RESCATE
Recintos
Confinados
TRABAJOS EN RECINTOS CONFINADOS
Equipos de rescate
En este apartado se englobarán una serie de equipos, cuyo nexo común es el de ser
utilizados solamente en caso de producirse un accidente y su consiguiente rescate.
1 Camillas
Cuando un accidentado presenta ciertos traumatismos se recomienda su evacuación
dentro de una camilla que garantice al máximo su integridad. El herido será colocado
sobre la camilla, que le protegerá del peligro de ver aumentados dichos traumatismos.
Si bien no se podrán utilizar en todos los casos de accidente en recintos confinados
debido a las formas y dimensiones de estos, se podrá hacer en la mayoría de los casos,
reduciendo las lesiones que puedan derivar del propio rescate.
Sin embargo, quizás debido a su alto precio y a que no está explícitamente indicada la
obligación de uso, las camillas son utilizadas casi exclusivamente por los grupos de
rescate profesionales (bomberos).
Es cierto que son muchas las empresas que poseen camillas entre sus equipamientos
de emergencia, sin embargo cualquier camilla no sirve para realizar un rescate en
recintos confinados. Las camillas diseñadas para ser utilizadas dentro de los recintos
confinados, son más estrechas que las demás, permiten ser arrastradas por el suelo,
poseen multitud de puntos de agarre para los rescatadores y de anclaje para los
sistemas de rescate, pueden suspenderse en vertical (la mayoría de las intervenciones
terminarán con una extracción de la camilla en esta posición), incorporan un arnés o
fijaciones para poder anclar al herido a la camilla que podrá apoyar los pies sobre la
misma y suelen tener faldones para tapar al herido y protegerle de roces y contacto con
cualquier sustancia presente en el recinto.
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2 Triángulos y lazos (UNE-EN 1498)
Los triángulos y lazos de salvamento son equipos que, pasando bajo el cuerpo o las
axilas de una persona, sirven para realizar el rescate en vertical de individuos que no
poseen arnés anticaídas.
Son elementos muy versátiles, sencillos de utilizar y ligeros. Los equipos de rescate
profesionales (bomberos…) hacen gran uso de ellos en sus intervenciones. Sin
embargo no deberían ser utilizados en prácticamente ningún rescate de trabajadores
dentro de recintos confinados, ya que estos deberían de llevar un arnés anticaídas con
ellos.
Utilización de un lazo de rescate
3 Cámaras de búsqueda
Se trata de cámaras, con diferentes sistemas de funcionamiento (térmicas, video…),
cuya función es la búsqueda de heridos dentro de los recintos confinados. Son
utilizadas principalmente por equipos profesionales (bomberos…) para situaciones con
derrumbes o cuando no se conoce la ubicación exacta de los accidentados. Algunas
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poseen pértigas o incluso alargadores de cables para poder llegar a pozos y micrófonos
incorporados para poder establecer comunicación con los accidentados.
Esta situación podrá evitarse la mayoría de las veces con otras técnicas que ayuden a
situar los operarios dentro del recinto confinado, como la utilización de planos
actualizados junto con una comunicación adecuada o el uso de hilos de Ariadna.
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EMERGENCIA Y RESCATE
A pesar de tomar todas las medidas necesarias para realizar una correcta entrada al
interior de un recinto confinado, nunca puede descartarse la posibilidad de que ocurra
un accidente y la necesidad de actuar en dicho caso.
Será necesario que las actuaciones estén contempladas de antemano en un plan,
conocido por todos los operarios implicados en el trabajo, donde estén reflejadas las
medidas de emergencia. De lo contrario, se producirá una “improvisación” de la
situación, donde los nervios y las prisas suelen jugar malas pasadas. Las maniobras no
se realizarán de manera correcta, generando en la mayoría de los casos, nuevas
situaciones de peligro para los accidentados y los encargados de realizar la
intervención.
Intervención de rescate utilizando un ERA
Si se ha planificado de antemano la actuación tal y como se contempla en la legislación,
estará claro desde el primer momento; quien deberá realizar la intervención, de que
material debe disponer y como se realizará el rescate. De esta manera se optimizarán
los recursos (incluido el tiempo de que se dispone para realizar el rescate, uno de los
recursos más escasos en el caso de los recintos confinados) y se conseguirá minimizar
las consecuencias del accidente sobre los trabajadores.
Otra de las razones que marcan la necesidad de tener organizada la emergencia antes
de comenzar el trabajo es la fatídica realidad de que, a falta de ningún plan previo y
frente al accidente de un compañero, la mayoría de los vigilantes (o compañeros que se
encuentren en el lugar aunque no asuman directamente las labores de control del
trabajo) realizan una entrada a la desesperada en el recinto confinado, con la intención
de ayudar rápidamente al accidentado. Estas entradas, realizadas sin la formación,
organización ni los medios adecuados, suele terminar trágicamente para ambos
operarios.
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1 Organización de rescates
Lo primero que debe decidirse es si la intervención correrá a cargo de grupos internos
de rescate o si por el contrario se recurrirá a equipos externos para la realización de la
misma, o incluso si será uno u otro en función de las circunstancias particulares de cada
entrada. Deberá de indicarse claramente cuando se recurrirá a un tipo de grupos de
intervención y cuando a los otros.
Los equipos de intervención internos, tanto si están compuestos por los compañeros
que realizan las labores de vigilancia como si se trata de grupos de primera intervención
o incluso de ambos a la vez, tienen la ventaja del conocimiento de la instalación y de la
inmediatez. Al encontrarse en el mismo lugar del accidente, o a escasa distancia del
mismo, actuarán en el momento preciso en que se dé la voz de alarma. En recintos
confinados, donde los principales riesgos como hemos visto son los atmosféricos
(anoxia, toxicidad y explosividad) que pueden desencadenar rápidamente la muerte del
accidentado, la rapidez de actuación es un dato a tener en cuenta para garantizar la
supervivencia de los implicados. Como ya se ha indicado anteriormente, los operarios
que realizan trabajos en espacios confinados, tienen que haber recibido una formación
adecuada, que debe incluir la planificación y realización de rescates además de los
primeros auxilios. Esta particularidad les facultará para realizar gran parte de los
rescates, si disponen del material adecuado para ello.
Los grupos de intervención externos, bomberos en la mayoría de los casos, poseen
mayor experiencia y un mejor y más completo material que los operarios para realizar
los rescates en el interior de los recintos confinados. Su gran inconveniente es que, la
mayoría de las veces se encuentran a gran distancia del lugar donde ocurre el
accidente, por lo que se invertirá demasiado tiempo en llegar al recinto confinado y
desplegar el operativo de rescate. Además no conocen el lugar donde se ha de
intervenir ni los peligros que puede contener.
Existe una tercera posibilidad, aunque no muchas empresas acuden a ella. Los grupos
externos que se ubican en la propia empresa. Se trata de grupos de rescate
profesionales que son contratados para hacer labores de retén de seguridad e intervenir
en caso de emergencia. Esta situación suele darse en las “paradas de mantenimiento”
de algunas empresas donde la gran afluencia de trabajadores externos, justifica el gasto
de contratación de un grupo específico de rescate. La mayoría de las veces realizan
labores de rescate, no solamente en los recintos confinados sino también en los
trabajos en altura, riesgo químico…, incluso se encargan a veces de instalar los
sistemas temporales de seguridad (líneas de vida…) para los trabajadores en altura. Se
trata de grupos de gran experiencia en rescate, con medios más que adecuados, que
conocen bien las instalaciones (antes de comenzar su trabajo pasan por una fase de
“aclimatación” a la empresa donde serán instruidos en las particularidades de la misma)
y que se encuentran en el lugar donde se produce el incidente o muy cerca de él. Aúnan
de esta manera las virtudes de los grupos internos y los externos. En su contra tienen el
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alto precio que suponen sus servicios y que no existen demasiados especialistas de
este tipo.
El optar por medios externos no supone que los operarios propios se mantengan al
margen de la intervención, sobre todo en el caso de operarios bien entrenados en
maniobras de rescate y grandes conocedores de las instalaciones. Deberá coordinarse
el trabajo entre los unos y los otros, de manera que los trabajadores estén al servicio de
los rescatadores para facilitarles en todo lo posible la realización de su trabajo;
conduciéndoles hasta el lugar exacto del accidente, indicándoles cuales son los peligros
presentes en el recinto, su configuración interna, facilitándoles rápidamente todo el
material que requieran, etc.
El optar por medios internos por otro lado, no supone renunciar a comunicar dicha
circunstancia a los externos, de esta manera se encontrarán preparados por si se
produjese una complicación inesperada y tuviesen que actuar. Por otro lado habrá que
coordinar el trabajo con los medios sanitarios externos.
A la hora de optar por uno u otro sistema para gestionar las emergencias en los recintos
confinados habrán de valorarse la urgencia que requiere la evacuación, la dificultad del
rescate, los riesgos existentes, los medios humanos y materiales de los que se dispone
(material de rescate, formación real de los rescatadores, de cuantas personas se
dispone en cuanto tiempo…), disponibilidad de los medios externos (en caso de tratarse
de bomberos voluntarios) y la rapidez con la que pueden personarse en el lugar los
equipos externos. De manera que la decisión sobre la manera de afrontar una
emergencia podrá variar (y en muchas ocasiones deberá variar) en función del recinto
en particular donde se esté realizando el trabajo. Es difícil argumentar la utilización de
equipos externos en los casos de rescate urgente pero técnicamente sencillos, donde
los operarios (que deben estar adecuadamente formados) con los equipos necesarios
(de los que deben disponer en el exterior), pueden realizar rápidamente el rescate del
compañero accidentado.
Esta particularidad debería de estar reflejada en el procedimiento de trabajo y ser
comentada y aclarada en la charla pre-tarea o en el momento en el que se cumplimenta
el permiso de trabajo (donde deberían aparecer los teléfonos de emergencia necesarios
en caso de incidente), es decir siempre antes de que se realice la entrada. De esta
manera, todo el personal implicado en la realización de un trabajo en un recinto
confinado en particular, tendrá claro cuál deberá ser la manera correcta de actuar en
caso de que ocurra un incidente a lo largo del mismo.
También se deberá planificar y coordinar la atención sanitaria especializada tras el
rescate. Una vez evacuado el accidentado, deberá recibir en la mayoría de los casos
una atención médica urgente. Para ello habrá de preverse la misma y en su caso
coordinar adecuadamente con equipos externos (ambulancias de los diferentes
servicios sanitarios) la actuación de los mismos, así como facilitarles la llegada al punto
exacto donde se ha producido el incidente. De esta manera, el tiempo transcurrido entre
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la aplicación de los primeros auxilios y la atención médica especializada se verá
reducido considerablemente y se minimizarán las posibles consecuencias negativas.
Este aspecto, al igual que el anterior, debería estar reflejado en el procedimiento de
trabajo y ser conocido por el encargado de llevar a cabo dicha coordinación, para no
perder un tiempo que puede resultar precioso.
Antes de realizar la entrada en un recinto confinado, los operarios deberán disponer en
el exterior de un material de emergencias e intervención adecuado. Este material
deberá elegirse en función de las características del recinto al que haya de accederse y
de la planificación de la intervención que se haya realizado. Todo ello, al igual que se
indicaba en el punto anterior, deberá de quedar concretado antes de realizar la entrada.
En el exterior del recinto confinado se dispondrá de medios de sujeción y rescate
adecuados (trípodes, pescantes, etc. con sistemas de rescate por izado, polipastos de
rescate…) cuando estos sean necesarios para la realización de la evacuación de los
accidentados (situaciones en las que el rescate pueda realizarse desde el exterior
mediante dichos equipos “tirando” del herido sin que corra peligro por ello y en todos los
casos en que una diferencia de altura exija la evacuación de un accidentado mediante
izado), así como de arneses y demás material anticaída (conectores, retráctiles…).
Se dispondrá también de equipos de respiración autónomos o semiautónomos para que
los rescatadores puedan acceder hasta el accidentado en condiciones de seguridad,
preferiblemente con dispositivo de acoplamiento de máscara supletoria para el
accidentado, de manera que pueda aplicársele aire respirable lo más rápidamente
posible.
Los equipos de emergencia se disponen cerca de la entrada junto con el material de trabajo
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En todo lugar de trabajo deberá contarse con un botiquín, adecuado a los peligros que
puedan presentarse en el mismo. Además del material habitual de primeros auxilios
(vendas, apósitos, desinfectantes…) deberá contar con elementos para la inmovilización
de fracturas, torniquetes, elementos para la neutralización de hemorragias y todo aquel
material que pueda resultar necesario para atender adecuadamente a los heridos.
Para los casos en los que pueda ocurrir un accidente de intoxicación por productos
químicos presentes en el interior del recinto confinado, habrá de disponer de una
mascarilla de reanimación respiratoria, preferiblemente con aporte de oxígeno.
A pesar de no ser obligatoria la presencia en el exterior del recinto de una camilla
específica para rescates en recintos confinados, disponer de una acelerará en la
mayoría de los casos el rescate de las posibles víctimas (y por lo tanto sus posibilidades
de supervivencia) además de evitar el agravamiento de las lesiones que pudiesen haber
sufrido y reducir la probabilidad de sufrir erosiones y lesiones en el traslado necesario
en la evacuación. Una camilla de uso habitual en primeros auxilios, difícilmente podrá
ser utilizada en el interior de un recinto confinado con éxito. De la misma manera la
inclusión de mantas aluminizadas de emergencia en el botiquín ayudará al
mantenimiento de la temperatura del herido durante las labores de rescate y los
collarines de inmovilización cervical asegurarán que el herido no sufre trastornos
peligrosos durante el traslado.
También deberá de contarse con elementos de primera intervención contra el fuego, si
este peligro existiese dentro del recinto confinado al que ha de accederse. Los equipos
anti-incendios deberían constar como mínimo de extintores portátiles y de mantas
ignífugas.
La utilización de extintores de CO2 tiene el inconveniente de reducir el nivel de oxígeno
en la atmósfera, por lo que deberán ser utilizados siempre junto con un equipo de
protección respiratoria independiente del medio ambiente. Los extintores de polvo
polivalente ABC, tienen a su vez el inconveniente de que una vez utilizados en el interior
de un recinto confinado, limitarán la visión debido al polvo y la respiración en dicho
ambiente resultará altamente desagradable para los trabajadores. Una mejor opción
será la utilización de las mantas ignífugas para acabar con los pequeños conatos de
incendio, o el uso de extintores portátiles de agua o espuma. Hay que tener en cuenta
que si existe riesgo eléctrico el agua es un elemento conductor, pero algunos extintores
de espuma están diseñados para ser utilizados bajo ciertos voltajes.
En consecuencia, deberá analizarse las condiciones interiores del recinto confinado a la
hora de elegir un medio de extinción u otro, pero sin duda la mejor herramienta será la
prevención del incendio separando los elementos combustibles de los posibles focos de
ignición, evitando que pueda generarse un fuego y la evacuación inmediata del lugar
cuando el mismo deje de ser controlable.
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Sería conveniente que dichos medios de extinción estuviesen en el interior del espacio
confinado si fuera posible, para que su utilización fuese inmediata y sobre el foco del
incendio. En algunos casos se valorará la necesidad de contar con mantas ignífugas
contra incendios en el lugar de trabajo, que eviten que ciertos materiales puedan estar
en contacto con focos de ignición al cubrirlos.
Si existiese la posibilidad de un derrumbe dentro del recinto confinado (zanjas, silos de
material disgregado…), habrá de tenerse en cuenta y disponer de los medios de
entibación y liberación del herido que puedan ser necesarios para la realización de un
rescate (palancas, cuñas, barras, palas, puntales, tablones…).
2 Principios básicos de un rescate
Para la realización de un rescate con éxito se precisan de medios humanos y materiales
adecuados.
Los individuos que vayan a realizar una intervención deberán haber sido formados en
los procedimientos y las técnicas de rescate así como en primeros auxilios, de manera
que puedan dominar estas situaciones adecuadamente. Esta formación deberá ser
reforzada periódicamente realizándose simulacros de emergencias donde se incluyan el
rescate y auxilio de accidentados. Los periodos entre estas formaciones de reciclaje no
deberían ser excesivamente largos (más de un año), sobre todo en los casos en que las
entradas en recintos confinados no se realizan habitualmente, pues se corre el riesgo
de no dominar adecuadamente este tipo de situaciones. Hay que tener en cuenta que
en el caso de las evacuaciones de emergencia, se recomienda la realización de
simulacros y prácticas al menos cada 12 meses.
La formación de rescate es fundamental a la hora de llevar a cabo una intervención
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Tal y como se ha indicado en el punto anterior, hay una serie de medios materiales
necesarios para llevar a buen término un rescate, además habrá que tener en cuenta
unos procedimientos de rescate conocidos y aplicados por los implicados.
El número mínimo de personas que deben participar en una intervención de este tipo
varía en función del recinto donde se haya originado el incidente y sus características
en el momento del accidente. Una persona sola, puede realizar algunos rescates, pero
siempre será mejor la presencia de varios rescatadores en el lugar de los hechos. En
caso de encontrarse una sola persona en el exterior de un recinto confinado que
requiere de varios rescatadores, se deberá prever la situación y no se comenzará el
rescate hasta que no se haya asegurado la intervención de terceros en el mismo.
Si no se diesen estas dos condiciones a la vez (medios humanos y medios materiales),
las posibilidades de que el rescate termine de mala manera serán demasiado altas.
Dentro de un rescate, la prioridad número uno de los equipos de intervención, será
preservar su propia seguridad. No podrá justificarse una exposición a un peligro con el
argumento de llegar al accidentado puesto que, en caso de fallar algo, habrá que añadir
otro accidentado que rescatar del recinto confinado.
Los rescates deberán ser realizados lo más rápidamente posible, pero evitando la
precipitación que tan solo conduce a fallos, o a la generación de situaciones inseguras.
En caso de presentarse una atmósfera deficiente en oxígeno o tóxica deberá
proporcionarse al accidentado aire de calidad respirable, lo antes posible. Se recurrirá
para ello a equipos autónomos o semiautónomos con máscara supletoria. En su defecto
pueden ser utilizados equipos de escape (los más indicados), una ventilación por
soplado orientada directamente sobre el accidentado, conducciones de aire comprimido
o incluso practicar una abertura en el recinto confinado si esto fuese posible.
En muchos casos el herido precisará de atención médica urgente cuando alcance el
exterior del recinto. Deberá planificarse con antelación donde serán administrados estos
cuidados médicos una vez de encontrarse en el exterior, de esa manera se podrá guiar
al ambulancia hasta el lugar elegido y actuar lo más rápidamente posible.
Es importante que en un rescate no haya más personas de las necesarias. Es
conveniente balizar adecuadamente la zona de intervención, para que ninguna persona
ajena a la maniobra de rescate estorbe en las maniobras que van a realizarse junto a la
boca de entrada. Para ello se utilizará el mismo balizamiento que puede encontrarse
señalizando el trabajo, o añadir elementos ajenos. Suelen realizarse dos balizamientos,
separando tres zonas diferentes: Caliente, templada y fría. En la primera se realiza la
intervención propiamente dicha, donde solo se encontrarán los rescatadores y los
equipos que les sean necesarios. La segunda es donde esperan otro tipo de
intervinientes como son los apoyos (que proporcionan el material extra que se pueda
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necesitar a lo largo de la intervención) y los equipos sanitarios (ambulancia…). La
tercera zona es donde se encontrarán las personas ajenas al rescate.
En el caso en que el rescatador deba introducirse en el interior del espacio confinado
para realizar su trabajo, deberá de conocer una serie de datos respecto al lugar en el
que va a entrar. Cuando se trate de grupos de primera intervención (de la propia
empresa) o grupos externos (bomberos) que no pertenezcan al grupo de trabajo
implicado en el incidente, esta información deberá serles proporcionada antes de
realizar la entrada.
El permiso de entrada cumplimentado por los operarios antes de realizar la
entrada.
Equipos de que se dispone en la entrada del recinto o que pueden ser puestos a
disposición del equipo en un corto espacio de tiempo (ventilación, iluminación…).
Tipo de espacio confinado.
Cuál es su uso.
Está limpio o aún contiene productos.
Que productos o residuos puede contener y de qué tipo son (tóxicos,
corrosivos…).
Tamaño y forma interior estimada.
Planos del interior si se dispone de ellos.
Que peligros puede presentar en su interior.
Otras entradas (si las hubiese) y posibilidad de acceder a través de ellas
(tamaño…).
Número y estado de las víctimas.
Ubicación de las mismas.
Tiempo transcurrido desde el accidente.
Cualquier otra circunstancia que pueda parecer importante.
Evidentemente la información a proporcionar dependerá del tipo de recinto confinado y
del número de trabajadores implicados. Es conveniente que los encargados del trabajo
se mantengan cerca para que el equipo de intervención pueda contar con ellos, tanto
para disponer de diferentes medios como para contar con su asesoramiento pues
conocen bien el lugar y las circunstancias.
La maniobra de rescate no finaliza hasta que el último de los integrantes del grupo de
intervención no se encuentre en zona segura, en el exterior del recinto. Hasta que no
llegue ese momento no podrá bajarse la guardia y no se comenzará a efectuar el cierre
del recinto (desenclavamientos, anular las ventilaciones…).
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3 Tipos de rescate
Por su configuración y respecto a las posibilidades de rescate, los recintos confinados
se dividen en tres tipos diferentes.
Pozos
Galerías
Pozos + galerías
3.1 Pozos
Se trata de recintos confinados abiertos por su parte superior y de una profundidad tal
que dificulta su ventilación natural. Además de los “pozos” en el sentido estricto de la
palabra, se incluirían en este grupo las cubas, silos, fosos…
En ellos el acceso deberá realizarse desde la parte superior de los mismos. Esta
circunstancia lleva a que son espacios confinados donde existe un riesgo de caída en
altura y donde el acceso deberá ser protegido con medios adecuados a dicho peligro.
Los rescates se realizarán mediante anclajes adecuados a la situación (trípodes,
pescantes etc.) dotados de equipos que permitan el izado de los accidentados (tornos,
polipastos…). El trabajador estará dotado de un arnés continuamente conectado a
dichos sistemas, por lo que el rescate se realizará desde el exterior del recinto
confinado ya que será posible sacar a la víctima del mismo sin necesidad de que el
equipo de rescate entre en el interior. Una vez en el exterior se le aplicarán los primeros
auxilios al accidentado, hasta la llegada de la asistencia sanitaria especializada.
Rescate en un recinto confinado de tipo “pozo”
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3.2 Galerías
Son los recintos confinados cerrados con una o varias aberturas de entrada y salida que
se encuentra al mismo nivel (o con un pequeño desnivel inferior a 2m). Además de las
“galerías” en el sentido estricto de la palabra, se incluirán en este grupo los reactores,
tanques de almacenamiento, sedimentación, etc. gasómetros, túneles, alcantarillas,
bodegas de barcos, arquetas subterráneas, cisternas de transporte…
El acceso se realiza sin necesidad de equipos anticaídas. A pesar de ser común
acceder a este tipo de recintos sujetos por una cuerda de seguridad, raramente servirá
como medio de rescate. Su utilización para sacar al accidentado del recinto tirando de
ella, ocasionaría al mismo grandes daños. Sería necesario conocer de antemano la
posición en la que se encuentra tendido, la configuración del suelo por el que se
pretende arrastrarlo y los impedimentos que pueda encontrarse a lo largo de su camino
(bandejas, tuberías, escalones…) para valorar siquiera esta posibilidad. La cuerda de
seguridad tendrá sentido solamente como hilo de Ariadna, cuya función es llegar
rápidamente hasta los accidentados, en recintos de trazado complejo (capítulo 5.14
“Comunicación con el exterior”).
Para la realización de un rescate, será necesario entrar en el recinto confinado en busca
del accidentado (la intervención se realizará con equipos de respiración), tal y como se
ha indicado en el apartado “6.2 Protección respiratoria - 6.2.2. Equipos independientes
del medio ambiente”, es conveniente la utilización de equipos autónomos que permiten
una gran libertad de movimientos.
El equipo de rescate, que podrá estar formado por una o varias personas, se desplazará
hasta donde se encuentre el accidentado, para proceder a la evacuación del mismo
utilizando los medios de que dispongan (camilla…). Una vez en el exterior se le
aplicarán los primeros auxilios. Si fuera posible se tomarán este tipo de medidas
mientras se realiza la evacuación.
3.3 Pozos + galerías
Se trata de recintos confinados donde se dan las características de los dos tipos
anteriores a la vez. Son los lugares donde la maniobra de rescate resultará más
dificultosa y en algunos casos (espacios con varios niveles y grandes galerías) la
intervención se alargará más de lo que sería recomendable.
Los operarios deberán realizar la entrada utilizando equipos anticaídas por lo que en
caso de accidente todos tendrán colocado el arnés, circunstancia que facilitará la
evacuación en los tramos verticales.
Para la realización del rescate, los equipos de intervención deberán entrar en el interior
del recinto confinado. Para ello deberán contar con equipos de respiración autónomos
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que les permitan respirar con seguridad, independientemente de las condiciones de la
atmósfera interior. La maniobra será una combinación de las dos técnicas descritas en
los apartados anteriores, hasta sacar al accidentado al exterior del recinto. Como en los
casos anteriores se le aplicarán los primeros auxilios en cuanto sea posible y hasta la
llegada de los servicios sanitarios especializados.
En todos los casos se deberá aplicar aire respirable lo antes posible al herido (como ha
sido indicado en apartados anteriores) y se valorará si es necesaria la evacuación
inmediata o si puede esperarse un tiempo hasta disponer de los medios adecuados
(camilla, férulas de inmovilización, collarines…), en función de la peligrosidad de la
atmósfera interior. Si el accidentado se encuentra dentro de una atmósfera respirable,
porque el accidente ha tenido lugar debido a circunstancias ajenas a los peligros
atmosféricos (una caída, golpe, quemadura…), podrá retrasarse la evacuación un
tiempo hasta disponer de dichos equipos, que garantizarán una correcta intervención. Si
por el contrario la atmósfera interior presenta un alto nivel de peligrosidad debido a la
presencia de tóxicos, inflamables o a la falta de oxígeno, la prioridad será la evacuación
del accidentado hasta un lugar seguro donde se le aplicaran los primeros auxilios. Si
fuese posible la aplicación de los mismos durante la maniobra de rescate, se conseguirá
que las consecuencias del incidente sobre el herido sean menores. La comunicación
continua con el exterior, necesaria también en la maniobra de rescate, permitirá recibir
consejos de los equipos sanitarios ubicados en el exterior.