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Displasia de Cadera: Diagnóstico y Tratamiento

La displasia de cadera es una alteración del desarrollo de la articulación coxofemoral que puede llevar a complicaciones graves si no se diagnostica y trata a tiempo. Esta condición presenta una etiología multifactorial y puede clasificarse según su severidad, desde inestabilidad hasta luxación completa. El tratamiento varía según la edad y gravedad, y la detección temprana es crucial para prevenir complicaciones a largo plazo como artrosis y dolor crónico.

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Displasia de Cadera: Diagnóstico y Tratamiento

La displasia de cadera es una alteración del desarrollo de la articulación coxofemoral que puede llevar a complicaciones graves si no se diagnostica y trata a tiempo. Esta condición presenta una etiología multifactorial y puede clasificarse según su severidad, desde inestabilidad hasta luxación completa. El tratamiento varía según la edad y gravedad, y la detección temprana es crucial para prevenir complicaciones a largo plazo como artrosis y dolor crónico.

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Salud, Rehabilitación y Calidad de vida

Nombre: Jhésua Tamayo


Curso: 1ero Fisioterapia “C”

Displasia de Cadera
Introducción.

La displasia de cadera es una alteración del desarrollo de la articulación coxofemoral


que afecta la congruencia entre la cabeza del fémur y el acetábulo, comprometiendo la
estabilidad, la movilidad y la funcionalidad de la cadera. Se trata de una condición que
puede diagnosticarse al nacimiento o en los primeros meses de vida, siendo una de las
causas más comunes de inestabilidad articular en la infancia. Si no se detecta y trata a
tiempo, la displasia de cadera puede progresar hacia una serie de complicaciones
graves, como la artrosis es una de las consecuencias más comunes, ya que el desajuste
entre la cabeza del fémur y el acetábulo genera un desgaste anormal del cartílago, lo
que conlleva a la pérdida de la función articular.

La etiología de esta patología es multifactorial e incluye factores genéticos, mecánicos y


ambientales que influyen en el desarrollo de la articulación durante la etapa fetal y
posnatal. Desde el punto de vista clínico, la displasia de cadera presenta un amplio
espectro, que va desde la inestabilidad leve hasta la luxación completa, lo que resalta la
importancia del diagnóstico precoz mediante maniobras físicas y estudios de imagen.

En este ensayo se analizarán los aspectos fundamentales de la displasia de cadera,


incluyendo su fisiología, patología, factores de riesgo, diagnóstico y las opciones
terapéuticas disponibles. Una comprensión profunda de esta condición es fundamental
para mejorar su diagnóstico temprano, aplicar tratamientos efectivos y evitar
complicaciones a largo plazo, las cuales pueden afectar considerablemente la calidad de
vida de los pacientes.

Desarrollo.

Patología de la Displasia de Cadera

La displasia de cadera abarca una serie de cambios estructurales y funcionales en la


articulación de la cadera. Estos cambios afectan tanto a los componentes óseos como a
los tejidos blandos de la articulación, como los ligamentos y la cápsula articular, y son
responsables de la inestabilidad y los síntomas dolorosos que experimentan los
pacientes.
Cambios estructurales:

 Acetábulo: El acetábulo presenta una forma poco profunda o mal formada, lo que
reduce su capacidad para cubrir y estabilizar la cabeza femoral. Además, el ángulo
del acetábulo se encuentra disminuido, lo que contribuye a la inestabilidad de la
articulación.

 Cabeza femoral: En casos graves, la cabeza femoral puede desplazarse parcial o


completamente fuera del acetábulo. En luxaciones severas, la cabeza femoral
puede desarrollar una forma anormal, lo que agrava la disfunción articular.

 Ligamentos y cápsula articular: Los ligamentos que rodean la articulación se


presentan con una hiperlaxitud ligamentosa que favorece la inestabilidad. La
cápsula articular puede estar estirada o engrosada debido a la tensión crónica
provocada por el desplazamiento de la cabeza femoral.

 Cartílago articular: El cartílago que recubre las superficies articulares puede


sufrir un desgaste progresivo debido a las fuerzas anormales que actúan sobre la
cadera desalineada, acelerando el proceso de degeneración articular.

Cambios funcionales y biomecánicos:

La displasia de cadera altera la biomecánica de la marcha y de las actividades diarias,


lo que resulta en un uso incorrecto y no equilibrado de la articulación. Esta alteración en
la distribución de cargas articular puede causar dolor y dificultar la movilidad. Con el
tiempo, el desgaste articular y la pérdida de estabilidad contribuyen a un deterioro
funcional prematuro.

Fisiopatología de la Displasia de Cadera

La displasia de cadera tiene su origen en una desalineación entre la cabeza femoral y el


acetábulo, que impide un desarrollo adecuado de la articulación desde las primeras
etapas del embarazo. Este desajuste inicial afecta principalmente a los recién nacidos y se
debe a una serie de factores fisiológicos y mecánicos que alteran la congruencia
articular.

 Inestabilidad inicial:

Durante el desarrollo intrauterino, la cabeza femoral no se alinea correctamente


con el acetábulo, debido a la hiperlaxitud ligamentosa o a factores como la
posición fetal inapropiada. Estos factores pueden afectar la estabilidad de la
cadera, impidiendo que el acetábulo y la cabeza femoral se desarrollen de forma
congruente.
 Formación anormal del acetábulo:

Cuando la cabeza femoral no se encuentra bien posicionada, el acetábulo no se


desarrolla adecuadamente, lo que da lugar a una cavidad poco profunda o
aplanada. Esta anomalía estructural reduce la cobertura de la cabeza femoral,
aumentando la probabilidad de dislocaciones y dificultando la función articular.
La falta de alineación adecuada limita el rango de movimiento y genera una
articulación inestable que es susceptible a la luxación.

 Consecuencias biomecánicas:

La displasia de cadera altera la biomecánica de la articulación, lo que da como


resultado un desgaste articular anómalo debido a la falta de congruencia entre la
cabeza femoral y el acetábulo. La mala alineación genera un reparto irregular de
las cargas sobre la cadera, lo que aumenta la presión sobre ciertas áreas de la
articulación. Con el tiempo, este desequilibrio puede llevar a una artrosis
prematura y a una pérdida de la función articular, manifestándose en dolor
crónico y limitaciones en el movimiento.

Clasificación de la Displasia de Cadera según su Severidad

 Inestabilidad de la cadera:

La inestabilidad de la cadera es el primer signo de displasia y se presenta cuando


la cabeza del fémur tiene la capacidad de deslizarse hacia fuera del acetábulo, pero
sin llegar a salir completamente de la cavidad. Esta fase inicial puede ser tratada
con métodos no invasivos, como el uso de dispositivos ortopédicos que mantienen
la cadera en su lugar para evitar el desplazamiento de la cabeza femoral.

 Subluxación:

En este caso, la cabeza del fémur se encuentra parcialmente fuera del acetábulo,
pero no se ha desplazado por completo. Este tipo de displasia es más grave que la
inestabilidad, pero aún puede corregirse con intervenciones conservadoras como
el uso de prótesis. Si no se trata adecuadamente, sin embargo, puede progresar
hacia una luxación total, lo que genera un mayor daño a la articulación.

 Luxación de la cadera:

La luxación completa ocurre cuando la cabeza del fémur se desplaza


completamente fuera del acetábulo. Esta es la forma más severa de displasia y
suele requerir tratamiento quirúrgico para reposicionar la cadera y estabilizar la
articulación. Si no se trata a tiempo, la luxación puede llevar a un daño irreversible
en la articulación, causando dolor crónico, deformidades y artrosis prematura.
Causas y Factores de Riesgo

Causas

 Factores genéticos: La predisposición hereditaria tiene un papel importante en la


displasia de cadera. Los estudios demuestran que las personas con antecedentes
familiares de esta afección tienen un mayor riesgo de desarrollarla.

 Desarrollo intrauterino: Durante el embarazo, factores como la posición fetal


pueden contribuir al desarrollo de la displasia. Por ejemplo, los bebés que se
presentan en una posición podálica tienen un mayor riesgo de sufrir displasia de
cadera debido a las presiones anormales ejercidas sobre la cadera.

 Factores mecánicos: En algunos casos, una restricción en el movimiento fetal


debido a un bajo nivel de líquido amniótico o a un espacio reducido en el útero
puede afectar el desarrollo de la cadera y predisponer al bebé a la displasia.

Factores de riesgo

 Sexo femenino: Las niñas tienen un mayor riesgo de desarrollar displasia de


cadera, con una incidencia que es entre 4 y 5 veces mayor que en los niños.

 Presentación podálica: La presentación podálica, que ocurre cuando el bebé se


coloca con los pies o las nalgas hacia abajo, aumenta el riesgo de displasia de
cadera debido a la posición y presión sobre las caderas.

 Uso inadecuado de dispositivos ortopédicos: El uso incorrecto de dispositivos


que inmovilizan las piernas del bebé, como los fajados, puede interferir con la
abducción natural de las caderas y aumentar el riesgo de displasia.

Diagnóstico de la Displasia de Cadera

El diagnóstico de la displasia de cadera se basa en un enfoque clínico que incluye el


examen físico y el uso de estudios de imagen.

Examen físico
Durante los primeros meses de vida, el examen físico es crucial para detectar signos de
displasia. Las dos maniobras más importantes son la maniobra de Ortolani y la
maniobra de Barlow.

 Maniobra de Ortolani: Se utiliza para detectar la luxación de la cadera y evaluar


si la cabeza femoral puede ser reducida a su posición normal. Esta maniobra ayuda
a identificar caderas inestables o desplazadas que pueden corregirse con facilidad
si se detectan tempranamente.
 Maniobra de Barlow: Evalúa la inestabilidad de la cadera mediante la
aplicación de una ligera presión sobre el fémur, lo que permite detectar si la cabeza
femoral se desplaza fuera del acetábulo. Es útil para identificar las primeras etapas
de la displasia y monitorizar la evolución de la afección.

Estudios de imagen
Los estudios de imagen son fundamentales para confirmar el diagnóstico y evaluar la
severidad de la displasia.

 Ecografía de cadera: La ecografía es el método más eficaz para visualizar la


cadera en neonatos menores de 6 meses. Permite observar la alineación de la
cabeza femoral con el acetábulo y detectar cualquier desplazamiento o
malformación en una etapa temprana, cuando los huesos no están completamente
osificados.

 Radiografía de pelvis: A partir de los 6 meses de edad, cuando los huesos ya han
comenzado a osificarse, la radiografía de pelvis se convierte en el método más útil
para evaluar la anatomía ósea de la cadera y detectar signos de displasia o
luxación.

Tratamiento

Tratamiento en Recién Nacidos y Lactantes Menores de 6 Meses

 Arnés de Pavlik:
El arnés de Pavlik es el tratamiento más utilizado en esta etapa y se considera muy
efectivo para la displasia de cadera leve o moderada. Este dispositivo
mantiene la cadera en una posición de abducción (pierna separada del cuerpo) y
flexión, lo que permite que la cabeza femoral se reubique en el acetábulo y se
favorezca el desarrollo adecuado de la articulación. El arnés es cómodo y
permite al bebé moverse, lo que fomenta el desarrollo físico sin restringir la
posición terapéutica de la cadera.

 Seguimiento continuo:
Durante el uso del arnés, el bebé debe ser monitoreado regularmente para evaluar
el progreso y asegurarse de que la cadera se esté posicionando
correctamente. En muchos casos, el tratamiento con el arnés puede durar entre 6 y
12 semanas, dependiendo de la respuesta clínica y los hallazgos radiológicos.
Tratamiento en Lactantes Mayores y Niños Pequeños

 Férulas rígidas o yeso pelvipedico:


Si el arnés no logra corregir la displasia o si la cadera sigue luxada, se pueden
emplear férulas rígidas o un yeso pelvipedico. Estos dispositivos inmovilizan la
cadera en una posición que favorece su reducción progresiva. El yeso pelvipedico
es un aparato que cubre desde la parte inferior del abdomen hasta las piernas,
manteniendo las caderas en una posición adecuada para permitir la correcta
alineación de la cabeza femoral en el acetábulo.

 Reducción cerrada:
En los casos donde la cadera sigue luxada, se puede intentar una reducción
cerrada, un procedimiento no quirúrgico en el que el médico coloca la cadera en
su posición correcta bajo anestesia, sin necesidad de incisiones. Posteriormente,
se inmoviliza la cadera con férulas o yeso para permitir que la cabeza femoral se
asiente en el acetábulo. Este tratamiento es más efectivo si se realiza antes de que
la cadera se haya fijado en una posición anómala de forma permanente.

Tratamiento en Casos Severos o en Niños Mayores

 Reducción abierta:
En casos más complejos, como luxaciones severas, es necesario recurrir a la
reducción abierta, un procedimiento quirúrgico en el que se realiza una incisión
para reposicionar la cabeza femoral en el acetábulo. Este tipo de intervención es
más invasiva y generalmente se realiza en niños mayores, cuando los huesos ya
están parcialmente osificados.

 Osteotomías:
La osteotomía es un procedimiento quirúrgico en el que se corta y remodela el
hueso del fémur o del acetábulo para mejorar la congruencia articular. Este tipo de
cirugía puede ser necesaria en casos en los que la displasia ha alterado
significativamente la forma del acetábulo o la cabeza femoral. La osteotomía
busca proporcionar un mejor ajuste entre la cabeza femoral y el acetábulo,
mejorando la estabilidad y la función de la cadera.

Complicaciones a Largo Plazo

 Artrosis temprana:
El desarrollo anómalo de la cadera, especialmente cuando la displasia no se detecta
a tiempo o no se corrige adecuadamente, puede conducir a artrosis temprana.
Esto ocurre debido al desgaste progresivo del cartílago articular causado por la
desalineación continua de la cabeza femoral y el acetábulo.

 Dolor crónico:
Con el tiempo, la displasia de cadera puede causar dolor persistente en la cadera o
en la ingle, especialmente durante actividades que implican carga o movimiento.
Este dolor crónico puede interferir significativamente en la calidad de vida de los
pacientes, limitando sus actividades diarias.
 Limitación de la movilidad:
El deterioro de la articulación puede provocar rigidez articular y una pérdida
de movilidad, lo que limita la capacidad de caminar o realizar movimientos
básicos.

 Necesidad de prótesis de cadera:


En los casos más graves, la progresión de la displasia hacia artrosis severa puede
llevar a la necesidad de una prótesis de cadera en la adultez, lo que representa
un desafío significativo para los pacientes en términos de recuperación y calidad
de vida.

Prevención de la Displasia de Cadera

 Evitar el fajado inapropiado de los bebés:


El uso de fajas que limitan el movimiento de las caderas, especialmente aquellas
que no permiten la abducción natural de las piernas, debe evitarse. La posición
adecuada de las caderas es crucial para el desarrollo normal de la articulación.

 Uso adecuado de portabebés:


Los portabebeses que permiten una posición de ranita (piernas abiertas y
flexionadas) favorecen el desarrollo correcto de la cadera en los primeros meses
de vida, evitando posiciones que puedan restringir la abducción.

 Detección temprana:
Las revisiones pediátricas regulares y la detección temprana mediante maniobras
como las de Ortolani y Barlow son fundamentales para identificar la displasia de
cadera en sus primeras etapas y tratarla antes de que evolucione hacia una forma
más grave.

Conclusión.

La displasia de cadera es una condición ortopédica que afecta el desarrollo adecuado de


la articulación, lo que puede llevar a problemas graves si no se trata a tiempo. A lo largo
del ensayo, hemos explorado su fisiopatología, clasificación y tratamiento, así como las
complicaciones a largo plazo que pueden surgir si no se interviene de manera temprana.
La detección precoz es clave para prevenir la progresión hacia la luxación o la artrosis
temprana, por lo que un diagnóstico oportuno y un seguimiento adecuado son
fundamentales. El tratamiento varía según la edad y gravedad, desde opciones no
invasivas como el arnés de Pavlik hasta intervenciones quirúrgicas más complejas como
osteotomías. Además, la prevención y la educación sobre prácticas adecuadas durante el
desarrollo temprano del bebé, como evitar el uso de dispositivos restrictivos, son
esenciales para reducir la incidencia de esta condición. En definitiva, el manejo adecuado
y temprano de la displasia de cadera permite una corrección eficaz, evitando
complicaciones graves y asegurando una vida activa y funcional para los pacientes.
Clasificación de Hospitales de Quito según su nivel de atención:

En Quito, la clasificación de hospitales y centros de salud públicos según su nivel de


atención se basa en el sistema de niveles del Ministerio de Salud Pública (MSP) de
Ecuador:

Primer Nivel de Atención

Son establecimientos que ofrecen atención básica, preventiva, y de control de


enfermedades comunes. Incluyen centros y subcentros de salud.

Ejemplos:

 Centro de Salud El Carmen

 Centro de Salud Ferroviaria Alta y Baja

 Centro de Salud La Forestal

 Centro de Salud Chimbacalle, entre otros.

Servicios:

 Medicina general.

 Control prenatal y pediatría.

 Vacunación.

 Programas de promoción y prevención (como control de hipertensión y diabetes).

Segundo Nivel de Atención

Estos centros manejan casos más complejos que requieren especialidades básicas, pero
que no ameritan tecnología de alta complejidad.

Ejemplos:

 Hospital Pablo Arturo Suárez.

 Hospital Enrique Garcés.

 Hospital San Francisco de Quito (IESS).

 Centros Ambulatorios especializados como los del IESS o MSP.


Servicios:

Especialidades básicas como ginecología, pediatría, cirugía general, medicina interna.

Servicios de hospitalización, laboratorio, y diagnóstico por imágenes.

Tercer Nivel de Atención

Son hospitales de alta especialidad y referencia nacional para casos complejos. Cuentan
con tecnología avanzada y personal altamente especializado.

Ejemplos:

 Hospital Eugenio Espejo.

 Hospital Carlos Andrade Marín (IESS).

 Hospital Baca Ortiz (pediátrico).

 Hospital Gineco-Obstétrico Isidro Ayora.

Servicios:

 Subespecialidades como oncología, neurología, neurocirugía, cuidados


intensivos, cirugía compleja.

 Tecnología avanzada en diagnóstico y tratamiento.

 Servicios de referencia y contra referencia a otros niveles.


Bibliografía:

 Isunza-Alonso, O. D., & López-Ramos, M. A. (2024). Manejo actual de la


displasia de cadera. ¡Lo que el pediatra debe saber! Acta Pediátrica de México,
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 Sánchez, A., García, M., Rodríguez, L., & Pérez, J. (2020). Displasia del
desarrollo de la cadera en neonatos: diagnóstico y tratamiento en la práctica
clínica actual. Revista Española de Ortopedia y Traumatología, 44(3), 145-152

 Martínez, P., Gómez, E., López, R., & Fernández, M. (2019). Evaluación
ecográfica de la displasia del desarrollo de la cadera en neonatos: revisión de la
evidencia y recomendaciones prácticas. Anales de Pediatría, 92(4), 215-222

 Rivas, L., Pérez, L., & Gómez, J. (2021). Displasia del desarrollo de la cadera:
tamizaje y manejo en el lactante. Revista Médica Clínica Las Condes.

 Martínez, J., & Vargas, C. (2021). Displasia del desarrollo de la cadera:


diagnóstico y tratamiento en la infancia. Revista Española de Cirugía
Ortopédica y Traumatología.

 García, L., & Ramírez, P. (2022). Tratamientos y alternativas quirúrgicas en la


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 Ministerio de Salud Pública del Ecuador. (2024). Centros de Salud y hospitales


públicos en Quito - niveles de atención.

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