Tipos y características de obligaciones
Tipos y características de obligaciones
Sebastián Montoya
Parcial 1 (10%) =12 febrero =5
Parcial 2 (10%) = 28 febrero =
Parcial 3 (20%) = 1 abril
Parcial 4 (10%) = 22 abril
Parcial 5 (10%) = 8 mayo
Preguntas (10%)
Final (30%) = 29 mayo
Una obligación es una posición jurídica de desventaja relacionada con una relación jurídica
de ventaja llamada “derecho subjetivo” de forma que el acreedor puede exigirle al deudor
una prestación.
Las obligaciones dan cuenta de una relación jurídica, según Carnelutti, interés es la
posición favorable a la satisfacción de una necesidad; se da un conflicto de interés cuando
la posición favorable a la satisfacción de una necesidad excluye la posibilidad de satisfacer
una necesidad distinta, y cuando ello se presenta a propósito de 2 o más individuos se le
llama conflicto intersubjetivo de intereses. Este último comporta un riesgo que no
representa el otro tipo de conflicto, y es la violencia, lo cual justifica la aparición del
derecho para componerlo a partir de una norma.
Desde el derecho civil se ha dedicado el estudio de los llamados derechos subjetivos los
cuales se dividen en reales y personales; para algunos los derechos reales representan
riquezas y los derechos personales representan endeudamiento. La relación jurídica
derecho-obligación se caracteriza por la vinculación de al menos 2 sujetos (acreedor-
deudor) y esta faculta a uno para exigirle al otro una prestación que puede consistir en dar-
hacer-no hacer; el objeto inmediato de toda obligación es una conducta.
Las obligaciones civiles y los deberes no son iguales, las razones por la que esto es así se
encuentran en muchas parcelas del ordenamiento, pero una de las principales puede ser
porque a las primeras subyace un interés privado y a los deberes un interés público. Todas
las obligaciones pueden materializarse en dinero.
- Los derechos reales son únicamente los que indica la ley, ya que, se tienen contra
personas indeterminadas; a diferencia de lo anterior los derechos personales son
tantos como los particulares escojan para la satisfacción de una obligación y se
tienen contra personas determinadas.
- Una diferencia entre los derechos reales y los personales es que los primeros pueden
hacerse valer frente a cualquier persona; por el contrario, los segundos únicamente
pueden hacerse valer respecto de los deudores.
- En los derechos reales la conducta a la que está obligado el deudor indeterminado es
una de abstención que se caracteriza por no suponer una alteración de la normalidad
y no restringe el ámbito de libertad de quien la soporta; por el contrario, en los
derechos personales se tiene un deudor determinado.
- Podemos usar, gozar y disponer de determinada cosa en ejercicio de la sola voluntad
gracias a los derechos reales, por lo tanto, el interés que subyace en estos se
satisface en la conducta propia; el interés que subyace a los derechos personales no
se satisface en la conducta propia sino en la ajena.
Las obligaciones pueden dividirse en civiles y naturales desde el punto de vista de la
exigibilidad:
- Civiles: pueden ser exigidas por el acreedor al deudor previa promoción del proceso
jurisdiccional correspondiente.
- Naturales: existen por un rezago histórico, se caracterizan porque el acreedor no
está facultado para exigir del deudor su cumplimiento, pero si el deudor paga
voluntariamente el pago se entiende como liquidación de aquello que se debe, y en
consecuencia el acreedor está facultado para retener lo pagado debido a estas
obligaciones.
Desde el punto de vista de las modalidades las obligaciones pueden ser puras y simples, o
pueden estar sujetas a una modalidad (plazo-condición-modo):
- Puras y simples: aquellas caracterizadas porque inmediatamente después de tener
lugar la fuente que las constituye comienzan a producirse asimismo de manera
inmediata, los efectos de tales obligaciones.
- Sujetas a modalidad: en las obligaciones sujetas a plazo y condición, ya sea la
exigibilidad o el nacimiento penden de un hecho futuro, cuando la ocurrencia del
hecho futuro es incierta llamamos a este hecho condición (si esta no se cumple, la
obligación no nace); cuando la ocurrencia del hecho futuro es cierta llamamos a este
plazo (este no sujeta el nacimiento de la obligación sino apenas su exigibilidad y en
los casos en los cuales el plazo está estipulado a favor del deudor este puede
renunciarlo expresa o tácitamente y anticipar su pago).
Las obligaciones también pueden ser principales o accesorias:
- Principales: aquellas que existen por sí solas con independencia de otras
obligaciones y con independencia de otros derechos reales.
- Accesorias: aquellas cuya existencia depende de otras obligaciones o depende de la
existencia de ciertos derechos reales; en el segundo caso estas se denominan
obligaciones “propter rem”, es decir, aquella que se soporta en la medida en que se
es titular de un derecho real sobre determinada cosa y únicamente mientras sea
titular de dicho derecho real.
Desde el punto de vista subjetivo las obligaciones pueden ser de sujetos simples o de
sujetos plurales:
- Sujetos simples: se da entre un único acreedor y deudor.
- Sujetos plurales: en estas en cualquier extremo de la relación (activo-pasivo)
encontramos a más de un sujeto, estas a su vez se dividen en:
Conjuntas: aquellas que teniendo por objeto una cosa divisible se ha contraído por
dos o más, o para con dos o más sujetos en forma tal que cada deudor está obligado
únicamente a pagar su parte o cuota en la deuda y cada acreedor está facultado para
exigir solamente su parte o cuota en el crédito.
Solidarias: aquellas contraídas por dos o para con dos o más sujetos de forma tal
que cualquiera de los acreedores estará facultado para exigir la totalidad del crédito
y cualquiera de los deudores obligado al pago de la totalidad de este.
De cara al objeto las obligaciones pueden ser positivas o negativas, de género o cuerpo
cierto, objeto simple u objeto plural:
- Positivas: aquellas que versan sobre prestaciones de dar y hacer.
- Negativas: aquellas que versan sobre prestaciones de no hacer.
- Género: aquellas en las cuales la cosa sobre la que versa la prestación debida está
determinada tan solo hasta la especie y cantidad, en estas, por regla general la
obligación no se extingue por el hecho de que perezcan las cosas determinadas con
las que el deudor pretendía hacer el pago.
- Cuerpo cierto: se caracterizan por delimitar la cosa sobre la que versa la prestación
hasta la individualidad, en estas, el hecho de que la cosa debida perezca se traduce
en la extinción de la obligación por pérdida de la cosa que se debe sin perjuicio de
la aplicación de la teoría de los riesgos.
- Objeto simple: son las que versan sobre una prestación de dar-hacer-no hacer que o
bien por su naturaleza o por estipulación de las partes se refuta como única, un caso
muy particular de este tipo de obligaciones son las facultativas (se caracterizan
porque siendo una y estando determinada la prestación que es exigible al deudor
este conserva la facultad de pagar con una prestación que no debe).
- Objeto plural:
Obligaciones alternativas: son aquellas en las cuales el deudor debe dos o más
prestaciones, pero se libera pagando con una cualquiera de ellas y generalmente la
facultad de elegir la conserva el acreedor.
Las obligaciones pueden ser divisibles o indivisibles, y puede ser de forma natural o
convencional (por acuerdo jurídico entre las partes):
- Divisible: la obligación puede ser satisfecha por partes.
- Indivisible: la obligación no puede ser satisfecha por partes.
La doctrina también diferencia entre las obligaciones de medio y las de resultado:
- Medio: aquellas en las cuales el deudor no se obliga a la obtención de determinado
estado de cosas sino apenas a poner toda su diligencia, pericia, cuidado en tratar de
obtener el resultado esperado por el acreedor; en consecuencia, la no obtención de
este en las obligaciones de medio no constituye por regla general un incumplimiento
contractual, solo habrá lugar a él en aquellos casos en los cuales la no obtención del
resultado pueda imputarse al deudor a título de dolo o culpa.
- Resultado: hace parte de la prestación debida la obtención de dicho resultado, en
consecuencia, cuando no se logre este nos encontraremos frente a un
incumplimiento contractual con independencia de que no pueda imputarse al deudor
dolo o culpa.
FUENTES DE LAS OBLIGACIONES
Las obligaciones son el efecto de algo, son el resultado de un acontecimiento previo que le
sirve como causa que las produce, a efectos de determinar cuáles son las fuentes de las
obligaciones valdría la pena referirnos a tres enunciados normativos:
Art 666 del código civil: nos dice que los derechos personales son aquellos que
solo pueden exigirse de determinadas personas, es decir aquellas que por un hecho
suyo o por la sola voluntad de la ley han contraído las obligaciones correlativas
entonces, no hay derechos personales sin que haya obligaciones.
Art 1495: las obligaciones nacen del concurso real de voluntades de dos o más
personas como en los contratos o convenciones, de un hecho voluntario de la
persona que se obliga, a consecuencia de un hecho que dado injuria o daño a una
persona como los delitos, por disposición de la ley.
Art 2302: esta subrogado por el artículo 34 de la ley 57 de 1957, las obligaciones
que se contraen sin convención nacen o de la ley o del hecho voluntario de las
partes; las que nacen de la ley se expresan en ella, si el hecho de que nacen es licito
es un cuasicontrato, si el hecho es ilícito y con la intención de dañar es un delito.
En realidad solo existen dos fuentes de las obligaciones dice Planiol que serían el acuerdo
de voluntades y la ley; él critica la división tradicional del derecho romano en la medida en
que sostiene que mientras en la clasificación tradicional las obligaciones legales aparecen
de ultimo como una suerte de residuo, en el que quedan catalogadas todas las obligaciones
que no pueden clasificarse de manera expresa en cualquiera otra de las fuentes reconocidas,
en la clasificación que el propone la ley aparece como la fuente principal de todas las
obligaciones que no tienen como fuente el contrato.
A propósito de la ley dice que la razón por la cual esta genera obligaciones a cargo de
determinadas personas sin que medie la celebración de un contrato es porque pretende
evitar la realización de un daño (nos estamos refiriendo a las obligaciones que en el
esquema romano tradicional son obligaciones legales) o reparar un daño causado
(estaríamos abarcando el universo de las obligaciones delictuales, cuasi delictuales y
cuasicontractuales de la clasificación tradicional).
En la causación de daños nos podemos encontrar con tres niveles:
- Primer nivel: es el en el cual determinada persona causa un daño con intención y
eso se denomina delito.
- Segundo nivel: donde una persona sin intención, pero por motivo de una
imprudencia que le es imputable, causa un daño a otra persona y en consecuencia
nos encontramos frente a un cuasidelito.
- Tercer nivel: están los casos en los cuales la persona en cuestión no causa ningún
daño, pero se aprovecha de un hecho que pudiera resultar lesivo para otra persona y
en consecuencia obtiene una utilidad sin que haya un título jurídico que desplace
ese patrimonio a su favor.
La única forma licita para que los bienes circulen de una persona a otra es por un título
jurídico, en ausencia de este título toda trasferencia de bienes no tiene en principio una
causa licita.
Rene Demogue recoge la teoría de Planiol y dice que lo que este afirma es cierto pero
insuficiente porque al final del día todas las obligaciones son legales; no hay ninguna
obligación que no encuentre su fuente ultima en la ley precisamente porque ella les
reconoce efectos a determinadas situaciones y es la razón por la cual en un momento
posterior el acreedor puede exigir al deudor el cumplimiento de la obligación. Aunque
afirmar que todas las obligaciones son legales es cierto, también es tan general que no
permite hacer una clasificación útil de las fuentes de estas, entonces el sugiere que
habiendo llegado a la conclusión de que la fuente ultima de todas las obligaciones, es la ley,
valdría la pena distinguir la fuente inmediata de la obligación en atención a las voluntades
privadas que intervienen en los hechos que sirven como causa de tal y podemos distinguir
por lo menos:
1. Necesaria intervención de al menos 2 voluntades; es necesario que se pueda
predicar de los sujetos intervinientes que cuentan con unos estatus habilitantes
para que su manifestación tenga plenos efectos legales (capacidad de goce,
capacidad de ejercicio, consentimiento libre de error, fuerza, dolo)
2. El hecho jurídico voluntario unilateral: hecho de la persona que se obliga o
hecho voluntario de otra persona que podría llegar a generar obligaciones.
Ejemplo: aceptación de una herencia o legado; hay casos en los cuales el hecho
del que surge la obligación es el de un tercero.
3. Los hechos ilícitos: por regla general los efectos de uno y otro son los mismos
lo importante es cuál es la magnitud del daño, en principio dolosos y culposos
indemnización igual.
En los casos en los cuales no hay fuente inmediata la fuente es la ley.
El contrato es un negocio jurídico que se diferencia de los demás a propósito de la cantidad
de sujetos que intervienen en su realización, la naturaleza patrimonial de su propósito, y la
finalidad específica que persigue. El artículo 1495 del Código civil dice que contrato o
convención “es un acto por el cual una parte se obliga para con otra a dar hacer o no hacer
alguna cosa”; el artículo 864 del código de comercio lo define como un “acuerdo de dos o
más partes para constituir, regular o extinguir entre ellas una relación jurídica patrimonial”.
De acuerdo con el artículo 1496 del código civil el contrato se divide en unilateral y
bilateral atendiendo al número de partes obligadas; también existen los contratos
plurilaterales, es decir, cuando son más de dos los sujetos que asumen obligaciones y se
caracteriza por ser de colaboración.
Los contratos también pueden ser consensuales (basta el acuerdo de voluntades), reales
(exige la entrega de la cosa), solemnes (la ley señala una formalidad específica para la
declaración de voluntad). De acuerdo con el artículo 1501 del código civil deben
distinguirse los elementos de la esencia (aquellos sin los cuales no produce efecto alguno o
deviene en un contrato distinto), de la naturaleza (no son esenciales, pero le pertenecen sin
necesidad de una cláusula especial) y los accidentales (se le agregan por medio de cláusulas
especiales).
El artículo 2302 del Código civil dice que las obligaciones que se contraen sin convención
nacen o de la ley o del hecho voluntario. Un cuasicontrato da cuenta de situaciones de
hecho en las cuales una parte realiza erogaciones a favor de otra y aquella que se beneficia
está jurídicamente obligada para restituir a la primera en todo o en parte los beneficios que
recibió aun cuando entre ellas no exista ningún vínculo contractual previo; se trata de
hipótesis en las cuales la ley pretende ajustar un desequilibrio patrimonial que se produce
como consecuencia de un hecho lícito pero que aun siendo lícito no es causa suficiente para
justificar el beneficio patrimonial que recibe uno de los sujetos involucrados, ni tampoco
para imputarle al otro todas las consecuencias desfavorables que se sigan de su actuación.
Hay 3 principales cuasicontratos:
1. Agencia oficiosa: en este una persona sin que medie mandato administra los bienes
de otra, el agente termina asumiendo para con el propietario las mismas
obligaciones que hubiese tenido un mandatario. La regla general es que el agente
responde hasta la culpa leve, esto quiere decir que responde por los daños causados
por dolo, culpa grave y culpa leve; si el agente ha intervenido con la finalidad de
evitar al propietario un peligro inminente será responsable apenas hasta la culpa
grave; si el agente interviene impidiendo la intervención de terceros responde de
toda culpa.
El agente está obligado a continuar con la gestión hasta que el interesado pueda ponerse al
frente de esta directamente o encargar a una persona distinta del agente para que la asuma;
si el propietario fallece el agente estará obligado a continuar con la gestión hasta el
momento que los herederos del fallecido puedan hacerse cargo. Cuando el agente procede
de esta forma la obligación que asume el propietario está regulada en el artículo 2308 del
código civil: la primera obligación es la de cumplir con cualquier convención o acuerdo que
haya sido contraída por el agente en ejercicio de su gestión; la segunda obligación es la de
reembolsarle al agente las expensas útiles y necesarias en las que este haya incurrido con
ocasión de su gestión, pero no habrá lugar al pago de ningún salario ni remuneración.
El artículo 2309 dice que si el agente sigue adelante con su gestión aun con prohibición
expresa del interesado, este último no le debe nada al primero, salvo por las gestiones que
le hayan sido útiles y que tal utilidad permanezca al momento de la presentación de la
demanda. Los agentes oficiosos están obligados a rendir cuentas de su gestión y no pueden
intentar ninguna acción en contra del interesado si no acreditan que han cumplido con la
rendición.
2. Pago de lo no debido: consiste en casos en los cuales una persona por un error paga
a otra una obligación que no tenía, cuando esto sucede esta persona tiene derecho a
repetir en contra de quien recibió el pago, pero si este último canceló el título que
tenía para exigir del deudor su obligación no podrá entonces quien pagó por error
repetir, sino que podrá intentar en contra del verdadero deudor.
El artículo 2318 nos dice que el que ha recibido un dinero o cosa fungible que no debía está
obligado a restituirla; si recibe de mala fe está obligado también al pago de los intereses
corrientes que estas cosas hubiesen generado durante el tiempo en que está en posesión de
estas. El artículo 2320 dice que quien de buena fe vende aquello que se pagó como no
debido es solo obligado a restituir el precio de la venta, y ceder las acciones que tenga
contra el comprador que no le hay apagado íntegramente.
3. Comunidad: supone el ejercicio del derecho de dominio entre dos o más personas
sin que hayan contraído entre ellas sociedad o ninguna convención relativa a la cosa
común, los derechos de los comuneros se equiparan a los de los socios en el haber
social.
Los comuneros están obligados al pago de las deudas que han sido contraídas en provecho
de la comunidad, es decir, quien contrae la obligación está forzado a responder al tercero y
los demás deberán reponer la deuda. Si la deuda ha sido contraída por todos los comuneros
sin expresión de cuotas todos ellos son obligados por partes iguales frente al acreedor con
independencia de que posteriormente entre ellos deban ajustarse las cuentas a prorrata de la
participación que cada uno tiene.
De acuerdo con el artículo 2326 cada comunero le debe a la comunidad lo que saque y en
consecuencia responde hasta la culpa leve; el 2328 dice que los frutos de la comunidad
deben dividirse entre los comuneros de acuerdo con sus cuotas. La ley permite que
cualquier comunero pueda solicitar la división material de la cosa común o si esto no es una
posibilidad se solicita al juez que se enajene en pública subasta y se reparta el producto de
la venta, en este caso es posible que uno de los demandados le responda al demandante
pagándole su parte.
En todos los cuasicontratos está envuelta la filosofía propia del enriquecimiento sin causa,
es decir, una persona hace a favor de otra unos gastos y no hay un título que justifique esto
quien se beneficia debe restituir a quien adquirió la obligación.
Todos los delitos en civil son dolosos, delito será siempre la conducta dañosa con dolo y
cuasidelito la conducta dañosa con culpa. No se tiene desvalores de acción, sino de
resultado, es que en civil no se castiga más severamente una conducta dañosa con o sin
intención, el elemento fundamental del que depende toda la construcción de nuestra
legislación civil es el daño, con lo que se podría llegar a establecer que una conducta
dañosa con dolo será mayor que una con culpa, la medida de la responsabilidad no es la
intención con la que se comete sino el resultado que la conducta dañosa resulte.
El Art. 1616 CC regula la única hipótesis en la cual nuestra legislación incluye una
distinción que hace relevante si es dañosa o culposa. “Si no se puede imputar dolo al
deudor, solo es responsable de los perjuicios que se previeron o pudieron preverse al
tiempo del contrato; pero si hay dolo, es responsable de todos los perjuicios que fueron
consecuencia inmediata o directa de no haberse cumplido la obligación o de haberse
demorado su cumplimiento”. En materia extracontractual quien cause un daño con dolo o
culpa responde por todos los daños, es por eso por lo que este artículo se refiere a la
responsabilidad contractual.
Para la responsabilidad civil deben concurrir estos elementos:
• Conducta: activa u omisiva que da cuenta del incumplimiento de una obligación o
un deber del agente dañoso. Cuando el daño se explique en la inejecución de una prestación
debida la responsabilidad será contractual, la responsabilidad es extracontractual si un
sujeto causa un daño a otro sujeto con quien no tiene un vínculo jurídico previo que los ate,
daño que se considera ilícito finalmente por la circunstancia de infringir el deber general de
cuidado.
La responsabilidad contractual y extracontractual se diferencian a propósito de unos
criterios:
1. Prescripción: en ambos regímenes de responsabilidad la regla general en
materia de prescripción es 10 años. Sin embargo, es importante tener en cuenta
que en la contractual existen ciertos contratos en particular que regulan unas
prescripciones de más corta duración; cuando la responsabilidad civil se cause
como consecuencia de un delito penal, estará sujeta a las reglas de prescripción
en materia penal.
2. Capacidad: en materia contractual solo podrá cometer un hecho ilícito la
persona que se considere con capacidad de ejercicio para obligarse en virtud de
un instrumento contractual. En materia extracontractual se considerará con
capacidad la persona que haya cumplido por lo menos 12 años.
3. Solidaridad: en materia contractual es necesario distinguir si la obligación es
una civil (cuando varios sujetos contraigan una obligación a cargo de todos ellos
y no se exprese si es conjunta o solidaria se presumirá conjunta, solo habrá
solidaridad en aquellos casos en los cuales las partes lo pacten de forma
expresado) o una mercantil. (si varios sujetos asumen una obligación sin
mencionar de manera expresa si es conjunta o solidaria se presumirá que es
solidaria). En materia extracontractual la regla general es que cuando varios
sujetos concurren a la causación de un daño serán todos ellos solidariamente
responsables frente a la víctima con independencia de las repeticiones que
puedan hacer entre ellos después de que esta ha sido satisfecha o ha sido
indemnizada.
4. Extensión de monto indemnizable: en materia contractual el obligado
responderá únicamente por daños previsibles cuando su incumplimiento pueda
imputársele a título de culpa leve o levísima y responderá por daños previsibles
e imprevisibles cuando el incumplimiento de su obligación pueda imputársele
con título de dolo o culpa grave. En materia extracontractual quien cause un
daño será responsable por todos los perjuicios que cause con su conducta a la
víctima con independencia si esa conducta dañosa le es imputable a título de
dolo o a título de cualquier culpa.
5. Graduación de las culpas: en materia extracontractual no sea habla de la
división de la culpa, sino que solo se habla de culpa, cualquier falta de cuidado
que se traduzca en un daño que soporta otra persona terminara generando su
responsabilidad civil extracontractual; en materia contractual en los Art. 63 y
1604 CC se nos dice que la culpa es grave, leve y levísima. Siempre nos
preguntamos por la responsabilidad del deudor:
- En aquellos casos en los cuales el contrato sea útil solo para el acreedor, el deudor
responderá hasta la culpa grave.
- En aquellos casos en los cuales el contrato sea útil para el acreedor y deudor, el
deudor responderá hasta la culpa leve.
- En aquellos casos en los cuales el contrato sea útil solo para el deudor, el deudor
responderá hasta la culpa levísima.
Las partes están facultadas contractualmente para modular el requerimiento que les es
exigible en un contrato, siempre y cuando esas estipulaciones no se traduzcan en una
exoneración de responsabilidad de los daños con dolo y culpa grave, de ser así será nula. En
materia extracontractual solo se habla de culpa, cualquier negligencia, cualquier descuido
que se traduzca en un daño que soporte otra persona terminara generando su
responsabilidad civil extracontractual. La fuente de la responsabilidad contractual, la
conducta se explica así: incumplimiento de un contrato que afecta al acreedor.
El incumplimiento puede ser:
Puro y simple: la responsabilidad del deudor será objetiva, en principio no interesa
la indagación si el incumplimiento es por una conducta dolosa o culposa, basta tan
solo con este para que haya responsabilidad.
Moroso: el deudor si incumplió con su prestación, pero no en el plazo, la
responsabilidad será objetiva.
Defectuoso: cumplió, pero ese incumplimiento fue defectuoso, entonces habrá que
ver si la obligación es de resultado (responsabilidad objetiva) y si la obligación es
de medio habrá que ver si es dolo o culpa. Tratándose de obligaciones de medio, el
demandado podrá exonerarse demostrando diligencia o cuidado.
En aquellos casos en los cuales la responsabilidad sea objetiva, a efectos de que el
demandado se pueda exonerar de la responsabilidad civil que le cabria es necesario que
demuestre que el daño que sufrió el demandante se explica enteramente en una causa
extraña que es:
Fuerza mayor o caso fortuito.
Hecho exclusivo de tercero.
Hecho exclusivo de la victima
Quien promueve el proceso de responsabilidad civil es quien sufre el daño, en todos los
procesos es al pretensor a quien le corresponde acreditar todos los elementos de los que
depende la prosperidad de la pretensión:
Contrato
Incumplimiento
Daño
Nexo
Como demandado en la responsabilidad civil basta con desacreditar uno de los elementos
anteriores para que la pretensión no prospere.
Existen unas instituciones de responsabilidad extracontractual reguladas en el artículo 2341
del Código Civil:
Hecho propio: es una responsabilidad por culpa probada, se trata de una institución
caracterizada por generarse en cabeza de quien haya causado un daño a otra
persona, el cual se explica en la inobservancia del deber general de no causar daño a
otro y de indemnizar.
Hecho ajeno: es una responsabilidad con culpa presunta, se explica en una serie de
hipótesis en las cuales se entiende que una persona está llamada a responder por los
hechos cometidos por otra persona, se encuentra regulada en los artículos:
- 2347: los padres son responsables solidariamente por los hechos cometidos por los
hijos menores que habiten en su casa;
- 2348: los directores de colegio son responsables por el hecho de los alumnos
mientras estén bajo su cuidado;
- 2349: los empleadores son responsables de los daños causados por sus trabajadores
con ocasión del servicio prestado por estos a aquellos, pero no lo harán si los
últimos se comportan de forma impropia que no puede preverse. (C.C)
Por el hecho de las cosas: tiene hipótesis de culpa presunta y otras por
responsabilidad objetiva. Encontramos suposiciones de responsabilidad por ruinas
de edificios (2350 C.C), la caída de cosas desde alturas (2355 C.C) y hechos de los
animales (2353 C.C)
Actividades peligrosas: es una responsabilidad objetiva, se refiere a hipótesis
dañosas por conductas que se consideran enteramente lícitas pero se caracterizan
porque una de las partes (la que genera el daño) se beneficia de una tecnología,
artefacto o mecanismo que permite incrementar de manera artificial su capacidad
dañosa, de forma que si cualquiera de los riesgos que se generan como consecuencia
de la explotación de esta actividad se concreta en un daño, el guardián de la
actividad peligrosa responderá frente a la víctima con completa independencia de si
la conducta le es o no imputable a título de culpa.
OBLIGACIONES NATURALES (artículo 1527 C.C): se caracterizan por carecer de
acción para la exigencia de su cumplimiento, es decir, son aquellas que no pueden ser
exigidas coercitivamente por la persona del acreedor, pero si el deudor de forma voluntaria
paga su obligación no podrá repetir lo dado o pagado porque el ordenamiento jurídico
entiende que el pago da cuenta de una obligación que el deudor soportaba. Estas
obligaciones encuentran su origen en el derecho romano básicamente a propósito de 2
hipótesis:
1. Circunstancia de que no todos los seres humanos en el contexto del derecho romano
tenían el mismo estatus, también encontramos sujetos que no eran personas
(esclavos) y sujetos que se fueron vinculando al imperio por campañas extensivas
de los emperadores y que terminaron generando ciudadanos de segunda categoría;
cuando cualquiera de estas personas adquiría una obligación el derecho civil
romano no ofrecía ninguna herramienta que permitiera al acreedor el cobro de tal
obligación pero por entender que allí existían motivos de justicia que valía la pena
salvaguardarse esta idea fue la que inspiró la proposición de las obligaciones
naturales como mecanismo para asegurar la conservación de lo recibido cuando ese
pago se hubiese hecho de forma voluntaria.
2. Tiene que ver con el excesivo formalismo por el que se caracterizaba el derecho
contractual romano, la regla general era la solemnidad de los contratos.
Todos los seres humanos hoy tienen la categoría de personas: la regla general tratándose de
la celebración de negocios jurídicos es la consensualidad. Hay quienes opinan que las
obligaciones naturales son un rezago histórico y quienes creen que estas siguen siendo
relevantes en el contexto de los ordenamientos jurídicos contemporáneos en la medida en
que la razón filosófica que informó la aparición de este tipo de obligaciones sigue
existiendo y esta es precisamente que existen hipótesis en las cuales es indiscutible que
determinados deberes morales que no alcanzan a tener protección plena por el
ordenamiento jurídico, merecen por lo menos, una protección atenuada en aquellos casos en
los cuales el deudor pague su obligación de manera voluntaria.
El Código civil se refiere a 4 precisas hipótesis de obligaciones naturales:
1. Contraídas por personas que teniendo juicio y discernimiento son incapaces según
el ordenamiento jurídico.
2. Obligaciones civiles extinguidas por prescripción: paga voluntariamente la
obligación cuando ha pasado el tiempo para que el deudor pudiera alegar la
prescripción. La prescripción es una excepción propia (debe ser alegada por la
parte). Se refiere al pago hecho después de que la prescripción es declarada por el
juez.
3. Las que proceden de actos a los que faltan las solemnidades que la ley exige para
que produzca efectos civiles; como la de pagar un legado impuesto por testamento
que no se ha otorgado en la forma debida, si se estuviera refiriendo a hipótesis
contractuales no parece admisible desprender obligaciones ni siquiera naturales de
negocios jurídicos que se consideran inexistentes.
4. Las que no han sido reconocidas en juicio, por falta de prueba: el no reconocimiento
en juicio de la obligación depende de la circunstancia de que no se haya demostrado
por falta de prueba la existencia de la obligación. La persona se arrepiente y se da
cuenta de que si le debía al otro y paga voluntariamente y si en caso de que se
arrepiente de devolver esa plata ya no podrá ir tras ese porque es el pago de la
obligación natural.
Hay ejemplos en la legislación que parecieran tener similares características a las que son
propias de las obligaciones naturales, por ejemplo, el mutuo sin intereses Art. 2233. Multas
sobre los esponsales Art. 110-111. La doctrina tiene la discusión si son o no obligaciones
naturales, porque pareciera que ellas son taxativas por lo que dice el artículo que habla
sobre estas. Las otras circunstancias son sanciones distintas a la nulidad, pero no dan cuenta
de obligaciones naturales, aunque hay una excepción en el CGP donde se le agrega una
hipótesis adicional que se le agrega a ese artículo que está en el Art. 571 CGP #1 que
especifica que muta en una obligación natural.
OBLIGACIONES CONDICIONALES: la condición es un hecho futuro incierto del que
depende o el nacimiento o la extinción de derechos y obligaciones, cuando decimos que es
un hecho futuro nos estamos refiriendo a un hecho que sucede con posterioridad al
momento en que se celebre el contrato en el que se estipula la condición, que el hecho sea
futuro es en parte lo que le permite ser incierto, la incertidumbre de la condición tiene que
ser una incertidumbre objetiva no subjetiva, es decir, ni los hechos presentes ni los hechos
pasados aun cuando las partes no los conozcan pueden ser objeto de una condición.
Clases de condiciones:
• Positivas: consiste en que algo acontezca.
• Negativas: consiste en que algo no suceda.
- Legal: está establecido en una norma de rango legal (existen excepciones como las
normas constitucionales o decretos presidenciales). Son importantes porque en
relación con los plazos legales que son de días la ley ha previsto que se entienden
hábiles para efectos de su conteo si no se especifica nada; cuando se pacta un plazo
de años este no se cuenta por días sino de año a año excepto en materia laboral.
- Judicial: es el que crea el juez en ejercicio de sus funciones, desde hace muchos
años existe una prohibición respecto a esta que va de la mano del principio según el
cual los servidores públicos solo pueden hacer aquello que expresamente se les
permite, entonces el juez solo puede crear plazo allí donde la ley se lo tolera.
- Convencional: el que es estipulado por las partes en sus acuerdos de voluntades,
una norma de comercio dice que cuando en un contrato se pacta un plazo en días se
entienden como días calendario, para que sean hábiles debe pactarse; esta norma
puede remitirse al código civil.
Atendiendo a su determinabilidad: