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Mucho de Orgullo y

La historia 'Mucho de Orgullo y Bastante de Prejuicio' sigue a Draco Malfoy y Harry Potter años después de la guerra, enfrentando sus traumas y prejuicios mientras intentan encontrar la felicidad. A través de eventos sociales y relaciones complejas, ambos personajes navegan por sus pasados y luchan con problemas de salud mental, amor y amistad. Inspirada en 'Orgullo y Prejuicio' de Jane Austen, la narrativa explora el crecimiento personal y las dinámicas de las relaciones en un mundo mágico post-Hogwarts.

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Mucho de Orgullo y

La historia 'Mucho de Orgullo y Bastante de Prejuicio' sigue a Draco Malfoy y Harry Potter años después de la guerra, enfrentando sus traumas y prejuicios mientras intentan encontrar la felicidad. A través de eventos sociales y relaciones complejas, ambos personajes navegan por sus pasados y luchan con problemas de salud mental, amor y amistad. Inspirada en 'Orgullo y Prejuicio' de Jane Austen, la narrativa explora el crecimiento personal y las dinámicas de las relaciones en un mundo mágico post-Hogwarts.

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Mucho de Orgullo y Bastante de Prejuicio

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Categories: F/M, M/M, F/F
Fandom: Harry Potter - J. K. Rowling
Relationships: Draco Malfoy/Harry Potter, Hannah Abbott & Draco Malfoy, Neville
Longbottom & Harry Potter, Harry Potter & Ginny Weasley, Draco
Malfoy & Theodore Nott, Harry Potter & Padma Patil, Astoria
Greengrass & Draco Malfoy
Characters: Harry Potter, Draco Malfoy, Neville Longbottom, Hannah Abbott,
Theodore Nott, Astoria Greengrass, Ginny Weasley, Ron Weasley,
Hermione Granger, Padma Patil, Parvati Patil, Original Male
Character(s), Augusta Longbottom, Original Female Character(s),
Charlie Weasley, George Weasley, Percy Weasley, Fleur Delacour, Molly
Weasley, Arthur Weasley, Penelope Clearwater, Lee Jordan, Seamus
Finnigan, Dean Thomas, Audrey Weasley
Additional Tags: Post-Hogwarts, Post-War, Falling In Love, Summer Vacation, Family
Reunions, Party, Ministry of Magic Ball (Harry Potter), Travel, Inspired
by Novel, proud, Prejudice, Arranged Marriage, Friendship, Post-
Traumatic Stress Disorder - PTSD, magic scar, Suicide Attempt, Mental
Health Issues, Best Friends, Friends who become family, Ballroom
Dancing, Harry Potter Epilogue What Epilogue | EWE, Dreams and
Nightmares, Adoption, Tutoring, Potions, Potions Addiction (Harry
Potter), Ilegal Potion, Mental Healer, Kidnapping, Beach Holidays,
Ballet, Swimming, Football, Quidditch, Holyhead Harpies Quidditch
Team, Writers, Intervention
Language: Español
Stats: Published: 2023-03-23 Completed: 2023-07-27 Words: 215,414
Chapters: 71/71
Mucho de Orgullo y Bastante de Prejuicio
by Nina_Lupin

Summary

Draco Malfoy se fue a París después de la guerra, su fortuna aparentemente disminuida,


herido por las realidades sobre su padre que salieron a la luz en el juicio.
Años después, ha vuelto a Londres, con nuevos/viejos amigos, exitoso, más guapo que nunca,
y tal vez, más orgulloso.
Harry Potter no la pasado bien desde la guerra, lucha con el estrés post traumático, no es nada
de lo que todos esperaban que fuera, sin embargo, quiere y lucha como todos por ser feliz.
Muchos rastros de prejuicios ha dejado la guerra, además de toda una vida creciendo con
ideas preconcebidas. ¿Podrían estos cambiar alguna vez?
Harry y Draco sueñan con la felicidad por separado.
Tal vez el orgullo y el prejuicio se vuelvan sus peores obstáculos.
He tomado inspiración de mi historia favorita de Jean Austen, Orgullo y Prejuicio pero no
pretendo copiar al pie de la letra su maravillosa historia.

Notes

Mi intención era que esta historia fuera romántica y tierna (aunque un poco dramática) - no
pretendo presumir de lograrlo..
Se tratará el trauma post guerra, el suicidio, la angustia, las adicciones y la salud mental, por
lo que se recomienda precaución si no te agrada leer fanfics que traten estos tópicos.
Algunas relaciones de amistad y pareja estuvieron jugando en mi mente en combinaciones
hasta el final. Algunos personajes definitivamente no quedaron emparejados como lo planeé
originalmente, pero es porque los amé tanto que quería darles emoción, crecimiento personal
y amor
Para los diálogos en francés, búlgaro y rumano me he apoyado en Google Translate.
Disculpas si hay errores en los mismos.
No me considero una escritora y mi experiencia es limitada así que disculpas adelantadas por
los fallos que encuentren escritores y críticos más experimentados.
Estos personajes le pertenecen a J. K. Rowling. Solo escribo para entretenimiento y por
cariño a la saga. Sin ningún deseo de lucro.
Amo el personaje de Draco Malfoy con locura, sino fuera por él jamás hubiera llegado a
escribir algo así de largo.

NOTA: No autorizo a copiar mi trabajo y compartirlo sin mi permiso. Una persona lo estaba
publicando en Wattpad sin mi autorización, por ahora fue bajado del site.
La única publicación en Wattpad de mi trabajo oficial es la realizada por mí en mi perfil que
es Nina__Lupin, cualquier otra publicación no es autorizada.
Capítulo 1

Cómo odiaba Harry esas estúpidas fiestas del Ministerio de Magia.

Era verano, época de fiestas, y allí estaba él, siendo invitado a cada tonta gala y fiesta de
beneficencia que el Ministerio se inventara; como siempre, era remarcado qué tan importante
era su presencia, como sería de inspiradora, lo bien que sería para la comunidad mágica saber
que apoyaba este evento, y bla, bla y bla.

Afortunadamente, ya pasados algunos años de la Guerra, se habían acostumbrado a que


asistiría sí y solo sí él sentía que lo ameritaba el caso.

A veces Ron le suplicaba que por favor asistiera, ya que estando comprometido con
Hermione, y siendo ella empleada importante del Ministerio, pues era inevitable que ella
estuviera allí, y él con ella. Pero mientras ella estaba ocupada con sus relaciones personales
ministeriales, él languidecía de aburrimiento o se dedicaba a comer en exceso, cosa que
tampoco era demasiado buena para su salud, no digamos su apariencia y su trabajo como
Auror.

Pero Harry solo cedía a veces.

Por algo se había mudado fuera de Londres. El Número Doce de Grimmauld Place era su
residencia de Londres, allí se quedaba cuando algo ameritaba su presencia en la ciudad. Pero
Harry era feliz en su vida pacífica, ni siquiera vivía en un pueblo. Su casa era muy parecida a
como pensaba había sido la de sus padres en Godric Hollow, pero fuera del pueblo más
cercano. Cálida en invierno, fresca en verano.

Como compañía, un perro. Sí, un perro, no un crup como era lo común entre los magos.

Un perro como el que soñaba tener en su niñez, y que aunque no se lo reconociera ni a sí


mismo, le recordaba a Sirius y su cariño inmenso. Negro, de mirada inteligente, alegre y
juguetón. Bean lo había llamado, tanto por el famoso personaje de la televisión como por su
color, y era su compañero desde hacía dos años.

Eso si no contábamos al gato (sí, un gato, no un Kneazle), esa malcriada, peluda y orgullosa
gata era la cosa más prepotente del mundo, solo se acercaba a él si lo deseaba, no si Harry se
lo pedía, solo comía ciertos tipos y determinados alimentos para gatos, de específica marca y
de forma remilgada, sin ensuciarse ni un bigote y con un lamido de patas posterior con pose
de reina. A Harry le causaba mucha gracia tanta altivez en un animal y la amaba así como
era, sobre todo porque había llegado por su propia cuenta y nunca se volvió a ir, además, a
veces le recordaba a cierto personaje de su infancia, y es que si hubiera sido macho, lo
hubiera llamado Draco solo para hacer burla de su antiguo enemigo público, pero como era
hembra, se llamaba Paris, porque según Harry, más glamur era imposible tener.

-*-
Esa noche, Harry pasaría buscando a Neville para la fiesta. Su amigo, soltero igual que él, y
que también se sentía obligado a ir, tampoco quería llegar solo. Es que con los años Harry y
Neville se habían vuelto grandes amigos.

Aunque considerado también un héroe, Neville seguía siendo ese muchacho bueno y noble
que había conocido en Hogwarts, y que a medida que había ido profundizando su amistad, se
había dado cuenta de que le hubiera gustado haberlo conocido mejor en esos años, porque
Neville era un amigo que no solo sabía escuchar, sino que si confiaba en ti, podía conversar
por horas, que respetaba tu opinión, era tolerante y cálido, y no se atrevía a dar opiniones y
consejos si no eran solicitados, pero cuando lo hacía, siempre era con el corazón puesto en
ello y con las mejores de las intenciones.

Y estando el tiempo de Ron ahora mucho más comprometido con su relación con Hermione y
todo lo que involucraba, pues muy buena había sido la fortalecida amistad de Harry y
Neville. Éste, en realidad, había estado un poco solo en sus años de Hogwarts, ya que de los
otros chicos Gryffindor de su edad, Seamus y Dean, eran tan inseparables como Harry y Ron,
y Neville, Harry había entendido, siempre se había sentido un poco sobrante o fuera de lugar.

Ahora que su amistad con Harry se había fortalecido, Neville sentía que contaba con un
soporte que nunca tuvo, excepto tal vez, de su vieja amiga Hannah Abbott, su mejor amiga
desde que usaba pañales.

*-*

Llegada la hora, Harry se fue por Flú al Ministerio, se encontró con Neville en el lugar
acordado y se dirigieron al Salón de Eventos del lugar; esta vez estaba siendo usado para el
baile de Celebración de la Cooperación Mágica, un Acuerdo logrado entre Francia, Bulgaria
e Inglaterra, establecido después de la Guerra Mágica y en el cual los tres países se
comprometieron a ayudar a la recuperación de la Comunidad Mágica de Inglaterra, a velar
cooperativamente para que no volviera a suceder un caso como el de Voldemort, y a tener un
intercambio más sólido comercial, educativo, y todas esas cosas políticas que a Harry no le
importaban.

Harry vestía una elegante pero sencilla túnica negra, sin demasiados afeites excepto su viejo
reloj de bolsillo, el regalo tan querido para él de parte de los Weasley cuando cumplió la
mayoría de edad seis años atrás, y Neville, junto a él, usaba una túnica bastante sobria, negra
con ciertos bordados de color granate, en honor a su vieja casa de estudio.

Ya al entrar al Salón los fotógrafos los asediaron, pero Harry había aprendido a ceder y
permitir que le tomaran algunas fotografías protocolares para que luego lo dejaran en paz,
truco que aprendió de Neville, y luego entraron a la fiesta como tal a hacer los saludos de
rigor.

Adentro se reunieron con Ron y Hermione un momento, su amiga estaba agitada como
siempre por las actividades y personas que debía atender de su misma área de los otros
Ministerios, pronto los dejó a los tres y se dedicó a ello.

Luego del brindis protocolar, algunos discursos que Harry realmente no escuchó con
atención, Ron les dijo:
"¿Creen que ya ha pasado el suficiente tiempo de acuerdo al protocolo como para ir a picar
en la mesa de los entremeses?"

Harry rió y asintió: "Sí, yo también quiero comer algo, muero de hambre. ¿Vamos Nev?".

Neville asintió aunque su mirada era un poco aprensiva. Los eventos grandes y que
involucraban banquetes y bailes aun lo ponían un poco incómodo, sin embargo, Harry sabía
que una vez que se tomara una o dos copas de champán, iría a bailar por lo menos un par de
veces. Neville siempre había sido un amante del baile, y además, lo hacía bien.

En cambio Harry sentía que había nacido con dos pies izquierdos, sin embargo, ya dada la
experiencia en este tipo de eventos, había aprendido a defenderse en la pista. Ya era sabido
que las damas presentes de cualquier edad querrían bailar con él. A veces le hacían sentir tan
presionado como en el Baile de Navidad del Torneo, todos esos años atrás.

Luego de que picaron algunos entremeses, no pasaron sino minutos para que a Harry lo
vinieran a sacar a bailar.

Aguantándose sus ganas de seguir comiendo, aceptó educadamente y se dirigió con Padma
Patil a la pista. Afortunadamente, Patil no era solo una conocida suya, también era su amiga;
siendo una Sanadora de San Mungo, Harry siempre tenía comunicación con ella debido a los
eventos de caridad en los que ella solía representar al hospital mágico. Su especialidad era la
salud mental, y era algo en lo que Harry en verdad sentía debía apoyar, siendo él mismo una
de las personas que había requerido ayuda post guerra.

Afortunadamente, Padma era tan buena bailarina como Parvati, y aunque muchas veces le
echaba en cara su desastrosa cita doble del Baile de Navidad para convencerlo para bailar,
Harry disfrutaba moverse en la pista con ella sabiendo que Padma simplemente gustaba bailar
con alguien conocido y en quien confiara; Harry sabía que ella no le buscaba en realidad por
gustarle como hombre ni con interés amoroso, solo quería disfrutar de la fiesta y de bailar.
Eso él podía hacerlo.

Al terminar dos canciones, se retiraron a conversar un poco.

"Perdona si te incomoda que saque el tema, Harry, solo quería saber cómo te has sentido con
la Sanadora Clearwater. Sé que fue difícil cambiar luego de ya tener años con la Sanadora
Maguire, y además, Penélope es una persona más joven, y tal vez tuviste que verla con
frecuencia en Hogwarts aunque no fuera muy cercana", Padma lo observaba con
preocupación profesional dibujada en sus rasgos y Harry lo agradeció internamente.

"Oh, bueno. En realidad, si te dijera que fue fácil, mentiría. La Sanadora Maguire tenía un
estilo muy particular, había logrado ganarse mi respeto y mi confianza. En cierta forma, fue
como empezar desde cero".

"Oh, sí, así pensé que podía ser, sin embargo, ¿te sientes ya mejor? Por favor, si sientes que
necesitas ayuda en ese aspecto, ya sabes que no debes dudar en informarme". El ceño de
Padma se había hecho aún más profundo y su bonito rostro era todo seriedad e interés.
"No, todo ha ido bien, muchas gracias por preguntar. Ciertamente, la Sanadora Clearwater es
más joven, pero es una buena profesional, siento que ya estamos agarrando un ritmo", Harry
sonrió para hacerle saber a su amiga que estaba bien, ella, que lo conocía bien, se relajó de
inmediato.

"Fantástico", y entonces, sonrió abiertamente, "¿champán y otro baile?"

"Ay sabía que no te ibas a olvidar tan fácil de la pista", dijo Harry riendo, pero la acompañó a
donde estaban Ron y Neville bebiendo y comiendo aún.

Luego de conversar un rato entre viejos compañeros de escuela, intercambiaron chismes


sobre sus conocidos, luego Padma les contó sobre sus últimas vacaciones en la India y
terminaron riendo un montón (más de lo que Harry habría pensado que haría en esa fiesta tan
burocrática). Harry escuchó de repente a sus espaldas una voz femenina emocionada que
chillaba:

"¡Oh, Merlín! ¡Mira, es él!, en verdad es tan guapo como dicen en la prensa. ¡No sabes cómo
deseaba que viniera a esta fiesta!".

Harry se giró con disimulo y vio a un par de brujas algo mayores, risueñas y excitadas que
miraban a la entrada del salón moviéndose su peso de un pie al otro de ansiedad y emoción,
cuando siguió la mirada de ambas, se sorprendió y no poco.
Capítulo 2

Draco Malfoy se veía bien.

No había un ser en este mundo con ojos que funcionaran adecuadamente que pudiera decir lo
contrario.

Su túnica era indudablemente de sastre, no del severo negro que solía vestir cuando era más
joven, sino azul noche, con ligeros toques en plata, nada recargado sino todo lo contrario,
toda su vestimenta gritaba sobriedad, elegancia y orgullo.

Orgullo, era una de las primeras palabras que podría llegar a la mente al observar a Malfoy.
Su cabello impecable, no engominado como en sus años púberes, sino con un corte elegante,
ni demasiado corto ni demasiado largo. Sus ojos se veían fríos, acerados, tal vez eran los que
más demostraban lo distante que se sentía de todos a su alrededor, y tal vez, eso era
precisamente lo quería hacer sentir a los que le rodeaban. Que no tenían acceso a él.

Además, se veía alto. Harry juraría que era más alto que cuando salieron de Hogwarts.

La última vez que lo vio había sido en los juicios, en los cuales Malfoy había sido librado de
cargos, tanto de los que le inculpaban por los hechos acontecidos cuando estaba en Sexto
Año - por haber sido cometidos cuando era menor de edad y estando bajo coacción - como
del resto, en su mayoría, gracias a la intervención de Harry y de Hannah Abbott.

Harry había informado al Wizengamot la forma en que Malfoy los encubrió en la Mansión. Si
se hubiera tenido la certeza de que eran ellos ese día, hubiera sido su muerte segura, y
también la de sus amigos.

Aunque Ron siguió insistiendo en su momento que Malfoy había sido salvado por ellos dos
veces después, durante la Batalla, Harry solo sabía que sin lo que él hizo, incluso estando
bajo la fuerte presión de su padre, su madre y de la demente Bellatrix Lestrange, ellos ni
siquiera habrían llegado a dicha batalla, así que habló en su favor, y obviamente, en el de su
madre.

Harry lo vio al cierre de su juicio, allí fue cuando le regresó su varita a Malfoy, la que había
tomado ese día en la Mansión y que le fue tan útil al vencer a Voldemort. Malfoy, quien se
había mantenido todo el tiempo que pudo durante el juicio serio, sereno, con esa máscara
suya inexpresiva, y con algo parecido a la resignación, perdió un poco la compostura al
recibir su varita de sus manos.

Aunque sus ojos se humedecieron un poco, Harry sabía que Malfoy hizo acopio de todas sus
fuerzas para dominarse, respiró profundo, la tomó, y formuló un simple: "Gracias, Potter. Por
todo", con su voz un poco temblorosa. Luego, asintió a modo de despedida y se alejó.

Y esa fue la última vez que Harry le vio en persona. Hasta esta noche.
Por supuesto, Harry y toda la comunidad mágica habían leído en El Profeta las noticias sobre
los Malfoy: Narcissa Malfoy había recibido la sentencia de cumplir casa por cárcel durante
tres años bajo los cargos de complicidad en crímenes contra la comunidad mágica y Muggle,
de la cual solo tuvo que acatar un año, y luego fue librada de su encierro por buena conducta.
Mayormente por insistencia de Harry frente al Wizengamot, quien envió varias cartas
abogando por ella, en especial, después de la muerte de su esposo.

Lucius Malfoy, quien negoció con el Ministerio entregar toda la información que tenía sobre
los Mortífagos, recibió ocho años de Casa por Cárcel, además de una inmensa cantidad de
multas por indemnización a las víctimas, a la propiedad pública y privada, y pare de contar;
en ese tiempo, solo salía para ir al Ministerio a dar información a los Aurores. Pero cuando
apenas llevaba un año de condena, había sido acorralado por un grupo de magos oscuros,
presuntos Mortífagos que habían logrado escapar, y había sido secuestrado, torturado y
asesinado, dejando detrás los cadáveres de los Aurores que lo custodiaban.

Su cadáver había sido dejado expuesto, mutilado y sangrante en una calle del Londres
Muggle, lo cual había requerido la intervención de todo un escuadrón de Patrulleros de ALM
y de Aurores para desviar la atención de los Muggles del hecho ocurrido.

Una nota estaba junto a su cuerpo sin vida: Los traidores no conocerán la paz.

Draco Malfoy heredó todo los bienes de los Malfoys, los cuales ya estaba administrando
desde que fue librado en los juicio dado que Lucius Malfoy había sido incapacitado para
manejar bienes, negocios y cuentas bancarias mientras cumpliera condena; su firma y sus
sellos habían sido inhabilitados mágicamente; básicamente, solo sus elfos domésticos podían
obedecer sus órdenes y con estrictas limitaciones - si es que había sobrevivido alguno al
hecho de que Voldemort y sus fanáticos seguidores pasaran mucho de su tiempo en la
Mansión durante la guerra.

Para los oficios funerarios, Draco Malfoy tuvo que volver de donde había ido a vivir luego de
lograr su libertad. Todos sabían que se había ido de Inglaterra y administraba todo desde
fuera, negándose a seguir viviendo bajo el mismo techo que su padre.

Los juicios, no solo habían sido un golpe al orgullo de Draco Malfoy al estar del lado del
bando perdedor.

En los mismos, se había detallado con crueldad muchos de los crímenes en los que su padre
había participado y de los cuales fue obvio que Draco Malfoy no sabía nada - nadie podría ser
tan buen actor. La máscara de Malfoy había caído más de una vez, horrorizado del extremo
de violencia que desarrolló su padre antes de caer en desgracia al ser atrapado en la batalla
del Departamento de Misterios y ser llevado a Ázkaban. Todos estaban convencidos que si
este no hubiera sido atrapado, y además, que luego de huir de prisión, el mismo Voldemort le
hubiera dominado y humillado al punto de dejarle sin varita, hubiera cometido crímenes
peores y no hubiera podido negociar su condena.

Sin embargo, esto no le compró de regreso el respeto de su hijo. Draco Malfoy, con su
fortuna disminuida por las cuantiosas multas, pero aún con dinero abundante, se fue de
Inglaterra a Francia, se encerró desde el principio y fortaleció su Mansión en ese país,
sabiendo que si los enemigos de su padre estaban deseosos de seguir con la venganza, el
próximo objetivo sería él.

Luego, Draco Malfoy se dedicó a hacerse un nombre. Por mérito propio. Sin crímenes de por
medio.

Draco Malfoy logró su propósito.

No solo logró aumentar la fortuna de los Malfoy rápidamente, sino que lo hizo de una forma
limpia y transparente.

Draco Malfoy fue nombrado como uno de los Asesores del Departamento de Aurores del
Ministerio de Magia Francés, siendo un experto en Oclumancia, Legilemencia y habiendo
vivido y sufrido las Maldiciones Imperdonables en carne propia y haber sobrevivido cuerdo.

Malfoy se había vuelto un experto en contrarrestar la Maldición Imperius y en soportar el


Cruciatus, había aprendido a aplicar poderosas Barreras Mágicas para protegerse de la
maldición, aunque ciertamente no de forma completa, lo suficiente para no perder la mente y
el uso de los miembros sino se aplicaba por demasiado tiempo; también había dominado la
aplicación en distintos grados en el uso de la misma, al punto de que pudo comprobarse que
Malfoy fue capaz de usarla en estudiantes de Hogwarts cuando los Carrows se lo imponían
haciendo un daño leve en la víctima, cosa que lo salvó de Azkaban o de una época de casa
por cárcel, de lo que no se hubiera salvado a pesar de la intervención de Harry ya que los
agravios cometidos durante su séptimo año en Hogwarts - aunque fueran bajo el dominio de
los Carrows - los había realizado cuando ya era mayor de edad.

Además, Malfoy retomó los negocios que estaban desatendidos en ese país, además de los de
Bulgaria, Rusia y Japón, algunos en el área de los textiles, en especial en la producción e
importación de la seda, otros sobre el comercio con ingredientes para pociones, en especial,
la importación y producción de los más raros y difíciles de conseguir. Todos estos negocios
habían sido descuidados por Lucius Malfoy en su afán de seguir a Voldemort, y estaban en
decadencia a pesar de su potencial.

Todo esto había sido divulgado, desmenuzado, aumentado y disfrutado por la prensa de
Inglaterra, Francia, y luego por la de toda Europa.

Pronto, Draco Malfoy había pasado de ser visto como un horrible y cruel ex Mortífago, a un
brillante y exitoso joven hombre de negocios, un mago poderoso, y que además, era rico,
guapo... e ¿inalcanzable?.

Draco Malfoy había empezado un par de años atrás, cuando su fortuna empezó a
estabilizarse, a crear instituciones de caridad en Inglaterra: una sala para la salud mental en
San Mungo completamente dotada y que estaría bajo la responsabilidad de los Malfoy para
siempre, fondos de estudios para niños huérfanos de la guerra, instituciones de apoyo para los
nacidos de Muggle, becas para los jóvenes artistas, magos y brujas, que quisieran estudiar
dentro o fuera del país.

Draco Malfoy no asistía a ninguno de los eventos públicos relacionados con sus proyectos
benéficos, tampoco asistía a los relacionados a sus logros comerciales, pero todos sabían que
la responsabilidad de estos caía en manos expertas que eran severamente supervisadas, en
especial lo relacionado con las causas benéficas, y los responsables podían ser sustituidos sin
contemplación al menor asomo de falta de logros e ineptitud.

El logro que había llevado a Draco Malfoy al tope, había sido uno que Harry jamás habría
pensado posible. Una versión mejorada de la poción Mata Lobos.

Esta no solo lograba que la persona no perdiera el conocimiento de su persona durante la luna
llena, también evitaba la dolorosa y traumática transformación del todo, siempre que se
tomara en el día del mes correcto.

Se decía que Draco Malfoy había dedicado su tiempo junto a Maestros Pocionistas de
Francia, Bulgaria, Rusia y Japón, y además, todos los recursos necesarios, para la
investigación y la mejora de la poción. Su empresa de Pociones en Francia había solicitado
voluntarios para las pruebas, y los que participaron, deseosos de escapar de la vida miserable
que dejaba esta maldición, estaban dispuestos a asumir el riesgo de que les usaran en las
pruebas de la misma. Esto se hizo con toda clase de cláusulas que les aseguraba que si algo
malo les sucedía durante las pruebas, sus familiares quedarían protegidos y su salud
resguardada en la mejor manera posible el resto de sus días.

La tarea había dado fruto: la Poción Lupin era una realidad.

Más insólito aún, para Harry y para todo el mundo, Draco Malfoy había dedicado el
desarrollo de la poción a su antiguo y difunto profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras,
Remus Lupin, quien había sufrido los rigores durante casi toda su vida de la maldición de los
hombre lobo, y quien a pesar de todo, había luchado hasta dar su vida por toda la comunidad
mágica de Inglaterra.

Además, La Fundación Remus Lupin se había creado en Inglaterra, y en la misma, Draco


Malfoy dotaba a los magos y brujas desamparados de la poción Lupin. En la inauguración de
la misma, había estado su tía, Andrómeda Tonks con su nieto Edward Lupin, con quienes se
decía era ahora cercano, y además, se había filtrado a la prensa que Teddy, como se conocía
al pequeño Lupin, había sido nombrado participe de un porcentaje de las ganancias de la
poción en el Reino Unido gracias a que su abuela había cedido el permiso de que se usara el
apellido del pequeño como nombre de la poción.

Harry, en calidad de padrino de Teddy, había sido invitado a la inauguración de la Fundación,


había asistido con gusto, en verdad deseaba haber podido ver a Malfoy ese día para darle la
mano como nunca hizo en su infancia, pero Malfoy, como se esperaba, no asistió.

En su lugar, asistió sin que fuera muy sorprendente, Hannah Abbott.

Hannah Abbott era otro factor importante en la historia de Draco Malfoy.

Cuando todos creían que el único aliado de Draco Malfoy en el juicio sería Harry Potter,
Abbott había salido como un testigo inesperado, había contado cómo Malfoy había hecho lo
posible por no cumplir con la misión asignada por Voldemort de matar a Dumbledore, pero
habiendo recibido múltiples amenazas durante todo su sexto año, incluida una en la forma de
un regalo hermosamente envuelto el día de su cumpleaños y que contenía una de las orejas de
Narcissa Malfoy, la cual aún tenía uno de sus icónicos aretes de diamante, regalo de Lucius
Malfoy cuando se comprometieron en matrimonio. Con ella, venía la nota: 'Lo próximo será
su corazón'.

En el juicio de Draco Malfoy, Hannah Abbott narró bajo Veritaserum como reinició la
amistad que ella y Malfoy tuvieron en sus primeros años de infancia luego de un ataque de
ansiedad que Malfoy tuvo durante el sexto año y en el que ella le asistió casi en contra de su
voluntad.

Luego narró como con renuencia Malfoy fue confiando en ella, le contó de la amenaza sobre
sus padres y sobre su propia vida, y la tarea que le encomendaron, como ella hizo lo posible
en ayudarle a practicar Legilemencia, Oclumancia, los hechizos de protección, la resistencia a
la Maldición Cruciatus, la aplicación de la misma dominando distintos niveles de intensidad
para evitar realmente dañar a la víctima, y finalmente, la maldición Imperius y cómo zafarse
de ella, y todos los hechizos de defensa que pudieron aprender entre sí. Todo esto lo había
hecho ella a pesar de haber sido Lucius Malfoy el principal sospechoso de ser el asesino de
Elizabeth Abbott, la abuela de Hannah, cuando ella estaba en quinto, habiéndola dejado
totalmente huérfana a los quince años.

Por supuesto, Abbott había sido puesta en custodia de los Aurores inmediatamente al
reconocer en el juicio que había usado Maldiciones Imperdonables junto a Malfoy, y además,
por haber sido considerada cómplice del ataque de los Mortífagos a Hogwarts durante el cual
murió Albus Dumbledore y fueron heridos estudiantes e integrantes de la Orden del Fénix.

Draco Malfoy estaba más pálido que nunca cuando esto ocurrió, antes de esto, le suplicaba
con la mirada y moviendo la cabeza en silencio a Abbott que no se delatara para defenderle.
Pero esta, parecía decidida a hablar a pesar de poner en peligro su propio bienestar.

Abbott contó en su testimonio cómo escapó de los Mortífagos que intentaron atraparla
cuando iba a Hogwarts para su séptimo año, esto para vengarse de Malfoy, quien también
había sido torturado al salir de Hogwarts el día de la muerte de Dumbledore por el mismo
Lord Voldemort, quien había logrado un vistazo de su rostro en la mente de Malfoy con su
feroz e implacable uso de la Legilemencia, casi rompiendo la mente del joven mago que
nunca dejó de luchar.

Además, Abbott narró cómo se había escondido en una casa segura, creada por consejo de
Draco Malfoy, y luego de cumplir los diecisiete, se había unido a la Orden del Fénix,
trabajando en la base más feroz, La Resistencia, un grupo creado por los Hermanos Bill y
Charlie Weasley para rescatar nacidos de Muggle de los Carroñeros, y en la cual, tuvo fuertes
enfrentamientos contra el bando contrario, pero logró, junto a estos, rescatar bastantes
personas y llevarlas a sus propias propiedades seguras a lo largo del Reino Unido. No en
vano Abbott pertenecía a una de las familias más antiguas y ricas de Inglaterra.

Todos los testimonios de cómo lo aprendido junto a Draco Malfoy había colaborado a que
salvara todas esas personas de los carroñeros, quienes también fueron al Wizengamot y
hablaron sin titubear de cómo Abbott y los otros miembros de la Resistencia les rescataron y
escondieron, y ni hablar de los testimonios de los miembros de la Orden, le habían ganado un
indulto a la joven bruja, además de la Orden de Merlín en Tercer Grado, la cual rechazó por
no habérsele ofrecido también a Draco Malfoy a pesar de que se demostró en su juicio cómo
logró proteger a estudiantes de Hogwarts durante el domino de los Carrows aplicando falsos
Cruciatus, sanando a escondidas a los lastimados y ayudando a escapar a los hijos de
Mortífagos que eran obligados a realizar torturas, esto con la ayuda de Abbott, y a pesar de su
propio riesgo personal.

Harry, al igual que toda la comunidad mágica, asumía que Hannah Abbott y Draco Malfoy
tenían una sólida relación, pero no solo de amistad y en lo laboral, sino también en lo
sentimental, en especial cuando esta era la representante de Malfoy en casi todos los eventos
públicos de caridad o en los relacionados a los proyectos de negocios, dando la cara en su
nombre incluso en las ruedas de prensa.

También era sabido que la intención de toda la vida de Abbott de ser bailarina se había
frustrado durante la guerra, al haber sido atrapada y torturada por días por Bellatrix
Lestrange, hasta que el mismo Draco Malfoy había arriesgado su vida para sacarla de los
calabozos de la Mansión y la ayudó a escapar, culpando a uno de los Mortífagos que debían
proteger a los prisioneros.

Después de tres días de tortura propiciada por Lestrange para su diversión, Abbott no había
entregado información de la Resistencia o de Malfoy, había sobrevivido con su mente casi
intacta (aún sufría ataques de pánico y horribles pesadillas), pero su pierna izquierda había
sido lastimada severamente por la aplicación de la maldición mágica, así que contaría con
una horrible cicatriz que deformaba su muslo y cojearía por el resto de su vida.

Era en homenaje a Abbott que Malfoy patrocinaba obras relacionadas sobre las artes, en
especial, con el ballet. Malfoy había creado la Beca Serena Abbott - nombre de la madre de
Hannah - para pequeños magos y brujas que no deseaban ir a Hogwarts sino que deseaban
seguir haciendo vida profesional en la danza, el teatro o la música en el mundo Muggle o en
el mágico, lo cual había creado bastante polémica dentro de la comunidad mágica porque lo
esperado era que todo mago y bruja del país fuera al colegio de magia y hechicería.

Harry jamás hubiera esperado ver a Malfoy esa noche, pero al hacerlo, no le extrañó que
fuera con Abbott. Mucho se decía en la prensa de su supuesta relación, la cual a Harry le
parecía muy lógico que existiera, pero también los medios relataban, que a pesar de toda su
historia con Abbott, Malfoy estaba saliendo con Astoria Greengrass, quien trabajaba en París
como modelo en el mundo Muggle, luego de haber escapado de su familia huyendo de un
matrimonio arreglado que le quería imponer su padre al alcanzar la mayoría de edad;
Greengrass indudablemente era una de las mujeres más hermosas del fashion show de
Francia e Inglaterra.

En cambio, las revistas de chismes más atrevidas aseguraban que Draco Malfoy tenía una
relación con su amigo de Hogwarts, Theodore Nott.

Nott, otro príncipe caído de Slytherin, cuyo padre estaba encerrado en Azkaban, y que había
logrado escapar de Hogwarts y del acoso de los Carrows en su séptimo año, gracias a Abbott
y Malfoy, había ido a Francia y se había establecido en París; también era rico, sangre pura,
heredero de una gran fortuna y soltero, se decía que besaba el piso por el que Malfoy
caminaba y había sido uno de los que habían puesto lo que quedó de su fortuna, disminuida
en parte también por el Ministerio de Magia luego del juicio a su padre, a manos de Malfoy
para sus inversiones comerciales, las cuales resultaron exitosas, y ahora, ambos nadaban en
Galeones.

Para muchos, Nott estaba perdido por Malfoy, y tal vez, era él quien compartía su cama y sus
días en la inmensa Manoir Jonquille en las afueras de París.

Y ciertamente, era Nott quien representaba a Malfoy en la mayoría de eventos en Rusia y


Bulgaria, siendo que también hablaba el búlgaro y el ruso perfectamente por el deseo inicial
de su padre de que fuera a Drumstrang, aunque luego de la muerte de su madre, no se había
decidido a enviarlo lejos de Inglaterra.

En Francia, era Abbott principalmente y a veces Greengrass, quienes se turnaban para


representar a Malfoy en los eventos públicos. Abbott era quien daba la cara y respondía a las
preguntas, Greengrass solía ser la imagen pública, hermosa e impecable para las cámaras y la
prensa.

Sin embargo, para Harry estaba claro que la dueña del corazón de Malfoy era Abbott, tal vez
su belleza no era tan impactante como la de Astoria Greengrass, que honestamente, encajaba
perfectamente con la hermosura serena de Malfoy, pero era obvio el afecto, el orgullo y la
admiración con los que Malfoy sostenía el brazo de Abbott; caminaba ajustando su paso al de
ella, quien en efecto, cojeaba ligeramente y no usaba tacones altos sino unas elegantes
zapatos blancos de tacón medio, que a Harry le recordó por alguna razón a las zapatillas de
danza, pero Malfoy avanzaba al paso de ella sin hacer grandes alardes, como quien está
simplemente acostumbrado a caminar a su lado. Ella mostraba una túnica inspirada en los
kimonos japoneses, con una tela blanca de fondo, que mostraba un estampado exquisito, muy
detallado en la parte inferior, y que mostraba verdes dragones, que Harry supuso, era de las
mejores que las empresas Malfoy comerciaban. Su cabello, lo usaba corto, elegante, muy
chic, y una pequeña trenza fina cruzaba como una diadema lo alto de su cabeza, detalle que a
Harry le pareció bastante singular.

Junto a ellos, iba Nott llevando del brazo a Greengrass. Nott seguía siendo pálido, alto y
delgado, como Harry lo recordaba, pero sus ojos verdes brillaban con algo similar al
entusiasmo, sus pómulos se venían menos prominentes, más suavizados, tal vez porque había
superado esa languidez de la adolescencia que lo había hecho crecer demasiado en poco
tiempo, y su cabello, negro y brillante, era un conjunto de rizos suaves, con ese look de
despeinado cool que estaba de moda en la actualidad, él no hubiera podido lograrlo ni en cien
años. Su túnica era verde botella, elegante, sin muchos adornos, apenas un reloj de bolsillo y
algunos relieves bordados en negro en el cuello y las mangas.

Greengrass, por otro lado, se robaba las miradas que no estuvieran clavadas en Malfoy. Su
túnica color gris era de un color fascinante, su tono cambiaba cuando se movía, a veces más
azul, tal vez azul noche como la de Malfoy, a veces más gris plateado, y se ajustaba a su
pequeña cintura, dándole una silueta perfecta. Rubia, por supuesto, ojos azules y cabello
perfectamente peinado, suelto, elegante; pero su rostro, al igual que el de Malfoy, denotaba
orgullo, como un reto latente a quien se atreviera a decir que no tenía el derecho de estar allí,
en Inglaterra tal vez, luego de ser desheredada por su padre, o en una fiesta en el Ministerio
de Magia Inglés, como una de las invitadas de Draco Malfoy.
Capítulo 3

Por supuesto, a la entrada de Malfoy hubo todo un tumulto, aunque los fotógrafos ya se
habían dispersado por el Salón corrieron en bandadas a la entrada y empezaron a suplicar por
fotos; Malfoy posó para algunas fotos solo, luego con Abbott, y finalmente con sus tres
acompañantes.

Luego se dirigió al Ministro Shacklebolt para felicitarle por el evento, siempre del brazo de
Abbott, mientras Greengrass y Nott se quedaron charlando a solas.

No se podía decir que en el Ministerio hubiera muchos de sus ex compañeros Slytherin,


muchos habían salido mal parados de la guerra, otros se habían ido del país, como ellos, pero
no habían vuelto.

Zabini, sin embargo, quien había huido antes del séptimo año, había vuelto y tenía una
empresa creciente en el área del calzado, en especial de confección italiana, y que además,
proveía a Muggles y Magos por igual, así que había sido invitado esta noche y se había
reunido gustoso a Nott y Greengrass.

Harry sintió a su lado a Neville moverse de emoción. No por Draco Malfoy, sino por su vieja
amiga, Hannah Abbott, quien había sido su compañera de juegos desde antes de que pudieran
caminar, así que estaba feliz de verla pero se notaba inseguro de si podría acercársele y
hablarle.

"Irás a saludarla, ¿verdad?"

"No... No sé", dijo Neville, volviendo a su hábito de tartamudear de la infancia.

Harry sabía que Neville tenía sentimientos encontrados sobre la amistad de su amiga con
Malfoy, quien le había hecho bullying todo el tiempo en Hogwarts, y ni hablar del tiempo que
pasaron durante el séptimo año, cuando Nev pensó que Malfoy torturaba a los estudiantes
para complacer a los Carrows, y que los que desaparecían, tal vez morían en sus manos.

"Ella se alegrará de verte, siempre te escribe, ¿no?", insistió Harry.

A Harry le sabía mal que Abbott hubiera perdido a sus amigos por Malfoy, él mismo había
presenciado a Ernie McMillan llamándola a gritos la zorra de un Mortífago luego del juicio,
cuando salió a relucir su amistad secreta con Malfoy durante sexto año y durante la guerra.
Ella, que no era una niña indefensa desde hacía mucho, le cruzó el rostro con una bofetada,
para satisfacción de Harry, y se decía que nunca la volvió a tratar luego de ser inseparables en
Hogwarts. Otros de sus amigos, como Bones, Goldstein, Finch-Fletchley y Boot la
defendieron de los chismes, pero al final, también se distanciaron de ella aunque no en malos
términos; después de todo esto, ella también mantuvo la distancia de ellos, siendo consciente
de que no estuvo en séptimo luchando a su lado en Hogwarts junto a los miembros del ED,
liderado por Neville, sino en la clandestinidad. Sin embargo, Abbott ganó fieros amigos y
defensores durante la guerra que en esa fiesta esperaban ansiosos por saludarla, entre ellos,
estaban Bill Weasley y su esposa Fleur quienes lucharon junto a ella en la Orden del Fénix.
Neville le dijo que la saludaría cuando se desocupara un poco. Harry se entristeció por
ambos, sin embargo, se distrajo al ver de nuevo a Malfoy mientras tomaba de su copa, cuyo
líquido se había calentado por su distracción. Era como ver al Malfoy de Hogwarts
repotenciado a la mil pero de buena manera. Sus gestos eran elegantes, pero ya no tenía esa
expresión de desagrado que le caracterizaba antes, más bien, era de distancia y cautela, como
si no pudiera confiar en nadie ni en nada a su alrededor sino en los que llegaron con él, como
si viviera en un mundo aparte de todos los demás.

"Guapo, ¿no? En persona se ve mejor que en las revistas. Mira que si me gustaran los
hombres...", dijo Padma con socarronería, ya que no se le había pasado la mirada perdida de
Harry sobre Malfoy, éste no parecía capaz de disimular su asombro al observar al guapo
rubio.

"Eh, um, si", dijo Harry ruborizándose y mirando a su amiga. "Supongo que siempre lo fue,
pero en esa época no es que me hubiera dado cuenta, digamos que me preocupaba más en
prever de dónde me vendría un ataque suyo y cómo se lo iba a devolver".

Padma rió con gusto. "Oh Harry, esa rivalidad tuya con Malfoy era tan legendaria, es una
pena que no se hubieran tratado de otra forma, hubieran sido una gran pareja con toda esa
intensidad de ustedes".

Harry le miró con ojos muy abiertos de asombro y se ruborizó aún más. "Bueno, difícil
estaba, con todo lo que nos odiábamos", atinó a decir.

"Ay, Harry, Harry, ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? Un hater es un fan que te ama pero
que no se puede reconciliar con la idea".

"Oh, no me digas, ¿y ese es el término científico, Sanadora Patil?", preguntó Harry alzando
las cejas con ironía mientras Neville reía por lo bajo por la conversación de ambos. Por suerte
para Harry, Ron había vuelto al lado de Hermione y no la escuchaba en ese momento.

"Nah, el término científico es muy aburrido para explicártelo ahora, y así sé que me entiendes
mejor, tontico".

Ahora fue el turno de Harry de reír. "Si, apuesto a que Malfoy estaba loco por mí cuando se
disfrazó de Dementor para hacerme caer de la escoba en aquel partido".

"Ay, sí, por Rowena. Amigo, ¿Quién se toma tanta molestia por alguien que le es indiferente?
El juego ni siquiera era contra Slytherin, si mal no recuerdo. ¿Sobre todo sabiendo que la
Profesora McGonagall se iba a transformar en un basilisco y los iba a castigar y a quitarles
puntos a su Casa? Obviamente, Malfoy era tu fan número uno en Hogwarts, Harry querido,
solo le faltaba hacer una pancarta que dijera, HARRY TE AMO, para tener tu atención".

Harry empezó a boquear como un pez sacado del agua, estaba tan ruborizado que parecía que
iba a explotar, Neville estaba que se caía al piso de la risa. Padma, lo miraba con las cejas
alzadas y aires de sabionda, pero se notaba que también aguantaba la risa para mantener su
charada.
"Tú", logró decir Harry, "Estás loca, ¿sabes? ¡Vaya Sanadora de la Mente!, ¡una demente!
Eso eres, Pads", indignado y muy rojo, Harry se fue hacia donde estaba Ron y la dejó con
Neville para que se rieran a sus expensas a gusto.

Padma dijo, "Oh, y eso que no le dije lo que pensaba sobre la reacción suya a los ataques de
Malfoy", y siguió riendo con gustojunto a Neville.

Lejos, del lado del salón donde Malfoy conversaba con el Jefe de Aurores sobre su trabajo en
Francia, notó a Harry cruzando la sala hacia Granger y Weasley, su caminar rápido y su
expresión aparentemente molesta y ruborizada. La comisura de sus labios se alzó ligeramente
aunque fingía aún ponerle atención a su interlocutor. Para Hannah Abbott, el gesto no pasó
desapercibido.

-*-

En algún momento de la fiesta, fue la misma Abbott quien se acercó a Neville y conversaron
animadamente, cosa que a Harry le alegró bastante, Neville lo llamó y él también pudo
saludarla, le preguntó por la Fundación Remus Lupin, y se ofreció a participar en algún
evento como imagen o voluntario, comentándole además de los trabajos que él mismo hacía
para varias organizaciones en pro de los niños sin padres por la guerra, en especial, los hijos
de Muggles. Hannah, quien le había pedido que no la llamara Abbott, y él, acordaron verse
para ello antes de que ella regresara a Francia.

En algún momento, Harry se alejó de ellos para descansar y se sentó solo en una mesa,
Neville se le unió minutos después, contándole a Harry las cosas que su amiga le había dicho
sobre Francia y como se acordaba de él cuando veía las plantas exóticas que crecían en los
invernaderos de las Industrias Jonquile, la rama de las industrias de Malfoy dedicada a
producir Ingredientes de Pociones para exportarse, y agregó un poco ruborizado que Hannah
le aseguraba que él de seguro disfrutaría mucho trabajar allí, Harry se dio cuenta de que
Neville estaba soñando de alguna forma con la idea. Eso le estresó un poco.

En algún momento, mientras Harry estaba distraído, Malfoy y Hannah se habían sentado
cerca, pero separados por el adorno estrambótico alrededor de un pilar del salón, ellos no
veían a Harry y Neville pero estos los reconocieron por sus voces.

"Vamos, Drake", dijo Hannah, su voz era dulce y baja, "no me gusta verte así, tan serio y solo
en una fiesta.

"Oh, no te preocupes, Honey, aunque estemos en Londres, ya sabes que no conozco en


realidad a nadie en particular, solo a ustedes, mis amigos", dijo en esa forma tan típica de
arrastrar las palabras suyas que Harry hubiera reconocido en cualquier lugar.

"Pero puedes por lo menos bailar un poco", dijo Hannah, en tono de mohín, "Hay buena
música".

"Pero tú no quieres bailar conmigo", dijo Malfoy, sonando a reproche fingido con tono
adulador.
"Y tú sabes que ya no disfruto bailar como antes, querido, bailaré con Neville en un rato por
amor a los viejos tiempos", dijo ella tristemente. "Pero hay muchas personas interesantes con
las que podrías hacerlo, y además, ¡lo haces tan bien!"

"Pues si Astoria baila con Theo y tú no quieres bailar conmigo ¿Con quién voy a bailar? Y
antes de que menciones alguna persona, ¡Ya sabes que odio hacerlo con personas
desconocidas!".

"Pero no todo el mundo lo es", dijo Hannah insistente. Luego de una pausa premeditada le
dijo en tono cómplice, "No me digas que no notaste a Potter", el corazón de Harry dio un
salto en ese punto, se ruborizó sin saber por qué y evitó mirar a Neville. "Está guapísimo, y
ya sabes que la noticia de que muy probablemente es gay es conocida a nivel mundial, así
que estoy segura de que no habría problema si lo invitas a él".

Hubo una pausa en la cual Harry sintió que se ahogaba, no podía creer que Hannah, la
pequeña y dulce Hannah, estuviera insistiéndole a Malfoy para que le invitara a bailar, ¿Es
que acaso ella se volvió loca?

"¿Acaso enloqueciste?", por lo menos, Malfoy pareció concordar con él "No he visto a Potter
en años, y de repente, me voy a parar frente a él y ¡a pedirle un baile! ¡a Potter, nada
menos!", el asombro en la voz de Malfoy era evidente hasta sin verle.

"¿Y por qué no? Se conocen desde hace décadas, limaron sus asperezas de la manera más
civilizada posible", Harry supuso que se refería a la carta de disculpas que le envió Draco
Malfoy luego de la guerra y los juicios, una que él también respondió con amabilidad. "Tú
eres tan respetable como el que más, Drake, no sería ninguna abominación, o algo insólito,
no sé qué es lo que te crees que podría pasar".

"Hannah, no sé qué planeas en esa cabecita tuya, pero lo que sea, olvídalo. Volví a Inglaterra,
y concuerdo contigo, ya era hora. Y no pensé en venir a restregarle a nadie en la cara mi
posición o logros. Esta es mi Patria, tanto si me quieren aquí como si no. Pero de allí, a hacer
migas con alguien que apenas me debe tolerar, que tiene más razones que nadie para odiarme,
y que además, no tengo interés de tratar, ya me dirás por qué iba a hacerlo", finalizó de decir
Malfoy con tono de molestia.

Harry se levantó y se alejó antes de escuchar el resto, Neville lo siguió. Cuando Hannah
contestó, ya no era posible que escuchara.

"Porque quieres hacerlo, y no lo harás si no te aúpo a atreverte, querido. Solo por eso", la voz
de Hannah era triste. "Tal vez te engañas pensando que no lo deseas hacer, pero en realidad,
simplemente, crees que no te lo mereces".

Nadie estaba para observar la mirada adolorida que le lanzó Draco a Hannah, luego se
levantó, y buscó un whisky de fuego en la barra y una copa de vino para ella para calmar la
tristeza que sintió en su corazón.

-*-

¿A dónde vas?" dijo Neville, siguiendo a Harry.


"Yo... no lo sé", y al ver la salida a la terraza, se dirigió allá.

"No te pongas así", dijo Neville, no sabía si su amigo estaba molesto, triste, irritado, o todo
eso a la vez, pero no le agradaba verlo alterado.

"Yo... no sé ni qué es lo que me disgusta más. Que Abbott le comente a Malfoy que soy gay,
como si fuera una presa disponible o algo así, o que este piense que ando por el mundo aun
destilando odio por él o despreciándolo, o peor, el absoluto disgusto de su voz cuando
escuchó la idea de Abbott, es que... ¡diablos! ¡pero qué imbécil"

"Si, Malfoy siempre ha sido un imbécil, Harry, no sé..."

"No Malfoy, Nev, ¡yo! ¿Por qué carajos me tendría que importar lo que piense ese pendejo de
mí?". El problema era que si le importaba. Sentir que Malfoy lo despreciaba, en especial este
nuevo Malfoy, exitoso por mérito propio, le dolía mucho más que si lo hubiera despreciado el
Malfoy de antaño, el purista de la sangre, el que solo quiso su amistad un día porque era el
famoso Harry Potter, el Niño que Vivió; en cambio ahora, él era solo Harry el Salvador
venido a menos, Harry el Ermitaño, Harry el Solitario, Harry el que apenas toleraba estar
cerca de la gente, Harry el deprimido, Harry el de las pesadillas, Harry el del estrés post
traumático, Harry al que Ginny abandonó, Harry el que todos tachan de marica y frágil,
Harry el que daba lástima....

"Honestamente, Harry, ¡eso mismo!", dijo su amigo, siempre incondicional. "Ese es el mismo
Malfoy que siempre te tuvo envidia, y que además nunca pudo ganarte ni en el Quidditch",
dijo Neville intentando animarle. "Solo quería ser célebre como tú sin tener ningún mérito".

"Y ahora lo es con todo el mérito del mundo", dijo Harry tristemente. "Vamos, eso no se
puede negar", pero levantó la mirada del suelo y miró al rostro a su amigo. "En realidad,
ahora yo soy solo una sombra de lo que fui, en cambio él es toda una estrella, ¿qué digo?,
¡una constelación!". Solo a Neville le diría algo así tan sincero de cómo se sentía.

"No digas estupideces", dijo Neville ceñudo, "tú, Harry Potter, deja de insultar a mi mejor
amigo si no quieres que te de una patada en el culo".

Harry rió inesperadamente ante el abrupto de su amigo. Neville lo imitó. "Gracias, Nev", y lo
agarró por los hombros girándolo hacia el salón. "Vamos, ve a bailar esa pieza con tu amiga
que te debe estar esperando".

"Pero dijo que no le gustaba bailar", dijo Neville meneando la cabeza.

"Contigo sí quiere bailar... por los viejos tiempos, ¿recuerdas?" y alzó las cejas.

"Bueno", dijo Neville con resignación y suspiró.

Unos minutos después, Harry los vio bailando suavemente por la pista una canción suave.
Desde el otro lado del salón, Draco también los miraba y sonreía levemente.
Chapter 4

Al día siguiente, Harry sentado en la mesa de su cocina leía el Profeta mientras tomaba café.
En cierta forma, era gratificante ver que su foto no estaba más realzada que la de los
representantes de los Ministerios. Toda la atención se centraba en Draco Malfoy.

Draco Malfoy y sus acompañantes, debía decir. Desde los artículos sobre Política, Economía
y Finanzas, hasta los de Moda y Espectáculos, abarcaban temas relacionados con Malfoy, su
inversión económica en Inglaterra, su posible asistencia a futuros eventos, la ropa que vestía
Malfoy – y sus acompañantes – su participación en las futuras presentaciones culturales.
Todo El Profeta era sobre Malfoy. Harry sonrió por la ironía recordando cómo Malfoy le
solía restregar en cara su supuesto deseo de llamar la atención y ser publicitado en el Profeta.

Honestamente, no se podía negar que las fotos no le hacían justicia. Malfoy en persona había
lucido imponente y Harry no era tan tonto como para negárselo a sí mismo.

Suspirando, dejó el periódico en la mesa y salió a su paseo matutino con Bean por el bosque
cercano.

-*-

Harry había sido invitado ese día a almorzar con Ginny. Aunque su relación amorosa fue un
fracaso y básicamente fue ella quien lo dejó, con los años, ambos habían forjado una amistad
y una camaradería que era más cercana de lo que fue alguna vez la suya con Hermione. De
alguna forma, el carácter y la personalidad de Harry era más compatible con la alegre y
enérgica Ginny que con su estudiosa y algo refunfuñona amiga del Colegio. Ginny le había
indicado que se encontraran en el Londres Muggle en un Mall. Ella, quien había crecido un
poco aislada en la Madriguera, ahora que era adulta se sentía encantada por el mundo
Muggle, cosa que a Harry le hacía mucha gracia recordando el excéntrico gusto de Arthur
Weasley por todo lo Muggle, solo que a ella realmente le encantaban los centro comerciales,
los cines, la ropa, las tiendas, los artefactos eléctricos del mundo no mágico, y ya no era una
ignorante en el tema como solía ser su padre, en el Londres Muggle, Ginny se sentía a sus
anchas, y mucho más en un centro comercial.

Habiendo quedado encontrarse en la parte de comidas luego de que Ginny saliera de su


entrenamiento con las Harpías, Harry deambuló un poco pensando qué podría comer esta vez,
de repente, oyó que Ginny lo llamaba.

"¡Harry!", éste se volteó y la vio venir, radiante y hermosa; vestía ropa deportiva pero esto no
ocultaba para nada su maravillosa figura, su sonrisa era inmensa cuando caminaba hacía él.
"¿Te hice esperar mucho rato? ¡Qué alegría verte mi querido Harry!"

Harry sonrió y se acercó a ella para acortar la distancia entre ambos. "¡Hola, Gin! No,
tranquila, apenas si llegué también. ¿Cómo has estado? Te ves súper bien". La miró
sonriendo, alegre por verla tan radiante.
"Oh, estoy muy bien", lo abrazó fuerte. Harry disfrutó su aroma a flores, ese que siempre
salía de su cabello. "¿Cómo estás tú? Te vi en las fotos del Profeta, estabas guapísimo", dijo
riendo cómplice. Harry se ruborizó un poco.

"Oh, bien, bastante bien, de hecho. Gracias. Pensé que me aburriría y me iría pronto, pero
como viste en la prensa, fue todo un acontecimiento" dijo Harry mirándola de soslayo.

"¡Ay si! ¡Tienes que contarme todo! Pero primero busquemos qué comer ¡Me muero de
hambre! ¿Qué te gustaría? ¡Yo invito, claro!", dijo Ginny señalándose a sí misma.

"Pero Gin...", intentó discutir Harry.

"No, no acepto un no por respuesta. Yo te invité, yo pago. Tú puedes comprarme un postre


luego", dijo haciendo un mohín. Harry rió.

"Está bien", dijo sabiendo que no había caso en discutir con ella. "En verdad, hace mucho
que no me como una hamburguesa, me gustaría una con papitas fritas", dijo sonriéndole
cariñosamente al ver su cara de entusiasmo.

"¡Oh, sí!. Qué buena idea. Hace años que no como una yo tampoco. Y hoy puedo romper mi
régimen, necesito fuerzas para los duros entrenamientos que se me vienen encima", lo último
lo dijo con rostro de cansancio.

Mientras Ginny iba a pedir sus órdenes, Harry buscó una mesa en un lugar donde pudieran
hablar sin demasiado ruido de fondo. Consiguió una en la terraza del lugar. Le hizo señas a lo
lejos para hacerle saber que estaba afuera y ella asintió y alzó los pulgares para hacerle ver
que lo vió.

Una vez se sentaron, disfrutando la leve brisa y luego de comentar el fabuloso clima del
verano, empezaron a comer. Ginny lo miró traviesamente y empezó el interrogatorio sobre el
evento.

"Cuéntamelo todo. ¿En verdad se ve así de guapo en persona? ¡Dios mío!, en las fotos se ve
de maravilla. Y ni hablar de esa amiguita suya, la Greengrass. Parecen sacados de revistas de
moda".

"Bueno, literalmente es así, Gin", dijo Harry alzando las cejas. "Y si, se ve literal y
exageradamente súper bien en persona. Ni razón hay para negarlo". Se encogió de hombros.
Antes de que Ginny lo interrumpiera siguió. "Y en la misma medida, sigue siendo el
prepotente y orgulloso que era antes, solo que ahora, también es bastante poderoso; apenas
saludó a los representantes del Ministerio, solo conversó con su círculo cercano de amigos.
Con nadie más", dijo con evidente disgusto.

Harry se sentía aún un poco resentido por el comentario de Malfoy sobre él, aunque la
verdad, no entendía del todo la razón. Pero lo sentía como una espinita clavada en el pecho
que no hacía sino hundirse más cada vez que lo recordaba. 'Pero de allí, a hacer migas con
alguien que me apenas me debe tolerar, que tiene más razones que nadie para odiarme, y que
además, no tengo interés de tratar, ya me dirás por qué iba a hacerlo'.
"Auch, pues era mucho esperar que eso hubiera cambiado", dijo Ginny seria. "Imagínate, es
como venir a restregarle a todos en la cara: 'Me vieron hundido, me vieron humillado, ahora
vengan todos, besen mi hermoso trasero'. Y además, todo ese tiempo oculto no hizo sino
despertar el interés y el ansia de la prensa y de la comunidad mágica de Inglaterra por saber
de él. Tonto no se puede decir que sea", finalizó Ginny moviendo la cabeza y masticando una
papita.

"Si, supongo", dijo Harry, y por alguna razón, le dio tristeza pensarlo. "Pero lo bueno fue que
Nev volvió a ver a Abbott. Jamás lo reconocerá, pero sé que la extraña horriblemente desde
que pasa casi todo el tiempo en Francia".

"Oh, sí", dijo Ginny con la boca llena, tragó, tomó refresco y siguió. "Merlín, su túnica, ¡qué
cosa tan hermosa!. Esa tela se veía de ensueño. Siempre me gustó ese tipo de túnicas de estilo
japonés. Pero me estoy desviando del tema. ¿Se mostró feliz al ver a Nev?"

"Totalmente. Nev me dijo que no le avisó que asistiría a la Gala porque quería sorprenderlo.
Ella se imaginaba que él estaría allí también. Incluso bailaron un poco juntos. Creo que
quedaron en verse. Ya sabes cómo es Nev. Necesita digerir un poco las cosas para poder
soltar la sopa". Dijo Harry y siguió comiendo de su hamburguesa. "Um, esto está muy
bueno".

"Si, lo está", dijo Ginny asintiendo, otra vez con la boca llena, lo que hizo reír a Harry.
"Bueno, espero que vuelvan a reunirse. Sé que fue un shock para todos saber que Abbott fue
amiga secreta y cómplice de Malfoy durante gran parte de su sexto año, pero para el pobre
Neville y ese McMillan fue la bomba del siglo, ambos eran muy cercanos a ella y no se
dieron cuenta de nada. No creo que McMillan se haya recuperado aún del asombro. Aunque
honestamente, espero que ella nunca perdone a ese patán" Ginny puso cara de enfado al
recordar los eventos. "Mira que llamarla 'la zorra de un Mortífago' en medio del Ministerio y
a todo pulmón, ¡qué falta de todo!", terminó ella con cara de desagrado.

"Un patán, la verdad" dijo Harry asintiendo. " Aunque Abbott hubiera admitido ser la novia o
amante secreta de Malfoy, que no lo hizo, ¿Qué derecho tenía él de tratarla así?. Además, que
yo sepa, novia de él no era", afirmó Harry alzando los hombros.

"Seh. Pero volviendo a Neville, tú siempre has creído que él está algo enamorado de Abbott,
¿verdad?"

"Si, yo creo que lo está. Quiero decir, sé que sus abuelas precisamente lo que intentaban era
eso, que ellos se enamoraran y las dos familias se unieran. Pero como crecieron juntos, ellos
se acostumbraron a verse como hermanos más que como futuros prospectos de pareja. Sin
embargo, este tiempo lejos de ella, y luego de todo lo que se supo sobre su participación en la
guerra después de la batalla de Hogwarts... creo que deslumbraron a Neville. Por lo que ha
dicho, él siempre la vio como una niña linda, tierna, tú sabes, la típica Hufflepuff, la delicada
bailarina de ballet, y de repente, en la batalla de Hogwarts se la consigue como toda una
mujer, fuerte, valiente, y que además mató a Greyback en plena batalla. Lamentablemente,
después de todos los rumores que se crearon en su contra luego del juicio por su apoyo a
Malfoy, además de la herida permanente que sufrió, se fue de Inglaterra y se refugió en
Francia con él, lo que hizo aumentar los rumores de una relación. Y Nev se quedó aquí
deseando saber más sobre ella, y me imagino que como todos, pensando que ella está con
Malfoy no solo como amiga", Harry suspiró pensando con pesar en su amigo.

"Pues es un tonto, debió ir tras ella a Francia" dijo Ginny con una mueca y una mancha de
salsa de tomate en la barbilla que Harry le señaló y ella limpió sin darle importancia. "Con
eso, por lo menos hubiera sabido si había alguna esperanza", luego frunció el ceño y
preguntó. "¿Tú crees que la hay, quiero decir, de que ella y Malfoy no estén juntos?"

Harry también hizo una mueca. "No lo sé, Gin. Él parece adorarla, y además, se nota que
confía en ella ciegamente. Cuando llegaron a la fiesta, así me pareció. Que ella es su pareja,
no solo su amiga. Pero luego, al ver la alegría de ella cuando vio a Nev, ya no me pareció tan
seguro. No parecía la alegría de una hermana nada más. No sé, es difícil saberlo, en realidad".
Harry recordó a Hannah aupando a Draco a bailar con él pero eso no se lo iba a contar a
Ginny aunque confiaba totalmente con ella. Esa conversación aún necesitaba procesarla y
entenderla y quería dejarlo solo para sí un rato más.

"Aw, ¡qué interesante! Espero que Neville no sea un tonto y acepte cualquier invitación que
ella le haga mientras estén en Inglaterra", dijo ella sonriendo con emoción. "Me encantaría
ver que su relación se haga una realidad".

"No sabía que eras tan romántica" dijo Harry riendo. "Pero sí, yo también lo espero por el
bien de Nev". Ginny rio un poco.

"Es nuestro amigo, tonto. Por supuesto que deseo que sea feliz con su adorado tormento" dijo
encogiéndose de hombros como si fuera lo obvio. "Y hablando de romance... ¡he conocido a
alguien lindo!", dijo Ginny con una sonrisa cómplice y ojos brillantes.

"Oh, ¡cuéntame!", exclamó Harry contento. Si alguien le hubiera dicho hace años que Ginny
iba a ser su confidente sobre hombres cuando fueran más adultos, hubiera pensado que era
una broma estúpida, sin embargo, allí estaban, chismeando como unas comadres y hablando
de hombres guapos y enamoramientos.

"Oh, es un hombre adorable. Tan guapo. Alto, ojos azules de ensueño. ¡Y está en la
Academia de Aurores!", Harry asintió, comía y la miraba con las cejas alzadas con interés,
asintió otra vez animándola a que siguiera. "No entró a la edad que regularmente entran los
novatos porque ha tenido una vida difícil, pero es tan amable, ¡No puedo esperar a que le
conozcas!"

"¿Pero ya has salido con él?"

"No, lo conocí en una celebración de Laura. Ya sabes, una de las Cazadoras suplentes.
Salimos de fiesta por su cumpleaños y lo llevó una amiga de ella de Hogwarts. ¡Todas
estaban encantadas con él!".

"¿Y entonces? ¿te invitó a salir? ¿crees que lo volverás a ver?", Harry hizo un gesto con las
manos de no entender del todo.

"¡Lo veré de nuevo en el juego con los Tornados! Al que tú, por supuesto, ¡vas a ir!!", de
repente, lo miró con intensidad y se inclinó un poco en su dirección, "¡Si me dejas de nuevo
colgada, Harry Potter, te hechizaré en las bolas, lo prometo!", dijo con la cara muy seria y el
ceño fruncido, aunque sus ojos chispeaban traviesos.

"Oh, Cielos", dijo Harry estremeciéndose. Ginny era famosa por sus hechizos así que de solo
pensarlo le daba pavor. "Claro que voy a ir, no hace falta la amenaza, Gin. Sobre todo si el
Buscador de los Tornados es ese Tobias Boot", Harry sonrió bobaliconamente y Ginny rió.

"Ah, así que tú también te unirás al Club de Fans de Tobías Boot. Cielos, ¡Qué predecible
eres, Harry!", dijo ella poniendo los ojos en blanco mientras reía.

"No me culpes, Merlín, ¿acaso estás ciega, Gin? No hay revista de deportes o de moda donde
Boot no haya salido de portada".

"Seh", dijo Ginny con fastidio. "Y además es bi, así que tienes posibilidades. Pero te advierto,
es tan hueco como un coco viejo. Con ese ser solo te podrías acostar y dejarlo ir luego del
buen rato. Cuando abre la boca, te lo digo, pierde el encanto. Te lo presentaré gustosa, pero
no lo dejes hablar mucho, solo disfruta la vista, y si puedes, el revolcón".

Harry rió con ganas. "Bueno, gracias por la advertencia, incluso me conformaré con mirarle
el trasero en la pantalla gigante del estadio en esos pantalones ajustados del uniforme".

Ginny rió también y se ahogó con el refresco. Harry, aún riendo, le dio palmaditas por la
espalda.

"Entonces, es un trato", dijo Ginny un poco ronca aún. "Irás al juego de los Tornados, te nos
unirás en la celebración posterior. Veremos si puedo presentarte a mi galán de ojos azules, y
si Tobías está, que seguro así será, es tooooodo tuyo", dijo con ojos de desagrado que
hicieron que Harry sonriera divertido.

"Okey, Gin", dijo Harry y en son de broma extendió la mano para que se dieran un apretón de
manos como si fuera un trato.

Así siguieron por un rato más. Luego de caminar un rato por el Mall, Ginny exigió su postre.

"¿Cómo puedes comer un postre ahora? ¡Acabamos de comernos una hamburguesa gigante!",
dijo Harry fingiendo asombro y abriendo mucho sus ojos verdes tras sus famosos y típicos
anteojos redondos. Él conocía el famoso apetito Weasley más que bien, así que en realidad no
le sorprendía para nada.

"¡Ah, vamos! ¿Sabes cuantas calorías gasté hoy en esa práctica? Estoy famélica. ¡Vamos! Sé
de un sitio donde venden las tartas que te gustan y yo podré comer cheese cake". Lo haló por
un brazo y lo arrastró a las escaleras eléctricas para ir a otro piso.

Esa noche, Harry no cenó. Se contentó con una taza de té y una galleta salada mientras leía
un rato. Ginny siempre lo hacía comer demasiado cuando paseaban, pero amaba esos
momentos con su vieja amiga.

-*-
Al día siguiente, cuando Harry volvió de su caminata de la mañana con Bean, se consiguió a
Neville sentado en su porche.

Su amigo podría haber entrado de haber querido, las Barreras de seguridad de Harry no le
impedirían entrar si lo deseara, pero Neville era sumamente respetuoso, tanto del tiempo de
caminata de Harry a primera hora de la mañana, como de su casa, siempre que venía
temprano, lo esperaba allí sentado cavilando hasta que Harry volvía si estaba aún de
caminata.

"Buenos días, Harry".

"Buenos días, Nev", le palmeó en el hombro cuando pasó, y subió los escalones del porche,
ya Bean estaba encantado saludando a Neville intentando lamerle el rostro mientras este le
acariciaba detrás de las orejas. "¿Desayunaste?"

"Si. Pero no diré que no a una taza de té", dijo Neville sonriéndole.

"Hecho", dijo Harry pasando a la casa dejando la puerta abierta para que Neville y el feliz
Bean entraran. "Ya basta, Bean. Baboseas a nuestro invitado".

Bean, por supuesto, ignoró por completo a Harry y entró meneando la cola tras Neville,
cuando este se sentó en la mesa de la cocina, se echó a sus pies.

Harry sabía que Neville quería contarle algo. También que éste necesitaba un rato para
aclimatarse y empezar a hablar. Harry no tenía ningún problema en darle su tiempo mientras
ponía la tetera, tostaba algo de pan y hacía tocino crujiente como le gustaba. Al mirar a
Neville de reojo, este miraba a Bean con afecto pero se veía pensativo y algo más, un poco
feliz tal vez. Harry estaba seguro que tendría que ver con Abbott.

Cuando estuvo listo el té, Neville recibió tu taza con una sonrisa – con leche y una de azúcar
– y Harry se sentó a su lado con sus tostadas y su tocino.

"¿Seguro que no quieres tocino? Ya sabes que es mi especialidad", dijo Harry sonriendo y
mostrándole el plato. "Hay más que suficiente".

"Bueno", dijo Neville oliendo con una sonrisa y mirando el tocino, en verdad se veía bueno.
"Una tostada con un poco de tocino no me caería mal con el té". Harry invocó un plato sin
varita y sin hablar. Neville ni se inmutó. Le sirvió y le pasó el plato, este contestó con un
simple "Gracias".

"¿Qué tal la Abuela?", preguntó Harry, ya luego de tanto tiempo, no llamaba a la Señora
Longbottom por su apellido.

"Muy bien", dijo Neville son una sonrisa muy pequeña. "Fastidiando sobre Hannah", frunció
el ceño y miró a Harry unos segundos, luego volvió la atención a su plato. "Estuvo
insistiendo todo un rato cuando se enteró de que estuvo en la fiesta. ¿De verdad estuvo en la
fiesta? ¿En verdad está tan guapa como dicen? ¿La verás de nuevo? ¿No me envió saludos?
¿Vendrá a visitarnos?...", Neville imitó el tono de su abuela excelentemente, Harry no pudo
evitar reír. "Merlín, estaba ya con los nervios de punta. Cualquier diría que era amiga suya en
Hogwarts y no la mía", terminó Neville gruñendo de disgusto.

"Cualquiera diría que Hannah no se acordó de ella nunca más desde que se fue a Francia",
dijo Harry por agregar algo.

"Seh", dijo Neville asintiendo. "De hecho, ella es una de las pocas personas a las que Hannah
le escribió desde Paris", Neville se encogió de hombros. "Claro, la Abuela nunca dejó de
escribirle, ni siquiera luego del juicio".

Harry ya sabía eso, así que no agregó más. Sabía que el verdadero motivo de la conversación
de Neville estaba cerca, le dio más tiempo y espacio.

"Me escribió, ¿sabes? Hannah", dijo Neville en voz baja. Harry lo miró con interés y asintió
para hacerle ver que le escuchó, pero siguió comiendo con calma. No agregó nada en
particular. "Me invitó a visitarla", siguió Neville, volviendo a mirar su plato. Harry notó la
incomodidad y la duda en sus ojos, pero no lo miró insistentemente para no incomodarlo
más. Siguió comiendo. Su paciencia dio frutos. "No está en Abbott House, su residencia de
Londres, ni en la Mansión Abbott", dijo en voz más baja. "Está en la Mansión Nott. Todos
ellos están allí".

"Oh", dijo Harry algo sorprendido. No porque estuvieran juntos sino porque pensó que
Abbott querría estar en su casa después de tanto tiempo. "¿Te invitó a ir allí?", preguntó con
cautela y tomó de su taza de té. Estaba seguro que allí estaba el meollo del asunto que
preocupaba a su amigo. Este mordisqueaba ahora sin ganas su tostada y daba sorbos
pequeños en su té.

"Seh", dijo Neville cuando tragó, mirando brevemente a Harry. "Creo que Hannah no se
siente ya muy contenta en su propia casa", luego de una ligera pausa agregó, "extraña a su
abuela. Durante la guerra estuvo en una casa segura en el campo, protegida por un Hechizo
Fidelio. Después de los juicios, pasó muy poco tiempo en Abbott House. Pronto se fue con
Malfoy a París", se encogió de hombros. "La entiendo. Es decir, no soporto a veces a la
Abuela. Pero si volviera después de meses y ella ya no estuviera en casa, y jamás fuera a
regresar, no sería lo mismo". Harry asintió aunque honestamente no podía comparar el
sentimiento con nada sino pensando qué se sentiría ir a la Madriguera sino estuvieran más
Molly o Arthur, o ninguno de los dos. Luego de ese ejercicio mental, comprendió mejor lo
que decía Neville y asintió con más fuerza.

"Ya no lo siente como su hogar", dijo simplemente.

"Exacto". Dijo Neville, suspiró profundo. Era latente en el aire lo que quería decir esto.
Ahora su hogar era Draco Malfoy, y se sentía en casa donde él estuviera. "En fin", siguió,
"quiere que la visite allá, en la Mansión Nott".

"¿Y qué le contestaste?", preguntó Harry algo preocupado. Por un momento temió que
Neville hubiera dicho que no.

"Que iría con gusto", dijo con voz algo temblorosa. Miró a Harry brevemente, se aclaró la
garganta y volvió a mirar su té.
"Ah, eso está bien", dijo Harry. Le sonrió tranquilizadoramente aunque Neville no lo miraba.
"Estoy seguro de que se pondrán al día", hizo una pausa. "No creo que Malfoy se meta. Si en
verdad respeta tanto a Abbott, le dejará su espacio para que converse contigo. Además, no
creo que tenga interés de ver a alguien más que a sus amigos, ¿recuerdas lo que dijo en la
fiesta?", dijo Harry y sintió la amargura en su propia voz. "Se irá a otro lado de la Mansión y
no les molestará".

"¿Eso crees?", dijo Neville mirándolo, fijamente esta vez. Sus mejillas estaban un poco
ruborizadas y sus ojos algo esperanzados. "¿No crees que se portará... no sé, algo posesivo
con ella?", ahora su mirada mostraba un temor que no sabía cómo ocultar.

"No. Les dejará tranquilos. En este caso, la prepotencia de Malfoy jugará a tu favor", dijo
Harry con seguridad. Neville sonrió levemente. Más animado, se terminó su tostada y su té.
"¿Y cuándo la veras?", dijo antes de que Neville decidiera irse y no se enterara de más
detalles.

"Pasado mañana", dijo Neville sonriendo. "Quiere que nos veamos a media mañana. Al
parecer, en la Mansión Nott hay un hermoso jardín donde podremos conversar y tomar el té, e
invernaderos que está emocionada por mostrarme", dijo mucho más animado.

"Oh", dijo Harry sonriendo también. "Eso suena como un buen plan", al menos, sabía que era
uno bueno para los gustos de Neville. "La pasarán bien, ya verás", y aprovechando la
oportunidad, agregó. "Y es perfecto, la fecha y hora de tu visita no chocará con el juego de
las Harpías. Ginny te enviará una entrada. No podemos fallarle", dijo Harry mirándolo con
seriedad. "Tienes que ser mi compañero, Ginny quiere que la acompañemos a la fiesta post-
juego, quiere que conozca a un tipo que le agrada", puso los ojos en blanco, "además, ¡estará
Tobías Boot!", dijo Harry sonriendo socarronamente, Neville rió al ver su expresión.

"Oh, Merlín. Se cumplirá tu sueño", y rió por primera vez abiertamente desde que llegó.
"¿Crees que esté Madeline Costa?", Costa era Cazadora en los Tornados y Harry sabía que
era la debilidad de Neville. Rubia, de ojos verdes, figura atlética y alta como una diosa del
Olimpo, Harry sabía que aunque no le gustaran las mujeres tanto como los hombres,
cualquiera babearía por ella. Además, los Tornados eran el equipo favorito de Neville, así que
esperaba que no se negara a ir al juego... y a la fiesta.

"¡Claro que estará!", no lo sabía con certeza pero era difícil que no estuviera si los jugadores
de ambos equipos habían acordado reunirse. "Y estoy seguro de que estará encantada de
conocer al héroe de la Batalla de Hogwarts", dijo Harry y le sonrió pícaramente.

"Oh, ¿al Niño que Vivió?", preguntó Neville burlón, ya había vuelto a ser él mismo luego de
soltar lo que le angustiaba.

"No, pendejo, ¡al Líder del ED que defendió Hogwarts de los Mortífagos!", dijo Harry
riendo. "Y si ella quisiera conmigo, lo lamento, pero yo ya estoy apartado para Boot", dijo
riendo aún más.

"Ewk, te lo dejo todo para ti" y riendo fingió estremecerse. Esto alborotó a Bean quien se
levantó y empezó a ladrar alrededor de la mesa por sus risas animadas. "Yo me quedo con mi
diosa griega".
"Toda tuya", dijo Harry riendo también.

El sol de la mañana entró por la ventana y los iluminó en la mesa. Ambos amigos disfrutaron
un rato más conversando sobre Quidditch, la fiesta – sin mencionar a Malfoy o sus amigos –
el trabajo de Neville con algunas plantas mágicas nuevas, y el proyecto de Harry de plantar
unos cerezos en cierto especio del jardín, cosa con la que Neville estaba encantado en
colaborar y sobre la que tenía unas excelentes sugerencias, así siguieron charlando casi toda
la mañana, Neville con Paris durmiendo en sus piernas, cuando se pasaron a la sala, Harry
hablando y gesticulando sobre unas aves que observó en el bosque esa mañana, estaban
disfrutando ese momento de agradable paz hogareña.
Capítulo 5

El día del juego, Harry se levantó animado. No hubo pesadillas y se sentía relajado y
contento. Luego de su caminata, un poco más breve de lo usual, se desayunó bien, se bañó, se
arregló con toda su indumentaria de fanático de las Harpías, cuyo colores, curiosamente, eran
verde y amarillo – y que Ginny siempre decía hacían maravillas con el color de sus ojos.

Envuelto en toda su parafernalia de fanático, banderines incluidos, se dirigió por la red Flú a
la Residencia Longbottom.

"¡Harry, querido!", dijo la Señora Longbottom, quien con Harry se transformaba


completamente, pasando de un dragón a una mamá gallina. "¿Cómo estás? ¿Desayunaste?
¿Te has sentido bien últimamente?"

Harry sonrió por su mirada afectuosa y se acercó a saludarla. "Hola, Abuela Augusta, si,
comí bastante, gracias, y estoy muy bien, muchas gracias por preguntar. ¿Cómo se ha sentido
usted con el nuevo tratamiento que le envió su Sanador?". A esto, la abuela sonrió y le dio
una palmadita en el rostro de forma cariñosa.

"Oh, siempre tan amable", y se puso seria. "No mucho mejor, te digo, la calidad de los
Sanadores de San Mungo ha desmejorado mucho", frunció el ceño y su mirada se volvió
amenazante. "Verdaderamente, es un milagro que la población mágica no desaparezca con
tanto inútil como Sanador", y luego sonriéndole otra vez, agregó. "Neville parece que está
atrasado, para variar. ¿Quieres una taza de té mientras le esperas?"

"No, gracias Abuela, en verdad estoy satisfecho", y en ese momento apareció Neville en la
sala.

"Buenos días, Harry", dijo Neville acercándose, tan forrado de azul como estaba Harry de
verde y amarillo.

"Oh, al fin bajas, el pobre Harry te ha estado esperando", dijo Augusta Longbottom con
reproche a su nieto. Neville puso los ojos en blanco.

"Buenos días, Nev. No te preocupes, apenas llegué, pero no podemos quedarnos mucho rato
más, ya sabes, el lío para entrar al estadio", dijo mirando con complicidad a Neville.

"Oh, sí. Un caos", este le siguió la corriente agradecido. "Vamos entonces, ¿nos Aparecemos
o usamos el Flú hasta el punto más cerca del Estadio?"

"Mejor nos Aparecemos, la red Flú seguro estará congestionada, se dice que habrá un lleno
total, tenemos suerte de que Ginny nos consiguiera esas entradas. Allá veremos a Ron y
Hermione".

"Está bien. Nos vemos, Abuela", el rostro serio de esta se suavizó cuando su nieto le dio un
beso en la mejilla.
"Adiós, cuídense mucho, y ¡nada de emborracharse en el estadio y hacer el ridículo! ¡Ya
están muy grandecitos para estar subiéndose la túnica y bajándose los pantalones en las
gradas y enseñarle el trasero al público como hacen esos jóvenes de ahora!"

"Oh, por Godric, Abuela", dijo Neville horrorizado. Harry rió con gusto y se acercó a
Augusta Longbottom y también la besó en la mejilla.

"Pásala bien, Abuela", le dijo con cariño. "La próxima vez que venga, me quedaré al té y te
traeré de esas galletas del Londres Muggle que tanto te gustan".

"Te tomo la palabra" y sonriendo agregó en voz baja. "Cuida a mi niño. Ya sabes que la
cerveza no le cae bien".

Harry asintió solemne y siguió a Neville a la salida. La Promesa a Augusta Longbottom de


cuidar a su niño era una constante en las salidas de Harry y Neville.

-*-

Harry y Neville se Aparecieron conjuntamente en uno de los puntos para tal fin fuera del
Estadio, y lo primero que Harry sintió fue que se hundía en un mar de color, música, bullicio
y furor. A pesar de ser un aficionado al Quidditch y de asistir con relativa regularidad a los
juegos de las Harpías, nunca fallaba en asombrarse por la cantidad de magos y brujas que
vivían en el Reino Unido sin ser notados por los Muggles, y en especial, en este tipo de
extravagantes eventos donde la Magia era usada en su máxima expresión para la diversión y
el entretenimiento de magos y brujas.

"Nos corresponde ir a la entrada 'E'", dijo Neville, mirando su ticket.

Harry asintió y lo siguió. "Allí nos veremos seguro con Ron y Hermione", indicó, y se puso
la capucha de su túnica de las Harpías. No quería que lo reconocieran tan pronto para que la
prensa no empezara a fastidiarle con fotos y preguntas incómodas.

En efecto, cuando se acercaban a la entrada que les tocaba, vieron a Ron mirando a un lado y
otro buscándoles.

"Maldición, compañero", dijo Ron sonriendo al reconocerles. "En verdad, pensé que llegarían
tarde", dijo con un ligero reproche, dándole una palmada en la espalda a cada uno. Harry
arrugó la frente. Después de tantos años, aun no se acostumbraba a las famosas palmadas
Weasley. Ron, quien era fan de los Chudley Cannons que ya habían sido descalificados,
vestía un hoodie de las Harpías por solidaridad a su hermana, pero se notaba que no tenía
puesto el corazón en ello, y además, le quedaba un poco ajustado, como si no fuera suyo.

"Hola, Ron", dijo Harry, Neville lo imitó. "¿Dónde está Hermione?"

"Saludando a unos compañeros del Ministerio", dijo poniendo los ojos en blanco. "Nos
encontrará allá, vamos a nuestros puestos". Los tres siguieron a su entrada y buscaron sus
lugares. Eran de los buenos, se veía todo el estadio, la pantalla la tenían de frente, iban a
disfrutar a lo grande.
"Oye Ron, no te ofendas, pero ¿ese suéter no te está ahorcando?", dijo Neville risueño. Harry
rió por lo bajo. No quiso mencionar a su amigo que se veía chistoso porque sabía lo sensible
que era Ron sobre su apariencia, pero Neville, quien siempre recibía sus burlas por apoyar a
los Tornados, no se lo iba a dejar pasar.

"Ja Ja Ja", dijo Ron con sarcasmo. "Eh, es que creo que he subido un poco de peso desde que
Ginny me dio este", hizo una mueca y metió la panza. Harry y Neville rieron más.

"Pues, pudiste usar un Engorgio o algo", dijo Neville con tono burlón.

"Oh, pues hoy estás chistocito, ¿no?", dijo Ron mirando a Harry y señalando a Neville con
incredulidad. "Para tu información, Hermione se ofreció pero no acepté".

"Pues debiste, no sé si ese suéter no hará que te desmayes cuando te termine de cortar la
circulación... o la respiración".

"Ohhh", dijo Harry, abriendo los ojos con burlona incredulidad mirando a Neville. "Nev, hoy
estás de un humor ácido".

"Bueno, bueno", dijo Ron, alzando las cejas, y entornando sus ojos azules, "alguien está de
buen humor. No voy a mencionar el motivo, ya lo vi en el Ministerio hace dos días".

A esto, Neville se puso color granate y miró a Ron con seriedad. "No sé a qué te refieres",
dijo tratando de sonar frío, sin lograrlo ni de cerca.

Harry se dirigió a mirar al estadio y evitó mirar al par que seguía tirándose puyas. La
algarabía crecía conforme entraba el público al estadio en una mezcla variopinta de verde,
amarillo y azul. Harry agarró sus omniculares y apuntó al público al azar. No pudo evitar
soltar un jadeo al verlo.

Draco Malfoy.

Ese tono rubio platinado de su cabello era inconfundible. Draco Malfoy estaba ubicado a la
misma altura que Harry en las gradas con sus amigos en el estadio, solo que en el otro lado,
más cerca de las tribuna presidencial, la cual Harry detestaba porque allí veían el juego los
miembros importantes del Ministerio.

Afortunadamente, él siempre ocupaba la tribuna de la familia de las jugadoras ofrecidas por


Ginny, y que además le permitía compartir con sus amigos, o si no, compraba las entradas
más opuestas a la Tribuna Presidencial que pudiera conseguir a esta altura del estadio donde
la vista era genial. No importaba cuánto quisiera ir a un juego, si la única alternativa era esa
tribuna, prefería usar la radio mágica y solo oírlo a ir al estadio.

Maldito Draco Malfoy.

Era imposible que luciera despampanante incluso en la túnica oficial de las Harpías. Porque
para asombro de Harry, Malfoy no apoyaba a los Tornados sino al equipo completamente
femenino. Sinceramente, no se lo imaginaba como un feminista, en especial por lo aficionado
que había sido a la compañía de sus amigos grandulones en Hogwarts.
Al mirar a sus acompañantes notó a su lado a Abbott que sonreía ampliamente, infundada
también en la mercadotecnia oficial de las Harpías. Harry sospechó que esa era la causa del
entusiasmo de Malfoy por el equipo. Abbott se veía radiante, miraba a todos lados y señalaba
cosas comentándolas con Malfoy con emoción. Este asentía con complacencia y le respondía
sobre lo que ella le indicaba.

A su otro lado, Nott y Greengrass vestían en apoyo a los Tornados. Greengrass solo vestía
una camiseta muy femenina del equipo, ajustada y corta, mostrando su estrecha cintura y su
ombligo, su maquillaje tenía mucho azul en sus ojos, sus uñas también usaban esmalte azul al
igual que la cinta con que había trenzado sus cabellos. Su entusiasmo era menor al de Abbott
pero se veía satisfecha de estar allí. Nott lucía realmente guapo vestido de azul. Túnica oficial
de los Tornados pero sin más accesorios. Sonreía sobriamente, como si ir a un octavo de final
de la Liga Quidditch Inglesa fuera algo de todos los días pero que podía disfrutar
razonablemente. Harry lo pensó otra vez. El azul definitivamente le sentaba bien.

"¿A quién miras con tanto interés?", oyó la voz de Ron decir. "Tienes rato mirando al mismo
punto", al mirar a Ron, vio la sospecha en sus ojos.

"A nadie en particular, curioseaba al público", Ron seguía mirándolo con sospecha evidente y
cuando abrió la boca para responder, fue interrumpido por la llegada de Hermione.

"¡Harry! ¡Nev! ¡Qué alegría verles!" ella abrazó a uno y luego al otro por turnos. Hermione
nunca había sido fan de la Liga Profesional de Quidditch pero siempre que podía, asistía para
pasarla bien con sus amigos. "Lamento no haber podido compartir casi con ustedes en la
fiesta del Ministerio", dijo sonriendo apenada. "Ya saben, el trabajo diplomático no para en la
fiesta, al contrario. Y mi homólogo francés es tan quisquilloso", dijo poniendo los ojos en
blanco.

"No te preocupes Hermione, lo entendemos", dijo Neville sonriéndole con amabilidad.

"Seh", dijo Harry. "Sabemos que para ti el deber siempre es primero", e hizo un saludo
militar, por el que Hermione rió aliviada de que sus amigos no se resintieran de su breve
compañía en el evento. "Además, hoy nos pondremos al día, ¿no?"

"¡Si!", exclamó ella feliz.

En ese momento, el público empezó a aplaudir y a hacer bulla de lo lindo, ambos equipos
habían salido al campo y también el árbitro.

Harry y sus amigos se unieron al júbilo. Harry no pudo evitar la tentación de enfocar con sus
onmiculares, pero no a los jugadores sino al lugar donde estaba Malfoy. Este aplaudía con
ganas al igual que todos, con tanta elegancia como si estuviera en la ópera y no en el
Quidditch, Harry frunció la nariz pensando cómo era posible tal cosa. Antes de despertar más
las sospechas de Ron, enfocó a los jugadores.

Distinguió a Ginny con su hermosa melena roja recogida en una gruesa trenza con cintas de
los colores de las Harpías. Y en el equipo de Quidditch de los Tornados, cómo no, estaba
Boot, luciendo bronceado y tan guapo como una portada de revista andante. Harry recordó el
chiste de Ginny sobre lo vacía que era su cabeza y rió.
"¡Vaya, sí que estás disfrutando esos!", dijo Neville al ver la expresión de Harry.

"¡Deja la envidia! Toma, apuesto a que te mueres por ver a Costa de cerca", dijo Harry riendo
y pasándole los omniculares.

Neville los agarró con gusto y enfocó también al equipo. Silbó por lo bajo. "Oh, ¡Pero qué
mujerón!"

"Ya sé que regalarte para tu próximo cumpleaños. Nada de plantas exóticas. Un par de esos",
dijo Harry riendo.

"Ah pues a mí también me servirían unos, ¿sabes?" dijo Ron con las manos en la cintura
mirando a Harry con reproche.

"A tí ya te había dado unos hace mucho, pero bueno, tomo nota... aunque francamente, los
resultados de los Cannos se sufren menos si los ves a simple vista", dijo Harry con cara de
circunstancias.

Ron enrojeció y le hizo la señal de costumbre. Todos rieron a carcajadas.

Una vez tocado el Himno y los preliminares de rutina, el juego comenzó.

Fue uno largo. Las Harpías necesitaban ganar con ventaja suficiente, así que Conchita Torres,
la Buscadora de las Harpías, un fenómeno surgido de Hogwarts luego de que Harry se
graduara y que había sido la Buscadora de Hufflepuff, le estaba dando batalla de lo lindo a
Boot.

Obviamente, tanto ella como todo el equipo estaban enfocados en evitar que Boot agarrara la
Snitch hasta que las Harpías tuvieran suficiente ventaja. Lo cual se dificultaba porque Oliver
Wood, el Guardián de los Tornados, era fabuloso. Harry, que apoyaba a las Harpías, no podía
igual maravillarse de su labor en los aros, y a veces, se sentía un poco culpable por no apoyar
el equipo de su ex Capitán y otra de sus ex compañeras de Gryffindor, ya que Katie Bell era
una de las Cazadoras de los Tornados, pero por supuesto, la familia tenía prioridad, y en este
caso, aupaba a las Cazadoras Harpías, Ginny, Madeline Costa y Alicia Spinnet, cada vez que
lograban pasar la defensa y hacer una anotación.

Todos se turnaron para comprar cervezas, jugo de calabaza y chucherías a medida que el
juego se alargaba, sin embargo, Harry hizo lo posible para no tomar mucho líquido y no tener
que ir a los baños para no perderse ni un minuto de juego.

A lo que no pudo resistirse fue a dar vistazos a Malfoy. Era como un placer morboso, desviar
los omniculares como si estuviera viendo el juego, pero en su lugar ver a Malfoy riendo con
sus amigos, era evidente cuando le hacía chanza a Nott y Greengrass cuando las Harpías
tomaban la delantera, y que éstos le devolvían el favor cuando la tomaban los Tornados.

Harry también notó cómo, sin dudarlo, salió del juego a acompañar a Abbott, aunque estaba
seguro que esta insistió que no lo hiciera negando enérgicamente con su cabeza. Malfoy la
miró impasible un rato, luego la siguió sin discutir cuando ella subía las escaleras hacia la
salida con resignación, y en algún momento tropezó, y este la agarró de inmediato del brazo
mientras ella lo miraba avergonzada y luego bajaba la cabeza. Era evidente que la tomó del
brazo el resto del camino y le aseguraba que no había problemas con una sonrisa
tranquilizadora. El corazón de Harry dio un tumbo algo adolorido sin entender por qué. Por
un segundo, sintió envidia. Harry hubiera querido saber cómo se sentía importarle a alguien
de esa forma, al parecer, incondicional.

Mientras tanto, hubo múltiples anotaciones y maniobras a velocidades de vértigo que no le


importó demasiado perderse.

-*-

Luego de cuatro horas de juego, en las que inevitablemente todos tuvieron que ir al baño al
menos una vez, Ron tres, luego de tomar una buena cantidad de cerveza, el partido terminó.

Como todos esperaban, Conchita Torres agarró la Snitch de una forma espectacular que
hubiera dejado a Viktor Krum pálido de envidia. Harry estaba maravillado, en su vida había
visto a alguien tan ágil. No solo mareó a Boot todo el juego para distraerlo de la Snitch, sino
que a la hora de verdaderamente estar lista para agarrarla, cuando los puntos eran los
adecuados y la escurridiza pelotita se dejó ver, lo dejó con un palmo de narices.

Obviamente, a estas alturas del juego, todos en el estadio sabían que Harry estaba en las
tribunas, así que con la Snitch en la mano, Torres pasó veloz frente a la tribuna de Harry
sonriéndole y mostrándole la Snitch, guiñándole un ojo con coquetería y dedicándole el
triunfo, por lo que todos bromearon con él hasta hartarse y Harry terminó tan rojo como un
tomate.

"Oh, venías por Boot pero te ganaste a Torres", le dijo Neville entre risas.

"Si, jajaja ¡ya basta!", dijo Harry de brazos cruzados. "Además, Torres es una criatura, no
sigan con eso", dijo haciendo un mohín.

"Ninguna criatura, mayor de edad y bien formadita que está", dijo Ron sonriendo con
picardía, ganándose una mirada fulminante de Hermione. De inmediato, se puso serio y
Harry se soltó a reír sin poder evitarlo.

"Oh, pero si hasta parece que vienen a los juegos solo a ver a los jugadores", dijo Hermione
seria.

"¡Pues claro que no!", dijo Harry. "Pero no voy a negar que eso le agrega encanto al asunto",
dijo sonriendo ampliamente mientras se dirigían a la salida.

"Para qué negarlo", dijo Neville, "Oigan, yo necesito ir al baño antes de salir de aquí", dijo
señalando hacia el pasillo donde estaban los baños en ese nivel.

"Ahora que lo dices, yo también", dijo Harry asintiendo. "Salir de aquí para encontrarnos con
Ginny va a tomar su rato con tanta gente, mejor ir ahora. Aunque seguro habrá bastante gente
por allí también. Vamos, Nev".
En el camino, Neville le miró con una expresión de picardía y dijo. "¿Se veía bien?", cuando
Harry lo miró, observó sus cejas en alto.

"¿Quién?", preguntó Harry sin entender.

"Hannah", le contestó con simpleza. Harry se sorprendió.

"¿Qué quieres decir?", no entendía a qué se refería su amigo.

"¡Vamos, Harry! Te la pasaste más de medio juego mirando a las tribunas del otro lado. No es
difícil imaginar quiénes estaban allí que pudieran llamar tanto tu atención. Apuesto a que el
Ministro o el Jefe de Aurores no era", dijo meneando ligeramente la cabeza mientras iban por
el pasillo.

"Oh, bueno... si", reconocío Harry enrojeciendo. "Ellos estaban allí", avergonzado lo miró al
rostro. "Ella se veía bastante bien... aunque... tiene dificultad para movilizarse en las
escaleras", luego de una breve pausa, agregó: "Malfoy no la dejó salir sola de las gradas,
aunque creo que ella le pidió que no lo hiciera".

Neville asintió dándose cuenta de que Harry había observado más de lo que pensaba. "Me
parece bien", ya cerca de la entrada de los baños, agregó. "Toda su familia siempre ha
apoyado a las Harpías ¿sabes? Creo que la familia Abbott es dueña o accionista del equipo,
pero Hannah jamás me lo ha confirmado. No le gusta presumir de ese tipo de cosas".

"Oh", atinó a decir Harry impresionado.

"Seh", dijo Neville serio.

"Gracias por no mencionarlo delante de los demás", hizo una pausa, avergonzado, haciendo
una señal hacia atrás. "Quiero decir, que estuve mirándolos".

"Ni lo menciones", Neville sonrió. "Solo espero que no te obsesiones con Malfoy, Harry. Ha
pasado mucho tiempo desde Hogwarts. Hay cosas que a veces es más sano dejar en el
pasado".

Harry se ruborizó y creyó entender lo que quería decir su amigo. Sin embargo, no creía que
así fuera la cosa. Pero asintió, luego entró en el baño de caballeros y trató de olvidar la
mirada de Malfoy cuando sonreía escuchando a Abbott en las gradas.
Capítulo 6

Cuando se volvieron a reunir, todos se dirigieron al lugar donde los familiares podían esperar
a los jugadores para reunirse con ellos.

Los cuatro conversaban animadamente sobre el juego, rodeados de esposos, amigos, parejas,
hijos y padres de las Harpías, un grupo de verde y amarillo que conversaba animadamente y
alborotaba como el que más.

Harry, como siempre, sabía que atraía las miradas del grupo, a pesar de que los familiares y
allegados de las Harpías estaban acostumbrados a verle.

Era un poco raro que George no estuviera allí con su novia Andrea, ni Percy con Audrey, que
siempre se les unían en los juegos, pero Percy, al parecer, tenía mucho trabajo en el
Ministerio, y George estaba en una convención sobre tiendas mágicas innovadoras en Suecia.

Las jugadoras salieron un rato después antes de dirigirse a la Sala de Prensa, todos las
recibieron con más bulla, abrazos y felicitaciones.

"¡Qué alegría verles a todos!", dijo Ginny, abrazó más fuerte a Harry que a todos porque
sabía que él, por más que amara el Quidditch, no se sentía cómodo en multitudes y estaba allí
en gran parte por ella. "¿Qué les pareció el juego?"

"¡Genial, Gin!" dijo Hermione. "Estuvieron fabulosas. Se lo hicieron pasar duro a Oliver".

"Si, apuesto a que en este momento está dándole un gran discurso a los Tornados. ¡Pobres de
ellos!", dijo Harry meneando la cabeza y riendo, recordando la euforia de su ex Capitán,
quien ahora era el Capitán de los Tornados.

"Oh, no los envidio", dijo Ginny riendo. "Gracias por venir, Hermione. A puesto a que el
Ministerio se debe estar cayendo en pedazos en tu ausencia", agregó Ginny burlona.

"Oh, no empieces", dijo Hermione enrojeciendo y abrazando a su amiga.

"Jugaste bien, Gin", dijo Ron. "De veras me asusté cuando Smith te lanzó esa Bludger", Ron
puso los ojos inmensos, "Pensé que te haría caer, el muy bastardo, ¡te dio fuerte!"

Ginny rió. "Ah, sí, creo que intentaba tirarnos de las escobas, el muy bastardo, a Fiona casi le
quebró una pierna. ¡Deja que lo vea luego de la rueda de prensa!"

"Oh, yo", dijo Ron en tono pendenciero.

"No. ¡Tú, nada!", dijo Ginny de repente seria. "Esto es entre pros".

Ron puso mala cara, pero conociendo a su hermana, no discutió. Esta saludó a Neville y
bromeó un poco con él antes de salir de la sala. Ginny fue junto a sus colegas a la Sala de
Prensa. A Harry no se le pasó la cara de Neville al ver a Katrina Dolovova, la Guardiana de
las Harpías. Tenía tal embeleso que casi tenía la boca abierta.

"Vaya, definitivamente, lo tuyo son las rubias", dijo Harry dándole un codazo.

Neville le miró y se ruborizó hasta la raíz, pero se recuperó rápido y exclamó.

"Mejor no hablemos de cabelleras rubias, porque a ti, definitivamente no te conviene". Esta


vez fue Harry el que se ruborizó hasta el cuello e hizo un gesto de cerrarse la boca con un
cierre invisible del que Neville rió a carcajadas. Ron y Hermione los miraron sin entender.

"Oh, ¿Qué fue eso? ¿Qué me perdí?" preguntó Ron con la cara llena de curiosidad.

"Nada", dijo Harry y miró a Neville alzando las cejas.

"Eh, nada, ciertamente", reconoció Neville pero era evidente que mentía, miró a Harry con
picardía.

"Oh, odio cuando hacen eso", gruñó Hermione con cara de disgusto. "Comparten sus chistes
secretos y nos dejan a los demás por fuera".

"En realidad, no es tan secreto, tampoco es que sea poco evidente", dijo Neville mirándola
más serio. "Pero es solo que ya no observas como antes, Hermione... muchas distracciones
que captan tu atención", y miró a Ron sonriendo.

Hermione se ruborizó y no siguió con el tema.

Ron la miró a ella y luego a Neville. No se iba a dar por rendido tan pronto.

"Qué buena excusa para no soltar la sopa", dijo con desdén mirando a Neville. Todos sabían
que Ron resentía un poco la cercanía de Harry y Neville. También sabían que entre su trabajo
en el Ministerio y el tiempo que pasaba con Hermione, ya no tenía la misma disponibilidad
de compartir con él, así que casi siempre se resignaba y le dejaba pasar, pero hoy, parecía más
picado que en otras ocasiones. "Sé que te gusta Boot, a cualquiera que tenga ojos le es
evidente que se te sale la baba nada más verlo", dijo mirando a Harry. "Pero no es rubio, así
que no hablan de él", dijo y se cruzó de brazos poniendo cara interrogadora con sus cejas
alzadas.

"Oh, guao, tampoco es para que se lo tomen tan en serio", se quejó Harry alzando las manos
hacia Ron en modo de rendición. "Era una broma de Neville, nada más", y bajando las manos
dijo sonriendo. "Nada en particular".

Hermione chasqueó la lengua denotando incredulidad y Ron la miró y asintió. "Seh", y luego
de una pausa dijo. "Seguro".

"Oh, por Dios", dijo Neville ya exasperado, "Que no estamos en cuarto año y Harry es el
Campeón por cuya atención todos pelean para el baile". Harry lo miró con el ceño fruncido y
cara de incredulidad.
"¿En serio?", dijo mirando a Neville. "¿No conseguiste una metáfora mejor?", dijo alzando
las manos otra vez pero interrogadoramente.

"Bueno, pero es que no pude evitar recordarlo", y rió abiertamente. "Jamás podré olvidar tu
cara cuando todas esas chicas te invitaban al baile... y más aún, que eras tan estúpido para
decir que no sin siquiera pensarlo", dijo meneando la cabeza riendo, luego puso cara
pensativa. "¿O es que deseabas que te invitara cierto personaje?, tú sabes...", dijo Neville
alzando las cejas fingiendo seriedad.

"Oh, ¡cállate!", dijo Harry ya empezando a molestarse un poquito, y mirando a Ron, agregó
"¿Puedes creerlo?", pero Ron no se veía para chistes, seguía picado porque obviamente,
Neville se refería a alguien y Harry sabía exactamente a quién. Pero él no.

"A mí no me metas", contestó serio cruzándose de brazos. "Yo ni estoy enterado del chisme".

"Okey. Tenías razón, Nev", dijo Harry mirando a este seriamente. "Hemos vuelto a Cuarto
Año", meneó la cabeza y fue a recostarse a una pared. Ron dio un respingo al oír nombrar de
nuevo su Cuarto año. Ese no había sido su mejor año, eso lo sabía con certeza.

"Eres un pendejo", dijo Neville hacia Ron. Ahora, si se sentía pendenciero hacia la actitud de
Ron. "Y sí, tienes razón, me refería a alguien en particular, y no es Boot, y si no lo has
notado, es porque o ya se te olvidó cómo es Harry o no le prestas la suficiente atención a tu
'mejor' amigo", dijo molesto en voz baja, Ron abrió la boca para replicar pero no le dio
tiempo, Neville se retiró y se fue a mirar por una ventana para dejarle espacio a Harry.

Hermione le dio una palmada a Ron en el brazo y le fulminó con la mirada. "¿En serio? ¿Vas
a discutir con Neville por una broma? tú eres consciente de que es Nev quien pasa más
tiempo con Harry desde hace tiempo, quien lo ayuda y acompaña en todo lo que tú y yo ya no
podemos. ¿verdad?" hizo una pausa y Ron bajó la vista un poco avergonzado. "Es obvio que
va a notar cosas que tú y yo ya no hacemos, porque para empezar, no estamos allí con él", y
luego, suavizando la expresión, agregó. "Eso no significa que no te importe, o a mí, y Harry
lo sabe. Es solo que mientras tú haces de Auror, y yo de Consultora en el Ministerio, y luego
nos vamos a casa juntos, Harry sigue luchando con sus propios problemas casi siempre por sí
mismo, y en su mayoría, es Neville el que está allí con él".

"Sí, lo sé", dijo Ron avergonzado y suspiró profundo. "Es solo que aún no me acostumbro a
no ser el que trata de estar allí siempre para él", y luego bajando más la cabeza. "Aun con
todas las metidas de pata incluidas".

"Pues, yo tampoco, la verdad", dijo Hermione en voz baja. "Pero hemos crecido, ya no somos
el trío de Gryffindor metiéndose en líos un día sí y otro también. Ahora somos adultos y cada
quien tiene su propio camino, sus problemas y responsabilidades. Pero míranos" y señaló a
todos en general, "aún estamos aquí, todos juntos, como amigos", finalizó sonriendo. Ron
levantó la vista y le sonrió, luego la abrazó y al soltarla, se acercó hacia Harry. Todo volvió a
estar bien con rapidez.

-*-
Luego de la rueda de prensa. Tanto las Harpías como los Tornados salieron y acordaron que
se reunirían en el Board, un bar de temática deportiva en Londres pero que era exclusivo de
Magos y Brujas, muy chic y donde los deportistas profesionales solían reunirse a festejar.
Hoy estaba cerrado para la fiesta de las Harpías y los Tornados, sus amigos e invitados, y se
entraría solo con permiso de alguien de adentro, y había que ser muy convincente o muy
importante si querías que el Mago de Seguridad de la entrada te dejara pasar.

Mientras las Harpías y los Tornados llegaron vistiendo su ropa fiestera, sus invitados en su
mayoría, lucían igual que en el juego, lo cual creó un grupo bastante colorido.

La música era una mezcla de pop Muggle y Mágico, que luego de algunas bebidas encima,
seguro les haría bailar. En el lugar, había esos típicos tableros que los Muggle usaban para
jugar a los dardos como en las películas, y que se había vuelto una afición en los asiduos
clientes, igual que una mesa de billar que nadie sabía usar bien, pero que igual se divertían
probando.

Luego de algunos saludos de rigor y felicitaciones para las Harpías, las cuales se veían
encantadas cuando Harry y Neville se les unieron, Ginny haló a Harry aparte y le dijo
confidente.

"¡Si vendrá!" con entusiasmo y una sonrisa. Harry sonrió también. "Laura me dijo que su
novia le dijo que vendría".

"¡Ah, qué bien!", y aunque Harry sonreía, deseó que ojalá el dichoso interés de Ginny no
fuera a llegar tan tarde, porque la verdad, él no creía que fuera a aguantar hasta muy
adentrada la noche en la fiesta. No estaba acostumbrado a salir a clubes, y a veces, se
encontraba en esas fiestas sin saber qué decir. Todos esperaban que fuera el héroe cool, guapo
y valiente con muchas anécdotas. Él se sentía como animal de zoológico. Observado,
expuesto, y muchas veces, sin lograr alcanzar siquiera a cumplir sus mínimas expectativas.

-*-

Rato después, Neville, quien finalmente había sido presentado a Madeline Costa, estaba a su
lado mirándola boquiabierto mientras ella narraba con su melodioso acento una aventura en
una playa de su natal Portugal, mientras todos la miraban divertidos y reían de sus
ocurrencias.

Harry estaba encantado al ver la cara de arrobamiento de Neville, quien asentía, reía y se
asombraba en los momentos perfectos de la historia de Costa.

A su lado reía Boot y le rozaba con el codo para hacerle remarcar la anécdota chistosa de
Costa. Harry, quien también reía, miró de lado para observarle brevemente, pero Boot captó
su mirada y le guiñó el ojo. Harry se ruborizó bastante y miró al frente otra vez.

Ciertamente, Tobías Boot era terriblemente más guapo en persona que en las fotos. Y como
Ginny mencionó, tenía la cabeza más hueca que la alcancía de un Elfo Doméstico.

Su conversación era banal y, principalmente, se basaba en un único tema: él mismo.


Como lo habían llamado la empresa que ofrecía tal producto o poción para que lo
promocionara. Como el fashion show francés lo quería para una revista. Como había sido
caballeroso (según él) en dejarle a Torres adelantarse para evitar que la golpeara una Bludger,
y por eso no había agarrado la Snitch, era todo él, él, y él.

En cierta forma, para Harry fue un alivio, no tuvo que decir demasiado, ya que todos
esperaban siempre que contara las historias más anecdóticas o que de repente, rompiera a
hacer Magia exuberante o maravillosa. Tobías Boot hablaba bastante por los dos, Harry podía
limitarse a asentir, beber de su cerveza y observar sus brazos, que por supuesto, llevaba
expuestos con su muy pegada camiseta blanca de mangas cortas y unos jeans que Harry no
sabía cómo le permitían caminar de lo apretados, pero que eran una bendición con semejante
trasero.

En algún momento, Ginny se acercó con un joven tomado del brazo, iban seguidos de Laura
Dawnson y otra guapa mujer. Ginny le dijo: "Harry, te presento a Laura, a quien creo que no
conoces, una de las suplentes del equipo", Harry, quien sí sabía quién era Dawnson, le dio la
mano y Laura le sonrió con alegría. Era delgadita y, curiosamente, también pelirroja, pero no
de un rojo tan fuerte como el de Ginny, más bien más cerca del marrón.

Laura, luego del saludo de rigor, le dijo. "Te presento a mi novia, April Freeman", Harry le
sonrió y le dio la mano a April, una guapa chica morena de rizos perfectos y hermosos ojos
negros. Harry sintió simpatía por las chicas y no la incomodidad que a veces le producían los
extraños.

Luego de las formalidades con Freeman, esta le presentó al hombre: "Oh, por favor, conoce a
mi amigo Jim Sawyer", Sawyer extendió su mano a Harry. Este entendió por qué a Ginny le
agradaba tanto. Su rostro era absolutamente agradable, sus ojos azules eran hermosos, con
unas cejas perfectas y su cabello castaño, caía sobre su frente y rozaba sus pestañas, lo cual lo
hacía parpadear, dándole un aire ingenuo y a la vez sensual. Cuando sonrió, su sonrisa fue
perfecta, cordial, no ávida o demasiado curiosa como solía suceder cuando le presentaban a
alguien.

"Oh, mucho gusto", dijo simplemente. Harry se sintió cautivado. Se ruborizó y tartamudeó
una respuesta. Ginny no se mostró molesta por la reacción de Harry sino encantada. Al
parecer, al ver que a Harry le había impactado tanto conocer a Sawyer, no le causaba celos
sino que le complacía saber que su juicio sobre el joven no era errado. Era encantador a
simple vista, destilaba simpatía, era imposible que te cayera mal.

Harry se dio cuenta de que Sawyer le miraba, aunque conversaba con Ginny y dos de las
Harpías, Sawyer le dedicaba mucha atención y sonrisas de lado. Harry le respondía igual. Ni
siquiera podía evitarlo. Ese joven tenía algo que le agradaba y esto no era tan común.

Aunque Harry conversó más con Freeman, quien pronto le pidió que le llamara April, y su
novia Laura; April le contó que era una de las Sanadoras Fisioterapeutas de las Harpías y que
en ocasiones daba clases de primeros auxilios y hechizos sanadores en la Academia de
Aurores, y en general, habló sobre su trabajo, Harry desviaba la miraba con frecuencia para
encontrarse que Sawyer le miraba también. Harry sintió remordimientos de que esto le
agradara. Después de todo, se suponía que era Ginny, su amiga querida, la que estaba
intentando conquistar a Sawyer; por qué carajos tenía que gustarle a él. Y peor, por qué
carajos parecía que a Sawyer también le gusta él. Esta era una situación de mierda, pensaba.

-*-

Luego de un rato de conversación, música, licor, chistes y bromas que iban creciendo de
colores, Harry se encontró arrastrado a la pista por Tobías Boot. Harry, aunque la verdad, ya
ni se acordaba del dichoso Buscador de los Tornados, se dejó llevar aliviado a la pista.
Necesitaba distraerse de la sonrisa de Sawyer y bailar con Boot no era una mala forma.

Boot empezó a tongonearse al ritmo de la música, la verdad, no tenía tanto ritmo, pero su
sonrisa era muy atractiva y Harry se dejó llevar por la música. Ciertamente, no creía que sin
las cervezas que tenía encima se hubiera atrevido, pero ahora, estaba más que dispuesto a
desenvolverse en el baile.

En algún momento, captó a Neville que le miraba y sonreía, y luego, para su sorpresa, este
era arrastrado a su vez por Madeline Costa a la pista. Harry notó que Costa se veía más feliz
que Neville, al parecer, aunque Neville hubiera bromeado con lo que deseaba el interés de la
Buscadora, ahora que lo tenía, no sabía qué hacer con él. Y al darse cuenta que a él le pasaba
lo mismo con Boot, Harry rió por la ironía de la situación.

Boot lo tomó como que Harry se estaba divirtiendo, y volviéndose más atrevido le tomó por
las caderas. Harry se sobresaltó, pero no le apartó las manos. Había venido a divertirse, se
dijo, era un valiente Gryffindor y no una doncella virginal. Bueno, tampoco es que fuera un
Casanova lleno de experiencia exótica en el sexo y las salidas nocturnas, si a esas íbamos,
pero eso no era problema de nadie aquí.

Boot se acercó un poco más en su baile. Harry empezó a intentar alejarse un poco. Boot no se
lo permitió.

"Vamos, Harry", le dijo en el oído. "Relájate", a Harry le hizo cosquillas su respiración en la


oreja y se estremeció. "No me digas que no querías esto". Y lo miró a los ojos.

Harry no podía negarlo, pero tampoco podía decirle que ahora que lo pensaba, no estaba
siendo tan genial como se lo imaginó. Se guardó su réplica y sonrió de una forma que
esperaba fuera por lo menos cortés.

Luego de bailar un rato, Boot se acercaba más, Harry definitivamente se sentía incómodo. En
algún momento, Boot arrimó su cadera, y Harry estaba prácticamente seguro de haber notado
un bulto contra su vientre. Ya no le hizo mucha gracia la situación. Dejó de bailar.

"Lo siento", dijo cerca del oído de Boot. "Necesito ir al baño", este sonrió maliciosamente,
pero Harry no pilló su intención. Cuando se dirigió al baño de caballeros, Boot le siguió.

Cuando Harry entró al baño, que estaba vacío, sintió que le tomaron del brazo. Al girarse, vio
a Boot muy cerca de él. "Si querías privacidad", dijo este, "solo tenías que haberlo dicho
antes", y sin darle tiempo a entender, se lanzó y lo rodeó con sus brazos, besándolo feroz.
Harry se removió fuertemente e intentó apartarse. "No", dijo alejando la cara. "Sí tenía que
venir al baño". Pero Boot solo sonrió mostrando su dentadura perfecta y no lo soltó. Era
fuerte. Harry no logró soltarse.

"Vamos, Harry. No seas tímido", y de nuevo le besó pero brevemente y alejó la cabeza. "Sé
que tú lo quieres y yo también. He visto como me miras, ¿por qué la timidez ahora?", y de
nuevo, lo apretó más fuerte y volvió a besarle. Harry se retorció entre sus brazos con rabia.

"No", dijo contra la boca de Boot. "Dije, ¡basta!", en ese momento, Boot dio un salto atrás
arrojado por la magia de Harry, quien aún sin varita, era capaz de lanzar un buen Hechizo
Aturdidor aunque no tan fuerte como para desmayarle. Boot sintió como si le hubieran dado
un buen choque eléctrico y se golpeó un poco la cabeza contra la pared al caer hacia atrás.

A la vez, Neville entró agitado a los baños, miró a Harry y a Boot y entendió enseguida, la
alarma era obvia en su rostro.

"¿Todo bien, Harry?" preguntó mirando a su amigo con las cejas en alto y la mano lista para
sacar su varita.

"Si", jadeó Harry, "ahora está todo bien".

Boot, quien se estaba recuperando, se enderezó y miró a Harry furioso, luego a Neville.

"Así que si eres un mariquito frígido como todos dicen", y escupió al piso. "Tanto bla bla bla
sobre el Salvador del Mundo Mágico, y no tienes valor ni para dejarte echar un buen polvo",
se irguió y girándose hacia Neville agregó. "¿Y este quién es? ¿Tu novio o tu niñera?". Se
acercó a Neville. Fue una mala idea.

Harry abrió la boca para replicar pero no llegó ni a responder, Neville se le adelantó. "No.
Solo su mejor amigo", haciendo su brazo atrás, le dio un puñetazo en la cara que le tiró de
culo en el suelo otra vez. "Vamos, Harry, ¡vámonos de este lugar de mierda!, ya estoy harto
de oír tantas estupideces, demasiadas para un solo día".

"Si, Nev", dijo Harry sonriendo al mirarle, siempre le sorprendía cuando su amigo sacaba a
relucir su lado Gryffindor en la forma más inesperada. Se detuvo más cerca de Boot y le miró
mientras este lloriqueaba en el suelo, tocándose la cara y luego mirando sus dedos con sangre
que manaba de su nariz. "Y para tu información", agregó. "Prefiero ser un marica frígido que
un saco de pociones para crecer músculos sin cerebro, que tiene que forzar a alguien para
tener sexo", y dándole una mirada despectiva salió tras Neville.

Cuando iban afuera, se encontraron a Ginny que les vio sorprendida de que se dirigieran a la
salida.

"¡Harry! ¡Neville!", y mirando a uno y otro les preguntó: "¿Qué sucede? ¿Por qué se van?
Aún es temprano..."

"Verás Gin, yo...", Harry quería darle una excusa a su amiga para no arruinarle la fiesta,
Neville no se lo permitió.
"Ese hijo de puta de Boot siguió a Harry al baño y lo estaba molestando", la miró duro, como
si en parte ella fuera culpable.

"¡¿Qué?!" exclamó Ginny alarmada. Miró a Harry, "¿Estás bien? ¿te hizo daño?"

"No, logré quitármelo de encima a tiempo", dijo Harry, y agregó. "Pero su rostro no va a estar
tan bonito por un rato".

"¿Lo atacaste?", preguntó Ginny preocupada.

"No, yo lo golpeé", dijo Neville muy serio. "Francamente, Ginny, debiste advertirle a Harry
que ese tipo era un cabrón. Luego de que Harry se lo logró quitar de encima, no conforme
con lo que hizo, también lo insultó y lo intentó humillar".

"¿Qué? ¡Pero qué hijo de puta! ¡Yo no sabía que él era así, Neville! Harry quería conocerlo,
así que cuadré con los Tornados para festejar juntos. ¡A todo el mundo le pareció buena
idea!", y agarrando aire siguió, "¡Ah, es que a mí me va a escuchar...!", dijo Ginny hecha un
basilisco, girando la mirada buscando a Boot.

"¡No! Deja todo así, no quiero más escándalos", dijo Harry sintiéndose ahora mal.

"Mejor nos vamos", dijo Neville, mirando la cara angustiada de Harry.

"Si, por favor, despídenos de tus amigos, y disculpa el mal rato en tu fiesta, Gin", Harry la
miró con suma tristeza.

"Harry, ¡qué carajos!", dijo Neville, "Tú te mereces las disculpas". Y mirando nuevamente a
Ginny, le dijo "Cuídate, Gin. Cuidado con esa gente borracha y loca que no puede
controlarse". Y agarrando a Harry del brazo, salieron del lugar.

Harry se giró a la pista y vio a Sawyer bailando con Katie Bell y a Ron con Hermione. Su
corazón se encogió más aún.

-*-

Cuando llegaron a casa de Harry, el mismo Neville fue a la cocina y puso la tetera. Harry se
sintió abatido mientras estaba sentado en la sala rascando entristecido las orejas de Bean.
Paris, al parecer captando la tristeza de Harry, como una reina que se baja al nivel de un
plebeyo se acurrucó en sus piernas y ronroneó reconfortante. Harry se sintió agradecido con
ambos.

Minutos después, Neville volvió con dos tazas humeantes de té. Harry agarró la suya y dejó
que el calor y el olor lo envolvieran. Neville se sentó en un sillón de brazos frente a él y lo
observó con preocupación. Finalmente, Harry alzó la vista y le dijo: "Lo siento, Nev", y antes
de que Neville lo interrumpiera, siguió. "Sé que estabas pasando un buen rato con Costa, si
quieres puedes volver a la fiesta, yo voy a estar bien".

Neville suspiró profundo como para armarse de paciencia apretando su taza entre sus manos.
"Harry, aunque me hubiera conseguido a mi jodida Alma Gemela en ese puto lugar, que no
fue así, no querría volver si eso implica, primero, verle la cara de nuevo a Boot, y segundo,
dejarte solo para que te sientas miserable y culpable por algo malo que hizo alguien más y de
lo que no tienes ni un gramo de responsabilidad", siguió mirándole con el ceño fruncido.

"Sé que estabas congeniando con Costa", insistió Harry, "ni siquiera te pudiste despedir de
ella".

"No estaba ni de cerca congeniando con ella, Harry", dijo Neville meneando la cabeza.

"¿Ah no?", preguntó Harry un poco confundido, "¡pero si parecías encantado!", y lo miró
interrogadoramente mientras daba un sorbo a su té.

"Si. Al comienzo, tal vez. Ya sabes, cuando estaba contando esas anécdotas sobre su país", e
hizo un gesto vago con su mano libre. "Siempre he querido conocer Portugal", y se encogió
de hombros, "hay una variedad de plantas mágicas fabulosa allá", bebió de su taza, luego
siguió. "Pero cuando intentó acercarse más, de lo único que podía hablar era de Quidditch".

"Oh", dijo Harry, no sabía que más agregar. Bebió más té.

"Si. Era mortalmente aburrido", dijo Neville meneando la cabeza. "Yo sé que no soy el más
indicado para criticar. Es decir, a veces cuando empiezo a hablar de plantas mágicas, puedo
agotar la paciencia de cualquiera. Pero espero no ser así de pesado en la calle o con
desconocidos", dijo extendiendo una mano y poniendo los ojos en blanco. "Esta estrategia,
este jugador, esta escoba, estos guantes... Ni siquiera me preguntó qué hacía yo o qué opinaba
de algo. Estoy por pensar que en ese mundo, solo hay un montón de ególatras ambulantes",
dijo con exasperación evidente.

"Oh", dijo Harry nuevamente. Ahora que lo pensaba, con Boot había sido algo similar. Con
April y Laura hablaron de Quidditch y fisioterapia, pero al menos se interesaron por su
opinión, sobre su época de jugador, no lo dejaron solo escuchar sus historias y opiniones. Se
preguntó cómo sería la conversación con Sawyer. Eso lo hizo sentirse mal otra vez.

"Harry, lo que sucedió con Boot no fue tu culpa", dijo Neville mirándolo seriamente. Harry
sabía que estaba preocupado. No sabía cómo hacer que su amigo no se angustiara por él.

"Pero...", dijo Harry, "tal vez estuve mirándolo descaradamente, digamos que no disimilé
mucho que me llamaba la atención. Y si Gin le dijo que quería conocerle..."

"Incluso si tú le hubieras estado coqueteando y te le hubieras insinuado como un baboso",


dijo Neville seriamente, "incluso, si le hubieras inducido a ir contigo al baño a tener sexo. En
el momento en que dijeras que NO a lo que fuera, eso quiere decir un ALTO, Harry", y meneó
la cabeza aun seriamente. "Nadie tiene el derecho a obligarte a hacer algo sin tu
consentimiento", y frunciendo el ceño más si era posible, agregó. "Ese Boot es un mal
nacido. Y luego de meter la pata, lo mejor que podía hacer era callarse su asquerosa boca si
no era capaz de tener la decencia de disculparse. Pero no, para voltear la tortilla, tenía que
hacerte sentir mal a ti, la víctima de la situación". Neville estaba muy serio, era evidente su
molestia por la situación.
Y como Harry no agregara nada, siguió. "De verdad, me preocupa Ginny rodeada de esa
gente".

"Honestamente, no creo que ella se dejara joder por un idiota como lo hice yo", dijo Harry
tristemente.

"Harry, a veces en esos lugares la gente está bebida o a veces consume pociones ilegales, y
un mago o bruja ebrio no puede defenderse bien. Tú pudiste poner en su lugar a Boot porque
no estabas borracho, te lo pudiste quitar de encima, y aunque hubieras estado ebrio, yo habría
chequeado que todo estuviera bien por si acaso. Pero Ginny está entre esa gente por lo
general sola. Espero que tenga una buena amiga entre las Harpías que no deje que le pase
nada y se cuiden entre sí", a veces, Neville parecía mayor que todos ellos, aunque a Harry no
siempre le parecía algo malo.

"Estoy seguro de que sí", dijo Harry, "Ya sabes, Alicia está allí, es una buena amiga de Gin....
Por lo menos ese Sawyer se ve agradable", dijo Harry en voz baja luego de una breve pausa.

"Oh, ¿te refieres a ese Sawyer que no podía dejar de mirarte a ti?" dijo Neville sonriendo por
primera vez desde hacía un rato.

Harry lo miró sorprendido. "Yo, no...", dijo Harry, se sentía culpable como si hubiera hecho
algo indebido, pero la verdad era que no.

"Oh, sí", dijo Neville sonriendo más. "No es tu culpa. Sé que estuviste conversando con esas
chicas y dejaste que Ginny conversara con él, pero la verdad, la atención de él estaba bastante
dividida, es evidente que le agradaste".

"Honestamente, a mí me cayó súper bien, Nev", dijo Harry poniendo la taza vacía en la
mesita del centro. "Pero a Ginny le gusta", meneó la cabeza. "Nada que hacer allí,
compañero".

"Oh, creo que Ginny también se dio cuenta", dijo Neville, y luciendo pensativo agregó,
"después de que aceptaste bailar con Boot, fue evidente el desencanto de ese Sawyer, y Ginny
también lo notó".

Harry gimió. "Pues para poner espacio entre él y yo fue que acepté bailar con Boot", Harry se
pasó las manos por los ojos, los sentía cansados. "No quería estar allí mirando de reojo al
amigo/interés romántico de Ginny".

"Bueno, la próxima vez, mejor oye a tu intuición, amigo", y asintiendo sonrió. "Y lo siento
por Gin, pero evidentemente, a ese tipo no le gusta ella. No sé si en su interés estarán las
mujeres, pero de que tú sí le gustaste, eso no lo dudo".

Harry se ruborizó de vergüenza pero se sintió complacido. No sabía si ponerlo como algo
positivo de la noche, siendo que Ginny se podría sentir mal por ello. Pero no podía negarse
que la idea le satisfacía.

Luego de un rato, Neville se fue. Harry le deseó suerte al despedirse por su visita a la
Mansión Nott, y le pidió que le prometiera que iría contarle sobre cómo le fue con Hannah.
Harry se dio una ducha y se acostó.

Esa noche, las pesadillas volvieron.


Capítulo 7

Al día siguiente, Harry se levantó un poco más tarde de lo usual. Las pesadillas y los eventos
del día anterior lo habían dejado un poco cansado y no se podía decir que hubiera descansado
lo suficiente.

Sin embargo, fiel a su pacífica rutina mañanera, paseó por el bosque con Bean quien correteó
alegre, siguió rastros por la hierba y ladró a una liebre escurridiza mientras Harry sonreía,
observaba las ramas y las aves, recordaba respirar e intentaba dejar fuera con cada exhalación
las sensaciones desagradables que le produjo el ataque de Boot.

Una vez en casa, se preparó el desayuno, comió junto al durmiente Bean quien reposaba a sus
pies al lado de la mesa de la cocina y leyó el Profeta.

Por un momento se sintió tenso, temía que de alguna forma se hubiera colado su desventura
de la noche anterior. Afortunadamente, solo hacían referencia a su presencia en el juego junto
a sus amigos, y claramente, esto quedaba opacado por la noticia de la asistencia de Malfoy y
los suyos.

Harry observó con atención mientras tomaba té las fotos del periódico. Malfoy aplaudiendo
observando el juego. Malfoy acompañando a Abbott fuera de las gradas con suma cortesía.
Malfoy bebiendo una cerveza mientras conversaba relajado con Nott.

El artículo especulaba, una vez más, sobre la relación de Malfoy con sus acompañantes. Este
autor, hacía grandes apuestas sobre una relación de Malfoy con Abbott, y además, especulaba
sobre si el motivo de la visita a Londres sería la de formalizar una relación con esta y
establecer probablemente un compromiso entre ambos en su propio país natal.

Harry deseó que esa no fuera la causa. Por el bien de Neville, quien aunque no lo dijera, tenía
sus esperanzas en su reencuentro... aunque en el fondo sabía que esa no era la única razón.

-*-

Luego de darse una ducha y dedicarse a sus labores matutinas, Harry se sentó a escuchar un
poco de música y escribir.

Escribir lo que sintiera era parte de las actividades asignadas por la Sanadora Clearwater, y
para Harry, no era un ejercicio fácil.

Él siempre había sido la persona que se guardaba todo en su interior: su rabia, su tristeza, sus
anhelos. Nunca tuvo oportunidad de expresarse en su niñez, ninguna queja sería aceptada en
el hogar de los Dursley. Apenas si pudo hacerlo durante su adolescencia, en especial cuando
siempre estaba por encima de todo, aún de sí mismo, luchar contra el mal que acechaba, así
que Harry guardaba todo dentro de sí. Hasta que un día ya no pudo más y todo se derrumbó.

Aunque Harry estaba bastante recuperado, sabía que necesitaba trabajar en ello, y por eso,
aunque no le agradaba, escribía en su diario, y definitivamente, hoy tenía mucho para
escribir.

En eso estaba, cuando se activó la Flú. Harry se giró desde la mesa del comedor donde estaba
escribiendo para mirar hacia la sala desde donde oyó la voz de Ginny.

"¡Harry!, ¿Estás en casa, Harry?"

Harry contestó que sí, y le pidió que entrara. Cerró su cuaderno y se dirigió al salón.

"Hola, Gin", dijo sonriendo, observó el rostro de preocupación de su amiga y se dio cuenta de
que ella estaba chequeando cómo estaba luego de lo sucedido la noche anterior. La culpa
volvió a intentar atacarle.

"Hola, Harry", ella se acercó y le abrazó fuerte. Él le retornó el abrazo, agradecido pero
deseando tranquilizarla.

"Ven, siéntate, ¿quieres té? ¿algo frío tal vez? Tengo de las sodas que tanto te gustan", y le
sonrió calmadamente.

"Oh, té estará bien", hizo un mohín mientras lo seguía a la cocina en lugar de sentarse en el
salón. "Me tomé una Poción para la Resaca. Ya no me duele la cabeza pero mi estómago
sigue un poco raro. Ya sabes que esa es la parte que se tarda un poco más en ponerse bien", se
dejó caer en unas de las sillas de la mesita de la cocina mientras Harry llenaba la tetera y la
ponía en una hornilla a lo Muggle.

"Si, afortunadamente yo no necesité una", luego sacó las tazas de la alacena correspondiente,
la leche y todo lo demás que necesitarían, y se giró hacia ella. "¿Qué tal terminó la fiesta?",
sintió un poco de aprehensión al pensar qué podía haber dicho o hecho Boot luego de salir
del baño, pero esperó a que Ginny le contara.

"Oh, Harry. Luego de que te fuiste salió Boot del baño. Intentó decir que Neville le atacó por
celos o algo así, pero no se lo permití. Lo agarré del brazo y me lo llevé aparte, y le aseguré
que si volvía a abrir la boca y decir algo contra ti o Neville, todo el mundo se iba a enterar
que era un sádico, que yo misma lo iba a denunciar a la Federación Británica de Quidditch, y
además, le recordé a quién exactamente había atacado esa noche. Creo que hice valer mi
punto. Me miró con odio, pero al final, se fue de la fiesta".

"¿Y nadie se preocupó de que se fuera de la fiesta así, magullado?", preguntó Harry con
incredulidad.

"De hecho, fue lo contrario. Oliver vino preocupado preguntándome qué había sucedido ya
que lo había visto bailando contigo. No le di detalles, pero le dije que hubo un impase con
Neville. Creo que no necesitó más información. Me dijo que Boot era un imbécil y que ya
había tenido problemas en fiestas anteriores, y que incluso, Duvall, ¿sabes, el golpeador?",
Harry asintió, sabía quién era Henry Duvall, el Golpeador de los Tornados. "Bueno, él
también se fue a los puños con Boot por algún comentario inadecuado. Al parecer, a Boot le
cuesta controlarse si es rechazado, en especial si tiene licor en la cabeza", Ginny meneó la
cabeza con expresión de asco. "Oliver me dijo que no cree que dure mucho en los Tornados,
está deseando que no le renueven el contrato para la próxima temporada".
"Guao. Vaya tipo. Molestar a su propio compañero de equipo no es algo muy inteligente de
su parte", dijo Harry sirviendo el té en dos tazas y sirviéndole a Ginny el suyo como le
gustaba, con algo de leche, sin azúcar. También acercó a la mesa las galletas favoritas de ella,
de limón, con eso sonrió feliz y se sirvió una.

"Bueno, dificulto que inteligente sea un término que se pueda usar con semejante imbécil",
respondió Ginny con resentimiento. "Pero lo que me importa realmente es cómo te sientes
tú", tomó té mirándolo. "Lamento mucho que la fiesta terminara así para ti. No sabes cómo
me alivia que Neville hubiera estado allí para ti mientras yo seguía girando alrededor de Jim,
a quien obviamente, no le intereso mucho", su rostro ahora era triste, Harry se sintió
acongojado.

"Me siento bien, Gin", a veces, Harry se cansaba de que todos le trataran como si fuera de
cristal y fuera a romperse. Aunque honestamente, no era sin razón que lo hacían. "Quiero
decir, no es que no haya sido desagradable lo que pasó. Fue una completa mierda. Pero lo que
más lamento es que sucediera en el festejo de tu triunfo contra los Tornados. Pero hasta eso
momento, había estado pasando un buen rato conversando con Laura y April", le dirigió una
sonrisa, "son muy agradables", luego de una pausa agregó, "Sawyer también se veía
agradable, aunque conversé poco con él, pero por lo que dices, no funcionó", lo último lo dijo
con voz débil, y sintió que hubiera sido mejor no decirlo pero ya era tarde.

Ginny sonrió tristemente pero asintió. "Si, las chicas son encantadoras, me alegra que las
conocieras. Y Jim, pues es muy encantador y guapo, pero me temo que no soy su tipo. Pero
algo me dice que tú sí" y sonriendo agregó. "No te quitaba la vista de encima".

Harry se sonrojó bastante, se sentía abochornado. Tomó de su té y por un rato no dijo nada.

"Lo siento, Gin", y luego agregó rápido. "Te aseguro que no hice nada para darle a
entender..."

"Ay Harry", dijo Ginny riendo, "lo sé" y meneó la cabeza. "Eres mi amigo, te conozco, y
además, yo estaba allí, ¿te acuerdas?", volvió a reír. "Ni siquiera conversaste con él. Incluso,
sospecho que esa fue la razón por la que aceptaste bailar con Boot, porque desde hacía rato ni
atención le prestabas".

Harry le sonrió tristemente, prefirió no contestar.

"Pero", siguió Ginny. "No todo está perdido. Jim estará el domingo en casa para el juego
familiar en honor al cumpleaños de Charlie. Lo he invitado, así que podrás conocerlo mejor",
la sonrisa de Ginny era amplia hacia su amigo, como si ella no hubiera estado interesada en
Sawyer en primer lugar.

"¿Lo invitaste?", preguntó Harry con incredulidad, la galleta que llevaba a su boca se quedó a
medio camino en el aire.

"Oh, sí. Es muy agradable, a todos les caerá bien. El hecho de que no haya salido anoche
como lo había previsto, no quiere decir que no quiera conocerlo mejor, como un amigo. En
especial si a ti también te cae bien", y le guiñó un ojo dándole un gran mordisco a una galleta.
"Estás muy loca, Gin", dijo Harry sonriendo. Sabía que su amiga lo hacía en parte por él y lo
agradecía. Sí le agradaría conocer mejor a Sawyer. Luego recordando de nuevo la noche
anterior, preguntó. "¿Se dieron cuenta los demás de lo sucedido? Quiero decir, Sawyer y su
grupo. Ron y Hermione..."

"No", Ginny meneó la cabeza. "Cuando Boot salió del baño, y luego de ponerle en su sitio,
Oliver se aseguró que se hubiera ido, al rato volvió y hablamos. Me aseguró que a Boot no le
convenía ir por ahí diciendo que los héroes de la guerra lo habían magullado por ser un
borracho sucio, en especial cuando ya tenía antecedentes con Duvall, como te dije, y cuando
Ron vino preguntando por ti, le dije que estabas cansado y te fuiste a casa. Saben que no eres
de salir hasta el amanecer así que no les extrañó que te hubieras ido, excepto que no te
despidieras".

"Okey, gracias por no decirles", dijo Harry. "Ron se hubiera sentido mal por no haberse dado
cuenta de lo que pasó".

"Pues debería. La verdad, yo también me siento mal. ¿Qué clase de amigos somos?", dijo
Ginny meneando la cabeza. "Gracias a Merlín por Neville que con todo y su distracción con
Madeline se percató de que Boot te siguió".

"Oh, no digas eso, Gin. No es como que soy un niño que necesite vigilancia", dijo serio con
el entrecejo arrugado.

"Si, pero los amigos se cuidan, Harry, lo que dijo anoche Neville es cierto. En estos lugares,
todos necesitan echar un ojo a sus amigos; ni Ron, Hermione o yo misma lo hicimos por ti, y
lo lamento mucho".

"No lo hagas. No hubo consecuencias, y tú eras la anfitriona de la fiesta, tenías derecho a


compartir con tus amigos. En serio, lo prometo, estoy bien", y sonrió, agradecido por tanto
afecto. "Y me temo que Neville se aburrió rápido de Madeline Costa".

"Oh", dijo Ginny.

Así siguieron conversando un buen rato más hasta que Ginny debió irse para sus
entrenamientos y Harry siguió en sus actividades tranquilas en casa.

-*-

Cuando Harry abrió los ojos al día siguiente, la mañana era clara y su habitación estaba
alegremente iluminada por el temprano sol del verano mañanero. Sin embargo, se oía una
llovizna cantarina sonando en su ventana.

Había dormido bien. La noche anterior, hizo buen uso de la poción para dormir sin sueños,
necesitaba descansar mejor.

Mientras Harry caminaba por el húmedo bosque, pensó que Neville no había dado señales de
vida la noche anterior. Harry había anticipado que Neville iría a contarle al final del día cómo
le había ido a su visita a la Mansión Nott, incluso aunque le fuera mal. Pero no hubo noticias
suyas. Esperaba que fuera porque le fue demasiado bien y se olvidó de él.
Al regresar de su paseo. Algo mojado, Harry se quitó las botas llenas de barro y las dejó en la
entrada, procedió a su rutinario desayuno.

Cuando estaba comiendo, oyó el sonido del Flú al activarse, y se sorprendió al oír la voz de
Augusta Longbottom.

"¡Harry! ¡Harry, querido! ¿estás en casa?", Harry se levantó rápido y fue a la sala.

"¡Abuela Augusta!, sí, aquí estoy. Pasa, por favor".

Pronto, la figura alta de Augusta Longbottom entró en su salón. Se veía angustiada. No se


molestó en sacudirse las cenizas que cayeron en sus hombros.

"Oh, Harry, querido, ¡qué bueno que estás aquí!", y se le acercó. Harry se sintió
repentinamente angustiado. Augusta era una mujer dura como un roble y muy poco la haría
temblar.

"¿Qué sucede, Abuela? ¿le pasó algo a Nev?" y la tomó del brazo, llevándola a un sillón. Esta
se sentó sin rechistar y él se sentó a su lado.

"Si", dijo muy seria. "Recibí hace un rato un mensaje por la Flú. De Hannah", se veía algo
molesta ahora. El corazón de Harry latía fuerte. "Al parecer, ella le estuvo mostrando los
invernaderos de la Mansión Nott, llenos de plantas maravillosas", dijo haciendo mofa de
Neville.

"¿Y pasó algo allí?"

"Si. Una planta brasilera, que al parecer tiene bastantes propiedades curativas y están
pensando importar - tú sabes, ese Malfoy y su empresa de Pociones - atacó a Neville, quien
por supuesto, no podía mantener la distancia, sino que fue a meter la mano sin precaución",
apretó los labios y respiró agitada.

"Oh, ¿y no tenían antídoto o algo?", preguntó Harry preocupado. "¿Lo llevaron a San
Mungo?"

"Si, le dieron una poción que se suponía debió mejorarlo. Pero al parecer, Neville debe ser
alérgico a esa planta en particular. Tuvo una reacción bastante exagerada, por lo que comenta
Hannah", Augusta meneó la cabeza preocupada y miró a Harry con intensidad. "Según ella,
llamaron a un Sanador de inmediato, quien confirmó que en efecto, Neville es alérgico y
necesitará días de tratamiento para recuperarse de la intoxicación por el ataque de la jodida
planta. Le recomendó que no se mueva de allí de la Mansión donde lo mantendrán bajo
tratamiento".

"No sabía que los Magos podían sufrir de alergias", dijo Harry contrariado. Las alergias eran
algo muy común en el mundo Muggle, pero era la primera vez que oía sobre ellas en el
mundo mágico.

"Si, no son muy comunes, y a veces, son producidas por cosas muy extrañas como en este
caso. ¿Cuántas probabilidades había de que Neville se consiguiera esa planta en específico,
por más que trabaje con plantas mágicas?", y molesta, agregó. "Pero no. Él tiene que ir a
meter mano en los invernaderos ajenos en la casa de traficantes de plantas".

Harry intentó volver al punto importante. "¿Irás a verle, Abuela? ¿Necesitas que te
acompañe?", quería saber con más detalle sobre su amigo, y si podía acompañar a Augusta,
tanto mejor.

"No. Para eso también vine a verte, Harry. Para informarte y pedirte que fueras a verle tú", y
lo miró intensamente. "Yo no me siento demasiado bien, y honestamente, tú sabes cómo me
desagradan esos ex Mortífagos con los que se ha liado Hannah. Podrán haber cambiado,
podrán ser ahora respetables en la sociedad mágica, pero ese Malfoy sigue siendo el sobrino
de Bellatrix Lestrange, la mujer que torturó a mi hijo y a mi nuera hasta la locura. No me voy
a sentir cómoda ahí ni confío en que vaya a poder refrenar mi lengua", resopló de disgusto.
"Pero Hannah me es muy querida, y no quiero ir a ofenderla diciendo algo contra quien ahora
parece ser su familia. Pero me angustia la salud de mi nieto, y más que esté allí entre esas
víboras", mirándolo con vehemencia siguió. "Sé que Hannah velará de que le vea un Sanador
y se le den sus pociones a tiempo, pero prefiero que le vea también alguien de más confianza
y que me confirme qué tal está en verdad y no me mienta sobre ello, y en eso, solo me fío de
ti, Harry".

"Si Abuela, iré de inmediato", dijo Harry serio con un nudo en el estómago.

A él tampoco le agradaba la idea de ir a meterse en el nido de las serpientes. Peo no dudaría


ni un minuto en ir a ver a Neville a donde fuera que estuviera, y más si estaba mal de salud.
Capítulo 8

Luego de despedirse de la Señora Longbottom, Harry se terminó el té, ya frío, y salió de una
vez a ver a su amigo. No se molestó en cambiarse la ropa de su caminata mañanera, y
sabiendo cómo estaba el clima, tampoco sustituyó sus zapatos. Después de todo, estaba
seguro de que las Barreras de la Mansión Nott no le dejarían Aparecerse demasiado cerca y
de que tendría que caminar un buen trecho, bajo la llovizna del día, antes de llegar a la
entrada y pedir que le permitieran entrar.

Tal como se lo imaginó, las barreras de la mansión Nott la rodeaban a un radio de kilómetros,
así que Harry caminó bajo la lluvia hasta llegar a la gran verja de hierro forjado. El Hechizo
Paraguas no hizo mucho para protegerlo de la llovizna con brisa, así que su ropa estaba casi
calada y sus zapatos llenos de barro para ese momento. No le importó demasiado. Ni con sus
mejores galas Nott o Malfoy lo verían con buenos ojos, y en este momento, solo pensaba en
Neville, así que una vez llegó a la verja, buscó qué dispositivo mágico le permitiría notificar
su presencia. Mientras buscaba alrededor de la entrada, se Apareció un Elfo doméstico frente
a él.

"Buenos días, Señor, ¿Viny puede ayudarle en algo?", preguntó haciendo una ligera
reverencia.

"Oh, buenos días, Viny. Soy Harry Potter, estoy aquí porque mi amigo Neville Longbottom
está hospedado en la Mansión como huésped de la Señorita Abbott. Está enfermo y me
gustaría pedirle permiso a Nott, quiero decir, al Señor Nott, para visitarlo".

Viny asintió y dijo con su voz chillona, "Le notificaré al Amo Nott que está aquí, Harry
Potter, Señor", con cara triste agregó mirando su estado actual. "Lamento no poder dejarle
entrar sin consultar, Harry Potter, Señor. Son órdenes del Amo".

Harry le sonrió tímidamente. "No hay problema, Viny, entiendo perfectamente, el Señor Nott
no sabía de antemano que vendría a su casa, así que debes anunciarme".

Viny hizo una profunda reverencia y se Apareció.

Harry esperó alrededor de cinco minutos bajo la lluvia que empezó a arreciar. Aprovechó
para observar la Mansión.

Si bien no era a simple vista tan grande como Harry pensaba era la Mansión Malfoy, tampoco
se podía decir que fuera una simple casa. Se veía que tenía suficientes habitaciones como
para resguardar a un batallón no demasiado grande. Los jardines se veían bastante bien
cuidados, y siendo verano, las flores no faltaban, y tampoco las aves jugando en sendas
fuentes a cada lado. Al fondo, se veían ciertas construcciones que Harry estimó podrían ser
los famosos invernaderos. Un camino de guijarros muy blancos y muy ordenado, con
macizos de flores azules a los lados, guiaba hacia la entrada principal de la mansión.

De repente, Viny volvió y la reja se abrió para dejarle entrar. "Harry Potter, Señor. El Amo
Nott le invita a pasar. Por favor, acompáñeme".
"Gracias", dijo Harry simplemente, cruzó la verja que se abrió completamente frente a él con
magia y empezó a seguir al elfo doméstico por el camino de piedrecillas. Disfrutó del olor a
grama, tierra mojada y el aroma de las flores a su alrededor. Pensó que le hubiera agradado
ver el jardín en un día más soleado. Estando más cerca, pudo ver que las fuentes tenían
esculturas de ninfas de largas cabelleras y semi desnudas, pero no eran vulgares sino
exquisitas en sus relieves magistralmente tallados.

Al llegar a la entrada, Viny se ofreció a usar un hechizo secante en sus ropas. Harry aceptó
agradecido, sentía ya algo de frío y no quería presentarse chorreando frente a Nott. Viny lo
hizo muy bien y hasta su cabello quedó seco. Sin embargo, su ropa seguía viéndose algo
arrugada y sabía que era muy informal, al igual que sus zapatos que aunque ahora estaban
limpios gracias al elfo, eran muy viejos y gastados.

Viny lo guió por largos pasillos en la planta baja hasta llegar a un salón desde donde se oían
voces bajas. El elfo entró y le hizo señas de que le siguiera, Harry entró tras él.

Tal como se imaginó, allí estaba Nott. Estaba en una mesa redonda no muy grande jugando
ajedrez con Malfoy. Ambos lucían muy elegantes. No vestían túnicas sino suéteres de
evidente calidad, con corbatas combinadas perfectamente con sus pantalones y camisas, y por
supuesto, zapatos impecables. En un mueble, exquisita como una de las ninfas de la fuente,
estaba Astoria Greengras. Vestía una túnica informal verde, parecía sacada de la portada de
una revista aunque estaba semi recostada sobre los cojines leyendo un libro, no una revista
sobre modas como Harry hubiera esperado.

"Amo Nott", dijo el elfo acercándose al hombre de cabellos oscuros, "El Señor Potter". Tanto
Nott como Malfoy giraron el rostro hacia Harry. Theodore Nott, para la sorpresa de Harry, le
sonrió amablemente. No había cambiado demasiado desde que estuvo en Hogwarts, como ya
había notado en el baile, excepto para mejorar. Sus ojos se veían brillantes y de un verde
oscuro. Harry nunca se había dado cuenta de que fueran de ese tono de verde tan diferente al
de los suyos. El rostro de Malfoy era serio, imperturbable, miró a Harry de arriba a abajo, al
parecer, notando su apariencia, sin embargo, no hizo ningún gesto que denotara sorpresa o
desagrado.

"Potter", dijo Nott levantándose. Se acercó y extendió una mano.

"Nott", dijo Harry, aceptándola y estrechándola. "Lamento presentarme sin avisar. La Señora
Longbottom me informó del incidente de Neville hace poco tiempo, y además, que su estado
de salud no es el mejor. Está preocupada. Yo también, claro, por eso pensé en venir a verle.
Disculpen. Debí enviar una lechuza para notificar mi visita antes pero no creo que hubiera
llegado primero que yo con este clima; en verdad lamento importunar".

"Oh, oui", dijo Nott. "Quiero decir, fue un infortunado accidente, y sí, Longbottom está
bastante indispuesto. Afortunadamente, el Sanador que le revisó ayer indicó que estará bien
pronto. No hay problema en que hayas venido, Potter, no es una molestia para nada" sonrió y
señaló a Malfoy y a Greengrass. "Como ves, el clima nos ha hecho estar encerrados el día de
hoy, no interrumpes nada importante", volvió a sonreír y señaló a Malfoy. "Estoy seguro de
que recuerdas a Draco", y sonrió socarronamente, lo cual hizo que se mostraran unos
hoyuelos encantadores cerca de las comisuras de sus labios.
"Sí, claro", dijo Harry, y como la cortesía lo exigía, hizo un asentimiento en la dirección del
mencionado amigo de Nott. "Buenos días, Malfoy. Lamento interrumpir su partida".

"Potter", dijo Malfoy. A Harry le sonó familiar el tono de su voz y la forma en que arrastraba
las palabras, sin embargo, no extrañó ese tono de desprecio con el que Malfoy solía
pronunciar su apellido, que casi sonaba casi como si lo fuera a escupir. "No hay problema
alguno", luego volvió a mirarle de abajo hacia arriba. "¿Has venido caminando?", preguntó
ahora sí sin poder disimular su sorpresa.

"Oh", dijo Harry. "Las Barreras se extienden por kilómetros", miró a Nott. "No hay forma de
Aparecerse más cerca de la entrada", sonrió levemente. "Pero no hay problema, estoy
acostumbrado a caminar por el campo. Me agrada mucho hacerlo, de hecho", dijo restándole
importancia sonriendo un poco más.

Harry sentía en él la mirada curiosa de Greengrass que estaba a cierta distancia aún en su
sofá.

"Debe tener frío", dijo esta. "Sé un buen anfitrión, Theo, mon chéri, té caliente y
presentaciones están a la orden del día", Harry se giró a verla y esta le sonrió con un poco de
malicia.

"Oh, lo siento, Astoria tiene razón", girándose hacia Harry agregó, "Soy un terrible anfitrión",
hizo un mohín. "Configuraré las barreras para que puedas Aparecerte en la entrada para la
próxima vez; tu amigo, me temo, estará varios días aquí", y sin darle tiempo a contestar
prosiguió. "¿Deseas tomar té? ¿oui? Por cierto, si no conoces a Astoria, te la presento. Es la
más pequeña de nuestro clan", sonrió travieso hacia ella.

Harry se giró hacia Greengrass y le sonrió. "Un placer, Señorita Greengrass", hizo una
inclinación en su dirección. Ella le tendió la mano. Harry se acercó y la tomó y le dio un
ligero apretón.

"El placer es mío, Señor Potter", contestó y sonrió. "Vaya, este es un momento memorable.
No todos los días se conoce a un héroe. Ahora van dos seguidos". Harry supuso que se refería
a Neville y no sabía si lo decía como burla o como lisonja. Igual se ruborizó. Que le llamaran
héroe siempre era incómodo. Pero delante de Malfoy y sus amigos Slytherin, lo era más aún.
Creyó oír una risa velada proveniente de Malfoy, no se giró para comprobarlo.

"Por favor, llámeme solo Harry", y agregó, "lamento también interrumpir su lectura", luego,
girándose hacia Nott, preguntó, "¿Cree que sea posible ir a ver a Neville ahora?"

"Oh, claro", contestó poniendo los ojos en blanco como si lo hubiera olvidado, llamó:
"¡Viny!"

El elfo se Apareció al instante frente a él. "¿Llamó el Amo Nott?", e hizo una torpe
reverencia.

"Sí, ordena que traigan té al Señor Potter, por favor. Y avísale a Nina que él está aquí para ver
a su amigo", luego girándose hacia Harry agregó. "Creo que en este momento está el Sanador
examinándolo, y Nina, quiero decir, Hannah, está con ellos, por eso no te hago llevar de
inmediato a su habitación. Debemos esperar que finalice la revisión", señalando la sala,
agregó. "Por favor, ponte cómodo mientras esperas y toma un poco de té".

Harry dudó un momento, luego asintió y se dirigió a un mueble de brazos cerca de donde
estaba Astoria y se sentó. Nott volvió a la mesa y regresó su atención a su partida de ajedrez.
Greengrass señaló hacia la mesa donde había revistas, periódicos y libros. Le indicó "Puede
leer lo que guste", y mirándolo con interés, agregó. "O puede conversar conmigo", mirando
brevemente hacia Malfoy y Nott, se volvió nuevamente hacia él. "Este par es aburridísimo
cuando se dedica al ajedrez. No hablan, no parece que estuvieran vivos".

Harry sonrió y por un momento no dijo nada. "¿Ha disfrutado su estancia en Inglaterra,
Señorita Greengrass?"

Ella hizo un mohín y le dijo "Oh, llámeme Astoria, por favor", luego, le miró como
considerando su pregunta, "Oui. Podría decir que sí", hizo un gesto con la mano. "La prensa
es un fastidio, pero eso es igual en todos lados. La fiesta del Ministerio fue aceptable, aunque
el juego de los Tornados estuvo divertido, pero perdieron", volvió a hacer un mohín. "Pero el
clima de Inglaterra", puso cara de desagrado. "Uff, quelle horreur, qué pesado".

"Sí", dijo Harry asintiendo. "Lluvia en invierno, lluvia en verano, lluvia todo el año", citó un
viejo refrán Muggle que no sabía si Astoria conocía. Ella no le dio importancia.

"Oh, ¡pero tú estuviste en el juego!", dijo Astoria. "Y tenías más motivos para celebrar al
igual que Draco y Hannah. ¡Tu equipo si ganó!".

Harry rió levemente al ver la cara de tragedia fingida de Astoria. Se giró para ver a Malfoy,
este sonreía levemente pero miraba el tablero de ajedrez, Harry supuso que recordando el
triunfo de las Harpías. "Sí, estuve. Fue bastante entretenido".

"Claro, en especial después de que la pequeña Torres diera toda esa demostración de triunfo
solo para ti", dijo Astoria riendo. Harry se ruborizó, pero se salvó de contestar porque en eso
llegó Viny con el té.

Harry miró de reojo de nuevo, esta vez, definitivamente Malfoy sonreía burlonamente.
Apartó rápido la mirada y se dio cuenta de que Viny esperaba una respuesta a una pregunta
que no oyó. "Oh, perdón, algo de leche y una de azúcar", dijo. El elfo le acercó la taza con el
té como lo pidió, hizo una reverencia y se alejó a servirle a los demás. "Gracias", le dijo
Harry.

Todos aceptaron la taza de té y bebieron con gusto. Harry se impacientó un poco por la
espera.

"Potter", dijo Malfoy de repente. Harry se giró rápidamente con un poco de aprehensión y le
miró. "Debo agradecerte por la cortesía que tuviste con mi madre". Harry no tenía idea de a
qué se refería Malfoy, este pareció darse cuenta y prosiguió. "Ella me informó que le
consultaste si deseaba las reliquias familiares de los Black cuando decidiste redecorar la
antigua casa de Grimmauld Place, le enviaste lo que se salvó de todos esos años en que la
casa estuvo descuidada y fue... saqueada..., de lo que perteneció a su familia paterna.
Ciertamente, aunque a otras personas pudieran parecerle basura o cosas inútiles, para las
familias antiguas es importante guardar esas reliquias familiares. Ella valoró mucho tu
ofrecimiento y que no lanzaras lo que sobrevivió a la basura, especialmente, que la tomaras
en consideración. Te agradezco en su nombre y en el mío propio", finalizó observándole con
seriedad. Sus ojos grises eran solemnes y su rostro impasible.

"Por favor, no lo menciones", Harry se encogió de hombros. "Me pareció lo apropiado,


simplemente". Harry se preguntó si los Malfoy seguían siendo puristas de sangre como
antaño. Pero el hilo de sus pensamientos se vio interrumpido por Malfoy.

"¿Has conservado la casa?", preguntó este, luego meneó la cabeza y prosiguió. "Perdón, mi
pregunta está fuera de lugar. No es de mi incumbencia". Volvió a mirar el tablero y su boca
tenía un ligero rictus de molestia. Consigo mismo, supuso Harry.

"Sí, lo hice", se apresuró a contestar Harry. "No es para nada una molestia que quieras saber,
la casa le perteneció a tus antepasados maternos, después de todo. Como ella le pertenecía a
Sirius legalmente al momento de fallecer, está entre las cosas que me dejó en herencia. No
me sentía capaz de deshacerme de ella, aunque honestamente, los recuerdos que me trae el
lugar sean ambivalentes", dijo en voz baja la última parte. Dio un trago a su té y siguió. "Fue
restaurada y redecorada, así que ahora está en óptimas condiciones, pero la verdad es que no
vivo en ella. Paso el mayor tiempo posible fuera de Londres".

"Oh", dijo Draco, mirándole con interés de nuevo. "¿Vives en una casa en el campo? ¿En
alguna población más pequeña en la campiña... o con tus amigos los Weasley?" preguntó
frunciendo ligeramente el ceño, volvió a mirar su aspecto rápidamente, como si no pudiera
evitarlo. No parecía haber juicio en su voz y en su mirada, solo curiosidad.

"En una casa, en el campo", dijo Harry con sinceridad. "En el Profeta son felices llamándome
un ermitaño y un retrógrada", rió aunque no sentía que fuera gracioso para nada. No sabía
cómo considerar la curiosidad de Malfoy hacia su persona. Solo sabía que, aunque era raro,
no le molestaba. Lo más curioso del asunto era que en la fiesta él indicó explícitamente que
no tenía ningún interés en tratarle a él, y tampoco a alguien más fuera de su círculo de
amigos, cosa que a él le había caído como una patada en el hígado, cosa que tampoco lograba
aún entender.

Malfoy bufó. "El Profeta sigue siendo la misma basura auto alabada de siempre; prensa
escrita es un título que les queda muy grande", resopló. "No es sino un catálogo de chismes y
medias verdades, adornadas de mucho invento producto de sus imaginativos periodistas".

"Auch", dijo Astoria burlona. "Pues de mí han hecho unos artículos fabulosos", su tono era de
total burla, Harry estaba seguro, y lo dijo moviendo la cabeza con coquetería exagerada.
Parecía querer cambiar el tema de la conversación.

Nott rió. "Sí, espera a que te empiecen a inventar novios, chéri, matrimonios por
conveniencia, romances con hombres mayores adinerados... o que digan que tienes arrugas y
que usas hechizos para ocultarlas. Ahí veremos si te sigue agradando".

"Todo lo demás es de esperarse", dijo Astoria seria ahora. "Es prensa, es basura tal como dice
Draco, por tradición, nunca ha sido un dechado de verdades", y meneando la cabeza agregó.
"Pero espera a que mencionen que tengo una arruga y allí es cuando los demando".
Todos rieron. Incluso Harry, quien se ahogó con su té y tosió un poco en su servilleta.

"Jaque", dijo Malfoy. Nott dejó de reír y se giró hacia el tablero. "¡No!" se quejó negando con
la cabeza, luego alzó la vista hacia su oponente. "Sacréblue! ¡Pero si todo iba bien con mi
estrategia!".

Astoria rió. "Oh, Theo", meneando la cabeza agregó. "Te ha acorralado de nuevo".

"No", dijo Theodore otra vez muy serio. "¡Saldré de esta! ¡ya lo verás!", y entrecerró sus ojos
mirando con atención las piezas frente a él; por varios minutos observó el tablero, su cara
más seria a cada rato y su frente arrugada de concentración. De repente, alzó la mano y
tumbó a su rey. "Te odio, Draco", dijo con drama pero enseguida le dio la mano.

Malfoy rió levemente estrechando la mano de su amigo.

"Fue un placer". Harry bebió de su té mientras le observaba sin mucho disimulo y no pudo
evitar maravillarse de su sonrisa. Ciertamente, esta era la primera vez que veía a Draco
Malfoy sonreír afablemente. No es que no le hubiera visto sonreír montones de veces antes.
Pero con burla, desprecio, malicia. Pero esta sonrisa era de afecto, y se parecía solo a la que
le había visto dirigirle a Abbott en el juego o en el baile. Evidentemente, Nott estaba entre
sus afectos.

Por alguna razón desconocida, Harry sintió a su corazón doler un poco. Harry bajó la vista a
su taza de té y deseo que pudiera ir rápido a ver a Neville.

-*-

El deseo de Harry se cumplió. Momentos después, vio pasar a Abbott por el pasillo con un
hombre que asumió sería el Sanador. No se detuvo en el salón sino que siguieron a la entrada.
Sin embargo, varios minutos después, ella regresó y entró al Salón, cuando vio a Harry sonrió
y se acercó a él.

"Buenos días, Harry", este volvió a notar que Abbott cojeaba ligeramente, pero no se veía
que le costara caminar en piso plano como sucedió en el estadio. Le regresó la sonrisa, se
levantó y le extendió la mano para tomar la que ella le ofreció.

"Buenos días, Abbott", y luego de estrechar su mano, siguió, "disculpa por venir sin
anunciarme. Me quedé preocupado cuando la Señora Longbottom me informó lo sucedido".

"Oh, llámame Hannah, por favor. ¡Qué formal!", Hannah hizo un mohín, "Somos viejos
compañeros del ED, después de todo", y sonriendo, continuó, "descuida, Harry. Además,
conozco a Augusta Longbottom. Debe estar comiéndose los codos de impaciencia pensando
que su pequeño Neville está en la guarida de las serpientes, solo e indefenso", Hannah rió un
poco y miró a Nott y Malfoy que también la observaron y sonrieron hacia ella. Harry notó
que ella les guiñó un ojo y luego se volvió hacia él. Astoria se limitó a hacer un ruido
despectivo pero siguió leyendo de su novela. "Casi podría apostar que te pidió que vinieras a
ver si su niño, al que trata como una harpía todo el tiempo pero que a la vez ve como un
chiquillo, está bien. No hay ningún problema que lo hayas hecho".
Harry se sorprendió. Era evidente que Hannah Abbott conocía bien a los Longbottom, pero
ciertamente, no se lo tomaba a mal. Así que no quiso mentir, Hannah lo notaría.

"Oh, la verdad, sí me pidió que viniera a darle una vuelta para chequear su estado. Sé que tú
no habrías sido negligente con su bienestar. Pero después de todo, Neville es mi amigo más
cercano y me preocupa también su estado de salud", no mencionó que ella tenía razón en la
opinión de la Abuela Longbottom sobre las serpientes, de seguro no hacía falta mencionar ese
detalle.

"Gracias por el voto de confianza", dijo Hannah y le sonrió. "El Sanador dice que está
mejorando al ritmo esperado", arrugó el ceño y se vio triste. "Lamentablemente, la reacción
de Neville a la sabia del jazmín puntilloso brasilero fue la peor", suspiró profundo. "Por
Merlín, ¿Quién iba a pensar que iba a ser alérgico a una planta de origen tan lejano?"

"Es cierto", contestó Harry también con pesar y agregó. "¿Puedo verlo ya?"

"Oh, claro", dijo Hannah sonriendo. "De hecho, Nev me dijo hoy temprano que seguro
vendrías", suspirando otra vez agregó, "Por favor sígueme", pero antes de salir, se giró y miró
hacia Theo, "Theo, cariño, por favor, le pides a Viny que me traiga aquí al Salón algo de té",
lo miró expectante deteniéndose un momento.

"Querida", dijo Theo con voz de cansancio, "Pídele tú lo que desees a los elfos", habló
mirándola con incredulidad. "Ya te lo he dicho miles de veces, la mia casa è la tua casa", e
hizo un gesto con la mano diciéndole que se fuera. Hannah rió.

"Okey, okey", dijo ella risueña y empezó a salir de la habitación.

"Con permiso", dijo Harry sin dirigirse a nadie en particular y siguió a Hannah .

"Adelante", dijo Nott sin alzar la vista del tablero, haciéndole un gesto de despedida. Malfoy
se giró ligeramente, asintió y volvió su atención al ajedrez.

Astoria dijo "Nos vemos", con voz ausente.

Hannah se giró hacia Harry un momento mientras caminaba. "Lamento no haber pensado en
pedirle a Theo que preparara las barreras para tu llegada. La preocupación me distrajo.
Discúlpame, seguro caminaste mucho para poder acercarte a la Mansión".

Harry y Hannah siguieron por otro pasillo y llegaron a unas escaleras. La decoración de la
Mansión era elegante y sobria. Harry vio en un salón muchos oleos de personas que supuso
eran antepasados Nott, pero siguió a Hannah sin comentar nada, solo contestó: "Eh, sí, un
poco. No es problema. Me gusta caminar", y luego agregó rápido. "Nott me dijo que las
adaptaría para que pueda Aparecerme en la puerta si hace falta", sonrió mirándola mientras
subía despacio las escaleras. Definitivamente, era allí donde las cosas se le dificultaban a ella.
Harry se sintió mal por la joven sin poder evitarlo. No podía olvidar la participación y luego
el liderazgo de Hannah en el inédito Club de Danza en Hogwarts. Él no sabía nada de arte, y
sin embargo, sabía que ella había sido fabulosa.
En ese momento, sintió que podía entender la fidelidad de Malfoy hacia ella. En especial,
sabiendo que su tía Bellatrix Lestrange le había hecho a ella esto en su propia casa. Uno de
los pocos momentos en los que Malfoy se rompió en los juicios, fue cuando Hannah narró
cómo Lestrange la torturó, y cómo Malfoy hizo lo posible para burlar la seguridad de las
mazmorras para llevarle pociones sanativas en su prisión hasta que fue capaz de sacarla de
allí.

Harry sabía lo que se sentía. Él había oído solo por un rato a Hermione gritar cuando
Lestrange la torturaba, era de los peores recuerdos de su vida, sentía que habían sido horas
largas donde su corazón casi se rompió de angustia, sin contar los gritos desgarradores y
enloquecidos de Ron.

Malfoy oyó a Lentrange torturar a su amiga por días. Tres para ser exactos. Esos días, su
madre lo tuvo que dominar con magia, quitándole la varita o con pociones para evitar que
fuera a enfrentarse a su tía y hacerse matar. Así salió a relucir en el juicio para horror de
todos los presentes.

Y sin embargo, Hannah solo abogó por su valor al arriesgarse a cuidar de ella en las
mazmorras y luego al sacarla con ayuda de una elfina, la que había hecho de nana del joven
en su infancia. La misma que fue asesinada por Lestrange cuando sospechó de su
participación en el escape y que murió sin delatar a Malfoy. Ambos eventos, el asesinato de
la elfina y la tortura de Hannah, fueron de los que hicieron a Malfoy dejar caer su máscara y
llorar a la vista de todos en los juicios.

Luego, cuando Luna Lovegood contó algo similar, que Malfoy a escondidas le llevó comida,
agua y pociones para ella y Ollivander, aterrado pero haciendo lo que podía en su posición, la
opinión de Harry sobre Malfoy cambió radicalmente.

Eso le dio más seguridad a la hora de hablar en el juicio de lo que hizo Malfoy, que no aceptó
reconocerle en la Mansión incluso bajo la presión de sus padres y su tía, aunque Harry estaba
seguro de que sí lo había hecho. También se negó a insistir en el hecho de que Malfoy estaba
siguiéndole en Hogwarts durante la batalla.

Malfoy estaba asustado. Malfoy no pensaba que el bando de Harry iba a ganar. Malfoy no
tenía siquiera ya una varita propia. Necesitaba proteger a los suyos de alguna forma frente al
monstruo al que servían y les dominaba. Él ya no lo podía culpar. No luego de verlo llorando
por Lizzy, la elfina doméstica que lo cuidó de niño, de la misma forma en que él había
llorado por Dobby cuando murió en sus brazos.
Capítulo 9
Chapter Notes
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Cuando llegaron a la habitación de Neville, Hannah tocó la puerta, al oír la voz de su amigo
que le indicaba que pasara, ella abrió la puerta y entró, le hizo una seña a Harry que esperara
un momento y otra de silencio. Harry le respondió con una sonrisa.

"Te traigo una sorpresa", dijo Hannah sonriéndole a Neville y con voz alegre, luego abrió
más la puerta para que Harry entrara.

Era una habitación muy bonita. Todo estaba adornado en tonos de beige. Neville estaba
recostado en las almohadas pero estaba despierto. Al ver a Harry, su rostro se iluminó.

"¡Harry!", exclamó Neville.

"¡Hola, Nev", lo saludó Harry. Se preocupó al verle. Su rostro se veía enrojecido e inflamado,
al igual que sus manos. Tenía ojeras y estaba sudoroso, lucía afiebrado y algo tembloroso.
Estaba peor de lo que Harry pensaba.

"Les dejo un rato para que conversen", dijo Hannah dirigiéndose a Harry. "No lo dejes
agitarse mucho. El Sanador dijo que debe dormir lo más posible. De hecho, en quince
minutos le toca una Poción Desintoxicante, y esta le dará sueño", se acercó a la mesita y le
pasó el pequeño frasco a Harry. "Debe tomar veinte gotas. Por favor, dáselas tú a las once en
punto. En la lengua, no disueltas en agua.", señaló el reloj en la pared. Uno hermoso de
madera, de esos que usaban péndulo. Harry asintió. "Luego de eso, se dormirá un rato,
aunque luche no podrá evitarlo. Si quieres puedes quedarte y hacerle compañía. Si necesitas
algo, pídeselo a Viny, o si quieres, puedes bajar al salón con nosotros". Les sonrió a ambos.
Antes de que Harry pudiera contestar, agregó, "Sería un placer si te quedas y almuerzas con
nosotros. El almuerzo será servido a las doce en el comedor principal. Pero por favor, siéntete
cómodo y has como sientas mejor", mirando en específico a Harry, agregó, "ha sido tan
bueno verte. En la fiesta del Ministerio no pudimos conversar tanto como hubiera deseado", y
al ver la expresión de Harry, que seguro expresaba dudas, siguió, "por favor, no te sientas
incómodo por los demás. La guerra quedó atrás, Harry. Ninguno somos lo que antes fuimos...
en Hogwarts o en nuestra infancia", y luego de una pausa, finalizó con voz triste, "ni siquiera
Draco", y con una sonrisa muy leve, salió de la habitación.

Harry apenas pudo agradecerle. Se giró y miró a Neville. Este le observaba serio, pero sonrió
y dijo. "Es especial, ¿verdad?", Harry le sonrió en respuesta.

"Sí, lo es", suspiró Harry. "Aprovechemos el tiempo antes de que tomes la poción. Cuéntame,
¿Qué tal estuvo la visita?", suspiró de nuevo y agregó, "bueno, al menos hasta el momento en
que te topaste con el Jazmín ese brasilero".

Neville rió por lo bajo meneando la cabeza. "Siempre yo, ¿verdad? Neville el Mete la Pata",
siguió riendo con tristeza.
"Bueno, fue una casualidad. Pero una muy grande", Harry hizo un gesto alzando las manos y
poniendo los ojos en blanco de incredulidad que hizo reír más aún a Neville.

"Sí, hasta ese momento todo iba bien", hizo una pausa con aire melancólico, luego siguió.
"Tomamos té. Nina me contó sobre algunas actividades que tiene que hacer en Londres
respecto a sus propias fundaciones y empresas familiares, tú sabes, lo de ser la 'Matriarca'
Abbott y todo eso", Neville meneó la cabeza como si dirigir fortunas fuera algo del día a día,
y continuó, "y también sobre las que tiene que hacer en representación de Malfoy, porque al
parecer, este no tiene interés de presentarse en muchos eventos aunque haya vuelto", Neville
se encogió de hombros dando a entender que no sabía la causa. "Solo en reuniones cerradas
de trabajo con sus socios y empleados mayores, y por supuesto, visitas a su Madre".

"¿Solo de eso hablaron? ¿de trabajo?", inquirió Harry con curiosidad.

"No, luego me preguntó por mi abuela, por mis cosas, hablamos al menos un par de horas",
Neville bajó un poco la vista y se sinceró con su amigo, "Yo estaba muy nervioso, Harry, así
que me sentí contento de escuchar. Ella estaba nerviosa también, pero al parecer, en su caso,
la hace hablar más". Harry rió. Uno para el otro, pensó.

"Bueno, menos mal. Porque si ambos se quedaban callados o hablaban como cotorras a la
vez...", Neville rió asintiendo.

"Exacto", y suspirando agregó, "sus amigos nos dejaron tranquilos, si acaso vi de lejos a Nott
cuando llegué, me saludó con cortesía y se fue a otro lado", y bajando la voz agregó, "se ve
como un tipo agradable. La verdad, no se hizo notar mucho en Hogwarts. Solo recuerdo que
era un tipo listo. Y que en séptimo, con los Carrows, la pasó muy mal".

"Eso he oído", dijo Harry asintiendo. "Hoy se mostró muy amable cuando me recibió, la
verdad" y recordando a Malfoy y Greengrass, agregó. "E insólitamente, Malfoy y su amiga
fueron corteses también. Quiero decir, se fijaron descaradamente en mi aspecto y me
preguntaron si vivía en el campo", Harry puso los ojos en blanco. "Supongo que mi
apariencia nada elegante debe ser una novedad para ellos", se encogió de hombros. "Pero a
pesar de todo, no fueron desagradables".

"Me alegra, Harry", Neville le miró serio. "Sé que en la fiesta del Ministerio Malfoy no te dio
la mejor impresión. Me preocupó que si venías y te lo topabas, te pusiera mala cara o algo
así".

"Pues sí, el combo completo me recibió, pero todo bien", y sonriendo, agregó, "entonces,
sigue antes de que se llegue la hora de la poción", lo aupó, "le hablaste de tus planes..."

"Ah, sí", Neville sonrió, "le hablé un poco sobre mi trabajo. Ella oyó con interés. Nina
siempre fue buena en pociones. No sé si recuerdas, pero ella y MacMillan fueron los únicos
Hufflepuff que tomaron pociones a partir de sexto".

"Oh, es cierto, lo recuerdo", Harry asintió.

"Bueno, pues se interesó por el uso de las plantas que estoy investigando y me felicitó
grandemente. Me dijo que se había sentido muy orgullosa por mi título en la Academia
Británica de Herbología", Neville enrojeció un poco y bajó la mirada un momento, luego de
una pausa, prosiguió, "Me dio un regalo", Harry le miró con interés alzando las cejas. "Toma
la caja que está en la mesita, al otro lado de la cama", dijo señalado a su lado derecho. Harry
se levantó y en efecto, allí estaba una caja de cuero muy elegante, la tomó.

"Ábrela", dijo Neville con una sonrisa pequeña pero muy satisfecha.

Harry abrió la caja. Era un set de Pocionista. Muy elegante. Contenía no solo lo básico que se
necesitaba para cortar, medir, triturar, pesar, y dosificar, sino varias piezas desconocidas por
Harry a pesar de haber tomado pociones durante seis años seguidos. Se sintió asombrado.
Todo parecía de mucha calidad. De plata o platino, seguramente. Miró a Neville sonriendo.

"Vaya, esto sí que es un buen regalo. Quiero decir, no eres un Pocionista, de hecho, en
Hogwarts odiabas Pociones, pero ciertamente esto te servirá para hacer pruebas con tus
plantas medicinales". Neville asintió.

"Si, Nina siempre ha insistido en que la razón de que odiara Pociones no era la materia como
tal sino el Profesor Snape. Ella siempre ha asegurado que con otro Profesor, tal vez Slughorn,
hubiera podido combinar mejor mi pasión por las plantas mágicas con las pociones y le
habría sacado mejor provecho", suspiró encantado por la idea, tal vez, de que alguien tuviera
tanta fe en él y su capacidad.

"Opino lo mismo, porque de hecho, me pasó igual. Ya sabes que no me gusta recordar a
Snape con rencor. Pero ciertamente, a veces su principal misión en clases parecía aterrorizar a
los estudiantes que no fueran de Slytherin, no enseñar".

"Seh", dijo Neville, "pero afortunadamente, en la Academia mejoré bastante en este aspecto.
Nina lo recordó", sonrió ampliamente.

Cuando Harry iba a contestar, llegó un Patronus atravesando la pared. Harry se asombró, lo
cual era tonto en parte porque él fue quien le enseñó a Hannah durante sus sesiones del ED
cómo hacerlo. Era un lobo, o tal vez, una loba, no podía estar seguro. Cuando habló, se
dirigió a ambos con la voz de Hannah. "Chicos, lamento interrumpir la tertulia, pero Neville
debe tomar su poción si no lo ha hecho aún. Lo siento", y desapareció.

"Oh", dijo Neville tristemente.

"La Jefa ha hablado", dijo Harry riendo. Se levantó y tomó de la mesita la poción, luego de
poner a buen recaudo el Set de Pocionista. Se acercó a su amigo, y tal como le indicaron, le
dio la dosis en la lengua.

Casi enseguida, Neville bostezó tapándose la boca con la mano. "Cielos, esta poción es
criminalmente efectiva", y se recostó mejor en la cama. "¿Bajarás al salón?", Harry meneó la
cabeza negándose.

"Ahora no", y viendo que a Neville se le cerraban los ojos. "Tal vez a almorzar si Hannah me
obliga", pero para entonces, ya Neville dormía profundamente.

-*-
Cinco minutos después, mientras Harry veía con detenimiento el regalo de Neville, llegó
Viny y le entregó un grupo de revistas, el periódico, libros de diferentes tópicos, y le indicó
dónde estaba el baño, le ofreció agua, galletas, pastel, todo lo cual Harry rechazó
amablemente, y luego le indicó que la Señorita Ama Abbott le esperaba para almorzar a las
doce y que llamara si necesitaba ayuda con lo que fuera. Haciendo una reverencia, se
Apareció.

Harry sonrió resignado. No había forma en que se escapara de almorzar con Hannah y sus
amigos, pero aún le esperaba un rato, así que se puso a hojear el Profeta mientras Neville
dormía pacíficamente.

-*-

A cinco minutos para las doce de la tarde, Neville aún dormía pacíficamente, así que Harry
luego de mirarse en el espejo e intentar acomodar un poco su cabello, infructuosamente, y de
lavarse la cara, salió de la habitación e intentó no perderse y volver hacia donde estaba la sala
donde estuvo en la mañana para localizar el comedor.

Cuando bajó la escalera, se topó con Malfoy que venía de otra dirección.

"Potter", le dio asintiendo. "¿Cómo está tu amigo?"

"Oh, pues al parecer recuperándose", dijo Harry un poco inseguro. La verdad Neville no se
veía con buen aspecto, pero no parecía sentirse demasiado mal, y menos si dormía tan
plácidamente. "Duerme, al parecer, es parte del tratamiento".

"En efecto", dijo Malfoy, haciéndole señas para que le siguiera hacia el comedor. "El sueño
reforzará su sistema inmunológico, y además, es efecto de varias plantas desintoxicantes que
contienen las pociones que toma", miró brevemente a Harry y volvió su atención al frente.
"No te preocupes. Tal vez no luce muy bien por el efecto de la salvia en su organismo, pero el
tratamiento que recibe es el apropiado", luego agregó con tono profesional. "Lo consulté con
los especialistas de mi laboratorio en Francia, me informaron que era lo mejor que se podía
hacer en su caso".

"Oh, gracias", dijo Harry esperando que no se notara demasiado su asombro. Jamás se
imaginó a Malfoy siendo capaz de tomarse tantas molestias por Neville. Luego recordó que
este era amigo de Hannah y todo tuvo sentido. "Es bueno saber que recibe lo mejor que
podría obtener para su caso".

"Ni lo menciones", dijo Malfoy con formalidad cuando llegaron al comedor, Malfoy le hizo
señas para que entrara antes que él con caballerosidad.

Ya Hannah, Nott y Astoria estaban en el comedor charlando, se giraron al verles entrar. El


salón comedor era tan lujoso como Harry se imaginó que sería, y por esta vez, se sintió algo
incómodo de su informal apariencia.

"Harry", dijo Hannah, "me alegra mucho que bajaras", le sonrió abiertamente.
"Gracias", dijo este mirándola a su vez. "No hay mucho que pueda hacer con respeto a
Neville, la verdad", sonriendo agregó, "duerme profundamente".

"Sí, el efecto de la poción durará como mínimo otra hora más. Para entonces habremos
almorzado y podrán conversar un rato más", Hannah le hizo señas para que se acercara a la
mesa. Nott se sentó a la cabecera y Astoria se sentó a su derecha. Malfoy se sentó en el otro
extremo y Hannah se sentó a su derecha. Hannah le hizo señas a Harry de que se sentara a su
derecha.

"Gracias", dijo Harry, luego se aclaró la garganta y agregó, "en verdad lamento ocasionarles
tantas molestias", sentía que se estaba entrometiendo en su cerrado grupo, cuando, en efecto,
estaban de vacaciones.

"Oh, tonterías", dijo Nott. "Nos agradan las visitas, de hecho", y luego como pensándolo
mejor agregó, "al menos la de amigos, o buenos amigos de los amigos", y luego riendo,
agregó, "O en tu caso, el amigo, del amigo, de la amiga".

Astoria rió meneando la cabeza. "Eres un tonto", le dijo, y le dio una palmada en la mano.
Riendo aún, miró a Harry. "No le hagas caso, su sentido del humor no se desarrolló luego de
que llegó a la pubertad".

"¡Hey!", dijo Nott. "Mira quién lo dice", dio un trago de su vaso de agua. "Mademoiselle
Convivialité (*1)", y meneando la cabeza miró a Harry con expresión sarcástica.

Harry sonrió mirándoles pero no agregó nada. Miró de reojo a Malfoy. Este tenía una
expresión de vergüenza y se agarraba el puente de la nariz con el pulgar y el índice de la
mano derecha. Hannah solo reía mirando a Nott con cariño.

Luego, los elfos hicieron aparecer la comida. Al parecer, aunque había varias ensaladas,
panes e incluso un pastel de patatas y cordero, casi todos se decidieron por la sopa de
puerros.

Todos se sirvieron por turnos y Harry tomó algo de pan. La sopa estaba deliciosa, comió
plácidamente. La conversación no fue demasiado abundante mientras comían, sin embargo,
Nott le informó a Malfoy que el clima al parecer estaba mejorando y que creía que podrían ir
a las cabellerizas.

Malfoy lució entusiasmado con la idea. De repente, se puso serio y se giró hacia Hannah.

"¿No te aburrirás?", parecía preocupado y triste al verla. Ella sonrió algo triste y contestó.

"Oh, no, para nada. Y además, Harry está aquí, estaré encantada de ponerme al día con él
mientras despierta Neville", contestó ella, "Por favor, vayan y diviértanse".

Malfoy no parecía muy convencido. Luego agregó. "Sabes que hice traer a Emperatriz.
Puedes montar también si quieres", luego de una pausa siguió con voz amable "Ya sabes
cómo te quiere. Jamás te tiraría de la silla", finalizó en voz baja, a Harry le sonó su tuno un
poco suplicante. De nuevo sintió esa punzada de dolor al ver la angustia de Malfoy por
Hannah.
Ella meneó la cabeza. "Lo sé", todos los demás callaban, Harry bajó la vista a su plato y
fingió concentrarse en comer. "Pero lo digo en serio. No deseo montar hoy. Hay demasiada
humedad", y luego mirando hacia las ventanas, concluyó, "Tal vez mañana, si el clima
mejora".

"Es un trato", dijo Nott desde el otro lado de la mesa. "Tengo que llevarte al lago, lo amarás",
y le sonrió mostrando esos encantadores hoyuelos.

"Ay ya dejen de insistir con los caballos", dijo Astoria con fastidio. "Y a mí ni me invitan", se
quejó haciendo un puchero.

"A ti no te gustan los caballos", contestó Malfoy con cara de confusión en su dirección.

"Pero sí quiero ver el lago", dijo Astoria con terquedad.

"Bueno, ven con nosotros, o mejor, acompáñanos mañana cuando vayamos todos", dijo
Malfoy. "Pero todos iremos a caballo, así que si no quieres cabalgar, tendrás que caminar o
Aparecerte allá", y la miró con indiferencia, como si honestamente, le diera lo mismo si iba o
no.

Astoria puso mala cara porque notó la indiferencia de Malfoy. Ella lo miró con rabia mal
disimulada, luego se giró a Nott.

"¿Y se puede nadar en el dichoso lago?", preguntó con voz despectiva. "O solo hay
sanguijuelas y grindylows en el lugar?"

"En mis tierras no hay bichos asquerosos", contestó Nott con petulancia fingida. Harry rió
por lo bajo sin poder evitarlo.

"No", dijo Malfoy con seriedad, y luego de una pausa agregó, "la banshee que habita en tus
tierras los ahuyentó a todos". Todos rieron, incluso Astoria quien estaba empecinada en
mostrarse mal encarada, se olvidó de su molestia.

"Ay Drake" rió Abbott, "no hay banshees en Inglaterra", siguió riendo mientras lo miraba,
"Ya veo que fuiste a las clases de Criaturas Fantásticas solo a perder el tiempo", le dio una
palmadita en el brazo y este, que había logrado mantenerse serio aunque la diversión brillaba
en sus ojos, sonrió un poco en su dirección.

Harry enrojeció recordando que Malfoy odiaba las clases de Hagrid. Volvió a bajar la vista y
se temió que vendría algún comentario grosero de su parte sobre su viejo amigo, se tensó sin
poder evitarlo. Pero Malfoy le dijo a su amiga en tono divertido "Y a hacer que me atacara el
hipogrifo", meneando la cabeza agregó hacia ella, "tú sabes, mi idiota deseo de provocar que
me atacaran con violencia es legendario", alzó las cejas con desdén.

"Oh, ni que lo digas", dijo ella riendo aún. "Mejor cambiemos de tema", se giró hacia Harry
quien seguía mirando su plato intentando mantener una expresión neutra sin casi poder
lograrlo, "no queremos que Harry se atragante con la sopa", volvió a reír ahora mirándole a
él. Harry enrojeció aún más, sonriendo sin poder evitarlo
"Por favor", se quejó Nott. "Potter aquí es mi invitado, si se asfixia con un trozo de verdura
culparán al anfitrión, al hijo del Mortífago, que lo atrajo bajo engaños para matarlo con una
sopa maldita", hizo un gesto dramático, llevándose una mano a la frente con gesto teatral.

"O al único Mortífago presente, aunque sea uno que por años ha intentado demostrar que está
reformado", dijo Malfoy con cara de circunstancias y abriendo mucho los ojos en dirección
de Nott. "¿Te imaginas los titulares?: El Niño que Vivió Múltiples Veces, Muere por Culpa de
la Sopa Envenenada a Manos de los Magos Tenebrosos que Volvieron a Inglaterra Buscando
Venganza", hizo un gesto con la mano como si leyera los titulares de la prensa en el aire.

A esto Nott no pudo evitarlo, escupió la cucharada de sopa que estaba tomando y soltó una
carcajada haciendo su cabeza atrás. Astoria lloraba de la risa, su hermoso rostro rojo mientras
intentaba cubrirlo con una servilleta de tela.

Hannah reía también mirando a Harry y sacudiendo la cabeza, sus ojos también estaban
húmedos de una risa que apenas podía contener.

El más controlado era Malfoy, pero sin embargo, miraba a Hannah divertido, encantado de
que su chiste le hubiera causado gracia.

Harry no sabía ni cómo reaccionar, su cara era de frustración pero no pudo evitar sonreír, lo
que más le causaba impacto era la forma en que ellos se burlaban de la percepción del mundo
mágico sobre sus personas y su pasado.

Una vez más, Harry se maravilló de la sonrisa de Malfoy. Era una pena que en su infancia y
adolescencia no lo pudo ver casi nunca así de relajado. Todos los momentos que
compartieron habían sido tensos, competitivos y llenos de rabia. Harry entendió por qué sus
amigos apreciaban tanto su compañía.

Hannah sirvió un vaso de agua y se lo acercó con magia a Nott. Este asintió agradecido y
bebió con avidez. Luego se giró hacia Harry. "¿Agua, Harry?"

"Si, por favor", dijo Harry con cortesía, aún seguía rojo y se sentía un poco avergonzado,
hacía tiempo no era el objeto de bromas. Era raro no saber cómo reaccionar, porque aunque él
era el tema de la broma, no era como tal el objetivo o la victima de los Slytherins. Hannah le
pasó el vaso de agua y le guiñó un ojo. El mensaje era claro. Nada es como antes.

"Muy bien", dijo Nott aclarándose la garganta. "Ya que nos avergonzamos lo suficiente frente
a nuestro visitante. Considero que podemos tomar café, si ya todos terminaron, claro", dijo
mirándolos interrogadoramente.

Hannah se giró hacia Harry mirándolo interrogativamente, este asintió. Todos se levantaron y
Nott llamó a Viny. Este apareció de inmediato.

"Viny, mon cher. Nos llevarías el café al salón, por favor", y luego mirando la mesa agregó.
"Dile a Niki que la comida estaba excelente", e hizo un gesto de besarse los dedos de la mano
derecha a la italiana.
"Oh, Amo Nott, Niki estará feliz", y sonriendo de oreja a oreja se inclinó en una reverencia,
luego chasqueó los dedos e hizo desaparecer la vajilla, todos salieron hacia el salón.

Harry jamás había visto a otro mago tratar tan amablemente a un elfo doméstico. Era
fabuloso que la primera vez que lo viera, fuera en casa de un Slytherin, sangre pura e hijo de
un Mortífago.

Al llegar al salón, todos se sentaron. Draco con Hannah en un mueble de dos puestos, Astoria
en el mismo sillón donde estuvo leyendo en la mañana, Nott en otro mueble de brazos al lado
del cual se sentó Harry en uno similar.

"¿Y tú cabalgas, Potter", preguntó Nott con amable interés, sus ojos verdes brillaban y se veía
de buen humor.

"Eh, no", dijo Harry con sinceridad, "nunca he tenido la oportunidad de aprender".

"Oh, es una pena que Longbottom esté enfermo", dijo Astoria, "Sino podríamos ir todos
juntos al lago mañana", Harry se extrañó mucho del comentario. Ella sonó como si hubieran
sido amigos de años que coincidían en una tertulia de verano.

"Mucho que iba a aprender si le enseñas tú a cabalgar", dijo Nott riendo un poco.

"Ah, cállate", contestó Astoria enfurruñada.

Hannah sonrió y miró a Harry. "Igualmente, eres bienvenido a acompañarnos. Aunque no


cuentes conmigo como instructora. Con suerte, no me caeré de mi vieja yegua desde aquí al
lago".

"Claro que no te caerás", dijo Malfoy rotundamente girado hacia ella. "Ya sabes que no hay
nada que te impida montar un caballo tranquilo. Ahora, si trataras con Shetan..."

"Ay por Merlín", dijo Nott alarmado, "ni lo menciones, Draco, a Shetan solo lo puedes
montar tú, y con la intervención y convencimiento previo de Nina", meneó la cabeza con
desazón. "En verdad, querida, no sé cómo te atrevías a montar ese corcel. Deberían haberte
puesto en Gryffindor solo por tener el valor de hacer eso...", y se estremeció de horror.
"Todos los mozos de cuadra le tienen pavor a Shetan".

"No hables así de mon petit amour", contestó Hannah seria mirando a Nott. "Shetan no tiene
deseos de tirarme al suelo. Es solo que está acostumbrado a correr a toda la velocidad que
pueda alcanzar. Él no entiende que ya no puedo sostenerme en la silla como antes. Después
de todo, es un pura sangre árabe, correr está en sus genes", aclaró seria y alzó los hombros. Y
mirando a Harry sonrió. "Mi caballo es un amor, es solo que definitivamente, es especial, no
a todos les va a gustar".

"Es especialmente iracundo", dijo Nott burlón.

"¡No lo es!", dijo Abbott vehemente, luego agregó. "Solo es nervioso. Tú también lo estarías
si te hubieran atrapado luego de vivir libre, llevado en un barco amarrado con cadenas, y
obligado a entrenar para ser caballo de carreras a los golpes", y resentida agregó. "Fue
torturado."

Ahora, Malfoy miraba mal encarado a Nott quien lucía avergonzado. Luego se giró hacia
Hannah. "No te preocupes, Honey, yo cabalgaré a Shetan, una vez que tú lo tranquilices con
tu huella mágica, como siempre, se dejará montar por mí y la pasaremos bien los dos juntos".

Harry sin darse cuenta, miraba embelesado a Draco. Le sorprendió otra vez el apodo cariñoso
que usó con Hannah, a quien todos los demás al parecer llamaban Nina igual que hacía
Neville. Era tal la seguridad y el deseo de tranquilizarla que emanaba de la magia de él, que
Harry sintió algo muy tonto. Envidia. Harry nunca había recibido semejante atención sincera
de alguien más, y menos, semejante sensación de paz viniendo de otra persona. Por un
momento, se sintió vacío en su interior, como si se diera cuenta, por primera vez, que le
faltaba algo muy importante en su vida, y ahora que lo sabía, nunca se fuera a sentir
satisfecho otra vez.

Suspiró profundo y se levantó. No podía seguir en esa habitación.

"Con su permiso, creo que voy a chequear cómo está Neville", dijo y se sorprendió de notar
que su voz estaba algo ronca.

"Oh, pero Harry", dijo Hannah quejumbrosa, "Neville aún está durmiendo, mira la hora, aún
no es ni la una. Créeme, esa poción dura el tiempo exacto en tomar acción, no se despertará
ni un minuto antes, ni uno después, se despertará exactamente a las dos de la tarde", y
mirándolo sería siguió, "Acompáñanos a tomar café, por favor".

"Nina tiene razón, Potter", dijo Malfoy seriamente volviendo al apodo común de la chica,
"Puedes ir a su habitación si quieres, pero solo estarás contemplando a Longbottom dormir.
Si se tomó la poción puntualmente, no despertará sino hasta la hora indicada".

Harry se sintió incómodo por la atención recibida por Malfoy, en especial después de la
emoción que sintió segundos antes, sin embargo, asintió y se volvió a sentar. Dio las gracias
en voz baja y justo en ese momento, llegó Viny con el servicio de café.

Harry aceptó su taza - negro y con una de azúcar – y escogió un pedazo de un pastel sin
mucho adorno elaborado, tal como le gustaba, resultó que tenía un ligero gusto a naranja.
Estaba delicioso.

Hannah, siempre tratando de ser cortés, se dirigió a Harry. "¿Cómo están tus amigos, Weasley
y Granger?", y sonriendo agregó, "los vi en la fiesta del Ministerio, se ven bastante bien. ¿Es
cierto que están comprometidos?"

"Eh, sí, están bastante bien, y sí están comprometidos. Ron es un Auror pero planea trabajar
en el Departamento solo hasta el último de octubre", tomó de su café, que estaba delicioso
también.

Hannah le miró con confusión. Harry siguió, "Se hará socio de su hermano George en
Sortilegios Weasley, ya la tienda ha crecido mucho y es demasiado trabajo para él solo",
Harry la miró tristemente recordando a Fred. Abbott asintió.
"Claro, eso es algo bueno, en verdad. Sortilegios Weasley es una gran empresa ya", comentó
ella sonriendo.

"Sí que lo es", dijo Malfoy con aires de estar al tanto. "Es uno de los clientes que importa
mayor cantidad de ingredientes de pociones en la actualidad en Inglaterra", Harry asintió
mirándole, en efecto, era tal la variedad de productos de la tienda que no le extrañaba.

"¿Y Granger?", preguntó Hannah. "Le va muy bien en el Ministerio, ¿no?".

"Si, está en el Departamento de Cooperación con las Criaturas Mágicas", le contestó Harry,
se sentía orgulloso de su amiga y su rápido ascenso en el Ministerio. Tomó un poco más de su
café.

"Eso es fabuloso", dijo Hannah sonriendo. "Es un Departamento vital para la economía y las
relaciones internacionales".

"Y por lo visto, hace un gran trabajo", agregó Nott, "Es conocido que en Francia ha logrado
mejorar las relaciones de Gringotts y el Ministerio de Magia Inglés con el de Francia",
asintiendo siguió. "Se dice que su intervención ha evitado serios malentendidos entre el
banco mágico y los ministerios. Ella entiende la forma de pensar de los duendes mejor que
muchos que tienen décadas allí. Es una cosa que a muchos magos y brujas por su orgullo
tonto les cuesta entender; arruinan los negocios", dijo meneando la cabeza y luego tomó de su
taza.

Malfoy asintió a esto en silencio.

"Sí, aunque su ritmo de trabajo es una locura", comentó Harry. "Apenas si tiene tiempo de
nada", probó el pastel.

"¡Y aún así, su relación con Weasley ha continuado!", dijo Hannah entusiasta, "Es una
maravilla, que logre compaginar su arduo trabajo y su vida personal", ella sonrió y tomó de
su taza, apenas si había probado su pastel.

"Lo es", dijo Astoria asintiendo. "Algunos no tenemos tiempo ni para lo que implica una de
las dos cosas". Harry la miró y sonrió. Esta no había tomado pastel, solo se sirvió café.

"Sí, hasta yo que soy un negado de la moda sé que tu trabajo es muy cotizado, Astoria", esta
sonrió encantada hacia Harry por su halago, tomó de su café, negro y sin azúcar.

"Oh, sí, lo es. Es agotador a veces", dijo suspirando y agitando sus hermosas y largas
pestañas. "Pero muy satisfactorio. Vive l'indépendance! (*2)".

Harry sonrió, aunque no sabía francés, eso lo podía entender.

Luego de unos minutos más donde Astoria habló de lo ocupado de su agenda y comentó
sobre que la marca Muggle Chanel estaba interesada en su participación en una campaña
sobre un nuevo perfume, todos terminaron su café

Nott le hizo señas a Malfoy y éste asintió. Se levantaron y se excusaron para ir a las
caballerizas, deseando al resto una feliz tarde. Nott le dijo a Harry antes de irse que ya había
cambiado las Barreras para él como prometió, y le volvió a asegurar que era bienvenido en su
casa cuando deseara venir.

Astoria indicó que tenía algunas cartas que escribir y se excusó también, saliendo de la
habitación con andares de sirena luego de ver con algo de envidia a los dos hombres salir
animados.

Hannah le sonrió a Harry y le dijo. "Ahora quedamos nosotros dos solos para conversar a
gusto sin esos malcriados".

Harry le regresó la sonrisa y presintió que ella quería hablar de algo en privado con él pero no
se podía imaginar de qué.

Chapter End Notes

(*1 )Mademoiselle Convivialité/ Señorita Simpatía


(*2) Vive l'indépendance! / ¡Viva la Independencia!
Capítulo 10

"Y a ti, no puedo sino felicitarte, Harry", este levantó la vista de su plato ya que aún le
quedaba pastel, Hannah comía lento y poco, había notado Harry, así que ella aún picoteaba en
el suyo.

Extrañado miró a la chica y le dijo. "Oh, Cielos, ¿y por qué?", levantó las cejas hacia ella.
"Yo no trabajo en el Ministerio ni en ningún lado".

"Ay, no seas modesto", le contestó ella sonriente. "Admiro muchísimo tu trabajo en la


Fundación Retoños de Lily", Harry se sonrojó en seguida. La verdad, nunca había hecho
ninguna publicidad sobre su proyecto, después de todo, era él quien lo financiaba, se apoyaba
netamente en las ganancias que producían algunas de sus inversiones y del producto de sus
herencias Potter y Black, no hacía eventos de acoger inversionistas o donaciones para ello.
Odiaba la idea de que su fama pudiera afectar la relación que tenía con los niños que
resguardaba la Fundación.

"No pensé que se supiera sobre ello", dijo Harry alarmado mirándola con expresión seria.

"Sé que no vas por ahí alardeando de tu trabajo, Harry, precisamente por eso lo admiro más",
le dijo Hannah con simpleza y sonriendo, "No usas tu nombre para promocionarlo
mezquinamente, ni para ser alabado en el Profeta. Solo haces la vida de esos chiquillos
mucho mejor; les das educación, hogar, calidad de vida y afecto, cosas que no podrían tener
sin una familia por culpa de la guerra".

"Oh, pero es solo una fundación muy pequeña", dijo Harry restándole importancia y
queriendo cambiar de tema, "no se compara con nada que tú o Malfoy hagan en sus
actividades de caridad".

"Si, y eso es lo maravilloso", dijo Hannah mirándole sonriente y luciendo feliz, "Tú
prácticamente le das cobijo de hogar a un grupo tal vez no muy grande de chicos, pero que de
otra forma, tal vez solo les quedaría crecer alejados del mundo mágico, en un orfanato
Muggle, sin conocer su verdadero mundo hasta que recibieran su carta de Hogwarts" la
sonrisa de Hannah era tan cálida hacia él que se ruborizó. "Prácticamente, eres la figura
paterna de esos chicos.... Yo sé lo que es crecer sin padres, Harry. Pero al menos tuve a mi
Abuela", sonrió más ampliamente y agregó, "incluso, con uno o dos niños que hubieras
cuidado, habrías hecho una gran labor. Pero cuidas de siete, de forma personalizada, revisas
sus estudios, celebras sus cumpleaños, cuidas de sus citas médicas, sus notas escolares, los
llevas de vacaciones. Tú eres lo más cercano a un padre que conocerán hasta que sean
adultos", y sonriendo ampliamente agregó, "Y eso sin contar a Teddy, a quien le dedicas tanto
tiempo y amor", ella meneó la cabeza con aire de incredulidad. "No sé cómo lo haces, en
especial después de todo lo que viviste, pero yo a eso lo llamo ser una persona exitosa".

Harry no pudo evitarlo, sintió que sus ojos se humedecían conmovido. Bajó la mirada a su
plato.
Harry se había acostumbrado a que siempre todos le miraban como si fuera una sombra de lo
que se suponía debió haber sido el Salvador del Mundo Mágico. La mayoría supuso que sería
un Auror. Otros esperaban que fuera un Campeón en el Quidditch o hasta Ministro de Magia.
Pero Harry no quería nada de eso. No quería aventuras, ni fama, ni prestigio, tampoco
premios y aplausos. Harry Potter quería una vida tranquila y feliz, y su sueño era que otros
niños no vivieran lo que él pasó con sus pérfidos tíos, todo por ser un mago huérfano criado
por Muggles que odiaban y temían a la magia.

Sus finanzas solo le permitían atender a siete niños a la vez, para que pudieran estar bien y
recibir suficiente atención y afecto, sin lujos pero sin privaciones. Muy pocos sabían sobre su
trabajo. Lo hacía lo más calladamente posible y solo a sus amigos más cercanos les permitía
ayudar en su labor. Todos los empleados y colaboradores tenían acuerdos de
confidencialidad, y los elfos que se ofrecieron a apoyarle, alentados por Kreacher y la historia
de Dobby, eran absolutamente fieles; y allí estaba esta chica amable y extraña, que vivía en
Francia mayormente, felicitándole porque estaba al tanto de muchas cosas de su trabajo.

"Gracias Abbott", se aclaró la garganta, se sentía sonrojado y avergonzado. Hannah le sonreía


con clara admiración. "Yo, la verdad, prefiero que no se sepa mucho de esto. Por favor, no lo
comentes por allí. No quiero que la fama del 'Niño que Vivió' afecte a los chicos", bajó la
vista otra vez, "he tenido que hacer mucha magia e invertir unos cuantos Galeones en
abogados para alejar a Skeeter y gente como ella de los chicos".

"Oh, por Merlín, llámame Hannah, por favor", dijo ésta estremeciéndose con una mueca, "me
siento como en Hogwarts si me llamas por mi apellido", arrugó el ceño, "y vuelvo a
recordarte, fuimos compañeros de armas en el ED", sonrió de nuevo, "y si te diste cuenta, ya
puedo hacer un Patronus corpóreo", puso cara de orgullo y presunción. Harry rió.

"Si, eso noté", rió en su dirección de nuevo. Era evidente que ella lo estaba tratando de hacer
sentir cómodo de nuevo.

"Y no te preocupes", dijo Hannah con tono tranquilizador, "la razón por la que saco el tema a
colación es porque me gustaría hablar contigo luego con mayor profundidad sobre ello. No
ahora, pero sí antes de irme de Inglaterra", se tomó lo que quedaba de su café y siguió.
"Entiendo perfectamente tus razones para querer mantenerlo en privado, y confía en mí, no se
dirá nada en otro ámbito sobre ello. Por ahora, solo quiero decir que estoy muy feliz de que
hayamos podido reencontrarnos, aunque sea en estas circunstancias, con mi viejo amigo
enfermo", puso cara de tristeza, "pero reunirme contigo en este viaje a Inglaterra estaba en
mis planes sin lugar a duda".

"Oh, bueno, gracias Abb... Hannah. Yo... será un placer reunirme contigo de nuevo y hablar
de este tema", y sonrió, "pero por favor, si es sobre la fundación, insisto en que se respete la
tranquilidad y el bienestar de los niños, y que no se comente sobre la misma en público de
ninguna manera", el asunto en verdad le preocupaba, no sabía que se podría saber tan lejos de
la Fundación.

"Así será", dijo Hannah con voz firme, y apartó su taza y el platillo a la mesita del centro, se
levantó y se acercó hacia él con la mano extendida. "Palabra de Bruja". Harry se levantó, la
tomó y asintió.
Cuando volvieron a sentarse, ella miró la hora en el reloj de la pared.

"Sé que las cosas no han sido fáciles para ti, Harry", se enderezó otra vez, mirando a Harry.
"Para ninguno de nosotros lo ha sido, pero tú has estado en el foco de todos más que nadie".

"Oh, ni que lo digas", Harry meneó la cabeza, "y luego de que tuve que ausentarme un
tiempo para tomar reposo en una institución y todo salió a la prensa, no han hecho sino
especular más y ser más impertinentes", había rencor en su voz que no pudo evitar dejar a
relucir.

"No sabes cómo lamenté leerlo, Harry", dijo ella en voz suave, "si te sirve de consuelo, no
has sido el único", esta vez no mostraba su amable sonrisa sino una expresión triste. "Estuve
también en una institución por un tiempo, pero en Francia. Luego de los juicios pensé que
estaría bien, pero ciertamente, no lo estuve", a pesar de su expresión triste, Hannah miraba a
Harry con franqueza. "Me tomó algún tiempo reponerme de la profunda depresión en que caí,
en especial, luego de intentar suicidarme".

Harry sintió que su corazón se arrugaba de dolor. Ciertamente, esto no se había sabido
públicamente, la vida privada de Hannah, Malfoy y los otros en Francia, había logrado ser un
misterio para la prensa.

"Oh, Hannah", dijo Harry, "cuánto lo lamento", suspiró pesadamente, y luego agregó. "A
veces somos estúpidos al pensar que somos los únicos que pasamos por cosas como éstas, los
que hemos sentido que el mundo se nos derrumba encima y no podremos salir de los
escombros", Hannah asintió quedamente. "Pero ciertamente, al igual que tú hiciste, yo
también tuve que irme de Inglaterra. Por un buen tiempo, fui incapaz de lidiar con tanto. Ese
tiempo que pasé en Estados Unidos, lejos del mundo mágico de Inglaterra, me salvó la vida,
no solo me ayudó a recuperarme de la depresión y del trauma vivido, sino que me sirvió para
conocerme mejor y aceptar quién soy".

Harry vio el entendimiento en el rostro de Hannah y esta le sonrió con afecto.

"Qué bueno, Harry", miró sus manos por un momento, y luego siguió, alzando la vista hacia
él nuevamente, "No sabes cómo me alegra que en este tiempo hayas podido contar con
Neville. Él es un grandioso amigo. Yo lo he extrañado tanto", hizo una pausa, Harry vio que
sus ojos se humedecieron un poco.

"Si, lo ha sido", estuvo de acuerdo Harry sonriendo levemente. "Honestamente, no sé qué


hubiera hecho si no me hubiera apoyado como lo hizo: cuando fui a los Estados Unidos
huyendo de todo, no me presionó ni me culpó por alejarme; cuando estuve allá
recuperándome, me demostró apoyo en la distancia, incluso me visitó cuando ya fui capaz de
verle, y luego, cuando volví a intentar seguir con mi vida donde la dejé, ha seguido
apoyándome en todo, incluso con la Fundación".

"Si, ese es el Neville que yo conozco", dijo Hannah con una sonrisa pequeña. "Yo sé que le
tomó un tiempo recuperarse al enterarse de todo lo que se dijo en los juicios sobre mí. Que se
sintió mal porque nunca supo lo que sucedió en Sexto Año, él creyó que no confié en él",
miró muy fijo a Harry, "pero no podía contarle. No era mi secreto para decirlo, Harry. Neville
te tenía a ti, a todos ustedes, sus amigos de Gryffindor. En cambio, Draco estaba solo, metido
en cosas muy turbias, si hubiera traicionado su confianza, le podría haber costado la vida... y
tal vez también la mía, a decir verdad", ella le miraba con intensidad como intentando
demostrarle que era sincera. Harry sentía que lo era.

"Si, recuerdo lo dicho sobre las amenazas que recibió ese año, lo del regalo con la oreja de su
madre", Harry se estremeció con el recuerdo sin poder evitarlo.

"Así es. Y ya luego que todo terminó, no podía seguir en Inglaterra. En el estado en que
estaba, no hubiera sido una buena amiga para Neville, ni para nadie", hizo una pausa como
recordando y suspiró antes de seguir. "Por un tiempo, fui una carga, Harry, no podía ni quería
valerme por mi misma", se encogió un poco de hombros y miró por la ventana, donde se veía
que el sol brillaba ligeramente luchando por surgir de las nubes grises, luego se volvió a
enfocar en él. "Todos piensan que Draco tiene una gran deuda conmigo por hablar por él en el
juicio y por haberlo apoyado en Sexto Año", ella meneó la cabeza ligeramente. "Soy yo quien
le debe todo, la vida, para comenzar. Draco no me dejó rendirme cuando todo terminó,
¿sabes? la guerra, los funerales y los juicios, en ese momento en que me di cuenta de que
estaba sola, sin familia, sin la carrera por la que tanto me esforcé en mi niñez y juventud, sin
el cuerpo que tanto trabajé en formar", hice un gesto señalando su pierna, "y con un montón
de recuerdos malos que me atormentaban apenas cerraba los ojos", esta vez fue el turno de
Hannah de estremecerse.

"Pero lo lograste", dijo Harry, "saliste de ello. Y ahora, tanto el trabajo que haces con Malfoy
como el que haces por tus propias iniciativas es maravilloso", Harry le sonrió cálidamente.

"Gracias Harry", le sonrió Hannah con tristeza. "Eso intento. Pero no puedo decir que estoy
bien del todo. Sería una gran mentira. Ya viste cómo aún se preocupa Draco por mí", sus ojos
de color verde mar lo observaron con tristeza y Harry asintió.

"Oh, eso sí que lo puedo entender", dijo Harry rotundamente. "Después de todo, hay días
mejores que otros. El hecho de tener un propósito y metas ayuda bastante, y amigos
incondicionales", le sonrió porque había entendido que eso era Malfoy para ella, "pero volver
a ser el de antes, es prácticamente imposible. Hay heridas que sanan pero quedan feas
cicatrices, otras que se cierran, pero que de vez en cuando se vuelven a abrir y supuran
veneno", Harry suspiró un poco triste y esta vez fue ella quien asintió.

"Así es, Harry. Me alegra que entiendas, porque tal vez eso quiere decir que Neville también
pueda entender, y también Justin, Susan, Anthony y Terry puedan hacerlo", Harry notó que
no mencionó a Ernie McMillan entre sus viejos amigos de Hogwarts, "Ellos también se
quedaron estupefactos en los juicios, y luego se sintieron dolidos por mi partida. Estoy
intentando volver a contactarles poco a poco, volver a crear puentes, bueno, si es que aún
desean ser mis amigos" y se encogió de hombros como dudando.

"Oh, Hannah, no sé los demás, pero estoy seguro de que Neville jamás te ha olvidado", le
comentó Harry sinceramente, "no es que hable mucho de ello, tú lo conoces", Harry sonrió y
se encogió de hombros brevemente, "creo que Neville tan solo ha respetado tu deseo de
mantener la distancia con Inglaterra y tus viejos amigos, pero estoy seguro de que si le
tiendes la mano, no te dejará con ella extendida. De hecho, el que esté aquí es ya una prueba",
explicó Harry y Hannah sonrió ampliamente. "Tal vez no todo sea igual que antes, pero no
necesariamente eso quiere decir que sea algo malo".
Hannah sonrió más y asintió. Luego, con preocupación se giró y observó el reloj.

Eran las dos.

"Es probable que Neville esté despertando", pensó Harry en voz alta también mirando la
hora.

"Sí, yo también lo creo", dijo Hannah, y luego agregó en voz baja, "Viny, puedes venir por
favor".

"Señorita Ama Hannah", contestó el elfo Apareciéndose con una reverencia.

"Harry y yo iremos a ver a nuestro invitado, por favor, puedes ir preparándole su sopa y algo
de té, de seguro está despertando en este momento", hizo una pausa pensativa y finalizó, "y
por favor, está atento a cualquier ayuda que Harry te pida luego".

"Sí, Señorita Ama Hannah", dijo el elfo asintiendo vehemente y se Apareció de nuevo.

Hannah se giró hacia Harry y dijo, "¿Vamos?". Harry asintió y se levantó. La siguió por el
pasillo y nuevamente hacia las escaleras.

"Fue muy bueno conversar contigo, Harry", le dijo Hannah en voz baja con una tenue
sonrisa.

"También lo fue para mí", dijo este sincero, avanzando a su lado a su paso.

"¿Sería una gran molestia sino le comentas a Neville lo que te conté?", se detuvo un
momento y le miró, "Quiero decir, lo de que mi estado fue tan malo que intenté quitarme la
vida", suspiró. "Contigo es más fácil porque sé que viviste tu propio infierno personal, puedes
comprenderlo con menos problemas", hizo una pausa y subió un escalón más, "Pero con
Neville, que me conoce desde la niñez, será más difícil tratar estos temas. Le mencioné algo
sobre el tema de que estuve algo mal al inicio, pero no llegué a decirle cuán mal", ella le
miró expectante.

"No hay problema, Hannah", dijo Harry. "No me gusta ocultarle cosas a Neville, pero en este
caso, ciertamente es mejor si tú misma le comentas qué te contuvo tanto tiempo en Francia y
qué tan mal estuvo tu salud, también las razones que te hacen volver ahora", y luego de
pensarlo, agregó, "En realidad, me siento honrado de que hayas confiado en mí para
contármelo".

"Oh, ni lo menciones", suspiró, "siento que a veces conversar estas cosas con alguien que te
entiende, porque también lo ha vivido, es bueno para ambas partes".

Harry sonrió, "Sí, creo que tienes razón. Quiero decir, es difícil acostumbrarse a hablarlo con
un Sanador. Acostumbrarte a la idea de que esa persona no te juzga, te escucha, y tiene
herramientas para ayudarte".

Hannah asintió, Harry siguió. "Yo siempre fui un negado a esas reuniones de grupo donde
todos lloran y cuentan sus cosas, ya sabes, son tan...", Harry no supo ni cómo describirlas.
Ella rió en voz baja y dijo, "Oh, yo también, son terribles, cuando me hacían asistir, solo me
sentaba allí y lloraba como loca por lo que contaban todos, ahogándome con su dolor, pero yo
nunca podía hablar, prácticamente, terminaba peor que antes de asistir".

Harry suspiró aliviado. "Vaya, me alegra no ser el único. Jamás pude hablar en ellas tampoco,
parecía que me robaban la voz apenas llegaba, y si me presionaban, me salía del salón. Pero
hablar así, con una sola persona, como contigo, es más liberador, más humano", lo decía de
todo corazón mirándola con sinceridad.

"Oh, Harry. Por favor", Hannah le puso una mano en el brazo, "Siempre que quieras, ¿sí? No
importa si estoy aquí, en París o en Tokio", y mirándolo seria, agregó, "lo digo en serio, una
lechuza, una llamada de Flú, y allí estaré, cuenta con eso" le dijo y le miró a los ojos con
seriedad.

"Hannah, gracias. Si te sirvo yo de algo, cuenta conmigo también", y pensándolo agregó,


"antes de irme, te dejaré las señas de mi Flú. Si te soy sincero, mi casa está muy oculta con
toda la magia que he podido conjurar para proteger mi privacidad, pero te prometo que tus
lechuzas me podrán encontrar". Harry sonrió para hacerle saber que hablaba en serio.

"Oh, es lo justo con todo el acoso que te montan. Nosotros nos salvamos en Francia porque
allá no llamamos tanto la atención, pero créeme, la prensa de aquí sí nos ha tratado de
localizar allá. Afortunadamente, Theo y Draco son paranoicos de la seguridad. Solo eso nos
ha salvado del ojo público", le contó con expresión seria.

"Realmente, qué bueno que han podido mantenerse resguardados", Hannah se apoyó de su
brazo el resto de las escaleras y Harry se sintió feliz por el voto de confianza.

Esta visita le estaba trayendo cosas que jamás esperó. Ahora entendía cómo fue que Malfoy
sintió, en su peor momento, que en Hannah podía confiar, y por qué Neville se sentía tan feliz
de poder tenerla de nuevo en su vida.
Capítulo 11

Una vez que Hannah y Harry comprobaron que Neville se despertó, que se veía ya algo mejor
y atendió sus necesidades básicas, Hannah hizo que Viny le trajera su almuerzo, el cual
comió con gusto.

La verdad, Neville se veía muy complacido de ver a sus amigos más cercanos junto a él, y
notaba que Harry y Hannah habían hecho buenas migas. Sin embargo, luego de advertirles
que a las cuatro tendría que tomar nuevamente pociones que lo adormecerían, Hannah se fue
de la habitación para dejarles conversar a solas.

Neville se moría de la curiosidad del tiempo que pasó Harry en la Mansión, y este le contó
sobre su impresión sobre Astoria Greengrass y su humor, que a Harry le parecía un poco
cambiante, ya a veces pasaba de fémina segura de sí misma e independiente, a una jovencita
consentida y algo caprichosa, y cómo Malfoy y Nott a veces no le llevaban necesariamente la
bola como ella quería que hicieran.

También le contó de lo mucho que le sorprendió el trato amable de Nott y su sentido del
humor un poco tonto. De lo que más le costó hablar fue de Malfoy.

Aun no sabía qué pensar de él. Ciertamente, había sido amable las pocas veces que cruzaron
palabra. Cortés en extremo. Distante en su mayor parte. También le habló de la forma en que
creía se angustiaba por la salud de Hannah, cosa que a Neville le dejó un poco pensativo y
cabizbajo, pero Harry se apresuró a decirle que ya no pensaba que hubiera una relación
sentimental entre ambos, lo cual Neville escuchó con ojos muy abiertos y mucha atención.
Harry le dijo que tenía la impresión de que Malfoy se preocupaba por el bienestar de Hannah
por su condición física, pero también de su estado de ánimo, y de que no se retrajera de las
actividades que organizaban entre todos porque se sintiera insegura o falta de confianza de
poder ir con ellos.

Neville le dijo que esa impresión también le había dado en la fiesta, y que le costaba un poco
entender la razón. Harry se abstuvo de comentar lo que le contó Hannah, sabía que en algún
momento Neville llegaría a sus propias conclusiones cuando lo supiera y no era justo que le
adelantara algo.

Así que para desviar el tema, le habló de la broma de la sopa y la forma en que todos se
expresaron, en especial Malfoy, y como se refirió a sí mismo como un 'Mortífago reformado'
y de que la mayor parte de las sospechas caerían sobre él si algo le pasaba a Harry estando
con ellos.

Neville no salió de su asombro. Lo cual era muy entendible. Neville había vivido las bromas
crueles de Malfoy en Hogwarts por años, y oír que este no se burló de Harry como tal en la
comida, sino de sí mismo y de lo mal que le iría si le pasaba algo en su compañía, era como
oír que le contaran que se vistió de Santa y salió repartir dulces. Insólito.

Harry también le describió lo que había visto de la Mansión, ya que Neville prácticamente
había estado en su visita en su mayor parte en los jardines, y luego, había sido trasladado en
mal estado a la habitación donde estaba y no logró ver gran cosa.

Harry tampoco le mencionó a Neville el interés de Hannah por la Fundación. Prefería saber
con más detalle qué deseaba ella hablar con él sobre este asunto.

Casi dos horas después, Hannah volvió a la habitación cuando Harry le contaba sobre que
además le habían invitado a montar a caballo. Al parecer Hannah le había escuchado, porque
mencionó el asunto:

"Neville, debes convencer a Harry para que se nos una mañana", le dijo a su amigo sonriendo
radiante. "Según el pronóstico, el día será soleado, así que Theo ha organizado un paseo al
lago, aunque la verdad, creo que la idea fue de Draco, a él le encanta pescar", Hannah meneó
la cabeza y frunció el ceño. "No puedo imaginar algo más aburrido, pero si Harry nos
acompaña, será una excelente compañía para Astoria y para mí, podremos nadar un rato y
tener un picnic mientras esos otros dos tontos tratan de pescar algo. ¡Y Harry podrá aprender
a montar a caballo!, al menos lo básico".

Neville le miraba casi boquiabierto al oír su perorata sobre el paseo, no se podía imaginar que
en el transcurso de las horas que Harry estuvo allí, ya le estuvieran incluyendo en paseos al
lago, ofreciéndole lecciones de montar, y demás.

"Vaya, parece que te divertiste mientras dormía", dijo mirando a Harry irónico, este se
ruborizó.

"Oh, no seas tonto", intervino Hannah frunciendo el ceño. "Tú también irías sino tuvieras que
dormir para recuperarte y Harry ha sido una compañía muy agradable desde que llegó",
Harry ahora la miró a ella.

Riendo, Harry le dijo. "Exageras un poco, pero gracias", y mirándolos a ambos les dijo.
"Mañana vendré a darte una vuelta, ya veremos sobre ese paseo", dijo hacia Hannah, "No me
gustaría incomodar más de lo debido, ya es bastante malo que tengan que tenerme aquí en sus
días de vacaciones como una visita no planificada".

"Ah, por favor", dijo Hannah ceñuda.

Neville, al parecer un poco celoso, aprovechó de decir, "Imagínate, dónde me deja eso a mí",
luciendo serio agregó "yo si estoy siendo toda una visita impuesta".

"Ah qué tonterías", dijo Hannah seria mirándoles a ambos ceñuda. "No sabía que los
Gryffindors eran tan dramáticos", y poniendo los ojos en blanco, siguió, "Ahora, Señor Visita
Impuesta, es hora de tomar su poción", se dirigió a la mesita donde estaban los
medicamentos.

Harry se levantó. "Bueno, compañero, por hoy debo despedirme, ya irás a dormir, y yo iré a
casa de la Abuela Augusta a darle las buenas nuevas de tu recuperación, lenta pero continua".

"Gracias amigo", suspirando extendió su mano. Harry le dio un apretón y esperó que Hannah
le suministrara la poción.
Esta se inclinó y le dio un beso en la frente a Neville, el cual se ruborizó a pesar de que sus
ojos ya se cerraban. "Gracias Nina", dijo adormilado y cerró los ojos rendido.

Hannah sonrió y mirando a Harry le dijo, "Te acompaño a la salida", y luego de salir del
cuarto, comentó, "Estoy segura que ya podrás Aparecerte al salir de la verja".

"Si, gracias. Nott me comentó que ya había modificado las Barreras", ambos se dirigieron
hacia las escaleras. Hannah aceptó el brazo de Harry y bajaron despacio sin conversar.

Cuando llegaron al rellano, Hannah le dijo, "disculpa que no te acompañe hasta afuera, el
camino de la entrada es un poco incómodo para mí".

"Oh, no es necesario, tranquila, gracias por todo", le contestó Harry sonriendo amablemente.

"Te esperamos mañana. Creo que a las diez es una buena hora, podrás acompañar a Neville
una hora, y si te decides, luego podremos irnos juntos al lago", luego de una pausa dijo,
"¡Anímate!, no hace falta que traigas nada, aquí hay ropa de montar, trajes de baños, de todo.
Theo y Malfoy tienen más ropa que Astoria", rió un poco al pensarlo y le miró expectante.

Harry rió con ella. "Okey, no me comprometo porque todo depende de cómo avance Neville.
Pero muchas gracias por tanta amabilidad".

Hannah se acercó y le besó en la mejilla, luego llamó a Viny y este encantado le acompañó a
la entrada. Al pasar la verja de hierro forzado luego de despedirse del animado elfo
doméstico, intentó Aparecerse y lo hizo sin problemas.

Ya en casa, revisó el estado de sus mascotas, saludó a Bean, y se dirigió a la Flú para llamar a
la Señora Longbottom. Esta contestó enseguida.

"Oh, Harry, ¡al fin sé de ti! He estado todo el día pegada a la Flú. ¿Vendrás?".

"Si, Abuela Augusta", esta se hizo atrás y Harry pasó por las llamas. Llegó a la casa de
Neville y se sacudió un poco de cenizas de la cara.

"Muero de impaciencia", se quejó Augusta Longbottom haciéndole señas para que la siguiera
a la sala donde se sentó. "Cuéntame, ¿Cómo está mi niño?", Harry se sintió un poco mal al
verla tan acongojada.

"No se preocupe, Abuela Augusta, Neville está bastante mejor", dijo intentando tranquilizarla
sentándose en su sitio habitual.

"¿Pero por qué no puede salir? ¿Por qué no viene a recuperarse en casa?", preguntó esta casi
molesta.

Harry le explicó que el médico le recomendó reposo absoluto, lo rígido del tratamiento y de
cómo Hannah se estaba encargando personalmente de suministrárselo, de que aunque su
aspecto no era muy sano, en realidad no se sentía mal y que Neville estaba de buen ánimo.

Augusta Longbottom ya lucía más relajada, sin embargo, insistió. "¿Y por qué tardaste
tanto?"
"Oh porque cuando llegué no faltaba mucho para la nueva dosis del tratamiento, luego de la
cual Neville durmió por dos horas. Así que en ese tiempo, me invitaron a almorzar, conversé
un rato con Hannah y luego volví con Neville, con el que estuve dos horas en su cuarto hasta
la nueva dosis. Allí ya me vine a casa", le contó con seriedad mirando hacia ella.

"Eso quiere decir que pudiste verlos a todos. Cuéntame, ¿Cómo te trataron?", lo miró
inquisitivamente como esperando por lo peor.

"Pues bien, Abuela, nada fuera de lo común. Nott se mostró muy cordial y no tuvo problema
con que fuera a visitar a Nev. Conocí a su amiga, Astoria Greengrass y Draco Malfoy estaba
allí, pero todo fue sin ningún contratiempo", Harry se encogió de hombros.

"¡Pues qué particular!, me temía que ese Malfoy fuera a ser insufrible o a buscarte líos", dijo
Augusta con cara de apenas poder creerlo.

"Para nada", contestó Harry con sinceridad. "De hecho, me han dicho que vaya cuando guste
a visitar a Nev, mañana mismo si quiero", Harry prefirió omitir la parte del lago.

"Oh, fabuloso, ¿y piensas ir?", le miró interrogante.

"Sí", asintió Harry. "Creo que es buena idea hacerlo".

"Entonces le enviaré ropa limpia y piyamas a Neville, porque ahora que lo pienso, debe estar
usando cosas ajenas", meneó la cabeza con incomodidad.

"Como guste", contestó Harry intentando tranquilizar a la anciana abuela de Neville.

"¿Te quedas a tomar el té?", preguntó la Señora Longbottom con aires de que no aceptaría un
no por respuesta.

"Si, Abuela, gracias", contestó Harry resignado pero ocultándolo bien.

La anciana señora sonrió y le pidió a un elfo que sirviera.

Harry tomó el té con ella, hizo algunos comentarios sobre la mansión, y contestó lo mejor
que pudo las preguntas curiosas de la anciana sobre Astoria Greengrass, Theodore Nott y
Draco Malfoy.

Se complicó más cuando llegó a Hannah, ya que la anciana quiso indagar sobre su apariencia,
su trato con Neville, si había cambiado mucho luego de convivir tanto con las serpientes,
sobre si era cierto que cojeaba al caminar. Harry un poco abrumado, contestó lo mejor que
pudo a su cadena de preguntas mientras tomaba el té.

Luego se retiró a casa donde luego de darse un baño, se dedicó a contestar cartas y revisar
asuntos relacionados con la Fundación hasta la hora de la cena, en la que preparó y comió
algo ligero, y luego de escribir un poco en su diario, se fue a la cama.

-*-
Al día siguiente, Harry se levantó más temprano que de costumbre. Caminó por el bosque
junto al emocionado Bean quien siempre estaba contento en las mañanas, para luego volver y
desayunar, ponerse algo más presentable que el día anterior, y a las diez en punto, estaba en
la verja de la Mansión Nott.

Viny le recibió contento, le informó que Hannah le había pedido que le informara que subiera
directamente a la habitación de Neville. Harry le siguió en silencio, preguntándose dónde
estarían los demás.

Al pasar por un pasillo que no recordaba haber cruzado el día anterior, escuchó música de
piano, no pudo evitar detenerse frente al salón de donde salía la música. Adentro, muy
concentrado, Malfoy tocaba un hermoso piano negro que tenía aspecto de ser muy valioso.
No parecía haber nadie más en la habitación. Harry se quedó escuchando en la puerta
mientras Viny se detuvo y le esperó paciente. No reconoció la melodía, pero era triste y lenta.
Malfoy parecía sentir cada nota que tocaba por la expresión de su rostro.

De repente, alzó la vista y vio a Harry directamente. Dejó de tocar. Harry, quien estaba con la
cabeza ladeada escuchando ensimismado, dio un respingo y se enderezó. Sintió que se había
puesto rojo y sus mejillas ardían. Logró musitar un "Lo siento, buenos días", y rápidamente
caminó de nuevo para siguir a Viny, yendo más rápido que antes y regañándose interiormente
por su falta de modales.

Al llegar a la habitación de Neville, estaba jadeando porque había subido las escaleras casi
corriendo, se despidió del elfo y tocó la puerta, en enseguida, oyó la voz de Hannah
invitándole a pasar.

"Buenos días, Harry", le saludó una sonriente Hannah, Neville también le sonrió y saludó. Se
veía mejor que el día anterior, estaba menos rojo e inflamado, y se veía menos fatigado y
sudoroso.

"Buenos días. Por lo que veo, has mejorado", le dijo Harry a Neville.

"Sí", contestó este luciendo contento. "Ya no me siento tan mal, tampoco".

"Eso es excelente, compañero", dijo Harry con tono alegre, luego le enseñó el bolso que le
envió la Señora Longbottom y le explicó lo que ella le envió.

Hannah tomó el bolso y lo puso en un armario. Luego se dirigió hacia Harry. "¿Viste que
bonito está el día?", y sonriendo agregó, "Espero que te animes hoy a ir al lago. Llevaremos
una canasta con refrigerios que nos servirán allá cuando queramos, podremos nadar a gusto e
iremos a caballo. Te prometo que Theo te prestará uno dócil. Como viste ayer, odia los
caballos con carácter como Shetan", y rió divertida.

Harry miró por la ventana, se sentía un poco incómodo con la idea pero sentía vergüenza en
negarse sin un motivo. No quería que Hannah pensara que eran los prejuicios contra Nott o
Malfoy los que lo detenían, aunque en su interior, si era honesto consigo mismo, sabía que
esa era la razón.
"Oh, bueno, sí, supongo que será un paseo agradable, gracias por la invitación", le sonrió con
timidez, aunque se sentía inquieto, en especial, al recordar la intromisión a Malfoy de
minutos atrás.

Hannah sonrió radiante y miró a Neville. "Prometo que la próxima vez tú también irás", y
luego se dirigió a Harry. "Bueno, los dejo para que conversen", después agregó más seria.
"tienen una hora, a las once, debe tomar la poción. Botella azul, diez gotas en la lengua
directamente", y a agitó una mano a modo de despedida y salió de la habitación.

Luego de que Harry preguntara a su amigo sobre cómo pasó la noche y se enterara de los
pormenores de sus comidas y descanso, procedió a contarle sobre la visita a la Abuela
Longbottom y su interminable cadena de preguntas, en especial, sobre Hannah.

"Oh, no", se quejó Neville apesadumbrado. "Me temía esto", se pasó la mano por su
despeinado cabello.

"Sí, bueno, está preocupada por ti y de que te traten bien", dijo Harry tratando de tranquilizar
a su amigo.

"No es solo eso, compañero. Tú sabes que si la abuela está preguntando tanto sobre Hannah,
es porque se está haciendo expectativas sobre ella y yo... juntos" finalizó con algo de más
rubor en su rostro.

Harry hizo silencio un momento mientras miraba a su amigo. Decidió ser sincero. "Las
mismas que cualquiera que te aprecie se podría hacer, Nev. Incluso tú mismo tendrás algunas.
Solo que la Abuela no se muerde la lengua en expresarlas", añadió con sinceridad.

"Sin presión, entonces", dijo Neville de mala gana.

Harry rió por lo bajo. "No, Nev. No tiene que haber ninguna presión. Tú y Hannah son
adultos, se conocen desde hace mucho, y creo que en este tiempo, deben haber madurado...
pero también han cambiado, Nev. Sé que querías verla otra vez, y tal vez, piensas en la
posibilidad de algo más... Honestamente, creo que ella también piensa así de ti. Pero por lo
que he visto desde ayer, probablemente antes no habría sido un buen momento y eso es algo
que yo puedo entender", hizo una pausa mientras siguió observando seria pero
tranquilamente a su amigo, luego continuó, "Tal vez ahora sea el momento propicio, y
¿Quién sabe?, podrían retomar su amistad... hasta podrían llegar a algo más. Lo importante,
es que seas tú mismo, esa persona amable que ella conoce y estima..., y si me permites un
consejo, que seas abierto con la idea de que Hannah confía completamente en sus amigos
actuales; nos gusten a nosotros o no, es la gente en la que se refugió todo este tiempo cuando
muchos de sus amigos más cercanos se alejaron de ella. Creo que si no puedes aceptarlos a
ellos, tal vez podrías perderla en definitiva", Harry pensaba que era importante que Neville
tuviera esto en claro.

Neville abrió mucho los ojos al oír esto mirando a Harry y se quedó pensativo. Finalmente
dijo: "¿Lo dices en serio?, quiero decir, ¿Crees que si llegara a rechazar de alguna forma a
Malfoy o Nott, podría perder a Hannah como amiga?"
"Sí, Nev", dijo Harry seriamente, "y lo sé, porque tal vez, es lo mismo que yo haría si una
persona que me guste, o un amigo nuevo, te rechazara a ti", luego de una pausa siguió, "o a
alguien que considere como mi familia y que me ha apoyado en los peores momentos de mi
vida", Harry meneó la cabeza, "creo que en eso nos parecemos los Gryffindors y los
Hufflepuffs, Nev. Creemos en la lealtad. Y honestamente, me ha sorprendido mucho, pero
creo que también los Slytherins manejan un sentido de la lealtad, tal vez muy a su propio
estilo, pero es lealtad al fin"

Neville puso cara de incredulidad pero Harry asintió y continuó.

"Oh, sí, Nev. No cometas el error de pensar que no la conocen. Allí está el ejemplo en tus
propias narices. Draco Malfoy intentó culparse a sí mismo en su juicio para salvar a Hannah
cuando esta empezó a declarar, ¿o acaso no lo recuerdas? Se paró en pleno juicio cuando esta
mencionó las imperdonables que aprendieron a usar para tratar de aprender a resistirse a ellas.
Prácticamente prefería ir a Azkaban para evitar que esta se metiera en líos legales por él. Y
allí lo tienes, años después, sigue siendo su fiel amigo y cuidando de ella como si fuera una
muñeca de porcelana; además también está el caso de Nott. Se hacen bromas entre sí que
suenan hasta crueles a oídos ajenos, pero ese círculo cercano de los Slytherin implica uno de
extrema lealtad... y si necesitas otro ejemplo, recuerda todo lo que hizo Malfoy para intentar
salvar a su madre, y sí, también a su padre, de Voldemort".

Neville asintió pensativo. "Tienes razón", se pasó una mano por la cabeza otra vez y miró a
Harry. "Parece que los has calado desde ayer".

"Un poco, sí. Ya lo había notado un poco en la fiesta también, pero definitivamente, creo que
no te conviene con Hannah intentar hacer de lado a sus amigos u olvidar lo importante que
son para ella. Esa combinación de lealtad honesta Hufflepuff con la extremista de los
Slytherin va a estar allí siempre, tanto si te gusta como si no".

"Okey, Harry, de verdad gracias por mencionarlo, voy a tratar de no olvidarlo", dijo su amigo
luciendo algo preocupado.

Así siguieron conversando un rato, especulando qué sería de los otros Slytherins que solían
tratar a Malfoy y Nott y sobre si Hannah habría contactado a sus amigos Hufflepuffs, pero
entonces, se hizo la hora de la medicina de Neville.

Este se tomó la poción un poco malhumorado, y Harry se sentó un momento a pensar si debía
bajar y cómo iba a enfrentar el dichoso paseo que le esperaba por delante.

Unos minutos después sonó la puerta, Harry dijo que podían pasar, era Viny: "Harry Potter,
Señor", hizo una reverencia torpe, "la Señorita Ama Hannah le invita a bajar si ya el Señor
Longbottom está dormido, están todos reunidos en el Salón".

"Oh. Sí, Viny, gracias", se levantó y suspiró resignado, se giró y miró a su amigo dormido
una vez más y salió de la habitación dirigiéndose a donde le guiaba el elfo doméstico.

Bajó y se dio cuenta de que ya no se oía la música de piano, se ruborizó avergonzado al


recordar cómo se quedó observando a Malfoy sin poder evitarlo, y preguntándose si debía
disculparse por su intromisión.
Cuando se acercaba al salón, se oían las voces excitadas del grupo de amigos.

"Honey, ¿crees que Potter tarde mucho? Yo puedo ir preparando los caballos junto a Theo
mientras Astoria y tú le esperan".

Harry entró en el salón, los miró a todos y saludó, "Buenos días a todos, por favor disculpen
la demora, no era mi intención hacerles esperar", miró brevemente a Malfoy pero luego giró
su atención a Hannah, "No era necesario que se retrasaran por mí".

"Oh, tonterías", dijo Hannah haciendo un gesto con la mano, mientras Astoria decía:

"Buenos días, Harry", le sonrió mirándolo apreciativamente.

"Buenos días, Potter", dijeron a la vez Malfoy y Nott.

"Descuida, Potter", dijo Nott, y miró a Malfoy burlón, "Draco solo está impaciente por ir a
pescar, cree que los peces se van a esfumar si él se tarda unos minutos en llegar", Malfoy
puso los ojos en blanco pero no dijo nada.

"Ustedes adelántense mientras Harry se cambia", dijo Hannah hacia Nott y Malfoy. "Por lo
menos, necesita usar unas botas de montar y ustedes están listos ya", Harry observó a Malfoy
y Nott. En efecto, estos vestían elegante ropa de montar y botas altas. Harry se ruborizó sin
poder evitarlo al notar lo bien que se veían, esos pantalones de montar hacían maravillas con
sus piernas, en especial las largas y fuertes de Malfoy embutidas en unos pantalones
ajustados negros. Su saco era beige pero se veía que debajo llevaba camisa blanca y en la
mano tenía un sombrero elegante de montar.

Astoria vestía una hermosa y fresca túnica de verano color beige muy claro y tenía un
sombrero de ala ancha a su lado, así que Harry se imaginó que no iba a montar.

Hannah si usaba pantalón de montar ajustado beige, también llevaba una camisa de color
blanco de mangas anchas, se veía fresca y cómoda, pero su vestimenta era más sencilla, la
verdad, lucía hermosa, pensó Harry.

Y al mirar a Nott, observó que su vestimenta era muy similar a la de Malfoy, excepto que su
saco era verde botella.

"Oh, ¿debo cambiarme?", preguntó hacia Hannah. Esta asintió.

"Sí, tu ropa mejor la conservas limpia para cuando volvamos, te guardé ropa más adecuada
para montar, y también para que nades. No te preocupes, antes de que objetes, no es una
molestia ni estás atrasándonos", suspiró resignada hacia él. "Ven, sígueme", y girándose hacia
Malfoy y notando que él y Nott seguían allí, dijo, "Bueno, ¿no y que estaban muy
impacientes?, ¡vayan!, ya les alcanzamos en las caballerizas", y les lanzó un beso a los dos
hombres, y se dirigió a un pasillo, Harry la siguió. "Nos vemos en un rato, Astoria".

"Okey", dijo esta y se dejó caer en su mueble favorito con un libro en la mano suspirando.

"¿Qué tal dejaste a Neville?", dijo Hannah mientras caminaba y miraba a Harry al rostro.
"Honestamente, algo fastidiado. Creo que ya le está empezando a afectar el encierro", dijo
Harry con una sonrisa triste.

"Si, eso pensé", Hannah meneó la cabeza, "Pero no se puede hacer nada más, excepto
procurar que esté cómodo y que duerma todo lo que necesita para recuperarse", y sonriendo,
siguió, "Es muy bueno que haya podido contar contigo para que lo distraigas un rato".

"Sí, bueno", Harry se encogió de hombros, "aunque creo que saber que vine y me voy a ir
con ustedes le puso un poco impaciente", mirándola al rostro agregó, "quería tanto compartir
contigo en tu viaje".

Hannah sonrió, "Bueno, lo hemos hecho", encogiéndose de hombros, agregó, "No salen las
cosas siempre como uno las planea, pero si le ves el lado positivo, hemos hablando más de lo
que pensé en un comienzo", y sonrió luciendo contenta.

"Es una forma de verlo", dijo Harry asintiendo.

Llegaron a una habitación de la planta baja, en la cama, había unos pantalones de montar
negros, una camisa y un saco como el de Malfoy, solo que azul oscuro, y junto a la cama,
unas botas de montar altas.

"Esto es para ti", y mirándolo, preguntó, "¿Sabes ajustarlo si no te queda con la talla
correcta?", le miró alzando las cejas.

"Eh, sí, creo que sí", dijo Harry y miró un poco aprehensivo la ropa.

"No te preocupes, yo esperaré aquí cerca por si necesitas ayuda", y señalando otro bolso
pequeño, agregó, "Allí está la ropa para nadar. No te preocupes, allá hay donde cambiarse y
está todo lo demás, y el bolso lo llevará Viny por ti, él se encargará de todo, solo quería que
supieras que todo está listo para ti", y sonriéndole salió de la habitación.

Harry miró alrededor, debía ser una alcoba de visitas que ahora nadie usaba. Era de color azul
pálido en cortinas y edredones, con muebles blancos y elegantes, todo muy sencillo, fino y
limpio.

Empezó a cambiarse, y encontró que había incluso medias adecuadas a las botas, todo era
nuevo. Cuando empezó a vestirse, encontró que era más cómodo de lo que lucía, y además, le
sentaba bastante bien.

Cuando se miró en el espejo de la peinadora, se sorprendió. Todo le sentaba perfectamente.


En realidad, nada necesitó ajuste, ni siquiera las botas. Y mirándose, se dio cuenta de que lo
hacían ver más alto y estilizado. Sonrió mirándose a sí mismo dando vueltas. Se encogió de
hombros y se sintió un poco tonto frente a su propia frivolidad, lo cual le hizo reírse solo en
la habitación.

Luego salió y llamó a Hannah un poco inseguro, esta vino enseguida. Le observó con una
amplia sonrisa.
"Vaya, vaya", silbó halagándolo, Harry se ruborizó. Hannah sonrió. "Lo siento", dijo riendo.
"Creo que tanto tiempo compartiendo con hombres a diario la vuelven a una un poco
descarada" y riendo un poco más agregó, "Te queda todo perfecto. No he perdido mi buen
ojo", y le hizo un guiñó luciendo coqueta.

"¿Lo escogiste tú?", él la miró alzando las cejas.

"No, en realidad fue Draco", y ella giró a su alrededor, Harry se sintió avergonzado. "¿Te
gusta?"

Harry se asombró y se sintió enrojecer más, si era posible, y dijo "Sí, gracias". Esta le regresó
la sonrisa radiante.

"¡Cuánto me alegra!, Draco tiene muy buen gusto y además es excelente con las tallas", se
encogió de hombros y siguió diciendo, "ahora vamos, antes de que Shetan enloquezca porque
no me ve y mate a Draco", le hizo una seña a Harry y este la siguió.
Capítulo 12

Cuando salían, vieron a leyendo Astoria en la sala, Hannah le dijo que enviaría un Patronus
cuando llegaran al lago. Esta asintió perezosamente y siguió con su libro.

"Honestamente, Harry, ese Patronus es la cosa más útil del mundo", dijo ella riendo.

Harry rió también, recordando con nostalgia las sesiones del ED.

"Seh", y pensando agregó, "afortunadamente, no es útil solo con los Dementores".

"Oh, Merlín, sí", dijo ella y siguió caminando a la salida.

Fueron juntos por los jardines hacia las caballerizas, y Harry miró admirativamente las flores,
el césped y las fuentes, que hoy se apreciaban mejor gracias al sol del día. El olor a flores era
delicioso.

"Huele maravilloso", comentó Harry inhalando profundamente.

"Ah, sí", dijo Hannah, "me alegra que te agrade. Para algunas personas es algo abrumador
porque hay varios arbustos", luego de suspirar, agregó, "son Azahares de la India", y mirando
ligeramente a Harry, volvió a mirar al frente, "los plantó el padre de Theo como regalo para
su esposa. Ella los había conocido en un tiempo que estuvo en Asia durante su niñez, y según
contó Theo, los recordaba con nostalgia; cuando se casaron, su padre los trajo como un regalo
para ella. En esta época están en flor, prácticamente todo se llena de su fragancia".

"Oh", dijo Harry sorprendido. Sabía que era tonto pensar que un Mortífago no podía tener
sentimientos nobles y enamorarse sinceramente, pero siempre que oía una historia así
relacionada con uno de ellos, no podía sino asombrarse, "bonita historia", agregó. "Deben
acordarle a Nott a su madre".

"Él no la conoció", dijo Hannah girándose un momento hacia Harry. "Murió cuando era muy
niño", pero asintiendo dijo "pero sí, ellos le hacen pensar en ella", y sonrió tristemente.

Luego de eso caminaron en silencio. Harry pensó que era curioso, pero mientras más cosas
parecía conocer sobre Nott, mejor le caía.

Cuando llegaron a las cabellerizas, oyeron precisamente la voz nerviosa de Nott:

"¡Nina!", le llamó, "Menos mal que llegas, tal como pensé, fue un error venir hacia Shetan
antes de que tú estuvieras disponible. No ha dejado que Draco se le acerque y está que echa
chispas de la rabia".

"Oh, mi pobre bebé", dijo Hannah alarmada y se acercó cojeando lo más rápido que pudo
hacia donde se oía al caballo dar coces en el piso y a Malfoy intentando calmarle.
"En verdad, está loca", dijo Nott murmurando y meneando la cabeza y se giró hacia Harry.
Alzó las cejas y lo miró apreciativamente.

"Vaya", exclamó mirándolo de arriba abajo dijo, "nada mal, Potter", sonrió ampliamente en
su dirección.

Harry se ruborizó otra vez, y solo atinó a decir, "Eh, ¿Gracias?", con voz de duda.

"Oh, a mí no tienes nada que agradecerme, fue Draco el que escogió el traje", y se encogió de
hombros. "Y bien que atinó", Harry presintió que Nott le había mirado el trasero de reojo,
pero este sonriendo, siguió adelante hacia las caballerizas, "Ven, te presentaré a Mandy",
Harry lo siguió hacia una caballeriza.

En ella, había una yegua negra, tenía una mancha blanca en la cara y pequeñas pinticas
blancas en el cuerpo, en especial en el cuello, pero hacia los cuartos traseros y lo alto de las
patas, era casi completamente negra. También tenía blanco en la parte inferior de sus cuatro
patas. Era una monada. Harry sonrió aunque se sentía nervioso.

Nott se acercó a la yegua y le acarició el hocico, se sacó una manzana Harry no supo de
dónde y se la empezó a dar de comer diciéndole, "Hola, nena, ah esa es mi chica", y
acariciándole la cabeza le dijo, "Este es Harry, sí, el famoso Harry Potter, y hoy tendrás la
suerte de llevarle al lago", y le dio un beso en la parte superior del morro, "Harry no sabe
mucho de caballos así que necesito que seas buena chica".

Nott se giró hacia Harry y le hizo señas para que se acercara. "Acerca la mano, Potter", Harry
alzó la mano un poco dudoso, Nott rió, "Vamos, luego de montar un Hipogrifo, Mandy será
pan comido, no muerde ni quiere arrancarte la cabeza de un picotazo", y le tomó a Harry la
muñeca y le puso la mano sobre su cabeza, luego apareció de algún lado otra manzana y se la
pasó. "Estas le encantan, acércasela a la boca", y riendo al ver la expresión de Harry, agregó,
"no te preocupes, no te hará daño".

Harry hizo lo que le indicaron y aunque se sobresaltó un poco al sentir la rara sensación de
Mandy tomando la manzana de su mano, se dio cuenta de que en efecto, ella era muy
tranquila.

"Eso es", dijo Nott, "bien hecho los dos, Harry y Mandy", y se giró hacia Harry sonriendo.

Luego de unos minutos acariciando con cuidado la yegua, Nott le dijo. "Ahora vamos a
ponerle la silla", entraron al establo por una pequeña puerta. Harry sentía el olor al heno y un
poco a heces de caballo, pero no era desagradable, se veía que el lugar era mantenido
pulcramente.

Nott le puso expertamente la silla a la yegua y le estuvo describiendo a Harry dónde iba a
poner los pies, cuál era el uso de las bridas y cómo se le indicaba que acelerara y cambiara de
dirección. Harry ponía mucha atención y le interrumpió para preguntar cuando no entendía.
Nott contestó pacientemente mientras acariciaba con frecuencia a la yegua para que no se
pusiera nerviosa.

Finalmente, Harry preguntó, "¿Y tú qué montarás?"


"Oh, a Cupido", dijo encogiéndose de hombros. "También está un poco mayor ya pero aún es
fuerte y vigoroso, lo conocerás en unos minutos", sonriendo agregó, "una vez que
terminemos con las lecciones de rigor, iremos a buscarle, pero antes, debemos saber si ya
Shetan le voló la cabeza a Draco o si se rindió a los encantos de Nina", y rió traviesamente.
Harry se sorprendió que se tomara tan a la ligera una afirmación como esa, sin embargo, no
agregó nada más.

Luego de explicarle un par de cosas más, Nott sacó a Mandy a un lugar cerrado con cercas y
Harry la montó. Tenía los nervios de punta, aunque Nott le decía que si se ponía nervioso, la
yegua lo sentiría y se pondría nerviosa también y tendría dificultades para dirigirla. Intentó
calmarse respirando hondo y siguió las enseñanzas de Nott. En realidad, este era bastante
paciente. Primero tomó las riendas e hizo caminar a la yegua para que Harry se acostumbrara
a la silla y el movimiento de su cuerpo al andar.

En un rato, le pasó las bridas e hizo que Harry le diera instrucciones a la yegua de avanzar,
detenerse y girar. "Es solo lo básico", le dijo, "pero con eso, llegaremos al lago".

En un rato más, Harry se sentía mucho más cómodo y relajado, pudo llevar a la yegua al
extremo donde Nott la ató y Harry se bajó. Nott le ayudó porque se enredó intentando sacar
las botas de los estribos.

"Vayamos a ver cómo van Draco y Nina", le dijo Nott. "Así conocerás a esa maravilloso
demonio negro de cuatro patas, mejor conocido como el Bebé de Nina", y rió de buena gana.

Harry rió y se preguntó cómo es que Nott no estaba en Hufflepuff si era tan amable, o en
Ravenclaw, si era tan listo como todos decían. No encajaba para nada en la imagen de un
Slytherin que él tenía en su mente y que le había acompañado tantos años.

Harry siguió a Nott de nuevo a los establos y allí se acercaron a una cuadra grande donde
vieron a Hannah parada afuera y la oyeron hablar; Harry asumió que Malfoy estaba adentro
con el caballo.

Nott le hizo señas de que se detuviera cuando vieron que Hannah se acercaba y abría la
puerta de la cuadra y se hacía a un lado.

"Oh, ya salen, vamos, ¡hazte a un lado, Potter!"

Harry le obedeció y se pegó de espaldas a la pared de madera, oyó el sonido de los cascos
rebotando contra el suelo antes de ver al caballo, pero cuando lo vio salir, fue una visión
impresionante.

Malfoy montaba con la espalda recta y expresión concentrada un corcel inmenso. En efecto,
era negro completamente, sus crines eran largas y movía la cabeza, agitándola con brío.
Pasaron corriendo frente a ellos como un rayo. Harry se giró y les miró pasar con la boca
abierta.

Draco Malfoy montado en una escoba de Quidditch era una agradable visión. Draco Malfoy,
montado en ese corcel negro, era digno de un cuadro al óleo. Una imagen que no se hubiera
visto mal en la galería de un museo o de una casa señorial, pero ciertamente, era algo digno
de ser inmortalizado.

Harry se lo comió con los ojos cuando lo vio salir al trote, sin darse cuenta, corrió afuera de
las cuadras para verle mientras este corría veloz y tomaba la ruta que rodeaba la propiedad
hacia el campo. Por lo visto, Malfoy dejaría al caballo correr velozmente, manteniéndose
firme mientras lo guiaba para evitar que se desbocara en su afán de velocidad.

Harry sentía su corazón latir y sus mejillas arder sin saber realmente el motivo mientras lo
miraba correr a lo lejos, su cabello platinado brillando en la distancia bajo el sol de verano a
pesar de su sombrero de montar.

Harry prontamente se dio cuenta de que Hannah y Nott estaban a su lado.

"Impresionante, ¿verdad?", dijo Hannah. "Le toma un tiempo dejarse convencer y que Draco
lo monte, pero una vez que se deja, en verdad lo disfruta", sonriendo miró a Harry. "Son tal
para cual", y rió.

Harry la miró y pensó que tenía razón. Si había un caballo que se pudiera comparar con
Malfoy, ciertamente, era ese pura sangre. Ambos eran hermosos, orgullosos, fuertes, y
aparentemente, indomables, hasta que llegaba alguien a sus vidas que con tierna lealtad se
ganaba su corazón, y entonces, se lo entregaban con tal certeza que confiarían en ella a pesar
de todos sus miedos y desconfianzas.

Que para ambos, Draco y Shetan, esa persona hubiera sido Hannah Abbott, era algo que solo
hacía ver aún más lo mucho que se parecían los dos.

-*-

A Harry le costó apartarse de la visión de Malfoy corriendo por el campo, pero tuvo que
hacerlo y seguir a Nott, quien le dijo que ayudarían a Hannah a montar, y luego irían a buscar
a Cupido y saldrían a buscar a Mandy.

Emperatriz, la yegua de Hannah, era blanca, hermosa y también muy grande. Harry se
sorprendió y pensó que definitivamente, para una chica tan tierna, su gusto en caballos era
como menos, impresionante.

Sin embargo, era evidente que Emperatriz era tan pacifica como Shetan era imponente. Así
que con algo de ayuda, Hannah la montó sin problemas y tomó las bridas. Nott fue y montó a
Cupido mientras Harry se dirigía hacia donde había quedado Mandy. Luego de que Nott
volviera a ayudarle a montar, y los tres cabalgaron juntos hacia la dirección del lago,
avanzaron a un ritmo lento y agradable para Harry, mientras el sol les calentaba la cabeza y
les tostaba el rostro.

La ruta era hermosa, había cadenas de árboles a los lados del camino, y a ambos lados, se
extendía el campo lleno de árboles, aves, y la brisa era fresca a pesar del sol de la mañana.

Nott iba en el centro para cuidar de ambos, y de vez en cuando le daba alguna instrucción a
Harry cordialmente.
"Eres un jinete natural, Potter", le dijo sonriendo. "La verdad, pensé que te tomaría más
tiempo, pero ya veo que como en el Quidditch, tienes un talento innato".

"Eh, gracias", dijo Harry algo avergonzado pero contento, "creo que explicas bien, eres un
buen instructor y Mandy es una yegua muy tranquila", y mirando a lo lejos agregó, "creo que
talento para montar es el de Malfoy". Harry lamentó que la velocidad de Shetan no les
permitiera ni acercársele, además, Nott había comentado que el corcel ponía un poco
nerviosas a Mandy y Emperatriz, y no se iban a arriesgar que se encabritaran y tiraran al
suelo a cualquiera de los dos.

"Oh, a estas alturas, creo que Draco podría montar a un dragón", dijo Nott riendo mientras
pasaban una parte del camino con sombra por la gran cantidad de árboles a ambos lados.

Hannah se giró y le dio una palmada en el brazo, a lo que Nott agregó, "Auch" y rió más aún.

"¿En serio montabas a Shetan?", preguntó Harry hacia Hannah sin poder contenerse. Luego
de ver a Malfoy no se podía imaginar a la delgada y delicada mujer dominando el 'demonio
negro' como le decía Nott. Harry creía que a ese ritmo, podría haber llegado a Londres
cabalgando.

"¡Si, claro!", dijo Hannah en su dirección, "conmigo es un corderito".

"Oh, vamos, no exageres", dijo Nott exasperado mirando a Hannah.

"Bueno, si me tiró un par de veces al suelo", y pensativa hizo una pausa. "Pero fue al
comienzo. Cuando lo compré. Estaba aterrado y había recibido muchos maltratos. Seguro
pensaba que nadie podría ser capaz de ser amable con él", dijo Hannah con voz triste.

"También te partió un par de veces las muñecas", contestó Nott y Hannah lo miró mal
encarada.

"Nada que una poción Crece Huesos no pudiera solucionar en una noche", dijo esta seria.
"Sanar su psique, eso sí fue un reto", y sonrió. "Pero finalmente me lo gané... manzanas
verdes", dijo y rió alegre. "¿Puedes creerlo? Le ofrecí de todo, pero me quería arrancar los
dedos. Odiaba la idea de mantenerlo con bozal", dijo negando apesadumbrada, "pero las
manzanas verdes, ¡esa fue la solución!", suspiró feliz, el sol iluminaba en ese momento su
rostro y sus ojos verde mar brillaban intensamente.

"Y así, poco a poco, con manzanas verdes, caricias en el morro con un solo dedo, luego con
la mano, cepillándolo, dándole un baño, y así lentamente, hasta que pude sacarlo a pasear y
luego empecé a montarlo", rió otra vez, "Un verano. Fue lo que mi abuela me dio de tiempo
para poder dominarlo, sino lo vendería a quien lo quisiera", Hannah se estremeció de solo
pensarlo, "pero cumplió su promesa. Si lo lograba montar antes de volver a Hogwarts, me
permitiría quedármelo. Sin importar si me había mordido, tumbado o pateado. Y mi Nina
cumplió su promesa", Hannah sonrió con tristeza, Harry recordó que su abuela había muerto
al final de su quinto año en manos de los Mortífagos y que Lucius Malfoy estaba entre los
sospechosos de ser responsables del hecho. No podía imaginar cómo se sentía Draco Malfoy
al respecto.
"Corrijo lo dicho", afirmó Nott mirando al frente, "Si domaste a esa bestia, y luego a
Draco, tú podrías domar al dragón que quisieras", esta vez, la palmada fue más fuerte y Nott
rió más aún.

"Tonto", le contestó Hannah riendo también. "Lamentablemente, mis días de lidiar con
caballos briosos finalizaron" su sonrisa se volvió triste.

"Oh, afortunadamente, los Herbólogos no necesitan tanto esfuerzo físico para ser
conquistados", dijo Nott riendo, y luego agregó, "al menos eso espero", y soltó una carcajada.

Hannah lo miró pasmada, luego se ruborizó y rápido, se pasó las bridas a la mano izquierda y
alzó la derecha en dirección a Nott quien hizo correr a su caballo y los dejó atrás, sin
embargo, soltó un "¡AY!", ya que Hannah le lanzó algún hechizo sin varita y sin voz
mirándolo ceñuda.

Esto no evitó que Nott no parara de reír.

Hannah se volvió hacia Harry. "No le hagas caso, Harry. Es un mocoso malcriado que nunca
maduró". Harry intentaba no reír, pero las carcajadas de Nott eran contagiosas.

"No te preocupes, Hannah", le contestó Harry sonriendo en su dirección. "Creo que estoy
empezando a entender el sentido de humor de Nott".

"Oh, no le des mucha confianza, o pronto, la víctima serás tú", dijo seria meneando la cabeza.

A Harry le agradó mucho saber que los amigos de Hannah también tenían expectativas de
que esta se relacionara más profundamente con su amigo. Eso quería decir que ellos no serían
un impedimento para que ambos se volvieran a conocer, y si era posible, pudieran tener la
relación romántica que nunca tuvieron en el pasado.

"¡Ya puedo ver el lago!", exclamó Nott emocionado. En efecto, cuando Harry miró adelante,
vio una pequeña línea azul en el horizonte. Fue raro, pero sintió alivio y a la vez tristeza, el
paseo había sido mucho más agradable de lo esperado.

Una vez más Nott se puso a su paso, pero esta vez, de lado izquierdo de Harry. Miró a este y
le dijo en voz baja. "Si intenta maldecirme de nuevo, te dará a ti primero" y le guiñó un ojo.

"No creo, no sería nada difícil atinarte, la verdad, tengo una excelente puntería", afirmó
Hannah mirándole inclinándose adelante y fingiendo que estaba molesta, pero el brillo
divertido era evidente en sus ojos.

Harry rió mientras la miraba, Hannah le dijo, "¿Y tú le sigues el juego?"

"No, lo siento", dijo Harry conciliador, intentó hacer ademán de levantar las manos pero la
yegua lo tomó como que quería avanzar más rápido y echó a correr. "¡Oh, Merlín!", gritó
asustado, oyó la carcajada de Hannah mientras la yegua corría, afortunadamente a un trote
suave.

Sin embargo, pudo sostenerse sin problemas y siguió a trote lento tras Nott quien les había
adelantado un poco, seguido a su vez por Hannah, quien al parecer, no tenía tanto problema
en avanzar un poco más rápido.

A los pocos minutos llegaron al lago. Harry se quedó sin aliento. La vista era hermosa. El
lago era amplio, no tanto como el de Hogwarts, pero lo suficiente para permitir que el
extremo opuesto estuviera bastante lejano.

A un lado, había un pequeño muelle donde había barcas pequeñas, y no muy lejos de allí, se
veía una playa tranquila donde ya estaban listas sillas y poltronas, algunos paraguas grandes
con mesas y sus sillas donde Harry supuso que reposarían para nadar, y detrás, se veían unas
construcciones modernas que Harry supuso incluirían a los vestidores y baños, todo en
alegres franjas de colores blanco y azul.

Y más cerca del muelle, había una construcción que parecía ser una cabaña de madera clara,
no era tan pequeña, tenía ventanas de vidrio que en este momento estaban abiertas y tenían
las cortinas corridas, y más lejos, se veían algunas caballerizas.

Por lo visto, pensó Harry, los Nott no mezquinaban en cuanto a comodidad se refería, y
además, parecían tener un gusto sobrio, nada demasiado exagerado pero todo bonito y
agradable a la vista.

Harry siguió a Nott hacia donde se veían las caballerizas ya a la par con Hannah. Cuando se
acercaron, observaron a Malfoy cabalgando a lo lejos, al otro extremo del lago. Al parecer,
los vio llegar y se iba acercando. A Harry le costaba mantener la vista alejada de él.

"Vaya, Shetan no se puede quejar, Draco le ha complacido corriendo bastante", dijo Hannah
mirando en la dirección de este y el corcel sonriendo.

Cuando llegaron a las caballerizas, ya Nott estaba bajando de su montura y entregándole las
bridas a un joven de cuadra, mientras le decía, "Creo que sería bueno revisar la pata derecha
trasera de Cupido, me da la impresión de que algo le molesta".

"Sí, Señor Nott", dijo el joven mago que recibió las bridas y se alejó con Cupido.

Nott se acercó hacia Hannah y la ayudó a bajar mientras le preguntaba, "¿Qué tal
Emperatriz?"

"Estuvo perfecta", dijo Hannah, quien se acercó y acarició a la yegua en el morro y le dijo,
"Gracias hermosa, nos vemos al atardecer".

Mientras tanto, Nott se acercó hacia Harry y le instruyó de nuevo en como bajarse. Harry
siempre se sentía nervioso en esta parte, sin embargo, lo hizo solo.

"Muy bien", dijo Nott, y se acercó a Mandy y le dijo, "¡buena chica!, así se hace, ¡nada de
tirar al Niño que Vivió al suelo, porque entonces no se vive para contarlo!", riendo llevó la
yegua y se la entregó a otro hombre que esperaba y la llevó a las cuadras.

Harry ya se había acostumbrado al sentido del humor un tanto infantil de Nott, así que solo
sonrió y meneó la cabeza.
"Me temo que mañana te va a doler todo", dijo Nott, "tener una poción para el dolor a mano
no sería mala idea", le sonrió mostrando sus hoyuelos.

"Oh, gracias, lo tomaré en cuenta", dijo Harry, sonriendo a su vez pensando casi sin darse
cuenta que Nott era bastante guapo.

Hannah se había alejado para recibir a Malfoy y a Shetan que se acercaban por la orilla del
lago. Harry vio al caballo acercarse meneando la cabeza hacia esta, pero cuando la alcanzó,
se detuvo y se quedó muy quieto mientras ella le hablaba y le acariciaba el morro. El caballo
estaba empapado de sudor, también su jinete que le daba palmadas en el cuello inclinándose
adelante. Harry observó que Malfoy tenía las mejillas rojas del sol y el ejercicio. Jamás le
pareció Malfoy tan atractivo. Temió haber enrojecido al mirarle y se giró para mirar hacia el
lago.

"El demonio ha sido domado una vez más", dijo Nott junto a Harry, "Ahora irá dócil a los
establos, recibirá trato de príncipe, con un cepillado, una comida de la mejor calidad,
abundante agua y manzanas verdes, mientras el otro príncipe se relaja y va a pescar a gusto",
rió mirando pícaramente a Harry de lado.

Harry se sintió ruborizar más al mirar la expresión de Nott, pero como siempre, prefirió no
agregar nada. Cuando se giró hacia Hannah y Malfoy, ella venía caminando con el caballo
agarrado por las bridas y este la seguía dócilmente, aun con Malfoy encima que sonreía
levemente.

Malfoy se giró hacia ellos y preguntó, "¿Buena cabalgata?"

Nott sonrió y contestó, "Sí, bastante agradable". Harry solo asintió. Se sentía como si hubiera
perdido la voz, solo podía mirar a Malfoy, pasmado de jamás haber notado lo bien que se veía
bajo el sol.

Así siguieron hasta las caballerizas, Hannah no le entregó las bridas del caballo a ningún
mozo sino que ella misma lo llevó adentro.

"Tiene que llevarlo ella", dijo Nott, "no le agrada que alguien más le atienda si ella está
cerca", y meneando la cabeza agregó, "Oh, Astoria. Hay que avisarle que puede ya venir,
aunque Hannah quien iba a hacerlo aún estará unos minutos en las caballerizas", hizo un
sonido pensativo, y siguió, "¿Le avisas tú, por favor?".

"Oh, sí, claro", y luego dudando, Harry le preguntó con curiosidad, "¿No sabes hacer un
Patronus?"

Nott se encogió de hombros, "La verdad, no", y mirándole con expresión seria agregó, "Nina
intentó enseñarme hace tiempo pero lo que puedo hacer no es algo corpóreo, jamás podría
entregar el mensaje" le informó con simpleza.

"Oh", dijo Harry, "lo lamento", desvió la mirada un momento hacia las caballerizas,
preguntándose si Malfoy también lo habría intentado. Obvio que jamás lo iba a preguntar.
"¿Qué quieres que le diga con exactitud? ¿A Astoria?"
"Que ya estamos en el lago, Hannah y Draco siguen en las caballerizas pero saldrán en un
momento, ya puede venir si quiere".

Harry asintió, sacó su varita, pensó cuál sería su recuerdo, y sin poder evitarlo, su mente
volvió a Malfoy sobre Shetan bajo el sol, no sabía por qué su mente jugaba con él de ese
modo, pero no lo ahuyentó, solo cerró los ojos y lo visualizó lo más claro posible, sonrió sin
poder evitarlo y dijo con voz firme: "¡Expecto Patronum!".

Su alce salió al aire, grande, brillante y hermoso como siempre, incluso bajo el cálido sol del
verano, dio una vuelta corta y se acercó a Harry, este oyó un "¡Oh!", admirativo de Nott pero
Harry no se giró para verle, mirando a su Patronus le dio el mensaje, este se inclinó y luego
salió veloz hacia la Mansión.

"Es inmenso", dijo Nott, "El de Hannah es fantástico también, pero creo que el tuyo es más
imponente", y luego dijo en voz baja, "no puedo evitar sentir un poco de envidia. Ni siquiera
sé qué forma podría tener el mío".

"Oh, descuida", dijo Harry, "estoy seguro que con un recuerdo apropiado y algo de práctica lo
lograrás, deberías intentarlo de nuevo, no te rindas", y sonrió débilmente, luego agregó, "A
mí me tomó bastante poder hacer uno completo, necesité unos cuantos intentos y montones
de chocolate".

Nott le miró confuso, "¿Chocolate?", tenía las cejas juntas al mirar a Harry.

Harry rió. "Sí", asintiendo siguió, "hacer un Patronus puede debilitarte un poco si eres chico,
flacucho y pones demasiado esfuerzo mental y emocional como me pasaba a mí", al sentir
ruido de voces, se giró.

Nott asintió serio, pero se giró al ver a Hannah y Draco en camino, "Oh, aquí vienen", luego
mirando a Draco dijo, "¿Ya podemos ir a pescar, mon ami?".

Malfoy sonrió en su dirección. "Seh", y meneando al cielo agregó, "el sol está radiante hoy,
me temo que terminaré como un Bola de Fuego Chino".

Nott rió y Hannah le hizo eco, "afortunadamente, Astoria tiene suficientes pociones para la
piel como para embellecer a un ejército".

Hablando de Astoria, esta venía caminando en su dirección desde la zona de nadar. "Hola,
¿Aún en las caballerizas?, pensé que ya ustedes estarían saliendo", dijo señalando a Draco "y
nosotros podríamos ya instalarnos en la playa, ¡muero de calor!", se echó aire con la mano
con cara de fatiga.

"Sí, ya nos vamos", contestó Nott, y girándose hacia Harry preguntó, "¿No te animas a
pescar?", le sonrió y a Harry le pareció que había un aire de coqueteó en su mirada, se volvió
a sentir enrojecer.

"Eh, no, gracias, tampoco sé nada de pesca y seguro solo les causaré líos", nada más de
pensar en estar horas con ambos en un bote, teniendo muy cerca a Malfoy sintió pavor.
"Mejor en otra ocasión, gracias".
"Ni creas que te iba a dejar robarte a Harry", intervino Astoria con un mohín. "Lo invitamos a
nadar, no a pescar", y levantó un dedo acusador en dirección de Nott, este sonrió.

"Okey, okey", levantó las manos y rió, "¡quédense con el héroe para ustedes solas!", y riendo
otra vez se alejó detrás de Malfoy, quien se marchó serio hacia la cabaña y sin decir palabra.
Harry tuvo la impresión de que Malfoy pensaba que él era la razón de la respuesta negativa,
suspiró al pensar que no estaba muy equivocado, aunque no por las razones que tal vez él
creía.

"Vamos, Harry", le dijo Astoria agarrando a este del brazo con aire feliz. Harry se giró atrás y
miró a Hannah, esta reía y les siguió meneando la cabeza.

"Esperemos a Hannah", le pidió Harry y se detuvo, le extendió su otro brazo intentando ser
galante, Hannah le sonrió y lo tomó. Se dirigió con ambas, una cada lado, hacia la playa.

Sin embargo, no pudo evitar girar un poco la cabeza y mirar en dirección de los chicos que
iban a la cabaña, a cambiarse, supuso Harry, por ropa más adecuada para la pesca, oía a Nott
parloteando y Malfoy solo le escuchaba. En algún momento, sin embargo, Harry se giró más
hacia atrás. Sin sospecharlo, sus ojos se encontraron un momento con los de Malfoy. Su
mirada era acerada, casi azul, a pesar de la distancia, Harry sabía que sus pupilas estaban
empequeñecidas por la abundante luz, el reflejo del agua hacía sus ojos más hermosos que
nunca. Harry no pudo evitar jadear de la impresión y luego tropezar sintiéndose un tonto.
Obligatoriamente, tuvo que girarse al frente apurado por no caer mientras las chicas lo
agarraban fuerte de cada brazo.

"Oh, Harry, ¿todo bien?", preguntó Hannah preocupada.

"Sí, lo siento, me distraje y tropecé", miró al frente avergonzado y con las mejillas ardiendo
mientras Astoria seguía parloteando sobre su nuevo traje de baño, cortesía de una campaña
que había hecho al comienzo del verano en Cannes.
Capítulo 13

Hannah le indicó a Harry que el bolso con sus cosas estaba en uno de los vestidores, Harry le
agradeció y entró a cambiarse. Se quitó el traje y las botas y cuando revisó, comprobó que la
ropa para nadar era bastante agradable. Eran unas cómodas bermudas rojas y había un par de
sandalias playeras y una gran toalla, también roja. Había también un par de camisetas de
algodón. Harry se puso las bermudas y se miró en un espejo de cuerpo completo. Se veía
bien. Harry nunca había sido muy alto ni musculoso, pero en los últimos años de su
adolescencia había crecido un poco para tener una estatura más promedio, también hizo un
esfuerzo por ejercitar y comer bien, así que ya no era tan bajito ni flacucho, había ganado
algo de músculo, y sus rodillas, aunque seguían siendo nudosas, ya no eran tan huesudas
como en su niñez y adolescencia. Si no se veía atlético, por lo menos, se veía sano y esto lo
hacía sentir secretamente satisfecho de sí mismo.

La verdad, el vestidor era mucho más grande por dentro que por fuera, había un banco largo,
algunos casilleros y escogió uno para colocar su ropa de montar.

Una vez listo, salió y buscó con la mirada en la playa.

Astoria ya estaba recostada en una poltrona, al sol. La verdad, su traje de baño le sentaba de
maravilla. Era azul, aunque la verdad esa que esa era una pobre descripción, en realidad era
de una gama de azules que degradaban de una forma tal que realzaba más su figura, y aunque
Harry se imaginaba inicialmente que ella usaría uno de dos piezas, era de una sola, pero con
algunas aberturas en los costados que hacían ver su pequeña cintura de una forma bastante
atractiva. También lucía gafas de sol muy elegantes.

Astoria le oyó venir y se giró hacia él. "Harry", le sonrió, "qué bueno que viniste, y mejor
aún, que no te fuiste con los machos alfa de la familia a pescar", con los lentes de sol, Harry
no podía ver sus ojos pero estaba seguro que los había puesto en blanco.

"Gracias, Astoria", contestó Harry, aunque la verdad, no sabía por qué le agradecía.

"La verdad, yo también me alegro, Harry", se oyó la voz de Hannah, Harry se giró.

Hannah también lucía un traje de baño de una pieza de color aguamarina. Sinceramente, su
figura era tan hermosa como cuando estaba en Hogwarts.

La primera vez que Harry la notó fue en Cuarto Año, en la celebración del Torneo de los Tres
Magos, el Club de Danza organizó una velada con el permiso de Dumbledore en honor de sus
visitantes. Hannah participó en varios actos de baile, pero tuvo un dúo con Terry Boot que
dejó a todos pasmados. Ese día, se arrepintió de no haber aceptado la invitación de Hannah al
baile de Navidad, se sintió como un verdadero tonto. Hannah Abbott, debajo de su túnica de
Hogwarts, escondía la figura de una bailarina, ese día la lució en todo su esplendor y
elegancia. Creía haber escuchado que luego de eso, ella recibió muchas invitaciones a
Hogsmeade las cuales declinó amablemente, y una vez le oyó decir a Ginny que no quería
que alguien la invitara solo por su apariencia luego de verla bailar, no si antes no se habían
fijado en su persona y la habían obviado por considerarla una Hufflepuff del montón.
Hoy en día, Hannah seguía teniendo figura de bailarina, pero su pierna izquierda lucía
cicatrices, mostraba músculos atrofiados en su muslo y que no se molestó en ocultar con un
glamour. Harry la observó por un momento, y se dio cuenta de que Hannah le estaba
demostrando confianza en mostrarse tal cual era frente a él. Se sintió honrado, la miró al
rostro y le sonrió. Ella le regresó la sonrisa.

"¿Listo para nadar, Harry?", preguntó Hannah.

"Oh, sí", luego de una pausa agregó, "yo también muero de calor".

"Entonces vamos", dijo ella, y en lugar de sentarse a tomar sol como Astoria, caminó a la
orilla de lago, Harry fue con ella sintiendo el sol en sus hombros y en su torso.

"¡Ey!", llamó Astoria con voz quejumbrosa. "¿Me dejarán aquí? ¿Sola?", Harry se giró y la
vio cruzada de brazos, rió un poco sin poder evitarlo.

"Yo necesito nadar, Tori", dijo Hannah también con expresión quejumbrosa, "estoy muy
acalorada, además, ¡ya sabes cómo amo nadar!", y no dejó de avanzar a la playa donde muy
pequeñas olas barrían la arena amarilla en interminable sucesión.

Harry se giró y le hizo un gesto de despedida con la mano a Astoria, dedicó su atención a
Hannah quien caminaba más insegura en la suave arena. Le tendió un brazo y ella le tomó de
la muñeca. "Gracias", dijo amable y siguió mirando con una gran sonrisa el agua.

Se acercaron y el agua tocó sus pies. "Oh", exclamó Hannah estremeciéndose, "está algo
fría", y rió.

"Oh, joder", dijo Harry, impactado por la temperatura del agua, "sí, muy fría", su piel se puso
de gallina. Hannah soltó una carcajada y Harry la miró con cara de vergüenza. "Lo siento", y
meneando la cabeza le dijo, "no esperaba que fuera tan fría".

"Oh, ya verás que en lo que te mojes completo, no la sentirás tan fría. ¡Vamos!", y avanzó un
poco, se tambaleó y Harry se acercó y la agarró con ambas manos de los antebrazos por atrás,
la dejó avanzar adelante temblando mientras el agua les iba cubriendo poco a poco. Notó que
los brazos de Hannah también estaban erizados y sus muy pequeños vellos rubios estaban de
punta. Hannah se giró hacia él y de repente se puso seria, "Oh, ¡tus anteojos, Harry!".

"No te preocupes", dijo él con voz temblorosa por el frío, "ya los hechicé para que no se
pierdan y me funcionen en el agua sin problemas".

Ella rió, "Qué bien", y asintiendo, le dijo también ya temblando, "suéltame, por favor, creo
que ya de aquí puedo nadar. Necesito mojarme completa para dejar de temblar". Harry la
soltó, y ella se lanzó adelante y se hundió.

Él la observó un poco preocupado, pero la vio salir riendo un poco más adelante, al parecer,
no tenía tantos problemas para nadar y flotar. Se relajó e intentó seguirla.

El frío del agua le impactó cuando se sumergió completo. Agradeció mucho esas lecciones de
natación que tomó cuando estuvo en Estados Unidos, ya que no solo habían sido un buen
ejercicio sino que ya no se sentía inseguro como antes en el agua.

Cuando salió junto a Hannah, esta reía encantada, "Oh, muy bien, Harry", le dijo, sus ojos
eran del mismo color del agua, notó Harry, y sus pupilas estaba pequeñitas en tanta luz.
"¿Viste? Ya no notarás tanto el frío del agua".

"Es cierto", dijo Harry pasándose las manos por la cara. "¿Crees que Astoria se anime a
nadar?"

Hannah miró hacia la orilla y luego a Harry y asintió, "Sí. Se fastidiará de estar sola. Le gusta
nadar, pero creo que quería que la admiraras antes", y rió divertida con la idea.

"Oh", Harry rió, "bueno, en honor a la verdad, sí lo hice, aunque me temo que no le dije
nada", Hannah soltó una risita, "¿debí hacerlo?"

"Nah, ya Astoria recibe bastante adulación en el medio en que se desenvuelve. Que la


ignoren un poco no le caerá demasiado mal", dijo Hannah y se encogió de hombros. "¿Te
atreves a nadar hacia el muelle? Necesito ejercitarme, nadar es uno de los pocos ejercicios
que puedo hacer sin tanta molestia", le contó Hannah mientras flotaba chapoteando un poco.

Harry miró al muelle, se veía un poco lejos pero pensó que podría lograrlo.

"Seh", aceptó con valor, "si me canso me paro a descansar. La verdad, no nadaba desde hacía
mucho".

Hannah asintió y dijo, "yo tampoco, hagamos algo de ejercicios de respiración primero".

"Buena idea", aceptó Harry. Ambos empezaron a aspirar, hundirse, expirar, salir, y así
siguieron un rato.

"¿Vamos?", preguntó Hannah luego de un momento.

"¡Vamos!", dijo Harry. Ella empezó a nadar en estilo libre hacia el muelle y él fue tras ella.

Hannah avanzaba más rápido de lo que Harry pensó que podría, sin embargo, avanzaron lado
a lado y luego de un rato, llegaron jadeantes al muelle, Harry se dio cuenta de que allí era
bastante hondo, pero ya no sentía ese frío terrible de antes. Se agarró de la madera y respiró
profundo, cansado pero sonriente.

"Ah", exclamó Hannah jadeando, "eso", y luego de una pausa para respirar profundo pudo
seguir, "eso estuvo muy bien".

"Sí", concedió Harry aún cansado, "uff, no estoy en buena forma para nada".

"Oh, al contrario", dijo Hannah, "yo creo que lo hiciste bastante bien".

Luego de un rato, ambos nadaron bajo el agua mirando las bases del muelle, las plantas
acuáticas que crecían abajo, y ciertos peces pequeños que les rodeaban sin llegar a acercarse;
debajo, el agua era algo fría pero clara, y el fondo era lo suficiente profundo como para que
no se agitara con sus movimientos.
Jadeantes, se acercaron de nuevo al muelle. Luego de respirar un rato, Hannah le dijo.

"Harry, ¿te molestaría si te hago una pregunta personal?", Harry la miró un poco asombrado,
ella continuó, "no tienes que contestar si no quieres, de hecho, es muy poco amable de mi
parte, pero es que se siente como si nos conociéramos de mucho tiempo", y sonrió algo
tímida.

"Bueno, técnicamente nos conocemos desde hace mucho, Hannah", le dijo Harry un poco
preocupado, "solo que no habíamos tenido oportunidad de compartir de forma más cercana".

Ella asintió y siguió, "¿Es cierto lo que publicó el Profeta en una oportunidad? ¿Que eres
gay?", ella habló en voz baja y le miraba seria, no burlona ni con picardía. Harry se
sorprendió y no contestó de inmediato, ella notó su sobresalto. "Oh, disculpa, no tienes que
contestar eso.... Quiero decir, es que ese periódico siempre está diciendo tantas cosas que uno
no sabe si creer algo o no. Ellos aseguraron hace un tiempo que tenías una relación con una
persona en Estados Unidos, y que era un hombre. Pero yo preferí no asumir que fuera verdad
o no, ya que sé que te gustaba Chang allá en Hogwarts, y luego saliste con Ginny Weasley en
sexto, antes de la guerra... no es que tenga algo en contra de ello si lo fueras, por favor, no
pienses eso, es solo que ellos no tienen mucha credibilidad... y yo me preguntaba... ahora
estoy parloteando. Soy una vergüenza de persona, discúlpame", y bajó la vista respirando
profundo. "Por favor, perdona mi falta de discreción y de modales".

Harry sonrió. Creyó que Hannah se lo preguntaba con honesta curiosidad y para conocerle
mejor, no por maldad, así que dijo simplemente, "No era mentira, por lo menos esa vez, para
variar, no mentían, aunque para ser sincero, sí le agregaron mucha sazón al asunto. Sí tuve
una relación con una persona en Estados Unidos mientras estuve viviendo allá, y sí, era un
hombre. Fue muy bonito mientras duró. Fue el primer hombre con el que salí y llegó a ser
algo serio, pero con el tiempo llegó a su fin. Aunque la verdad, como mencionaste, sí me
gustan las mujeres, Hannah, tienes razón, me gustaba bastante Cho hace años en Hogwarts
aunque salimos muy poco tiempo, y estuve bastante enamorado de Ginny durante nuestro
sexto año, seguimos saliendo un poco al volver de la guerra pero me temo que tampoco duró
tanto como pensaba y no funcionamos como pareja al final. Así que, si hay que ponerle un
nombre a mi inclinación, yo diría que soy bisexual, es solo que me llevó un tiempo darme
cuenta de ello, tal vez más de lo que le toma a un adolescente normalmente. Ya sabes, en
medio de tantas locuras que tuve que pasar en Hogwarts, no tuve mucho tiempo para la vida
amorosa y el autoconocimiento", Harry se encogió de hombros y miró a Hannah quien había
levantado la vista y le miraba un poco asombrada, pero se recuperó rápido y le sonrió.

"Gracias por la confianza al responderme con sinceridad", le dijo luciendo avergonzada,


"quiero decir, sé que apenas nos estamos tratando otra vez, pero como eres tan buen amigo de
Neville, me cuesta mirarte como a un extraño".

"Oh, bueno, no es sino la misma confianza que me has mostrado a mí, recibiéndome entre tus
amigos, tratándome agradablemente, y además, mostrándote como eres frente a mí", hizo una
pausa y siguió, "cualquier otra bruja – o mago - hubiera usado un glamour para nadar frente a
un extraño. Pero tú no. No sé honestamente si lo haces frente a otros, pero de todas formas,
me siento honrado con la confianza que me has demostrado".
"Ah", dijo Hannah ruborizándose un poco. "la verdad nunca nado frente a personas que no
sean los de siempre, ya sabes, Draco, o los otros", y se encogió de hombros, "antes, incluso
frente a ellos usaba ropa que ocultaba la cicatriz, o una venda, no sé, algo que la tapara",
sacudió la cabeza, "luego me di cuenta de que eso solo atraía más la atención sobre asunto.
Como el boggart en el armario que todos saben que está allí pero nadie quiere enfrentar".

"Bueno, entonces, digamos que si ambos confiamos en el otro, podemos sacar el Boggart del
armario", bromeó Harry y sonrió. Ella le contestó la sonrisa y asintió.

"Gracias, Harry", le dijo con voz emocionada, y luego le aseguró, "no lo voy a comentar con
los otros, no te preocupes, tampoco llego a ese nivel de chismosa", y rió un poco. Harry
recordó su conversación con Draco en la fiesta del Ministerio y se preguntó si ella tenía
intenciones ocultas de emparejarlo con Draco, pero desechó ese pensamiento de inmediato
por considerarlo muy extraño. Era algo muy complicado para pensar en eso en ese momento.

"Oh, no hay problema. Quiero decir, no vivo en el armario, por usar una expresión coloquial.
Solo no ando hablando de mi vida personal por allí, evado hablar sobre ella con gente que no
sea de mi confianza, como sucede contigo cuando deseas nadar. Pero definitivamente, ya se
puede decir que es de conocimiento público que también me gustan los hombres", y luego de
una pausa, se le ocurrió una idea alarmante, por lo que le aseguró, "El Profeta ha asegurado
varias veces que tengo una relación con Neville, lo cual es falso, por si te lo preguntabas". De
repente se le había ocurrido que tal vez Hannah no quería saber solo por Draco sino por
Neville y le preocupó que ella pensara que él podría ser un rival en su deseo de volver a
conectar con su viejo amigo.

Hannah enrojeció violentamente y negó furiosamente. "¡Oh, Cielos!", y sin querer, se hundió
y tragó agua, tosió un poco.

Harry se acercó y la agarró por uno de los antebrazos por si acaso durante un momento. Al
ver que ella ya dejó de toser, la soltó.

"¡Harry, no! No fue esa la razón de que preguntara". Tosió un poco otra vez y agregó: "Y
honestamente, esa noticia no la he leído en ningún lado... ¡Oh, qué horror ese periódico! Sé
que Neville es tu amigo. Si tuvieran una relación, no tendrían por qué esconderla. Sería
ridículo. Ambos son solteros y adultos", ella le miró seriamente, parecía preocupada de que él
no le creyera.

"Es así, lo somos. Aunque para serte sincero, creo que la Abuela Augusta sí lo pensó por un
momento", se encogió de hombros. "No sé si le agradaba o le asustaba la idea, pero su
expresión hacía mí por un tiempo era definitivamente de sospecha", Hannah lo miró
sorprendida y luego rió.

"¡Oh, por Helga! Harry, si la Señora Longbottom sospechaba de ustedes, tal vez no era con
esperanza que los observaba. Ella es bastante tradicionalista, y aunque no sea purista de
sangre, como mínimo, aspira que Neville se case con una bruja y tenga hijos que perpetúen el
apellido Longbottom", meneó la cabeza. "Harry, si Neville estuviera en tu misma situación,
estaría bastante presionado por ella para que eligiera a una mujer aunque le atrajeran también
los hombres. Créeme, Augusta Longbottom ama a su nieto, pero honestamente, la forma de
expresar su amor a veces solo la puede entender ella y nadie más", Hannah meneó la cabeza y
su expresión era más dura de lo usual.

Luego de arreglarse el cabello y de pensar un momento, ella le miró fijamente.

"No me gusta criticar a la gente, en especial a la que conozco desde hace tantos años, pero la
verdad, mucha de la inseguridad de Neville de su infancia, viene del trato que ella le dio
durante todos esos años. Todo el tiempo comparándolo con su padre, diciendo que su
comportamiento no era digno de su apellido, etc., etc., de verdad, eso me ponía de nervios",
terminó ella con el ceño bastante fruncido.

Harry suspiró, "Sí, tienes toda la razón, comparto tu opinión", le dijo Harry con tristeza.
"Creo que la Abuela Longbottom en algún momento se convenció de que él y yo solo éramos
amigos y se tranquilizó", se encogió de hombros, "y además, Neville es ahora mucho más
seguro en sus decisiones de lo que solía ser en la escuela. Creo que aunque ella hubiera
sospechado de mí o no le hubiera agradado, me hubiera tratado igual", y sonrió hacia ella.

"Qué alegría saberlo", afirmó ella, y mirando alrededor indicó. "Creo que debemos regresar a
la playa. Astoria debe estar ya fastidiada de estar sola, y creo que ya estoy arrugada como una
pasa".

Harry rió y asintió, empezó a hacer ejercicios de respiración de nuevo pensando que le
hubiera gustado atreverse a preguntar por el interés amoroso de sus dos amigos varones.
Después de todo, Nott se veía algo interesado en él, por decirlo de alguna manera. Y Malfoy.
Harry recordó los rumores de que Malfoy y Nott eran pareja, lo cual ahora le parecía ridículo,
aunque Harry recordó otra vez a Hannah aleccionando a Malfoy para que le invitara a bailar
en la fiesta del Ministerio y mencionando que era conocido públicamente que a él le gustaban
los hombres. Se preguntó si eso quería decir que el rubio se había declarado gay o bisexual.
No tenía ahora cómo saberlo y creía que había dejado pasar la oportunidad de preguntar a
alguien que le contestaría con honestidad y conocimiento de primera mano, se lamentó un
poco de ello.

Minutos después, Hannah y Harry nadaban hacia la orilla de regreso. Pronto se acercaron a la
playa y se dejaron caer agotados en la arena, respirando profundo y riendo.

"Vaya, regresaron al fin", oyeron la voz poco alegre de Astoria. "Pensé que los había
secuestrado la Gente del Agua".

Jadeando, Hannah contestó, "No hay Gente del Agua en este lago, Tori", y rió. Y se giró para
mirar a Astoria, que seguía tumbada al sol. "Por favor, dime que te has hidratado, porque si
tienes todo este tiempo en el sol sin tomar ni agua, como mínimo, te ganarás una jaqueca y
una insolación".

"Sí, tomé agua", aclaró Astoria haciendo un mohín, "también me bañé un poco, pero sola", y
los miró con reproche, "no me atrevo a ir tan lejos como ustedes".

"Bueno, ya te haremos compañía un rato. No sé Harry pero yo me muero por comer algo, un
sándwich tal vez y una bebida fría", se levantó con dificultad y Harry la imitó, ayudándola,
ambos se dirigieron a unas tumbonas. Hannah se tendió sobre una toalla y movió un toldo,
con magia sin varita, para que les cubriera a ella y Harry. "Creo que ya llevamos suficiente
sol por un rato", Harry asintió y le agradeció.

"¿Qué deseas, Harry?", preguntó Hannah y llamó a Viny.

"Oh, ¿hay posibilidad de tomar té frio?", y mirando a Viny, agregó, "Un sándwich estará
bien", se encogió de hombros, "escoge tú por mí".

"Oh, té frío, ¡qué americano!", exclamó Astoria sonriente.

Harry sonrió, "me temo que me aficioné a ellos en Estados Unidos, son deliciosos para el
calor, en especial con limón".

"Yo también quiero", dijo Astoria entusiasmada, "en Los Ángeles siempre tomo cuando me
toca trabajar allá", sonrió encantada como una chiquilla, "Y un sándwich de pavo, por favor".

"Entonces, yo también quiero probarlo. Las veces que he ido a Estados Unidos no me he
animado a tomar, aunque los refrescos de cola me encantan", contó Hannah y sacó la lengua
saboreándose. "Son mi debilidad", y riendo agregó, "y un sándwich de pepino, por favor,
Viny".

El elfo hizo una reverencia y se despareció. A los pocos minutos apareció una mesa con los
refrigerios. Hannah le preguntó al elfo. "¿Los chicos llevaron merienda?"

El elfo indicó que sí, que llevaron comida, agua y bebidas frías. Hannah le agradeció y este se
desapareció.

Comieron en silencio y Harry saboreó su té encantado, estaba como le gustaba, fuerte y con
bastante limón.

Hannah dijo, "Oh, la verdad sabe mejor de lo que imaginaba", y bebió con gusto.

Harry comió su sándwich de pepino y pensó que la combinación con té frio no estaba nada
mal.

El resto de la mañana transcurrió tranquila. Nadaron los tres luego de un rato de reposo.
Astoria intentó coquetear un poco con Harry pero él la ignoró lo más educadamente que
pudo. Ella se veía un poco desencantada y a Hannah solo parecía que le divertía un poco la
situación, pero no dijo nada al respecto.

Harry se acordó de Neville y se sintió algo triste. Seguro que a la una de la tarde despertaría
su amigo y ni él ni Hannah estarían allá, pero pensó que la verdad, comería y solo estaría un
tiempo despierto, y luego debería tomar una poción nuevamente. Esperaba poder verlo antes
de irse al final de la tarde.

"¿Crees que los chicos vengan a almorzar?", preguntó Astoria mirando hacia el otro lado del
lago. Harry esperó la respuesta de Hannah algo expectante.

"Oh, no lo sé", contestó ella. "La verdad, no prometieron venir, y si los peces están picando,
Draco puede estar horas allí bajo el sol esperando a los dichosos peces. Solo espero que se
hidrate y use su sombrero, una vez se asoleó tanto que se insoló y tuve que llevarlo al
hospital de emergencia, y él no se broncea, pasa de blanco queso a rojo bola de fuego, y de
allí a urgencias", contestó suspirando con algo de preocupación. "Pero ¿va a escuchar que
alguien le pida que vuelva? Definitivamente, no".

A la una de la tarde, se pusieron algo de ropa y se acercaron a una mesa en un alero de la


cabaña, comerían al aire libre y con una vista espectacular al lago.

Desde allí, se veía a lo lejos el bote donde Nott y Malfoy pescaban, Harry notó que ambos
usaban sombreros y cañas de pescar. Él no sabía qué usaban los magos para la pesca y se
esperaba algo diferente.

Harry halló divertido que el almuerzo fuera pescado frito, papitas y ensalada, algo muy
mundano para sus sofisticadas compañeras, pero Hannah y Astoria parecían encantadas con
el Fish & Chips casero.

"Oh, cómo extraño esto en Paris", exclamó Hannah sonriente.

Y atacó las papitas con gusto, luego de echarle kétchup y, Harry notó risueño, mostaza.

"Uff", dijo Astoria, "Nina, no entiendo cómo te gusta tanto la mostaza".

Hannah rió. "Oh, creo que al estar en Estados Unidos, algún habito te traes, yo me traje la
afición del refresco de cola y la mostaza", se giró hacia Harry. "En Nueva York estuve un
tiempo, intentando sanar mi pierna", se encogió de hombros, Harry sintió un nudo en su
estómago y sonrió sin contestar nada. "Lograron mejorarla bastante, no sé si lo recuerdas,
pero luego de la guerra, cojeaba mucho más", contó mirando hacia él. Este recordó los juicios
y asintió. Era cierto, ella necesitaba un bastón en esa época.

"Jamás volvería a ser lo que era, ya sabes, siendo el producto de una maldición oscura", se
encogió de hombros, "pero ya no me la paso en el suelo a cada momento, y eso es una gran
mejora".

Harry sintió tristeza porque sabía que para Hannah no era algo tan ligero como pretendía pero
no lo iba a mencionar. Pensaba que entendía exactamente cómo se sentía.

Luego de comer, Hannah les dijo: "Creo que los chicos están exagerando ya con el tiempo de
pesca. El sol está muy fuerte. Si a estas alturas Draco no está insolado, lo consideraría un
milagro".

"Oh, sí, de seguro ya lo está", estuvo de acuerdo Astoria seria. "Pensé que vendrían mientras
comíamos, pero evidentemente, no se han movido del sitio donde están", y señaló al otro lado
del lago.

Hannah los observó con expresión seria un momento mientras seguían en la mesa, aunque ya
todo estaba recogido. Se levantó e invocó su Patronus. Harry lo vio brillar bajo la luz del sol
y decidió que, en efecto, era una loba.
"Muy bien chicos, creo que ya fue suficiente pesca por hoy, por favor, vengan a almorzar,
tienen demasiado tiempo al sol. Mañana podrán pararse de madrugada si quieren e ir al río o
venir acá, pero creo que ya por hoy están exagerando", su voz era firme y a la vez maternal.
A Harry le recordó un poco a Molly Weasley y sonrió.

El Patronus partió ágil hacia los chicos. Hannah les contó seria: "Les doy cinco minutos para
empezar a volver, sino me Apareceré en el bote y los traeré por las orejas", tenía el ceño
fruncido y sus ojos verde mar relampagueaban. A Harry le sorprendió pensar que Malfoy se
podría dejar regañar por ella, pero no dijo nada.

A los diez minutos aproximadamente, no hubo señal de movimiento, Hannah estaba viendo
una revista mientras daba ojeadas hacia el lago y gruñía quedamente. Astoria miraba
divertida hacia Hannah y luego hacia Harry y le hacía señas que esperara sin que Hannah se
diera cuenta.

Dos minutos después, aproximadamente, la chica se levantó y se Apareció. Harry miró hacia
el lago, y en efecto, allí se veía ella, sobre el bote. Malfoy se había levantado y gesticulaba
hacia el agua y Hannah estaba de pie en el centro con las manos en las caderas. Luego de un
rato, Harry vio a Malfoy sentarse y Hannah se volvió a Aparecer en la terraza. Se veía
molesta.

"¿Pueden creerlo?, ¡tienen peces como para alimentarnos una semana!, Theo está
desesperado por volver pero Draco insiste en seguir porque hay un pez que se le ha escapado
varias veces y no quiere rendirse hasta que lo atrape. Está que arde de la insolación", meneó
la cabeza bufando y se sentó.

Harry se temió que el poco deseo de Malfoy por volver estuviera relacionado con su
presencia y no le agradó la sensación. Al mirar a la dirección del bote, este ya se estaba
moviendo, y parecía que por Magia porque no veía que movieran los remos, además,
avanzaba con relativa velocidad.

Harry indicó que iría a las tumbonas cerca de la playa. Por un momento, deseó no haber ido a
ese lugar. Se sentía triste y no podía evitarlo. Así que prefería apartarse un momento y no
estar allí cuando volvieran Malfoy y Nott.

Harry sintió la mirada de Hannah en él mientras se alejaba, pero no le dijo nada excepto que
Viny le llevaría bebidas para que se mantuviera hidratado. Él simplemente agradeció y se
despidió con la mano.

Harry se tumbó en una poltrona cómodamente y cerró los ojos por un momento. Cuando los
abrió de nuevo, vio que el bote ya estaba llegando al muelle bajo una sombra temporal, ya
que una gran nube parecía haberse detenido sobre ellos.

Observó a Nott bajar y amarrar el bote con ayuda de algún empleado del lugar, mientras
luego Malfoy sacaba con magia del bote una cesta, las cañas y salía del mismo. Luego se
dirigió hacia la terraza donde estaban Hannah y Astoria, seguido por Nott.

Al llegar al sitio, Nott y Malfoy se sentaron y Hannah conversaba con ellos mientras parecía
que Astoria solo les miraba. Hannah se acercó y revisó de cerca a ambos hombres, Harry vio
que movía la cabeza a los lados, al parecer, no le agradó lo que vio en sus rostros.

Astoria se levantó, hizo un gesto hacia todos y se encaminó a la playa. Harry la vio acercarse
caminando con gracia mientras sujetaba su sombrero para que la brisa no se lo llevara.

Mientras tanto, Harry vio que Viny les llevó bebidas y comida a los chicos mientras Hannah
se sentó cerca de ellos y les miraba, al parecer con preocupación.

Astoria llegó y se sentó perezosamente en una tumbona junto a Harry. Este le miró y no dijo
nada. Ella se giró hacia él y dijo: "Uff, no, qué bueno que te viniste para acá. Me diste una
grandiosa excusa para alejarme del drama y el rollo doméstico", le observó y agregó: "Qué
buena intuición tienes".

"Sí, bueno, no quería molestar si cuando llegaran Hannah seguía molesta con ellos", se
encogió de hombros y miró de nuevo al lago.

"Molesta se queda corto. Está insoportable", y bufó con desdén. "Ella a veces trata a Draco y
Theo como si fueran unos niños. No sé cómo Draco se la aguanta. En Hogwarts, no permitía
que Pansy le dijera ni un uno por ciento de lo que se aguanta con Hannah", y meneó la cabeza
agregando, "De verdad, deberían casarse. ¡No sé qué esperan!", Harry notó molestia y celos
en la voz de Astoria a pesar de que antes estaba de acuerdo en que ambos tomaron mucho sol.
Pensó que a ella tal vez le gustaba Malfoy, pero por lo visto, pensaba que no podía competir
con Hannah. Esto le alarmó. Más de lo que estaba dispuesto a admitir y por las razones
equivocadas.

"¿Tú crees que ellos...?", hizo una pausa, "quiero decir, ¿crees que Malfoy está interesado en
ella de esa forma?"

Astoria lo miró seria, hizo silencio por un rato como pensando, luego agregó. "No. Pero
honestamente, a estas alturas, ¿Cuáles son las probabilidades de que alguno de los dos pueda
tener una relación sana con otra persona?, quiero decir, se supone que ella estaba interesada
en retomar su amistad con Longbottom y sus otros amigos de Hogwarts, pero allí la tienes,
encima de Draco porque llevó mucho sol, prohibiéndole seguir pescando como si fuera su
madre, su novia o prometida ¡qué sé yo!", gruñó y siguió, "¿Y él? ¿le detiene el trote? ¡no!",
meneó la cabeza con rabia y siguió, "se excusa como un niño y se aguanta el regaño...", y
luego de otro silencio, Astoria concluyó: "A estas alturas, ella debería estar sonsacándote
información sobre Longbottom, ya sabes, si tiene novia, si ha salido con alguien en los
últimos años, cosas así... y él, debería estar buscando a alguien con quien salir, tener citas,
para tener una vida más normal, no cuidando cada paso que Hannah da y temiendo que pierda
el paso... en mi opinión, tienen una relación bastante enfermiza, ¡mejor les saldría
oficializarla comprometiéndose, luego casarse y dejarse de pendejadas!"

Harry oyó todo el discurso y trató de no inmutarse. Parecía que Astoria tenía rato queriendo
sacarse todo eso de adentro pero no había tenido oportunidad de hacerlo lejos de ellos.
Cuando se giró, vio que Nott estaba comiendo, aparentemente, tranquilo, mientras Malfoy
comía algo pero miraba a Hannah que seguía hablando dirigiéndose hacia él.

Harry se sintió enfermo. Apartó la vista y volvió la mirada al lago. Astoria lo miraba.
"Sí", dijo ella entiendo mal su expresión. "No es una buena noticia para tu amigo
Longbottom", suspiró y agregó: "No parece que alguien pueda tener esperanzas reales de
tener algo con alguno de esos dos".

Harry asintió un poco en silencio mirándola con seriedad, pero de nuevo, guardó silencio.
Sentía su corazón pesado como una piedra, y temía que no fuera por temor a una decepción
de Neville.
Capítulo 14

Después del abrupto de Astoria, Harry sentía un gran deseo de irse del lugar pero no quería
ofender a sus anfitriones. Sabía que a esa hora, Neville ni siquiera estaría levantado, ya que la
hora en que debía despertar, comer, estar un rato levantado y volver a tomar la poción que lo
haría dormir de nuevo ya había pasado.

Afortunadamente, Astoria le invitó a jugar cartas, y se enfrascaron en un juego ameno donde


intercambiaron algunos comentarios sobre noticias de personas que conocieron en Hogwarts,
trivialidades sobre el Ministerio de Magia y chismes que le contó Astoria sobre algunas
celebridades que Harry oyó con fingido interés.

Una hora después, Harry vio a Hannah acercarse con Malfoy y Nott, lo cual lo hizo gemir en
su interior, pero siguió fingir enfrascado en el juego. Nott y Malfoy se dirigieron a los
vestidores y Hannah se dejó caer en una poltrona con una revista en la mano. Intentó unirse a
la conversación pero Astoria la ignoró olímpicamente respondiendo con monosílabos, y
luego de un rato, ella desistió.

Harry hizo lo posible por mantenerse al margen de la incómoda situación.

Cuando Nott y Malfoy volvieron, Harry les vio de reojo. Ambos lucían bermudas similares a
las suyas, solo que las de Malfoy eran negras y las de Nott verdes. La cara de ambos estaba
muy enrojecida, y al parecer, se habían puesto alguna loción algo blancuzca. Harry recordó
los rostros de los Muggles en la playa cuando usaban abundante bloqueador solar.

No pudo mirarles demasiado sin ponerse en evidencia, pero ciertamente, ambos se merecían
miradas apreciativas. Nott era más alto y delgado que Malfoy, pero no enclenque. Malfoy era
todo piernas, su cuerpo estaba formado de líneas firmes y estilizadas, y ciertamente, no era
tan blando como se podría pensar en una primera impresión. Harry observó su pecho y se
sintió aliviado de no ver marcas relacionadas a su disputa en sexto, al menos, sintió que era
un peso que se podía quitar de encima.

"Harry", dijo Astoria mirándole directamente y captando su atención. Harry esperó que no
notara que había estado mirando de reojo a los dos hombres, la miró con atención y esta dijo,
"nademos".

Harry asintió y se levantó, Astoria recogió las cartas con un hechizo y estas se guardaron en
su caja y ambos se dirigieron a la orilla del lago. Hannah los miró con el ceño fruncido pero
no dijo nada.

Ambos entraron al lago, de nuevo, Harry sintió su piel erizarse, repitiendo todo el proceso de
hundirse y acostumbrarse a la fresca temperatura del agua.

Cuando emergió, Astoria flotaba cerca de él y le miraba.

"Creo que a la reina no le gustó que nos fuéramos", dijo ésta señalando con la cabeza en
dirección a donde estaba Hannah junto a los chicos. Conversaban y era evidente que hablaban
de ellos.

Harry se encogió de hombros, "no veo por qué debería molestarle; quiero decir, vinimos aquí
a nadar, ¿no? Eso es lo que estamos haciendo".

"Oh, pero aquí se debe hacer todo cuando ella dice", se quejó Astoria de mal humor.
"Honestamente, ya tengo ganas de volver, hacer mi maleta y regresar a París. No creo que
tenga mucha paciencia para seguir aguantando las pataletas de Hannah y su control férreo
sobre Draco... y Theo. A ellos los tendrá dominados por las bolas, pero a mí no" dijo
respirando fuerte y con tono fuerte.

Harry suspiró pero no vio qué podría decir excepto, "espero que si partes, al menos te
despidas antes" intentaba sonar amable.

Astoria le miró y le sonrió radiante. "¡Claro, Harry!", rió un poco y agregó, "estoy
empezando a pensar que lo mejor de este viaje ha sido conocerte".

"Oh, gracias", dijo Harry avergonzado y de seguro, enrojecido. Se temió haber hablado de
más. No quería que Astoria se hiciera ideas equivocadas, pero en verdad le agradaba la joven
bruja y lamentaría que se fuera de Inglaterra sin conocerla un poco mejor. Y honestamente, le
concedía un poco de razón en su rabieta contra Hannah. Intentando cambiar de tema, le dijo a
Astoria. "Vamos, nademos en lo profundo. Es muy bonito".

Astoria asintió y le siguió.

Por un rato, estuvieron nadando por debajo de la superficie y haciéndose señas para observar
diferentes cosas: rocas en lo profundo, peces, y terminaron cansados y con la respiración
agitada. Astoria nadaba mejor de lo que había dejado entender en un comienzo.

En algún momento, Harry vio una figura pasar nadando frente a él y se sorprendió. Era
Malfoy. Nadaba en lo profundo y se acercó a Astoria y le haló un pie. Esta se sobresaltó y se
giró, luego subió a la superficie.

Harry también subió porque perdió la concentración y el aire.

Al salir, se encontró con Astoria que miraba seria a Draco mientras este reía. "¿Te asusté,
Tori?"

"Ni un poco", le contestó esta ceñuda. "¿Qué? ¿Ya te dieron permiso de bañarte? Porque
estoy segura de que no ha pasado el tiempo necesario después de comer", su voz estaba llena
de sarcasmo y estaba alzando las cejas en dirección a Malfoy mientras flotaba. Harry tuvo
que admitir que admiraba su descaro. Mientras tanto, él se mantuvo un poco alejado, nadó un
poco y luego se tumbó a flotar de espaldas para evitar mirar la discusión.

Malfoy, al parecer, optó por reír e ignorar el comentario. Luego, Harry lo oyó decir.

"El agua está deliciosa", lo oyó zambullirse de nuevo.

"Sí, huye", casi gritó Astoria, quien se acercó a Harry y al parecer, se puso a flotar a su lado.
"Oh, qué maravilloso cielo".
"Ajá", Harry dijo simplemente. Flotaron tranquilamente uno al lado del otro por un rato, el
cielo estaba un poco más nublado por lo que el sol ya no era tan cegador.

De repente, Astoria se hundió con un medio grito y Harry supuso que tragó algo de agua.

Cuando salió, estaba tosiendo y Harry oyó a Malfoy reír cerca. Harry la miró alarmado pero
ella parecía en general estar bien.

Apenas pudo hablar, se lanzó hacia Malfoy y le dio unos puñetazos por el brazo, le llamó un
imbécil, y se fue hacia la orilla sin mirar atrás.

Por alguna razón, Malfoy decidió que también quería tumbarse a flotar de espaldas. Harry le
miró por un momento de reojo sin saber qué hacer, luego le imitó.

"Esto, es el paraíso", dijo Malfoy y suspiró profundo. Harry hizo un sonido que podría haber
sido interpretado como de afirmación, pero no dijo nada más.

Malfoy suspiró sonoramente otra vez.

"Creo que pocos podrían entenderlo", dijo Malfoy de repente con un tono de voz grave, casi
confidente. Harry no dijo nada, así que Malfoy prosiguió. "Pero tal vez tú sí". Harry levantó
un poco la cabeza y le miró. Malfoy flotaba mirando al cielo, su rostro húmedo, sus largas
pestañas con mínimas gotas de agua como cristales que brillaban reflejando el cielo, sus ojos
eran casi tan claros como el agua. Harry empezó a hundirse así que volvió a recostar la
cabeza e inhaló profundo para mantenerse a flote.

"Cuando has perdido a casi todos los que te son cercanos, los pocos que sobrevivieron, esos
que siempre te apoyaron, los que incluso pudieron haber muerto por ti, tienen un lazo contigo
más fuerte que el de la sangre", Malfoy suspiró sonoramente por tercera vez. "Tal vez
Granger no ande detrás de ti para que no te asolees a diario, pero estoy seguro de que no toses
una vez frente a ella sin que te mire con el ceño fruncido preguntándose si estás enfermo y
qué puede hacer al respecto..., y tú, estoy seguro de que haces lo mismo... sino, no estarías
aquí. Después de todo, sabiendo que Hannah cuidaría bien a Longbottom, no vacilaste en
venir a la casa del enemigo para cuidarle apenas supiste que se lastimó. Y si aceptaste venir
aquí hoy, al lago, es porque sabes que allá en casa solo dormirá y no hay nada que puedas
hacer por él mientras tanto".

Harry hizo silencio un rato, luego dijo mientras seguía flotando mirando el cielo, "te
equivocas en algo", y alzando la cabeza de nuevo un poco hacia él le miró seriamente, "no
considero que estoy entre enemigos".

Malfoy rió un poco. "Ahora crees que no estás entre enemigos", dijo con voz ronca aún,
"pero cuando llegaste la primera vez, de seguro no sentías que estabas entre amigos".

"Sí. Quiero decir, no entre amigos, ciertamente, pero tampoco entre enemigos", dijo Harry en
voz baja también, y luego, agregó, "pero sí tienes razón en algo, la relación entre personas
como nosotros y las personas más cercanas, las que pasaron lo peor de la guerra con nosotros,
y permanecen allí aún, no es precisamente una relación ligera... tal vez no todos las
sobrellevemos de la misma forma, pero eso no quiere decir que ese lazo no esté allí, sólido y
fuerte", su voz era firme intentando hacerle entender a Malfoy que lo comprendía.

Malfoy hizo un sonido como "Mmj", y se movió. Harry también se movió, y por un
momento, se miraron a los ojos, el rostro de Malfoy era serio e impasible y sus ojos se veían
grandes y de un gris imposible. Luego, pareció salir de una ensoñación y se giró y nadó a lo
profundo del lago. Harry solo le vio alejarse por un rato y luego se giró y se acercó a la orilla.
Su corazón martilleaba como loco y no estaba seguro de cuál era la razón.

-*-

Cuando se acercó al grupo en las tumbonas, Hannah le miró seria mientras levantaba la vista
un rato de su revista, pero luego volvió a ella. Astoria que al parecer había estado ignorando a
todos, le sonrió radiante.

"¿Cansado?"

Harry asintió. "Sí, un poco", se tumbó sobre su toalla y suspiró, cerrando los ojos un
momento, encandilado por el sol que de nuevo brillaba con gran esplendor.

Harry volvió a abrir los ojos y buscó la figura de Malfoy en el lago, lo vio bastante alejado,
imposible de obviar por el color de su cabello, ahora se veía color arena, mientras daba
fuertes brazadas regresando a lo menos profundo.

Harry se dio cuenta de que Hannah también le miraba. Su rostro era serio, como si estuviera
molesta. Sin embargo, Harry creyó que tal vez estaba preocupada porque Malfoy nadaba
solo. Harry pensó un poco en lo que Malfoy le dijo y sabía que tenía razón. Él se sentía en
cierta forma dependiente de Ron, Hermione, Ginny y Neville, tal vez en especial con el
último. Neville se preocupaba mucho por Harry, como había demostrado en el Bar el día que
lo siguió a los baños para comprobar si estaba bien porque Boot le había seguido. Harry
también se preocupaba mucho por Neville, no lo podía negar.

Pero sin embargo, creía que con ninguno tenía un apego tan grande como el de Hannah por
Malfoy, y al parecer, este era reciproco. Harry no creía ya que las cosas para Neville con ella
iban a hacer fáciles, y esperaba que esto no las hiciera imposibles.

Como había dicho Astoria, en cierta forma, eran como un viejo matrimonio, gruñendo uno
con el otro, cuidándose casi obsesivamente y pendientes de los detalles que para otros
podrían parecer irrelevantes, como ahora, que Hannah definitivamente seguía cuidando desde
lejos la trayectoria de Malfoy en el lago.

Harry suspiró.

"¿Una cerveza, Harry?", dijo Nott, que estaba tomándose una en ese momento. Harry le
observó el rostro, estaba bastante enrojecido. Se veía que también se había aplicado poción
para la quemadura por el sol. Harry asintió en su dirección y le sonrió levemente.

Nott hizo un gesto y la cerveza se apareció en su mano. "Gracias", dijo Harry, abriendo la lata
y tomando de ella. Estaba bastante fría.
"¿Aburrido?", preguntó Nott en su dirección. Harry le miró, meneó la cabeza. "No, tal vez
solo un poco cansado...", hizo una pausa, "¿te arde?" y le señaló el rostro.

"No demasiado", contestó este encogiéndose de hombros. "Sin embargo, prefiero esperar un
poco más antes de tomar más sol", y mirando en dirección a Malfoy, quien en este momento
nadaba mucho más cerca de la orilla, agregó: "Jamás habría pensado que Draco tenía
semejante piel de cocodrilo".

"Mmj", se quejó Hannah sonando molesta.

"Oh, no empieces otra vez", dijo Astoria con voz dura, "Ya fue suficiente cantaleta por un
día", miró mal encarada hacia Hannah quien le devolvió la mirada fijamente.

"Es que tú no sabes cómo..."

"No, y no me interesa", aclaró Astoria ahora más fuerte interrumpiéndola. "Vinimos para acá
para pasear en paz y divertirnos. Creo que Draco trabaja bastante duro y se merece hacer en
sus vacaciones lo que le plazca sin que le estén dando lata, así que controla tu manía de
mamá gallina y déjanos pasar el día en paz", y se levantó agitando la melena, miró a Harry y
le dijo, "nos vemos, Harry", se inclinó y le dio un beso en la mejilla, "Gracias, de verdad, fue
agradable compartir contigo", Harry no pudo sino ruborizarse. Astoria agarró su vestido y su
sombrero que estaban colocados en una tumbona, se los metió por la cabeza y se Apareció.

Hannah bufó. Nott se tomó lo que le quedaba de su cerveza y puso la botella vacía en la
mesa. Se levantó y se dirigió al lago sin decir nada.

Cuando pasaba junto a Harry, le rozó el hombro con sus dedos. No se volteó a verle.

Cuando Harry se giró hacia Hannah, vio que los tenía llenos de lágrimas mirando en
dirección al lago.

"Lo siento, Harry", dijo con voz acongojada. "No se suponía que vinieras a escucharnos
discutir", ella alzó su mano derecha y se secó un rastro de lágrimas.

"No te preocupes", intentó Harry consolarla, mirando también al lago, observando a Nott
nadar en dirección a Malfoy, y cuando le alcanzó, agarrarlo por una pierna y hacerlo hundir
mientras reía.

"Sé que parezco una lunática", gimoteó Hanna, seguía llorando, aparentemente, sin poder
evitarlo, "Que todos piensan que estoy obsesionada con Draco, que lo trato como si fuera un
muchachito y que todos piensan que no entienden como él se lo aguanta", eso coincidía un
poco con lo dicho por Astoria y con lo que él pensó, aunque también entendía lo que había
dicho Malfoy. "Sé que a veces me sobrepaso, y él es galante y no se lo toma demasiado mal,
al menos no delante de los demás", Harry frunció el ceño al oír eso. "No. No quiero decir que
se enfurezca conmigo si estamos a solas. Entiende porque él se preocupa igual por mí",
Hannah suspiró. "Créeme, antes, cuando éramos él y yo solos, era peor. Al principio, vivimos
con el miedo de que alguien atacara a Draco, sobre todo después de la muerte de Lucius. Yo
también recibí bastantes amenazas de muerte después de los juicios. Era una locura", Hannah
meneó la cabeza, Harry se asombró al oírla, "Y luego yo misma intenté quitarme la vida",
Hannah suspiró pesadamente. "Fueron unos años de locura, Harry. La verdad, es que aunque
no lo parezca, hemos mejorado. Hace pocos años, ni de chiste nos habríamos atrevido a venir
a Inglaterra, y menos a invitar a otros que no fueran tan cercanos como Theo a casa. Incluso
Astoria, que se porta así ahora, no fue recibida tan fácilmente al principio en nuestro cerrado
grupo. Por un tiempo, no vivía con nosotros. Draco la ayudó cuando pudo huir a Francia,
pero no la llevó a casa hasta que comprobó sin ninguna duda que era de fiar. Y cuando
empezó a salir de viaje constantemente por su trabajo, la instó a vivir sola otra vez, porque
para nuestra sensación de seguridad, su constante entrar y salir de la Mansión era considerado
riesgoso". Harry se había quedado muy sorprendido al oírla y se quedó pensando un
momento sobre ello.

"Lo lamento mucho, Hannah", dijo luego en voz baja. Qué más podía decir, pensó él.

"Yo lo lamento, Harry", dijo ella con voz aún llorosa, "obviamente, debes pensar que no soy
una buena persona para tener de amiga, al menos no lo suficientemente buena para ser amiga
de Neville", suspiró con tristeza mirándolo.

Harry negó con la cabeza. "Considero que eres una persona buena a la que le han pasado
muchas cosas malas", suspiró al recordar las palabras de su padrino cuando él dudó también
de sí mismo y de si era una buena persona, "obviamente, esas cosas han dejado huella en ti y
en tu forma de ser", luego de una pausa, siguió, "el que se tendría que quejar de ello es
Malfoy, y si él no lo hace, no soy yo quién para opinar", esperó unos minutos, luego siguió,
"y Astoria, ciertamente, no vivió con ustedes lo peor. Es más joven y no vivió la guerra
tampoco de la misma forma. Quiero decir, entiendo que esté molesta. Obviamente, ella quiere
más atención de Malfoy y siente que tú se la robas. Creo que en el caso de Astoria, y en el de
Neville, si quieren formar parte de tu vida y de la de Malfoy, tendrán que entender y aceptar
que tú y él son personas cercanas y siempre se van a cuidar entre sí. Y si alguno de los dos no
puede entenderlo, entonces no hay caso en insistir en estar cerca", Harry esperó que su
sinceridad no hubiera sobrepasado lo cortés pero no quería mentir.

Hannah gimoteó un poco al escucharle pero asintió. "Creo que tienes razón. Y eso me aterra
porque no estoy segura de que Neville pueda entenderlo como al parecer tú lo has hecho, o
estás intentando hacer... y como sé que lo entiende Theo", Hannah lucía claramente
atribulada.

"No puedo contestar a eso, Hannah. Solo puedo decirte que Neville es tu amigo, y que tú
debes ser sincera con él respecto a cómo es tu vida ahora. Lo que él decida sobre si seguir o
no siendo parte de ella, ya depende de él", Harry suspiró.

Hannah asintió y dijo "Gracias, Harry", ya había dejado de llorar, pero su expresión era
bastante triste.

-*-

Un rato después, Hannah y Harry volvieron a nadar un rato. Draco se acercó a ellos y
jugueteó a lanzarle agua a ella mientras Nott conversaba de trivialidades con Harry. Luego
los cuatro salieron, tomaron el té, y decidieron que era hora de volver a casa.
Todos vistieron ropa de montar, que por obra de los elfos, estaba limpia y fresca nuevamente.
Al salir, Draco fue con Hannah a buscar a Shetan. Nott y Harry los siguieron. Harry observó
esta vez como Hannah agarraba a Draco de la mano, y primero se acercaba ella, le daba
manzanas verdes al caballo, este dejaba que Draco lo acariciara, le pusiera la silla mientras
ella seguía hablándole, y luego este lo montó y salió a toda velocidad sobre él nuevamente de
los establos. El resto fue a buscar sus caballos, ya ensillados, montaron y se dirigieron a paso
cómodo hacia la Mansión.

Cuando llegaron, Harry y Hannah se dirigieron a la habitación de Neville, mientras Nott les
ayudaba a ir llevando los potros y los dejaba a cargo de los mozos de cuadra. Sin embargo,
antes de irse de los establos, Harry se despidió con afecto de Mandy quien se dejó acariciar
tranquilamente. Cuando alzó la vista, vio que Malfoy le observaba desde la entrada de las
caballerizas. Sus ojos serios se veían como plata a la luz del atardecer. Harry también le
observó por un momento. Cuando Draco empezó a caminar, le asintió y se dirigió a la casa.
Harry lo vio alejarse y soltó la respiración que no se dio cuenta había estado aguantado. Se
giró cuando Nott le pidió las riendas y se llevó la yegua entregándosela a los mozos.

Harry y Hannah entraron a la casa conversando ligeramente, subieron a la habitación de


Neville y no se molestaron en cambiarse antes, Hannah tocó la puerta y oyó la voz de Neville
diciendo que podían pasar, abrió y ambos entraron y observaron a su amigo que estaba
recostado leyendo. Su aspecto era definitivamente de mejoría. Se veía ya menos ojeroso, ya
no estaba casi hinchado y su color era más cercano del normal.

"Oh, hola", saludó Hannah sonriente en su dirección.

"Harry, Hannah", dijo Neville mirándoles a ambos, observando sus ropas. "Vaya, qué
elegantes".

Harry sonrió un poco avergonzado, Hannah rió un poco.

"Gracias", y señalando a Harry añadió, "hoy descubrimos que Harry tiene otro talento
natural: el de la equitación".

"Oh, vamos", se avergonzó Harry, "eso es exagerado", y sonriendo hacia Neville dijo,
"Digamos que si me das una yegua mansa, no me voy de boca al suelo al primer intento".

Hannah rió de nuevo y Neville le miró asombrado, "a mí igual me suena como que lo hiciste
bien", dijo sonriendo ligeramente.

"Sí, lo hizo", afirmó Hannah, "¿Y tú cómo has pasado el día?", preguntó alzando las cejas y
mirándolo con interés.

"Oh, tú sabes, muy emocionante, tres duelos, un ataque de Dementores, y un juego completo
de Quidditch", enumeró sonriendo.

"Muy agitado entonces", bromeó Hannah.

"Todo bien, como se esperaba, comí, dormí, tomé un baño, y los envidié por haber ido a
nadar. Aquí ha estado un poco caluroso", dijo algo serio.
"En verdad me hubiera gustado que estuvieras allí, compañero. El lago es hermoso", le
contestó Harry algo triste.

"¿No le pediste a Viny que abriera un poco las ventanas?", preguntó Hannah mirando la
ventana y comprobando que sí estaba abierta.

"Él lo hizo cuando notó el calor, también me ofreció limonada, y me preparó un baño muy
agradable. Es una joya de elfo", lo halagó Neville agradecido.

"Me alegra que te tratara bien", dijo Hannah y suspiró.

"Por cierto, ¿Vino el Sanador?", preguntó Harry en dirección de su amigo.

"Si, vino a la hora en que estaría despierto luego del almuerzo", y cuando ambos le miraron
interrogantes, siguió, "dijo que todo iba normal. Incluso, aseguró que tal vez mañana podría
volver a casa si todo marchaba igual de bien".

"Oh, qué rápido", se alegró Hannah, "pensé que estimaba que tomara más tiempo", dijo ella
seriamente.

"Sí, así era", afirmó Neville y se encogió de hombros, "al parecer, he reaccionado bastante
bien por haber dormido y seguido el tratamiento al pie de la letra".

"Oh, vaya", se alegró Harry, "la Abuela va a estar súper feliz".

"Sí, pero no le digas, no le creemos expectativas. Le envié una lechuza para indicarle que
estaba mejor y que pronto volvería, pero sin darle más detalle para no hacerla estar mañana
esperando en caso de que no sea conveniente volver".

"Tienes razón", concedió Harry, "pero eso en verdad son buenas noticias", y sonrió hacia su
amigo.

Hannah asintió. "Lo son, Neville, mañana, te prometo que estaré para ti todo el tiempo que
me necesites", y luego agregó, "Voy a darme un baño y a cambiarme; como dice Neville, hoy
fue un día bastante acalorado. Harry, puedes usar el baño de esta habitación si gustas para
darte una ducha y ponerte tu ropa, pídele tus cosas a Viny, o si no, puedes bajar y usar la
habitación donde te cambiaste esta mañana, lo que tú prefieras, siéntete en casa" le miró
sonriendo con amabilidad.

"Eh, gracias, Hannah, creo que si le pediré a Viny la ropa y así paso más rato aquí con Nev"
afirmó Harry.

"Muy bien", girándose hacia Neville le dijo, "nos vemos más tarde, querido", y luego
girándose hacia Harry le dio un ligero abrazo y un beso en la mejilla, "fue muy agradable
contar con tu compañía hoy", y suspirando siguió, "perdona por favor todo lo malo".

"No seas tonta", dijo Harry quitándole importancia, "todo estuvo bien, la pasé bastante bien,
de hecho, fue toda una experiencia" dijo amablemente.

"Oh, ya lo creo" contestó Hannah meditabunda, y salió de la habitación.


Neville lo miró con aire de confusión, Harry meneó la cabeza.

"Es idea mía o hubo disturbios en el paraíso", Harry rió un poco.

"Digamos que ligeros, pero nada de qué preocuparse", dijo quitándole peso al asunto para no
preocupar a su amigo.

Neville, sin embargo, frunció el ceño, "¿Malfoy?", preguntó serio. Harry meneó la cabeza
con prontitud.

"No", dijo Harry, "yo no tuve inconvenientes con nadie, si es lo que te preocupa. Más bien,
digamos que desavenencias entre amigos, que la verdad, son normales entre gente que
convive tanto tiempo junta".

"Oh, ¿discutió Hannah con Malfoy? No, no me digas, con Greengrass, ¿verdad?", preguntó
acertando.

"Eh, um, sí, se puede decir que sí, no algo demasiado serio", y luego bajando la voz agregó,
"creo que Astoria resiente un poco la amistad de Hannah y Malfoy, nada demasiado serio,
pero creo que a ella le gusta ser el centro de atención, y en este caso, no siempre lo es".

"Oh, entonces el centro de atención de Malfoy es mayormente Nina", concluyó Neville serio.

"Pensé que eso era evidente, Nev", dijo Harry. "Los viste en la fiesta y en el juego. Aquí es
igual. Y mutuo", y luego pensando si era buena idea, se decidió y agregó, "creo que es bueno
que eso lo mantengas en cuenta. No hay una relación de pareja entre ellos, estoy seguro ya.
Pero eso no quiere decir que su relación no sea intensa... y honestamente, bastante
dependiente, o mejor dicho, co-dependiente".

"¿Co-dependiente?", repitió Neville con el ceño fruncido, "¿Qué quieres decir'"

"Que dependen uno del otro, están pendientes el uno del otro, cuidan uno del otro, y ninguno
de los dos está bien sin asegurarse que lo esté el otro", y serio agregó, "no es una fachada
como algunos han dicho en el Profeta, tampoco es producto de un enamoramiento tonto. Por
años, han cuidado uno del otro, confiando solo entre sí, y aunque ahora, por lo que veo, están
más relajados y abiertos a relacionarse con otras personas, ese nexo sigue vigente. Se
desengañaría el que piense que no es así".

Neville le miró muy serio y dijo en voz baja. "Eso no lo habías mencionado antes, al menos
no desde ese punto de vista".

Harry le miró igual de serio y contestó, "Hoy lo pudo ver con mayor propiedad. También
pude ver que incluso entre los amigos más cercanos, puede generar molestia. Así que quiero
que te prepares mentalmente para ello. Eso no va a evitar que tal vez te choque un poco si lo
atestiguas de primera mano, pero no te va a caer como un balde de agua fría si ves a Malfoy
angustiado porque Hannah tosió al tomar el té o tropieza con un escalón, o si ella se pone
pálida y estresada porque este llega tarde cinco minutos a la cena o muestra algún signo de
malestar".
"Por las barbas de Merlín", exclamó Neville. "¿Así de intenso?"

Harry asintió, "Así de intenso, amigo".

"Oh", dijo Neville luciendo preocupado, pero no agregó nada más.

Harry miró la hora y dijo que debía bañarse y cambiarse. Pronto sería la hora de Neville
dormir, y no quería que llegara la hora de la cena estando aún en ese lugar. Ellos se sentirían
obligados a invitarle a quedarse, y él se sentiría obligado a aceptar, y creía que ya había
tenido bastante del grupo de la tejona y sus serpientes por un día.

Se sentía cansado, pero además, emocionalmente abatido. No quería ponerse a pensar allí de
lo que sentía cada vez que miraba a Malfoy a los ojos y de cómo su corazón se desbocaba con
su intensa mirada. De los coquetos avances de Nott que ya no le quedaba duda de que sí
existían, también se sentía preocupado al respecto, creía que el mago intentaba darle a
entender que estaba interesado pero él ni sabía qué sentía al respecto. También estaba
fastidiado de la forma en que Astoria le usaba para intentar darle celos a Malfoy o le buscaba
para que fuera su cómplice contra Hannah. También, aunque le dolía admitirlo, se había
agotado de la cercanía de Hannah, porque sus confesiones y conversaciones siempre
terminaban cayendo en temas profundos que le removían el corazón, y eso no era algo que
tenía que enfrentar con tanta frecuencia en sus días actuales.

Harry se dio una rápida ducha con unos productos que había en el baño y eran de muy buena
calidad y olían delicioso, se puso su propia ropa, limpia como recién lavada por obra de los
elfos, y luego le habló un poco a Neville sobre Shetan y los otros caballos. Este le oía con
atención pero silencioso, evidentemente, su conversación anterior le había dejado pensativo.

Ya pronto, llegó la hora en que Neville debía tomar su próxima dosis de poción
desintoxicante. Harry le ayudó a tomarla. Se despidió de él y salió, dejando las ropas de
montar sucias en la habitación. Al salir, llamó a Viny, le informó que se iría a casa y que
había dejado las ropas usadas allí. El elfo, solícito, le indicó que no había problema y se
ofreció a acompañarle a la entrada. Cuando iba de salida, Malfoy salió de una habitación, el
salón del piano. Estaba ya cambiado, vestía jeans y una camisa, iba todo de negro, usaba
zapatos negros cómodos y su cabello aún lucía húmedo pero bien peinado, su rostro estaba
enrojecido por el sol, pero no se veía demasiado lastimado así que la poción para la
insolación había hecho rápido efecto sanador.

"Potter", dijo suavemente.

"Oh, Malfoy", contestó Harry mirándole al rostro. Se detuvo.

"Te vas", no era una pregunta. Seguía viéndole a los ojos con esa mirada seria que Harry no
sabía cómo interpretar.

"Sí, yo...", Harry se aclaró la garganta, "Neville ya duerme, así que es hora de ir a casa", se
explicó con simpleza y en voz baja.

"Pensé que te quedarías a cenar con nosotros", no era una invitación, tampoco le pedía que no
se fuera, era más que todo una afirmación.
"Oh, pues, no. Quiero decir, no pensé que estuviera en los planes de hoy, y..." Nunca en su
vida pensó que se iba a sentir así de desbaratado frente a Malfoy, luego de tantas peleas,
donde siempre era capaz de replicarle a la menor provocación; este Malfoy sereno e
impasible que le miraba con tanta atención le sacaba de su zona de confort.

"Nina estará triste al saber que te fuiste", afirmó Malfoy; no apartaba la mirada del rostro de
Harry, este solo podía parpadear y mirarle a los ojos. Luego, sintió rabia. Por alguna razón
inentendible, Harry no quería oír que Hannah se entristecería de su partida, quería que
Malfoy le pidiera que se quedara porque él quería que lo hiciera.

"Bueno, en realidad ya nos despedimos", le contestó en un tono un poco tajante, "ella no


mencionó que esperaba que me quedara", su voz sonó más dura de lo que pretendía mientras
se encogía levemente de hombros y se dispuso a seguir su camino ignorando a su anfitrión.

"Te estoy invitando yo ahora", dijo Malfoy luciendo serio, y luego, para asombro de Harry
agregó, "quédate"... y luego de una pausa, concluyó con un, "por favor".

"Oh", dijo Harry sintiendo que se quedó sin palabras y sin aliento, lo miró por unos segundos
que se sintieron como años. Al demonio con el cansancio, pensó. Asintió y le sostuvo la
mirada. Malfoy hizo un asomo de sonrisa, se giró y le hizo señas para que le siguiera al
interior del salón.

Harry entró y notó que la habitación era más amplia de lo que pensaba. El piso era de cuadros
blancos y negros, había una gran ventana con marco de madera, que en este momento estaba
abierta. Había cuadros inmensos alrededor, y curiosamente, uno era de un hombre en un
caballo negro que a Harry le hizo recordar a Malfoy sobre Shetan. En el centro, estaba el
piano negro. Brillaba como si lo hubieran comprado el día anterior. Malfoy se giró hacia él,
sin embargo, se detuvo un momento y llamó a Viny. El elfo, quien ya se había marchado al
entender que Harry se quedaba, reapareció con una reverencia y Malfoy le dijo:

"Viny, podrías por favor traerme un whisky de fuego, y a Harry...", miró a este
interrogadoramente, Harry tembló en interior un poco al oír su nombre en la boca de Malfoy,
pero solo atinó a asentir, "lo mismo entonces", dijo hacia ambos.

El elfo solo contestó "Sí, Amo Malfoy", y se desapareció.

Malfoy esperó unos segundos en los cuales le hizo señas para que sentara en un sillón negro
de brazos cerca del piano, Harry lo hizo y se maravilló de lo cómodo que era. Malfoy
permaneció de pie cerca del piano pero no dijo nada.

El elfo se Apareció pocos segundos después, le sirvió un whisky de fuego a cada uno, con
otra reverencia volvió a irse.

Malfoy alzó su vaso hacia Harry y dijo simplemente; "Salud", Harry le imitó y dio un trago
mientras Malfoy hacia lo mismo.

El líquido calentó su garganta, y junto al sol que había llevado en el día, sintió que su cuerpo
ardía progresivamente, desde su estómago hacia todas sus extremidades. Se temió que estaba
rojo, sentía sus mejillas encendidas y sabía que si era sincero consigo mismo, no era solo por
el whisky de fuego.

"¿Te molesta si toco algo?", preguntó Malfoy mirándole con esos ojos imposiblemente grises.
Brillaban con la luz que llegaba del atardecer a través de la ventana, y los reflejos rosas del
cielo, hacían que su cabello luciera ligeramente de un rosa pálido que Harry pensó jamás
podría verse bien en otra persona pero que en Malfoy lucía avasallantemente bien. Harry
negó con la cabeza y siguió mirándole. Sabía que tal vez estaba siendo impertinente, pero no
podía apartar la mirada de él.

Malfoy bajó la vista hacia el piano, se sentó en una banqueta que estaba en el frente, levantó
la tapa de las teclas y empezó a tocar.

Harry no sabía cómo se llamaba la melodía, pero la había oído antes. Era triste, lenta,
hermosa. A medida que oía las notas, sentía que su corazón se arrugaba, que dolía, que
pesaba. Harry empezó a respirar profundamente, pensando que quería grabar ese momento
para siempre en su memoria. La imagen de Malfoy al piano, moviendo sus manos, que Harry
no podía ver desde su lugar, su rostro un poco rojo, por el sol del día y por la acción del
whisky de fuego, su expresión seria, ni molesta ni alegre, tal vez concentrada en lo que
interpretaba, y su cabello, con ese color incomparable con la luz del atardecer como fondo, la
brisa que entraba ligeramente por la ventana moviendo un poco la cortina blanca.

Mientras Harry escuchaba las tristes y hermosas notas, deseó que ese momento no terminara
nunca. Ya no se acordaba del vaso de whisky en su mano.

Minutos después, cuando la melodía terminó. Malfoy levantó la mirada lentamente hacia él y
le volvió a mirar con esos ojos que ahora se veían casi de plata, aunque con las pupilas más
grandes, debido tal vez a que la habitación iba oscureciendo y el resplandor de la ventana era
ya mucho menor.

Harry intentó hablar, pero se tuvo que aclarar la garganta. "Eso fue hermoso", dijo
simplemente. "Pero me temo que no conozco el nombre de la melodía".

"Gymnopédie °1", le informó Malfoy, y luego de unos segundos agregó, "de Satie".

Harry asintió y tomó un poco de su whisky pensando que no podía seguir mirando al hombre
frente al piano. Malfoy le imitó.

"No sé mucho de música, pero es evidente que tocas bien", dijo Harry queriendo cortar el
silencio que sentía pesaba sobre ambos.

"Gracias", dijo Malfoy en voz suave. "Tomé lecciones un poco obligadamente durante mi
niñez, pero ahora, lo agradezco", sonrió levemente sin dejar de mirarle.

Harry asintió. Estaba de acuerdo. "Entiendo. Mi gusto seguro no está tan cultivado, pero
ciertamente, no sé cómo podría vivir sin la música", afirmó con sinceridad.

Malfoy asintió levemente. "¿Qué música oyes por lo general?", elevó ligeramente sus cejas,
seguía sentado al piano y dio otro trago a su whisky.
"Me gusta una banda Muggle. No sé si la hayas oído. Es mi favorita", dijo Harry
encogiéndose un poco de hombros.

"Tal vez sí", afirmó Malfoy. "¿Cuál es?", seguía mirándole con las cejas un poco alzadas,
Harry temía que se burlaría cuando mencionara que era Muggle, pero Malfoy solo parecía
curioso.

"Coldplay", dijo Harry en voz baja.

Malfoy sonrió levemente. "Sí, los conozco". Puso su vaso de nuevo sobre el portavasos en
una mesita que estaba cerca del piano y bajó la vista y empezó a tocar.

Harry pensó que se ahogaría cuando Malfoy empezó a tocar 'In my Place'. Esa era,
definitivamente, una de sus canciones favoritas, y la forma en que Malfoy la tocaba era tan
perfecta que parecía que la hubiera ensayado cada día de su vida; aunque a veces, el ritmo era
un poco más lento que la canción original, esto no hacía sino que se sintiera más profunda y
conmovedora. Harry intentó dominar sus emociones y respiró profundo, pero sus ojos
empezaron a humedecerse y era algo que no podía controlar. Simplemente, parpadeó para
hacer atrás las lágrimas y evitar que se derramaran. En eso estaba cuando Malfoy alzó la vista
un momento y le miró nuevamente a los ojos. Harry sintió que jadeó porque en los suyos
también vió emoción, aunque no sabía cómo podría describirla, pero Malfoy volvió a bajar
sus ojos a las teclas y finalizó con los últimos acordes de la canción.

Cuando Harry abrió la boca para decir algo, llegó de repente Astoria a la puerta del Salón.

"Oh, Draco, eso sonó bellísimo", entró directamente hacia el piano sonriéndole radiante a
Malfoy.

"Gracias, Tori", agradeció Malfoy, aunque su rostro se puso más serio y frunció levemente el
ceño. Harry pudiera haber pensado que no se alegró por la interrupción pero no podía estar
seguro.

Cuando Malfoy miró levemente hacia Harry, Astoria le miró también y dijo: "Oh, Harry, ¡qué
sorpresa! Pensé que te habías ido a casa", y girándose a Malfoy le dijo, "¡Así que tenías
audiencia! ¿Eso quiere decir que también me complacerías a mí con una canción?", le
preguntó expectante agitando su rubia melena perfectamente arreglada ya a pesar de haber
nadado toda la tarde.

Malfoy rió un poco, a Harry le pareció que la risa no llegaba a sus ojos. "No soy un músico
callejero de esos que tocan tu canción por unos Knuts, Tori", Astoria soltó unas risitas sin
querer notar u obviando la ironía del comentario.

"Ay, pues tal vez podría ofrecerte más que unas monedas", se sentó muy cerca de Malfoy y le
miró con lo que parecía adoración. Harry enrojeció y sintió que estaba muy, pero muy fuera
de lugar estando allí. Se tomó lo que le quedaba del trago de una vez, lo que hizo que ardiera
su garganta y se calentara su estómago de forma incómoda, se levantó.

"Yo...", volvió a carraspear, "creo que mejor me voy, yo..."


Malfoy se levantó y le miró. "No", dijo simplemente y con firmeza. Cerró la tapa de las teclas
y miró a Astoria con seriedad. "Creo que ya es la hora de cenar, mejor vamos todos al
comedor", y dirigiéndose a Harry dijo. "Potter, no sería cortés que te vayas luego de que
aceptaste cenar con... nosotros", Harry notó la pausa que Malfoy hizo antes de usar la palabra
'nosotros' y los vellos de su nuca se erizaron de gusto.

Sintió la mirada de Malfoy nuevamente sobre él, su respiración se volvió a agitar un poco,
atinó a asentir y dijo. "Está bien", su voz se oía ronca, pensó que era culpa del whisky de
fuego. Bajó la vista a su vaso vacío.

Malfoy también vio el vaso en la mano de Harry, le dijo. "Deja eso allí en la mesita. Viny lo
recogerá luego", y se encaminó al comedor con Astoria siguiéndole y Harry detrás de esta.

Astoria se giró a él y le dijo, "¡Qué alegría que te quedaras!", y le sonrió. Harry pensó que se
molestaría por la negativa de Malfoy de tocar una canción para ella, pero al parecer, solo se
alegraba de que hubiera alguien más que ellos cuatro para cenar. Harry pensó que Astoria era
más compleja de entender lo que había pensado en un inicio.
Capítulo 15

La situación de la cena fue parecida al almuerzo de la vez anterior, solo que con más platos,
más comida y duró más tiempo.

Nott y Hannah se mostraron encantados al verle. Hannah le invitó nuevamente a sentarse


junto a ella, lo cual hacía que Harry estuviera más cerca de Nott y de Astoria que de Malfoy.

Harry se sentía completamente fuera de lugar luego de todas las cosas sucedidas en el día,
pero ciertamente, lo que lo tenía más incómodo e intranquilo fue el momento a solas con
Malfoy de un rato atrás.

Harry no quería sentir que Malfoy deseaba que se quedara, o que había deseado complacerle
tocando una canción para él, y menos aún, deseaba que esto le causara complacencia, pero
era un poco difícil engañarse a sí mismo cuando has puesto tanto empeño en los últimos años
en conocerte bien.

Astoria seguía mirando con cara seria a Hannah, pero al parecer, esta optó por ignorarla.

Nott seguía queriendo captar su atención contándole anécdotas sobre los caballos y la pesca.
Harry le oyó con cortesía e hizo las preguntas que le parecieron a lugar, pero de ninguno de
los dos temas tenía mucho conocimiento, así que se limitó en su mayoría a escucharle.

Astoria seguía queriendo competir por la atención de Malfoy, mencionó que este había
tocado el piano y que era una canción de Coldplay, también indicó con toda la coquetería
posible que ahora Malfoy le debía una canción a ella. Malfoy se limitó a mirarla y bufó con
aburrimiento.

Hannah le preguntó a Harry si había visto alguna vez la banda en vivo, y este asintió e indicó
que sí, que había tenido la suerte de verles más de una vez. Malfoy le miró atento mientras
contó sobre ello y Hannah le escuchó encantada, diciendo que les había visto en París pero
solo una vez y que también le agradaban mucho.

Harry creyó entender entonces por qué Malfoy se sabía 'In my Place' y esto le hizo sentirse
triste, no quería pensar en el por qué.

Sin embargo, luego de contarle sobre el concierto de París, Hannah le dijo "Aunque
honestamente, es Draco el más aficionado a Colplay", y riendo agregó, "a mí me gusta más
Andrea Bocelli".

Harry miró a Malfoy sin poder evitarlo y este le devolvió la mirada, sonriendo levemente.
Sintió de nuevo sus mejillas enrojecer y pensó que se estaba portando como un idiota, aunque
la verdad, no sabía cómo podría no hacerlo. Lo peor, es que Harry sabía que sonrió como un
tonto de capirote porque se dio cuenta de que Hannah no era la razón de que Malfoy se
supiera la canción como había sospechado minutos atrás.
Honestamente, ya Harry podía decir sin lugar a dudas que este era uno de los días más
extraños de su vida y creía que ya cualquier cosa podía pasar

-*-

Después de una abundante cena relativamente larga, pasaron al salón a tomar café. Harry
seguía con la idea persistente de que debía irse, sabía que tenía cartas esperándole para ser
leídas y papeles de la fundación para revisarse y firmarse, pero el grupo no le dejó marcharse
tan rápido.

Hannah le dijo que no se podía saltar el postre y el café, Nott asintió vehemente y le pidió
que le hablara del concierto de 30 Seconds to Mars al que asistió en junio pues él no pudo ir
al de París.

Harry se entretuvo hablando con Nott sobre música, se sorprendió al darse cuenta de que este
era bastante versado en música Muggle, aunque le gustaba más el rap que el pop y el rock.

En algún momento, Nott le pidió a Harry que le llamara por su nombre, y este le
correspondió al gesto pidiéndole lo mismo. La charla era amena y divertida si era sincero,
pero Harry, seguía mirando de vez en cuando hacia Malfoy, notando que Astoria seguía
intentando acaparar su atención compitiendo con Hannah por ella. La verdad, es que la
expresión de Malfoy era de fastidio. Hannah lucía circunspecta porque no parecía entender la
causa de la molestia de Malfoy, Astoria parecía empeñada en seguir pegada a él y en
fastidiarle insistentemente con su cháchara.

Por un momento, a Harry le pareció ridícula la situación, y tal vez se notó en su expresión,
porque cuando Malfoy le miró al rostro, miró intencionalmente a Astoria y luego puso los
ojos en blanco pero en su dirección. Harry rió un poco por el gesto compartido con él aunque
quiso evitarlo, se encogió de hombros y se giró para seguir contestando a Theodore que
seguía charlando ahora sobre botes. No pudo evitar sonreír en su interior.

Casi a las nueve de la noche, ya no había más excusas. Harry se levantó y se despidió de
todos. Agradeció sinceramente la amabilidad de sus anfitriones. Cuando Hannah le preguntó
si iría al día siguiente, negó con honestidad. Había asuntos que le esperaban por ser atendidos
y que ya se acumulaban. Ella entendió que se refería a cosas de la fundación y no insistió.

Cuando ya se dirigía a la salida, al girarse, notó que Malfoy le seguía y le había dicho a
Theodore que no era necesario que lo acompañara que ya lo haría él. Harry notó la expresión
confundida de Theodore. La verdad, él se sentía igual. Le hizo un gesto de despedida con la
mano a Theodore y a la también confundida Astoria quien se quedó parada con cara de no
entender, trató de no mirar a Malfoy que le alcanzó en un instante y caminó a su lado.

Ninguno de los dos dijo nada. Caminaron a la par hasta la verja de hierro forjado, el olor de
los azahares en el aire era fuerte, dulce y delicioso. Harry oyó a Malfoy inspirar profundo y él
hizo lo mismo deleitándose en la brisa perfumada.

Cuando llegaron a la cerca, Malfoy se paró frente a él. "Espero que en una próxima ocasión
podamos tener más oportunidad de charlar, Potter", le miraba impasible pero directo a los
ojos. A pesar de las luces del jardín, se veían oscuros y el gris de los irises era una mínima
franja más clara que las pupilas. Harry por un momento pensó en los ojos de los gatos,
igualmente de miradas intensas y siempre hermosas.

"Eh, gracias, Malfoy, aunque tengo entendido que tal vez Neville pueda irse a casa mañana...
si su Sanador lo autoriza", contestó en voz baja y se encogió de hombros, bajó un poco la
mirada porque sintió que se podría notar en la misma que esto no le causaba tanto placer
como debería.

"Esa es una buena noticia", dijo Malfoy asintiendo, luego de una pausa, siguió, "pero esa no
tiene por qué ser la única razón por la cual coincidamos aquí... o en otro lugar", dijo Malfoy y
su voz era ronca. Harry sintió que su corazón se saltó un latido o dos y luego se agitó en
demasía.

"Tienes razón", concedió simplemente, "no mientras estés en el país, por lo menos".

Malfoy asintió. "Buenas noches, Potter", entonces hizo algo que jamás Harry se hubiera
esperado, le tendió la mano.

Harry recordó a Malfoy haciendo lo mismo tantos años atrás y él rechazándole sin muchos
miramientos.

En esta ocasión, le tendió la mano en respuesta, rápidamente, y tomó la de su antiguo


contrincante. La sintió suave y cálida contra la suya. "Buenas noches, Malfoy", dijo Harry, y
le miró a los ojos, y sintió que si no se iba ahora, podría quedarse allí más tiempo del
conveniente y cometer una insensatez.

Ambos se soltaron las manos, Harry abrió la verja, salió, y sin mirar atrás, se Apareció.

-*-

Cuando llegó a casa, Bean saltaba de emoción. Harry le sirvió comida y lavó su tazón del
agua y le puso agua fresca sintiéndose como en un trance. Hizo lo propio con la gata, aunque
esta le ignoró olímpicamente, tal vez molesta por lo descuidada que la tenía en los últimos
días.

"Lo siento, hermosa", le dijo Harry adulador intentando acariciarla. Pero Paris se fue cuando
intentó tocarla y a él no le quedó sino encogerse de hombros y dirigirse a su oficina.

Miró las cartas que le esperaban y suspiró. Se sentía muy agitado para ponerse a atender estos
asuntos. Harry tomó su diario y se sentó, ajustó las luces, y se dedicó a escribir, describiendo
todos los sucesos de ese extraño día y las cosas que le habían hecho sentir.

Cuando se desahogó lo suficiente. Apagó las luces, subió a su habitación, y luego de asearse,
se acostó y se durmió rápido.

-*-

Harry vestía su túnica de Hogwarts, estaba en el expreso rumbo al colegio, iba sentado en un
compartimiento junto a Hermione, Ron y Neville. Todos tenían alrededor de once años y
lucían chicos, tenían el rostro redondeado de los que apenas están alcanzando la pubertad
pero aún no abandonan del todo la niñez.

Ron tenía algo de mugre en la nariz, Neville cargaba a Trevor que lucía joven, regordete y
brillante en su mano, Hermione estaba tan muy despeinada como solía estar en esa época, y
su entrecejo, como era lo común entonces, estaba fruncido.

Todos miraban a Hermione con aprehensión mientras esta les describía que debían ser
valientes, inteligentes, osados y leales para poder ser aceptados en Hogwarts.

Harry sintió temor. Él no era muy valiente. Siempre tenía que correr de las bravuconadas de
Dudley y sus amigotes, y cuando le alcanzaban, apenas si lograba defenderse. Por lo general,
terminaba molido a golpes.

Tampoco era muy listo. Siempre le había costado un montón aprenderse sus lecciones y
cumplir con sus deberes en la escuela, claro, no tenía todos los libros que necesitaba a menos
que consiguiera permiso para ir a la biblioteca o usara unos viejos y muy dañados que habían
sido de su primo, y nadie lo apoyaba en sus tareas cuando estaba confundido o no entendía la
lección; sus notas mediocres, tal vez eso era señal de que era muy tonto y no podía estudiar
bien solo.

¿Osado? de eso ni hablar, a menos que osado quisiera decir que era bueno para esconderse en
los sitios menos pensados mientras Dudley le buscaba para darle una tunda.

¿Y leal? Cómo podía saber él qué significaba ser leal. Él jamás tuvo amigos, compañeros de
juegos, hermanos, no tenía nadie a quien serle leal. O que le fuera leal a él. No sabía si sería
capaz de serlo si el caso lo ameritaba.

En ese momento, mientras el tren avanzaba traqueteando y Hermione aleccionaba al trío de


aterrados chicos, la puerta del compartimiento se abrió.

Era Draco Malfoy.

El chico era todo lo que Harry no era. Se veía bien alimentado, alto para su edad, sus mejillas
eran sonrosadas y su color de piel pálido era simplemente su contextura natural, no por falta
de comida y de sol; su cabello rubio lucía engominado, limpio y bien cortado, sus ojos
brillantes, de un gris claro, eran lo más hermoso que Harry jamás vio. Oh, pero lo mejor era
su sonrisa. Draco Malfoy le sonrió cuando lo reconoció y mirándole a los ojos le dijo. "¡Vaya,
Harry!, aquí estás, ¡he estado buscándote por todo el tren!", lucía encantado de encontrarle
por fin.

Harry sintió su corazón latir con fuerza al pensar que Draco le había estado buscando, él no
vaciló en regresarle la sonrisa y demostrarle lo feliz que estaba porque lo hubiera encontrado.
"¡Draco!", se levantó de su asiento. Sintió que le halaban de la túnica a su derecha y miró a su
lado. Ron negaba con la cabeza mientras le veía con el ceño fruncido. Harry se giró y miró a
Neville, este solo lucía asombrado de que Harry conociera a Draco Malfoy. En cambio
Hermione les miraba con asco, a Draco y también a él.

"¿Lo conoces?", preguntó con voz irritada que no podía esconder su desagrado.
"Claro", dijo Harry con sarcasmo por lo obvio, "¡Es Draco!", y lo señaló con su mano
izquierda. "Lo conocí en la tienda de Madame Malkin el día que fui a comprar mis túnicas" y
miró nuevamente a Draco y le sonrió encantado. "Draco es mi primer amigo, el primero que
he tenido en el Mundo Mágico... o mejor dicho, el primero que he tenido en toda mi vida",
agregó con demasiada sinceridad.

Draco le regresó la sonrisa con la misma alegría y preguntó: "¿Nos vamos? He apartado un
lugar para que sigamos charlando. Ese día en el Callejón Diagon tuviste que marcharte tan
rápido", sonaba ansioso y anhelante de seguir pasando tiempo con él, alzó las cejas de esa
forma tan característica suya y se acercó un poco a la puerta para incitarle a seguirle.

"Claro", dijo Harry feliz, y cuando dio un paso al frente, volvió a sentir un jalón en su túnica
de parte de Ron.

"Pero es Draco Malfoy. ¡Un Malfoy!, toda su familia fue a Slytherin. Allí es donde estudiaron
todos los magos tenebrosos", dijo el pelirrojo quejándose arrugando la nariz con desagrado y
sin ningún disimulo.

Entonces fue el turno de Harry de sentir desagrado, tiró de su túnica para liberarla del agarre
de Ron con brusquedad.

Draco Malfoy era su amigo, él no iba a permitir que nadie lo mirara así. Antes de poder decir
algo, Draco se le adelantó:

"Oh, sí", dijo Draco riendo con aire de burla, lo miró con cara de no poder creerse lo tonto de
la situación. "¿No lo sabías, Harry? Esa es la norma: todos los Gryffindors son santos y
valientes, todos los Slytherins unos villanos y malnacidos, todos los Hufflepuffs son unos
inútiles que están allí porque no hay otro sitio para ellos, y todos los Ravenclaws unos
cerebritos, de mente fría y sin corazón ", Draco rió con más ganas aún, pero su risa no era
cruel, solo burlona por lo estúpido de la idea planteada por Ron; Draco meneó la cabeza y le
miró a los ojos fijamente. Eso era todo lo que Harry necesitaba. Esos ojos color de luna.

"Pronto encontrarás que unas personas son más adecuadas que otras", entonó Ron con
dureza, Harry volteó la cabeza a la derecha para mirarle, "no te conviene juntarte con los
equivocados", Ron miró a Draco con furia como retándolo a decir lo contrario.

Harry frunció el ceño ya molesto de que se entrometiera. "Creo que ya estoy viendo donde
están los equivocados. Muchas gracias", contestó firme y mirando a la salida nuevamente, dio
otro paso y se acercó a Draco. Este le pasó un brazo sobre los hombros y salió con él al
pasillo.

Harry oyó a Hermione llamarle por su nombre molesta y a Neville lloriquear tristemente por
la partida de Harry, pero a él no le importó.

Harry no se sentía solo por primera vez en su vida, nada se podía comparar a esa sensación.
La de tener a Draco Malfoy a su lado.

De pronto, cuando iba caminando en el pasillo del tren oyendo a un animado Draco hablarle
de escobas voladoras, se tropezó sin saber cómo y aspirando fuerte, se despertó.
Harry se sentó en la oscuridad de la noche en su cama y respiró agitado. Notó la luz de la
luna que entraba por la ventana y la ligera brisa que agitaba la cortina.

Aún podía sentir sobre sus hombros, el peso del brazo de Draco Malfoy.

-*-

Harry se levantó temprano, dio un paseo rápido por el bosque, más por costumbre que por
ganas, y no dejó que Bean se entretuviera o se alejara demasiado.

Pronto volvió a casa, se hizo un desayuno ligero que comió rápidamente y se dedicó a
trabajar.

Harry tenía varias facturas que revisar y pagar para enviarle a su contador. Cartas que leer de
los cuidadores de los niños dando su reporte de cada uno de ellos y avance en las actividades
de verano, sus problemas de salud, sus necesidades especiales, sus próximos cumpleaños.
Cartas que debía responder dando indicaciones, haciendo solicitudes o contactando a sus
niños sobre algo que mereciera una felicitación o un consejo, incluso un llamado de atención.

Ninguno de ellos estudiaba aun en Hogwarts pero todos eran magos y brujas. Harry no quería
que llegaran tan ignorantes como él a la escuela de magia, así que recibían lecciones sobre el
mundo Muggle y el mágico en verano y también durante las clases, sus actividades incluían
paseos a museos, lugares históricos, de recreación y deportivas.

Harry quería que tuvieran la mejor calidad de vida posible pero sin malcriarles. No quería
que los niños pensaran que un berrinche les ganaría algo o que fueran groseros y
desconsiderados con sus cuidadores, pero también quería que tuvieran las vacaciones que
hubieran tenido con unos padres, y que gastaran energías en los deportes, tanto los Muggles
como en el Quidditch o cualquier otra actividad si les interesaba.

Todo esto, requería gran cantidad de atención a los detalles que Harry financiaba y seguía de
cerca, y en las cuales participaba siempre que fuera posible.

Harry no quería que su presencia se volviera en un problema en la vida de los niños. Ellos
sabían que él era Harry Potter, su padrino, el que siempre estaba en sus cumpleaños, los
acompañaba al Sanador y les hablaba del mundo Muggle y de Quidditch, el que nunca faltaba
en sus navidades; pero a medida que iban creciendo, se iban dando cuenta del papel de Harry
en la guerra pasada, y empezaban a comprender que su padrino era en realidad una persona
famosa, considerada el Salvador del mundo mágico y que era venerado por muchos.

Esto siempre era problemático, pero Harry no quería mentirles sobre la realidad, tampoco
quería que crecieran con la idea de que su cercanía con él les haría especiales entre los magos
y brujas o que pensaran que era algo que podrían usar para su propio beneficio.

Harry había visto lo que la notoriedad y el dinero le habían hecho al algunos chicos durante
su infancia, y al pensarlo, no pudo evitar recordar su sueño con Draco Malfoy

Pero tampoco quería que fueran señalados como él por ser los Niños Potter, como sabía que
Rita Skeeter había pretendido llamarles en un artículo que pudo evitar que saliera a la prensa
con ayuda de sus abogados y Shacklebolt. Harry odiaba la idea de que llegaran a ser famosos
como le había sucedido a él, que había llegado a Hogwarts siendo notorio y hasta envidiado
por algo que no podía recordar haber hecho.

Harry odiaba la idea de que sus niños sufrieran por estar bajo su cuidado, y muchas veces,
había estudiado la idea de salirse de la ecuación, limitarse a vigilar su crecimiento y el trabajo
de sus cuidadores sin que tuvieran contacto directo con él.

Pero no podía evitar acercárseles.

Lo que Harry más había deseado toda su vida, como aún su inconsciente le recordaba con
extraños sueños, era afecto incondicional. Harry había querido ser amado, tener amigos,
sentirse parte de algo, de una familia.

A veces se encontraba pensando si esa necesidad no le había hecho tomar decisiones muy
rápido. No pensar las cosas con claridad antes de unirse a un bando dándole la espalda al
resto del mundo.

De repente, recordó la mano de Draco Malfoy extendida en el tren cuando tenía once, y la
mano de Draco Malfoy extendida la noche anterior frente a la verja de la Mansión Nott.

Harry siempre se había dejado llevar por la emoción del momento y por las experiencias de
su limitada visión del mundo y esto le había traído alegrías pero también problemas.

Harry no quería seguir repitiendo los mismos errores. Tampoco quería que sus chicos
crecieran llenos de prejuicios: ni contra el mundo Muggle por ser magos y brujas, ni con
ideas de pureza de la sangre... pero tampoco por considerar que la Casa a la que pertenecía un
Mago o una Bruja cuando fueran a Hogwarts los haría mejores que los demás o que estaban
por encima de sus compañeros de otras casas, y menos aún que pensaran que alguien era
mejor por el dinero que tenía esa persona en Gringotts o por quiénes eran o habían sido sus
padres.

Harry estaba cansado de todo eso.

Las experiencias de sus días más recientes le habían demostrado que empeñarse en unirse a
un solo bando ignorando a los demás era una gran estupidez que no quería seguir cometiendo
el resto de su vida.
Capítulo 16

Harry estaba al final de la tarde aún escribiendo cartas a sus niños cuando escuchó la Red Flú
activarse y la voz de Ron llamarle:

"¿Harry? ¿Estás en casa?"

"Voy", contestó Harry, se levantó y se acercó al Salón. Allí estaba la cabeza de Ron en la
chimenea mirándole sonriente.

"¡Vaya!", y sonriendo añadió, "Así que por fin estás en casa".

"Oh, sí, claro, porque mi vida es social tan agitada", contestó Harry riendo.

"Pues ríete si quieres, pero ayer vine a tu casa al salir del Ministerio y no estabas, y repetí la
llamada a las ocho de la noche, ¡seguías ausente!"

Harry rió, le hizo señas para que siguiera y Ron desapreció por un momento, luego apareció
de cuerpo completo a través de las llamas verdes.

"Hola, compañero", saludó Ron, traía en la mano un envase de comida para llevar y unas
cervezas en la otra.

"Hola", contestó Harry riendo y tomando las cervezas que llevó a la cocina para que no se
calentaran. Ron le siguió y puso la comida en la mesa. Tal como Harry se imaginó, era pizza.

"Me imagino que has estado haciendo de niñero de Nev todos estos días", dijo riendo un poco
y girándose a su dirección, Harry le miró un poco sorprendido.

"Guao, qué cruel", se quejó Harry. "¿Eso es lo que dices cuando tu amigo ha estado
intoxicado y encerrado en una casa ajena?", Harry alzó las cejas con incredulidad en su
dirección.

"Bah, si no fue llevado a San Mungo, no puede estar tan mal", y se encogió de hombros, "y
menos si está cerca de Astoria Greengrass".

Harry se sorprendió más aún. "Oh, o sea, según tú, ¿Neville esta recostado dormitando
plácidamente mientras Astoria le pone uvas en la boca y le acaricia el cabello?", Ron rió al
escuchar la descripción de Harry.

"Oh, 'Astoria', ya hasta se tutean", dijo Ron burlándose.

"Idiota", le contestó Harry meneando la cabeza y pasándole unos platos planos para poner la
pizza.

Ron se rió y se sentó. "Bueno, entonces dime, porque hasta hoy, lo único que sé es que su cita
con Abbott en la casa de Nott terminó trágicamente con Neville atacado por una planta o algo
así, y que desde ese día, no se te ha vuelto a ver la cara por ningún lado y al él tampoco".
Harry le miró seriamente, le contó sobre la visita de Neville y su alergia a la planta brasileña
mientras Ron ponía los ojos en blanco.

"Oh, por qué siempre le tienen que pasar esas cosas a Nev", se lamentó.

"No lo sé, honestamente, a veces también me lo pregunto", dijo Harry meneando la cabeza.
"Afortunadamente, ya está mejor. Si el Sanador lo consideraba oportuno, hoy podría volver a
casa, aunque he estado tan ocupado que no he podido hacer una llamada de Flú a la Abuela
Augusta".

"¿La Fundación?", preguntó Ron y luego mordió su pizza de extra queso con mucho
pepperoni.

"Seh", dijo Harry. "Me temo que se me acumuló un poco el trabajo, el día de ayer no leí ni
una carta", y comió de su pizza, vegetariana con extra queso. "Mmm está muy buena",
comentó con la boca llena.

"Si, ya sabes, no hay como Pepe's", alegó Ron y siguió comiendo. "Y a todas estas, ya que
has estado pasando tanto tiempo en casa de Nott, cuéntame, qué tal te fue con el engreído de
Malfoy y sus amigos, los ricos y famosos".

Harry meneó la cabeza en dirección de su amigo. En verdad no se sentía tan encantado de


comentar sobre su extraño día, pero a rasgos generales, le habló de la casa, que pasó algún
tiempo con ellos, y cuando le contó que lo invitaron a pasar un día en el lago, Ron lo
interrumpió

"¡Ya va! Me estás queriendo decir que los estirados te invitaron a pasar el día con ellos, en un
lago, a nadar y comer con ellos así nomás y porque sí", la expresión de Ron era de
incredulidad. Harry le entendía. Si fuera a él que se lo estuvieran contando, tampoco lo vería
tan normal.

"Pues sí, ya sabes, no están solo Theodore, es decir, Nott, y Malfoy, también está Hannah", se
encogió de hombros. "Ella es bastante amable, y honestamente, también lo fueron en cierta
forma los demás", se encogió de hombros.

"Oh, Theodore", dijo Ron alzando las cejas.

"No seas tonto, Ron", se quejó Harry mirándole serio.

"Es que tendrías que escucharte, Harry", dijo Ron sonriendo, "El día de la fiesta, ni los
miraste, y francamente, ellos tampoco a ti", afirmó mirándole con gesto de burla.

"Lo sé", concedió Harry.

"Y ahora son Astoria, Theodore y Hannah, ¿y también Draco, por casualidad?"

"¡No!", exclamó Harry, luego se arrepintió, había sonado más cortante de lo que habría
querido. Eso solo le ponía más ajo al asunto.
"Ah, entonces Malfoy sigue siendo el mismo imbécil de siempre", concluyó Ron y rió
mordiendo una ración de pizza.

"No, lo que quiero decir, es que no conversé mucho con él. Primero, porque si recuerdas, la
principal razón de ir a la Mansión Nott era Nev, no hacer vida social", Ron lo miró con cara
de burla, y antes de que dijera algo, Harry siguió, "y segundo, cuando compartí con ellos,
entre Hannah, Astoria y Theodore no es dejan mucha oportunidad de hablar a los demás".

"¿Parlanchines?", preguntó Ron con sarcasmo.

"Se puede decir. Theodore es bastante conversador en general, de hecho, es el que más habla
del grupo, Astoria gusta de llamar la atención y es un poco mimada e inmadura, y Hannah
siempre está preguntando sobre amigos y conocidos que no ha visto hace tiempo", contó
Harry omitiendo que esta siempre lograba sacar temas profundos que le dejaban algo
melancólico o reflexivo, bebió de su cerveza, luego se secó la boca con una servilleta.

"Oh, y Malfoy sigue siendo el mismo patán que mira a los demás por encima del hombro y es
demasiado importante para hablar con la plebe", asumió Ron rápidamente.

"¡No!", volvió a decir Harry vehementemente y luego se arrepintió, otra vez. "Ni una cosa ni
la otra", al ver la expresión confusa de Ron, agregó, "Malfoy no es un gran conversador, eso
es cierto, creo que las personas con las que más habla son Hannah y tal vez Theodore; a pesar
de todo, las veces que hablamos, que fueron pocas, fue amable. Se interesó por la salud de
Nev, me habló sobre las pociones que incluía su tratamiento, y no hizo nada para hacerme
sentir incómodo o fuera de lugar en la casa de Theodore".

"Guao", dijo Ron luciendo incrédulo, "o sea, que no hay chance de que se peleen de nuevo y
se batan a duelo" afirmó con una sonrisa maliciosa.

Harry lo miró confundido y se quedó con una porción de pizza en la mano a medio camino de
la boca.

"Ya va, ¿quieres decir que esperabas que cuando visitara a Neville, Malfoy y yo peleáramos o
algo así?"

"Eso es lo que siempre han hecho", dijo Ron encogiéndose de hombros, "¿por qué habría de
ser diferente ahora?"

"No sé, ¿tal vez porque han pasado años después de la guerra, ahora somos adultos y estamos
tratando de rehacer nuestras vidas de la mejor forma posible, sin arrastrar la misma mierda
del pasado?", preguntó Harry con sarcasmo, y sin poder evitarlo, se sintió molesto.

"No lo sé, Harry. Ya sabes lo que dicen", dijo Ron haciendo una mueca y meneando la
cabeza.

"No, Ron, no sé lo que dicen", afirmó Harry con cierta terquedad.

"Bueno, que el hipogrifo que te pica la mano de polluelo te arrancará la cabeza de grande",
dijo Ron con expresión de burla.
"Pues qué bueno que no sea así", estableció Harry enfáticamente, "porque eso quiere decir
que en este momento, como mínimo, Malfoy tendría que ser una especie de criminal en serie,
y yo difícilmente habría salido vivo de la Mansión Nott luego de verle al menos durante dos
días; y la verdad, lo único que lo vi capaz de intentar dominar, y ni siquiera a la fuerza, fue un
potro brioso".

"Vaya", dijo Ron burlón, "¿un potro? Qué aburrido.... Ya va, espera, ¿eso quiere decir que
fuiste a cabalgar junto a él?", preguntó Ron con extrema expresión de incredulidad.

"Cierto que no", dijo Harry negando con la cabeza, "Se necesita ser el Llanero Solitario o
algo así para poder seguirle el paso a Malfoy a caballo, en especial en ese caballo", contó sin
poder evitar que en su voz sonara un deje de admiración, "A caballo fuimos al lago, pero yo
me tuve que conformar con una yegua vieja y pacífica dada mi ignorancia en el tema de la
equitación".

"¿Qué carajos es el Llanero Solitario?", preguntó Ron luciendo confundido, "¿Un fantasma?",
su expresión era de total perplejidad. Harry no pudo evitar reír.

"No, un programa de televisión sobre un jinete anónimo y valiente que lucha contra el mal" y
luego de una pausa agregó, "Americano. Muggle."

"Aah", dijo Ron al menos fingiendo entender, y observándole comer un momento, continuó.
"Pues lo que sea que hizo Malfoy, ya veo que te ha impresionado", y se encogió de hombros
y se limpió la boca con una servilleta.

Harry le miró y abrió la boca pero la volvió a cerrar. Luego asintió y le habló de nuevo, "No
puedo negar que me sorprendió", y pensándolo, luego de una pausa siguió "Es decir, él sigue
siendo distante, pretencioso y el mismo estirado de siempre, y al mismo tiempo, es capaz de
ser delicado y considerado con sus amigos, incluso paciente", contó Harry, recordando la
forma en que Malfoy toleraba los avances de Astoria y los regaños de Hannah, "y también, es
capaz de ser fuerte cuando lo requiere el caso", afirmó rememorando la forma en que dominó
a Shetan.

"O sea, todo un dechado de virtudes", dijo Ron burlón.

"Pues no sé, Ron", dijo Harry algo fastidiado, "No sé si es un dechado de virtudes, pero lo
que sí puedo asegurar, es que no se comporta como el mismo pendejo que solía ser en
Hogwarts", y le dio un mordisco inmenso a su ultimo pedazo de pizza.

"Pues me alegro", dijo Ron sin sonar muy convincente. Cuando Harry le miró, no le pareció
que su amigo se alegrara en lo más mínimo, pero Harry no iba a ser el que lo mencionara.
"Más que todo por Neville que tuvo que pasar todos esos días allí con ellos".

Harry asintió y no agregó nada más. Creía que ya había exagerado en su sinceridad sobre su
impresión sobre Malfoy, y su amigo, aunque le doliera admitirlo, no parecía estar listo para
lidiar con la idea de que incluso una persona con la que tuvo tantos choques durante sus años
de Hogwarts, podía cambiar y para mejor.
El resto de la velada, Ron le contó sobre el trabajo de Hermione, que era la razón por la que
estaba allí, y además, sobre los planes de la fiesta del fin de semana en la Madriguera, Harry
le escuchó y sonrió por su entusiasmo, además, recordó que Jim Sawyer estaría en la fiesta, y
esto le levantó el ánimo un poco más.
Capítulo 17
Chapter Notes
See the end of the chapter for notes

El domingo, Harry ya se había puesto al día en su gran mayoría con su trabajo de la


fundación, y además, había ido a su consulta semanal con la Sanadora Clearwater, en la cual,
no pudo escaparse de hablar de cómo se había sentido sobre reencontrase con personas de su
pasado de Hogwarts, aunque en honor a la verdad, no se explayó demasiado en algo que aún
no estaba listo para entender o analizar muy profundamente: cómo se había sentido al ver a
Draco Malfoy después de tantos años.

Harry sabía que en algún momento tendría que analizar lo que sintió en las oportunidades que
había visto a Malfoy, porque además, la gama de sentimientos que había experimentado había
sido completamente cambiante e inesperada. Pero lo que se podía negar, es que
definitivamente se había sentido irritado por la forma en que Ron, su amigo de toda la vida,
había reaccionado a sus no tan completos y sinceros comentarios sobre su estancia en la
Mansión Nott.

Era muy extraño para Harry sentir tal irritación. Él y Ron siempre habían congeniado muy
bien, Harry se sentía cómodo por lo general con su sentido del humor, y siempre había
podido entender, o al menos había hecho lo posible por intentarlo, cuando Ron se sentía
amenazado, celoso o irritado por una persona como Draco Malfoy. Además, para ser sincero,
él también se había sentido de forma bastante similar respecto al Slytherin y su
comportamiento en sus años escolares.

Pero Harry no se sentía contento con seguir viendo las cosas de la misma manera. Años
habían pasado, todos de alguna forma u otra habían sufrido por la Guerra, si bien es cierto
que él y sus amigos la habían pasado bastante mal, no se podía decir que Malfoy lo hubiera
pasado mejor, y las consecuencias que él y su familia habían sufrido por sus acciones de
antes y durante la guerra, habían dejado grandes huellas en sus vidas.

Harry sentía que Draco Malfoy definitivamente no era la misma persona que caminó con su
actitud arrogante y demoledora en los pasillos de Hogwarts. En alguna forma, no sabía si
necesariamente eso era para mejor, algunas de las acciones de su vida actual parecieran
indicar que era así. Pero lo que no podía entender era que su amigo, su muy querido amigo,
que Harry sabía tenía un inmenso corazón, pretendiera después de tantos años seguir
enfocando el asunto de la misma forma en que lo hacían cuando tenían dieciséis años.

Con un suspiro, Harry se preparó mentalmente para el día que le esperaba en la Madriguera.
Se aseguró de tener consigo el regalo para Charlie, y trató de recordar el entusiasmo que le
producía pensar que en la fiesta estaría Jim Sawyer y que esta vez no tendría que sentirse
culpable por su interés en él.

Harry salió de su casa despidiéndose de Bean acariciándole las orejas y se Apareció en la


entrada de la Madriguera. Desde afuera, sintió el bullicioso entusiasmo de los Weasley en el
interior de la casa.
-*-

Una vez en la casa, luego de dar y recibir abrazos de parte de los Señores Weasley, Harry
salió y saludó por turno a los hermanos Weasley reunidos, y se acercó finalmente a Charlie y
le felicitó por sus cumpleaños. (*1)

Era agradable ver a Charlie, por lo general, no se le veía sino en las fiestas de navidad y a
veces en la Pascua, pero este verano, había un motivo por el cual el cuidador de dragones
había venido a pasar su cumpleaños con su familia: Charlie había traído a Vladimir, su
prometido, para conocer a toda familia y su hogar.

A Harry le fue presentado Vladimir, y este le cayó bien de inmediato (*2). En realidad, era
muy diferente a Charlie. Vladimir era alto y delgado, de cabello alborotado, casi tan
naturalmente desordenado y oscuro como el de Harry. Tenía unos hermosos ojos oscuros, de
largas pestañas y de mirada brillante e inteligente, hablaba inglés bastante bien aunque con
bastante acento, y además, era evidentemente tímido y se sentía un poco intimidado ante la
totalidad del clan pelirrojo que conformaban los Weasleys y sus familiares anexos.

Un rato después, llegó Ginny a la fiesta y con ella venían Alicia Spinnet, que era su mejor
amiga de las Harpías, y por supuesto, Jim Sawyer.

Ginny se lanzó a los brazos de su hermano favorito apenas llegó, y luego a los de Vladimir, al
cual, por supuesto, ya conocía siendo Charlie el hermano consentido de Ginny, además,
visitaba lo más frecuente posible a su hermano mayor en Rumania.

Una vez que llegaron todos, se reunieron a comer la abundante y deliciosa comida que la
Señora Weasley preparó para celebrar la visita de su retoño, y que insistía que todos
repitieran las veces que quisieran. La cara de sorpresa de Vladimir al ver a Ginny, la más
pequeña de la familia, devorar casi tanta comida como Ron, era digna de una fotografía.

Harry, sabiendo que después seguro habría de su tarta favorita, hizo lo posible por dejar
espacio a pesar de la insistencia de Molly Weasley de repetir y comer hasta reventar; mientras
comía, Harry conversaba con Vladimir, quien no se dedicaba en realidad a cuidar de los
dragones sino a estudiar su desarrollo, crecimiento y adaptación en las condiciones limitadas
de las reservas. En especial para los dragones que por problemas de salud desarrollaban una
dependencia de sus cuidadores y que eran los que vivían una vida más ligada y codependiente
de los magos y las brujas.

'Casualmente', a su otro lado estaba sentado Jim Sawyer, quien también participaba de la
charla y hacía preguntas interesadas a Vladimir, aunque era evidente que su conocimiento
sobre el área de los dragones era súper limitado, y al parecer, nunca había tenido la
oportunidad de ver uno en persona.

En algún momento, Norberta salió en la conversación, y Harry les tuvo que relatar, en
especial para Jim que no conocía nada de la historia, sus aventuras en Hogwarts para ayudar a
Hagrid a deshacerse del odioso dragón, que luego había resultado ser una hembra para el
asombro del semi gigante, cosa que causó mucha gracia a Jim y rió de buena gana al oír
como de inmenso fue el alivio de Harry y Hermione por deshacerse de la dragona, al punto
tal que habían olvidado volver lo suficientemente resguardados y los habían pillado cuando
se creían libres de sorpresas, resultando en un castigo y la pérdida de puntos para ellos dos y
para el pobre Neville.

Por supuesto, esto hizo que Harry recordara de nuevo a Malfoy, pero eso se lo reservó para sí
y lo envió a un rincón de su mente donde esperaba analizarlo más adelante.

"Ya conociste a Neville", le comentó Harry a Jim, "estaba conmigo en la fiesta de la victoria
de las Harpías sobre los Tornados".

"Oh, sí, lo recuerdo", dijo Jim y por un momento lució un poco serio. "Se conocen desde
bastante, entonces".

Harry sonrió. "Si, Neville estudió en Hogwarts con nosotros, y además, es un Gryffindor, así
que convivimos juntos por unos cuantos años", le aseguró.

"Oh, y es tu...", dijo Jim y dejó la frase incompleta.

"Amigo", completó Harry, y le pareció que era raro que Jim no supiera sobre Neville, pero
luego recordó que Ginny le había comentado que él no se había criado en Inglaterra y por eso
nunca asistió a Hogwarts. Era bastante raro conversar con alguien que no supiera sobre su
historia y la de sus igualmente famosos amigos.

"Oh, qué bien. Debe ser agradable tener amigos que conoces de tantos años", Harry asintió
como respuesta y Vladimir también.

"Si lo es, y por lo que me ha contado Charlie, ustedes son prácticamente como hermanos",
comentó Vladimir con una tímida sonrisa.

"La verdad, es algo fabuloso pero a veces puede ser pesado", rio Harry, "cuando conoces a
alguien después de tantos años, después de todo, no hay nada que puedas hacer sin que se
enteren todos, y se metan... y opinen... sí, es contigo, Ginny, no te hagas la desentendida que
yo sé que estás oyendo nuestra conversación", todos rieron mientras Ginny, al otro lado de
Jim, fingía no escuchar poniendo cara de circunstancias, y luego soltaba una carcajada y
miraba a Harry y le hacía una mueca.

"Yo nunca te impongo mis opiniones", dijo Ginny petulante, "créeme, si lo hiciera, tendrías
menos problemas en la vida", y se encogió de hombros riendo un poco.

"Oh, ya lo creo", dijo Harry burlón, "seguro todo me saldría perfecto".

"Por supuesto", aceptó ésta fingiendo seriedad.

Después de un rato, todos comieron postres y Vladimir compartió una porción de tarta con
Charlie indicando que no había manera de que pudiera comer una porción él solo, por lo que
cambiaron de puestos en la mesa y Harry siguió conversando con Sawyer de su vida en los
Estados Unidos, donde pasó unos cuantos años.

Rato después, cuando indicaron que empezaría el juego de Quidditch, Harry estuvo entre los
que hicieron lo posible por quedar fuera de uno de los equipos.
Aun después de tanto tiempo, los Weasley no se consolaban de la idea de que Harry no
participara en los partidos, siempre algún Weasley, Charlie esta vez, insistía en que hiciera
aunque fuera de árbitro sino quería ser uno de los Buscadores.

Sin embargo, al ver la expresión de Vladimir, que claramente le quería hacer ver que dejara a
Harry en paz, Charlie dejó de insistir y siguió formando equipos con los Weasleys restantes.

Hermione, quien lucía algo preocupada, invitó a Harry a pasear por el bosque cercano,
sabiendo lo mucho que le encantaba a este caminar y cuánto lo relajaba, ya que era evidente
por la expresión de Harry, que se sentía incómodo por no participar en la actividad con los
demás.

Para el agrado de Harry, Jim y Vladimir también se unieron al paseo, ya que por lo visto,
ninguno tenía interés en jugar, y además, Vladimir no se sentía contento en ese momento con
Charlie y su gran afición al Quidditch casi enfermiza. Todos sabían que cuando Charlie
jugaba, era sumamente competitivo y presionaba a su equipo para ganar, Ginny en los
últimos años se había dedicado a vencerle y doblegar su orgullo, Harry creía que era una de
las cosas que ambos hermanos tenían en común y que a la vez los acercaba tanto.

-*-

Mientras caminaban, todos los que se unieron al paseo acordaron que era buena idea
acercarse al riachuelo, el cual siempre era hermoso en esta época del año y estaba rodeado de
una hermosa arboleda. Era una caminata un poco larga, pero honestamente, valía la pena.

Al paseo finalmente se habían unido Percy y su novia Audrey, ya que a ninguno de los dos
les interesaba demasiado el Quidditch y apreciaban alejarse de la algarabía de los fanáticos
del deporte.

Cuando avanzaban, Hermione conversaba animadamente con Percy sobre asuntos del
Ministerio, Vladimir con Audrey, quien al parecer tenía antepasados rumanos y estaba
conversando animadamente con este sobre sus conocimientos el idioma, y Harry caminaba
pacíficamente junto a Jim.

Mientras Jim le contaba a Harry sobre sus aventuras en la Academia de Aurores mientras
Harry le oía risueño, Hermione daba a veces vistazos en su dirección muy mal disimulados
que Harry intentó ignorar, haciéndole preguntas a su compañero de caminata sobre las clases
de defensa de las artes oscuras. Era algo chistoso cómo Jim se explayaba en algunas técnicas
de defensa, al parecer, realmente no sabía lo mucho que Harry había sido experto en esta
materia al punto de crear su propio club secreto de estudios en la época de Umbridge, pero
Harry le oía con toda humildad y hacía las preguntas adecuadas porque le daba curiosidad la
forma en que entrenaban los Aurores, aunque ya había oído bastante sobre ello por Ron en su
tiempo breve en la Academia.

Harry rió cuando Jim le contó que era un poco torpe con los hechizos de defensa y que una
vez había logrado lanzarse un hechizo Aturdidor a sí mismo en su habitación, y esto había
hecho que se perdiera todas las clases de una tarde, Harry le contó cuánto le costó aprenderse
el hechizo convocador cuando estaba en Cuarto, y cómo la presión de necesitarlo en el
Torneo de los Tres Magos pareció causarle un bloqueo que hizo que Ron y Hermione se
trasnocharan toda una noche ayudándole a practicar hasta el agotamiento.

Cuando llegaron al riachuelo, Harry se dio cuenta que había extrañado visitar ese lugar, el
sonido del agua era relajante, el canto de las aves sobre ellos era hermoso y el cielo sobre los
árboles era tan azul que le recordó el día en el lago. Esto, tuvo el efecto de que otra su vez su
mente se trasladó al momento en el lago en que él y Malfoy habían nadado juntos aunque no
por mucho tiempo, y como el rubio le contó sobre cómo él y Hannah se preocupaban en la
misma medida uno por el otro y que creía que Harry si le entendería. Eso a su vez le hizo
recordar la imponente imagen de Malfoy a caballo galopando a toda velocidad por el campo.

Por un momento, Harry pensó que su ensoñación con Malfoy montando a Shetan se estaba
volviendo demasiado real, pero sin embargo, se dio cuenta de que no era el único que oía
cascos de caballos cuando notó que Hermione y los demás se giraban dirección río abajo
esperando ver el origen del sonido.

Era un grupo de jinetes que se acercaba en esa dirección pero desde el otro lado del riachuelo,
y para el asombro de Harry, en el grupo estaban Theodore Nott, Blaise Zabini, Astoria
Greengrass y por supuesto, Draco Malfoy.

Theodore, pareció ser el primero que les reconoció y agitó la mano hacia ellos sonriente, sin
embargo, Harry apenas podía apartar los ojos de Malfoy. Este lucía tan imponente como
siempre en un traje de montar de pantalón negro y saco gris, y para asombro de Harry,
montaba a Shetan, aunque este parecía más tranquilo que la vez anterior y estaba contento de
cabalgar al ritmo de los demás caballos.

"¡Ey, Harry!, ¡qué sorpresa!", le dijo Theodore agitando la mano.

"¡Hola!", saludó Harry sintiéndose tímido al hablarles frente a los otros. Harry se dio cuenta
de que la mirada de Malfoy era dura, pero no en su dirección sino en la de Jim Sawyer; se
veía como si tuviera la quijada apretada y no pudiera apartar la mirada de este, aunque a
veces la dirigía ligeramente hacia Harry, como si no pudiera entender qué hacía el joven con
su grupo de amigos.

"¡Qué alegría verte, Harry!, ¿Vives por aquí cerca?", preguntó Astoria sonriente en su
dirección.

"No, pero sí unos amigos muy cercanos, los Weasley, suelo pasar los domingos con ellos",
dijo señalando a Percy, quien saludó tímidamente en la dirección del grupo al otro lado del
riachuelo con una expresión algo aprehensiva.

"Oh, qué bien, es una fabulosa casualidad", dijo Theo luciendo encantado, "justo estaba
pensando enviarte una lechuza, quería contarte que vamos a dar un baile, y obviamente,
pensaba invitarte" y sonrió mostrando sus fantásticos hoyuelos mientras sus rizos se agitaban
al viento.

"¿Un Baile?", preguntó Harry sin poder ocultar su curiosidad.


"Oh, Nina me ha convencido de hacer uno en la Mansión para poder reencontrarnos con los
viejos amigos, y por supuesto, tú estás en nuestra lista VIP. Obviamente, tu amigo
Longbottom también, y puedes llevar a los amigos que gustes", Theo hizo un gesto alegre
hacia Hermione y los demás, esta le sonrió con cordialidad pero no dijo nada. "Nina va a
estar encantada cuando le contemos que te vimos", concluyó Theo sonriente.

"Oh, sí, ha sido una agradable sorpresa", estuvo de acuerdo Harry aunque se sintió bastante
inseguro porque no podía dejar de notar la expresión en el rostro de Malfoy, y sin poder
contenerse, agregó, "Pero, ¿ustedes qué hacen por aquí?, estamos muy lejos de la Mansión
Nott", y miró confundido a todo el grupo, en especial a Astoria que suponía no gustaba de
montar.

"Hemos estado pasando el día en la casa de Blaise, ¿lo recuerdas?", y señaló al moreno alto y
guapo que Harry recordaba perfectamente era su compañero Slytherin, "La Casa Zabini está
cerca de aquí".

Blaise hizo un asentimiento elegante en la dirección de Harry y sonrió con cordialidad, Harry
asintió también en respuesta recordando que había estado en la fiesta del Ministerio, afirmó,
"Si, por supuesto, es bueno verte, Zabini", y recordando a sus compañeros de paseo agregó,
"supongo que todos recuerdan a mi amiga Hermione Granger y también a Percy Weasley de
cuando estuvimos en Hogwarts".

Theodore rió, "Por supuesto. Granger, espero que estés muy bien", Hermione le devolvió el
saludo y agradeció cuando Theodore le felicitó por su compromiso con Ron. Luego,
Theodore se giró hacia Percy y mencionó, "Y Percy el Prefecto Perfecto de Gryffindor, por
supuesto", pero no le miró con malicia sino con cordialidad. Percy se ruborizó pero Theo
dijo, "Es un placer volver a verte Weasley".

Percy asintió y respondió, "Igualmente Nott. Zabini, Greengrass, Malfoy...", hizo una pausa
al mirar la cara seria de Malfoy pero demostró no sentirse intimidado y siguió hablando
tomando la mano de su novia, "esta es mi prometida, Audrey Spears".

Aubrey les saludó tímidamente y todos le respondieron, incluso Malfoy desmontó un poco su
máscara de seriedad para su beneficio.

Harry señaló a Vladimir y a Jim y habló mirando a los jinetes, "Vladimir Genchev es el
prometido de mi amigo Charlie Weasley, uno de los hermanos mayores de Percy", Vladimir
les sonrió tímidamente y les hizo una señal de saludo con la mano.

"Oh, ¿eres de Bulgaria?", preguntó Theodore con una sonrisa al oír el acento de Vladimir al
saludarles.

"Si, pero trabajo en Rumania", afirmó Vladimir con su bonito acento, Theodore sonrió más.

"Draco y yo vamos muy frecuentemente a tu país por trabajo, es muy hermoso y siempre nos
tratan muy bien".

"Gracias, eres muy amable", contestó Vladimir con amabilidad, y se ruborizó ligeramente
mirando alternadamente hacia ambos amigos.
Harry siguió, "Y finalmente, él es Jim Sawyer, estudia en la Academia de Aurores, es amigo
de Ginny, la hermana menor de Percy".

Theodore sonrió en su dirección y dijo, "Un placer", dudó un momento mirándolo, "pero a ti
no te recuerdo de Hogwarts, ¿no eres de Inglaterra?", y frunciendo ligeramente el ceño
agregó, "aunque tu rostro se me hace familiar, como si te hubiera visto antes".

"No creo que me conozca", afirmó Jim y negó con la cabeza, "no estudié en Hogwarts sino
en Estados Unidos", a Harry le dio la impresión de que Jim estaba nervioso, aunque la
verdad, cualquiera que recibiera la dura mirada de Malfoy que él estaba recibiendo podría
sentirse igual.

Astoria, quien miraba a Jim apreciativamente, le dijo, "Espero que tú también vayas al baile",
y le sonrió deslumbrante.

"Eh, gracias", dijo Jim sonriendo ampliamente en su dirección, era evidente que la había
reconocido, "es un placer conocerle Señorita Greengrass".

Harry se sorprendió del repentino desplante de coquetería de Jim, pero más aún, de ver que la
mirada de Malfoy se endurecía más aún. Harry pensó que Shetan estaba percibiendo sus
emociones porque el caballo se empezó a agitar y corcovear, Malfoy tuvo que sujetar
fuertemente las bridas y dijo, "Me voy a adelantar, Shetan está impacientándose y quiere
correr", luego miró a Harry por unos segundos directamente a los ojos con la misma
intensidad que lo había hecho en la Mansión Nott, y girando al caballo, salió a todo galope
dirección río arriba.

Harry lo miró irse con el corazón arrugado pero se giró al darse cuenta de que Theodore
estaba hablando y no había oído lo que dijo.

"Oh, esa bestia negra", estaba diciendo riendo, y mirando a Harry le quiñó un ojo y le dijo,
"Espera mi lechuza con las ceñas sobre el Baile", y luego mirándolos a todos agregó, "fue un
placer verles, es mejor que sigamos antes de que Draco llegue a Londres con ese corcel y no
sepamos más de él", y empezó a avanzar a galope.

"Adiós, Harry", dijo Astoria, "te reservaré una pieza en el baile, ni creas que te vas a escapar
de bailar conmigo" y riendo siguió a Nott.

Harry rió y contestó, "Adiós, Astoria", y recordando a la Hufflepuff agregó, "Saluden a


Hannah de mi parte, por favor".

Zabini asintió, se levantó el sombrero a modo de despedida hacia ellos y siguió al grupo de
Slytherins diciendo, "Espero que nos veamos pronto, Potter".

Cuando se fueron, Hermione le miró y alzó las cejas.

"Harry Potter, jamás dejarás de sorprenderme", afirmó.

"¿Qué quieres decir?", preguntó Harry confundido.


"¿Dos días visitando a Nev en la mansión Nott y ya te invitan a bailes?", Hermione seguía
mirándole con sorpresa e incredulidad.

"Oh, vamos, ya viste como es Theodore", Harry se encogió de hombros, "no es que él y
Astoria sean muy difíciles de tratar", y pensándolo un poco agregó, "creo que sacados de ese
ambiente de casas separadas y olvidando la tontería de rivalidades entre ellas, se puede
descubrir que había gente agradable fuera de nuestro grupo de Gryffindors y que nunca
llegamos a conocer" afirmó con toda sinceridad.

"Guao, eso es algo que jamás pensé oírte decir", dijo Hermione con una sonrisa leve pero
asintió estando de acuerdo. "Es algo que también he aprendido en el Ministerio, Harry, allí
hay gente que viene de todas las casas de Hogwarts y también de otros países, y la verdad,
aunque al principio cuesta desprenderse de esas ideas que traemos de la escuela, al final, es lo
mejor", afirmó sabiamente.

Harry sonrió en dirección de su amiga y se alegró mucho de oír sus palabras.

"Aunque Malfoy se sigue viendo tan rígido y orgulloso como siempre", dijo Hermione
pensativa en su dirección. "¿Fue poco amable contigo cuando fuiste a la Mansión?", inquirió
luciendo un poco preocupada.

"No", dijo Harry, y luego de pensarlo un poco agregó, "honestamente, en su favor, cuando
está cabalgando ese caballo, apenas puede centrarse en otra cosa, Herm" y se encogió de
hombros. No podía creer que estaba intentando justificar la expresión de molestia de Draco
Malfoy de hace unos minutos, pero interiormente, no deseaba que su amiga tuviera una
impresión mala de él. Esta sensación no hizo sino preocuparle más.

Chapter End Notes

(*1) Según varias fuentes el cumpleaños de Charlie no es en verano sino en diciembre


(el día 12), pero para fines de esta historia la fecha ha sido fijada en agosto.
(*2) ¿Han visto a Jack Wolfe? así es como luce Vladimir en mi mente, solo que con
cabellos y ojos negros.
Capítulo 18

Harry no pudo evitar notar que el resto del paseo por la orilla del río, Jim estuvo algo callado
y lucía distraído.

Cuando iban de camino a la Madriguera, Harry no pudo evitar acercársele y preguntarle en


voz baja "¿Estás bien, Jim?"

Jim asintió y le sonrió con tristeza, "Si, estoy bien. Es solo que a veces te encuentras con el
pasado donde menos pensabas".

Harry estuvo de acuerdo, "Dímelo a mí", y pensándolo un momento, se atrevió a preguntar,


"Te refieres a Malfoy, ¿verdad?", y miró a Jim de lado mientras avanzaban al final del grupo
siguiendo un camino en medio de la arboleda.

Jim suspiró y asintió. "Si, así es", y siguió luciendo pensativo.

Harry le dijo, "Disculpa si estoy siendo entrometido, pero es que no puede evitar notar que te
observaba de forma... ¿poco amistosa?", Jim rió un poco aunque la alegría no llegó a sus
ojos.

"Si, así fue. Estoy seguro de que Malfoy no esperaba verme por estos lados", y se encogió un
poco de hombros mientras caminaba a paso lento.

"Pero no entiendo cómo le conoces, es decir, nos contaste que creciste en Estados Unidos",
dijo Harry sintiéndose intrigado pero intentando no lucirlo en demasía.

"Si, así es, pero antes de eso viví en Inglaterra, claro", y mirando un momento a Harry de
reojo, agregó, "En realidad, mi padre trabajó casi toda su vida para la familia Malfoy. De
hecho, mi abuelo también, por muchos años, mi familia entera trabajó para los Malfoy".

"Oh, vaya", dijo Harry sorprendido, eso no se lo hubiera imaginado, por alguna razón, se
imaginaba a los Malfoy rodeados de elfos domésticos... muy maltratados elfos domésticos,
pero no se imaginaba a Lucius Malfoy con magos o brujas como empleados.

"Si. Como viste, Malfoy es muy bueno con los caballos", Harry asintió y esperó que
continuara, "Es una tradición familiar, los Malfoy siempre han tenido los mejores caballos
que el dinero puede comprar, tanto mágicos como no mágicos".

Harry pensó que entonces no era de extrañarse de que Malfoy tuviera tan buen dominio de
Shetan, siendo que nació rodeado de caballos valiosos.

"¿Y tu padre trabajaba en las caballerizas de los Malfoys?", Harry preguntó muy interesado
en la historia de la familia de Jim.

Este asintió pensativo. Mirando a Harry, Jim contestó, "Seh, casi toda la vida mi padre
trabajó para la familia Malfoy en su mansión, primero para Abraxas Malfoy, el padre de
Lucius, cuando era muy joven, como asistente de mi abuelo, y así fue creciendo en
responsabilidades hasta llegar a ser el Jefe de las caballerizas como lo fue mi abuelo alguna
vez", el tono de Jim era bajo y se veía triste.

Harry asintió y se imaginó que Jim tendría que haber conocido a Draco desde que era muy
pequeño. Se imaginaba que el resto de la historia no le iba a gustar, pero a pesar de todo
preguntó, "¿Y qué sucedió? ¿por qué no seguiste la tradición familiar?"

"Bueno, la historia es un poco complicada y larga, pero intentaré resumir; se suponía que
debía seguir la tradición familiar. Abraxas Malfoy siempre estuvo muy satisfecho con el
trabajo de mi abuelo, y luego con el de mi padre, y Lucius, la verdad, también estuvo muy
satisfecho con el de mi padre, al menos lo más satisfecho que se puede esperar de una
persona como él, y aunque ya sabemos la clase de persona que resultó ser Lucius, si hay algo
que se puede decir en su favor, es que siempre respetó las tradiciones familiares y las
indicaciones de su padre, en especial las promesas que le hizo a éste antes de que falleciera",
Jim suspiró como si recordar todo le produjera dolor.

"¿Y Draco Malfoy tuvo que ver con romper esas promesas?", preguntó Harry.

Jim asintió con cara de tristeza. "En una oportunidad, mi padre salvó la vida del viejo
Abraxas cuando un caballo particularmente difícil le atacó. Este ya era viejo pero seguía
montando, y por su propia cuenta jamás se podría haber salvado de ser pateado o mordido
por el corcel, ya que perdió su varita en el ataque", Jim miró a Harry y este asintió
alentándole a seguir la historia, "El viejo Abraxas estaba tan agradecido, que le dijo a mi
padre que le pidiera lo que deseara y él lo cumpliría, y eso, no es algo que oyes todos los días
de la boca de un Malfoy", hizo una pausa en la historia como mirando el pasado y Harry
esperó pacientemente, "mi padre, quien lo pensó por unos días, finalmente le dijo a Abraxas
que lo que quería era que se asegurara que yo recibiera una educación decente. El sueño de
mi abuelo era que yo, su nieto, pudiera seguir una profesión y tal vez, en lugar de trabajar en
las caballerizas como él y mi padre, pudiera ser alguien importante en el Ministerio o en otra
profesión que escogiera. Esto era imposible para alguien como yo, porque por un juramento
de un antepasado, todos los Sawyer estábamos obligados a servir a los Malfoys, y así había
sido por generaciones. Ningún Sawyer asistía a Hogwarts, todos los hombres de la familia
aprendíamos la magia básica en casa y servíamos a los Malfoy, y ese también era mi destino,
pero mi padre, con la promesa de Abraxas, aprovechó de pedirle al viejo que me librara del
juramento de servidumbre como le sugirió mi abuelo, y este aceptó como lo prometió",
concluyó Jim en voz baja.

Harry se sentía muy sorprendido, no sabía que ese tipo de juramentos existía y que una
familia podía estar obligada a servir por generaciones a otra familia de magos. No le extrañó
saber que los Malfoys eran capaces de obligar a una familia a servirles en ese tipo de
esclavitud mágica. Pensó que debía preguntarle a Hermione si eso era de algún modo aun
legal.

Harry preguntó, "Pero si Abraxas prometió cumplir su promesa, ¿fue Lucius quien no honró
el deseo de su padre?", esperaba que la respuesta fuera afirmativa y Draco no estuviera
involucrado en el asunto pero temía que así sería.
Jim negó con la cabeza, "Él tenía intenciones de cumplirla aunque no le agradaba la idea. En
la infancia, buscó tutores para Draco, y estos tenían también como tarea enseñarme a mí. Y se
suponía, que cuando cumpliera once, debía ir a Hogwarts como él lo haría y aprender a usar
la magia. Lucius estaba obligado por indicaciones que le dejó su padre antes de morir, él
también debía a ayudarme a financiar mis gastos en el Colegio", Jim observó serio a Harry y
este suspiró con pesar.

"Pero eso no sucedió", afirmó Harry mirando muy serio a Jim. Este negó con la cabeza.

"No", hizo una pausa durante la cual suspiró pesadamente y luego siguió, "Desde el inicio,
Draco odió que sus tutores me dieran clase también a mí. Creo que se sentía celoso o
envidiaba que me fuera bien en las lecciones y los tutores me halagaran, lo cual era una
tontería porque en realidad, yo era menor que él y ni siquiera iría a Hogwarts al mismo
tiempo", se encogió de hombros con un poco de pesar.

Lamentablemente, Harry podía creer que Draco pudiera hacer algo como eso. Después de
todo, se había pasado al menos seis años en Hogwarts compitiendo con Harry para saber
quién era mejor en el Quidditch, luciéndose en las clases de pociones y burlándose de los que
consideraba menos favorecidos.

"Pero algo sucedió, ¿verdad?", preguntó Harry temiéndose que no había oído lo peor.

Jim asintió, "Si. Cuando Draco tenía doce años y yo diez, éste me tendió una trampa", Jim
hizo silencio por un momento luciendo bastante triste, Harry no sabía ya qué esperar, "Draco
hizo ver que me había robado una joya de su madre", Harry jadeó sorprendido pero no lo
interrumpió, "Yo podía entrar a la Mansión a recibir lecciones de los tutores que me
preparaban para ir a Hogwarts. Su madre había perdido un arete, uno de los que siempre
usaba y que eran de diamante", Harry asintió, recordando la historia del arete de diamante
que Draco recibió en su sexto año junto una oreja de Narcissa Malfoy, "Bueno, al parecer, el
arete podría haberse perdido en la biblioteca, pero donde fuera que se perdió, Draco lo
consiguió, lo escondió, y de alguna forma lo puso en mis pertenencias. Cuando su madre lo
buscaba enfurecida, Draco dijo que yo era el único que lo podría haber tomado porque había
entrado a la biblioteca a recibir clases con el tutor. Por supuesto, yo negué haberlo visto pero
nadie me creyó, y Lucius hizo revisar mis pertenencias en las habitaciones de los empleados
de la Mansión, y claro, ya te imaginarás el resto... el arete apareció en mi cuarto entre mi
ropa", su voz era triste pero con tono de resignación.

Harry sentía que había perdido el color y el calor en el rostro, la injusticia que le contaba Jim
le hacía pensar en las propias cosas terribles que le habían pasado con los Durleys y se sintió
terrible por el joven aspirante a Auror.

"Pero eso es terrible, Jim", dijo Harry en voz baja y ronca. "¿Y qué sucedió entonces?",
preguntó mirándole con expresión acongojada creyendo saber la respuesta.

Jim rió brevemente sin alegría y contestó, "Lucius me retiró de las clases de los tutores y dijo
que no me merecía que cumpliera la promesa hecha a su padre de enviarme a Hogwarts. Me
llamó 'malagradecido ladronzuelo' y me prohibió volver a entrar en la Mansión. Todos mis
deseos de salir de la Mansión Malfoy y ser alguien por cuenta propia se esfumaron en un
instante; me tocó seguir trabajando junto a mi padre en las caballerizas y mi carta de
Hogwarts fue echada a la basura como sucedió con la de mi padre, y la de su padre, etc, etc".

"Pero no puedo creer que el Colegio no hiciera nada", se quejó Harry vehementemente,
recordando cómo Hagrid por cuenta de Dumbledore había enloquecido a los Durlsley y los
habían prácticamente acosado por toda Inglaterra hasta que Harry pudo recibir su carta.

"El colegio no podía obligar a Lucius Malfoy a enviarme a Hogwarts, el contrato mágico
entre mi familia y la de Malfoy era muy claro, solo un Malfoy, el que fuera el Patriarca de la
familia, podría romperlo en acuerdo de ambas partes, y Lucius, no iba a romperlo para mí",
dijo Jim simplemente alzando los hombros y mirando al suelo tristemente.

Harry estaba horrorizado, no podía articular palabra, pero de repente recordó algo, Jim
Sawyer había estudiado en los Estados Unidos.

"Pero sí lograste salir de la Mansión, ¿no es así? Dijiste que viniste de América", agregó
hacia a Sawyer esperanzado de oír un final feliz para la historia del joven mago.

"Si, lo hice", dijo Jim aún tristemente, "Pero no de una manera elegante o bien librada", Jim
suspiró, "Cuando mi padre enfermó, yo me hice cargo de las caballerizas, y estuve trabajando
por un tiempo como Jefe de los Mozos de Cuadra aunque solo tenía catorce años, pero un
día, Draco Malfoy volvió de vacaciones, tuvimos una discusión por un desacuerdo con un
caballo que él quería montar aunque estaba enfermo y yo me negué a ensillarle, entonces
Draco furioso le dijo a su padre...", Jim se detuvo de repente como si no pudiera continuar.

"No tienes que decírmelo" dijo Harry tajante al observar la lucha en su rostro, "creo que ya
me has contado bastantes malos recuerdos, basta con que me confirmes si te hizo salir de la
mansión", Jim suspiró y negó con la cabeza.

"No, estoy bien", y como armándose de valor agregó, "Draco le dijo a su padre que yo había
tratado de seducirlo en las caballerizas, Lucius se puso furioso, me corrió de la casa y
prohibió a todos los empleados contactarme usando la magia, no pude volver a ver a mi padre
nunca más, ya que para entonces estaba muy enfermo. Este falleció de tristeza luego de que
me tuviera que ir de la Mansión", le contó Jim con la voz ahogada.

"Pero eso es terrible", casi gimió Harry casi sin voz y sin poder salir de su asombro de la
crueldad de los Malfoy.

Jim asintió, pero luego dijo, "En parte, me hicieron un favor", Harry lo miró con
incredulidad. "Harry, recuerda quien fue el visitante estelar de la familia Malfoy por un buen
tiempo", Harry dio un respingo al recordarlo y asintió. "Muchos de los elfos y empleados de
los Malfoy fallecieron en manos de su amado señor tenebroso y de sus socios Mortífagos, así
que en cierta forma, me salvé de ese tormento", afirmó casi sonriendo en su dirección.

"Oh", dijo Harry algo sorprendido, "en eso tienes razón", y se estremeció al recordar a
Bellatrix Lestrange y los carroñeros que le llevaron a la Mansión cuando lo atraparon, en
especial, al horrible Greyback, el hombre lobo.
"Si", y suspirando agregó, "afortunadamente, tenía una tía en América que se había salvado
de cumplir con la labor en casa de los Malfoy por ser una Squib, para estos, ella era una inútil
y le hicieron irse al cumplir la mayoría de edad. Ella emigró a los Estados Unidos y yo
siempre compartía correspondencia con ella. Cuando le conté que había quedado sin dónde ir,
me recibió en San Francisco, donde vive desde hace años", Harry sonrió al oír por fin algo
bueno en su historia. "Afortunadamente, el esposo de mi tía es un mago, y es un Profesor en
Ilvermorny, así que este me llevó con mi tía al Colegio cuando fue a trabajar allá y me dio
clases privadas para ponerme al día lo más pronto posible. Gracias a él, pasé el examen de
admisión en la Academia de Aurores" y sonrió girando su agraciado rostro hacia Harry con
sus ojos azules brillando alegres.

"Eso es fabuloso", Harry sonrió pero luego frunció un poco el ceño, "aunque me extraña que
hayas vuelto a Inglaterra, quiero decir, con tan malos recuerdos que te debe traer este país".

Jim sonrió. "Si, pero es difícil desprenderte de tus raíces", y aunque miró al suelo un
momento con expresión triste, volvió a mirarle sonriente.

Harry recordó el año que pasó en Estados Unidos y creyó entender a Jim. En ese país, Harry
se había mejorado de sus problemas emocionales, había tenido una relación de pareja adulta
por primera vez y había vivido una vida muy diferente a la que había conocido hasta
entonces, sin embargo, no se quedó en el país por el resto de su vida. En algún momento, se
decidió a volver a 'casa' y rehacer su vida en su patria. Asintió en dirección a Jim y le dijo
que entendía.

Jim se aclaró la garganta luego de un rato, y preguntó a Harry. "Esto, eh, Harry, yo no pude
evitar notar que conoces a los amigos de Draco. Quiero decir, Nott no me reconoció aunque
admitió que le parecía conocido, y no quise corregirlo delante de los demás sino que elegí
mentir, pero la verdad, es que le vi muchas veces en la Mansión Malfoy, su padre era uno de
los Mortífagos amigos de Lucius Malfoy, y sé que visitaba a Draco con frecuencia en su
época de la infancia y luego de ir a Hogwarts", miró a Harry con cautela como si temiera que
él fuera uno de sus amigos.

"Eh, bueno", dijo Harry, "en realidad, aunque Nott estudió conmigo por años nunca fuimos
amigos ni nada parecido, justo hace poco traté personalmente por primera vez porque
tenemos unos amigos en común", y luego de una pausa dijo, "y Malfoy" volvió a
interrumpirse pensando cómo describir su relación con Draco, "pues jamás fue un amigo, al
contrario, nos llevamos terriblemente en el Colegio, y cuando digo terrible, imagina todo el
rango que eso implica: insultos, puñetazos, maldiciones y demás colores. Sin embargo, estos
días que lo vi junto a Nott por los amigos en común que te decía que tenemos, fue lo
suficientemente amable para ser una reunión civilizada", le contó Harry y observó su
expresión.

Jim asintió pensativo y luego dijo, "Tal vez ha madurado con los años, nunca se sabe", y
suspirando siguió, "después de todo, es bien sabido que la familia Malfoy no la ha pasado
bien en los últimos años" y miró a Harry como esperando una confirmación.

Harry lo dudaba ahora más que antes, sin embargo, dijo, "Podría ser".
Harry sentía su corazón adolorido. Sentía como si algo se hubiera roto en su interior y no
sabía cómo encajar la historia de Jim Sawyer con el Draco Malfoy que había observado en la
Mansión Nott.

Podía imaginarse a Draco Malfoy escondiendo una joya en la ropa de Jim para inculparlo de
un robo por simples celos. Le dolía admitirlo, pero era algo de lo que creía capaz al malcriado
Malfoy de catorce años.

Pero imaginarse al Draco Malfoy de dieciséis acusando a Jim Sawyer de haberle intentado
seducir para que lo corrieran de la Mansión, más aún cuando su padre estaba enfermo, casi en
la misma época en que hizo amistad con Hannah cuando su vida casi se fue a pique, era
demasiado despreciable para poder tolerarlo siquiera. Sentía un asco y una rabia crecer en su
interior hacia Malfoy que no había sentido en años.

Harry ahora odiaba ahora la idea de haber sido invitado al baile en la Mansión Nott y sentía
que no sería capaz de ver al rostro de nuevo a Draco Malfoy.
Capítulo 19

Harry se quedó silencioso el resto de camino a la Madriguera, y cuando volvió, aunque


disfrutó del resto de la fiesta, con la celebración de la victoria para el equipo de Ginny – lo
cual todos consideraron era muy bueno para el ego de Charlie – el té, el pastel de
cumpleaños, la cena y un par de cervezas de mantequilla conversando tranquilo con Ron y
Hermione, no pudo evitar sentir un dolor en un rincón de su corazón que se resistía a ser
ignorado, además, trató de mantenerse un poco alejado de Jim Sawyer ya que verle le hacía
recordar la conversación sobre su pasado con Draco Malfoy.

A Ginny, no le pasó desapercibido esto, así que en algún momento se acercó a Harry y le
preguntó si había sucedido algo respecto a Jim. Harry negó esto, no se sentía capaz de
compartir la historia de Jim y tampoco sabía si era prudente o algo que éste desearía que
alguien más supiera, así que solo dijo que se sentía un poco cansado porque había sido un día
caluroso y bastante soleado, y aunque estaba seguro de que su amiga no se había conformado
con su explicación, la dejó pasar.

A la hora de despedirse, Harry tomó el envase con comida que le dio la Señora Weasley
como cada domingo, oyó con cariño sus múltiples recomendaciones sobre su alimentación,
su salud y su cuidado personal, y se despidió de todos Apareciéndose en su casa donde por
fin pudo respirar tranquilo.

Apenas llegó, luego de atender a sus mascotas, Harry se sentó y analizó todo lo que sentía en
su interior, esta vez negándose a reprimir cualquier sentimiento que surgiera dentro de sí,
ayudándose con la escritura de su diario que se había vuelto una verdadera herramienta de
autoconocimiento en su vida.

Al final de horas de pensar, sentir y escribir, Harry llegó a dos conclusiones: Jim Sawyer le
agradaba, era guapo, alegre y atractivo, pero por alguna razón, todo esto palidecía un poco
frente a lo que le había hecho sentir ver a Draco Malfoy otra vez luego de todo este tiempo.

Harry se sentía sorprendido consigo mismo por las cosas que ver a Malfoy de nuevo le había
hecho sentir, y más aún, no podía dejar de pensar que tal vez, de alguna forma, Malfoy
también había sentido algo al verle a él, al menos eso era lo que le decían sus miradas
profundas y los pocos minutos que lograron compartir en la Mansión Nott a solas.

Pero lo que más hacía que Harry se sintiera apesadumbrado, era saber que la imagen de
Draco Malfoy que se estaba formando en su mente se había manchado una vez más. La
historia de Jim Sawyer le mostraba un Draco Malfoy cruel, egoísta, manipulador y que en
cierta forma, era todo lo que Harry repudiaba en una persona, y esto hacía que Harry se
sintiera avergonzado de lo que fuera que hubiera estado sintiendo por Malfoy, y además, que
tomara la determinación de ignorar estos sentimientos completamente, de enterrarlos en lo
más profundo de su corazón y de su mente.

Esto no quería decir que Harry deseara odiar y despreciar a Draco Malfoy, Harry no quería
saber nada más en su vida de odio, venganza y disputas, pero si se sentía obligado a ignorar
lo que fuera que pensara Malfoy que pudiera ofrecerle con sus breves encuentros, y más aún,
a ese deseo que parecía querer crecer en su propio interior de oírle, acercarse y conocer a este
aparentemente nuevo Malfoy.

Porque, ¿Cómo podía engañarse a sí mismo pensando que alguien que le hizo algo tan
terrible a Jim Sawyer cuando estaba en una posición de total desventaja, como empleado o
beneficiario de los Malfoy, podría haber cambiado para mejor?

Harry sabía que él y Draco Malfoy se habían hecho daño mutuamente, se habían ido a las
manos, se había lanzado incluso maldiciones, pero Harry no estaba indefenso en esos
momentos, tenía la plena capacidad de defenderse de los insultos de Malfoy y devolvérselos,
igual que los hechizos, los desprecios y las bromas pesadas, pero la situación de Jim Sawyer
había sido totalmente la opuesta, Malfoy aparentemente no había dudado en hacerlo sacar de
la ecuación para no verlo en su hogar donde le desagradaba tenerle, y más aún de su vida, y
así no tendría que verle nunca más.

Por horas, Harry pensó, analizó y escribió sobre todo esto. Cuando pensó que había sacado de
sí todo lo que lo angustiaba, se tomó una taza de té con Paris en su regazo, y luego se fue a la
cama ya siendo de madrugada, y a ese lugar lo siguió su gata, donde se acostó recostada a su
espalda como sintiendo que su amo le necesitaba.

Definitivamente, Harry sentía su mente más liviana y su corazón menos pesado aunque
igualmente, sabía que la tristeza persistiría un poco de tiempo más y que tendría que lidiar
con ella como siempre hacía.

-*-

Al día siguiente, Harry se levantó un poco más tarde de lo usual, sin embargo, hizo su
caminata por el bosque aunque un poco más breve con su usual compañero, regresó y luego
de un ligero desayuno, un baño y de vestir ropa limpia, se comunicó por Flú con Neville.
Para su sorpresa, este mismo le contestó y le hizo pasar a su casa, donde ambos se saludaron
con afecto y se dirigieron al jardín luego de que Harry saludara con un abrazo a la Señora
Longbottom.

"Disculpa que no te escribí ayer, se me fue todo el día en la Madriguera", se disculpó Harry
quien lucía un poco cansado y ojeroso, detalle que a Neville no se le escapó.

Harry tampoco dejó de notar que Neville aún lucía un poco pálido y había perdido peso, pero
aparentemente, estaba ya recuperado y se alegró mucho de ver a su amigo de nuevo en su
casa.

"Oh, no te preocupes, sé que ayer era el cumpleaños de Charlie, lamento habérmelo perdido",
suspiró y se dirigió a un seto de rosas de un color imposible, eran prácticamente de todos los
colores del arcoíris, algunas rosas en la misma planta tenían más de un color, otras eran
unicolor pero en unos tonos tan inusuales y hermosos que hacían imposible no observarle con
por lo menos, interés, y el olor de la misma forma era maravilloso, mucho mejor que la usual
fragancia de las rosas.
Neville tomó unas tijeras de podar y cortó algunas rosas mientras Harry lo observaba sentado
en una silla de jardín cercana y a la sombra.

"Estuvo divertido", comentó Harry, pero no sonaba tan convencido, Neville le miró y levantó
las cejas interrogadoramente, Harry se encogió de hombros, "Ya sabes, Charlie siempre
insiste en querer un juego de Quidditch familiar", volvió a encogerse de hombros y miró a las
flores algo incómodo sin querer mirar mucho rato a los ojos a su amigo.

"Entiendo, Harry", dijo sonriendo y luego agregó mirando a su amigo por un momento,
"Afortunadamente tuviste compañeros para ir de paseo por el campo" y siguió poniendo rosas
en una cesta mientras Harry le miraba sorprendido.

"Caray, las noticas sí que vuelan", Neville rió un poco pero no dijo nada. "¿Y cómo sabes que
salí a caminar por el campo?"

"Nina", dijo simplemente.

"Oh. A ella no vi", comentó Harry, "Me imagino que Theodore le contó que me había visto
por el río".

"Así es", dijo Neville, "Ella vino anoche, la abuela la invitó a cenar para agradecerle por todo
lo que hizo", Neville se ruborizó ligeramente pero siguió con su tarea y Harry no pudo evitar
sonreír. "Ella y Theodore, de hecho. Theo contó su encuentro en el campo y por las personas
que describió, me imaginé que el amigo con el que conversabas era ese Sawyer, el amigo de
Ginny".

Harry estaba en shock, lo que más le sorprendía era que Theodore Nott hubiera sido invitado
a una cena en la casa de los Longbottoms cuando la Abuela era tan poco afecta a las
serpientes, en especial cuando Theo era el hijo de un Mortífago que había muerto en Azkaban
luego de la batalla de Hogwarts.

"¿Y cómo es que ambos vinieron a cenar? Pensé que la abuela jamás querría a alguno de los
amigos de Hannah cerca de su casa, ¡ni siquiera te fue a visitar a la mansión por eso!",
exclamó Harry sorprendido.

"Lo sé", dijo Neville con una pequeña sonrisa mostrándose aún sorprendido, "pero le conté a
la Abuela lo bien que me trató Theodore en su casa, y no solo eso, lo bien que te trataron a ti
cuando fuiste a visitarme, y eso sí hizo una diferencia", Neville le miró y su sonrisa se hizo
más amplia mientras se limpiaba las manos con un trapo y tomaba su cesta.

"Vaya, eso está bien", dijo Harry contento levantándose y siguiendo a Neville al otro lado del
jardín donde estaban otras plantas. Mientras este se dobló y empezó a tomar otras flores y
plantas y a ponerlas en la cesta, Harry se sentó en la grama a mirarle trabajar.

"Pero volvamos al tema", insistió Neville mirando a Harry un momento y luego siguiendo
con su trabajo, "Sawyer fue entonces a la Madriguera ayer".

"Seh", dijo Harry sin demasiado entusiasmo, lo que hizo que Neville se girara y le mirara una
vez más, "Quiero decir, fue con Ginny, conversamos un buen rato, y es un tipo agradable, ya
sabes, de sonrisa fácil, guapo y cordial, de esa gente con la que es fácil tratar", y se encogió
de hombros aunque Neville no le miraba.

"Ya no suenas tan entusiasmado", comentó Neville sin mirarle mientras revisaba las hojas de
una planta florida que Harry no conocía pero que tenía hermosas flores azules y olía también
muy bien.

"Oh, ¿sí?", preguntó Harry fingiendo indiferencia.

"Si, Harry.", afirmó Neville con paciencia. "Si mal no recuerdo, luego de la fiesta de la
victoria de las Harpías te sentías culpable porque Sawyer parecía encantado contigo, y por lo
que entendí de nuestra conversación, tú también con él", y volvió a girarse para mirarle y
acentuar lo que quería decir.

"Bueno, sí, tienes razón", admitió Harry de mala gana, "y no es que ahora me agrada menos,
la verdad", hizo una pausa pensando qué decir, "pero no sé, tal vez no es alguien con quien
tenga mucho en común. Ya sabes, es estudiante de la Academia de Aurores, a Ginny le
agrada, yo tengo mis ocupaciones, él está por lo general internado en la Academia... no es
algo a lo que le vea mucho futuro como tal así que me parece que no vale la pena en insistir
por esa vía", habló sin demasiado entusiasmo mientras Neville le oía.

Neville dejó de prestarle atención a la planta y le miró de nuevo, esta vez poniendo toda su
atención en Harry. "Pues a mí me suenas desencantado, Harry", éste se encogió de hombros.

"No", negó con la cabeza luego, "no me siento desencantado, es solo que..." Harry sabía que
Neville le conocía demasiado como para tragarse una historia tonta, así que decidió ser
honesto, al menos lo más que pudiera, "¿Recuerdas lo que te conté que dijo Ginny sobre él?
¿Que Sawyer había tenido una vida complicada, que había vivido en Estados Unidos por
varios años y que por alguna razón no estuvo en Hogwarts?"

Neville asintió y esperó a que prosiguiera sin despegar la mirada de su rostro.

"Bueno, me contó un poco sobre eso el día de ayer" y se interrumpió sin saber qué más decir.

"¿Y te pareció que no es de confiar?", preguntó Neville tratando de entender.

"No, no es eso", Harry suspiró sin saber siquiera qué sentía al respecto del atractivo joven.

"Sé que sonará egoísta, y tal vez si lo estoy siendo, Nev, pero creo que las complicaciones de
su vida son algo con lo que no me siento cómodo involucrándome", y luego de una pausa
dijo, "lo siento, sé que no estoy siendo muy claro, pero lamentablemente, no creo que lo que
me confió Sawyer lo deba repetir sin saber si es algo que él esté interesado que otros sepan.
Quiero decir, no me pidió explícitamente que lo mantuviera para mí o algo así, pero igual, es
su vida personal y no es una bonita historia", terminó Harry y bajó la vista a sus manos que
estaban en su regazo.

"Vaya, así de complicado", dijo Neville y siguió con su trabajo suspirando.


"Seh", dijo Harry, "Me temo que no me siento en capacidad de lidiar con demasiadas
complicaciones hoy en día. De esas ya he tenido bastantes para toda una vida", y miró a su
amigo temiendo que se sintiera decepcionado de él.

"Si, Harry, en verdad que sí las has tenido", reconoció Neville, "disculpa si fui entrometido,
pero la verdad, tenía ciertas esperanzas de que congeniaras con él", Harry asintió de nuevo
aunque Neville no le veía.

"Mentiría si dijera que yo no las tuve también por un momento, Nev", dijo Harry por primera
vez siendo completamente sincero, "y creo que Ginny también se va a sentir como tú,
decepcionada", luego de una corta pausa en la cual observó el cielo y recordó el bonito color
de ojos de Sawyer, Harry continuó, "Pero me temo que así es como me siento al respecto y
no sé cómo podría ser diferente".

"No tienes por qué sentirte culpable al respecto, Harry. Después de todo, Ginny, al igual que
yo, lo que desea es que seas feliz, y si la idea de conocer mejor a Sawyer ya no se te hace
atractiva, pues ni modo, no sales con él y punto. Pero debes saber que ella preguntará que
pasó y tal vez sea más insistente en saber la causa", le recordó girándose un momento para
ver a su amigo.

Harry suspiró, "Si, lo sé", y estirándose para agarrar el gato de la Señora Longbottom que
pasaba por allí y tomarlo en sus piernas, agregó, "pero me temo que si quiere saber más sobre
lo que hablé con Sawyer, tendrá que preguntarle a él", Neville rió un poco asintiendo aunque
seguía enfocado en revisar las hojas pequeñas de otra planta cercana.

"No creas que me he olvidado del tema de la cena con Hannah y Theo" aclaró Harry
deseando cambiar de tema, "¿Cómo fue eso?", preguntó acariciando las orejas de Fey, la gata
de la Abuela.

"Oh, pues, la verdad, nada extraordinario", contó Neville sonriendo hacia Harry, "la abuela se
dedicó a hacer montones de preguntas impertinentes. hacia Nina especialmente, y entre ellas,
como te imaginarás, estuvo el cuestionamiento sobre cuál es la naturaleza de su relación con
los hombres de su grupo".

"Oh, Merlín", exclamó Harry horrorizado pero no sorprendido.

"Así es", dijo Neville, "Oh, Merlín", y cortó algunas ramas que no parecían ser de su agrado
en una planta, "por lo menos, está la ventaja de que Nina la conoce, y al parecer, en estos
años ha ganado resistencia, así que le respondió lo más serenamente posible que Malfoy y
Nott eran sus amigos, prácticamente su familia y que además, trabajaban juntos en múltiples
proyectos".

"Oh, eso está bien, ¿no?", comentó Harry contento.

"Así es, pero eso solo hizo que su atención se dirigiera a Theodore", Harry gimió temiéndose
lo peor, "Si, así de feo como lo piensas, pero por lo visto, Theodore, al contrario de toda la
humanidad, no solo no se asustó con la Abuela sino que la encontró encantadora", Harry
abrió los ojos asombrado, "Yo creo que ya que no tuvo madre ni abuelas, pues una matriarca
es para él una especie de novedad y sentía tanta curiosidad por la Abuela como ella por él",
Harry no salía de su asombro y rió un poco ante la idea, Neville le imitó.

"Y no solo contestó a sus preguntas, sino que él le hizo unas cuantas a ella y la miraba con
tanta fascinación y cordialidad que la Abuela no pudo sino caer rendida a sus pies", Harry
abrió la boca formando una O perfecta.

"Me estás jodiendo", dijo por fin Harry sin poder morderse la lengua.

"Ni un poco", contestó Neville riendo, "tendrías que haberlo oído invitándola a París para
llevarla a las más exclusivas tiendas de sombreros del lado mágico y describiéndole el último
grito de la moda en túnicas y abrigos, cualquiera pensaría que mi Abuela es una adepta a la
moda", dijo riendo más aun ,"pero por lo visto, Theodore la conquistó como si le hubiera
dado Amortentia o algo parecido".

Harry rió divertido y recordó los hoyuelos de la sonrisa de Theodore.

"Honestamente, no sé qué hacía Theodore en Slytherin, es que no entra para nada en el


patrón, excepto tal vez por lo sangre pura y ricachón", comentó Harry aun sonriendo.

"Nina me contó un día que el sombrero trató de ponerlo en Ravenclaw, porque si no


recuerdas, Theodore era un buen estudiante en el Colegio, al parecer es muy listo, él y
Malfoy siempre rivalizaban por las mejores notas en Slytherin, solo la influencia de Lucius le
consiguió un puesto a Malfoy como Prefecto", comentó con una mueca.

"Si, lo recuerdo, iba a materias mucho más complicadas que nosotros", dijo Harry y Neville
asintió.

"Así es, según contó Nina, lamentablemente a su padre no le hubiera hecho ninguna gracia
que su único hijo hubiera ido a otra Casa diferente a la de Salazar, así que Theo
prácticamente le suplicó al Sombrero que lo enviara a Slytherin aterrorizado, y este se
compadeció de él y lo escuchó.

"Oh", dijo Harry, recordando su propio momento bajo el Sombrero Seleccionador, "Si que
debió estar asustado para que el Sombrero lo complaciera", dijo Harry sorprendido.

"Si, Nina me dijo que él le contó que casi se desmaya del alivio cuando lo puso en Slytherin",
Harry se sintió algo triste por Theodore.

"Pobre", dijo mirándose las manos.

"Si, pobre", dijo Neville quien había resultado también sorprendido por su propia selección a
Gryffindor y por años se sintió fuera de lugar en su Casa.

"¿Y volverás a verle? ¿A Hannah, quiero decir?" preguntó Harry cambiando un poco de
tema.

"Oh, pues sí, claro", dijo Neville mirándole como si no entendiera la pregunta, "les veremos
en el Baile", contestó como si fuera algo evidente, "Theodore contó que te había mencionado
el baile, incluso dijo que te pidió que llevaras a todos tus amigos, incluidos Percy y su novia,
Hermione con Ron, y hasta a Jim que estaba allí contigo", contó Neville aparentemente muy
sorprendido.

"Ah, pues si", dijo Harry, recordando de mal humor el dichoso baile, "si lo mencionó, parecía
encantado con la idea de un baile, prácticamente quería que lleváramos a todos", comentó
Harry algo ceñudo.

"Pero a ti no te agrada la idea de ir", dijo Neville conociendo su expresión.

"Eh, la verdad, no sé, Nev", comentó Harry sin saber cómo abordar el tema.

"Pero si te la llevaste de lo mejor con todos en la mansión", Neville al parecer seguía


intentando comprender.

"Sí, claro. No tengo quejas, honestamente, excepto lo que ya te comenté de las pequeñas
disputas entre Hannah y Astoria por la atención de... bueno, de Malfoy", contó Harry
arrugando la cara al recordar a Draco Malfoy.

"Oh, entonces es eso, no quieres ver a Malfoy", Harry miró sorprendido Neville. A veces aún
se alarmaba de lo mucho que le conocía su amigo.

"Bueno, sí", suspiró amargamente y pensó en qué decir, "Vamos Neville, sé que pasé algunos
momentos con el grupo de amigos de Hannah, y honestamente, es imposible negar que
Theodore es muy agradable, e incluso Astoria es muy tratable cuando está de buenas... pero
Draco Malfoy... él es otra historia".

"Vaya, pero por lo que me contó Nina, e incluso, lo que contaste tú mismo, parecía que había
tenido un comportamiento bastante civilizado contigo, prácticamente amable dijiste", Neville
tenía el ceño arrugado con algo de preocupación.

"Eh, bueno, sí", dijo Harry dudando, "pero, ya sabes, hay mucha historia entre nosotros, eso
no quiere decir que me sea cómodo compartir mucho con él", intentó Harry explicar y se
encogió de hombros halando pequeñas hojitas de la grama donde estaba sentado. La gata
huyó cuando dejó de prestarle la atención que deseaba.

"Y eso no suena mucho como tú, al menos no como el tú de hoy en día", agregó Neville,
Harry le miró sin entender.

"Harry" dijo Neville suavemente, "Nina me contó que Astoria estaba fastidiando sin parar
sobre el piano y cómo Malfoy había tocado una canción para ti pero se había hecho el
desentendido a sus deseos de que la complacieran con una canción", Harry sintió que sus
mejillas enrojecieron violentamente y miró a Neville como un cervatillo asustado.

"Eh, yo... eh", apenas si atinó a murmurar Harry sin saber qué decir, había esperado que el
tema pasara desapercibido, pero ya veía que Hannah había pillado la queja de Astoria más de
lo que había pensado y se lo contó a Neville.

"Nina parecía encantada con la idea de que tú y Malfoy se la pudieran llevar bien", Harry no
pudo evitar sentir que Neville recalcaba un poco el 'bien', esperaba realmente que fueran
imaginaciones suyas. Pero después de todo, ambos habían oído a Hannah incitando a Malfoy
a invitar a Harry a bailar en el evento del Ministerio de Magia y esto no le hacía sino sentirse
más confundido respecto al rubio.

Para este momento, ya Neville había abandonado la atención a las plantas y Harry suplicaba
para que siguiera mirándolas a ellas y no a él. Alguien debió haber escuchado su súplica o tal
vez su amigo notó su bochorno, así que se levantó y siguió a otro sector del jardín y Harry le
siguió cabizbajo.

"Si lo cuentas así, suena como algo más... serio", logró al fin Harry decir, "solo conversamos
un poco sobre música, de hecho, yo iba de salida para volver a casa luego de dejarte en tu
habitación dormido, pero Malfoy me vio y me invitó un trago, le oí mientras tocó un poco el
piano mientras lo tomaba, luego llegó Astoria y se puso a insistir en que Malfoy tocara algo
para ella, como si él me hubiera estado tocando una canción o algo así", dijo Harry
encogiéndose de hombros como si resultara obvio lo absurdo de la idea, aunque sabiendo que
sí había sido así "y bueno, tanto ella como él parecieron pensar que era poco cortés que me
fuera sin cenar ya siendo la hora y estando todo listo en el comedor, así que me vi obligado a
quedarme más rato y comer con ellos".

"Mmjj", murmuró Neville podando otra planta extraña que Harry no se molestó en detallar
mucho. "Bueno, pues si te soy sincero, Nina parece pensar que es fabuloso que Malfoy y tú
parezcan estar dejando atrás sus problemas del pasado, y además creyó que irías al Baile
gustoso y que podríamos pasar todos un buen momento juntos, en especial ahora que ha
tratado de contactar a varios de sus antiguos amigos del Colegio y se supone que irán a la
fiesta", contó recalcando otra vez el 'juntos'.

"Sí, bueno, yo... me imagino que es lógico que lo piense luego del día del paseo del lago,
aunque la verdad, con Malfoy fue que menos pasé tiempo, como te decía, lo del Salón del
piano fue algo que se dio de forma inesperada", Harry se sentía un poco desesperado por el
tema.

"Ajá", dijo Neville un poco enfático pero no parecía muy convencido, sin embargo, no
insistió. "Bueno amigo, lo cierto es que pronto recibirás una lechuza con una invitación, y
estoy seguro de que Ginny, Ron y Hermione, y unos cuantos otros también... incluso Percy",
le contó Neville alzando las cejas.

Harry asintió y pensó que tal vez, este verano era un buen momento para ir a conocer Las
Cataratas del Niágara y ver si eran tan fabulosas como se veían en las fotos, pero no dijo nada
a su mejor amigo al respecto y solo asintió sin intenciones de continuar con el tema.
Capítulo 20

Exactamente como Neville indicó, al día siguiente llegó una lechuza muy hermosa con un
sobre elegante y Harry sintió que su estómago se apretaba de aprehensión. Al abrirlo, en
efecto, estaba la invitación a la fiesta en un costoso pergamino de fondo beige con letras
doradas invitándolos a un Baile – formal – en la Mansión Nott.

Harry gruñó y se pasó la mano por la cara. Realmente, detestaba la idea de ir a esa fiesta,
aunque confesaba que originalmente se habría sentido entusiasmado por la misma, al menos
antes de oír la confesión de Jim Sawyer sobre Malfoy y su familia.

Otra cosa que lo molestaba es que sabía que sería mal visto si iba a la fiesta solo, y en esta
ocasión, no podría ir simplemente con Neville como amigos. Sabía que su amigo no se
molestaría para nada por ir con él, pero Harry era consciente de que ya muchas personas
pensaban que tal vez él y Neville podrían tener una relación más allá de la amistad, y no
quería que eso fuera un inconveniente para su prometedora relación con Hannah, así que
pensó a quién debía invitar a la misma para que le acompañara como pareja.

Luego de deliberar un rato, se dio cuenta de que sería egoísta invitar e ir con Ginny, ya que
sabía que ella también sería invitada y se merecía ir con alguien con quien pudiera pasarla
bien como compañero de baile, y por otro lado, era consciente de que Padma se había
mostrado bastante curiosa sobre Malfoy y compañía en el Baile del Ministerio, así que se
decidió y le envió una breve nota invitándola a acompañarle a este compromiso social, que
ella en breve contestó afirmativamente y con mucho entusiasmo por el evento.

Una vez resuelto esto, Harry se decidió a tener su mente ocupada lo más posible para no
pensar en el baile, en Malfoy y todo lo que implicaba, así que se dedicó a trabajar con ahínco
por el resto del día.

-*-

El resto de la semana fue pasando como un suspiro. Harry se dedicó a todas las actividades
de la Fundación con una entrega agotadora, al igual que al ejercicio por el bosque, y tuvo que
acompañar a dos de los chicos de la fundación al Sanador para revisar sus dentaduras, fue a
una reunión con una de las cuidadoras por una de las niñas que había sido castigada por ser
altanera con ella, y luego tuvo una charla con la niña en cuestión, y finalmente, recibió una
lechuza con una nota bastante insistente de Ginny reclamándole por haberla ignorado toda la
semana cuando quería reunirse con él para conversar.

Harry sabía que se había estado escondiéndose de su amiga y que ya no podría posponerlo
más, estaba seguro de que esta quería hablar sobre Jim Sawyer, y el solo pensarlo le hacía
doler el estómago, pero fijaron para verse en el centro comercial de siempre el jueves donde
Ginny pensaba comprar un vestido para el Baile, luego cenarían algo en el piso de la comida
rápida o algo por el estilo.

Cuando Harry la vio esperándole donde siempre, sonrió con afecto a su amiga, y esta se
acercó con los brazos abiertos para recibirle con un abrazo.
Harry se sintió mal por haber estado alejado de su amiga esta semana y sabía que la había
extrañado tanto como ella a él, así que la abrazó fuerte y se dejó arrastrar por los pasillos del
mall mientras ella le decía las tiendas que pensaba visitar y él gemía temiendo las horas que
le esperaban.

Sin embargo, a medida que transcurrió el tiempo, Harry se dio cuenta de que no había sido
tan pesado como habría temido. Ginny no se lanzó a preguntarle sobre Sawyer y qué tal la
había pasado en el cumpleaños de Charlie. Solo le habló de Quidditch, del juego de cuarto de
final que Harry se perdió pero que oyó por la radio donde las Harpías le ganaron a las
Avispas de Wimbourne, y sobre el vestido que esperaba comprar.

A Ginny le encantaban los vestidos de estilo Muggle y no pensaba ponerse una túnica de
Gala, ni siquiera una a la moda moderna, sin embargo, Ginny era una chica práctica y
decidida, rápidamente hacía una revisión de lo que había en la tienda y sabía si le gustaban o
no, y si era positivo, si podrían quedarle bien. No duraba horas pasando ganchos con ropa y
mirando escaparates. En menos de una hora, ya había elegido un vestido blanco, corto al
frente y largo en la parte trasera, con los hombros descubiertos, era sensual, moderno y
también elegante.

Rápidamente, pasaron por algunas zapaterías y pronto eligió unas sandalias que Harry tuvo
que reconocer combinaban perfectamente con su vestido y luego se dejó arrastrar por el mall
hacía el piso de comidas, porque Ginny declaró que 'moría' de hambre.

Luego de elegir tallarines y ubicar una mesa, se sentaron a comer, Harry se sentía contento y
relajado, y además, la comida estaba deliciosa. Moría de curiosidad sobre quién sería el
elegido por Ginny para ir al Baile pero no quería sacar el tema, sabía que esto de alguna
forma llevaría al tema de Sawyer, el cual quería evitar lo más posible.

Ya habiendo consumido parte de su cena, Ginny le miró con el ceño arrugado y la boca llena,
y el corazón de Harry dio un salto en expectativa, tomó de su refresco y esperó lo que venía.

"Entonces, Harry Potter, ¿no me dirás a quién llevarás al baile?", preguntó Ginny con
expresión seria pero con sus ojos castaños chispeantes.

"Oh, bueno, ya sabes que a veces voy a estas cosas con Neville, pero en esta ocasión, creo
que él debe ir solo, como ya le hice saber. Quiero que se enfoque en Hannah y pase tiempo
con ella en el baile, no conmigo".

Ginny asintió y dijo, "Ajá, pero eso no responde a mi pregunta", y abrió los ojos e hizo un
pequeño gesto con la cabeza para que continuara.

"Iré con Padma", le contestó Harry simplemente y se encogió de hombros. "A ella le encanta
bailar y me hace quedar bien en la pista", bromeó riendo un poco para tratar de relajar la
tensión que sentía.

"Ah, ya", dijo Ginny. "Sabes, pensé que invitarías a Sawyer", y allí estaba, Harry suspiró.
"Pensaba que te gustaba", insistió ella y Harry se dio cuenta de que no pretendía presionar,
solo quería saber y eso le hizo sentirse aliviado.
"Oh, yo...", empezó Harry pensando qué decir. "Honestamente, pensé que le invitarías tú", y
no mintió, ella era la amiga de él, después de todo y sonaba lógico. "Tú disfrutas de su
compañía y no me has contado que estés saliendo con alguien más así que...", dejó la frase
sin finalizar.

"No, no lo estoy", le confirmó Ginny, "pero ese no es el tema, la cuestión es que pensé que
como mínimo le invitarías a salir después del cumpleaños de Charlie. No sé. Él parecía
agradarte...", y meneando la cabeza dijo, "Por favor, no vayas a creer que te estoy
presionando sobre eso, para que lo hagas, solo me pareció lógico dado el hecho de que él se
ve interesado en ti y parecía reciproco", le dio una sonrisa pequeña pero sincera y Harry se
sintió agradecido por su honestidad.

"Bueno, Gin, te mentiría si dijera que no me parece... encantador, como mínimo... y guapo.
¡Diablos, Jim es bastante atractivo, de hecho!", Ginny asintió vehemente.

"Eso ya lo teníamos claro", confirmó ella sonriendo.

"Seh. Bueno" y dudando un poco siguió, "Sin embargo, no me siento tan tentado con él como
para invitarlo a salir... o al menos no a algo tan formal como el Baile en la Mansión Nott",
dijo Harry con sinceridad.

"Oh, te entiendo. Quiero decir, es un baile bastante formal, y la verdad, yo misma me


preguntaba con quién ir... pero pensé que tal vez irías con Jim... o con Neville y por eso no te
dije para ir juntos", Ginny y se encogió de hombros.

"Pero Gin", dijo Harry sorprendido. "Debiste decirme, hubiera sido genial ir juntos... yo
pensé que tendrías a alguien con quien ir y por eso no te pregunté", Harry se sintió un poco
abatido al ver la expresión un poco acongojada de Ginny, sin embargo, esta se recuperó
rápido.

"Oh, no te preocupes. Ya pensaré en algo... o alguien", y sonrió con tanta seguridad que
Harry se sintió aliviado. "pero espero que Jim asista y podamos verle por allá, después de
todo, él fue invitado por Nott ese día según contaron ustedes", Harry había olvidado ese
detalle y se sobresaltó ante la idea. Sabía que si Jim se aparecía crearía una situación
incómoda con Malfoy y no sabía qué tan prudente sería que lo hiciera.

"Si, fue invitado ese día en el río por Nott", dijo Harry en voz baja, "¿Crees que recibió una
invitación formal?", preguntó con curiosidad mirándola con las cejas alzadas.

"Si lo veo antes, le preguntaré", dijo Ginny y siguió comiendo. Luego cambió de tema
comentando sobre Vladimir y si le había agradado, y con alivio, no volvió a salir el tema
sobre el baile.

-*-

El viernes, Harry cumplió con sus tareas y revisó su guardarropa. Sabía que era imprudente
de su parte dejar para tan última hora revisar sus túnicas de gala, pero se había abarrotado de
trabajo y apenas podía disponer de tiempo para hacerlo.
Pensó que siendo formal, usaría su túnica negra con pequeños detalles verdes en la parte del
frente. Solo la había usado una vez y hacía ya un tiempo, estaba limpia y lista para ser usada.
Revisó que su calzado estuviera limpio y ordenado para ese día y que la camisa y demás ropa
a juego para la túnica estuviera en orden. Se sintió satisfecho y luego fue a la casa de Neville
a conversar un rato como le prometió el día anterior.

Luego de saludar a la Abuela Augusta y entregarle las galletas que tanto le gustaban y había
prometido llevarle días antes, esta se mostró encantada y les sirvió té. Y para variar, les dejó
solos en el jardín para que conversaran.

El jardín de Neville, a pesar de las plantas raras, estaba exuberante en pleno verano. Había
flores por doquier y algunas campanillas, cuando se movían con la brisa hacían un ruido
encantador, era como la risa de las hadas y Harry no pudo evitar sonreír. Mientras otras,
dejaban salir una fragancia deliciosa y Harry no pudo evitar recordar los azahares de la india
en la mansión Nott, y por supuesto, la forma en que Malfoy le había mirado antes de que se
Apareciera cuando le acompañó a la verja la última vez que fue a ese lugar. Su sonrisa
desapareció y suspiró con algo de tristeza.

"¿Todo bien?", preguntó Neville mirándole intrigado. Harry recordó lo bien que Neville le
conocía y lo acostumbrado que estaba a sus expresiones y trató de recomponer sus facciones.

"Eh, si", dijo y le sonrió. "Es solo que de repente el olor del jardín me hizo recordar otro
jardín, no tan exuberante y bonito como el tuyo pero si muy agradable".

"¿La mansión Nott?", Harry asintió.

"¿Cómo supiste?", Neville se encogió de hombros.

"Mmj, no creo que hayas visitado muchos jardines hermosos y perfumados recientemente y
el de Nott definitivamente se merece ser recordado... a pesar de las plantas brasileñas",
bromeó Neville riendo un poco.

"Merlín, si", dijo Harry riendo a su vez, "Quiero decir, no visité los invernaderos o los
jardines traseros, pero el jardín frontal es... bello y elegante".

"Seh", estuvo de acuerdo Neville, y luego, moviéndose un poco en el asiento, añadió, "Y
bien... ¿Cómo te preparas para el baile?"

"Oh, pues todo bien", dijo Harry sonriendo.

"No irás con Jim Sawyer", era una afirmación y no una pregunta, Harry negó con la cabeza.

"Nop", y mirando a su amigo luego de una breve pausa agregó, "Padma".

"Oh, eso está bien", y sonrió. "Aunque pensé que tal vez irías con Ginny si no ibas con ese
tipo".

"Oh, Nev... soy un desastre. No pensé que Ginny no tuviera con quien ir, así que invité a
Padma, incluso pensé que ella iría con Sawyer. No es que me arrepienta, ya sabes cuánto
apreció a Padma, pero Ginny me contó ayer que ella no tenía con quién ir. Me sentí horrible
de haberla descartado sin siquiera preguntar... soy un asco de amigo", terminó luciendo
acongojado.

"No, no lo eres. Es simplemente que Ginny es una de las solteras más codiciadas del mundo
deportivo... ¿Quién va a pensar que no tiene una cita para un Baile de sociedad?" le consoló
Neville alzando las manos interrogadoramente y abriendo mucho los ojos.

"Exacto", coincidió Harry triste. "Ella dijo que ya pensaría en algo, pero de verdad, siendo un
baile formal, no es de buen gusto ir con un recién conocido, y lo cierto es... que tampoco se
ve bien llegar solo", agregó triste.

"Si, en eso tienes razón. No te preocupes, le llamaré por el Flú y le preguntaré si quiere que
pase por ella", y sonrió tranquilizándolo.

"Oh, sería excelente, Nev. Aunque probablemente diga que no. Creo que ella piensa igual que
yo, que por esta vez, es conveniente que llegues solo al baile", y le sonrió, "y... que te pongas
una grandiosa túnica que espero ya tengas lista para mañana" dijo Harry mirándole con
suspicacia.

"Si", aceptó Neville y se sonrojó, "de hecho, Hannah me ayudó a escogerla", y luego de
decirlo, se ruborizó más aún.

"Oh, ¿en serio?", preguntó Harry alegre, "cuéntame, ¿saliste con ella de compras?", y miró a
su amigo expectante.

"No, cielos. ¿te imaginas que Malfoy se quede tranquilo con Hannah caminando por el
Callejón o un sitio público de compras?", Harry lo pensó y negó con la cabeza. "La verdad,
fuimos a París", contestó Neville sonriendo feliz.

"No me jodas", contestó Harry sorprendido. Neville asintió.

"Si. Ella me llevó con el sastre francés que hace las túnicas de Theodore... y Malfoy claro, y
me tomaron las medidas, elegimos la tela y esas cosas de las cuales no sé nada... y bueno,
luego de eso fuimos a pasear un rato por Paris", y se ruborizó un poco más. "Luego, al
anochecer, cogimos el Traslador de regreso y cené con ellos en la Mansión Nott", el corazón
de Harry se arrugó al pensar en Malfoy pero ni bajo tortura preguntaría sobre él, "... y ayer
recibí el paquete. Me quedó perfectamente, la verdad".

"Oh, Nev, ¡pero eso es fabuloso!", y Harry se acercó y le dio una cariñosa palmada en la
espalda. "prácticamente, eres la cita de Hannah".

"Eh, bueno", dijo Nev, dudando un poco, "Sí, se podría decir", parecía que su amigo no podía
dejar de sonreír, lo cual le hizo feliz.

"¿Me enseñarás la túnica? ¿O es un secreto de estado que no puede ser develado antes del
Baile?", Neville rió.

"Si, tan bien guardado como las bóvedas de Gringotts", bromeó Neville y se levantó, Harry lo
siguió. Subieron a la habitación de Neville y este abrió un armario y le mostró la túnica.
Harry silbó por lo bajo.

"Vaya", pasó los dedos por la tela. Indiscutiblemente, era de la mejor calidad, era negra y
tenía pequeños bordados azul noche que irían muy bien con los ojos de Neville. "Debió
costar una fortuna", Neville miró a Harry luciendo algo mortificado y negó con la cabeza.

"No me permitieron pagarla", Harry le miró confundido, "Nina insistió que era un regalo de
Nott por los malos ratos pasados por el accidente y no hubo manera de que me permitieran
aportar ni un knut".

"Guao", Harry estaba sorprendido, sonrió, "ese tipo, Theodore. A veces lamento no haberlo
conocido mejor en Hogwarts".

"Si, te entiendo. He pensado lo mismo", coincidió Neville con él volviendo a poner la túnica
en el armario y cerrándolo.

"Te vas a ver genial mañana en la noche", le comentó Harry sonriéndole.

Neville se sonrojó de nuevo y dijo, "Mmj... con ese tipo de túnicas cualquiera luce bien",
Harry rió.

"Seh, la verdad. Pero ya sabes: héroe de guerra, atractivo, vestido por uno de los mejores
sastres de París... si Hannah no cae mañana rendida a tus pies, habrán varias que lo harán... o
varios...", agregó Harry riendo y Neville le dio un golpe en el brazo.

"No digas tonterías", dijo Neville y meneó la cabeza. "Además, ya sabes que ese no soy yo...
el de las túnicas elegantes y bailes de ricos"... hizo una pausa y miró por la ventana un
momento, luego se volvió a Harry. "Aun soy simplemente el chico tímido e inseguro de
siempre, con las uñas y los pantalones manchados de tierra y que ama las plantas raras y el
olor de la tierra mojada en los invernaderos", Neville sonrió y le miró con sinceridad.

Harry sonrió a su vez hacia su amigo y suspiró, luego le dijo "Seh, pero mañana, serás la
envidia del baile... y te lo mereces más que nadie, Nev" y sonriendo con afecto a su amigo se
giró para salir de la habitación y agregó, "y por cierto, si estuviste en París, ¿no pudiste
traerle un detalle a tu viejo amigo?, no sé, un perfume francés, por ejemplo, para el baile de
mañana..."

Y riendo y bromeando bajaron las escaleras y fueron a seguir charlando afuera para disfrutar
la tarde de verano.
Capítulo 21

Una vez Harry estuvo listo y se había rendido de intentar domar más de lo realmente posible
a su rebelde cabello, se comunicó vía Flú hacia el piso que Padma compartía con su hermana
Parvati y Lisa Turpin, una de sus amigas de Ravenclaw.

Cuando Padma le dijo que podía pasar, Harry entró por la chimenea a su recibidor, y como
siempre, sonrió encantado al ver lo guapa que lucía su amiga, esta vez, su túnica, que como
siempre tenía influencia de los saris tradicionales que se usaban en la cultura de su familia,
era de un maravilloso color blanco con bordados dorados que lucía fabuloso con el tono de su
piel.

"Oh, te ves maravillosamente bien, Padma", dijo Harry con toda honestidad.

Su amiga sonrió y dio una vuelta para que pudiera apreciar su túnica alzando un poco sus
brazos; su vestimenta se complementaba con hermosos brazaletes y aretes dorados que
hacían perfectamente juego con los detalles dorados de su túnica.

"Gracias, Harry", y mirándole apreciativamente agregó, "tú no te ves nada mal tampoco", y
se acercó y apareció con magia sin varita un pañuelo que puso perfectamente doblado en el
bolsillo superior de la túnica y que era de color verde. "Ahora si te ves perfecto", dijo y le
guiñó un ojo. Harry rió.

"Oh, gracias", y luego la miró sorprendido, "¿Cómo sabias que mi túnica tendría verde?".

"No sabía, esperaba que fuera toda negra y yo pudiera agregarle un toque de color, pero me
salió mucho mejor de lo que esperaba", dijo ella riendo, "y además, combina perfecto con tus
ojos".

Harry se ruborizó un poco y sonrió. "Eh... ¿gracias?", dijo mirándola un poco avergonzado.

"Dale las gracias a Parvati, en realidad fue su idea", y diciendo esto, la mencionada
Gryffindor llegó por el pasillo sonriendo también.

"¡Harry!", sonriendo se acercó y le besó la mejilla, se hizo atrás y le miró apreciativamente,


se giró hacia su hermana y le dijo, "Te dije que luciría fabuloso en él".

"Oh, gracias Parvati", dijo Harry. Él nunca había sido tan cercano con Parvati a pesar de
haber compartido con ella durante casi siete años en Gryffindor; por alguna razón, se sentía
más cómodo con Padma, quien era más introvertida y menos espontánea que su hermana
gemela, tal vez incluso más seria, pero con un buen sentido del humor a veces un poco
sarcástico. Harry creía que la razón era que Padma no se tomaba a veces demasiado en serio
lo de su papel como el Chico que Vivió y lo veía más como un ser humano, con pensamientos
y sentimientos, una persona real más allá de su propia fama, y eso le hacía sentirse relajado
en su presencia. "¿Todo bien en el trabajo?", Harry se había sentido sorprendido al saber que
Parvati, quien honestamente siempre había sido un poco frívola en la escuela, se había
decidido al igual que su hermana Padma a estudiar para dedicarse al área de la salud, solo que
en su caso, se especializaba en animales, y junto con Luna Lovegood, quien irónicamente
había sido una Ravenclaw como su gemela, había abierto una pequeña clínica en el callejón
Diagon, y poco a poco, habían ganado reconocimiento en la comunidad mágica, una de las
cosas que las caracterizaba es que atendían tanto a mascotas mágicas como sin magia. Era a
ellas a quien Harry acudía cuando tenía algún inconveniente con Bean o Paris o para sus
chequeos regulares de una vez al año.

Parvati sonrió y dijo, "Si, todo bien. ¿Cómo están Paris y Bean?", preguntó con genuino
interés.

"Muy bien", dijo Harry, "Creo que ya pronto debo llevarles para su revisión anual", pensó
que de hecho, era raro que no hubiera recibido una lechuza recordándole la próxima cita.

"Si", dijo Parvati, "Creo que una lechuza te llegará pronto para confirmar la cita", y sonriendo
miró a su hermana y agregó, "Pero vamos, ya se les hace tarde, no creo que sea conveniente
que lleguen con retraso a tan fabulosa fiesta", y riendo dijo a su gemela, "Observa las túnicas
y la decoración... o mejor dicho, todo, para que me cuentes luego", y juntó las manos
sonriendo con emoción.

Padma puso los ojos en blanco y dijo, "Ajá", pero Harry sabía que lo haría. La relación de
Padma con Parvati tal vez no era tan complementaria como había sido la Fred y George, que
incluso solían completar las frases del otro, pero ciertamente, eran hermanas sumamente
unidas y cuidaban fieramente una de la otra.

"Nos vemos, Parvati, que pases una buena noche", dijo Harry sonriendo y haciéndole una
señal de despedida con la mano.

"Adiós, Harry, ¡pásenla bien! ¡Y baila con mi hermana! No la hagas pasar la noche sentada
suspirando y mirando con envidia la pista de baile", dijo Parvati mirándole con seriedad
fingida y las manos en las caderas, lo que hizo reír a Harry y a Padma. Las hermanas Patil
jamás le dejarían olvidar el Baile de Navidad.

"Seh, seh, seh", dijo Harry siguiendo a Padma a la salida para aparecerse fuera del
apartamento hacia la Mansión Nott.

-*-

Una vez se Aparecieron fuera de la verja de la entrada de la Mansión, Padma dejó salir un
silbido de apreciación mientras miraba la fachada de la imponente residencia.

"Guao", dijo, "¡Vaya con la vida de los ricos y famosos!" y alzó las cejas y curvó los labios
en un resto de genuina sorpresa, "¿Y esta se supone que es más sencilla que la Mansión
Malfoy?", dijo mirando a Harry con incredulidad.

"Si, lo es", dijo Harry, aunque no había visto la Mansión Malfoy desde hacía años, sabía que
era mucho más grande e imponente. "La Mansión Malfoy es como la residencia de un
príncipe o algo así", dijo Harry encogiéndose de hombros e intentando no recordar la única
vez que estuvo en ese lugar. "Vamos", dijo Harry, empezando a sentirse incómodo ya que
había bastante gente apareciéndose a su alrededor y estaba empezando a llamar la atención.
Padma también se dio cuenta pero ni se inmutó. Le acercó el brazo a Harry nuevamente y
este entrelazó el suyo con el de ella y se encaminaron a la entrada de la Mansión, que estaba
abierta, y empezaron a caminar por el camino de piedrecillas blancas.

Las fuentes, ahora iluminadas, se veían más fabulosas aún, con pequeñas flores de plantas
acuáticas flotando en su superficie. Los arietes de flores y las plantas que rodeaban el camino
hacia la entrada de la Mansión brillaban con luces diminutas y hadas encantadas de múltiples
colores, y al empezar a caminar, Harry aspiró profundo para disfrutar el aroma que por
alguna razón, se dio cuenta que había extrañado, el de los azahares en flor. A su lado, Harry
escuchó a Padma aspirar profundamente y luego suspirar, se giró hacia él y sonrió.

"Oh, por Rowena, amo esa fragancia", y volvió a respirar profundo, "no me imaginé que me
la encontraría en este lugar".

"Mmj... creo que la madre de Nott visitó la India, o algún lugar de Asia y allí descubrió los
azahares, cuando vino a vivir a la Mansión, el padre de Nott los hizo plantar para ella... o al
menos así me contaron", dijo Harry encogiéndose de hombros.

"Oh, linda historia", dijo Padma, y Harry pensó que como él, ella pensaba que era un poco
sorprendente enterarse de una historia de amor similar relacionada con un Mortífago.

Cuando se fueron aproximando a la puerta de la Mansión, se dieron cuenta de que se estaba


formando una pequeña cola y empezaron a avanzar un poco más lento, pronto Harry
descubrió la razón.

Los anfitriones, al parecer, estaban en la entrada del Salón de fiestas dándole la bienvenida a
sus invitados, recibiendo los saludos y presentaciones de rigor y, cómo no, alguna que otra
adulación, Harry deseó haber llegado tarde pero trató de armarse de paciencia y observar a su
alrededor.

Por un momento, empezó a sentirse intrigado. No sabía si era idea suya pero casi todas las
damas vestían de blanco. ¿es que acaso todas se habían puesto de acuerdo? Incluso recordaba
que Ginny había escogido un vestido blanco ese día en el centro comercial.

"Mmm, ¿Padma?", ella quien miraba embelesada a Narcissa Malfoy quien caminaba un poco
delante de ellos luciendo soberbia en una túnica de gala color blanco hueso, se giró hacia
Harry y le miró interrogante.

"¿Si?", dijo en voz baja imitándolo.

"¿Cómo es que todas las brujas están vistiendo de blanco?, o al menos la mayoría... pareciera
que se pusieron de acuerdo, mira...", y señaló a su alrededor como si ella no lo hubiera
notado.

"Oh, Harry", dijo ella y rió, "el blanco es el color de moda esta temporada, además, estamos
en verano", ella se encogió de hombros como si fuera lo más lógico del mundo, "con este
calor, me sentiría ahogada con algo más oscuro... eso hasta yo que no sigo con demasiado
entusiasmo las publicaciones sobre la moda lo sé", y le sonrió con algo de ironía alzando las
cejas.
"Ah", dijo Harry, y se sintió intrigado de cómo las brujas siempre parecían saber este tipo de
cosas, incluso las más atléticas o dedicadas a sus profesiones como Padma y Ginny.

"Estoy segura de que Parvati estaría casi dando brincos de gusto si estuviera aquí", dijo
Padma riendo un poco, Harry estuvo de acuerdo mirando a su alrededor. Ni se podía imaginar
cómo luciría todo el conjunto de gente y la decoración cuando entraran al salón de fiestas,
estaba seguro de que sería un derroche de elegancia.

Sin darse cuenta por la conversación que tenían, habían avanzado ya dentro de la mansión.
Harry se preguntó si Neville habría llegado y supuso que sí. Si iba a acompañar a Hannah
durante el baile, era lógico que hubiera llegado temprano.

Una vez que entraron al vestíbulo de la mansión, Padma moderó su expresión de curiosidad y
simplemente sonrió con educación mirando a su alrededor, comentando alguna que otra cosa
que llamó su atención en voz baja con Harry, el cual se limitaba a asentir y contestar con
monosílabos si era posible. Se estaba empezando a sentir más nervioso de lo que deseaba al
pensar que pronto vería a Malfoy.

Maldito Draco Malfoy, pensó Harry molesto consigo mismo, por qué siempre tenía que ser la
espina que se enconaba en su piel y le causaba molestias constantes, estuviera él consciente o
no de ello; todo en él dejaba siempre una marca en su ser, sino era por sus comentarios y
palabras hirientes, era por su cortesía y su amable trato; o se comportaba como un cobarde o
lo sorprendía viéndolo lucir intrépido y fuerte; sino era por su pasado era por los momentos
recientemente compartidos; su historia en común se podía calificar de todo de todo menos de
ligera, y para qué negarlo, Harry sabía que también le inquietaba por su estúpida y
maravillosa apariencia y esos malditos ojos grises que a veces parecían mercurio líquido,
otras acero y en ocasiones lucían serenos y del color de la luna, pero intensos, siempre
intensos... joder, pensó, no se quería ni imaginar cómo iba a lucir Malfoy esta noche de bien
y sintió rabia, ira incluso, por sentirse culpable por ansiar verle cuando al mismo tiempo le
repudiaba la idea de hacerlo.

Harry pensó de repente que maldecía la hora en que había conocido a Jim Sawyer, y al
mismo tiempo, sentía que hubiera sido terrible no haber sabido nunca de lo que Draco
Malfoy había sido, o tal vez, aún era capaz de hacer.

Todo eso cruzó su mente en un instante y tal vez algo se mostró en su respiración un poco
agitada y en su rostro, cuya quijada estaba definitivamente apretada, porque Padma le miró
con desconcierto cuando se giró para decirle algo, pero luego, ya estaban cerca de la entrada
del salón y ella miró al frente porque pronto tendrían que saludar a los anfitriones de la fiesta.
Capítulo 22

Finalmente Harry y Padma se encontraron frente a sus anfitriones. Curiosamente, estaban


distribuidos de forma diferente a como se lo esperaba, del lado derecho (desde la perspectiva
de Harry), estaban Theodore y Hannah, recibiendo a los invitados cumpliendo el papel de
anfitriones de la fiesta, y junto a ellos, como parte de una familia feliz – pensó Harry con algo
de amargura – estaban Malfoy y Astoria, cosa que irritó muchísimo a Harry aunque no
entendía la razón.

Sin embargo, compuso su expresión y sonriendo saludó con afecto a Hannah quien lucía
hermosa en una túnica con una tela tan exquisita que Harry estaba seguro, incluso con su
desconocimiento de la moda, que ninguna otra bruja en la fiesta podría siquiera aspirar a
tener; en esta oportunidad también era de fondo blanco pero estaba estampada con unas flores
color rosa, tal vez similares a las de los cerezos, pero tan pequeñas y delicadamente talladas
en la tela que tal vez solo se podrían comparar a las que se encontraban en los detalles de un
kimono, y sus joyas por otro lado, aunque eran sencillas, tenían indudablemente diamantes de
tonos rosas, tanto en sus aretes como en el collar y la pulsera de su mano derecha.

Harry sintió que el saludo de Hannah expresaba verdadero afecto, y ella, con mucha alegría,
le dijo que Neville le esperaba en la fiesta la cual deseaba disfrutara mucho.

Nott, a su vez, le dio la mano con extrema cordialidad y le sonrió mostrando sus encantadores
hoyuelos, su apariencia tan naturalmente elegante como siempre, con una túnica negra con
detalles bordados de un color borgoña oscuro, elegante pero para nada sobrecargado; Harry le
devolvió el saludo sonriendo con sinceridad, agradeció su amable invitación y les presentó a
ambos a Padma como una querida amiga, la cual por supuesto ya Hannah conocía y saludó
con alegría, mas Theodore, quien había tenido muy poco contacto directo con ella a pesar de
haber compartido por años clases – Ravenclaw y Slytherin solían tener más materias en
común que Gryffindor y Slytherin - se mostró sumamente cordial al saludarle e incluso le
preguntó por Parvati, lo cual fue del agrado evidente de Padma.

Harry, a pesar de que saludaba y conversaba con Theo y Hannah, podía sentir la mirada de
Malfoy en sí. Sabía que era discreta y que este continuaba saludando a la pareja que había
llegado antes que ellos a la recepción, pero la sentía en el lado izquierdo de su rostro con
tanta certeza como si reflejara calor, y sintió que sin poder evitarlo, se iba ruborizando poco a
poco, en verdad esperaba que no llegara a estar con el rostro rojo tomate antes de que llegara
el turno de saludarle a él y Astoria.

Una vez culminadas las cortesías con los anfitriones, Harry y Padma avanzaron, Harry una
vez más tomando a su amiga del brazo, se acercaron a Malfoy y Astoria.

"¡Harry!", exclamó la joven sonriendo ampliamente, "¡qué alegría verte!", y sin más se
acercó y le saludó dándole un beso en ambas mejillas al modo francés. Harry no se perdió la
expresión sorprendida de Padma aunque esta se recompuso rápidamente.
"Astoria, es un verdadero placer", y la miró sin poder simular su admiración, "luces
maravillosamente bien", Astoria sonrió con alegría modelando un poco para él lo que
provocó que riera espontáneamente. Astoria también lucía de blanco, Harry no podría haber
descrito su túnica de una forma distinta a 'brillante', porque en efecto, la parte inferior tenía
una pedrería sumamente sofisticada que brillaba a las luces de las lámparas, aunque la parte
superior era de una tela vaporosa y transparente que cubría sus hombros y su pecho revelando
un poco pero sin ser vulgar o demasiado atrevido. Si alguien tenía duda de cuál era la razón
por la cual Astoria era una de las modelos más cotizadas en Europa, allí la misma se
desaparecía frente a la evidencia de su elegancia y su belleza.

Harry estaba seguro de que Padma estaba mirándole sin aliento y no podía culparle en lo más
mínimo.

Finalmente, Harry se giró hacia Malfoy, lo cual temía y deseaba con la misma intensidad, no
se decepcionó al verle.

Harry sintió que su corazón se detuvo por unos instantes y luego latió desbocado, sabía que
estaba ruborizado y no había nada que pudiera hacer para evitarlo, sintió los ojos de Malfoy
clavados en los suyos y sin poder evitarlo, fijó los suyos en los de Malfoy también y se
permitió perderse en ellos por unos instantes. Si bien, la apariencia de Malfoy era
extraordinaria, con esos ojos, para Harry podría haber estado vistiendo una braga de obrero
llena de tierra o de grasa, se habría impresionado igual. Su mirada, le hacía sentir que todo
este rato esperando para entrar, es más, toda la idea de esta estúpida fiesta, había sido creada
con la finalidad de que él pudiera reencontrarse con los ojos de Draco Malfoy. Suspiró para
poder continuar con el protocolo y alzó la mano para saludar formalmente a Malfoy.

"Malfoy", dijo simplemente, y éste sin despegar los ojos de los suyos, dijo con la misma
simpleza, "Potter", Harry pensó que su voz sonaba ronca, parecía que siempre era así cuando
hablaban entre sí, y por alguna razón, no le extrañó.

La túnica de Malfoy era gris plomo, el cual, definitivamente, era su color. Tenía ciertos
bordados en relieve de color negro y no lucía joyas, excepto su infaltable anillo con el sello
de la familia Malfoy, y un broche en forma de dragón que se veía sumamente elegante sobre
su solapa derecha y que tenía cierto aire oriental. Esta vez no se veía la cadena de su reloj.
Sin duda, la energía que manaba de él era innegable y Harry se sintió intimidado, atraído, y
también molesto de sentir que apenas si podía quitarle los ojos de encima.

Cuando logró cortar la mirada del rostro de Malfoy, se giró hacia Padma y la presentó con la
pareja. Esta les saludó con educación y recibió corteses saludos de ambos quienes le dieron la
bienvenida, Astoria le sonrió a Padma, y Harry se sorprendió al notar que había un toque de
coquetería hacia su amiga, lo cual a Padma evidentemente tampoco le pasó desapercibido y le
correspondió con la misma moneda. Harry sonrió para su interior y se preguntó si Astoria
estaría tratando de darle celos a Malfoy, y a la vez, se preguntó por qué escogería hacerlo con
Padma y no con un caballero, pero rápido pasó de la idea y con un gesto de asentimiento de
su cabeza hacia Malfoy, siguió al salón con su amiga del brazo.

-*-
Una vez entrando al salón, Harry se percató de que había un pequeño grupo que tocaba
instrumentos de cuerdas que ambientaba el salón con música de fondo y que en el lugar, la
decoración eran tan impresionante como se imaginaba que sería.

Hacia el área del buffet había mesas de entremeses, dulces, y de torres de copas de champán
que no habría sido raro ver en el salón de un rey. En el centro, la pista era amplia y el piso
brillaba como un espejo, la decoración era dorada, pero ciertamente, con muy buen gusto,
nada recargado sino perfectamente equilibrado con las mesas de sillas doradas y manteles de
color champán claro con arreglos de flores en el centro de colores delicados, rosas amarillas,
rosado pálido, blancas y también color champán estaban distribuidas equilibradamente.

Una vez más, Harry comprobó que la mayoría de las damas vestía de blanco y sonrió
pensando en los cuadros de los bailes de época, y finalmente, entre la multitud, vio a Neville
y Ginny que le hacían señas desde una mesa del lado opuesto a donde habían establecido la
mesa de los anfitriones.

Harry se acercó, y en el camino, saludó con un asentimiento a varios magos del Ministerio y
personas conocidas del mundo mágico, pero no se detuvo a saludar a ninguna en particular y
siguió hacia la mesa que ocupaban sus amigos.

"Oh, qué alegría que llegaran", dijo Neville y lucía aliviado. Se veía sumamente bien en su
nuevo traje y Padma le miró apreciativamente. Harry sonrió.

"Hola, compañero", y Neville se levantó y le abrazó. Harry apreciaba mucho que Neville
fuera una persona efusiva, recordó sus años tímidos de Hogwarts y sintió tristeza de que antes
tuviera siempre que frenar su natural forma cariñosa de ser, se alegraba de que con los años
hubiera superado la vergüenza que sentía de expresar afecto y se diera libertad de mostrar su
instintiva forma de ser aunque lo hiciera más que todo con sus amigos más cercanos.

"Padma, qué alegría verte otra vez", exclamó Neville y le besó la mejilla.

"Oh, Nev", dijo ella sonriendo mirándolo apreciativamente, "el placer es todo mío... pero
mírate, ¡si te ves prácticamente tan bien como los anfitriones de la fiesta!" y le miró luciendo
radiante de la cabeza a los pies. Neville se ruborizó violentamente y Harry sonrió en su
interior.

"¿Verdad que si?", comentó simplemente y le dio una palmada en la espalda a su mejor
amigo con orgullo, luego, se giró hacia Ginny.

"Oh, Gin", sonrió ampliamente y le abrió los brazos, ésta encantada se lanzó en ellos, "te ves
fabulosa", dijo y la acarició en la espalda con afecto.

"Oh, tú también, cariño", le dijo Ginny lisonjera quien no era muy de términos melosos pero
se veía feliz, "y tú también Padma, por Merlín, ¡amo tu túnica!", y le dio un beso en la mejilla
a la Medimaga.

"Gracias Ginny", contestó Padma sonriendo, "pues tú no te ves nada mal, y me atrevo a decir,
que amo que estés usando un vestido de fiesta y no una trillada túnica, porque después de ver
la de Astoria Greengrass, ¡demonios! ¡Todo lo demás palidece comparado con eso!".
Ginny rió con ganas y se sentó asintiendo, "La muy perra", contestó en voz baja y Harry la
miró horrorizado, "¿Viste la pedrería de su túnica?" Ginny puso los ojos en blanco y meneó la
cabeza, "No sé si odiarla, admirarla, envidiarla...", siguió Ginny con los ojos grandes de la
sorpresa y Harry pensó que jamás entendería a las mujeres mientras reía y miró a Neville que
se veía tan desconcertado como él.

"Pues te digo, yo vendería uno de mis riñones por un sari cosido con una tela como la de la
túnica de Abbott", gimió Padma con fingida cara triste. "Dios, me moría por tocarla, se veía
tan suave y delicada... y yo ni soy aficionada a la moda, ¡pero joder que me gustó su túnica!"
exclamó la bruja con toda una honestidad que le salió del alma.

"La muy perra", repitió Ginny riendo, y Neville le miró con indignación.

"¡Ey!", dijo y Harry rió.

"¡El difunto tiene doliente, Gin!", le recordó Harry sin poder contenerse.

"Ah, Nev... tú sabes que lo digo sin malas intenciones", dijo Ginny lisonjera y le dio un
codazo a Neville en las costillas que le hizo gemir. Padma rió con ganas.

"Es envidia de la buena, cariño", dijo Padma con dulzura fingida y le dio una palmadita en la
mano a Neville.

"Qué harpías", exclamó Harry riendo, y esta vez, fue él quien recibió el codazo en las
costillas de parte de Padma. "¡Ay!" se quejó y se llevó la mano al costado.

"Tú no hables mucho, que no creas que me perdí todos esos detalles interesantes en la
recepción que nos dieron nuestros anfitriones; puedo empezar a soltar la sopa ya mismo",
Harry se puso serio de inmediato y se giró hacia Padma sorprendido.

"Oh, ¡pero empieza ya!", rogó Ginny encantada de que Padma soltara cualquier cosa que
hiciera avergonzar a Harry.

"Pues no sé, solo voy a mencionar... por ahora..., que no sé cuál de nuestros anfitriones
masculinos se mostró más... 'impresionado' por la apariencia de nuestro Harry, si Nott o
Malfoy", y alzó las cejas con aires de sabionda y Harry sintió que iba a arder de vergüenza.
Se preguntó si sus mejillas soltarían humo pues sentía que como mínimo, estaban rojas y
calientes.

"No inventes, Padma", la regañó mirándola serio y ésta le observó y se soltó a reír.

"Ay Harry, pero es que tú te delatas solito, ¡miren su cara!", y le señaló el rostro con la mano
riendo.

Justo cuando Harry iba a replicar y Ginny empezó a pedir más detalles mientras Neville le
miraba con cara de impotencia por no poder ayudarle en su desazón, fueron interrumpidos
por la llegada de Ron y Hermione.

Hermione, para no romper con lo que parecía la tendencia de la noche, vestía una túnica
blanca que parecía ser de inspiración en las togas griegas, y no se podía negar que lucía como
una estrella de cine.

Ron, por su parte, parecía un poco incómodo de estar en ese lugar, pero sin embargo, vestía
una formal túnica negra que no desencajaba con el ambiente, y la cadena de su reloj se veía
elegante colgando desde unos de sus bolsillos del lado derecho.

Luego de los amistosos saludos, que Harry agradeció íntimamente porque hicieron a todos
olvidar las chanzas de Padma, Harry se enteró que Percy no podría asistir al baile porque
unos asuntos relacionados con el Ministerio le habían hecho viajar fuera de Inglaterra, que
Charlie y Vladimir habían tenido que volver apresuradamente a Rumania debido a un brote
de viruela de dragón en la reserva, Bill y Fleur pensaban asistir pero Victorie, su hija mayor,
se habían enfermado del estómago a última hora y les había tocado quedarse en casa, pero
que todos habían presentado sus debidas excusas a la invitación y les habían enviado saludos,
y que George y Andrea, su novia - quien era prima de Angelina Jones – llegarían algo tarde al
baile porque esta tenía turno en San Mungo donde trabajaba como Sanadora en el área
infantil

Harry se preguntó si Jim Sawyer habría recibido la invitación, y como si Ginny hubiera leído
su mente, le contó que en efecto, aunque había recibido una invitación, Laura, su amiga que
era suplente en las Harpías, le había contado que Sawyer le había dicho a April que no iría a
la fiesta porque tenía mucho que estudiar para sus exámenes de la Academia.

Harry pensó que lo más probable era que Sawyer no quisiera encontrarse con Malfoy y no le
quitó razón.

Luego de un rato, Harry vio que todos se giraban hacia la entrada del salón y él lo hizo
también, y observó a Theodore entrar con Hannah del brazo y a Malfoy con Astoria,
rápidamente un mesero – un mago y no un elfo, observó Harry curiosamente – le acercó una
copa de champán a cada uno de los anfitriones, mientras mágicamente, aparecían copas
servidas para todos en las mesas.

Theodore sonrió hacia el salón y alzó la copa.

"Buenas noches a todos", empezó a hablar sonriendo y mirando a todos a su alrededor, "en el
nombre de mis queridos amigos, y el mío propio, les doy la bienvenida a nuestro hogar",
Harry sintió que su corazón dio un salto al oír la palabra 'nuestro' pero no pudo entender la
razón. "Estoy feliz de ver muchos antiguos compañeros de Hogwarts, tanto cercanos como
los que no tuvimos el gusto de conocer mejor pero que nos sentimos encantados de volver a
ver; esperamos que disfruten esta noche junto a nosotros y deseamos que todo sea de su
agrado. Estoy muy agradecido con mi querida Hannah", la miró y le sonrió, "por
convencerme de dar este baile y por ser conmigo la anfitriona de esta noche, al igual que
estoy infinitamente feliz de que mis amigos Draco y Astoria estén aquí, ellos son también
parte de mi familia". Les miró y les sonrió con afecto. "Ahora, brindo a la salud de todos
nosotros y que se repita muchas veces en el futuro este encuentro maravilloso", y alzando su
copa dio un trago.

"¡Salud!", dijeron todos y brindaron a su vez. Harry no pudo evitar sentir la mirada de
Malfoy en él mientras bebía de su copa, le miró por unos instantes, pero luego dirigió su
mirada de nuevo hacia Theodore, que tomaba de nuevo del brazo a Hannah y se dirigían a su
mesa.

Luego de que todos se sentaron nuevamente, apareció la vajilla, muy fina, blanca pero con un
borde dorado, y el menú para la cena.

Harry que ya conocía el sistema, miró el menú y eligió una entrada, rápidamente empezaron a
aparecer platos servidos en todas las mesas y la conversación volvió a animarse mientras
empezó a sonar de nuevo la música de fondo de instrumentos de cuerda.
Capítulo 23

Una vez culminada la cena, que demás estaba decirlo, estaba exquisita, y de observar a las
damas de la mesa comer como pajarillos y con delicadeza para no manchar sus blancos
vestidos, mientras Ginny, como siempre, parecía competir con Ron y George – quien llegó
luego del brindis junto a Andrea - sobre quién disfrutaba más de su comida y comía con más
entusiasmo, Harry se sintió satisfecho y un poco adormecido, y pensó que definitivamente, el
dulce vino servido con la cena era el mejor que había probado en su vida.

A propósito del vino, Neville le comentó al final de la comida, que era un vino tinto, fino y
costoso de origen francés elaborado por Veelas artesanas con uvas sembradas usando una
magia secreta y ancestral, y que era dulce, delicioso pero que producía un contento que
duraba por un rato indeterminado, dependiendo del peso y la predisposición de cada persona,
y que si no te cuidabas y tomabas en exceso, terminabas con las emociones alteradas:
enamorándote sorpresivamente de una persona inesperada, coqueteando con la primera bruja
o mago que te gustara y que se te atravesara en el camino, o declarándole tu amor a la
persona con la que nunca te atreviste ni a hablar pero que siempre quisiste conquistar
secretamente.

Harry bajó la copa apenas oyó a Neville decir estas palabras y la puso lejos de sí, y con la
mente repentinamente inundada con imágenes de Malfoy montando un indómito corcel negro
o Malfoy nadando en el lago con su torso pálido pero fuerte al descubierto. Harry se quedó
muy quieto y se negó a moverse de su puesto ni para ir al baño.

"Pareces el kneazle que se comió el puff", le dijo Padma mirándole fijamente con ojos de
burla, Harry la miró tratando de simular su desconcierto.

"No sé a qué te refieres", y observando a su amiga, notó que esta tenía una sonrisa algo tonta
que era poco común en ella y entonces sonrió a su vez, "aunque honestamente, si me lo
preguntas, tú no te ves muy erudita en este momento", concluyó con satisfacción.

"Oh", dijo ella y gruñó, "lo sé", y sacudió su cabeza, "Francamente, maldito vino francés", se
quejó y puso cara de resignación, y como pensándolo, agregó, "¿Crees que tenga oportunidad
de bailar con Astoria Greengras esta noche?", y le miró con sus ojos castaños grandes y sus
pupilas dilatadas con expresión esperanzada.

"Oh, Merlín", dijo Harry y riendo, pidió, "una taza de café por favor... negro" y esta apareció
en la mesa y la puso frente a Padma. "Bebe ahora, y por favor, frena cualquier impulso loco
que te esté pasando por la cabeza en este momento", y Padma, como la inteligente bruja que
era, le obedeció.

"¿Y tú?", preguntó Padma luego de beber de su taza, "¿Me dirás que no deseas volver a mirar
a la cara a cierto rubio de ojos color de plata de nuevo?", y le miró sonriendo aún con
expresión soñadora.

Harry frunció el ceño. "No sé cuántas copas de vino veela bebiste, Pads, pero espero que
dejes de alucinar pronto".
"Oh, alucinaciones", dijo Padma riendo un poco pero siguió bebiendo de su café.

Harry sintió que se corría la silla a su lado derecho y se giró, y vio a Neville mirando con cara
de ensueño a Hannah que estaba al otro lado del salón y parecía tener intenciones de dirigirse
allá. Harry lo agarró de la mano. "¿Nev?", y este le miró con los ojos nublados, "¿A dónde
vas?".

"Es que quería ir a conversar con Nina", y mirando a Harry sonrió, "¿No se ve fabulosa con
esa túnica?", Harry se sintió exasperado.

"Oh, por Godric, ¡voy a matar a Theodore! ¡mira que servir ese vino con la cena!", y
suspirando haló a Neville, que por suerte, se volvió a sentar dócilmente, "Hannah aún come,
Nev. No es apropiado que vayas ahora a conversar con ella, mejor más tarde, ¿sí?, luego de
que comience el baile", le aconsejó con voz suave y de repente pensó que en cómo se sentiría
bailar con Malfoy y estar entre sus brazos. Desechó el pensamiento lo más velozmente que
pudo y se centró en sus amigos. "Otra taza de café negro, por favor", dijo a la nada y una
apareció frente a él. La tomó y la puso frente a Neville. "Bebe, Nev, por favor, te hará bien".

Neville le miró e hizo un ligero puchero. "Pero no quiero, más bien preferiría un poco más de
vino" y estiró la mano para tomar la copa que Harry desechó.

"Oh, no", dijo Harry rotundamente, "no más vino por ahora, y menos Vino Veela, mejor toma
café, toma, evitará que te de sueño antes de que puedas bailar con Ha... Nina", dijo intentando
persuadirlo. Neville pareció alegrarse con la idea y tomó la taza y bebió de ella.

Tranquilizado, Harry se giró a su lado izquierdo y Padma parecía más recompuesta y se veía
enfocada en tomar de su café y pensar en algo que la hacía sonreír ligeramente. Se giró hacia
Ginny y ésta suspiraba y luego tomaba de su copa. Harry se estiró y se la quitó de la mano.
"Oh, no", dijo de nuevo y su amiga le miró rabiosa.

"¡Harry!, ¿Qué carajos?", e intentó volver a tomar la copa pero Harry la desvaneció antes
usando magia sin varita y no verbal.

"Ni lo pienses" comentó, y suspirando, pidió café negro para todos, luego de ver a Ron y
Hermione besándose sin pudor, la comida sin terminar y las copas de vino olvidadas en la
mesa, a George y Amanda haciendo lo mismo desenfrenados, y volvió a murmurar, "Maldito,
Theo", en voz baja.

Esperaba que esto fuera una broma inocente aupada por la poca costumbre de los ingleses al
vino francés Veela, porque si seguían consumiendo vino en la cena o en el resto de la fiesta,
se podría volver una orgía o en una vergüenza colectiva en pocos minutos. Esperaba que esa
no fuera la intención de Theodore... o de Malfoy.

Pero en pocos minutos, el efecto empezó a pasar y Hermione se encontró alejando a Ron y
diciendo, "¡Ronald, compórtate!", mientras éste insistía en acercarse y besarla. George se
limpiaba los labios con la servilleta pues estaban manchados del labial de Andrea mientras
ésta miraba sus manos avergonzada y tomaba de su café con ansiedad.
Ginny se veía un poco desinflada a su lado y suspiraba lánguidamente, Padma no se veía
mejor. Harry las entendía. Ya el efecto del vino se estaba pasando y él también se sentía un
poco como un globo desinflado. Como si luego de soñar despierto vívidamente con Malfoy,
todos los recuerdos de la posible mala persona que era, despiadada y cruel, hubieran vuelto
de golpe, y por primera vez esa noche, se arrepintió de haber ido al baile.

Harry miró alrededor y vio más de lo mismo: caras desconcertadas de su comportamiento un


poco – o bastante – impropio, rostros tristes, expresiones nostálgicas y mejillas ruborizadas.

En verdad, esperaba que algún día se pudiera enterar de la razón por la que Theodore o
Hannah hubieran servido ese vino con la cena y se sintió molesto y algo decepcionado
también de ambos.

Al girar su mirada hacia la mesa de los anfitriones, Harry observó que Malfoy lucía un poco
cabizbajo y miraba la taza de café frente a él en la mesa fijamente, Astoria estaba ausente y
Hannah hablaba con Theodore vehemente pero en voz baja y que éste asentía a todo lo que
ella decía.

Harry empezó a pensar que tal vez, lo del vino no había sido una broma sino un error
honesto, pero por supuesto, no lo podría saber del todo.

-*-

Cuando pareció que todas las mesas fueron recogidas y que poco a poco los invitados se
recompusieron lo mejor que pudieron – aunque Harry notó que algunas personas
definitivamente habían quedado un poco desaliñadas, y que otras incluso se ausentaron del
salón – Harry no quiso ni pensar a dónde - los anfitriones, que se habían ausentado un
momento del salón – a acicalarse después de la cena y el vino, supuso Harry -, volvieron a
entrar al lugar y se dirigieron al centro de la pista de baile, Theodore le hizo señas al grupo de
cuerdas, el cual empezó a tocar un vals.

Theodore bailó con Hannah de una forma lenta y bonita, Harry oyó claramente a Neville
suspirar a su lado, y cuando Malfoy se acercó a la pista y bailó con Astoria, fue su turno de
suspirar y no hubiera podido evitarlo aunque lo hubiera intentado.

Poco a poco, algunas parejas se les fueron uniendo, pero Harry no atinaba a quitar su vista de
Malfoy y Astoria, y luego, sintió un pinchazo en las costillas y se giró a Padma que le hizo
señas hacia la pista, Harry volvió a suspirar, le sonrió tímidamente, asintió y se levantó
dándole la mano.

Harry se unió a la gente que se movía rítmicamente en la pista, y sin ninguna vergüenza, se
dejó guiar por Padma que sabía más de baile que él.

Era un vals bonito, alegre pero lento, apropiado para iniciar un Baile, y Harry agradeció que
desde donde estaba no podía ver a Malfoy bailar.

Cuando terminó, todos aplaudieron al grupo, luego le siguió otra balada que también bailó
con su pareja, y cuando terminó y Harry se disponía alejarse a la mesa esperando que Padma
lo siguiera, se detuvo repentinamente al tener a Malfoy parado frente a sí. Su corazón se saltó
un latido y luego latió de prisa y dijo de nuevo lo primero que le vino a la mente, "¿Malfoy?"

"Potter", contestó Malfoy, y girándose hacia Padma agregó, "¿Te molestaría si te robo a
Potter por una pieza?", Padma sonrió encantada de inmediato y negó con su cabeza, le apretó
rápidamente la mano a Harry y le soltó, luego le dirigió una gran sonrisa a Malfoy.

"Por favor, es todo tuyo", dijo Padma con cortesía y Malfoy asintió hacia ella con elegancia
mientras ella les hacía un gesto con la mano y luego se giraba y se alejaba a la mesa, Malfoy
luego miró a Harry nuevamente que se sentía como si lo hubieran clavado en el piso; sentía
que su corazón no sabía si latir apresurado o detenerse, así que se alternaba en hacer ambas
cosas, y su estómago, por alguna razón se removía como si no pudiera con la cena que
acababa de recibir.

Sin embargo, cuando Malfoy le tendió un brazo, no dudó en tomarlo y seguirle a la pista,
como si lo hubiera hecho durante toda su vida, aún sin saber si estaba soñando por efecto del
vino Veela o era algo que estaba pasando en realidad.

Cuando llegaron a la pista, empezó a sonar una melodía. Igualmente, era tocada por el grupo
de cuerdas, y Harry pensó que moriría allí mismo por el comportamiento de su corazón.

Sin embargo, una vez más, como si fuera algo habitual en su vida, dejó que Malfoy le tomara
de la mano derecha y rodeara con su brazo derecho su cintura, y empezó a seguirle
lentamente al ritmo de una versión instrumental de 'In My Place'.

Harry creía que el corazón se le quería salir del pecho y cuando respiró hondo, la fragancia de
Malfoy le inundó, y sin poder evitarlo, cerró los ojos un momento para grabarla en su
memoria. Las manos de Malfoy eran firmes y le guiaban sin esfuerzo, pero Harry sentía que
de alguna forma, podía sentir su corazón tan desbocado como el suyo mientras su respiración
cálida le hacía cosquillas en su mejilla derecha.

En ese momento, Harry olvidó a Sawyer, sus años de Hogwarts, la rabia y el rencor, la
guerra, y todo lo que pudo sentir fue el olor de Malfoy, las manos de Malfoy, y no pudo sino
notar que de alguna forma, no tenía dificultades para seguirle, ni para tomar su mano o
sentirle rodeándole, casi sentía su magia vibrando dentro de sí de placer rodeada por la de él,
como si toda la vida le hubiera llevado a ese momento preciso y ya nada volvería a ser lo
mismo luego de compartir - de nuevo - esa canción con él.

Harry no quería pensar que de alguna forma, en algún momento, la canción iba a terminar y
toda la historia que tenían en común iba a volver de nuevo a él.

'Al demonio', dijo Harry para sí en su interior, y se dedicó a disfrutar el momento sin pensar
en nada más, solo a sentir, a oler, a escuchar y a disfrutar del tambor que era en ese momento
el latido de su corazón.
Capítulo 24

Cuando terminó la canción, Harry suspiró y soltó su mano de la de Malfoy, este entendió el
gesto y le dejó ir. Cuando le miró al rostro, la cara de Malfoy era tan inescrutable como
siempre pero sus ojos grises le miraban brillantes, luego asintió y dijo simplemente,
"Gracias", Harry también asintió, y aunque le costó todo el esfuerzo del mundo, se giró y se
dirigió a su mesa, sintiendo que su pecho dolía, no había forma en que pudiera importarle que
había decenas de miradas puestas en él.

Cuando llegó a la mesa, haló la silla y se sentó sin mirar a nadie, sin embargo, sintió que le
tomaban del brazo derecho, y cuando se giró, vio la cara de Ginny que casi había pasado
sobre Neville para poder agarrarle, tenía los ojos inmensos y una expresión de sorpresa,
sacudiendo la cabeza un poco a los lados le dijo: "¿Me estoy volviendo loca, o podría ser el
vino veela, pero creo que en verdad acabas de bailar con Draco Malfoy?"

Harry se dispuso a contestarle pero se dio cuenta de que tenía la garganta seca y tuvo que
carraspear para poder hablar, "Si, Gin, acabo de bailar con Draco Malfoy", Harry no sabía
qué más decir, y además ,era evidente lo que acaba de suceder.

"No sabía que ahora le conocías tanto, compañero", le llegó la voz de Ron desde el otro lado
de la mesa, Harry dirigió la mirada hacia él y frunció el ceño al ver su expresión
desconcertada.

"No le conozco tanto", dijo Harry meneando la cabeza, "no necesitas conocer demasiado a
alguien para bailar con él en una fiesta, ¿o sí?", Harry no quería ni pensar en que no era así y
que ni quería imaginarse lo que pensaría Ron si supiera que hace pocos días, Draco Malfoy
tocó esa misma canción para él en el piano.

"Si, pero...", iba a insistir Ron, pero fue interrumpido por Padma.

"¡Ya, Ron!", se quejó su amiga, "deja el tema. ¿Es que Harry no tiene derecho de aceptar
bailar con quien le plazca sin tener que darte explicaciones a ti? Cualquiera diría que estás
celoso", y alzó las cejas con ironía, Ron abrió la boca como un pez fuera del agua y no atinó a
contestar, "Y yo, quien soy su pareja en este baile, le di gratamente mi consentimiento a
Malfoy para bailar con él... porque fue tan amable que me lo pidió", y como si eso zanjara el
asunto, le dio la mano a Harry y lo jaló para que se levantara y se lo llevó a la pista otra vez.
Harry no lo dudó ni un instante y la siguió.

Harry vio a Malfoy de reojo bailando con su madre y sonrió un poco. Cuando empezaron a
moverse por la pista siguiendo una melodía un poco más alegre pero no tan rápida, Harry se
alejó un poco de su pareja, miró a Padma y le dijo, "Gracias por eso", sabía que ella entendía
la situación, al menos un poco, aunque no supiera el cómo ni el por qué.

"Ni lo menciones", e hizo un sonido de incomodidad, "a veces pienso que Ron tiene la
profundidad de un platillo para té", Harry rió brevemente.
"Bueno, supongo que sí es un poco sorprendente para él que Malfoy me invitara a bailar",
dijo Harry alzando un poco los hombros.

"Eso es porque lamentablemente, la mayoría nos negamos a ver más allá de nuestras narices,
pero cualquiera que conozca la historia entre ustedes dos, y más aún, que haya visto cómo se
miraron hoy cuando llegamos a la recepción, no se habría sorprendido en lo más mínimo",
Harry no pudo sino sorprenderse un poco por las palabras de Padma y la miró al rostro.

"Padma, la historia entre Malfoy y yo no es precisamente una bonita", alzó sus cejas porque
no entendía el punto de su amiga.

"¿Y?", dijo ella como si fuera obvio, "Ya te lo he dicho antes, toda esa historia entre ustedes,
no expresa sino la atención casi obsesiva que tuvieron siempre uno por el otro", y meneó la
cabeza con la nariz arrugada como si ya estuviera aburrida de expresar lo mismo, "no es nada
raro que en algún momento, las cosas tomen su lugar, en especial si ambos son capaces de
madurar para asumir lo que son y lo que quieren ser".

Harry casi gimió al oírla porque sabía que las diferencias entre él y Malfoy no estaban ni
cerca de terminar, no cuando se había enterado una vez más de lo que Malfoy era capaz de
hacer, aunque se sentía tan endemoniadamente tentado a olvidarlo que casi dolía.

-*-

El resto de la fiesta fue un poco más normal, se turnó para bailar con Ginny e incluso
compartió una pieza con Hermione mientras Ron bailaba con Andrea y George con Padma.
Neville, se había ausentado y bailado con Hannah dulcemente, luego había conversado un
rato con Theodore, Malfoy y Astoria.

Harry había notado que Astoria había acaparado a Malfoy casi toda la fiesta y si acaso le
había dejado bailar con su madre, Hannah y Theodore, tampoco había cedido a bailar ella con
Theodore sino lo mínimo reglamentario.

En algún momento, cuando Harry venía del baño, se encontró con Theodore que le invitó a
un whisky de fuego y Harry aceptó, se sintió aliviado al ver que Malfoy y Astoria estaban en
la pista, así que conversó animadamente con Theo, como este le había pedido que le llamara,
y le había dicho que esperaba que pronto pudieran reunirse de nuevo para ir al lago o a
montar.

Sin embargo, Harry notó que Theo ya no coqueteaba como antes con él sino que le trataba
con tono más amistoso, lo cual le alivió un poco.

En algún momento mientras conversaban, tocaron una pieza alegre y Theo sin pensarlo le
arrastró a la pista con entusiasmo y Harry no pudo negarse, bailaron alegremente y Harry
podía sentir las miradas de sus amigos en él pero no le importó. En verdad le agradaba Theo
Nott y no iba a simular que no era así para beneficio de ellos.

Un rato después, Astoria se les acercó arrastrando a Malfoy y bailaron los cuatro en grupo,
esta se meneó coqueta frente a él y se veía muy divertida y Harry la tomó de la mano y la
hizo girar riendo. La verdad, trató de evitar lo más posible la mirada de Malfoy, pero la sentía
fija en él y cuando se rindió, le vio acercarse un poco y bailar a su lado, pensó que ni con la
música más movida Malfoy se veía fuera de lugar, pero Harry evitó acercarse y bailar frente a
él, no así Theo, quien se movía desenfrenado pero con mucho ritmo y hacía reír a Harry con
sus expresiones risueñas, el anfitrión la estaba pasando en grande.

Harry no sabía dónde estaba Hannah y esperaba que estuviera pasando un momento
romántico con Neville en los jardines, pero en algún momento, la vio acercarse hacia ellos
tímidamente y enseguida Malfoy se salió del grupo y la fue a recibir, la llevó a la pista y bailó
frente a ella haciéndola reír. Harry sintió que su corazón se saltaba un latido cuando lo vio
sonreírle con cariño y darle un beso en la sien y luego, la tomaba de la mano y la hacía girar
frente a él.

Harry no podía negar que el baile estaba siendo bastante divertido y la música era genial,
además de que Theo era un gran bailarín, y de repente, se le ocurrió una idea, le hizo señas a
su nuevo amigo de que esperara un momento, fue a la mesa de su grupo donde casi todos
bailaban menos Ginny, la tomó del brazo y la trajo a la pista con ellos, la cual contenta y sin
dudarlo, se lanzó a bailar con el grupo para la alegría de Theo que pareció encantado al verla.

Cuando terminó el set de canciones movidas, todos lucían sudorosos, cansados y risueños,
Harry miró a Theo y le dijo, "Supongo que no hace falta que te presente a Ginny", este sonrió
radiante y le tomó la mano a ésta y se la besó.

"Oh, por favor, cómo no voy a conocer a la maravillosa Harpía que le pateó el trasero a mis
queridos Tornados", dijo haciendo un puchero y luego riendo. Ginny lucía encantada con el
halago y rió.

"Bah, no fue tan gran hazaña, la verdad", Theo rió con más ganas y cuando este le pidió a
Ginny que siguieran bailando, Harry se giró contento para ir a la mesa pero le tomaron del
brazo, al girarse notó que era Astoria.

"Oh, no me digas que nos vas a dejar", y haciendo un mohín agregó, "Draco no es siempre la
pareja más feliz para un baile, en especial si se dedica a consentir a Hannah... vamos, quédate
bailando con nosotros, Harry", y le miró con sus ojos azules grandes y suplicantes. Harry rió.

"Astoria, me encantó bailar con ustedes, pero no puedo dejar sola a Padma, es mi pareja de
baile, ¿sabes? sería de muy mala educación", y señaló hacia su mesa. La música empezó a
sonar de nuevo y Ginny se estaba divirtiendo de lo lindo con Theo bailando con entusiasmo
mientras Malfoy se movía por la pista con Hannah mientras conversaba con ella hablándole
cerca del oído. Harry se sacudió la sensación desagradable que sintió en su estómago y miró a
Astoria que le hablaba.

"Pues ve y búscala, tontico", dijo está riendo como si fuera algo obvio, "además, no me
molestaría para nada bailar con ella... ¡qué guapa es tu amiga!", y sonrió con malicia.

"Oh", dijo Harry un poco sorprendido, "Okey, espera y la traigo, Astoria".

"Tori", dijo esta, "si puedes llamar a Theo a Theodore...", Harry le sonrió y se dirigió a su
mesa y buscó a Padma que esta vez era la que estaba sola en la mesa, la tomó del brazo, esta
le miró sorprendida y Harry le hizo señas hacia el grupo y ésta, aunque dudando un poco, se
levantó y le siguió.

Poco después, bailaba animado con ambas mientras Theo parecía estar en una competencia
con Ginny sobre quién bailaba con más brío, y Malfoy y Hannah se habían ido a sentar y
conversaban con Susan Bones quien se había acercado a su mesa y charlaba animadamente
con ambos.

Harry se alegró, porque la verdad, creía que la intención de Hannah de acercarse con sus
antiguos amigos de Hogwarts no había dado mucho fruto en la fiesta. Habían ido a la
recepción, si, había visto a Justin Finch-Fletchley bailando con un hombre guapo que sabía
que había estudiado en Hogwarts y que trabajaba en el Ministerio pero cuyo nombre no
recordaba, a Anthony Goldstein que había ido de pareja con Bones con la que sabía estaba de
novio desde hacía tiempo y creía que incluso podrían estar comprometidos, y a Terry Boot
quien estaba con una bruja que Harry sabía había estudiado en el mismo año que Ginny y que
era Ravenclaw, pero que tampoco conocía de nombre, sin embargo, aunque estos habían
asistido, no parecían haber tenido mucho contacto con Hannah en la fiesta, excepto por
Bones y su novio.

Cuando Harry le dijo a las chicas que estaba cansado, Astoria le dijo que era un aburrido y
miró a Padma y esta asintió acordando seguir bailando, Harry sonrió feliz de que estas
parecieran entenderse y las dejó para que disfrutaran a sus anchas, cuando llegó a la mesa se
sentó y pidió agua fría para refrescarse, la cual le fue entregada de inmediato.

Hermione y Ron comían dulces de la mesa de postres, George y Andrea estaban ausentes
aunque Harry no los veía en la pista, sus amigos de inmediato le miraron circunspectos.

"¡Vaya, pues sí que has hecho buenas migas con las serpientes!", exclamó Ron con un tono
un poco irónico, Harry de inmediato se giró y lo miró ceñudo. 'Vuelve el dragón al rebaño',
pensó.

"Pues si", dijo simplemente, "como te comenté, hasta ahora han sido bastante amables
conmigo, y la verdad, me divertí mucho bailando con ellos, y por lo visto no soy el único", y
señaló a la pista donde Padma y Ginny parecían bien divertidas bailando con Theo y Astoria.

"Mmj", gruñó Hermione por lo bajo, pero no agregó nada más.

"Oh, entonces me imagino que pronto te invitarán para tener otra tertulia de... no sé, montar a
caballo, tomar el té o ir a lago", dijo Ron sonando más sarcástico, Harry no pudo evitar
contestarle del mismo modo.

"Pues sí, fíjate que sí", y haciendo una pausa breve, agregó, "precisamente Theo me acaba de
invitar a venir de nuevo a la Mansión para pasar el día en el lago".

"Oh, Theo", dijo Ron ceñudo y evidentemente molesto.

"Si, Theo", confirmó Harry dándole también énfasis al nombre, y se sintió como un niño de
kindergarten pero no pudo evitar corresponder a la envidia o los celos que parecía mostrar
Ron con la madurez que el caso ameritaba.
"Ya basta, los dos", los regañó Hermione finalmente mirando a uno y al otro. "Ronald, Harry
tiene derecho de hacer nuevos amigos, aunque sea entre serpientes y ex Mortífagos, si es lo
que quiere", Harry se sintió indignado a escucharla pero antes de poder replicarle, esta siguió,
"Y Harry, no te mataría ser más honesto con nosotros y contarnos qué te traes con Malfoy y
sus amigos".

"En primer lugar", dijo Harry con los dientes apretados empezando a salirse de sus casillas
por la actitud de sus amigos, no pudo evitar dejar escapar la molestia que sentía con sus
palabras, "si bien es cierto que Malfoy fue un Mortífago y Theo es el hijo de uno, no veo a
qué viene al caso mencionarlo ahora, cuando ambos fueron juzgados y exonerados hace años,
además, cualquier deuda que tuvieran con la sociedad ya fue pagada hace mucho, y lo
hicieron con dinero, muerte y hubo hasta cárcel de por medio, y además, ahora ambos son
personas que benefician a la sociedad mágica que tú, Hermione, y tú también Ron," Harry los
apuntó con su dedo índice cuando los nombró, "tanto se jactan en querer ayudar a construir...
y segundo, no tengo por qué pedirles permiso a ustedes para salir con alguien en ningún tipo
de plan, de amigos o de pareja, y tengo el derecho de salir si quiero con Malfoy o con quien
quiera que se me dé la gana porque soy soltero y sin compromisos", hizo una pausa para
respirar, pero sin poder detenerse siguió, "pero si tanto quieren saber, ¡no estoy saliendo con
ninguno de ellos en algún plan más allá de querer compartir tiempo y que la pasemos bien
mientras están en Inglaterra!, además, ¡fueron malditamente amables conmigo! ¡en especial
fueron amables con Neville mientras estuvo enfermo! ¡sobre todo cuando ustedes ni si quiera
le enviaron una lechuza o le vinieron a visitar mientras estuvo en la Mansión!" y por dentro le
dolió admitir cómo hubiera querido gritar que si deseaba intensamente a uno de ellos, y más
aún, le hubiera encantado poder saber si él también lo deseaba con una mayor certeza que
meras sospechas y miradas, un canción y un baile, pero la verdad, es que sentía que aunque
supiera, no podría hacer algo al respecto aunque quisiera, no había forma ni manera de que
eso fuera a pasar de allí.

Ambos le miraron atónitos y parecían querer seguir discutiendo, pero molesto, Harry se
levantó de la silla dejando a sus amigos mirándole boquiabiertos y furiosos, cruzó el salón,
salió por la ancha puerta del salón, y sin dudarlo, se dirigió a los jardines mientras sentía que
sus ojos picaban y parpadeaba furiosamente para evitar que se formara la humedad que
delatara la tormenta que se agitaba en su interior.
Capítulo 25

Harry salió y caminó a grandes zancadas, buscaba un lugar en donde sentarse en los jardines
donde el olor a azahares le volvió a rodear intensificando el ardor de sus ojos. Oyó su nombre
repetido varias veces por personas que le llamaban pero no le prestó ni un mínimo de
atención.

Deseando soledad, se dirigió al jardín más alejado, ya casi yendo hacia a la parte de atrás de
la mansión, se encontró una fuente más pequeña pero igualmente hermosa, iluminada y con
flores acuáticas inmensas flotando en su superficie.

Harry se quedó mirando el reflejo de la luna menguante en el agua y alzó la vista para ver la
escultura, y de repente, se dio cuenta de que en esta, la figura no era de una hermosa joven
mujer sino de un hombre... pero no de uno cualquiera, era hermoso, bien formado y estaba
casi desnudo como en las demás fuentes, y cuando vio su rostro, observó que era maravilloso
y le recordó al de Draco Malfoy... Harry se sintió exasperado consigo mismo y le dio un
manotazo al agua que lanzó un montón de gotas de distintos tamaños al aire, mojando un
poco su propia túnica, y sin poder evitarlo, dos gruesas lágrimas corrieron por sus mejillas
que se limpió con el dorso de la mano con un gesto de impotencia.

Lo que más le hacía sentirse indefenso es que no sabía por qué lloraba. Harry no sabía si
anhelaba en general a alguien que le tratara con el amor y la dedicación que Malfoy le daba a
Hannah Abbott, si eran celos al ver cómo en específico él trataba a Hannah, e incluso a
Astoria, o si era rabia porque aunque sentía que tal vez Malfoy le quería dar a él su atención,
él no se sentía capaz de aceptarla. Todo esto junto le abrumaba, no sabía cómo había nacido
ese sentimiento cálido en su pecho por Draco Malfoy, pero indudablemente, estaba ahí y le
estaba royendo por dentro.

Harry tenía ya rato recostado a la fuente, se había dedicado a disfrutar del aire fresco, del olor
de los azahares y de observar las estrellas y la luna menguante intentando calmar su corazón,
airear su cabeza y darse fortaleza para volver y disculparse con Ron y Hermione por su
berrinche. Aunque la verdad, sus amigos le tenían harto con su actitud prejuiciada contra los
anfitriones de la fiesta.

Un momento después, Harry sintió pasos y temió que alguien viniera a fastidiarle, empezó a
levantarse para irse, pero cuando se giró, observó que era Draco Malfoy quien se acercaba.

'Oh, joder', dijo Harry dentro de sí, y se tensó de inmediato.

"Potter", lo saludó Malfoy mirándole a los ojos y luego mirando a su alrededor.

"Malfoy", atinó a decir Harry, tratando de aligerar la situación siguió, "Disculpa si se supone
que no debería haber venido a esta área del jardín... yo, me sentía un poco... sofocado en el
salón y sentí que necesitaba aire fresco, y..."

"No te disculpes, Potter", lo interrumpió Malfoy con una mirada franca y que se veía un poco
preocupada. "En realidad, siento que soy yo quien debe disculparse. Hace rato te vi pasar
hacia esta parte del jardín y quería conversar contigo, pero tenías cara de que necesitabas un
rato a solas... intenté dártelo, pero...", Malfoy dudó pero pareció decidirse, "no pude aguantar
la tentación de seguirte", le miró con un asomo de sonrisa y un poco de vergüenza en sus
ojos, que a pesar de la iluminación, brillaban intensamente.

"Oh", fue todo lo que atinó a decirle Harry quien estaba muy sorprendido.

"¿Todo bien, Potter?", preguntó Malfoy, sus cejas alzadas ligeramente, con un poco de
preocupación en su mirada, Harry asintió.

"Si... yo, digamos que no siempre se me dan bien los eventos sociales", dijo Harry con cara
de circunstancias, lo cual no era mentira.

"Si, eso puedo comprenderlo", dijo Malfoy asintiendo brevemente comprensivo, y luego de
una pausa siguió, "Estamos muy contentos de que hayas venido", y arrugando el ceño un
poco bajó la vista unos segundos, pero le volvió a mirar a los ojos, "yo me siento muy
complacido de que lo hicieras".

"Ah"... dijo Harry casi quedándose sin aliento, "bueno... eh, gracias", Harry sintiéndose
enrojecer, y dudando agregó, "Eh, ...ha sido una bonita fiesta", y recordando lo del vino
agregó, "aunque lo del vino de la cena fue un poco fuerte", Malfoy hizo un gesto de
desespero y se tapó los ojos con las manos por un momento. Luego las bajó y volvió a verle
luciendo avergonzado.

"Theo", dijo como si eso lo explicara todo, "Theo no se dio cuenta de que sirvieron un Veela
de uvas candorosas para la cena, se suponía que sería un Veela de uvas fragantes, que
combinaba perfectamente con el menú, pondría a los invitados alegres y entusiasmados para
la fiesta, pero no... eufóricos, y luego posiblemente melancólicos", Draco meneó la cabeza.
"Creo que el servicio de banquetes no distingue muy bien entre vinos franceses artesanales, o
al menos no los Veela", y suspirando agregó con voz más baja y total sinceridad, "esto pudo
haber salido muy, muy mal".

"Oh, sí", estuvo de acuerdo Harry asintiendo seriamente, Draco le miró preocupado.

"Espero que no haya tenido un efecto muy malo en tus amigos", y luego de una pausa agregó,
"o en ti", Harry negó con la cabeza.

"Nada que una buena taza de café negro y un poco de vigilancia no pudieran solucionar", y
riendo un poco agregó, "afortunadamente, yo bebo poco, así que me di cuenta de que estaba
haciendo efecto antes de dejar que alguien hiciera demasiado el ridículo en mi mesa".

Draco asintió. "Me alegra", y luego como si dudara, agregó, "Hannah estaba molesta con
Theo al principio, pero luego entendió qué sucedió y se calmó, afortunadamente... pero
Astoria hizo un berrinche lacrimoso y se tuvo que ir de la fiesta rápido luego de tomar el
vino, y yo... bueno, digamos que afortunadamente tampoco bebí demasiado".

Harry se preguntó qué efecto tuvo el vino en verdad en Malfoy pero se limitó a asentir.
"¿Vendrás pronto a visitarnos?", preguntó Malfoy de repente cambiando de tema, parecía un
poco ansioso al respecto, como si tuviera miedo de que Harry dijera que no. Harry deseó
tanto decir que sí.

"Eh, no lo sé, Malfoy. Yo... tengo un par de cosas en que ocuparme", contestó dudando.
Malfoy pareció un poco decepcionado pero recompuso el rostro rápidamente.

"Entiendo", dijo resueltamente, y luego sonriendo levemente agregó, "Sin embargo, espero
que puedas dejarnos... dejarme un espacio en tu agenda... yo... eh... creo que me gustaría
verte una vez más antes de volver a Francia", finalizó con expresión de estar sacando valor
para admitirlo. Harry sintió que sus piernas temblaban un poco y su corazón latía desbocado.
Odiaba la idea de que Malfoy se fuera de nuevo del país y no volver a verle quién sabe por
cuánto tiempo.

Harry quería hablar con Malfoy, mencionarle lo que Sawyer le contó y que le contara su
versión de la historia. Si no fuera porque estaban en medio de una fiesta, habría sacado el
tema en ese momento, pero no sabía cómo reaccionaría este, y definitivamente, no quería
terminar la fiesta, que de por sí ya se había ido por el camino espinoso con su discusión con
Ron y Hermione, con una pelea con uno de los anfitriones, con el que además tenía una
historia bastante animosa.

Harry asintió mirando a Malfoy. "Creo que yo también lo deseo así, Malfoy", admitió al fin,
este mostro una pequeña sonrisa de inmediato y sus ojos brillaron y mostraron contento, y
cuando pareció que iba a decir algo más, oyeron pasos que se acercaban, Harry se giró para
ver quién venía por donde había llegado Malfoy sintiendo rabia por la interrupción.

"¿Harry?", era Neville, que al ver a Malfoy se mostró avergonzado, "Oh, lo siento", y
mirando a Harry dijo, "Yo... no quería molestar, pero... me temo que te necesitamos", y
mirando con aires de disculpa hacia Malfoy dijo, "Lo siento, Malfoy, no los habría
interrumpido si no fuera importante".

Malfoy asintió y dijo, "Entiendo. Claro, Longbottom", y miró a Harry quien se enderezó y
siguió a Neville, pero antes se giró.

"Nos vemos, Malfoy", le miró a los ojos por un instante, luego se giró de nuevo y siguió
caminando tras Neville.

"Nos vemos, Harry", dijo Malfoy cuando Harry ya se había alejado un poco y éste no estaba
seguro de si en verdad lo había oído llamarlo por su nombre.

-*-

Cuando Harry se alejó un poco con Neville, le preguntó cuál era la urgencia, una vez más, se
sentía irritado por las interrupciones, aunque sabía que su amigo no le hubiera ido a buscar si
no fuera por algo importante.

"Creo que puede ser el vino", le dijo poniendo expresión de circunstancias.


"¿El vino?", y luego recordando el efecto del Vino Veela se alarmó, "Oh, Merlín. ¡No me
digas que sirvieron más vino del que nos dieron en la cena!".

Neville negó con la cabeza. "No que yo sepa Harry", suspiró y luego siguió, "Ron y
Hermione ya se fueron, al parecer, Ron comió demasiado en la cena y en algún momento se
sintió indispuesto y decidieron irse", Harry se preguntó si sería una excusa dada su discusión,
aunque sabía que Ron podía abusar de los postres y de la comida en general en los festejos.

"¿Entonces qué sucede?", preguntó preocupado.

"Es Ginny", dijo Neville luciendo ansioso y Harry sintió el alma en vilo, "por lo visto
consiguió alguna botella en algún lado y empezó a beber con Padma luego de que volvieron
de bailar con Theodore y Astoria", Harry miró horrorizado a su amigo.

"¿Con Padma?", no recordaba que esta hubiera dado un show jamás por culpa del alcohol
pero con ese vino en particular no se sabía. "¡Pero si no me ausenté tanto tiempo!", se quejó
sin entender.

"Ambas están ebrias", dijo Neville simplemente, "No sé qué licor consiguieron, la verdad,
pero ambas están totalmente perdidas... primero rieron y se pusieron bulliciosas, bailaron un
poco juntas, y de repente, se volvieron todas llorosas. Obviamente, no es el mismo vino
veela, sino tal vez estuvieran lanzándose a los brazos de Theo y Astoria o ya se hubieran
fugado con ellos a algún lugar... más privado", y miró a Harry como dando a entender lo que
no se atrevía a decir con palabras, Harry dio un respingo, "pero lo que sea que se
consiguieron, causa un efecto distinto. Te pone un poco demasiado alegre, casi pendenciero,
y luego nostálgico y lacrimoso", le contó su amigo meneando la cabeza. Harry gimió y se
apresuró. "Las dejé en la mesa cantando canciones tristes y abrazadas una a la otra, y no
conseguí a George y Andrea por ningún lado para que me ayudaran con ellas", miró a Harry
con desolación en el rostro, Harry no pudo sino sentirse aterrado del show que estaban
montando ambas.

Cuando llegaron al salón, una apresurada Hannah se acercó a ellos. "Oh, Harry, hola" y luego
mirándolos a ambos dijo en voz baja, "Theo me ayudó con ellas. Las llevamos a una
habitación... se estaban durmiendo en la mesa", les dijo la rubia con tono apenado.

"Oh, Godric", gimió Harry, "Lo siento mucho Hannah, yo... no debí irme del salón y dejar la
mesa, por favor, disculpa lo que hemos causado en su fiesta", se sentía sumamente
avergonzado con su anfitriona por el comportamiento de sus amigas.

"No te preocupes, Harry", dijo Hannah rápido, "Theo dice que bebieron algún tipo de vodka
con esencia de sauce llorón", y se encogió de hombros como sin tampoco entendiera de qué
iba la cosa, "él dice que no cree que consiguieran la bebida en la fiesta porque ese licor es de
origen eslavo, tal vez Rumano, o al menos de esa zona de Europa", y les miró con extrañeza.
Harry empezó a entender de dónde había salido el licor.

"Oh, Hannah, no te preocupes, estoy seguro de que fue Ginny quien lo trajo con ella; Charlie,
su hermano, trabaja en Rumania, así que tal vez se lo trajo él y pensó que era buena idea
probarlo hoy", se lamentó nuevamente de no haber estado allí para evitarlo pero el daño ya
estaba hecho.
"Gracias, Nina", dijo Neville sonriéndole agradecido. "Tal vez debamos ir por ellas y
llevarlas a casa", indicó dirigiéndose a Harry, pero Hannah negó.

"No, no es necesario", dijo ella tranquilizándoles, "déjenlas dormir un rato, Theo dice que el
efecto no dura demasiado, no cree que hayan bebido mucho en realidad, al parecer, si lo
hubieran hecho, habrían terminado en peor estado. Si despiertan, Viny nos avisará y podrán ir
por ellas y llevarlas a casa, pero no vale la pena de que se vayan de la fiesta por esta tontería,
tampoco que las despierten cuando apenas acaban de acostarse", les explicó ella intentando
quitarle peso al asunto. Harry no podía evita sentirse mortificado por el comportamiento de
sus amigas.

"Eh, bueno, gracias Hannah", dijo Harry con sinceridad, "por favor, avísanos si despiertan y
necesitan atención, no me gustaría que alguna... o ambas se despierten y quieran... tú sabes,
devolver el estómago o algo así y causar más inconvenientes", se estremeció de pensarlo pero
era lógico que el licor les afectara así más tarde.

Hannah rió un poco. "Tranquilo, según Theo, solo les dará euforia, nostalgia, sueño... y
mucha resaca cuando despierten", dijo haciendo un resto de dolor, "pero ya les dejé poción
para eso en la mesita junto a la cama" y sonrió tranquilizándolos.

"Eres una bendición, Hannah", dijo Harry sonriéndole, se acercó a ella y la besó en la mejilla,
esta le respondió con una sonrisa tímida. Neville asintió y la miró con dulzura formando las
palabras 'gracias, Nina' pero sin pronunciarlas.

Harry sin perderse el gesto, dijo que volvería a su mesa para darles privacidad, aunque la
verdad, no sabía qué sentido tenía sin que Padma, Ron, Hermione o George y su novia
estuvieran allí.

-*-

Afortunadamente, George y Andrea volvieron – Harry no quiso ni enterarse de dónde


andaban – y les contó el episodio de Ginny y Padma, lo cual, solo provocó que este riera a
carcajadas imaginándose el papelón que hicieron ambas, sobre todo Padma que siempre era
tan seria y bien portada.

Harry sonrió un poco pensando que ya tenía material para sacarle en las narices a Padma
cuando esta quisiera abochornarle, y planeaba bromear y hacer rabiar a Ginny con el
incidente sin misericordia por hacerle pasar semejante vergüenza con Hannah y Theo.

Rato después, algunos de sus ex compañeros del ED se fueron acercando a él y George,


Harry incluso compartió bebidas – procurando que ninguna fuera vino – y bailes con ellos. Al
final, terminó siendo una fiesta agradable y le permitió compartir con viejos y nuevos
amigos.

Cuando ya casi amanecía, Neville, quien se había unido al grupo, se acercó discretamente y
le dijo que Viny le había informado que las chicas estaban despiertas y querían irse a casa.

Harry se despidió de sus ex compañeros y fue por ellas mientras Neville quería quedarse un
poco más para despedirse debidamente de Hannah. Pero al llegar a la habitación, ella estaba
acompañándolas. Esta le aseguró que ya habían tomado la poción para la resaca, pues la
cabeza y el estómago las estaba matando a ambas.

Padma no se atrevía a mirar a Harry y Ginny parecía muy compungida pero no demasiado
arrepentida. Harry le agradeció de nuevo a Hannah y esta le dijo que podían usar la Flú de la
sala de juegos que había sido habilitada para ellos – la habitación donde habían compartido la
primera vez que les visitó – Harry le dijo que sabía cómo ir a la habitación y le pidió a su
nueva amiga que se fuera tranquila, ya que siendo la anfitriona seguro tendría cosas que
atender. Esta se despidió amablemente y se fue de la habitación, que Harry notó, fue la misma
donde se cambió para montar a caballo la vez que fueron al lago.

"¿Se encuentran bien ya para partir?", preguntó Harry a ambas que aún estaban sentadas en la
cama una al lado de la otra.

"No", dijo Padma.

"Si", dijo Ginny.

Harry alzó las cejas en dirección a ambas.

"Creo que van a tener que decidirse porque no creo que deba ir a llevar a una de ustedes y
luego volver por la otra"... y dudando agregó, "No creo que deberíamos abusar más de la
hospitalidad de nuestros anfitriones", y las miró seriamente con el ceño fruncido.

"Yo no necesito que me lleves", se quejó Ginny levantándose de la cama y mirándole


enfurruñada, "Además, tú viniste con Padma, es de ella quien debes cuidar que llegue bien a
casa", lo cual era muy cierto, pero Harry no iba a ceder.

"Si, pero no voy a molestar a Neville en este momento, Gin, esta fiesta es importante para
él... y honestamente, no te voy a dejar sola para que te vayas a casa, y menos con esa mala
cara que tienes", enfatizó mirándola a los ojos.

"Oh, cállate", se quejó Ginny, pero se volvió a sentar.

Harry le pidió té a Viny, ambas tomaron una taza humeante, y luego de un rato, estuvieron
listos para irse los tres. Fueron primero a casa de Harry que era la que habían conectado a la
chimenea de la Mansión, y desde allí, las acompañó por Flú, primero a Ginny, que aunque se
resistió, Harry no dejó irse sola y ya dejándola en su recibidor, se devolvió por la chimenea a
buscar a Padma.

Esta estaba sentada algo cabizbaja mirando la alfombra cuando Harry llegó, este se sintió
conmovido por la vergüenza de su amiga, pero no quiso mencionar el tema, sino que
preguntó: "¿Lista, Pads?"

Padma levantó la vista y le dijo con ojos tristes, "Lo siento, Harry", y suspirando agregó, "No
pensé jamás que ese licor iba a tener ese efecto, Ginny no me dijo, yo... no solo me avergoncé
a mí misma, sino a ti que me invitaste como tu pareja... de solo pensar que Astoria debe haber
visto el show que hicimos Ginny y yo", las últimas palabras sonaron con amargura, Harry se
dio cuenta de que Padma tal vez se había interesado por Astoria y pensaba que lo que hizo
había dañado cualquier oportunidad. Harry esperaba que no fuera así pero con la linda bruja
nunca se sabía, la verdad.

"Eh, por mí no hay problema, Pads. Somos amigos desde hace mucho y no es como que yo
no haya sido el que me he pasado de tragos antes cuando hemos salido, ¿no es así? A todos
nos pasa alguna vez", la consoló tratando de quitarle peso al asunto.

"Gracias, Harry", dijo ella levantando la vista y mirándole, él agregó:

"Y en cuanto a Astoria, pues... si en verdad tenías deseos de conocerla mejor... solo intenta
contactarla. Ya sabes que para ella que es una persona pública la imagen es importante, y
como viste, es algo consentida e impredecible, pero no sé, tal vez si le escribes y le cuentas lo
que sucedió en realidad, no sé...", no terminó la frase y Padma solo asintió y sonrió
débilmente. Se levantó y Harry la acompañó a la chimenea, pasó con ella a la sala de su
apartamento, la abrazó y le deseo que descansara, luego volvió a su cabaña y se fue directo a
su habitación.

Harry sentía la mente agitada y pensó que no podría dormir, sobre todo porque el recuerdo de
los ojos de Malfoy y la sensación de su cuerpo cerca del suyo mientras bailaban se sentía
presente y le hacía suspirar y removerse en su cama. Pero finalmente, logró conciliar el
sueño.
Capítulo 26

Harry iba caminando hacia el vestíbulo del castillo. El lugar estaba abarrotado de magos y
brujas vestidos con sus mejores galas. Pudo ver a Cedric sonriéndole a Cho Chang tomándola
del brazo y hablándole con mucho entusiasmo, se sorprendió al ver a Hermione con Viktor
Krum y darse cuenta de que él era su misteriosa cita para el Baile, le causó mucha gracia, y al
mismo tiempo sorpresa. La hermosa Fleur estaba con Roger Davies y éste tenía cara de
haberse sacado el premio mayor de la lotería, pero Harry miraba y buscaba y no veía a su
pareja por ningún lado.

La Profesora McGonagall se acercó para hacerle saber que debían estar listos para abrir el
baile, pero Harry le dijo que su pareja aún no había llegado, esta le miró ceñuda y le dijo que
si no llegaba a tiempo, ella misma le buscaría una pareja, pero que definitivamente, ellos iban
a abrir el baile e iba a ser a la hora exacta planeada para ello. Harry se sintió horrorizado y
pensó, Él no me haría esto. Él no me dejaría plantado.

Y cuando lo pensaba, justo sintió que le tocaron el hombro y se giró. Ahí estaba él con una
sonrisa. Era lo más hermoso que Harry jamás vio. Tenía una túnica de gala gris plomo de una
tela aterciopelada y su cuello era alto, magníficamente bordado pero no recargado. Lo mejor
era su sonrisa, abierta, alegre, y además, miraba a Harry dándole a entender que lo encontraba
definitivamente atractivo. Harry podría haber explotado de felicidad.

Harry le extendió su brazo derecho a Draco y este lo tomó contento, diciendo, "Lo siento, ¿se
me hizo tarde?" pero Harry negó y le dijo, "No, llegas justo a tiempo", y se inclinó a la
derecha y agregó en voz baja. "Te ves... guao", y se ruborizó pero sabía que Draco entendía
que se había quedado sin palabras.

Este se ruborizó un poco a su vez y le dijo igualmente en voz baja, "Tú tampoco te ves nada
mal, Potter", y Harry rió brevemente. Sin embargo, se dio cuenta de que la Profesora
McGonagall les hablaba y no contestó.

Siguiendo las instrucciones de la Profesora, entraron al salón que ya estaba abarrotado con
los estudiantes sentados en sus mesas esperando la entrada de los Campeones y sus parejas.
Harry infló el pecho y se sintió orgulloso de entrar al salón, no porque era uno de los
Campeones, sino porque iba del brazo de Draco Malfoy, el mago más guapo y maravilloso de
todo Hogwarts.

Harry miró de reojo a Malfoy y este le guiñó un ojo. Harry se sintió sonrojar pero solo le
respondió con una sonrisa. La música empezó a sonar y Harry tomó la mano izquierda de
Draco y este le rodeó con su brazo derecho. Cuando empezó a sonar el vals, Draco le dirigió,
lo cual por supuesto, era lo natural.

Ambos se deslizaban por la pista y Harry miró a los ojos de Draco, perdido en la música y en
el brillo de su mirada gris. De pronto, Draco se acercó y le lamió la mejilla... Harry se
sorprendió, "¿Draco?" preguntó asombrado, y sintió que este le apretaba más fuerte y creció
la presión de su cuerpo contra su pecho.
Cuando el lametazo se repitió, Harry arrugó la frente, abrió los ojos un poco y parpadeó con
incomodidad al notar la claridad que entraba por la ventana. Bean estaba echado sobre su
pecho y había lamido su mejilla de nuevo mirándole alegremente y meneando la cola al verlo
despertar.

Harry gruñó "Ah, Bean" y se puso el brazo sobre los ojos intentando recordar su sueño. Se
había sentido tan real que se sorprendió de que en algún lugar de su mente, estaban guardadas
las memorias de los más ínfimos detalles de cómo había sido el baile de navidad cuando tenía
catorce, e incluso, de cómo vestían todos, y al parecer, en especial, Draco Malfoy. Solo que
su mente había cambiado no solo quién era su pareja durante el mismo, sino el color de la
túnica negra de Malfoy por una de color gris plomo, justo el mismo tono de la que vestía la
noche anterior y que Harry sentía era el color que mejor le sentaba.

Harry volvió a gruñir y se quitó el antebrazo de los ojos mirando exasperado al alegre Bean
que ni corto ni perezoso se había acurrucado en su regazo al ver que no se levantaba. "Eres
un saco de pulgas", se quejó con voz ronca, y este solo le respondió agitando la cola
cariñosamente y acomodándose mejor sobre su pecho.

"Auch", gimió Harry al sentir que una de sus patas se clavaba en sus costillas y empezó a reír
rascando sus orejas sin poder molestarse con el sinvergüenza de cuatro patas.

No sabía qué era más ridículo, si su sueño o el hecho de que se hubiera sentido sorprendido
pero complacido en él porque Draco Malfoy le lamió la mejilla.

Alzó la cabeza con intención de levantarse y Bean se levantó de su pecho clavándole las uñas
en el estómago, lo cual le sacó otro 'auch', pero su mascota solo siguió bailoteando de
contento a su alrededor. "Si, si", dijo Harry sonriendo y le acarició la cabeza, "buenos días
para ti también... aunque la verdad, te habría agradecido y me habría alegrado más de verte si
me dejabas dormir hasta más tarde... no es que me necesites a mí para salir de casa a hacer de
las tuyas o algo así", dijo meneando la cabeza y se dirigió al cuarto de baño, donde por
supuesto, Bean le siguió sin dudar.

-*-

Cuando fue a desayunar, Harry recordó el incidente con Ron y Hermione y frunció el ceño.
Definitivamente, no tenía ganas de ir a la Madriguera ese día. Se sentía cansado y no tenía
ganas de ver el rostro mal encarado de Ron y Hermione por su discusión de la noche anterior.
Sabía que era difícil que lograra disculparse apropiadamente sobre su arrebato del día
anterior, porque para empezar, no se sentía arrepentido para nada de darles su sincera opinión
sobre su molestia de que hubiera compartido tiempo en la fiesta con los anfitriones.

Harry se decidió y le envió una nota a Molly diciéndole que estaba cansado y tenía cosas que
atender así que no podría ir a almorzar y le pidió disculpas, agregando además cuánto
lamentaría perderse la tarta, envió la lechuza y se acostó un rato en el mueble de la sala a
descansar.

No se pudo resistir a la tentación y puso su disco favorito de Coldplay... y cuando escuchó 'In
My Place' gimió, se dijo que era un masoquista y se tapó la cara con un cojín. Qué diablos iba
a hacer si tenía que ir a la Mansión Nott otra vez...
Harry sabía que Malfoy estaba mostrando cierto interés en su persona, y no se podía negar
que él se sentía definitivamente interesado. Pero por más que lo intentara, no podía quitarse el
recuerdo de las palabras de Jim Sawyer en la cabeza. Harry sabía que si sacaba el tema con
Malfoy era difícil que no terminaran en una discusión y tal vez en una pelea. Harry sentía
dolor de estómago solo de pensarlo.

-*-

Un poco más tarde, cuando Harry había oído el disco alrededor de tres veces y seguía
pensando en la fiesta, repasaba sus conversación con Malfoy y se decía a sí mismo que el
niño egoísta e idiota que había hecho correr a Sawyer de la Mansión Malfoy no
necesariamente tenía que ser el mismo Malfoy que había bailado la noche anterior con él, en
eso estaba cuando oyó la chimenea activarse y a la voz de Neville llamándole.

"¡Estoy en la sala!", contestó Harry sin levantarse. Escuchó a Neville entrar.

"Vaya, me sorprendí cuando Ginny me dijo que Molly le contestó molesta cuando le llamó
para decirle que no iría a la Madriguera, y le había dicho que por lo visto la fiesta de la noche
había hecho estragos porque tú tampoco habías ido... me preocupó un poco", dijo Neville
mirándole un poco avergonzado, como si estuviera molestando.

"Eh, sí. Pero estoy bien. No tenía nada de ganas de ir, la verdad", dijo Harry con sinceridad.
"No por Molly o los demás".

"¿Por Ron y Hermione?", preguntó Neville demostrando una vez más lo bien que le conocía.

"Mmj", asintió Harry. Levantándose le preguntó, "¿Té?", Neville solo asintió y Harry se
levantó del mueble y ambos fueron a la cocina.

"¿Tuviste una pelea con ellos?", preguntó Neville mirándole mientras se sentaba a la mesa de
la cocina.

"Algo así", aceptó Harry mientras ponía la tetera, y luego frunció el ceño pensando. "¿Cómo
lo supiste?, quiero decir, no estabas en la mesa en ese momento, y luego cuando volvimos a
vernos solo hablamos de Ginny y Padma", dijo Harry mirándole con interés.

"Eh... Ginny me dijo que cuando bailaba con Theo les vio en la mesa con cara de pocos
amigos y fue luego de ese momento que saliste apresuradamente del salón, y que te veías...
indispuesto", Harry le miró sorprendido pero no dijo nada. "Y Padma también me dijo que le
había preocupado verte salir enfurruñado pero luego lo había olvidado... al parecer, la estaba
pasando muy bien con Astoria", se encogió de hombros.

"Vaya, ya hablaste hoy con todas", no era una pregunta pues era obvio que Neville lo había
hecho.

"Solo estaba un poco preocupado de que estuvieran bien", le comentó su amigo y se encogió
de hombros. Harry sonrió pensando en que Neville siempre cuidaba de todos y era un
grandioso amigo. "Theodore dijo que esa bebida les daría resaca, solo quería saber si no
necesitaban ayuda o algo así", Harry le sonrió.
"Pues la verdad, yo no lo recordaba", y suspiró, "afortunadamente tú siempre estás pendiente
de todos, Nev", su amigo no dijo nada sino que se limitó a jugar con Bean por un momento.
Harry se dirigió a servir el té y a sacar las galletas y cuando puso todo en la mesa se sentó
frente a Neville. Harry sabía que su amigo le estaba dando tiempo para contarle lo que pasó y
no quería ser impertinente metiéndose en el asunto si Harry no quería hablarle de ello.

Harry suspiró, dio un trago a su té y le dijo, "No me gustó el tono en que me hablaron",
estaba mirándole con franqueza aunque sabía que Neville tal vez no estaría muy de acuerdo
con la forma en que le había respondido a Ron y Hermione.

"¿Respecto a qué?", Harry sabía que Neville se lo imaginaba pero no quería asumir nada, otra
gran cualidad de su amigo. A este punto, ya Paris se había echado en su regazo y dormitaba
plácidamente. Neville era la única persona por la que su gata se tomaba la molestia de
levantarse y acercarse a saludar.

"A la forma en que me estoy relacionando con Theo y sus amigos", Harry evitó mencionar a
Hannah porque no quería decir algo que molestara también a Neville, y además, no estaba
seguro de si la irritación de sus amigos se limitaba solo a los Slytherin o se extendía a ella por
su cercanía con las serpientes.

"Oh", dijo Neville asombrado, "eso quiere decir que entonces también lo deben estar
conmigo", y frunciendo el ceño agregó, "quiero decir, fue por mí realmente que empezaste a
tratarlos, ¿no?", y tomó de su té luciendo algo preocupado.

"No lo sé, Nev", dijo Harry y suspiró, "Honestamente, no entiendo del todo lo que sucede",
Harry meneó la cabeza y agregó, "Es decir, ellos fueron a la fiesta, ¿no?, eso quiere decir que
públicamente están dando una aceptación a Malfoy y Theo, entonces, ¿por qué carajos tienen
que mirarme como si me estuviera relacionando con la mafia, o algo así, porque bailé con
ellos en SU fiesta a la que todos estábamos invitados, y además, por qué tienen que hacer
comentarios incómodos a si estoy saliendo con alguno de ellos, o peor, que debo dejarles
saber si lo estoy haciendo..., es decir, como si eso fuera un delito o algo así", Harry sintió que
se estaba acalorando otra vez e intentó respirar profundo. Neville lo miró atónito mientras
tomaba de su té sin darse ni cuenta de que lo hacía.

"Okey, déjame entender esto porque estoy confundido. Ron y Hermione se molestaron
porque bailaste en la fiesta con los anfitriones", Harry asintió luciendo muy serio, "y te
preguntaron además si estás saliendo con... ¿con quién? ¿con Theo o con Malfoy?", preguntó
mirándole con el ceño arrugado.

"Creo que están bajo la impresión de que es con Malfoy porque me invitó a bailar, pero en
general, creo que no les haría gracia tampoco si fuera con Theo", contestó Harry pensándolo
con el entrecejo fruncido y sintiéndose enfurruñado.

"Joder", dijo simplemente Neville. Y miró a Harry interrogadoramente mientras este se


encogió de hombros. "Pero si es así, Harry... no sé, lo lamento si esto va a sonar feo, pero son
unos hipócritas", Harry le miró confundido. "Quiero decir... eh..., Malfoy, Theodore y las
donaciones de sus empresas, su filantropía en general, son buenos para las finanzas del
Ministerio, para aportar dinero a las causas benéficas que apoya nuestro gobierno mágico y
para asistir a sus fiestas, comer en sus banquetes y beberse su vino... ¿pero hay que tratarlos
de lejos como si dieran asco o tuvieran la fiebre del dragón... y preferiblemente, no hay que
tener amistad con ellos?", y meneando la cabeza agregó, "¡una mierda!".

Harry suspiró aliviado. "Oh, Nev, menos mal. Quiero decir, no soy yo el único que lo ve así",
luego siendo sincero agregó, "Yo sé que si soy sincero tengo que admitir que al principio,
como la prejuiciosa plasta de mierda que soy, pensé que Malfoy y Theodore venían a
restregarle a todos en Inglaterra que si se habían ido del país con el rabo entre las piernas,
ahora volvían como unos magnates, ricos y poderosos. Tampoco puedo decir que el día que
los vi en la fiesta del Ministerio cambió mucho mi opinión, pero ¡joder!, en estos días que los
traté, no he visto ni una sola cosa que me haga pensar que son las mismas personas que antes
de la guerra, en especial Malfoy",Harry respiró para agarrar aire y siguió:

"Son un grupo de amigos que se aprecian entre si como si fueran una familia, y están
intentando seguir delante de la mejor forma posible... como todos nosotros", dijo Harry.
Respirando profundo, tomó un trago de su té, "sé que Ron y Hermione no han tratado con
ellos tan de cerca, pero tú sí, yo también, un poco. Yo les dije que han sido amables,
considerados y hospitalarios... que no ha habido ningún roce con Malfoy siquiera... y ellos
mismos lo vieron con sus ojos... ¿y no pueden salir sino con comentarios de debes decirnos
que te traes con Malfoy?", lo último lo dijo imitando el tono molesto de Hermione y Neville
rió un poco a pesar de que lo estaba oyendo atónito y molesto. Ambos se olvidaron de sus
tazas de té sumidos en la conversación mientras Paris dormitaba plácidamente en el regazo de
Neville y Bean a sus pies.

"Tú no eres una... ¿cómo dijiste? ¿prejuiciosa plasta de mierda?", preguntó Neville y volvió
a reír un poco. "Yo también tenía... precaución sobre ellos, tú sabes, pensaba incluso si Nina
habría cambiado desde que está con ellos y se había vuelto prepotente, orgullosa o distante...
y sí, ¡claro que ha cambiado!, ella no es la misma que era antes, cuando éramos unos niños,
Harry. Por Merlín que no lo es", exclamó vehemente mirándole a los ojos y Harry le miró un
poco compungido porque vio dolor en la mirada de Neville, "pero no por ellos... no porque
Malfoy... o Theodore le cambiaron, si no por la guerra... la maldita guerra y todo lo que le
hizo a ella, todo lo que sufrió"... los ojos de Neville se humedecieron y Harry se dio cuenta de
que Neville ya sabía que Hannah la había pasado muy mal y que aún luchaba con todo eso,
"y no fuimos nosotros los que la ayudamos, Harry. Los que éramos sus amigos antes de la
guerra, y con eso me refiero a Ernie, Susan y Justin sus amigos más cercanos de Hufflepuff, a
Anthony su amigo desde que tenían cinco años, a Terry, su pareja de danza en Hogwarts... ni
yo, su amigo desde que nació", y cuando dijo lo último, su voz casi se rompió, "fueron ellos,
Harry. Ellos pasaron todo eso con ella, no nosotros, ¡sus amigos de toda la vida! Y yo,
Harry, yo, egoístamente, solo pensé en cómo me afectaba a mí que se hubiera ido a Francia,
pero, ¿me paré a pensar de verdad por qué lo hizo? ¿le escribí pidiéndole permiso para ir a
verla alguna vez a Paris o para saber en dónde diablos estaba?", para este momento, una
lágrima rodaba por la mejilla de Neville y este ni parecía notarlo. Harry sentía que tenía un
agujero en el pecho pero oía a su amigo porque era lo que necesitaba en ese momento.
Neville hizo una pausa luciendo muy triste y luego siguió hablando:

"¡No, Harry, no lo hice!", dijo simplemente y más lágrimas rodaron por sus mejillas, este
tragó fuerte y limpiándose con rabia con el dorso de la mano siguió, "yo solo me sentí herido,
¡ofendido incluso! Porque Nina se fue con Theo a refugiarse en Francia en la casa de Draco
Malfoy... porque Malfoy era la única tabla de salvación que tenía en su vida... en una vida
donde se quedó sin familia, y en donde todos la juzgaban por las acciones que tomó en la
guerra, por haber defendido y cuidado de alguien que consideró débil e indefenso, y que
además lo demostró a la vista de todos en los juicios", Neville seguía llorando mientras
hablaba y Harry sintió que sus ojos estaban húmedos queriendo decirle a su amigo que ya
todo estaba en el pasado... pero Harry tenía miedo de que no fuera así... ¿en verdad alguna
vez dejarían toda la guerra atrás? Sobre todos ellos, que estaban tan 'marcados'.

Neville siguió como si ahora que hubiera hablando no pudiera parar. "Yo fui la plasta de
mierda prejuiciosa, Harry", Harry negó con la cabeza e iba a hablar pero Neville no le dejó,
"Yo conocía a Nina, Harry. Desde que nacimos... yo siempre he sabido la clase de persona
que ella es, con un corazón demasiado grande incluso para su propio bien, yo sabía cómo
era...", Neville tomó aire para poder hablar, "Ella... oh, por Merlín, es Nina, la que no podía
dejar ni un cuervo con un ala rota abandonado en el campo aunque le moliera los dedos a
picotazos para salvarlo a pesar de sí mismo, la misma que desde que tuvo conocimiento
apoyó junto a su abuela todas las fundaciones de niños huérfanos del mundo mágico porque
'ella sabía lo que era no tener una madre', la misma que una vez tumbó a un hombre de su
caballo con su magia cuando aún ni había ido a Hogwarts para evitar que le disparara a un
zorro en una cacería, y se empeñó en salvar a ese maldito caballo salvaje aunque casi la mata
intentando domarlo para evitar que lo sacrificaran, cuando apenas tenía fuerzas para
sostenerse sobre él y la tumbó montones de veces... ¿Cómo podía ella darse cuenta de que
algo le pasaba a Malfoy en sexto y no ayudarlo? Es imposible, era imposible... porque si no,
no habría sido Nina sino otra", Neville hablaba con la voz ronca, "Pero yo también pensé que
tal vez estaba enamorada de él, y por eso hizo todo eso, incluso dejarse aplicar la Cruciatus y
la Imperius, para que pudieran aprender a controlarla..." y meneando la cabeza se miró las
manos, "y sentía celos, Harry, por Merlín que sentía que ardía de celos viendo la angustia de
Nina por Malfoy; cada día cuando lo llevaban a las celdas tras el día de juicio, y ella lo
miraba con los ojos llenos de lágrimas, impotente y llena de tristeza..., ¡como si no la hubiera
visto llorar cientos de veces por cualquier causa que se ganara su compasión, como si no
supiera que es capaz de luchar con uñas y dientes por salvar a un caballo!, ¡Un puto caballo,
Harry! ¿Cómo carajos no lo iba a hacer por Draco Malfoy?" preguntó Neville y sollozó
mirándole impotente. Harry podía entender el dolor que corroía a su amigo por dentro, el
dolor de haber desconfiado de alguien amado por sus 'errores' y decisiones para luego darse
cuenta de que los prejuicios y el orgullo nos habían cegado, y Harry lloraba también
pensando si en cierta forma, lo mismo no le habría pasado a él con Malfoy.

"Aún hay tiempo, Nev", le dijo Harry con voz ronca, "Tú mismo lo has dicho... es Hannah,
ella... ella ha vuelto, eh... ella ha vuelto porque se siente lo suficientemente fuerte ya para
intentarlo de nuevo. Los extraña, ella desea tender la mano a sus antiguos amigos y
recuperarlos... si es posible", Harry se limpió la cara con el dorso de la mano, "y tú has
aceptado su mano extendida y te permitiste oír la verdad de ella misma, no de parte de otro",
Harry de pronto supo lo que debía hacer respecto a Malfoy, pero el cómo, era lo que no sabía.

"¿Tú crees, Harry?", preguntó Neville anhelante con sus ojos de color azul oscuro muy
abiertos mirando los suyos.

"¡Claro, Nev!", y entonces, pensando un poco agregó, "Eh... por lo que me dices, han hablado
del tema... ¿le has dicho tú cómo te sentiste entonces... y cómo te sientes ahora?", preguntó
sin querer entrometerse pero al mismo tiempo, esperanzado de oír algo positivo.
"Un poco, Harry", y suspirando ya más tranquilo dijo, "Es tan difícil hablar de estas cosas",
Neville volvió a negar con la cabeza, "en estas situaciones, te das cuenta de lo mucho que
eres orgulloso, de que cuesta admitir que dejaste ir a alguien que te importaba, que no hiciste
nada para seguirle o hacerle volver y te comportaste por años como si ya no fuera parte de
ti... yo la traicioné, Harry, asumí que Malfoy y Nott eran ahora lo único que le importaba y
que nos estaba dando la espalda a todos, cuando en realidad, éramos nosotros quienes se la
estábamos dando a ella... ¿Cómo podría ella perdonarme?", preguntó Neville en voz muy
baja mirándose las manos.

"No sé, Nev... pero honestamente, ¿no es eso lo que ya está haciendo? ¿perdonándote y
permitiendo que tú le perdones? Porque si no te das cuenta, tú también debes perdonarle,
porque ella pudo decirte lo que estaba sintiendo... ella... Quiero decir, ella sí se alejó, amigo,
aunque no porque no le importaran sus amigos de la infancia, sino porque se sintió juzgada y
estaba rota en su interior..., no les permitió saber lo sola que se sentía, corrió hacia Malfoy
que tenía más información porque ella si confiaba en él, confiaban uno en el otro
completamente después de tanta mierda que pasaron en la guerra sin haberse traicionado uno
al otro... ella sabía que él no la dejaría sola ni que se le fuera el alma en ello... no fue solo un
error de tu parte, Nev... en este tipo de cosas, no hay un solo culpable, amigo. Todos somos
humanos y todos tomamos decisiones que a veces son equivocadas", Harry le habló con total
sinceridad.

Neville le escuchaba como si de las palabras de Harry dependiera su vida, y cuando terminó,
asintió y dijo... "Todos pecamos de orgullo y prejuicio", Harry suspiró.

"Todos", y meneando la cabeza, agregó, "y seguimos haciéndolo, una y otra vez" y sus ojos
se volvieron a humedecer sin poder controlarse. "y yo ya no quiero seguir con esta mierda,
Nev", Harry se removió en la silla y dijo, "el mundo no está dividido en serpientes y leones, o
en tejones y halcones... solo en seres humanos que cometen errores, aman y sufren... pero a
pesar de ello, aman".

Neville sonrió tristemente, "Pues lo hiciste bien ayer", levantó la vista hacia Harry y agregó,
"Antes, habrías intentado dorarle la píldora a Ron, le habrías dicho que Malfoy era un cabrón
pero que no podías ser grosero y despreciarlo frente a sus invitados... pero que te sentías
asqueado de haber bailado con él o algo así, y tal vez le habrías dicho que Theo era un
adulador o un lambiscón, tal vez te habrías sentido avergonzado frente a tus amigos de que te
cayera bien alguien que a ellos no les gustaba", Harry lo miró boquiabierto, Neville jamás
había sido así de honesto sobre su relación con Ron y Hermione.

"Yo... no... ¡Nev!", exclamó Harry sin salir de su asombro.

"Oh, vamos, Harry, sé honesto contigo mismo... Siempre has sido un poco dependiente de
Ron y Hermione. adaptas a veces lo que crees para acomodarte a ellos, para no defraudarlos",
su amigo le miraba apenado pero con expresión decidida.

"Nev, yo, ¡claro que no!", se quejó Harry a la defensiva y acalorándose.

"¿Cuarto año? Ron te dejó de hablar por meses cuando claramente nos dijiste a todos que
tú no pusiste tu nombre en el Cáliz de Fuego... pero él estuvo echando pestes sobre ti por
todo Hogwarts y pasando el tiempo con Dean y Seamus que tampoco te creían... ¿y qué
hiciste tú? Lo perdonaste de inmediato al primer asomo de arrepentimiento, ni siquiera creo
que se disculpara como debe ser", Neville se quedó mirándole abiertamente y se encogió un
poco de hombros.

"Pero... Nev, ¿no acabamos hablar acaso de perdonar y de los prejuicios y el orgullo y todo
eso?", le preguntó como si fuera una ironía lo que le decía sobre sus amigos más antiguos.

"Seh, Harry... pero el tren viaja en dos direcciones... ¿Acaso vino Nina corriendo a
perdonarme... a perdonarnos, de inmediato después de los juicios? No, ¿verdad?", y mirando
a Harry siguió, "Ella decidió que valía la pena hacerlo luego de sanarse ella primero".

"¿Tú crees que mi relación con Ron y Hermione no es sana?", preguntó Harry intrigado.

"¿Quieres que te conteste con la verdad o quieres que te diga lo que deseas oír?", Harry
suspiró y sabía que si alguien le iba a decir la verdad sin intentar lastimarlo, ese sería Neville.

"Solo dime la verdad, Nev", dijo Harry en voz baja pero siendo sincero.

"Yo... es mi opinión, Harry, no tiene que ser una verdad absoluta, pero en MI opinión, tú
sientes que le debes demasiado a Ron y Hermione por lo que vivieron juntos en todos esos
años en Hogwarts... y en la guerra. Y por eso, muchas veces, te sometes a sus opiniones... y
seamos más honestos, ambos pueden ser dominantes, incluso manipuladores, tal vez incluso
sin saberlo..."

"¿Manipuladores?", preguntó Harry sin aliento.

"Oh, sí", dijo Neville, "Hermione quiere siempre tener la razón y no acepta que se equivoca.
Ron siempre quiere ser apreciado, oír que le tomas en cuenta, como que si no reconocieras
explícitamente su valía y lo mucho que te importa significa que lo estás dejando de lado o no
agradeces su apoyo en tu vida", Harry no podía cerrar la boca. "Por eso, saber que en el
asunto Malfoy/Nott no te dejaste manipular por su... reclamo sobre 'qué te traes entre manos
con Malfoy' o sus quejas por tu atención a los amigos de Nina en la fiesta... es, por decir
poco, gratificante", Neville se atrevió a sonreírle contento.

"Pero... Nev... yo... ¿acaso olvidas que hace un tiempo ni siquiera vivía en Inglaterra? ¿Qué
tuve una relación incluso lejos de aquí y ellos no tuvieron nada que ver?", Neville le miró con
asombro.

"Oh, si... ¡y ellos lo sobrellevaron tan bien!, ¡ni se molestaron ni nada!", contestó Neville con
claro sarcasmo, porque obviamente, se habían puesto frenéticos y furiosos por el año que
Harry duró en Los Ángeles y nunca le fueron a visitar, ni siquiera conocieron a Andrew, su
pareja de casi un año.

"Sí, bueno... pero era porque estaban preocupados por mí... ellos, no pensaban que era bueno
para mí estar en Estados Unidos lejos de todos, y que la vida de Andrew era muy diferente a
la mía, creían que saldría lastimado", dijo Harry cada vez más alarmado y sorprendido por las
palabras de Neville. Para él la forma de tratarle de Ron y Hermione siempre había sido
basada en la amistad.
"Harry, jamás dije que no se preocupen por ti. Ciertamente ellos son tus amigos, te quieren
inmensamente y te desean el bien, pero a veces, si no te has dado cuenta, pretenden que seas
lo que ellos quieren que seas, y honestamente, eso jamás me ha encantado, aunque yo no soy
quien, o jamás he creído que lo sea, para intervenir en eso..." Neville se encogió de hombros
como si no pudiera evitar seguir, "sé que hoy se me está yendo la mano, pero ¡joder, Harry!,
perdí seis años de mi vida lejos de mi mejor amiga... de la mujer que probablemente es el
amor de mi vida, por... por callarme la boca y encerrarme en mi orgullo herido, ¡y lo peor!
pude haber seguido así el resto de mi estúpida vida si ella no hubiera tenido el coraje de
volver a Inglaterra... y se supone que el fabuloso Gryffindor soy yo", se burló de si mismo
riendo un poco con sarcasmo. "Así que amigo, solo quiero decirte... me alegra que hayas
tenido el valor de decirle a Ron y Hermione que, al menos respecto a lo que Theo o Malfoy
se refiere, te importa un bledo si no les gusta que les veas como personas agradables con las
que disfrutas compartir... y yo me atrevería a agregar algo más... si hay una posibilidad de
que te guste uno de ellos y te corresponda... por amor a Merlín, Harry, no lo descartes... ¡al
menos no porque ellos no lo aprueben!"

"Yo...", Neville había dicho tantas cosas importantes en su monólogo que Harry no sabía por
dónde comenzar... "¿Crees que Ron y Hermione fueron egoístas sobre su posición respecto a
mi tiempo en Estados unidos?", Harry lo había pensado antes y luego se había sentido
avergonzado de ello, miles de veces, y le sorprendía oírlo de la boca de Neville.

"Absolutamente", contestó Neville sin dudar, Harry sintió su corazón doler pero asintió.

"¿Crees que Hannah puede ser el amor de tu vida?", preguntó con algo de timidez. Neville
enrojeció un poco pero asintió.

"Si", y riendo dijo, "lo irónico es que mi Abuela y la suya tal vez siempre tuvieron razón", y
meneó la cabeza como si no lo pudiera creer. Harry rió un poco también.

"¿Y definitivamente crees que Ron y Hermione me manipulan?", Neville se veía dudoso.

"A veces", dijo mirándose las manos, pero luego levantó la vista y siguió, "Creo que incluso
podría ser algo inconsciente, pero si, definitivamente, lo hacen a veces", Harry volvió a
asentir y no pensó que tuviera argumentos para discutir.

"Tú... eh... ¿Qué pensarías si uno de los amigos de Hannah tuviera un interés en mí...
románticamente hablando?", Neville sonrió. "Es una pregunta hipotética", aclaró Harry como
y Neville rió un poco y le miró con audacia.

"Diría que cruzaría mis dedos deseando por lo mejor porque, honestamente, Harry, tal vez los
amigos de Hannah tengan un pasado... turbulento, pero joder, si hay algo que han
demostrado, es que saben lo que es la lealtad... y yo deseo que puedas estar con alguien que
te pueda querer así, amigo, dándose a ti con todo lo que es... porque estoy seguro de que
cuando tú quieras a alguien de verdad, es así exactamente como lo harás... dándole todo lo
que eres".

Harry le miró sorprendido y halagado y pensó que era una cagada de la vida que esa persona
a quien él pudiera amar con todo lo que era, y que le amara de igual forma con todo lo que es,
no fuera Neville Longbottom, porque definitivamente, ellos eran personas que se entendían
tan bien que era una pena que no se hubieran enamorado nunca, y que su amistad hubiera
tomado tantos años en darse de la forma en que era ahora. Harry a veces se preguntaba cómo
hubiera sido su vida si su mejor amigo siempre hubiera sido Neville y no Ron, claro que esto
jamás lo reconocería ni bajo tortura ante nadie.

Harry sabía que nadie se merecía una persona como Neville Longbottom,... bueno, tal vez si
Hannah Abbott, pensó, y sonrió. "Gracias, Nev", dijo al fin, se levantó y abrazó a Neville,
como sabía, jamás hubiera sido capaz de hacer con Ron.

Neville le correspondió al abrazo levantándose también contestó. "Gracias a ti", y


separándose le dijo, "Ahora si entiendo por qué el Sombrero dudó por un momento en si
debía ponerme o no en Hufflepuff", y rió divertido.

"Oh, no me jodas", contestó Harry riendo también. "Bueno, si te casas con Hannah, tal
vez TODOS tus hijos terminen allí", dijo aún riendo.

"Oh. Eso sería grandioso, en verdad", dijo Neville y ya no reía, solo le miraba sonriendo.
"Espero que mi Abuela viva para verlo", y volvió a reír más fuerte que antes.

Harry se lo imaginó y rió también. "Y lo mejor, es que estará encantada de ello", contestó
Harry.

"Y si no lo está, pues se tendrá que meter la lengua... en el bolsillo", bromeó Neville
meneando la cabeza y riendo aún. "Porque a mis futuros Ninos y Ninas no me los va a
traumatizar como a mí", afirmó negando con los ojos abiertos y expresión fingida de horror.

"¿Ninos y Ninas?" se burló Harry y rió con ganas.

"Seh... de los cuales, te anticipo, por lo menos de alguno serás el Padrino", siguió Neville
riendo más aún, "He visto los regalos que le das a Teddy, mis Ninos y Ninas se merecen un
Padrino como tú", Harry rió ahora a carcajadas.

"¡Interesado!", se quejó dándole una palmada en la espalda a Neville.

"Siempre", aceptó Neville burlón. Harry se sentía absolutamente feliz de ver a su amigo más
seguro de que quería un futuro con su vieja amiga al punto de figurarse unos hijos en común.

En ese momento, sintió envidia de no poder siquiera soñar en lo que iba a ser de su futuro y
deseó en verdad tener a alguien que le pudiera amar con todo lo que era y con todo su ser.
Capítulo 27

La conversación de Harry y Neville se alargó tanto que este se terminó quedando para la hora
de la cena, lo cual hizo que Harry se sintiera complacido porque después de compartir una
conversación sobre tantas cosas importantes, sentía que necesitaban relajarse, hablar de cosas
más sencillas como la fiesta, cuánto disfrutaron y bailaron, lo exquisito de la comida y lo bien
que la pasaron a pesar de las circunstancias que no fueron tan positivas.

Harry estaba esperando que Neville le preguntara sobre Malfoy y el momento en que los
encontró conversando en los jardines que casi pertenecían a la parte trasera de la Mansión,
pero este no sacó el tema y Harry se lo agradeció.

Luego de una noche sin soñar nada más transcendental excepto la sensación de caminar por
un jardín con fuentes y una grama perfecta bajo la luz de la luna, sintiendo la fragancia de los
azahares, Harry se despertó más tranquilo y pasó la mañana de la forma habitual, y luego de
la hora del almuerzo, fue a pasar la tarde en casa de Andrómeda Tonks. Hacía días que Harry
quería compartir con su ahijado, quien ya estaba de vacaciones de verano y se levantaba
tarde. Estuvo feliz de compartir tiempo con él, ayudarle en algunas de sus tareas escolares de
verano y luego jugar con él. Teddy tenía una gran fascinación por los trenes, y Harry, se
encontró con que su ahijado tenía uno nuevo que realmente era extraordinario. No solo se
movía por una inmensa pista que tenía de todo: puentes, túneles, paisajes alrededor, sino que
botaba humo real, pitaba y era una réplica exacta del Expreso de Hogwarts.

"Guao, Teddy", exclamó Harry sin aliento mirando la pista armada. "Esto sí que es fabuloso",
se agachó fascinado pensando que no sabía que podía existir un juguete tan maravilloso. "Sí
que debiste portarte bien para que Andrómeda te diera semejante regalo", dijo sonriendo
hacia su ahijado que parecía encantado de compartir con él la fascinación por su juguete.

"Me lo regaló Draco", le contó Teddy sonriéndole. "me lo trajo por mi cumpleaños", y
entusiasmado se acercó a Harry con sus verdes ojos inmensos muy abiertos, "yo le ayudé a
armarlo", afirmó con orgullo.

Harry miró de nuevo el tren y luego a Teddy. "¿Draco... eh..., él vino a visitarte?"

El niño asintió entusiasmado y fue a tomar una de las ovejitas que estaba en un paisaje
alrededor y comenzó a jugar con ella. "Si", dijo simplemente. "Él siempre me envía regalos
Harry, ¡pero este es el MEJOR regalo del mundo!", y sonrió con tal felicidad que Harry no
pudo sino estar de acuerdo con él.

Luego de jugar con Teddy por el resto de la tarde mientras Andrómeda hacía la cena,
finalmente los tres comieron juntos mientras Teddy le contaba entusiasmado a su abuela lo
bueno que era Harry conduciendo el tren, aunque el mismo se había descarrilado para el
bochorno de Harry lo que hizo que los tres rieran, y cuánto deseaba el niño conocer el
verdadero Expreso de Hogwarts y el andén 9 y ¾.

Andrómeda y Harry rieron por el entusiasmo del niño y Harry le aseguró que en menos de
nada, se encontraría asistiendo a Hogwarts y podría disfrutar durante siete años de sus viajes
en tren.

Harry pensó que lo mejor sería que Teddy nunca tendría que preocuparse por Dementores o
Mortífagos atacando estudiantes en el tren, y eso era en gran parte gracias al sacrificio de sus
padres, pero aún el niño era muy chico para decirle algo tan triste, así que se limitó a contarle
sobre los hermosos paisajes y los lagos que se podían ver mientras viajabas en el tren,
mientras el niño le interrumpía a cada rato con preguntas infinitas.

Una vez que fue la hora de dormir, Harry se quedó un rato más a tomar té con Andrómeda y
conversar sobre el progreso del niño en la escuela en el año anterior, que por supuesto era una
Muggle, y comentaban encantados cómo Teddy, a pesar de ser tan pequeño, era capaz de
entender ya que debía mantener su cabello de un solo color mientras estaba en ella; Teddy
había elegido el color negro como había sido el cabello original de su madre, siempre y
cuando en la casa le permitieran tenerlo del color que quisiera. Hoy había sido negro como el
de Harry, al igual que había mantenido sus ojos verdes. Harry sabía que era una forma del
niño de mostrar afecto a su padrino y esto siempre le enternecía.

Luego de reír un poco sobre el tema recordando los colores más extraños que Teddy había
elegido en casa y que a Andrómeda le hacían recordar tanto a Tonks, Harry le dijo a
Andrómeda. "Ese tren es un fabuloso regalo", y señaló hacia la habitación de los juegos con
la cabeza. Andrómeda asintió sonriente.

"Fue lo que trajo Draco cuando nos visitó luego de su llegada a Inglaterra. Siempre hemos
tenido contacto con él, lo sabes, e incluso le habíamos ido a visitar a Francia, pero creo que
quería que su primera visita a nuestra casa fuera memorable", le contó Andrómeda sonriendo
hacia Harry aunque parecía un poco avergonzada por lo inmenso del regalo.

"Pues si lo logró", afirmó Harry riendo, "Ni en mil años superará alguien más ese regalo",
aceptó Harry con sinceridad. "Cualquier cosa que le pueda dar a Teddy en sus próximas
Navidades o cumpleaños va a ser una tontería comparada con él".

"Oh, Harry, no creas", dijo Andrómeda sonriendo, "Creo que Draco se siente un poco
culpable por no haber pasado más tiempo con Teddy en los últimos años, y seamos claros, es
la forma en que Draco fue criado. En su hogar, se compensaba muchas veces el afecto con
regalos costosos".

Harry le miró con interés pero no se atrevió a comentar nada. En realidad, no se imaginaba
cómo podría haber sido la niñez de Draco Malfoy. Siempre se hacía una idea de fue un niño
malcriado y consentido al que no le faltaba nada. Pero siempre pensó que eso incluiría el
afecto de sus padres.

"Para Lucius Malfoy, mostrar afecto era mostrar debilidad", le contó Andrómeda mirándole
seriamente y con el ceño arrugado, "Un Malfoy, en especial un Malfoy que es el futuro
heredero del legado familiar, no tiene permitido mostrar emociones, y menos unas que te
hagan ver tan humano y frágil como afecto, tristeza o cualquier otro tipo de emotividad.
Cissy se adaptó rápido a eso cuando se casó con Lucius, para mi sorpresa, pero Draco... ahora
que lo conozco, sé que es una persona afectuosa cuyas tendencias fueron cortadas como las
alas de un ave desde su niñez", Andrómeda miró a Harry con mucha tristeza mientras parecía
recordar algo. "Cuando Teddy le abraza, no creerías el afecto que muestra en sus ojos, y al
mismo tiempo, la lucha que hay en él por no saber cómo corresponderle", terminó ella
luciendo algo triste.

Harry se tuvo que aclarar la garganta para poder hablar porque se había sentido conmovido
por las palabras de Andrómeda mientras se imaginaba al infante Malfoy siendo regañado por
su padre para que no llorara, o tal vez, para que no necesitara abrazar a su madre o a él
mismo.

"Yo... he visto que Malfoy es afectuoso con Hannah, incluso en cierta forma también con
Theodore y Astoria", le contó Harry en voz baja, "pero en especial con Hannah", y por un
momento, sintió que incluso a su propia manera, también lo podría haber sido con él mismo.

"Si, y eso, Harry, puede agradecérselo a Hannah", Andrómeda miró a Harry en sus ojos la
admiración y el respeto que sentía por la joven bruja. "En cierta forma, ella redujo el daño
que hicieron mi hermana y su esposo en la vida de mi sobrino. Logró hacerle ver que mostrar
afecto o tristeza no te hace una persona débil. Me imagino que más que enseñárselo, se lo
demostró con su comportamiento estos años", sonriendo Andrómeda agregó, "No sabes,
Harry, cómo deseo que algún día Draco se dé cuenta de que esa chica que tiene al lado, es la
persona perfecta para él. No entiendo por qué Draco aun no se ha comprometido con ella",
meneó la cabeza mirándose las manos y girando su anillo de bodas con afecto, "La verdad,
cuando conoces a alguien con la que puedas llevar así de bien tu vida, no deberías dejarla
escapar", Andrómeda sonrió como evocando su pasado y mirando por un momento breve
hacia la fotografía de Ted Tonks en un estante de la sala.

"Yo... no lo puedo saber con seguridad, Andrómeda, porque apenas si he compartido con
ellos luego de su llegada, pero... eh... yo creo que el afecto de Malfoy y Hannah es algo más
platónico, como de hermanos, tal vez. Podría ser algo parecido a lo que yo siento por Neville
o Ginny" dijo un poco inseguro.

"¿Te lo parece?", preguntó Andrómeda mirando a Harry con el ceño fruncido, como si no
pudiera hacerse a la idea.

Harry asintió. "Podría equivocarme, por supuesto", Harry dudó en seguir. "Pero creo que
Hannah y Theodore son como unos hermanos para Malfoy", y pensando agregó, "incluso
Astoria, aunque ella a veces si pareciera tener un interés en él más allá de la amistad".

Andrómeda bufó de descontento y Harry se sorprendió, "Esa niña es una cabeza de chorlito",
dijo la bruja con desdén. "Sé que su familia conoce a los Malfoy desde hace mucho, y Draco
me contó incluso que sus padres pensaban que podrían comprometerle con su hermana
Daphne o con ella llegados a la edad adecuada", agregó luciendo desaprobadoramente. "En
verdad, fue valiente de esa chica escaparse del matrimonio que le tenían planeados sus
padres, pero obviamente, no es tonta, Draco es guapo y un buen partido y a ella no le falta
belleza para intentar conquistarlo", Harry asintió sin poder negarlo.

"Entonces no te agrada la idea de que Malfoy se pudiera interesar en ella", dijo Harry
mirando a Andrómeda sin querer revelar demasiado su interés en el asunto.

"Para nada", afirmó ella meneando la cabeza, "Draco necesita una persona afectuosa e
inteligente con él. Alguien como Hannah, no una chica frívola que solo piensa en la moda,
las apariencias y los viajes glamorosos", resopló con desdén. "Alguien que le ayude con sus
fundaciones y sus empresas", y mirando a Harry seriamente, agregó, "en ese sentido,
preferiría miles de veces que si no escoge a Hannah, entonces...", era evidente que
Andrómeda dudó en seguir con la misma sinceridad, pero finalmente se decidió, "entonces
que se fije en Theodore Nott, como dicen algunas revistas de chismes", Harry la miró
sorprendido pero no dijo nada. "Ya sabes, algunas dicen que Draco... eh, que Draco no se
interesa por las brujas sino por los magos", Andrómeda se ruborizó un poco y Harry lo hizo
más aún.

"Eh, sí, eso he oído", contestó Harry sin agregar más.

"Jamás he hablado con él al respecto, obviamente", y Harry recordó que entre los sangre
pura, hablar de este tipo de cosas era considerado de mal gusto, "pero si ese es el caso,
entonces por lo menos, me alegraría que eso descarta a Astoria y abre la posibilidad para
Theodore".

Harry no agregó nada y se sintió un poco culpable porque le había ganado un poco el afecto
por Astoria Greengrass, quien ciertamente era algo frívola y a veces era insistente con Malfoy
hasta fastidiarle, pero no le parecía que la bruja tuviera mal corazón ni malas intenciones con
él.

Andrómeda le contó varias cosas más que Malfoy había hecho por ellos, sobre como velaba
porque Teddy recibiera siempre la mejor educación y no les faltara nada. Se notaba el orgullo
y el cariño de la bruja por su sobrino, y Harry sintió que no podía evitar sentir que el peso
que llevaba en su corazón cuando pensaba en Draco Malfoy se sintiera más fuerte y más
grande.

-*-

Cuando Harry llegó a casa, se encontró con una lechuza de parte de Ginny. Esta le invitaba al
partido de semi-final de la liga de Quidditch que sería disputada entre las Harpías y los
Kenmare Kestrels el próximo jueves. Harry dudó si contestarle y pensó que prefería
preguntar a Neville si él iría. Sabía que siendo un día laboral era bastante poco probable que
Ron y Hermione pudieran asistir, pero seguramente George con Andrea si lo harían y tal vez
Percy con Audrey, pues aunque este también trabajaba en el Ministerio, luego de la guerra
había relajado su severidad y prepotencia respecto a su trabajo, pero la verdad, no le
entusiasmaba demasiado ir sin su amigo, así que decidió enviarle una lechuza a este antes de
comprometerse con Ginny a ir.

Al día siguiente, Harry recibió una lechuza de Neville diciéndole que si podría ir al juego,
que había recibido una invitación de Ginny y que estaba a punto de escribirle para pedirle que
fuera con él para que le acompañara cuando recibió la suya, agregó que Hannah le había
comentado que iría también con sus amigos así que probablemente estarían allí, y esta vez,
probablemente cerca, porque su amiga le comentó que no querían estar de nuevo próximos a
la tribuna ministerial porque atraían mucho más la atención.

Harry no sabía si alegrarse o si le preocupaba saber que vería a Malfoy allí, pero ciertamente
le agradaba la perspectiva de ver a los demás, así que ultimó los detalles de su salida con
Neville y se sintió un poco nervioso hasta el día del juego. Y no precisamente por la
perspectiva de que ganaran las Harpías.
Capítulo 28

El día del juego, Harry se levantó nervioso. Dio un paseo con Bean pero no lo disfrutó tanto
como por lo general hacía. Intentó desayunar un poco de tostadas con miel y su té, pero sentía
el estómago que se retorcía, así que las dejó casi intactas y solo se terminó la bebida.

Se arregló con su indumentaria de las Harpías pero no llevó banderines ni más artículos que
la túnica verde, y aunque no quería admitirlo, se interesó más que otras veces en cómo lucía
su cabello y... oh, vergüenza total... se puso un ligero toque de una colonia masculina que
seguro no se notaría con el calor y la multitud que habría en el estadio pero no se pudo
resistir a usarla.

Una vez que Neville fue por él, se Aparecieron en las afueras del estadio como siempre,
Harry y su amigo vistieron las capuchas de sus túnicas mientras conversaban sobre quién iría
del clan Weasley a ver el juego. Ya Ron con Hermione estaban descartados y Percy con
Audrey también, todos por razones de trabajo.

Cuando se dirigieron a su entrada, Harry sintió que lo halaban del cogote y se volteó para
reclamar, se encontró con la cara sonriente de Lee Jordan.

"¡Lee!", saludó alegre y lo abrazó. Detrás estaban George y Andrea, quien además iba
acompañada de su hermana Eva, a quien Harry había conocido antes pero había tratado poco.
Harry no pudo ver a Lucy por ningún lado, la novia de Lee. En su lugar, estaba Jim Sawyer.

"¡Harry!", prácticamente gritó Lee. Todos intercambiaron saludos. Harry saludó a Sawyer
con cordialidad pero no le dio demasiado interés, en realidad, preguntó por lo que más le
causó extrañeza del grupo.

"¿Qué hay de Lucy?", preguntó mirando a los lados, pensando que tal vez había ido a
comprar algo en las tiendas de fuera del estadio.

"Oh, Lu se quedó en casa", contestó Lee sonriendo. "Está en una parte 'crítica' de su tesis así
que aunque muy tentadora era la idea de venir al juego, la descartó", Lee no parecía molesto
sino divertido por lo estudiosa que era su prometida Muggle. Harry pensó que en realidad,
Lee estaba orgulloso de ella. "Aunque prometió que si las Harpías llegaban a la final, vendría
a ver ese juego".

"Oh, genial", afirmó Harry, y pensó que extrañaría conversar con Lucy pues tenía un genial
sentido el humor. Además, ahora que se daba cuenta, se sentía bastante incómodo con la idea
de que Sawyer estaría con ellos... en especial si estarían cerca de Malfoy y sus amigos.

Cuando se dirigieron a las gradas, todos se acomodaron y Harry miró nervioso a su alrededor,
preguntándose dónde estarían Hannah y los demás, y mientras tanto, sin darse cuenta por
estar distraído, terminó sentado entre Sawyer y Lee, a la izquierda de Sawyer estaba Eva con
Neville al extremo izquierdo del grupo.
"¿Eres fan realmente de las Harpías o solo las apoyas porque está Ginny en el equipo?", le
preguntó Sawyer acercando la boca a su oído aunque le podría haber oído perfectamente sin
que lo hiciera.

"Eh... la verdad, fui criado por Muggles, así que originalmente no sabía mucho sobre
Quidditch. Al principio apoyé 'simbólicamente' a los Cannons porque... bueno, básicamente
porque era el equipo de Ron, el primer amigo que tuve en Hogwarts, y él es un fan
trágicamente fiel a su equipo", Jim rió entendiendo la referencia. "Pero en realidad, cuando
supe de las Harpías por las revistas de deportes que me prestaba Ron y un libro que me regaló
Hermione sobre los equipos de Quidditch de Gran Bretaña e Irlanda, me interesé por el
equipo y empecé a seguir su avance; honestamente, no pude ir a sus juegos hasta después de
la guerra pero ya me habían ganado para ese entonces".

"Oh, en conclusión, no fue solo porque es el equipo de Ginny", afirmó Jim riendo.

"Eh... si, me fui bastante por las ramas", Harry rió un poco también, "pero así es; que Ginny
fuera fichada en el equipo fue un bonus en el asunto", y le sonrió, pero extendió el cuello y
miró a Neville como preguntándole qué carajo hacía tan lejos. Neville le miró con expresión
resignada y se encogió de hombros. Harry puso los ojos en blanco y volvió a mirar a frente
sin ver nada realmente. Ni siquiera se había molestado en sacar los omniculares porque sabía
que Malfoy no estaría del otro lado del estadio.

Luego, Harry se percató de que George y Lee se habían alejado hacía un rato, así que
conversó un poco con Andrea que se había quedado sola de su lado sobre su trabajo. Cuando
los chicos volvieron, Harry se percató que traían una cantidad considerable de cerveza.

"Guao", se admiró Harry, "¿No es un poco temprano para beber cerveza?", George rió.

"Pequeño Harry", y este frunció el ceño porque sabía que siempre venían problemas cuando
George se refería así hacia él, "Nunca es demasiado temprano para beber cerveza", y le pasó
una jarra con los logos de los equipos que Harry sabía que aunque se veía de tamaño regular,
su interior contenía mucho más líquido de lo que parecía por fuera, y que con dos de esos ya
estaría ebrio totalmente, así que la agarró, brindó con sus amigos por las Harpías, y se
determinó a olvidarse de la mismo lo más posible que sus amigos le permitieran. Además, le
hizo señas a Neville para que no cayera en la tentación de la apetitosa jarra, y este asintió
dándole a entender que definitivamente, era demasiado y que estaba al tanto.

El juego ya había comenzado cuando Harry oyó a Sawyer chasquear la lengua y lo notó
removerse incómodo, cuando se giró a la izquierda, vio a Malfoy, Hannah y Theo
acomodándose en las gradas, pero esta vez, no les acompañaba Astoria, sino Blaise Zabini.
Estaban más cerca de Neville porque estaban en el grupo de gradas a su izquierda, pero eran
perfectamente visibles desde allí.

Harry vio a Neville hacerles señas y saludarles, y Hannah y Theo le correspondieron


gustosos. Pero la expresión de Malfoy era como el acero. Obviamente, había notado a Sawyer
al lado de Harry. Miró hacia su dirección como si hubiera visto algo asqueroso por unos
momentos, luego, volvió la mirada al campo con la boca un poco enfurruñada y el ceño
fruncido, y aunque Harry miró en su dirección varias veces mientras avanzaba el juego, de
hecho, cada vez que tuvo oportunidad, no le vio mirar de nuevo hacia donde estaban ellos.
Harry pasó durante varios estados de humor, primero se sintió molesto recordando todo lo
que Sawyer le contó y pensando que si alguien tenía derecho de estar disgustado por la
presencia del otro, era él y no Malfoy. Pero luego, empezó a sentir angustia al notar que ni
una sola vez Malfoy miró en su dirección.

Luego, todo empeoró. Evidentemente, George y Lee se dispusieron a beber toda la cerveza
que pudieron, y su júbilo por el juego y el evidente dominio en el mismo que estaban
demostrando las Harpías, se volvió en un alboroto, que evidentemente, denotaba que estaban
ya embriagándose.

Harry intentó disuadirles de beber un poco menos pero terminó siendo llamado 'aguafiestas'
por Sawyer. Para su asombro, incluso Andrea estaba bebiendo a un ritmo alarmante y reía
tontamente a cada exclamación de George.

Harry notó que Sawyer estaba sonrosado y a veces se le acercaba demasiado y evidentemente
intentaba coquetear con él, trataba de contarle lo maravilloso que era el Quidditch en Estados
Unidos y lo superior que eran allá las carreras de escobas, Harry intentó escucharle con
educación pero esto no lo solo le hizo sentirse incómodo sino que en algún momento, empezó
a fastidiarse de la cercanía del mago, y cuando no soportó más, se alejó con la excusa de ir a
los baños.

Cuando volvió, Harry notó con alivio que Sawyer había desviado su atención hacia Neville,
pero luego, se percató horrorizado que tanto el joven mago como Eva parecían competir por
coquetear con él. Harry miró a Neville desde su asiento y este le dio una mirada desesperada.
Harry le dijo a su amigo.

"Sabes, acabo de llegar de los baños y en este momento no están tan abarrotados", y alzó las
cejas. Neville asintió frenético entendiendo su señal, se levantó y se alejó rápidamente. Pero
para su desgracia, Eva se fue tras él.

Harry gimió pero no podía hacer nada porque Sawyer volvió su atención hacia él, empezó a
contarle una historia sobre su tiempo en Nueva York, que al parecer esperaba que Harry
encontrara fascinante, pero Harry solo podía pensar en que la bruja también parecía estar un
poco pasada de tragos y que esperaba que no quisiera seguir a Neville con el fin de lanzársele
encima, aunque honestamente, esa era la expresión que tenía y las intenciones que se le
adivinaban.

Harry intentaba pensar en una excusa para salir y seguir a Neville, cuando un momento
después, notó horrorizado que Hannah subía las escaleras junto a Malfoy y pensó que
probablemente, también irían a los baños. Maldijo en voz baja deseando que lo que se
temiera no sucediera mientras Sawyer le decía que algún día tendrían que ir a cabalgar juntos
porque Ginny le contó que había montado en la Mansión Nott y le había gustado.

"Yo te enseñaré con gusto, te conté que trato con caballos desde que soy un bebé, ¿lo
recuerdas?", y sonrió luciendo adorable, excepto porque la lengua ya se le notaba torpe por la
cerveza consumida. Harry asintió y le agradeció pero seguía mirando en dirección de donde
había ido su amigo un poco angustiado.
Cuando se disponía a salir para chequear la situación, oyó un grito y cuando miró a su
derecha, George estaba en el suelo entre su asiento y el de adelante mientras Andrea reía a
carcajadas y Lee le miraba de soslayo y luego empezaba a reír también a más no poder.

"¿Qué carajos?" preguntó Harry alarmado. Y luego, cuando George intentó levantarse, Harry
se dio cuenta de que simplemente, apenas si podía alzarse por su propia cuenta. Se acercó y
casi pasó por encima de Lee para ayudarle a levantarse y ponerlo en su butaca mientras
Andrea lloraba de la risa y Lee le daba palmadas en la espalda mientras reía con bríos. "Creo
que ha llegado la hora de bajarle el ritmo a la bebida", afirmó Harry hacia sus amigos pero
George lo miró como si le estuviera diciendo que se fuera a vivir a la luna.

"Vamos, Harry, no seas tonto. Estamos festejando que mi hermanita, la pequeñita, está a
punto de llegar a la final de la Liga de Quidrish", y rio porque evidentemente, no era capaz de
decir la palabra correctamente. Harry se sintió desfallecer pensando cómo iba a llevar a casa
a todos solo con la ayuda de Neville.

Y pensándolo bien, Neville ya había tardado un poco más de lo normal. Y cuando se giró otra
vez pensando en salir, sintió que se le paralizó el corazón.

Malfoy iba bajando las gradas solo con la peor cara de rabia que Harry le hubiera visto
alguna vez en la vida. Por un momento, miró de reojo hacia Harry y había tanto odio en su
mirada que este sintió que se le hundió el corazón. Pero en seguida se giró y miró en
dirección a Theo, se le acercó y le habló al oído. Este asintió preocupado y se levantó como
intentando seguirle, pero Malfoy negó y pareció decirle que se quedara con Zabini y se
volvió a ir de las gradas a los pasillos que dirigían a los baños... o a las salidas.

Harry no se aguantó e intentó salir. Sawyer le agarró del brazo.

"¿Saldrás de nuevo?", preguntó mirándole con sus grandes y bonitos ojos azules un poco
enrojecidos. Harry se soltó de su agarre.

"Voy... creo que algo le pasó a Neville", y salió apresurado.

Vio a lo lejos a Malfoy quien había subido casi corriendo para reunirse con Hannah y seguir a
las salidas con la joven caminando un poco recostada en él, y por un momento pensó en
seguirles, pero cuando iba a hacerlo, escuchó que lo llamaban y se giró a la otra dirección,
observó a Neville, su rostro le confirmó que algo malo había sucedido.

"¿Nev?", y se acercó apresurado hacia él. No vio a Eva por ningún lado. "¿Qué sucede,
amigo? ¿Por qué tienes esa cara?", se paró frente a él mientras Neville le miraba con el rostro
rojo y con expresión angustiada.

"Me siguió al baño de hombres", Harry sintió que dejó de respirar por unos momentos, y
luego botó el aire acongojado.

"Oh, no", dijo, no tenía que preguntar quién, obviamente, había sido Eva.

"Acabo de ver a Malfoy salir... yo... eh... iba con Hannah", Neville asintió.
"Malfoy entró al baño y me vio con Eva...", Harry jadeó pero no lo interrumpió. "Ella se me
lanzó encima, a besarme y me agarró por... bueno, ya te imaginarás... estaba tratando de
quitármela de encima cuando él entró... oh, Harry. Lo llamé e intenté explicarle que estaba
ebria... o tal vez ha tomado una poción alucinógena, porque solo la cerveza no puede haberla
puesto tan loca, me la tuve que quitar de encima casi a la fuerza para poder seguirle, y cuando
Malfoy se giró y me vio me dijo...", Neville se calló por un momento y negó jadeando, "No
importa lo que dijo. Estaba más que molesto y me pidió que me fuera porque no quería que
Nina me viera, pero justo en ese momento, llegó Eva y empezó a insultar a Malfoy y llamarlo
basura Mortífaga", Harry gimió horrorizado, Neville siguió hablando, "y por supuesto, Nina
salió del baño de damas y la oyó, vio a Eva casi encima de mí mientras yo trataba de
tranquilizarla... y Nina se dio cuenta de que había salido del baño de hombres...", negó con la
cabeza incapaz de seguir y con los ojos húmedos. "No me dieron tiempo de explicarme. Se
fueron. Y no pude seguirlos porque Eva armó un escándalo cuando intenté tranquilizarla...
llegaron los Patrulleros del estadio, creo que pensaron que estaba atacando a una bruja o
propasándome con ella ¡e intentaron llevarme preso!", el rostro de Neville era todo angustia.

"Pero ¿no te reconocieron?", preguntó Harry exasperado. Neville asintió. "Si, y les hice notar
el estado de Eva, les dije que no estaba bien y que era conveniente que se la llevaran del
estadio y que yo le avisaría a su hermana que seguía en las gradas", Harry le miró asombrado
pero entendió y asintió.

"Se la llevaron", dijo simplemente.

Neville asintió. "Intenté ir a las gradas tras Nina y Malfoy pero ya se habían ido".

Harry le contó que vio a Malfoy despedirse de Theodore y que, lamentablemente, el estado
de George y Andrea no era mucho mejor que el de Eva, y que además, Lee y Sawyer estaban
también algo ebrios pero no tanto como George y su novia.

"Oh, Harry", gimió Neville, "¿Qué voy a hacer?... yo, eh..., Nina, ella va a pensar que yo..."

"Vamos a hablar con Theo", sugirió Harry y tomó a Neville por la muñeca y lo haló a las
gradas.

Cuando llegaron, fue imposible hablar con Theo. Pasaban tantas cosas a la vez que Harry no
sabía a dónde mirar.

El juego estaba terminando y había gritos, papelillos e incluso fuegos artificiales saliendo de
los extremos superiores del estadio mientras las Harpías volaban veloces por los alrededores
del estadio haciendo el vuelo de celebración. La algarabía de los fanáticos de las Harpías era
indescriptible.

Al mismo tiempo, Lee estaba enlazado en una pelea a puños con unos fans de los Kestrels de
la fila de atrás mientras Andrea gritaba, George intentaba separarlos sin demasiado éxito y
Sawyer estaba en el suelo entre las dos filas, tapándose un ojo donde tal vez había recibido un
puñetazo.

Harry se olvidó de Theodore y de Neville y corrió a intentar ayudar a George a separar a Lee
de su contrincante, quien ciertamente, le estaba moliendo a golpes, porque este, para
empezar, casi no podía contenerse en pie.

Poco después, llegaron los Patrulleros. Todos terminaron siendo arrestados por el Ministerio
por perturbar el orden, incluso Harry y Neville que solo querían separarles. Las fotos en
el Profeta fueron memorables.
Capítulo 29
Chapter Notes
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Para el momento en que Harry salió del Ministerio, estaba tan cansado que sentía que le
dolían hasta las uñas. Y lo peor, es que sabía que si él se sentía agotado y acongojado, el
estado de Neville no era realmente el mejor.

Harry no sabía qué había sido peor: haber tenido que usar su influencia como el 'Niño que
Vivió' para que le atendieran más rápido de lo que les correspondía, o lo peor, no eran ellos
los únicos detenidos por alteración del orden, al parecer, el juego había terminado con
enfrentamientos, duelos y puñetazos por todo el estadio y los Patrulleros no habían tenido
contemplaciones en usar Trasladores para empezar a sacar a los agresores sin miramientos.

Aunado a eso, cuando finalmente logró que atendieran su caso, resultó que George, Lee y
Andrea dieron positivo a intoxicación por Brío (*1), una poción ilegal que producía euforia y
que el Ministerio estaba intentando frenar a toda costa, lo cual explicaba por qué se habían
embriagado tan rápido y habían tenido un comportamiento... digamos, errático y fuera de
control.

Adicionalmente, Ginny había llegado en algún momento y estaba frenética de rabia porque
ninguno de sus familiares y amigos habían ido a su encuentro en la reunión antes de la
entrevista con la prensa, y mucho menos, se habían presentado en la fiesta de celebración por
el triunfo de su pase a la final. Les había gritado a todos cuando fue a verles luego de
enterarse por el familiar de otra Harpía que todos habían sido arrestados, aunque poco había
valido, porque Lee, George y Andrea prácticamente estaban dormidos en una banca fuera del
Departamento de los Patrulleros de Reforzamiento de la Ley Mágica.

Jim Sawyer, quien tenía un ojo en compota luego del altercado, alegó que había sido una
'víctima de las circunstancias', para el asombro de Harry, además, lo hacía con tal convicción
que Ginny le creyó y les acusó a todos de avergonzarla delante de su amigo.

Honestamente, a Harry le importaba ya muy poco lo que pensara Sawyer, e incluso, la misma
Ginny, que al parecer, estaba más molesta por la falta de atención de sus parientes y amigos
sobre su triunfo en el partido, que preocupada por el estado de salud de George y Andrea, y
su amigo mutuo Lee, que para Harry evidentemente era algo de cuidado.

Al ver esto, se decidió a llevarles él a San Mungo para que los revisaran, como recomendaron
los Patrulleros cuando finalmente les dejaron ir, claro, luego de pagar una cuantiosa multa
que salió de los bolsillos de Harry y Neville, porque los demás parecían demasiado fuera de
sí para siquiera darse cuenta de lo que sucedía.

Harry no hubiera querido que su amigo tuviera que pagar por esto, además de todo lo que
sabía le había acontecido respecto a Hannah y sus amigos, pero el efectivo que cargaba en ese
momento no era suficiente para cubrir la multa de todos, y los Patrulleros les dejarían pasar la
noche en una celda si no pagaban de inmediato. Estaban dispuestos a dejar ir a Harry y
Neville sin multa, quienes obviamente no estaban intoxicados, ni de alcohol ni de ninguna
poción ilegal, pero de ninguna manera a los demás.

Neville ayudó a Harry, Sawyer se fue con la molesta Ginny a la fiesta de celebración a pesar
de su adolorido ojo, y dejaron a Harry con Neville para que llevara a George, Lee y Andrea a
San Mungo, donde ya estaba Eva quien había sido llevada por los Patrulleros al ver su
descompuesto estado.

Neville le ayudó a resolver el papeleo, porque el hecho de que sus amigos y la novia de
George estuvieran intoxicados con una sustancia ilegal lo requería, así George y Lee fueran
parte de los famosos veteranos de la guerra mágica.

Lamentablemente, George, Lee, Andrea y Eva quedarían fichados tanto en los Patrulleros
como en San Mungo, y nada que Harry hiciera lo iba a evitar.

Más tarde, se les unieron Ron y Hermione a quienes Harry pudo avisarles que estaban bajo
arresto, quienes habían olvidado su molestia con él momentáneamente debido a lo sucedido,
él les contó brevemente lo que pasó en el estadio y en el Departamento de RLM, y
finalmente, ellos se ofrecieron a quedarse en San Mungo a esperar que dieran de alta a
George y las dos mujeres, y también se ofrecieron a avisar a la familia de Lee sobre su
estado, para que Neville y Harry finalmente pudieron irse a casa a descansar.

Cuando se despidieron, Neville no fue a su casa sino que se Apareció con Harry en la suya,
donde finalmente pudieron tomar una taza de té y tirarse en un mueble a descansar.

Neville estaba sentado doblado con la cabeza casi sobre sus piernas y las manos amasando
sus cabellos. Harry sabía exactamente cómo se sentía su amigo, porque aunque no lo quisiera
admitir, se sentía muy parecido.

"Oh, Harry", gimoteó, "¡cómo es que todo vino a terminar así de mal!", y levantando la
cabeza un poco le miró y siguió hablando, "¿Cómo voy a arreglar este entuerto?". Harry
suspiró.

"Hablando, Nev", y enderezándose en el asiento le dio una palmada suave en la espalda a


Neville. "Tienes que hablar con Hannah, explicarle lo que sucedió", y sacudiendo la cabeza
agregó, "Tendría que meter la cabeza en el suelo para no leer sobre ello en
El Profeta mañana", gimió horrorizado al recordar los flashes de las fotos cuando estaba
intentado separar a Lee de sus contrincantes, y luego, la de los fotógrafos que se lograron
filtrar en el DRLM para sacarles fotos mientras eran fichados. Hacía mucho que Harry no se
había sentido tan vulnerable y acosado como esa noche.

"¿Crees que quiera escucharme?", preguntó enderezándose y mirando angustiado a Harry.


"Tú les viste salir del estadio... ¿se veía molesta?"

Harry sintió un nudo en el estómago al recordar la expresión de Malfoy y asintió. "Malfoy


parecía dispuesto a maldecir al que se le atravesara en el camino cuando fue a hablar con
Theo, y cuando volvió para reunirse a Hannah, ella se veía...", no sabía cómo decirlo pero no
le podía mentir a su amigo, "acongojada", volvió a menear la cabeza. "Creo que pudo haber
confundido lo que sucedió con Eva".
"¡Oh, por las barbas de Merlín!", gimió Neville frustrado. "¿Cómo... Harry, cómo es que
George escogió precisamente esta noche para usar Brío?" Neville miraba a Harry
desesperado, "¡En un maldito estadio de Quidditch lleno de Patrulleros!", y como pensándolo
agregó, "Es más. ¡¿Cómo es que George tenía de esa poción, para comenzar?!", encogiéndose
de hombros y alzando las manos indignado siguió, "¡No es como que esas pociones ilegales
las vendan en cada esquina del Diagon, o algo así!"

Harry gruñó, "No sé, Nev. Pero honestamente, me preocupa. Ahora que lo estoy pensando,
últimamente el aspecto de George no es el mejor... sé que su negocio sigue yendo de
maravillas y aparentemente sus finanzas van de lo mejor", hizo una pausa pensando, "Pero él
no se ve", dudó en seguir pero después de todo era con Neville con quien hablaba, "no se ve
muy estable... y tampoco Andrea... y de Eva mejor ni hablemos".

"Eva estaba hecha una mierda", dijo Neville con sinceridad. Se quedó pensando un momento
y luego dijo en voz más baja. "¿Crees que haya sido Eva quien les indujo a consumir... Brío?"

Harry negó levemente mirándose las manos. "No lo sé, Nev. Pero en verdad, lamento que
Ginny se haya preocupado más por nuestra ausencia en la celebración que por el estado de
George, porque francamente, lo de hoy no fue poca cosa" y miró a su amigo quien asintió
estando de acuerdo.

Luego de terminarse el té, ya frío. Neville le dijo a Harry que al día siguiente iría a buscar a
Hannah a la Mansión Nott, lo más temprano que se considerara apropiado para una visita, e
intentaría explicarle el entuerto de esa tarde. Harry deseó con todo su corazón que le fuera
bien, aunque no sabía cómo iba a arreglar el propio. Harry sabía que Malfoy se había sentido
furioso por lo sucedido con Neville y Eva, sin embargo, no era lo que ya le había puesto de
malas en primer lugar. Malfoy ya estaba desencajado por la mera presencia de Jim Sawyer en
el estadio, y Harry temió y deseó al mismo tiempo que fuera porque estaba junto a él.

-*-

Al día siguiente, Harry se levantó tarde. Apenas había dormido un par de horas, las cuales
habían estado plagadas de pesadillas.

En sus sueños se repetían peleas, gritos, maldiciones y puñetazos, se despertó gritando


cuando soñó que Ginny le apuntaba con su escoba y le reclamaba por no estar para ella, al
parecer, dispuesta a lanzarle una maldición con su Nimbus 2014, y al fondo, Malfoy le miraba
con ojos implacables aprobando que Ginny le castigara por haber sido una mal amigo.

Harry levantó la cabeza de la almohada sudoroso y jadeando. No pudiendo seguir más tiempo
acostado, se levantó de la cama y se dirigió al baño; cuando se miró en el espejo, grandes
ojeras estaban situadas bajo sus ojos, los cuales se veían enrojecidos e irritados.

Se cambió más por rutina que por ganas, salió a caminar por el bosque como cada mañana,
pero el canto de las aves y el susurro de los árboles no le reconfortaba, y pronto, una llovizna
fina empezó a caer, Harry sintió que combinaba más con su estado de ánimo que un brillante
cielo azul de verano.
Harry recordó que Theo le había invitado a nadar en el lago y cabalgar, deseó con toda su
alma que esto pudiera darse y poder ver a Malfoy de nuevo sin siquiera recordar a Sawyer.
Deseaba con todo su corazón que Neville pudiera arreglar la confusión que hubo en el estadio
y que pudieran retomar su relación con las serpientes, porque habiendo pasado apenas horas
sin verle, Harry sentía que les extrañaba y no servía de nada negarse a admitirlo. En este
momento, Jim Sawyer y su predicamento no le parecían la gran cosa, si era sincero.

Cuando volvía de su paseo se sentía cansado, parecía que sus botas pesaban una tonelada y
estaba sudado a pesar de la llovizna que caía sobre su rostro.

A medida que se acercó a su casa, vio que Neville le esperaba en el porche sentado en los
escalones, su lenguaje corporal no era de buen augurio. Lucía cabizbajo y triste, su cabello
castaño claro le cubría el rostro, sus manos unidas con los dedos entrelazados mientras sus
antebrazos reposaban sobre sus rodillas. Harry aspiró hondo sabiendo que vendrían malas
noticias y se acercó. Neville no levantó la cabeza.

Harry rozó el hombro de su amigo con una mano, subió los escalones y entró en la casa,
Neville se levantó y le siguió en silencio. Cuando entraron, de inmediato se dirigieron a la
cocina. Neville ignoró a Bean, cosa poco habitual en él, y este se rindió pronto al no recibir
las esperadas caricias en el lomo. Neville se dejó caer en una silla de la mesita de la cocina y
Harry empezó a montar la tetera y a poner a tostar pan.

"¿Así de mal?", preguntó simplemente Harry.

Neville se limitó a asentir. Harry le dejó que estuviera listo para hablar y siguió con las tareas
en la cocina.

Cuando se giró, notó que Paris se había posado sobre las piernas de Neville ronroneando
suavemente y que este le acariciaba con aire ausente la cabeza pero seguía con la cabeza baja.
Harry suspiró de pesar pero no dijo nada. Sabía que era difícil que su amigo quisiera comer
pero tenía que ocuparse en algo, así que preparó tocino, sacó la mermelada de mora, la
favorita de Neville y que siempre tenía por esa razón, la miel, y así fue sirviendo la mesa.

Se sentó y puso un plato frente a su amigo. Este mecánicamente empezó a servirse tocino y a
poner mermelada en su tostada. Harry se sintió contento de que al menos intentara comer
algo. Comieron en silencio y el único sonido era el del pan tostado al ser masticado, los
sorbos de té, los suspiros de Bean por sentirse abandonado y el ronroneo quedo de Paris en
las piernas de Neville.

Cuando terminaron, Harry empezó a recoger todo y Neville le ayudó. Harry le dejó y pensó
que sería agradable vivir con alguien como Neville, con quien no tienes que preguntar por
cada cosa que vas a hacer porque le conoces y te conoce a ti. Suspiró y se secó las manos. Se
dirigió al salón y Neville le siguió silencioso con Bean detrás de él y Paris a su lado. Apenas
se sentó, la gata saltó de nuevo a su regazo. Neville se inclinó sonriendo ligeramente y le dio
un beso en la cabeza y siguió acariciándola recostándose en el mueble. Finalmente, miró a
Harry.

"Se han ido", dijo simplemente.


Harry sintió su corazón latir en tropel. "¿Todos?", y notó que su voz era ronca y carraspeó,
"¿Dónde?", miró a Neville sabiendo que su rostro era más angustiado del que debería pero no
le importaba ya.

Neville primero asintió y luego se encogió de hombros. "No sé... París tal vez", la gata se
removió y le miró al rostro y Neville sonrió al darse cuenta de que la gata pensó que se
referían a ella y le rascó tras las orejas, pero luego lució triste de nuevo al mirar a Harry.

"Pero... no entiendo", dijo Harry pensando con el ceño fruncido, "Hannah... ella incluso me
dijo que quería conocer la Fundación, eh... yo... yo pensaba invitarla al próximo cumpleaños
de los niños", hizo una pausa, "eh, ya sabes, Clara y Peter cumplen siete la próxima semana,
yo... lo tenía todo planeado, solo me faltaba enviarle una lechuza para que asistiera", terminó
en voz baja. Harry no podía confesar que también había soñado con invitar a Malfoy.

Neville miró a Harry con tristeza. "No creo que estén en Inglaterra", Harry se sorprendió por
lo convencido que se veía su amigo, "No están en la Mansión Nott. Viny me dijo claramente
que su amo se había ido y que no sabía cuándo volvería", se interrumpió pensativo, "No
aceptó ni siquiera que le entregara una carta para Nina, dijo que no estaba autorizado", meneó
la cabeza, "las barreras fueron modificadas, tuve que caminar desde millas de distancia para
llegar a la Mansión", Harry le miró sorprendido pero no dijo nada más mientras trataba de
asimilar lo dicho por Neville.

"Tampoco están en la Mansión Abbott o en Abbott House", Harry le miró y Neville siguió,
"en ambos lugares me dijeron que Nina no había pasado tiempo allí durante su visita a
Inglaterra y que no sabían si se había ido de viaje", Neville miró a Paris en su regazo y volvió
mirar a Harry, "estoy seguro de que en ambos lugares me mintieron, conozco desde hace
mucho los elfos de cada casa y pude notar su nerviosismo por tener que mentirme", suspiró y
siguió, "tampoco están en la Mansión Malfoy", Harry se sorprendió.

"¿Fuiste allá también?", sabía que la pregunta era tonta pero se le salió sin pensarlo. Neville
solo asintió.

"Allí me atendió la Señora Malfoy", contó Neville, "se veía extremadamente triste. Me dijo
que Malfoy le envió una misiva excusándose porque tendría que faltar a su cita para almorzar
el domingo, no había mayor explicación", se encogió de hombros como dando por concluido
el asunto. Harry entendía. Si Malfoy no iba a visitar a su madre, entonces era evidente que no
estaban ya en el país.

Harry siguió pensando un momento y recordó su última conversación con Neville sobre
Hannah. Miró a su amigo seriamente. "Tienes que ir tras ella, Nev", le dijo firmemente y se
inclinó un poco hacia su amigo, "Recuerda lo que conversamos la última vez que viniste a
casa. Me decías que lamentabas no haber ido a Francia a verla, no haberle hecho saber que la
extrañabas, que la considerabas tu amiga aún. No puedes repetir lo sucedido. Debes... debes
ir a Francia, a París, no sé, donde sea que vivan, e intentar hablarle. Enviarle lechuzas para
contactarle", Harry sacudió la cabeza, "No puede terminar así, sin... eh... sin siquiera haber
comenzado".

Neville asintió. "Estaba pensando lo mismo, amigo", le contó con simpleza. Y luego de
pensar unos minutos siguió. "Sabes que la próxima semana comienza el Seminario Mundial
de Herbología en París, y yo... bueno, había pensado no ir porque Nina estaba en Inglaterra,
pero ahora yo... yo creo que iré, y me quedaré por allá un tiempo. Le escribiré, Harry.
Intentaré localizarle en las Fundaciones en donde suele trabajar..., en donde sea".

Harry asintió vehemente y dijo, "Si, Nev. Así es. No te des por vencido... este... este estúpido
malentendido no puede hacer que todo termine así de mal".

Neville miró a Harry dudando un poco, y agregó, "¿Me acompañarás?", Harry se sorprendió
al sentir que su amigo dudaba en ir solo. En verdad deseaba hacerlo, pero no podía.

"Oh, Nev. Yo... no puedo", y negó con la cabeza, "tal vez pueda reunirme contigo más
adelante, visitarte un fin de semana o algo así, pero por ahora, hay montones de asuntos que
resolver de la Fundación y también con Teddy, ya sabes, respecto a los colegios y estudios de
todos los niños", miró a su amigo lamentando tener que negarse pero tenía responsabilidades
que no podía simplemente hacer a un lado.

"Si, lo sé, Harry, lo siento", contestó él bajando la mirada, "Yo,... yo sé que el verano es
ocupado siempre para ti, y los niños te necesitan también en varias actividades". Harry asintió
de nuevo.

El viaje a la playa era pronto y ya todo estaba reservado, pensó Harry. Una vez al año, Harry
llevaba a los niños por lo menos tres días a la costa y era toda una logística resolver lo del
traslado, acomodo y las actividades para ocho niños – incluyendo a Teddy – y los adultos que
le acompañarían. Harry se sentiría fatal si no les acompañara.

De hecho, ya había faltado a varias actividades recreacionales por los juegos de Quidditch y
sus visitas a la Mansión Nott que le causaban culpa por descuidar sus responsabilidades. Era
al final del verano, prácticamente al inicio del otoño, que solía tomarse unos días para él para
viajar un poco o descansar.

"No te preocupes, Harry", y sonriendo un poco, agregó, "pero no me molestaré si me visitas


luego", Harry sonrió también.

"Te prometo que haré lo posible", le dijo a su amigo de todo corazón.

Chapter End Notes

*1 Brío: la idea del Brío, una poción altamente adictiva y que causa furor no es mía, la
tomé de 'All Our Secrets Laid Bare' (Todos Nuestros Secretos al Descubierto) de
FiretheSound, en el original se llama Verve que traducido al español es literalmente
'brío'. Cuando traduje el fanfic se me quedó marcado el nombre pero la idea de la poción
y su nombre no me pertenecen.
Capítulo 30

El lunes siguiente, Harry estuvo bastante ocupado. A parte de todas las cosas de la Fundación
que tenía que atender sobre el viaje de verano, tuvo que llamar a Ron por Flú para saber del
estado de George y las chicas, el cual afortunadamente era bueno, les habían dejado ir a casa
luego de un tratamiento y con severas advertencias sobre el uso del Brío y recomendaciones,
inmensamente rechazadas por los cuatro, sobre asistir a terapia y clases informativas sobre el
uso de pociones ilegales y su dañino efecto en el organismo

Harry también recibió una visita de su abogado donde trataron el asunto del arresto en el
estadio, donde Harry recibió un llamado de atención por no llamarle de inmediato, le
informaron las consecuencias – o falta de ellas – respecto al asunto, y la lista de invitaciones
a entrevistas que el Profeta, un montón de revistas y folletines políticos, habían enviado para
que diera su versión sobre los hechos del estadio.

Harry rechazó como siempre participar en cualquier tipo de entrevistas, autorizó a su


representante a publicar una disculpa pública por lo sucedido en el estadio sin aceptar
responsabilidad en los hechos – como le fue recomendado -, informar que no habían ningún
cargo en su contra, que su estado de salud era tan bueno como siempre y agradeciendo la
preocupación del público por lo sucedido.

Harry confiaba plenamente en la firma Bones & Goldstein, la cual había heredado Susan de
su tía Amelia, quien falleció durante la guerra y no tuvo hijos, y en la que luego se había
asociado con Anthony, su prometido, y que tenía absoluto prestigio en el mundo mágico legal
de Inglaterra. Edward Bones, un primo de Susan y quien tenía mayor cantidad de años de
experiencia, manejaba los asuntos legales de Harry con mano de hierro, era él quien mantenía
a la prensa y cualquier otro ente ajeno o perturbador fuera de su vida pacífica.

Casi al final de la tarde, Harry se dio cuenta de que había una carta que no había leído por el
montón de cosas que tuvo que atender. Al ver el remitente se sorprendió, era de Hannah
Abbott.

Harry la abrió apresuradamente y empezó a leer con el corazón latiendo apresurado:

Querido Harry,

Espero que estés muy bien. Lamento mucho no poder haberte saludado en el estadio con
mayor propiedad, y mucho menos, haberme podido despedir, dadas las circunstancias.

Temo informarte que parto hoy mismo de Inglaterra. Más aún, temo que estoy rompiendo el
compromiso que hice contigo de visitar a los Retoños de Lily como deseaba de todo corazón.

Te confieso, Harry, que me voy con el corazón triste de mi patria, pero no hay nada que
pueda hacer al respecto. No puedo seguir ni un minuto más aquí.

Sin embargo, te reitero que no pienso por ello dejar de ofrecerte toda la ayuda que pueda
brindarte para continuar con la Fundación que sé te es tan preciada y en la cual quiero
aportar todo lo que sea posible, o lo que me permitas hacer.

Una de mis ideas para antes de partir del país, era ofrecer un picnic para los niños. De
hecho, ya todo estaba planeado, solo faltaba informarte para que fijáramos una fecha.
Quería que fuera en la Mansión Abbott, cuyo jardín es espléndido, el lago está mucho más
cerca de la casa que en la Mansión Nott y también hay caballerizas donde habría ponys para
los niños. El menú, los refrigerios, el entretenimiento, todo estaba planeado. Era una
sorpresa que quería darles y que si estás dispuesto a aceptar, aún podría llevarse a cabo,
solo que yo ya no estaré para disfrutar de su compañía.

No tendrías nada de qué preocuparte respecto a la confiabilidad de los empleados y a la


confidencialidad del asunto. Todas las personas que laboran en la Mansión son totalmente
fiables y fieles a mi familia, todo el catering sería llevado antes de que lleguen con los niños
o realizado en casa, y mientras estén en la Mansión, todos los refrigerios y atenciones serían
realizados por los elfos y los fieles servidores de mi casa, que demás está decirlo, han
trabajado para mi familia por generaciones.

Harry, tú solo dispón de la fecha y contacta a James O'Sullivan, mi representante legal en


Inglaterra, cuya tarjeta te adjunto en el sobre, y él se encargará de todo. Además, la
invitación queda abierta para cada año y ocasión que requieras usar la Mansión. Eres la
única persona, además de Draco y Theo, al que le confiaría entrar a la antigua casa de mi
familia, pero tengo fe plenamente en ti.

Sé que de seguro quieres conocer más detalles sobre mi partida y tal vez quieras escribirme
al respecto. Por favor, cualquier misiva, envíala a través de James. Pero solo tuyas, Harry,
de nadie más. Sé que sabes a lo que me refiero.

A pesar de que parto del país, reitero mi disposición a escribirte y recibir tus cartas, en
especial si se refieren a todo lo que tenemos en común por nuestras experiencias en la vida, a
nuestra salud y a cualquier tema en el que sientas puedo apoyarte o del que quieras hablar.
Pero de cualquier otro tema, me temo que no estoy dispuesta a conversar. Al menos no por
ahora. Demás está decir que esto incluye a Neville y el incidente en el estadio.

Volviendo al tema anterior, James te escribirá sobre algunas disposiciones que he hecho
respecto a beneficios que deseo otorgar a los niños de tu Fundación, pero estos asuntos los
maneja él de forma mucho más correcta y adecuada que mi persona, así que pronto recibirás
lechuzas sobre ello.

Harry, gracias por tu gran amabilidad en el tiempo que compartimos, nunca lo voy a olvidar.

Reiterándote mí cariño y amistad,

Afectuosamente,

Hannah

P. D. Sé que le comentarás a Neville que te escribí. No puedo pedirte que no le digas, sería
injusto de mi parte exigirte eso sobre el que ahora es tu amigo más cercano. Pero me temo
que el ofrecimiento de amistad en esta carta es para ti solamente y confío en tu buen criterio.
Harry suspiró y dobló la carta mirando por la ventana sin ver.

Hannah decía poco respecto a Neville, y sin embargo, decía todo. Definitivamente, había
pensado que lo que vio en el estadio era real y se iba herida del país, por supuesto, acorazada
por Malfoy y sus amigos, y ni siquiera aceptaba que le escribiera sobre el tema. Harry estaba
seguro de que la magia en la carta indicaba que su ofrecimiento de continuar su amistad y
todos sus ofrecimientos de ayuda eran totalmente legítimos, y que si le escribía e intentaba
comentarle sobre Neville, la carta simplemente no pasaría a sus manos. Hannah estaba
protegida por magia y eso la había mantenido segura muchos años. También aislada.

Harry decidió que tenía que pensar este asunto. No podía ocultarle a Neville el contenido de
la carta, pero tampoco podría intervenir en el asunto entre su amigo y su nueva amiga, a pesar
de tener en apariencia una vía de contacto abierta con Hannah.

También notó que Hannah no hizo mención alguna de Malfoy y Theo en la carta respecto al
ofrecimiento de amistad, así que era claro que esto venía personalmente de su parte y de
nadie más. Harry no sabía si sentirse aliviado o triste al respecto.

-*-

Cuando Harry se reunió nuevamente con Neville, este le contó sobre su inscripción de última
hora en el Seminario Mundial de Herbología, en donde apenas logró conseguir cupo y
alojamiento y de que los precios eran exorbitantes por ello, aunque no lamentaba para nada el
gasto, también le comentó que la lechuza que había enviado a Hannah se había devuelto sin
ser contestada, la agotada lechuza al parecer, nunca pudo conseguir un lugar de destino final.

Harry, finalmente tuvo el valor de hablarle de la carta que recibió de Hannah, y le mencionó
sobre el deseo de que cualquier correspondencia que intercambiaran hablara estrictamente
sobre sus experiencias, salud o la fundación.

Neville le escuchó en silencio y solo asintió. Luego, en voz algo ronca, le contó que Hannah
le había hablado con entusiasmo sobre la idea del picnic y de cómo pensaba decorar la
mansión, los ponys, los helados y juegos que quería que se planificaran para los niños, hasta
que en algún momento, se quedó con la mirada perdida en sus manos sin poder decir más.

Harry hizo más té y luego de tomarlo con galletas, le preguntó sobre los detalles de su viaje.
Se sorprendió porque Neville saldría el próximo fin de semana. Sin muchas esperanzas,
Harry le dio las señas de James O'Sullivan pero Neville ya había intentado contactarlo. El
Señor O'Sullivan le informó que por el momento, no estaba autorizado para recibir misivas
de su parte, sin embargo, no se había mostrado severo con Neville sino preocupado, como si
entendiera que pudiera haber sido un malentendido pero que estaba consciente de que no
tenía poder para hacer nada al respecto.

Neville también le contó lo mal que la Abuela Augusta se había tomado todo: la prensa que
señalaba la pelea en el estadio, el hecho de que hubieran ido a la cárcel, y peor, que Hannah
se hubiera ido del país.

Y por supuesto, culpaba a Neville. Le había reprochado amargamente que se hubiera reunido
a emborracharse en el estadio, aunque Neville le había asegurado que apenas si había
probado una cerveza. También le dijo que si Hannah se había ido era porque lo había visto
haciendo algo indecente en público, incluso le preguntó directamente si había sido con Harry
o alguno de sus amigos, lo cual horrorizó al pobre Neville, también le confirmó a Harry que
la Abuela Augusta sospechaba del nivel de amistad que compartía con su amigo. Incluso,
Augusta le dijo a Neville que Harry también le iba a oír cuando le viera por dar semejante
espectáculo bochornoso en público, decepcionando a la gente que lo veía como un
representante del bien y la luz. Harry gimió al oírle de solo pensarlo. La Abuela Augusta era
temible y si había algo que no sabía era morderse la lengua y evitar decir cosas incómodas.

-*-

Al día siguiente, Harry fue a visitar a George al Diagon, el cual se mostró risueño y alegre
recordando todo – o bueno, lo poco que había retenido en la memoria - como si hubiera sido
una gran aventura que solo se podía recordar con risas y algo de bochorno.

Incluso cuando preguntó por el estado de Eva, su amigo le dijo que a parte de la resaca del
día siguiente, estaba perfectamente. Cuando Harry quiso mencionar el tema del Brío, George
simplemente le dijo que solo la estaba probando para saber si era cierto que causaba tanta
diversión y había dicho que por supuesto que no pensaba usarla de nuevo. Después se entregó
a su trabajo y por la cantidad de clientes en la tienda, Harry tuvo que resignarse e irse, pero
siguió preocupado por el estado de su amigo y su novia. George se veía bien en general, pero
era evidente que tenía ojeras y los ojos algo inflamados. Harry sabía que George y Andrea
eran mayores que él, pero no le parecía que su aspecto mostrara simplemente el cansancio de
su pesado día de trabajo.

Sin embargo, no había mucho más que pudiera hacer si George no reconocía que estuviera
sucediendo algo más. Resignado se fue de la tienda y se dirigió a uno de los lugares que
menos le agradaba: el Ministerio de Magia.

-*-

Harry sabía que tenía que lidiar con el asunto de su discusión con Ron y Hermione como un
adulto, decidió comenzar por su amiga, así que le había enviado una lechuza invitándola a
almorzar.

Esta le había contestado breve pero afirmativamente. Harry le informó que la esperaría afuera
del Ministerio a mediodía para ir a uno de sus sitios favoritos y Hermione estuvo de acuerdo.
Cuando se encontraron, el saludo de Hermione fue un poco más frío y cortés que el usual
pero sin embargo, pronto estuvieron conversando sobre su trabajo con los duendes de
Gringotts y un embrollo que se habría manejado en la prensa sobre las tasas de cambio
monetarias de las monedas preciosas y su valor en Galeones, en el cual Hermione había
estado de cabeza y que parecía un tema de nunca acabar.

Luego de que Hermione buscara una mesa en el café al que asistieron y que a Harry le
gustaba mucho, este ordenó sopa de cebolla para ambos, que venía con un delicioso pan
tostado y bebidas, esperó por la orden y luego llevó la comida de ambos a la mesa.

Ambos comenzaron a comer en silencio y Harry se dio valor para sacar el tema que sabía
ambos tenían en mente.
"Lamento mucho lo sucedido en la fiesta, Hermione", y suspirando la miró, "Sé que perdí los
estribos y fui grosero, me disculpo por eso". Hermione le miró con el ceño levemente
fruncido pero asintió.

"Yo también lo lamento, Harry", y dudando siguió, "Sé que fui... fuimos intrusivos en la
forma en que te hablamos sobre la manera en que has estado tratando con Malfoy y sus
amigos. Es solo que... eh... no lo entiendo, Harry", le dijo ella intentando ser sincera.

"Pero ya les había comentado, Hermione. Sobre la visita a la Mansión Nott, que habían sido
amables con Neville... y también conmigo", Harry no comprendía cuál era su duda.

"Disculpa, Harry, pero una cosa es que nos hayas comentado que fueron amables contigo, así
como se es amable con una visita inesperada que no es del todo desagradable. Pero en la
fiesta, honestamente, te veías más que amigable", Hermione le miró a los ojos con intensidad
y Harry se ruborizó pero no bajó la mirada.

"¿En serio?", preguntó, y luego de una pausa agregó, "¿Solo porque bailé con Malfoy?"

"Vamos, Harry", dijo Hermione frunciendo el ceño nuevamente con incredulidad, "No
estamos hablando de cualquier mago. Estamos refiriéndonos a Draco Malfoy. El mago con el
que peleaste todos los años mientras estuvimos en Hogwarts, incluso con el que llegaste a los
puños... ¿Me quieres decir que es perfectamente... normal... que luego de verlo un par de
veces en tus visitas a Neville, ahora te sientes tan cómodo como para aceptar bailar con él en
un baile?"

Harry se sentía sorprendido de la cara de incredulidad de Hermione pero respiró profundo


decidido a esta vez no dejarse llevar por la rabia.

"Si, Hermione", contestó simplemente. "Quiero decir, no sé si ha habido algo normal sobre lo
que fue la relación entre nosotros, quiero decir entre Malfoy y yo, desde que nos conocimos
en Hogwarts. Durante nuestra niñez y adolescencia. Pero lo que digo es cierto, después de un
par de visitas a la Mansión mientras Neville estuvo allí hospedado, y de intercambiar algunas
conversaciones breves, comidas y momentos en grupo con él y sus amigos, amigablemente,
no sentí que hubiera ningún problema en bailar con Malfoy... o con Hannah, Theo o Astoria
en una fiesta, en la que además, me invitaron con tanta amabilidad", siguió mirándola a los
ojos con toda la sinceridad que era capaz de mostrar y esperando que su amiga pudiera captar
lo que parecía no había podido hasta ahora.

"Guao", exclamó Hermione, quien parecía ahora haberse quedado sin palabras. Cosa inusual
en ella. Harry sonrió.

"Si, guao", afirmó estando de acuerdo. "Pero si has leído la prensa, sabrás que ya no están en
Inglaterra", dijo Harry queriendo cambiar del tema respecto a lo que se refería a él y Malfoy
directamente.

Hermione arrugó en entrecejo mientras probaba de su sopa. "Si", dijo, "y al parecer, fue todo
un shock para la prensa. ¿Tú sabías que se iban?"

"No", contestó Harry simplemente y se sintió triste nuevamente, "Neville tampoco".


"Oh", dijo Hermione con algo de sorpresa. "Pero pensé que él y Abbott", dudó un momento,
"quiero decir, se veía como que se estaban llevando bien", Harry le agradeció a Hermione el
intento de no intentar dar por sentado que algo había entre ambos como pareció hacer con él
y Malfoy... o Theo.

"Era lo que esperábamos, en especial Nev", y la miró alzando las cejas como dándole a
entender que no había sido así.

"Oh", dijo Hermione empezando a entender. "¿Se pelearon? Yo... no quiero ser entrometida,
pero, él se veía tan contento el día de la fiesta..."

"Fue por lo sucedido en el juego, Hermione", y procedió a contar con detalle lo que ocurrió
antes de la pelea del final del juego afuera de los baños. El rostro de Hermione se fue
mostrando más horrorizado a medida que seguía con la historia. Harry no mencionó el asunto
de la rabia de Malfoy sobre la presencia de Sawyer porque definitivamente, era algo que
prefería mantener para sí, pero si le contó la rabia de Malfoy por lo sucedido y cómo se llevó
a Hannah de inmediato del estadio.

"Pero", dudó Hermione pensativa y algo acongojada, "Neville tiene que escribirle, ¡ella tiene
que dejarle explicarse!".

"Hermione, creo que viéndolo desde fuera es fácil decirlo. Pero ponte en el lugar de Hannah:
después de ver a Eva saliendo del baño prácticamente tras Neville, ebria... o mejor dicho,
prácticamente drogada, con la ropa descompuesta, y de verla lanzarse encima de Nev, y de
paso, oírla luego insultar a su mejor amigo llamándolo 'basura Mortífaga' y llamando la
atención del todo el mundo... ¿estarías dispuesta a oírle así como así?"

Hermione gimió y negó con la cabeza. "No así de rápido", aceptó. "Oh, Harry es terrible".

"Si, lo es", y suspirando tomó un poco de sopa pensativo, luego agregó, "pero Neville
intentará contactarla en Francia. Tiene un Traslador para el domingo".

"Oh, ¡eso es excelente!", se alegró Hermione. "Ella siempre está atendiendo a eventos en
representación de Malfoy. Tal vez si no puede intercambiar cartas con ella, pueda verla en
alguno de ellos... o a alguno de sus amigos".

"Eso espero", dijo Harry deseando sonar más esperanzado.

"No suenas muy entusiasmado", Harry sonrió débilmente hacia Hermione.

"Bueno, me preocupa que hasta ahora, Hannah y los demás han sido bastante efectivos
escondiéndose cuando se sienten amenazados. Yo me temo que este podría ser uno de esos
momentos", le contestó Harry siendo sincero.

"¿Amenazados?", preguntó Hermione con expresión de sorpresa. "¿Crees que Abbott se


podría sentir amenazada por Neville?", Harry se encogió de hombros.

"¿Burlada? ¿herida?", intentó Harry explicarse, "creo que cualquiera de esas razones la ha
hecho atrincherarse antes, y dadas todas las esperanzas que parecía tener en Neville, me temo
que podría hacerla volver a aislarse".

"¿Cómo puedes estar tan seguro, Harry?", preguntó Hermione con genuino interés.

"Porque es lo que yo haría, Herm", contestó simplemente.

Luego, de terminar de comer, Harry caminó con ella a la entrada del Ministerio, se
despidieron cálidamente y Harry suspiró satisfecho sintiendo que al menos con su amiga, las
cosas estaban mejor.

-*-

En esa semana, a parte de su trabajo y preocupada atención a Neville, del cual estuvo siempre
atento con lechuzas y Flú, también se reunió con Ron. El miércoles, una vez este salió del
Ministerio, se reunieron en el Bar favorito de Ron, bastante frecuentado por los Aurores y
que Harry encontraba incómodo por las miradas que recibía, algunas de admiración y otras de
desdén, como si fuera una decepción que no fuera uno de ellos. Sin embargo, no cambió el
lugar cuando Ron lo mencionó y se resignó a pasar una vez más por la incomodidad del lugar
en beneficio de resolver el incordio con su viejo amigo.

En un principio, Ron se mostró hosco y bebió de su cerveza sin hacer mucha conversación
excepto para saludar a sus colegas, pero finalmente, cuando habló con Harry, este se dio
cuenta de que su amigo estaba herido por su pelea. Harry hizo lo posible para solucionar las
cosas al igual que como lo hizo con Hermione, y una vez más, quedaron en plano amistoso.
Sin embargo, Harry sabía que Ron siempre sería sensible respecto al tema de Malfoy y sus
amigos Slytherins, y que si este hubiera seguido en Inglaterra y hubieran tenido encuentros
más frecuentes, tal vez no habría sido su última pelea por este asunto. Pero por ahora, no
había más que pudiera hacer al respecto.

Ambos cenaron luego comida china, Harry aprovechó de comentarle a Ron sobre su
preocupación sobre George, pero insólitamente para Harry, su amigo también desechó el
asunto tan fácilmente como lo hizo el mismo George. Aunque sabía que era lamentable que
tanto él como Andrea hubieran quedado registrados en el Departamento por posesión,
pensaba que era algo tonto pero inofensivo, y que aunque lamentaba que hubiera afectado la
relación de Neville con Hannah, Harry se percató de que Ron parecía pensar que tal vez había
sido lo mejor para su amigo en común. Harry primero se sorprendió y luego se molestó
horrible sobre esto, pero se mordió la lengua y antes de poder decir algo que provocara otra
pelea, volvió a casa, donde se dedicó a escribir furiosamente en su diario para desahogar su
frustración.

-*-

Harry sabía que Ginny también sería un hueso duro de roer. Su amiga se sentía herida porque
no le habían dado importancia a su éxito en el partido y parecía pensar que todos se habían
dedicado a la juerga y habían olvidado que ella era una de las razones por la cuales estaban
en el partido, para empezar.

Harry la invitó a comer en casa, lo cual era poco habitual porque casi siempre se veían en el
Mall o en la Madriguera, y preparó una cena especial para ella, que aunque parecía muy
burda, era su favorita: pescado frito y papitas, ensalada césar y por supuesto, su amado
refresco de cola.

Aunque Ginny llegó un poco taciturna, pronto estaba encantada con la atención y todo lo que
Harry preparó para ella. Mientras comían, le contó radiante sobre la fiesta de celebración, lo
mucho que disfrutaron esa noche, y lo bien que la había pasado con Sawyer. Harry la escuchó
atento y no mencionó nada sobre el nuevo amigo de Ginny, que honestamente, cada vez le
agradaba menos.

Cuando comían el postre, helado de fresa con crema chantilly, una vez más, el favorito de
Ginny, esta se disculpó por su arrebato y por dejar a Harry cargar solo con la responsabilidad
de George y Andrea. Ginny se ofreció incluso a pagar el dinero de las multas de George y los
demás. Al parecer, Sawyer le contó indignado que no los dejarían salir esa noche sino las
pagaban. Ella se dio cuenta de que Harry lo había hecho incluso por Sawyer porque él no
tenía dinero. Harry le contó que Neville le había ayudado con el pago, pero se negó a recibir
nada de su parte, sin embargo, le recomendó que sería bueno que hablara con George para
que le devolviera a Neville lo que aportó por la multa de él, su novia y su futura cuñada, ya
que este se iría de viaje y seguro tendría bastantes gastos. Ginny le aseguró que no lo solo lo
haría sino que hablaría seriamente al respecto con George y Lee, le horrorizó que este no se
ofreciera en primer lugar a pagarles a Harry y Neville cuando habían pagado no solo por él
sino por tres personas más que él había llevado.

Ginny al parecer, había pensado en lo sucedido en el juego concienzudamente luego de pasar


la rabia del momento, y coincidió con Harry en que era algo preocupante que George,
Andrea. Lee y Eva se hubieran puesto en ese estado, en público, y durante un juego
custodiado severamente por los Patrulleros, además que todo esto le estaba causando
verdaderos quebraderos de cabeza con la prensa. Harry se había olvidado que esto podría
afectar la imagen de Ginny y se sintió muy mal al respecto. Tener a la prensa preguntándole
si su hermano mayor era adicto a las pociones ilegales, ciertamente podría opacar el
esplendor del triunfo y causarle problemas con la directiva del equipo.

Ginny le aseguró que le enviaría entradas para la final para las gradas de la familia de las
jugadoras, pero Harry se negó lo más amablemente que pudo. Le dijo a su amiga que prefería
ver el juego solo con Neville para pasar ese momento juntos antes de que su amigo se fuera a
Francia y que ya le había convencido de acompañarlo prometiéndole que estarían solo ellos
dos.

Cuando Ginny empezó a indignarse, Harry procedió a contarle lo que pasó con Eva a la
salida de los baños, ya que ella solo tenía una idea general sobre la pelea en las gradas y de lo
que sucedido en el estadio.

Ginny se indignó al saber lo que hizo Eva y cómo afectó la relación de Neville con Hannah,
se entristeció cuando Harry le dijo que estaba seguro de esta era la razón de que el grupo se
hubiera ido apresuradamente de Francia.

Harry se dio cuenta de que Ginny se sentía decepcionada de que Theo se hubiera ido de
Inglaterra sin despedirse pero que desconocía la razón hasta este momento. Ginny le contó un
poco reluctante que Theo la había invitado a conocer la Mansión y le había mencionado que
si Harry iba a pasar el día con ellos en el lago como habían conversado, ella y Padma estaban
invitadas también.

Harry recordó lo contenta que se mostró Padma al conocer a Astoria, lo mal que se sintió al
saber que se había embriagado en la fiesta y se había perdido el resto de la misma y que le
preocupaba qué pensaría Astoria sobre ella.

Suspirando, pensó amargamente que en poco tiempo, Malfoy y su grupo se habían ganado
varios afectos, pero los habían dejado tirados sin siquiera despedirse cuando se fueron de
Inglaterra, todos juntos como una familia, a pesar de que aparentemente, la afectada por lo
sucedido era solamente Hannah.
Capítulo 31

El jueves, Harry recibió en la mañana una lechuza donde Padma le invitaba a tomar el té. Con
gusto, se reunió con su amiga aunque su estado de ánimo era bastante bajo e hizo lo posible
para no mostrarlo, sin embargo, ella le conocía bastante bien para saber que no era el de
siempre.

Harry le contó, sorpresivamente con mayor detalle que a los demás, incluso que a Neville,
como le había hecho sentir el bochorno del juego; Padma, lejos de juzgarlo, le entendió.

Ella era la única que parecía haber notado el interés que había nacido en él por Malfoy, y
aunque no conocía los detalles - Harry pensaba que no había mucho que contar - no lo
juzgaba negativamente por ello. Así que con ella se pudo lamentar un poco sobre la partida
del grupo de amigos con mayor sinceridad, y de la misma forma, de la rabia que le había
generado el comportamiento de Lee, George, su novia y futura cuñada, y de lo mucho que le
había lastimado la reacción de Ron y Hermione en la fiesta. Harry no podía hablar de esto
con Neville o Ginny tan sinceramente, uno por el estado de ánimo en que se encontraba y la
otra por ser la hermana de George y no saber ni tampoco notar cómo le había afectado
Malfoy; con el único que se desahogaba, y cuando podía, era con su diario. Así que tener a
Padma oyendo lo que estaba dispuesto a contar, sin juzgarle, ni burlarse, ni sentirse ofendida
sobre lo que pensaba sobre sus amigos, era reconfortante.

Padma le aseguró que jamás pensó que la bebida que le ofreció Ginny les causaría tal
borrachera, se disculpó solemnemente, y al contrario que la mayoría del grupo había hecho,
reconoció sin lugar a dudas que le había avergonzado con sus nuevos amigos, además, le
informó que le escribió a Hannah Abbott y Theodore Nott - quienes hicieron de anfitriones
'oficiales' del Baile - disculpándose y quitando cualquier responsabilidad de parte de Harry
por su comportamiento, además, agradeciendo por la forma en que la habían tratado esa
noche, no solo en el Baile sino durante su vergonzosa borrachera.

Padma le contó que Hannah le había contestado aceptando sus disculpas y le había indicado
que sabían había sido algo circunstancial y que admiraba su trabajo como Sanadora Mental, y
que estaría encantada de verle nuevamente durante su estancia en el país.

Harry se sintió aliviado al oír todo aquello y le agradeció a Padma por lo que dijo en su carta
de él, pero ella le dijo que simplemente eso había sido lo correcto de su parte, no hacerlo
habría demostrado muy malos modales y una gran irresponsabilidad.

Luego de un rato, Padma también le contó que le había escrito a Astoria disculpándose y
lamentando no compartir más con ella en la fiesta, y esta le había respondido simplemente
diciéndole que le alegraba que se hubiera divertido en el baile porque la mayoría de los
invitados habían sido unos 'estirados' y que solo habían ido a la misma: 'para juzgarles, por
curiosidad o para adularles' y ella junto a Harry, Neville y Ginny habían sido de los pocos
invitados auténticos, además agregó que se alegraba que Harry la hubiera llevado como
pareja, admitió que ellos también la habían cagado con el vino de la cena, así que no se podía
decir que el licor de Ginny era el único poco adecuado para la fiesta. Harry rio al oír esa parte
recordando el incidente y se alegró de que Astoria lo viera de ese modo, al menos respecto a
lo sucedido en la fiesta. Finalmente, Astoria también le indicó que esperaba que volvieran a
verse. Claro, - aclaró Padma, eso había sido antes del juego y de su partida, así que dudaba
que en verdad existiera la posibilidad.

Harry sonrió y le dijo que tal vez, al igual que Neville, debería considerar un paseo a Francia,
y riendo, Padma le dijo que no era para nada una mala idea.

Harry sospechaba que Padma lo había dicho mitad en serio y mitad en broma, y esperaba que
si se decidía a escribirle a Astoria, esta le respondiera de forma cordial.

-*-

El viernes era el día del cumpleaños de Peter y Clara, así que Harry se levantó temprano y se
Apareció en Lily's House, que estaba en las afueras de Londres, a preparar todo para la fiesta.
Para su sorpresa, Neville, Luna y Molly con Arthur también llegaron para ayudar. Harry
pensó que Neville estaría demasiado ocupado con lo de su viaje y Luna con su trabajo, sin
embargo, allí estaban dispuestos a trabajar para prepararlo todo.

Molly insistió en hacer ella misma los pasteles para los gemelos, a lo cual Harry se rindió sin
insistir ni discutir mucho ya que sabía que esta era una discusión que siempre perdería – uno
de chocolate con fresas para Peter y otro de merengue con piña para Clara – Harry se dedicó
con Luna a decorar el pequeño salón que se usaba para estas celebraciones y actividades de
grupo mientras Neville y Arthur iban por los entremeses que se habían encargado para los
niños.

Harry estaba sumamente feliz de complacer el capricho de Clara de tener una piñata para la
fiesta. A la niña le habían enseñado en la escuela que tener piñatas en las fiestas era
tradicional en varios países de Latinoamérica, en especial en los cumpleaños y en Navidad, y
la niña la había estado pidiendo desde entonces para cada festividad: Halloween, Navidad,
Pascua y cuanta celebración hubiera pasado, no se olvidaba del tema, así que finalmente,
luego de muchas discusiones entre ambos hermanos, habían acordado que tendrían una y que
el tema de la misma sería neutro para que satisficiera a niños y niñas por igual; sin embargo,
como seguían discutiendo y no se decidían por elegir algo que les gustara a los dos, Harry les
había dado opciones cerradas para escoger y se decidiría finalmente por voto popular entre
todos: la piñata podría ser a) un sol, b) una piñata tradicional mexicana, c) una cara feliz o d)
una estrella, y aunque hubo súplicas y llanto de parte de los gemelos, Harry no cedió a que
fuera un Bart Simpson, como quería Peter, o una Sailor Moon, como quería Clara.

Al final, luego de la votación popular, ganó la piñata tradicional mexicana y Luna había sido
la voluntaria para comprarla y rellenarla. Harry estaba cruzando los dedos para que no
hubiera demasiados dulces ni demasiadas cosas 'artesanalmente' creadas por su amiga que
decepcionaran a los niños y causaran un berrinche en la fiesta, pero confiaba en el buen
sentido de ella y en el amor que le tenía a sus niños.

Mientras los niños estaban de paseo al parque con Mary y Ágatha, dos brujas de alrededor de
cuarenta años, hermanas, y que habían trabajado con él desde el principio en la Fundación,
ellos se dedicaron a prepararlo todo para la pequeña celebración.
Las dos brujas prácticamente habían dedicado sus vidas por entero a cuidar de los niños
voluntariamente; cuidarles era todo lo que tenían ahora debido a que habían perdido
completamente sus familias en la guerra mágica; darles amor y cuidado a los siete niños,
había sido la forma en que habían sobrevivido a su tragedia: los Mortífagos atacaron su
pequeño poblado mágico en Gales matando a todos los habitantes excepto a ellas dos y otros
pocos jóvenes, dejándoles vivos para usarlos para 'divertirse' un poco con ellos antes de
terminar de matarlos, pero los sobrevivientes habían sido rescatadas por la Orden antes de
que esto sucediera.

De hecho, ahora que Harry lo pensaba, Hannah había estado en el grupo de rescate y él
sospechaba que las dos hermanas podrían ser la forma en que se había enterado la bruja sobre
la Fundación. Mary y Ágatha habían estado en una casa segura propiedad de Hannah después
de recuperarse de sus heridas; ellas la respetaban y admiraban con fervor.

Harry esperaba tocar el punto con ambas en algún momento pero no ese día, por ahora,
prefería dedicarse a la fiesta de los niños. Luego de un ligero almuerzo, terminaron de
decorar y de preparar los entremeses con la ayuda de Neville y Arthur que habían vuelto de
las compras.

Alrededor de las cuatro, los niños volvieron y se sintieron exultantes de encontrar a Harry en
el lugar. Todos se lanzaron a su alrededor, y Harry fue abrazado, besado, mangoneado,
tironeado y llenado de tierra y de mocos, todo por igual; nada lo hacía más feliz en la vida.

Harry se sentó con ellos a conversar en un círculo en el suelo en el jardín como solían hacer
en verano, todos sabían que tendrían su turno y podrían contarle lo que vieron en el parque,
cómo jugaron, lo que comieron o cualquier cosa que se les ocurriera.

Wendy, - de seis - , le enseñó un dedo moreno donde le picó una abeja, que Harry tomó y
besó con ternura sin importarle que estuviera lleno de tierra, pero no lo curó con magia,
porque consideraba que era bueno para los niños recordar que no se debía molestar a los
insectos, y una picada de abeja era una experiencia tan buena como la que más.

Tom, - que era hermano biológico de Wendy y tenía ocho - le dijo que a él le picaron las
hormigas, y orgulloso, agregó que no había llorado, Harry le dijo que estaba bien que no
hubiera llorado pero que tampoco estaba mal si lo hubiera hecho, revisó las picaduras, y le
dijo que era bueno aprender a ser más consciente de sentarse lejos de los hormigueros, luego
le dio un gran abrazo y le acarició los oscuros y rizados cabellos.

Matthew - de nueve - puso los ojos en blanco y le dijo con mucha seriedad que ninguno de
los chicos había sido lo suficientemente bueno para jugar al futbol con él, y
que realmente necesitaba practicar si quería ser aceptado en el equipo del colegio, a lo que
Harry replicó que si le enseñaba a sus hermanos, tendría con quien practicar, pero que él haría
lo posible para llevarle el domingo al parque a entrenar, aunque no prometía ser mejor que
sus hermanos; Mathew sonrió encantado y Harry, como sabía que su pequeño Matty era poco
dado a los abrazos, le dio unas palmadas cariñosas en la espalda y le sonrió con todo el afecto
que sentía por su niño de ojos de cielo.

Aiko – de nueve – sabiendo que podía ya hablar, exclamó con su hermoso ceño fruncido que
ella era bastante buena para jugar al futbol pero que Matty no le permitía jugar con él porque
era una niña; Harry frunció el ceño también y le dijo a la niña que tal vez estaba confundida,
porque no podía creer que su hermano fuera tan poco considerado en no permitirle jugar con
él, se giró hacia el niño con las cejas alzadas, y este bajó la vista avergonzado, admitió que
creía que Aiko era muy lenta y que seguro lloraría si se caía al correr, esta replicó que en
realidad, él era un muy mal arquero, y antes de que empezara una discusión, Harry les pidió
que por favor pararan, miró a Matthew con las cejas alzadas nuevamente, el niño se disculpó
con su hermana y dijo que 'por supuesto', Aiko debía ir con ellos al parque el domingo, Harry
sonrió y le dijo que estaba orgulloso de ambos, les abrazó a la vez muy fuerte, aunque
Matthew se removió un poco en sus brazos, les besó en las sienes, les dijo en el oído que los
amaba.

Teddy – de seis – para no quedarse atrás, le contó que él, Tom y Wendy jugaron al escondite
y que él ganó. Harry sonrió con alegría, lo felicitó plenamente y le dijo que era un 'Maestro
del Escondite' como lo había sido su mamá cuando era Auror y le dio un beso en la frente y
un abrazo.

Martina – nueve de edad pero cien de sabiduría - que parecía sonreír con picardía sabiendo
que pronto sería su turno, esperó a que Harry la mirara y se arrodillara en dirección a ella y le
dijera – "¿Y qué opina mi Princesa de canela sobre todo esto?", a lo que Martina sonrió
abiertamente y respondió, "Que ya entiendo porque soy aquí la favorita. Todos estos niños no
hacen sino dar problemas", y puso su mejor cara de exasperación, por lo que todos rieron y
Harry más aún, se acercó, la abrazó, le besó la frente y le dijo, "Pues, claro, ¿Qué haría yo
son mi pequeña sabionda?", y luego se levantó y miró a todos lados diciendo, "¿Y ya estamos
todos, ¿no?"

A lo que respondió un gritó unitario de "¡NOOOOO!" de parte de todos los niños, mientras
unos señalaban a Clara y otros a Peter.

"¡Oh, por Merlín!", exclamó Harry fingiendo horror con sus inmensos ojos verdes muy
abiertos y llevándose las manos a la cara, "¿Pero cómo podría haber olvidado a los niños del
cumpleaños?" y se lanzó hacia ambos alzándoles a la vez y dándoles sendos besos en las
mejillas mientras giraba con ellos, cosa que hizo a los niños reír y abrazarle fuerte mientras
los demás reían a su alrededor.

"¡Por Merlín!, mis mellizos queridos que están de cumpleaños. ¿No pensarán que los olvidé,
verdad? Era una tonta broma. Toda la semana no he hecho sino esperar impaciente su
cumpleaños..." y mientras ellos le miraban sonrientes de felicidad, agregó, "¡para poder
comer pastel!", finalizó con socarronería, a lo que los niños rieron más aún y él fingió
morderles como si fueran niños hechos de dulce. Luego de tanto alboroto. Harry los bajó, les
deseó un feliz cumpleaños, y les envió a todos a lavarse las manos para ir a cenar y luego
poder empezar la fiesta en verdad.

Todos fueron corriendo emocionados para volver lo más pronto posible, y Harry sonrió de la
forma más sincera desde el encuentro de Quidditch del fin de semana pasado. Luego,
arrugando la frente y gimiendo, se agarró la espalda y pensó que pronto no podría alzar a
ninguno, menos aún a dos a la vez.

Cuando se giró, vio a Neville y Luna sonriendo mirándole desde la entrada del salón de la
fiesta, y Neville se giró y entró de nuevo en el mismo para limpiarse los ojos y simular que
no había estado llorando viéndole, y Harry sabía por qué, Neville iba a extrañar a los niños
tanto como los extrañaría él si se fuera de viaje, su amigo había estado ahí desde el inicio de
todo y tenía una relación especial con cada uno de ellos.

-*-

Una vez que todos cenaron - perros calientes y papitas fritas, todo casero, además de refresco
de cola (sin azúcar, por el amor de Merlín) – todos entraron al salón y hubo gritos de festejo
cuando vieron la piñata. La decoración que Neville y Luna escogieron y que Harry y él
pusieron era fabulosa, se habían inspirado en las cintas de figuras de colores que usaban en
México para sus fiestas, dado que habría una piñata, ¿Qué mejor forma de ambientar la fiesta
que el estilo mexicano?, así que había mucho color por todos lados.

Harry puso la música, que por supuesto, habían escogido los gemelos para su festejo, y
aunque para él era estridente y le hacía sentirse viejo y algo estresado, para los niños era un
deleite, y pronto estuvieron brincando y bailando a sus anchas, solos, en pares y grupos, él
por supuesto entre ellos junto a una entusiasta Luna que no paraba de girar en medio del
bullicio.

Luego jugaron PONLE LA COLA AL THESTRAL, que para el horror de Harry, Luna había
hecho como una copia de la criatura mágica y era muy similar a los reales: negro, huesudo y
de ojos blancos, hecho de cartulina y que se movía despacio por arte magia mientras
intentaban ponerle la cola; pero para los niños fue un deleite y rieron a carcajadas con el
juego. A Harry jamás le dejaría de sorprender el interés y disfrute de los niños por lo macabro
pero el juego fue todo un éxito así que no iba a ser él quien se iba a quejar.

A continuación, jugaron a la ronda de la silla, y por supuesto, varios de los eliminados se


pusieron a llorar mientras Martina los abrazaba y les daba caramelos como premio de
consolación, mientras Harry miraba henchido de orgullo a su sabia y dulce niñita. Para los
ganadores de los juegos, había regalos muy sencillos. Y Harry no se empeñó en que todos
ganaran algún juego, porque en la vida, pensaba, había que aprender a ganar y a perder.

Y finalmente, golpearon la piñata por turnos; Aiko estuvo a punto de romperla con sus
entusiasmados golpes – Harry pensó que seguro sería Golpeadora para el equipo de su casa al
ver la potencia de su batazos, por lo que tuvo que quitarle el palo antes de que la rompiera y
para que todos pudieran intervenir – este había sido hermosamente adornado por Neville – y
finalmente, se dejó para que los cumpleañeros pudieran rematarla. Todo esto mientras Arthur
sacaba fotos y más fotos con su nueva adquisición, una cámara digital Muggle que obtenía
unas imágenes maravillosas.

Como Harry pidió, la piñata no tenía nada que pudiera generar demasiada basura como el
confeti, para no darle más trabajo a los elfos: solo caramelos, malvaviscos, jugueticos
mágicos y Muggles y baratijas hechas por Luna, que todos habían disfrutado y Harry se
sentía aliviado... pero la piñata también tenía silbatos, que luego se decidió jamás volvería a
permitir en su vida que usaran en una piñata, pues los oídos le dolían de tantos pitidos por
aquí y por allá.

Finalmente, todos cantaron el cumpleaños y los gemelos soplaron las velas – cada uno tenía
un pastel y su propia velita, hermosamente decorados por Molly para poder complacer a cada
uno por separado – y luego de más felicitaciones por su cumpleaños para los mellizos, Harry
besó la cabeza de Molly y la abrazó agradecido y esta se dejó consentir por su 'otro' hijo que
estaba feliz por tener a su alrededor a lo más cerca que tenía de una madre y un padre, junto a
lo más cercano que podía tener a unos hijos.

Luego, los gemelos abrieron sus regalos – todos los Weasleys, incluso Charlie y Vladimir que
estaban lejos – habían enviado regalos a los niños, lo cual era una tradición de la familia:
todos los sobrinos recibían regalos de sus tíos y los 'niños' de Harry no eran una excepción –
además había presentes de parte de la Abuela Longbottom, Neville, Luna, Padma – y para su
mayúscula sorpresa, había regalos de parte de Hannah, pero también de Malfoy, Astoria y
Theo, lo cual le confirmaba a Harry lo que ya sospechaba, todo el grupo de amigos sabía de
la Fundación pero habían sido muy respetuosos dejando que solo Hannah hablara sobre ella
con él. Harry no sabía quién se sentía más emocionado - aunque evitaban mostrarlo - si él o
Neville.

Demás está decir que el regalo de Malfoy opacó al de todos los demás. De alguna forma,
Malfoy parecía haber averiguado lo que Clara deseaba más para su cumpleaños, y eso era
exactamente lo que le había enviado: una muñeca Barbie con un auto último modelo, que
además incluía un set de ropa, maquillaje y zapatillas. El regalo de Peter no había sido
menos: la colección de miniaturas de la serie de escobas Nimbus, la cual incluía desde el
antiguo modelo 2000 que hizo a Harry sonreír con nostalgia, hasta la 2014. Harry no se
sorprendió de lo esplendido de los regalos, dado el nivel del que le había dado a Teddy por su
último cumpleaños, y no quiso ni pensar cómo malcriaría Malfoy a un hijo propio si lo
tuviera, esto último le hizo doler el corazón por lo que se sacudió la idea lo más rápido que
pudo.

Harry les dijo a ambos niños que debían enviar lechuzas y cartas de agradecimientos a
'todos' los tíos y tías que les enviaron regalos, y estos asintieron obedientemente, pero por
supuesto, Clara dijo que aunque no conocía a su Tío Draco, definitivamente, era su tío
favorito. Harry abrió la boca para replicar, pero pensándolo mejor, puso los ojos en blanco y
se giró y se fue sin decir nada más mientras Luna simplemente soltaba unas risitas.

-*-

Cuando terminó la noche, y Harry llegó a su casa agotado, había varias cosas que tenía por
seguro: la primera era que tenía que enviarle cartas a todos agradeciendo por sus regalos para
los gemelos, y sentía a la vez temor y emoción al pensar en que tenía una excusa para
escribirle a Malfoy.

La segunda, era que estaba seguro que la tradición de la piñata se iba a quedar para siempre
en Lily's House, al menos, tanto tiempo como sus niños fueran los suficientemente pequeños
para querer una, y no sabía si alegrarse, horrorizarse o lamentarse, pero la felicidad de los
niños por el asunto de la piñata había sobrepasado el nivel regular de sus fiestas, y de verdad,
era algo que merecía la pena mantenerse.

La tercera, es que Harry estaba seguro de que extrañaría horriblemente a Neville. Ver su
expresión emocionada al nivel de las lágrimas al verle con los niños al llegar al parque, había
hecho que recordara que el tiempo que su amigo estaría fuera de Inglaterra era indefinido.
Harry sabía que Neville debía agotar los recursos que tuviera a mano para ver a Hannah, y
lamentaba mucho no poder ser de mayor ayuda dadas las condiciones que esta le había puesto
para recibir sus cartas.

Harry sabía que si intentaba intervenir con Malfoy sobre Neville, su correspondencia seria
devuelta de inmediato y éste cortaría cualquier tipo de comunicación. Se preguntó si Theo y
Astoria pensarían igual que Malfoy, pero honestamente, creía que era Neville el que debía
averiguarlo y no él.

Por ahora, Harry se jugaría la carta de los niños. La misiva que los niños escribieran, se la
remitiría con una foto de cada uno con el regalo que les envió. Esto, pensó Harry, no era sino
lo mismo que haría con todos los 'tíos' que enviaron regalos, pero en el caso de Malfoy,
pensaba que también era una especie de experimento para saber si le llegaba la carta y qué
clase de respuesta daría ahora que se había ido del país.
Capítulo 32

Harry se dedicó el sábado en la mañana a seleccionar e imprimir las fotos para las cartas de
agradecimiento sobre el cumpleaños mientras los niños hacían las cartas, dibujos y demás
cosas que se les ocurriera para agradecer a sus múltiples 'tíos' y se las enviaban.

Harry sonrió al ver la foto de Clara con la Barbie que le envió Malfoy en la mano. Su rostro
de emoción era tal que parecía que todos sus sueños se habían cumplido de una sola vez. No
se podía decir lo contrario de la de Peter, sonriendo admirado mientras al menos cuatro
Nimbus en miniatura volaban alrededor de su cabeza.

En la tarde, pasó por Neville en la casa de los Longbottom, y llegó lo suficientemente


temprano para oír el regaño que sabía que la Abuela Augusta tenía reservado para él. Fue
mejor de lo que pensó y a la vez peor. La Abuela no le dijo que era un borracho o un
drogadicto, como se temía, sino que le miró con decepción y dijo, casi en voz baja, 'Se
supone que debías cuidar de mi niño', Harry sintió como si le dieron un puñetazo en el
estómago y asintió, bajó la mirada y se miró las manos y solo dijo que lo sentía.

Neville miró exasperado a su abuela y le dijo que estaba siendo muy injusta, que Harry era el
único que en realidad había intentado ayudar y que él no tenía la culpa de los desastres que
hubieran hecho George y sus acompañantes, pero esto no sirvió para mitigar la decepción de
Augusta ni la culpa que Harry sentía de sí mismo. Se despidió en voz baja de la Abuela y no
se atrevió a acercarse, y menos besarle como siempre. Sin embargo, esta lo hizo, pero como
si le produjera un gran dolor perdonar y aceptar en su casa a un nieto tan inútil. Luego se
fueron afuera silenciosos para Aparecerse en el estadio.

Harry rogó por no encontrarse con ningún Weasley porque no quería dar explicaciones sobre
la razón por la cual no se sentaría con ellos en el estadio. Esperaba que todos asistieran y
ocuparan los puestos que los parientes y amigos de Ginny pudieran usar para tener excusas
de no haberse sentado con ellos, y se dirigió aun algo cabizbajo con Neville a sus puestos. Ni
siquiera se había traído los omniculares. Solo de verlos, le dolió el estómago y consideró que
prefería ver las repeticiones en la pantalla gigante del estadio.

El juego, cuando comenzó, mostró el filo que se suponía tendría. Hubo más faltas de las que
Harry esperaba.

En algún momento Ginny recibió una Bludger que le hizo casi caer de la escoba y le causó
sangramiento nasal. El juego se detuvo mientras fue atendida y Harry se imaginó el horror de
Molly, la rabia de Ron, el ceño y los puños apretados de Bill, el orgullo de Charlie, las
lágrimas de Arthur y el desconcierto de Percy, frente al sangrado nasal de la más pequeña del
clan.

Una vez que Ginny se alzó al vuelo de nuevo, cobró la falta y ganó puntos de nuevo para las
Harpías, con su túnica manchada de sangre pero el rostro concentrado y desafiante, las
Harpías jugaron si se quiere, con más ímpetu.
A pesar de su tristeza, Harry se encontró concentrado en el juego: jadeaba al unísono con el
público, agarraba a Neville del brazo hasta casi retorcérselo cuando parecía que Conchita iba
a agarrar la Snitch, pero en la última oportunidad cuando se escapó, gimió al igual que todos
en el estadio pero aplaudió a la pequeña Buscadora en apoyo mientras Neville silbaba y pedía
una falta porque le fue lanzada una Bludger que la desvió y perdió la pelotita de vista. Harry
sabía que la jugada no era falta pero no iba a reprender a su amigo por pedirla.

Ambos se dividieron los gastos de la comida y las bebidas – nada que tuviera más alcohol
que una cerveza de mantequilla– y aunque estaban cansados del trajín del día anterior, se
encontraron disfrutando bastante del juego a pesar de todo.

Cuando Conchita finalmente agarró la Snitch, era evidente que Ginny se ganaría, como
mínimo, el premio de la Quaffle de Oro, dada la cantidad de puntos que había sumado en el
encuentro. Había hecho ella sola el doble de anotaciones que las demás Cazadoras en el
juego, y en toda la temporada, solo Kattie Bell de los Tornados se comparaba a su
desempeño.

Harry y Neville festejaron junto a todos en el público, y gritó como el que más mientras las
jugadoras daban su vuelo de la victoria en formación V con Conchita en la punta con la
snitch en la mano. Harry gritó de júbilo cuando pasaron frente a su tribuna y Ginny le lanzó
un beso a ambos... de hecho, todas las Harpías bajaron la velocidad y lo hicieron, para su
sonrojo y bochorno, y Neville rió y le palmoteó en la espalda mientras los flashes de las
cámaras no se hacían esperar.

Harry deseó internamente poder oír a Malfoy llamándole 'presumido' o que no podía dejar de
llamar la atención a donde fuera, aunque fuera falso, y deseó que pudiera verle recibiendo la
atención de las jugadoras aunque fuera en una copia del Profeta. Luego se sintió culpable de
desear semejante tontería pero había sido un sentimiento honesto.

Luego de un breve descanso mientras ponían mágicamente una tribuna y los jugadores se
refrescaban, sacaban banderas del Reino Unido, Inglaterra, Gales, las Irlandas y Escocia, el
público en las gradas enloquecía de júbilo, a continuación, vino la Ceremonia de Premiación,
empezando por los mejores jugadores de la Temporada: El Guante de Oro fue para Oliver
Wood de los Tornados, que fue el Guardián que paró más disparos a los Aros. Harry aplaudió
con entusiasmo hacia su ex Capitán y se sintió sumamente feliz y orgulloso de él. Hari
Chopra, Golpeador de las Avispas recibió el premio del Bate de Oro por ser el Bateador más
efectivo y recibió abucheos y aplausos por igual, por supuesto, Ginny Weasley recibió el
premio de la Quaffle de Oro por ser la Cazadora con más anotaciones de la temporada y
Harry pensó que se quedaría ronco de tanto gritar y aplaudir; la pequeña Conchita Torres
recibió el premio de la Snitch de Oro como la Buscadora con el récord de atrapadas de la
temporada, y el estadio parecía que se iba a caer de la emoción. La chica era un fenómeno,
era una de los jugadores más jóvenes de la liga y su nivel de actuación era impresionante,
todos la comparaban nada más y nada menos que con Viktor Krum.

Finalmente, luego de que Kattie Bell, Cazadora de los Tornados, se Ganara el Premio del
Jugador de Bronce como el tercer jugador más valioso de la Temporada, Conchita Torres, el
Premio del Jugador de Plata, como la Segunda Jugadora más valiosa de la Temporada, venía
el premio más codiciado aparte de la copa de la liga: el Jugador de Oro, o como todos le
decían El Mejor Jugador del Año, este era uno de los premios por el que más se corrían
apuestas, legales e ilegales, y ganárselo era el sueño de todo jugador de la Liga Británica, y
cuando anunciaron que era Ginny Weasley, Harry casi se desmaya de emoción.

Todas las apuestas corrían por Conchita, quien ganó el segundo premio, así que cuando la
anunciaron como la Jugadora de Plata, Harry ya no sabía qué esperar. Se subió en el asiento
al igual que Neville y brincó de emoción, y no tan lejos, vio los fuegos artificiales especiales
de Artilugios Weasley lanzados desde las gradas que formaron las palabras ¡Ginny es
nuestra Reina! y el logo de las Harpías en el cielo del estadio. La multitud rugió de emoción
y Harry pensó que le dolía la cara de tanto sonreír.

Cuando finalmente el Presidente de la Liga de Quidditch de Gran Bretaña e Irlanda entregó la


Copa a las Harpías, fue Ginny quien la tomó en lugar de la Capitana Katrina Dolovova como
suele suceder, porque ella le cedió el honor a Ginny, Harry lloró de la emoción, de orgullo y
alegría por su amiga sin ninguna vergüenza, mientras los fuegos artificiales amarillos y
verdes cubrían el cielo del estadio.

Harry no sabía cuántos eran producto de las celebraciones oficiales de la Copa y cuántos eran
producto de los Artilugios Weasley, pero lo que sí sabía es que una final de la Copa de la Liga
jamás había sido tan vistosa antes.

-*-

Al salir del estadio, Harry y Neville se pudieron ir luego de un rato, la multitud de gente
agolpada en las salidas era fenomenal. Camino a casa, compraron comida china para llevar y
se fueron a casa de Harry, este por fin se permitió tomar una cerveza regular y brindó con su
amigo por el triunfo de las Harpías y en especial, por el de Ginny.

En eso estaban cuando se activó el Flú y apareció la cabeza de Ron por la chimenea; por el
ruido de fondo, era evidente que seguían en el estadio. Por supuesto, los Weasley no iban a
permitir que Harry y Neville se perdieran de la fiesta de celebración por el triunfo que se
realizaría en la Madriguera. Harry y su amigo se miraron y asintieron acordando ir, pero
sabiendo que no se quedarían hasta tarde. Neville tenía un Traslador que tomar a las nueve de
la mañana, y Harry tenía que cumplir una promesa a dos niños de nueve años que le
esperarían – Godric le asistiera – para jugar futbol al día siguiente en la mañana. Y Harry
Potter no rompía sus promesas.
Capítulo 33

Luego de comer, Harry y Neville viajaron por Flú a la Madriguera y al llegar, les golpeó el
ruido y la música que un grupo grande de personas riendo, gritando y festejando... y no
digamos, comiendo y bebiendo.

Harry y Neville se encontraron montones de sus amigos, Luna con Rolf reían a carcajadas
conversando con Seamus y Dean, Harry les saludó con la mano, quería buscar primero a
Ginny para felicitarla, aunque tal vez sería una tarea pesada en medio de tanta gente. George
y Andrea se besaban en una esquina de la sala con desenfado, y Harry deseó de corazón que
no estuviera Eva en la fiesta, aunque dudó que fuera posible.

Harry y Neville se toparon con Bill y Fleur, ella iba con Victorie de la mano y un biberón en
la otra, mientras Bill iba con el pequeño Dominique en los brazos, luego de saludarles, les
dijeron que debían llevar a los niños a dormir y se alejaron hacia las escaleras. Luego se
encontraron con Vladímir que les saludó con alegría, Harry le presentó a Neville y ambos se
mostraron encantados de finalmente conocerse. Harry notó que Vladimir, que tal vez ya tenía
algunos tragos encima, miró sin mucho disimulo a Neville de la cabeza a los pies y le dijo sin
ningún asomo de vergüenza que era muy atractivo y que no entendía cómo Charlie no se
había enamorado en Inglaterra con tantos hombres guapos a su alrededor, y por un segundo,
Harry sintió un poco de celos, pero riendo, se llevó al sonrojado Neville de allí y se fue a la
parte de atrás de la casa donde se encontraba Ginny según les dijo Vladimir.

Y ciertamente, allí estaba. También estaba Sawyer, para la incomodidad de Harry. Sin
embargo, este se centró en su amiga, a la cual abrazó con fuerza y besó en la mejilla
felicitándola de todo corazón.

Ginny rió feliz al ver a sus dos amigos, y por un momento, se emocionó un poco y arrojó
unas lágrimas que se secó rápido con desdén, avergonzándose de sí misma. Hubo fotos y
brindis, y luego Harry y Neville se alejaron un poco para dejarles espacio. Honestamente,
Harry no quería hablar con Sawyer, y le hizo señas con los ojos a Neville para que fueran a
otro lugar de la casa.

Afortunadamente, consiguieron a Ron y Hermione en la cocina y se quedaron con ellos, que


conversaban con Percy y Audrey. Y aunque por un momento la conversación se centró en el
Ministerio, pronto se desvió al Quidditch, la fiesta de cumpleaños del día anterior, y Harry
aprovechó para agradecerles a sus amigos por los regalos para los pequeños. Harry no tenía
corazón para decirles a Percy y Hermione que sus regalos fueron de los menos festejados por
los gemelos; él sabía que eran obsequios muy útiles, y que al final, Clara disfrutaría mucho
los cuentos que le envió Hermione y Peter necesitaba mejorar en matemáticas, así que el
juego didáctico para aprender las tablas de multiplicar de Percy era muy bueno para él.

En algún momento, Neville y Harry se vieron rodeados por Dean y Seamus quienes
bromeaban con ellos; Seamus les preguntó a Harry y Neville para cuando pensaban anunciar
su boda. Harry sin dudarlo, agregó, "Oh, solamente estamos esperando que ustedes den
primero el paso, no queremos opacarles la fiesta y todo eso, tú sabes, tienen el privilegio de
ser la pareja con más años juntos... porque vamos, ¡ustedes dos superan a Ron y Hermione en
muuuchos años!", a lo que Ron rió a carcajadas y Seamus terminó sonrojado, y murmurando
una excusa, se fue a otro lado mientras Dean rió sin ningún problema y bromeando les dijo:
"Oh, pronto, Harry, ya casi lo convenzo", y les guiñó un ojo y asintió con mucha seguridad
fingida para hilaridad de todos.

Cuando sintió un codazo en las costillas, se giró y miró Neville, este le señaló con la cabeza a
una dirección, y cuando Harry giró la mirada, vio a Eva quien se dirigía a la cocina.
Definitivamente, la bruja estaba ya ida de este mundo. Se tambaleaba y sonreía tontamente, y
Harry estaba seguro que pronto vería a Neville, así que lo tomó del brazo y se lo llevó a la
sala apresuradamente antes de que esta tuviera tiempo de reaccionar.

Allí se acercaron a Luna y Rolf, y este les habló de sus investigaciones recientes mientras
Harry fingía entender, aunque en realidad no comprendía una palabra, pero era todo un
disfrute mirarle así que no le importó, porque para ser claros, Rolf Scamander era una
preciosidad de tipo. Rolf podría haberles dicho que recientemente habría descubierto que los
escregutos de cola explosiva eran adorables y beneficiosos para la humanidad y Harry habría
asentido estando de acuerdo y sonreído tontamente, porque por Merlín y todos los grandes
magos, Rolf tenía los ojos verdes, las pecas y la sonrisa más adorable que Harry hubiera visto
en mucho tiempo, pero además, era dulce, tímido y amable a más no poder.

Pronto, Harry sintió un codazo en las costillas y se quejó agarrándose el costado con la mano
contraria, y cuando miró a Neville, este le observaba severamente. Harry enrojeció pero no se
movió del lugar, se giró de nuevo hacia Rolf y siguió asintiendo a la historia que le contaba y
cuando este le sonrió, Harry le respondió igual sin ninguna vergüenza mientras pensaba que
Luna era una bruja muy afortunada y sintió una gran envidia. Harry se preguntó si había
posibilidad de que aunque Rolf no fuera rubio platinado como Fleur, fuera descendiente de
las Veelas, y cuando estaba pensando en ello, Neville se aclaró la garganta y le dijo: "Harry,
creo que Molly nos está llamando para que comamos", y siguió mirándole con las cejas
alzadas.

"Pero, Nev", se quejó Harry mirándole con el ceño fruncido, "no tengo hambre, comimos
antes de venir y además...".

"Oh, pero no vas a contrariar a Molly, ¿verdad?", y mirando a Rolf y Luna dijo, "Con
permiso", y agarró a Harry de un brazo y se lo llevó.

Harry suspiró y se soltó. "Oh, qué pesado eres", gimoteó con pesar y giró la cabeza para
despedirse de Rolf con la mano. Este le saludó con entusiasmo sin notar siquiera que Harry
babeaba cada vez que lo veía.

"¡Y tú qué imprudente!, tienes suerte que Luna solo se lo tome a chiste", le dijo Neville con
la frente arrugada, "Francamente, ¡mirar así al novio de tu amiga!", lo reprendió Neville
meneando la cabeza.

"Exacto, ¡solo lo miraba!", se excusó Harry suplicante y suspirando agregó, "pero es que
es tan agradable de ver", y sonrió tontamente. Sabía que Neville tenía razón pero
definitivamente, Rolf Scamander le hacía perder la cabeza. Harry se sacudió mentalmente y
le dijo "Tú procura que Seamus no te escuche, porque ciertamente, va a pensar que tienes un
ataque de celos o algo así", y se rió burlonamente hacia su mejor amigo.

Neville bufó y discutió, "Si, claro, porque a ti te encantó que Vladimir me mirara... bueno,
como me miró", dijo desafiante alzando la barbilla. Harry puso cara seria de inmediato.

"Vladimir está comprometido con Charlie", discutió Harry mirándole con el ceño fruncido
ahora.

"Y Rolf con Luna", replicó Neville de inmediato.

Harry bufó en esta oportunidad y dijo. "Bueno, yo no le estoy diciendo que es guapo como
hizo Vladimir contigo, solo lo estaba mirando", discutió Harry tercamente.

"¡Como si te lo quisieras comer!", exclamó Neville en voz baja. Harry rió tontamente
olvidando su seriedad de un segundo atrás y prefirió no decirle a su amigo todo lo que le pasó
por la cabeza respecto a Rolf.

"Oh, ¡por Merlín!", casi aulló Neville como adivinando algo de lo que pasaba por la cabeza
de Harry y se fue horrorizado hacia otro lado, Harry rió con más ganas.

Ron se acercó y al ver a Harry riendo a solas y a Neville yéndose con cara de exasperación, le
preguntó, "¿Qué sucede?", Harry rió un poco más.

"Nada. Solo teniendo la conversación más gay de la historia con Neville", Ron le miró con
cara de horror y confusión, Harry oyó a Neville dar un respingo cuando le escuchó, pero no
se giró y siguió caminando en la misma dirección, Harry rió con más ganas aún, y se fue a
buscar una cerveza y a conversar con Dean. Estaba seguro de que su viejo compañero de
Gryffindor sí entendería lo que era él llamaba el efecto Rolf Scamander.

-*-

A las once, Harry reía divertido con Dean aún contándole sobre algunos de los lugares que
conoció en Estados Unidos, mientras este le contaba de algunas de sus aventuras como
periodista de acción, y en ese momento, le relataba de sus aventuras en la India para el deleite
de Harry.

Sin embargo, cuando vio a Neville que venía hacía él, se dio cuenta de que se iba a despedir
para irse. Cuando miró la hora en el reloj de la pared, se sorprendió al notar que eran las
once. Cuando Neville, en efecto, le dijo que se iba, le dijo que él también. Así que se
despidió de su ex compañero de escuela, y junto a Neville, evitó que notaran su ausencia
caminando como si fueran solo a saludar a otro grupo. Sabía que si George o Charlie les
veían, intentarían evitar que se fueran y realmente, no era para nada aconsejable que lo
hicieran si tenían que salir temprano al día siguiente.

Cuando se alejaron de la casa a un punto suficiente distante para Aparecerse, Harry vio que
Neville se detuvo y se giró hacia él.
"Harry", le dijo Neville y Harry notó que estaba un poco sonrojado y su voz sonaba como si
se sintiera incómodo, por lo que se sintió confundido.

"¿Si, Nev?", le preguntó con curiosidad.

"Yo... lo siento".

"¿Por qué?" preguntó Harry más confuso aún.

"Porque... creo que tenías razón... estaba celoso con respecto a Rolf", Harry le miró y rió
relajado.

"Ah, Neville, no te preocupes", le contestó encogiéndose de hombros, "yo también lo estaba


respecto a Vladimir", y mirándole sonriente agregó, "En serio, no te preocupes", se miró los
pies y luego volvió a levantar la vista, "Eso es normal".

"¿Lo es?", preguntó Neville con el ceño fruncido.

"Seh", y mirándolo a los ojos dijo, "¡vamos, Nev!. Tú y yo pasamos todo el tiempo juntos,
amigo. Hasta Hermione y Ron se sienten celosos a veces de nosotros... juntos, quiero decir",
y miró al cielo estrellado y luego a Neville. "Jamás me la llevé con ellos tan bien cuando nos
la pasábamos juntos por más que insisten en llamarnos el Trío de Oro y esas tonterías. Si no
estaba molesto Ron, lo estaba con Hermione, o con ambos a la vez... o lo estaban entre ellos
dos", y meneó la cabeza. Harry sabía que la cerveza le había aflojado la lengua y no le
importó. "mientras buscábamos los Horrocruxes, éramos un desastre. ¡Ron incluso se fue!, y
Hermione lloró a mares, y yo lo odié y lo extrañé una barbaridad", suspiró con nostalgia
recordando esos horribles meses y agradeciendo haber sobrevivido a ellos. "En cambio tú y
yo... Tú y yo somos como... como usar un guante viejo", Neville le miró confundido y luego
pareció entender. Asintió.

"Siempre cómodo", dijo y Harry asintió de nuevo.

"Nunca discutimos. Conoces mis defectos y también mis virtudes. Entiendes hasta mis gestos
más... tontos, como mirar a Rolf Scamander con extremado agrado, y te das cuenta si... tengo
fantasías despierto con él", y rió recordando la indignación de Neville.

"Oh, vamos, Harry", se quejó Neville y Harry volvió a reír un poco más tontamente.

"Si crees que jamás me he preguntado cómo sería...", dudó un momento, pero el alcohol en su
sangre le dio valor, "cómo sería una relación contigo, te equivocas. Lo he hecho muchas
veces, he escrito sobre ello montones de veces en mi diario, lo he discutido con mi Sanadora
Mental no sé cuántas veces y me pasa por la cabeza montones de veces, sobre todo, cuando
me siento triste o feliz y es contigo que puedo contar", Neville enrojeció pero le miró
asombrado.

"Joder, Harry", dijo con voz ronca. "Yo... yo también", confesó simplemente y Harry sabía
que le había costado mucho aceptarlo. Sobre todo sabiendo claramente que su amigo no era
gay y nunca lo sería.
"Pero no funcionaría", aclaró Harry con tristeza.

"¿No?", preguntó Neville en voz baja, Harry negó tristemente.

"Te aburrirías de mí enseguida. Me conoces demasiado bien", afirmó Harry, "y te gustan las
mujeres", dijo encogiéndose de hombros. "Veo como las observas. Las respetas, te atraen... y
tú a ellas. Es solo que eres tan dulce, bueno y guapo que cualquier hombre... cualquier
persona pensante apostaría todo por ti", lo decía absolutamente en serio y esperó no
arrepentirse luego de haber sido tan sincero.

"Tú también me conoces bien, Harry", este asintió.

"Si, y creo que incluso más de lo que conocí jamás a cualquier otra persona", confesó Harry
suspirando. "Pero si tuviéramos una relación, el encanto se acabaría. Para empezar, ¿te
imaginas jodiendo conmigo?" Neville abrió mucho los ojos y pareció pensar por un momento
sobre ello muy rojo, luego negó con la cabeza.

"Bueno, esa es una parte esencial de una relación, y no sobreviviríamos solo con andar juntos
todo el tiempo, tal vez solo tomados de la mano sin... eso", afirmó Harry con una sonrisa leve
pero amistosa. Neville asintió pensativo.

"Y además, tú estás enamorado de Hannah, y porque te sientas cómodo conmigo, e incluso,
me celes si tonteo al ver un hombre atractivo, no quiere decir que la hayas olvidado", aclaró
Harry y se sorprendió de sus propias palabras porque sonaron muy sabias para ser dichas por
él. Neville le miró largamente y volvió a asentir tristemente.

"Y a ti te gusta Malfoy", dijo éste simplemente para completar la idea; esta vez fue Harry
quien se sorprendió, aunque no le duró mucho la sorpresa. "Vi tu rostro, cuando bailabas con
él", y dudando siguió, "Creo que fue allí que me di cuenta de que sentía celos por ti... creo
que siempre los siento si estás así con alguien más pero no lo había entendido, hasta que vi
que le mirabas así... bueno, como le veías a él", dijo Neville sencillamente.

"Bueno, eres afortunado", dijo Harry, "yo los siento siempre y sí he sabido lo que eran, pero
si estás con Hannah, también me siento feliz", y sonrió.

"¿Y no le escribirás? Quiero decir, ¿a Malfoy?", Harry negó.

"No había nada entre nosotros", y bajando la cabeza por primera vez dijo, "No fue suficiente
tiempo para llegar a algo así", y le volvió a mirar pero con la tristeza dibujada en su rostro.

"Lo siento, Harry", dijo Neville sinceramente.

"Gracias, Nev. Yo lamento mucho lo que pasó con Hannah.... Y siento que fue mi culpa. Si
hubiera llegado a ese maldito baño a tiempo.... Tal cual tú hiciste por mí en la fiesta de las
Harpías y los Tornados, no estarías así de jodido... y... y yo tampoco", las lágrimas se
cuajaron y salieron de los ojos de Harry sin siquiera darse cuenta y no se molestó en
ocultarlas.
Neville también soltó lágrimas al verle llorar a él, y le miró serenamente sin avergonzarse.
"No fue tu culpa, Harry... ¿cómo dijo ese imbécil de Sawyer?... hemos sido unas víctimas de
la circunstancia", Harry rió, moqueó y lloró a la vez.

"Oh, joder", se quejó y se secó las lágrimas con el dorso de la mano. "Pero tú tienes
esperanza, Nev. Estoy seguro de que Hannah te quiere. Si logras hablar con ella, todo se
aclarará", y asintió intentando darle valor y esperanza a su amigo.

"Eso espero, Harry", confesó Neville, y riendo agregó en tono de broma. "Y si no,
esperaremos que Dean y Seamus se casen, y luego nosotros seremos los próximos", Harry rió
sin poder evitarlo mientras se sonaba la nariz imaginándose a sus dos amigos casándose y le
pareció tan imposible como maravilloso.

"Es un trato", dijo riendo, "pero lamento decirte que te morirás de aburrimiento a mi lado si
eso pasa".

"Oh, jamás fui un mago que sueña con grandes aventuras", dijo Neville negando con la
cabeza. "Y además, ya tenemos los siete hijos adelantados". Harry rió con más ganas.

"Dirás ocho", lo corrigió Harry entre risas - "Oh, joder, ¿te imaginas? Creo que Martina se
moriría de emoción", y sonrió recordando con afecto a la pequeña que se había robado desde
el primer segundo que la vio su corazón... y el de Neville. "Pero mientras tanto, debes dar la
pelea, amigo. Venciste a Nagini, en la cara del mismo Voldemort, esto es nada para ti", y le
dio un golpe suave en el brazo de ánimo y Neville le sonrió.

"Ok. Pero te advierto. Si no me visitas en Francia, me voy a enojar pero mucho", Harry le
sonrió.

"Oh, me voy a instalar donde estés y te hartarás de mí, porque te voy a hacer llevarme a los
sitios turísticos más ruidosos y concurridos", Neville rió y asintió. "Y me voy a quejar de
todo", Harry abrió mucho los ojos imaginándose todas sus futuras lamentaciones y meneó la
cabeza fingiendo estar horrorizado.

"Eso no me cuesta imaginármelo", bromeó Neville riendo. Luego, mirándose los zapatos
suspiró y volvió a mirarle. "Nos vemos, Harry" y le dio la mano.

"Nos vemos, Nev"... y frunciendo el ceño un momento le preguntó, "¿No quieres que te
acompañe mañana a la estación de Trasladores?", y le miró interrogante.

"No", dijo su amigo meneando la cabeza. "Me avergüenza llorar delante de la gente", Harry
chasqueó la lengua y asintió.

"Seh, me temo que tengo el mismo problema", aceptó y suspirando, agregó "Entonces, nos
vemos pronto, amigo", y se acercó a abrazarle. Pero Neville entonces hizo algo que Harry no
se esperaba. Le tomó de las mejillas, acercó su rostro y le dio un casto beso en los labios. Se
separó rápidamente antes de que Harry tuviera tiempo siquiera de reaccionar y Harry
simplemente le miró parpadeando.
Neville susurró en voz baja, "No pensarás que me iba a ir sin saber cómo se
sentía... ésto después de..., después de hacer el ridículo completamente al celarte frente a Rolf
Scamander, y luego venir y confesarte los celos, y además, preguntarte si alguna vez has
pensado en mí... así". Neville le miró sonrojado y con una sonrisa pero no dijo nada más.

"Oh", dijo Harry atontado, y sonriendo le dijo, "Y después de la segunda conversación más
gay de la historia". Neville asintió vehementemente y luego riendo brevemente, se Apareció.
"Siempre me va a dar celos, Nev", le confesó Harry al aire y con una sonrisa aún en el rostro
también se Apareció.
Capítulo 34

El domingo, Harry cumplió su promesa y llevó a Matty y Aiko al parque, y prácticamente fue
él el que recibió lecciones de futbol de parte de los niños, pero la pasó fabuloso. Además, le
sirvió para alejar su mente de la idea de que Neville estaba partiendo de Inglaterra por un
tiempo indefinido.

El resto de la semana, estuvo ocupado con la preparación definitiva del viaje a la playa con
los niños, sin embargo, consiguió tiempo para enviar las lechuzas de agradecimiento por los
regalos de los gemelos, y no pudo evitar poner algo de esperanza en saber sobre Malfoy por
ello, ya que se había tomado la molestia de enviar tales regalos a los niños.

Harry también planificó asistir a la invitación que le hizo Hannah de llevar los niños a su
casa, y cuando asistió a su reunión semanal con la Sanadora Penélope Clearwater, las cosas
no se sentían tan fáciles de compartir con ella como en ocasiones anteriores.

Luego de resistirse por mucho, Harry admitió lo mucho que se sentía afectado por la partida
de Malfoy y sus amigos, y lo peor, la culpa que sentía por ello.

La Sanadora Clearwater y él estuvieron de acuerdo que en estos días, Harry tendría que
asistir más de una vez a la semana porque entre lo anterior, la partida de Neville y todas las
responsabilidades que tenía con la Fundación, Harry se estaba forzando a aparentar todo el
tiempo que se sentía bien y que era feliz... pero no era así, al menos no siempre; en algunos
momentos, se sentía sofocado, tenía problemas para respirar y las pesadillas habían vuelto
con mayor intensidad.

Penélope le recomendó encarecidamente que siguiera escribiendo en su diario, que


mantuviera sus caminatas y que practicara sus ejercicios de respiración. También le pidió que
si las pesadillas seguían, debía comunicárselo para ayudarlo con pociones para dormir si era
necesario. Harry asintió sabiendo que era importante, pero al mismo tiempo, estando
consciente de que en los próximos días para todo esto le iba a faltar tiempo.

-*-

Finalmente, el sábado llegó el esperado día por los niños para el picnic invitado por Hannah.
Fueron todos los niños, incluido Teddy con Andrómeda, y con la ayuda de Hermione, Ron,
Luna y Ginny, además de Ágatha y Mary, cuidó de los niños mientras estos se bañaban en el
lago, paseaban en poni, comían helados y participaban en los diferentes juegos que la bruja
había contratado para mantenerlos entretenidos.

Demás está decir que todos terminaron exhaustos y Harry tuvo que llevar en brazos a unos
dormidos Matty y Aiko, que irónicamente, eran de los mayores, pero habían gastado tanta
energía que apenas si podían mantener los ojos abiertos al terminar la cena.

Todos llevaron por lo menos un niño mientras se Aparecían de forma conjunta en Lily's
House, y luego, llevaron a los niños a sus habitaciones y se despidieron agotados. Harry se
sentía inmensamente agradecido con sus amigos por la ayuda y sabía que para él y las dos
mujeres hubiera sido muy difícil cuidar de los ocho inquietos y alborotadores niños con
tantas distracciones y juegos a su alrededor.

Al llegar a casa, con una taza de té, Harry escribió a Hannah agradeciendo por todo y
contándole lo mucho que se habían divertido los niños y prometiendo enviarle fotos. Luego
de enviar la carta a James O'Sullivan, se fue a la cama exhausto pero satisfecho.

-*-

Harry iba caminando por el bosque como todas las mañanas, en realidad, era muy temprano
porque el cielo aún se veía gris con ligeras franjas color naranja, la brisa soplaba fría y
alborotaba sus cabellos, había algo de neblina pero no lo suficientemente espesa para
impedirle ver el camino, y aunque no lo veía, sabía que Bean corría a su alrededor
persiguiendo ardillas y olisqueando entre la hierba.

De pronto, Harry percibió más que vio el brillo del ciervo que cruzó entre los árboles. Harry
lo siguió con cautela sabiendo que no había sido él quien había conjurado el Patronus, pero
sin embargo, era idéntico al suyo, un ciervo grande de inmensas astas, brillante, y cuando se
volvió hacia él, observó que tenía mirada bondadosa. Sin embargo, Harry percibió que sus
ojos eran diferentes. No eran completamente negros como suponía eran los del suyo. Parecía
tener irises de un color más claro. Esto hizo que su corazón se acelerara y le siguiera con más
deseos de saber quién lo produjo. El ciervo se detuvo un momento, volteó atrás como para
asegurarse de que Harry lo seguía entre los árboles y la hierba alta, y siguió caminando
majestuosamente. Harry lo siguió buscando adelante quién podía ser su dueño, y de repente,
vio una figura más adelante. El ciervo se acercó a la persona. Era un hombre. Era alto y
aunque su rostro estaba oscurecido por la sombra de los árboles, se veía que era esbelto y su
porte elegante. De repente, cuando sopló la brisa y movió los árboles, Harry observó que su
cabello daba destellos de luz de luna. El hombre era rubio, pero su cabello era tan claro que
parecía plateado, su corazón latió más apresurado, si es que eso era posible. De repente, el
ciervo se acercó más al hombre y cuando este extendió sus dedos como para tocarle, la
plateada figura se desvaneció. El hombre se quedó mirando el aire donde estaba el ciervo por
un momento y luego bajó la mano. Pero cuando alzó la vista percibió a Harry y una leve
sorpresa se observó en sus ojos.

El hombre movió un poco su cabeza y cuando la luz del sol naciente reposó en su rostro,
Harry pudo ver unos ojos grises y brillantes como el platino. Los ojos hermosos se
agrandaron un poco cuando le reconocieron, y luego fueron entrecerrados un poco como
mostrando confusión, parecía que estaba tratando de distinguirle a pesar de las sombras y la
distancia. Harry estaba paralizado en el sitio mirando al hombre, pero este, dio un paso
vacilante hacia él, y luego otro, y mientras más se acercaba, Harry estaba más seguro de
quién era.

Es él, pensó con el corazón acelerado. Si, es él. Harry estiró la mano como queriendo tocarle,
temiendo que desapareciera como el alce. Cuando estaba cerca, sintió de repente que se caía
al vacío. Aspirando profundo, Harry se despertó.

-*-
Al mismo instante, Draco Malfoy se despertaba en su cama a muchos kilómetros de distancia
jadeando de sorpresa, casi sentía que si estiraba la mano, podría tocar al hombre de los ojos
verdes tras los anteojos redondos y bañado de sombras que había estado en su sueño.

-*-

Harry dedicó el domingo temprano a hacer su maleta. Tuvo que faltar al almuerzo en la
Madriguera porque fue a Lily's House a ayudar a Mary y Ágatha a hacer las maletas de los
niños y preparar todo lo que llevarían para el viaje. Allá tomó un ligero almuerzo y una taza
de té, luego verificó que estuvieran empacadas todas las pociones de vitaminas, medicinas,
antialérgicos y primeros auxilios que pudieran hacer falta para los chicos. Ninguna
precaución era demasiada cuando se viajaba con tantos niños.

Y como irían a una cabaña rentada cerca de la playa, llevarían comida por lo menos para el
primer día mientras se establecían y hacían cualquier compra en la zona para los próximos
días.

Al final de la tarde, se Apareció en la Madriguera, cenó y conversó un rato con su familia, se


despidió de todos por el resto de la semana pero acordando que iría bien temprano a llevar a
París y a Bean y que Molly le esperaría para recibirlos, ellos pasarían esos días bajo los
cuidados de los señores Weasley como solían hacer cuando Harry se ausentaba de viaje.

Al llegar a casa, por fin tuvo tiempo de leer la carta de Neville donde le contaba que aunque
el Seminario había sido fabuloso, no había logrado saber nada de Hannah y sus amigos;
aunque era optimista porque prácticamente había estado todo el tiempo ocupado con las
sesiones, y que el fin de semana, si empezaría a investigar con más calma y tiempo
disponible, aunque primero se debía mudar a un alojamiento más económico en las afueras de
París, porque el hotel donde se quedaba para el Seminario era muy caro para una estadía
prolongada.

Harry se alegró de notarlo animado y le respondió brevemente antes de irse a acostar porque
debía levantarse bastante temprano. Sin embargo, Harry tenía que reconocer para si mismo,
que no se sentía tan optimista respecto al caso de su amigo.

-*-

Harry emprendió su viaje y cumplió su itinerario con el esperado cúmulo de contratiempos y


dificultades que implicaba viajar con ocho niños y tan solo cuatro adultos, sin embargo,
dividendo la responsabilidad de cuidar de dos cada uno, todo se hacía más fácil.

Harry dejó que Andrómeda se encargara de Martina, además de Teddy, porque la niña era
muy lista y sabía cuándo debía cooperar y ser atenta, en cambio Teddy era uno de los más
chicos del grupo y necesitaba más atención.

Ágatha, la mayor de las dos hermanas, cuidaría de los hermanos Wendy y Tom, quienes se la
llevaban la mar de bien con ella y eran muy dulces y llevaderos, mientras la estricta Mary se
haría cargo de Matty y Aiko quienes aunque eran mayores, solían ser más tercos y tendían a
meterse en problemas por su audacia, en especial Aiko quien parecía no temerle a casi nada
en la vida.
Finalmente, Harry viajaría junto a Peter y Clara, que siendo de los menores, tendían a ser más
llorones y difíciles de convencer para hacer las cosas, además que tendían a discutir por todo
y se cansaban más rápido.

Una vez que llegaron a la cabaña, todo fue acomodado y las primeras compras fueron hechas.
Harry empezó a disfrutar más del esperado viaje al mar.

-*-

La semana pasó tan rápido y fue tan agotadora como Harry lo esperaba. Apenas si tuvo
tiempo de leer y responder las cartas de Neville y los demás con cortas líneas. Hubo risas,
llantos, raspones, niños asoleados, vómitos, mocos, peleas, reconciliaciones, niñas con los
cabellos hechos un lío por el agua de mar, niños que aprendieron a flotar, niños que
necesitaron trajes de baño de repuesto por dañar el que llevaron, castillos de arena, lecciones
sobre las sirenas y los animales mágicos y no mágicos de los océanos, un viaje a un acuario
Muggle (cortesía de Hannah), paseos en la orilla del mar, atardeceres, paseos en bote,
helados, papitas fritas, y muchos dolores de cabeza. Harry se sintió feliz y estresado a la vez,
pero todo salió de la mejor forma posible.

Harry sacó todas las fotografías que pudo y pasó tiempo con todos los niños sin darle más
tiempo a uno que a otro. Cuando volvió a su casa el siguiente domingo, sintió compasión por
Ágatha y Mary quienes no podrían tomarse unos días de descanso aún, se tomó una poción
para dormir sin sueño y cayó como un saco de cemento en su cama. Durmió 10 horas
seguidas.

-*-

Al día siguiente, Harry desempacó, limpió un poco en la casa, fue por sus mascotas, les
consintió un rato; aunque evidentemente Paris fue la que más le extrañó y bajó de peso por
negarse a comer debido a que le echaba en falta y se sentía triste en la Madriguera, ahora que
le tenía cerca, le ignoraba completamente. Harry sonrió viendo como la gata le aplicaba la ley
del hielo y luego de darle un beso que fue respondido con un arañazo, se dedicó a hacer la
relación de gastos del viaje para su administrador, revisó la correspondencia que le envió su
abogado, y por fin, pudo revisar su correspondencia personal.

Dos cartas captaron su atención. La primera, era de Neville, y básicamente le contaba que no
había tenido suerte. Aunque había estado atento a la prensa sobre cualquier evento de las
empresas de Malfoy, en ninguno había participado Hannah. Theo había estado en una
exposición de arte patrocinada por la empresa de textiles que pertenecía a Malfoy, había
conversado brevemente con Neville, le había tratado con amabilidad pero había sido claro: no
podía darle información sobre Hannah porque esta simplemente no deseaba que nadie supiera
dónde y cómo estaba y él había prometido cumplir con sus deseos, tampoco podía aceptar
llevarle misivas a su amiga de su parte, menos podía prometerle comentarle que le había visto
en París. Se disculpó, le deseó la mejor de las suertes y se fue del evento sin siquiera
quedarse al brindis que hubo después. Sin embargo, Neville persistiría un tiempo más. Estaba
aprovechando para mejorar su francés y había ubicado un curso que deseaba hacer sobre
ciertas hierbas medicinales originarias del país. Incluso, para su sorpresa, le habían invitado a
dar unas charlas en la Escuela de Pocionistas de Francia, por lo cual se sentía orgulloso y
nervioso a la vez.
Harry contestó deseándole una vez más lo mejor, contándole un poco del viaje y le envió
algunas fotos que estaba seguro le gustarían de Harry con todos los niños.

Harry pensó que luego de la conversación de Neville con Theo, no veía muchas esperanzas
en el asunto, pero se alegraba de que su amigo por fin estuviera pasando tiempo
independiente y fuera de Londres, siendo que siempre había estado bastante pegado a las
faldas de la Abuela Augusta. Sin embargo, pensó que haría lo posible para ir a visitar a la
anciana que seguro estaba de un humor de perros por la ausencia de su nieto.

La otra misiva, para su sorpresa, era de Astoria. Era bastante breve, le agradecía mucho por la
foto de Clara y Peter con sus regalos, y también le comentaba que no estaba en París sino en
Nueva York. Al igual que Theo le dijo a Neville, Astoria le comentó que no podía contarle
sobre su partida apresurada de Inglaterra y el paradero de los demás, pero que ciertamente, a
ella le habían fastidiado el verano, y que ya no soportaba a Hannah y ni a Draco y su tóxica
amistad y codependencia, así que apenas pudo conseguir una oportunidad de trabajo, se largó
a la Gran Manzana de donde no pensaba volver pronto. Además, le dijo que había recibido
una misiva de Padma y esperaba que antes de que se acabara el verano, la Sanadora pudiera
visitarle en América. También le dijo que no dudara en escribirle si por alguna razón visitaba
el país y que no quería que perdieran el contacto. Harry sonrió sobre estas dos últimas líneas
y se alegró muchísimo por ambas, que ahora, consideraba igualmente amigas. Le indicó esto
a Astoria y le deseó lo mejor tanto en lo laboral como en lo personal en los Estados Unidos
de América.

Harry no pudo evitar sentir tristeza y decepción por no haber recibido una lechuza de Malfoy
sobre la carta de los niños.
Capítulo 35

Otra agotadora semana de trabajo le esperaba a Harry, en vista de que cumplido el viaje,
debía empezar a comprar útiles escolares y uniformes para los ocho niños.

Andrómeda había vuelto del viaje agotada y con un dolor un poco persistente en un brazo que
necesitaba cuidado, así que Harry prometió ayudarle a cuidar de Teddy mientras esta asistía a
sus consultas de San Mungo, se hacía chequeos y exámenes, y luego de un diagnostico, se
constató que necesitaba terapia física y descanso.

Harry no lo dudó ni un instante, desde el lunes a primera hora, comenzó a pasar por Teddy,
luego iba a Lily's House donde lo dejaba pero se llevaba uno o dos de los niños para adquirir
lo de su lista de compras.

Sin embargo, hubo algo que le alegró el primer día de su jornada de compras. Tanto Peter
como Clara le enseñaron las misivas que habían recibido de Malfoy. Este les agradeció
personalmente por las fotos y las lechuzas, les dijo que estaba feliz de que les hubieran
gustado sus regalos y que esperaba algún día poder conocerles en persona. El corazón de
Harry se derritió como mantequilla sobre pan tostado. Sonrió a los niños y les dijo que le
alegraba mucho que ahora tuvieran un nuevo 'tío' favorito. No se le pasó por alto que le
respondió a los niños directamente y no a él quien fue quien envió la misiva, pero no le
importó demasiado. Había sido un gesto muy bonito y sentía que no todo se había perdido.

La rutina de ir por Teddy y salir de compras se repitió toda la semana, incluyendo el


almuerzo en la calle, la toma de medidas para los uniformes, la compra de libros y útiles,
vigilar que los niños no se metieran en líos en las tiendas, y sobre todo, se esforzó en evitar
ponerse gruñón y de mal humor cuando alguno hacía una travesura y el hablarles de mala
manera.

Todos los días de la semana había terminado con dolor de cabeza, pero no dejó que eso se
trasladara a su trato con los niños. Al final de la tarde, entregaba a los niños a sus respectivos
hogares, y con todo y eso, había encontrado tiempo para cenar cada día de la semana con sus
seres queridos: Augusta Longbottom, Molly y Arthur, Ron y Hermione, Luna y Rolf – en la
cual hizo lo posible por comportarse correctamente aunque no podía dejar de perderse a
veces la conversación por quedarse mirando la sonrisa y las pecas del prometido de su amiga
- e incluso hizo maromas para reunirse con Ginny quien luego del triunfo tenía una agenda
aún bastante apretada con fiestas, publicidad y entrevistas.

Cada noche, Harry caía agotado luego de volver, tomarse una taza de té y escribir en su
diario, aunque sentía que estaba tan cansado que solo escribía incoherencias.

Cada noche, extrañaba a Neville, y a la vez, se reprendía diciéndose que si su amigo lograba
resolver su situación con Hannah, tal vez se quedaría a vivir en Francia, e incluso si volviera,
tarde o pronto tendría una relación que ameritaría su tiempo y su atención, y que mal había
hecho en acostumbrarse a estar todo el tiempo con él y que este le ayudara en la mayoría de
las tareas de la Fundación, que a fin de cuenta, eran su responsabilidad.
Cada noche, Harry tenía sueños extraños en los que viajaba en trenes, caminaba por el bosque
al anochecer o al oscurecer, volaba en una escoba, pero siempre, en algún momento, volvía al
bosque y veía al alce, que era similar a su Patronus pero que no era el mismo, y que le llevaba
a la figura del hombre de cabellos de plata y ojos de luna llena. Siempre se despertaba antes
de poder acercársele y se sentía frustrado y afligido, costándole luego volver a retomar el
sueño, y a veces, causando que amaneciera sin poder volver a dormir ni un minuto.

-*-

La próxima semana, Harry por fin pudo volver a su reunión con la Sanadora Clearwater. Esta
no estaba contenta con su progreso. Harry no solo había faltado otra semana completa a su
cita, sino que estaba agotado física y mentalmente, y además, su insomnio era evidente en su
rostro ojeroso. Harry le habló sobre su sueño recurrente, sobre cómo extrañaba a su mejor
amigo y como se sentía abrumado bajo el peso de sus responsabilidades, y que además, se
sentía culpable de sentirse cansado por cuidar a los niños porque los amaba a todos y no
quería considerarlos una carga sino una bendición.

Penélope Clearwater le habló claramente sobre que todos los padres se agotaban, en especial
los que como él tenían varios niños, y que era normal sentirse cansado y a veces culpable,
pero también fue clara sobre el hecho de que consideraba que Harry no quería defraudar a
nadie, ni a los niños, ni a sus amigos o a su familia putativa, así que apenas se estaba dejando
tiempo para descansar y cuidar de sí mismo, y que si seguía así, su salud física y mental se
iban a resentir mucho más.

Harry prometió hacer lo posible por cumplir sus citas y además, tomarse unos días apenas los
niños estuvieran establecidos en sus clases. Sabía que debía cumplir la promesa hecha a
Neville y visitarlo en Francia, además necesitaba distraer su mente un poco.

-*-

Harry siguió bastante atareado los próximos días, aún quedaba buscar los uniformes
ajustados para los niños, etiquetar los libros y útiles de todos, llevarles a sus citas anuales con
el Sanador Infantil para una revisión de rutina antes de que comenzaran las clases. Algunos
de los niños necesitaron tratamientos dentales, otros de la vista y Martina estaba teniendo una
molestia en un oído causada por el agua de mar.

Finalmente, todos estuvieron listos para su primera semana de clases. Harry estuvo allí toda
la semana a primera hora para acompañarles a sus primeras salidas a clases, les tomó
fotografías con sus uniformes nuevos y conoció todas las maestras y profesores de sus niños.
Se aseguró que todos estuvieran en actividades deportivas, en especial los hiperactivos Aiko
y Matty quienes planeaban jugar futbol en su escuela. Martina fue inscrita en sus clases de
ballet – Hannah le había hecho una gran recomendación de una escuela para principiantes.

Hasta que no pasó esta primera semana, Harry no pensó que por fin podría planificar su viaje
a Francia.

-*-
Harry iba apresurado por la calle, aún faltaba que pasara por la comida de sus mascotas y la
compra de la comida para la semana para sí mismo, ya no le quedaba nada en las alacenas ni
en la nevera, además, no podía olvidar ir por las compras en la tienda de ballet donde se había
encargado todo lo que Martina necesitaría para sus clases de ballet. De repente, Harry se
sintió mareado. Cuando vio que se tambaleaba, Harry se intentó recostar en la pared pero
simplemente, no pudo. Todo empezó a darle vueltas alrededor, y sin poder evitarlo, se cayó y
se golpeó la cabeza. Todo se nubló a su alrededor y la oscuridad se lo tragó.
Capítulo 36

Cuando despertó, y abrió los ojos parpadeando pesadamente, Harry se encontró en una
habitación color verde claro que olía a antisépticos. Empezó a moverse para levantarse pero
unas manos amables y firmes le sujetaron y le hicieron volver a recostarse.

"Por favor, señor, permanezca recostado. Si se levanta repentinamente, volverá a marearse",


le dijo una voz femenina pero cuyo rostro no pudo ver. Sentía sus párpados muy pesados y su
vista aún estaba muy nublada. En efecto, aún se sentía mareado, así que decidió que era
mejor obedecer y volvió a recostar su cabeza.

"¿Dón... dónde estoy?", preguntó tartamudeando. Intentaba recordar qué había sucedido pero
no estaba seguro.

"Está en la sala de emergencia, señor", contestó la voz femenina, Harry supuso que sería una
enfermera. "En unos minutos le atenderá un doctor. Por favor, espere recostado", Harry
asintió y obedeció intentando respirar profundo. Le dolía la cabeza de forma latente.

Poco a poco, su vista se fue aclarando y observó que, como se lo imaginaba, no había sido
llevado a San Mungo sino a un hospital Muggle. Se dio cuenta de que no estaba usando sus
anteojos así que su vista era borrosa. Estaba en un pequeño cubículo rodeado por las
mamparas de una sala grande de emergencias, se oían muchas voces a su alrededor y había
personas en los cubículos de los lados pero sus ocupantes hablaban en susurros.

Cuando observó sus brazos, notó que le habían puesto una vía con un suero en la vena, lo
cual de solo observarlo hizo que se sintiera mareado de nuevo. Después de tantos años siendo
atendido por Sanadores, Harry había perdido completamente la costumbre a las agujas y la
medicina Muggle.

Cuando pudo fijar la vista en la morena enfermera que revisaba el goteo de su suero y tomaba
notas, se dio cuenta de que era de cabello negro recogido en un gorro y muy guapa. Esta se
giró y le sonrió tranquilizadoramente. Vestía un uniforme de color verde manzana, muy
alegre para un lugar tan tétrico como un hospital, y en su pecho, Harry notó el logo del
Hospital Real de Londres. Suspiró para darse ánimos y se resignó a esperar.

"Señorita, eh... disculpe, mis anteojos... no puedo ver muy bien sin ellos", la enfermera le
sonrió con tristeza.

"Oh, lo lamento, están aquí", se los entregó, "pero me temo que los cristales se han roto, no
creo que pueda ver muy bien con ellos y necesitará adquirir unos nuevos". Harry suspiró y
pensó que tendría que esperar hasta salir de allí para poder repararlos. Los dejó en la mesita
de al lado de la cama y se resignó a esperar.

En unos minutos, llegó una rechoncha y sonriente médico de cabellos rojizos y mirada
bondadosa que de inmediato le hizo pensar en una versión más joven de Molly. La doctora
revisó la tabla a los pies de su cama.
"Veo que ya despertó", y sonriendo le preguntó, "¿Me puede decir su nombre, por favor?" y
le miró expectante.

Harry sonrió pensando en lo bien que se sentía a veces ser anónimo y le contestó, "Harry
Potter, Doctora...".

"Martin... soy la Doctora Martin y estoy hoy al cuidado de usted", y le sonrió benevolente,
tomó nota en su tabla y continuó, "fue traído por una ambulancia luego de desmayarse en la
calle, Señor Potter... eh... ", leyó de su tabla con el ceño fruncido, y le miró,
"Afortunadamente, aunque se golpeó fuerte, no necesitó puntadas, y aparte de un hematoma
en la cabeza, golpes en sus rodillas y algunos raspones que le incomodarán en sus codos, no
sufrió demasiado daño. Sin embargo, lo que nos preocupa es la causa de su desmayo", Harry
asintió y sintió un dolor pulsante en la cabeza que lo hizo gemir. Se llevó la mano al lado
izquierdo de su cabeza y notó el gran chichón. "Si, ese de ahí le va a causar dolor por un rato.
Le daremos un analgésico en unos momentos. Se le hicieron algunos análisis preliminares y
notamos que su glicemia estaba baja, así que me imagino que apenas comió el día de hoy", y
le miró con las cejas alzadas y unos brillantes ojos azules. Harry asintió, se quejó de nuevo
sin poder evitarlo por el dolor de cabeza y recordó los inteligentes ojos de Dumbledore
cuando le preguntaba algo importante, sabía que a personas como ella no se le podía mentir.
"Además, su tensión arterial estaba un poco baja también, e incluso, estaba algo deshidratado,
por esto le colocamos un suero para nivelar su condición. Su exámenes de sangre indican que
su hemoglobina está un poco baja, lo cual es inusual en alguien de su edad y sexo", le miró
más penetrante aún y revisó minuciosamente su aspecto, Harry se sonrojó un poco pensando
que tal vez la doctora creía que era un indigente y por eso no estaba comiendo bien. "Creo,
Señor Potter, que usted no se ha estado alimentando muy bien, además, tiene claras señales
de agotamiento. Por favor, dígame, ¿hay algo que ha estado causando esta situación?"

Harry tragó seco y contestó, "Solo muchas ocupaciones, Doctora Martin. Creo que los
últimos días han sido... demasiado ocupados, más que lo normal", la Doctora asintió y tomó
notas.

"Pues me temo que va a tener que bajar un poco el ritmo y alimentarse mejor, Señor Potter.
Dígame, ¿tiene hijos?", Harry lo pensó y luego asintió, "Bueno, sus niños le necesitan sano y
fuerte, así que definitivamente para ello necesita, por lo menos, comer e hidratarse mejor", y
le miró de nuevo sobre las gafas al estilo Dumbledore. Harry sintió la urgencia de asentir de
nuevo.

"Le voy a recetar algunas vitaminas mientras tanto, debe evitar los ayunos largos e hidratarse
a conciencia, le recomiendo realizarse un chequeo médico completo con un médico
internista, además, debemos verificar su peso y estatura porque creo que definitivamente está
por debajo de lo esperado para su edad, lo confirmaremos en unos minutos cuando la
Señorita López pueda tomar nota de ello, y además, debe verificarse que no tenga alguna
condición de salud que haya causado su repentino desmayo. Por favor, dígame, ¿le había
sucedido anteriormente?", y volvió a mirarle fijamente.

"No, Doctora", esta le miró dudando, escribió.

"Pero si se ha sentido mareado", Harry dudó y asintió otra vez a pesar de su dolor de cabeza,
"Mmm", murmuró la doctora y chasqueó con la lengua, volvió a escribir. Luego le revisó los
ojos con una lámpara, la nariz, la garganta y los oídos. Le tomó el pulso y le midió la tensión
arterial nuevamente. Tomó nota de todo esto a conciencia y luego se sentó de nuevo y le miró
inquisitiva.

"¿Tiene algún familiar o amigo que pueda venir a buscarle para ir a casa? Si no es así, por
favor, infórmenos para hacer lo posible para planificar que alguien le acompañe a su
domicilio. No es conveniente que se vaya solo en caso de que vuelva a marearse en la calle.
Debe descansar y luego ir lo más pronto posible a una consulta médica más especializada".

"Si, yo... tengo a quien llamar, una amiga", la Doctora asintió y anotó en su tabla.

"Muy bien, si necesita ayuda con ello, por favor, indíqueselo a la Señorita López, por ahora
su presión está normal, no tiene fiebre y no presenta síntomas de infección. Se quedará hasta
que se termine el suero que tiene puesto por vía intravenosa para rehidratarlo establecer su
nivel de glucosa, y no le haría mal dormir un rato", Harry asintió.

"Gracias, Doctora", ella sonrió de nuevo benevolente y le dio una leve palmada en al brazo.

"No hay de qué, Señor Potter", y luciendo severa nuevamente, le miró de nuevo a los ojos y
dijo, "No quiero verlo de nuevo por aquí, por favor, cuídese por su bien y el de los suyos", y
dejando la tabla en su sitio a los pies de su camilla salió del cubículo.

Harry suspiró y se recostó. Luego, cuando la Señorita López volvió, Harry le dio el número
del celular que Hermione usaba para comunicarse con sus padres y que afortunadamente él se
sabía de memoria, la enfermera la llamó para informarle que él requería de su asistencia.
Harry sabía que Hermione se asustaría y se Aparecería lo más pronto posible lo más cerca del
hospital que pudiera, se preparó para eso mentalmente y para la preocupación de ella y de
todos los Weasley.

Luego, la enfermera le dio un analgésico y como indicó la doctora, le pesó y le midió, y en


efecto, Harry se sorprendió al darse cuenta de que había bajado de peso considerablemente
aunque su ropa ya se lo había dado a entender pero él no le había dado importancia
asumiendo que era por todas las tareas que tenía cada día y que apenas le permitían comer.

Volvió a recostarse y en algún momento se durmió.

-*-

Cuando despertó, Harry miró al lado y vio que el suero que le estaban aplicando
prácticamente se estaba terminando. Cuando vino la enfermera, la comunicó que la Señorita
Granger estaba esperándole y que en unos momentos podrían darle de alta.

Harry recibió la receta con las recomendaciones e indicaciones de su médico, firmó los
papeles de su alta y fue llevado por la enfermera hasta donde Hermione le esperaba. Esta se
acercó y le miró con preocupación y luego le abrazó fuerte. Harry la dejó y aspiró el olor
dulzón a vainilla de su champú cuando su melena le rozó la nariz. Siempre era un aroma
reconfortante, incluso en las peores situaciones.
"Oh, Harry", gimió Hermione separándose y mirándole preocupada. "¿Te sientes bien? Oh,
tus anteojos", gimió otra vez al ver que Harry no los tenía puestos.

"Estoy bien, Herm", dijo Harry sonriéndole débilmente, "me siento un poco aporreado, pero
aunque suene extraño, creo que el rato que dormí aquí me hizo bastante bien", y le miró
tratando de asegurarle que no eran gran cosa e iba todo iba a estar bien. "Mis lentes se
repararán fácilmente, obviamente no podía hacerlo aquí", le dijo en voz baja tocándose el
bolsillo donde los tenía guardados.

"Pero Harry, la Señorita López me dijo que te desmayaste en la calle", le tomó del brazo
como si temiera que se fuera a caer allí mismo mientras caminaban lento hacia la salida del
hospital, se giró hacia él aún intentando examinarle con el ceño fruncido. "Ron está en un
caso y por eso no pudo venir, pero se puso sumamente angustiado cuando le dije lo que
sucedió", le contó su amiga.

"¡Hermione!", la regañó Harry ahora ceñudo. "No debiste preocupar a Ron en medio del
trabajo. Ya sabes lo delicado que son los asuntos que él maneja, necesita estar concentrado y
enfocado para su trabajo", y meneó la cabeza con consternación. "Fue solo un desmayo...
yo... olvidé desayunar hoy y estuve horas en la calle haciendo diligencias. Estoy seguro que
con una buena comida y algo de descanso todo volverá a ser como siempre".

"Mmm", murmuró Hermione seria. "Eso fue lo que dijo la Enfermera que intentarías decir, y
también recomendó que parecías agotado, estabas mal nutrido y probablemente sufrías de
trastornos del sueño,... y también probablemente depresión, por lo que recomendaban una
evaluación física... y psicológica", Harry gimió al escucharle, se temía que le dijeran eso
precisamente.

"Vayamos a casa y luego hablamos", le pidió Harry queriendo cambiar de tema mirando a la
calle y pensando dónde Aparecerse.

"No. Vamos a comer comida casera caliente y luego, podrás ir a casa", dijo su amiga firme y
con una mirada que Harry sabía no aceptaría réplica.

"Está bien", aceptó Harry y suspiró. "¿Dónde sugieres que vayamos?".

Hermione le miró con sus ojos castaños y alzó las cejas. "¿Dónde más crees que habrá
comida caliente casera?".

"Oh, no en la Madriguera, Herm, por favor", suplicó Harry con cara de angustia. "Ya sabes
cómo se pondrá Molly. Hará un drama colosal y me emperezará a perseguir día a día para
asegurarse de que coma, beba, duerma. ¡No me dejará en paz!", gimió angustiado.

"Eso es precisamente lo que intento, Harry", aclaró Hermione con firmeza, "Yo apenas tengo
tiempo para cocinar para Ron y para mí, y menos aún para vigilarte, pero Molly, ella es una
profesional en hacer seguimiento a sus retoños... incluso cuando no la necesitan para ello",
dijo con un tono de exasperación. "Creo que es exactamente lo que necesitas".

"No", gimió Harry suplicante.


"Oh, sí", dijo Hermione sin dejarle convencerla de lo contrario, y acercándolo a un espacio
oculto entre dos edificios, los Apareció en la Madriguera.
Capítulo 37

Tal como Harry predijo, Molly hizo un drama colosal. Luego de abrazarle, preguntarle cómo
se sentía, tocar su frente y asegurarse que en ese momento no se iba a volver a desmayar, lo
arrastró a la cocina donde le dio una sopa caliente, pan casero y un té bastante cargado, y de
ninguna manera permitió que se levantara de la mesa hasta que no comprobó con sus propios
ojos que Harry se comió todo.

Harry no podía evitar lanzarle miradas mordaces a Hermione pero esta no le prestó ni la más
mínima atención y se dedicó a distraer un poco a Molly hablando sobre la boda que se
suponía se llevaría a cabo en el verano del año próximo. Sin embargo, Molly no tenía ni un
cabello de tonta. Aunque la idea la entusiasmaba como nada en el mundo, ni por un segundo
iba a olvidarse de que Harry no se sentía bien y de que – horror de horrores – estaba bajo de
peso y mal nutrido. Eso era algo que Molly Weasley hubiera muerto antes de permitir que le
pasara a sus hijos, y que le hubiera sucedido a Harry – otra vez – y ella no lo hubiera notado
antes, no lo iba a dejar pasar así como así.

Harry intentó irse de la Madriguera a seguir sus ocupaciones, pero Molly no lo iba a permitir.
Cuando Harry protestó sobre sus diligencias pendientes, Molly se dedicó a asignárselas a
cada uno de los hijos que pudieran hacerlas: Percy se encontró encargado del vestuario de
ballet de Martina, Ron de la comida de los animales – porque mientras Harry estuviera en la
Madriguera no necesitaba hacer compras de comida - Hermione debía acompañar a Harry al
día siguiente a San Mungo para evaluar su salud, no hubo peros que ninguno de los dos
pudiera alegar para evitar ir – Hermione tenía unas cuantas reuniones al día siguiente pero
Molly hizo oídos sordos a cualquier réplica: "A ti no te va a engañar sobre lo que haya dicho
un Sanador. Iría yo misma pero mañana debo cuidar a Victorie".

Hermione miró fulminante a Harry cuando este le dijo, "Te lo tienes merecido", pero sin
embargo, sabía que acompañar a Harry a San Mungo era lo mejor, así que el resto de sus
asuntos en el trabajo tendrían que esperar, al menos los que tenía que realizar el día siguiente.

Cuando Harry hizo otro intento disimulado de irse a casa, Molly Weasley le dijo, "No
pensarás que te voy a dejar ir sin que te haya visto un Sanador aún, ¿verdad?", y cuando
Harry intentó replicar de nuevo, Molly negó con la cabeza y lo interrumpió, "Oh, no, Harry
Potter. No hay excusas. Arthur irá a tu casa a buscar a Paris y Bean y los traerá a casa, solo
espera uno momento cuando vuelva, te traerá cualquier otra cosa que necesites si le explicas
dónde está, aunque honestamente, aquí tienes ya ropa, comida y cualquier cosa que necesites
y tus lechuzas te llegarán aquí sin problemas. Yo misma le escribiré a Mary diciéndole que
estás enfermo y no puedes ir por ahora a Lily's House", y cuando Harry iba a replicar de
nuevo Molly levantó un dedo negando. "No", y Harry dándose por vencido asintió. "Tú
cuarto está listo y apenas tengas lo que necesites de tu casa, te vas a ir a dormir y vas a
descansar", Harry volvió a asentir sintiéndose culpable por preocupar a Molly y ocupar a
todos con sus asuntos, pero sabía que no había replica que hiciera que se escapara de sus
cuidados, y si era sincero, Harry sabía que era lo que en este momento necesitaba. "Y
mañana, Hermione te llevará a San Mungo, dependiendo de lo que el Sanador diga, veremos
qué hacer los próximos días. No te preocupes, somos una familia y entre todos cuidaremos de
ti y de tus asuntos. Nada le va a faltar a los niños mientras tú te recuperas", Harry se quedó
más tranquilo y fue a sentarse un rato afuera a disfrutar del fresco de la tarde mientras veía a
los gnomos retozar entre las plantas del jardín.

Tal como Molly indicó, cuando Arthur llegó, primero fue puesto al día sobre la salud de
Harry. Este se dirigió hacia donde estaba Harry afuera, se le acercó y le miró con reproche,
luego le abrazó y le dijo con voz un tanto triste, "Hijo, ¿Cómo es que no nos dices si te
sientes mal?", y meneando la cabeza lo abrazó fuerte otra vez, como solo un Weasley saber
hacer.

Harry se sintió un poco avergonzado, "Lo siento, Arthur. En realidad, no me di cuenta de que
no estaba muy bien. Solo... es solo que he estado muy ocupado", y negó también con la
cabeza y dijo en voz baja, "Creo que también extraño un poco a Neville y...", se encogió de
hombros, "y estoy algo preocupado por él".

"Si, lo sé", Arthur le miró serio y se sentó junto a él en la banca del jardín, "siempre te
preocupas por todos, Harry. Siempre quieres cuidar de todos, pero también debes permitir
que nosotros cuidemos de ti".

Harry le miró sintiéndose avergonzado, "Pero ya lo hacen, les hago ocuparse tanto con las
cosas de la Fundación, me ayudan ya demasiado, Arthur. Es mi responsabilidad", Harry se
miró las manos mientras Arthur le miraba seriamente y suspiró.

"Harry, en verdad, lamento si te damos la impresión de que solo queremos 'ayudar' con tu
responsabilidad con la Fundación. Si es así, entonces no hemos hecho las cosas bien", Harry
le miró algo confundido e iba a hablar pero Arthur alzó una mano para que le permitiera
seguir, "Harry dime, Teddy y los niños de Lily's House, para ti, ¿son solo una
responsabilidad, una tarea que te impusiste cumplir?", Harry abrió los ojos espantado.

"No, Arthur, yo...", negó con la cabeza, "Los niños... ellos son mis niños, Arthur. Son como...
como si fueran mis hijos. No vivo con ellos porque pienso que mi presencia no les haría
demasiado bien. Ya sabes, con todo esos asuntos de la prensa y la forma en que me persiguen,
además de... bueno, tú sabes, mis problemas de salud... mental. No es recomendable que viva
con ellos por esas dos razones, pero no son solo unos niños que cuido y ya. Son mis niños",
afirmó convencido y Harry pensó que era la primera vez que lo admitía en voz alta.

Arthur asintió concienzudamente y le miró seriamente. "Muy bien, Harry. Eso siempre pensé
pero me alegra oírlo de ti mismo", se acomodó un poco en la banca para estar más de frente a
Harry y le puso una mano en el brazo, se acercó un poco más y le dijo, "Entonces, Harry,
¿Qué relación entonces crees tú que esos niños tienen con nosotros? Y con 'nosotros', me
refiero a todos los Weasleys, no solo a Molly y a mí". Arthur le siguió mirando con sus
amables ojos azules y Harry le devolvió la mirada sintiendo un nudo en su garganta.

"Yo...", dijo Harry con voz ronca pero no pudo seguir, tragó grueso y sintió que sus ojos se
humedecían por todo lo que implicaban las palabras de Arthur.

"Son familia, Harry", dijo Arthur simplemente. "No son solo los niños que cuidas por
caridad, o una obra benéfica en la que participas y nosotros te apoyamos", aclaró como
pareciendo que fuera una tontería que tuviera que decirlo cuando era más que evidente. "Si
alguna vez fue así, ese punto lo pasamos hace años, Harry. Nosotros te vimos luchar por cada
uno de esos niños. Enfrentar el engorroso proceso para que el Ministerio de Magia te
permitiera cuidar de ellos, comprar y preparar esa casa, buscar a las personas adecuadas para
cuidarles, luchar a brazo partido para evitar que Clara y Peter ó Wendy y Tom fueran
separados cuando el Ministerio pretendía que cuidaras solo de niños pero no de niñas. Tú has
luchado por cada uno de esos niños todos estos años, has pasado noches insomnes por ellos
en San Mungo, les has limpiado los mocos, peinado, llevado al colegio, has limpiado sus
lágrimas y compartido sus risas, todo lo que hace un padre, un verdadero padre.", suspiró de
nuevo y siguió, "no solo has aportado el dinero para que coman y se vistan. Tú eres su padre,
Harry. Sé que es una palabra grande y que tienes miedo de que tu historia les haga daño, que
Rita Skeeter los ponga en una portada del Profeta como un chisme gordo o que un Mortífago
relegado les haga daño para vengarse de ti. Sé que incluso temes que tus problemas
emocionales les puedan hacer daño, Harry... Pero ellos no son solo unos ahijados para tí, hijo,
son tus hijos... y eso los hace mis nietos... y de Molly, claro. Y los sobrinos de Ron y
Hermione y de todos los demás", Arthur hablaba en voz baja pero firme y le miraba a los ojos
intentando demostrarle sinceridad.

Harry sintió las lágrimas correr por su rostro y su nariz aguarse. Sintió vergüenza, amor,
orgullo y felicidad, todo junto y mezclado pero solo asintió hacia su papá putativo, le
respondió con una sonrisa lacrimosa pero sonrisa al fin.

"Esos niños salvaron tu vida, Harry. Cada vez que la tristeza que a veces te amenaza e incluso
en ocasiones te hace caer, son ellos los que te hacen volver a levantarte. Si no es por todo lo
demás, tan solo por eso ya los amaría. Por lo mucho que importan para ti... porque para mí, tú
no eres solo Harry, el niño famoso y aparentemente desvalido que se hizo amigo de Ron en
Hogwarts. Si eso fue así alguna vez, hace años que ya tampoco es así...", Harry sentía que no
podía dejar de llorar y solo se limpió la cara con el dorso de la mano y volvió a asentir. "Con
el perdón, y espero, el permiso de Lily y James... tú también eres mi hijo Harry, nosotros,
Molly y yo, te queremos igual que a los demás, y perdona si no te lo hemos hecho saber de la
forma adecuada. Yo...", Arthur dudó y meneó la cabeza, "Si no lo sabías, Harry, luego de
todos estos años, por Merlín, entonces métetelo en la cabeza ahora. Tú eres nuestro hijo, y
esos niños – Teddy incluido - son mis nietos, igual que Victorie y Dominique y los que vayan
a tener Hermione y Ron, Percy y Audrey, Charlie y Vladimir que ya están comprometidos y
pronto se casarán, y... Godric tenga compasión de mí, George y Ginny si sientan cabeza
alguna vez", bromeó dienciendo mientras reía un poco al final y Harry le imitó a pesar de sus
lágrimas.

"Gracias Arthur", dijo con voz ronca, "Yo... he luchado tanto para que mi presencia no les
haga daño que he intentado cada día engañarme pensando que soy su guardián legal, su
padrino y proveedor, pero no su padre", confesó Harry, "aunque siempre haya sido como
unos hijos que los he sentido", se miró las manos y luego miró a Arthur y este asintió.

"Lo sé, Harry", y le palmeó el hombro, "pero créeme, no hay padre que no tema causar dolor
y daño a sus hijos. No queremos que nuestros defectos y fallas les afecten, y deseamos que
nuestros niños tengan la vida que nosotros tal vez no pudimos tener", Harry asintió, "y por
eso sé que son tus hijos. Nada más ver tu empeño en que no les falte nada, en darles afecto y
tiempo, y cómo te aferras a ellos aunque tu salud se deteriore... eres su padre, Harry, y eres un
buen padre", Harry volvió a soltar sendas lágrimas al oírlo y negó como si no pudiera
aceptarlo. "Sí lo eres, hijo", afirmó Arthur forzando a Harry a mirarle. "Y yo quiero que me
permitas pasar más tiempo con ellos y consentir a mis nietos, y sobre todo, que me permitas
ayudarte a ser aún un mejor padre. Si desgastas tu salud tratando de hacer todo tú solo, ¿Qué
clase de padre estaría siendo yo para ti?", preguntó luciendo un poco triste.

"Eres el mejor, Arthur", le confesó Harry ahora, con miedo que Arthur pudiera sentir que no
estaba siendo lo suficientemente bueno con él, "por Merlín, el destino me hizo un buen regalo
luego de tantos años malos al ponerme al lado de Ron en ese tren, y no solo porque me dio un
amigo de verdad, me regaló toda una familia", Harry abrazó a Arthur como muy pocas veces
se lo había permitido y este le dio un beso en la mejilla como nunca se había permitido hacer.

"Entonces permítenos ser tu familia de verdad, Harry", y riendo un poco y soltándolo le dijo,
"Abusa de nuestra confianza como Bill cuando nos trae a Victorie y Dominique para que les
cuidemos sin avisar, cómete nuestra comida como Ron, ven a llorar con nosotros cuando te
rompan el corazón como Ginny, permite que nos sintamos orgullosos de tus logros como
Percy, atérranos con tus ideas grandiosas y temerarias como George y Charlie, y por favor, no
hagas que te extrañemos y añoremos tenerte cerca como sucede con Fred", dijo Arthur con la
tristeza más grande del mundo en sus ojos.

"Prometo que lo haré", dijo Harry soltando otra lágrima que Arthur limpió de su mejilla con
su pulgar sonriendo mientras le oía.

"Muy bien, hijo, entonces, permite que te cuidemos mientras te recuperas de salud, que
compartamos más tiempo con nuestros nietos y que participemos más en sus vidas", finalizó
sonriendo con dulzura.

Harry asintió y sonrió sintiendo que su corazón se henchía de felicidad.

"Muy bien", dijo Arthur, "Entonces, por favor, hijo, dime qué necesitas que traiga a casa...
además de mis otros dos nietos de cuatro patas, obviamente", Harry rió y pensó qué podría
necesitar más urgentemente que Arthur le pudiera traer a casa. Estaba seguro de que Molly y
Arthur no le dejarían ir por unos días, y sinceramente, creía que él tampoco deseaba irse... al
menos no por ahora.
Capítulo 38

A Harry no le sorprendió que la Sanadora Roberts, que le atendió en San Mungo, coincidiera
con la Doctora Martin. Estaba bajo de peso, tenía la hemoglobina baja y además, estaba
agotado.

Harry recibió recomendaciones sobre su alimentación, horas de sueño y la prescripción para


pociones vitamínicas que le harían recuperar rápido el apetito y el peso.

Le fue recomendado fuertemente que tomara vacaciones, pero sin embargo, para sus
problemas de sueño, debía consultar con su Sanadora Mental y de forma inmediata.

Cuando salió del consultorio, Hermione suspiró aliviada de que no tuviera algo peor y le
acompañó al Consultorio de la Sanadora Clearwater. Harry trató de convencer a Hermione de
que podía volver a su trabajo, y de que probablemente Penélope no le podría atender en ese
momento, simplemente tendría que confirmar una cita para esa semana y volver a la
Madriguera, pero la bruja no aceptó.

"¿Crees que Molly me dejará en paz si te dejo solo en San Mungo?", preguntó Hermione
ceñuda. "Además, mientras tu hemoglobina esté baja puedes volver a marearte y caerte o
tener un accidente si te Apareces. Hasta que tomes las pociones indicadas con suplemento de
hierro y vitaminas, no debes salir solo de casa", resopló con exasperación. Harry se resignó a
ir con ella hacia el piso de Salud Mental.

La Secretaria de los consultorios, Lisa Walsh, le indicó que la Sanadora Clearwater tenía un
paciente que había enviado una lechuza informando que no iría a su cita, así que
probablemente podría atenderle ese mismo día, sin embargo, debía consultarle en caso de que
hubiera ocupado su agenda. Pocos minutos después, Harry recibió la información de que si
esperaba alrededor de 45 minutos, sería atendido ese mismo día, así que fue con Hermione a
tomar un café mientras esperaban.

Luego de pedir un té para Hermione y un café con leche para él, Harry se sentó en un rincón
del cafetín frente a su amiga quien no quiso comer una galleta o un trozo de pastel. El compró
una galleta de chocolate para él aunque parecía un poco sosa y empezó a tomar de su taza sin
apuros.

Hermione parecía mirarle un poco dubitativa, Harry esperó con paciencia a que soltara lo que
pensaba, finalmente, habló. "Harry", él que estaba mirando su taza sin ver realmente, levantó
la vista y observó su expresión.

"¿Si, Herm?", preguntó con paciencia.

"Yo sé que estás cansado, que últimamente has estado sumamente ocupado con todo lo de los
niños, el colegio y las actividades de las vacaciones, pero... hay algo más, ¿verdad?, quiero
decir, tal vez todo se ha complicado para ti porque Neville no está y siempre te ayuda, y
además, seamos honestos, él te dedica su tiempo como ninguno de nosotros puede hacerlo
ahora", ella hizo una pausa mientras se mordía los labios, "por favor, dime, ¿Qué más te está
preocupando?", y le miró a los ojos con sus inquisitivos pero bondadosos ojos marrones que
en ese momento se veían también preocupados.

Harry odiaba tener que mentirle a sus amigos, pero honestamente, no había forma en que
pudiera decirle a Hermione todo lo que le preocupaba. La verdad, apenas si podía entenderlo
él mismo.

"No, Herm. Yo... no hay nada más. Quiero decir, tú sabes que a veces tengo... ciertas
recaídas", Hermione alzó las cejas de sorpresa y luego arrugó el ceño con preocupación pero
no lo interrumpió, solo asintió. "No, no te preocupes. No estoy diciendo que me sienta
deprimido o mal, en realidad".

"Ajá", dijo Hermione animándolo a seguir.

"Este verano ha sido un poco raro", afirmó sin más.

Hermione se quedó esperando un momento mientras aprovechó de tomar de su té, cuando vio
que Harry no siguió, preguntó.

"¿Te refieres a Neville?", y luego de una corta pausa, "¿El regreso de Hannah y sus amigos?"

Harry se lo pensó y dijo, "Si, un poco de eso", y se encogió de hombros. "Quiero decir, no
voy a negar que me ha... afectado un poco pensar que si Neville termina por hacerse novio de
Hannah, pues... eventualmente se va a ir de Inglaterra, no me la imagino a ella volviendo al
país, o simplemente estará ocupado pasando tiempo con ella. Es lo normal. ¡Incluso es lo
esperado!", afirmó Harry un poco más alto de lo que deseaba y algunos comensales de una
mesa cercana se giraron a verle, él agachó la cabeza intentando esconderse un poco
avergonzado.

"Pero lo extrañarás", entendió Hermione.

Harry solo asintió y tomó de su café. Probó la galleta y en verdad, estaba un poco vieja.
Suspiró resignado.

"Pero no resultó. Eso también me preocupa, la verdad, y además... no logro quitarme la culpa
de no haber podido intervenir a tiempo y evitar el asunto con Eva..." Harry meneó la cabeza
recordando la angustia de Neville y sintió rabia. "Fue muy injusto todo".

"Harry, si te soy honesta, creo que Hannah no se merece a Neville", Harry le miró
sorprendido y abrió la boca. "Si, no me mires así, de hecho, me extraña que tú no pienses
igual".

"Hannah es una buena persona, Herm", afirmó Harry simplemente, no entendía qué era lo
que su amiga pensaba.

"Si, eso no lo discuto, ¡pero vamos!, ¿era esa toda la confianza que le tenía a Neville? ¡por
favor!, evidentemente, ella no lo conoce para nada. Si alguien te dijera a ti que Neville estaba
en el baño de hombres del estadio de Quidditch teniendo sexo mientras la chica que le gusta,
a la que está tratando de conquistar, está en el mismo lugar, ¿lo creerías?", le preguntó
alzando las cejas con la frente arrugada.

"Yo... eh...", Harry intentó imaginarse la situación sin saber el punto de vista de Neville y
tuvo que negar. "Joder, no", dijo y se sorprendió al entender el punto de Hermione.

"¿Ves?", preguntó la bruja simplemente. Harry pensó unos minutos más.

"Pero ella les vio... quiero decir, ella vio a Neville saliendo del baño y a Eva tras él y
lanzársele encima...", intentó explicar Harry tratando de entender el punto de vista de
Hannah.

"Pero ni siquiera le dio oportunidad de explicarse", afirmó Hermione con reproche.

"¿Se la hubieras dado tú?", Harry recordó a Lavender y la vez que su amiga atacó a Ron con
unas aves creadas por magia, "luego de ver a Ron saliendo con una chica borracha tras él de
un baño público y lanzársele encima... ¿le habrías escuchado? Porque no sé, algo me dice que
les habrías lanzado una Maldición a ambos y luego te hubieras ido furiosa", Hermione abrió
la boca para discutir y arrugó la frente, no dijo nada en un rato.

"Sí, creo que yo lo habría hecho así. Pero tal vez, luego de sopesar un poco las cosas, habría
conversado con... contigo por ejemplo, sobre lo que tú viste", alegó pensando en la situción.

"Ella ha conversado con alguien, Herm", Hermione le miró confundida. "Con Malfoy",
Hermione pareció entender.

"Y él... también creyó lo peor", dijo ella, Harry asintió.

"Hannah confía ciegamente en él, Herm", le intentó explicar Harry, y entendió que allí estaba
el meollo de su malestar que hasta ahora no había querido enfrentar pero que ahora le estaba
doliendo como un cuchillo caliente clavado en el pecho, "y Malfoy no solo creyó que Neville
había hecho... algo con Eva en ese lugar, sino que se llevó a la atribulada Hannah del estadio
como si fuera a romperse en cualquier momento. Apenas si le explicó lo sucedido a Theo y
Zabini que estaban con ellos y seguían en las gradas; se la llevó con tal urgencia como si
estuviera alejándola de Dementores hambrientos. Ella simplemente se confió al cuidado de él
y se fue", Harry parecía estar viéndolos alejándose por el ruidoso pasillo, ella recostada
ligeramente a él con la cabeza gacha y cojeando más que nunca, él con un brazo a su
alrededor y mirando al frente como si pensara llevarse al mundo por delante si era necesario
para sacarla de allí.

"Entonces crees que Malfoy es el culpable del silencio de Hannah", tanteó Hermione, no era
una pregunta sino una consulta que hacía con dudas.

"Mmm", lo pensó Harry mientras sentía el corazón adolorido. "Creo que él piensa que está
protegiéndola alejándola de Neville, y creo que incluso llegaría a exigirle, con magia si es
necesario, a Astoria y Theo que mantengan oculto su paradero actual y todo lo relacionado
con su partida de Inglaterra solo para ellos", Hermione lo miró como intentando entender.

"¿Tú has sabido de ellos?", preguntó Hermione ceñuda otra vez. Harry asintió.
"Theo habló con Neville brevemente y le dijo que no podía comentar nada sobre Hannah ni
llevarle recados a esta, pero fue amable con él. Astoria me escribió una lechuza y me dijo que
ya no está con ellos, que la partida de Inglaterra inesperada le había fastidiado el verano y
que estaba harta de sus amigos, pero tampoco mencionó nada sobre el paradero de Hannah,
también me aclaró que no podía enviarle mensajes de mi parte. Y la misma Hannah me
afirmó en sus cartas que no quiere saber de Neville y no va a comentar nada sobre el tema
conmigo", dijo Harry y respiró profundo, tomó lo que quedaba de su café y miró la hora. Aun
les quedaban diez minutos antes de su cita.

"Pues qué injusto. Aunque haya visto lo que vio, Neville se merece por lo mínimo dar su
versión de los hechos", se quejó Hermione acercándosele sobre la mesa, Harry estaba de
acuerdo.

"Si, lo sé", suspiró y se levantó y Hermione lo imitó, "me temo que la gente que se siente
vulnerable a veces actúa de manera injusta, incluso para consigo misma, Herm", Hermione le
miró con la cabeza ligeramente inclinada hacia un lado mientras caminaba a su lado derecho.

"No lo había visto desde ese punto de vista", dijo ella con sinceridad.

"Lo que está sucediendo le hace daño a ella también, Herm. A ella le gusta Neville, no tengo
duda de ello", y miró a Hermione intentando hacerle entender su versión, "Alejarse de él así
esta vez, tal vez está haciéndole más daño a ella que oírle y decidir si creerle o no. Está
asumiendo que Neville es alguien poco confiable y sufriendo por ello, intentando esconderse
sabrá Merlín en dónde negándose a oír ninguna versión diferente de los hechos, excepto tal
vez la versión de Malfoy, porque es la única persona en la que confía".

Hermione asintió y no lo interrumpió.

"Y Malfoy está intentando defenderla de la única manera que sabe o se cree capaz", rio un
poco por la ironía, "metiéndola en un sitio inaccesible", rio otra vez brevemente sin alegría y
la miró diciendo, "de la misma forma en que un dragón protege a su familia".

Cuando llegaron a la sala de espera no se pudieron sentar porque la Secretaria, sonriente, les
informó que Harry podía pasar ya; este suspiró, le agradeció, le hizo una señal de despedida a
Hermione con la mano y entró en el consultorio de Penélope Clearwater.

-*-

Harry tenía la conversación con Hermione fresca en su mente, así que en cierta forma, fue de
ayuda cuando se sentó a conversar con Penélope.

Esta vez, no reprimió lo que sentía. Ya que estaba allí, Harry aceptó que sentía dolor, de
hecho, su corazón se sentía como si tuviera dos heridas sangrantes, una era por la ausencia de
Neville, al que aparentemente se había habituado de una forma casi tan dependiente como lo
era Hannah de Malfoy, lo cual era una ironía. Esto le sorprendió porque no pensó que la
misma situación que tanta extrañeza le había causado respecto a dos personas tan diferentes
como Hannah y Malfoy le estuviera sucediendo a él con su mejor amigo, o al menos algo
parecido.
Harry nunca había sido así de dependiente de su amistad con Ron y Hermione. Les extrañaba
mucho cuando se alejaban de él, sobre todo cuando peleaban como sucedió en cuarto año o
durante la búsqueda de Horrocruxes. Cuando estuvo en Estados Unidos extrañaba su
compañía terriblemente, pero no se comparaba al hueco que sentía en este momento en su
pecho desde que Neville se fue, y parecía no mejorar aunque lo ignorara de la mejor forma
posible.

La otra herida la había producido la partida de Draco Malfoy. Harry se resentía de la idea de
que Malfoy no le hubiera siquiera hablado de lo sucedido. Harry entendía ahora, más que
sabía, que Malfoy odiaba a Jim Sawyer, y el hecho de verle junto a Harry en dos
oportunidades, había alejado a éste de él sin siquiera darle tiempo de hablar sobre su pasado
con el ex mozo de cuadra. Harry resentía que Malfoy no se hubiera despedido, de alguna
forma le había culpado a él respecto a la presencia de Sawyer como lo hizo con Neville
respecto a Hannah, y no solo alejó a su amiga de su mejor amigo... se alejó él mismo de su
persona.

Harry hubiera preferido una confrontación, que se insultaran, que se lanzaran hechizos y
maldiciones, pero no este silencio ensordecedor que le atravesaba el corazón. Él ni siquiera
tenía excusas para ir a Francia y buscarle, retarle a un duelo por los insultos no dichos, por
irse sin explicación después de tocar su puta canción favorita en el piano para él, de bailar
con él en la fiesta como si él le importara, de seguirle hacia la fuente del jardín y hablarle de
esa manera, en especial, lo que expresaron sus ojos de luna llena; Harry sintió que por fin se
rompió, bajó la cabeza y lloró sin reservas frente a Penélope Clearwater sintiéndose tonto y
avergonzado. Esta lo dejó desahogarse y lo único que hizo fue darle pañuelos desechables,
Harry se sintió como un imbécil.

Cómo carajos era que ahora se encontraba en una situación en la tenía que aceptar que
extrañaba a Draco Malfoy. A un Malfoy con el que apenas habló, pero que le dijo tanto y
tantas cosas con esos ojos grises del color del acero pulido.

Penélope le dejó llorar y desahogarse y luego le dijo que definitivamente estaba mejor. Harry
tenía varias tendencias que le causaban problemas emocionales y le llevaban a una depresión:
a culparse a sí mismo por todo, a hacerse responsable del destino de todos, a mentirse a sí
mismo y a rehuir mental y emocionalmente de las cosas que le causaban dolor y le
lastimaban.

Todo este cocktail lo había creado su inconsciente para protegerse del maltrato de sus tíos, la
muerte de sus padres, el acoso de la prensa y de la gente que lo apoyaba de forma fanática sin
siquiera conocerlo o lo odiaba con vehemencia, del peso de la responsabilidad que tuvo que
asumir en la destrucción de Voldemort, la guerra, la muerte de tantos seres queridos y por
haber tenido que resignarse a morir en manos de Voldemort para destruir la parte suya que
estaba dentro de él.

Harry pensaba que si se permitía ser frágil y admitir que algo le dolía, no podría hacer nada
por si mismo, y peor, por sus seres queridos, así que su tendencia era a desechar su dolor, a
enterrarlo y esconderlo en un rincón de su mente, a encerrar en un baúl en su pecho todo lo
que le lastimaba, lo que le atemorizaba, y a sentirse culpable por todo lo que le sucedía a la
gente que amaba aunque a veces no tuviera ni relación con él.
Pero según Penélope, el hecho de que Harry ya no necesitara meses para aceptar que se había
ilusionado románticamente con un hombre que le gustaba y que su partida repentina le dolía,
era un progreso.

El hecho de que Harry hubiera aceptado lo mucho que extrañaba – y necesitaba – a Neville
cerca de sí era un progreso.

El hecho de que por fin, luego de años de terapia, aceptara que sus ahijados y protegidos eran
sus hijos y no solo unos niños bajo su tutela y cuidado, era uno más grande aún.

Aunque Harry lloró y sintió que se le partiría el pecho de dolor admitiendo todo esto,
Penélope sabía que desde aquí todo sería una mejora, porque Harry Potter podía reconocer
que padecía, que extrañaba, que no era una piedra que podía aguantar golpes tras golpes sin
rechistar ni quejarse, sino que era un ser humano, de sangre y hueso y con un gran corazón, y
tenía el derecho de sangrar si lo lastimaban y de llorar y sentirse acongojado si estaba triste.

Harry odiaba llorar, siempre había luchado contra ello y le hacía sentirse vulnerable y tonto.
Irónicamente, las pocas veces que se permitió hacerlo delante de alguien más, había sido con
Neville... o recientemente con Arthur. Pero ahora, sentía que podía y tenía que llorar porque
era muy doloroso cuánto extrañaba a su amigo... y al muy idiota de Draco Malfoy.
Capítulo 39
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El resto de la semana, Harry siguió en la Madriguera; los Weasley estaban más que felices
con su presencia en la casa cuando todos sus hijos ya vivían fuera del hogar materno. Siguió
con su rutina de caminar por las mañanas con Bean, comió abundantemente, Molly no
escatimaba en postres y todas sus comidas favoritas, tomó sus pociones de vitaminas y
regenerativas, en pocos días empezó a recuperar su peso y a tomar un color saludable,
contestó a sus cartas sobre la Fundación y sus negocios, y fue a consulta con Penélope dos
veces más esa semana.

Harry se resignó a tomar Poción para dormir sin sueños, pero la nueva versión sacada por...
¡oh, sorpresa!, la empresa de Malfoy, que no producía adicción ni te dejaba la mente
aletargada, sino que te permitía dormir y soñar pero no dejaba que tus sueños se volvieran
pesadillas, o si eran pesadillas, no te despertabas jadeando y con taquicardia, gritando con
desesperación.

Como el sueño de Harry con el Patronus no podía considerarse una pesadilla, no había dejado
de tenerlo, pero ya no le producía angustia. Sin embargo, sentía desazón porque el hombre de
su sueño cada vez estaba más lejano. En el bosque, cada vez lo veía más lejos de él, el
Patronus a veces si apenas lograba llegar a acercársele antes de desaparecer, y ya casi no
distinguía sus ojos grises o veía sus rubios cabellos bajo el sol del amanecer y las sombras de
los árboles. Harry creía que esto se debía a que había perdido la esperanza en volver a ver a
Malfoy alguna vez y esto le producía a la vez tristeza y melancolía.

-*-

Cuando se sintió recuperado físicamente, y además, ya no se sentía tan triste y oprimido,


Harry finalmente decidió que era hora de visitar a Neville en Francia. Su amigo estaba loco
de felicidad por la noticia de su visita. Harry le contó de sus problemas de salud pero no
sobre cómo le había afectado a su psiquis su ausencia. Harry creía que Neville se devolvería
de Francia si se enteraba y esto era injusto para su amigo. No permitió que sus amigos le
escribieran a Neville sobre ello sino que al contrario, le indicó que ahora que los Weasleys le
habían cuidado, estaba recuperado, y como había reanudado sus visitas con Penélope, sus
males se habían mejorado y estaba listo para viajar.

Penélope no estaba de acuerdo con que no le contara a su amigo lo sucedido, pero le dio el
visto bueno para viajar, también la Sanadora Roberts que atendía su caso en San Mungo le
dio de alta.

Harry planeó su Traslador para el próximo jueves en la tarde, se trasladó por Flú desde la
Madriguera a su cabaña el miércoles en la mañana luego de un desayuno de despedida lleno
de abrazos y agradecimientos a sus padres putativos, y además, de ser cargado con un montón
de comida que era más que la que necesitaba antes de partir, sin embargo, dejó a Bean y Paris
en la casa de su familia. Ya allá se había despedido de Ron y Hermione quienes habían ido a
cenar el lunes en la noche. A los niños los visitó ese martes, pasó parte de la mañana, toda la
tarde y la hora de la cena con ellos, pero tal como Molly le aconsejó, comió bien y se atareó
en la medida saludable con sus tareas escolares y el tiempo que les dedicó.

Harry no tenía que hacer grandes maletas para solo cuatro días, y además, no pensaba
ajetrearse mucho en París, solo pasar tiempo con su amigo. Nada de visitas a sitios turísticos
abarrotados y museos llenos de inquietos visitantes. Solo pensaba comer, conversar, pasear
plácidamente y tal vez hacer algo de compras para llevar recuerdos a su familia, pero no
quería presionarse demasiado pensando en ello o empezaría a estresarse.

-*-

Cuando el Traslador – una cucharilla de té – lo llevó a la estación de Trasladores de París,


Harry entregó sus papeles, y notó con irritación que al ver su nombre, incluso en ese país las
miradas se dirigían enseguida en su frente. Era irritante aparecer en los libros de Historia de
Magia Contemporánea de Europa. Sin embargo, aquí no le pedían autógrafos ni le daban un
trato especial, al contrario, más bien parecían detallarlo como pensando que no lucía
demasiado extraordinario para lo grandioso de sus hazañas, y le dejaban avanzar sin
entretenerse demasiado en ello. Harry lo agradeció profundamente.

Cuando se dirigió a la salida, vio a Neville en la zona de espera. El rostro de su amigo se


iluminó de inmediato y corrió hacia él. Harry sintió que una gran sonrisa se mostraba en su
propio rostro y dejó caer su bolso y abrazó a su amigo. Abrazar a Neville Longbottom en
cierta forma, era como volver a casa.

Cuando se separaron, Harry notó que Neville estaba muy bronceado, había nuevas pecas en
su nariz y sus ojos se veían más brillantes que nunca.

"Oh, Harry", exclamó Neville tomando su morral, "luces bien", dijo sonriendo, "un poco
delgado, pero bien", y siguió mirándole por todos lados, Harry se ruborizó.

"Ey, ¡más respeto!", exigió Harry sonriendo y fingiendo molestia, "¿qué es eso de estar
mirándome el trasero?", Neville rió divertido y le dio un codazo.

"No seas idiota, Harry", y luego poniéndose serio agregó, "¿Acaso crees que no me preocupó
saber que estuviste tan enfermo que tuviste que irte a la Madriguera?", le miró con las cejas
alzadas y la frente arrugada. "Estuve a punto de volver a Inglaterra, y no fuiste tú el que me
convenció de lo contrario, fue Hermione la que insistió y me prometió que estabas bien y que
no era necesario que volviera", Harry abrió la boca sorprendido, pensaba que había simulado
muy bien en sus cartas.

"Pero si no estaba mal, ni nada por el estilo", aclaró a la defensiva.

"¿Ah, no?", preguntó Neville mirándole con el ceño arrugado, "¿En serio? Y fue por libre
albedrío que te fuiste a quedar a la Madriguera y te perdiste el primer entrenamiento de Aiko
y Matty con los Tigres", inquirió Neville, ahora detenido y mirándole muy serio. Harry se
sorprendió, intentó de inventar algo pero no se sintió capaz. "Eres un terrible mentiroso,
Harry Potter", dijo Neville meneando la cabeza negativamente.
"Yo no te mentí", aclaró Harry de nuevo a la defensiva mientras avanzaban al punto de
Aparición.

"Oh, no", dijo Neville, "solo me dijiste que estabas un poco cansado por las vacaciones y el
comienzo de clases de los niños y que necesitabas algo de reposo y vitaminas. Claro, porque
luego de casi dos semanas viviendo bajo el mismo techo que Molly Weasley, descansando y
comiendo, vas a venir luciendo más delgado que cuando me vine de Inglaterra", afirmó
luciendo un poco molesto.

"Bueno, yo... tienes razón, había bajado de peso, pero ya me recuperé", Neville le miró serio
aun.

"Y las ojeras que tienes. Si luces así luego de dos semanas descansando. ¿Cómo diablos
lucías antes, Harry?", ahora si lucía molesto, incluso bufó un poco. "¿Cómo diablos es que
llegaste al nivel de tener que ir a San Mungo y nadie se dio cuenta antes de que te pusieras
así? ¿Ni Penélope Clearwater lo notó?", preguntó molesto.

Harry estaba anonadado por la reacción de Neville y a la vez, se sentía... feliz por la reacción
de su amigo, no lo podía negar. "No fui por un tiempo a las citas, Nev. Estaba de viaje,
¿recuerdas? Y luego vino todo lo del comienzo de clases de los niños, ya sabes lo ajetreado
que es todo eso".

"Joder, Harry", se lamentó Neville meneando la cabeza, "Fui un egoísta de mierda. Yo aquí
en Francia paseando, feliz en mis seminarios y de visita en los museos, mientras tú estabas
enfermo y matándote solo y... ¡y para ni siquiera lograr un coño respecto a Hannah!"

"¡Ey!", dijo Harry sin pensarlo soltando su otro bolso al suelo indignado, "No digas eso. Yo...
es mi responsabilidad, Nev. Son mis hijos" Neville sonrió al oír sus palabras, pero volvió
rápidamente a arrugar el entrecejo. "Tú debes estar aquí. Debes intentar todos los recursos
para ver a Hannah, y si mientras tanto aprovechas el tiempo y estudias, conoces mejor el
idioma, aprendes sobre lo que amas hacer, ¡tanto mejor!", exclamó casi indignado.

"También son mi familia, Harry. Esos niños también son mis sobrinos. Los conozco a todos
desde que los llevaste a esa casa. Me importan. Pero lo olvidé, todo... ¿y por qué? por andar
detrás de una mujer a la que no le importo un carajo", ahora el rostro de Neville estaba rojo y
había humedad evidente en sus ojos mientras le miraba alterado. Harry se angustió un poco.

"Vayamos primero a tu lugar, Nev", le pidió Harry mientras le tomaba por el brazo, "luego
podremos continuar esta conversación con calma con una taza de té", Neville pareció
calmarse, respiró hondo y le tomó bien del brazo y les Apareció.

-*-

El piso donde estaban era bastante chico, pero la vista era muy agradable. A pesar de que ya
el verano estaba dejando paso al otoño, aún el cielo se veía muy azul, entraba una brisa fresca
pero no desagradable por la ventana abierta y el aire olía a algún tipo de flores que él no
podía identificar.
Harry se acercó a la pequeña cocina y vio a Neville servirle el té a su gusto, luego ambos se
sentaron en el pequeño sofá. No habían hablado casi desde que llegaron. Harry sabía que
Neville se sentía molesto consigo mismo por su exabrupto, en especial porque no era del tipo
que hablaba demasiado ni demasiado pronto, pero lo dicho ya no se podía borrar.

Cuando se sentaron, Neville le miró serio y le dijo, "Dime la verdad, Harry, sé que estuviste
muy enfermo", Harry negó con la cabeza.

"No muy enfermo, Nev", y tomó de su té, estaba perfecto. "Pero definitivamente, he tenido
tiempos mejores", afirmó para que no creyera que quería mentirle.

"¿Qué tan mal?", Harry fue sincero y le contó su diagnóstico, y cuando llegó a la parte de su
desmayo Neville casi se sofoca.

"Oh, joder, Harry", su amigo lucía molesto. Harry no sabía si con él, o consigo mismo.
Concluyó que tal vez era con ambos. "¿Cómo carajos es que te olvidas así de comer mientras
te matas trabajando? ¡Estabas muy delgado! Con razón no engordaste donde Molly, solo
recuperaste el peso perdido. ¿Aún estás tomando pociones vitamínicas?", Harry negó con la
cabeza.

"¿Por qué no?", Harry pensó que Neville estaba tratando de frenar su mal genio con poco
éxito y por alguna razón esto le hizo sonreír un poco.

"Ya me dieron de alta", dijo simplemente. Neville frunció el ceño. "¡En serio!" insistió Harry
porque parecía que Neville no le creía, "Mi Sanadora me dio de alta y además aprobó que
viaje fuera del país", le informó sinceramente, Neville asintió. "Créeme, Molly no me hubiera
dejado viajar si no fuera así", su amigo pareció pensarlo y volvió a asentir.

"Pero eso no es lo único", insistiío Neville mirándole serenamente.

"¿A qué te refieres?", preguntó Harry arrugando el ceño.

"Esas ojeras, Harry", dijo Neville y Harry maldijo interiormente por haber olvidado ese
detalle. "No estás durmiendo bien, y eso implica que tienes pesadillas... ¿Qué hay de tu
visitas a la Sanadora Clearwater?"

"He estado asistiendo, Nev", insistió Harry de nuevo con sinceridad, "Yo... ha habido cosas
que analizar con ella. Cosas duras, es verdad. De hecho, no te equivocas, he tenido pesadillas
así que he tenido que tomar... Poción... Le Potion de Sommeil sans Rêves (*1)", dijo con mal
acento y se burló de sí mismo riendo, "ya sabes, la nueva versión presentada por las empresas
Malfoy y aprobadas ya para su uso en el Reino Unidos", Neville asintió.

"¿Por qué, Harry?", preguntó Neville mirándole inquisitivo con sus ojos azul oscuro
agrandados por la preocupación, "¿Qué sucedió en mi ausencia que te hizo... tener pesadillas
de nuevo y trabajar hasta casi matarte de agotamiento?", su tono de voz era baja y parecía que
había olvidado su taza de té, la cual apretaba inconscientemente en su mano izquierda y sus
nudillos se veían blancos del esfuerzo.
"Nada, Nev", y negó, "nada en particular. Ya sabes cómo es la depresión... a veces solo
regresa", le contó Harry mirando el suelo y luego tomó de su taza sin saborear realmente el
té.

"Ajá", dijo Neville sin parecer creerle. "¿Y no tiene nada que ver con el hecho de que Draco
Malfoy parece haberse esfumado de la faz de la tierra junto a Nina?", volvió a preguntar con
voz baja como si hablara con un niño o un enfermo. Harry se sintió repentinamente molesto.

"No. Si", y suspirando agregó, "Si, Nev, tiene que ver un poco", Harry odió sentir que no
parecía ser capaz de ocultarle nada a Neville, pero no iba a ceder con lo otro. No le iba a
decir cuánto lo extrañó y lo mal que se sintió por su ausencia. "Ya ves, soy un idiota. Ja Ja.
Ilusionado por Draco Malfoy. ¡Con el que solo compartí un baile y muy pocos – no, tacha eso
– casi ningún momento a solas!", terminó diciendo ceñudo.

Neville le miró y sonrió. "Oh, sí", dijo por fin sin verse molesto o demasiado angustiado.
"Demasiado imbécil. Porque debe ser que fuiste el único", Harry le miró sin entender. "Harry,
yo también estuve allí, ¿lo olvidas?" Harry negó con la cabeza pero siguió sin entender. "Yo
vi el rostro de Malfoy ese día, amigo, cuando tuve que... joder, ¡como odié hacerlo!... cuando
tuve que interrumpirlos ese día en el jardín, durante la fiesta, por culpa de la borrachera de
Ginny y Padma".

"Oh", dijo Harry y Neville asintió.

"Harry, si Hannah me hubiera mirado al menos una vez como Malfoy te miraba ese día en el
jardín, o hubiera sonreído hacia mi como lo hizo él ese día mientras bailaba contigo,
dedicaría el resto de mi vida a buscarla aunque la vida y la fortuna que me queda se me fuera
en ello", Harry abrió la boca como una O y no llegó a decir nada porque su amigo siguió
hablando. "Pero no lo hizo. Por eso, estaré en Francia hasta que termine el otoño. Si para esa
fecha no doy con ella para lograr explicarme, volveré a casa y me olvidaré de ella para
siempre", Harry se sorprendió de la determinación que vio en el rostro de su amigo.

"Hannah te miró siempre con afecto, Nev", le comentó Harry en voz baja.

"Si, Harry, estoy seguro de que lo hizo. Pero también a ti, y ni hablemos de cómo mira a
Theo, o peor, a Malfoy", dijo y sonrió tristemente, "Nina le sonríe con afecto a todos sus
amigos, Harry. La única persona a la que he visto mirar con odio – fuera de los Mortífagos y
Greyback, quiero decir - ha sido a Ernie McMillan, y por si lo olvidas, él la traicionó como
amigo, la insultó y ofendió delante de todos. Ella jamás se lo perdonó, de hecho, Susan me
contó en el baile que él intentó contactarla el año pasado para pedirle perdón y limar las
asperezas. Todas las lechuzas se devolvieron sin abrir", dijo finalmente y suspiró profundo.
Harry sintió que su corazón se heló en el pecho. Hannah daba su afecto incondicional,
entendió Harry, pero también lo retiraba con determinación si la lastimaban, y tal vez, en su
mente o en su realidad, Neville Longbottom la había lastimado. Harry se preguntó qué tan
diferente sería Draco Malfoy de Hannah Abbott respecto a sentirse traicionado, y recordando
su expresión al verle con Jim Sawyer, se dio cuenta de que seguro no era demasiada.

Chapter End Notes


*1 Le Potion de Sommeil sans Rêves: Poción para Dormir sin Sueños
Capítulo 40
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Harry y Neville conversaron hasta tarde esa noche. Cenaron y tomaron vino tinto disfrutando
el agradable clima del tardío anochecer. Neville le habló de sus actividades en Francia con
mayor detalle y Harry de las vacaciones con los niños. Sin ponerse realmente de acuerdo,
ambos evitaron hablar de Hannah y sus amigos.

Al día siguiente, Neville y Harry salieron a desayunar a un lugar cercano que era el favorito
de Neville, y mientras comían croissants y Harry tomaba un delicioso café, - Neville jamás
había gustado del café tanto como Harry - conversaron de sus planes del día.

Si bien, Harry no tenía intención de adentrarse en los sitios turísticos abarrotados, Neville
insistía que no se podía venir a Francia y no ir a visitar la Torre Eiffel, Harry lo complació y
se fueron a París. No se arrepintió. Caminaron por los alrededores de la torre conversando
animadamente, evitaron las multitudes muy numerosas y tomaron algunas fotos. Harry luego
compró algunos presentes para sus amigos en las tiendas Muggles menos abarrotadas y
almorzaron ligero para no sentirse pesados y seguir paseando. El clima era inmejorable y
Neville bromeaba diciendo que afortunadamente, Harry no se había traído consigo el clima
de Inglaterra. Siguieron su paseo por los Campos Elíseos y por las calles de los alrededores.
Harry estaba acostumbrado a ver muchos turistas porque en Londres nunca faltaban, pero por
alguna razón, los de Francia le parecían mucho más notorios y ruidosos.

Esa noche cenaron en casa una sencilla pero sabrosa cena preparada por ambos, Neville le
aseguró a Harry que le tenía una sorpresa para el día siguiente. Aunque Harry insistió, su
amigo no soltó prenda, le dejó para que escribiera en su diario en el pequeño escritorio de su
habitación y luego descansara. Harry se sentía un poco culpable por ocupar la cama de
Neville y que este durmiera en el sofá, pero no hubo manera en que su amigo aceptara dejarle
a él la sala y aseguró que con su pesado sueño, podría dormir en el suelo sin ningún problema
si hacía falta. Harry sabía que en eso Neville tenía razón, luego de oírlo roncar por casi siete
años en Hogwarts, sabía que muy poco lo mantenía despierto por las noches, se resignó y le
dejó hacer como quería.

Al día siguiente, Neville le dijo que también ese día desayunarían fuera y que no tendrían que
Aparecerse porque el paseo a pie al sitio a donde irían era muy agradable y no les tomaría
demasiado tiempo. Harry sonrió encantado porque le encantaba caminar, y pronto se encontró
disfrutando la hermosa vista del lugar.

Neville le contó que a este lugar también venían turistas por la ubicación del museo y
jardines de Claude Monet, pero que en general, no era tan ruidosos o en tan gran cantidad
como en París.

Pronto, llegaron a un pequeño lugar llamado Le Botanic Café (*1), pequeño y con el aspecto
de ser muy antiguo, y cuando entraron, Neville miró alrededor y de pronto sonrió, cuando
Harry dirigió la mirada al lugar donde este dirigía la vista, se encontró con nada más y nada
menos que un sonriente Theo sentado en una mesa para cuatro. De inmediato este se levantó
y les sonrió con aspecto de estar muy feliz de verles y les hizo señas con la mano para que se
acercaran. Harry se alegró muchísimo de ver a Theo y se dio cuenta de que lo había
extrañado, caminó rápido junto a Neville hacia la mesa y pronto estaban reunidos los tres.

"Mes amis" (*2), dijo Theo. Harry observó encantado su agraciado rostro, sus brillantes ojos
verdes, sus aparentemente desordenados rizos pero que en realidad habían sido
cuidadosamente arreglados para tener ese aspecto, sus encantadores hoyuelos y no pudo sino
sonreír. Theo le abrazó brevemente, y para la sorpresa de Harry, le besó en ambas mejillas al
estilo francés, lo cual le hizo reír un poco, y más a aún a Neville al ver su expresión.

"Oh, no te rías, Neville, que tú no te escapas", dijo Theo sonriendo, y como lo dijo lo hizo,
abrazando y besando amigablemente a Neville, quien para la sorpresa de Harry lucía
encantado.

"Qué alegría verte, Theo", afirmó Harry sonriendo genuinamente. No se esperaba para nada
ver a alguno de los amigos de Hannah en Francia, y menos a Theo con el que según Neville
había tenido un breve encuentro y no se había comunicado con Harry.

"Oh, fue duro no decirte que nos veríamos", comentó Theo meneando la cabeza y sacudiendo
sus hermosos rizos. "Pero desde que Neville me dijo que le habías prometido venir a Francia,
le pedí que no te dijera que nos habíamos vuelto a ver, ¡quería sorprenderte! Gracias a Merlín
que cumpliste tu promesa y viniste, mon chéri, ya estaba impaciente por hablar contigo",
Theo le aseguró abriendo mucho los ojos y con una sonrisa simplemente hermosa.

"Pues sí que lo hiciste... que lo hicieron ambos", miró a Neville y este le sonrió encantado.
"No sabía que eras tan bueno en ocultar cosas, Nev", dijo Harry hacia su mejor amigo con
reproche fingido y este se puso serio de repente.

"Oh, no quería, Harry", le aseguró Neville un poco preocupado, "Pero sabía que te alegrarías
cuando vieras a Theo aquí", mostraba cara de disculpas y Harry le sonrió.

"No te equivocas, Nev", y les miró a ambos con una gran sonrisa, "Estoy extremadamente
contento de ver a Theo, en especial, de saber que siguen en contacto", y les miró a ambos
como esperando que se explicaran.

"¿Ordenamos primero el desayuno, por favor?", preguntó Theo con cara de impaciencia,
"Tengo hambre, tuve que hacer una diligencia antes de venir y aun no como nada", Harry rió
un poco al ver la cara de sufrimiento fingido de Theo y asintió a la vez que Neville. Theo les
informó que él invitaba y no aceptó un no como respuesta. Pronto encargó desayuno como
para una familia de cinco y les volvió a mirar sonriente.

"Entonces, quieres saber cómo nos volvimos a encontrar, ¿Oui? Pues sencillo Potter", Harry
rió al oír su apellido pronunciado con mucho acento francés que obviamente Theo estaba
exagerando para bromear, "Neville aquí está en todos lados donde hay un evento relacionado
con las empresas de Draco... o las mías, así que no pasó mucho sin que volviéramos a vernos.
Afortunadamente, la siguiente vez no tuve que irme corriendo del mismo por otras
ocupaciones así que lo invité a comer, y conversamos... ¡y voilá!", Neville rió por el gesto
que hizo Theo mostrando sus manos como si estuviera enseñando algo fabuloso y Harry le
imitó. "Nos hemos visto algunas veces... y si, es muy fastidioso no poder contarles nada de
Nina ni de Draco", hizo un mohín. "Ustedes entienden ya todo, no hace falta que repita la
historia", puso los ojos en blanco, "y Tori me dijo que te ha escrito, Harry, así que estás al
tanto que se fue hecha un basilisco para Nueva York, y no estoy rompiendo ninguna promesa
si te cuento que la pelea que tuvo con Draco fue apoteósica... solo le faltó aventar los
jarrones... oh, no, perdón, de hecho, si aventó un par de ellos", Harry abrió los ojos como
platos y Neville rió un poco tal vez imaginándosela, "Si, mon ami, fue todo un espectáculo",
dijo dirigiéndose a Neville, luego chasqueó con la lengua, "Tori hizo sus maletas y dijo a todo
pulmón antes de salir que no pensaba volver a la Mansión hasta que él y Hannah resolvieran
su relación y por fin se casaran y... eh, bueno, perdón por el francés, 'jodieran y por fin se
relajaran', Ó se decidieran a buscar un Sanador Mental para arreglar su tóxica relación", y
asintió como si con eso hubiera dejado todo claro, "Se fue a tomar un Traslador y se largó a
América y después de eso solo la hemos visto en las fotos de las revistas", concluyó
suspirando.

"Oh, Merlín", exclamó Harry abismado. No le costaba imaginarse a Astoria diciéndoles


cuatro verdades a sus amigos molesta pero si a Draco aguantándoselos.

"Pero a mí me ha escrito", afirmó Theo contento, "y sé que pronto recibirá una agradable
visita", y sonrió mostrando sus encantadores hoyuelos mirando a Harry de forma cómplice.

Harry sonrió también feliz, "¿Cuándo?" le preguntó, Neville los miró a ambos con aire
confundido.

"El próximo fin de semana", confesó Theo en voz baja como si estuviera hablando de un
secreto de estado, "¿No es fabuloso? Y todo es gracias a ti", dijo recostándose en su silla y
extendiendo ambos brazos sobre el espaldar luciendo muy relajado.

"Oh, yo no hice nada", dijo Harry riendo un poco y se giró para ver el rostro ceñudo de
Neville, "Oh", dijo Harry mirando a su amigo. "¿Theo no te ha contado?".

"Nop", dijo Neville luciendo un poco indignado y alzó las cejas hacia Harry, "Y tú tampoco
por lo que veo", Harry rió un poco.

"Padma", dijo y Neville le miró confundido. "¿No lo recuerdas? Ella y Astoria simpatizaron
en el baile", Neville lució sorprendido y luego encantado con la noticia.

"¿Padma irá a Nueva York a visitar a Astoria?", preguntó como si no lo pudiera creer.

En ese momento, llegaron sus desayunos y Theo sonrió encantado mirando la comida. A
Harry le recordó su expresión la carita de Teddy cuando estaba frente a su comida favorita y
no pudo sino reír disimuladamente.

"Buen provecho", afirmó Neville y Harry les deseo lo mismo mientras Theo dijo un "Bon
appetite", antes de darle un gran mordisco a su croissant.

Los tres comieron y siguieron la charla sobre Astoria y Padma. Theo les dijo que esperaba
pronto ir a hacer algunos negocios en Estados Unidos y haría todo lo posible para visitar a
Astoria. Sabía que ella estaba trabajando y su aparición en la prensa y los medios era muy
cotizada, pero conociéndola, estaba claro de que en el fondo, Astoria extrañaba tener
verdaderos amigos cerca y que se sentiría feliz de verle. Para Harry era evidente que Theo era
de los que se preocupaban por sus amigos y les dedicaba tiempo de calidad y esto le encantó
de su nuevo amigo.

Luego del desayuno, Theo insistió en que fueran a la casa de Monet.

"No puedes venir a Giverny y no ver sus jardines, eso es un sacrilegio. Ahora que el otoño
comienza no está tan hermosa como en verano, pero de seguro todavía se puede apreciar su
belleza", explicó Theo muy serio. Harry asintió cuando Neville dijo que no había tenido
tiempo de ir por lo ocupado que había estado y que además, no le era agradable pensar en ir
solo, así que los tres se dirigieron al lugar.

Harry la pasó sumamente bien con sus dos amigos, y secretamente, deseó al cruzar el puente
sobre el estanque japonés, que sus amigos congeniaran de una forma más que amistosa.
Harry sabía que era un poco irónico que estuviera deseando esto cuando hace poco Neville y
él habían conversado la imposibilidad de que ambos tuvieran una relación por el simple
hecho de que su amigo era hetero, pero por alguna razón, presentía más que sabía que Nev y
Theo tal vez podrían llegar a algo más, después de todo, nadie decía que era una regla
obligada que los deseos se guiaran por la lógica y la razón sino por el corazón.

Los tres pasaron todo el día juntos, rieron y hablaron hasta por los codos, en especial cuando
Theo les contó anécdotas sobre el Quidditch francés, que consideraba muy inferior al de la
liga del Reino Unido, y para comprobarlo, les invitó a un partido amistoso al día siguiente
entre Francia y Japón. Harry miró interrogativamente a Neville pensando que su amigo se
ofendería si aceptaba, ya que su Traslador de regreso a su patria era para el lunes, pero para
su sorpresa, parecía muy interesado en ir, así que aceptaron y se separaron acordando verse al
día siguiente fuera del El Estadio Nacional de Quidditch Francés.

-*-

Harry observó encantado que Neville parecía estar de muy buen humor esa noche, siguieron
bromeando respecto a algunas costumbres del país que a su amigo le parecían divertidas y le
contó de las charlas que había estado dando. Aunque no parecía relatar nada más relacionado
con Theo, Harry sabía que su buen humor se debía al tiempo que pasaron con él pero se cuidó
mucho de decirlo.

Al día siguiente, Harry y Neville salieron temprano vistiendo ropa cómoda y abrigada ya que
el día había amanecido más fresco que los anteriores, se dirigieron por Red Flú a las salidas
del estadio ya que ninguno de los dos había estado allí como para Aparecerse en el lugar.

Harry jadeó apenas llegaron por la sorpresa. Tal vez Theo podría decir que los franceses no
eran tan buenos en el Quidditch como en su patria, pero lo que no se podía negar es que su
gusto para la arquitectura era inmejorable. El Estadio de Versalles era lo más hermoso que
Harry hubiera visto en este tipo de edificaciones, y miró con la boca abierta a su alrededor
mientras Neville le miraba sonriente.

"¿Impresionante?", Harry apenas logró asentir girando la cabeza para lograr ver la
construcción a todo lo ancho.
"¿Ya lo habías visto?", preguntó Harry pasmado. Neville negó.

"Solo en revistas", y sonrió, "sale muy frecuentemente en la prensa, ya sabía que era así de
abismal, pero obviamente, no es lo mismo las fotos que verlo personalmente". Caminaron al
sitio donde acordaron encontrarse con Theo y por un segundo, a Harry se le ocurrió pensar
cómo se sentiría si este se aparecía en el lugar con Malfoy, pero obviamente, su sobresalto
fue inútil, el rubio no estaba a su lado cuando lo vieron haciéndoles señas junto a la garita
oeste donde les indicó esperarle.

Theo repitió su saludo como el del día anterior y a Harry ya no le sorprendió. Le agradó ver a
Theo vestido de nuevo de azul como en el juego de los Tornados, solo que esta vez, usaba la
túnica oficial del equipo francés.

"Te sienta bien", le dijo Harry, como siempre pensando en lo bien que lucía su amigo de azul;
por alguna razón, Theo le hacía olvidarse de sentirse cohibido, y para su sorpresa, Neville
asintió estando de acuerdo. Harry sonrió secretamente en su interior.

"Oh, merci, mon cher", dijo Theo moviendo la cabeza coquetamente y luego les miró y
frunció el ceño. "Oh, no, ustedes están muy faltos de color y resaltarán como una espinilla en
la nariz de un trol entre el público del estadio, no quiero a la prensa francesa sacando fotos a
nuestra tribuna porque está allí el famoso Potter y su compinche asesino de serpientes
malditas", Neville rió y Harry hizo un gesto de asco de broma. Mientras tanto, Theo sacó una
bolsa de su bolsillo, le aplicó un hechizo para agrandarla y le pasó a cada uno un suéter con
los colores del equipo Francés. "Magnifique", exclamó cuando se los pusieron. Eran bastante
cómodos y bonitos, además, no eran iguales, cada uno era de fondo azul pero tenía pequeños
detalles diferentes en rojo y blanco que los hacía destacar, Harry apreció el gesto de Theo.

"Gracias", dijo Harry un poco abrumado hacia su nuevo amigo, "Está muy cómodo".

"Me gusta mucho", agradeció Neville sonriendo, "gracias, Theo".

Theo hizo un gesto con la mano indicando que no era gran cosa y les pidió que lo siguieran al
interior del estadio.

Chapter End Notes

*1: El Botanic Café si existe en Francia en la ciudad donde están Harry y Neville pero
me inventé la mayoría de la información ya que jamás he visitado el país.

*2: mis amigos / en francés


Capítulo 41

En el interior, Harry se percató que el estadio era tan impresionante como por fuera. Las
butacas eran más cómodas que cualquier asiento de teatro, el brillo plateado de los palcos era
abrumador, y la pantalla era tan nítida que un televisión Muggle de última generación
quedaría opacado. Definitivamente los franceses amaban al Quidditch y todo lo hacían en
grande.

"Oh, tendrías que ver su teatro de la ópera", dijo Theo sonriendo al ver la expresión de Harry.
"En mi opinión, es el más hermoso que hay".

"Te sientes cómodo en Francia", dijo Harry, no fue una pregunta sino una afirmación, Theo se
encogió de hombros y Neville le miraba serenamente desde el lado izquierdo de Harry.

"Me ha acogido como una madre a un niño huérfano", dijo Theo y suspiró, su vista se dirigió
al estadio y le volvió a mirar con algo de tristeza, "No puedo sino amarla", Harry asintió
pensando que entendía lo que quería decir.

Pese a lo dicho por Theo, el juego fue de muy buen nivel y al final, ganó Francia y no porque
los japoneses no dieran la pelea. Era muy bien conocido el alto nivel del Quidditch de los
equipos nipones, así que la victoria de Francia contradecía lo dicho por Theo.

Mientras vitoreaban por la victoria del equipo local, y los jugadores volaban alrededor del
estadio dejando unas franjas de humo azules, blancas y rojas, Harry le dio una palmada en el
hombro a Theo. "Nos mentiste. ¡son fabulosos", Theo rio a carcajadas.

"Oh, es lo que los extranjeros quieren oír, en especial si son ingleses", y poniendo una
expresión de tragedia dijo con voz gangosa, "los equipos franceses son una merde, no saben
nada de Quidditch, etc, etc, etc", y rió luego encantado, "Me encanta ver sus caras de sorpresa
cuando se dan cuenta de que Francia les puede patear duro el trasero y lo ven con sus propios
ojos", e hizo un mohín pretencioso.

Harry le miró asombrado y luego le dijo bromeando con una palmada en su espalda: "Vende
patria", Theo rió más fuerte aún encantado y le regresó la palmada en el brazo.

"Oh, la patria a mí no me considera valioso ni siquiera como para venderme, mon ami, me
habría regalado por un par de nabos... o de gratis si alguien me aceptaba", y luego su sonrisa
se volvió un poco triste mientras miró arriba para ver de nuevo a los jugadores volar, Harry
vio un poco de humedad en sus ojos verdes que brillaron con la luz del estadio y se dio
cuenta de que parpadeó para disolverla. Fingió no haberlo visto y dirigió su vista al cielo
también. Cuando se giró hacia Neville, la expresión de su amigo era un poco triste también.

Harry se giró un poco hacia la derecha y le dijo en voz baja. "Eso es porque no te conocen en
realidad", cuando Theo se giró, Harry le guiñó el ojo con complicidad y Theo se ruborizó un
poco y sonrió levemente, luego siguió observando el espectáculo de festejo y aplaudió junto
al público de las tribunas.
-*-

Una vez que salieron del estadio, Theo les llevó a un lugar donde vendían 'comida chatarra
francesa' como la llamó sonriente, y se encontraron en un lugar en París con mesas en la calle
comiendo unos sándwiches llamados Croque que Harry disfrutó muchísimo. Este se decidió
por un Croque Madame que tenía un huevo encima, y aunque Theo le miró frunciendo la
nariz y diciendo que prefería el tradicional Croque Monsieur, pero Neville le imitó y la
verdad, quedaron encantados.

Luego los tres fueron al apartamento de Neville, no sin antes comprar una que otra botella de
vino tinto. Demás está decir que hablaron, rieron y bebieron en cantidades. Cuando Theo se
dio cuenta de la hora y recordó que Harry debía levantarse temprano para tomar su Traslador,
se levantó un poco torpe y le abrazó, disculpándose por dejarse ir por el entusiasmo del día,
agradeciéndole por compartir sus vacaciones también con él y deseando verle pronto de
nuevo. Harry le dijo que no tenía que disculparse porque él había disfrutado completamente
su compañía, le agradeció con efusión por todo. Theo le dio un beso en cada mejilla y se
despidió con afecto de Neville, salió del pequeño apartamento para Aparecerse desde la calle.

Harry sonrió hacia Neville que también estaba sonrojado por el vino, y tal vez, esperaba
Harry, por los besos en la mejilla de Theo, le dijo a su amigo que necesitaba un baño antes de
acostarse, este asintió y le dijo que le permitiera antes ir al baño porque lo necesitaba con
urgencia. Harry asintió y rió sabiendo que el vino lo había puesto somnoliento y relajado.
Harry nunca supo cuando Neville salió del baño, se quedó dormido en el sofá. Cuando
despertó al día siguiente, estaba cómodamente acostado en el mismo, arropado y vestido.
Cuando abrió los ojos se dio cuenta de que estaba calentito porque le habían cubierto con una
manta y acomodado a lo largo del mueble, pero su cabeza latía como un tambor lo que le hizo
gruñir.

Harry oyó a Neville reír y luego quejarse también en el cuarto, y luego decirle, "Bueno el
vino francés, ¿eh?".

"Oh, joder", dijo Harry intentando levantarse agarrándose la cabeza, "Buena resaca francesa
querrás decir", y sintió que su estómago se revolvió y que su vejiga estaba llena. "Baño", dijo
levantándose rápido y corrió al mismo mientras oía las risitas de Neville.

"Hay poción para resaca en el gabinete del baño", dijo Neville y en su cabeza, sonó como si
lo hubiera dicho con un parlante. "Cuando salgas, por el amor a Godric, pásame una", dijo
Neville quejumbroso, Harry apenas pudo responder con un 'ajá', mientras se tomaba la suya
apresurado.

Cuando ya habían superado su resaca, desayunaron ligeramente mientras Harry rogaba que su
estómago se hubiera terminado de ajustar para la hora en que tuviera que tomar el Traslador
mientras Neville se reía de él y de su expresión compungida; cuando se había arreglado y
recogido sus pertenencias, estaban listos para Aparecerse en la Estación de Trasladores de
París. Harry empezó a sentir la tristeza de la despedida.

Había disfrutado tanto sus pocos días en Francia, que ahora que tenía que irse y dejar a
Neville, todo le volvía de golpe, sobre todo, lo mucho que le había extrañado antes de venir.
Harry intentó no mostrarse triste sino alegre por lo bien que estaba su amigo en Francia, le
prometió a Neville visitar pronto a la Abuela Augusta y llevarle el regalo que le envió su
amigo. Finalmente, se abrazaron fuerte para despedirse, y por supuesto, Neville no pudo
evitarlo y sus ojos se llenaron de lágrimas.

"Oh, joder, odio las despedidas", dijo Neville limpiándose los ojos, Harry no necesitó sino
eso para también soltar unas lágrimas a pesar de que se prometió no hacerlo.

"Oh, no, Nev, no", dijo, "Solo es por unos días más, ¿okey?", parecía que lo decía más para
convencerse a sí mismo que a Neville y no estaba funcionando.

"Harry", él le miró a los ojos ya rojos y Neville le miró seriamente, "me voy a encabronar
pero mucho si me vuelves a ocultar que estás enfermo. Y me refiero a todo, no solo a tu
estado físico, sino también a tu estado de ánimo. Si me entero que como mínimo te dio un
resfriado y no me lo contaste, me vas a ver molesto, pero nivel Asesino de Horrocruxes", dijo
mirándole con las cejas alzadas y los ojos húmedos.

"Okey, okey, Nev", dijo Harry y desvió la mirada hacia la ventana. "Me voy más tranquilo
sabiendo que tienes un buen amigo en Francia", dijo sonriéndole a pesar de que tenía la nariz
constipada y los ojos borrosos.

"Ningún amigo es tan bueno como tú, así que no pienses que te vas a librar de mí tan fácil",
dijo Neville roncamente.

"Oh, tú tampoco. No seas tan pendejo para pensar que te voy a dejar ir así nada más", dijo
mirándole fijo, "Si Hannah no te da la oportunidad de explicarte entonces no te merece,
Nev", dijo Harry finalmente. Había esperado cuatro días para decirlo y al fin sentía que
podía.

Neville asintió un poco triste pero luego sonrió. "Eso también vale para cierto rubio
petulante", Harry sintió como si le hubieran pinchado en el corazón pero asintió también.

"Seh", y riendo un poco dijo, "El muy imbécil" agregó riendo. "¿Acaso cree que porque se ve
así de bien en pantalones de montar y toca tan lindo el piano puede venir, e irse, y dárselas
del último jugo de calabaza en el desierto?", Neville le rió el mal chiste y le dio un golpe
suave en la nuca.

"Oh, toca el piano, ¿eh?", y alzó las cejas divertido... "me pregunto si tocó algo más...
sensible".

"Oh, cállate", dijo Harry riendo, "ojalá", dijo después suspirando y Neville abrió la boca con
sorpresa por unos segundos y luego rió más fuerte.

Por lo menos ya no lloraban sino que compartían bromas, lo cual era muy bueno para ser una
despedida, pensó Harry.

"Cuídate, Niño que Vivió para Mortificarme la Vida; por el amor a Merlín y todos los grandes
magos, come lo suficiente, trata de dormir y escríbeme más seguido", y abrazó fuerte a Harry
quien se dejó y se lo devolvió con la misma intensidad.
"Tú también, Asesino de Serpientes", dijo riendo, "y si no te devuelves con Hannah a
Inglaterra, entonces regrésate con una francesa... o un francés, joder, qué bien guapos que
están", Neville rió divertido y le palmeó la espalda.

"Oh, no me preocupo por eso", y cuando Harry agarró sus bolsos y empezó a alejarse hacia
su punto de salida le dijo, "Aún me queda una promesa hecha bajo un cielo estrellado, y
lamento decirte que Seamus y Dean han decidido empezar a salir finalmente así que...",
Harry le miró con la boca abierta y Neville rió divertido, le guiñó un ojo y salió de la
Estación de Trasladores para no verle partir.

"Oh, joder, la puta que los parió", dijo Harry sin salir de su asombro ante todo lo que
implicaba lo que Neville le soltó. Alguien a su lado le miró con el ceño fruncido ante sus
palabrotas. Harry ni lo notó.
Capítulo 42

Para la sorpresa de Harry, fue recibido en la Estación de Trasladores de Londres por Ron,
quien en su túnica de Auror lucía bastante bien. En realidad, desde que su amigo vivía con
Hermione, solía lucir acicalado y bien presentable, al contrario de cuando era un adolescente.

Harry le abrazó alegre y Ron le apretó tan fuerte que hizo crujir sus huesos al mejor estilo
Weasley.

"No pensé verte aquí", dijo Harry mirándolo con asombro.

"A la orden, yo también te quiero mucho", contestó su amigo riendo mientras tomaba uno de
sus bolsos y se dirigió con él a la salida.

"Quiero decir, se supone que a esta hora estás en el Ministerio". Ron rió y asintió.

"Lo sé, es solo que no había mucho jaleo en el Departamento y aproveché para
escabullirme... además, Mamá nos mataría si no viene ninguno de la familia a recibirte. Ella
está cuidando a Dominique mientras Fleur lleva a Victorie al Sanador", le contó un poco
serio.

"Oh, ¿está enferma?" preguntó Harry con algo de preocupación.

"Se cayó en la escuela y llamaron a Fleur para que la buscara, le duele un brazo... tal vez se lo
fracturó", dijo frunciendo el ceño un poco preocupado, "Ya sabes cómo es Victorie, es una
mezcla muy extraña de Ginny, Percy y Bill: sabionda, lista como pocos, pero intranquila
como ninguno de nosotros llegó a ser, y eso incluye a Fred, George y Ginny", Harry asintió
sonriendo sabiendo que Ron tenía razón.

"¿Quieres que pasemos por San Mungo luego de dejar esto en casa?", Ron pareció pensarlo
un poco y asintió luciendo aliviado.

Cuando hicieron lo acordado, se encontraron que Fleur iba ya saliendo de San Mungo con
expresión de alivio, pero se alegró mucho al encontrárselos.

"Oh, ella está bien; nuestra pequeña aventurera sí tenía una fractura pero ya fue resuelta", y
suspirando y mirando a la niña agregó, "eso le enseñará a no volver a montarse en la cerca de
la escuela", Harry rió imaginándose a la pequeña niña haciendo malabares y luego se
estremeció.

"Oh, qué bueno que no fue algo más grave", le dijo aliviado mientras Ron alzaba a la
pequeña y la abrazaba.

"¿Cómo está mi pequeña princesse?", le dijo este.

"Bien, Tío Ron", contestó Victorie y le dio un beso en la mejilla que Ron le había acercado
para que la niña le besara. "Me dieron una paleta", le contó sonriendo y enseñándole una roja,
redonda y pequeña.

"Oh, ¿o sea que te premian con una de esas si te rompes un brazo?" le preguntó Ron con los
ojos muy abiertos y expresión de asombro, la niña rió.

"No, tío tontico", y negó con la cabeza agitando sus rubios cabellos. "Es para que no llores",
y luego poniéndose seria aseguró, "yo no lloré".

"Esa es mi princesse", dijo Ron sonriendo y le dio otro beso en la frente, luego se giró hacia
su cuñada, "¿Irás a la Madriguera, Fleur?", preguntó mientras Harry reía y Fleur miraba a
Victorie con cara de reprimenda. Estaba mirando a su cuñada con las cejas alzadas y con su
sobrina en brazos dirigiéndose a la salida.

"Eh, oui", dijo esta y Harry recordó a Theo de repente, "Debo ir por Dominique antes de
volver a casa", y suspiró.

"Yo iré contigo", dijo Harry sonriendo hacia ella, "así saludo por allá y además aprovecho el
viaje y me llevo a Bean y Paris cuando vaya a casa", miró a Ron, "¿Qué harás tú?"

"Yo debo volver al trabajo", contestó Ron sonando resignado, "Pero Mamá y Papá estarán
felices de que vayas. Intenta quedarte a almorzar, te han extrañado horrores luego de que
pasaste tantos días en casa para luego irte fuera del país", Harry asintió y sonrió. "Además,
tienen una propuesta que hacerte y apenas pueden esperar para hablar contigo", Harry le miró
intrigado.

"Okey, eso suena como una razón más para ir a casa", contestó riendo y tomó a Victorie de
los brazos de Ron y dándole un beso en la mejilla a su sobrina mientras Fleur también miraba
a su cuñado con cara de interrogación.

"Oh, sí, es lo que estás pensando", contestó Ron a Fleur y esta soltó una risita cómplice y
asintió.

"No digué nada", dijo y miró a Harry y Victorie sonriendo, le dio una palmadita en el hombro
a su cuñado putativo y les dijo. "¿Nos vamos?"

"Qué misteriosos", comentó Harry mirándola intrigado pero asintió y los tres salieron juntos.
Ron se Apareció hacia el Ministerio, Fleur y Harry con Victorie en los brazos a la
Madriguera.

-*-

Cuando Harry y Fleur llegaron a la Madriguera, Molly gritó de emoción. Primero preguntó
por la salud de su nieta, la tomó en brazos, la apretó y le pidió que le prometiera que no se iba
a subir de nuevo a esa cerca, todo esto mientras Bean ladraba emocionado y saltaba su
alrededor.

Luego, Molly se giró hacia Harry sonriendo como si no lo hubiera visto en décadas y lo
abrazó tan fuerte que éste estaba seguro de que alguna costilla tendría que habérsele roto.
Molly le miró de arriba abajo como asegurándose de que no hubiera desmejorado en su viaje
y luego dijo que no se podía estar seguro luego de haber estado cuatro días comiendo comida
francesa, por lo que Fleur chasqueó la lengua pero no la contradijo, seguro no por falta de
ganas sino para evitar discusiones tontas. Harry rió viendo la cara de consternación de su
cuñada y le guiñó un ojo en solidaridad. Esta le devolvió la sonrisa y todos entraron en la
casa y fueron recibidos con un amable abrazo de Arthur con un brazo mientras en el otro
agarraba a su nieta mayor, luego se fue con ella mientras seguía oyéndola describirle el
tratamiento que le aplicó el Sanador mientras cabeceaba concienzudamente dedicándole su
amable atención.

Después que almorzaron, Fleur se fue con los niños a su casa y Harry se sentó en la sala a
conversar sobre su viaje con sus padres, quienes sonreían contentos oyendo sobre lo bien que
estaba Neville, el partido de Quidditch al que asistieron y lo bonito que le pareció a Harry
todo en París, en especial, la Torre y sus adyacencias.

"Oh, sí, todo es tan bonito", dijo Molly suspirando, "y tan romántico. A nosotros nos encantó
ir a ese lugar, aunque había muchos turistas, en esa oportunidad cuando fuimos a Francia con
Bill a visitar a los Delacours, ¿recuerdas?", Harry asintió y sacó algunos regalos que había
encogido y guardado en sus bolsillos.

Molly se mostró encantada con el perfume, le explicó, como le dijo Theo, que era una versión
renovada del Número 5 recién salida de la casa Chanel y que aún solo se conseguía en
Francia, ella se puso un poco detrás de las orejas y le dio un beso a Harry sumamente feliz. A
Arthur le llevó una crepera eléctrica que casi le hizo llorar de emoción mientras Harry reía
pensando lo fácil que era hacer feliz a sus padres 'adoptivos'.

"Oh, Harry, hablando de vacaciones", dijo Molly mirando a Arthur con gesto inquisitivo y
este asintió y luego ambos miraron a Harry un poco serios. "Sabes que Arthur y yo solemos
tomar un paseo antes de que llegue el invierno, y estábamos pensando... este año queremos ir
a dar un paseo por la campiña inglesa".

"Suena encantador", comentó Harry sin entender qué podría tener que ver él con esto.

"No sería por muchos días, Harry querido, tal vez solo una semana, o dos como máximo,
pero queremos ir a varios pueblos y estamos trazando una ruta en un mapa de cuáles lugares
nos gustaría visitar... mágicos y Muggles", y rió contenta mientras Harry le escuchaba
atentamente, "y bueno", dudó un poco y miró a su esposo como pidiendo apoyo, este miró a
Harry y sonrió.

"Lo que Molly quiere decir, Harry", siguió Arthur sonriendo, "Es que nos gustaría mucho que
nos acompañaras", y le miró con su cara franca, sonriendo como si nada le daría más gusto en
la vida.

"Oh", dijo Harry sintiéndose un poco dudoso de haber entendido bien. "¿Quieren que yo vaya
con ustedes?", preguntó mirándoles con las cejas alzadas y con expresión de asombro.

"Si, querido", contestó Molly luciendo ilusionada, "Ya sabes que siempre nos acompaña
alguno de nuestros hijos a nuestros paseos anuales", le recordó encogiendo un poco los
hombros, "En realidad, Percy fue el candidato inicial y él siempre ha querido hacer un paseo
así, ya sabes, él ama el campo y le encanta conocer pequeños poblados y su historia. Pero
como es común con él, suele estar muy ocupado con su trabajo en el Ministerio, y además, él
y Audrey están planeando casarse cerca de Navidad y eso los ha mantenido bastante
atareados. Ya sabes que no quieren que intervenga en nada", dijo Molly luciendo resentida y
con el ceño fruncido, "La Señora Spears se está encargando prácticamente de todo porque el
evento será en Dundee", Harry asintió porque sabía todo respecto al caso al haber oído a
Molly quejarse de ello cientos de veces anteriormente. "Entonces, el mismo Percy sugirió, y a
nosotros nos parece una idea maravillosa, que tú nos acompañes este año", ella le miró
esperanzada esperando su respuesta.

Harry les miró sin poder creerlo. Ciertamente, desde la muerte de Fred, los señores Weasley
habían hecho un viaje anual antes del invierno para descansar, cambiar de ambiente y
tomarse un respiro del ajetreo del verano, que últimamente solía ser movido, en especial
desde que tenían nietos y Ginny estaba en la liga de Quidditch.

Bill había ido con ellos a Francia junto a Fleur al final del verano en el año que murió Fred y
habían pasado alrededor de dos semanas hermosas y tranquilas paseando por la campiña
francesa; el año siguiente habían ido a Rumania con Ron que descansaba luego de
recuperarse de un ataque recibido en un duelo y ameritaba reposo, no se habían limitado a la
Reserva, Charlie los había llevado a sitios hermosos de su segunda patria y habían vuelto
felices y renovados; el año siguiente habían ido a Australia con Hermione y sus padres,
habían pasado dos semanas inolvidables en la casa que los Grangers aún tenían en Sídney. El
año siguiente George los llevó con todos los gastos pagados a Los Ángeles y Harry sabía que
el Señor Weasley había pasado la semana de su vida conociendo los estudios de cine y los
parques temáticos Muggles. Este año, Harry sabía que habían planificado con Percy su paseo
a la campiña inglesa que siempre se lamentaban de no conocer, incluso habían trazado una
ruta de posadas, castillos, poblados y parajes y Harry sabía que Percy realmente deseaba ir.
No se le podía ocurrir otra cosa sino que su hermano, el que - secretamente - era su menos
favorito, le estaba cediendo su puesto a Harry simulando que no podía ir para que no se
sintiera abochornado.

Harry sonrió hacia Molly y Arthur y les contestó, "Oh, cómo podría negarme", y estos rieron
felices y él se acercó y les abrazó fuerte. "Gracias a ambos", internamente, agradeció haber
traído un bonito regalo para Percy y su novia. "Le enviaré una lechuza a Percy
agradeciéndole que me cediera su lugar".

"Oh, querido, seguro se alegrará mucho", dijo Molly sonriendo. "Ya sabes cómo él te quiere,
aunque no te lo diga con mucha frecuencia. De hecho, Percy nunca ha sido de muchas
demostraciones afectuosas, pero en su corazón, es muy sensible. Le gusta protegerse con una
coraza como a cierta persona que conozco", y le miró con los ojos brillantes y le guiñó el ojo.
Harry le devolvió la sonrisa.

"Y no te preocupes, hijo, esto no va a interrumpir tu viaje a Rumania", le dijo Arthur


mirándole con una leve sonrisa, "Charlie nos mataría si te quitamos la oportunidad de irle a
visitar en la Reserva. Tiene años esperando que le visites de nuevo y mostrarte a tu amiga la
dragona" Harry rió. Su amiga la dragona era la que casi le arranca un brazo en la prueba del
Torneo de los Tres Magos y que era una de las favoritas de Charlie.
"Oh, muero de impaciencia por verla otra vez", dijo Harry con sarcasmo y Arthur rió pero
Molly arrugó el ceño pensando en la imprudencia de sus hijos.

"Si, será luego de que vuelvas de Rumania y descanses un poco", le aseguró Molly, "Porque
Merlín sabe que Charlie no te dejará descansar ni un segundo allá mostrándote esto y lo otro,
y cuando vuelvas, siempre debes pasar un poco de tiempo con los niños antes de volver a
viajar", Harry asintió estando de acuerdo.

"Suena como todo un plan", dijo sonriendo. "Cambiando de tema, ¿pudieron visitar a los
niños el fin de semana?", preguntó Harry un poco preocupado, "Martina estaba mejor del
oído según una lechuza que recibí en Francia, pero Ágatha me dijo que Aiko tuvo una pelea
en el colegio y debo ir a hablar con la Directora", suspiró de solo de pensar en que su hija
apenas había llegado al colegio y ya le estaban llamando de la Dirección.

"Oh, querido, estoy seguro de que no es nada demasiado malo", dijo Molly con un gesto de la
mano desechando la importancia de lo sucedido, "Por lo que he observado, Aiko se siente un
poco como Ron cuando estudiaba contigo, ella piensa que tiene que hacer valer su lugar en el
mundo, ya sabes, porque es niña, porque le gusta el futbol, porque es asiática en una escuela
mayoritariamente de niños blancos y una bruja en una escuela Muggle. Ella misma se
presiona al respecto y salta al menor estímulo", suspiró y meneó la cabeza, "pronto se sentirá
más segura de sí misma y aprenderá a controlarse mejor. Solo habla con ella y recuérdale lo
valiosa que es para todos los que la amamos", Harry sonrió al escucharle y asintió.

"Gracias, Molly. Es un buen consejo", Arthur carraspeó y Harry lo miró.

"Pero debes hacerle ver lo mal que está que pelee a los puños con otros chicos para defender
su punto", dijo Arthur con expresión seria, "la violencia difícilmente es la solución, y un
brote espontáneo de magia mal controlada, le traería - y a ti - muchos problemas", Harry
recordó sus propias peleas con Malfoy y asintió.

"Si, Arthur, también tienes razón".

El resto de la velada, Harry les contó sobre la casa del pintor francés y Molly le oyó
encantada mientras Arthur indicó que no estaba seguro de si conocía sus pinturas, y que al
día siguiente buscaría un libro sobre ellas porque se sintió intrigado con su descripción.

Harry ayudó a Molly y Arthur con la cena, y luego que comieron, se Apareció en casa con
sus mascotas.

Paris volvía a aplicarle la ley del hielo en castigo por su ausencia, Harry supo que todo iba
bien en su vida, o al menos, la mayoría de las cosas.
Capítulo 43

Harry volvió a su rutina de sus paseos, cuidar de sus niños, sus finanzas y a sus visitas con
Penélope Clearwater.

Su Sanadora se alegró de verle contento pero le pidió que no bajara la guardia. Si bien es
cierto que estaba muy animado de haber pasado tiempo con Neville y su nuevo amigo Theo,
Harry prontamente podría encontrarse desprevenido con que extrañaba de nuevo a su mejor
amigo y ahora con más fuerza por haber pasado tiempo con él.

Harry se dio cuenta de que Penélope tenía la razón. Sus pesadillas y sueños recurrentes, que
habían estado ausentes en sus pocos días en Francia volvieron, también esa sensación de un
horrible peso – o vacío desgarrador – en el pecho que hacía que a veces le costara respirar.
Esta vez, Harry intentó con toda su tenacidad no caer en la trampa de enterrar lo que sentía
con trabajo hasta olvidarse de comer, y por su bien y el de sus hijos, hizo lo posible por hacer
sus paseos, comer sano, tomar líquido y de no faltar a sus citas.

Sin embargo, se esforzó en no descuidar sus actividades. Lo peor fue la visita con Aiko a la
Dirección donde se sintió de nuevo como en el despacho de McGonagall, pero no taladrado
por los ojos de su antigua Jefe de Casa sino de la Señorita Meyers, una anciana estricta, bajita
y de cabellos grises que tenía la intensidad de la mirada de la Profesora, y que le dijo que en
su Colegio no se toleraba la violencia y que si Aiko persistía, a la tercera detención por
violencia sería expulsada.

Harry no intentó quitarle la responsabilidad a su hija, escuchó concienzudamente a la


Directora, le prometió hablar con su ella, y si era necesario, llevarla a terapia de conducta
para detectar el problema, lo que pareció tranquilizar enormemente a la vieja directora, pero
también preguntó si se habían tomado medidas con el niño que había molestado a Aiko, a lo
cual la Directora indicó que así era mirándole con el ceño fruncido. Esta vez, Harry no se
dejó intimidar, recordando que algunos profesores podían ser subjetivos, sobre todo por lo
mucho que lo había vivido en carne propia. Solo quería que su hija recibiera el trato justo y
que su oponente también.

Luego, Harry dejó que Aiko hablara nuevamente con la Directora y no la interrumpió aunque
sintió su corazón doler por su hija al verla avergonzada. Harry notaba que a pesar de sentirse
apenada, Aiko sentía que había defendido lo correcto y que en esto no iba a ceder tan fácil en
evitar una pelea si la volvían a atacar.

Harry suspiró y deseó que todo esto se pudiera resolver. Si tenía que buscar otra escuela para
su hija separada de sus hermanos, no solo crearía caos para sus cuidadoras y para él, estaba
seguro de que le haría mucho daño a la niña en su autoestima.

Harry fue luego a comer con su querida Aiko, ellos dos solos, habló con ella, le explicó por
qué estaba mal lo sucedido y lo que esperaba de ella, habló claro y sencillo, además, le
confirmó que estaba castigada y que una transgresión más la dejaría fuera del equipo de
futbol. Aiko lo miró ansiosa cuando oyó esto y Harry sintió su corazón doler, pero sabía que
su hija tenía que estar clara de las consecuencias que traía el uso de la violencia aunque
pensara que tuviera la razón al defenderse.

Sin embargo, Harry le pidió que por favor, le hablara si era víctima de violencia o bullying en
la escuela aunque sabía que las posibilidades de que los niños le contaran esto a sus padres no
eran muy altas. Él mismo había sido víctima de la violencia infantil, y ni en la escuela
Muggle ni en Hogwarts había contado con un adulto que le ayudara, simplemente, se había
tenido que arreglar como mejor pudo, y no siempre de la mejor manera, pensó al recordar
tristemente el suceso del baño de Myrtle.

A pesar de todo, Aiko se mostró feliz con el uniforme oficial del equipo de futbol de Japón
que le compró en Francia y que en Londres no logró conseguir de su talla. La sonrisa y el
abrazo de la niña valían un mundo para Harry y le alegraron el resto del día.

-*-

El resto de la semana de Harry fue satisfactoria, las cartas de Neville fueron alegres aunque
seguía sin poder ver a Hannah, Harry notó que pasaba mucho de su tiempo libre con Theo y
en las cartas de este, Harry también notó que Theo le estaba adentrando poco a poco en el
mundo de los museos y las artes, el cual era un poco ajeno para Neville.

En su cena con Ron y Hermione, hablaron de sus planes de casarse en el próximo verano y
Hermione insistía en que aunque no podía dejar de lado a Molly para los planes, no pensaba
tener una boda con tantos invitados como la de Bill. Harry y Ron se miraron intercambiando
una mirada sabiendo que esto era casi imposible, pero no le llevaron la contraria para no
desanimarla.

Ron se mostró encantado con los guantes que le trajo de París y Hermione con el perfume, y
el resto de la velada estuvieron conversando sobre su paseo. Ron y Hermione se volvieron a
mostrar sorprendidos cuando les contó sobre su reencuentro con Theo, pero esta vez, no
hicieron comentarios incómodos, simplemente le escucharon, asintieron un poco serios, y
afirmaron que se alegraban de que la hubiera pasado bien en su corta estadía.

-*-

Y así, pocos días después, Harry se encontró planeando su nuevo viaje para Rumania. Esta
vez, debía llevar ropa más abrigada ya que en ese país, el clima enfriaba más rápido que en
Inglaterra, y de seguro, pasaría mucho tiempo al aire libre con Charlie y Vladimir. Harry pasó
tiempo con sus hijos, dejó todas sus cuentas pagas, de nuevo sus mascotas con los seññores
Weasley con los que pasó la tarde antes de su partida, y al día siguiente, se levantaría muy
temprano para tomar un Traslador a Praga, donde debería esperar al menos unas tres horas
para tomar su otro traslador a Bucarest, donde le esperaría Vladimir que le acompañaría a
tomar otro Traslador a la ciudad de Tulcea, desde donde finalmente se Aparecerían en la
Reserva, que estaba ubicada escondida en el bosque de Letea y en la que Harry no podía
entrar sin un acompañante que tuviera permiso para movilizarse en la misma.

Harry sabía que le esperaba un día cansado, así que se acostó temprano y esperó por lo mejor.

-*-
Harry caminaba por el bosque rápido, apartaba los arbustos con la mano intentando encontrar
un camino y esperando. Harry no estaba seguro de qué esperaba, pero por más que caminaba,
no lograba conseguirle. Miraba en todas direcciones buscando y nada aparecía a su vista, solo
la abundante sombra de los arboles al amanecer, que no iluminaba demasiado aún.

Harry pensó ver un brillo adelante y se acercó sigiloso, intentaba no hacer ruido con sus
pasos, mientras avanzaba lento pero seguro de que había algo entre los árboles unos cuantos
metros más adelante.

De pronto, cuando se acercaba, la figura aumentó de tamaño, como si la criatura que hubiera
estado acostada se hubiera levantado y hubiera resultado no ser de tamaño regular, sino
simplemente gigante.

Harry observó horrorizado la figura del dragón blanco, que brillaba como un Patronus pero
no era para nada el alce que esperaba, era un dragón de largo cuello, brillantes escamas y
gran estatura, y cuando giró su gran cabeza hacia él, le observó con su ojo izquierdo gris
plateado entrecerrado maliciosamente como diciendo qué hacer respecto a su presencia, que
definitivamente, era una molestia.

Harry lo vió con terror inhalar varias veces de forma breve pero ininterrumpida y el humo
salió de su nariz cada vez que exhaló en mayor cantidad, y finalmente, sus fosas nasales se
ensancharon preparándose para lo que venía. Harry sabía que no tenía caso huir, no le daría
tiempo de llegar a ningún lado y estaba paralizado de terror.

Cuando el dragón rugió estruendoso y lanzó su llama plateada sobre él, se despertó con un
gritó y jadeando.

-*-

En algún lugar cerca del Mediterráneo, Draco Malfoy se despertó jadeando sintiendo que le
dolía la garganta. Se llevó la mano al pecho y se preguntó si había gritado con la misma
fiereza que el dragón de su sueño había rugido.

-*-

Harry llegó con un ligero retraso a Praga y devolvió la llave que había hecho el papel de
Traslador, escuchó las disculpas que un amable funcionario le expresó con fuerte acento
mientras le indicaron que podía dejar su equipaje resguardado en los casilleros de la estación
y podría salir a pasear las casi cuatro horas que tendría que esperar hasta su salida a Rumania.

Harry aceptó el consejo y pagó el pequeño impuesto por el uso del casillero, salió de la
estación con un mapa de la ciudad preparado para caminar un rato y hacer algo de turismo de
a pie y almorzar algo antes de volver a la estación.

Harry tenía una pequeña lista enviada por Vladimir de los lugares que podría visitar en las
horas que tenía que estar en la ciudad y no quería desperdiciar el tiempo, había visto fotos de
la ciudad y sabía que era hermosa y cada segundo perdido era una autentica pena.
Prontamente, Harry se sintió como en un cuento de hadas. Harry disfrutó la arquitectura de la
ciudad mientras caminaba siguiendo un mapa, y en menos de una hora, llegó a su destino, el
Puente de Carlos, desde allí, no solo la vista hacia el Rio Moldova era espectacular, sino que
podía ver el Castillo de Praga y la Ciudad Vieja o parte más antigua de la ciudad. Harry
sonrió con el cabello al viento mientras veía las embarcaciones de diversos tamaños que
avanzaban con aparente lentitud por el sereno río y miró a ambos lados sin cansarse de la
belleza, tanto natural como arquitectónica de la ciudad.

Luego de saciarse de belleza, Harry buscó algún lugar para comer y logró conseguir el sitio
recomendado por Vladimir donde comió asado de cerdo y descansó un rato antes de regresar
el largo camino a la Estación.

Harry prefirió llegar media hora antes, lavarse la cara, recuperar su equipaje y descansar en la
estación en caso de cualquier contratiempo, y afortunadamente, en esta oportunidad pudo
tomar su Traslador – un dedal – a tiempo y llegar a Bucarest con total puntualidad.

Cuando llegó a la una de la tarde exactamente, salió de la estación y consiguió en la zona de


espera al sonriente y guapo Vladimir.

Este le dio un abrazo, que al parecer, ya se había adaptado a la costumbre de los Weasley
pues le dejó los costados adoloridos, y a Harry le sorprendió que el joven y delgado hombre
fuera tan fuerte.

Vladimir le preguntó si había comido, y como Harry le contó que comió en Praga, este
asintió contento y le dijo entusiasmado que podrían ir a tomar algo de té porque su Traslador
saldría en una hora y aún tenían tiempo suficiente.

Ambos hombres se dirigieron a la calle y Harry se quedó una vez más pasmado de la
hermosura de la ciudad. Vladimir le guió a un lugar cercano en la zona de la Ciudad Vieja
donde aunque estaba fresco, aún se podían sentar en una mesa afuera y disfrutar de la vista de
la hermosa metrópolis.

Cuando se sentaron, Vladimir pidió para ambos en Rumano no sin confirmar cómo quería su
té. Su amigo se mostró encantado de que Harry prefiriera tomar café en ese momento, así que
pidió café y algún tipo de dulce para ambos y le pidió que le contara sobre su viaje a Francia.

Harry le contó sobre su paseo y sobre el juego de Quidditch y Vladimir le comentó que en
efecto, Francia había vencido a Rumania recientemente en un juego amistoso, así que no le
recomendó usar el suéter del equipo francés que Harry le había comentado le habían
regalado, lo cual Harry se tomó muy en serio y agradeció no haberlo llevado en su viaje.

El dulce resultó ser una torta de chocolate que la verdad estaba excelente y Harry comió con
sumo placer. Pronto volvieron a la estación y ambos esperaron el momento justo para tocar a
la vez una moneda grande con un escudo que Harry asumió era típica de Rumania y que les
llevó a Tulcea.

Por alguna razón, el viaje fue más agitado que cuando viajó a distancia más grandes y por un
momento, Harry se arrepintió de haber comido esa ración de torta de chocolate. Vladimir le
miró alarmado.
"¿Vas a vomitar, Harry?", él negó con su cabeza y entregó la moneda que había quedado en
su mano pero sabía que de seguro tenía mal aspecto.

"Pero si querría sentarme un rato antes de Aparecernos", dijo finalmente y Vladimir asintió y
le llevó a sentarse en la sala de espera mientras se encargaba de los trámites de salida de la
Estación.

"Creo que mejor debimos haber tomado té y no café con pastel", le dijo Vladimir un poco
preocupado. "No te preocupes, no estás enfermo, es efecto de los Trasladores. Tomar tres en
un día es un poco agotador para el cuerpo sin importar las distancias. Sin embargo, debemos
esperar un rato antes de Aparecernos, o lo más probable es que te pongas mareado cuando
lleguemos y podrías vomitar", Harry asintió y le siguió a un cafetín donde Vladimir le
compró una botella de agua mineral y se sentó a mirarle un poco preocupado. Harry intentó
sonreírle.

"No me sucedió la vez anterior", le contó Harry un poco avergonzado, "Cuando vine hace
unos años", Vladimir asintió.

"Charlie me contó que viniste", contestó simplemente, "pero estuviste enfermo no hace
mucho, Harry", seguía mirándole con simpatía, "me temo que aunque estés bien ya, siempre
las enfermedades nos dejan un poco vulnerables para los viajes a largas distancias", y
encogiéndose un poco de hombros agregó, "A los Muggles también les sucede, cuando han
estado enfermos, si toman un avión o un vehículo y viajan grandes distancias, pueden sentirse
mareados aunque no les haya sucedido antes", y sonriendo agregó, "no te preocupes, Charlie
y yo cuidaremos bien de ti y no sucederá cuando regreses a casa".

Harry sonrió agradecido y respiró profundo ya sintiéndose mejor.


Capítulo 44
Chapter Notes
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Mientras esperaban un rato más sentados tranquilamente, Vladimir le contó que en un castillo
cercano a la Reserva vivía Ruxandra Dumitrescu, quien era una de la Patrocinadoras de la
misma, y en específico, de su trabajo de investigación.

De acuerdo a Vladimir, Dumitrescu pertenecía a una antigua familia mágica Rumana, y por
parte de su padre, era descendiente de los Black de Inglaterra y aún tenía relación con algunas
familias antiguas – y sangre pura - de ese país, además de las más antiguas de Bulgaria,
Rusia, Croacia y Eslovaquia, y en realidad, era una de las brujas más ricas de Europa, aunque
viajaba muy poco y se la pasaba sola con la excepción de su hija y su servidumbre en el
Castillo de Corvin (*1).

Vladimir también le contó que Nicoleta Dumitrescu, la hija de Ruxandra, era una joven
enfermiza y nunca había ido a Durmstrang ó a Koldovstoretz como la mayoría de los jóvenes
de la región, había sido educada en casa y tenía aproximadamente 22 años de edad, pero
hablaba poco y era delgada, de largos cabellos negros, ojos grises tímidos y opacos, de rostro
poco agraciado, aunque su madre vivía elogiándola por cosas que nunca había hecho y tal vez
jamás sería capaz. Según Ruxandra, Nicoleta era un prodigio como pianista, en
encantamientos, en ajedrez y tenía una voz hermosa, pero ni él ni Charlie le habían oído
nunca tocar o cantar, jamjás la vieron mover su varita o si quiera un peón, y sin embargo,
nadie se atrevería a contradecir a la mujer de la cual provenían prácticamente el 60% de los
fondos de la Reserva.

Cuando Harry le preguntó por qué la Señora Dumitrescu donaba tanto dinero para los
dragones, Vladimir se encogió de hombros.

"Es una cuestión de orgullo e identidad patriarcal... o matriarcal en su caso", dijo


simplemente. "El escudo de los Dumitrescu está formado por un dragón enroscado en una de
las torres del Castillo de Corvin", le explicó Vladimir, "su familia se ha sentido orgullosa por
cientos de años de ser la custodia de los dragones, y ya que por razones legales no pueden ser
sus dueños como en siglos anteriores, entonces financian a quienes los guardan y preservan
con permiso del Estado".

"Oh, suena como una historia interesante", contestó Harry mirando a Vladimir con interés.

"El hecho es, Harry, que Ruxandra Dumitrescu, que de todo lo que sucede en Europa se
entera, sabe que estarás en la reserva visitándonos, y obviamente, sabe quién eres y sobre tu
historia, así que me temo que estás invitado a ir con nosotros al Castillo mañana a cenar",
Harry le miró alarmado, "No te preocupes, no tenemos que vestir elegantemente ni nada por
el estilo, solo ponte lo mejor que hayas traído, y mientras esté limpio, será suficiente.
Créeme, aunque nos esforzáramos, nunca estaríamos vestidos de acuerdo a la opulencia de
ese lugar y nadie espera que lo estemos siendo unos vulgares cuidadores de dragones",
Vladimir rió un poco antes de agregar, "Te juro que cada vez que entro a ese lugar, siento que
el Conde Drácula va a salir de alguna esquina y a atacarnos", Harry se estremeció sin saber
por qué y asintió.

-*-

Afortunadamente, las historias de Vladimir distrajeron a Harry y su estómago se tranquilizó


lo suficiente para permitirles Aparecerse fuera de la Reserva. Harry sonrió al sentir el olor del
bosque y la humedad a su alrededor tal como los recordaba de su primer viaje al lugar.

Estando rodeados por el Danubio, era normal que el aire fuera húmedo, pero sin embargo, el
bosque era frondoso pero no exageradamente, permitía ver el cielo de la tarde. Harry sonrió
al escuchar el canto de numerosas aves que no reconocía de primera mano por su trinar.

Harry le dio la mano nuevamente a Vladimir y este le guió hacia la entrada de la Reserva, en
la cual las barreras no le permitirían entrar por sí mismo sin alguien autorizado. Una vez
dentro, empezaron a caminar hacia las cabañas que hacían de hogar de los empleados y
pronto vieron a Charlie caminando hacia su encuentro con una gran sonrisa. Otro abrazo
rompe huesos le envolvió pronto y luego Charlie se giró y le dio un beso a Vladimir en los
labios con mucha delicadeza, sin embargo, luego le miró algo ceñudo y preguntó, "¿Qué los
retuvo? Hace rato que los esperaba, ya me estaba empezando a impacientar", y los miró a
ambos inquieto.

"Lo siento", le dijo Harry, "me temo que fue mi culpa", e inconscientemente se tocó el
estómago, la expresión de Charlie cambió a una más suave y asintió comprensivo.

"Oh, compañero", contestó en un tono muy similar al de Ron que le hizo sonreír, "me temo
que olvidé que luego de tomar tres trasladores el estómago suele resentirse un poco. Qué
tonto, debí darle a Vladimir una poción para el malestar estomacal y el mareo para que
llevara consigo por precaución", y le miró preocupado en un gesto que le hizo recordar a
Molly, "¿Vomitaste? ¿Aún te sientes mal?", Harry negó avergonzado.

"No, por favor, no te preocupes", dijo mirando hacia Vladimir, "Vladimir tuvo una gran
paciencia conmigo. Esperó a que me sintiera mejor y me entretuvo con las historias de su
patrocinadora, eh...", Harry miró confundido a Vladimir porque ya no recordaba el nombre de
la famosa mujer.

"Ruxandra Dumitrescu", completó Charlie entendiendo de quién hablaban, y tomó el bolso


de Harry y lo puso sobre su hombro y se giró, caminó mientras él y Vladimir le seguían y se
ponían a su paso, "Si, me temo que tendrás que aceptar su invitación. En su mente, estamos
en sus tierras", y señaló con su mano libre a su alrededor, "aunque el gobierno de Rumania
administre estas tierras, antiguamente pertenecieron a los Dumitrescu, así que Madame
Ruxandra los considerará siempre como sus terrenos, y como mínimo, quiere conocer a todos
los que trabajan con 'sus' dragones", dijo y meneó la cabeza como desaprobando todo esto,
"la vez pasada que me visitaste te salvaste porque ella estaba en Inglaterra por la salud de su
hija".

"Suena como una mujer poderosa", dijo Harry con un poco de duda cuando llegaban a la
cabaña. Subieron los escalones del frente y entraron por la puerta de madera con un dragón
tallado en el frente, Harry la encontró tan acogedora como antes, pequeña pero confortable.
"Oh, lo es", confirmó Charlie, y Vladimir asintió. "Su familia era dueña de más de la mitad
de Rumania, y aunque luego de las guerras - las Muggles y las mágicas -, haya perdido
muchas propiedades, su familia tiene mucha influencia en el Ministerio de Magia del país y
también en el gobierno Muggle, así que tener problemas con ella, es un equivalente a perder
tu visa de trabajo rumana y a ser escoltado 'amablemente' fuera de Rumania", pero sonriendo
agregó, "pero no te preocupes, estoy seguro de que como todos, no es inmune al encanto de
un héroe. Afortunadamente, no eres sangre limpia, así que no estás en peligro que trate de
emparejarte con esa 'maravillosa' hija suya tan llena de virtudes", le contó Charlie riendo y
Vladimir le dio una palmada cariñosa en el brazo.

"Ne bŭdi zhestok (Не бъди жесток/ no seas cruel) (*2)", dijo Vladimir hacia Charlie con el
ceño fruncido y este le sonrió.

"Lo siento, amor", contestó Charlie y le tomó la mano y se la besó, girándose hacia Harry le
dijo, "Vladimir piensa que soy cruel", y le miró con cara de disculpa.

Harry se limitó a sonreír tímidamente. Charlie tomó su bolso nuevamente y le hizo señas de
que le siguiera mientras lo guió a su habitación. "Es nuestro cuarto de visitas, aunque
Vladimir lo ha usado recientemente como lugar de trabajo para redactar su investigación,
pero no te preocupes, usará el comedor mientras necesites descansar, y no, no lo digas, no es
una molestia, hermanito, en ese sentido, somos nosotros quienes nos disculpamos por lo
chico y abarrotado de la habitación", y riendo señaló hacia el baño, "lo compartiremos los
tres, así que pido perdón también por cualquier cosa indebida que veas, oigas o huelas",
Charlie recibió otra palmada de Vladimir que les había seguido hacia el pasillo y dijo
"Auch", y riendo miró a su prometido, "Amor, Harry me conoce, es de la familia, él sabe a
qué me refiero", y le dio un beso en la mejilla a su prometido que seguía ruborizado por el
sincero comentario y miraba a Charlie con incredulidad.

"He tratado de domarlo, pero es más difícil que con los dragones", aclaró Vladimir a modo de
disculpa con sus hermosos y grandes ojos negros un poco abochornados hacia Harry. Este rió
sin poder evitarlo.

"No te preocupes", y mirando a Charlie sonriendo agregó, "nada puede ser peor que en la
Madriguera cuando se juntan él, George y Ron", y puso los ojos en blanco, Vladimir rió y
asintió como entendiendo a qué se refería.

"Cuando él se vaya a jugar con sus dragones, nosotros tendremos la casa para nosotros y
podremos hablar como gente civilizada, no nos molestará por horas", le dijo Vladimir riendo
con una mirada cómplice y Charlie gruñó aunque se había ido a la cocina denotando que le
había escuchado.

Harry volvió a reír y le preguntó a Vladimir "¿Tú no vas a trabajar directamente con los
dragones?", este le hizo señas que le siguiera a la cocina luego de que Harry dejó su bolso en
el suelo de la habitación.

"Si, pero no tantas horas como él", y haciendo un ceño pensativo, agregó, "voy y tomo
anotaciones, fotos, muestras, hago preguntas sobre ciertos temas de cada animal investigado
y vuelvo a mi trabajo investigativo y de análisis", y mirando a Charlie le dijo, "¿Qué es ese
olor, lyubov (любов/amor)?", preguntó Vladimir arrugando la nariz.
"Pescado listo para freírse", contestó Charlie y Vladimir hizo un gesto de asco. Charlie rió.
"No te preocupes, skŭpa (скъпа/cariño)", y se acercó y besó en la mejilla a su prometido,
"Para ti habrá una maravillosa ración de pollo y papitas fritas con salsa de mostaza y miel", a
lo que Vladimir sonrió encantado y se dirigió al grifo y sirvió agua en un vaso que le pasó a
Harry aunque él no había pedido, luego se sirvió uno para así.

"Gracias, lyubov, eres el mejor", dijo hacia Charlie con afecto, mirando a Harry le dijo, "Ese
viaje te dejó deshidratado, Harry, debes tomar agua aunque no sientas sed si no quieres
amanecer mañana con una hermosa migraña", y riendo agregó, "no queremos decepcionar a
Madame Dumitrescu y no llevar a su distinguido invitado... Charlie y yo necesitamos esas
visas de trabajo, ¿sabes?", y Harry rió.

"Sin presión entonces", dijo mirando a su hermano y su cuñado con afecto.

"Sin presión ninguna", aclaró Charlie con una sonrisa inmensa y sus ojos castaños brillantes
mientras empezaba a hacer una ensalada de vegetales.

-*-

Esa noche, Charlie, Vladimir y Harry jugaron a las cartas con música de fondo mientras
intercambiaban historias. Por supuesto, las de Charlie eran de dragones y de sus múltiples
aventuras, mientras Vladimir le miraba con orgullo y luego miraba a Harry poniendo los ojos
en blanco y diciendo 'está exagerando' ganándose un pellizco o una palmada de un risueño
Charlie.

Vladimir le habló un poco de un dragón que estaba estudiando y que presentaba un extraño
síndrome de vértigo a medida que se acercaba el invierno y que no habían podido descubrir la
causa. Harry le miraba fascinado, y cuando miró a Charlie que se había levantado e iba a la
cocina, este formó la palabra 'nerd' e hizo la señal de una L (*3) con el pulgar e índice de la
mano derecha sobre su frente, esta vez le tocó a él recibir un golpe de cojín en la cara
mientras se partía de la risa y Harry reía alegremente al ver la expresión de ambos.

Luego, Harry les habló un poco de sus hijos, e intentó no ser demasiado aburrido, aunque si
se extendió un poco en el tema de Aiko mientras Charlie y Vladimir le miraban preocupados.

"Es probable que le hagan bullying en la escuela, Harry", comentó Vladimir preocupado y
Harry asintió temiendo lo mismo, "lo digo porque a veces, es como yo actuaba. Sabía que me
lastimarían pero no me importaba. Me lanzaba a sacarle los ojos a esos hijos de puta que me
llamaban... eh, um, maricón o mariposita, eh, ¿lo dije bien?", preguntó hacia Charlie con la
frente arrugada y este asintió tristemente mirándole, "tú sabes, para demostrarles que aunque
fuera un marica, era fuerte y no iba a permitir que se burlaran de mi", y meneando la cabeza
siguió, "por supuesto, yo era el castigado por ser violento y mientras a mí me amenazaban
con expulsarme y me suspendían una semana, ellos recibían uno o dos días de detención o los
mandaban a hacer unas líneas", meneó la cabeza nuevamente y su hermosa boca se frunció
con rabia, el corazón de Harry se contrajo de preocupación pensando en Aiko. Charlie se
acercó a su prometido y le acunó un momento en su pecho y le beso la cabeza, Harry se sintió
un poco como un extraño que importunaba a la joven pareja.
"Ella va a estar bien, Harry", dijo Charlie, "pero hay que estar muy pendientes de ella. Y si el
problema persiste, entonces demandamos a la puta escuela por no proteger a nuestra
princesa", y la expresión de Charlie fue tan feroz que Harry entendió por qué los dragones le
llegaban a respetar.

"Bueno, si no funciona conmigo, te envió a ti a hablar con la maestra o los padres de los
pequeños hijos de puta", contestó Harry riendo, "si no te oyen a ti es un caso perdido",
Charlie rió y mostró su expresión amable de siempre.

"Tú solo pídelo y a mí me tendrás", y acercándose a Harry agregó serio, "Lo que sea por mis
sobrinos".

Harry sonrió con afecto a su hermano mayor y supo que era así como lo decía porque Charlie
era todo sinceridad, para bien y para mal.

-*-

Luego de charlar un rato más, Harry se dio una rápida ducha y se fue a la cama. Ambos
hombres le desearon una buena noche y se fueron a su habitación.

Cuando Harry se acostó, repasó el día y le pareció que había sido sumamente largo pero
emocionante, incluso bonito e inolvidable, y a medida que se dormía, pensó que a lo lejos,
había oído el rugido de un dragón.

Chapter End Notes

*1: El Castillo de Corvin o Castillo de Hunyad en realidad existe en Rumania pero no en


la zona donde lo estoy planteando en la historia. Es uno de los lugares turísticos más
conocidos del país por estar relacionado a la historia del famoso Conde Vlad III
Drăculea, Príncipe de Valaquia, popularmente conocido como Conde Drácula.
*2: Vladimir Genchev es búlgaro, así que cuando se dirige a Charlie en otro idioma está
hablando en búlgaro, su idioma natal; en esta historia, Charlie conoce al menos lo básico
del búlgaro y habla rumano. El alfabeto búlgaro está basado en el alfabeto cirílico, por
eso, cuando haya una frase en búlgaro, la colocaré como se pronuncia y entre paréntesis
estará la misma palabra o frase escrita en búlgaro y la traducción en español,
ejemplo lyubov (любов / amor). Perdón si es complicado pero a mí me pareció lo más
fácil de entender dada la diferencia del alfabeto.
*3: L inicial Looser, perdedor. Charlie bromea sobre el hecho de que considera a
Vladimir un cerebrito (nerd), aunque en realidad lo admira absolutamente por su
inteligencia, buena formación académica y dedicación a su trabajo investigativo
Capítulo 45
Chapter Notes
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Esa noche, el sueño del Patronus volvió a repetirse después de un tiempo sin haberlo tenido,
solo que esta vez, a diferencia de las últimas noches, Harry vio al hombre más cerca que
nunca. No solo pudo ver más claramente sus ojos grises, que le observaban muy abiertos y
cautelosos, sino que avanzó hasta él, y cuando se despertó, como siempre con la sensación de
tropiezo y caída, estaban más cerca de lo que nunca había estado.

Harry se despertó como siempre, jadeando y respirando profundo, y no pudo quitarse la


sensación de que esta vez había estado muy cerca de algo, aunque no podía descifrar de qué.

Cuando salió de la habitación, vestido y listo para dar su caminata matutina, Vladimir le
estaba esperando en la sala vestido con ropa cómoda y zapatos adecuados mientras estaba
sentado a la mesa de la cocina leyendo un libro. Cuando le vio venir le sonrió con alegría.

"Buenos días, Harry", le saludó con su suave voz con acento, le miró afable y Harry notó que
su cabello negro y brillante mostraba como siempre esa apariencia 'desordenada a propósito'
que le hacía lucir tan atractivo y más joven de lo que era, sus amigables ojos negros
observaban a Harry como dispuesto a hacer lo posible para que tuviera un gran día. Harry se
sintió contento de estar pasando estos días con ambos en este lugar tan especial y le sonrió a
su vez.

"Buenos días, Vlad", y mirando alrededor, notó que Charlie no estaba. "¿Ya Charlie se fue?
¿Dormí demasiado?" y miró por la ventana notando que el sol no estaba muy alto.

"Si, ya se fue, pero no porque hayas haraganeado hasta tarde. Charlie está esperando bebés",
dijo Vladimir encogiéndose de hombros. "Una de sus favoritas está a punto de tener crías y
no deja que nadie se acerque a su nido para ser alimentada. Excepto Charlie, por supuesto. Él
la conoce desde que era pequeñita, bueno, si es que un dragón puede ser pequeñito alguna
vez en la vida", bromeó Vladimir sonriendo y levantándose. "Entonces, primero caminata y
luego desayuno, ¿Da? (да? / ¿Sí?)

"Da", dijo Harry encantado. Vladimir tomó su chaqueta de un gancho de la pared y observó a
Harry.

"Está un poco frío afuera, Harry. Es temprano aún. Creo que mejor te pones una chaqueta
sobre ese suéter que no se ve muy grueso". Harry asintió y fue por su chaqueta y luego ambos
salieron a caminar por los bosques de alrededor de la reserva.

Si hay algo que Harry amaba de Rumania, era la forma en que en ese país amaban a sus
bosques. Abetos, pinos y hayas eran muy comunes en la región, y el olor de los pinos con el
rocío de la mañana inundó sus pulmones mientras se adentraron por un camino que se
mostraba entre los altos y frondosos árboles.
Vladimir resultó ser un fabuloso compañero de caminata. No le perturbaba con una cháchara
constante, solo señalaba a veces algún árbol en particular que le gustaba, sonreía mirando con
los ojos entrecerrados a las aves en lo alto y se adaptaba a su paso tan solo señalando la ruta
que debían seguir con una inclinación de cabeza.

Harry sabía que si hubiera venido meses atrás, hubiera visto algunas martenitsas (*1)
colgadas en los árboles, pero para esta época del año, ya habían sido retiradas.

Cuando regresaron a la cabaña, Harry se sintió fortalecido y relajado. Le agradeció a


Vladimir por la compañía y este simplemente sonrió y le dijo que haría el desayuno mientras
Harry se daba una rápida ducha.

Ambos desayunaron juntos luego y Harry le preguntó a Vladimir si podría acompañarle a sus
tareas matutinas, a lo que esto aceptó encantado aunque le indicó que su trabajo no era ni de
cerca tan emocionante como el de Charlie. Harry riendo le dijo que con el simple hecho de
que su trabajo fuera relacionado con los dragones, aunque fuera mirándolos de lejos,
definitivamente era emocionante.

"Supongo que sí", contestó Vladimir sencillamente y se preparó para salir mientras Harry se
encargaba de recoger la cocina.

-*-

Harry estaba encantado. Ciertamente, mucho del trabajo de Vladimir era conversar con los
cuidadores de ciertos dragones y tomar notas sobre su alimentación, hábitos diarios, periodos
de celo e incubación, pero su cuñado también se acercaba bastante a recoger muestras, y
aunque algunas eran de heces y de los nidos, también se acercó a un dragón dormido – con
magia, supuso Harry – a tomar muestras de saliva – Harry casi se desmaya cuando lo vio
acercarse a las fauces del dragón – y también le vio hacer raspaduras en su cuerpo para tomar
muestras de sus escamas.

Harry vio especímenes hermosos, algunos un poco alicaídos y otros furiosos, pero nada lo
preparó para cuando fueron a visitar a Charlie y descubrió que la dragona en periodo de
incubación era, nada más y nada menos, que Norberta.

Harry entendió ahora por qué la dragona no permitía que nadie más se acercara pero si
confiaba en Charlie. Este la había cuidado desde que era pequeña cuando la trajo desde
Escocia y se había ganado su confianza – o al menos hasta el nivel que se podía con un
ridgeback noruego – para que esta se pudiera quedar en la reserva.

"Fabulosa, ¿verdad?", preguntó Charlie orgulloso y Harry solo asintió mientras miraba la
furiosa dragona con ojos muy abiertos mientras lanzaba humaredas amenazantes para que se
mantuvieran alejados de ella.

"Solo puedo pensar lo mucho que desearía Hagrid verla", comentó Harry mirándola con
pasmo.

"Seh, es una lástima que no pueda invitarle a la Reserva", indicó Charlie mirando con
expresión algo triste a Harry.
"¿No?, ¿por qué?", preguntó Harry mirándole con la frente arrugada.

"Vamos, Harry, ¿te imaginas a Hagrid aquí? ¿Crees que se controlaría y no intentaría algo
imprudente como meterse en el espacio personal de un dragón para tocarlo o intentar llevarse
un huevo?", Harry lo pensó un momento y se sintió mal por su amigo pero tuvo que negar
con la cabeza. "Luego de verlo en la batalla tratando de salvar a las acromántulas en lugar de
a los magos y brujas que eran atacados por ellas, no pensaría jamás en traerle aquí", Harry se
sintió peor aún, pero sabía que su hermano mayor tenía razón, "como mucho, le envío fotos
de Norberta y de las dragonas que vió en Hogwarts cuando ocurrió la prueba del Torneo".

"Estoy seguro de que se alegra con eso", afirmó Harry.

Luego de un rato, él y Vladimir volvieron a la cabaña. Mientras su cuñado continuó con su


investigación, Harry se dedicó a su correspondencia formal y luego a la de sus amigos. Le
escribió una carta a Neville contándole que estaba ya en Rumania y que todo iba bastante
bien, y luego ya hacia el mediodía, él y Vladimir se dedicaron a preparar el almuerzo.

Alrededor de la una, los tres comieron juntos, y en la tarde, Harry salió un rato y se recostó
en el pequeño jardín de la pareja a leer mientras el dedicado Vladimir se concentraba en la
mesa del comedor a analizar las muestras que había recogido en el día con muchos hechizos
raros, pociones y una báscula, hacía anotaciones sobre los resultados murmurando en búlgaro
para sí mismo por lo bajo y hacía conclusiones de los resultados con suma concentración.

Cuando Charlie volvió y encontró a Harry dormitando en el jardín, le despertó dándole un


toque fuerte en el costado. Harry brincó asustado y Charlie rió con ganas.

"Hermanito, me temo que debes ir a acicalarte", Harry lo miró confundido y Charlie le


recordó, "la cena con Madame Dumitrescu, ¿recuerdas?", y Harry arrugó la frente con
fastidio al recordar lo que le contaron sobre la patrocinadora de la Reserva. Se levantó y se
sacudió la grama que se había adherido a su ropa y fue a revisar qué ponerse; por alguna
razón, recordó la primera vez que fue a la Mansión Nott y cómo le observaron extrañados por
su ropa arrugada y no muy nueva.

"Amor, no le recordaste a Harry que debía arreglarse", regañó un poco Charlie dándole un
beso en la cabeza a Vladimir que seguía inclinado escribiendo a gran velocidad en búlgaro en
un pergamino.

"Oh, por Rasputín, lo olvidé", contestó Vladimir con expresión afligida. "Estaba tan
concentrado que ni me había dado cuenta de la hora. Harry ha sido tan amable en irse al
jardín y se quedó tan quieto que casi me olvidé que estaba en casa", dijo hacia su prometido
con una pequeña sonrisa.

"Oh, no seas mal anfitrión, skŭpa. A menos que quieras recibir un vociferador de tu futura
suegra por no cuidar de su pequeño Harry", Vladimir le miró espantado y Charlie alzó las
cejas malicioso, Harry rió y miró a Vladimir negando luego de tomarse un vaso de agua
fresca.

"Te está tomando el pelo, lo sabes, ¿no?", le dijo a Vladimir sonriendo.


"No sé, Harry. La Señora Weasley se ve tierna, pero estoy segura de que es una mamá feroz",
y se levantó y con su varita recogió y ordenó todo enviándolo a un estante cerca de la pared
en un montón ordenado.

"A veces lo es", aceptó Harry, "Pero créeme, no me aburrí para nada, leí un buen rato, y
luego, creo que en algún momento me dormí, ni siquiera me acordé del té" y sonriendo
agregó, "este lugar es muy calmado".

"Me alegra que descansaras, Harry, pero ahora, ¡vamos, vamos!" dijo Charlie dando un par de
palmadas, "No queremos hacer esperar a nuestra anfitriona y que por impuntuales nos eche
de su Reserva", Harry asintió y se fue a cambiar a su habitación mientras Charlie y Vladimir
se iban a la suya.

-*-

Menos de una hora después, los tres caminaban fuera de la Reserva, pasaron las barreras y se
Aparecieron tomados del brazo – Vladimir en el centro – llegando fuera de una de las
construcciones más impresionantes que Harry hubiera visto.

El Castillo de Corvin se veía al fondo, majestuoso e inmenso, y por un momento, a Harry le


recordó al mismísimo Hogwarts.

Para llegar a la entrada, debían cruzar un puente de piedra y madera, el cual Harry observó al
mirar hacia abajo por uno de los extremos, estaba sobre un riachuelo que no parecía muy
caudaloso, pero ciertamente, estaba a muchos metros de profundidad. Vladimir y Charlie
esperaron pacientemente mientras Harry observaba a su alrededor, pensando que era una
lástima que no fuera más temprano para poder ver mejor los alrededores.

El Castillo tenía varias torres, unas cuadradas y otras redondeadas, que terminaban en una
especie de punta en tono color ladrillo, además, contaba con numerosas ventanas, y lo que
Harry supuso serían balcones.

Harry recordó lo que le contó Vladimir de que sentía que el Conde Drácula se le podría
aparecer en cualquier momento en el mismo y entendió lo que el joven quiso decir.

Cuando avanzaron a la entrada, observaron que un elfo doméstico viejo les aguardaba en la
entrada y les dijo que Madame Dumitrescu les esperaba para tomar un aperitivo antes de
cenar.

Harry, que había pasado casi siete años en un Castillo, no se sentía tan cómodo en Corvin. El
ambiente era oscuro y por alguna razón, sentía que presencias amenazadoras se escondían
tras las cortinas de las múltiples ventanas. Sin embargo, no tomaron uno de los pasillos a lo
largo de las paredes exteriores sino que siguieron por un pasillo rodeado de paredes de
piedra, en el cual a pesar de ser temprano aún, ya se habían encendido las lámparas y cuya
luz luchaba tímidamente con la creciente oscuridad.

Avanzaron en silencio mientras Harry miraba a los cuadros inmensos a lo largo de las
paredes, supuso que eran de lúgubres antepasados de los Dumitrescu. Finalmente, el elfo les
pidió que entraran a un gran salón.
Harry se impresionó por la altura de la estancia. Había grandes arcos de piedra de forma
abovedada y cerca de la chimenea, en unos majestuosos muebles que se veían cómodos y
eran color borgoña, estaba una anciana mujer. Vestía una túnica completamente negra, muy
tradicional, con encaje en el cuello y bordados en la parte superior de las mangas, que eran de
las que se ensanchaban a medida que llegaban al extremo. Su porte era majestuoso, sus
cabellos grises elegantemente peinados y recogidos en lo alto, lucía unas peinetas que
parecían tener piedras preciosas pequeñas, sus ojos eran grises y orgullosos, y su actitud, le
pareció a Harry, petulante, como si los observara con sus ojillos desde las alturas de su
magnificencia.

Cerca de ella, había una joven que no podría pasar de los veintitantos, muy pálida y de
cabellos negros sostenidos en la parte superior de su cabeza por una diadema de terciopelo
negro que también tenía pequeñas piedras brillantes, muy pequeñas y similares a rubíes, su
túnica también era negra y tenía aretes que también tenían rubíes o granates, Harry no sabía
distinguir entre unos u otros. Se veía ojerosa, paliducha y fea, y usaba unos anteojos de gran
montura que no disimulaban sus pómulos altos y su cara alargada, que si hubiera tenido un
aspecto más sano, le habrían hecho lucir distinguida y hasta elegante. Sus ojos eran de un gris
más oscuro que el de su madre, pero su vista estaba clavada en sus manos, sus largas pestañas
le daban un aire aún más lánguido y triste. No levantó la vista cuando se acercaron. Por un
segundo, Harry recordó a Myrtle la Llorona y se preguntó si la fantasma luciría parecida a la
joven cuando estaba viva, pero se sacudió el pensamiento y se concentró en sus anfitrionas.

"Madame Dumitrescu, Mademoiselle Dumitrescu", dijo Charlie e hizo una reverencia frente
a las dos mujeres, "espero que recuerden a mi prometido, Vladimir Genchev, Investigador
Especialista en el Comportamiento de los Dragones" y señaló a Vladimir quien hizo una
elegante reverencia frente a las dos mujeres. Nicoleta levantó la vista un poco y asintió
brevemente a manera de saludo, luego volvió a bajar la vista a sus manos.

"Oh, sí, Weasley, Genchev, encantada de verles", los saludó Madame Dumitrescu aunque no
sonrió ni se mostró encantada para nada, dirigió sus ojillos hacia Harry y alzó sus cejas hacia
él.

"Claro, y este es Harry, Harry Potter, quien es como un hermano para mí y vino de Inglaterra
a pasar unos días con nosotros en la Reserva", explicó Charlie y Harry le hizo una educada
reverencia a la mujer sintiendo como si le acabaran de presentar a la Reina.

"Madame", saludó Harry, la mujer extendió la mano y Harry la tomó, la besó apenas
rozándola como estipulaba el protocolo, notando que tenía varios anillos con piedras
preciosas, se alejó un poco, "Muchas gracias por su amable invitación".

"El placer es mío, Señor Potter. Me gusta conocer los residentes de la Reserva, y no iba dejar
pasar la oportunidad de conocer a alguien tan notable como usted". Harry se dio cuenta de
que la mujer tenía más acento inglés que él mismo y hablaba con distinción. "Le presento a
mi hija, Nicoleta" y señaló a la joven que se sintió obligada a levantar la vista, mirarle y
mostrarle una leve sonrisa.

"Un placer, Mademoiselle", la saludó Harry e hizo una reverencia. La joven no se animó a
extender su mano pero sus mejillas se colorearon un poco al mirarle y sonreírle.
"Oh, y aquí vienen nuestros otros invitados", mirando hacia la entrada de la estancia, la vieja
mujer sonrió con la primera sonrisa sincera que mostraba en su arrugado rostro. "Pensé que te
habías quedado dormido, sobrino", dijo Ruxandra y sus ojos se empequeñecieron y arrugaron
más al sonreír, notó Harry sorprendido. Cuando se giró, al igual que Charlie y Vladimir,
sintió que su sangre se heló en sus venas y su corazón dio un vuelco.

Caminando con suma elegancia, vestido elegantemente de negro de pies a cabeza y con una
pequeña sonrisa mientras avanzaba hacia la anciana mujer, venía Draco Malfoy. Junto a él
caminaba un hombre joven de piel oscura y facciones hermosas, vestido con suma elegancia
y que también mostraba una educada sonrisa.

Chapter End Notes

(1) Martenitsas: Relacionadas con la fiesta de la abuela Marta, o Baba Marta. Son
bonitos adornos confeccionados tradicionalmente con lana roja y blanca entrelazada. Las
más típicas son las pulseritas , con forma de escobilla o de muñecos. Aunque son
oriundas de Bulgaria, las martenitsas también se conocen en Grecia, Macedonia del
Norte, Rumanía, Moldavia y Albania.
Capítulo 46

Harry sintió que palidecía y luego se ruborizaba, sin embargo, hizo lo posible por lucir
indiferente esperando tener éxito en ello. Junto a Charlie y Vladimir se retiró a un lado y se
acercó a un mueble ancho que estaba lateral al ocupado por Madame Dumitrescu pero sin
sentarse.

Malfoy se acercó junto a su amigo y dirigió su atención a su tía – o el parentesco que


pudieran tener dado lo complicado del árbol genealógico de los Black – y le tomó la mano
que besó ceremoniosamente.

"Tía Ruxandra, prima Nicoleta", dijo con tono educado y se inclinó también frente a la tímida
joven que enrojeció aún más que cuando Harry la saludó. Se retiró un poco, señaló al hombre
a su lado, "supongo que recuerdan a Monsieur André Laussane, mi amigo y socio belga", el
nombrado socio hizo una marcada reverencia frente a ambas mujeres.

"Por supuesto, Monsieur, qué bueno verle de nuevo aquí en Corvin", saludó la vieja mujer
con una breve sonrisa hacia el hombre.

"El gusto es mío Madame", contestó Laussane inclinándose frente a ambas. Ruxandra no le
ofreció su mano pero señaló a su hija. "Nicoleta está muy emocionada por la visita de
ambos", dijo la anciana mujer y Harry observó que la joven bajó la vista con expresión
mortificada. "Muy pocas veces tenemos oportunidad de recibir visitas jóvenes y esta noche es
una gran excepción", y dirigiendo sus ojillos hacia Harry y sus acompañantes agregó, "Draco,
supongo que ya conoces al Señor Potter y al Señor Weasley, siendo ingleses es muy difícil
que no te los hayas topado como mínimo en ese colegio suyo", alegó con un gesto un poco
despectivo.

"En efecto", dijo Malfoy y se giró elegantemente y por fin se permitió mirar a Harry y los
demás, "Potter", lo saludó con expresión seria mirándole al rostro pero sin verle a los ojos
haciendo una ligera inclinación hacia él, "Weasley", dijo dirigiéndose a Charlie repitiendo el
gesto de saludo, y luego miró a Vladimir entrecerrando los ojos. A Harry no se le pasó por
alto que pareció encontrar de su agrado el rostro de su futuro cuñado, una ligera sonrisa se
mostró en sus labios al mirar los hermosos y delicados ojos negros del joven. "A usted le he
visto antes en Inglaterra pero me temo que no le conozco", lo saludó con voz suave como
terciopelo que hizo que a Harry se le erizaran los vellos de la nuca.

"Malfoy", saludó Charlie con su voz grave y expresión muy seria, "Permíteme presentarte a
Vladimir Genchev, mi prometido". Harry no pudo evitar sentir una punzada de gracia interior
al oír el énfasis que hizo Charlie en la palabra y rió interiormente deseando que no se notara
en su rostro. Por lo visto, Charlie también notó que Malfoy encontró atractivo a Vladimir y
no iba a dudar en hacerle ver que el joven mago ya estaba apartado.

Vladimir, un tanto ruborizado se inclinó hacia Malfoy. "Tanto gusto", lo saludó Malfoy y
extendió su mano hacia Vladimir quien la tomó con cortesía en un saludo breve, pero sus
mejillas estaban algo ruborizadas aún. Harry pensó que él también había notado que la
mirada de Malfoy no era de desagrado sino lo contrario. "Por favor" dijo de nuevo Malfoy
con esa voz suave y aterciopelada tan diferente a la que usaba de joven, "conozcan a André
Laussane, un antiguo amigo y socio de negocios de Bélgica". Los tres jóvenes le saludaron y
Harry encontró que Laussane era de su agrado aunque no podría decir objetivamente la razón.

"Por favor, siéntense todos", les indicó Ruxandra con aire aburrido, "¡Laika!, trae bebidas",
ordenó en tono cortante, y Harry supuso que se dirigía a algún elfo doméstico.

En efecto, en menos de un minuto, una elfina un poco mayor se Apareció. Harry aceptó una
copa de vino blanco y notó que Draco tomaba whisky de fuego y su amigo un vino tinto,
mientras que Vladimir y Charlie prefirieron una especie de cocktail, que según dijo Charlie,
tenía algo de vodka. Ruxandra tomó una copa de vino tinto y por lo visto, a la joven Nicoleta
solo le permitieron tomar jugo de uva, 'por su delicada salud', le recordó su madre sin
miramientos y sin permitirle tomar algo de vino blanco como ella había pedido a la elfina.
Harry sintió pesar por la joven y pensó que debía ser un tormento vivir con la mandona
matriarca.

La conversación de Ruxandra se dirigió de forma prácticamente exclusiva a su sobrino, le


preguntó por su madre, a quien criticó sin mucho disimulo por no salir nunca de la Mansión –
aunque ella jamás tampoco salía de su castillo – y no venir a Rumania a visitarle – Harry
pensó que Narcissa Malfoy tenía toda la razón en no querer salir de su seguramente cómodo
hogar para venir a este lugar. También se interesó por sus negocios, dándole consejos como si
supiera mucho de ese mundo – aunque era evidente que no era así – y le preguntó por la
situación de las finanzas en Rusia y Bulgaria – que Draco comentó brevemente, informando
que su mayor asesor en el tema era su amigo Theodore Nott por lo que no podía alardear de
conocer demasiado sobre ello, lo cual sorprendió gratamente a Harry porque no recordaba
haber oído antes a Malfoy halagar o darle crédito a alguien más.

Mientras tanto, Laussane, quien parecía ser un conversador agradable, le dirigió algunas
preguntas corteses a Charlie sobre la Reserva y se mostró bastante interesado por la
investigación de Vladimir.

Harry, quien estaba sentado más cerca de Nicoleta, le sonrió e intentó conversar con ella, ella
le contestó brevemente pero con cortesía

Cuando Harry por fin había logrado que Nicoleta confiara en conversar con más soltura y le
comentara sobre una acuarela en la que había estado trabajando, ésta había sido interrumpida
por su madre, quien afirmó que no había persona con más talento que su hija en cuanto a
gusto artístico y manejo de los pinceles. Nicoleta bajó la vista avergonzada y Harry se
molestó mucho de la tonta exageración de Ruxandra que cortaba cualquier intento de
Nicoleta por hablar como una adulta y dar su opinión o hablar sobre sus temas de interés.

"¿Usted pinta, Señor Potter?", preguntó Ruxandra mirándole con ojos de que suponía que no
lo hacía.

"No, Madame", contestó Harry, "Me temo que no tengo inclinaciones artísticas".

Madame Dumitrescu resopló con desdén y afirmó que ciertamente, el talento para las artes se
heredaba al igual que otras muchas cualidades. Para su sorpresa, Malfoy mostró el ceño
arrugado hacia su tía con evidente desagrado por su comentario, pero evitó mirar a Harry
como si le hubiera dado vergüenza ajena.

Minutos después, se dirigieron al comedor, tan grande y ostentoso como debía esperarse, y
por supuesto, Madame no permitió que nadie se sentara como pensaron hacer inicialmente.
Se las ingenió para que Malfoy quedara frente a su hija, no permitió que Charlie y Vladimir
se sentaran juntos porque eso 'les permitiría socializar con quienes no conocían', según sus
palabras, y Harry terminó sentado frente a Lausanne y separado de Charlie y Vladimir.

Afortunadamente, la conversación con Laussane fue tan agradable como la comida, y aunque
varias veces se giró con disimulo pensando que Malfoy le miraba, cuando logró fijar la vista
en él, este le hablaba a su prima quien le miraba con embeleso y rubor en las mejillas. Harry
creyó oír a Malfoy nombrar a Shetan y sonrió recordando al indómito corcel. Se preguntó si
Nicoleta tenía interés en los caballos, y supuso que si era así sería lamentable porque la frágil
joven se aterraría con un caballo como Shetan, aunque luego, pensándolo bien, recordó a
Hannah caminando con las bridas del inmenso caballo de la mano y éste siguiéndole como un
perrito faldero, y concluyó que en el tema de las mujeres y los caballos, nunca se sabía qué
esperar.

-*-

Al volver al salón y una vez tomaron café - aunque algunos como Malfoy prefirieron el
brandy – se juntaron en diferentes mesas a jugar ajedrez o a las cartas.

Madame le preguntó a Harry - aunque este sospechaba que ella sabía que la respuesta sería
negativa y disfrutaba poniéndolo en evidencia - si tocaba piano, a lo que este por supuesto
negó. La anciana puso cara de satisfacción y aclaró que ella amaba la música y tenía un gusto
exquisito para esa rama de las artes, pero que nunca tuvo la oportunidad de aprender porque
sus padres preferían que se dedicara al ballet, al bordado y los idiomas, lo que apenas le dejó
tiempo para otra cosa.

'Claro', pensó Harry, y luego siguió describiendo su exquisito gusto musical y su gran
conocimiento de los clásicos compositores.

Al parecer, con la intención de distraerla de su cháchara, Malfoy se sentó al piano y empezó a


tocar. Harry sintió que el corazón le daba un vuelco cuando le escuchó tocar la melodía triste
que le había oído interpretar la primera vez que lo vio al piano en la Mansión Nott; se quedó
embelesado oyéndolo pero intentando no mirarle, hasta que Laussane carraspeó para hacerle
saber que era su turno de mover las piezas.

Harry movió la primera que se le ocurrió sin ninguna estrategia, y en cinco movidas más,
Laussane le había vencido. No le importó un comino. Siguió atento lo más posible a la figura
de Malfoy sentado erguido mientras movía sus dedos por las teclas y balanceaba suavemente
su cabeza mientras sus cabellos rubios caían suavemente sobre su frente. La melodía sonaba
tan dulce, y para los oídos inexpertos de Harry, muy bien interpretada, pero todos hicieron
silencio y se quedaron ensimismados escuchándole.

Cuando terminó a pieza, Malfoy giró su cabeza a la derecha y sus ojos se dirigieron a Harry.
Este sintió otro sobresalto en su corazón y sin pensarlo, empezó a aplaudir; afortunadamente,
fue imitado por los demás, mientras Madame Laussane afirmaba que los Black eran
excelentes músicos y que tanto Narcissa como Draco eran fieles exponentes de ello.

Laussane volvió a acomodar las piezas para otra partida mientras Harry escuchaba atento y
un poco tembloroso esperando si Malfoy tocaría de nuevo.

Cuando Malfoy comenzó a tocar 'Yellow' de Coldplay, Harry dejó caer al suelo el vaso de
whisky que se estaba llevando a la boca en ese momento. Al golpear el piso de piedra, el vaso
hizo un sonido estrepitoso al romperse y Harry se levantó con un sobresalto. Malfoy no dejó
de tocar. Harry se giró a mirarle y notó que sin embargo, este tenía una muy leve sonrisa en
los labios, y Harry pensó que era como la del 'kneazle que se comió el pixie' y sintió que se
ruborizaba violentamente.

"Oh, vaya Potter, para haber sido un jugador de Quidditch como dicen por ahí que fuiste,
tienes manos muy torpes, pero no te preocupes, no sucede nada", le informmó Madame
Dumitrescu con voz aburrida y un gesto que indicaba que era algo sin importancia, "Laika lo
recogerá en un segundo. ¡Laika!" gritó con brío y la elfina se apareció y empezó a hacer
reverencias frente a Harry como si fuera su culpa lo del vaso, y en un chasquido, había
limpiado todo y lo había dejado perfectamente, mientras Harry seguía de pie con el corazón
saliéndosele del pecho, queriendo y no queriendo mirar a Malfoy.

"Lo siento", dijo hacia nadie en particular, "¿Puedo usar el baño, por favor?" preguntó con la
voz ronca. Laika se apareció de nuevo frente a él y le guió por un pasillo de piso empedrado a
un inmenso cuarto de baño mientras Charlie le seguía con la mirada con expresión
preocupada. El baño era antiguo pero funcional, con grifos de bronce y piezas de cerámica
negra, Harry se miró en el espejo de marco color bronce y se dio cuenta de que tenía las
mejillas rojas, y cuando se tocó el rostro, notó que estaba caliente.

"¿Qué carajos estás haciendo aquí, Harry Potter?", se dijo así mismo. "¿Y qué carajos
pretendes, Draco Malfoy, tocando esa maldita canción?", le dijo a su reflejo en el espejo y se
puso las manos en la cara con la cabeza inclinada hacia adelante. Pensando que debía
serenarse, Harry suspiró y comenzó a respirar profundo para desacelerar su agitado corazón.

No quería pensar ni por un segundo que la canción era un mensaje para él. Al mismo tiempo
se recordaba diciéndole a Malfoy en el salón de la Mansión Nott que Coldplay era su banda
favorita, a Hannah diciéndole risueña que era la favorita de Malfoy. Apretó los puños porque
sabía que no debía hacerse ideas equivocadas sobre lo ocurrido, ¡pero con un demonio que
era lo que deseaba de todo corazón!

Se lavó la cara, se la secó y cuando se sintió más sereno salió al salón nuevamente.

Cuando regresó, para su sorpresa, era Vladimir quien tocaba el piano mientras Madame
Dumitrescu decía a voz en cuello que si bien no era tan talentoso como Draco, al menos tenía
educación musical, por lo que Charlie bufó sin poder contenerse mientras Laussane le miraba
y ponía los ojos en blanco sentado frente a él con el tablero de ajedrez de por medio.

Malfoy en otra mesa mezclaba las cartas para jugar con su tía y su prima, Harry no se lo
pensó dos veces y se acercó a Vladimir. Ni loco se habría sentado a jugar cartas con Malfoy y
sus anfitrionas después de que le costó tanto calmarse.
Vladimir se giró al verle acercársele, le miró a los ojos y alzó las cejas, Harry le sonrió a
modo de respuesta y Vladimir siguió tocando plácidamente. 'Claro de Luna' era una pieza
que incluso Harry reconocía.

Luego de terminar esa canción, todos le aplaudieron y Madame Dumitrescu le preguntó si


cantaba, a lo que Vladimir no contestó directamente sino que empezó a tocar de nuevo, y al
momento, estaba cantando - para la sorpresa de Harry - con una bonita voz, muy suave y bien
modulada la canción 'Under the Rainbow'.

Harry se giró hacia Charlie y le vio sonreír con orgullo y admiración mientras observaba a su
prometido. Más allá, miró a Malfoy sin poder evitarlo y esta vez, y sin lugar a dudas, Malfoy
le sonrió; era una sonrisa genuina que se mostraba tanto en sus ojos como en sus labios. El
corazón de Harry latió como un tambor como si nunca se hubiera sentido herido por un puñal
como lo había hecho desde la última vez que observó a esos mismos ojos mirarle de igual
forma.

-*-

Cuando llegaron a la cabaña, Charlie le dijo a Vladimir que había salvado la noche y le dio
un estruendoso beso en la mejilla. Luego se giró hacia Harry con ojos preocupados.

"¿Qué sucedió, Harry?", este se había estado temiendo la pregunta porque no tenía idea de
qué podía contestar. Simplemente negó con la cabeza pero no dijo nada. "Ah, no me digas.
No sucede nada", Harry se encogió de hombros a modo de respuesta y le sonrió.

"¿Qué quieres que te diga, Charles?", preguntó mirándole con expresión triste.

"Charlie, por favor", intervino Vladimir mirando a su prometido. "Obviamente, Harry no


quiere hablar de ello. ¿Es que no puedes dejarle en paz?", Charlie se giró hacia Vladimir y
alzó las cejas.

"Ah, entonces tú también lo notaste", acotó mirándole con expresión triunfante y Vladimir
resopló.

"No es que esté ciego o algo así", dijo meneando la cabeza con voz dulce. "¿Por qué crees
que me puse a tocar para distraer a esa horrible kharpiya (харпия / harpía)?", y levantó los
brazos a modo de interrogación y le miró con las cejas alzadas, "No es que me hayan
molestado los aplausos", y rió un poco tontamente, "pero si hay alguien para quien no
provoca tocar e intentar deleitar es a Ruxandra Dumitrescu", agregó con exasperación, "Pero
no quise que ella o alguien más – como tú, por ejemplo – insistiera en la reacción de Harry
cuando el sobrino del buitre viejo empezó a tocar esa canción".

"Oh, ¿entonces fue la canción?", preguntó Charlie mirando a Harry con una pequeña sonrisa,
"¿o la razón fue que la tocara Malfoy? Tú y él se odiaban en Hogwarts y llegaron hasta los
puños, recuerdo la indignación de Ron cuando te prohibieron jugar por el resto del año
porque le moliste a golpes junto a Fred por insultar a nuestras madres, ¡pero no me imagino
que te sorprendiera tanto verle tocar el piano como para que dejaras caer un vaso y pusieras
esa expresión atormentada que tenías!", Vladimir resopló y Harry sintió que se ruborizaba
hasta las orejas pero una vez más permaneció en silencio y miró a Vladimir sintiendo que no
podía contestar a su hermano. Este negó con la cabeza hacia Harry.

"No te preocupes, es más tonto que un crup", le dijo en voz baja y con una sonrisa de burla y
Charlie le miró con cara ofendida.

"¡Ey!", exclamó hacia Vladimir, "¡Tú sí sabes que sucede!"

"No... al menos no con certeza, pero creo que no se necesita ser un genio para tener una idea
general del asunto", Harry miró a Vladimir con ojos ahora suplicantes y este hizo un gesto de
negación. "No te preocupes, tú dile si gustas y cuando quieras" y se acercó a Harry y le
abrazó, Harry le devolvió el abrazo y le dijo "gracias", muy bajo y casi al oído. Vladimir solo
le sonrió, le besó la mejilla con cariño y le dijo, "Buenas noches, Harry", y se fue a su
habitación. Charlie les miraba con la boca abierta.

"Oh, así que ahora te alías con mi prometido para guardar secretos de mí, hermanito", Harry
rió.

"Seh, ¿qué te parece?", preguntó Harry por fin recuperando la voz. "Pero yo no tengo la
culpa, tú me lo presentaste; es demasiado agradable y bueno para un tipo feo y rudo como
tú", dijo Harry riendo.

"Auch", bromeó Charlie y se puso la mano en el pecho fingiendo sentirse lastimado, pero
luego rió desenfadado, se acercó a Harry y lo abrazó duro y luego lo soltó mientras Harry aún
reía, "tienes razón, no sé qué hace conmigo y espero que no se dé cuenta nunca de lo terrible
que soy para él porque lo amo con locura", y sonriendo ampliamente inclinó su cabeza a la
derecha y le observó con cuidado por un rato que a Harry se le hizo interminable, "Está bien
hermanito, haré como dice Vladimir, que en definitiva, es más listo que yo. Siéntete libre de
hablarme de lo que sucedió allí cuando te sientas cómodo", y empezó a caminar pero se
detuvo de repente y se giró de nuevo hacia atrás, "Ah, y no creas que me enoja que te la
lleves así de bien con Vlad, si acaso, me siento el triple de feliz" y sonriendo empezó a
caminar de nuevo rumbo hacia su habitación, "Buenas noches, Harry Potter", y haciendo un
gesto de despedida con la mano entró en su cuarto.

Harry le miró con afecto entrar a la habitación y suspiró, pensando que era fácil entender por
qué Charlie era el hermano favorito de todos.
Capítulo 47
Chapter Notes
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Harry se fue a la cama pero le costó bastante conseguir dormir. No podía sino recordar a
Malfoy tocando el piano y la sonrisa que le dio en algún momento.

Aunque no pudieron conversar durante la cena y en el rato que compartieron luego en el


salón, sentía de alguna forma que Malfoy había mantenido su atención en él mientras había
jugado a las cartas con la vieja dama y su hija.

En algún momento de la madrugada, Harry se durmió pero tuvo sueños que le hicieron
despertar inquieto. Al día siguiente no se sentía demasiado descansado, lo cual preocupó un
poco a Vladimir pero Harry hizo todo lo posible por restarle importancia. Ese día siguieron
en la agradable rutina que habían establecido y Harry se fue tranquilizando e intentó
convencerse de que nada extraordinario había sucedido en el Castillo de Corvin.

Pasados dos días, Harry y Vladimir fueron a caminar por el poblado más cercano para
comprar algunos comestibles y vegetales, a Harry le encantaba el pintoresco lugar, con sus
típicos techos a dos alas de color ladrillo, ventanas pequeñitas y casas pintadas de colores
alegres. En el mercado las frutas eran frescas y deliciosas, él y Vladimir se dieron gusto
escogiendo y picoteando entre los puestos del mercado callejero.

Luego de comprar, cuando fueron a un lugar cálido a tomar té, se consiguieron a André
Laussane que se mostró encantado de verles y les invitó a tomar té con pastel y a conversar
animadamente.

André les costó que se aburría soberanamente en el Castillo y que el día de hoy no había
podido convencer a Malfoy de salir pero que el día anterior habían caminado bastante por el
pueblo

Cuando Vladimir le preguntó qué les había hecho venir a Rumania, André se encogió de
hombros y dijo que sinceramente no sabía qué razón en particular tenía Draco para venir a
visitar a su tía, porque honestamente, no lucía muy afectuoso con ella, pero lo cierto era que
no tenían fecha de retorno aún, y aunque él apreciaba a su amigo enormemente y se sentía
feliz de hacerle compañía en cualquier momento que lo requiriera, le era un poco pesada la
estancia con la 'vieja señora', como se refirió a Ruxandra con el ceño arrugado.

Harry sintió que lo comprendía, y además entendió que la anciana mujer tenía oídos en todos
lados y que por eso la gente prefería no nombrarla directamente.

-*-

Pasados dos días, el trío se dirigió al atardecer al poblado donde se celebraría un Festival
Medieval, el cual le contó Vladimir, era un deleite desde todo punto de vista, y aunque era
organizado por los Muggles de la región, estaba seguro que le iba a gustar mucho.
En el mismo, adicional a los bailes, la música, y gastronomía típica de la región, había mucha
gente que usaba los trajes tradicionales de la nación, existían muchas exposiciones de teatro y
música al aire libre y que además, eran gratuitos.

Harry disfrutó mucho de caminar en el poblado mientras comieron por aquí y por allá
algunos dulces y entremeses típicos, compraron recuerdos para la familia y disfrutaron de
títeres y de artistas callejeros.

En algún momento, cuando veían un grupo de música muy alegre que tocaba en una calle del
centro, se consiguieron a Malfoy y a Laussane entre los espectadores que estaban a su
alrededor, lo cual sorprendió a Harry porque no esperaba que aún estuvieran en el Castillo;
luego de conversar un momento en grupo, Malfoy amablemente les invitó a todos a la
proyección de una película en el Teatro del poblado incluida en el Festival de Cine
Independiente que se llevaba a cabo a la vez que el Festival Medieval; aunque Charlie intentó
excusarse de asistir indicando que no estaban vestidos para la ocasión, Malfoy se negó a
aceptar eso como excusa indicando que no era una alfombra roja o un evento exclusivo, era
solo una simple proyección de una película en el teatro local, además insistió en que el lugar
era hermoso, antiguo y acogedor y que era una pena no aprovechar el evento.

Aunque Charlie se mostraba reticente, e incluso indicó que Harry no hablaba otro idioma
además del inglés, Malfoy le indicó que ese día se presentarían filmes en lengua inglesa
provenientes de Estados Unidos. Harry, quien secretamente se sentía emocionado por la
invitación insistente de Malfoy, y aunque intentó disimularlo, miró a Charlie y le aseguró que
le gustaría ir pero que si él y Vladimir no querían asistir, podrían quedar para reunirse más
tarde y cenar juntos.

Cuando Charlie pareció convencido de que Harry se sentía convencido con la idea, y al
quedarse sin excusas, todos se encontraron en menos de veinte minutos sentados en un palco
del teatro, y Harry, de alguna forma, se encontró sentado junto a Malfoy y en el extremo de la
fila más cercana al pasillo, sentado luego de Malfoy, a su lado estaban Vladimir, Charlie, y en
el otro extremo del grupo, Laussane.

Vladimir se giró hacia él desde su puesto y alzó una ceja como preguntándole si se sentía
bien allí y Harry asintió levemente. Su futuro cuñado sonrió, asintió y se relajó, volviendo su
atención a Laussane quien desde el extremo opuesto les contaba alguna anécdota sobre un
viaje a Rusia y una ida al cine.

Cuando Malfoy carraspeó, Harry se giró y le miró y este dijo mirándole medio de lado:
"Estuviste hace poco en Francia". No era una pregunta y Harry le miró sorprendido de que se
atreviera a sacar el tema.

"Si" contestó algo asombrado, luego agregó, "Supongo que te lo contó Theo", habló en voz
baja y Malfoy asintió.

"Me trajo un recuerdo del Museo de Monet pero me lo entregó luego de que ya habías
partido, fue allí cuando me enteré de que estuviste en el país", le contó Malfoy igualmente en
voz baja. A Harry le pareció un poco descabellado, pero sintió como si Malfoy le estuviera
dando una excusa para no haberle visto durante su viaje. Descartó el pensamiento por
absurdo y le miró por un momento antes de volver a mirar al frente.
"Fue un paseo breve pero muy agradable", comentó, a lo que Malfoy solo asintió.

Luego de un momento pareció atreverse a decir "Qué bueno que lo pasaste bien", y como si
lo hubiera pensado por un rato, agregó, "me alegra que hayas seguido en contacto con Theo...
y con Nina", y a Harry le pareció que lamentaba no encontrarse incluido en la lista; una vez,
más, Harry descartó su pensamiento por absurdo ya que Harry le escribió cuando el
cumpleaños de los gemelos y Malfoy le contestó a ellos y no a él, se dijo a así mismo algo
molesto que debía de parar de intentar ver cosas donde no las había y poner los pies en la
tierra.

"Y yo me alegro de que le hayas escrito a Peter y Clara en respuesta a sus cartas de
agradecimiento", dijo Harry luego de unos minutos como para dejarle ver a Malfoy que
estaba consciente del hecho de que no le había respondido a él; Malfoy, sin embargo, sonrió
con alegría que no parecía fingida al oírle, y eso hizo que Harry le dijera sin pensarlo mucho,
"Me temo que ahora eres su tío favorito y que todos los demás no pueden esperar para darte
el mismo puesto estelar entre sus múltiples tíos putativos", esto le sacó una breve risa a
Malfoy y sus ojos grises chispearon de alegría, luego asintió.

"Y dicen que el dinero no compra la felicidad", bromeó en voz baja y Harry le miró
sorprendido por un momento y al constatar que solo bromeaba con ello rió también
encantado con la broma.

Sin embargo, no le dio mucho tiempo de replicar porque en ese momento, se oscureció la
sala, que en realidad, no estaba muy llena, y empezó la música del inicio de la película.

Harry se atrevió a inclinarse a su lado un poco y le dijo en voz baja, "Gracias por eso", y
ambos se miraron un momento a los ojos. Harry tuvo que hacer un esfuerzo para girar la cara
al frente y mirar el comienzo de la película sintiéndose de nuevo ruborizado de lo que vio en
los ojos de Malfoy aunque no supiera con exactitud qué significaba.

-*-

Harry no podía considerarse un experto en el cine, pero por sugerencia de Hermione hacía un
tiempo había leído 'Carol' y le sorprendió darse cuenta que la película estaba basada en la
misma novela (*1).

Pronto Harry se encontró sumergido en la trama y sintió que el filme era una bonita
adaptación del libro. Harry ya había visto a la actriz que hacía de Carol en la adaptación
cinematográfica de 'El Señor de los Anillos' y le parecía fabulosa en el papel, e internamente,
no pudo evitar en cierta forma compararla con Malfoy. No solo por ser ambos rubios y
atractivos, sino porque Malfoy, al igual que Carol, tenía ese magnetismo y belleza que hacían
imposible no notarles entre millones de personas.

En algún momento del filme, en la escena donde Carol y Therese finalmente están juntas,
Harry sintió la mirada de Malfoy sobre él y se giró instintivamente. Malfoy le sonrió
mirándole a los ojos, Harry le regresó la sonrisa tímidamente y volvió a mirar la pantalla, no
sin antes oír a Malfoy decir hacia él en voz muy baja inclinado a su lado: "Siempre he
deseado hacer un viaje como ese, sin saber a dónde vas ni cuándo regresarás", Harry sonrió
para hacerle ver que le había oído pero no volteó a mirarle. Estaba seguro de que Malfoy le
había visto hacerlo.

Cuando terminó la película, algunas personas aplaudieron entusiasmadas. Harry se unió a


ellas alegremente y los demás le imitaron, Malfoy incluido.

Al salir del teatro, todos fueron a tomar una copa en un lugar que Vladimir recomendó,
aunque Charlie indicó que no podían quedarse hasta tarde porque debían trabajar al día
siguiente muy temprano. Laussane aceptó encantado la sugerencia de Vladimir y Malfoy
aceptó con aparente placer, Harry se alegró internamente porque estarían un rato más todos
juntos, y en grupo caminaron en las calles abarrotadas de personas sonrientes con trajes
vistosos, música y mucha algarabía.

Malfoy quien iba junto a Harry detrás de los otros tres, se acercó un poco y le dijo más cerca
de lo que Harry se hubiera esperado, "Te ha gustado la película".

Harry le miró y asintió, "Bastante", y le miró simplemente esperando que este le contara qué
le pareció a él. Cuando no dijo nada, le preguntó, "¿A ti no?"

"Sí, por supuesto que sí", contestó Malfoy, "me gustó que no cambiaran demasiado la historia
del libro".

"Oh, también lo leíste", Malfoy le miró divertido por un momento y luego se giró adelante
observando a Vladimir que le contaba algo entusiasmado a Laussane mientras Charlie reía.

"Debería ser yo el sorprendido, Potter", y riendo le miró y agregó, "No me pareciste nunca
del tipo que disfruta los libros", Harry también rió.

"Oh, no lo era, créeme. Pero luego de tantos años estando cerca de Hermione Granger, algo
bueno se te tiene que contagiar", y pensando por un momento agregó, "Y ella es buena para
dar con los libros que se ganarán tu atención".

"Entonces más aun me alegra haber hecho esa elección de película", le informó Malfoy.

Luego de esto llegaron al lugar mencionado por Vladimir, se sentaron en una mesa circular
con velas en el centro y al aire libre a pesar del ambiente un poco fresco. Sin embargo, no era
desagradable. El ambiente festivo hacía que todo luciera mejor, el color de la iluminación de
las calles, los disfraces de las personas, todo en el entorno los hacía sentirse rodeados por el
ambiente de un cuento de hadas.

Harry se preguntó si era en una noche como esta en la que tus sueños se hacían realidad.

Chapter End Notes

*1: El filme Carol fue estrenado en realidad después del año en que se desarrolla esta
historia pero para temas de fanfic se ha hecho ver como que fue estrenado ese mismo
año
Capítulo 48
Chapter Notes
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Cuando llegaron, Vladimir pidió para todos cerveza y Ardei Umplui (pimientos rellenos) y
luego siguieron discutiendo la película, Harry se dio cuenta de que aunque a todos les había
gustado, a Vladimir le había encantado y le había dado las gracias radiante a Malfoy por la
invitación diciendo que tenía que leer la novela pronto porque en realidad, aunque le apenaba
decirlo, jamás la había leído.

En un rato les sirvieron las cervezas y los Ardei Umplui y Harry encontró con que le
encantaban ambos.

Laussane decidió que no se podían ir sin probar otra cosa más pesada y le pidió a Vladimir
que escogiera algo más, ya que el primer plato había sido delicioso pero era solo un entremés.
Vladimir recomendó Gulash (*1) y todos entusiastas decidieron probar. Malfoy indicó que
este plato era uno de los que le gustaban de los países Balcanes y aunque el frio empezó a
apretar, siguieron brindando y riendo mientras disfrutaban la música que empezó a sonar en
el local y que varios comensales empezaron a cantar mientras chocaban sus jarras de cerveza.

Harry rió encantado y chocó su jarra con los demás y luego de dos canciones, llegó el resto
de su comida.

Harry pensó que estaba soñando. No podía creer que luego de tantos días pensando qué sería
de la vida de Malfoy, lo tuviera repentinamente allí junto a él, insólitamente, bromeando con
Charlie Weasley sobre el equipo de Quidditch Rumano en referencia al juego donde Francia
les habían vencido, mientras tanto André Laussane reía de la broma y Vladimir ponía los ojos
en blanco. Este le miró y le preguntó, "Es mucho pedir que alguna salida no termine en una
conversación de Quidditch que potencialmente pueda volverse una discusión". Harry rió.

"Parece que sí", dijo este y chocó su jarra de cerveza con él.

Todos comieron su Gulash y aplaudieron la elección de Vladimir que se mostró encantado


con que la estuvieran disfrutando. Y en algún momento, Vladimir le dio un codazo ligero en
el costado derecho, cuando Harry se inclinó para oírle, el joven le dijo, "Me alegra verte
pasándola bien, malŭk brat (малък брат / hermanito)" y le guiñó el ojo con complicidad.
Harry sonrió pero solo asintió mientras el rubor le cubría las mejillas.

Luego de comer, Charlie insistió en que debían irse y Vladimir se quejó e hizo un pequeño
mohín hacia su prometido – y Harry sabía que lo hacía más que todo por él - pero Charles no
cedió. Tenía que levantarse muy temprano y lamentablemente, Harry no podría entrar solo a
la Reserva, así que tendrían que irse juntos los tres. Vladimir tampoco podía quedarse,
aunque estuviera quejándose por tener que hacerlo, porque tenía que tomar unas muestras
muy temprano, así que definitivamente era hora de partir.
Todos se despidieron con alegría y agradeciéndose mutuamente por la velada. Esta vez fue
Laussane quien pagó todo y no permitió a ninguno de los demás poner ni una moneda, solo
pidió que si seguían en los alrededores, tal vez pronto se podría repetir la salida y sugirió que
si seguían en el Castillo para el fin de semana, podrían verse en Tulsa nuevamente el sábado,
pero esta vez, para pasear en bote por el Danubio.

Todos prometieron hacer lo posible para verse allí ese día y se Aparecieron para sus
diferentes destinos.

-*-

Cuando Charlie le dio las buenas noches, le miró con picardía y le dijo, "Con que esas
tenemos, hermanito", y sonrió de forma tan amplia que Harry recordó el gato de Cheshire.

"No sé de qué hablas", contestó ruborizado, y mientras Charlie reía meneando la cabeza, él se
retiró y se encerró en su habitación.

Harry no pudo evitar sonreír como un tonto mientras se cambiaba y se acostaba, y esperó que
nada impidiera que su paseo del sábado se diera porque deseaba conocer cada vez más de
este Malfoy que le intrigaba... y cómo negarlo, le trastornaba. NI siquiera recordó en ese
momento el dilema de Jim Sawyer.

-*-

El viernes transcurrió de acuerdo a lo esperado. Harry pasó tiempo con Vladimir caminando
y observando las aves, le acompañó a sus tareas, escribió en su diario y mientras este
trabajaba, se encargó del almuerzo. Cuando Charlie vino a la hora de la comida se mostró
encantado con la sopa de zanahoria y jengibre que preparó Harry, acompañada de pan tostado
y ensalada, que aunque por lo general se come más avanzado el invierno, este sabía que era
una de las favoritas de Charlie.

Todos comieron hasta quedar satisfechos y Charlie se tuvo que acostar y hacer una siesta
corta antes de volver a trabajar mientras Vladimir recogía la cocina. Luego de reposar un
poco, Vladimir volvió a su trabajo una vez que Charlie partió. Harry se dedicó a contestar
cartas, enviar los recuerdos que compró el día del festival y escribirle a cada uno de los ocho
niños para que no sintieran que se olvidaba de ellos.

Durante la cena, que Charlie insistió en preparar y que consistió en salchichas rumanas con
puré y ensalada de coles, éste le contó a Harry que Laussane le había enviado una lechuza
con una nota breve indicando que estaban aún en Corvin y confirmando que irían a pasear en
bote, y le preguntó con un poco de preocupación en los ojos, si en verdad quería ir. Charlie
parecía intrigado con su cercanía con Malfoy pero – Harry supuso que gracias a Vladimir –
no insistió en el tema sino que esperó su respuesta. Harry indicó que si le encantaría ir al
paseo pero no agregó nada más, Charlie asintió entonces indicando que le parecía bien y le
envió una lechuza a Laussane confirmando la hora en que se verían en los muelles de Tulcea.

-*-
Después de desayunar con té y 'princesas', unas tortillas típicas de Bulgaria que Vladimir
preparó para todos y que llevaban pan, huevo, queso y carne picada, y que la verdad, eran
mucho más pesadas de lo que Harry estaba acostumbrado a desayunar, todos salieron
animados hasta el punto de Aparición afuera de la Reserva.

Los tres llegaron puntualmente al muelle acordado de Tulcea, donde Harry sabía se podían
tomar distintos tipos de paseos para navegar por el Danubio.

En menos de cinco minutos, Malfoy y Laussane estaban allí también, y luego de discutir las
distintas alternativas, todos acordaron tomar un bote grande de tipo ferri, así no tendrían que
separarse como sucedería si tomaban botes de remos, y además, tendrían una vista más
amplia y cómoda del río.

Harry casi lamentó la decisión del consenso pero primero se habría lanzado al Danubio
desnudo en invierno antes de admitirlo, así que compraron los tickets y esperaron la hora de
salida mientras tomaban café en un local que también vendía pasteles en un local cercano.
Harry y Vladimir pasaron del pastel porque estaban aún satisfechos del desayuno, pero para
su sorpresa, Charlie si comió mientras Vladimir le indicaba que recordara que pronto se iban
a embarcar y que se iba a reír mucho si se mareaba y vomitaba, a lo que Charlie le respondió
que tenía estómago de hierro y se palmeó la barriga con una gran sonrisa. Todos rieron de
inmediato de su infantil y cómica respuesta.

Malfoy pareció pensárselo también y tampoco comió sino que se limitó al café, así que
Laussane y Charlie fueron los únicos en comer; degustaron lo que se veía como un delicioso
pastel en capas que Vladimir le contó a Harry y Malfoy se llamaba Amandină y les prometió
que si salían con sus estómagos intactos del paseo en barco, los llevaría al mejor sitio en la
ciudad donde se podían comer unas inmensas raciones que les harían recordar Tulcea para
siempre. Harry y Malfoy se miraron y sonrieron acordando que estarían encantados de ir.

-*-

El momento llegó y todos se embarcaron a un bote de tipo ferri bastante cómodo, Harry le
preguntó a Vladimir cómo se llamaba, ya que el nombre estaba en rumano, y este le dijo que
era 'El Nearco'. Tenía una parte techada y con asientos y otra al descubierto con bancas, y en
ambas tenías una magnifica vista del río desde donde podrían tomar fotos, observar parte de
la ciudad, la costa, y luego, toda la magnificencia de la flora y fauna que rodeaba al
magnífico río.

Harry la estaba pasando súper bien; aunque había paseado en botes cuando estuvo en los
Estados Unidos, jamás había sido en un río sino en el mar, y la sensación era totalmente
diferente.

En algún momento, insólitamente Charlie estaba conversando con Malfoy junto a Vladimir,
aunque este se veía apenado porque su prometido no parecía darse cuenta de que tal vez
Harry deseaba pasar tiempo con el rubio. Sin embargo, Harry no se quejaba, estaba teniendo
una amena conversación con Laussane sobre el trabajo que hacía con Malfoy en Bruselas,
este le hablaba con admiración de cómo había influido positivamente la nueva creación de la
poción para los licántropos en uno de los países como mayor tasa de magos y brujas con esta
terrible condición.
Harry se dio cuenta de la admiración que sentía el mago por Malfoy y le dijo sin pensarlo,
"En realidad lo aprecias, ¿no?"

"Oh, sí", aceptó Laussane sin reservas con su voz grave y con mucho acento, "Malfoy ha
demostrado ser un gran amigo", y luego de ver a Harry con detenimiento agregó, "Sé que
Draco no tiene buena fama en su propia tierra, lo cual es lamentable", dijo con pesar
meneando la cabeza, "pero créeme, es un gran amigo y no solo en los buenos momentos",
volvió a menear la cabeza, "es en los malos que de verdad le conoces", Harry sonrió
levemente.

"Suena a como que lo has vivido con experiencia propia", y alzó las cejas hacia Laussane.

"Oh, oui", concedió Laussane asintiendo. "Sabes, mi propio hermano fue víctima del ataque
de un licántropo fuera de control hace unos años, era aún muy joven y esto prácticamente
arruinó su vida. Apenas había cursado dos años en Beauxbatons, y de repente, vio su vida y
su futuro roto. Fue una gran tragedia para mi familia", le contó luciendo muy abatido y Harry
asintió entendiendo lo que significaba que un familiar fuera mordido por un licántropo.

"¿Y se benefició de su nueva pócima?", preguntó Harry. Laussane asintió.

"Si, mon ami, a pesar de que yo no era un amigo suyo entonces, solo un socio minoritario
belga, Draco hizo todo lo posible por ayudarnos, pero no fue solo a mi hermano Marcel, fue a
todo un grupo de chicos, jóvenes adultos y adolescentes en mi país. Su Fundación Lupin en
Bélgica ha ayudado a muchas personas. Créeme, le debo a Malfoy todo", y mirando a Harry
seriamente agregó, "Pero sé que no soy el único que puede decir esto. No sé si conoces a su
amiga, Hannah. Es inglesa, debes haberla conocido alguna vez", Harry asintió serio y esperó
con ansiedad qué podría decir el mago sobre la bruja aunque intentó disimularlo. "Pues si la
conoces, sabes lo cercanos que son. Draco no hace sino cuidar de ella, y de todos sus amigos
cercanos, como si fueran su familia".

Harry asintió y agregó en voz ronca, "Eso he oído", y esperó para ver si de alguna forma,
Laussane decía algo más sobre Hannah que pudiera ser útil para Neville, y preguntándose
además la razón de que Laussane no supiera los detalles referentes a que Harry y Malfoy se
habían visto en su último viaje a Inglaterra y que tenían una historia en común no muy
agradable.

"De hecho, tengo entendido, que hace poco la alejó de una situación bastante delicada y que
podría haberle hecho un gran daño", Harry le miró intentando lucir inexpresivo esperando
que contara algo más.

"Oh, eso suena como algo fuerte", contestó para animarlo a seguir, Laussane asintió y miró a
Harry seriamente.

"Sé que eres un caballero y que serás discreto sobre esto", dijo Laussane mirándole con
seriedad y Harry asintió mirándole al rostro, "Al parecer, Hannah intentó volver a su patria,
recuperar a sus amigos", y mirando a Harry pensativo agregó, "en especial a un joven que fue
muy cercano a ella desde la infancia. Por lo visto, Hannah pensaba que alejándose de él se
había dejado atrás a alguien muy importante y deseaba con todo el corazón recuperarle; claro
no solo a él, había más amigos de su infancia que quería contactar, pero éste era especial",
Harry asintió sin interrumpirle y Laussane prosiguió mientras la brisa fría les rozaba y Harry
sentía que se estremecía de pies a cabeza, "Bueno, cuando Hannah se reencontró con dicho
amigo, empezó a sentir cierto interés... romantique... eh... romántico por él, pero al parecer,
Draco no observó que el interés fuera mutuo" Laussane meneó la cabeza tristemente y Harry
sintió que el corazón le dio un vuelco, "esto le tenía muy preocupado porque no quería que su
amiga saliera con el corazón roto, en especial porque ella salió bastante lastimada de la
Guerra Mágica y le tomó mucho recuperarse", Harry asintió de nuevo sintiendo que se ponía
pálido rogando que no se notara en su rostro, "y para completar le merd, por lo que tengo
entendido, se encontró al hombre en cuestión en una situación... comprometida con una
adicta a las pociones alucinógenas en... ¡no lo vas a creer! ¡en un baño en el estadio de
Quidditch! El mismo donde también estaba Hannah durante un partido de cuartos de final de
la liga británica", el rostro atractivo del moreno se contrajo un poco de pena por la amiga de
Malfoy, "por supuesto, la chica se enteró también, aunque Draco le ahorró todo lo que pudo
de los detalles más bochornosos... pero igualmente, su amiga se desmoronó de inmediato...
había sucedido lo que Draco más temía, ella se había hecho ilusiones y se fueron à l'eau...
perdón... eh... um... al caño", la expresión de Laussane era de triste resignación. "Draco se la
llevó de inmediato de Inglaterra, intentó llevarla a Cannes donde ella siempre se relaja y
disfruta durante los veranos, pero ya Hannah estaba déprimé, bastante deprimida, de hecho,
en este momento está internada en un lugar para los nervios y esas cosas en América para que
pueda recuperarse y descansar...", hizo un gesto vago con la mano meneando la cabeza con
tristeza, "sino fuera así, Draco no estaría aquí de viaje; en su estado jamás la habría dejado
sola".

Harry intentó tragar el nudo que se había hecho en su garganta, trató de hablar pero su
garganta se sentía comprimida, sin embargo, carraspeó y preguntó, "Y el hombre, ¿no ha
intentado buscarla? ¿Escribirle? ¿O disculparse por lo menos?", Harry rogó que Malfoy no
les oyera para poder oír la parte que más le interesaba de la historia mientras temblaba en su
interior.

"Oh, oui", dijo Laussane como si lo considerara una burla, "¿Puedes creerlo? ¡Después de
semejante mierda!", chasqueó con la lengua con disgusto y miró hacia el río por un momento
con su atractivo rostro contraído de del desagrado mientras Harry le imitó aunque sentía que
en realidad no veía nada de lo que pasaba frente de la embarcación, "Pero Draco no ha
permitido que le llegue ni un palabra. Du tout! (*2)", exclamó enojado, "Nada. Ese bastardo
no se merece que Hannah se haga ilusiones nuevamente y quiera oír sus mentiras. ¡Claro que
no! Draco jamás permitiría que la vuelvan a lastimar así. Ella está descansando y
recuperándose, y aunque el tipo anda rondando por Francia buscándola, ella no sabe ni una
palabra", finalizó Laussane asintiendo, afirmando lo que Harry ya sospechaba. Draco Malfoy
se había convertido en el muro que separaba a Hannah y Neville.

-*-

Harry hizo todo el esfuerzo para no mostrarse afectado por la conversación, al final, Laussane
concluyó diciendo que no había conocido en su vida una persona más leal y valiosa como
amigo que Draco Malfoy.

Harry no discutió nada de lo que él sabía del caso con el amigo de Malfoy y rogó que este no
le comentara que le había contado a Harry sobre Hannah. Aunque se sentía sumamente triste
por lo que estaba sucediendo con Hannah, y sabiendo que la búsqueda de Neville sería
infructuosa, no podía odiar a Draco Malfoy, no cuando sabía que lo que estaba haciendo,
según él creía, era por el bien de su amiga, aunque en realidad, solo le estaba haciendo más
daño.

Una vez más, los prejuicios y el orgullo se interponían, pensó Harry. Malfoy pensaba que
Neville era un patán, tal vez de la misma forma en que opinaba que todos los Gryffindors
tenían tendencia a ser. Harry estaba seguro de que Malfoy se sentía orgulloso de volverse la
coraza que protegía a su amiga a costa de lo que fuera, aunque la consecuencia fuera tener
una vida solitaria y dolorosa donde pensara que nadie era digno de su afecto, excepto el que
se tenían entre ellos mismos.

De hecho, por un momento Harry pensó qué diablos hacía Malfoy allí, pasando el día con
ellos, en especial junto a dos Gryffindors y el prometido de uno de ellos, si tanto estaba
dispuesto a pensar mal de la gente que era como ellos al menor atisbo de un mal
comportamiento, y menos aún le parecía lógico cuando ni siquiera se dignaba a investigar
bien lo que había sucedido.

Harry sintió que la bilis subía a su garganta, empezó a sentirse mareado y pensó, de forma
trágica, que sentirse mal en ese momento era maravilloso para tener una excusa para largarse
de la costa apenas tuvieran oportunidad de poner pie en tierra.

Cuando Malfoy se le acercó, indicó que no se sentía bien, se alejó y se encerró en un baño de
la embarcación, donde efectivamente, echó afuera el desayuno que se había vuelto una bola
de piedra en su estómago. Luego de lavarse la cara, respirar profundo y darse ánimos, salió
hacía la parte exterior de la embarcación.

Charlie le esperaba preocupado, apenas salió le entregó un vial con poción para los mareos
que había llevado por precaución, le dijo que se acercara más a proa y mirara adelante y no a
los lados, y menos aún a la popa, y que respirara profundo.

Cuando Harry lo hizo, Malfoy se le acercó preocupado y se sentó a su lado, Harry suspiró
pero no hizo intento de conversar. Sorpresivamente Malfoy tampoco. Solo se quedó muy
cerca de él mirando adelante. Harry sintió que si había de describir la situación,
definitivamente tortuosa era una buena palabra para ello.

Harry se odiaba a sí mismo por sentir una emoción que no podía describir al tener a Malfoy a
su lado tan cerca, a pesar de acabar de enterarse de que era el hombre que le había destruido
el futuro a su mejor amigo.

Chapter End Notes

*1: Gulash o Goulash: plato típíco de Hungria que los rumanos han adaptado a su
cocina: es un guiso de carne especiado que es muy apreciado en invierno
*2: ¡Para nada!
Capítulo 49

Tal como Harry planeó, apenas llegaron a tierra firme se negó a seguir paseando indicando
que le dolían el estómago y la cabeza. Bajó la vista avergonzado sintiendo que le estaba
arruinando el día a todos, pero no podía seguir un minuto más en compañía de Malfoy.

Todos se despidieron con tristeza, y para hacer sentir peor a Harry, Malfoy se le acercó, le
miró preocupado y le pasó una mano por la espalda suavemente deseándole que se mejorara
pronto y que esperaba que pudieran verse de nuevo antes de partir de Rumania. Harry asintió
sin mirarle a los ojos, y sabía que solo su pálida apariencia le había convencido de irse con
Laussane y olvidarse de los planes del resto del día.

Vladimir y Charlie también le veían preocupados. Charlie le dijo que tal vez era consecuencia
de la enfermedad que había tenido hace poco y que le dejó un poco débil, ya que también le
había afectado cuando hizo el viaje a través de Trasladores. Harry asintió y les siguió a un
café a paso lento donde tomaron un té mientras ambos le miraban preocupados. Cuando
Harry se sintió mejor y estaba casi seguro de que no volvería a vomitar si se Aparecían, se
trasladaron nuevamente hasta afuera de la Reserva.

Harry les dijo que quería caminar un rato por el bosque antes de ir a la casa, y aunque Charlie
y Vladimir intercambiaron una mirada de preocupación, Charlie asintió y le dejó ir
advirtiéndole que no fuera muy lejos, y que definitivamente, no debía salirse del camino.

Harry caminó tristemente por el camino hasta que llegó a una piedra grande cerca del camino
que estaba junto a un árbol donde había siempre que pasaba se imaginaba que sería cómodo
sentarse un rato. Se sentó en ella y se recostó contra el gran pino cerrando los ojos.

Por fin podía dejar salir el malestar que sentía inundaba su pecho como un baño amargo y
cálido.

No era posible que de alguna forma hubiera algo entre él y Draco Malfoy.

Draco Malfoy le había arruinado el futuro a Neville... y a Hannah, si se veía la situación


desde varios ángulos, porque aunque Harry sabía que Neville estaba mostrando cierto interés
hacia Theo Nott, no era algo seguro, en especial cuando siempre había pensado que su amigo
era heterosexual, y tal vez, la situación con Theo no iba a pasar más allá de un
encandilamiento.

Draco Malfoy era el que había interceptado y devuelto todas las cartas de Neville, el que
había convencido a Hannah de no aceptar que nadie le hablara del tema de Neville, incluso,
había obligado a Theodore y Astoria a no aceptar mensajes, recados o alguna misiva que
estuvieran relacionados con la situación de Neville, y estos, a pesar de tal vez estar en
desacuerdo, no podían ni hablar de Hannah y su paradero.

Y lo peor, Draco Malfoy le había ocultado a Hannah que Neville estaba en Francia. Su amigo
tenía ya semanas en el país intentando hablarle a Hannah y solo había logrado pasar tiempo
con Theo siempre y cuando evitaran el tema de su amiga en común y lo sucedido en Londres.
Ni siquiera tenía que sumarle lo que le había contado Jim Sawyer para saber la clase de
persona manipuladora, controladora, y tal vez enferma, que era Draco Malfoy.

Harry dejó salir las lágrimas que había estado reteniendo amargamente, sintiendo como
rodaban calientes por sus mejillas, se lo permitió solo por unos minutos, experimentó todo lo
que le estaba avasallando, luego, cortó todo sentimiento y aspiró profundo, trató de calmar su
respiración y sus latidos y volvió a caminar por la senda del bosque como le indicó Charlie
haciendo tiempo a que sus ojos se aclararan y rogando que cuando volviera, pudieran obviar
las señales en su rostro que indicaban que había llorado.

-*-

El resto de la tarde, Charlie y Vladimir le miraron preocupados pero trataron de dejarle


tranquilo, prepararon un almuerzo ligero que Harry apenas probó indicando que aún se sentía
su estómago un poco rebelde. Jugueteó con su comida y apenas tuvo oportunidad, la
desvaneció la mayor parte con magia sin varita para que pensaran que comió suficiente.

Harry hizo lo posible por demostrar que estaba bien. Vio una película con ambos, una vieja
comedia de Chaplin que Vladimir amaba, y aunque se sentía triste, no pudo evitar reír un
poco con las tragicómicas situaciones del filme.

Durante la cena, estuvieron hablando de las próximas bodas en la familia, mientras Charlie le
comentaba a Vladimir sobre toda la locura que había sido la planeación de la boda de Bill y
Fleur, y que de todas formas, había terminado interrumpida por los Mortífagos.

Harry puso una expresión triste al recordar a los Mortífagos, lo cual le hizo recordar a Malfoy
una vez más, y Vladimir preocupado, le dio un codazo en las costillas a Charlie y le dijo que
hablaran de algo más alegre, por lo que Charlie se lanzó a hablar de sus años del colegio y las
travesuras que solía hacer con su grupo de amigos, sin embargo, la tristeza volvió una vez
más al recordar a Tonks, que había sido parte de su pandilla.

Por un rato, pareció que no había tema que no les hiciera volver a la guerra, así que en algún
momento, Harry se resignó y se fue a acostar, indicando que leería un poco antes de dormir.

Esa noche, Harry pasó muchas horas despierto, y cuando finalmente se durmió, tuvo una
pesadilla que le hizo despertar gritando, cosa que no sucedía hacía tiempo.

Charlie entró a su cuarto cuando Harry se despertó, se dio cuenta de que había gritado fuerte
y se sintió avergonzado, estaba sudado y hecho un lío en medio de las sábanas de su cama.
Harry intentó disculparse y pedirle que se fuera de regreso a su cuarto asegurándole que
estaba bien. Charlie no lo dudó un instante. Se sentó en la cama a su lado, le abrazó y apretó
fuerte y Harry le dejó hacer tratando de decirle en murmullos que estaba bien, pero en algún
momento, algo se rompió en su interior

Harry se encontró llorando en los brazos fuertes de Charlie; este le dejó hacer mientras tenía
la cabeza recostada en su pecho, sintiendo que su corazón se rompía en pedazos mientras un
silencioso Vladimir les observaba desde la puerta haciendo lo posible por no ser visto por
Harry.
Una vez que se tranquilizó, Charlie le entregó un vial y Harry vio que era poción para Dormir
sin Sueños. La fuerte y tradicional, no la versión suave de Malfoy, y Harry se la tomó toda y
cayó rendido para finalmente poder descansar unas horas más.

-*-

El domingo, Harry se levantó aletargado como solía pasar luego de tomar la Poción, y cuando
miró el reloj, notó que eran cerca de las once de la mañana. Cuando salió de su cuarto, la
cabaña estaba silenciosa. Entró en el baño y se dio una ducha, se puso ropa cómoda y salió a
la parte del comedor.

Encontró un desayuno cálido por un hechizo de suspensión de calor y una nota que decía:

Querido Harry,

Sabemos que dormirás varias horas así que te dejamos descansar. Vladimir y yo fuimos a
comer un brunch para celebrar el aniversario del día en que nos conocimos, pero no te
preocupes, no tardaremos muchas horas.

Vladimir promete que te traerá una rica Amandină y un almuerzo delicioso, por favor,
siéntete en casa. Prepara té fresco o café si gustas. Si te sientes mal aún del estómago, en el
baño hay Pociones para ello y para el dolor de cabeza.

Si sales a pasear al bosque, recuerda 'no debo salir del camino ni de las áreas libres de
peligro'. No necesitas escribirlo en tu piel para no olvidarlo, ¿verdad?

Prometo que no tardaremos demasiado,

Te amamos,

Charlie y Vlad

Harry sonrió por el afecto en la nota y puso la tetera mientras mordisqueaba una tostada.
Cuando estuvo el té, comió las tostadas con tocino y tomates asados que le dejaron en la
mesa, y como seguía con hambre, se comió un muffin de chispas de chocolate que encontró
en una alacena y que sabía le pertenecía a Vladimir, pero conociendo a su cuñado, a este no le
molestaría que lo comiera así que lo devoró con gusto.

Luego se sentó a revisar si había correspondencia nueva, consiguió sus cartas y leyó las
respuestas que le enviaron los niños, acarició los dibujos de los más pequeños y sonrió
encantado por las fotos donde salía Martina con su vestuario nuevo para practicar ballet. Por
un rato pudo sonreír a sus anchas y sentir verdadera alegría en su corazón.

Cuando terminó, tomó su chaqueta y se dirigió al bosque para su paseo del día.

-*-

Harry tomó el camino del bosque y llegó a un lugar que le encantaba. Había estado allí varias
veces antes con Vladimir. Era un espacio abierto, una especie de claro en medio del bosque
donde la hierba era baja y el sol iluminaba pero no directamente. Si el clima era apropiado,
Harry sabía que hubiera sido un lugar fantástico para un picnic.

Cuando tenía rato allí recostado en la hierba observando las nubes y pensando en el día
anterior, sintió pasos que se acercaban, por lo que sentó y se giró hacia el origen del sonido.
Su sorpresa no pudo ser mayor: Draco Malfoy, vestido de forma elegante y cómoda, con
botas altas de acampar, una chaqueta de jean negra sobre un suéter azul oscuro, un pantalón
de jean negro y el cabello brillante alborotado por el viento, caminaba hacia él viniendo por
la dirección contraria a la que él había tomado cuando había llegado.

"¿Malfoy?", preguntó Harry temiendo estar alucinando.

"Potter", contestó este simplemente acercándosele. Miró alrededor con el ceño un poco
arrugado por la luz solar, luego se sentó a su lado derecho como si fuera lo más natural del
mundo. Harry le miraba boquiabierto sin reaccionar aún. Finalmente, una idea traspasó la
neblina de su mente.

"¿Cómo es que estás aquí? Quiero decir, esto pertenece a la Reserva" señaló con la mano a su
alrededor, "No puede entrar nadie que no esté autorizado", afirmó mirándole con
incredulidad.

Malfoy le miró serio y dijo simplemente, "Mi tía", y se encogió de hombros. Harry asintió
entendiendo que nadie le diría que no a Madame Dumitrescu si pedía autorización para que
su sobrino entrara en la Reserva y asintió.

"¿Viniste a ver los dragones?", preguntó Harry, "porque si es así, vas por la vía equivocada".
Malfoy sonrió levemente y le miró con ojos que sentía le traspasaban como dagas. Luego de
un momento negó con la cabeza.

"Aunque los dragones me parezcan muy atractivos", le informó Malfoy luego de un momento
de silencio, "Digamos que hay otro tema que es mucho más de mi interés", concluyó sin dejar
de mirarle.

"Oh", dijo Harry y se temió lo que estaba por venir.

"¿Cómo te sientes hoy?", preguntó Malfoy sin dejar de mirarle.

Harry se encogió de hombros. "Mejor, supongo", no quería mirar a Malfoy pero no podía
evitar desviar la mirada cada tanto hacia él en contra de su voluntad.

Malfoy asintió. "Eso es bueno", dijo simplemente. Luego, suspiró profundamente y cerró los
ojos por un momento levantando el rostro hacia el cielo. Cuando los abrió y se volvió a
mirarle nuevamente, parecía decidido a seguir hablando, "Harry", este se estremeció al oírle
llamarle por su nombre, pero no le miró mientras su corazón latía desbocado, Harry seguía
mirando a la hierba y halando briznas del césped bajo su cuerpo. "¿puedes por favor
mirarme?", Harry seguía luchando contra el deseo de hacerlo. "Lo que vengo a decirte no
puedo hacerlo si no me miras al rostro", finalmente, Harry cedió y le miró con sus ojos
verdes brillantes.
"Gracias", agregó Malfoy simplemente, volvió a respirar profundo y prosiguió. "Harry, no sé
qué tan consciente eres de ello, pero estoy seguro de que al menos tienes que haberte dado
cuenta de que no me eres indiferente", Harry sintió que temblaba pero no dijo nada, "Y no es
que no haya intentado hacer algo al respecto, ¿sabes?", desvió la mirada por un momento
hacia el fondo del claro y volvió a mirarle. "Quiero decir, que yo tenga sentimientos por ti, no
es lo que alguien sensato podría considerar razonable, apropiado o incluso, inteligente",
Harry frunció el ceño y pensó que esto no estaba yendo hacia donde pensaba pero siguió sin
contestar.

"No solo fuimos rivales por años, no es solo que yo haya sido un Mortífago y tú el Salvador
del Mundo Mágico", afirmó Malfoy y rio con amargura pero sin dejar de mirarle, "somos
personas que viven en mundos totalmente diferentes: tú tienes hecha una vida en Inglaterra y
yo la mía en Francia, tú tienes a tu familia putativa, la cual apenas me tolera, y créeme, yo
apenas si puedo entenderles a ellos" meneo la cabeza como intentando mostrar el malestar
que le producían y Harry se sintió enrojecer. "Yo también tengo la mía y me he refugiado en
ella por años como tú has hecho con la tuya, y además, está el hecho de que te rodeas de
personas que...", hizo una pausa como pensando cómo decir algo sin que sonara muy
desagradable, "ni siquiera me son convenientes de tener cerca", dijo con franqueza y Harry
empezó a sentir la ira naciendo en su interior pero no le interrumpió. "No hablo de
diferencias de clases, Harry, ni de dinero, que sí existen aunque ya no sean consideradas
importantes, pero a pesar de eso, nuestros mundos no podrían ser más opuestos", Malfoy hizo
una pausa y suspiró observando a Harry, pero pareció darse valor y prosiguió:

"Y sin embargo, aquí estoy, visitando a mi horrible tía o lo que sea de mí, cuando debería
estar en América, porque esta mencionó en una lechuza que vendrías a Rumania y que le
visitarías cuando estuvieras en la Reserva. Y la razón, Harry, es porque ya no es posible que
siga igual que antes, intentando convencerme cada día, cada hora, de que esto que siento no
es real" meneó la cabeza negando y tomó aire, "ya no puedo seguir adelante si no te hago
saber todas estas cosas que siento por ti, y mi intención, mi deseo, es el de seguir conociendo
más de ti; mi anhelo, tal vez inútil, es que tú puedas llegar a sentir lo mismo por mí, que
quieras darme la oportunidad de demostrarte que por mucho tiempo que haya pasado,
siempre has estado presente en mi vida, y que por lo visto, siempre, y a pesar de mi mismo,
lo vas a estar".

En este momento, Harry estaba lívido, sus mejillas enrojecidas y su mente revuelta. Miraba a
Malfoy con la misma intensidad que este le miraba y sentía que su pecho se agitaba por su
temblorosa respiración.

"En verdad lamento causarte todo ese malestar, Malfoy", empezó con voz que deseaba
sonara más segura y fuerte. "Créeme, nunca ha sido mi intención... ¡no tacha eso!... no ha
sido - por lo menos después de que salimos de Hogwarts - mi intención la de causarte pesar
alguno, y mucho menos la de perturbar tu placentera vida presente, en Francia o donde sea
que estés. Yo... eh... no he hecho nada intencional para intentar ganarme de ninguna forma
tu... tu afecto o tus atenciones, o todas esas cosas que sientes a pesar de ti mismo" dijo Harry
haciendo gran énfasis en las últimas palabras. "Lamento que mi persona, mi familia tan
opuesta a la tuya, mi clase y mis conocidos, sean causantes de tus angustias, pero no tienes de
qué preocuparte, Malfoy, porque no hay forma de que en el futuro sigamos presentes el uno
para el otro, seguirá siendo de la misma forma que ha sido desde hace años. Hemos estado
ausentes por años en la vida del otro, y así seguirá siendo, y no hay forma de que eso
cambie", declaró Harry ya con más fuerza de la que tenía intención, sabiendo que el fuego
que se encendía en su interior cuando se enfrentaba a Malfoy en el colegio estaba allí y
quemaba con ira, pero esta vez, sabía que era más controlada que en su adolescencia.

"Oh", dijo Malfoy luciendo muy pálido y frunciendo mucho el ceño, "¿entonces esa es tu
respuesta?", parecía incrédulo y le miraba a los ojos con aparente anhelo, "no tienes
intenciones de darme la oportunidad... de darnos una oportunidad de... estar juntos", parecía
no poder ser capaz de creerlo.

"¿Y piensas que podría decirte otra cosa diferente?", preguntó Harry asombrado. "Si no te das
cuenta de lo que sucede, entonces permíteme aclararlo para ti: no solo me has insultado, si no
que has insultado a mi familia, a la gente que amo y la vida que he creado con tanto esfuerzo
en estos años", Malfoy cerró los ojos y negó con la cabeza como intentando decirle que se
equivocaba pero Harry no le dejó interrumpirle, "has ofendido a las personas que conviven
conmigo... ¿Cuál fue la palabra? Ah, la gente que me rodea que ni siquiera te
es conveniente de tener cerca", repitió Harry alzando las cejas y deseando poder sacar su
varita y lanzarle una maldición.

"No puedes negar que te rodea gente... problemática, Harry", este abrió la boca para replicar
pero Malfoy se le adelantó, "¿Jim Sawyer? ¿Eva y Andrea Johnson? ¿Lee Jordan?" le miró
con la frente arrugada y cara de incredulidad, "¿Sabes todo lo que he luchado para limpiar mi
imagen durante todos estos años después de la guerra para terminar estando cerca de gente
como ellos? ¡cualquiera de ellos podría hacer en un tris que termine involucrado en
problemas legales y en la primera plana de sucesos del Profeta o de cualquier periódico de
Europa, y no precisamente por una buena obra!"

Harry sintió que la rabia le ahogaba cuando oyó mencionar a Jim Sawyer y no pudo callarse.

"¿Jim Sawyer? ¿En serio? ¡Tú te vas a quejar de la cercanía a mi familia de Jim Sawyer! ¡Tú
que le despojaste de la vida a la que tenía derecho por las promesas hechas por tu abuelo a su
padre, con tus manipulaciones y mentiras, sin importarte ni un poco a quién le hacías daño!",
Harry se dio cuenta de que estaba gritando y no le importó un maní. Malfoy se hizo atrás
como si le hubieran abofeteado y encogió las piernas que había tenido estiradas, lució
aturdido por un instante pero se recuperó rápidamente.

"Oh, así que por ahí vienen los tiros", dijo meneando la cabeza y riendo amargamente,
"Claro, yo soy el manipulador, el mentiroso... ¿y todo falto de compasión, supongo? Al que
no le importa tirar un huerfanito a la calle... a uno indefenso, por supuesto", afirmó con todo
el sarcasmo que era capaz de mostrar. "Claro, ¡qué más se podía esperar de un Malfoy!
¿verdad?", aclaró este amargamente, "eso no es sino una escama más en un dragón".

"Oh, ¿lo niegas acaso?", prácticamente gritó Harry. "Pues si eso fuera mentira, si todo fuera
un invento de Sawyer, entonces, ¿Qué me dices de Neville? ¿De lo que sucedió entre Neville
Longbottom y Hannah Abbott? ¿No te empeñaste en separarles? ¿No te la llevaste de
Inglaterra sin permitirle ni una oportunidad a Neville de explicarse con ella, de aclarar lo
sucedido?, ¿y qué fue lo que lograste? ¡que tu amiga termine en una institución para
enfermos mentales nuevamente, y que mi amigo, una de las personas a las que más amo en el
mundo, esté en Francia buscándole infructuosamente para intentar recuperar su afecto!, ¡tú
has hecho todo lo posible para que ella ni siquiera sepa que él está allí buscándole, para
empezar!".

"¡No te atrevas, Potter!", exclamó Malfoy por fin alzando la voz, sus mejillas lucían rojas y
sus ojos grises lucían las pupilas dilatadas y echaban chispas de ira mirando a Harry, estaba
agarrado de la hierba con los puños apretados como luchando para no levantar las manos y
blandir su varita, "¡No te atrevas a decir que yo he sido quien ha hecho daño deliberadamente
a Nina intentando hacérselo a Longbottom, porque no respondo de mi mismo! Porque tal vez
no te has dado cuenta, pero si hay alguien sagrado para mí, ¡esa Hannah Abbott!. No te
permito que la uses para insultarme, ¡a ella no!", y le apuntó con su dedo índice y sus ojos
grises brillando como dagas de acero.

"¿Entonces lo niegas? ¿No es cierto que le has ocultado a Hannah que Neville está en Francia
buscándola?", preguntó Harry ronco de rabia.

"No lo niego, y no me arrepiento de ello", espetó Malfoy con la misma furia que Harry
sentía, "Longbottom nunca tuvo intenciones serias durante nuestra estadía en Inglaterra
respecto a Hannah; ella se desvivía por él, cuidándole, invitándole para verse, inventándose
excusas para pasar tiempo juntos, ¿y él? No niego que tal vez la apreciara, incluso que
agradeciera volver a verla después de tantos años, pero era evidente que no tenía un gran
interés en ella, ¡no como el que ella tenía por él!", afirmó tajante.

"¿Tú qué coño sabes, Malfoy?" le preguntó Harry encolerizado, "Neville es mi mejor amigo,
y yo soy el suyo, lo hemos sido por años, sobre todo después de la guerra, y le cuesta a veces
decirme a mí las cosas como las siente, abrirme su corazón, a pesar de que confía plenamente
en mi amistad", hizo una pausa casi ahogado de frustración, "Neville ha sido siempre una
persona tímida, reservada, comedida, él piensa las cosas, las sopesa antes de tomar
decisiones. ¿Qué pretendías? ¿Que él se lanzara sobre Hannah y le pidiera matrimonio luego
de verla un par de veces después de seis años? ¿Acaso crees que no se sintió avergonzado
después de haber salido lastimado y estado días convaleciente en una cama en la casa de
Theo, sobre todo cuando su intención era verla, volver a conocerse, y tal vez, recuperar poco
a poco el contacto perdido por tantos años?", Harry meneó la cabeza y le miró con
incredulidad, "Pero no, claro, ¡tú eres el sabio todopoderoso, el que todo lo sabe! No eres
capaz de consultar con alguien más que pueda conocerle sobre qué opina sobre él y Hannah,
sobre el acercamiento hacia ella o sus sentimientos, ¡No, qué va! si para ti no muestra de
forma explícita que está tan interesado como Hannah te lo demostró, ¡entonces lo mejor es
buscar la menor excusa para separarlos, como de hecho, hiciste!"

"¿Excusa?", gritó Malfoy fuera de sí, "¿yo busqué una excusa? ¿te parece que verlo salir del
baño de hombres en el estadio con la adicta de Eva Johnson pegada a él es una excusa? Y por
cierto, ¡tú no estabas allí, Potter!, ¡tú no la oíste como describió con lujos de detalles como se
lo mamó a Longbottom en el baño!, incluso, ¡le agarró los genitales mientras lo decía en el
pasillo delante de todo el mundo!, y luego", Draco tuvo que agarrar aire porque la rabia
apenas le dejaba respirar, "¡luego cuando me vio se lanzó sobre mí para sacarme los ojos y
me gritó obscenidades e insultos que hubieran hecho palidecer de envidia a la tía Bellatrix!"

Harry abrió la boca horrorizado ante el panorama que le pintaba Malfoy, pero eso no lo iba a
convencer tan fácilmente, "Oh, pero por supuesto que no había manera de que la loca de Eva
Johnson no se estuviera inventando todo, ¡porque la gente bajo el efecto del Brío no puede
mentir!, ¿o sí?"

Malfoy hizo silencio por un momento, respiró profundo varias veces y luego dijo ya más
calmado. "De todas formas, ¿Qué importa lo que yo pueda alegar? Yo soy el Mortífago, ¿no
es así? todo lo que haga en la vida será para joder la de los demás: la de Nina, la de
Longbottom, y claro, la de los inocentes como Jim Sawyer. Es más, seguramente que venga
aquí, que te diga que me gustas y que deseo que me des la oportunidad de intentar tener algo
contigo, tiene todas las dobles intenciones del mundo, ¿verdad? Y si digo que estás rodeado
de gente nada conveniente es por las peores razones, porque no son lo suficiente sangre pura
o debido a que no son ricos de cuna. No es porque, por ejemplo, tu amiguita tan querida,
Ginevra Weasley, se exponga públicamente con un ladrón y delincuente como Sawyer, quien
además, tiene antecedentes penales en Inglaterra y Estados Unidos, aunque lamentablemente
no está preso porque nunca fue atrapado in fraganti por el MACUSA, aunque hay indicios de
que es culpable de los delitos de hurto, chantaje, y solo Merlín sabrá cuántas cosas más",
Harry le miró horrorizado y con la boca abierta, jadeando como un pez fuera del agua pero
Malfoy no se dejó interrumpir.

"Pero que por supuesto, no es que yo haya averiguado de buena fuente que Sawyer, que es
bastante astuto, pudo usar los 'conocimientos' que ha recolectado y su gran 'talento' para el
chantaje y ha logrado que algún personaje importante en el Departamento de Aurores haya
abogado para que pudiera ser aceptado en la Academia. ¿Qué importa si Ginevra se pasea
con él por todo Londres, tanto el mágico como el Muggle, mientras poco a poco se está
dejando llevar por los vicios y la vida disoluta a su lado? ¿Qué importa si Ginevra arruina su
carrera como jugadora profesional por estar en la compañía de un guapo mago,
un inocente maltratado por la vida y aspirante a Auror? ¿O es que acaso no recuerdas la fiesta
en la Mansión Nott donde Ginevra se embriagó, y además, causó que la Sanadora Patil, tu
pareja del baile, también se emborrachara en un tris? ¿Quién crees que le dio a Ginevra ese
licor, que si no lo sabes, es de uso ilegal en toda Europa? Porque créeme, en la Mansión no se
sirvió tal cosa, y lo puedo demostrar frente a las autoridades cuando gustes ¿Crees que fue
Charlie Weasley quien le dio ese licor? ¡Weasley jamás le daría eso a su hermana!, no si es el
hombre que creo que es", exclamó Malfoy cada vez más rojo de ira y con los dientes
apretados pero sin alzar la voz, pero no se detuvo aún, agarró aire de nuevo y siguió:

"¿Y qué hay de tu otro amigo o prácticamente hermano, George Weasley? Detrás del rostro
del joven empresario, exitoso y adinerado, se esconde un adicto al Brío y otras pociones
ilegales; ¡es que no entiendo cómo su familia es incapaz de notarlo y hacer algo al respecto!,
y no solo es él, también lo es su novia Andrea Johnson, su cuñadita Eva – ya antes
mencionada -, y su mejor amigo Lee Jordan, ¿o es que acaso no recuerdas todo el tiempo que
George y Andrea se desaparecieron en la fiesta en la Mansión Nott durante el baile?
¡Supongo que si lo notaste!, y seguro pensaste que como muchos otros, habían ido a echar un
polvo en algún rincón o habitación de la Mansión. ¡Pues déjame decirte que si lo hicieron, al
igual que tu par de amigos, Granger y su prometido Weasley, que al parecer tampoco se
pudieron aguantar las ganas!, pero el par Weasley/Johnson lo hizo luego de meterse una
buena porción de Brío, y si no me crees, la Magia que resguarda la Mansión, y también los
elfos domésticos que trabajaban esa noche durante la fiesta, los pillaron completamente y
¡todo! quedó registrado de una forma que se puede comprobar con simple magia. Fueron los
elfos de la Mansión los que se encargaron de evitar que alguien más los consiguiera 'en el
acto' y que se presentara un escándalo, y se aseguraron además de que luego de que
terminaran su 'asunto' volvieran al baile por lo menos luciendo presentables", Harry le miró
ya tan horrorizado que lo único que podía hacer era negar con la cabeza y boquear sin decir
nada.

"¿Acaso crees que me conviene tenerles cerca a todos ellos con mis antecedentes de
Mortífago?, Y sin embargo, ¡aquí me tienes haciendo el ridículo frente a ti! ¡Pero no!, claro
que yo solo me lo estoy inventando; todo esto no me hace sino un mentiroso de mierda, ¿no
es cierto? Es imposible que yo sepa de buena fuente que hay una investigación sobre la
cabeza de la Sanadora Infantil Andrea Johnson, la novia del mencionado empresario George
Weasley, por las pociones e ingredientes que se roba de San Mungo, también es inaudito que
tenga muy claro el hecho de que fue Eva Johnson la que les metió a todos en ese mundo de la
adicción y las pociones ilegales, es que no es posible que yo tenga información veraz de que
todos ellos, incluidos George Weasley y Lee Jordan, están ya bajo investigación del
Ministerio de Magia Inglés, y que más pronto que tarde terminarán frente al Wizengamot, y
que lo único que lo ha retrasado hasta ahora, es su relación cercana con el Niño que Vivió
para Joderme la Vida".

Harry sintió que el alma se le iba a los pies pensando en George y Ginny y se olvidó de su
rabia por la preocupación que le embargó mientras Malfoy respiraba con furia apretando la
quijada, sus mejillas rojas de rabia y con los ojos inyectados de sangre.

"Y para terminar, querido Potter, sobre tu amiguito amado, Longbottom", dijo Malfoy con
toda la amargura en su voz ronca que era capaz de mostrar, "yo que tú, no me preocuparía
mucho por él. La última vez que lo vi, hace muy pocos días en París, estaba muy agarradito
de manos y acurrucadito con Theo bajo la Torre Eiffel viendo el ocaso y prácticamente con
corazoncitos de colores que brotaban de sus cabezas... pero no... obvio que yo estoy
mintiendo, él tiene el corazón demasiado roto por Nina, se arrastra en la miseria por las calles
de París aullando de dolor por su amarga ausencia... ¿Quién coño le va a creer a un
malnacido como Draco Malfoy que todo lo que ha hecho es para proteger a la única persona
que le quiere, le respeta y le conoce de verdad, más que su propia madre?", y con esto se
levantó, se limpió los pantalones de la hierba que se le había pegado y miró a Harry con el
rostro transformado en una máscara implacable.

"Despreocúpate, Potter, ninguna palabra será mencionada sobre lo que te propuse hoy en el
futuro, te doy mi palabra de mago. Y no pierdas tiempo en preocuparte por Nina: a mis
amigos, los cuido yo".

Y se giró y se fue a grandes zancadas por el camino por donde vino sin que Harry pudiera
decir ni una palabra más.

Cuando empezaron los truenos y la lluvia empezó a caer a torrenciales, Harry no se cubrió,
no se levantó, solo agradeció el agua que se fundía con sus lágrimas y deseó que pudiera
lavar todo el dolor y la angustia que se había anclado en su corazón.
Capítulo 50

Harry estaba sentado en la piedra junto al pino titiritando cuando Charlie lo consiguió. Harry
no recordaba cuando se levantó del claro y caminó a este lugar, pero no le importaba. Los
truenos se oían fuertes en los alrededores pero a él no le interesaba en lo absoluto. Por un
momento pensó en lo irónico que sería si le cayera un rayo encima y lo friera bajo el pino,
dado lo mucho que lo identificaba la cicatriz en forma de rayo de su frente, pero parecía que
las descargas eléctricas caían cada vez más lejos, aunque no así la lluvia.

Charlie lo sacudió y cuando Harry alzó la cabeza y lo miró, solo dijo, "Lo siento" en voz muy
baja. El rostro pecoso de su hermano mayor lucía preocupado a más no poder.

Charlie le dijo simplemente, "¿Estás herido? ¿Puedes levantarte?", Harry no dijo nada pero se
levantó aunque sintió que temblaba terriblemente. Charlie lo tomó fuertemente del brazo,
luego le pasó un brazo sobre los hombros y empezó a caminar junto a él, lo llevó así sujeto
hasta la cabaña, donde esperaba un Vladimir más pálido que nunca que corrió bajo la lluvia
para recibirles. Vladimir le tomó por el otro brazo, y Harry notó que también estaba
empapado, así que de seguro, también había estado buscándole bajo el torrencial de la tarde.

Lo metieron en la casa y aunque Vladimir le soltó, Charlie lo llevó directo al cuarto de baño,
lo soltó mientras abría la ducha y dejaba correr el agua caliente, y aunque Harry intentó
protestar y pedirle que saliera, Charlie permaneció con él mientras se quitaba la ropa y le
ayudaba a meterse bajo la regadera; aunque Harry le pidió que saliera, que se resfriaría y que
era capaz de bañarse solo, Charlie no se movió ni un instante y le miró con los brazos
cruzados y el rostro serio. Harry se resignó, corrió la cortina de la ducha y se metió bajo el
chorro de agua caliente, dejó que el agua, que estaba lo más tibia que podía aguantar, le
devolviera el calor en el cuerpo y en el alma.

Cuando abrió la cortina al terminar de ducharse, Charlie seguía impasible, le pasó una toalla
inmensa con la cual Harry se envolvió, notando que era gruesa y que le cubría
completamente. Charlie lo llevó tomándolo del brazo a su cuarto aunque Harry intentó
protestar inútilmente; cuando llegaron a la habitación, Charlie usó un hechizo secador para su
cabello y le dijo que se secara bien el resto del cuerpo mientras Vladimir le entregó unas
piyamas cálidas que no eran de las suyas. "Ve a bañarte, amor", le indicó Charlie a su
prometido y este asintió y se dirigió a la puerta de la habitación.

Antes de salir, Vladimir les dijo en voz baja, "La poción pimientónica está en la mesita", y
salió con expresión triste.

Harry se secó cuidadosamente, estornudó y esperó a ver si Charlie salía para vestirse pero
este simplemente se sentó a un lado de la cama mirando al frente. Harry suspiró y se sintió
avergonzado aún más, revisó las piyamas y se dio cuenta de que eran muy suaves y
abrigadas, supuso que serían de Vladimir porque definitivamente a Charlie no le quedarían.
Se las puso sin emitir más quejas y se quedó mirando a Charlie que seguía en la cama.
Charlie se acercó a la mesita, tomó la poción y se la pasó, señalándole luego la cama. Harry
asintió, tomó la taza y bebió la poción que le calentó el cuerpo y le hizo echar humo por los
oídos. Harry sintió que empezaba a sudar y ya la piyama no le pareció tan cómoda como
antes, pero ni se le ocurrió quejarse sabiendo que ya le había causado mucha preocupación y
angustia a Charlie y Vladimir. Se sentó en la cama y Charlie le dijo que en unos minutos,
mientras la poción hacía efecto, podría comerse la comida y el postre que le trajeron del
pueblo.

Harry intentó decir que no tenía hambre pero Charlie lo miró impasible y Harry hizo silencio
y se resignó de nuevo a obedecer a su hermano mayor. Cuando escuchó que Vladimir había
salido del baño, Charlie le informó que iría a ducharse pero que su prometido le traería la
cena en unos minutos. Harry asintió y esperó intentando permanecer tranquilo y de no pensar
en la conversación agitada que había tenido antes en la tarde.

Tal como Charlie prometió, en unos minutos Vladimir le trajo la cena y se sentó con él a los
pies de su cama a hacerle compañía mientras Harry hacía un esfuerzo por cenar. Vladimir
intentó distraerle contándole sobre el almuerzo que compartieron, lo rica que había estado la
comida recién hecha y describiéndole su pastelería favorita donde hacían, según él, el mejor
pastel del mundo y del cual le había traído una porción. Harry le escuchó agradecido, sonrió
débilmente cuando Vladimir le contó sobre el regalo que le dio Charlie – un teléfono celular
Muggle con el que podría llamar a su padre, que era nacido de Muggle, y por lo tanto no tenía
problemas en usar la tecnología aunque también era un mago – y Harry rió un poco con las
anécdotas sobre la cara de consternación de la vendedora cuando Vladimir tuvo dificultad
para aprender a usar el equipo.

Una vez finalizada la cena, Vladimir no le permitió ir a la cocina a lavar los platos, sino que
se encargó él, no sin antes de darle un abrazo apretado y asegurarle al oído que sin importar
qué era lo que estuviera mal ahora, todo se iba a arreglar. Al separarse le dio un beso en lo
alto de la cabeza y las buenas noches.

En menos de un minuto, Charlie estaba de regreso, le preguntó sobre la cena e insistió en que
tomara una poción para dormir sin sueños. Le aseguró que aunque seguramente le haría
amanecer un poco aletargado, definitivamente era necesaria. Harry asintió y se tomó la
poción. Apenas tuvo tiempo de acostarse cómodamente, se durmió enseguida que la terminó
de tragar. Charlie se encargó de arreglarle las almohadas y cubrirle con su colcha, le dio un
beso en la frente pero se quedó observándole tristemente por un rato hasta que Vladimir fue
por él y se lo llevó a su habitación a descansar.

-*-

Al día siguiente, Harry se despertó alrededor de las ocho de la mañana, esto debido a que
cuando se acostó apenas eran las ocho de la noche. Charlie se había ido a trabajar y Vladimir
estaba sentado leyendo algo relacionado a su trabajo y tomando notas. Cuando le vio salir, le
sonrió con alegría y le acompañó a desayunar mientras tomaba frente a él otra taza de té.
Vladimir sabía que Harry estaba un poco aletargado, así que se contentó con hacerle
compañía en silencio mientras Harry comía sus tostadas con queso crema y mermelada de
fresas y miraba al vacío lamentando todas las incomodidades que estaba causando a la pareja.
Cuando terminó de comer y limpió la cocina, Vladimir le pasó su abrigo. Harry se quedó
pensando por un momento si era prudente salir a caminar, pero Vladimir le aseguró que el
clima estaba claro. Sin embargo, cuando salieron, Harry notó que tomaron otra vía que no era
la de costumbre, la de la piedra grande frente al inmenso pino.

El camino que tomaron era un poco más empinado y estaba más cerca de la zona de
dragones, pero seguía siendo hermoso, rodeado de pinos en su mayoría, pero era menos
visible el cielo y Harry se sintió un poco inquieto porque le hizo recordar el sueño con el
patronus de ojos grises que siempre le llevaba a... Harry se detuvo un rato y respiró hondo.
Vladimir pensó que estaba cansado y se paró también a respirar, incluso le consultó si quería
volver pero Harry negó con la cabeza y luego de inhalar hondo tres veces siguió la caminata.

Harry había leído antes de salir la nota que le dejó Charlie. Este le decía que no iría a
almorzar porque quería trabajar en la hora del almuerzo para poder volver más temprano.
Harry sabía que era por su causa y que seguro su hermano querría hablar con él. Harry sabía
que aunque no quisiera, tendría que contarles sobre su conversación con Malfoy. Charlie no
necesitaba conocer todos los detalles, pero la situación de George y Ginny, definitivamente
no podían seguir como un tema que no se tratara entre hermanos.

En algún momento, el camino les llevó de regreso a las cabañas y cuando volvieron, Harry se
duchó y se puso a trabajar al igual que Vladimir.

-*-

Tal como Charlie prometió, no fue a mediodía a almorzar, pero Vladimir le envió con su
lechuza una merienda ligera para que pudiera esperar hasta la hora de la cena, y alrededor de
las cinco, Vladimir empezó a preparar Kyufte, un plato búlgaro parecido a las albóndigas
pero en donde la carne de cerdo y res es mezclada con perejil y cebollas. También preparó
papas al horno y ensalada para acompañar el Kyufte, y la verdad, es que a pesar del desgano
de Harry, todo se veía delicioso y tenía ganas de probar el platillo.

Charlie llegó con unas botellas de cerveza rumana que puso en el refrigerador y fue a asearse
luego de saludar afablemente a ambos jóvenes.

Luego de comer, Vladimir se dedicó a recoger la cocina a pesar de las protestas de Harry,
pero Charlie insistió que fueran al mueble de la sala a conversar con un par de cervezas y
Harry entendió que había llegado el momento de la verdad.
Capítulo 51

Por supuesto, Harry sabía que Charlie era el más dulce y sensible de los hermanos Weasley, y
que pese a su apariencia fuerte y su personalidad un poco competitiva, a diferencia de los
demás, no se preciaba de esconder con un máscara de hombría y testosterona si algo le
causaba dolor; Charlie no se avergonzaba de tener sensibilidad, de sentir empatía, ni de
demostrar sus sentimientos a su familia o sus amigos.

Harry jamás olvidaría la forma como Charlie lloró desconsoladamente en el cementerio


durante el entierro de Fred abrazando a su hermano menor Percy.

Percy había sido en ese momento el hermano que estaba destrozado, abrumado y sintiéndose
culpable de la muerte del mellizo. Charlie fue quien más cuidó de Percy durante esa época,
no dejó de estar al pendiente de su hermano menor, no descansó hasta que este se recuperó,
vigiló de cerca su progreso, hasta que lentamente, volvió a su trabajo, sus estudios y su
carrera creciente en el Ministerio de Magia. Harry sabía que si Charlie se empecinaba en
cuidarle, no iba a descansar hasta verle bien, o al menos, lo más recuperado posible, en
especial ahora que Neville no estaba en Inglaterra. Charlie, e insólitamente Percy, fueron los
únicos Wealey que fue a visitarle en Estados Unidos cuando Harry estuvo viviendo por allá,
sin importarles demasiado su deseo de no tener contacto directo por un tiempo con Inglaterra
y sus recuerdos de antes. E inesperadamente, ambas visitas fueron muy buenas para Harry y
fueron de gran ayuda para su recuperación.

"Bien, compañero", le dijo Charlie dándole un trago a su cerveza, "¿Hay algo que quieras
contarme?", Harry suspiró y miró su botella un rato, luego asintió. "Muy bien", indicó
Charlie y no lo presionó más, solo esperó a que estuviera listo para hablar.

Cuando Vladimir terminó en la cocina y se iba a la habitación, Harry se giró y le dijo, "Vlad,
por favor, ven con nosotros", Vladimir le miró con las cejas en alto y la expresión en sus ojos
un poco preocupada.

"¿Estás seguro?", preguntó mirándole seriamente, "No tienes que invitarme a unirme a
ustedes si no lo deseas, yo entiendo, no me voy a sentir excluido ni nada por el estilo", pero
Harry asintió vehementemente y tocó el mueble a su lado indicándole que se acercara. Al
mirar a Charlie, este le sonrió y le tocó suavemente la pierna como agradeciendo el gesto,
pero no dijo nada más.

Una vez Vladimir se sentó, Harry se aclaró la garganta. "El día de ayer, cuando estaba
descansando en el campo, me encontré con... um... con Draco Malfoy", contó luego de
titubear un poco.

Charlie no le interrumpió pero arrugó el ceño y Vladimir mostró cara de asombro. Harry
continuó, "Él dijo... él dijo que su tía le consiguió un permiso de pase a la Reserva. No tengo
idea de cómo supo dónde encontrarme, pero lo cierto es que de alguna forma llegó al claro en
el bosque donde me gusta descansar", Harry aspiró hondo y siguió. "No tiene caso que les
relate con lujos de detalle todo lo que hablamos", Charlie gruñó y Harry le miró, "La verdad,
fue una conversación bastante... peculiar. Solo digamos que... Malfoy vino amistosamente
pero todo terminó en una terrible pelea entre ambos".

"¿Te agredió?", preguntó Charlie con voz ronca, Harry negó mirándose las manos. "¿Te
amenazó?", Harry repitió el gesto, "¿Intentó... sobrepasarse contigo?", Harry se sintió
horrorizado.

"Merlín, ¡no!", exclamó Harry y notó que la expresión de Vladimir había pasado del espanto
al alivio, "No, no fue nada de eso. Él...", suspiró profundo y siguió, "Prácticamente, él vino a
pedirme que le diera una oportunidad de... bueno, de conocerle mejor y... no sé, salir con él
tal vez, tener citas, ¿Qué sé yo?, honestamente, no llegamos a desarrollar ese punto de la
conversación", dijo Harry sintiendo que enrojecía hasta la raíz.

Para su sorpresa, Charlie se tranquilizó y asintió, "No estaba equivocado entonces", indicó
mirando a Vladimir, "la impresión que me dio Malfoy ese día en el pueblo, fue que gustaba
de ti, por más insólito que pudiera parecerme, sobre todo después de ver cómo se las ingenió
para que quedaras a su lado en el teatro y la forma en que te observó de reojo durante toda la
película", Harry le miró por un momento enrojeciendo aún más y suspiró, luego negó con la
cabeza con pesar.

"Era mutuo", afirmó finalmente y Charlie le miró con interés pero no le interrumpió.
Vladimir parecía perplejo y luego apesadumbrado, pero tampoco hizo ningún comentario.
"Pero sin embargo, lo rechacé sin muchas contemplaciones", dijo Harry simplemente.

"¿Aun no le perdonas las cosas del pasado? ¿Sus peleas en Hogwarts y lo de la guerra?",
preguntó Charlie con incredulidad y Harry negó de nuevo con la cabeza.

"No, no es eso... yo, ¿recuerdas ese día en el ferri?", Charlie asintió y Vladimir se inclinó un
poco hacia adelante luciendo sorprendido e interesado a la vez, "Laussane me confirmó algo
que ya sospechaba sobre Malfoy", dijo y tomó un trago de su cerveza para darse valor,
"Malfoy no solo ha hecho todo lo posible para alejar a Neville de Hannah Abbott, sino que ha
impedido que toda correspondencia que le envíe se devuelva, y además, le ha ocultado el
hecho de que Neville está en Francia buscándola. De hecho, la sacó del país, ella ni siquiera
está en el Continente. Está en América, en Estados Unidos", Charlie lo miró con los ojos
castaños entristecidos y asintió. Pareció pensar por un rato y se aclaró la garganta mientras
Harry seguía tomando de su cerveza.

"Harry... sé lo que significa Neville para ti, y si Malfoy ha hecho algo que lastime a una de
las personas más importantes en tu vida, no me extraña que hayan tenido una gran disputa",
Charlie le miró un momento como dándose ánimos y prosiguió, "No puedo creer que vaya a
decir esto pero, ¿no te parece que el hecho de que Malfoy haya hecho todo ese viaje hasta
Rumania solo para toparse contigo, cuando todo el mundo sabe que vive en su palacio en
Francia, a cuerpo de Rey, mientras tiene un ejército de magos y brujas trabajando para él, y
que él solo se dedica a mover los hilos como todo un magnate; no crees que todo eso quiere
decir que en verdad le interesas, tanto que incluso tuvo que arriesgarse a mostrar lo que siente
frente a quien fue su mayor rival durante tantos años?"

Harry sintió que su corazón se hundía y asintió. No se permitió quebrarse otra vez sino que se
aclaró la garganta y asintió.
"Si, Charlie, lo sé", contestó con voz ronca, y se aclaró la garganta, sacudió la cabeza
mientras miraba a sus manos por un momento, luego miró a Charlie que le observaba
expectante, "Lo sé y eso lo hace más difícil, pero no es lo único", Charlie asintió y esperó,
"Malfoy dijo que estaba interesado en mí, es verdad, pero prácticamente indicó que esto le
causaba una gran molestia porque la gente con la que me rodeaba no era precisamente la que
más le convenía dada su historia personal, y con eso se refería a nuestra familia,
obviamente".

"¿QUÉ?", exclamó Charlie, "¿Quieres decir que después de todo este tiempo sigue pensando
en las pendejadas de la pureza de la sangre, la fortuna y todo eso?"

"No estoy seguro en lo relacionado a la pureza de la sangre o lo de la fortuna, al menos según


dijo no le importan ya, pero todo lo que dijo sobre... bueno, específicamente sobre George y
su prometida, y sobre Ginny, yo...", Harry observó a Charlie palidecer y luego ponerse rojo y
apretar los puños, "no fue lo mejor lo que he dijo sobre ellos, no creo que cualquier relación
entre nosotros sea posible ahora".

"¿Qué dijo ese...", respiró profundo y trató de tranquilizarse, Vladimir le puso la mano en el
hombro y Charlie se relajó una fracción, "ese imbécil sobre mis hermanos?"

"Bueno, la verdad, todo lo que dijo es sumamente preocupante, pero lo peor, es que me temo
que al menos en lo referente a George podría tener un porcentaje de razón", le contó mirando
a Charlie sin ocultar su gran preocupación.

"¿Qué, Harry? ¿Qué dijo Malfoy sobre George que pudo preocuparte así?"

"Que George... que él, su novia Andrea, e incluso, Eva la hermana de ella, ah, y también Lee
Jordan, que ellos son... son adictos al Brío, entre otras cosas", pudo por fin decir Harry con la
voz baja y sintiéndose miserable.

"Oh, por Godric", se lamentó Charlie y Vladimir dijo algo en búlgaro que Harry asumió era
una palabrota.

Charlie miró a Vladimir angustiado y este le dijo, "O, ot kakvo se strakhuvakh, lyubov,
kazakh ti i ti ne iskashe da mi povyarvash (о, от какво се страхувах, любов, казах ти и ти
не искаше да ми повярваш / oh, lo que me temía, amor, te lo dije y no quisiste creerme)".

"No puede ser", se lamentó Charlie muy acongojado, "Mi madre no podría haber obviado
algo así, amor", y miró a Vladimir como rogando que le contradijera.

"Todas las señales están ahí, lyubov", dijo Vladimir triste pero sin ceder, y luego miró a
Harry, "Y Malfoy dice que no solo es George sino también su prometida, ¿Da?"

Harry asintió y dejó la botella vacía sobre la mesita. "Él asegura que Eva... la prima de
Andrea, fue quien les introdujo a todos, incluso a Lee, en el uso de la poción, y que todos
ahora son adictos... y esa es solo una parte de la historia", Charlie gimió y se tapó los ojos,
Vladimir le miró asustado pero le hizo un gesto para que continuara, "Malfoy asegura que
todos están bajo el ojo del Ministerio y que pronto los atraparán, en especial a Andrea porque
ha sustraído pociones de San Mungo, y que si no lo han hecho hasta ahora es... es para no
contrariarme a mí", Harry les miró sintiendo dolor al ver a Charlie tan angustiado, pero sabía
que él sabría mejor que nadie qué hacer al respecto. Malfoy tenía que estar mintiendo, se
decía a sí mismo. Todo esto tiene que ser una vil mentira.

"Oh, Merlín", se lamentó Charlie negando con la cabeza, "Vladimir me lo advirtió, cuando
fuimos a festejar el compromiso.... Él es un especialista en investigación del comportamiento,
y aunque se dedique a los dragones, no quiere decir que no sepa sobre el comportamiento de
los seres vivos en general, incluso los humanos... y Vladimir notó que la conducta de George
no era... que tenía tendencias y acciones esperados en un adicto, pero no hubo manera que
pudiéramos lograr saber qué sucedía. Yo siempre supe que George había sido alegre y
bromista pero mucho más reservado que Fred, y que luego de la muerte de este, le tomó
demasiado recuperarse aunque aparentara que no era así. Yo traté de estar más cerca de él,
más pendiente, pero a diferencia de Percy, nunca me lo permitió. No lo veo tan frecuente
como para notar cambios sutiles en su conducta, pero honestamente, el tiempo que pasó en la
Madriguera durante mi estadía no fue muy extenso, yo creo que hizo todo lo posible para no
verme", Vladimir asintió a esto y miró a Harry.

"Siempre era el que llegaba de último y se ausentaba antes que todos, él y su novia lucían
nerviosos... y poco saludables", afirmó Vladimir como justificando lo que notó, Harry asintió
estando de acuerdo aunque le dolía admitirlo.

"El día del juego de la semifinal de la Liga de Quidditch, todos terminamos fichados por los
patrulleros debido a una trifulca, ellos los cuatro fueron multados por estar intoxicados por
Brío e iban a pasar tiempo de cárcel, creo que nos dejaron ir con solo la multa porque yo...
porque yo era parte del grupo", dijo Harry en voz baja como si fuera su culpa, "Eva fue
llevada a San Mungo por su estado de intoxicación, antes incluso de que nos pusieran presos
a los demás, por un escándalo que armó en el estadio perjudicando a Neville, y luego, fueron
George y Lee quienes se pelearon en las gradas; los Patrulleros nos hicieron a Neville y a mí,
que éramos los únicos sobrios del grupo, llevarlos a los tres a San Mungo para
desintoxicarse... no sé si Andrea tuvo problemas en su trabajo por esto, pero supongo que no
pasó desapercibido que una Sanadora Infantil fuera llevada intoxicada por Brío al hospital",
Charlie miró a Harry con horror y luego se puso rojo de furia.

"¿Cómo es que nadie me contó sobre esto antes?", exclamó mirando a Harry con rabia.

"No lo sé, Charles, tal vez porque ocurrió poco antes de la final y todos lo vieron como una
parranda que salió mal; ese día hubo muchas peleas en el estadio y George aseguró que era
primera vez que ellos usaban Brío, y al final, Ron y Hermione se quedaron a esperarles hasta
que salieran del hospital para que Neville y yo pudiéramos descansar, pero... ese día fue un
desastre, Charlie. Todo salió mal. Ginny estaba hecha un basilisco porque no fuimos a la
fiesta de triunfo y luego, cuando se le pasó la rabia, fue a disculparse por no ayudar a lidiar
con el problema. Yo traté de hablar con George al respecto pero solo se rió y me dijo que
había sido algo de una vez y le restó importancia. Ron me dijo lo mismo cuando se lo
comenté y Hermione si me escuchó pero no creo que pudiera hacer algo al respecto. Luego
vino lo de mi viaje a la playa con los niños, lo de mi desmayo y convalecencia, mi viaje a
Francia, y honestamente, lo dejé pasar. Ahora sé que estuvo mal de mi parte".
"Por favor, dime que lo que Malfoy te dijo de Ginny no es que también ella es adicta al Brío",
Harry negó pero su expresión no fue alentadora.

"No, pero no es mucho mejor, en realidad", Charlie gimió y se pasó las manos por la cara y
luego le miró suplicante, "Malfoy asegura que Jim Sawyer, el amigo de Ginny", miró a
Charlie con las cejas alzadas para ver si sabía de quién hablaba y este asintió, "Bueno, él
asegura que aunque está en la Academia de Aurores, es un delincuente, que cuando vivía en
Estados Unidos, era investigado por el MACUSA, pero que nunca le pudieron atrapar, y que
su compañía para Ginny es muy negativa, que le está induciendo a los vicios y la mala vida, y
que podría terminar afectando su imagen y su carrera si la involucra de alguna forma en algo
ilegal", Charlie le miró como si se fuera a desmayar.

"¿Cómo es que Malfoy sabe todo eso, Harry?", preguntó Charlie con voz ronca y abatido.

"Lo de George, yo...", se sintió sumamente avergonzado pero decidió no mentir, "no lo sé,
Charlie, pero yo creo que ha estado investigándonos a todos por la probable cercanía que
tendríamos con Hannah a través de Neville, y bueno... tal vez porque estaba interesado en
mi", y esto último lo dijo con un hilo de voz y hundiendo un poco el cuello entre sus
hombros.

Charlie asintió y dijo, "Si, definitivamente suena como algo que una persona con poder e
influencia como Malfoy haría", afirmó cabizbajo, y alzando la vista hacia Harry agregó,
"Honestamente, el hecho de que a pesar de toda esta mierda haya decidido acercarse a ti ayer,
habla de lo mucho que le gustas, sobre todo si cree que Neville es malo para su amiga
Abbott", Harry no lo había visto así y eso lo hizo sentirse aún peor pero no agregó nada. Ya
se sentía bastante mal respecto a su pelea con Malfoy.

-*-

Después de la conversación, Harry se fue a acostar sabiendo que Charlie y Vladimir se


quedarían conversando al respecto y era lo mejor que podía hacer en este caso.

Charlie confiaba plenamente en el criterio de Vladimir, y Harry lo entendía, porque el joven


era sumamente inteligente y tenía una gran educación en el comportamiento de los seres
vivos.

Al día siguiente, luego levantarse y antes de la caminata y el desayuno, Vladimir le informó


dos cosas importantes. La primera, era que había recibido una lechuza, y la expresión de su
cuñado le dio a entender que no era un remitente habitual. Cuando le entregó el sobre y vio la
elegante caligrafía en el sobre con una única palabra: Potter, supo de quién se trataba.

La segunda, es que cuando volviera a Inglaterra el próximo jueves, Charlie iría con él para
hablar directamente con sus padres sobre George, y que éste por consejo de Vladimir, haría lo
posible por convencer a sus padres de que George debería ser intervenido. No solo debía
reconocer y entender que tenía un problema, sino que no estaba solo para lidiar con él. Era
fundamental que aceptara buscar ayuda para desintoxicar su organismo y lidiar con la
adicción al Brío. Si era necesario, Charlie hablaría también con los Jordan y los Johnson
respecto a los casos de Lee, Andrea y Eva, pero según Vladimir, si George seguía en contacto
con estos, y ellos tampoco aceptaban que tenían un problema, era muy difícil que George
pudiera recuperarse, y las probabilidades de que cayera en manos del Ministerio de Magia
eran cada día más grandes.

Charlie estaba sumamente angustiado por el hecho de que Andrea estuviera trabajando en
San Mungo trabajando con niños a pesar de su condición, y además, que estuviera
sustrayendo pociones del centro de salud. Estaba decidido a intervenir para que esto dejara de
suceder, incluso si su hermano le odiaba por ello.

Vladimir le preguntó si quería ir a pasear solo o si deseaba su compañía, Harry se lo pensó y


dijo que mejor iría solo, para poder tener ocasión de leer la carta de Malfoy en la privacidad
del bosque.

Vladimir asintió pero Harry sabía que le miró partir con preocupación temiendo otro episodio
como el del día de la lluvia, pero respetó su decisión de ir solo al bosque y simplemente lo
miró salir de la cabaña cabizbajo pero decidido.
Capítulo 52

Luego de una ligera taza de té, salió por la vereda que siempre solía tomar y cuando llegó a la
piedra, se sentó recostado al pino, respiró hondo y rompió el sobre. Harry notó que la carta de
Malfoy era extensa y constaba de varias hojas. Primero respiró con los nervios atenazándole,
pero luego de hacerse de valor, extendió la primera hoja frente así y empezó a leer:

Castillo de Corvin, 17 de septiembre del 2004.

Potter,

Antes de partir de Rumania, he pensado detenidamente, incluso luchado conmigo mismo,


para decidir si era una buena idea escribir esta carta, como ves, al final me he decidido a
aclarar unos puntos que me atormentan en extremo y considero justo poner en tu pleno
conocimiento.

Por supuesto, queda de tu parte si creer o no en mis palabras, pero creo que tengo derecho
de exponer mi lado de la historia, habiéndoseme ya acusado tan indudable y tácitamente de
cometer tales severos actos de injusticia contra alguien desvalido y en desventajas.

No te preocupes, no pienso insistir en mi ofrecimiento inicial del domingo. Has dejado


absolutamente clara tu posición sobre ese punto y no pretendo ser capaz de decir algo que te
haga cambiar de opinión en lo que respecta a tus afectos, y mucho menos, en quién confías,
le brindas tu respeto y el beneficio de tu compañía.

Sin embargo, considero que mi honor estaría un poco menos manchado si me permites
exponer unos hechos por pocos conocidos.

Aunque antes me atrevo a pedir, ya sabiendo que el conocimiento de lo que significa el honor
y la palabra dada no te son ajenos, que por favor conserves lo que voy a contarte solo para
ti, al menos en lo que respecta a la parte más delicada y bochornosa. Esto lo hago a riesgo
de exponer una situación que afectaría no solo a mi persona, sino a alquilen que considero
como mi familia – una escama más para un dragón, podrías decir tú - sin embargo, limpiar
el nombre de los Malfoys es algo que me ha costado años y esfuerzo decidido, y no quiero
que esto se sume a las manchas que ya nos ganamos por nuestra propia mano.

En primer lugar, confirmo lo que deduzco te ha contado Jim Sawyer, su familia sirvió por
muchos años a la mía debido a un juramento irrompible, y no es solo desde la generación del
abuelo de Sawyer sino desde varias generaciones más atrás. No conozco con detalle el
acuerdo, solo sé que uno de mis antepasados salvó la vida de la esposa de un antepasado de
Sawyer, y que este como pago, le ofreció su vida y la de todos sus descendientes. Sé que
juzgarás como un desgraciado a mi antepasado por aceptar tal condición y sumir a toda una
familia por siempre a la esclavitud; no te quito el derecho. Pero ciertamente, cuando yo nací,
Johnathan Sawyer servía como Jefe de Caballerizas en mi casa, y su hijo creció siendo su
aprendiz, y es cierto también que su padre salvó la vida de mi abuelo, y que este prometió
darle la libertad a Jim para que pudiera estudiar y hacer una vida fuera de la servidumbre a
los Malfoy.

Ahora, lo que supongo no te ha contado Jim, es que aunque su padre y su abuelo, y muchos
de sus antepasados, fueron leales trabajadores, dignos, honestos, apreciados y respetados
por la familia Malfoy, Jim fue siempre, y desde la más tierna infancia, la manzana podrida
del árbol.

Desde pequeño, Jim tuvo problemas de conducta, pero siempre fue lo suficiente astuto para
engañar a todos con su carita de ángel y sus grandes ojos azules de apariencia inocente, y
siempre el perjudicado por sus actos fue Jonas, su hermano mayor, quien lamentablemente
era poco inteligente y adoraba a su hermano menor con eterna devoción.

Siempre que Jim cometía un acto cruel, deshonesto y vil, era Jonas quien pagaba los
calderos rotos, hasta que finalmente, uno de estos actos le cobró la vida. Cuando Jim tenía
10 años y Jonas 13, el mayor de los hermanos se ahogó en el lago de la Mansión intentando
rescatar un caballo que su hermano menor llevó al agua para demostrar que podría ser un
buen nadador, por una tonta apuesta con otro joven que laboraba en la mansión, pero sno
olo logró que el corcel se quedara atrapado en el fango del fondo del lago, y que finalmente,
muriera ahogado, sino que igual fortuna sufrió su hermano mayor, quien trató de salvarlo.
Yo sabía que fue Jim el culpable y lo delaté ante mis padres, pero nadie me creyó, fue Jonas
quien pagó con su vida la maldad de su hermano menor y nada pude hacer. Jim salió
indemne del caso y solo mostró desconsuelo, aunque la verdad, siendo sincero creo que le
dolió más la muerte del potro que la de su hermano.

La única ventaja de todo esto, fue que Jim ya no tuvo más un chivo expiatorio a quien
involucrar en sus fechorías, había sido Jonas quien quedaba como ladrón cada vez que Jim
robaba algo, era Jonas quien sufría los castigos por las labores mal hechas de Jim, era él
quien hacía el trabajo que su hermano menor se negaba a hacer, y sin embargo, amaba a su
hermano tonta y grandemente y le perdonaba todo, porque Jim sabía cómo manipularlo y
consolarlo con un poco de falso afecto luego de todo su sufrimiento.

Definitivamente, cuando Jonas falleció tan cruelmente, yo estaba decidido a sacar a Jim de
mi casa antes de que hiciera algo peor y que afectara a alguien de mi familia, y la
oportunidad se presentó con el infame arete de diamantes.

Mi madre ciertamente perdió uno de sus aretes de diamante y yo lo conseguí donde había
caído, en una esquina de la biblioteca, pero no dije nada, lo dejé como anzuelo para Jim,
quien era un vulgar ladrón pero siempre salía libre de sus hurtos culpando a alguien más.
Sabía que aunque el joven mago era listo, no podría resistir la tentación del fabuloso
diamante. Cabía la posibilidad de que lo viera y lo devolviera para ganarse el favor de mi
madre, pero no le creía tan inteligente como para hacerlo, y en realidad, cumplió mis
expectativas. Jim tomó el diamante para sí, y yo le hice seguir por Dobby – quien por cierto,
siempre fue mi amigo y me dolió mucho su muerte – él vio dónde lo guardó, en el lugar
donde atesoraba todo lo que robaba, y cuando lo puse en evidencia, ciertamente, no solo era
el diamante lo que guardaba, había platería tomada de las cocinas, gemelos de oro y plata
de mi padre, joyas que me habían pertenecido y que había echado en falta aunque mi padre
solo me culpó de extraviar, pequeñas prendas de oro que mi mamá no había ni notado que
faltaban entre sus cofres, libros antiguos, de todo de lo que pudo echar mano por años y que
guardaba como botín para cuando pudiera huir de la Mansión.

Jim perdió el beneficio de sus estudios y mi padre le informó que jamás iría a Hogwarts, y
así, yo vengué la muerte de Jonas, aunque sabía que mi triunfo hubiera hecho sufrir al
hermano mayor, pero no hubiera podido descansar tranquilo mientras ese vil joven pudiera
entrar en mi casa y hacer daño a sus anchas.

Jim volvió a trabajar en las caballerizas, su padre le despreciaba por su comprobada


deshonra, y a pesar de ello, le hizo trabajar poco a pesar de lo deteriorada salud que él
tenía, y que esto le forzaba a trabajar el triple, pues ahora no contaba con la ayuda de
Jonas. A Jim no le importaba que su padre estuviera enfermo, no le ayudaba en sus labores,
haraganeaba, se escapaba de la Mansión a los poblados más cercanos de mi casa, y desde
joven, se decía que seducía a chicas y chicos por igual para su lograr sus intenciones
malsanas.

Creo que eso le dio confianza y pensó aplicar su táctica conmigo. Para mi desgracia, Jim se
percató de que Theo y yo éramos más cercanos que solo amigos, y un día durante el verano,
nos siguió cuando paseábamos a caballo; nos vio besándonos en el bosque. Theo y yo
éramos jóvenes, estábamos descubriendo nuestra sexualidad, y aunque no estábamos
enamorados en verdad, era la edad de conocernos a nosotros mismos, de entender qué nos
atraía y de comprobar qué se sentía estar atraído por alguien más, y qué mejor si podíamos
hacerlo juntos, con alguien de entera confianza, que además considerábamos hermoso y un
leal amigo.

Jim, a pesar de ser más joven, al parecer era más experimentado que yo y confiaba mucho en
su atractivo. En ese mismo verano, decidí una tarde ir a montar solo y me acerqué a las
caballerizas a buscar a Cleopatra, mi yegua; él me esperaba en la cuadra, sin camisa,
cepillándola con aires de sensualidad, y honestamente, Potter, no era una visión
desagradable; descaradamente, Jim intentó seducirme pero te ahorraré los sucios detalles.

Yo sabía qué clase de persona era Jim Sawyer y cómo usaría en su favor la información si
me dejaba conquistar por él, así que le pedí que dejara en paz a mi yegua y que nunca más
volviera a atenderla él. Por el desprecio que le hice, Jim se puso furioso, e ideó decirle a su
padre que yo intenté forzarle, su padre se mostró horrorizado por la calumnia, fue tanto su
temor por el bienestar de su hijo que habló con mi padre al respecto. Yo era mayor que él,
después de todo y era lógico que pensara que hubiera sido yo el desalmado y él el inocente.
En este caso, mi padre si creyó que lo que decía Jim era mentira, aunque por las razones
equivocadas, pensando que yo jamás me 'degradaría' a sentirme atraído por un hombre, así
que le dijo a Jim y su padre que su hijo no era un vulgar marica que se acostaría con un
simple palafrenero, por lo que Jim le soltó que en realidad, yo sí era un maricón y que Theo
era mi 'amante' y nos acusó de acostarnos en los bosques cuando salíamos a cabalgar
juntos, cosa que aunque honestamente podría haber sucedido, no era cierta. Mi padre montó
en cólera completamente porque no pude negar la parte de mi homosexualidad y sí me sentía
atraído por Theo aunque fuera mi amigo.
Si bien Jim fue expulsado de la Mansión sin miramientos por su calumnia, pues negué
rotundamente sentirme atraído por él o haberle intentado poner una mano encima, Theo fue
acusado con su padre sobre su homosexualidad. Mi amigo fue terriblemente humillado y
castigado por éste y jamás se me permitió volver a invitarlo a casa. Mi padre, un
conservador sangre pura como el de Theo, me amenazó con que si se sabía públicamente
sobre mi 'desviación' me desheredaría y sufriría de su parte la mayor deshonra que pudiera
ofrecerme. Ambos fuimos obligados a tratarnos distantes a partir de ese año en el Colegio,
aunque secretamente, siempre fuimos los mejores amigos y entre nosotros nuestra amistad no
hizo sino fortalecerse.

Ciertamente, cuando Jim fue expulsado de la Mansión Malfoy, usó de salvación a su tía,
quien era squib y vivía en América, y aunque esta y su esposo, un mago educador que hizo lo
posible por enseñarle magia, y a pesar de que ambos fueron amables y solidarios con él,
dándole comida, cariño y casa, pronto se metió en problemas en el colegio y tuvo que irse a
vivir por su cuenta, metiéndose cada vez en líos peores, hasta que tuvo que huir a Canadá, y
de allí volver a Inglaterra.

Como ves, aunque no conozco lo que te pudo haber contado Jim Sawyer, puedes notar
claramente que tengo muchas razones para odiarle, y además, para sentirme anonadado,
rabioso y angustiado por verle cerca de ti y de los Weasley.

Ahora, en lo referente a Nina, aunque sé que consideras que lo que hice fue por maldad y
egoísmo, te aseguro, aunque estoy seguro que para ti mi palabra no vale nada, de que si
hubiera sabido que las intenciones de Longbottom con ella eran iguales a las de mi amiga, y
que deseaba tal vez tentativamente conocerle incluso más allá, con gusto la hubiera alentado
más de lo que lo hice.

No hay forma en que me hubiera esperado lo sucedido con Longbottom y Eva Johnson en el
estadio, y ver a Nina desconsolada, me hizo intentar protegerla como fuera.

Siempre había considerado a Longbottom un hombre admirable, y aunque sé que de niño fui
un miserable con su persona, le hice burlas y traté de hacerlo sentir mal tantas veces como
pude, secretamente siempre admiré y envidié su tesón, su deseo de ser él mismo a pesar de
las burlas y de que muchos le hiciéramos sentirse menos, cosa que yo no podía hacer bajo la
amenaza de mi padre, y más aún le admiré por lo ocurrido durante nuestro séptimo año y en
la batalla de Hogwarts, donde enfrentó varios monstruos sin titubear ni un segundo y te
mostró tal lealtad, además de un gran valor.

Si me dices que Longbottom tenía genuino interés en Nina, a ti te lo puedo creer porque sé
que no mentirías sobre ello, pero no miento, Potter, cuando digo que por lo que he observado
en París, él parece haber encontrado un destino favorable de la mano de mi querido amigo
Theodore Nott.

Lo lamento mucho por Nina pero no por Theo, y menos por Longbottom, porque si hay una
persona que merece ser feliz, ese es mi amigo Theodore Nott. La única persona que se podría
merecer a alguien como él, es un hombre como Neville Longbottom.

Sé que la salud de Nina te preocupa, lo vi claramente ese día mientras nos gritábamos a todo
pulmón, así que en honor a ese hecho, retiro lo dicho cuando partí del bosque; te pido con
humildad que por favor, no te olvides de ella. Sigue escribiéndole, incluso te lo ruego, Potter;
tus cartas le hacen mucho bien. El tiempo que pasó contigo en Inglaterra le fue de mucho
provecho, y me temo, que aunque ha caído en el abismo negro de la depresión otra vez, me
consuela saber que en esta oportunidad no solo me tiene a mí sino también a ti. Te prometo,
aunque mi palabra para ti no valga de nada, que no intervendré en su amistad para contigo
y me haré a un lado para no ser de estorbo si ella desea verte o si quieres visitarle.

Sé que ella se resignará a perder a Longbottom luego de un tiempo, y que podrá dedicar su
corazón de nuevo a las buenas obras como lo ha hecho por años, y que algún día,
encontrará a alguien que se merezca su corazón a pesar de estar resquebrajado y lleno de
cicatrices. Mientras tanto, siempre me tendrá a mí, eso no va a cambiar nunca.

También soy consciente que nuestra amistad es poco sana a ojos de muchos, créeme, ambos
hacemos lo mejor que podemos y recibimos ayuda especializada, aunque no sea algo de
conocimiento público, ni siquiera Theo o Astoria están conscientes de ello.

A tono de nota personal, a veces pienso que el destino se burla de nosotros cruelmente. Theo
y Nina habrían sido perfectos el uno para el otro, créeme cuando te digo, son las mejores
personas que jamás conocí en la vida, las más dulces, amables y hermosas de mente, cuerpo
y corazón, sin embargo, parecen dos hermanitos nacidos de madres separadas, no pensarían
jamás ni en tener una cita juntos. Igualmente, en mi opinión, tú y Longbottom habrían sido la
mejor pareja de la historia; cuando los veo juntos, me parece ver dos almas gemelas, no
podía evitar el sentirme rabiar de celos por eso, sin embargo, jamás supe que fueran más
allá que amigos inseparables. Incluso Astoria y mi persona, un par de vanidosos,
egocéntricos y caprichosos que se ven maravillosamente bien juntos, para nuestra desgracia,
no podemos estar un día completo sin pelear como dos gatas viejas. Todo parece sacado de
una obra de Shakespeare . Y sin embargo, aquí estamos, todos hechos un lío con nuestra
vidas sin apreciar lo que tenemos al lado y buscando en otro lugar lo que pareciera no
podemos tener.

En fin, me he desviado terriblemente de tema, lo siento.

Espero que la información que te di, aunque no haya sido de la forma en que deseaba
inicialmente, te sirva para cuidar a tus seres queridos de parásitos como Jim Sawyer o Eva
Johnson, y que tu familia salga adelante de la mejor forma posible de los problemas que
ahora están enfrentando. Si algo muestra la historia que hemos pasado, es que así será, y
cruzo los dedos por ello deseándoles la mejor suerte.

Lo que voy a pedirte ahora te parecerá tal vez un abuso. Un atrevimiento de mi parte, pero
por favor, a pesar de lo malo sucedido, no me niegues la gracia de ser un 'tío' para tus
ahijados; no lo merezco, lo sé, pero deseo de todo corazón ser un benefactor de los Retoños
de Lily como lo he intentado ser para Teddy. Te prometo que no haré nada que pueda
dañarles y que no les veré jamás a menos que me des tu consentimiento. Me conformaría con
ser el tío consentidor que envía regalos caros y cartas amistosas desde otro lado del mundo,
no te pido más y no espero otra cosa.

Sin más que agregar, y pidiendo disculpas una vez más por todo lo malo, aunque sé que es
demasiado pedir, se despide con sinceridad y los mejores deseos,
Draco Lucius
Malfoy

Harry se dirigió al claro del bosque y se acostó en la hierba poco alta a pensar por un rato,
hasta que su corazón dejó de latir contra sus costillas como si quisiera salirse de su pecho.

Las lagrimas rodaban a veces por sus sienes hasta la tierra y él no lo notaba. No lloraba
copiosamente, solo se escapaban gotas de tristeza por todos los sentimientos que le
embargaban a la vez.

A Harry le extrañaba que Vladimir no le había ido a buscar, aunque sospechaba que podría
haberlo hecho, pero al verlo tranquilo, lo había dejado pensar luego de comprobar que se veía
sano y en paz.

Luego de mucho cavilar, Harry llegó a varias conclusiones.

La primera, era que le creía a Draco Malfoy. Cada palabra de su carta le había dolido pero la
creía completamente. Creía en los hechos que le narró de Jim Sawyer, y mucho más en que el
joven Draco habría hecho lo posible por desenmascararlo, y lamentó mucho lo que le contó
Draco de cómo esto había afectado su amistad con Theo y la forma en que sus padres les
trataron a ambos respecto a no ser heterosexuales. Creía que su intención con respecto a
Neville había sido la de cuidar de Hannah aunque a la final había sido radical y dañina para
ella y su amigo, también le creyó que Theodore había sido su primer experiencia o interés en
sus años de Hogwarts, y en especial, que Neville y Theo por lo visto ahora eran una realidad.
Esto último no le costó nada creerlo luego de lo que vio en Francia, y en cierta forma le
aliviaba, pero también a la vez lo lamentaba por Hannah. Harry también creyó que Malfoy
quería contarle sobre Jim para advertirle y que cuidara de Ginny, así como lo del caso de
George, y sabía que sin ganarse enteramente su confianza, no habría podido hacerlo de otra
forma porque él no le habría creído y le habría atacado como casi lo hizo ese día en el claro.

Lo segundo importante que Harry entendió es que lo que sentía por Malfoy no era solo
atracción o interés sexual. Él estaba perdidamente enamorado de su antiguo rival, perderlo
era lo que lo había hecho comprenderlo con rotundidad. Sabía que lo que había sucedido esta
semana no había hecho sino cavar una fosa muy profunda que los separaba aún más, y que la
situación de Neville y Hannah no había hecho sino empeorar todo.

Harry no creía que Malfoy pudiera aún conservar ni un mínimo deseo de estar junto a él ni de
lejos luego de todo lo que hablaron – o mejor dicho, se gritaron - el uno al otro. Ciertamente,
la familia de Harry era problemática si se veía desde afuera, y no era raro que Malfoy se
sintiera atemorizado por el daño que podría hacerle estar cerca de ellos: George y su mejor
amigo eran adictos, su tal vez futura cuñada robaba pociones y era adicta a pesar de ser una
Sanadora de niños, Ginny tenía amistad con un delincuente internacional, y si lo pensaba con
detenimiento, todos sus parientes y amigos se habían comportado bochornosamente en la
fiesta en casa de Theo; insólitamente, incluso Hermione y Ron se habían escapado a algún
lugar de la casa a tener sexo en plena fiesta, su propia pareja en el baile se había embriagado
y había dormido la borrachera, primero en la mesa delante de todos y luego en una
habitación, todo esto junto a Ginny... ya no culpaba a Malfoy por tener precauciones y
reservas sobre su familia y la gente que le rodeaba, en especial luego de lo que hizo Eva en el
estadio... y sin embargo, Draco había alabado el valor y la lealtad de Neville – a pesar de que
había olvidado enseguida a Hannah al conocer mejor y tratar a Theo -, y había dicho que
sabía que Charlie era un gran hermano mayor y que jamás le hubiera dado un licor dañino a
Ginny.

Harry se sintió terrible al darse cuenta que había creído todo lo que le contó Jim Sawyer de
Malfoy. Él que se sentía orgulloso de sí mismo por tratar de no tener prejuicios, sin embargo,
se había comportado como el más prejuicioso de los hombres creyendo todo lo que le contó
un manipulador delincuente a quien apenas conocía, ¿y por qué? Porque Sawyer era guapo,
estudiante en la academia de Aurores y le meneó las pestañas coquetamente y le miró con sus
cándidos ojos azules... se sintió sumamente avergonzado de sí mismo. Estaba seguro de que
si le escribía a Shacklebolt y este investigaba, en poco tiempo le confirmaría que el joven
guapo y encantador era un hombre sin escrúpulos capaz de usar a su propia familia como
títeres para su propio beneficio.

Su orgullo le había cegado cuando habló con Malfoy. Si fuera más inteligente, le habría
pedido que se explicara respecto al tema de Neville y Hannah y por qué los separó, o con el
tema de Sawyer, por qué lo consideraba dañino para Ginny y cuál era su versión de los
hechos ya que lo conocía de la infancia.

Draco se le declaró con humildad y le pidió una oportunidad a pesar de tantas cosas, incluso
de su dolor por la depresión de Hannah, viajó desde América y se quedó con su horrible tía
solo para verle en Rumania, no le echó en cara lo que hizo Neville a pesar de que creía que su
mejor amigo era la causa del sufrimiento de su mejor amiga, y él le atacó con todo, le gritó,
intentó humillarlo, le culpó de dañar a su amiga sin contemplaciones para alejarla de Neville,
- a la amiga que Draco describió como la única que le conocía, amaba y respetaba, más que
su propia mamá – le culpó de dañar a un inocente niño por envidia... Harry se dio cuenta de
que Draco había sido demasiado amable en su carta a pesar de todo lo que lo lastimó y ni
siquiera le pidió nada, solo que le permitiera contar su versión de los hechos. Harry se dio
cuenta de que no se merecía si quiera que Draco se tomara la molestia de escribirle.

Incluso, Draco le rogó que le dejara escribirles de nuevo a sus niños y le prometió no intentar
verles sin su consentimiento y ser solo un tío consentidor aunque lejano. Más aún, le rogó
que no abandonara a Hannah por su culpa. Si era posible, eso no había hecho sino que le
amara más aún y se sintiera como el peor imbécil del mundo.

Harry Potter sintió que su mucho orgullo y bastantes prejuicio hacían que no se mereciera a
alguien como Draco Malfoy.
Capítulo 53

Harry se tranquilizó lo suficiente para volver a la cabaña a paso lento, pero con el corazón
pesado, triste y sin esperanzas en lo que respectaba a Draco.

Intentó ayudar a Vladimir con el almuerzo pero este le aseguró que tenía todo bajo control, y
Harry no insistió más sino que tomó un libro y fingió leer mientras seguía pensando en su
conversación con Draco y en la carta.

Cuando regresó Charlie a almorzar, le aseguró a Harry que estaba realmente interesado en
que descansara antes de volver porque le preocupaba su salud, y aunque Harry le indicó que
se sentía bien, Charlie no se resignó a su respuesta, le llevó al día siguiente con el Sanador de
la Reserva quien confirmó que seguía un poco delgado pero que su condición de salud era
buena, por lo que Charlie se sintió más aliviado y planificó su viaje a Inglaterra.

Ambos lamentaban que Vladimir no les pudiera acompañar en esta oportunidad. Harry se
había encariñado mucho con su cuñado, y además, sentía que era de gran apoyo para Charlie,
pero el joven debía terminar su estudio y tenía una fecha de entrega, así que al menos por
ahora no podía salir de la Reserva.

-*-

El día pautado para el viaje llegó y Harry se encontró junto a Charlie y Vladimir en la
pequeña estación de Tulcea esperando la salida de su Traslador. Se despidió con un fuerte
abrazo de Vladimir quien tenía los ojos húmedos y le aseguró que le extrañaría muchísimo,
en voz baja le dijo al oído que era su cuñado favorito, por lo que Harry sonrió feliz diciéndole
que definitivamente era algo mutuo. Luego la pareja se despidió tiernamente y Harry sintió
una punzada de envidia y tristeza recordando los ojos brillantes y rabiosos de Malfoy cuando
le decía que le daba su palabra de Mago de que nunca más volvería a mencionar el tema de su
interés por su persona.

Con tristeza, ambos caminaron y tomaron el platillo de té que era el Traslador que les llevaría
a Bucarest, donde afortunadamente, solo tuvieron que esperar media hora para tomar el
siguiente, que les llevaría a Praga.

Al llegar a la ciudad, su espera sería de solo dos horas, así que salieron y caminaron un poco
por la hermosa localidad conversando sobre la forma en que Charlie quería hablarles a sus
padres y pidiéndole apoyo a Harry, el cual le prometió que estaría ahí e intentaría ser lo más
útil posible.

-*-

Cuando llegaron a Londres, Harry se encontró con que Hermione había ido a recibirle. Esta
se mostró muy contenta de ver a Charlie pero enseguida notó la preocupación en su futuro
cuñado. Cuando miró a Harry con expresión interrogativa, Harry le devolvió la mirada
negando y le dijo, "Luego", y los tres se Aparecieron en la Madriguera.
Harry pensó que era mejor ir directamente a la casa de los patriarcas, porque dada la
importancia del caso, no se podía esperar mucho para intervenir.

-*-

Aunque los Weasley estaban encantados al ver a Charlie junto a Harry, en primer lugar
pensaron que este había enfermado y por eso había necesitado compañía, ambos les
tranquilizaron rápidamente pero el mayor indicó que si había una razón para haber venido y
que si Harry no hubiera ido a Rumania, tal vez no se hubieran enterado con tiempo para hacer
algo al respecto.

Charlie le pidió a Hermione que se quedara y pensó que su lógica e inteligencia serían útiles,
le pidió además que le enviara un mensaje a Ron para que fuera a la Madriguera apenas
saliera del Ministerio, lo que esta hizo al ver su cara de preocupación sin discutir ni preguntar
más.

Charlie también le escribió a Bill y a Percy para que fueran lo más pronto posible a casa, ese
mismo día si era posible, y aunque sus padres se mostraron angustiados, entendieron que
debían esperar a estar todos juntos. Charlie también les informó que había una razón para no
estar convocando a Ginny y George y que todo sería aclarado en su momento. Molly lucía
cada vez más angustiada pero confió en su hijo y esperó aunque con poca paciencia a que
llegaran todos.

-*-

Una vez reunidos en el comedor, Charlie no vaciló ni un momento, les contó aunque sin
nombrar demasiado quien había sido la fuente, que se habían enterado de la posible
investigación que recaía sobre George y sus amigos por posesión y manejo de pociones
ilegales; esto hizo intervenir a Ron diciendo que no había oído nada al respecto en el
Departamento, sin embargo, tuvo que admitir que un asunto de este tipo no lo llevaban por lo
general los Aurores sino los Patrulleros, al menos que hubiera magia tenebrosa al respecto o
se sospechara de un ataque a un grupo de personas o lugar público, y que los Patrulleros no
estaban obligados a notificar a un Auror si un familiar era investigado por posesión o trafico
de pociones.

Hermione se mostró alarmada pero Harry la frenó antes de que se extendiera en nombrar la
lista de posibles multas y condenas que podrían ponerle a George por el manejo de pociones
ilegales para no angustiar a Molly quien ya estaba llorosa y angustiada por su hijo.

Arthur indicó que había intentado hablar con su hijo sobre su salud, porque evidentemente,
cada vez George lucía más desmejorado y disperso, pero confesó que este había reído
diciendo que solo era cansancio y que estaba perfectamente bien, y no había podido lograr
nada. Molly se mostró molesta porque no le comentó nada sobre ello, Arthur le indicó que
estaba observando a su hijo para ver si era necesario pedir ayuda a sus hijos mayores al
respecto y no quería preocuparla si resultaba que no había razones para ello

Ron indicó que aunque Harry le había indicado que estaba preocupado por el
comportamiento de George en el estadio, al principio había descartado la idea porque le
pareció tonta, pero luego había intentado estar más pendiente de George, y se había dado
cuenta, que tal vez había vacíos en la administración de la tienda y que su hermano podría
haber pedido préstamos en Gringotts, aunque aparentemente su economía era la mejor.
Cuando intentó comentarle al respecto, él se molestó y le dijo que tal vez no era tan buena
idea de que trabajaran juntos y lo alentó a seguir un tiempo más en el Departamento de
Aurores, lo que le causó gran desconcierto porque tiempo atrás, George más bien alentaba a
su hermano a renunciar lo más pronto posible.

Percy indicó que era indispensable que buscaran asesoría legal al respecto y todos estuvieron
de acuerdo.

Bill que escuchaba a todos pensativo, finalmente dijo que no solo necesitaban asesoría legal,
sino también la ayuda de un Sanador de la Mente, porque si George se negaba oírles de
buenas a primeras, tal vez solo apelaría a ahuyentarles de su vida y alegaría ser un adulto y
mayor de edad, capaz de manejar sus decisiones solo, lo cual aparentemente no era así, al
menos no por ahora. También lamentó que su trabajo le hubiera impedido notar lo que Harry
y Arthur si, y confesó que como Ron, pensó que lo del estadio había sido lamentable pero un
caso aislado. Indicó que la situación de Andrea era potencialmente riesgosa y que si se
comprobaba que George era su cómplice en tráfico de pociones, todo podría ir a peor, así que
tendrían que actuar pronto.

Harry se atrevió a intervenir y propuso que le pidieran ayuda a Padma Patil, su buena amiga,
quien además era una Sanadora de Mente sumamente reconocida y que conocía a George
pero no de forma demasiado personal. Harry les aseguró que ella manejaría la situación con
guantes de seda y que era una profesional muy competente. Hermione, Percy, Arthur y
Charlie apoyaron la idea de inmediato, aunque Bill, Molly y Ron se mostraron un poco
dudosos o preocupados porque George tal vez se sentiría incómodo respecto a la joven
sanadora de Ravenclaw, sin embargo, la seguridad de Harry en su experiencia los convenció.

Como Bill indicó que Percy tenía razón y que también necesitarían asesoría legal, Harry una
vez, más intervino para recomendar a Bones & Goldstein, sus abogados. Esta vez, Bill
aprobó la idea de inmediato, secundado a la vez por Hermione, y el hermano mayor ya sabía
por su trabajo con el Banco Mágico que la firma, aunque pertenecía a dos jóvenes
Consultores Legales, tenía un montón de gente profesional y con experiencia por detrás.

Al final, concluyeron que Bill y Arthur hablarían para solicitar asesoría en Bones &
Goldstein, y simultáneamente, Harry y Charlie hablarían con Padma Patil.

Sin embargo, había un tema pendiente que se sentía como un hipogrifo parado en la mesa y
que la Molly no pudo evitar sacar a relucir lo más pronto posible: ¿Por qué Ginny no había
sido convocada a la reunión familiar?

-*-

Charlie suspiró y miró a todos sus parientes con pesar, luego, les habló con voz temblorosa
sobre Jim Sawyer.

Harry le narró a Charlie antes de partir de Rumania lo último que supo sobre Sawyer: las
razones por las cuales tuvo problemas en la Mansión Malfoy - sin caer en el detalle sobre lo
que pasó con Malfoy y Theo pero si sobre su robo e intento de seducción -, que tuvo
problemas cuando estuvo en Ilvermorny - lo que hizo que su tía le pidiera que se fuera del
lugar -, que de los Estados Unidos de América huyó a Canadá, y de allí había tenido que
volver a Inglaterra.

Charlie no le dijo todos los detalles que Harry le contó a sus parientes, pero les indicó que
gracias a un contacto de este – sin mencionar la persona – se habían enterado que el joven
mago no era de fiar, que era muy probable que tuviera antecedentes penales en Estados
Unidos, y posiblemente en Canadá, que se decía – aunque no lo habían podido confirmar –
que tenía antecedentes por hurto y chantaje, y tal vez, estaba tratando de aprovecharse de las
finanzas de Ginny o por lo menos, a través de ella, conocer a algún bruja o mago famoso al
cual sacarle dinero – por las buenas o por las malas.

Charlie también les contó el suceso en la fiesta de la Mansión Nott, donde Ginny había
bebido un licor que aparentemente era ilegal y de origen extranjero y que la había afectado
bastante, no solo a ella sino a Padma Patil.

La Señora Weasley entonces alegó que cómo era posible que Padma fuera la recomendada
como Sanadora Mental para el caso de George si había hecho tal escándalo en una fiesta de
gala, dijo además que con eso no parecía que fuera una bruja en la que se pudiera confiar.
Harry se molestó un poco, sobre todo porque vio por la expresión de Hermione que su amiga
parecía estar de acuerdo con ello, y que además, había asentido a lo que dijo Molly.

Harry alegó que era la primera vez que Padma pasaba por algo así en los muchos años que
tenía conociéndola, y que la razón de que bebiera algo que no se sirvió en la fiesta, fue solo
porque se lo ofreció Ginny en quien confiaba, pero que luego de lo sucedido, no solo se había
disculpado por escrito con los anfitriones individualmente por su comportamiento, sino
también con él, y que en realidad, en la fiesta no habían sido solo ella y Ginny las que se
había comportado de forma vergonzosa, además, les informó, George y Andrea se habían
ausentado del baile para buscar un lugar privado donde no solo habían consumido Brío, sino
que habían tenido relaciones intimas, lo cual horrorizó a Molly e hizo a Arthur enrojecer de
vergüenza y bajar la mirada abochornado.

Harry alegó que esto había sido otra cosa más de las que le había alertado respecto a George,
aunque que en realidad, él y su novia no habían sido la única pareja en comportarse de forma
poco decorosa en la fiesta, y miró a Ron y Hermione con las cejas alzadas sin decir nada más;
sus dos amigos enrojecieron hasta la raíz del cabello, y entonces Hermione afirmó que
definitivamente, Padma no tenía la culpa de lo sucedido, que era una gran profesional, todo
mientras le daba un codazo a Ron en las costillas muy mal disimulado, y este, con el rostro
color granate, estuvo de acuerdo con su prometida y dijo que Padma siempre había sido una
genio, desde que estaban en Hogwarts había sido una gran estudiante y que sus notas habían
sido casi tan buenas como las de Hermione, y concluyó diciendo que eso despejaba cualquier
duda. Harry asintió hacia ellos y miró a sus padres que no se perdieron el nerviosismo de la
joven pareja y su cambio de opinión, pero no discutieron al respecto aunque los miraron con
el entrecejo arrugado, aceptaron lo dicho por Harry respecto a Padma, el asunto quedó
zanjado.

Cuando siguieron con el tema de Ginny, Charlie dijo que si a ella le gustaba tanto Sawyer, no
les iba a creer sin pruebas que era un mal tipo, y preguntó si pensaban que ella estaba
enamorada del mago.

Harry confesó que sabía que a ella le gustaba bastante el mago desde el comienzo pero que
no tenía conocimiento de cuánto podrían haber avanzado en la relación, ya que por un
tiempo, Sawyer parecía haber mostrado interés en él y que Ginny no se había mostrado
molesta por ello aunque si triste – fue su turno de enrojecer hasta la raíz pero Hermione
asintió y dijo que notó eso el día del cumpleaños de Charlie, y para su asombro, Ron la
apoyó, diciendo que le vio mirando mucho a Harry en la fiesta de las Harpías y los Tornados
– Harry avergonzado, agregó que desde el día del desastre en el estadio no lo había visto
personalmente, pero que en el juego primero había coqueteado con él insistentemente, y que
luego de que él se mostrara poco interesado, había intentado coquetear con Neville, para el
bochorno de este, y que luego ambos de mutuo acuerdo le habían evitado y no conversaron
con él en la fiesta de la Madriguera, pero que ese día, el de la pelea en el estadio, Ginny
prácticamente se había alterado porque Sawyer resultó golpeado en la trifulca y se lo había
llevado a la fiesta de festejo de las Harpías dejándolos con el lío con los Patrulleros. Harry
creía que esa era una señal casi inequívoca de su genuino interés por el mago.

Hermione dijo que ella creía que se veían con frecuencia porque les había visto en un salón
de belleza juntos el sábado pasado en el Londres Muggle mientras ambos se hacían
tratamientos de belleza en el rostro, aunque en teoría Sawyer debería haber estado ocupado
estudiando para sus exámenes en la Academia. Bill comentó que les había visto juntos en una
fiesta que Gringotts había dado como patrocinarte de la liga de Quidditch el viernes pasado, y
Percy alegó que también les había visto comiendo juntos en un restaurante del Diagon el
domingo cuando salió el fin de semana con Audrey a hacer unas compras – ella había
alegado con sus padres que estaba ocupada y no fue al almuerzo familiar en la Madriguera.
Con eso, quedaba demostrado que Ginny había pasado el fin de semana con Sawyer, o al
menos, lo había visto cada día.

Charlie dijo preocupado que era evidente que ella gustaba del mago y que había que buscar
pruebas contundentes de que era un mal tipo para poder convencerla de alejarse de él, sino, la
típica lealtad de su hermana la haría defenderlo y alejarse de ellos.

Ron se ofreció a investigar en el Departamento de Aurores si tenía antecedentes, Bill


investigaría en Gringotts si tenía antecedentes de deudas, si tenía cuentas y cómo era su
manejo de transacciones en moneda local o extranjera, al menos hasta donde le permitiera la
confianza que le tenían los duendes, Percy buscaría en Finanzas y en Legales si tenía alguna
demanda en estas áreas, Hermione en el departamento de relaciones internacionales y con las
criaturas mágicas si había alguna solicitud de investigación relacionada con el mago y Arthur
indicó que le pediría ayuda a su viejo colega del departamento de uso indebido de los objetos
sobre si el joven tenía alguna denuncia o sospecha en su contra.

Charlie se mostró de acuerdo e indicó que ahora quedaba saber qué hacer en el caso de Lee, y
también con Andrea y su hermana Eva.

Todos se miraron sin saber qué decir.

Después de un rato, Charlie dio su opinión, expresando que no creía posible que George se
recuperara si seguía en contacto con Lee, Andrea y Eva, pues aunque no fueron ellos quienes
le habían inducido a las pociones, todos juntos al parecer salían de francachela, y además, le
preocupaba el hecho de que la novia de su hermano era una Sanadora pero que era
prácticamente seguro de que luego de su actuación en la pelea del estadio, estuviera bajo
investigación penal, y que esto podría afectar severamente el futuro de George.

Todos asintieron pero nadie se atrevía a decir nada en particular respecto al caso.

Finalmente, Molly preguntó con voz temblorosa, "Oh, Charlie, ¿en verdad crees que Andrea
es adicta a las pociones?, quiero decir, es una chica tan dulce y amable, trata tan bien a los
niños en el hospital", y concluyó con los labios temblorosos y lágrimas en los ojos.

"Si, Mamá, lamentablemente, creo que si George consume pociones, y además vive con
Andrea, es muy difícil que ella no lo haga también", a lo que su madre soltó más lagrimas y
se abrazó a Arthur ya sollozando.

"Creo que es mejor esperar la opinión de Padma y del Abogado, Charles. Es un asunto
delicado, en especial en el caso de Andrea por trabajar en un centro de salud. Claro que lo
ideal sería que ella misma reconociera su problema y se decidiera a tratarse, pero por lo visto,
ninguno de ellos parece dispuesto a aceptar por ahora que hay un problema con las pociones",
dijo Bill con voz triste pero con bastante razón.

Charlie asintió, sin embargo, dijo con voz grave. "Tal vez incluso tengamos que contactar a
los Johnson para poder ayudar a las chicas. Me preocupa mucho que Andrea siga trabajando
en San Mungo a pesar de su problema, son niños los que están en sus manos, niños como
Dominique o Aiko, nuestros sobrinos, no me quiero ni imaginar las consecuencias de
cualquier error que pudiera cometer estando bajo un estado de intoxicación", Harry jamás
había visto a Charlie tan angustiado, ni siquiera creía que cuando murió Fred o cuando él
tocó fondo y debió internarse. Era evidente que la conciencia le remordía por no hacer nada
con mayor prontitud.

Molly sollozó más al oírle y Harry sintió su corazón encogerse de angustia. "Iremos mañana
a primera hora a ver a Padma, Charlie", habló Harry, y agregó mirando a su hermano, "Le
enviaré una lechuza a su casa para pedirle que nos atienda con la mayor prioridad posible y
notificándole que el caso es grave", Charlie asintió cabizbajo y fue el turno de Harry esta vez
el de abrazar a su hermano mayor para confortarlo.
Capítulo 54
Chapter Notes
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Harry recibió respuesta afirmativa de Padma sobre su entrevista, así que luego de despedirse
de su familia se fue a casa con sus mascotas no sin asegurarle a Charlie que se verían a
primera hora en San Mungo.

Harry dedicó la noche a limpiar un poco y deshacer sus maletas, escribió bastante en su diario
aunque se le hizo bastante tarde, durmió pocas horas y con muchos sueños agitados y
cambiantes, de una forma muy intranquila. Su mente agitada le mostraba imágenes de Malfoy
gritándole con el rostro enrojecido mientras él le miraba con el corazón roto, de Ginny siendo
llevada lejos, impotente e indefensa, por un Sawyer de mirada perversa, a George encerrado
en Ázkaban rodeado de Dementores, o peor, cuando se despertó gritando, a George muerto,
pálido y con los ojos abiertos de horror, luciendo muy parecido a Fred cuando falleció en
Hogwarts durante la batalla.

Después de la ultima pesadilla, Harry se levantó empapado de sudor cuando aún estaba
oscuro, prefirió levantarse y salir a caminar con Bean, casi corría por el camino del bosque
tratando de dejar atrás todo el horror que le hizo sentir sus sueños agitados, y a la vez, el olor
del bosque y los árboles que le hacían recordar la última vez que vio los ojos grises y amables
de Draco Malfoy, que luego se transformaron en dagas de ira y rencor por sentirse acusado y
juzgado por Harry.

Harry sentía que debía escribirle a Draco, a veces pensaba que debía disculparse, aunque tal
vez a este no le importaran ya sus palabras o explicaciones, pero al menos, sabía que a pesar
de su rencor hacia él, Draco quería tener contacto con sus hijos, así que debía pensar en qué
forma hacerle saber que le daba su permiso para escribirles y poder convertirse en el 'tío
favorito' de los regalos fabulosos.

Sin aún decidirse, Harry volvió a su casa, desayunó, se arregló y fue por la Red Flú a buscar a
Charlie a la Madriguera, quien le esperaba ojeroso y con apariencia preocupada pero listo
desde rato antes. Saludó a los señores Weasley, tomó una taza más de té y partió con su
hermano al hospital sin demorarse demasiado en la Madriguera, se sentían urgidos por hablar
con Padma y pedir su consejo a la mayor brevedad.

Cuando llegaron al Consultorio de la Sanadora, fueron atendidos enseguida y sin muchas


dilaciones, Harry le contó a su amiga, con ayuda de Charlie, sobre la situación de George y
los otros tres.

Padma no les interrumpió excepto para hacer preguntas pertinentes, asintiendo y tomando
notas en su cuaderno con el rostro serio.

Al final, Padma les comentó que, en primer lugar, dudaba que la situación de Andrea no
estuviera en investigación en San Mungo pero que suponía que su cercanía a Harry, e incluso,
al propio George, quien era un veterano de guerra, había tenido algún peso a la hora de ser
apresada y puesta en custodia.

Padma les indicó que legalmente no podían hacer mucho por Andrea, su prima Eva y Lee
Jordan, eran ellos o sus propios familiares los que podían tomar acciones, y quedaba de parte
de los Weasley decidir si se pondrían en contacto con ellos o sus parientes para prevenirles
sobre el comportamiento y peligro de la situación, pero definitivamente, consideraba que la
ayuda para George era urgente y que no se podía esperar más para hacer algo.

Padma les informó sobre lo que era una Intervención (*1), procedimiento que recomendaba
totalmente para el caso de George, coincidiendo con lo indicado por Vladimir. Harry y
Charlie le escucharon atentamente.

Luego de la explicación, Padma les indicó que podría sugerirles otra profesional para el caso
en vista de su cercanía con Harry, pero este se negó y dijo que si bien había aceptado que su
caso personal lo llevara Penélope Clearwater, esta no era aceptable para este caso por haber
sido ex de Percy Weasley y haber tratado a George más cercanamente. Él prefería que ella, en
quien confiaba ciegamente, llevara el caso de su hermano mayor, y cuando miró a Charlie,
este asintió poniendo su confianza en Harry y su amiga, agregó además que los Weasley
confiarían en la persona escogida por Harry.

Padma agradeció la confianza y les indicó que luego de la Intervención, lo deseado sería que
George asistiera a un centro de rehabilitación donde fuera tratado, pudiera entender su
problema de adicción y afrontar la causa de la misma con ayuda profesional.

Padma fue clara, esto no sería de un día para otro y muy probablemente George se resistiría
con todas sus fuerzas, podría incluso ser hiriente con sus parientes por intervenir en su vida,
querría incluso alejarse de ellos, pero todos deberían acordar ser firmes: George necesitaba
ayuda y estaba llevando su vida por el despeñadero, podría perder no solo su vida, sino todo
por lo que trabajó por años, y además, podría terminar en manos del Ministerio de Magia,
arruinado y en prisión. Si podría entender estas cosas y aceptar además que su relación con
Andrea era dañina para ambos, habría posibilidades. Era primordial que le hicieran entender
que lo hacían por amor a él y para ayudarlo, no para juzgarlo, manipularlo o meterse en su
vida de adulto.

Padma sugirió una reunión con todos los Weasley para ponerse al día en la cual llevaría las
alternativas diferentes para ofrecerle a George, para que este pudiera elegir una para su
rehabilitación, y sugirió, que el mismo fuera alejado de casa, preferiblemente fuera de
Inglaterra para su rehabilitación; Harry estuvo de acuerdo con ello porque para él eso
funcionó muy bien.

Finalmente, Padma les sugirió conseguir un buen Consejero Legal y tener los antecedentes
legales respecto a su situación con respecto al Ministerio, ya que George debería entender
que si no actuaba pronto, podría terminar tras las rejas y esto no era algo negociable,
simplemente, era la consecuencia directa de sus acciones y que no era algo que pudiera
simplemente no aceptar. Harry indicó que estaban pensando en usar Abogados de su firma y
que ya Bill y Arthur estaban dando los primeros pasos para ello. Padma los felicitó por eso y
acordó que una reunión de ella con el Abogado que eligieran era necesaria antes de la reunión
familiar, pero que todo debería ser pronto.
-*-

Esa noche, todo el Clan Weasley se reunió y Harry se sintió culpable por la ausencia de
Ginny, pero sabía que por ahora, no se podría involucrar en el tema. Charlie estaba muy
apenado de no haber avisado a su hermanita de su presencia en la Madriguera, y la verdad,
esta no había dado señales de vida a ninguno de sus hermanos.

Luego de la reunión varias cosas quedaron acordadas y en claro:

Arthur informó que Anthony Goldstein sería su Abogado, estaba atento ya al caso e
igualmente recomendó una Intervención para George, estuvo de acuerdo totalmente con la
selección de Padma Patil como Sanadora Mental para asesorarles y se reuniría con ella de ser
posible al día siguiente para afinar puntos.

Ron indicó que ciertamente, George y los demás tenían antecedentes sentados y estaban bajo
investigación. Seamus, su pareja Auror, había ayudado a investigar el caso de George para
que no lo hiciera Ron directamente – y además el de Andrea, Lee y Eva – y lo que encontró
lo dejó preocupado: todos estaban bajo investigación pero no pudo conocer demasiados
detalles al respecto en un solo día. Una cosa era clara, el hecho de que George fuera un héroe
de guerra y además, un hermano para Harry, estaba deteniendo la fecha de ser puesto bajo
custodia. A la vez, Ron había hurgado sobre Jim Sawyer y se encontró con una pared: era
evidente que alguien en el Ministerio había movido los cables para que este hubiera sido
aceptado en la Academia, pero su expediente (que pudo ver pero no copiar) indicaba que
Sawyer tenía antecedentes – no concluyentes – de investigaciones en Canadá, Estados
Unidos y en el Reino Unido por robo, chantaje y contrabando de joyas preciosas. Se insistía
en el mismo que no había pruebas de nada y que por eso no se podía negar su entrada en la
Academia si cumplía con los requisitos.

Bill asintió a todo esto e indicó que el joven tenía una cuenta en Gringotts que fluctuaba
como el clima en Londres: recibía grandes depósitos o a veces, estaba en cero, y
definitivamente, los Duendes lo tenían en la lista roja de clientes posiblemente ligados a
delitos que no dudarían en entregar a las autoridades a la menor solicitud. Nadie sabía de
dónde provenían sus ingresos y no parecía llevar al día el pago de impuestos del Ministerio.
No tenía, en teoría, parientes a los que hacer depósitos, ni esposa o hijos, pero su tren de
gastos era alto, lo que recibía, lo gastaba a manos llenas. Su cuenta bancaria en Estados
Unidos había sido intervenida varias veces y en este momento estaba en cero, y muchas veces
intentó en ese país depositar joyas sin la suficiente documentación, lo cual no fue aceptado
por los duendes – aunque Bill estaba seguro que recibió sin lugar a dudas asesoría sobre a
dónde dirigirse con ellas a cambio de una buena propina. En cuanto a George, Bill informó
que su hermano tenía al menos dos préstamos grandes a altos intereses y que Gringotts le
tenía en la lista de potencial riesgo: tenía buenos ingresos pero era definitivamente
investigado por el Ministerio, y si caía en la cárcel y no podía pagar sus cuotas, el banco
podría tomar posesión de su tienda, o al menos, de un porcentaje de la misma equivalente a
su deuda.

Hermione, cuando le tocó su turno, informó que los duendes del Reino Unido o sus socios
comerciales, no confiaban en Jim Sawyer, que nadie le dio información clara sobre el joven,
pero que definitivamente, para los duendes de los entes financieros y los bancos que
trabajaban con las finanzas del país o de sus socios, el mago era una persona de riesgo y se le
consideraba asociado a instituciones criminales o potencialmente cercano a ellas. Nadie
aceptaría nada de él sin una recomendación de una persona en un puesto alto en el Ministerio
o Gringotts, pero que no descartaba que esto exactamente fuera lo que había sucedido ya
aunque no le fue confirmado. Agregó además que George era considerado un buen
empresario pero que ya los entes financieros internacionales estaban en alerta por una muy
probable intervención legal en su empresa por su uso de drogas, le consideraban ahora un
empresario riesgoso y con deudas, en el futuro, las importaciones y exportaciones para él no
serían tan fáciles de lograr.

Percy asintió a su vez y dijo que en Finanzas, Legales e Impuestos, Jim Sawyer estaba en una
lista roja, no tenía bienes a su nombre, sin embargo, no parecía una persona de bajos
ingresos. Percy dijo que no podría asegurarlo, pero que era probable que Sawyer usara otros
nombres para manejar dinero sucio, pero que tal vez su asociación con alguna persona
importante le impedía conseguir más detalles sin meterse en líos. Confirmó lo informado por
su hermano y Hermione en cuanto a George y dijo que el departamento de Impuestos le tenía
en la mira y era del conocimiento del departamento que Gringotts ejecutaría una intervención
en sus bienes si no pagaba, su contrato era muy duro de cumplir porque había aceptado
condiciones muy desventajosas, su hermano, añadió, debía estar desesperado por dinero para
haberlo aceptado.

Al final, mientras una llorosa Molly parecía desconsolada, concluyeron que Arthur, Bill, Ron,
Hermione y Percy se reunirían con Padma y Anthony para establecer la mesa legal y médica
del caso.

Por otro lado, Charlie planearía la reunión con Ginny, en la cual le harían saber sobre lo que
habían podido investigar sobre Jim Sawyer, Charlie pidió que él y Harry llevaran la voz
cantante en la conversación con su hermana, recomendó que no estuvieran todos presentes
para no hacerla sentir acosada o acusada, y aunque Bill y Hermione se resistieron porque
querían estar presentes, al final, quedó acordado que lo harían en la casa de Harry y solo él,
Arthur y Charlie estarían presentes.

Harry se sintió culpable al ver la expresión desolada de Molly y la decepcionada de


Hermione, pero al ver la reacción emocional de la Matriarca en cada reunión, era evidente
que estaba demasiado desequilibrada emocionalmente para ser objetiva, Arthur era un padre
muy sensible y amoroso que no solía imponerse a sus hijos con fuerza sino que les enseñaba
con amor y comprensión. Harry pensó que ellos tres eran en cierta forma los más cercanos a
la joven, al menos en su frecuente trato, y que la fuerte Ginny confiaba en los tres. Harry
tenía esperanzas en que les creyera y aceptara que Sawyer no era bueno para ella, y aunque
tal vez rompieran su corazón, entendiera que estaban evitándole un mal mayor.

Finalmente, Arthur indicó que luego de la Intervención de George, aunque las cosas no
salieran bien, hablaría con Ángela Johnson, la madre de Andrea – cuyo padre ya había
fallecido durante la guerra - y con Thomas Jordan el padre de Lee – cuya madre ya había
fallecido. Arthur dijo que aunque él se habría sentido mal si los padres de alguien más se
acercaran a darle semejante información de su hijo, aunque le hubiera dado dolor y rabia,
habría agradecido la intención de ayudarle a saber algo que aun no sabía o había entendido
bien. Harry se preocupó mucho por ello pero sabía que Arthur no se quedaría con la
conciencia tranquila sino había algo, Charlie lo apoyó y se ofreció a acompañarlo y Arthur
aceptó gustoso y agradecido con su hijo, quien se sentía muy mal en realidad por no poder
hacer algo más referente a la Sanadora Andrea.

Chapter End Notes

*1 Intervención: es una reunión cuidadosamente planeada de personas influyentes en la


vida del adicto, que se centra en iniciar un cambio positivo para todos. El primer
objetivo es romper la negación. Esto ayuda a todos a ver cómo la enfermedad está
destruyendo sus vidas y relaciones. A menudo, esto da como resultado que la persona
adicta inicie un tratamiento, una recuperación y una nueva vida. Antes del proceso se
evalúan las necesidades de cada familia y se crean planes de intervención, para definir
las opciones de los centros de tratamiento más idóneos.

Fuente: intervencionesaddiciones.com
Capítulo 55

Harry estaba muy aprensivo, había intentado mantenerse ocupado y no había faltado a las
reuniones con su Sanadora, pero al menos sentía alivio al saber que estaban haciendo algo:
Ron le informó que la reunión con Anthony y Padma había sido muy útil, les dieron la visión
legal y médica de la situación de George y la intervención se había fijado para dentro de dos
días. Para su preocupación, George y Andrea estaban de viaje a Irlanda por su aniversario de
noviazgo, no volverían hasta el domingo, día en que lo había sido invitado a un almuerzo
familiar en el que estarían todos, incluidos Anthony y Padma.

Sin embargo, Harry sabía que tenía un reto más cercano por delante, la cena en su casa con
Arthur, Charlie y Ginny.

Harry había llamado a Ginny por Flú y la había invitado a una cena para el día martes, pero
esta había alegado estar muy ocupada e informó que no estaría disponible hasta el jueves y
para almorzar. Harry aceptó de inmediato y le comunicó los cambios a los demás, pero tuvo
que insistir para que la reunión fuera en su casa porque Ginny insistía en verle en el centro
comercial, y para colmo, quería que estuviera Jim Sawyer, pero Harry se negó alegando que
necesitaba hablar con ella en privado de algo personal. Esta aceptó un poco reticente pero le
aseguró que estaría allí el jueves a mediodía en su casa. Harry prometió un almuerzo
delicioso y se preparó para ese día hacer unas crepes de maíz que había aprendido a hacer en
Francia con Neville. Sabía que tal vez no comerían mucho ese día, pero él iba a necesitar
tener sus manos y su mente ocupada durante la mañana mientras esperaba la hora del
almuerzo.

Los dos días antes de la reunión con su amiga, los dedicó a trabajar, pasar tiempo con sus
hijos y por fin, se convenció sobre qué hacer con el tema de Draco, se le ocurrió una idea: le
pidió a los niños más pequeños que hicieran dibujos dedicados a un 'nuevo tío', les explicó a
muy grandes rasgos quién era Draco – un ex compañero de colegio – y no mintió al decir que
era una persona que le agradaba mucho, que tenía un gran corazón y deseaba ser uno de sus
tíos aunque vivía en Francia, y que además, era muy amigo de su nueva tía Nina, y que al
igual que ella, quería mantener contacto con ellos.

A ellos no les pareció raro porque ya se habían encariñado con la idea de Hannah y Theo,
ellos les enviaban correspondencia todo el tiempo junto a chucherías, libros y recuerdos, a
pesar de estar ella en Estados Unidos y él en Francia, así que Wendy, Peter, Clara, y para su
asombro, Martina que era de las mayores pero que escuchó cuando Harry les hizo la petición,
hicieron dibujos para Draco. Harry los envió al mago con el corazón hecho un nudo. No pudo
evitar besar los dibujos antes de meterlos en el sobre aunque se sintió más estúpido que
nunca. No podía evitar pensar que pronto estarían en las hermosas manos del rubio y que
ahora eran la única forma en que tendría de darles un beso.

-*-

Tal como lo planeó Harry, el día del almuerzo con Ginny se dedicó a cocinar con la ayuda de
Charlie, y cuando faltaba cerca de una hora, Arthur llegó y acordaron cómo intentarían
hablarle, aunque la verdad, Harry pensaba que según su experiencia, estas cosas nunca salían
como las planeabas.

Todos estaban en la sala sentados algo taciturnos cuando la chimenea se activó y Ginny llegó,
Harry se levantó a recibirle sonriente y le abrazó encantado, pero pronto, ella vio a su padre y
su hermano y se sorprendió un poco pero no parecía demasiado preocupada por ello.

"!Charlie!", gritó Ginny y corrió hacia su hermano.

"¡Sorpresa!", gritó este a su vez, abrazándola duro mientras Arthur les veía algo emocionado
pero intentando controlarse. Ginny lucía hermosa, su cabello rojo y suelto brillaba en un
moderno corte de cabello, su ropa era cómoda pero le quedaba como a una modelo por su
escultural figura y Harry no pudo evitar sentir nostalgia al recordar un poco cómo se sentía
cuando la miraba en sexto año en Hogwarts.

"¡Qué haces aquí, Feliz!", exclamó Ginny soltándose de su abrazo riendo y luego se giró
hacia su padre y lo abrazó también, "¡Y tú también, Papá Oso!", se giró sonriendo a su
progenitor, "¡Esto sí que es peculiar!"

"Oh, cuando Piglet nos dijo que vendrías no pudimos evitar colarnos en su almuerzo, ¡hace
días que estoy en casa y no te hemos visto la cara, Gruñón!", bromeó Charlie riendo.

Harry también rió, siempre le había hecho gracia como Charlie y Ginny se referían a sus
hermanos como los enanos de Blanca Nieves (Ginny había sido fanática de los cuentos
Muggle cuando niña y Charlie siempre se los leía), para ellos Percy era Tímido, Ron era
Dormilón, Bill era Estornudón, Fred había sido Tontín y George era Doc. Harry, quien llegó
de último a la familia era Piglet (porque Charlie luego de la guerra, aseguraba que
Dumbledore le crió como cerdo para el matadero, no sin poca rabia) pero hacía un tiempo
que no se llamaban así, además, Arthur era Papá Oso y Molly era Mamá Gansa.

"Bueno, ya me tienen aquí, pero me extraña que no esté todo el clan Weasley", dijo Ginny
torciendo un poco la boca y mirándoles con expresión dudosa.

"Oh, no", aseguró Charlie, "esto es una reunión solo para hombres", lo que hizo que Ginny
riera aún más y Arthur le diera una palmada a su hijo en el hombro pero sin embargo, reía
divertido.

Harry se encargó de servir la mesa mientras Charlie conversaba animado con Ginny, Arthur
le ayudaba porque estaba muy nervioso, Harry sabía que para él no era tan fácil disimular
como parecía ser para Charlie.

Todos comieron y conversaron animadamente, elogiaron la comida de Harry aunque Arthur


apenas comió pero fingió hacerlo, Harry comió poco también pero se hizo el desentendido y
Desapareció lo que pudo de su plato, Ginny comió en abundancia y repitió, su hermano
mayor le imitó.

Al terminar, se dirigieron a la sala y Harry envió todo a la cocina con magia y preparó té.
Sabía que ahora el momento estaba cerca.
Luego de que Harry sirviera el té, Ginny les miró seria y les dijo: "Muy bien, mis queridos
muchachos, ¿Ahora si me dirán a qué hemos venido?", y les miró a cada uno con las cejas
alzadas y expresión expectante.

"A ti nadie te puede engañar ¿no, Gruñón?", preguntó Charlie con una sonrisa triste.

"No, Feliz", concediío Ginny y negó con la cabeza también mirándole con tristeza. "Por
favor, díganme que esto no se debe a Jim", Harry suspiró y pensó que ya habían empezado
mal, miró a Charlie y este le tocó la pierna por un momento breve tranquilizándole y dándole
a entender que él hablaría.

"Si, Gin", aceptó Charlie, "por supuesto que es por Jim", Ginny miró a su padre y a Harry y
ambos asintieron hacia la joven frente a ellos con expresión seria.

"Okey", dijo Ginny, suspiró y miró a su hermano con expresión desafiante, "Suelta la sopa,
Chuck", dijo, usando un mote que no era muy frecuente en ella, más que todo lo usaba
cuando jugaban Quidditch y competían a todo dar.

"Si sabes que queremos hablarte de Jim, entonces quiere decir que es una noticia vieja para ti
que hay razones que son preocupantes sobre el hecho de que estés cerca de él", afirmó
Charlie mirándole con seriedad, sus pecas resaltaban en su rostro un poco pálido pero sus
cejas estaban un poco juntas en una expresión de suma concentración.

"No, no es una noticia muy vieja", aceptó Ginny de mala gana, "Pero si había oído algo del
tema", y siguió mirando a su hermano como esperando que este soltara su lista de quejas.

"¿Y?", preguntó Charlie negándose a ceder.

"¿Y?", repitió Ginny tercamente, "Pues me parece una tontería", dijo Ginny con cara de
fastidio.

"¿Te parece una tontería que tu amigo tenga expediente abierto en casi cada institución
ministerial, financiera y legal del Reino Unido, además de los Estados Unidos de América y
Canadá?", preguntó Charlie luciendo realmente asombrado.

Ginny pareció asombrada también por un momento al oírle pero recompuso su expresión
rápidamente.

"Si, ya sabiendo de dónde viene toda esa sarta de tonterías, Chuck", afirmó con expresión
terca hacia Charlie y luego se giró a mirar a Harry y Arthur quienes le veían con algo de
asombro.

"¿Y de dónde supones tú que vienen, Gin?", preguntó Harry sin poder contenerse. Esta se
giró hacia Harry y sonrió maliciosamente, le miró estudiadamente por un momento y luego
rió un poco.

"Oh, pero tú sabes de dónde, Piglet", contestó Ginny, pero esta vez, el mote no sonó cariñoso
sino un poco despectivo, "pero no te voy a hacer esperar más y lo diré de una vez... ¡del
maravilloso Draco Malfoy!", dijo más despectiva aún y puso los ojos en blanco mientras
tomó lo último de su taza de té.

Harry sintió que su corazón dio un vuelco. Esta situación definitivamente no se la esperaba.
Harry estaba ya seguro de que Jim Sawyer se les había adelantado. Le había contado a Ginny
su versión de los hechos. Arthur lucía confundido y miró a Harry y luego a Charlie, el último
lucía tan descontento como se sentía Harry.

"¿Qué tiene que ver Malfoy con todo esto?", preguntó Arthur mirando a sus hijos.

"Oh, ¿es que no te dijeron, Papá?", le consultó Ginny mirando ahora con desdén y burla a su
padre. "El bueno de Draco Malfoy es ahora intimo amigo de Harry, y es él quien conoce a
Jim de la infancia... y por supuesto, fue él quien llenó la cabeza de nuestro Harrycín de ideas
horribles sobre Jim, a quien por supuesto siempre envidió y odió, como solo lo puede hacer
él, un Malfoy", terminó Ginny con tono duro mirando al final de la frase a Harry como
culpándolo de todo.

"Te equivocas", aclaró Harry intentando sonar calmado, "en realidad, Malfoy no es mi amigo,
y la verdad, es que en gran parte es gracias a Jim Sawyer", le informó este sintiendo que era
lo mejor poner las cartas en la mesa. Sabía que Arthur le miraba asombrado pero Harry no se
giró en su dirección. "De hecho, fue Jim Sawyer quien habló primero de Malfoy y dijo un
montón de cosas en contra de él y su familia el día de la fiesta de cumpleaños de Charlie,
para justificar el desprecio con el que Malfoy le miró cuando lo vimos en el campo ese día
mientras paseábamos juntos, y yo, habiendo conocido a Malfoy en Hogwarts y estando lleno
de prejuicios en su contra, sin siquiera darle el beneficio de la duda le creí todo a Jim", afirmó
Harry y sintió que sus ojos se humedecían pero luchó por evitarlo. "Y luego, cuando nos
encontramos a Malfoy en Rumania", Harry miró a Charlie y este asintió confirmando y
mirando a su padre, "él fue todo lo amable que alguien puede ser en la vida, pero yo no
confiaba en él, y eventualmente, discutimos sobre el tema, tuvimos una gran pelea...
cumpliendo la expectativa de Ron, por cierto, quien siempre esperó desde que volvimos a
encontrarnos que él y yo tuviéramos un gran pelea como en los viejos tiempo", rió con
amargura y Charlie le miró con preocupación, mientras Ginny le miró con hastío y Arthur
con desconcierto por lo triste que lucía al respecto.

"¿Y qué?" preguntó Ginny, "¿Qué tengo que ver yo en eso?"

"Que cuando le reclamé a Dra... Malfoy su comportamiento vil con Jim Sawyer, este se
ofendió terriblemente, y me contó todo lo que tu amigo hizo durante el tiempo que estuvo en
su casa, la verdadera razón por la cual le corrieron de la Mansión, y no solo de allí, sino de
Ilvermorny, del hogar de sus parientes de los Estados Unidos y hasta de Canadá", afirmó
Harry mirando a su amiga con seriedad, "Obviamente, si las acusaciones de Malfoy fueran
falsas, no podrían ser confirmadas, pero hemos investigado porque estamos preocupados por
ti, y hasta ahora, la mayoría han resultado ser ciertas, y no porque yo lo digo, porque está así
asentado en expedientes en todos lados", explicó Harry con firmeza.

"Oh, ¡por supuesto que todo fue confirmado!", exclamó Ginny ya levantándose del asiento y
girándose hacia ellos que permanecían sentados. "¡Qué le cuesta al poderoso y rico Draco
Malfoy sembrar evidencias en el Ministerio contra un hombre al que ha envidiado desde
siempre!", insistió Ginny con la voz llena de sarcasmo haciendo un gesto de rendición con las
manos.

"¡Por Dios, Gin!", se asombró Charlie sin poder contenerse más tiempo, "¿Acaso te estás
escuchando?", preguntó con expresión de no poder creerlo. "¿En verdad crees que Malfoy, un
ex Mortífago y servidor oficial de Lord Voldemort, con antecedentes penales, que siempre ha
estado bajo vigilancia en el Reino Unidos y en todos lados, tiene suficiente influencia en el
gobierno para modificar el expediente de Jim Sawyer en cada lugar del Ministerio, e incluso
en Gringotts, donde solo los duendes meten la mano?", Ginny le miró aireada.

"¡Por supuesto que sí!" casi gritó, "¡Tiene el dinero y eso le da el poder!"

"Pero hija", habló Arthur mirando a su retoño con el rostro adolorido de la impotencia,
"¿Incluso en el Departamento de Uso Indebido de la Magia?, ese departamento no le importa
a casi nadie que tenga poder, e incluso allí Sawyer tiene una investigación inconclusa por
objetos Muggles robados y modificados", miró a su hija con expresión suplicante y luego a
Charlie pidiendo apoyo.

"Gin", dijo Charlie queriendo sonar calmado, "Por más que Malfoy odiara a Sawyer e
intentara manipular con sobornos a todos, es imposible negar que no ha sido la mejor
influencia para ti desde que le conoces", afirmó este intentando sonar conciliador.

"¿A qué te refieres?", preguntó esta luciendo molesta.

"Apenas te hemos visto en las últimas semanas, te han mostrado ebria y de parranda en cada
revista de chismes que existe, te ves cansada y aburrida en tus presentaciones de la gira,
faltaste a tu promesa de visitar a nuestros sobrinos durante la estadía de Harry en Rumania,",
y cuando Harry le miró sorprendido, Charlie dijo, "No, no fue Harry quien me lo dijo, fueron
los niños cuando les visité, él ni lo mencionó" Ginny quien estaba ruborizada y le iba a
interrumpir pero Charlie siguió, "No has visitado a Mamá, ni le has escrito. No puedes negar
que has estado bebiendo en demasía, incluso hiciste un show vergonzoso en la fiesta de
Hannah, y no te molestaste siquiera en quitarle a todos la idea errada de que yo te di un licor
ilegal Rumano con el que te intoxicaste, y de paso, también emborrachaste a Padma Patil, ¡te
pusiste en vergüenza en una fiesta donde estaban patrocinantes de las Harpías!"

"¡Eso no es cierto!" exclamó Ginny alterada, "nadie se quejó en las Harpías de mi sobre la
fiesta!", insistió Ginny con el rostro rojo y la frente arrugada de la rabia.

"Porque Hannah Abbott es la accionista mayor de las Harpías" le informó Harry recordando
lo que dijo Neville en el estadio. "Y ella pensó que fue un accidente, intentó disculparte y
cuidar de ti a pesar de lo bochornoso de tu comportamiento", terminó y Ginny le miró herida
y negando pero sin contestarle, "del cual, desearía, por lo menos te hubieras disculpado con
Theo y Hannah como hizo Padma".

"¡Oh, claro, y te avergoncé delante de tus amadas serpientes!", exclamó Ginny arremetiendo
de nuevo, "O mejor dicho, delante de tu querido Draco Malfoy", Ginny usaba ya un tono total
de burla, "En serio, ¡eres patético, Harry! Parece que te has olvidado de todo lo que te hizo
Malfoy en el colegio, de cómo te despreció, ¡nos despreció a todos cuando estábamos en
Hogwarts!, solo le viste un par de veces en su casa y te invitó a bailar una vez en su fiesta,
¿Qué te hizo para enloquecerte así? ni siquiera parece que hubiera necesitado Amortentia...
¡apuesto a que dejaste que te metiera mano todo lo que quiso antes de la dichosa pelea que
tuvieron en Rumania!, ¡solo te manipuló para usarte contra Jim, Harry, como usa y manipula
todo en la vida! ¿como es posible que no te des cuenta?", Harry abrió la boca mirando a
Ginny sin reconocerla y dio un paso atrás como si le hubieran abofeteado. Fue Charlie quien
dio un paso al frente.

"¡Cállate Ginevra!", ordenó Charlie muy rojo hacia su hermana, "¿Cómo te atreves a hablarle
así a Harry? ¿Ni siquiera te da vergüenza decir esas cosas delante de Papá? Si no respetas a
Harry, ¡por lo menos respétale a él!", Arthur lucía como si hubiera recibido también una
bofetada y miraba a su hija con cara de horror.

"¡Son ustedes quienes me irrespetan a mí!", se quejó a viva voz Ginny e iracunda, "vienen
aquí, con sus caras de niños buenos a decirme que mi amigo es una mala persona porque
Draco Malfoy lo dice, no cualquiera, ¡sino Draco Malfoy!", y rió con rabia de lo irónico de la
idea.

"¿Ese que no entiendes lo que te hemos dicho? Jim Sawyer está bajo vigilancia de todo el
mundo, Gin. Ron asegura que con el mínimo resbalón que se dé, los Patrulleros le caerán
encima, será como un efecto dominó, ¡y los gobiernos de Estados Unidos y Canadá apoyarán
la moción porque Jim Sawyer ha incumplido la ley en muchos lugares y dañado a mucha
gente!", intentó su hermano hacerle entrar en razón.

"¿Dijo Ron?", rio Ginny con burla, "Oh, ¡el pobrecito Ronnie!, ¡el mismo que jamás ha
tolerado en su vida que yo salga con alguien, y todo por sus complejos de frígido y de macho
dominado! ¡Ron no es sino un acomplejado y un envidioso!, ¡me pregunto si ya habrá
logrado adivinar como acostarse con su mujer!", exclamó con expresión de desprecio.

Charlie actuó sin pensarlo, Harry estaba como clavado al piso de la impresión por esta
versión de Ginny y Arthur tenía lágrimas en los ojos mirando con dolor a sus hijos. El sonido
de la cachetada sonó como un latigazo en la habitación junto al gemido de Ginny, Paris salió
corriendo a la cocina mientras que Bean se metió debajo de la mesa atemorizado y sin
entender qué sucedía con su usualmente feliz familia.

"No vuelvas a hablar así de tus hermanos, Ginevra Weasley, jamás lo hagas de nuevo en mi
presencia", le ordenó Charlie indignado mirándola con rabia y tristeza, y luego con los ojos
llenos de lágrimas, "Si eso es lo que piensas de tu familia, que Ron miente sobre Sawyer por
envidia a tu vida sexual, Harry porque fue manipulado y seducido por Malfoy, entonces ¿Qué
dejas para mí? ¿También yo te envidio? ¿te tienen celos también Bill y Percy?, ¿Quieren
manipularte Mamá y Papá?", lágrimas empezaron a correr por el rostro de Charlie quien
seguía de pie frente a su hermana con los puños apretados mientras Ginny le miraba con odio
con la mano sobre la mejilla izquierda que se veía enrojecida. "¿Eso es lo que piensas que
opinamos de ti? ¿No será tal vez que tú, a pesar de tu fama, tu belleza y tu dinero, no logras
aceptarte a ti misma como eres? ¿No será, Ginny, que solo te interesas por hombres que
nunca te van a poder querer, como Dean Thomas y el mismo Harry?, ¿o por hombres a los
que solo les interesa tu dinero y tu fama como Michael Corner o Jim Sawyer? ¿No será acaso
que crees, hermana, que no te mereces algo mejor? ¿No será que eres tú quien no te amas a ti
misma? ¡Porque te aseguro, como que me llamó Charles Lucas Weasley, que los tres que
estamos en este lugar, haciendo el papel de idiotas en frente de ti, es por la única razón que te
amamos tanto que nos hemos atrevido a meternos en tu vida, aunque seas una mujer adulta
que supuestamente es responsable de tus actos. ¡Todo porque no podemos soportar que un
hijo de puta ladrón y criminal se aproveche de tu buen corazón y de tu lealtad!"

Arthur lloraba tapándose los ojos con las manos para ese momento y Harry miraba a Ginny y
a Charlie sin saber qué decir ni hacer, sintiendo que tenía un nudo en el corazón y no
sabiendo si esto le haría vomitar o caer de rodillas.

Esto estaba saliendo muy mal. Si todo iba así de mal con Ginny, ¿Qué se podría esperar de la
reunión con George?

"¡Ustedes no entienden nada!" gritó Ginny con el rostro descompuesto y lágrimas en sus ojos.
"¡Jim me ama!, ¡me ha pedido matrimonio!, ¡él... él me ama y quiere casarse conmigo!",
insistió ella y sacó un anillo del bolsillo de su blusa, tenía un rubí gigante rodeado de
pequeños diamantes que Harry estaba seguro valía una fortuna y no pudo evitar preguntarse
dónde lo robaría el joven. Harry sintió que su alma cayó a sus pies y jadeó por la sorpresa.
Arthur gimió a su lado, dijo simplemente, "Oh, Dios, ¡no!" mientras Charlie miró el anillo
con impotencia.

"Gin, ¿es que no oíste nada de lo que te dije? Ese hombre puede perjudicarte completamente,
arruinar tu vida, perderías tu carrera, todo por lo que te has esforzado tanto estos años, si va a
la cárcel, te podrían culpar de ser su cómplice y tú...", se interrumpió porque Ginny negaba
tercamente con la cabeza y empezó a alejarse con dirección a la chimenea.

"No, Charles, eres tú el que no estás oyéndome", gimió Ginny, "voy a casarme con Jim, y
vamos a ser muy felices, y ustedes verán en algún momento que fue Malfoy quien inventó
todo esto, porque odia a Jim, le tiene envidia", Ginny se giró hacia Harry y siguió hablando
"Malfoy estaba enamorado de Jim, Harry, obsesionado con él, y como no se le entregó, se
dedicó a hundirle, a arruinar su vida, es él quien le hizo quedar mal en Ilvermorny, y en
Canadá, y donde quiera que ha ido, porque Draco Malfoy es un mago poderoso, y no tiene
miedo de usar su dinero y su influencia para hacer daño a quien odia... y... y... ¡cuídate
Harry!, cuídate, porque si Malfoy te desea, ¡te tendrá o te destruirá!", y mirando a su padre
agregó, "¡No es como ellos dicen, Papá, no lo es! ¡Dale una oportunidad a Jim, por favor!", y
cuando vio la expresión dolida y triste de Arthur que negaba con la cabeza, Ginny negó a su
vez y se dirigió a la chimenea, Harry solo logró decir, "Gin, por favor...", pero esta tomó un
puñado de polvos y los lanzó a la chimenea, antes de salir, se giró hacia los tres hombres y les
dijo, "Tal vez algún día entiendan, mientras tanto, por favor, ¡déjenme en paz!" y se metió en
las llamas y se fue.
Capítulo 56

Una vez que Ginny se fue, Charlie se sentó en el suelo y se echó a llorar. Harry no lo dudó un
instante, se acercó a su hermano y le abrazó fuerte. Este se recostó en su hombro y dijo con
voz muy baja, "Lo arruiné todo, Harry, lo arruiné todo", Harry negó con la cabeza y miró a
Arthur, este se acercó a ambos y los abrazó, lágrimas silenciosas caían por sus mejillas pero
solo acarició la cabeza de su hijo y dijo también en voz muy baja, "No, hijo, no había nada
qué hacer, me temo que ese demonio fue más astuto que nosotros".

Charlie levantó la cabeza y miró a su padre con ojos anhelantes, "Le pegué, Papá, le di una
cachetada, yo... no pude soportar lo que dijo, sobre Ron y Harry, pero no debí hacerlo, yo...",
pero Arthur le interrumpió.

"Si no lo hubieras hecho tú, lo habría hecho yo, hijo", Harry le observó pasmado pero no dijo
nada, "Jamás he aprobado la violencia, ustedes lo saben, ni siquiera cuando enfrentamos a
Voldemort disfruté atacando a otro mago o bruja, pero mi hija estaba fuera de control,
prácticamente estaba histérica y estaba siendo ofensiva con sus hermanos en una forma que
jamás se hubiera permitido en nuestro hogar", y meneó la cabeza con tristeza, "Esa mujer, la
que nos gritó y acusó a Ron de envidiarle y de cosas aún peores, se burló sin vergüenza de
Harry y defendió sin cordura a ese delincuente sin oír una palabra de lo que dijiste, esa no es
mi hija, algo le pasa a Ginny, Charlie. Tal vez, la mente de Ginny ha sido más dañada de lo
que está la de George", Arthur mirándoles serio y sus palabras habían logrado calmar un
poco a Charlie quien le veía sin embargo angustiado.

"Papá", preguntó Charlie y luciendo tan aterrado como Harry, "¿Crees que ese hombre, ese
Sawyer, le ha dado algún tipo de poción a Ginny? ¿Amortentia o algo así?", Arthur le miró
tristemente.

"No lo sé, hijo", afirmó suspirando, "Tal vez sea eso, u otra cosa peor. Pero no creo que
Ginny esté actuando con cordura. Esa forma de hablar, ese empeño suyo de que Malfoy ha
manipulado a todo el gobierno del mundo mágico por envidia a Sawyer, ¡es una idea absurda!
Y no es que crea que Malfoy no sea un hombre poderoso, su regreso a Inglaterra por todo lo
alto lo ha demostrado, pero ¿Qué podría envidiarle Malfoy a un hombre como Sawyer?
¿Acaso no lo tiene todo ya?", preguntó Arthur luciendo tan triste que partía el corazón,
sentado en el suelo al frente de Harry y Charlie.

"¿Lo crees, Arthur?", preguntó Harry mirando con labios tembloros a su padre, "¿Crees que
Malfoy no tiene nada que ver en las desgracias de Sawyer? ¿Qué este es un delincuente por
su propia voluntad?", Arthur miró a Harry y entendió que la pregunta era muy importante
para su hijo, extendió la mano y la puso en la mejilla de Harry acariciándole con el pulgar.

"Si, hijo", contestó suavemente hacia Harry, "Sé que Malfoy fue un cretino cuando era un
chico, pero también sé la influencia que el infeliz de Lucius tuvo en su hijo, y si miras lo que
ha sido su vida sin él, ¿no ha hecho Draco Malfoy de adulto un montón de cosas buenas?
Incluso, sintiéndose ofendido por su pelea, que por lo que entendí hace un rato fue bastante
mala, todo lo que te dijo Malfoy resultó ser cierto, incluso queriendo tal vez herirte, Malfoy
te ayudó con su sinceridad, él se dio cuenta primero que yo de que mis hijos estaban en
peligro e intentó hacértelo ver, tal vez no de la mejor manera, y aunque fuera por despecho,
pero en este momento, mi familia, está en deuda con Draco Malfoy", Harry miró agradecido
a su padre y asintió, con los ojos cuajados de lágrimas.

Charlie les miró a ambos conmovido y abrazó ahora él a Harry intuyendo la forma en que su
hermano se sentía hacia Malfoy, en especial, al recordar cómo le afectó la pelea con el mago
ese fin de semana en Rumania.

"Ginny es una adulta, Harry, pero si está bajo algún tipo de dominio de Sawyer, a través de la
Amortentia, alguna otra poción o la Imperius, lo vamos a averiguar. No en vano tiene Ginny
una familia, me vale que nos haya mandado a la mierda, la vamos a ayudar a librarse de ese
mal nacido", prometió Charlie con certeza mirando a su padre y abrazando aun a Harry.

-*-

Sin embargo, con dos problemas tan grandes: la situación de Ginny y la de George, estaba
difícil enfocarse en uno o en el otro.

Molly estaba destrozada. Arthur le ahorró los detalles más sórdidos de su conversación al
resto de la familia, sin embargo fue claro, Ginny no creyó ni una de sus palabras, se empeñó
en excusar a Sawyer y culpar a Malfoy, y que ella ya sospechaba que este informó a Harry de
los antecedentes de su novio, ni siquiera tomó en cuenta lo investigado por sus familiares que
trabajan en instituciones serias. Solo creía en Sawyer y estaba empeñada en casarse con él.
Arthur finalizó diciendo que sospechaban que Ginny podría estar bajo la influencia malsana e
ilegal de alguna poción o maldición usada por Jim Sawyer por lo irracional de su
comportamiento.

Ron como Auror indicó que no tenían pruebas para poner una denuncia formal ante el
Ministerio, pero dijo que hablaría con el mismo Shacklebolt sobre la situación de Ginny y
sobre sus sospechas sobre Jim Sawyer para saber qué podrían empezar a hacer aunque fuera
por sus propios medios.

Bill dijo que investigaría en Gringotts sobre el anillo que Sawyer le dio a Ginny, un anillo tan
grande no podría haber desaparecido de las bóvedas de alguien sin dejar huella, y si Jim
Sawyer lo tenía, alguien tendría que haber puesto una denuncia o al menos, podría haber un
rastro sobre su pérdida. No había forma en que Bill pudiera creer que Sawyer era capaz de
comprar un anillo con un rubí inmenso rodeado de diamantes siendo un simple estudiante.

Percy dijo que haría un seguimiento de las finanzas de Ginny, si Sawyer le hacía firmar un
contrato mágico o financiero para poner mano a sus finanzas, este tendría que pasar por su
departamento de alguna forma y tendrían pruebas de su manipulación sobre la joven.

Hermione indicó que investigaría sobre las pociones y Maldiciones que podrían usarse para
controlar a una persona, además de la Amortentia y la maldición Imperius, y movería a sus
contactos en el Departamento de Misterios para ello.

Harry hablaría con sus Abogados, necesitarían un asesor en caso de que necesitaran
demandar a Sawyer por manipulación, agresión o secuestro, y sabía que además de Edward
Bones, que era su Abogado Consultor, y de Goldstein que se encargaba del caso de George,
podrían requerir un Abogado que pudiera defender a Ginny en caso de que cayera en manos
de la ley por culpa de acciones de Sawyer.

Charlie, que se sentía un poco impotente y culpable, se dedicaría a cuidar de Molly y Arthur,
pues ambos estaban muy afectados por todo lo que estaba sucediendo.

Una vez más, todos salieron con tareas que cumplir, lo que los mantendría ocupados hasta el
día de la Intervención a George.

-*-

Finalmente, el día de la Intervención, todos se reunieron en la Madriguera antes del almuerzo


para ponerse al día con todo.

Ron informó que Shacklebolt estaba al tanto de lo sucedido y que apoyaba la idea de que
Ginny estaba bajo coacción, pero a pesar de que legalmente no se podía hacer nada por la
bruja, eso no impedía movilizar personal del Departamento por sospecha de secuestro,
coacción y chantaje. Aurores encubiertos seguirían a la pareja, y si había algo ilegal en su
relación, ellos lo descubrirían.

Bill informó que estaba siguiendo un rastro. Un anillo similar al descrito por sus hermanos y
su padre había sido robado en Estados Unidos a una joven dama, pero no era una bruja sino
Muggle. Una futura heredera californiana, hija de un estadounidense muy rico que nadaba en
petróleo, había recibido dicho anillo en su cumpleaños número 21, y en esa misma época,
estaba saliendo con un joven con una descripción que coincidía con la de Sawyer, aunque no
había pruebas aún, en Gringotts creían que era el mismo anillo, ya que este había sido fichado
por ser hecho por Duendes de Rusia, y de alguna forma, había llegado al magnate a los
Estados Unidos. Los duendes sospechaban que el magnate en cuestión comerciaba con la
mafia rusa, pero de eso, no había pruebas fehacientes.

Percy informó que afortunadamente no había contratos o convenios firmados por Ginny
recientemente en relación a Sawyer, pero la joven había recibido varios contratos
publicitarios de distintas marcas comerciales luego de su nombramiento como la Jugadora del
Año. Sospechaba que en cierta forma, era uno de los botines a los cuales aspiraba Sawyer ya
que la suma de las ganancias de Ginny crecería considerablemente en los próximos meses.

Hermione dijo que su contacto del Departamento de Misterios le había hablado de una nueva
poción que aún estaba bajo investigación. No le había dado muchos detalles porque era ilegal
por su trabajo como Inefable, pero le había dicho dónde investigar por su propia cuenta, y
estaba entregada a ello.

Harry dijo que en la firma Bones & Goldstein le había recomendado como Abogado para el
caso de Ginny a Pansy Parkinson. Todos los que le habían oído nombrar y conocían de su
experiencia, jadearon y asintieron. Parkinson no solo había logrado zafarse de un matrimonio
arreglado por sus padres, sino que había estudiado Leyes Mágicas, y tenía un récord de casos
ganados en el Wizengamot mayor a cualquier otro Abogado de litigio de la actualidad.
Parkinson se había graduado con un récord de estudios sobresaliente y desde ese momento,
su crecimiento profesional no había parado.
Parkinson, quien era free lance, era tan buena que se daba el lujo de escoger el caso donde
quería trabajar, y a veces, atendía casos por encargo de Bones & Goldstein. Edward Bones la
había citado y habían hablado confidencialmente sobre el caso. Harry contó que los ojos de
Parkinson habían brillado con tanta malicia como los de Peeves en sus días de Hogwarts.
Parkinson había afirmado que tenía un interés personal en el caso, y que lo pensaría, pero que
si tomaba el caso, no sería a través de Bones & Goldstein sino bajo su propio nombre.
Aunque Bones se lamentó, Harry indicó que no tenía problemas y que esperaría por su
respuesta.

Luego, en privado, un día después, Parkinson había citado a Harry y le había hablado
mientras tomaban café en un restaurante Muggle que ella eligió, fuera del bufete y alejados
de oídos curiosos. Parkinson le había afirmado que trabajaría en el caso, y además, que lo
haría gratis. Señaló que sería un placer inmenso para ella destruir al hombre que había roto la
relación de Malfoy con su padre, haciendo que este lo humillara y lo amenazara con
desheredarlo, y quien además, era el que había puesto en evidencia el acuerdo que ella había
hecho con su amigo de mostrarse como una pareja aunque no lo fueran para complacer a sus
respectivos progenitores y no tener que casarse con alguien más. Parkinson odiaba la idea del
matrimonio desde niña aunque siempre fingió lo contrario para evitarse líos con sus padres,
no tenía interés en tener una pareja, en hijos y sus padres consideraban que siendo chica solo
serviría para ello. Por culpa de Sawyer su fachada se cayó, su padre intentó casarla desde que
salió de Hogwarts hasta que fue capaz de zafarse del problema y toda su vida se complicó
desde ese instante. Parkinson le pidió que mantuviera sus motivos para sí, ya que solo se los
había confiado para que entendiera su motivación de atender el caso a cambio de nada
excepto el gusto que le daría destruir a Jim Sawyer. Harry aceptó sin vacilar. No contó estos
pormenores ni a sus padres o hermanos, pero sabía que si podían demandar a Sawyer o si
hacía falta defender legalmente a Ginny, Pansy Parkinson no descansaría hasta que lograra la
mayor condena para el joven y guapo fraude.

-*-

Cuando George llegó a la Madriguera, no se sorprendió mucho de encontrar a todos allí ya, si
acaso, se asombró un poco al ver a Charlie porque no sabía que estaba en Inglaterra, pero
simplemente se alegró y le dio a todos recuerdos de su viaje y se mostró alegre. Cuando
preguntó por Ginny, le dijeron que su hermana estaba de viaje por su gira de triunfo, George
no discutió sobre el tema sino que pensó que era razonable.

Sin embargo, era evidente a los ojos de todos que George lucía cansado, tenía grandes ojeras,
su cabello lucía mustio y frágil, su piel pálida y de color poco saludable y a Harry le dio la
impresión de que sus manos temblaban un poco.

Cuando terminaban de comer - Harry sentía que iba a vomitar si tenía que comer otro bocado,
ni siquiera probó la tarta de melaza - llegaron Padma y Goldstein, George lucía un poco
confundido, conocía a ambos del Ejército de Dumbledore, pero notó que no se veía como si
estuvieran allí por una visita social, ambos se veían profesionales con sus túnicas algo
formales y su expresión seria.

Cuando todos se sentaron en la sala, fue Goldstein quien comenzó, indicándole a George la
razón de que estuvieran él y Padma allí. George se encolerizó. Intentó irse pero su madre lo
evitó, pero al contrario de Ginny, no les insultó, no les culpó de envidiarlo o de querer
manipularlo, simplemente, se negó a aceptar que consumía Brío o cualquier otra poción
ilegal.

Una vez que su madre logró convencerlo de volver a sentarse, Goldstein le habló de todas las
amenazas que se cernían sobre su cabeza, las legales, las investigaciones que sabían estaban
sobre él, las financieras, las deudas que tenía, la posible pérdida de su negocio sino pagaba
sus préstamos, a lo cual George se negó una y otra vez a aceptar. Él no tenía problemas. Sus
finanzas estaban bien, su negocio estaba mejor que nunca. George Weasley era un tipo
exitoso, enamorado y feliz.

Luego, intervino Padma y habló de todos los riesgos sobre su salud sino aceptaba ser tratado
por sus adicciones.

George lloró y dijo que no podía creer que todos creyeran que era un adicto, señaló que si
bien consumía ocasionalmente pociones recreativas, podría dejarlo cuando quisiera. Padma
respondió a esto como se debía sin dejarle caminos de escape.

Luego de cinco horas, para ese momento con todos los Weasley y Harry llorando, George
aceptó que tenía un problema, reconoció que no podía soportar vivir su vida como si nada
cuando Fred no estaba con él, había sido su gemelo quien empezó su negocio junto a él, tuvo
las mejores ideas para productos, Fred había sido el alma de Sortilegios Weasley. George no
se sentía digno de disfrutar las ganancias de su empresa, no pensaba que lo merecía, ¿por qué
iba a sobrevivir él y no Fred? ¿Por qué no había muerto mejor junto a su hermano? Una vez
más, Padma hizo frente a la situación y habló sobre el duelo no resuelto de George, no lo
mimó, no le habló con palabras bonitas, Padma le hizo saber que si seguía vivo, debía vivir la
vida que Fred hubiera querido para él, no una sombra de vida, llena de culpa, autocompasión
y evasión. Matarse a paso lento en frente de sus parientes, no podía ni debía ser una opción
para George.

A las siete de la noche, George aceptó ir junto su padre, Goldstein y Padma a tomar la Red
Flú para ir a San Mungo, luego de que firmó el acuerdo donde aceptaba libre y
voluntariamente someterse a tratamiento, permitirle a Ron y a Goldstein decidir sobre los
asuntos legales de Sortilegios Weasley, finalmente, se dirigió al hospital donde le esperaba
una habitación en el Ala de Salud Mental, y desde allí, al día siguiente, sería trasladado a San
Diego, California, en los Estados Unidos de América, donde pasaría una temporada de
desintoxicación, terapia y aprendizaje sobre su condición en una Clínica Mágica
especializada recomendada por Padma y aceptada por el joven mago.

Ron renunciaría al Departamento de Aurores y tomaría su lugar en Sortilegios Weasley, había


firmado un acuerdo de cuidar de los bienes de su hermano en su ausencia y hacer todo lo
posible por salvar la empresa, pagar sus deudas y seguir con el trabajo mientras George
pudiera regresar.

Aunque George insistió bastante en el tema, al final aceptó irse a San Mungo sin despedirse
de Andrea Johnson y Lee Jordan, reconociendo el daño que la hermana de esta había causado
en su vida y en la de su amigo.
Una vez que George estuvo instalado en San Mungo, Arthur Weasley envió una lechuza a los
padres de Andrea y Lee citándoles a tomar el té con él y Charlie en los siguientes días.
Capítulo 57
Chapter Notes
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Tal como Harry supuso, la reunión de Arthur y Charlie con Ángela Johnson y Thomas Jordan
no salió exactamente como lo deseaban el patriarca de los Weasley y Charlie.

Según le contó Arthur, la Señora Johnson montó en cólera y gritó a todo pulmón que el Señor
Weasley estaba intentando deshacer la relación de su hija con George lanzando acusaciones
vergonzosas sobre su hija Andrea y su sobrina. A pesar de que éste intentó explicarle sobre la
situación con calma, Ángela Johnson se fue de la Madriguera golpeando la puerta a su salida
y jurando que era ella quien no iba a aceptar que Andrea se involucrara con semejante familia
de sinvergüenzas y declarando que se olvidaran de que habría una boda o una futura relación
familiar entre ambos.

El Señor Thomas, al contrario, se mostró muy dolido con la información, pero creyó
totalmente lo que el Señor Weasley y Charlie le contaron, les informó que ya sabía que algo
malo sucedía con Lee y que había intentado abordar a su hijo, pero sin éxito, les confesó que
estaba muy asustado por la salud y la situación legal que pudiera atravesar su hijo si en efecto
estaba consumiendo pociones ilegales.

El Señor Weasley le informó al Señor Jordan sobre las acciones de la familia para George y
le aconsejó buscar ayuda profesional, incluso le recomendó a Padma Patil y Penélope
Clearwater como consejeras de salud mental y Bones & Goldstein para la asesoría legal. El
Señor Jordan se fue sintiéndose muy triste pero agradecido de que los Weasley le hicieran
saber sobre la situación con mayor certeza, y este se ofreció a brindarle la mayor ayuda que
pudieran darle a él y su hijo.

-*-

Durante la semana, Harry pudo sentir alivio sabiendo que George se había ido con muy poca
resistencia a San Diego, y la información que estaba recibiendo desde allá era alentadora.

De Ginny, por otro lado, sabían por los ex colegas de Ron del Departamento de Aurores, que
aunque la joven bruja pasaba casi todo su tiempo libre con Sawyer, este al parecer
sospechaba que los seguían, así que estaba teniendo un aparente comportamiento ejemplar:
iba a la Academia, asistía a clases, entrenamientos y pruebas mientras ella asistía a sesiones
de fotografías, entrenamiento físico y daba entrevistas. Por ahora, todo parecía normal y nada
podían hacer. En público, Ginny mostraba una actitud casi desafiante, y en una entrevista a la
Revista Corazón de Bruja, había hecho pública su relación con el joven aspirante a Auror,
que la revista clasificó como un hombre guapo, fascinante y maravilloso. Harry sintió ganas
de vomitar al leer la entrevista y la echó al fuego de la chimenea sin contemplaciones.

Esto no implicaba que la investigación que hacían Hermione, Bill y Percy se hubiera
detenido: los dos hermanos estaban decididos a conseguir algo contra Sawyer, y Hermione, a
conseguir pruebas de que Jim Sawyer podría estar usando en Ginny 'Dominium'. Las pistas
que le había dado su amiga del Ministerio, la Inefable Lily Moon, la habían conducido a la
información sobre el descubrimiento de una nueva poción que el Departamento de Misterios
llamaba Dominium, o a veces, Dominium Amoris. Esta hacía que la persona fuera total y
ciegamente leal a una persona en particular. Quien recibía la poción, no solo seguiría hasta el
final del mundo al objeto de su amor, sería capaz de darle todo: su amor, sus bienes, su
lealtad inquebrantable e incluso su vida si esta lo requería.

Según la investigación, Dominium era una poción que usaba magia de sangre, así que el nexo
que se formaba con la víctima era tan fuerte que sobrepasaría cualquier valor, ética, afecto o
lazo familiar de la víctima.

Sin embargo, la poción al parecer era tan difícil de hacer que Hermione no creía que Jim
Sawyer, quien ni siquiera había cursado una educación regular, pudiera ser capaz de
prepararla. Aunque por otro lado, Sawyer había sido aceptado en la Academia de Aurores del
Ministerio de Magia Inglés, una de las mejores y más exigentes del mundo, a pesar de no
tener los TIMOS o ÉXTASIS necesarios, así que nada debería ya asombrarles sobre el joven
y astuto mago.

Hermione se había reunido con Shacklebolt y le había dado la información para que fuera
usada de ser necesario en el caso de Ginny, y aunque la bruja contó a la familia Weasley que
el Auror Jefe se molestó mucho porque ella no reveló su fuente sobre la poción, aceptó a
regañadientes que los Aurores de Europa estaban tras la pista de los creadores y
distribuidores de la poción, y que si Sawyer la usaba, entonces tenía que estar relacionado
con el crimen organizado.

Harry se sentía horrorizado por las cosas cada vez más terribles que se descubrían sobre el
joven mago, y a la vez, podía sentir algo de alivio porque sabía que si los Aurores le seguían,
más temprano que tarde iba a caer. Solo esperaba que Ginny pudiera mantenerse a salvo
física y mentalmente, y que a la hora de la captura de Sawyer, ella quedara libre de cargos por
haber estado controlada a través de Dominium y no obrar con libre albedrío.

-*-

El domingo anterior a la partida de Charlie a Rumania – que sería el lunes temprano - todos
estaba de nuevo reunidos en la Madriguera, Percy habló con sus padres y les sugirió retomar
la idea de su viaje por la campiña inglesa. Aunque Molly enseguida se negó y Arthur lucía un
poco dubitativo, Harry estuvo de acuerdo con que sería muy bueno para los señores Weasley
distraerse un poco de las cosas negativas que habían pasado últimamente.

En realidad, no había mucho que pudieran hacer en casa: eran Bill, Hermione y Percy que
llevaban la mayor parte de la investigación, Bill y Percy estaban en contacto con Goldstein y
Parkinson, quienes llevaban los casos de George y Ginny respectivamente, Harry y Charlie
era poco lo que podían hacer, excepto cuidar a sus padres. Charlie debía volver a la Reserva,
aunque estaba dispuesto a volver a Inglaterra si surgía algo urgente a la mayor brevedad
posible. Ron se mantenía en contacto con Seamus para ponerse al tanto sobre la investigación
de los Aurores, pero esto era manejado con suma delicadeza ya que este no era oficialmente
parte del Departamento desde su renuncia.
Harry a veces sentía nostalgia por la compañía de Neville, pero por sus cartas, presentía que
su amigo la estaba pasando tan bien como Malfoy había afirmado junto a Theo, y en el
fondo, esperaba y a la vez temía que le informara que se iba a quedar de forma definitiva en
Francia, a pesar de que le había dicho que pensaba volver al final del otoño.

Harry no le había mencionado a su amigo que Malfoy le había informado que Hannah estaba
en América. Se sentía mal por ocultarle a Neville su discusión con Malfoy y lo que estaba
sucediendo en la familia Weasley, pero en este caso, sentía que era demasiado para
comentarlo por lechuza, y Harry sabía en su corazón, que si le llamaba por la Red Flú y le
contaba todo, Neville dejaría a Theo y vendría a Londres. Harry sentía que Neville ya no
tenía esperanzas o aspiraciones de encontrar a Hannah, aunque aún estaba dispuesto de llevar
su plan de permanecer en el país hasta el fin de la estación, pero presentía que era
principalmente por Theo y no por Hannah. Harry no quería dañar lo que seguro era el
comienzo y la formación de lo que podría ser una hermosa relación para su amigo.

Harry esperaba que para este momento, Theo hubiera confiado un poco en Neville y le
hubiera dejado saber, al menos de alguna forma indirecta, que la bruja había recaído en su
depresión y no estaba en condiciones de verle o hablarle.

Luego de conversar – y discutir un poco – todos estuvieron de acuerdo en que lo mejor sería
que Harry, Arthur y Molly salieran de viaje para el día jueves, así Harry tendría tiempo de
ponerse al día con las cosas de la Fundación y de pasar un tiempo con los niños, además el
Señor Weasley retomaría la planificación del itinerario. Como estaban en otoño, no era
mucha la demanda en las Posadas y tampoco de los Trasladores. Aunque el itinerario fue
recortado a tan solo semana y media, aún podrían disfrutar varios días antes de que las lluvias
arreciaran y el frío fuera cortante, la salida tenía que ser ahora o nunca.

-*-

El día domingo, los Weasley se reunieron de nuevo con sus hijos, yernos y nueras, incluidos
Charlie y Vladimir, para darse calor de familia y despedir a los viajeros. Todos saldrían vía
Traslador, los Señores Weasley y Harry a las dos de la tarde desde la Estación de Londres
hacia Broadway, en el Distrito de Worcestershire, donde visitarían la famosa Torre de
Broadway (*1) y Charlie y su pareja, saldrían a las 2:30 hacía Hamburgo donde empezarían
sus escalas hasta volver a casa.

El brunch en casa de los Weasley había sido muy alegre a pesar de la situación, todos los
niños de Harry estaban de visita, además de Victorie y Dominic, así que la casa era todo
bullicio, risas y movimiento sin control.

Esto había servido para alegrar bastante a Molly y Arthur, Harry sentía que su corazón se
inflamaba de satisfacción y orgullo al ver a sus siete pequeños y su ahijado Teddy jugando y
corriendo con la misma emoción que él solía tener al visitar a Ron en su
infancia/adolescencia, y compartir juegos y risas con los gemelos, Ron, Hermione y Ginny.

A la hora de la despedida, todo fue abrazos, besos y calor familiar. Charlie y Vladimir
acompañaron a Harry y los Señores Weasley a la Estación mientras los demás acompañaban
a la prolífica prole de Harry a Lily's House.
Afortunadamente, todo en el viaje se dio según lo planeado, y para las cuatro de la tarde,
Harry y los Weasley ya paseaban por las afueras de la extravagante Torre.

Aunque para los Muggles la torre era una extravagancia arquitectónica, para los Magos y
Brujas su estructura tenía toda la lógica del mundo: los Brown, una familia de magos y
brujas, siempre habían sentido fascinación por la Astronomía y la Astrología, así que tener
una torre que les permitiera observar el movimiento del cosmos era una inversión que para
ellos había valido cada knut invertido en su construcción.

Natalie Brown, descendiente de Lancelot Brown, había sido una de las primeras personas del
mundo mágico de Europa en descubrir la existencia de los Asteroides, y aunque en el mundo
Muggle era desconocida, sus libros eran altamente apreciados en el mundo mágico y había
copias de ellos en la Biblioteca de Hogwarts y en todas las Academias de Magia del mundo.

Harry y los Weasley pudieron subir a la zona de lo alto de la torre – ajena a los Muggles –
donde Natalie había observado los planetas y existía una sala intacta que contenía sus
anotaciones, sus telescopios e instrumentos de medición. Luego de visitar los lugares de
interés histórico, pudieron pasear por los alrededores y observar la hermosa puesta de sol
desde lo alto de la Colina de Broadway.

Al caer la noche, los tres se retiraron a su posada El Pony Rebelde, donde tuvieron una
copiosa cena, tomaron cerveza de mantequilla, charlaron relajadamente y se fueron a
descansar temprano. Afortunadamente, Harry no había llamado demasiado la atención, casi
nadie se dio cuenta de que el joven tranquilo de anteojos y cabellos negros era el hombre al
que le debían su libertad, y tal vez la vida. Harry se sentía agradecido por ello.

Chapter End Notes

*1 Torre de Broadway: es una extravagancia arquitectónica localizada en la Colina de


Broadway en Woncestershire, Inglaterra, mide 17. Fue ideada por Capability Brown. La
Torre ha tenido diferentes dueños y propósitos a lo largo de los años y es un edificio
protegido en el país.
Capítulo 58

Después de Broadway, Harry y los Weasley pasaron un día agradable en Chipping Campden
donde pasearon por los jardines, visitaron la Iglesia de Saint James y el Cementerio donde
está la tumba del famoso mago Berttie Botts, creador de las Grageas de todos los Sabores. En
la parte mágica del poblado, está la fábrica de los famosos caramelos, que Harry disfrutó
mucho en visitar – usando un glamour para ocultar su cicatriz, cambiar su cabello a cobrizo y
ponerse pecas y no llamar la atención – mientras los Weasley visitaban el poblado para ver
sus casas de piedra con techos de paja y compraban chucherías locales para enviarles por
lechuza a sus hijos y nietos.

En la noche, Harry disfrutó leyendo carta de Neville, quien le informó que al final de la
semana estaría en Inglaterra, y le decía que necesitaba verle pronto porque tenían mucho de
lo cual conversar – Harry supuso que se trataba de Theo pero no quiso predisponerse
demasiado. También se enteró por sus padres que los Aurores estaban teniendo problemas
para seguir a Sawyer, al parecer, alguien en algún puesto alto del Ministerio estaba
interponiéndose en la investigación y había solicitado detalles del caso, pero Kingsley les
daba su palabra de que la investigación no se dejaría de lado así tuviera que hablar
directamente con la Ministra de Magia sobre ello él mismo.

George les había escrito a los tres brevemente, su proceso de desintoxicación estaba siendo
doloroso y duro de llevar, pero en su mente, estaba aceptando cada vez más que era necesario
para su bienestar. Anthony Goldstein había respondido a las citaciones del Ministerio
enviadas a George y estaba dando constancia sobre su separación completa de Andrea y Eva
Johnson y su voluntad de rehabilitación. Aunque George estaba oficialmente bajo
investigación, había sido ventajoso que su Consejero Legal pudiera demostrar que el joven no
estaba ya en posesión y que se estaba tratando de su adicción, además, no había pruebas de
que George estuviera importado, comerciando o comprando pociones ilegales.

Eva Johnson, según leyeron en el Profeta y les informó Goldstein con mayor detalle, había ya
sido puesta bajo amparo del Ministerio, había sido internada para su desintoxicación de
forma obligatoria y enfrentaba cargos de comercio, tenencia y venta de pociones ilegales.
Lamentablemente, su prima Andrea había caído como una cómplice, los ingredientes que
robaba en San Mungo eran entregados a Eva a cambio de pociones. No había pruebas de que
George estuviera al tanto de esto y no se encontraron evidencias en su departamento ni en
Sortilegios Weasley de que en sus propiedades se prepararan o comerciara con pociones
ilegales, sin embargo, era evidente que George consumía por sus informes médicos en San
Mungo. A pesar de esto, se pudo demostrar que los préstamos que había pedido en Gringotts
estaban justificados en el banco para la adquisición de una casa y los gastos de la boda, todo
los galeones habían sido transferidos a la cuenta de Andrea quien debía ser la encargada de
adquirir la vivienda y planificar la boda - según constaba en contrato mágico - sin embargo,
la Medimaga no tenía aval de compra, investigación o búsqueda de inmuebles ni de ningún
gasto para el evento nombrado. Lamentablemente para la bruja, era comprobable que ella lo
había transferido desde su cuenta a la de Eva, y que ésta a su vez los había usado para
comerciar con traficantes de pociones.
Para Andrea, como Sanadora que era, los cargos eran prácticamente tan fuertes o más de los
que enfrentaba Eva, ya que había atendido menores en el hospital en los mismos meses en los
que había estado consumiendo pociones estupefacientes. Era 100% seguro de que perdería su
licencia como Sanadora, y aunque se salvara de prisión y pagara su condena con trabajo
social o en rehabilitación, nunca más podría ejercer en Inglaterra o algún lugar del mundo
mágico su profesión. Aunque pudiera regenerarse de su adicción, su vida profesional en la
medicina mágica había acabado para siempre.

Todas estas noticias dejaron un sabor amargo en el trío, sin embargo, tenían el consuelo de
saber por parte de Bill y Percy, que las finanzas de Ginny seguían siendo sólidas, que su salud
al parecer era tan buena como siempre y que aunque seguía en contacto directo con Jim
Sawyer, este parecía estar siendo precavido en el uso del dinero y los contactos de la joven,
se limitaba a dejarse invitar por ella a cenar, bailar y pasear por todo Londres y sus
alrededores. Era evidente que aunque no parecía recibir grandes cantidades de dinero de parte
de su 'prometida', si disfrutaba de los privilegios de su compañía en lugares públicos sin
aportar ni un knut.

-*-

Harry se separó de los Weasley y se excusó para ir a su habitación, entre su correspondía del
día, había un sobre algo pesado firmado por Hannah Abbott, y algo le decía que la carta era
importante.

Al ver el volumen de la misiva, había decidido leerla a solas, por lo que se dedicó con
paciencia y recostado en su cama en su habitación de la posada, a leer la extensa carta, y a
medida que avanzaba, Harry sentía que su corazón se arrugaba y sus ojos se humedecían por
los muchos sentimientos que despertó con sus revelaciones:

Por primera vez, Hannah le había confesado que estaba en San Diego, California, en los
Estados Unidos de América y le contaba que había tenido una recaída en su depresión – tal
como Malfoy había mencionado en Rumania.

Hannah también confesaba que aunque el disparador de su situación había sido su desencanto
con lo sucedido con Neville en el estadio, en realidad, hacía tiempo que este evento le estaba
amenazando emocionalmente: para ella, viajar a Inglaterra había sido un intento desesperado
de cambiar su malestar creciente en los últimos meses, poco a poco, su mundo se había ido
oscureciendo hasta dejarla yaciendo en el suelo de donde sabía no era posible levantarse sin
ayuda profesional, por eso, no se resistió cuando Draco le planteó llevarla a una institución
cuando su estadía en Canes no le fue de ningún provecho.

Hannah sabía ahora, aunque no había querido aceptarlo antes sino hasta cierto punto, que su
trato hacia Draco no era saludable, la dependencia de su amigo era perjudicial para ambos, su
aislamiento de la sociedad mágica era dañino, y que su pretensión de que luego de casi 6
años, sus amigos del Reino Unido iban a volver a su vida como si nada y a recibirla con los
brazos abiertos, había sido inmadura e ingenua.

Hannah estaba aprendiendo ahora que su vida personal solo podría mejorar y evolucionar si
tenía una actitud de coraje pero también de aceptación, había cosas que no podrían volver a
ser nunca iguales a como fueron en su niñez y que tenía que aprender a vivir con ellas, no a
olvidarlas o evadirlas: no iba a ser una bailarina de nuevo, ni una guerrera que parecía
invencible, pero eso no significaba que su vida había acabado y que todo estaba perdido, eran
cosas que debía aprender a superar.

Hannah entendía ahora que su futuro con cualquier mago no iba a surgir en su vida como un
cuento de hadas, fuera que se conocieran de años o no: las relaciones se daban, crecían y
evolucionaban, y mientras se negara a conocer a la gente protegiéndose con una coraza física,
mágica y mental, aunque podría impedir que alguien le dañara de nuevo, también lograría
quedarse sola, y eventualmente, transformaría el resto de su vida – y la de Draco – en pura
miseria y amargura.

Hannah le pidió perdón por irse sin despedirse, por el desplante para él, sus niños y Neville, y
sobre todo, por hacer que Draco se alejara de él, cuando ella sabía sin lugar a dudas - aunque
su amigo no se lo hubiera dicho con palabras - que él deseaba conocerle mejor, pasar más
tiempo con su persona y que se sentía ilusionado – aunque fingió que no era así - de verle en
Inglaterra después de todo este tiempo.

Hannah confesó que sabía que Draco había oído montones de veces de parte de Teddy, sin
aburrirse, lo genial que era su Padrino Harry, que los ojos de Draco brillaban al oírle, que
sonreía con nostalgia cuando el niño contaba cómo se divertía con sus 'hermanos' de Lily's
House, y ella creía que Draco añoraba vivir todo esto con él aunque nunca lo confesaría ni
bajo tortura. Hannah sabía que su amigo sentía una admiración inenarrable hacia Harry, en
especial por lo que había hecho en la Fundación – eso sin mencionar su sacrificio por el
mundo mágico - y que amaba que ella le contara de todo lo que se enteraba sobre los
'Retoños de Lily' cuando Mary y Ágatha le escribían y le describían lo felices que eran
trabajando con él cuidando de los niños.

Hannah le confirmaba que ella conocía a Draco como nadie, y por esto, sabía que su amigo le
había admirado siempre, y que en la misma medida que decía que le odiaba y no le soportaba
cuando eran chicos, también se había sentido encandilado, celoso y obsesionado con él por
todas sus hazañas. Hannah afirmó que sospechaba que Harry se había sentido también
deslumbrado y obsesionado por Draco, pero pensaba que en su afán de competir y lucirse uno
frente al otro, habían desviado la atención del trasfondo verdadero del asunto.

Hannah sentía que en lugar de ayudar a Draco a canalizar su interés de toda la vida por Harry
y alentarlo a lograr su felicidad – insistía en que ahora estaba segura de que el interés era
mutuo – se había obsesionado con su interés por Neville, por el deseo de recuperar sus
antiguos amigos, y para empeorar todo, su impulso casi maníaco de cuidar de Draco se había
disparado estando fuera de su refugio de Francia por tantos días – era la primera vez, sin
contar el tiempo en que iba por el asunto de su pierna a Nueva York - volviéndose un
comportamiento incómodo, agotador y poco sano.

Ahora sabía que había actuado compulsiva y emocionalmente, sin lógica y razón, dejando de
lado el bienestar de sus amigos, en especial el de Draco, y había logrado lo contrario de lo
que deseaba: se había roto emocionalmente, había huido de Neville y sus amigos - incluido él
a quien tanto había llegado a apreciar - sin intentar siquiera conocer el trasfondo de lo
sucedido o darles - y darse a sí misma- la oportunidad de saber la verdad, y lo peor, también
había lastimado a Draco: haciéndolo salir de Londres sintiéndose culpable por su malestar,
porque sabía que Draco se iba a responsabilizar a sí mismo por complacerla en ir a Inglaterra,
por no haberla 'protegido' de Neville y de todas las amenazas fantasmas que habían en sus
preocupadas mentes, y por distraerse de su 'obligación' de cuidar a su amiga por su interés
por Harry.

Hannah insistía en que le pedía perdón por todo esto, en especial, por lo relacionado con
Draco, y le aseguraba que aunque sabía que tal vez no lo merecía, le rogaba que le permitiera
seguir en contacto con él y los niños, aunque fuera por cartas.

Ella le aseguraba que estaba poniendo de su parte para sanarse mental y emocionalmente, y
para también, permitir que Draco sanara y fuera libre de sus temores por ella. Si había
luchado tanto para que su amigo sobreviviera y fuera libre después de la guerra, no podía
seguir siendo por más tiempo ella misma su cárcel particular.

Hannah le contó que le había escrito a Astoria y Theo pidiéndoles perdón – y que en especial
a su amiga, le había agradecido su sinceridad porque le había dado mucho en qué pensar con
sus palabras duras pero no malintencionadas - y añadió que el día anterior a escribir esa carta,
había hablado con Draco para hacerle saber todo esto y muchas cosas más que les concernían
a ambos. Hannah le aseguraba que el momento había sido muy doloroso para los dos, pero
confesaba que había sido valiente: le había hecho ver a Draco el mal que le estaba haciendo a
su vida al permitirle ser con él de esa forma protectora extremista, y lo mal que le hacía a ella
esperar y permitir que él lo fuera de igual forma con ella.

Hannah estaba segura de que cuando volviera a Francia – cuando se sintiera lista y lo
suficientemente fuerte para empezar de nuevo su vida – muchas cosas iban a cambiar, y
aspiraba como primer paso, dejar Manoir Jonquille - el hogar de Draco en Francia - e ir a
vivir a su propio apartamento en París – que siempre había tenido porque lo había heredado
de su madre – y que luego, poco a poco, planeaba volver a empezar a recuperar su vida en
Londres, sin aspirar de nuevo a ser recibida por todos de la noche a la mañana.

Por supuesto, Hannah sabía que no podía abandonar su labor en las empresas y fundaciones
Malfoy, tampoco iba a romper su amistad con Draco o a dejar de considerarle su única
familia – y tampoco a Theodore - pero definitivamente, Draco y ella debían empezar a vivir
su vida de adultos en verdad, separados e independientes aunque cerca.

Hannah sabía que esto le iba a costar muchísimo esfuerzo – aunque creía que tal vez Draco
ya había empezado este viaje personal en su ausencia – pero tenía la meta de no desistir en
ello y Draco había acordado apoyarle, y además, seguir recibiendo ayuda profesional, porque
en este aspecto, él era más renuente que ella.

Hannah había finalizado su misiva agradeciéndole a Harry por darle la oportunidad de


escucharle cuando pasaron tiempo a solas en la Mansión Nott, por aceptar su invitación de
llevar a los niños a la Mansión Abbott, y en especial, por haber respetado lo que había sido su
deseo hasta ahora de no saber nada de lo sucedido por Neville.

Finalmente, Hannah tenía indicios de que no había esperanza de que ella y Neville pudieran
llegar a algo en el futuro, y que con suerte, Neville tal vez sería capaz de perdonarle por la
forma en que reaccionó en el estadio y posteriormente, pero le prometía que una disculpa y
una explicación para su mejor amigo iba en camino justo en ese momento volando hacia sus
manos y que había sido escrita con la misma sinceridad que le había escrito a él, asumiendo
su responsabilidad.

Ella deseaba que tanto Neville como él entendieran que lo que hubiera hecho Draco por
protegerla, fue en gran parte por su solicitud de ser sacada de Londres y no por deseos de
dañar a Neville. Mucho de lo sucedido era su culpa, y para bien o para mal, concluía la bruja,
Draco pensó que Neville había actuado vergonzosamente, sus acciones habían sido honestas
aunque hubieran sido equivocadas al intentar protegerla.

Deseándole lo mejor del mundo donde quiera que estuviera, Hannah se despedía con cariño y
esperanzas de un desolado Harry Potter que leía su carta con los ojos llenos de lágrimas y el
corazón arrugado de tristeza y lleno de sentimientos encontrados.
Capítulo 59

Harry durmió muy poco, tuvo sueños confusos donde veía a Draco, y cuando se acercaba, se
desvanecía en el aire como si fuera vapor de agua, para luego aparecerse más lejos, y más
lejos, hasta que agotado, ya no podía avanzar más y terminaba en el suelo jadeando y
llorando.

Cuando se despertó con lágrimas en los ojos, Harry se levantó, se vistió y salió a caminar por
el pueblo, esperó que abriera la primera panadería y se tomó un café con un bollo y luego
deambuló un rato más hasta volver a la posada.

Cuando vio a los Weasley, estos se mostraron preocupados, pero él hizo lo posible por
mostrase bien y contento – aunque sospechó que estos no le creyeron – y luego de tomar
juntos una taza de té, se fueron a tomar su Traslador para Stow-On-The-Wold su próximo
destino.

En este poblado no iban a quedarse sino a deambular un poco, visitaron la Ermita de Saint
Edwards y el mercado del poblado, se sacaron fotos y comieron algo ligero al mediodía, y en
la tarde, tomaron el próximo Traslador a Bourtown in the Water, un pueblo del que Molly se
enamoró y en el que decidieron quedarse a pasar la noche.

En este lugar si buscaron posada, y luego fueron a visitar el famoso Museo de los Juguetes, y
cuando Arthur se enteró sobre el Museo de los Coches Antiguos afirmó que no se iba a ir de
allí sino lo visitaban.

Harry disfrutó mucho el museo de los juguetes y la vista del Río Windrush donde Molly le
dio de comer a los patos, luego los tres comieron helados a pesar del frío porque eran
legendarios, en especial, los de la tienda mágica que cambiaban de sabor a cada lametazo, y
pasaban desde el chocolate oscuro hasta el pistacho y el coco, sin dejar de ofrecer fresa, mora
y limón.

En la noche, se fueron a descansar agotados, y por una vez, Harry aceptó tomar Poción de
Dormir sin Sueños – la versión Malfoy – para poder estar más descansado al día siguiente y
disfrutar con el entusiasta Arthur del museo de los vehículos.

-*-

Tal como se lo imaginó, Arthur salió más feliz que un crío del Museo y con mucha reticencia
por lo bien que lo pasaron, se trasladaron a Snowshill donde buscaron sitio para almorzar.

Harry disfrutó en sobremanera este pueblo, lleno de colinas y campos para caminar mientras
pensaba en la carta de Hannah y en cómo todo lo que Draco le dijo – casi fuera de sí de la
rabia – más lo que le comunicó en su carta de despedida, iba resultando cierto en su totalidad.

Cada detalle que se confirmaba, le llenaba de un sentimiento agridulce: Malfoy nunca le


mintió respecto a lo relacionado con Jim Sawyer, en el peligro que representaba para Ginny,
y menos en lo relativo a George, sus relaciones personales y en el peligro que le amenazaba.
Si no hubieran intervenido, probablemente en este momento George estaría en San Mungo
bajo custodia del Ministerio hasta que se confirmara, luego de tal vez un tortuoso y largo
juicio, que no había participado en el tráfico de pociones, y las multas y sanciones que
recibiría por consumir Brío serían mucho peores. Pero tener en prevenido un Consejero Legal
y estando bajo el cuidado de una institución de salud, había hecho una inmensa diferencia.
Incluso para Lee Jordan, quien se había mostrado renuente con su padre, había hecho una
diferencia inmensa haber recibido una Intervención y estar en un instituto de salud mental en
Escocia. Afortunadamente, las cuentas de Lee demostraban que este no había participado
tampoco en compra y venta de pociones, y su nivel de consumo, no era ni de cerca tan alto
como el de Eva o Andrea, incluso, había resultado ser menor que el de George, y el Señor
Jordan les había escrito, agradecido, informando que las expectativas de que Lee volviera a
tener una vida más sana eran bastante altas.

Cada detalle que Harry descubría de Draco, le hacía sentir que su corazón latía más
pesadamente de amor por el rubio, y de la misma forma, le confirmaban que la decepción y el
desprecio que le había hecho vivir en Rumania harían casi imposible que pudiera haber
aunque fuera una oportunidad pequeña de arreglar todo lo que había salido mal entre ambos.

Aunque el corazón de Harry se rebelaba, su mente no se engañaba, él sabía que esos sueños
en donde veía a Draco esfumándose eran un reflejo de su esperanza perdida, de su
oportunidad rota, de los sueños que no llegó a terminar de crear convertidos en cenizas.

Para empeorar, sabía que cuando volviera a casa tendría que mostrarse feliz por Neville, su
amigo se merecía la mejor de las vidas y la más grande felicidad, y aunque sintiera que su
corazón se terminara de romper, tendría que sentirse contento por él aunque le contara que
había decidido irse definitivamente a París, y que él y Theo se habían enamorado. Harry
pensó en Draco y Hannah y en el daño que le había hecho a ambos aferrarse el uno al otro sin
darle cabida a nadie más en sus vidas. Él y Neville no debían cometer el mismo error. Harry
tenía que ser la mejor versión de sí mismo y dejarle marchar y ser feliz.

-*-

Así los días pasaron, Arthur, Molly y Harry visitaron Bibury, Stanton, Upper Slaugther y
Lower Slaughter y finalmente, entraron en el condado de Wiltshire donde visitarían
Stonehenge, lleno de tradición e historia mágica, y luego se trasladaron a Mere, un pequeño
pueblo en el condado donde habían innumerables sitios donde comer y pernoctar antes de
volver a casa, y además, se sabía estaba cerca de una de las casas de magos más famosas de
Inglaterra, La Mansión Malfoy.

Harry había hecho lo posible por disuadir a los señores Weasley de ir a Mere, pero ninguna
excusa fue aceptada, incluso, Arthur bromeando le dijo que esperaba que no pensara que se
iba a encontrar a Malfoy allí, ya que una persona de su alcurnia de seguro no se mezclaba con
los pueblerinos, y que el joven y poderoso mago muy probablemente estaba muy feliz en su
mansión de Francia nadando en galeones.

Harry rió la gracia lo mejor que pudo e intentó ahogar la desazón que sentía al estar en la
tierra natal de Draco.
Sin embargo, su desconcierto estaba lejos de detenerse. Una huelga de las terminales de
Trasladores de todo el Reino Unido les había dejado atrapados 24 horas adicionales en Mere,
a menos que se decidieran a trasladarse en vehículo Muggle, y el posadero, quien
conversando amigablemente con Arthur sobre el poblado, le había dicho que ciertamente, la
Mansión Malfoy estaba a unas pocas millas a pie, que ya no estaba oculta por terribles
hechizos de ocultamiento, sino que al contrario, permitía, al igual que muchas construcciones
históricas del país, la visita guiada de turistas, en especial por el interés de Narcissa Malfoy
de educar a la población mágica sobre su historia, tanto la positiva como la negativa.

Narcissa Malfoy, contaba el posadero, estaba orgullosa de su hogar a pesar de los oscuros
acontecimientos que habían sucedido en el pasado, y consideraba que el lugar era una joya
arquitectónica. Se decía que incluso los turistas Muggles eran recibidos y quedaban
pasmados por los lugares de la mansión que eran aptos para ser vistos por personas no
mágicas, en especial, por sus hermosas obras de arte.

Por supuesto, Arthur no se pudo resistir a la tentación de visitar la Mansión, y aunque Harry
quiso disuadirlos, se encontró caminando por el bosque hacia donde el posadero les indicó
quedaba la famosa construcción. Arthur le había dicho que no tenía que volver a un sitio que
había sido tan terrible para él en la guerra y que él y Molly podrían ir solos sin problema,
pero Harry no pudo dejar pasar la oportunidad de ver el lugar donde nació y creció Draco, así
que más pronto que tarde, les convenció que podría acompañarles sin mayor aversión.

Por lo menos, Harry tenía la certeza de que Draco no estaría en la Mansión. Por la carta de
Hannah, sabía que este tal vez estaría en San Diego pasando tiempo con su amiga, y en caso
de que hubiera regresado, no estaría en Wiltshire sino en Francia.

Cuando llegaron a las afueras de la Mansión, Harry se quedó pasmado: la Mansión no lucía
lúgubre como la noche en que los carroñeros lo habían llevado atrapado para entregarlo a
Voldemort, su enrejado de hierro forjado lucía impecable. El escudo de los Malfoy se podía
ver en algunos puntos del extenso enrejado que rodeaba la mansión y no parecía tener fin, y
del otro lado, Harry pudo observar el cuidado jardín, que a pesar del otoño, lucía hermoso.
Algunos árboles ya mostraban sus hojas cambiantes a tonos rojizos y naranjas, pero aún
había numerosos setos y plantas en flor, por el arte de magia supuso, y a lo lejos, se oía el
canto de los pavo reales albinos y de las últimas aves que habitaban el campo antes de partir
por la llegada del invierno.

Mientras Harry miraba la magnificencia de la construcción, no pudo evitar reír un poco


pensando en que definitivamente, crecer en un lugar como ese tenía que afectar tu visión del
mundo. El lugar era ridículamente grande, hermoso y demostraba el poderío económico de
los que habitaban en él.

Luego de curiosear a lo largo de la verja, Arthur se acercó con resolución a la reja de la


entrada y la tocó con su varita, en pocos segundos, una elfina se Apareció en la entrada:

"Buenos días, Señor. ¿En qué puede servirle Suly a los Señores?", e hizo una reverencia del
otro lado de la reja. Harry observó que Suly no vestía harapos sucios, sino un limpio
uniforme negro con un pequeño delantal blanco que mostraba el escudo de los Malfoys
bordado en gris.
"Buenos días, eh... Suly, nos preguntábamos si era posible realizar una visita guiada a la
Mansión, nos fue informado en Mere que tal cosa era posible..."

"Oh, sí, Señor, si hay visitas guiadas durante el verano, Señor, pero nunca antes habían
venido visitantes en otoño, por eso antes Suly debe pedir permiso a su Ama para saber si es
posible que visiten la Mansión de la Antigua y Noble Familia Malfoy", Molly resopló al oír a
la elfina pero Arthur la miró de reojo y negó con la cabeza hacia su mujer, luego volvió a
mirar a la elfina y sonrió.

"Muy bien, Suly, entendemos; ciertamente es inusual hacer turismo en esta época del año por
el campo. Entenderemos si la Señora de la casa no da su consentimiento, muchas gracias".

La elfina hizo una rápida reverencia y desapareció.

Luego de un breve momento de ausencia, durante el cual Arthur y Molly discutieron un poco
sobre si la elfina tenía o no la culpa de repetir lo que era una costumbre entre los elfos
domésticos sobre sus amos, Harry temió y a la vez esperó que la respuesta fuera negativa.

Sin embargo, para su sorpresa, la verja se abrió y se encontraron avanzando por un camino de
guijarros blancos rodeados de altos setos que Harry sabía alguna vez fueron muy altos pero
ahora eran de tamaño regular, y que eran en ese momento de color amarillento por la acción
del clima que se iba enfriando cada día.

Desde allí, pudieron ver más de cerca los pavo reales albinos que caminaban con aire señorial
por el jardín, y Harry sentía que la casa, de múltiples ventanas y varios pisos de alto, con
algunas torres que terminaba en techos puntiagudos color pizarra, se lo iba a tragar con su
inmensidad.

Una vez en la puerta, luego de lo que pareció un recorrido ridículamente largo, la puerta se
abrió mágicamente para hacerlos pasar. Harry se asombró nuevamente, el vestíbulo era igual
que la primera vez que lo vio, y a la vez era diferente.

Su piso de mármol de cuadros negros y blancos seguía siendo tan hermoso e imponente como
siempre, al igual que la galería que llevaba a las enormes escaleras que se abrían de lado a
lado, de madera oscura y elegante con una hermosa alfombra en el centro de hermosas
figuras en negro y beige.

Sin embargo, era evidente que los cortinajes y muchos muebles habían sido renovados, ya el
lugar no lucía oscuro y lúgubre, sino iluminado, y aunque era evidente su antigüedad, no era
de una forma opresiva o amenazante sino elegante e incluso, hasta un poco minimalista.

La elfina les hizo seguir por un pasillo donde les mostró un inmenso salón de fiesta, tan
grande como para invitar a todos los Weasley y sus allegados más lejanos, con paredes de
espejos y piso de mármol negro, y una cantidad de hermosas lámparas de cristal que tenían
que ser un fondo maravilloso para una fiesta de gala.

Harry no escuchaba casi nada de las explicaciones de la elfina, su atención estaba enfocada
en las paredes intentado localizar algún cuadro de Draco. Aunque no lo logró encontrar, si
observó muchos Malfoys con sus mismos cabellos rubios de tono platinado y algunos rostros
de ojos grises, pero sus miradas eran duras y terribles y no parecían capaces de mostrar la
ternura que Harry había visto en los ojos de Draco en el barco sobre el Danubio, cuando le
miró preocupado por su horrible mareo.

Una vez que vieron una galería con cuadros antiguos y armaduras brillantes, Harry se negó a
ver el comedor que había observado en sus sueños con horror, donde Nagini devoraba a sus
víctimas a la vista de los Mortífagos y bajo las órdenes de un monstruo, pero se mostró
encantado de aceptar la sugerencia de la elfina de mostrarles la biblioteca.

Harry no pudo evitar soltar un 'guao', y menos en pensar la emoción de Hermione si tuviera a
su disposición un lugar como ese para ella, la biblioteca era inmensa, tenía pisos y pisos de
tomos, algunos tan antiguos que Harry se preguntó si serían tan viejos como había sido
Flamel, y estaba seguro que era incalculable la fortuna que valdría. La elfina dijo tristemente
que muchos libros habrían requerido restauración luego de que el Ministerio registrara la
Mansión buscando artefactos de magia negra luego de la guerra, pero también añadió que su
Amo había logrado restaurar y recuperar muchos de los libros dañados. El orgullo en su voz
era patente y Harry sintió a su corazón saltar de emoción al oír nombrar a Draco aunque fuera
indirectamente.

A continuación, la elfina les dijo que su ama le había dado permiso para mostrarles la Sala de
Artes. Cuando entraron, todo pasmo que pudiera sentir Harry se quedó superado por la
belleza a su alrededor. Como si no hubieran suficientes cuadros y figuras por toda la
mansión, había una sala inmensa llena de esculturas, retratos y representaciones de arte tan
exquisitos que harían jadear de deseo a cualquier coleccionista.

Harry no sabía nada de arte, y sin embargo, no podía sino sentir que estaba en un Museo y no
en una casa de familia.

Era tan grande la sala que los tres se separaron mirando los objetos de su interés. Harry se
decidió por las esculturas, había ninfas, sirenas, donceles, y cuando llegó a la parte de la
representación de varias generaciones de Malfoy, se quedó pasmado ante la belleza de un
busto: el de Draco.

Algún privilegiado artista había tenido la suerte de tallar a Draco y lo había hecho con un
detalle y una sensibilidad tal, que Harry sintió su corazón dar saltos de ver la belleza de su
rostro en el frio pero hermoso material blanco. Cada detalle había sido perfectamente
representado: sus hermosas y largas pestañas, sus cejas delgadas y definidas, sus ojos
grandes, su nariz larga y recta, sus pómulos perfectos, su boca carnosa y sensual, y su
puntiaguda barbilla tan característica de los Malfoy. Harry se hubiera podido quedar allí de
pie por horas, pero su expresión arrobada llamó la atención de la elfina quien le dijo: "Oh, es
el joven Amo Malfoy", y suspirando agregó, "él es el dueño actual de la mansión", y Harry
asintió sin poder quitarle la vista de encima. "¿Usted le conoce, Señor?", preguntó la elfina
con su voz chillona mirándole emocionada.

"Yo, eh... si", contestó Harry, "estudiamos juntos", dijo finalmente.

"Oh, qué afortunado", dijo la elfina con voz triste, "El amo viene poco a la mansión", y
negando con la cabeza, se quejó tristemente que la casa le traía tristes recuerdos y que por eso
apenas la pisaba desde la guerra.
Harry asintió pero no dijo nada, y de repente, se dio cuenta de que Arthur y Molly se habían
dirigido a los invernaderos que estaban a un lado de la casa donde la elfina les había contado
que su Ama tenía una esplendía colección de orquídeas.

Harry se dispuso a seguirles, pero cuando pasó al pie de la escalera del vestíbulo, escuchó un
sonido que le paralizó: un piano tocaba Gymnopédie °1 y su mente volvió de inmediato al día
en que escuchó a Draco tocar la misma pieza en la Mansión Nott.

Sin pensarlo siquiera, Harry se dirigió a las escaleras y subió por los escalones de madera
oscura alfombrados, guiándose por el sentido del oído para localizar la fuente de la música.

Harry subió un piso, y luego otro, y caminó luego por un largo pasillo que tenía ventanas de
largas y blancas cortinas a un lado y muchas puertas blancas del otro, finalmente, llegó a un
salón que tenía la puerta entreabierta.

Con el corazón latiendo a mil por hora, Harry se asomó un poco y vio a una chica tocando un
piano de espaldas a la puerta, no veía su rostro sino una cabellera negra suelta y larga, de
repente, escuchó aplausos y vio una figura cruzar para acercársele, cuando vio el perfil de la
joven que se giró hacia los aplausos, se quedó asombrado al descubrir que era Nicoleta
Dumitrescu, solo que lucía más sonriente, sana y alegre de lo que Harry la llegó a ver en el
Castillo Corvin. La joven se levantó del piano y abrazó con alegría a un hombre joven que
acaba de llegar a la habitación, que sin ninguna duda, era Draco Malfoy.
Capítulo 60

Harry jadeó de sorpresa cuando vio a Draco abrazar afectuosamente a Nicoleta, lo que llamó
la atención de la pareja que estaba en el salón. Harry dio un paso atrás con el corazón
latiéndole como un tambor y luego se giró y prácticamente echó a correr por el pasillo y
luego escaleras abajo, sin embargo, cuando apenas iba por el primer tramo de la escalera, oyó
la voz de Draco llamándole:

"¡Potter! espera por favor, ¡no te vayas!", Harry alzó la vista y le vio bajando hacia él, y
aunque su primer impulso fue echar a correr de nuevo, se dijo a sí mismo que no era una
doncella tonta y virginal, debía comportarse como el adulto que era y afrontar la situación.
Con las mejillas muy rojas, se detuvo y se giró para enfrentar lo que sentía era una de las
situaciones más bochornosas de su vida.

Para su sorpresa, la expresión de Draco no era de rabia o desprecio, sino que prácticamente
era de alegre cautela.

"Gracias", dijo Draco jadeando un poco, "Gracias por detenerte", terminó de bajar los
escalones que los separaban y Harry miró hacia abajo mientras Draco se detuvo apenas un
par de escalones arriba, él miraba nervioso hacia el vestíbulo, preguntándose dónde diablos
estaban Molly y Arthur y por qué era tan imprudente como para meterse en este tipo de líos.

"Yo... lo siento Dra... Malfoy", se disculpó Harry sin poder mirar al amo de la mansión al
rostro, "Estaba por casualidad en la zona, y ellos insistieron en visitar la Mansión ya que no
pudimos tomar un Traslador para volver a casa... entonces oí la música de piano... yo... no fue
mi intención causar molestias, es que me gusta mucho la música y... lamento mucho haberles
importunado...", Harry sabía que estaba parloteando y que su respiración era agitada, así que
hizo silencio y miró de reojo a Malfoy que parecía sonreír amablemente en lugar de estar
encolerizado y preparándose para gritarle por andar curioseando en su casa.

"No te preocupes, Ha... Potter, es completamente inesperado verte aquí pero me complace
bastante, en verdad. Timy me dijo cuando llegué que había visitantes en la Mansión, pero de
haber sabido que eras tú, yo mismo te habría localizado para invitarte a tomar el té y
mostrarles el lugar con calma", le informó con voz suave aunque su respiración también era
un poco agitada aún.

"Oh, no,... quiero decir, no es necesario, ya... ¿Cómo se llamaba la elfina? Eh, Suly, nos has
mostrado los lugares más... interesantes de la Mansión, en realidad la Señora Malfoy fue
demasiado amable dejándonos pasar a su hogar cuando estamos fuera de temporada, no está
bien que me quede... que nos quedemos más tiempo, no es necesario, yo... debo salir y buscar
a mi... a Arthur y Molly, para volver a casa... quiero decir, a la posada", habló a borbotones
sintiéndose como si tuviera la cabeza en la luna, no sabía si lo que había dicho había sonado
coherente o de la forma correcta, y lo único que sentía era la urgencia de salir de allí antes de
morir de vergüenza.
"¿Te acompañan los Weasley?", preguntó amablemente Draco mirando hacia abajo como si
los buscara en el vestíbulo. "Qué agradable sorpresa que estén de paso por Wiltshire, ¿se
están quedando en el Unicornio de Plata? He oído que es un lugar cómodo y que el posadero
y su esposa son muy amables", hizo una breve pausa y como pensándolo agregó, "Ya que
necesitas marcharte, por favor, insisto en que al menos subas conmigo y saludes a Nicoleta,
estoy seguro de que ella estará encantada de verte de nuevo y saludarte", Harry creyó que se
desmayaría. Ver a Nicoleta era lo que menos quería. Había visto la emoción con que la joven
abrazaba a Draco en el salón y no necesitaba pensar en lo que eso significaba en este
momento. No podía olvidar que André Laussane había bromeado con Draco sobre el
compromiso que su tía Ruxandra Dumitrescu estaba planeando para ambos, aunque Draco
solo había volteado los ojos en ese momento con desdén. Si ahora se enteraba que Draco
había aceptado el acuerdo, tal vez no podría controlarse y caería al suelo muerto allí mismo
delante de ambos.

"Yo... no creo que sea posible, Arthur y Molly deben estar buscándome porque hace rato que
nos separamos", intentó excusarse Harry titubeante, pero Draco sin inmutarse, lo tomó del
brazo y lo guió escaleras arriba con una expresión pacífica y amable.

"Por favor, Potter, solo será un momento. No insistiría si no pensara que tu presencia le hará
mucho bien a mi prima", Harry sintió un cierto alivio al oírlo llamarla prima pero se rindió a
la insistencia de su anfitrión y subió las escaleras junto a Draco mientras este seguía tomado
de su brazo con presión suave.

La joven salió a recibirles al pasillo y al verles a ambos, sonrió como Harry no le había visto
hacer nunca antes. Era evidente que Nicoleta había cambiado. Su cabello lucía liso, suelto y
brillante, aunque aún se veía algo ojerosa, bastante delgada y pálida, seguía usando sus feas
gafas y su rostro seguía un poco demacrado, sus ojos grises brillaban de emoción, o tal vez de
alegría, y su túnica era de un alegre tono azul cielo y no negra y tétrica como había lucido en
el Castillo Corvin.

"Oh, Harry, ¡Harry Potter!, no puedo creer que seas tú, ¡qué alegría!", exclamó con voz
cantarina y cuando Harry llegó al rellano y se le acercó, esta se aproximó a él y le abrazó
inesperadamente aunque con suavidad. "Tenía tantas ganas de volver a verte, ¡es como un
sueño que estés aquí!", dijo Nicoleta sonriendo y Harry no pudo sino regresarle la sonrisa
aunque un poco nervioso.

"Nicoleta llegó hace tres días a la Mansión", le informó Draco como si fuera un allegado
cercano de Harry que se mereciera una explicación, "Yo apenas pude regresar hoy, y confieso
que con muchos tropiezos; la huelga de las estaciones ha entorpecido todo en el país el día de
hoy", Harry asintió estando de acuerdo.

"Es un placer verle de nuevo, Mademoiselle", la saludó Harry un poco formal y Nicoleta rió
divertida.

"Oh, no seas tonto, Harry, por favor, llámame Nicoleta, esas formalidades no hacen falta ya",
aclaró y meneó la cabeza sonriendo radiante, "Fuera del Castillo Corvin, no soy sino
Nicoleta, y honestamente, no pienso volver a ese lugar nunca más".
"Oh", dijo Harry sin saber qué más agregar. ¿Qué se suponía que debía decir? ¿Tenía que
felicitarla? ¿Y exactamente por qué razón? No sabía qué era peor, si saberlo o no.

"Nicoleta ha... ha decidido hacerse cargo del rumbo de su propia vida", aclaró Draco
entendiendo la confusión de Harry y mirándoles a ambos con una sonrisa amable.

"Y Draco ha sido mi Caballero el Armadura Brillante para poder lograrlo", aclaró Nicoleta a
su vez sonriendo aun con alegría, y al ver que Harry seguía luciendo confuso, agregó, "Me he
escapado del riguroso dominio de mi madre y Draco ha acudido a mi rescate. Sin él, no
tendría a dónde ir, todos le temen a mi madre como si fuera la reina de toda Europa, pero
finalmente, he podido librarme de su yugo y no pienso regresar", y sonriendo miró expectante
a Harry.

"Cielos, Nicoleta... yo, ¡felicidades! Me contenta verte feliz", la felicitó Harry aún dudando
un poco pero alegrándose por su evidente cambio.

"¡Gracias, Harry!", dijo esta y se movió un poco pasando el peso de un pie al otro de
emoción, como si no pudiera estarse quieta, "no sabes lo que ha sido mi vida desde siempre,
oyendo todo el tiempo que estoy enferma, que soy débil, que no puedo valerme por mí
misma... incapaz de asistir al colegio como todas las personas de mi edad, de tener amigos,
sin poder hacer nada de lo que me guste, porque para mi madre, soy como una muñeca de
trapo, o peor, un títere de vidrio, inútil, frágil y sin voluntad propia... ya la viste ese día en
Corvin, ni siquiera tenía derecho de hablar como una adulta, de comer lo que deseara, de
actuar como una mujer en lugar de una niña; era un infierno, Harry, pero gracias a Draco,
ahora soy libre", y pareciendo que no era capaz de aguantarse, abrazó a Draco nuevamente
con todas la fuerzas que era capaz de mostrar. Draco le regresó el abrazo sonriente y cuando
se separó la besó en la frente.

"Tranquila, Nicoleta, ahora eres libre; en Inglaterra, eres una bruja adulta y dueña de tu
destino, ahora podrás estudiar o dedicarte a hacer lo que sueñas y mi madre y yo te
apoyaremos; aunque tu madre intente llegar a ti y hacerte volver, legalmente no puede hacer
nada, no hay ley mágica que pueda obligarte a volver a Corvin si no lo deseas, y mucho
menos someterte a sus absurdos designios", y luego mirando a Harry agregó, "estoy seguro
que pronto conocerás más personas buenas y valiosas que te brindarán su amistad... como
Harry", este sintió que enrojecía por el elogio pero miró a la joven y asintió. Extendió su
mano a Nicoleta y esta la tomó con emoción.

"Me alegra que hayas tenido el valor de escapar, Nicoleta, que hayas conseguido apoyo en
alguien... en alguien como Draco, que sabe cómo ser el mejor de los amigos", y sintiendo que
se ponía rojo granate soltó su mano y se giró, "lo siento, ahora debo marcharme, yo... me
esperan mis... mis padres, con ellos estoy de paseo, y seguro están algo preocupados por mi
ausencia, pero no dudes en enviarme una lechuza cuando gustes".

Draco no mostró sorpresa sino que sonrió y le dijo, "Te acompaño a la salida", y le hizo una
señal con la mano a Nicoleta de que le esperara allí.

"Gracias Harry", y riendo contenta agregó la joven, "Espero que nos podamos volver a ver
pronto".
Harry hizo un gesto con su mano de despedida y se dirigió nuevamente a las escaleras, "No
es necesario que me acompañes, Malfoy", dijo algo formal, "Yo, creo que puedo conseguir la
salida por mí mismo", comentó sin atreverse a mirar de nuevo al rubio.

"No seas tonto, Potter", contestó Draco, "¿Qué clase de anfitrión sería sino te acompaño a la
salida?", cuando llegaron al vestíbulo se consiguieron a Suly que venía en dirección
contraria, la elfina hizo una reverencia hacia Draco y Harry.

"Oh, Amo Malfoy, Harry Potter, Señor", dijo con su voz chillona, "los señores Weasley se
han ido, la Señora estaba un poco cansada y decidieron adelantar su camino a Mere, pero le
dejaron dicho a usted, Harry Potter, Señor, que pedirían almuerzo para usted y esperaban que
les alcanzara en la Posada en un rato cuando finalizara su paseo", y volvió a hacer una
reverencia en dirección a Harry.

"Gracias, Suly", agradeció Harry, se giró en dirección a Draco y continuó, "en verdad
lamento haberme metido así en tus habitaciones privadas sin permiso, Malfoy, gracias por
todo, por favor, extiende mi agradecimiento hacia tu madre", y suspirando agregó, "deseo que
disfrutes tu estancia en casa... y les deseo lo mejor, a los dos... yo... debo irme ya", hizo un
gesto a la salida y empezó a caminar sin atreverse a seguir mirando a su anfitrión.

"Gracias, Potter", y mirando a Harry con la cabeza inclinada a un lado y sus ojos grises
brillando agregó, "estoy seguro de que nos veremos de nuevo muy pronto", y mirando
alrededor agregó, "si quieres, puedes Aparecerte en las afueras del pueblo, he cambiado las
barreras de la Mansión para que te permitan usar Aparición".

Harry se sorprendió por el gesto. "Oh, gracias, yo... no es necesario, disfruto mucho
caminando por el bosque", dijo casi sin voz, y luego siguió casi corriendo, salió de la
Mansión por la inmensa puerta principal que se abrió para él mágicamente, avanzó por el
camino de grava, caminó lo más rápido que le permitieron sus pies, y aunque se sobresaltó un
poco al oír un pavo real hacer ruido cerca de él, no se paró hasta llegar a la verja que también
se abrió para él por arte de magia.

Harry caminó agitado toda la ruta hacia Mere, pero antes de llegar, se sentó a un lado del
camino recostado contra un árbol y se tapó la cara con las manos.

Acababa de ver a Draco Malfoy en la Mansión. No le había gritado o insultado. No le había


mirado con odio o desprecio. Le había asegurado que se verían pronto, como si tuviera
intención de que fuera ese mismo día de ser posible. Harry sentía que el mundo estaba de
cabeza. En verdad deseó, aunque sabía que no tenía derecho, que Nicoleta Dumitrescu no
tuviera entre sus planes solicitar el cumplimiento de algún tipo de compromiso entre ambos
jóvenes herederos de los Black y que consistiera en contraer nupcias con Draco Malfoy. No
se sentía capaz de resistir algo así en este momento de su vida.

-*-

Harry necesitó un rato más para calmarse. Caminó hacia Mere a paso lento y llegó a la
posada donde encontró a Molly y Arthur ya terminando de comer. Ambos le preguntaron por
su tardanza pero Harry evadió dar una respuesta clara diciendo que se había perdido en la
inmensa mansión y había terminado donde no debía. Arthur le miró un poco preocupado pero
desistió y se fue con Molly a descansar un poco mientras Harry se quedó comiendo despacio
sin saborear realmente lo que comía. Al terminar, intentó descansar en su habitación pero se
sentía demasiado agitado como para una siesta, así que volvió a bajar y se dedicó caminar por
los alrededores aunque hacía un poco de frío y viento.

Volvió un poco más calmado a la hora del té, pero su sorpresa no podía ser mayor, se
encontró a Draco Malfoy sentado con una gran sonrisa tomando té con Arthur y Molly
Weasley como si fueran amigos de toda la vida, sendas tazas estaban frente a ellos y una
bandeja de lo que parecían deliciosas galletas de múltiples sabores. Draco parecía estar
hablando con entusiasmo mientras Molly le miraba sonriendo con algo parecido a timidez,
mientras Arthur, le oía y asentía con empatía como encantado con la conversación.

De repente, fue Draco quien se giró hacía él y cuando le notó parado, sonrió para él
encantado como si le hubieran estado esperando. Harry sintió a su corazón dar un salto y a su
estómago hacer movimientos que no sabía si eran de alegría, nervios o temor. Supuso que era
de todo un poco y siguió avanzando hacia la mesa intrigado por lo que sucedía.

"¡Harry!", lo saludó Arthur quien ya le había visto con voz alegre. "¡Qué bueno que volviste!
Estábamos esperándote para el té. ¡Ya ves quién nos está haciendo el honor de
acompañarnos!", y sonrió como si estuviera en la mesa con un entrañable amigo y no con el
hijo del hombre que solía burlarse de él por su puesto en el Ministerio o su escasez de dinero.

"Malfoy", saludó Harry con voz baja mirando al rubio como si aún no lo pudiera creer y este
se levantó y le dio la mano como si fuera la persona que más deseaba ver en el mundo.

"Potter", lo saludó también en voz baja y suave. "Estaba conversando con el Señor Weasley
sobre lo mucho que lamentaba haberme perdido su visita a la Mansión en la mañana.
También estaba intentando convencerlo a él y a la Señora Weasley de que no partieran aún a
la Madriguera y que acepten ir a la Mansión el día de mañana".

Harry lo miró tan asombrado como si le hubiera dicho que estaba planeando disfrazarse de
Santa y salir a repartir presentes por el poblado el día de Halloween y Malfoy se limitó a
mirarle y sonreír con amabilidad.

Harry miró a su padre y este también le sonrió. "Figúrate, Harry, que el joven Señor Malfoy
me estaba contando sobre su colección de autos antiguos, justo ahora me estaba describiendo
un maravilloso Modelo Ford T original que perteneció a su abuelo quien también era un
amante de los vehículos Muggles y que le encantaría mostrarme, ¿puedes creerlo?", Arthur
sonaba como si la Navidad se hubiera adelantado dos meses.

"Tal vez puedas convencerles de que se queden un día más. Estoy seguro de que el Señor
Malfoy disfrutará ver la colección que empezó mi Abuelo y que yo he intentado
complementar en los últimos años, y mi madre estaría encantada de mostrarle a la Señora
Weasley nuestro invernadero y su colección de orquídeas. Hay una nueva especie de orquídea
color índigo que acaba de traer especialmente de Venezuela y de la que se siente
especialmente orgullosa. Es la única coleccionista de orquídeas del Reino Unido que ha
logrado tener una hasta ahora sin que fallezca por el traslado", le contó Malfoy y sonrió hacia
la Señora Weasley quien tenia una expresión entre indecisa y anhelante. Ella se giró hacia
Harry que seguía de pie como buscando aprobación.
"Harry, querido, siéntate", y señaló la silla a su lado, Harry se sentó torpemente y una taza de
té caliente apareció en frente suyo, "Prueba las galletas de chocolate. Todas las trajo el Señor
Malfoy, ha estado esperando para que te nos unas al té mientras nos adelantaba el motivo de
su visita", y le miró alzando sus cejas un poco indicando que tendrían que hablar de ello más
tarde. Harry sintió que se sonrojaba hasta las orejas pero se apresuró a tomar una galleta
sintiendo que los tres le miraban y que no sabía qué expresión componer.

Harry no supo qué decir por un rato, pero luego miró a su padre, "Yo... eh... gracias Malfoy.
Las galletas están deliciosas. Eh... um... gracias también por tu amable invitación, pero me
temo que la decisión es de Arthur y Molly, este viaje es en realidad su paseo de vacaciones y
ellos han sido muy amables al pedirme que les acompañe, no quisiera imponerles nada.
Originalmente, el plan era volver a casa hoy temprano, solo lo atrasamos por motivo de la
huelga", Harry no quería ser grosero ni darle un desplante a Malfoy, simplemente, quería ser
sincero aunque con la mayor amabilidad posible.

"Entiendo", dijo Malfoy luciendo triste y bajó la vista a la mesa, dio un trago de su té y no
pareció capaz de mirar nuevamente a Harry a los ojos.

"Pero con gusto iremos", intervino Arthur mirando a Harry con una ceja alzada y luego a
Malfoy con amabilidad, "ha sido muy amable de su parte venir desde su casa, a pesar de
haber llegado de viaje hoy y de tener invitados, a traernos esta rica merienda para el té e
invitarnos a su casa. Si Molly se siente cansada del viaje, entonces se puede quedar
descasando en la posada y yo iré con mucho gusto a su casa, Malfoy, además, hay un tema
del que me gustaría mucho hablar con usted", Draco, quien había levantado la vista, le miró
con expresión amable y al final de la frase, asintió y miró a Harry aunque parecía un poco
inseguro de hacerlo.

Harry miró a su vez a Molly quien saltó antes de que él pudiera decir algo, "Oh, pero yo
también estoy encantada de aceptar su invitación, Señor Malfoy", y le sonrió con alegría lo
que hizo que sus pequeños ojos marrones se vieran pequeñitos en su rostro que mostraba ya
las señales normales de su edad, "me encantaría ver la colección de orquídeas y el jardín de
su madre, soy una gran aficionada a las plantas de jardín aunque yo misma no tengo mucho
tiempo para cuidar de plantas ornamentales, usted y Arthur pueden disfrutar tanto como
deseen ver esos vehítulos mientras tanto", por un momento, Harry recordó la sonrisa de
Molly frente a la coquetería de Lockhart y se preguntó si a su madre Weasley le gustaban los
rubios, lo que le hizo reír inconscientemente y ahogarse un poco con el té que estaba
tomando.

Molly le dio algunas palmadas en la espalda pero muy suaves y Harry tosió, se disculpó y
luego con voz ronca dijo a nadie en particular.

"Está decidido entonces", señaló con voz grave y con las mejillas enrojecidas, "¿A qué hora
quieres que nos acerquemos a la Mansión?", preguntó sin mirar directamente a Malfoy. Harry
no sabía qué pretendía Malfoy con todo esto. Le halagaba y le hacía sentirse atormentado por
partes iguales tenerlo ahí con ellos en la misma mesa en la posada.

"Oh, es fabuloso", respondió Malfoy y Harry sabía que sonreía aunque no lo veía
directamente, "¿les parece bien a las diez? Vendré por ustedes para que no tengan que
caminar, nos Apareceremos directamente en la Mansión, así podrán pasar parte del día allá y
conocerán a mi prima Nicoleta Dumitrescu", Harry sintió que el alma se le iba a los pies,
"está recién llegada a Inglaterra y su vida siempre ha sido muy solitaria. No sé si Harry o
Charlie les ha contado sobre ella pues ellos la conocieron en Rumania".

"Oh, Charlie nos ha contado un poco de ella y su madre. Él siempre se ha compadecido un


poco de la joven, según nos ha dicho, al parecer está enferma y no parece salir nunca del
Castillo Corvin", indicó Arthur mirando con curiosidad a Malfoy.

"Pues lo más curioso, Señor Malfoy, es que no lo está. Nicoleta ha sido examinada por
Sanadores luego de su llegada a la Mansión y goza de muy buena salud. Su condición física
es un poco débil por su encierro, no parece que alguna vez haya gozado del sol y del ejercicio
físico como una persona normal. Por lo visto su madre, quien es mi pariente lejana de
Rumania por parte de los Black, la ha tenido encerrada alegando que es débil y enfermiza,
pero solo para tenerla bajo su dominio total, y algún día, casarla con quien le plazca sin que
esta sea capaz de negarse a nada. Nicoleta es la única heredera de toda la fortuna de los
Dimitrescu".

Harry oía todo con suma atención esperando y temiendo por partes iguales que Draco
revelara cuáles eran sus intenciones con la joven, pero eso fue todo lo que llegó a contar.

"Oh, pobrecilla", se lamentó Molly negando con la cabeza.

"Estoy seguro de que será muy bueno para ella conocer a personas como ustedes", dijo Draco
con amabilidad hacia ella, "conocidos por ser los padres amorosos de una bonita familia".

"Gracias, Señor Malfoy", contestó Arthur sonriendo con tristeza. "Lamentablemente, hasta en
nuestra familia hay puntos por fortalecer", y le miró con plenitud sabiendo que Malfoy estaba
al tanto de las cosas que sucedían en su familia.

"Si, señor", aceptó Draco mirándole con sinceridad a su vez, "Pero estoy convencido que
cualquiera de esos puntos no son producto de la falta de amor familiar, si acaso, de los errores
que a veces cometemos los hijos por temeridad o exceso de confianza", y miró al Señor
Weasley como queriendo tranquilizarle de cualquier sentimiento de culpa que le embargara.

"Gracias, Señor Malfoy", le dijio Arthur con simpleza y una sonrisa triste, mientras Molly
acarició su brazo con afecto y también le sonrió a Draco. Harry se sentía como viviendo una
cosa irreal. Malfoy acababa de consolar a su padre asegurándole que los problemas de sus
hijos no eran su culpa.

Draco se despidió transcurridos unos minutos de todos luego de terminar su té, pero no sin
antes darle una breve pero intensa mirada a Harry, aunque con tanta seriedad, como en las
ocasiones en que se vieron en la Mansión Nott. Si Harry tuviera que ponerle un nombre a la
emoción que vio en sus ojos, tendría que decir que era anhelo, pero jamás se atrevería a
asegurarlo.
Capítulo 61

Luego del desayuno, Arthur, Molly y Harry habían ido a sus habitaciones a vestirse para la
visita a la Mansión, Molly y Arthur habían bajado a diez minutos para las diez vistiendo su
mejor ropa entre la cómoda que habían llevado para el viaje, y Harry notó que Molly se había
esmerado con sus cabellos y su maquillaje, lo cual le hizo sonreír internamente.

Harry no tenía ropa más que casual y zapatos cómodos, así que solo se aseguró de estar un
poco más peinado que siempre y de vestir ropa impoluta, evitó salir a pesar temprano porque
el viento afuera era fuerte y frío, aunque lo hubiera deseado, estaba nervioso y le preocupaba
tener las manos sudorosas o estar sonrojado cuando llegara Draco, aunque la verdad, no
parecía que este se hubiera fijado mucho en la apariencia de todos cuando les visitó el día
anterior. Su mirada se centraba en sus rostros y parecía enfocado en sus palabras, y Harry no
podía evitar sentirse reconfortado por ello.

A las diez en punto, la puerta de la posada se abrió y Draco Malfoy entró sonriente,
encontrándoles en la recepción mientras conversaban de todo y de nada en particular.

El rubio saludó primero a Molly quien sonrió encantada cuando él le besó la mano con
elegancia, a continuación saludó a Arthur quien le dio la mano solemne, y al final, se giró
hacia Harry y murmuró con ojos brillantes aunque tan solo con el asomo de una sonrisa un
sencillo Potter que Harry contestó con el consabido Malfoy, aunque su voz sonaba un poco
baja y sabía que se había ruborizado por el tono del aterciopelado del otro hombre.

Cuando estaban en la recepción aún poniéndose al día antes de salir, llegó la esposa del
posadero corriendo agitada con algo en la mano en dirección a Harry.

"Oh, Señor Potter", dijo casi sin aliento, "qué bueno que les alcancé antes de que salieran de
la posada", dijo con voz casi quebrada por la agitación, "llegó una lechuza para usted y en el
sobre indica que es urgente", la Señora le entregó el sobre a Harry y este lo tomó nervioso,

"Gracias", dijo casi temblando y miró el remitente, "Oh, es de Bill", dijo y mostró el sello que
en efecto indicaba que era un mensaje urgente, miró interrogativamente a Arthur y este
asintió indicándole que abriera el sobre, a lo que Harry procedió sin dilación.

Querido Harry,

Espero que estén bien. Lamento decir que hay malas noticias y que es necesario que vengas
a casa y traigas a Papá y Mamá contigo lo más pronto posible. Sé que la huelga de las
estaciones persiste, pero estoy seguro que hallarás los medios de volver a la Madriguera
pronto.

Shacklebolt nos ha contactado. Ginny se ha ido del país repentinamente con Sawyer. Nadie
sabe aún con certeza el destino pero hay claros indicios por algunos trámites comerciales
que logré filtrar de las transacciones del galán de pacotilla en Gringotts que podrían haber
partido a los Estados Unidos. El Auror que lleva el caso sospecha que la ha llevado a Las
Vegas, y como te imaginarás, el objetivo es casarse con ella y quitarle todo lo que tiene. Algo
me dice que detrás de todo esto, más que dinero, hay un interés de venganza, hermano,
Ginny no es tan rica como para requerir tanto esfuerzo. Estoy muy preocupado por nuestra
hermanita.

Los Aurores no pueden movilizarse sin permisos legales para otro país a investigar, es
necesario cumplir los requerimientos entre Ministerios y eso tomará un tiempo, me temo que
podría ser tarde si esperamos por ellos.

Parto enseguida con Percy en tren a Francia para tomar allá un Traslador para intentar
localizarlos por todos los Casinos Mágicos y Muggles. Las Vegas es una ciudad muy grande,
es necesario dividir esfuerzos para cubrir más territorio, Charlie irá desde Rumania lo más
pronto posible y Ron se nos unirá apenas afine trámites en Sortilegios que nadie más puede
atender no estando George.

Hermione, Aubrey y Fleur partirán apenas ustedes lleguen. Ellas están quedándose por
ahora para cuidar de mis niños y por si sale alguna emergencia con los tuyos. Vladimir debe
terminar algunos trámites de visa de visita internacional, pero apenas pueda, también
viajará. Neville se nos unirá mañana luego de arreglar unas cosas en casa (estaba aquí
cuando llegó la mala noticia y Ron lo puso al día).

Necesito que tú te quedes cuidando a nuestros padres y los niños, hermano. Cuento contigo.

Deséanos suerte, te mantendremos informado lo más frecuentemente posible.

Te ama tu hermano,

Bill

Harry sintió que sus piernas se volvían gelatina y sus ojos se humedecieron. Respiró hondo
para calmarse. Miró angustiado a sus padres Malfoy le tomó por su brazo con gentileza y
apareció un vaso de agua que le pasó mientras Molly y Arthur le preguntaban qué sucedía.
Harry lo agarró y le miró agradecido, le dio unos tragos y con voz temblorosa les contó a
todos, Draco incluido, el contenido de la carta.

Molly empezó a llorar y Draco le pasó un pañuelo que se sacó de su bolsillo solícito, Arthur
le dijo a Harry que debía ir a la estación a averiguar sobre la huelga o buscar un medio de
transporte a la Madriguera y que mientras por favor ayudara a Molly con el equipaje, pero
Draco le detuvo tomándolo del brazo y mirándolo con seriedad.

"Vendrán conmigo a la Mansión. Yo tengo conexión directa vía Flú con Abbott House, la
casa de Londres de Ni... Hannah Abbott, mi mejor amiga, desde allí se podrán Aparecer sin
peligro a la Madriguera directamente porque la distancia es mucho menor. No hay
Trasladores aún, señor, la huelga persiste y no se sabe cuándo terminará", todos le miraron y
una llorosa Molly le abrazó agradecida, para el asombro de Draco – y de Harry – pero este no
le retiró el abrazo sino que la reconfortó diciéndole que era lo menos que podía hacer y
asegurándole que pronto se resolvería todo y podrían replantear su visita a la Mansión para
pasar un día bonito juntos.

Los tres subieron a recoger su equipaje lo más rápidamente posible, salieron apresurados
hacia la recepción de la Posada, que para su sorpresa, ya Draco había terminado de pagar sin
aceptar ninguna queja al respecto; tomados de la mano los cuatro, se Aparecieron en la
Mansión.

Draco los dirigió rápidamente a la Red Flú del vestíbulo. Dijo con voz clara Abbott
House luego de arrojar polvo a la chimenea y las llamas verdes se encendieron.

Él pasó primero, seguido de Arthur, Molly y finalmente de Harry, quien se sorprendió por lo
elegante y sobrio del vestíbulo donde se encontraban. Draco le explicó rápidamente a una
señora mayor que se acercó, que los Weasley y Harry eran sus amigos y que solo iban de
paso, y ella, quien resultó ser la Ama de Llaves y antigua Nana de Hannah, les guió a su vez
afuera, al punto donde que solían usar los amos de la casa para Aparecerse.

Arthur le dio la mano inmensamente agradecido a Draco, una Molly aún un poco lacrimosa le
abrazó y le dio las gracias también efusivamente. Finalmente, Harry le sonrió a Draco con
tristeza, le dio las gracias y le extendió su mano, que Draco tomó inmediatamente mirándole
a su vez con algo que Harry tuvo miedo de interpretar; Draco finalizó su despedida
asegurándole que estaba a su disposición para lo que necesitara. Harry asintió agradecido y se
giró con el corazón adolorido por lo que sucedía por su hermana, aunque se sintió egoísta por
lamentarse también por la oportunidad perdida con el rubio, y tomando a Molly de un brazo y
los Apareció a todos fuera de la Madriguera.

-*-

Las horas siguientes fueron un caos: Hermione y Aubrey se Aparecieron en sus casas para
hacer equipaje y buscar dinero en Gringotts mientras Molly y Arthur se hacían cargo de
ponerse al día con los itinerarios completos de Dominique y Victorie, que ya Fleur había
traído junto a todo lo que consideraba necesario para la Madriguera – Harry la comprendió,
era impresionante la cantidad de cosas que se necesitaban por precaución cuando se refería a
niños pequeños trasladados a otro lugar – y él aprovechó de ir a Lily's House a ver cómo
estaban sus niños mientras Hermione, Fleur y Aubrey terminaban de estar listas para ir a la
estación de trenes y viajar también a Francia para tomar un Traslador a América.

Harry antes de ir a la casa de sus niños, le había enviado una misiva urgente a Andrew, su ex
quien vivía en Los Ángeles, para que si tenía oportunidad también viajará a Las Vegas, se
reuniera con Neville y lo ayudara en su búsqueda. Era una suerte que el mago y su mejor
amigo se conocieran, Harry sabía que a pesar de que él y Andrew no se veían y hablaban con
mucha frecuencia, él haría todo lo posible por ayudar si se trataba de un asunto familiar como
este. Harry también lo haría por Andrew en el momento que fuera. Ellos no habían roto su
relación por un problema en particular. Aunque Harry sabía que no se amaban como para ser
una pareja para toda la vida, Andrew y él tenían una profunda amistad, se la había llevado
siempre muy bien y se habían respetado como pareja. A veces, Harry sentía que había sido el
mago y no su estadía en el hospital de salud mental, lo que había salvado su vida después de
la guerra y eso era algo que le agradecería por siempre.
Cuando Harry volvió de Lily's House, las tres brujas Weasley agregadas estaban reunidas en
la Madriguera con su equipaje, todos se despidieron con afecto, y las tres se trasladaron por
Flú al King Cross Station Mágico, donde empezarían su traslado en metro y tren hasta llegar
a suelo francés, donde por fin, podrían iniciar a tomar Trasladores hacia Estados Unidos
como habían hecho ya Bill y Percy.
Capítulo 62

Cuando Neville llegó en la noche, hablaron apresuradamente de las cosas que sucedieron en
Rumania ellos dos solos. Molly y Arthur ya habían acostado a los niños y se habían ido a
dormir agotados, Ron se estaba quedando en casa de George aún ocupado con trabajo de
Sortilegios Weasley.

Neville y Harry hablaron de todo: del reencuentro y pelea de Harry con Malfoy, y aunque
Harry no dijo explícitamente que amaba a Draco, sabía que Neville lo había pillado sin
necesidad de afirmarlo. Y para la mayor sorpresa de su amigo, también le narró que había
sido el mago quien los había ayudado a volver a la Madriguera. Neville le miró sonriente y le
dijo que estaba seguro que esa era una buena noticia, pero Harry negó.

"Ahora con más razón somos una familia poco conveniente para tener cerca para una persona
como él, Nev, si acaso más que nunca", le insistió Harry. "Mi hermana está huyendo con el
enemigo de su familia, mi hermano está en un hospital para rehabilitación por el uso de
sustancias ilegales y hay una investigación pendiente sobre él del Ministerio de Magia por
ello. Esa no es una carga que Draco Malfoy pueda darse el lujo de querer llevar. Y además,
esta la parte donde lo insulté y ofendí sin siquiera oír sus razones".

"Pues por lo que dices, no parecía muy afanado en apartarse de ti en Wiltshire, si acaso
parecía ansioso de conocer a tus padres", dijo Neville sonriendo a lo que Harry contestó:

"Oh, cállate", se quejó ruborizándose. "Más bien, es tu turno de soltar la sopa", y miró a
Neville con las cejas alzadas.

"Por tu pelea con Malfoy, creo que ya sabes algo de lo que sucedió en Francia con Theo",
dijo Neville enrojeciendo mucho pero sin bajar la mirada.

"Solo sé lo que dijo Dra... Malfoy estando molesto y a la defensiva, y la verdad, preferiría
oírlo de ti mismo", le confesó Harry sonriendo ligeramente a su amigo.

"No hay mucho qué decir, en realidad. Malfoy no mintió, si eso te sirve de consuelo. Si nos
vio bajo la Torre, entonces notó que... ¿Cómo dijo? ¿Qué estábamos tomados de la mano bajo
el atardecer y con corazones de colores saliendo de nuestras cabezas?", Harry asintió y sonrió
a pesar de no tener intención y Neville le imitó, "Si, así fue, recuerdo el día exacto de eso...
sospecho que nunca lo olvidaré", y suspiró, Harry sonrió encantado alegrándose de al menos
recibir una buena noticia. "No. No me mires así, Harry. Sé que suena muy lindo, y créeme, lo
fue. Pero todo eso ya terminó", Harry se sintió como si lo desinflaran de repente.

"Pero... pero ¿por qué?", preguntó alarmado, "Yo... cuando fui a Francia estaba seguro que
había un interés de Nott hacia ti, y para mi sorpresa, parecía mutuo. Ni por Hannah te vi tan
sonriente antes, Nev", le contestó Harry con toda sinceridad y vio que su amigo lucía triste
pero le miraba francamente.

"Si, Harry. Y no te equivocaste. Creo que tu teoría de mi heterosexualidad se fue al piso en


Francia. Es decir, sí me gustan las mujeres, y mucho, valga la aclaración. Pero creo que Theo
es la prueba – aparte de ti mismo, supongo – de que me pueden atraer los hombres también",
Harry le miró algo confundido y antes de decir algo, Neville siguió. "Fue muy bonito, una
especie de amor de verano, cálido y pasajero como el calor en París, lleno de color y
sonrisas. La vie en rose", Harry le miró como si Neville le estuviera confesando que había
aprendido por fin a volar una escoba de carreras en Francia.

"Espera, Neville", dijo alzando una mano para detenerlo, "Pero yo te pregunté antes de irte si
alguna vez te habías preguntado si tú y yo... si eras capaz de imaginarnos a ambos más allá de
estar juntos y agarrados de la mano, tú sabes... jodiendo y eso, y me dijiste claramente que
no, que no podías", insistió Harry queriendo entender lo que su amigo le estaba diciendo.

"Mentí", confesó su amigo con las mejillas rojas y Harry abrió la boca sorprendido, "Creo
que soy un gran pendejo, pero sentía que si lo aceptaba frente a ti ese día, no hubiera sido
capaz de irme a Francia y habría escogido quedarme contigo... contigo del todo, quiero decir.
Créeme, sin esa conversación de esa noche contigo no hubiera sucedido nada entre Theo y
yo, no habría sido capaz de entender lo que sentía por él porque no habría podido compararlo
con lo que he sentido en varias ocasiones por ti. Pero necesitaba viajar a Francia, Harry. Para
no quedarme con la duda, con la incertidumbre por el resto de la vida de qué habría pasado si
hubiera tenido el valor de ir por Nina y luchar por ella en lugar de quedarme en Inglaterra
como lo hice luego de la guerra; era eso o quedarme e intentar tener algo con mi mejor
amigo, la persona que me hace sentirme más cómodo en la vida y tal vez arruinarlo todo,
tanto nuestra amistad como la oportunidad de tener un futuro juntos", Harry le oyó atónito
pero entendió todo lo que su amigo quiso decir y asintió.

"Guao", fue todo lo que dijo, y luego de pensar un momento mientras Neville le observaba
nervioso, agregó, "¿Me estás queriendo decir que a pesar de todo lo anteriormente dicho, lo
que tuviste con Theo fue algo pasajero? ¿Todo ya terminó?" y Neville asintió y miró a Harry
con tristeza.

"Si, Harry. Me encanta Theo. No sabes cuánto. Todo fue fabuloso mientras estuvimos juntos,
y se dio suavemente, de forma bonita, fue sutil y hermoso como la seda. Aprendí mucho con
él, en especial de mí mismo y de lo que quiero en la vida, pero definitivamente, fue un
sentimiento pasajero. No lo amo, ni él a mí", Harry se sintió como si hubiera leído una saga
de libros o visto una serie de televisión muy recomendada, y al final, todo terminara triste,
miró casi con desconsuelo a Neville. "No te pongas triste, Harry. Sé que deseas lo mejor para
mí. Créeme, si la vida me pudo dar un regalo, fue conocer y compartir parte de este verano
con Theo. Es como lo que sucedió contigo y Andrew, ¿recuerdas? Fue muy bueno mientras
estuvieron juntos, ¿no?", Harry asintió y sonrió recordando que debía decirle a Neville que le
había escrito, pero su amigo le interrumpió, "La pasaron muy bien juntos y eso te cambió un
montón. Bueno, yo no tuve todo ese tiempo que tú tuviste con Andrew para estar con Theo,
pero jamás olvidaré lo que sucedió" suspiró un poco y siguió, "Me ayudó a ver que no amaba
a Nina, estaba deslumbrado por ella y lo que representaba para mí desde nuestra infancia, e
incluso para mi familia, incluso por lo hermosa que es. La quiero mucho. No sabes cuánto,
Harry. Pero no la amo. Estoy rogando verla de nuevo y volver a ser su amigo, dejar todas
estas cosas malas atrás. Pero si la hubiera amado verdaderamente, jamás me habría sentido
así por Theo para comenzar... o incluso por ti antes de ir a Francia", Harry asintió a eso y le
sonrió.
"Tienes razón", le contestó simplemente.

"Sin embargo, me siento bien por haber ido tras ella. Por fin, tuve el valor de luchar por
alguien que quería tener en mi vida. No logré hallarla, y ahora sé la razón: fue ella quien le
prohibió a Theo, Astoria, y obviamente, a Malfoy decirnos dónde estaba. Cierto que Malfoy
es un obsesivo a la hora de protegerla, y la sacó enseguida de Inglaterra, no permitió que
ninguna carta mía le llegara, pero fue porque ella así lo quiso, amigo, no por Malfoy. De
hecho, aunque Malfoy pensó enseguida mal de mí por lo que hizo Andrea en el estadio – ¡ah,
esa hija de puta loca de mierda!", Harry saltó un poco de la impresión, no era muy propio de
Neville insultar a alguien y menos a una mujer – "él le recomendó a Nina esperar un poco en
Inglaterra, averiguar por terceros lo que sucedía, incluso por sus contactos legales y privados
en el país, que esperara un poco y me escribiera y me preguntara qué sucedió realmente ese
día, pero ella estaba hecha un caos y le rogó que la sacara del país y afirmó una y otra vez
que no quería saber nada de mí. Ella misma me lo dijo en una carta", le contó para finalizar y
Harry le miró consternado y triste. "Me dijo que también te escribió a ti y te pidió perdón",
Harry asintió. Necesitaba un momento para recuperar la fuerza para hablar.

"No me dijo esa última parte, que Malfoy le dijo que esperara y averiguaran qué sucedió por
terceros, o incluso que le aconsejó escribirte. Yo... yo fui un injusto de mierda, Nev, lo culpé
de hacer lo opuesto a eso, creyéndolo con toda certeza capaz de ello", y la voz se le quebró
un poco y se cubrió el rostro con las manos mientras Neville le acariciaba ligeramente la
espalda entendiendo su pesar. "Ella... me contó que se había roto luego del incidente y que
Malfoy no te creyó e intentó protegerla, hasta me pidió que no se lo tomara a mal. Creo que
esa parte la omitió, se le olvidó, no sé. Él ni siquiera me contradijo cuando se lo eché en cara
con toda la rabia del mundo. Solo dijo que no se arrepentía de haberlo hecho, que lo haría las
veces que hiciera falta para protegerla y que él cuidaba de sus amigos y yo no me metiera en
eso ni me atreviera a usar a Nina, quiero decir, a Hannah, para ofenderlo porque ella era
sagrada para él".

"Ella en su carta me pidió que te lo dijera yo", Neville suspiró, "Nina dijo que sabía que era
una cobarde, que cuando escribió la carta no se atrevió a decirlo porque de seguro ya la
odiabas por lo sucedido, que se sentía mal incluso de admitirlo frente a ti en una carta,
sabiendo que no solo lo arruinó todo para nosotros dos, también para ti y Malfoy. Ella cree
que nunca le perdonarás lo sucedido a ambos, porque sus acciones me hicieron daño a mí... y
también a ti y tu posible relación con Malfoy".

"Oh, Neville", gimió Harry mirando entristecido sus manos. Sin embargo, recordó la mirada
un poco entusiasmada pero cautelosa de Malfoy en la Mansión y sintió que su corazón latió
con un poco de alegría. "Y sin embargo, allí estaba él. Siendo amable en su Mansión
conmigo cuando me metí a curiosear en sus habitaciones privadas. Invitando a Molly y
Arthur a su hogar. ¡Halagándolos y deseando agasajarlos!", sintió que se ahogaba de
emoción, "incluso cuando fui tan injusto con él allá en Rumania", dijo sin poder creerlo.

"Entonces, tal vez aún hay esperanza, amigo", le instó Neville sonriendo tímidamente, pero
Harry negó recordando la despedida.

"Él oyó la carta, Nev", dijo Harry mirándole desolado, "Él sabe sobre Ginny y Sawyer,
aunque tal vez no sobre el detalle de que probablemente la tiene bajo el efecto del Dominius
Amoris. También debe saber sobre George, ya que parece que tiene contactos para investigar
de todo", y meneó la cabeza recordando su pelea y cómo alegó preocupación por lo que
implicaba para sus antecedentes con el Ministerio tener conocidos con problemas con la ley.

"Harry, no repitas el mismo error, por favor", Harry le miró sin entender. "Estás juzgándolo
de nuevo sin siquiera parpadear o detenerte a pensarlo", Harry le miró con ojos grandes de
sorpresa al notar el tono de su amigo, un poco duro para su forma usual de hablar, le miró con
deseos de comprenderle.

"Cuando viste a Malfoy en su Mansión, y luego otra vez en la Posada, en Mere, estoy seguro
de que él ya sabía sobre la Intervención de George y la puesta en custodia de Eva y Andrea, y
la situación de Lee, y más razones aún tenía para estar al tanto de lo que sucedía con Ginny,
siendo Sawyer su enemigo jurado. Sin embargo, ¿no acabas de decir que fue amable,
caballeroso y cordial contigo y tus padres?" Harry le miró entendiendo el punto de Neville y
se sintió mal enseguida.

Parecía que sus prejuicios no acabarían nunca, ¿o sería su orgullo mal manejado? En cambio
Draco, no solo no había dudado ni un segundo en abordarlo en la Mansión, en invitarlo a
saludar a Nicoleta, sino que fue el mismo día a visitar a sus padres en la posada y les invitó a
su hogar, y todo eso luego de los insultos, ofensas y acusaciones injustas que le dirigió Harry
la última vez que se vieron.

Definitivamente, Draco Malfoy se había convertido en una mejor versión de sí mismo y


había dejado a Harry muy atrás en virtudes y valores.

"Oh, Neville", gimió Harry con lágrimas rodando por sus mejillas ya sin vergüenza, "Tienes
razón", Harry se limpió las lágrimas y miró a su amigo. "Me alegra tener un amigo como tú
cerca para hacerme ver cuando estoy siendo un imbécil", Neville rió un poco.

"Ah, bueno, a mí también me alegra que estemos cerca de nuevo", le informó sonriendo aún,
y mirándole con una ceja alzada le dijo, "No sé cómo sobreviviste sin mí este tiempo", su
tono era de broma, Harry rió un poco y meneó la cabeza.

"Pues no lo hice muy bien mientras estabas lejos, mira todos los errores que cometí. Solo yo
pude ir a tratar así a Draco luego de que fue a Rumania con la única intención de verme – él
mismo me lo confesó en una carta, porque me escribió una antes de partir de Rumania - ¿Te
conté que nos llevó a Vladimir, Charlie y a mí al cine a ver un filme independiente hermoso
durante un Festival? ¿Y nos llevó a cenar y planeó un paseo por el Danubio para todos? ¡Y
era porque quería pasar tiempo conmigo! Y yo de idiota, ¡no podía aceptar que todo era por
mí!... solo podía pensar en que deseaba hablar con él sobre Sawyer y de Hannah... y mira qué
tipo de conversación adulta y madura tuve con él cuando por fin lo tuve cerca y a solas,
cuando fue a verme a la Reserva" y suspiró pesadamente mientras su amigo le miraba con
una sonrisa tímida y triste.

"Pues la próxima vez que te lo consigas, Harry Potter, recuerda todas esas cosas bonitas que
ha hecho Draco Malfoy para verte, para agradarte y pasar tiempo cerca de ti, y muérdete la
lengua antes de decir cosas hirientes y ofensivas. Sé que lo que voy a decir va a sonar
horrible, pero la próxima vez que le veas, piensa antes si lo que vas a decir sería aprobado por
mí", y rió un poco e hizo a Harry reír también mientras asentía.
"Definitivamente, ese es un buen consejo".

Luego de hablar un poco más de sus viajes a Rumania, Francia y la campiña inglesa, y de que
Harry le contara que le escribió a Andrew para que se uniera a ayudar a buscar, Neville le
confesó que Theo se enteró de lo sucedido por él y también decidió que iría a Estados Unidos
a apoyar en su misión.

Harry se sorprendió por esto pero Neville dijo que a él no, le explicó que al mago en realidad
le había caído muy bien Ginny cuando la trató en la fiesta y que tenía intención de conocerla
mejor durante su estadía en Inglaterra, aunque no se pudo por su abrupta partida, y que
cuando Neville le contó que iría de urgencia como apoyo para buscarla en Las Vegas, el
mago había dicho que no solo iría él mismo y se le uniría en su misión, sino que le escribiría
a Astoria para que también fuera desde Nueva York, si su trabajo se lo permitía, y así
aprovecharían de verse, ponerse al día, y además podrían ayudarle a él y los Weasley en su
triste situación.

Harry le pidió a Neville que llevara una misiva de saludos y agradecimiento para Theo, y le
preguntó si no le causaba pesar verle a pesar de su ruptura. Su amigo le aseguró que no había
problema. Que Theo y él habían quedado en tan buenos términos como él y Andrew, y que se
habían prometido seguir siendo amigos, y esta era una forma de tomarle la palabra.

Harry deseó que así fuera porque en realidad, creía que había pasado muy poco tiempo desde
su separación, y que podrían suceder una de tres cosas: volverían a compartir íntimamente
para luego volver a repetir la separación, lo que podría ser al menos un poco doloroso aunque
Neville no lo quisiera admitir –él lo sabía en carne propia porque por más agradable que
hubiera sido su cierre con Andrew, igualmente le había dolido separarse física y
emocionalmente de él- , en el mejor de los casos, según Harry, podrían decidir seguir juntos
porque se gustaban más de lo que querían admitir, o podrían no estar juntos de nuevo como
pareja mientras pasaban tiempo cerca en Las Vegas, pero siempre tendrían esa espinita de qué
habría sucedido si se hubieran permitido acercarse uno al otro otra vez como lo hicieron en
Francia. Harry no creía posible que ellos no pensaran en ello al volverse a ver tan pronto
luego de una ruptura y esperaba que esto no trajera drama a la vida de sus dos amigos.

Harry escribió breves notas de afecto para Andrew y para Theo y se las dio a Neville, ambos
se despidieron con cariño; antes de que se fuera, Harry le dijo a Neville que se alegraba de
que le contara lo que sintió por él antes de ir a Francia y que se hubiera decidido a ir a ese
país a pesar de ello, no porque pensara que una relación con él no podría funcionar, sino
porque creía que tenía razón, se habría sentido siempre mal por no ir tras Hannah, también le
confesó que él le hubiera aceptado sin dudar, pero también se hubiera quedado con la espina
de Malfoy en el corazón, y eso hubiera perjudicado la relación de ambos.

"A mí siempre me tendrás aquí, siempre serás mi mejor amigo", le dijo y lo abrazo fuerte con
los ojos húmedos sabiendo que los de Neville también lo estaban.

Harry agradecía inmensamente lo que iba a hacer su amigo por su familia, y más aún, casi no
podía creer que unas personas como Theo y Astoria, que hace poco eran unos extraños,
pudieran ayudar a un asunto de tanta importancia para él como era buscar a Ginny.

Harry se sintió agradecido con la vida y por sus seres queridos.


Capítulo 63

Los días siguientes a la partida de Neville fueron un poco caóticos. Harry y sus padres
estaban al cuidado de sus hijos y de los niños de Bill, y al mismo tiempo, vivían al pendiente
de las numerosas lechuzas que llegaban al día con actualizaciones de la búsqueda.

Ron partió para los Estados Unidos, luego de poner numerosas cosas en orden en Sortilegios
Weasley, y también tuvo que hacer el tramo hasta fuera de la frontera del país en tren porque
persistía la huelga de Trasladores.

Aún el Ministerio de Magia Inglés no podía enviar Aurores al país de Norteamérica, los
trámites con la MACUSA aún no estaban listos para recibir autorización para el caso y Harry
estaba muy molesto sobre ello.

Todos sus amigos y hermanos se habían reunido, habían planeado como dividirse la inmensa
cantidad de casinos, hoteles mágicos y Muggles de Las Vegas, en especial, los sitios que
tuvieran capillas de bodas express, y contando con tan buenos planificadores como Bill y
Theo, pronto se distribuyeron por toda la ciudad acordando usar glamours para evitar ser
notados fácilmente por Sawyer.

Para buscar más rápido pero teniendo un apoyo, se habían dividido en parejas, y Harry supo
que Neville estaba en equipo con Andrew, lo cual le sorprendió porque esperaba que se
hubiera juntado con Theo. Al parecer, Neville se había tomado en serio su decisión de que su
relación con el guapo mago había terminado y estaban cerca pero a la vez separados.

Luego de tres días de búsqueda infructuosa, Bill les había escrito indicando que seguían la
pista de una capilla donde podrían haber contraído matrimonio por medios Muggles, y
además, sospechaban que la pareja ya no estaba en Las Vegas.

En dos días más, las lechuzas se volvieron más esporádicas y breves. La Señora Weasley
tenía los nervios desechos, lloraba mucho y muy frecuentemente, aunque trataba de
mantenerse ecuánime por los niños de Bill, quienes mostraban algo de nervios por la
ausencia de sus padres y el estrés de su abuela.

Cuando llegó el siguiente fin de semana, Harry decidió llevar a Victorie y Dominique a Lily's
House para que pasaran los dos días libres con sus niños, pudieran ir al parque y al juego de
futbol de Matty y Aiko del domingo, y así sus padres podrían descansar y él podría pasar
tiempo de calidad con sus hijos y sobrinos.

Harry había hecho lo posible por mantener su salud mental, iba a sus citas con Penélope
puntualmente, hacía sus caminatas mañaneras y escribía en su diario con dedicación
sacándose toda la angustia que tenía por dentro, y además, se obligaba a comer aunque a
veces no sentía apetito. Sin embargo, el estrés hacía mella en él y las pesadillas eran
abundantes pero imprecisas. Malfoy y su expresión seria se mezclaba con imágenes de Ginny
desapareciendo frente a él sin dejar huella y de George confundiéndose en la muerte con
Fred.
Afortunadamente, las noticias que recibían de George eran siempre positivas: en sus cartas se
mostraba más contento, y por lo visto, iba superando lo peor de su desintoxicación, contaba
que le trataban muy bien en el centro, que era un sitio agradable y que disfrutaba del sol y de
la cercanía del mar. Pronto le dejarían ir a la playa y las personas que estaban con él en
recuperación, eran de su agrado.

Harry sabía que George quería que le contaran sobre la situación de Andrea, Lee e incluso
sobre Eva, pero esto no era posible. Padma no lo recomendaba y las noticias no serían buenas
o reconfortantes, al menos en lo que refería a Andrea y Eva.

La primera seguía en desintoxicación en San Mungo para que pudiera estar en sus cabales y
enfrentar al Wizengamot, en especial, por su negligencia como Sanadora y su abuso de
sustancias sustraídas del hospital.

La segunda ya cumplía condena porque sus delitos estaban más que comprobados y el juicio
se había celebrado en presencia de su representante legal y de su madre. Su estado de salud
era tan crítico por su adicción a Brío y varias otras sustancias, que estaba en un Ala de
Enfermería en Castrea, una prisión mágica para personas acusadas de crímenes importantes
pero que no eran considerados de alta peligrosidad - para esos, seguía existiendo Azkaban. Se
decía, incluso por su Abogado, que lo mejor para Eva era estar en prisión, ya que tenía
deudas fuertes con los traficantes con los que trabajaba y que esto podría haber puesto en
riesgo su vida si hubiera seguido afuera, y también la de su familia. La Señora Johnson estaba
bajo vigilancia del Ministerio por su propio bien, y afortunadamente, Angelina vivía en
Alemania desde la guerra, así que no se consideraba en peligro.

Lee seguía internado luego de su intervención, y aunque estaba dispuesto a cumplir, al igual
que George, con cualquier deuda que tuviera con la sociedad, lo estaba haciendo bien según
información del Señor Jordan.

-*-

El lunes siguiente, Harry y los Weasley supieron con certeza que todos los que buscaban a
Ginny se habían trasladado a Los Ángeles. Bill estaba casi seguro que la pareja estaba en la
inmensa metrópolis y tal vez estaban quedándose en casa de algún rico conocido del
tramposo mago.

Andrew había recibido en su casa de Malibú a Neville, Percy, Aubrey, Charlie y Vladimir, y
aunque en realidad le ofreció hospedaje a todos los Weasleys y sus parejas, Hermione y Ron
se habían quedado en otro lugar con el resto del otro grupo de búsqueda.

Luego, por la lechuza de Neville, Harry entendió que sus amigos se sintieron avergonzados
de aceptar quedarse en casa de Andrew debido a que no fueron receptivos con este años atrás
cuando tuvo una relación con él, por lo que prefirieron aceptar la invitación de Theo y
Astoria para quedarse en la casa que esta tenía en la ciudad por sus frecuentes trabajos en la
zona. Y por lo visto, Bill y Theo habían hecho buena amistad en estos pocos días, además de
que Fleur se sentía muy a gusto con el mago que vivía y amaba su patria, así que estos
también se habían quedado con ellos en la casa de la modelo.
Harry se sintió aliviado, sabía que el tren de gastos que estaban llevando sus hermanos era
muy grande y quedarían muy endeudados si pasaban más días en Las Vegas, en cambio en
Los Ángeles, por lo menos se estaban ahorrando los gastos de Hotel.

Bill les contó en una misiva que los hermanos harían lo posible, si su Sanador lo consideraba
conveniente, por visitar a George en San Diego antes de volver a Inglaterra. A su vez, Neville
le contó que él, Astoria y Theo también lo intentarían con Hannah si la bruja estaba de
acuerdo y sus Sanadores lo aprobaban. Harry rogó para que esto fuera posible y que al menos
dos cosas positivas surgieran de esta terrible situación.

-*-

Para el día jueves, hubo todo un pandemónium de información: Bill les informó que habían
conseguido a Ginny, les hizo saber que estaba bien y que volverían lo más pronto posible con
ella. Él junto a Fleur, Ron y Hermione la llevarían de vuelta a Inglaterra y la fecha de regreso
estimada era el lunes siguiente, mientras Charlie, Percy junto a Vladimir y Aubrey irían a
visitar a George a San Diego gracias a que su Sanador personal había dado permiso para el
encuentro, aunque no recomendaba que fuera demasiado prolongado; el joven mago estaba
ansioso de verles.

Neville le informó que pronto volvería también pero que antes iría a San Diego a visitar a
Hannah con Astoria y Theo, y para la sorpresa de Harry, Andrew les acompañaría. Harry no
pudo evitar preguntarse si Andrew se había sentido atraído por alguno de sus amigos ya que
parecía tan encantado con el grupo, pero no quiso hacerse ideas preconcebidas y solo se
alegró de que el mago estuviera siendo tan amable con todos.

Los Weasley estaban muy felices y emocionados de que su niña hubiera sido encontrada, y
aunque no sabían muchos detalles del asunto, Bill les mencionó que mejor les contaría todo
al volver con calma. Ellos entendían que seguro todo había sido complicado y se dedicaron a
esperar y a cuidar de los niños con mucha esperanza.

-*-

El día lunes, todos estaban frente a la Flú a las tres de la tarde, hora estimada de la llegada de
Bill y los demás con Ginny, y puntualmente, la chimenea se encendió de fuego verde y
apareció el mago, seguido de Hermione, Ginny y finalmente Ron a la retaguardia.

Todos rieron de contento y Molly corrió a lanzarse a los brazos de su hija mientras Arthur
abrazaba a Bill y Ron.

Hubo muchas lágrimas y alegría. Nadie hizo reproches y todos hicieron lo posible por evitar
hacer preguntas y comentarios incómodos. Ginny lucía contenta aunque era evidente que
había bajado de peso y lucía ojerosa y cansada. De hecho, todos parecían bastante agotados y
Bill les aseguró que si no hubiera sido por Theo, se habrían tardado mucho más en volver al
país, pero los contactos del mago les habían permitido regresar a Inglaterra desde Francia por
un Traslador privado a la Mansión Nott, desde donde habían tomado la red Flú a la
Madriguera, porque la huelga en las terminales seguía causando inconvenientes para los
traslados desde y hacia el Reino Unido y también internamente entre ciudades y pueblos, el
Ministerio parecía aún incapaz de resolver la situación con prontitud.
Mientras Ginny estaba en la cocina con su madre, Bill les informó que la joven bruja debía
tomar ayuda de un Sanador Mental lo más pronto posible y que Padma ya estaba al tanto, ella
no se ofreció a tomar personalmente el caso por su cercanía con ella, prefirió recomendar un
colega pero Ginny insistió en que fuera Padma sin importar esto, y finalmente, esta había
aceptado prometiendo que si notaba que era contraproducente su cercanía, pasaría el caso sin
rechistar a otro Sanador Mental.

También les comentó rápidamente que una vez que los Aurores ingleses habían tenido
permiso para viajar a Estados Unidos, todo había avanzado más rápido, y que aunque lo
sucedido era mucho para contarlo rápido, podían adelantarles que Sawyer estaba bajo la
custodia de las autoridades de la MACUSA y que sería juzgado por sus crímenes en ese país,
el Reino Unido, Canadá y México.

Y además les confirmó que las sospechas de Hermione habían resultado ciertas, Ginny estaba
bajo los efectos de Dominium Amoris cuando les localizaron y había necesitado tres días de
desintoxicación completa en un hospital mágico antes de volver a casa. Como la poción era
nueva, no se podía saber aún si la misma había dejado su sistema totalmente, aún estaba bajo
tratamiento médico que se continuaría bajo supervisión de San Mungo. Por lo visto, Sawyer
había empezado a dársela poco antes del juego final, tal vez cuando se dio cuenta de que
Harry había perdido interés en él y de que era más difícil de tener a mano que la propia Ginny
quien confiaba en él.

Todos tomaron el té juntos conversando sobre los niños, la huelga y hablaron un poco sobre
la situación de George, pero sin profundizar mucho. Ginny estaba triste por no haber ido a
visitar a su hermano, Harry notó que parecía deprimida y muy ensimismada, y Bill le indicó
cuando pudieron estar solos que era por el cambio en su organismo luego de estar tanto
tiempo bajo la poción. Al día siguiente, debía ir a San Mungo a visitar la Sanadora designada
para su caso y a empezar su tratamiento con Padma, y Harry se ofreció a acompañarla si
hacía falta, pero Bill le dijo que por ahora, era mejor que fueran él y Fleur mientras les
ponían al día sobre los antecedentes para que pudieran ser de mayor y mejor apoyo para su
hermana. Harry estuvo de acuerdo y se comprometió a seguir ayudando con los niños el
tiempo que hiciera falta mientas ellos cuidaban de Ginny.
Capítulo 64

En dos días más, Harry aún no sabía los detalles de la localización y rescate de Ginny porque
Bill había estado ocupado con su hermana mientras Ron y Hermione estaban poniéndose al
día con sus trabajos a pesar del cansancio que traían del viaje.

Afortunadamente, el grupo de Percy, Audrey, Charlie y Vladimir volvió a casa también con
asistencia de Theo, y se reunió a recibirles con todo el afecto del mundo junto a Molly
mientras Ginny estaba en San Mungo con Arthur para su cita con Padma - ya Bill y Fleur
habían vuelto a su casa y se habían llevado a los niños que estaban ansiosos por volver a su
entorno.

Finalmente, y antes de que los demás volvieran, Charlie les contó cómo los Aurores habían
hablado con ellos indicándoles que tenían la localización exacta de Ginny y Sawyer, y que
luego en un Operativo, habían llegado a una inmensa Mansión de Beverly Hills, que al
parecer, Sawyer le había timado a un incauto Muggle adinerado a quien sedujo y que luego
había dominado con la poción. El pobre hombre estaba en la casa cubriendo todos los gastos
de la pareja con una voluntad de borrego mientras Sawyer se daba vida en la ciudad y
paseaba con Ginny como si fuera una muñeca de exhibición.

La bruja se había resistido a irse con los Sanadores que participaron en el rescate, y cuando
por fin habían podido verla, estaba en Santa Clara, el Hospital para magos y brujas de los
Ángeles, bajo sedación y cuidada por Aurores californianos mientras Sawyer había sido
llevado a Alcatraz, la prisión mágica en la isla de donde muy difícilmente iba a escapar.

Charlie les dijo que las autoridades les explicaron que Sawyer había gastado una buena parte
de los fondos de Ginny jugando en los casinos, y que además, se habían casado por civil y
luego mágicamente, pero que ambos matrimonios serían fácilmente disueltos, incluso antes
del juicio. De hecho, el mágico, prácticamente había sido ya invalidado por el MACUSA por
haber sido realizado sin el domino completo de las facultades de la contrayente, y el civil,
sería invalidado efectivamente apenas la MACUSA bajara la información a las autoridades
Muggles del estado de Nevada.

Afortunadamente, les dijo Charlie con aprehensión, Ginny no estaba en estado, porque los
Aurores de la MACUSA estaban seguros de que esta había sido una de las intenciones de su
secuestrador para mantenerla dominada. Harry se sintió tan horrorizado que sintió que le
faltaba la respiración y Vladimir lo reconfortó amablemente quedándose a su lado,
ofreciéndole agua y acariciándole la espalda, y luego, y lo invitó para acompañarlo a dar una
caminata y accedió a contestar a sus preguntas con su voz tranquila y dulce.

Vladimir le contó que los agentes de la MACUSA les aseguraron que no había manera de que
Jim Sawyer saliera libre. Al parecer, una investigación privada le había seguido la pista y
había suministrado toda la información pertinente al caso de Ginny y otros más relacionados
con el mago, y era seguro que cuando se sumara la evidencia en su contra, Jim Sawyer
pasaría prácticamente el resto de su vida en prisión, y con él, caerían más personas que le
habían ayudado, en especial, en Inglaterra y su Ministerio de Magia.
De hecho, los agentes del MACUSA les aseguraron que una vez el juicio fuera realizado,
Ginny y otras víctimas recibirían indemnizaciones por daños, y probablemente, ella podría
recuperar una buena parte de lo que Sawyer le robó. Este estaba bajo posesión de dinero,
joyas, y bienes de mucho valor, y definitivamente su participación en la Academia de
Aurores solo había sido una buena tapadera para estar cerca de un contacto en Londres que le
estaba facilitando muchas cosas, probablemente bajo chantaje.

Vladimir le dijo que aunque su búsqueda en equipos no había dado realmente muchos frutos,
había sido conveniente que tantas personas de su familia hubieran estado en Los Ángeles
para darle su apoyo a Ginny y demostrarle que no estaban molestos con ella, sino más bien
preocupados y deseando tenerla cerca de nuevo.

Ella conservaba los recuerdos de sus acciones y se había deprimido mucho luego de su
desintoxicación, en especial, debido a la terrible pelea que tuvo con Charlie, Arthur y Harry,
y se sentía terrible por todo lo que dijo e hizo en sus últimos días en Inglaterra, tanto frente
sus parientes y amigos como delante de la prensa.

Al parecer, se había peleado incluso con sus amigas del equipo de las Harpías que ya
empezaban a sospechar del comportamiento posesivo de Sawyer, y la joven bruja había
renunciado frente a su entrenadora luego de ser amonestada por faltar a sus actividades de
trabajo, estaba llena de ira contra el equipo y se fue diciendo que no las necesitaba y que le
tenían envidia por ser la mejor jugadora y montones de improperios más.

Harry rogó en su interior que su hermana pudiera recuperar su vida aunque fuera paso a paso,
esperó poder hablar con ella pronto para asegurarle que no sentía ningún tipo de rencor
sabiendo que no estaba en realidad siendo ella misma.

Vladimir le contó que Charlie había hablado con ella todo el tiempo que los Sanadores le
permitieron estar cerca suyo, le había asegurado que nadie en la familia tendría en cuanta lo
sucedido y que todos entendían que había sido por la acción de la poción y no porque su
intención fuera alejarse de su familia y seres queridos.

Cuando Harry preguntó sobre cómo estaba Andrew y cómo lo pasó en su casa, Vladimir le
sonrió y le dijo que el mago les había tratado fabulosamente y que su casa era agradable,
inmensa pero sencilla y minimalista como el mago mismo, bromeó con él diciéndole que
tenía muy buen gusto en elegir a los magos porque Andrew era sumamente atractivo, y que el
bronceado de los Ángeles le caía de maravilla.

Harry se ruborizó y le contó con sinceridad, que cuando estaban juntos en Los Ángeles la
gente siempre se giraba a mirarle, aunque también se debía al hecho de que en Estados
Unidos el mago era un actor famoso, en especial en el mundo Muggle, dada su participación
en una serie de televisión que había durado casi una década al aire y donde el público le vio
crecer, pero que ser una celebridad le había hecho daño a su corta edad y lo había llevado a la
depresión y el alcohol, y por eso coincidieron en un centro de salud mental. El hecho de que
Harry podía entender lo que significaba crecer frente al ojo público era lo que había logrado
que ambos se sintieran cómodos juntos, además de lo amable y guapo que era Andrew.

Vladimir le contó que Andrew aún recibía miradas a donde quiera que iba pero que el mago
ni parecía notarlo, y que por donde vivía, eran conocidos y queridos tanto él como sus
mascotas, con las que solía pasear por la playa e ir a nadar. Nadie que lo viera tan informal,
pensaría que era un mago muy adinerado que se negaba a vivir rodeado de lujos y asistir a
fiestas de celebridades.

Harry asintió y sonrió, y le dijo a su cuñado que ojalá pudiera verlo pronto de nuevo.
Vladimir sonrió también mirándole y le aseguró que así sería porque no había ningún
Weasley que no le hubiera invitado a Inglaterra – incluso Ron - eso sin contar las invitaciones
que le hizo Neville para cuando regresara a su patria, Astoria para que le visitara en Nueva
York y Theo para que fuera a Francia. Harry le miró de hito en hito y sintió un poco de
envidia por no haber estado en Estados Unidos con los demás, pensó que debía enviar un
presente de agradecimiento a su viejo amigo y de reiterarle él también la invitación a venir a
Londres.

Y cuando Harry preguntó sobre Theo y Astoria y cómo había sido su participación en el
equipo, Vladimir había sonreído encantado y le contó que ambos eran adorables – para la
sorpresa de Harry – y que este se había dedicado con el mismo ahínco que todos a buscar a
Ginny en todos lados, que nunca se quejó de las largas jornadas diarias en la calle aunque el
clima del sur de los Estados Unidos era evidente que le causaba fatiga porque no estaba
acostumbrado al calor ni al sol y se había tostado muy rápido, y que Astoria había sido un
encanto con todos, y para nada se había comportado como una diva malcriada.

Theo le había dicho a Vladimir que no se podía imaginar lo terrible que sería para él que
alguien le hiciera algo así a Astoria o a Hannah, y que estaba dispuesto a ayudarles en lo que
fuera, incluso con dinero, pero que Charlie le había asegurado con la mayor amabilidad que
ya acompañarles allí, y además, llevarse un grupo con él y Astoria a su hospedaje de los
Ángeles, había sido de muchísima ayuda. Aceptar más era abusar de su confianza y
cordialidad.

Vladimir rió y le dijo que estaba seguro de que Theo, Astoria y Andrew ahora eran
considerados unos Weasleys honorarios, tanto o más que él mismo, Hermione y Audrey, y
que Charlie les había invitado a visitarlos en Rumania, sobre todo a Theo porque el mago iba
con frecuencia a esta zona de Europa y deseaba conocer los dragones. Theo se había
mostrado encantado con la invitación y había prometido que en su próxima visita de negocios
incluiría su hogar en su itinerario.

Harry sonrió y recordó a Draco, pensando en lo que bonito que hubiera sido todo si esta
aventura hubiera incluido una mayor participación del mago, esto habría cumplido lo que
ahora era uno de sus sueños: que este hiciera las paces con todos los Weasleys y que eso les
hubiera acercado de nuevo, pero desechó la idea por tonta y siguió escuchando la historia de
Vladimir sobre George, su estado de salud y de ánimo y cómo avanzaba su recuperación.

Harry se mostró feliz porque todo lo que Vladimir le contó sobre su hermano era bueno.
Estaba algo delgado, nervioso y se sentía muy avergonzado por lo sucedido, incluso, le había
enviado una carta a Harry que Vladimir le entregó, donde le pedía perdón por su
comportamiento en el estadio, le agradecía por su intervención de rescate junto a toda su
familia, y le prometía que algún día les pagaría a él y a Neville por las multas que él y sus
amigos causaron por su borrachera. A Harry le agradó saber que George estaba
responsabilizándose por sus actos, y aunque sabía que jamás aceptaría su pago, era bueno que
este estuviera consciente de lo malo que había sido su comportamiento ese día.

Poco a poco, las cosas iban arreglándose para su familia y Harry no podía esperar para poder
pasar más tiempo con Ginny y Neville, sus más cercanos confidentes.

-*-

Los deseos de Harry de pasar más tiempo con Ginny y Neville se vieron cumplidos a medias.

Si bien pronto pudo pasar más tiempo con la joven bruja, quien al igual que él estaba
viviendo en la Madriguera – todos habían acordado que aún Molly y Arthur le necesitaban en
casa como apoyo - no se podía negar que Ginny estaba más tranquila teniéndole allí cerca
para hablar, desahogarse e incluso entrenar de nuevo.

Harry poco a poco había empezado a usar de nuevo la escoba por el deseo de ayudarle, y por
lo visto, la actividad había sido terapéutica tanto para ella como para él. Harry estaba
sintiendo más confianza sobre la escoba, los recuerdos horribles del cuarto de
Requerimientos siendo devorado por el fuego maldito ya no le acosaban tanto como en sus
intentos de años anteriores y tampoco le habían provocado ataques de pánico aunque aún los
recuerdos venían a su mente cuando volaba.

Neville, para gran sorpresa de Harry, no había vuelto de Los Ángeles. Al parecer, este había
decidido a quedarse en California para estar más cerca de Hannah, quien le había pedido que
volviera a visitarla pronto para hablar a solas con él con más calma, y aunque el mago le
confesó que había dudado por los gastos que esto implicaba, Andrew le había convencido de
quedarse invitándole a permanecer en su casa el tiempo que hiciera falta e incluso le dijo que
su área de trabajo tenía mucho potencial en el estado de California.

Al parecer, ambos magos se la llevaban de maravilla. Andrew hablaba con entusiasmo de


todos en sus cartas, pero Harry no pudo evitar notar que el nombre de Neville era que más
salía a relucir. De igual forma, aunque las cartas de Neville hablaban de Hannah, de lo mucho
que parecía mejorar y de lo bueno que había sido para ambos hablar y aclarar las cosas en
persona, a este no le pasaba desapercibido que en su mayoría, el mago hablaba de Andrew
con calidez y afecto.

De hecho, para la sorpresa de Harry, Neville le contaba en sus cartas que había sido muy
bueno compartir con Theo en Los Ángeles, porque ambos habían confirmado que su
separación había sido una decisión acertada, y aunque en algunos momentos fue algo
incómodo estar cerca, se habían portado como adultos y nada más que amistad les había
unido en su tiempo en grupo con los Weasley.

Sin embargo, otra buena sorpresa había sustituido un poco la decepción que sintió por la
ausencia de Neville: Astoria y Theo le habían escrito y le aseguraron que luego de pasar unos
días en Nueva York para que la bruja cumpliera con deberes laborales, ambos volverían a
Inglaterra y se establecerían un tiempo en la Mansión Nott.

Por lo visto, Astoria había sido contactada por su hermana Daphne, quien finalmente había
logrado separarse de su marido, luego de un duro proceso de divorcio donde el mago intentó
quitarle todo, incluso a su hija, para impedir el escándalo frente a la sociedad mágica, y para
horror de la bruja, sus padres habían apoyado a su cuñado en lugar de a su hermana mayor,
pero la Slytherin había tenido pruebas irrefutables de maltrato en contra de su esposo y las
había usado por fin para lograr su separación, el Ministerio la había amparado y estaba a
salvo, solvente y protegida con su hija, mientras el mago pagaba con una estadía en Castrea
por agresión, violación y secuestro en contra de su esposa.

Además de su pronta reconciliación y cercanía con Daphne, de conocer a su sobrina, Astoria


quería estar cerca de Padma en el futuro, quien con tanto trabajo, en especial con el caso de
George, y ahora el de Ginny, no había podido volver a Nueva York para pasar tiempo con su
– ahora – novia. Astoria deseaba buscar un lugar para vivir de forma independiente en el
futuro, pero por ahora, se sentía feliz de poder quedarse en la Mansión Nott donde era más
que bienvenida por el tiempo que quisiera.

Harry pensó que no era mala idea ofrecerle a la bruja venderle su casa de Grimmauld Place,
después de todo, casi nunca se quedaba en Londres, y cuando lo hacía, por lo general usaba
su habitación en Lily's House. Era en su casita en el campo donde solía vivir todo el tiempo.
La casa de su padrino había sido restaurada por respeto a su memoria, estaba en fabulosas
condiciones, y una bruja sangre pura como Astoria podría apreciar el lugar mejor que él, el
cual además, estaba muy bien ubicado en Londres.

Sin embargo, pensó que le mencionaría a Theo el asunto para que le diera su opinión antes de
ofrecerla a la bruja, ya que él la conocía mejor y podría aconsejarle al respecto.

Theo le contaba en su carta que con Hannah y Astoria ausentes, la estadía en Manoir
Jonquille se le hacía pesada, y que Hannah le había asegurado que al volver a Francia, se
mudaría luego de un tiempo prudencial al apartamento que había heredado de su madre,
además, el mago le confesó que añoraba ver más de Inglaterra ahora que parecía que no les
miraran en todos lados como unos proscritos.

Harry se preguntó si esto quería decir que Draco estaba fuera de Francia todo el tiempo, y
deseaba saber si sería que volvió a San Diego a pasar tiempo con Hannah o si viajaba por
trabajo constantemente, aunque le extrañaba que ni Neville ni Theo le mencionaran si lo
vieron en Estados Unidos. Harry sospechaba que tal vez se había dedicado a pasar una
temporada en la Mansión Malfoy con su prima Nicoleta y su madre, y esta idea le hizo querer
dar patadas pero contuvo su desazón y siguió con sus tareas intentando no pensar en ello.
Capítulo 65
Chapter Notes
See the end of the chapter for notes

El tiempo pasó y todo empezó a mejorar. Las cartas de George eran más alegres cada vez y
también las de Hannah. Neville estaba dando unas conferencias en la Academia de
Pocionistas en Los Ángeles y había tenido tanto éxito que le habían invitado a dar otras en la
Academia de Herbología, y pronto, había sido también el honorable conferencista en la
Escuela de Pocionistas de la Ciudad de México, y apenas terminó ya le habían invitado para
dar unos Seminarios de Herbología en Ilvermorny.

A todos lados le acompañaba Andrew, y ya era evidente para todos que los magos eran más
que amigos, aunque Neville seguía insistiendo que quería hablar con él en persona sobre el
tema. Lo mismo decía Andrew quien le hablaba de todo menos de su relación en específico
con Neville en sus cartas, aunque era notorio que babeaba por su tímido, inteligente y dulce
amigo. Sin embargo, los magos no habían descuidado a Hannah. La visitaban y escribían
constantemente, y por lo que ella misma le contó en sus cartas, Andrew era una de las
personas que más le alegraba haber conocido en los Estados Unidos.

Ginny estaba cada día mejor y más fuerte mentalmente. Su salud física era de hierro
nuevamente y había comenzado sus entrenamientos con las Harpías, quienes le habían
recibido sin reservas y sin cuestionarla ni poner en duda su lealtad al equipo y a sus amigas,
pero seguía sin querer volver a su apartamento, para alivio y complacencia de los Weasley.
Harry también seguía en la Madriguera, y aunque se decía que era para apoyar a su hermana,
en realidad él también necesitaba de ella y de su compañía, ya que Charlie y Vladimir habían
regresado a Rumania y Neville estaba tan lejos.

Harry le contó todo lo que tenía guardado en su interior sobre Draco y ella sobre Jim Sawyer,
y ambos se habían vuelto la roca donde se asía el otro, lo cual había sido maravilloso para
Harry, pues sin Neville, aún se sentía un poco perdido y su amigo no parecía que tuviera
planes de volver pronto, para disgusto de la Abuela Longbottom.

A veces, ambos iban a la cabaña de Harry y hacían piyamadas, hablaban toda la noche,
bebían chocolate y comían malvaviscos, lloraban con sus mutuas historias, reían contándose
anécdotas de tiempos mejores, compartían sobre sus sueños más guardados, y a veces, solo se
contentaban con leer o ver películas viejas. Harry se sentía reconfortado aunque sabía que su
corazón no volvería nunca a ser el mismo después de descubrir cuánto amaba a Draco
Malfoy.

Draco estaba en sus sueños todos las noches, y aunque ya no eran pesadillas, tampoco eran
sueños felices. El mago siempre le sonreía con amabilidad, pero cada día, lo veía lejos,
distante, o incluso, conversando animado con Nicoleta mientras él les veía por una ventana
sin poder acercarse o al otro lado de un vidrio grueso mientras ellos le ignoraban; eran sueños
pesados porque sentía que tal vez le mostraban situaciones reales, y se temía que el joven
mago estaba con su prima con la que tal vez se pensaba casar. A veces miraba con miedo la
sección de noticias sociales del Profeta temiendo ver una noticia relacionada con ellos
mientras su corazón latía como un tambor.

Sin embargo, el próximo domingo sería un día excepcional para los Weasley: Theo, quien ya
se había instalado de nuevo en la Mansión Nott junto a Astoria, había sido invitado a la
Madriguera a almorzar junto a ella y Padma - quien iría como pareja de la bruja además de
ser amiga cercana de Harry y Theo; la Medibruja había dejado por sentado que no podría
hablar nada de la salud de Ginny y George con ninguno de ellos, ahora que ambos estaban en
sus cabales y eran conscientes de sus problemas, y que esperaba que nadie insistiera en eso.

Todos estaban felices por su visita. Molly y Arthur estaban ansiosos por conocerles y Harry
no cabía de entusiasmo por tenerles entre su familia. Ya había visitado al par en la Mansión
para comer y tomar el té juntos, e incluso, le había comentado a la bruja sobre su casa en
Grimmauld Place que estaba disponible y podría servirle en el futuro si deseaba comprarla
para sí, y esta había aceptado su invitación a conocerla mostrándose interesada, le dijo que le
gustaría verla cuando ambos pudieran programar una fecha, aunque acordaron que no había
apuro bajo la mirada amenazante de Theo quien culpó a Harry de querer llevarse a su sœur
(*1) lejos de él, no le hizo ninguna gracia la propuesta.

Harry cambió de tema mencionando a Hannah y los tres se sintieron felices porque la bruja
daba muchas muestras de mejoría por sus cartas y cada día parecía más animada y entusiasta
con el futuro.

-*-

El domingo en la Madriguera, todos los miembros del clan Weasley que estaban en el Reino
Unido estaban presentes, y Theo y Astoria parecían estar en el paraíso.

Astoria miraba encantada a Ron que comía con un entusiasmo contagioso una presa de pavo
mientras hablaba con Theo, quien a su vez reía divertido mientras oía sobre una idea que
había tenido el pelirrojo para unos artículos de broma nuevos para la tienda.

Hermione conversaba con Harry sobre la huelga en las Estaciones de Trasladores que
finalmente había finalizado, y Bill reía divertido conversando con Percy sobre las desventuras
en su planificación de la boda y de lo pesada que se ponía a veces la madre de Audrey.

Harry se sentía encantado de que toda su familia, los niños incluidos, se sintieran tan
cómodos con Theo, porque para el próximo domingo, este estaba entre los planificadores
voluntarios del cumpleaños de Aiko y estaba entusiasmado con la idea de la fiesta, que sería
ambientada sobre la temática de Samurai Jack, el dibujo animado favorito de su excéntrica
hija.

A media tarde, todos salieron a jugar un rato en las escobas aunque el frío estaba que pelaba,
y al volver, tomaron chocolate caliente mientras Astoria se quejaba de que iba a explotar y
Padma le decía que entonces no comiera más, pero igual ambas tomaron de la dulce y cálida
bebida aunque compartieron una taza mientras Harry las miraba con añoranza.

En algún momento, oyó a Ginny mencionar el apellido Malfoy en voz baja y se giró
disimuladamente hacia la bruja mientras fingía tomar de su taza y vigilar a los niños jugar en
el jardín persiguiendo gnomos.

"Vamos, Theo, dime, ¿Qué hacía Malfoy en Los Ángeles?"

"Te digo que estás confundida, ma chérie", contestó el mago negando con la cabeza pero
lucía un poco nervioso acercándose a la pelirroja en tono confidente.

"Pero yo lo vi", decía ella insistiendo y mirándole con ahínco. "No creo que haya muchos
magos con su apariencia en California", insistió ella escéptica y Theo resopló hacia ella.

"Oh, vamos", se burló este con voz divertida, "¿en serio?" y alzó las cejas, "porque no es
como que ese Andrew, el guapo americano, no es igualito a él. Seguro fue a él a quien viste,
no a Draco, cariño", intentó Theo engatusarla haciendo un gesto despectivo con la mano.
Harry se sintió abrumado un segundo por la afirmación del mago pero descartó la idea para
seguir oyendo al par.

"No me hables como si fuera imbécil, Nott", siseó Ginny con voz amenazante y Harry vio al
mago por la esquina del ojo dar un respingo. "Yo sé lo que vi, era Draco Malfoy con los
Aurores americanos, y si no le he dicho nada a Harry, es porque quería confirmarlo contigo o
Astoria primero".

"Okey, okey", concedió Theo conciliador en voz baja, "Si, era él, ¿de acuerdo? ¡Era Draco!,
pero no hables en voz alta, por favor", le suplicó bajando la voz hasta casi ser un susurro.

Harry sintió que su corazón dio un vuelco pero siguió fingiendo que oía la conversación de
Ron y Bill que estaban a unos pasos de él hablando de George mientras vigilaba a los chicos
que ahora brincaban como cabras sobre el jardín tras los pobres y cansados gnomos.

"¿Y qué hacía en los Ángeles? ¿Por qué no habló con nadie más? ¿Con Charlie o Bill, por
ejemplo?", inquirió ella con mucho interés mirando intensamente a Theo.

"Porque su apoyo era confidencial, Ginevra, no se suponía que alguien supiera que estaba
allí", contestó este serio y sus ojos se veían preocupados.

"¿Confidencial? Oh, Merlín...", exclamó Ginny con voz ahogada, "¿Quieres decir que fue él?
¿Fue él quien le dio el soplo a los Aurores sobre... sobre nosotros, sobre dónde estábamos?
La investigación privada y eso que mencionaron los Aurores del MACUSA, ¿provenía de
él?"

"Si, Ginevra, venía de Draco. Por favor, no me preguntes más, no se supone que esto se debía
saber, ¡oh, Draco va a estar tan molesto cuando se entere que lo viste!", dijo quejumbroso
mirando a otro lado como con miedo de que les estuvieran oyendo.

"Pero... ¿por qué?", preguntó Ginny pensando igual que Harry, "Lo que hizo tal vez me salvó
la vida, ¡y no quiere que nadie sepa!", exclamó Ginny luciendo confundida.

"Si, Ginevra, no quiere", afirmó Theo y suspiró, "Draco... él no es la persona que solía ser, la
que todos piensan que es. Él se siente culpable por lo que sucedió contigo".

"¿Y por qué diablos iba a pensar que es su culpa?", preguntó Ginny con cara de no entender.
"Porque Draco le conocía desde su infancia y sabía que no era buena persona. Desde hace
tiempo había deseado que ese sinvergüenza fuera apresado, pero más que todo le seguía la
pista con poca cercanía para asegurarse que no se acercara a nosotros en Francia, no se
involucró personalmente en la investigación en su contra jamás. Pero cuando vinimos a
Inglaterra y lo vio junto a Harry aquí, cerca de tu casa, se dio cuenta de que había sido
descuidado al respecto, quiso hacer algo pero ya era muy tarde".

"Oh, ahora entiendo, él se puso tan nervioso cuando les vio a ustedes ese día en los
alrededores de la Madriguera. Yo... nunca entendí la razón y él evadió hablar al respecto
conmigo al principio, solo decía que los Malfoy eran mala gente y que Draco en especial le
odiaba, y honestamente, habiendo conocido a Malfoy en la escuela, no puse en duda lo que
dijo sino que le dejé pasar... luego, sacó la historia de cómo Malfoy arruinó su vida y ya no
había forma en que no le creyera a pesar de los huecos que tenía su historia".

"Es lógico que lo hicieras, ¿Quién podría no creerle a un aspirante a Auror que te habla mal
de un ex Mortífago?", preguntó tristemente el joven mago y suspiró.

"Lo sé, y lo lamento, porque evidentemente Sawyer nos embaucó a todos, en especial a mí",
aceptó la bruja con amargura, "Pero eso no explica qué hacía Malfoy en Los Ángeles",
insistió mirando inquisitiva a Theo.

"Como te decía, verle en Inglaterra encendió las alertas de Draco, en especial luego de volver
a encontrarle junto a Harry en el estadio, pero no logró hacer algo a tiempo porque tuvimos
que volver a Francia repentinamente por Nina. Draco piensa que por su descuido, lo que te
pasó es su culpa".

"¿Cómo iba a saber él lo que planeaba Sawyer?", preguntó Ginny pensativa.

"No lo sabía, pero sabía que Sawyer tenía una vida disoluta y era un vividor. Draco no
descansó desde que supo en Mere por Harry que Sawyer te secuestró. Como te decía, ya le
tenía vigilado por gente de confianza, y aunque logró despistar a sus investigadores por la
huelga de Trasladores, y al parecer su amigo del ministerio les ayudó a salir de Inglaterra sin
ser notados, no cesó ni un minuto de buscarte. No creo que Draco haya dormido o comido
bien desde que empezó a seguirles la pista, Ginevra, él no escatimó en gastos y recursos para
conseguirte, y su insistencia dio fruto, fue él quien les encontró, bueno, su gente, no el
MACUSA, ¡esa gente es tan inútil como lo son los Aurores de Inglaterra!", y al final, bufó
con descontento para dar énfasis a su punto. Harry sentía que se iba a desmayar si no se
sentaba, cosa que hizo en la silla más cercana que encontró aunque hizo lo posible por seguir
oyendo.

"Oh, Theodore", gimió Ginny sonando acongojada, "pero Harry tiene derecho a saberlo, ¡Yo
tenía derecho a saberlo!", se quejó sonando molesta de repente. "Nosotros estamos en deuda
con él. Seguro jamás podríamos pagarle lo que gastó en esto como jamás podríamos pagarte a
ti, a tus amigas o a Andrew todo lo que hicieron, pero al menos, podríamos darle las gracias
como hemos hecho con ustedes, además, Harry... no creo que no estés al corriente que él y
Harry... bueno... no sé qué pueda haberte dicho Malfoy, pero tendrías que haber estado ciego
para no notar que ellos estaban... interesados entre sí... ¡Harry tiene que saber esto!", insistió
Ginny con voz vehemente.
"Baja la voz, por favor, Ginevra", le rogó Theodore con voz estresada pero baja. "Draco no
quiere que se sepa, ¿okey?. Él no busca agradecimientos o que Harry le busque porque se
sienta en deuda con él por ti. No sé si Harry te contó, pero ellos... tuvieron una discusión en
Rumania, y no fue bonita. Draco le prometió a Harry que nunca le volvería a molestar sobre...
bueno, sobre su interés por él", le informó Theo pareciendo inseguro de si hablar más. "Draco
Malfoy jamás rompe sus promesas, querida, y por más vil que todos le crean, jamás se
aprovecharía de algo así para ganarse la confianza o el interés de Harry. Nunca, Ginevra",
aseguró el mago menando la cabeza.

"Oh, pero qué pesado es Malfoy", dijo Ginny con un quejido. "¿En serio va a escoger ser
noble aunque eso dañe su oportunidad de poder tener algo con Harry?", preguntó Ginny
como si le fuera imposible poder creerlo.

"Pues si, Ginevra. Es así. De hecho, no sería la primera vez. No creo que lo sepas, pero Draco
se dejó culpar por Potter por las decisiones intransigentes de Nina cuando se fue del país para
que Harry no la odiara por ellas, a pesar de que sabía que Harry le odiaría por eso a él, y eso
tan solo por creer que así no afectaría una futura reconciliación de Nina con Neville en la que
Harry podría dar una opinión favorable de peso para ella siendo el mejor amigo de Neville, y
eso lo hizo a pesar de tener sentimientos fuertes hacia Harry", Ginny le miró con el rostro
triste pero seguía negando como si no pudiera aceptar lo que Theo decía.

"Draco no quiere lucirse con Harry y tu familia por lo que hizo, aunque eso le ganaría la
adoración eterna de todos. Conociéndolo como sé que lo conozco, él solo desea que si
alguien está con él, sea por un lazo genuino, por lo que él es y no por lo que tiene o por las
proezas que el dinero le permite hacer. Así es Draco Malfoy. Radical con los que ama y leal
hasta la muerte", afirmó Theo como si eso lo aclarara todo. Harry sintió que una lágrima
corría por su rostro y la secó de inmediato esperando que nadie lo hubiera notado.

"Pues es un tonto de capirote y yo se lo voy a contar a Harry", le informó Ginny siseando con
furia.

"No, Ginevra, por favor, Draco me va a matar, te lo estoy contando a ti porque ya veo que no
vas a ceder con el tema, pero Harry es la persona que Draco menos quiere que esté al tanto",
le afirmó este casi suplicante.

"Entonces no le ama, ¿cómo no va a aprovechar algo que le acercaría a la persona con la que
desea estar?", preguntó Ginny como si no hubiera lógica en el asunto.

"O le ama demasiado", discutió Theo. "A veces, el amor nos hace hacer las cosas más
estúpidas, Ginevra", y la voz del mago sonó ronca y miró a Ginny con mucha intensidad.
"Nos hace huir o ser valientes. Nos hace buscarle en donde no está para huir de su gran
verdad. Nos hace mudarnos de país. Buscarle en otro continente. Y a veces nos hace pecar de
orgullo en nombre del honor y la caballerosidad".

Ginny le miró como si jamás le hubiera mirado antes y parpadeó cómo intentando entender
que decían sus ojos verdes, pero cuando iba a replicar, llegó Astoria.

"Titi, ¿ya nos vamos?", Padma venía tras ella casi corriendo como si quisiera evitar que les
interrumpiera pero sin haber podido lograrlo.
"¡Tori!", la regañó la Medimaga, "¿No ves que les interrumpes?", y miró como disculpándose
a Theo que miraba aún a Ginny con las mejillas ruborizadas.

"Si, Tori, creo que ya nos vamos", le informó el mago con voz baja mirando a Astoria por un
momento breve y luego se giró hacia Ginny otra vez. "Adiós, Ginevra... piensa en lo que
dije... por favor", y le dio un beso en la mejilla que dejó a la bruja sorprendida, luego se giró
y tomó del brazo a Astoria y le enseñó el otro a Padma que lucía apenada mirando a una
confusa y ruborizada Ginny, pero le tomó del brazo y los tres se dirigieron a despedirse de
sus anfitriones.

Chapter End Notes

*1 sœur: Hermana. Francés.


Capítulo 66

Después de que todos se fueron, Harry les informó a los residentes de la Madriguera que se
sentía cansado y se fue a su cuarto temprano, y Ginny, que lucía distraída, no lo detuvo sino
que solo le deseó una buena noche y se quedó un rato sentada frente a la chimenea fingiendo
leer una revista

Harry se dedicó a caminar en su cuarto como un león enjaulado yendo de un lado a otro. Las
ideas pasaban por su mente en una cadena interminable.

Draco había sido quien había localizado a Ginny.

Mientras él le suponía, una vez más de forma errada, en la Mansión con Nicoleta, Draco
había viajado a Estados Unidos a buscar a Ginny con todo ahínco, y por lo que dijo Theo, no
había descansado siquiera hasta conseguirlo.

Draco se sentía culpable por lo que le sucedió a Ginny.

A Ginny. Draco quería proteger a Ginny. Draco sabía lo que era querer a una persona como si
fuera tu hermana. Draco sabía que él amaba a Ginny de esta forma.

Draco quería evitarle ese dolor, el de saber que Ginny había sufrido daño o que Sawyer
pudiera lastimarla.

¿Eso quería decir... acaso quería decir, que Draco Malfoy le amaba? Por Merlín. No parecía
que fuera solo interés o atracción hacía él, o admiración y deseos de conocerle como
mencionaba Hannah en su carta, lo que le indicaba todo esto, era que lo que le había movido
para seguirle de un país a otro, de continente a continente, no era solo el deseo o un
encandilamiento temporal... era amor.

Draco Malfoy le amaba. Hasta parecía que lo hacía con más desesperación de la que él
mismo sentía por Draco.

Harry sintió su corazón estallar de júbilo y casi se puso a danzar sin ritmo por su habitación.
Sin embargo, se detuvo repentinamente cuando un pensamiento le atacó.

Draco Malfoy le prometió, le dio su palabra de Mago, de que nunca más volvería a sacar el
tema porque Harry le había afirmado que no había manera en que eso sucediera.

En su carta, Draco le aseguró que no se preocupara, que no iba a insistir en ello sino a darle
su versión de los hechos, y de nuevo ese día, Theo había afirmado que Draco Malfoy había
dado su palabra y él siempre cumplía sus promesas.

Harry sintió que sus piernas cedían y se dejó caer en su cama una vez más vencido.

Casi deseó darse de cabezazos contra la pared o darse golpes a sí mismo.


Él fue quien le hizo creer a Draco que no había manera en que ambos estuvieran juntos. Le
aseguró prácticamente que no había forma en que él pudiera tener también un interés o el
deseo siquiera de estar cerca de Draco.

Draco había hecho todo aquello por Ginny sin esperar nada a cambio. Ni siquiera que fueran
amigos. Había sido un acto desinteresado y prácticamente silencioso por la persona a la que
amaba. Harry se sintió conmovido hasta los tuétanos y no pudo evitar soltar lágrimas en
silencio pensando qué sentiría Draco respecto a él. ¿Rabia? ¿Resignación? ¿Desesperanza?

Sin embargo, recordó el gesto amistoso de Draco de invitarles a él y sus padres a su Mansión
antes de que se fueran de Mere, una pequeña esperanza se encendió en el pecho de Harry.

A pesar de dar su palabra de no insistir en sus sentimientos, Draco no había podido evitar
intentar tenerle cerca, aunque fuera sin esperar nada a cambio y por un momento.

Harry sonrió entre las lágrimas y esperó tener la oportunidad de volverse a encontrar al mago,
porque definitivamente, el paso próximo debía venir de él. Draco no iba a romper su promesa
aunque el alma se le fuera en ello. Pero parecía que en el fondo de su corazón, tal vez brillaba
una pequeña esperanza que no había logrado apagar a pesar de su esfuerzo.

Harry se preguntó cómo podría saber dónde estaba Draco y qué hacía en ese momento. No
sabía si era prudente preguntarle a Theo o intentar con Astoria. Sabía que tenía que pensar las
cosas y no irse de cabeza como siempre hacía. Eran ese tipo de acciones imprudentes las que
le hacían terminar haciendo las cosas equivocadamente y tomando decisiones que luego
podía lamentar, y el asunto de Draco no era cualquier cosa. Era su felicidad. Sin Draco, Harry
sabía que podría tener una vida serena, bonita, llena de amor familiar y sin embargo llena de
objetivos o satisfacciones. Pero en el fondo, su corazón siempre añoraría a Draco. Sus
pensamientos siempre iban a dirigirse a Draco. Y sin él siempre se iba a sentir como un libro
al que le faltaba la última página.

-*-

Harry no le comentó nada sobre la conversación a Ginny de forma inmediata, sobre todo,
porque vio lo afectada que se veía la bruja por ella. Aunque Harry estaba seguro que no había
sido solamente por la revelación sobre Draco. Harry había oído el tono en que Theo había
hablado al final, y estaba prácticamente seguro que la última frase sobre el amor no era solo
sobre lo que había entre Draco y él, también tenía implícitas palabras de su parte para la
bruja.

Esa noche, en la que durmió muy poco, había pensado también en ello y no podía negarse
que se había sorprendido de notar aquello. Había asumido que Theo era gay, puesto que solo
había sabido que hubiera tenido relaciones con hombres: una en su juventud con Draco, había
coqueteado un poco con él cuando se reencontraron en la Mansión por un tiempo breve -
aunque asumió que al notar que Draco se interesaba en él había desistido de ello - y había
tenido una relación con Neville breve pero intensa. No pensaba que a Theo le pudieran gustar
las mujeres porque creía que solo lo había visto tratar a las chicas como unas hermanas suyas,
pero al parecer, al igual que con Neville, se había equivocado.
Harry hizo memoria y recordó el entusiasmo de Theo al conocer a Ginny en el Baile, y ahora
que lo pensaba, este había coqueteado con la bruja casi descaradamente, solo que él no lo
notó en el momento, porque como siempre, su mente no estaba muy entrenada para notar
estos detalles, y además estaba más enfocada en Draco y Astoria y sus celos por verle junto a
ella o a Hannah; más aún, ahora que lo pensaba, estaba casi seguro que Ginny se había
mostrado encantada con Theo y había disfrutado mucho en su compañía esa noche. Harry
maldijo la hora en que Jim Sawyer se había interpuesto en el camino de todos, porque estaba
seguro, de que si la bruja no hubiera sido influenciada por el apuesto mago con artimañas, no
habría forma en que alguien se pudiera fijar en Sawyer teniendo por delante a Theodore Nott.

Harry incluso sospechó que esta podría ser una de las razones por las cuales el mago había
acelerado su dominio sobre Ginny. Tal vez ella mencionó lo bien que la pasó en la fiesta y lo
amable o guapo que era el mago, y Sawyer se pudo sentir amenazado y atacar con premura.
La Ginny de los últimos dos juegos de las Harpías ya estaba más que influenciada por
Sawyer, Harry estaba seguro al recordar su rabia cuando notó que este salió lastimado en la
trifulca del estadio en lugar de preocuparse por George y los demás, y además, nunca volvió
a mencionar a Theo o a los demás con los que compartió en la fiesta tan amenamente a pesar
de lo amables que fueron con ella, más bien hizo desplantes de ello.

Si realmente Theo estaba interesado en Ginny, él no solo se sentía feliz al respecto, sino que
haría todo lo posible para que ambos se dieran la oportunidad de conocerse.

Harry tenía una muy buena impresión del mago que no hacía sino mejorar mientras más sabía
de él, y sospechaba que lo que dijo Theo sobre buscar el amor donde no estaba, se refería a
que había intentado tener algo con Neville pensando que su interés por Ginny era un sin
sentido, pero que al saber que la bruja estaba en peligro, no había dudado en ir a 'otro
continente' a buscarla como hizo Draco al seguirle a Rumania cuando fue a visitar a Charlie.

Harry sonrió para sí y se preguntó si todos los Slytherin se enamoraban así de intensamente y
eran tan dramáticos. Y recordando a Astoria y Padma, pensó que su teoría no era tan
descabellada.

-*-

En los días siguientes vino la fiesta de cumpleaños de Aiko, que Theo prácticamente organizó
solo y con un entusiasmo tal, que cualquiera diría que había conocido a la niña desde el día
que nació.

Theo le contó que Neville le había hablado mucho sobre ella y que le había confesado era una
de sus favoritas – esto lo había dicho en voz baja como si las paredes pudieran contarle a los
niños este secreto – y él, decía, podía entender por qué. Aiko era hermosa pero fuerte, su
personalidad era avasalladora, y aunque era activa y adoraba los deportes y la acción, podía
ser tierna y encantadora con sus hermanos y seres queridos.

Harry hizo lo posible para que Theo se controlara y no hiciera una fiesta que opacara a la de
sus hermanos, pero la verdad, no era una tarea fácil. Tuvo que negarse a los trampolines, a la
comida encargada a París, y a todas las extravagancias que se le ocurrieron al mago, y le
recordó que debía limitarse a la piñata, música del agrado de la niña, comida que disfrutaran
los chicos sin indigestarse, decoración alusiva al tema – no, no iban a contratar a un
decorador de festejos francés – y juegos de salón que mantuvieran a los niños entretenidos
por un tiempo prudente antes de mandarlos agotados a la cama.

Theo investigó y planeó como si fuera a hacer una tesis, consiguió unos juegos especiales
para la fiesta con los que los niños perderían la cabeza de entusiasmo: el ninja ciego, el baile
del dragón paralizado, y otros más que hicieron la delicia de los chicos.

Todos los Weasley estuvieron presentes esta vez, además de Luna con Rolf, que seguía tan
guapo como siempre aunque ya no enloquecía a Harry como antes, Astoria con Padma, y por
supuesto, Ginny, quien había sido elegida dictatorialmente por Harry para ser la asistente de
Theo en todos los juegos. Ninguno de los dos se quejó al respecto.

Harry había enviado una invitación a Draco y otra a Nicoleta respectivamente, pero la joven
indicó que estaba en Francia renovando su vestuario lúgubre con Narcissa Malfoy, sin
embargo, se mostró encantada con la invitación y le envió un bello conjunto de ropa a Aiko
desde París. El mago había enviado sus excusas diciendo que estaba en Rusia por razones de
trabajo, pero le aseguró en una breve nota que estaba muy agradecido de que hubiera
decidido aceptarlo entre los 'tíos' de sus niños, y envió un regalo que seguro haría desmallar a
Aiko: una caja que contenía un kimono de seda de una tela bastante similar a la que usaba
Hannah el día del baile, con las sandalias típicas incluidas y unos broches hermosos para el
cabello de madera hechos en Japón. Harry sentía que en cierta forma, era mejor que no
hubiera ido. Se podría difícilmente haber contenido de lanzársele encima luego de ver la
carita de su hija con los ojos llorosos de emoción al sacar el traje de la caja.

Theo se quejó porque no se le ocurrió a él ese regalo siendo el encargado de la rama textil y
se sintió triste porque su escoba de Quidditch quedó opacada. Harry estaba dividido entre el
horror de imaginar a su hiperactiva hija en una escoba tan veloz y la emoción de enseñarle a
volar, sabiendo que con esa fuerza, si Aiko no llegaba a ser Bateadora de su casa sería un
milagro y un desperdicio.

Harry pensó que sus hijos iban a terminar muy malcriados si seguían rodeados de Slytherins
ricachones pero no se preocupó demasiado por ello.

Esa noche, él, Hermione, Ron, Percy y Audrey se dedicaron a recoger el desorden de la fiesta
para que Theo descansara y pudiera conversar un rato con Ginny, y cuando Ron fue a
interrumpirles para preguntarle algo al mago, Hermione se lo trajo casi arrastrado de un brazo
mirándole con expresión asesina. Al parecer, finalmente su prometido entendió de qué iba el
asunto y miró a Harry entusiasmado y este asintió y le hizo seña que los dejaran solos
tomando té y conversando. Todos los demás parecían haber captado lo mismo, así que se
dirigieron a diferentes puntos de la casa a hacer algo útil mientras estos conversaban sentados
en el suelo del salón con los cabellos llenos de brillantes polvos de colores que hizo Theo
explotar al terminar todos de cantar el cumpleaños.

-*-

El fin de semana siguiente, les tocó el turno a todos de ir a la Mansión Nott donde Astoria
haría de anfitriona.
El comedor había sido agrandando mágicamente y hubo espacio para todos los Weasley y
una mesa para todos los chicos. Astoria y Theo parecían radiantes de tener la casa llena de
gente.

La cercanía de Theo y Ginny parecía ir creciendo, y esa noche, Theo la había sentado a su
derecha mientras Astoria ocupaba la otra cabecera de la mesa como anfitriona.

Ginny no le había hablado de su conversación con Theo sobre Draco porque se sentía mal
delatando al mago, pero Harry había sacado el tema y le aseguró que no haría nada
imprudente y que entendía lo que su amigo había dicho al respecto a Draco. Cuando Ginny le
preguntó sobre sus sentimientos, confesó que no habían hecho sino crecer con cada aspecto
nuevo que descubría del mago, y que esperaba tener la oportunidad de algún día acercarse al
rubio, aunque no sabía ni cómo ni dónde, pero que sin él, se sabía incompleto.

Ginny le abrazó fuerte y le aseguró que estaba segura que todo se solucionaría. Harry sonrió
porque sabía que no lo decía solo por él y confío en su palabra.

Pocos días después, Ginny recibió un sobre con la indemnización por los daños causados por
su secuestro de parte del MACUSA. Esta había recibido cada knut que había gastado en su
viaje en los Estados Unidos de América, y Harry sospechó, aunque no lo mencionó a Ginny,
que Draco estaba detrás de ello. También habían incluido un certificado de nulidad de su
matrimonio civil en los Estados Unidos que hizo llorar a Ginny de alegría abrazada a sus
padres.

Esa noche todos los Weasley cenaron juntos para festejar y Ginny les contó sin tapujos quién
había sido el autor de su liberación. Harry se quedó atónito.

Ginny les aseguró que Theo lo había confesado bajo presión porque odiaba mentir, y les hizo
prometer que ninguno haría nada tonto como escribirle a Malfoy para agradecerle u ofrecerle
dinero o algo así. Ella les aseguró que este no quería nada a cambio, que lo había considerado
su deber por haber sabido de antemano quién era el mago y que incluso se sentía culpable.
Ella les aseguró que había escrito a Charlie y George contándoles todo y les exigía que
guardaran moderación con la información por respeto a Theo y sobre todo a Malfoy.

Molly lloró emocionada y dijo que era una situación horrible, el joven se había mostrado tan
amable con ellos ese día en la Mansión y ella ni siquiera le envió un pastel o una bufanda
para agradecerle, de hecho, había olvidado que ese día les ayudó a volver a casa y hasta pagó
la posada entre tantas cosas que habían pasado luego.

Arthur se mostró emocionado y explicó que se sentía mal por no poder hacer nada para
hacerle saber a Malfoy cuánto significaba para ellos lo que hizo, pero que cumpliría con la
petición de Ginny y no haría nada al respecto.

Más tarde, Ron y Hermione se reunieron con él y Ginny en la sala y ambos se mostraron
avergonzados. Ron le dijo a Harry que no olvidaba todo lo que le dijo en la fiesta esa noche
por haber sospechado que tenía interés en Malfoy – o en Theo - y Hermione lo secundó
diciendo que no pensaban entonces que los Slytherin hubieran madurado tanto y resultaran
ser tan honorables y buenos amigos.
Ambos se disculparon con él de nuevo y Harry les dijo que no hacía falta, que les entendía y
que él mismo había metido mucho la pata con Malfoy y que se sentía fatal por ello, pero que
esperaba que la vida le permitiera arreglarlo todo antes de que pasara demasiado tiempo.

Sus amigos le miraron sin entender y Hermione quiso pedirle que se explicara mejor, pero
Ginny le hizo señas para que dejaran el tema y la bruja desistió en su insistencia pero miró a
Harry con algo de preocupación.

Todos se fueron luego a sus casas y Harry permaneció en la sala conversando con Ginny al
respecto, la bruja le aseguró que sus padres y hermanos no romperían su promesa y serían
discretos sobre lo de Malfoy y este esperó que en verdad fuera así porque no quería dañar
más su relación con el mago.
Capítulo 67

El tiempo siguió avanzando, la temporada de entrenamiento de Ginny con el equipo nacional


empezó, y aunque la bruja seguía en la Madriguera, Harry había empezado a pasar más
tiempo en su cabaña y había comenzado a escribir algunos cuentos cortos inspirados en sus
muchas vivencias. No pensaba que podría ser escritor o algo así, pero lo encontraba muy
reconfortante y le servía para ordenar sus pensamientos, un día le mostró uno a Hermione y
ella le aseguró encantada que era muy bueno, aunque le dijo que si quería publicar algo
alguna vez, lo más recomendable era que usara un pseudónimo porque ser el Niño que
Vivió haría que solo le leyeran por curiosidad. Harry rió y dijo que solo eran cosas que
escribía para él, pero la idea quedó dándole vueltas en la cabeza y le hacía sonreír al pensar
que alguien pudiera leer algo que él escribiera y que no fuera por morbo o curiosidad.

Sus sesiones con Penélope iban muy bien. Sus asuntos de la Fundación iban viento en popa.
Los niños estaban sanos e inmensos, y para su alivio, Aiko no había tenido más peleas, Harry
sospechaba que la influencia de Theo tenía mucho que ver. La niña se había vuelto aficionada
al mago y él a ella, no se perdía sus juegos de futbol y ella le oía hablar con adoración sobre
Rumania, Bulgaria, Rusia, y por supuesto, Japón.

En cambio, Martina extrañaba horriblemente a Neville, quien siempre había sido su tío
favorito. Parecía que ella y Harry nunca se acostumbrarían a su ausencia, y Harry había
tenido que dedicarle tiempo a la niña, llevarla a los paseos que a veces hacía con el mago y
esforzarse para que no se sintiera sola. Neville le había asegurado que para principios de
diciembre estaría de regreso en casa – junto a Andrew – y haría una fiesta para celebrar su
regreso y les presentaría al mago formalmente como su pareja a todos sus amigos, y su sueño
era que para esa fecha, Hannah estuviera de visita en el país. Era casi una realidad que para
ese momento ella ya tendría permitido salir del centro, al menos temporalmente para las
fiestas navideñas.

Los Weasley estaban regocijantes, George también probablemente podría regresar para pasar
parte de diciembre y el inicio de año todos juntos, aunque no era seguro aún si tendría que
volver luego al centro; sus sanadores pensaban que probablemente le afectaría volver a su
casa estando ausente Andrea, así que no iría a su apartamento sobre la tienda sino que llegaría
a la Madriguera, solo trabajaría parcialmente en la tienda, donde Ron, había resultado ser un
gran gerente y administrador. El pelirrojo había creado juguetes nuevos, había pagado al día
las deudas de la tienda, y también las cuotas del préstamo de George en Gringotts, incluso,
estaba estudiando de noche Administración y Contabilidad para estar mejor informado de los
temas financieros, Hermione no cabía en sí de orgullo por su prometido.

Ginny salía con bastante frecuencia con Theo, y este la había invitado incluso en una ocasión
a asistir un evento de las empresas en París. Esta bromeó con Harry diciendo que
definitivamente, no pensaba ir de paseo con el mago a la Torre porque eso ya
era trillado, pero que sin duda, un paseo por el Sena no lo iba a dejar pasar. Harry se sintió
abochornado y el rostro de Theo parecía competir con el rojo del cabello de Ginny, pero esta
solo rió y le besó en la mejilla sin ninguna vergüenza.
Vladimir y Charlie les habían informado que pensaban casarse el próximo otoño, que la boda
sería en Bulgaria y sería una ceremonia muy pequeña, solo la familia de Charlie, una cena y
un brindis con ambas familias – la de Vladimir era bastante reducida, solo eran él, su madre y
su hermana Sofía - , y aunque el padrino de la boda de Charlie sería Percy, el de Vladimir
sería Harry, lo cual había llenado de celos a Ginny y a Bill por igual. Harry aceptó encantado
y le había escrito a Vladimir agradeciéndole de todo corazón el gesto. Incluso le prometió
que aprendería un poco de Búlgaro para poder hablar con sus padres y le pidió ayuda a Theo
para ello.

Theo se veía tan frecuente con los Weasley y con Harry, que parecía que se conocían de toda
la vida. A pesar de sus muchos viajes de trabajo a Francia y Europa del este, parecía que
nunca faltaba a nada: a los cumpleaños, cuando se enfermaba alguien, a los juegos de Ginny,
eventos de los niños, y la familia les había acogido a él y Astoria con todo amor.

La bruja había retomado su relación con su hermana de forma lenta pero positiva, y su
sobrina era un encanto, aunque para el disgusto de Astoria, se parecía mucho a su padre en
lugar de a Daphne que era una belleza, aunque la verdad la joven bruja había envejecido
prematuramente por los malos años que pasó junto a ese horrible mago con el que la casó su
familia. Sin embargo, poco a poco iba recuperándose de ello y volviendo a mostrar la lozanía
de antaño. Astoria le había contado a Harry que Blaise Zabini siempre había gustado de ella y
se había decepcionado mucho de su matrimonio con ese viejo y mal hombre, y ella confiaba
que poco a poco, él iría acercándose a ella nuevamente porque estaba segura que nunca le
olvidó. Zabini no solo era un empresario exitoso, sino que resultó también ser un tipo amable
y tener un gran sentido del humor. Harry había coincidido con él varias veces en la Mansión
Nott y sabía que Astoria y Padma se reunían con él con frecuencia al igual que Theo y Ginny.

Hannah y Harry se escribían con frecuencia, la bruja lo alentaba a escribir más porque Harry,
con mucha vergüenza, le había enviado uno de sus cuentos y ella le escribió emocionada, le
hizo algunas correcciones y sugerencias breves pero le animó para que buscara una editorial.
De hecho, le recomendó a Lucas Thompson, un amigo de Draco, Slytherin, que se había
graduado antes que ellos, tenía una editorial en el mundo mágico pero era muy discreto, y le
aseguró que podría darle una opinión sincera. Harry se lo pensó y pulió su cuento El
Reencuentro, y se lo envió a Thompson intentando no hacerse demasiadas ilusiones.

Harry no podía esperar al regreso de la bruja a Inglaterra, aunque como ella dijo,
probablemente volvería a Francia y viviría cerca de Draco por un tiempo porque tenía
muchas responsabilidades con sus Fundaciones y empresas.

Harry sabía por El Profeta que Nicoleta había sido vista con alguna frecuencia en el Callejón
Diagon con Narcissa Malfoy, y la prensa no dejaba de especular sobre su presencia en el país
y la razón de su estadía en la Mansión Malfoy. La bruja había sido recibida y tomada bajo la
tutela de la Señora Malfoy, pero no de la forma denigrante y dominante que lo hizo su madre,
sino con amor y respeto. La joven lucía transformada, su cabello negro tenía ahora un corte
más moderno y lucía sano y brillante, sus anteojos feos y deslucidos habían sido sustituidos
por unos más modernos y que se adecuaban a sus facciones, y además, dejaban ver sus
bonitos ojos grises tan propios de los Black, que ahora que Harry lo notaba, eran muy
parecidos a los de Sirius.
Su guardarropa había sido renovado en París, y en la ausencia de Hannah, había empezado a
asistir a algunos eventos de las empresas y Fundaciones de los Malfoy en Londres y París.
Esto hizo que Harry casi muriera de dolor y de celos pero se lo tragó para sí mismo, y para su
desgracia, Andrómeda parecía pensar al igual que él, que la bruja podría ser un buen
prospecto de pareja para Malfoy, quien se sentía orgulloso de ella, según le comentó a su tía,
de que hubiera sido tan valiente de escaparse de las garras de su madre y huir sola y sin
dinero de Rumania. Según le contó Andrómeda, Ruxandra no la había desheredado, y eso
seguramente era porque esperaba que de cualquier forma su hija terminara desposada con
Draco, como había sido su plan desde siempre, solo parecía que las cosas habían tomado un
rumbo distinto para llegar a la misma meta. La déspota bruja esperaba que la fortuna de los
Malfoy y la de los Dumitrescu, así como sus linajes, volvieran a unirse.

Sin embargo, Harry no podía guardar ningún mal sentimiento hacia Nicoleta. Le había visto
en casa de Theo en una ocasión de visita y ella misma le había invitado a tomar el té en la
Mansión Malfoy, y la joven había sido amable y dulce con él en todo momento, lo veía
totalmente como un amigo y no como a un extraño, y menos como un rival. A Harry no se le
pasó el hecho de que mencionara muy poco a Draco y parecía especialmente discreta sobre el
paradero de su primo, pero del resto, había sido encantadora y era evidente que estaba feliz
aún de su éxito al haber salido del Castillo de Corvin.

Si se guiaba por lo poco que había oído de parte de Theo, Astoria, Hannah y Nicoleta,
entonces Draco estaba en todos lados: aunque su centro de acción parecía haber vuelto a ser
Manoir Jonquille, sin sus amigos allí, viajaba con frecuencia y no parecía pasar mucho
tiempo en casa: iba a San Diego para ver a Hannah, asistía a reuniones de trabajo en Polonia,
Alemania, Los Países Bajos y Japón. A veces la prensa decía que había estado en Bélgica por
asuntos de su Fundación Lupin. Teddy le había contaba encantado que le había visitado y
pasado unas horas con él en su casa. Nicoleta mencionó ligeramente que le había traído unos
libros hermosos de su última visita a Rumania, y Theo mencionó que los planes de negocios
que estaban emprendiendo en la República Checa parecían ir de viento en popa.

El mago, parecía vivir de un lado a otro trabajando incansable y ayudando, apoyando y


consintiendo a todos sus seres amados, pero en sus breves visitas a Inglaterra, nunca se
acercaba a Harry pero sí a los que cuidaba allá con todo fervor. Harry temía que el mago le
hubiera olvidado al resignarse a no tenerle cerca, y que tal vez, se propusiera a seguir su vida
de la forma en que mejor sabía.

Esto, no hacía sino hacer crecer sus temores de que en algún momento, Draco escogiera a
Nicoleta como esposa y decidiera tener con ella la familia que se esperaba tuviera alguna vez
como el Patriarca de los Malfoy que era.
Capítulo 68

El catorce de diciembre era el cumpleaños de unos de sus hijos más... especiales para Harry,
quien secretamente le consideraba su favorito aunque jamás lo admitiría con alguien más y
siempre procuraba tratarlo igual a todos los demás. El pequeño Matty cumplía diez y el
mismo Harry se iba a encargar de todo. En esto había tenido que pelearse casi con Astoria
quien quería organizar el próximo festín.

Matty era un niño silencioso, fuerte, hermoso, sano... pero algo triste. Harry sabía que era uno
de los que más tenía dificultades con su situación como hijo adoptivo, y que tenía mucho
apego a la imagen de sus padres que guardaba furiosamente en su corazón. Él no había
desalentado jamás a su hijo de intentar retener lo poco que sabía de ellos, al contrario, le
llevaba a visitar sus tumbas en Liverpool, había hecho lo posible por conseguir las fotos y
recuerdos de lo que quedó de su hogar, respetaba su deseo de ser un poco distante y menos
efusivo que sus otros hijos, alentaba sus intereses, y en ese aspecto, Matty les había dado la
sorpresa de la vida recientemente.

No solo había dejado de querer jugar futbol como había sido su deseo desde el año escolar
anterior, sino que se había enamorado del ballet al acompañar a Martina a unas de sus clases,
y apenas reunió el valor suficiente, habló con Harry y le explicó todo esto de un solo tirón;
Harry sabía la lucha que había en su interior, y que no era fácil para él admitir que deseaba
abandonar el equipo, y menos pedirle que le permitiera asistir a clases de ballet. al igual que a
su hermana.

Harry sintió su mundo estremecerse, sabía que su hijo estaba mostrándole una gran confianza
hablando con él sobre esto, y no solo le dijo que por supuesto le apoyaría en su deseo de
aprender ballet, sino que le acompañaría a hablar con el entrenador, que hablaría con su tía
Hannah para que le recomendara si era mejor que fuera a la misma escuela que Martina o a
una mejor, y que aunque decidiera quería dedicarse solo a eso el resto de su vida en lugar de
ir a Hogwarts, él estaría allí para él siempre.

Su hijo, siempre tan serio y poco efusivo, había derramado lágrimas de alivio un poco
avergonzado, y se dejó abrazar por Harry un poco antes de mirarle con esos ojos azules
inmensos y decirle Gracias, Papá. Harry creyó que moriría de felicidad, pero solo le repitió
que estaba allí para él y que siempre, siempre podría hablarle de lo que fuera, que él estaría
allí para él.

Así empezó su jornada en lo que llamó a modo de broma La Operación Ballet, yendo a
hablar con el entrenador, quien se puso furioso y quiso presionar al niño para que siguiera en
el equipo pues era uno de sus mejores jugadores, cosa que Harry impidió y le pidió respeto
para su hijo y su decisión. Hannah le indicó que creía que la misma escuela de Martina era la
adecuada porque ya tenía niños en clases y se sabía que los orientaban bien, así que allí fue
con su hijo a inscribirlo, le acompañó a comprar todo con ayuda de Astoria, quien practicó
ballet en su infancia aunque no por mucho tiempo, lo llevó a sus dos primeras clases, y con el
dolor de su corazón, le habló seriamente queriendo advertirle sobre el el bullying que los
bailarines masculinos de ballet suelen sufrir, incluso de sus mismas compañeras de clases. El
niño se mostró impertérrito y dijo que ya lo sabía pero que no le importaba, por lo visto,
había estado leyendo mucho sobre el tema en la biblioteca, por lo que le habló sobre Nureyev
y otros bailarines que tuvieron una vida dura pero que habían sido triunfadores y admirados
en todo el mundo. Al parecer, esos eran ahora sus héroes, los grandes bailarines del mundo
del ballet, y Harry se dijo que era necesario que se empapara de todo ello para respaldar a su
niño de ojos azules en todo momento y no quedar como un ignorante o no ser de suficiente
apoyo cuando lo requiriera.

Para la felicidad de Matty y la suya, había resultado que el niño tenía actitud, talento y
aptitud, sus profesores de ballet estaban encantados con él, y sus notas habían mejorado
porque en la academia, no le aceptarían si eran deficientes.

Matty y Martina eran inseparables ahora, ambos tenían el gusanillo de la danza metido hasta
la médula. Aiko estaba muy celosa de haber perdido su contrincante usual en el futbol ya que
Matty le indicó muy serio que si jugaba podría lastimarse y que su entrenamiento de ballet
era muy duro y estaba cansado. Aiko se mostró bastante molesta pero se contentó con jugar
con Tom, quien empezó a hacer de su compañero de juegos en casa para ayudarla a
mantenerse en forma. Por lo visto, el niño antes se había sentido intimidado por Matty y su
gran habilidad y agilidad, pero estando el puesto vacante, lo había aprovechado gustoso y su
caracter parecía congeniar más con el volatil de Aiko que el fuerte de Matty. Pronto Aiko y
Tom se volvieron inseparables.

El día del cumpleaños de Matty, Harry estaba eufórico. El tema que había elegido el niño
para su cumpleaños era 'dinosaurios', y este había dado carreras feliz preparando todo para su
festejo. Había aceptado ayuda de Luna pero no se dejó convencer por las ideas extravagantes
de su amiga, así que esa noche, recibió a sus invitados radiante. Sin embargo, observó un
poco preocupado que Matty parecía esperar a alguien más porque siempre volteaba a mirar a
la puerta con ojos esperanzados. Harry le preguntó que sucedía y el cumpleañero le respondió
con tristeza que no pasaba nada, volviendo a su festejo con los ojitos algo apagados. Harry no
entendió, ni Mary o Ágatha parecían saber a quién esperaba el niño y Luna le miraba un poco
preocupada también y cuando pudo, le contó que ella, que era su tía favorita, tampoco había
logrado sonsacarle nada.

Como haciendo eco de la espera de Matty, luego de los primeros bailes y dulces, una figura
alta, elegante y un poco seria, con un gran paquete en los brazos, entró al salón, y cuando
Matty se giró esperanzado al oír la puerta, pareció que su sonrisa se había vuelto más grande
que la luna creciente: Draco se estaba acercando un poco indeciso hacia él y Harry no sabía
quién se puso más nervioso, si él o Matty.

El niño se acercó un poco vacilante y recibió el regalo de las manos del rubio, este miró un
poco dudoso a Harry como temiendo no ser bienvenido, pero él le sonrió y se acercó a darle a
saludarlo y a pedirle que se uniera el festejo.

Matty le dijo a Draco con su voz tímida y dulce, "No hacía que falta que trajeras regalo, tío
Draco, yo solo quería de regalo que vinieras tú", Harry se sintió como si le hubieran apretado
el corazón y miró a su hijo con sorpresa, pero Draco solo rió feliz.

"Oh, eso me haría un terrible invitado, Matt", le contestó sonriente, y para mayor sorpresa,
abrazó al niño como nadie más había hecho esa noche, fuerte y apretado, al menos no que el
niño lo permitiera, incluso se atrevió a alborotar un poco sus cabellos castaños.

-*-

El resto de la noche Harry se sintió como un zombi, su cuerpo funcionaba por un lado y su
mente por otra. Matty se dedicó, sin ninguna vergüenza y una vez superado el shock inicial, a
atender especialmente a Draco; este era evidente que se sentía avergonzado por la preferencia
del niño hacia él pero le complació en todo: jugó a Ponle la Cola al Tiranosaurio y fue el
objeto de las burlas de los niños porque le puso la cola en el pecho al animal de cartón y casi
se cae al suelo de cabeza al tropezarse con él, jugó al Velociraptor (persiguió a todos los
niños por el salón hasta que los atrapó a uno por uno terminando rojo, sudando pero riendo a
carcajadas), jugó Stop (perdió porque una Aiko, muy celosa, dijo que se había movido luego
de parar la canción y casi se arma una trifulca entre ella y Matty al respecto, pero el adulto
reconoció que falló en el juego y salió de competencia con cara de resignaciíon), y ayudó con
la cuerda cuando tumbaron la piñata (un enorme dinosaurio verde y dientón que le costó una
fortuna a Harry).

Cuando cantaron el cumpleaños, Matty insistió que estuviera junto a él y Harry, y luego los
tres se sacaran fotos juntos. Harry jamás vio al niño tan feliz. Todos estaban pasmados pero
nadie dijo nada en frente de él. Sin embargo, Agatha le contó en voz baja que Matty y Malfoy
se escribían todo el tiempo, que era él era el que más escribía al Señor Malfoy y que este
siempre le contestaba con prontitud, pero que jamás pensaron que el niño estaba tan
encariñado con el mago.

Al terminar la fiesta, todos fueron a acostarse luego de despedirse de sus tíos, no sin antes
que Clara dijera a voz en cuello que Draco seguía siendo su 'tío más favorito', lo que causó
una ola de discusiones sobre el tema entre los niños, que Harry acalló indicando que era de
mal gusto hablar de preferencias de afecto, en especial estando presentes todos sus tíos y
abuelos. Clara se disculpó con Harry y todos los niños corearon un 'lo siento' hacia sus
visitantes, luego se fueron a dormir, no sin antes que la niña dejara salir un musitado 'y
además es el más guapo de todos', porque Clara no se quería dejar vencer tan fácil, a lo que
Martina afirmó con el mismo tono: 'claro que no, mi tío Neville es mucho más guapo'. Harry
se tapó la cara con las manos horrorizado y Theo comentó burlón, "Bueno, al menos no
tienen mal gusto", lo que hizo reír a todos e hizo ruborizar a Draco hasta las orejas.

Draco se quedó a ayudar a Harry a recoger el desorden en el salón, aunque este le dijo que
seguro estaba molido luego de la fiesta, y que si quería, se sentara, se tomara un té y
conversaran mientras él barría y recogía todo.

Evidentemente, todos fueron muy amables en irse y les dejaron a solas por insistencia muy
poco disimulada de Ginny y Theo, Draco insistió en ayudarle y no aceptó el té sino hasta que
finalizaran, así que ambos se movieron por el salón limpiando el desorden sin atreverse
mucho a mirarse a los ojos al principio.

Finalmente, Draco se atrevió a contarle que él y Matty se escribían casi a diario, que por
alguna razón, su hijo había considerado confiar en él, y que tenía intenciones de hacer todo lo
posible por conocerle, corresponder a su confianza y serle de apoyo en todo lo que pudiera.
Harry le confesó que ahora que lo pensaba, Draco se parecía un poco al padre del niño por lo
que había visto de las fotos de su familia que pudieron rescatar, aunque Matty era más
parecido físicamente a su madre que a su progenitor, a lo que el mago asintió como
entendiendo la situación pero no mencionó nada al respecto.

Draco le contó que Matty le hablaba en sus cartas de la escuela, de sus recuerdos sobre sus
padres, y cuando mencionó que deseaba bailar ballet pero tenía vergüenza de renunciar al
futbol por clases de danza, Draco lo alentó a hablar con Harry y le aseguro que él entendería
su deseo. Le felicitó por no desalentar al niño y le dijo que si lo hubiera hecho, él mismo
habría venido a Londres a maldecirle por ello, lo que hizo reír a Harry y le agradeció por
contárselo.

Harry le agradeció también que fuera a la fiesta, sabía que si no lo hubiera hecho, su hijo
habría sufrido, aunque le aseguró que ahora que lo había conocido, y se habían llevado tan
bien, probablemente insistiría en verle más seguido, y que por lo visto, no era el único,
porque casi todos, excepto Aiko (aunque era por celos, primero porque lo quería solo para
ella aunque no lo admitiría, segundo, porque se resentía pensando que había preferido a
Matty en lugar de a ella, y tercero porque también le tenía cariño a Theo) y Martina (que
adoraba a Neville casi más que a él mismo y últimamente estaba identificándose mucho con
Hannah) estaban locos por él; le aseguró que pronto todos iban a caerle encima como una
manada de velociraptores hambrientos a una presa porque con su reciente visita y lo mucho
que jugó con ellos, los tenía a todos encantados. Esto último hizo reír al mago y dijo que era
raro porque con tantos tíos geniales él pensó que seguro no destacaría en nada, y siendo
sincero, agregó que tal vez era por la novedad y que seguro luego se les pasaría, en especial si
volvía Neville.

Harry rió y confesó que también los regalos exorbitantes que enviaba influían en el hecho, y
le recomendó más moderación. Y luego, más en serio, le dijo que debía ser claro con el niño
cuando no pudiera venir a verle para que entendiera. Draco asintió y le aseguró que intentaría
no defraudarlo pero que sabía que en algún momento, por sus negocios y sus viajes, tal vez
no lograría estar allí, pero que haría lo posible para ser consecuente con el afecto del niño – y
el de todos ellos. Harry le agradeció y le dijo que lo importante era no mentirle y no usar
falsas excusas, Matty era inteligente – todos lo eran - y entendería sus razones si se las decía
con claridad.

Antes de irse, Draco le dijo que era un hombre afortunado y le agradeció por permitirle
conocer a sus hijos, le pidió perdón por no avisarle que estaría en la fiesta como había
prometido hacer, pero en vista de que había recibido una tarjeta como en las fiestas
anteriores, pensó que no era tan necesario después de todo. Al final, reconoció que no estuvo
seguro de asistir sino hasta el último momento, pero que la calidez de la invitación de Matty
pidiéndole que no faltara y que su presencia era el único regalo que necesitaba, le había
vencido.

También le agradeció por estar al pendiente de Hannah, de sus amigos cuando volvieron a
Inglaterra y de Nicoleta. Harry sintió que su corazón dio un vuelco cuando Draco nombró a la
bruja, pero sin embargo le contestó que era un placer, y que no había nada que agradecer,
todos ellos eran sus amigos ahora y tenerles cerca e interesarse por ellos era lo normal. Draco
sonrió con dulzura al oír esto, asintió y se fue usando un último movimiento de varita para
desvanecer la bolsa de basura remanente antes de salir de Lily's House cansado pero
contento.
Capítulo 69

La noche siguiente, Harry y Ginny estaban en el suelo frente a la chimenea acostados con las
piernas y los brazos extendidos. Harry sentía que le dolía todo aún por la fiesta y por ayudar a
Ginny con su entrenamiento. Ella había estado corriendo por el campo y había vuelto sudada
y contenta.

Reían recordando las ocurrencias de los niños en la fiesta: los comentarios de Clara, el afecto
de Matty por Draco y la lealtad de Martina por Neville. Ginny le aseguró que era adorable la
forma en que Malfoy se había comportado con el niño y Harry le confío que si era posible, lo
amaba más por ello pero que le preocupaba el efecto que tendría en los niños si era cosa de
una sola vez. Después de todo, el mago no viajaba con demasiada frecuencia a Inglaterra y
eran muchos cumpleaños. De hecho, estaba seguro de que si Teddy hubiera estado presente,
la competencia por el afecto de Draco hubiera sido de terror porque por años lo había tenido
para él solo, pero el niño estaba con gripe y había estado afiebrado, así que Andrómeda no lo
había llevado, aunque le habían enviado pastel, juguetes de la piñata y comida para
consolarlo.

Ginny le aseguró que si algo había demostrado Draco, era su lealtad hacia sus afectos,
aseguró que no dejaría guindados a los niños, y menos si estos significaban tanto para Harry.
Este se ruborizó y sonrió de gusto pero no agregó nada más.

De repente, ambos se sorprendieron, las barreras mágicas de la Madriguera vibraron


indicando que alguien había llegado a las afueras de la propiedad, y pronto, oyeron una señal
mágica de que alguien quería ser recibido.

Arthur bajó las escaleras con cara de sueño y miró a Harry y Ginny, quienes dijeron que no
tenían idea de quién podría ser, y menos a las once de la noche, así que el Patriarca,
acompañado de Harry se acercó a la verja que marcaba los límites de la casa.

Harry se sorprendió y sintió que se quedó de piedra. Nada más y nada menos que Ruxandra
Dumistrescu estaba de pie y erguida con todo el orgullo de su casta en la entrada de la
Madriguera, y cuando Harry preguntó confundido "¿Madame Dumistrescu?", la bruja le miró
ceñuda y le dijo, "Así que aquí es donde vive, Señor Potter", y dándole una mirada despectiva
a la casa, añadió, "Me imagino que me permitirá pasar", para el desconcierto de Arthur quien
le miró interrogante.

"Oh, Arthur, la dama es Madame Dumitrescu", le explicó señalándola, "Debes haber oído
sobre ella, vive en el Castillo Corvin, cerca de la Reserva donde trabaja Charlie", y su padre
mostró entendimiento de saber quién era y movió su varita para permitirle cruzar las barreras.

La vieja dama caminó como si no quisiera tocar el suelo de tierra con sus finos zapatos y
Harry miró de soslayo a su padre indicándole que no sabía que hacía aquí.

"Bienvenida, Señora", dijo Arthur hacia ella con cordialidad a pesar de su inesperada y tardía
visita, "por favor, acérquese y entremos, hace frío aquí afuera" y le hizo señas para que
entrara.
"Nada comparado con Rumania", contestó la señora con desdén y entró a la casa mirando
como si fuera una pocilga.

"Pase por favor", insistió Arthur, "El salón es por aquí", Ginny se había levantado del suelo y
miraba a la dama con interés poco disimulado, "¿Desea una taza de té? Oh, ella es mi hija
Ginny", la presentó y señaló a la joven bruja que Ruxandra miró como si fuera poca cosa.

"Ya veo", dijo secamente sin saludarla siquiera, luego agregó, "No, gracias, no quiero té. Por
favor, deseo que me dejen a solas con el Señor Potter, necesito hablar con él en privado", la
bruja habló como si sus deseos fueran órdenes, y aunque Arthur miró a su hijo
interrogativamente y Ginny le miró con desdén y parecía dispuesta a discutir, este asintió
hacia ambos y le hizo señas que por favor les dejaran en el salón.

Una vez Arthur y Ginny salieron, Ruxandra se negó a sentarse y se acercó a Harry con
petulancia. "Señor Potter", empezó fríamente, "me he enterado recientemente que usted ha
tenido unas conversaciones muy interesantes con mi sobrino Draco", le miraba fijamente al
rostro sin ocultar su desdén, Harry se sintió sobresaltado pero se empeñó en no mostrarlo.

"He visto en ocasiones esporádicas a Malfoy, Madame, no sé a cuál de ellas se podría


referir", le miró intentando no mostrarse intimidado por la vieja dama.

"Oh, ya veo que no lo niega. ¿Tampoco negará que se vieron a solas en la Reserva durante su
estadía en Rumania?", preguntó la vieja de forma cortante.

"No, ¿por qué habría de hacerlo?", preguntó Harry sin llegar a entender.

"Y eso después de pasar tiempo juntos en la ciudad, en más de una oportunidad", Harry
asintió y no dijo nada más porque no lo consideró necesario.

"¡Por favor, Señor Potter!", exclamó ahora mostrando su rabia Madame Dimetrescu. "No
pretenda hacerse el inocente conmigo. ¿No era su intención coincidir con mi sobrino en
Rumania? ¿No fue esa la razón de su viaje a mi país? ¡Ver a Draco sabiendo que coincidirían
en Corvin!", Harry le miró con incredulidad y empezó a perder la paciencia.

"¡No sé de qué habla, Señora! En Rumania vive mi hermano Charlie, y no es la primera vez
que le visito en la Reserva, no tenía ni idea de que Dra... su sobrino estaría en Corvin, en
realidad ni siquiera de que tenía relación con usted, a quien tampoco conocía antes, para
comenzar", contestó tajante y mirando con el ceño arrugado a la vieja mujer.

"Oh, claro. No esperaba yo que lo admitiera. Y me imagino que tampoco admitirá que
cuando habló con él en la reserva se habló de relaciones amorosas entre ambos", Harry abrió
la boca pasmado pero se recuperó rápido.

"Disculpe, Madame, pero lo que haya hablado o no con Malfoy, no es de su incumbencia, ni


tengo por qué darle razones, ni explicaciones, ni a usted o alguien más", contestó con frialdad
y la miró con toda la rabia que fue capaz de reunir.

"Oh, ¡qué descaro!" bramó la bruja, "¡Qué poca vergüenza! Sépalo, Señor Potter, que mi hija
Nicoleta y Draco están comprometidos en matrimonio desde su nacimiento. No solo es un
acuerdo entre su familia y mi persona, sino que será para el beneficio de ambas familias,
ambas de sangre pura y de un árbol genealógico de magos y brujas notables, sin sangre
impura y libre de magia, familias de fortuna y ambas descendientes de los nobles Black. ¿No
creerá que usted en verdad que tiene alguna oportunidad con mi sobrino? ¡A menos que se
permita tan solo ser su juguete por un rato! ¡Es imposible algo serio y formal entre usted y mi
sobrino, Señor Potter! ¡Métaselo en esa tonta cabeza suya de una vez y olvídese del tema!"

"Vaya Señora", siseó Harry con rabia, "Si tan segura está usted de que Draco desea cumplir
con el acuerdo entre ambas familias, entonces no le veo sentido a que venga a mi casa, a
importunar a mis padres y mi hermana a estas horas de la noche, por algo que según usted, es
imposible", afirmó contundente hacia la anciana mujer.

"¡Descarado!", exclamó Ruxandra sin poder dominar su rabia. "¿Entonces no niega que tal
conversación existió?", preguntó acercándosele más.

"Ni niego ni acepto nada, Señora. Como ya le dije, mis conversaciones con Draco, o
cualquier otra persona, no son de su incumbencia", insistiío Harry con sus ojos verdes que
echaban chispas de la ira que le embargaba.

"Pues debo pedirle, sin embargo, Señor Potter, que si le queda algo de decencia, renuncie a
cualquier idea tonta que pueda tener respecto a mi sobrino. ¡Prometa que no aceptará
cualquier propuesta que le haga Draco!, pues si sucediera, iría en detrimento del bienestar de
mi hija, Nicoleta, ¡a quien usted muy bien conoce!".

"¡No tengo por qué desistir a nada ni prometerle nada, Señora! ¿Cómo se atreve?", Harry se
sentía hervir de rabia y decidió no morderse más la lengua. "Viene a mi casa sin invitación, a
exigirme explicaciones por algo que no es de su incumbencia, a mirar con mala cara a mi
padre y mi hermana, a ser grosera con sus anfitriones que se han mostrado corteses a pesar de
su llegada no anunciada a horas impropias, para luego decirme que es imposible que Draco
sienta algo por mí, como si yo valiera tan poca cosa, ¡pero que repentinamente se trasforma
en la exigencia de una promesa de que si me propusiera algo, tengo la obligación de no
aceptar! ¿Quién se cree usted que es, Señora? ¿Quién la nombró la dueña de mi destino o de
mi vida, o de la vida de Draco Malfoy?", Harry terminó jadeando y mirándola furioso con sus
ojos verdes que casi echaban chispas.

"Oh, ¡cómo te atreves tú!", gritó la mujer fuera de sí, "¡¿Es que no sabes quién soy?! ¿No
sabes que con un chasquido de mis dedos tu hermanito, el Señor Weasley, y su protegido
marica, estarían fuera de mi Reserva y de Rumania sin vacilación de nadie, ni del Ministerio
de Magia de Rumania o de los Administradores de la Reserva? ¿No sabes cuánto poder los
Dumistrescu tenemos en Rumania y en el resto de Europa? ¿Cómo te atreves a afrentarme, a
poner tus egoístas razones frente a lo que es correcto y razonable, en especial entre magos
más nobles que tú y tu linaje y origen? ¿en especial cuando su pobre y marginal familia
putativa es toda una vergüenza para la sociedad mágica, con sus bodas fraudulentas,
allegados delincuentes, sus adicciones y deudas múltiples? ¿es que acaso no ve que causaría
un daño terrible a mi sobrino relacionándose con usted y los suyos! ¡eso sin contar el daño
que le haría a mi hija!"

"¡No, Señora!, ¡cómo se atreve usted!", contestó Harry a viva voz. "Tal vez usted no conozca
a mi hermano Charles, pero yo sí. ¡Y Charlie preferiría mil veces perder su trabajo, su visado
y que su prometido también perdiera los suyos, a saber que me he dejado insultar, ofender y
chantajear por una harpía aristocrática como usted en nuestra propia casa! Mi hermano tiene
integridad y valores, y también su... ¿Cómo dijo? ¡Ah, sí! ¡su prometido marica! Pues sepa
que para ellos, la familia es lo primero, antes que cualquier otra cosa, ¡pero eso jamás usted
lo entendería viendo como trata a su propia hija!, ¡y usted ni se atreva a seguir nombrando a
mis parientes como si supiera de sus vidas y las cosas que han sufrido porque no se lo
permito ni un segundo más! usted no es nada más que una señora egoísta y presuntuosa que
daña todo lo que toca, que le importa más el dinero que sus seres queridos, y no tiene ningún
derecho en hablar en favor de Draco Malfoy o de nadie más que de sus egoístas intereses, así
que por favor, ¡váyase de mi casa si no quiere que llame a los Patrulleros de una vez por
todas por venir a insultarme y amenazarme en mi propia casa!", para este momentos, los
gritos de Harry y Madame Dumitrescu se oían hasta en el gallinero, y ya oía los pasos
agitados de Molly y Arthur en la escalera bajando a ver qué sucedía.

La vieja se dio la vuelta furiosa y se encaminó a la salida, pero apuntándole con su varita, le
dijo amenazante, "¡Se va a arrepentir de esto, Señor Potter!, se lo aseguro", y salió batiendo
la puerta principal y cuando pasó las Barreras se Apareció de los terrenos de la Madriguera.

Molly se acercó corriendo a Harry que estaba respirando agitado y lucía rojo y desencajado, y
le preguntó angustiada, "Hijo, ¿Qué sucede?, ¿Quién era esa mujer? ¿Qué quería de ti?", pero
Harry negó con la cabeza alarmado pensando en Charlie y en Vladimir y en que ellos
pagarían las consecuencias de lo que había hecho discutiendo con la vieja y poderosa bruja;
de repente recordó el temor que tenían ambos de perder sus vidas en Rumania y sintió horror
al saber que él sería el culpable si esto sucedía.

"No, yo... lo siento, yo... necesito estar solo, por favor, ¡déjenme solo!" y subió corriendo las
escaleras y se encerró en su habitación, puso un hechizo silenciador en la puerta y se sentó en
la cama a llorar la rabia, frustración y el dolor que sentía por todo lo que dijo la horrible
anciana.
Capítulo 70

Harry pasó la noche agitadamente, prácticamente no durmió recordando las desagradables


palabras de Ruxandra Dumitrescu. En los pocos minutos que durmió, la veía en sueños
afirmando que su hija estaba comprometida desde siempre con Draco. Luego veía a Draco
casándose con ella, increíblemente guapo, sonriéndole feliz a Nicoleta, quien vestida de
blanco y luciendo más hermosa que nunca, le sonreía radiante y le aceptaba hasta que la
muerte los separara. Harry se despertaba llorando, y en el amanecer, ya no aguantó más y se
levantó.

La casa estaba en completo silencio, solo Bean salió a saludarle, así que Harry le acarició las
orejas y luego de tomar agua, salió con él a caminar por el campo.

Definitivamente, salir a caminar había sido la decisión adecuada. La neblina tomaba los
colores pasteles del amanecer, los pajarillos cantaban a pesar de la fría mañana, y aunque
había una capa de rocío casi congelado en la poca grama seca que sobrevivía al invierno, el
brillo que les hacía reflejar por el sol naciente era suficiente para sentirse en paz y recuperar
el ritmo de su respiración.

Cuando llegó al riachuelo, Harry miró la capa de hielo que cubría el agua y recordó la figura
de Draco sobre Shetan al otro lado de la corriente de agua. Harry siguió vagando pensando
cómo darle la noticia a Charlie de lo que había sucedido con Richenda, cuando oyó pasos que
se acercaban en dirección contraria.

Harry siguió caminando suponiendo que era otro caminante tempranero que necesitaba
ejercicio a pesar del frío clima, y a medida que se reflejó la figura a través de la niebla, se
sintió intrigado. Le recordaba a la silueta de alguien que amaba, pero pensaba que eran un
tonto por imaginar a Draco en todos lados.

Sin embargo, pocos metros más adelantes, era evidente que no soñaba. Draco caminaba con
sus botas altas, vistiendo pantalones de montar, un suéter de cuello alto y un abrigo negro,
pero lo que más destacaba, era su expresión. Había un asomo de sonrisa en sus labios, sus
ojos eran hermosos y brillantes a la luz del amanecer, y su cabello platinado, se agitaba
ligeramente por la brisa fría.

Ambos caminaron hasta quedar uno frente al otro y Harry le sonrió sin poder evitarlo.

"Sabía que eras tú", dijo simplemente, Draco le sonrió un poco más abiertamente.

"No podía dormir", le contestó con voz grave, suspiró y agregó, "Cuando por fin logré
dormir, soñé que si caminaba por este lugar, me encontraría contigo en tus paseos matutinos",
agregó suavemente.

"Es un poco más temprano que la hora de mi usual caminata", dijo Harry tontamente.

"Y sin embargo", afirmó Draco con voz pausada, "aquí estás", Harry sonrió y asintió,
extendió su mano y Draco le pasó la suya. Estaba tan fría como imaginaba, la apretó entre las
suyas que estaban cálidas y respiró profundo.

"Yo tampoco podía dormir", le contó simplemente y Draco asintió mirándole a los ojos.

"Una visita incómoda", estuvo de acuerdo perdiendo un poco de su sonrisa. Harry también
asintió.

"Bastante", aceptó con sencillez.

"Anoche fue a la Mansión luego de venir de la Madriguera. Exigió que cumpliera el acuerdo
que hizo con mis padres, en especial luego de 'retener' a su hija y manchar su honor", Harry
sintió que palidecía y sus manos temblaron un poco sobre las de Draco pero no le soltó. "Dijo
que sabía que te rondaba, y que había pensado que lo que decían todos sobre que eras un
mago honorable y caballeroso era cierto, pero que resultaron siendo patrañas después de todo.
Que el Salvador del Mundo Mágico no había sido capaz de prometerle que no aceptaría
ninguna propuesta mía a pesar de que te aclaró claramente que un acuerdo había sido hecho y
no podía ser roto. Había echado sus esperanzas en un saco roto, se lamentó. Según ella, estás
tan corrompido como cualquier vulgar bribón", le miró haciéndole ver lo estúpido que le
parecía. "Le hice ver lo absurdo de su presunción. Aunque yo estuviera dispuesto a seguir su
juego, o mejor dicho, el suyo y de mi padre, que ya no está entre los vivos, no hay manera de
que Nicoleta y yo pudiéramos casarnos", Harry le miraba anhelante y Draco prosiguió. "Mi
prima está felizmente enamorada de mi amigo André Laussane, y fue por esta razón que
escapó de Corvin. Han estado intercambiando lechuzas desde nuestra visita a Rumania, y
hace una semana, él me ha pedido su mano, aunque en honor a la verdad, yo no soy quién
para decidir por ella y sobre su futuro. Sin embargo, de mi parte tienen mi bendición eterna y
mis mejores deseos para su vida juntos... aunque el pobre André también recibió mis
condolencias. Su futura suegra hará lo posible por hacerle la vida miserable, aunque espero
hallar la forma de pararle el trote con prontitud".

Harry suspiró al oír sus palabras y no pudo evitar sonreír, por Nicoleta y André... y por sí
mismo.

"Ha amenazado con hacer echar a Charlie y Vladimir de sus trabajos en la Reserva, incluso
de Rumania, y si pudiera, de toda Europa", le contó Harry recordando las amenazas de la
bruja y diciéndolo sin siquiera pensarlo.

"Oh, así que eso es lo que te angustia", dijo Draco, subió su otra mano y con ambas suyas
rodeó ambas de Harry. "Te prometo que Ruxandra no hará tal cosa. Si ella intenta tomar una
sola acción contra Charlie o Vladimir, sus empresas dejarán de recibir el apoyo financiero de
las mías, y en menos de un año, habrá perdido el imperio del cual se siente tan orgullosa",
dijo con voz baja pero expresión muy seria. "Ruxandra es como un dragón viejo, Harry.
Ruge, echa humo por las fauces pero no produce fuego. No te preocupes, deja eso en mis
manos, nada les sucederá a tus queridos cuidadores de dragones", Harry sonrió y asintió. Si
hay algo que en lo que podía creer Harry, era en una promesa de Draco Malfoy.

"Gracias", contestó simplemente y sonrió sintiendo el calor crecer desde su corazón hacia
todo su cuerpo.
"No tienes por qué", contestó él y le miró sonriendo un poco dubitativo. "Sin embargo, hay
algo que me gustaría aclarar. No habría sacado el tema y con eso incumplir la promesa que te
hice, pero me temo que mi querida tía Ruxandra fue muy enfática en ello, insistió mucho en
que no aceptaste prometerle que no ibas a oír ni aceptar alguna propuesta de mi parte, y eso
ha hecho renacer esperanzas en mi. Mis sentimientos no han cambiado, Harry, tal vez solo
para crecer con violencia y sin control, a pesar de que he intentado decirme a mí mismo día a
día, hora a hora, que no hay forma en que tú puedas querer lo mismo que yo. Mi corazón es
rebelde y mis sueños indómitos. Si el amor es magia, Harry, la tuya se ha apoderado de cada
célula de mi cuerpo y de cada parte de mi alma. Todo mi ser es tuyo, vive por ti, respira para
ti, no hay forma en que pueda llegar a ser de alguien más que no seas tú, y mientras no lo
haga, solo respira y espera con anhelo por ti, para poder tenerte a ti", Harry le miraba a los
ojos oyendo todo aquello y no pudo sino suspirar, sonreír tontamente y sentir humedad en sus
ojos. Asintió sintiéndose muy simple para tan grande amor. Se acercó a Draco e inclinó su
cabeza y Draco la suya, sus frentes su juntaron bajo la luz del amanecer.

"El amor es magia, Draco. Crea, destruye, salva y condena. Es una maldición y una
bendición. A veces lo buscamos por todos lados cuando siempre lo tuvimos frente a nosotros
pero éramos demasiado tontos como para poder entenderlo. En un caso como el nuestro, nos
ata desde el primer día, y se disfraza de odio, de celos y rivalidad infantil hasta que sepamos
comprenderlo, pero no nos deja, nos consume por dentro, creemos que es rabia, pero es él
con un disfraz completo, y nos tienta cada día para que nos busquemos por el resto de
nuestras vidas, aunque nos tome años para que lo entendamos, y aceptemos que somos uno
solo aunque seamos dos cuerpos, aunque vivamos en dos vidas somos uno por dentro".

Draco sonrió y las lágrimas brillaban ahora también en sus ojos plateados como el mar al
amanecer. Asintió y se inclinó hacia Harry y ya nada más importó.

-*-

Harry volvió tomado de la mano de Draco a la Madriguera, y cuando llegó a la casa, contó
simplemente que se habían conseguido en el bosque y que le había invitado a desayunar.
Harry podría haber pagado por sacar una foto de la cara de Ginny cuando bajó a tomar té
antes de ir a trotar, y de las expresiones de Molly y Arthur quienes trataban de disimular su
azoramiento y emoción sin lograrlo, mientras intentaban conversar naturalmente, lográndolo
menos aún, y les servían el té – en la mejores tazas de la casa – y pan tostado – del bueno,
dijo Molly, hecho por ella misma – pero ambos simplemente se sentaron con los tres Weasley
que les miraban como si hubieran aterrizado de Marte y caído en el patio de su casa.

Para sorpresa de Harry, su gata Paris que nunca gustaba de nadie, terminó en las piernas de
Draco ronroneando como un motor viejo – esto solo lo hacía por Neville a parte de él y por
nadie más – y cuando Harry intentó quitarla para que no llenara a Draco de pelos, le siseó
como si hubiera intentado lanzarla al mar y se acurrucó mejor dándole la espalda. Harry solo
rió y se encogió de hombros y le dijo a Draco, "Te la ganaste, ahora te la quedas" y este
sonrió hacia la gata, se inclinó y le besó la cabecita y siguió conversando con el Señor
Weasley de la futura boda de Percy.

Bean, por su parte, se acurrucó a sus pies más contento que unas pascuas, y no permitió que
nadie lo sacara de debajo de la mesa durante todo el rato; de vez en cuando miraba a Draco
con adoración y suspiraba de felicidad como si todos sus sueños se hubieran cumplido ese
día. Harry sonrió para sí pero no dijo nada más identificándose con los sentimientos del perro
negro y mirando a Draco con la misma adoración, o tal vez, una más grande. Solo sabía que
Ginny le daba un codazo cuando se le quedaba viendo como hipnotizado, y él la miraba y
ponía los ojos en blanco y se giraba a mirar de nuevo al rubio como si no pudiera creer que
estaba allí, en la mesa de la casa de sus padres, tomando té negro con un cubo de azúcar y
comiendo tostadas con mermelada de mora, la especialidad de Molly.

En algún momento del desayuno, Molly le dijo a Draco mirándole con afecto, que se sentiría
sumamente feliz de tenerle en la boda de Percy y que le enviaría una invitación a su domicilio
aunque fuera con pocos días de antelación, este le sonrió con afecto y le dijo, "Oh, no hace
falta, Molly, querida, Harry y yo iremos juntos, ¿verdad?" y se giró sin tapujos hacia Harry
que enrojeció hasta la raíz pero asintió sin dudarlo, "Si, yo... por supuesto", contestó y miró a
Draco con una sonrisa tonta que hizo reír a Ginny mientras se excusaba de la mesa.

"Oh", exclamó Molly y sonrió tan feliz y ruborizada que faltó poco para que se echara a
bailar, "Esa sí que es una buena noticia, querido", dijo y miró a Arthur y este asintió solemne
diciendo que ciertamente, era maravilloso saberlo, claro que sí. Harry no podía amar más a
sus padres de lo que sentía ese día y les sonrió con afecto aunque la verdad es que se sentía
bastante avergonzado por su mal disimulado entusiasmo por Draco.

Luego del desayuno, Harry y Draco vagaron un poco tomados de la mano por el jardín, y
finalmente, el rubio le dio un casto beso y se despidió prometiendo que se verían pronto.
Harry asintió y le vio caminar hasta la cerca y Aparecerse. Apenas eran las diez de la mañana
y Harry sentía que ese día, era el mejor de toda su vida.

FIN
Epílogo
Chapter Notes
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Draco miró a Harry y sonrió. Pensó que era el hombre más afortunado del mundo. Su túnica
era negra con pequeños apliques de tela negra más brillante que destacaban un poco en sus
hombros y en sus puños. Lucía demasiado guapo, tanto que era cautivador. Se sentía incapaz
de dejar de mirarle, sin embargo, sus cabellos eran un desastre. Él le llevó al espejo y se
encargó de peinarlo con delicadeza.

"Potter, cómo es que si tu abuelo inventó la poción para solucionar todos tus males, eres
incapaz de usarla ni siquiera en los eventos sociales. ¡Mira lo bien que te sienta!" y
sonriéndole a través del espejo, le dio un beso en la sien y se separó un poco para que se
observara, luego fue a terminar de arreglarse. Oyó desde el baño a Harry contestar.

"Creo que funciona solo si lo haces tú, a mí nunca me queda tan bien" y salió del baño
causando que Draco cerrara sus ojos y aspirara la fragancia que se aplicó.

"Años de práctica, mon amour", contestó sonriendo y haló a Harry del brazo y le dio un
ligero beso, y luego olió su cuello sonriendo por lo fabuloso que le sentaba ese perfume
francés.

Harry rió y asintió. "Si, supongo", y se separó y le miró con sus brillantes ojos esmeralda.
"Me gusta cuando vistes todo de negro", dijo más para sí mismo y le miró apreciativamente,
"Me recuerda a la túnica que vestiste en Hogwarts para el baile de Navidad", le contó y le
dejó terminar de arreglarse mientras se sentaba en la cama.

"¿Recuerdas eso?" preguntó Draco y le miró intrigado y sonriente.

"¿Tú no recuerdas como vestí yo?", Draco rió y se miró al espejo de cuerpo entero
apreciando su aspecto.

"Oh, merde, ¡cómo podría olvidarlo!" contestó de repente. "Lucías tan bien, y la
pasaste tan mal. En serio, qué tonto eras, Harry. Todas las chicas querían ir contigo, ¡incluso
Nina te invitó y la rechazaste! Te merecías pasarla mal tan solo por eso", agregó frunciendo
el entrecejo hacia Harry y este rió un poco más.

"Y hablando de Nina, ¿ya llegó? Molly se va a morir del estrés si no le entrega a tiempo el
ramillete que van a poner en sus túnicas todas las parejas de sus hijos ", dijo Harry mirándole
un poco preocupado.

"Oh, claro que sí, Nina no llegaría tarde jamás, y menos a una boda, ¡le encantan! De seguro
ya está con Molly y las demás damas de la familia", contestó el rubio y se encogió de
hombros.
Harry le miró, se puso serio y se cruzó los brazos, Draco no entendió su expresión y le
preguntó, "¿Qué?" sintiéndose perplejo.

"Pues que no te veo usando el tuyo. Tú también eres el acompañante de un Weasley, aunque
yo no sea uno que use el apellido, así que ve a buscar tu ramillete, porque te guste o no, estás
en el mismo grupo que Nina, Hermione, Theo y los demás", Draco sintió su corazón latir y
sus mejillas enrojecer.

"¿Estás hablando en serio?", preguntó, no se sentía molesto, estaba más que contento. Si le
tenían un ramillete a él, entonces quería decir que, oficialmente, era parte del inmenso clan y
que todos le aceptaban como el novio de Harry sin recato y ni peros.

"Claro, Draco", contestó Harry poniendo los ojos en blanco, luego se levantó y le dio un beso
ligero en los labios y le hizo girarse y le dio un empujoncito. "Anda, porque sino verás a
Molly hecha un Basilisco, y créeme, no te va a gustar con el humor que debe tener hoy".
Draco sonrió y salió casi a pasos agigantados de la habitación, y cuando iba por el pasillo del
hotel, se encontró a Hannah.

"¡Ma chérie!", exclamó con entusiasmo, la bruja se giró y le admiró sonriendo y luego le
abrazó feliz.

"Et Harry? (¿y Harry?)", le preguntó con aire confuso.

"Dans la chambre. Oh, Les escortes officielles Weasley doivent porter un corsage ou quelque
chose comme ça, alors ils m'ont envoyé chercher le mien. Pouvez-vous le croire bébé? (En la
habitación. Oh, las parejas oficiales de los Weasley tienen que usar un ramillete o algo así,
por lo tanto, me ha enviado a buscar el mío. ¿puedes creerlo, nena?)"

"Eh, oui", contestó Hannah y puso los ojos en blanco, pero realmente no se veía nada
molesta, al contrario, tenía cara de haberse sacado la lotería millonaria esa misma mañana.

"Et George?", preguntó Draco mientras caminaba a su ritmo hacia la habitación de Charlie
para buscar consejo sobre el tema.

"Dans la salle, il est un désastre avec les robes de gala, on dirait qu'il ne sait même pas
comment les enfiler. Par habitude je suppose (En la habitación, es un desastre con las túnicas
de gala, parece que no sabe ni cómo ponérsela)", y rió divertida, le dio un beso en la mejilla y
se dirigió a la habitación de Ginny mientras él tocaba en la del domador de dragones.

Vladimir abrió y le sonrió alzando las cejas interrogativamente. "Zdraveĭ Vlad, kakvo znaesh
za korsazha za eskort? naistina li... mislish li, che ima takŭv za men, kakto Khari kaza?
(Здравей Влад, какво знаеш за корсажа за ескорт? наистина ли... мислиш ли, че има
такъв за мен, както Хари каза? / Hola, Vlad, ¿Qué sabes sobre el ramillete para los
acompañantes? ¿En verdad... tú crees que hay uno para mí como dijo Harry?"

"Da, razbira se, Drako, Charli i az imame tvoya (Да, разбира се, Драко, Чарли и аз имаме
твоя / Si, por supuesto, Draco, Charlie y yo tenemos el tuyo)", Vladimir abrió la puerta, y
Draco entró. Charlie se estaba arreglando frente al espejo y se veía muy guapo. Saludó a
Draco con la mano mientras seguía poniéndose el reloj sin éxito mientras Vladimir ponía el
ramillete en el pecho de Draco y reía mirando de reojo a Charlie.

"Blagodarya ti skŭpi Vladimir (Благодаря ти скъпи Владимир / Gracias, querido


Vladimir)", le agradeció Draco sonriente y se miró en el espejo junto a Charlie, luego se giró,
arregló la cadena del reloj del pelirrojo adecuadamente y este le dejó hacer. Asintió y dijo,
"Muy bien", y luego se fue del cuarto, caminaba campante de regreso a su habitación a
buscar a Harry mientras canturreaba en voz baja en francés.

Por el camino se encontró a Neville que iba de la mano de Andrew. Frunció el ceño. Draco
no lo hubiera aceptado ni que lo torturaran, pero sentía unos celos horribles por Andrew.
Odiaba que todos se burlaran de Harry y le tomaran el pelo porque 'supuestamente' el mago
era muy parecido a él.

Andrew, de tanto oír sobre el tema y ya harto, incluso le preguntó un poco molesto a Harry si
era por eso que gustó de él en esa época. Harry contestó también molesto que él no le veía
ningún parecido con Draco y que hiciera caso omiso a lo que dijeran todos, que eran solo
tonterías.

La verdad, a Draco no le causaba ni una pizca de gracia, al contrario, le causaba pesar... y


unos celos horribles, porque Andrew Falconer era el tipo perfecto, y él no entendía cómo es
que Harry le había dejado ir, para empezar.

El tipo era dulce, tenía un sentido de humor inmejorable, era sumamente atractivo, tenía ojos
grises azulados, su cabello era rubio trigo con mechones más claros por el abundante sol que
llevaba, y su bronceado hacia que en todos lados la gente se girara a verle por el contraste con
sus ojos y sus cabellos. Ni sus anteojos a la moda escondían su mirada traviesa y sus arrugas
un poco prematuras, porque Andrew amaba el mar y llevar sol, y además sonreía de verdad,
desde el corazón, y eso dejaba huellas en la piel y en el alma.

Era la clase de tipos que los niños amaban de inmediato, las mascotas seguían locas de amor
(aunque no Paris, pensaba Draco con orgullo), las ancianas le sonreían como si fuera lo más
lindo que hubieran visto en su vida y querían apretar sus mejillas, y las adolescentes miraban
encandiladas como cervatillos al frente los faros de un camión. Además era rico, vivía como
quería y dónde quería, no aparentaba nada porque no lo necesitaba; su único consuelo, era
que Harry no le había prestado más atención de la necesaria, y además, Andrew parecía estar
loco por Longbottom y lo seguía como perrito faldero a todos lados.

Andaba pegado a él como si los hubieran encantado con el hechizo de siameses, y la mirada
de adoración con que miraba al mago hasta cuando estaba lleno de abono por todos lados le
tranquilizaba, pero no podía evitar sentirse inseguro cada vez que Harry hablaba con él.

Ni siquiera Augusta Longbottom se había resistido a su encanto. Todos sabían que aparte de
Harry, Theo había sido el único que podía besar, abrazar y hacer reír a la bruja. Eso hasta que
apareció Andrew.

La rabia de la bruja con Neville por hacerse novio de un mago, y de paso, uno que no era
inglés, le duró... hasta el día que conoció a Andrew en persona. Sus planes eran insultarlo y
amenazar con desheredar a su nieto si seguía en planes serios con él, pero le había caído tan
bien que había inventado una excusa absurda sobre que le habían dado un chisme errado de
que era un hippie, un vago y que tal vez era aficionado al alcohol y las pociones ilegales, y
Andrew, en su sinceridad sin límites, le confesó que si era un adicto pero que recibía
tratamiento adecuado, que sufría de depresión por razones biológicas, pero que hacía seis
años que no tomaba alcohol y ninguna poción que no fuera para el dolor de cabeza, porque
para dormir, solo necesita surfear, meditar y hablar con sus dos perros sobre los problemas de
la vida. Confesó que ciertamente muchos le consideraban un vago porque él solo trabajaba
para actos de caridad y hacía uno que otro trabajo en el cine de vez en cuando, porque la
verdad, es que ya tenía más dinero del que necesitaba, y solo escribía, pintaba, cantaba, y
actuaba por placer y amor al arte.

Todos a su alrededor se derretían de encanto cada vez que se reunían con él, pero Harry solo
sonreía burlón al observar esto, luego miraba a Draco con un afecto imposible de fingir y le
besaba en la mejilla haciéndole saber que le prefería a él más que a nadie. El corazón de
Draco ronroneaba de contento cada vez que esto sucedía y volvía a sentirse tranquilo.

-*-

La ceremonia fue hermosa y terminó al son de las gaitas. Percy lucía más que feliz y Audrey
brillaba de emoción mientras todos aplaudían a los nuevos esposos Weasley.

En la recepción, un emocionado Charlie, el padrino, brindó por su hermano menor, bromeó


un poco y terminó llorando abrazándolo orgulloso y deseándole la mayor felicidad del mundo
mientras todos aplaudían al pelirrojo que era tan grande y fuerte como sentimental y llorón.
Harry sonreía feliz a su lado aplaudiendo a sus hermanos, y a su otro lado, Nina sonreía
encantada y miraba hacia George quien le guiñaba el ojo y le daba un besito en la mejilla.

Todos se sorprendieron cuando George llegó de San Diego, y anunció que por fin podía
contarles que él y Hannah se habían encontrado en las actividades en común que tenían sus
centros de salud, y que pasado poco tiempo, se gustaron, pero que sabían que ambos tenían
mucho que superar y que aprender, y que se lo tomarían con calma, pero honestamente,
estaban locos uno por el otro.

Solo Draco sabía sobre ellos y Harry le miró impactado y se molestó con él sin poder creer
que le ocultara esto. Draco le dijo que Nina le había hecho prometer que no diría nada antes
de su viaje a Inglaterra y que él aceptó, y que una promesa era una promesa, él nunca las
rompía. Harry asintió sabiendo que era así, pero se mostró frío y distante con él por un rato.
Aunque la verdad, estaban tan enamorados que una hora después ya se le había olvidado la
molestia, y además, estaba igual de feliz y emocionado que todos los Weasleys por la noticia.
No valía la pena molestarse porque Draco no le contó antes que a los demás, le había dicho.
Él sabía que tenía derecho de proteger los secretos de Hannah y nadie podría atreverse a
negárselo. Ni siquiera el mismo Harry.

Aunque tanto Hannah como George debían volver a San Diego luego de Navidad – aun no
recibían el alta oficial - saber que contaban el uno con el otro había hecho todo más fácil.

Draco observó a George riendo junto a Ron y sonrió. George estaba orgulloso de Ron por
como estaba llevando la tienda, y en especial, agradecido por la forma en que había logrado
pagar sus deudas y aún tener ganancias. Esto permitía incluso pagar su prolongado
tratamiento en Estados Unidos, y aun proveer lo suficiente para que Ron pudiera tener un
buen sueldo, y sus propios planes de boda iban viento en popa. Pronto la tienda daría solo
ganancias y sus tiempos de estrecheces habrían pasado.

Draco observó a Ginny abrazando a Percy y sonrió recordando como el mago había
trabajando incansablemente por conseguir a su hermanita en Las Vegas.

Nadie lo sabría jamás, y menos Harry, pero Draco había movido sus influencias para que el
joven fuera promovido en el Ministerio. Su cercanía al alguna vez al tristemente célebre ex
Ministro de Magia Fudge había afectado su carrera, lo cual a ojos de Draco era injusto porque
Percy era un funcionario brillante. Draco pensaba que si él se había merecido una
oportunidad en la vida, con más razón Percy, un hombre honesto que vivía según sus valores,
así que Draco apretó un par de teclas por aquí y por allá, y pensó que con eso pagaba un poco
las viejas deudas con el ex Prefecto Perfecto, que recibió muchas burlas de su parte en sus
años de escuela.

Ginevra, por su parte, no necesitaba ayuda de nadie. No solo tenía un puesto en el equipo
Nacional de Quidditch además de ser la futura Capitana de las Harpías, sino que a su lado
tenía un mago tan enamorado de ella, que habría renunciado a todo si con eso se hubiera
ganado su corazón. Pero no hacía falta. Draco sabía que en poco tiempo, Ginevra estaría
casadísima con Theo y viviendo en la Mansión Nott, y por fin, su amigo tendría la felicidad y
la familia que se merecía. Este se giró y le miró sonriendo como si supiera que estaba
pensando en él y alzó la copa en su dirección, Draco le imitó y le sonrió y ambos bebieron a
la salud del otro.

Draco, como le ocurría muy frecuentemente, empezó a soñar con su propia boda, con tener a
todos los Retoños de Lily en la Mansión Malfoy corriendo por los jardines, persiguiendo a
los pavo reales albinos como lo hizo él alguna vez. Estaba loco por los hijos de Harry y sentía
un especial apego por Matthew, que su novio frecuentemente le advertía debía disimular en
público.

Draco sospechaba que el pequeño nunca iría a Hogwarts y él estaba preparado para apoyarlo.
Si su futuro hijo quería ser un bailarín principal, él lo ayudaría hasta que llegara a ser la
estrella del Royal Ballet, porque en sus ojos, él veía el brillo que alguna vez observó en los
ojos de Nina cuando bailaba en el escenario improvisado de Hogwarts, se prometió que el
niño si cumpliría su sueño de bailar el resto de su vida si eso quería.

Todos los niños de Harry eran especiales y él los adoraba. Draco sabía que algún día
Andrómeda Tonks no podría seguir viviendo sola y cuidar de Teddy, él se la llevaría a la
Mansión con su pequeño primo, y así, todos los niños estarían juntos como una gran familia.

Además, su sueño más secreto, el que se complacía en observar cuando cerraba los ojos en su
escritorio y/o soñaba despierto mientras veía a Harry escribir en las noches, era alguna vez
tener un hijo con los ojos de Harry. Jamás había visto algo tan hermoso como la mirada de
Potter, y si nacía un Malfoy en el futuro, tendría que tener esos ojos. Se imaginó cómo se
vería un pequeñín con esos ojos y su propio cabello rubio platino y sonrió de satisfacción
contemplandolo en su mente.
Ah, qué maravilla que la magia de los polacos en fertilidad e incubación in vitro estuviera tan
adelantada, mucho más que la de los ingleses. Hasta sonaba ridículamente fácil lo que hacían.
En un óvulo de una donante vacío de ADN, ponían el de uno de los padres, y luego lo
fertilizaban con el esperma del otro padre, (si eran mujeres, pues ya tenían el ovulo de una de
ellas con todo su ADN, medio trabajo adelantado, ponían el ADN de la otra en un
espermatozoide que habían vaciado, daba igual), ¡y voilá! El cielo era el límite. Un bebé para
una familia amorosa. Bebés, hijos de ambos padres, o ambas madres, y todos podían ser
felices con su propia familia de su misma sangre.

Mientras bailaba con Harry en el centro de la pista, le besaba la mejilla a su novio del cual
apenas si podía separarse, y al cual esperaba hacer su prometido apenas pasara el tiempo
prudente, pero ¿Cuánto era eso?, ¿seis meses? ¿tres? Si, Draco creí que tres bastarían. Draco
soñaba con su boda, sus futuros hijos (los adquiridos y los propios), y con el futuro brillante
que le esperaba a su ahora gran familia y suspiraba de gusto.

Dirigió su mirada a su madre que le saludó desde una mesa donde conversaba con su
hermana Andrómeda, y luego miró a Nina quien le sonrió recostada en el hombro de George
que reía de algo que le decía Ron, y luego, se giró hacia la tontuela de Astoria que estaba en
la pista, quien le guiñó un ojo e hizo girar a Padma quien reía de placer. Era una pena que
Nicoleta no estuviera allí esa noche, pero ella estaba ocupada con el arreglo de su propio
vestido de boda en París porque su boda era en pocos días.

Todo estaba por fin bien en su mundo. Draco sonrió feliz y agradecido recordando el poema
que Harry le escribió. Harry sería un gran escritor, ¡si señor! Ya alentaría él a su amado
cabeza rajada y cuatro ojos para que cultivara su sueño (creía él secreto) de ser escritor,
sonrió pensando intrigado cómo alguien tan torpe para hablar como Harry era tan bueno para
escribir cosas tan lindas:

Tu vida mía,

¿Llegaste antes?

¿O fue temprano

que te encontré?

Los días rotos

que eran mi vida

no entendían

lo que es tu ser.

Solo sabía que

tarde o temprano

se encuentra a alguien
que te trastorna.

¿Cómo sabría,

yo, vida mía

Que eras tú

Lo que yo anhelé?

Eras tan bello.

Eras tan todo

Yo era tan poco

que no entendí.

Que vida mía,

no cada día

Una persona

Que es la vida

Que no es un sueño

no es un anhelo

se nos presenta

en un escabel.

Y nos transforma

nos descoloca

y cambia todo

pues todo es él.

Chapter End Notes

Gracias a todos los que han apoyado esta historia, incluso cuando faltaba tanto para
terminarla.
Se las dedico a todos ustedes, a la memoria de Jean Austen, a Tom Felton que inspiró a
Andrew y le prestó su piel a un maravilloso Draco, a Coldplay por prestarme su música,
a Matthew Ball que inspiró a Matty, y a Vladimir Shklyarov, Evgeny Genchev y Jack
Wolfe que combinados inspiraron a Vladimir.
Gracias. Merci. Thank you. Благодаря ти.
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