La Persona
La Persona
PERSONAS FÍSICAS
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Artículo 965. [Seguridad y administración de los bienes de la herencia]
En el tiempo que medie hasta que se verifique el parto, o se adquiera la certidumbre de que éste no
tendrá lugar, ya por haber ocurrido aborto, ya por haber pasado con exceso el término máximo para la
gestación, se proveerá a la seguridad y administración de los bienes en la forma establecida para el
juicio necesario de testamentaría.
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Artículo 47 RC. Inscripción de nacimiento por declaración de otras personas obligadas.
1. Respecto de los nacimientos que se hayan producido fuera de establecimiento sanitario, o cuando
por cualquier causa no se haya remitido el documento en el plazo y condiciones previstos en el artículo
anterior, los obligados a promover la inscripción dispondrán de un plazo de diez días para declarar el
nacimiento ante la Oficina General o Consular del Registro Civil.
2. La declaración se efectuará presentando el documento oficial debidamente cumplimentado, al que
deberá acompañarse el certificado médico preceptivo o, en su defecto, el documento acreditativo en
los términos que reglamentariamente se determinen.
3. La declaración podrá efectuarse presencialmente en la Oficina General o Consular del Registro Civil.
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Artículo 66 RC. Certificado médico de defunción.
En ningún caso podrá efectuarse la inscripción de defunción sin que se haya presentado ante el
Registro Civil el certificado médico de defunción.
PERSONAS JURÍDICAS
Las corporaciones, son los organismos públicos, cuya personalidad empieza en el momento en que son
creadas, los colegios profesionales y las cámaras oficiales de comercio, industria y navegación (en estos
dos últimos casos, la adquisición de la personalidad jurídica se reglamenta en sus respectivas leyes).
Las asociaciones de interés público, se contraponen a las asociaciones de interés particular del artículo
35.2. Aquí, interés público, significa finalidad no lucrativa (ejemplo la asociación de enfermos de
cardiopatías congénitas). Adquirirán la personalidad jurídica con el otorgamiento del acta fundacional,
sin perjuicio de la necesidad de inscribirse en el correspondiente Registro (Artículo 5.2 LO 1/2002, de
Asociaciones).
Las fundaciones (se sobreentiende, de interés público, no existen las fundaciones de interés privado) se
rigen por la Ley 50/2002, de 26 de diciembre, de Fundaciones. Son fundaciones las organizaciones
constituidas sin fin de lucro, tienen afectado de modo duradero su patrimonio a la realización de fines de
interés general. Tendrán personalidad jurídica desde la inscripción de la escritura pública de su
constitución en el correspondiente Registro de Fundaciones.
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Artículo 36. [Asociaciones de interés particular]
Las asociaciones a que se refiere el número 2º del artículo anterior se regirán por las disposiciones
relativas al contrato de sociedades, según la naturaleza de éste.
Es decir, las asociaciones de interés particular y sociedades son términos perfectamente sinónimos. La
“naturaleza” del contrato de sociedad a que hace mención significa que la sociedad puede ser civil
(Artículo 1665 y sig. CC) o mercantil (Artículo 116 y sig. CCo).
La capacidad civil de las corporaciones se regulará por las leyes que las hayan creado o reconocido; la
de las asociaciones por sus estatutos; y la de las fundaciones por las reglas de su institución,
debidamente aprobadas por disposición administrativa, cuando este requisito fuere necesario.
Las personas jurídicas pueden adquirir y poseer bienes de todas clases, así como contraer
obligaciones y ejercitar acciones civiles o criminales, conforme a las leyes y reglas de su constitución.
La Iglesia se regirá en este punto por lo concordado entre ambas potestades; y los establecimientos de
instrucción y beneficencia por lo que dispongan las leyes especiales.
Aquí se reconoce en términos amplios la capacidad de las personas jurídicas para ser titular de derechos
reales o de crédito (como acreedora o como deudora) y para ejercitar acciones procesales.
Las personas jurídicas pueden ser titulares de todo tipo de bienes, muebles e inmuebles. El usufructo
constituido en su favor no podrá durar más de treinta años (Artículo 515). Pueden adquirir bienes por
donación o por herencia (Artículo 745).
Artículo 39. [Extinción de la personalidad jurídica de las personas jurídicas de interés público]
Si por haber expirado el plazo durante el cual funcionaban legalmente, o por haber realizado el fin para
el cual se constituyeron, o por ser ya imposible aplicar a éste la actividad y los medios de que
disponían, dejasen de funcionar las corporaciones, asociaciones y fundaciones, se dará a sus bienes la
aplicación que las leyes, o los estatutos, o las cláusulas fundacionales, les hubiesen en esta previsión
asignado. Si nada se hubiere establecido previamente, se aplicarán esos bienes a la realización de
fines análogos, en interés de la región, provincia o Municipio que principalmente debieran recoger los
beneficios de las instituciones extinguidas.
Se refiere a las personas jurídicas del art 35.1. Sus causas de extinción son:
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Artículo 1700. [Causas de extinción de la sociedad CIVIL]
La sociedad se extingue:
1º Cuando expira el término por que fue constituida.
2º Cuando se pierde la cosa, o se termina el negocio que le sirve de objeto.
3º Por muerte, insolvencia, incapacitación o declaración de prodigalidad de cualquiera de los socios y
en el caso previsto en el artículo 1699 .
4º Por la voluntad de cualquiera de los socios, con sujeción a lo dispuesto en los artículos 1705 y
1707 .
Se exceptúan de lo dispuesto en los números 3º y 4º de este artículo las sociedades a que se refiere el
artículo 1670 , en los casos en que deban subsistir con arreglo al Código de Comercio .
El art. 1699 CC se refiere a cuando los acreedores particulares de un socio piden el embargo y remate de
la parte de éste en el fondo social.
El art. 1705 CC, dice que sólo si no se ha señalado término para la duración de la sociedad y el 1707 si la
sociedad no ha sido constituida por tiempo determinado.
Las sociedades civiles por el objeto a que se consagren, pueden revestir todas las formas reconocidas
por el Código de Comercio . En tal caso, les serán aplicables sus disposiciones en cuanto no se
opongan a las del presente Código.
Artículo 1701. [Extinción de las sociedades CIVILES por perecimiento o pérdida de la cosa]
Cuando la cosa específica, que un socio había prometido aportar a la sociedad, perece antes de
efectuada la entrega, su pérdida produce la disolución de la sociedad.
También se disuelve la sociedad en todo caso por la pérdida de la cosa, cuando, reservándose su
propiedad el socio que la aporta, sólo ha transferido a la sociedad el uso o goce de la misma.
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Pero no se disuelve la sociedad por la pérdida de la cosa cuando ésta ocurre después que la sociedad
ha adquirido la propiedad de ella.
Las compañías, de cualquier clase que sean, se disolverán totalmente por las causas que siguen:
1. La muerte de uno de los socios colectivos, si no contiene la escritura social pacto expreso de
continuar en la sociedad los herederos del socio difunto, o de subsistir ésta entre los socios
sobrevivientes.
2. La demencia u otra causa que produzca la inhabilitación de un socio gestor para administrar
sus bienes.
- CAPACIDAD JURÍDICA: aptitud de una persona (física o jurídica) para la simple titularidad de
derechos y obligaciones. Es decir, la a aptitud que tiene el hombre para ser sujeto en
las relaciones de derecho.
Por el hecho de serlo, una persona, física o jurídica, ya es titular de derechos y obligaciones, por
tanto ya tiene capacidad jurídica.
- CAPACIDAD DE OBRAR: aptitud de una persona para el ejercicio de los derechos y obligaciones
de los que es titular y para concluir actos jurídicos. Es decir, la aptitud para concluir actos
y negocios jurídicos con eficacia.
La capacidad de obrar se refiere a personas físicas, ya que en las personas jurídicas no cabe hablar de
capacidad de obrar, que se manifiesta a través de los órganos de representación, que son los que
expresan la voluntad de las personas jurídicas.
La capacidad de obrar plena: es la del emancipado por mayoría de edad, siempre que no estuviese
incapacitado por alguna de las causas que señala la ley.
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El hecho de que la capacidad de obrar es objeto de regulación por las normas jurídicas, estableciendo
graduaciones de aquélla, lleva a considerar que la descripción de la capacidad de obrar de
determinados grupos de personas requiere acudir a un concepto genérico para explicarlo. Tal
concepto es el de estado civil.
Los estados civiles son situaciones o cualidades de la persona que predeterminan la capacidad de
obrar de ésta, debiéndose en consecuencia señalar como estados civiles los siguientes:
• La edad: la mayor edad porque otorga plena capacidad de obrar a quien la alcanza; la menor
edad, en cuanto la conclusión debe ser la contraria.
◦ La ausencia declarada.
1) La incapacidad de obrar o de ejercicio: que se suple con patria potestad tutela o curatela (priva del
ejercicio pero no del goce):
2) La incapacidad de derecho, que no puede suplirse (priva del ejercicio y también del goce):
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REPRESENTACIÓN
CONCEPTO
2) Por medio de otra persona, que sustituye al interesado. Hay dos maneras:
a) La del nuncio, portavoz o mensajero, que actúa como mero instrumento de transmisión de la
voluntad ajena.
b) La de las personas que se limitan a aconsejar a las partes (abogados) o a mediar entre ellas
(agentes mediadores).
d) La de los contratos a favor de tercero, puesto que en éstos el autor del acto lo otorga en su propio
nombre, aunque para producir algún efecto en otro.
1
ÁMBITO DE LA REPRESENTACIÓN
La representación puede utilizarse y su ámbito de aplicación se extiende para todos los negocios jurídicos
“inter vivos” que tengan carácter económico o patrimonial. Expresamente en nuestro CC autoriza para
adquirir la posesión (Artículo 439) y para contratar (art 1.259)
Por regla general (es decir, hay excepciones), NO podrán celebrarse por medio de representantes, es decir
por personas distintas a sus titulares, los negocios jurídicos de Derecho personal, los de Derecho de
familia y los de Derecho sucesorio, por tener todos ellos carácter personalísimo.
En el caso del Derecho de familia, como excepción el CC autoriza la celebración del matrimonio por
poder, pero se trata de un poder especialísimo [Artículo 55 Matrimonio por apoderado].
1
CLASES DE REPRESENTACIÓN: REPRESENTACIÓN LEGAL Y REPRESENTACIÓN
VOLUNTARIA
A) LA REPRESENTACIÓN LEGAL
Se llama representación legal o necesaria aquella que es conferida por la ley a ciertas personas, que por
virtud de un cargo u oficio o de una posición familiar, obran en nombre de otras que están impedidas para
hacerlo por sí. No hay que confundirla con la asistencia de personas parcialmente incapaces (por ejemplo,
la intervención de los padres o del curador en determinados actos de los menores emancipados), por la
cual se integra su defecto de capacidad, pero sin sustituir su voluntad por la de otra persona.
Los padres que ostenten la patria potestad tienen la representación legal de sus hijos menores no
emancipados.
Se exceptúan:
1º Los actos relativos a derechos de la personalidad u otros que el hijo, de acuerdo con las Leyes y con
sus condiciones de madurez, pueda realizar por sí mismo.
El tutor es el representante del menor o incapacitado, salvo para aquellos actos que pueda realizar por
sí solo, ya sea por disposición expresa de la Ley o de la sentencia de incapacitación.
Las donaciones hechas a los concebidos y no nacidos podrán ser aceptadas por las personas que
legítimamente los representarían, si se hubiera verificado ya su nacimiento.
4º La de los ausentes
Salvo motivo grave apreciado por el Juez, corresponde la representación del declarado ausente, la
pesquisa de su persona, la protección y administración de sus bienes y el cumplimiento de sus
obligaciones:
1
2º Al hijo mayor de edad; si hubiese varios, serán preferidos los que convivían con el ausente y el
mayor al menor.
4º A los hermanos mayores de edad que hayan convivido familiarmente con el ausente, con
preferencia del mayor sobre el menor.
Todas estas personas pueden contratar a nombre de sus representados, aunque con las limitaciones y
requisitos que la ley establece para garantizar los intereses de quienes no pueden hacerlo por sí.
Hasta que resulten pagados todos los acreedores conocidos y los legatarios, se entenderá que se halla
la herencia en administración.
El administrador, ya lo sea el mismo heredero, ya cualquiera otra persona, tendrá, en ese concepto, la
representación de la herencia para ejercitar las acciones que a ésta competan y contestar a las
demandas que se interpongan contra la misma.
3. Que el negocio de que se trate realizar esté comprendido dentro de los límites de
la ley.
1
1. LA REPRESENTACIÓN VOLUNTARIA (=APODERAMIENTO, PODER, AUTORIZACIÓN
REPRESENTATIVA)
Es la que se confiere por medio de un acto de voluntad del representado, que recibe el nombre de poder o
apoderamiento, y puede ser definido como una declaración unilateral de voluntad por la que una persona
autoriza a otra para que concluya en su nombre uno o varios negocios jurídicos, que han de producir sus
efectos como si la primera, por sí misma, hubiese operado.
El Código Civil no regula este negocio jurídico tan importante como es el apoderamiento; solo se refiere a
él al regular el contrato de mandato (que puede llevarse a cabo con representación o sin representación),
pero es necesario distinguir entre estas dos figuras pues son distintas, aunque en el Código Civil no
aparezca clara la distinción:
Que el mandato, como contrato que es, requiere la aceptación expresa o tácita del mandatario, mientras
que el poder es un acto jurídico unilateral, que solo requiere la declaración de voluntad del poderdante,
dirigida a los terceros, sin que sea necesaria la aceptación, ni siquiera el conocimiento del apoderado.
Por el contrato de mandato se obliga una persona a prestar algún servicio o hacer alguna cosa, por
cuenta o encargo de otra.
El apoderamiento tiene necesariamente como finalidad la representación, mientras que el mandato puede
existir sin ella
Cuando el mandatario obra en su propio nombre, el mandante no tiene acción contra las personas con
quienes el mandatario ha contratado, ni éstas tampoco contra el mandante. (el mandante no crea, en
principio, vínculo alguno con el tercero)
Lo dispuesto en este artículo se entiende sin perjuicio de las acciones entre mandante y mandatario.
(entre el mandante y mandatario se producen todos los efectos de la representación):
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Requisitos para actuar en nombre de otro, en virtud de autorización representativa.
a) Que el apoderado/representante tenga capacidad de obrar con capacidad general y no le hará falta
la capacidad específica para cierto negocio. Según nuestro Código, tienen capacidad para ser
mandatarios no sólo los mayores de edad, sino, además, según el artículo 1716 los menores
emancipados.
El menor emancipado puede ser mandatario, pero el mandante sólo tendrá acción contra él en
conformidad a lo dispuesto respecto a las obligaciones de los menores. (pueden, hacer, como
representantes, negocios jurídicos que no podrían para sí, los de los art 323 y 324 CC).
b) El representante ha de hacer saber frente a quien actúa que lo hace en nombre de otra y que obra
por cuenta de la misma
c) El representado, por contra, tendrá que tener, no solo la capacidad general, sino que tendrá que
tener también la específica para celebrar el negocio de que se trate.
d) Que el poder esté otorgado en legal forma. La forma del apoderamiento es libre, teniendo en
cuenta que este negocio jurídico no es solemne y por lo tanto valdrá cualquiera que sea la forma
en que se realice: expresa, tácita, escrita e incluso oral
La aceptación puede ser también expresa o tácita, deducida esta última de los actos del mandatario.
5º El poder para contraer matrimonio, el general para pleitos y los especiales que deban presentarse
en juicio; el poder para administrar bienes, y cualquier otro que tenga por objeto un acto redactado o
que deba redactarse en escritura pública, o haya de perjudicar a tercero.
e) Que el negocio de que se trate realizar esté comprendido dentro de los límites de la autorización
(suficiencia de poder).
Ninguno puede contratar a nombre de otro sin estar por éste autorizado o sin que tenga por la ley su
representación legal.
El contrato celebrado a nombre de otro por quien no tenga su autorización o representación legal será
nulo, a no ser que lo ratifique la persona a cuyo nombre se otorgue antes de ser revocado por la otra
parte contratante.
Estamos ante un caso de representación sin poder, y quiere decir, que si una persona contrata en nombre
de otra sin estar autorizado por ella, el contrato sería nulo, no valdría; pero la ratificación subsana los
defectos de la falta de poder y viene a sustituirlo con efectos retroactivos, haciendo que el negocio que
nació nulo se convalide y produzca los efectos oportunos.
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Artículo 1712. [Mandato general o especial]
El mandato, concebido en términos generales, no comprende más que los actos de administración.
Para transigir, enajenar, hipotecar o ejecutar cualquier otro acto de riguroso dominio, se necesita
mandato expreso.
El poder de representación se puede otorgar con carácter general, es decir para todos los negocios del
poderdante o representado; en este caso, al ser un poder amplio, está limitado según la ley a sólo actos de
administración (no de disposición, o bien se puede otorgar con carácter específico o concreto, para uno
solo o varios negocios determinados, y en todo caso no podrá el apoderado o representante traspasar los
límites del poder ni extralimitarse en sus actuaciones:
Al estar generalmente unido al contrato de mandato, las causas de extinción del poder dado a un
representante serán las mismas que el CC reconoce como de extinción de aquel:
El mandato se acaba:
1º Por su revocación.
3º Por muerte, declaración de prodigalidad o por concurso o insolvencia del mandante o del
mandatario.
El mandato se extinguirá, también, por la incapacitación sobrevenida del mandante a no ser que en el
mismo se hubiera dispuesto su continuación o el mandato se hubiera dado para el caso de incapacidad
del mandante apreciada conforme a lo dispuesto por éste. En estos casos, el mandato podrá terminar
por resolución judicial dictada al constituirse el organismo tutelar o posteriormente a instancia del tutor.
Naturalmente se extingue también por las causas generales de extinción de los contratos y si fue dado el
poder de representación para un negocio concreto, cuando se haya finalizado éste.
Lo hecho por el mandatario, ignorando la muerte del mandante u otra cualquiera de las causas que
hacen cesar el mandato, es válido y surtirá todos sus efectos respecto a los terceros que hayan
contratado con él de buena fe.
1
ADQUISICIÓN Y PÉRDIDA DE LA NACIONALIDAD ESPAÑOLA. EL EXTRANJERO
Artículo. 11 CE
ADQUISICIÓN:
-A) ORIGINARIA. (Artículos 17 y 19)Tiene lugar al nacer el sujeto (salvo en el caso de la adopción
de extranjero por español, es decir, ésta también es originaria)
1.Por filiación
Son españoles de origen los nacidos de padre o madre españoles (es decir, por ser hijos
de españoles, aunque los padres no tienen por qué serlo de origen)
3. Por adopción
1.El extranjero menor de dieciocho años adoptado por un español adquiere, desde la
adopción, la nacionalidad española de origen.
2.Si el adoptado es mayor de dieciocho años podrá optar por la nacionalidad española
de origen en el plazo de dos años a partir de la constitución de la adopción.
1
-B) POR POSESIÓN DE ESTADO (Artículo 18):
La posesión y utilización continuada de la nacionalidad española durante diez años, con buena
fe y basada en un título inscrito en el Registro Civil, es causa de consolidación de la
nacionalidad, aunque se anule el título que la originó.
-C) DERIVATIVA
1. Por opción
1
2. Por carta de naturaleza
3. Por residencia
1
5. La concesión o denegación de la nacionalidad por residencia deja a salvo la vía judicial
contencioso-administrativa.
PÉRDIDA
2. En todo caso, pierden la nacionalidad española los españoles emancipados que renuncien
expresamente a ella, si tienen otra nacionalidad y residen habitualmente en el extranjero. (aquí no
hacen falta los 3 años, al haber renuncia expresa).
3. Los que habiendo nacido y residiendo en el extranjero ostenten la nacionalidad española por ser
hijos de padre o madre españoles, también nacidos en el extranjero, cuando las leyes del país donde
residan les atribuyan la nacionalidad del mismo, perderán, en todo caso, la nacionalidad española si
no declaran su voluntad de conservarla ante el encargado del Registro Civil en el plazo de tres años,
a contar desde su mayoría de edad o emancipación.
Artículo 11.1 CE: ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad : solo la pierden
voluntariamente: requisitos, ser emancipados, residir habitualmente en el extranjero y que España no se
halle en guerra 1) por adquirir voluntariamente otra (salvo los países enumerados), o 2) utilizar otra
exclusivamente si la tuvieren de antes de la emancipación o 3) por renuncia expresa a ella
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Artículo 25 [Pérdida de la nacionalidad cuando no sea originaria]
a) Cuando durante un período de tres años utilicen exclusivamente la nacionalidad a la que hubieran
declarado renunciar al adquirir la nacionalidad española.
b) Cuando entren voluntariamente al servicio de las armas o ejerzan cargo político en un Estado
extranjero contra la prohibición expresa del Gobierno.
2. La sentencia firme que declare que el interesado ha incurrido en falsedad, ocultación o fraude en la
adquisición de la nacionalidad española produce la nulidad de tal adquisición, si bien no se derivarán
de ella efectos perjudiciales para terceros de buena fe. La acción de nulidad deberá ejercitarse por el
Ministerio Fiscal de oficio o en virtud de denuncia, dentro del plazo de quince años.
RECUPERACIÓN
1. Quien haya perdido la nacionalidad española podrá recuperarla cumpliendo los siguientes requisitos:
a) Ser residente legal en España. Este requisito no será de aplicación a los emigrantes ni a los hijos de
emigrantes. En los demás casos podrá ser dispensado por el Ministro de Justicia cuando concurran
circunstancias excepcionales.
b) Declarar ante el encargado del Registro Civil su voluntad de recuperar la nacionalidad española.
2
EL EXTRANJERO
1. Los extranjeros gozarán en España de las libertades públicas que garantiza el presente Título I en
los términos que establezcan los Tratados y la Ley.
Este criterio de igualdad lo confirma el Artículo 27 de CC, según el cual Los extranjeros gozan en
España de los mismos derechos civiles que los españoles, salvo lo dispuesto en las Leyes
especiales y en los Tratados, y el Artículo 3.1 de la LO 4/2000, que determina que los extranjeros
gozarán en España de los derechos y libertades reconocidos en el Título I de la CE en los
términos establecidos en los Tratados Internacionales, en esta Ley y en las que regulen el
ejercicio de cada uno de ellos. (Como criterio interpretativo general se entenderá que los extranjeros
ejercitan los derechos que les reconoce esta ley en condiciones de igualdad con los españoles)
Hay que tener en cuenta el trato especial que reciben los extranjeros que son nacionales de origen de
países iberoamericanos, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal, o sefardíes y el que corresponde
a los ciudadanos de la Unión Europea.
2. Solamente los españoles serán titulares de los derechos del Artículo 23 (sufragio y acceso a funciones y
cargos públicos) salvo lo que, atendiendo a principios de reciprocidad, pueda establecerse por Tratado o
Ley para el derecho de sufragio activo en las elecciones municipales.