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La Unificación Italiana

La unificación italiana fue el proceso que unió los estados independientes de la península itálica bajo la monarquía de Víctor Manuel II, culminando en 1871. Impulsada por el nacionalismo y figuras clave como Cavour y Garibaldi, la unificación se logró a través de guerras y plebiscitos, a pesar de fracasos iniciales en revoluciones anteriores. Finalmente, Roma se convirtió en la capital de Italia unificada tras la ocupación en 1870, completando así el proceso de unificación.
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La Unificación Italiana

La unificación italiana fue el proceso que unió los estados independientes de la península itálica bajo la monarquía de Víctor Manuel II, culminando en 1871. Impulsada por el nacionalismo y figuras clave como Cavour y Garibaldi, la unificación se logró a través de guerras y plebiscitos, a pesar de fracasos iniciales en revoluciones anteriores. Finalmente, Roma se convirtió en la capital de Italia unificada tras la ocupación en 1870, completando así el proceso de unificación.
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LA UNIFICACIÓN ITALIANA

La unificación italiana es el proceso por el que los estados independientes de la


península itálica crean el Estado italiano bajo la monarquía del rey Victor Manuel II. A lo largo
del siglo XIX, el nacionalismo italiano, impulsado por figuras políticas y militares, movimientos
populares y el apoyo de potencias extranjeras, lideró un proceso de unificación que culminó
en 1871.

A principios del siglo XIX el Congreso de Viena (1815) restauró el orden conservador y
fragmentado. La península itálica estaba compuesta por varios estados: el reino Lombardo-
Véneto, bajo el dominio austriaco; Parma, Módena, Toscana; el reino de las Dos Sicilias y los
Estados Pontificios. Los protagonistas del proceso de unificación italiano fueron Víctor
Manuel, rey del Piamonte-Cerdeña y miembro de la casa de Saboya, y su ministro Camilo
Benso, el conde de Cavour.

Para preparar el proceso revolucionario se llevaron a cabo una serie de acciones tanto en
el interior como en el exterior. En el interior se desamortizaron los bienes de la Iglesia, se
realizaron inversiones en vías de comunicación y en ferrocarril y se crearon asociaciones
liberales. En el exterior buscaron aliados contra los austriacos lo que encontraron con Francia
y Napoleón III.

La Revolución Francesa, las Guerras Napoleónicas, la idea del Risorgimento (resurgir) y


figuras como Mazzini habían sembrado el sentimiento nacionalista en esta población y
alentaron a los italianos a buscar la unidad nacional. El proceso revolucionario se inició con
las oleadas revolucionarias de 1820, 1830 y 1848 resultando en varios fracasos.

En 1820 surgen sociedades secretas como los carbonarios y el Congreso de Laybach,


siguiendo el principio de intervención del Congreso de Viena, frenó la revolución. Tampoco
prosperó la revolución de 1830. La revolución de 1848 se extendió por Europa, y en Italia se
organizaron levantamientos contra Austria. A pesar de no prosperar, las revoluciones de
1848 posibilitaron la elaboración y promulgación en varios estados de constituciones de
carácter liberal y dejaron claro el deseo de unificación.

El primer gran paso hacia el proceso de unificación se dio en la segunda mitad del siglo
XIX (1859- 1860) contra el dominio austriaco. En el verano de 1858 tras sufrir el atentado de
Orsini, Napoleón III dio un giro en su política exterior y decidió apoyar a Piamonte en el
proceso de unificación italiana lo que implicaba la guerra con Austria. Napoleón y Cavour, en
una entrevista secreta celebrada en el balneario de Plombiers, acordaron el apoyo militar de
Francia a Piamonte para arrebatar a Austria Lombardía y Venecia; a cambio, Piamonte cedería
a Francia Saboya y Niza. Napoleón III había sido carbonario en su juventud y tenía como
objetivo conquistar territorios para suplir su falta de popularidad en Francia. Austria declaró
la guerra a Piamonte en abril de 1859. Las tropas de Francia y Piamonte vencieron en
Magenta (4 de junio) y Solferino (24 de junio). A pesar de estos éxitos militares, Napoleón III
paró la guerra y firmó con Austria el Armisticio de Villafranca que posteriormente se concretó
en la Paz de Zurich por la que Austria cedía Lombardía a Napoleón que, a su vez, se la
entregaba a Piamonte, pero seguía conservando el Véneto.

En el segundo momento de la unificación se optó por la vía revolucionaria. Cavour se


dedicó a promover en Italia Central movimientos de adhesión a Piamonte que culminaron en
1860 con unos plebiscitos en los que triunfó abrumadoramente el adherirse a Piamonte:
Romaña, Parma, Módena y Toscana. En este momento Garibaldi, nacionalista de izquierdas,
republicano y seguidor de Mazzini, salió de Génova hacia Napoles con su ejército de las Mil
camisas Rojas. Comenzó su campaña por Sicilia donde provocó una sublevación de los
campesinos contra sus señores terratenientes que apoyaban a los Borbones. Tras vencer,
Garibaldi se proclamó dictador en la isla en nombre de Víctor Manuel II. Garibaldi cruzó el
estrecho de Mesina, el rey de Nápoles, Francisco II, abandonó la capital. Desde Nápoles,
Garibaldi pensó en marchar sobre Roma (junto con Venecia eran las dos zonas que faltaban
para completar la unificación) pero Cavour desautorizó la acción y envió un ejército para
contener a Garibaldi. Garibaldi cedió y saludó a Víctor Manuel como Rey de Italia. Un
plebiscito posterior, certificaría la unión de Nápoles y Sicilia a los territorios unificados. El 17
de marzo de 1.861, Víctor Manuel II fue proclamado Rey de Italia por el parlamento reunido
en Turín. Cavour fue nombrado jefe de gobierno. Fuera de la unión quedaban los territorios
de Roma y Venecia.

La finalización de la unificación italiana se enlaza con la de la unificación alemana. En


1866, ante la inminente guerra de Prusia y Austria, Italia firmó un acuerdo con Prusia, era un
acuerdo comercial y militar: Italia declararía la guerra a Austria si Prusia entraba en conflicto
con ella. La guerra Austro-Prusiana estalló en 1866. El ejército italiano abrió un frente en el
sur de Austria, su actuación no fue muy brillante ya que fue derrotado en Custozza por tierra
y en Lissa por mar. Sin embargo, tras la derrota austriaca en Sadowa, Italia recibió Venecia. El
único gran territorio que quedaba para completar la unificación era Roma que estaba bajo
dominio del papa Pio IX sostenido por tropas francesas. Cuando estalló la guerra franco-
prusiana el reino de Italia, como no podía ser de otra manera, fue nuevamente aliado de
Prusia. Tras el desastre de Sedán, las tropas francesas abandonaron Roma que fue ocupada
por las de Víctor Manuel con grandes protestas del Papa. Un plebiscito ratificó esta unión y
otro, en julio de 1871, hizo de Roma la capital de Italia unificada.

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