho como esperaba, porque esto está mucho
más atrasado de lo que me imaginaba; no calculaba que fuese
tánta la escasez de hombres verdaderamente útiles y patriotas. Es
probable llegue a Méjico a fines de diciembre.
Estoy persuadido que se realizará la expedición contra Cuba
en todo el curso del próximo febrero.
Miralla y los cubanos debieron haber salido de Nueva York el
22 o 24 de octubre en el bergantín Mydas, con destino a La Guaira.
Come es regular lleguen a Santafé en enero, ellos darán a usted
noticia exacta de la situación de la isla de Cuba, y también de Es
parta.
Desearía que usted sacase de la Habana a nuestro amigo Pepe
Madrid; es hombre de muchísimo mérito y útilísimo al sistema,
a pesar de los enemigos que le ha suscitado la envidia. Por influjo
de usted, podría ir al nuevo establecimiento de Kcv West un bar
co de guerra de la república; de Key West a la Habana se va en
doce o quince horas; el comandante que fuera encargado de sacar
a la familia de Pepe, de la Habana, podría ponerse en comunica
ción con él por medio de los oficiales de la escuadra americana,
que están yendo y viniendo continuamente de Key West a la Ha
bana: en una noche los podría poner a bordo con toda seguridad,
y depués llevarlos a Cartagena.
Reitero a usted mi súplica sobre la patente de barcos de va
por en el Pacífico. Si usted tiene a bien conseguí'mela, remítala
usted a Nueva York, a nuestro Salazar. Como el comodoro Danie-
lo ha ido a Santafé, le ha hablado largo S"bre el particular, es re
gular se aproveche de mis ideas y de lo mucho que he trabajado
en el éxito de esta empresa. Desde mucho tiempo estoy acostum-
Bodas de plata de la Academia de Historia.
Banquete en el Hotel Ritz.
FASTOS DE BOGOTÁ 377
brado a trabajar sin fruto ninguno. Sea feliz el país; beneficíese
con nuevas instituciones y no hagamos caso de lo demá>.
Remito a usted los últimos diarios de Nueva York, con un li-
brejo que he publicado. Los amigos de Méjico me encargaron de
escribir a favor del sistema republicano, contra los Borbones, con
tra el P pa y el federalismo. He compuesto una ensalada italiana,
acomodada al gusto mejicano.
Su afectísimo, que sus manos besa.
Vicente Rocafuerte
FASTOS DE BOGOTA
{Continuación).
Día 19. Hermoso tiempo. Sale un boletín con las noticias que
se dejan referidas ayer. Sale para Neiva el ciudadano general J« »sé
Hilario López. Muere de tifo un religioso franciscano Pontón, ca
pellán del hospital de caridad.
Día 20. Sereno. Proclama del general Mosquera en la que ex
horta a los granadinos, venezolanos y ecuatorianos a unirse y for
mar una nación bajo el glorioso nombre de Colombia. Muere la
señora del señor Fernando Caicedo C., Aquilina Martínez. Dicen
los godos que se va a echar una d scomunión mayor para toda per
sona que denuncie, conforme el bando publicado el día 17, bienes
pertenecientes a comunidades o corporaciones eclesiásticas.
Día 2i. Opaco y algo lluvioso. El entierro de la señora Pinillos
ha sido hoy en Santo Domingo. Sale el Regisho Oficial, en el cual
se halla publicado el pacto de unión colomb ana. E» jefe del go
bierno se llamará en adelante presidente de los Estados Unidos de
Colombia.
Día 22. Lluvioso y triste. Llegan los presos David Torres
y sus compañeros, que fueron cogidos en el estado de Boyacá.
Día 23. Opaco. Los godos aseguran que Julio Arboleda ha
tomado a Popayán, en donde ha fusilado varios liberales. Esta no
ticia circula con generalioad.
Di* 24 Tiempo hermoso. Se dice que José Dolores Obando
(hijo del ilustre general) ha derrotado a Julio Arboleda haciéndole
evacuar a Popayán. Esta noticia la refieren varias cartas, según
aseguran.
Dio 25. Lluvia a la madrugada, hermoso día. No ha llegado
aún [Link] mación de la noticia que se se dio ayer. Muere el señor
Víctor Piedrahita, natural del estado de Antioquia; sus exequias
son mañana en San Francisco.
Día 26. Tiempo hermoso. Nada se dice que merezca ser con
tado.
Día 27. Muy frío Sale un boletín en que se da cuenta del sa
queo de la ciudad de P »payán por los que acaudilla Julio Arbole
da, del fusilamiento de los cornetas Manuel Esteban Pedrosa, José
378 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
Eustasio Rodríguez y del capitán N. Calderón, de Pasto. Este tuvo
lugar el 26 de agosto, y quedaban en capilla 9 individuos de lo
más notable del partido liberal. También se dice haber triunfado
el jefe liberal general Sánchez en el sitio denominado Las H<j <s.
Día 28. Lluvioso. Pocas personas han creído el boletín que se
dio ayer. Muere el señor Gabino Olano, sus exequias son mañana
en la Candelaria.
Día 29. Lluvioso. Llega por la tarde el general Pedro A. He
rrén. N«> se sabe qué nuevas traerá del estado de Antioquia, adon
de fue de comisionado.
Día 30. Lluvioso. Se ignora aún el resultado que tuvo la mi
sión del general Pedro A. Herrén.
Sale un boletín oficial, en el cual, refiriéndose a cartas de per
sonas (fidedignas), se vuelve a hablar del triunfo obtenido por las
armas liberales en Las Hojas, además de otro en el sitio llamado
Rusto, insertándose tamb én otras cartas y declaraciones de indivi
duos, las que dan razón del estado del Cauca igualmente que del
de Antioquia. Es una grande lástima que los boletines liberales
vayan cayendo en descrédito, pues es muy poca la fe que se les da,
pues hasta ahora han sido muy pocas las noticias que se han pu
blicado como auténticas. Aguardemos. Muere el señor Santiago
Páez; sus exequias son mañana en Santo Domingo. Mueren la se
ñora Josefa Alvarez y el señor Januario Ospina.
OCTUBRE
Día 1.® Obituario: muere el señor Juan Ramírez Bohórquez.
Frío y algo lluvioso. A muy pocos liberales les ha gustado el bo
letín publicado ayer. A muy pocos ha satisfecho. Las patrullas han
cogido mucha gente, tanto ayer como hoy. Se ha publicado un
bando por el cual todos los comprometidos con el g >bierno de la
extinguida confederación, y que se hallen ocultos, serán amnistia
dos si se presentan a la autoridad dentro del término de.... Los
que no se presenten serán detenidos como sospechosos, se les em
bargarán sus bienes, y sus familias serán confinadas a los lugares
que la autoridad estime conveniente.
Día 2. Luvioso y frío. Siguen las patrullas. Nada se sabe de
positivo acerca del teatro de la guerra.
Día 3. Algo lluvioso. Se asegura que el ejército del norte, a
mando del general Gutiérrez, ha pasado el río Sube. Se han acogi
do al induto publicado el i.° del corriente varios individuos que
permanecían escondidos o asilados, entre los cuales se cuentan
Manuel A. Sanclemente, secretario de Gobierno y Guerra de la ad
ministración Ospina. Manuel M. Mallarino, ex-secretario de Rela
ciones exteriores de la administración Calvo; general Pedro P. Arias;
Carlos Holguín y otros.
Día 4. Buen tiempo. Se dice hoy generalmente que el capitán
de.... Pedro Rivera ha sido capturado con otros de la cuadrilla.
Esto no se sabe de una manera evidente.
Día 5. Algo lluvioso. Se dice que una avanzada del ejército
del norte ha sido cogida por la gente de Canal, por la precipita
FASTOS DE BOGOTÁ 379
ción con que se manejó el comandante de ella, N. Archila. Esta
noticia es muy general, pero nadie la asegura.
Muchas cO'.as curiosas se han sabido con la publicación de la
ley de manos muertas, acerca de varias usurpaciones de casas, tien
das, tierras, etc., que varios individuos habían cometido; igualmente,
que varias comunidades religiosas, quienes retenían bienes que por
ninguna razón les pertenecían. Muere el señor R^món Calvo, her
mano del procurador general Bartolomé Calvo, y la señora Francisca
Latorre.
Día 6. Buen día, noche lluviosa. Mucho se habla de los frau
des cometidos por.. .. con peijuicio de varias personas desvalidas.
Se dice que le han cogido a Canal algunos oficiales prisione
ros. Esto no se sabe de una manera evidente.
Día 7. Buen tiempo. Hoy se ha fijado en las esquinas un im
preso, en el cual se publica la resolución de la junta del crédito na
cional, en la cual se pide a los conventos y casas de caridad y be
neficencia los presupuestos de los gastos de alimentos y culto, para
que pu dan ser pagados adelantados; pues la expresada junta
cuenta con fondos suficientes para adelantar las sumas que se pre
supongan que deban invertirse. Según se dice generalmente, el ar
zobispo ha prohibido a todas las comunidades religiosas que den
a la junta los presupuestos pedidos por ella, así como tamb én el que
reciban dinero ni socorro alguno del gobierno actual, so pena de
quedar excomulgados los individuos de la comunidad religiosa que
infrinjan dicha prohibición.
Día 8. Buen tiempo. Se dice que el ejército del norte ha pa
sado el río Chicamocha, y que las tropas de Canal se han disper
sado en mucha parte. A las ocho de la mañana se han sacado de
la cárcel diez caminales para conducirlos a Bocachica; entre
éstos iban tres de los bandoleros que robaron la casa de Choachí,
hiriendo a varias personas.
Día 9. Sereno. Nada se sabe del teatro de la guerra que sea
digno de referirse.
Día ío . Lluvioso. Nada de particular.
Día 11. Lluvioso. Nada de particular.
Día 12. Lluvioso. Sale un boletín oficial en que se da parte
de h^ber pasado el Chicamocha y ocupado la Mesa de los Santos
el ejército que manda el valeroso general S. Gutiérrez. Este movi
miento se ejecutó en los tres últimos días del pasado septiembre.
Día 13. Opaco. Los godos circulan noticias muy favorables a
ellos: varios triunfos en el sur, en Antioquia y en el norte. Muere
el señor Vicente Díaz.
Día 14. Sereno. Continúan los godos haciéndose ilusiones con
sus cacareados triunfos.
Día 15. Sereno. Salen para los Estados Unidos del Norte el
comandante general Herrén y su apreciabilísima esposa la señora
Amalia Mosquera.
Día 16. Bueno. Siguen los godos inventando buenas noticias
para ellos.
380 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
Día 17. Sereno. Según los godos, el ejército del general Gu-'
tiérrez ha sufrido grandes reveses. Muere el joven Enrique Pies-
chacón.
Día 18. Sereno. Los godos anuncian que dentro de tres meses
a más tardar estarán ellos otra vez en el poder, y el partido li
beral completamente aniquilado.
Día 19. Lluvioso. Sale un boletín oficial, en el cual se publica
una nota de Leonardo Canal, titulado gobernador del estado de
Santander, en la que pide una suspensión de armas para establecer
arreglos de paz entre éi y el ejército de la Unión; también se pu
blica la enérgica y ni ble respuesta del general S. Gutiérrez, en la
que rechaza y niega el armisticio pedido.
Día 20. Algo lluvioso. Sale un boletín oficial, en el cual se da
noticia de lo apurados que se hallan los god< s en el estado del
Cauca; también se da parte de las vejaciones que han sufrido va
rias señoras liberales, y de algunos movimientos de las tropas libe
rales. Según se dice, la deserción de las tropas godas es mucha.
Día 21. Lluvioso. Nada de particular. Ayer ha muerto el señor
Augusto Mocatta.
Día 22. Lluvioso. Sale un boletín oficial, en el cual se dice que
el estado de Panamá se adhiere al pacto de Unión; que hubo el 25.
del pasado un pronunciamiento, encabezado por el señor Manuel
del Corral, en la ciudad dí Antioquia, contra el gobernador Giraldo,
quedando vencidos los pronunciados de la fuerza centralista; y
que el general Juan J. Nieto llegó a Nare con 500 hombres el 13
del corriente. El 1.“ del corriente varios de los presos que tiene Gi-
raldo en Medellín intentaron f >rzar la guardia que los custodiaba,
pero fueron arrollados por la guarnición de la plaza; logió escapar
el inteligente C. A. Echeverri, y quedó herido el señor Nepomuce-
no Ballesteros ( ibera ).
Día 23. Murió Eugenio Richard, ciudadano francés. También
murió la señora Librada París.
Día 24. Lluvioso. Los godos dan como evidente la completa
derrota y destrucción del ejército del general Santos Gutiérrez en
el pueblo de Silos.
Día 25. Lluvioso. Los godos aseguran que el general Gutié
rrez ha repasado el Chicamocha con sólo ¡13 hombres!
Día 26. Administran la extremaución al señor Rafael Duque U.
Día 27. Opico. Preparativos para la celebración del nacimien
to de B< lívar. A las seis de la tarde, salvas, luégo iluminación ge
neral, fuegos artificiales y música por las calles. Se unieron en ma
trimonio el señor Simón B O’Leary y la señora Jostfina Ospina,
hija del doctor Pastor Ospina.
Día 28. A las cuatro de la mañana, salvas de artillería y dianas.
Aparece la estatura de Bolívar adornada con corona* y banderas,
igualmente que el retrat» colocado en la galería superior de la casa
consstorial. Grande asistencia de empleados civiles y militares a
la casa de gobierno. Por la tarde hub > una violenta tempestad,
habiéndo caído más de diez rayos dentro del área de la ciudad, los
FASTOS DE BOGOTA 381
que hicieron algunos daños. Murió el joven S'xto Barriga, de tifo.
Éste apreciable señor es hijo del general Joaquín Barriga.
Día 29. Triste. Por la noche hub<> en el salón de grados un
gran concierto dir gido por el señor Nicolás Quevedo a la memo
ria de B ilívdr, el cual, según dicen, fue concurridísimo. Este con
cierto fue anunciado para el día 28. pero por causa de la lluvia no
se ejecutó. Muere la señora Luz Torres de Uscáteguí; sus exequias
son mañana en la Candelaria.
Día 30. Tarde muy lluviosa. A las siete de la noche murió la
muy estimable señora Sofía Obeso de Gañán: corazón noble y
compasiv •». genio activo; deja un gran vacío entre los que cultiva
ron su amistad. Siete niños le tierna edad quedan de su matrimo
nio con el señor coronel A’ejandro G^itán También murió la esti-
mab e señora Juliana Villa, esposa del general Valerio Francisco
Barriga, de la cual conservarán agradables recuerdos las personas
que la trataron.
Día 31 Mañina buena, por la tarde abundante granizada.
Sale un boletín en que se da parte de haberse pasado una avanza
da de las tropas godas por el lado de la Plata, y de haberse cogido
en ei Quindío una partida de godos, etc.
NOVIEMBRE
Día i.® Muy lluvioso. Muere el señor Mariano Tobar. Exce
quias en san Francisco de la señora Juliana Villa de Barriga, y en
san Victorino de la señora Sofía Obeso de Gaitán.
Se convoca y reúnense el arzobispo y los superiores de las ór
denes religiosas en la casa del gobierno a fin de discutir de una
manera franca los decretos y disposiciones del gobierno, que afec
tan en algún sentido los intereses de las comunidades religiosas.
En esta reunión manifestaron varios prelados que estaban dispues
tos a reconocer explícitamente los decretos del gobierno, a pesar
de la fuerte y sistemática oposición del arzobispo. Muere el
señor Nepomuceno Fernández.
Día 2. Lluvioso. Vuelven a reunirse los prelados en la casa de
gobierno, y se convienen en extender un acta, que contenga las
manifestaciones hechas por los prelados, percibiendo las comuni
dades religiosas las rentas que se les asignen para su subsistencia
y mantenimiento del culto.
Según se asegura, el arzobispo tuvo que sufrir mucho en esta
reunión, pues le dijeron algunos de los prelados cosas bien duras
y de difícil digestión; particularmente el prior de santo Domingo,
fray Benedicto Bonilla, quien dicen habló bien, manejando la cues
tión con bastante acierto.
Día 3. Lluviosa la tarde y la noche. Se circula la noticia que
el arzobispo y los frailes han reconocido la autoridad del gobier
no civil y que han firmado el acta de sometimiento. Los godos
siguen soñando con espléndidos triunfos y viendo visiones.
Día 4. Sereno. Se dice que es falsa la sumisión del arzobispo
y los frailes a la autoridad civil....
382 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
Día 5. Lluvioso. Se da el decreto de extinción de convento»
de frailes y monjas, pudiendo gozar los individuos de dichas co*
tnunidades religiosas de una renta viajera, siempre que reconozcan
la autoridad civil y se sometan a los decret< s que se han dado
Sobre administración de los bienes de duhas comunidades. Se
anuncia que el arzobispo y varios frailes saldrán desterrado? den
tro de cuarenta y ocho horas.
Se asegura que los frailes más ilustrados han firmado la pro
testa de sometimiento a la autori ad. En el Registro [Link] de
esta fecha, número 23, se encuentra la protesta de sometimiento
al gobierno de los Estados Unidos de Colombia que haré el se
cretario del arzobispado, presbítero Gregorio de Jesús F<>nseca.
... .Los conventos de frailes y la casa arzobispal tienen centinelas
en todas las puertas. De los conventos de monjas han sacado a
varias casas de particulares, trastos, ropas, etc. Muere el señor
Rafael Sánchez.
Día 0. Sereno. Murió el presbítero doctor Manuel Joaquín
Ramírez, hombre de buen corazón y buen trato. Sus exequias
serán mañana en san Carlos. Continúan h.s conventos y casa arzo
bispal con centinelas. Se asegura que han fumado y fumarán mu
chos frailes el act de sometimiento a la autoridad civil. El gobier
no está resuelto a hacer cumplir y obedecer los decretos que ha
dict -do, y a castigar con la pena de extrañamiento a todo individuo
del clero secular y regular que se manifieste reacio a someterse a
sus disposiciones........ Se cuenta por algunos godos que el general
López ha sido completamente derrotado y cogido por Arboleda,
y que éste ha llegado a Neiva con un poderoso ejército, añadien
do a esto varios triunfos obtenidos en el norte ¡Qué sut-ftos!
Sale un boletín en que se lee lo siguiente: la reunión de la di
visión que manda el señor Pedro Quintero Jácome al grueso del
ejército del norte; que han batido una guerrilla de las tropas del
Canal, mandada por Obdulio Estévez. cogiéndole algunos pri->
sioneros; que Julio Arboleda ha hecho fusilar trece desertores en
Silvia; que los prisioneros tomados en Boquia el 26 del pasado,
fueron veintiocho, con sus armas, y que la deserción de la tropa
de los godos es escandalosa.
Día 7. Buena mañana, tarde lluviosa. Muere el señor Manuel
H. Alba, y sus exequias son mañana en san Francisco. Continúan
custodiados los conventos y casa arzobispal. Se asegura que han
salido algunas novicias de los monasterios de la Concepcción y
santa Inés. Se asegura que precisamente saldrán mañana, confina
dos a la costa del Atlántico el arzobispo y varios frailes reacios.
Por la mañana ha entrado de la sabana un escuadrón de ciento
treinta plazas.
Ha sido reducido a prisión Vicente Monclus (español) por
no haber querido recibir un billete de los que ha puesto en circu
lación el gobierno de la Unión.
Día 8. Buen tiempo. A las seis de la mañana salió el seño ar
zobispo para Barranquilla, en la costa del Atlántico, adonde va
FA9TO9 ÜE BOGOTÁ 383
confinado. Lo acompañaban su hermano el señor Eugenio Herrán,
SU secretario el presbítero Mmtilla, y algunas beatas que lloraban*
Bajó hasta el puente de san Victorino a pie. en cuyo punto subió
con sus compañeros a un coche que los aguardaba, y siguió para
su destino escoltado por cincuenta hombres. Salieron también tres
frailes pata la misma vía En san Francisco salió a decir misa uñ
fraile de los sometidos, y fue insultado por varias beatas que lo
trataron de excomulgado. También insultaron á los frailes que cus
todiaban la casa arzobispal y los conventos. Varías de estas muje
res están presas.
Varios frailes que habían firmado el acta de sometimiento al
gobierno, se han retractado a consecuencia de una pastora! que les
mandó de despedida el arzobispo. Estos frailes están mandados
reducir a prisión, de donde saldrán confinados al lugar que estime
Conveniente el supremo gobierno.
Muere la señora Eulalia Preciado de Copete, y también el
señor Francisco Moreno.
Día 9. Tiempo hermoso. Están en la cárcel varios de los frai
les que se han retractado. Grandes grupos de beatas se agolpan alas
porterías de los conventos de donde van a sacar esta noche varios
frailes para san Martin, lugar de su confinamiento. Se asegura que
en el pueblo de Guasca ha aparecido una guerrilla mandada por
uno llamado Valentín Galvis... . Han puesto por la tarde en liber
tad a algunos de los frailes que estaban en la cárcel. Circulan las
noticias de las derrotas de Canal y del general Santos Gutiérrez.
Por la noche ha muerto el señor coronel caucano Olimpo García,
joven valeroso y muy entusiasta por la causa de la libertad y del
progreso, a la cual prestó muy importantes servicios. Ha salido
tropa a órdenes del coronel Victoria a atacar a los guerrilleros de
Guasca.
Día 10. Tiempo hermoso. Vuelven las beatas a insultar en la
iglesia de san Francisco a los frailes que se han sometido al go
bierno. Se hacen en dicha iglesia las exequias de Olimpo García.
Por la noche han sacado otra partida de trece frailes para el Mag
dalena.
Día r 1. Bello tiempo. Se asegura por algunos que el coman
dante Victoria ha sido rechazado por la guerrilla de Guasca con
pérdida de diez h mbres. Circula como cierta la noticia de haber
sido batida una parte de la c« lumna que mandaba el general Joa
quín Reyes, en las inmediaciones de Málaga. Asegúrase que en
ataque que hicieron los de Guasca al coronel Victoria, murió de
parte de ellos un clérigo Barreto, cura de Sopó. Se da como cierta
la noticia de que el ex-secretario de hacienda de las pasadas admi
nistraciones, Ospina y Calvo, señor Ignacio Gutiérrez, se ha decla
rado en ejercicio del Poder Ejecutivo y nombrado secretarios de
estado a su hérmano el señor Gregorio Gutiérrez y a su sobrino Gre
gorio Obregón. Estos dos últimos señores se hallan reducidos hoy
én prisión. Sale un boletín ficial por él cual se sabe que ha habi
do Varios tiroteos en las inmediaciones de Popayán, en los cuales
' 384 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES
han quedado las ventajas de parte del jefe liberal general Sánchez,
y que siguen la deserción de las tropas de los godos y los fusila
mientos hechos por... .Arboleda.
Sale gente de Funza, Zipnquirá y esta ciudad a rodear a los
de la guerrilla de Guasca, cuya fuerza (la de la guerrilla) se hace
subir a doscientos cincuenta lumbres regularmente aimados. Hoy
se han rondado varias casas en busca del señor Ignacio Gutiérrez.
Día 12. Hermoso tiempo. Se asegura que el general Santos
Acosta ha derrotado una partida armada, mandada por un joven
tunjano, Jenaro Moya, y que éste murió en el ataque y varios otros
godos. Circulan las siguientes noticias, que se dan como ciertas:
que está para llegar el señor José Gregorio Villatañe, como comi
sionado del gobierno intruso del estado de Santander, con ple
nos poderes para arreglar de una manera pa< ífica las cuestiones
políticas de dicho estado y el gobierno de la Unión. Que las fuer
zas del ciudadano general Nieto han conseguido un triunfo en el
sitio llamado Tinajitas, sobre las fuerzas de Giraldo en el cantón
nordeste del estado de Antioquia. Se han fijado carteles impresos
dando el alerta a los liberales, para que vigilen los pasos de los
godos. También se ha invitado, por medio de avisos, para una
reunión de liberales en el salón de grados, para deliberar lo
que deba hacerse en las presentes circunstancias. Se publica un
bando para que concurran los alistados en la guardia nacional.
Una comisión de los liberales reunidos en el local expresado, fue
a la casa de gobierno a las nueve de la noche, en donde fue muy bien
recibida por el ciudadano presidente de la Unión, quien dio las
gracias a los patriotas reunidos, por su vigilancia y deseo de con
solidar el orden público.
Sale el general R. Mendoza a tomar el mando de las fuerzas
que obran sobre la cuadrilla de Guasca.
Día 13. Buen tiempo. Llega el señor José G. Villafañe. Siguen
buscando al señor Ignacio Gutiérrez. Carteles impresos invitan
para otra reunión de patriotas, para esta noche, en el salón de
grados.
Continúa dándose como cierto el triunfo de las fuerzas libe
rales en el estado de Antioquia. Algunas personas lo dudan, por
que dicen que la vía por donde ha venido la noticia, les parece
la más larga e irregular (vía de Manizales). En la sociedad liberal
que se reunió por la noche se ha nombrado su presidente al doc
tor Lorenzo María Lleras, y también varias comisiones de vigilan
cia para piestar mano fuerte a las disposiciones que el supremo
gobierno tenga a bien dictar.
Mueren las señoras María Luisa García y Dominga Do-
mench (i).
(Continuará).
(1) En el número anterior suprimimos de esta relación varias
frases, pero se omitió en la imprenta señalar ello con puntos sus
pensivos.