Derecho Internacional Privado
CATEDRA: Dra. María Elsa Uzal
Facultad de Derecho
Universidad de Buenos Aires
Introducción al Derecho
Internacional Privado
EL CASO IUSPRIVATISTA MULTINACIONAL
En una primer aproximación, podemos decir que el caso iusprivatista multinacional es aquel en
el que los hechos que lo configuran aparecen conectados por circunstancias objetivas con el
territorio de dos o más Estados nacionales.
Estas circunstancias multinacionalizadoras pueden ser:
Personales (vinculadas a los sujetos del caso como, por ejemplo, la nacionalidad, el domicilio, la
residencia habitual, la simple residencia y deben estar localizadas en distintos países);
Reales (vinculadas al objeto de la relación jurídica de que se trate)Por ejemplo:
a.- respecto de los inmuebles: es circunstancia localizadora el lugar de su situación,
b.- respecto de los bienes muebles registrables (automotores, buques, aeronaves, semovientes): su
lugar de registro;
c.- respecto de los bienes muebles: el lugar de su localización;
d.- respecto de la propiedad inmaterial: el lugar de registro de la propiedad intelectual, del
derecho de autor, de la propiedad industrial (patentes, marcas, diseños industriales, etc.).
Estos factores pueden combinarse entre sí, resultando siempre necesario que dos o más se
sitúen en el territorio de diferentes Estados nacionales.
Estas circunstancias internacionalizadoras, además, deben ser relevantes según el
tipo de relación jurídica que se examine, desde el ángulo de mira del sistema de
derecho desde el cual se la analiza. No obstante, esa circunstancia irrelevante
podría cobrar relevancia si se plantease la solución de caso en otro contexto
jurisdiccional, que pudiese abrirse para conocer y resolver en él.
Esa multinacionalidad fáctica o de los hechos del caso, a su vez, determina que el
sistema jurídico de más de un Estado nacional aparezca con vocación para
resolver el problema que pueda plantearse según los intereses involucrados en él.
Podemos definir el CASO IUSPRIVATISTA MULTINACIONAL: aquel caso
que aparece social o fáctica y normativamente multinacionalizado o
que posee aptitud para provocar un conflicto internacional de
jurisdicción.
DOS PROBLEMAS PARALELOS
En todos los casos multinacionales resulta trascendente determinar:
A- En primer lugar, dónde ha de plantearse la controversia para su resolución —
problema de la jurisdicción competente—,
B- Luego cuál será el derecho aplicable al caso, recordando que cada juez
aplicará su propio Derecho Internacional Privado de fuente convencional o de
fuente interna —problema del derecho aplicable—
Estos dos problemas son paralelos aunque de naturaleza distinta, pues el primero
es de naturaleza procesal y el segundo de índole sustancial o de fondo.
Diferentes casos iusprivatistas (Jitta)
Siguiendo a J. Jitta, atendiendo adónde y cuando se producen los hechos del caso,
podían distinguirse diferentes casos
Aquellos absolutamente nacionales, que presentan todos sus elementos
vinculados al territorio de un solo Estado nacional, que son casos propios del
derecho interno, ajenos al Derecho Internacional Privado (DIPr.);
Aquellos relativamente internacionales, que nacen como casos nacionales
y que luego en su devenir, en la vida del caso, se multinacionalizan
Aquellos casos absolutamente internacionales, aquellos que, desde el
origen mismo del caso ya presentan contactos con más de un Estado
nacional;
Los dos últimos tipos son los casos que interesan al Derecho Internacional
Privado.
La clasificación de Boggiano
Boggiano, poniendo el acento en el contexto jurisdiccional del caso,
atiende como criterio de distinción al lugar donde son hacederas las
conductas necesarias para solucionarlo.
Partiendo de cualquiera de los dos últimos casos de la clasificación de
Jitta, distingue entre:
los casos totalmente multinacionales, que exigen obrar en la
jurisdicción de más de un Estado nacional para resolver todo el
caso, y
los casos parcialmente multinacionales, que pueden resolverse
íntegramente en el territorio de un solo Estado nacional, aunque se
deban aplicar diversos derechos para resolver el problema o las
distintas cuestiones involucradas en él.
Objeto
Debe perseguirse como objetivo, en todo momento, la necesidad de resolver todo el
caso, procurar la integralidad de la solución - aunque deba obrarse en diversos
Estados-.
Por ello que si esto ocurre, deben elaborarse instrumentos eficaces a través de los
cuales pueda lograrse que las sentencias dadas en un país obtengan reconocimiento
y ejecución en otros, para lo cual es menester trabajar arduamente en el campo de la
cooperación internacional, en los procesos interjurisdiccionales y en mecanismos
efectivos de auxilio procesal internacional.
Finalmente, no debe perderse nunca de vista la necesidad de lograr decisiones
eficaces. En DIPr. la eficacia se la solución debe ser en buena parte la medida de la
acción para evitar decisiones abstractas, inejecutables e inútiles dispendios de tiempo,
costos y esfuerzos.
Así, el OBJETO del derecho internacional privado es ordenar normativamente las
soluciones justas de los casos iusprivatistas multinacionales desde una jurisdicción
nacional, desde una pluralidad de jurisdicciones nacionales o desde una jurisdicción
internacional.
CONCEPTO
El derecho internacional privado puede definirse como la rama del derecho que tiene por
objeto ordenar normativamente la solución justa del caso iusprivatista multinacional, a través
de una jurisdicción nacional, de una pluralidad de jurisdicciones nacionales o de una
jurisdicción internacional o supranacional, sin perjuicio de los modos alternativos de solución
de conflictos.
Constituye un sistema de solución de conflictos entre ordenamientos, dado su rol como
derecho de las relaciones entre ordenamientos jurídicos (ius inter iura).
Integran su contenido, sistemáticamente, todas aquellas normas que conducen a la solución
de los casos iusprivatistas multinacionales: las de conflicto, las materiales y las de policía de
los ordenamientos involucrados, así como el estudio de los métodos propios de cada una de
ellas y de aquellos otros que resultan complementarios para arribar a la solución del caso:
analítico, comparativo, etcétera.
Debe destacarse la importancia del contexto jurisdiccional como determinante de las
soluciones de fondo que, en definitiva, resultarán aplicables al caso e incluirse dentro de los
contenidos programáticos de la materia, temas de derecho procesal internacional
indispensables para arribar a la solución del caso multinacional, como son: las cuestiones de
jurisdicción internacional, la prórroga de jurisdicción, el reconocimiento y ejecución de
sentencias y laudos extranjeros y los mecanismos de auxilio procesal internacional.
EL UNILATERALISMO
Aboga porque las normas que disciernen el derecho aplicable al caso se limiten a declarar aplicable
exclusivamente la ley del foro (lex fori), a través de la delimitación de su ámbito de aplicación especial.
Muestra una cara interna y otra externa. La interna consiste en la determinación del alcance de la aplicación
de las reglas sustantivas de la lex fori y la externa, en la determinación del ámbito de aplicación de los
derechos extranjeros, por lo que parte de la base de que cada Estado delimita el ámbito de soberanía de su
propio derecho y reclama que esta delimitación sea mutuamente reconocida por los otros Estados.
Si la cuestión legal en debate no cae bajo el alcance de una regla de la lex fori, la consecuencia sería que
todos los órdenes jurídicos del mundo entero que quisieran reclamar su aplicación al caso podrían hacerlo,
en una suerte de vocación universalista subsidiaria, solo para el caso en que el propio derecho no resultase
aplicable.
Si nos remontamos a la época estatutaria feudal, ya encontramos una primera forma del unilateralismo, que
se preocupaba por determinar el ámbito de vigencia de los respectivos estatutos en el espacio (Acursio)
Esta línea continua con el unilateralismo universalista de la escuela estatutaria donde se calificaron los
estatutos como reales y personales. Pregonaba la aplicación de estatutos extranjeros de igual índole por los
tribunales locales y de la exclusión de los estatutos extranjeros calificados de "odiosos" (esbozo de orden
público internacional).
El unilateralismo positivista del s. XIX, por su lado, se orienta hacia la determinación del ámbito de aplicación
real o personal de la ley del foro.
El unilateralismo espacialista o territorialista, surgido más tarde, se centra en la idea de que el legislador
estatal sólo puede proceder a la delimitación de su propio ordenamiento, sin entrometerse en la delimitación
de otros,
El conflictualismo
Su principal exponente fue Federico Carlos de Savigny quien en el siglo XIX sienta las bases
del derecho internacional privado clásico.
Sostuvo que el derecho privado interno de las naciones que pertenecían a la comunidad de
"naciones civilizadas" debía ser considerado intercambiable.
La comunidad internacional debía desarrollar soluciones de conflicto sobre bases uniformes a
nivel de derecho internacional privado de fuente interna, de manera de garantizar que una
relación jurídica, en caso de conflicto, recibiese una y la misma solución cualquiera que
fuera el país en el que el caso se plantease, siendo necesario un consenso consuetudinario
internacional que coincidiese en la elección neutral de un mismo derecho para solucionar el
caso y que se plasmase en soluciones a nivel interno (principio de "la armonía internacional
de soluciones"), identificado con el derecho del lugar donde podía ubicarse la "sede" (sitz)
del caso.
Cada Estado, a nivel interno, debía prever, de manera coincidente, la elección de aquel
derecho que guardara una estrecha vinculación con la relación jurídica de que se trate.
Se estructuró así la idea de un sistema abierto, donde manda la norma de conflicto –
norma que no da la solución del caso iusprivatista multinacional sino que indica cuál es el
derecho que habrá de proporcionarla- Este es la línea del conflictualismo desde una
perspectiva nacional. Su aporte fue invaluable, pero igualmente no logró el ambicioso y
loable objetivo perseguido por Savigny.
Posteriormente, ya desde una perspectiva internacional, se intentó muchas veces arribar a
normas conflictuales uniformes, ya sea a través de ambiciosos proyectos de codificación –
casi todos frustrados-.
Más adelante, la búsqueda de estos consensos continuó pero sobre temas más acotados
(tratados) o incluso, puntuales (Ej. Convenciones Interamericanas).
La llamada “Revolución Americana”
Después de la Segunda Guerra Mundial, en los Estados Unidos se registró una fuerte
reacción doctrinaria contra el método tradicional de solución de tipo conflictual, dirigida
a focalizar la atención en soluciones de naturaleza sustancial que debían ser aplicadas
ante un caso dado, priorizando las estrechas vinculaciones del caso con determinado
sistema jurídico (the closest connections o the most significant relationships).
Se buscan conexiones flexibles del caso con diversos sistemas jurídicos, que podía ser
seguido por el juez para determinar aquel derecho sobre el que el caso se proyectase
mayor número de veces y que, por su estrecha vinculación con la relación jurídica,
pudiese ser indicado como el más justificado para brindar su solución, con el consiguiente
apartamiento de criterios rígidos predeterminados.
Algunas de sus teorías fueron fuertemente rechazadas en Europa, pero como aporte
positivo puede mencionarse una más amplia valorización de la interrelación entre
jurisdicción y derecho aplicable.
El pluralismo metodológico
El propio Savigny advertía la existencia de otras normas en nuestra materia, más allá de las
normas de conflicto.
Más allá de algunos autores que intentaban excluirlas del Derecho Internacional Privado
(Goldschmidt), el cuestionamiento del conflictualismo en sus moldes clásicos comenzó a
hacerse evidente y condujo al planteo de la crisis del sistema.
Se fue preparando un trabajo de síntesis, que llega a su punto cúlmine con la presentación
que realiza en 1973, H. Battifol en el Curso General de la Academia de La Haya.
Junto con esta corriente aparece la tendencia que concede prevalencia al problema de
la jurisdicción sobre el de la ley aplicable.
Esta síntesis, superadora de la crisis, lleva a admitir en nuestra materia el pluralismo
metodológico y normativo y a conceder pie de igualdad a los tres tipos de normas: de
conflicto, materiales y de policía, individualizadas supra. Ello no importa, sin embargo, dejar
de reconocer el rol que, como norma general de la materia, cabe seguir atribuyendo a la
norma de conflicto, y el carácter especial que, junto a ella, asumen la norma material, con
funciones complementarias y suplementarias del sistema y la norma de policía, especial,
exclusiva y excluyente de las otras dos.
El Pluralismo: coherencia sistémica
PLURALISMO y no pluralidad. Se trata de la la necesaria construcción de un sistema, de un orden
y no una simple coexistencia de normas. Este sistema reconoce la existencia de muchos modos
de aprehender las cuestiones propias del derecho internacional privado, con una multiplicidad
de relaciones lógicas, con reglas que permiten articular diferentes niveles jurídicos (jerárquicas,
de causa y efecto, de reenvíos prejudiciales, de primacía, de especialidad, de subsidiariedad,
de armonización, etc.).
Estas reglas deben ser ordenadas de manera que, con pautas de cooperación, convergencia,
consistencia, flexibilización y coherencia, conduzcan a un resultado superador de los
eventuales conflictos entre diferentes niveles de jurisdicciones y entre diferentes niveles de
ordenamientos jurídicos: horizontales, verticales, multilaterales y, también, de la debilidad que
representaría la mera yuxtaposición de normas, muchas veces contradictorias.
El logro de esa coherencia sistémica es, pues, uno de los objetivos a perseguir en la materia —
ordenamiento entre ordenamientos.
Hoy por hoy esta síntesis plural es ampliamente aceptada en la doctrina iusprivatista, en los foros
internacionales y en el derecho comparado.
El DIPR y sus MÉTODOS
Corresponde reconocer y valorar el aporte que el derecho comparado, en su amplitud y
riqueza, brinda al DIPr., fundamentalmente a través de los métodos de análisis y de
comparación que, como veremos, son dos estadios o fases dentro del mismo método de
comparación.
El método de comparación sirve a una pluralidad de fines sin cambiar su estructura y, entre
ellos, está también asistir a los múltiples operadores del DIPr.
Puede definirse el rol del método de comparación como aquel que ordena el proceso de
comparación a través de una marcha razonada del espíritu con el objeto de arribar a un fin
determinado.
En el estudio de una rama del derecho, como es el DIPr., que se elabora sobre fuertes
bases comparativas, la información comparativa se utiliza para proporcionar una visión más
expandida y sustancial del derecho de fuente nacional, pues lo explica y arroja luz sobre su
relación con derechos extranjeros, se refieren semejanzas y diferencias, aunque ese estudio
muchas veces no es exhaustivo y puede ser incompleto. Los estudios comparativos
sistemáticos, en lo que sería un tercer nivel de profundización, ya utilizan rigurosamente el
método comparativo, recorriendo las diversas fases del método.
Elementos del método comparativo
El enfoque metodológico exige ciertas precisiones al operador:
a) establecer cuántos ordenamientos jurídicos han compararse: Depende de la finalidad
perseguida. Algunos proponen hacerlo con un gran número de ordenamientos para
obtener una visión general, mientras otros proponen limitar su número para ganar en
profundidad.
b) seleccionar cuáles han de ser esos ordenamientos: También varía conforme el fin
buscado. Puede limitarse a los ordenamientos de una misma familia o tronco, o bien
buscar una comparación más general comparando sistema jurídicos diferentes en sus
prototipos. Cabe aquí distinguir la comparación horizontal o sincrónica de la vertical o
diacrónica. La primera compara ordenamientos contemporáneos mientras que la
segunda se trata de una comparación histórica, que contribuye a conocer la institución
actual y sus fuentes.
c) cuál ha de ser el criterio de selección: La finalidad marcará el criterio, ya que como
vimos puede emplearse con fines muy variados. El método comparativo -que se
caracteriza por un alto nivel de abstracción- es el mismo que se da en todas las ciencias
que tienen un vínculo histórico con el derecho y cada una de ellas lo utiliza como
instrumento, adaptándolo, dentro de sus fines propios, a los objetivos perseguidos.
Las FASES del método comparativo
Se pueden observar dos fases o estadios:
Primera fase, el método es analítico y descriptivo.
Segunda fase, es comparativo y sintético.
Esto no significa que haya un método analítico y descriptivo que se oponga a un método
comparativo y sintético sino que se trata de dos estadios o fases dentro del mismo método. La
llamada REGLA de las TRES C: Conocer, Comprender, Comparar.
El problema de la comparabilidad se examina en dos planos diferentes: por un lado, el de los
objetos o institutos que se comparan y que pertenecen a ordenamientos jurídicos diferentes y, por
otro, el de los ordenamientos jurídicos a los que pertenecen los institutos a comparar.
Resulta necesario comparar términos, objetos o institutos comparables, es decir, relacionados por
un elemento común, por un paralelismo, por una equivalencia, por un punto de contacto. La
comparabilidad tiene un contenido variable, con contornos difusos según la ciencia y el propósito
de la comparación. Son útiles nociones como la homología y la analogía, que permiten precisar
las relaciones de manera estructural o funcional.
Sin embargo, aun ante sistemas muy diversos, se puede tratar de reconstituirse el equivalente
funcional de las categorías buscadas.
A la inversa, se puede encontrar que instituciones aparentemente similares pueden no serlo, serlo
sólo formalmente y poseer en realidad un valor diferente o tener matices distintos.
La comparación debe ser amplia, buscando la equivalencia de funciones, que es lo
importante. Así pueden hallarse instituciones similares, pero de funcionamiento diferente
e instituciones diferentes, pero funcionalmente similares.
También los principios generales pueden ser utilizados como punto de partida válido para
la comparación entre dos o más ordenamientos jurídicos precisos, aunque no resulta
aconsejable la búsqueda de principios comunes a todos los ordenamientos jurídicos por
conducirnos a una abstracción de grandes primeros principios de número más reducido.
La tarea de comparación presupone, con diferentes formas y grados de intensidad, la
aprehensión de elementos comunes. El método de comparación requiere pues, en
primer lugar, de institutos o términos a comparar y es condición de su aplicación que esos
términos pertenezcan a ordenamientos jurídicos diferentes, es decir, una pluralidad de
ordenamientos.
La comparabilidad puede mostrar esos órdenes jurídicos como pertenecientes a un
mismo grado de civilización o estadio de ella; a una misma familia jurídica; con analogías
en la construcción jurídica, con estructuras institucionales parecidas; con sistemas socio-
económicos y políticos diferentes, a veces con diferencias tan grandes que se pierde o
confunde el problema mismo.
Primera fase: EL ANALISIS
El análisis, puede ser utilizado como un método en sí mismo, pero resulta ser la primera fase en el
procedimiento de comparación. Es la primera aproximación al planteamiento de un caso multinacional y a
su solución. Nos encontramos con la primera C: CONOCER. Su fin es llegar al conocimiento más completo y
exacto de los hechos y términos a comparar dentro de su respectivo orden jurídico. Si al principio el
conocimiento es aislado, luego se convierte en un conocimiento comparado.
Conduce a dividir los hechos del caso para su mejor estudio y solución, procurando su encuadramiento
dentro de categorías jurídicas, que en principio, serán las del derecho privado propio -lex fori-, que son
aquellas que el intérprete mejor maneja y conoce. Se fragmenta el caso, procurando distinguir en él, en sus
elementos componentes, los diversos institutos o categorías jurídicas involucrados. La fragmentación es
condición indispensable del análisis para finalizar el conocimiento del término a comparar.
En la primera fase se aísla el término a comparar de su ordenamiento jurídico en sí mismo, en una segunda
fase, se lo integra nuevamente en ese orden jurídico y se lo examina en sus fuentes originales, en la
complejidad y totalidad de sus fuentes, respetando las jerarquías de las fuentes dentro de ese
ordenamiento, su complementariedad o su exclusividad, sus variaciones de grado y de naturaleza según los
sistemas, para procurar el encuadramiento dentro de las normas de DIPr. que podrían ser de aplicación en
el propio ordenamiento.
En el estudio de un término o aspecto del caso vinculado o perteneciente a un ordenamiento jurídico
extranjero, debe procederse como un jurista de ese orden jurídico extranjero, recurriendo a las categorías
jurídicas de ese ordenamiento, a sus mismas fuentes, a su interpretación y valoración, evitando adoptar una
visión deformante, abstracta y lógica con base o según el propio derecho del comparatista.
Segunda fase: La COMPRENSION de los términos
a comparar
Nuestra segunda C: COMPRENDER. La comprensión de los términos a comparar torna
obligatorio reintegrar el término dentro de su orden jurídico y abordar el conocimiento de sus
relaciones con ese ordenamiento y con los elementos políticos, económicos, sociales,
religiosos, históricos, morales, ideológicos, etc., que lo determinan.
Se trata de aprehender dos reglas de derecho funcionando en sus medios jurídicos y sociales
que son diversos. Aproximando dos órdenes jurídicos -el propio y el extranjero vinculado a
los hechos del caso- se relacionan dos realidades diferentes y dos maneras de pensar y
ordenar jurídicamente las estructuras económicas y políticas de esas realidades sociales.
La tarea del comparatista será identificar la noción jurídica exacta de la que se trata dentro
del derecho extranjero o de su ordenamiento, antes de traducir el término o traspasar o de
realizar la transposición del concepto.
Esto permitirá advertir cuáles son los elementos determinantes del ordenamiento jurídico, la
interferencia entre instituciones próximas, complementarias o funcionalmente emparentadas
con el término a comparar dentro del mismo orden jurídico y las influencias directas o
indirectas sobre él de factores extrajurídicos
La COMPARACION como SINTESIS
Tercera C: COMPARACION. Etapa de SINTESIS, resultado final de la comparación, depende de la justeza del
análisis y de la exactitud de las conclusiones a las que se arribó en las dos anteriores. Esta etapa es
generalizante, descriptiva, pero sobre todo crítica, apreciativa e incluso valorativa, si es necesario.
El comparatista aborda el término a comparar con las soluciones y el espíritu de su propio derecho, y al
examinar el término extranjero a comparar no puede abstenerse de percibir parecidos, semejanzas o
diferencias entre ambos.
El intérprete ha de ensanchar sus categorías de análisis con las categorías de análisis de los sistemas jurídicos
vinculados al caso y luego, como comparatista, recorre los mismos caminos, utiliza las mismas vías y opera
con los mismos métodos de los juristas nacionales, pero con otra mirada: realiza una confrontación que revela
en el sistema examinado y aun en el propio derecho, aspectos nuevos.
La comparación es el proceso general por el cual el espíritu busca lo parecido dentro de lo múltiple, la
identidad a través de la diversidad. Exige precisar y ordenar de manera racional y sistemática las relaciones
de semejanza y diferencia, percibidas o extraídas, quizás de manera confusa, en las etapas anteriores, para
encontrar la norma de DIPr. que captará el caso, a fin de resolverlo. Luego, se compararán todos los aspectos
de los términos involucrados, punto por punto, elemento por elemento, yendo del detalle a lo global, del
análisis a la síntesis. Implica identificar causas, las relaciones entre los términos comparados se aprehenden
de las características, propiedades y funciones que poseen y ejercen dentro del orden jurídico respectivo.
El examen es necesariamente comparativo, crítico, sintético y generalizador y nos introduce en el problema
de las calificaciones
La importancia del método comparativo
El método comparativo es un método específico de conocimiento
aplicado al derecho, que busca tres objetivos:
a) identificar y hacer surgir todas las relaciones, en todos los planos,
todas las diferencias y semejanzas entre los términos a comparar, sin
emitir conclusiones parciales;
b) precisar el valor exacto de las relaciones constatadas y el alcance
de esas relaciones;
c) precisar la razón de ser de esas relaciones, tratando de identificar
su causa y su fin, tratando de responder a las preguntas:¿quién?,
¿cómo?, ¿por qué?
Las apreciaciones finales de las soluciones extraídas por la comparación,
no tienen valor absoluto, dependen del punto de vista y de los fines del
que opera o del que juzga, de la propia relatividad de los términos en el
marco de los órdenes jurídicos involucrados en el examen.
Contribuciones del método al DIPr.
a) En la determinación de los términos a emplear en las normas del DIPr. La
elaboración de las normas del DIPr. de fuente internacional y de fuente interna,
presuponen un trabajo comparativo previo de parte del legislador. En primer
lugar, para tomar una decisión respecto de cuál estructura normativa conviene
utilizar, con base en las experiencias que proporciona el propio ordenamiento,
el derecho comparado y una prospectiva de las soluciones factibles y sus
posibles efectos y luego, para la selección de los conceptos que han de ser
utilizados al redactarlas.
b) En el planteamiento de un problema o un caso iusprivatista multinacional En
esta operación, el legislador, el intérprete, el juzgador, el operador de derecho,
las propias partes, procuran conocer de qué problema se trata, el que tienen
entre manos, con el objetivo de comprender y estudiar cabalmente la
naturaleza del caso y el fin preciso, de solucionarlo.
c) En la verificación del encuadramiento de los hechos del caso en la norma
jurídica hallada a través del procedimiento anterior. El PROBLEMA DE LA
CALIFICACIÓN de los términos de la norma. Luego del procedimiento anterior, el
operador debe proceder a verificar que el encuadramiento de los hechos del
caso que ha efectuado, dentro de la categoría jurídica que consideró aplicable,
en realidad, se corresponde con la previsión que contiene la norma jurídica
hallada dentro de esa categoría.
Para ello habrá que CALIFICAR (definir) de los términos de la norma, en principio,
del tipo legal, luego, de la consecuencia jurídica y finalmente, del derecho
elegido. Puede ocurrir también, que al plantear los hechos del caso surjan dudas
en el intérprete respecto de la categorización que corresponde a esos hechos y,
por ende, con respecto a cuál encuadramiento normativo, cuál norma será
aquella en la que corresponde subsumir el caso (duda de subsunción).
Para la calificación a los conceptos del tipo legal de una norma, es útil siempre
una primera aproximación con los conceptos que provee la lex fori, para luego
ampliar, ensanchar el conocimiento y la comprensión del caso, confrontando esa
calificación lex fori con las calificaciones que provee el derecho elegido por la
misma norma, a fin de verificar si se confirma la misma calificación, adquiriendo
mayor certeza sobre la corrección del encuadramiento normativo efectuado.
Si la comparación de las calificaciones no confirma la calificación lex fori, o si del
planteo del caso surgen en el intérprete dudas respecto de la categorización del caso y
por ende, con respecto a cuál encuadramiento normativo, cuál norma, será aquella en
la que corresponde subsumir el caso (duda de subsunción), el intérprete o el juzgador
han de comparar las calificaciones lex fori, con las calificaciones que brindan los
derechos conectados por las posibles normas aplicables.
Han de compararse las definiciones, las soluciones y el espíritu del propio derecho con
las definiciones del derecho extranjero y así se percibirán parecidos, semejanzas o
diferencias entre los términos comparados.
Como resultado de la comparación de calificaciones que conlleva este procedimiento
según se den similitudes, semejanzas, parecidos o diferencias, se efectuará una síntesis,
que permitirá concluir, subsumiendo el caso para su solución, en aquella norma del DIPr.
propio —de fuente internacional o de fuente interna— cuyos términos se confirman o se
conforman de modo funcionalmente equivalente con las calificaciones obtenidas de los
derechos más conectados al caso.
Se puede apreciar aquí un aporte trascendente del método de comparación, para
resolver el problema de las calificaciones, esencial para el correcto encuadramiento y
solución del caso iusprivatista.
d) En la función de armonización y adaptación de los derechos en conflicto: Es
frecuente que en los casos iusprivatistas multinacionales deba aplicarse más de un
derecho al mismo aspecto de un mismo caso o que deban aplicarse distintos derechos
a diversos aspectos de una misma relación jurídica, derechos que no han sido
pensados para funcionar juntos. Por ello, al hacerlo pueden presentarse desajustes,
incongruencias e incluso injusticias en la solución.
Es, precisamente, el método comparativo el que permite examinar cada derecho,
cada término, en su integridad y luego compararlos con la solución compuesta que
arrojan en el caso y detectar las incongruencias o desajustes entre el resultado de esa
particular composición y los fines perseguidos por cada sistema en sí mismo.
Así, como síntesis, podrá surgir la necesidad de armonizar los derechos en conflicto, de
adaptarlos para hacer respetar los fines perseguidos por cada uno de ellos y encontrar
una solución justa, para el caso concreto, a través de una norma material individual, de
fuente judicial, especial para ese caso, concreta, que produzca esa armonización y
adaptación.
La tarea de armonización también se cumple al sortear el fraccionamiento
interpretativo de normas materiales uniformes.
e) En el control de orden público; Otro de los auxilios fundamentales que el
método de comparación presta al derecho internacional privado se produce
cuando el intérprete, luego de haber proyectado la solución que le da para el
caso el derecho elegido por la norma de conflicto, antes de aplicarla
efectivamente, debe comparar esa solución material con los principios generales
de orden público que informan su ordenamiento jurídico.
Ha de operarse, entonces, una comparación de naturaleza material de la
solución concreta dada al caso por el derecho elegido, con los primeros principios
del ordenamiento.
Solo cuando se advierta que el derecho extranjero participa de mismo fondo
común de principios que informan las soluciones de la lex fori, este resultará
aplicable. Ello no significa que la solución sea igual a la del propio derecho, sino
que esa solución ha de ser derivación del mismo conjunto de grandes primeros
principios.