La violencia es el “uso intencional de la fuerza física o el poder real o como amenaza contra uno mismo, una
persona, grupo o comunidad que tiene como resultado la probabilidad de daño psicológico, lesiones, la muerte,
privación o mal desarrollo.
¿Por qué la violencia es de interés para la Salud Pública?
La violencia tiene enormes consecuencias en lo social y en la salud. La violencia provoca muchas muertes todos
los días, particularmente entre hombres jóvenes y niños. Además de este índice de muertes, un alto número de
hombres, mujeres, niños y niñas sufren lesiones, discapacidad o problemas de salud como resultado de la
violencia. La exposición a la violencia puede aumentar el riesgo de fumar, xconsumir alcohol o uso de drogas;
de sufrir enfermedades mentales o tendencia al suicidio; así como enfermedades crónicas como enfermedades
del corazón, diabetes o cáncer; enfermedades infecciosas como el VIH y problemas sociales como el crimen o
más violencia.
Sin embargo, la violencia se puede prevenir. Un enfoque de Salud Pública de cuatro pasos ofrece un marco
que puede ser de utilidad para prevenir la violencia, incluye
1. Definir el problema.
2. Identificar causas y factores de riego.
3. Diseñar y evaluar las intervenciones.
4. Incrementar en escala las intervenciones que resultan efectivas.
Si no se atiende la violencia, no se puede asegurar la salud y bienestar para todos los grupos de edad en la
Región de las Américas. Prevenir y responder a la violencia es fundamental para alcanzar los objetivos del
Desarrollo Sostenible en las Américas.
Las diferentes formas de violencia afectan a las personas en la Región de las Américas a través de su vida.
Hoja informativa
Cerca de 500 personas mueren a diario como resultado de la violencia interpersonal en las Américas
La región tiene la tasa más alta de homicidios en el mundo, tres veces más que el promedio mundial.
58% de los niños experimentan abusos cada año – suman 99 millones de niños en la Región
El abuso de las personas mayores se estima que es de un 12 % en las Américas, sin embargo, el número
puede ser mayor en algunos contextos. Globalmente, solamente 1 de cada 24 casos de abuso de personas
mayores son reportados.
1 de cada 3 mujeres ha experimentado violencia física o violencia sexual de pareja.
Como muestran los datos, los patrones y las consecuencias de la violencia son diferentes entre mujeres,
hombres, niños y niñas de diferentes grupos poblacionales. También existen diferencias importantes a nivel sub-
regional en los tipos de violencia.
Respuesta de la OPS
La OPS trabaja con alianzas para prevenir y responder a la violencia a través de estrategias y técnicas basadas
en la evidencia.
El trabajo de la OPS está informado por:
El Plan de acción de la Organización Mundial de la Salud a nivel global para el fortalecimiento del rol
del sistema de salud, a nivel nacional y de respuesta multisectorial, para abordar la violencia
interpersonal, especialmente contra mujeres y niñas, y todos los niños (2016);
El Plan estratégico de acción a nivel región de OPS para el fortalecimiento del Sistema de Salud en
violencia contra las mujeres (2015), como otros múltiples marcos de políticas y estrategias a nivel
nacional, regional y global.
Las prioridades esenciales son:
Crear conciencia de las necesidades de acción para reducir la violencia en la Región de las Américas;
Identificar, sintetizar y diseminar la evidencia de lo que sí funciona para reducir la violencia;
Proveer orientaciones técnicas y soporte a los países para el desarrollo de la prevención basada en la
evidencia y la capacidad de respuesta;
Fortalecer las alianzas entre los sectores interesados en prevención de la violencia y capacidad de
respuesta.
Tipos de violencia
La violencia puede estar presente en cualquier ámbito; sea en el doméstico o en el público, el lugar de trabajo, la
calle, el transporte público, el colegio, etc. Ante esto, todos tenemos la responsabilidad de romper el silencio y
denunciar. Para ello es importante que aprendas a diferenciar los distintos tipos de violencia que existen para
poder identificarlos.
Física: son todas las agresiones que atentan contra el cuerpo de una persona, ya sea a través de golpes,
lanzamiento de objetos, encierro, sacudidas o estrujones, entre otras conductas que puedan ocasionar daños
físicos.
Psicológica o emocional: es toda acción u omisión destinada a degradar o controlar las acciones,
comportamientos, creencias y decisiones de otras personas por medio de intimidación, manipulación, amenaza,
humillación, aislamiento, o cualquier conducta que implique un perjuicio en la salud psicológica. Este tipo de
violencia es de las más comunes y naturalizadas de la sociedad, por lo que es necesario aprender a reconocerla y
denunciar.
Sexual: en ella se incluyen todas las relaciones o actos sexuales, físicos o verbales, no deseados ni aceptados por
la otra persona. La violencia sexual puede presentarse hacia hombres o mujeres utilizando la fuerza o la
coacción física, psicológica o cualquier otro mecanismo que anule o limite la voluntad personal.
Económica: ocurre cuando se utiliza el dinero como un factor para dominar o establecer relaciones de poder
perjudiciales. Este tipo de violencia se puede manifestar cuando a la persona se le quita el dinero que gana, se le
impide gastarlo en beneficio suyo o de su familia, o se le niega el dinero para controlar su independencia. Todas
estas formas de violencia son consideradas delito y son sancionadas por la ley.
De género: son los actos violentos contra una persona en razón de su sexo o preferencia sexual. En muchos
casos, son actos que se ejercen contra las mujeres y están relacionados con el control que algunos hombres
creen tener sobre ellas, generalmente, aprovechándose de condiciones de indefensión, desigualdad y poder.
También puede ocurrir contra hombres que se salen del rol masculino culturalmente aceptado, por ejemplo en
casos de violencia homofóbica o por conductas consideradas ‘femeninas’, como llorar o expresar sus
sentimientos.
Para prevenir la violencia:
Identifica las causas y los factores de riesgo: Recuerda que la violencia es toda aquella acción que utiliza de
manera intencional la fuerza física, la agresión verbal, el maltrato psicológico, el acoso o las amenazas para
dañar a una persona, grupo o comunidad; puede ser en el ámbito familiar, laboral o docente; institucional o en
comunidad; de tipo feminicida, contra mujeres y niñas, de carácter psicológico, físico, económico, patrimonial,
sexual o de cualquier otra forma que lesione su dignidad, integridad o libertad, le prive o vulnere algún derecho,
le provoque un mal desarrollo o incluso la muerte.
Infórmate: La mayoría de las personas desconoce los aspectos cruciales sobre la violencia. Al estudiar y
conocer los aspectos que la generan, podemos identificar patrones para prevenir situaciones de riesgo.
Genera y fomenta ambientes de respeto: Tratar a las y los demás como nos gustaría que nos traten. Aprender
que a través del diálogo respetuoso y la tolerancia podemos encontrar puntos de acuerdo para solucionar
problemas.
No aceptar malos tratos: Cualquier tipo de maltrato o agresión física, verbal o psicológica debe evitarse, pues
una vez que se aceptan, comienza un proceso de “normalización”; es decir, se piensa que no es tan malo y
termina por hacerse costumbre.
Siempre expresa tu postura: La violencia puede estar escondida y ser más frecuente de lo que se cree. Muchas
veces, por pensar que se pueden generar más problemas y se tiene temor, se opta por la sumisión y el silencio.
Si pensamos diferente, es importante expresarse con firmeza, respeto y claridad.
Escucha a las y los demás, sobre todo si se trata de víctimas: Reconocer ser víctima de violencia puede ser
difícil, por lo que si alguien te cuenta su experiencia, ¡escúchale! Cuando se comparte una historia de violencia,
se está dando el primer paso para romper el ciclo de maltrato. Toda forma de violencia debe ser denunciada.
Educa a tu comunidad y familiares: Una herramienta indispensable para prevenir la violencia es la educación,
por eso puedes empezar con tus familiares para luego llegar a más personas dentro de tu comunidad. Hablar
sobre el consentimiento, el impacto de la violencia y cómo intervenirla de manera segura, son algunos de los
puntos más importantes que puedes abordar.
Pide ayuda, busca atención y servicios adecuados: Es necesario contar con ayuda y garantizar un trato de
atención igualitaria a todas y todos los sobrevivientes o víctimas de la violencia, sin importar su nacionalidad,
clase social o religión.
Reconoce las señales de violencia: Existen muchas formas de violencia y todas pueden afectar de forma física
y emocional. Aprender a identificar las señales es importante para poder brindar ayuda a quienes quieren salir
de este tipo de situaciones, sin poner en riesgo su integridad. Es importante reconocer las situaciones de
violencia y no justificarlas ni esperar a que cambien.