Caracterización de Compost USB
Caracterización de Compost USB
Febrero, 2005
UNIVERSIDAD SIMÓN BOLIVAR
Decanato de Estudios de Postgrado
Maestría en Ciencias Biológicas
TRABAJO DE GRADO
por
Febrero, 2005
i
Este Trabajo de Grado ha sido aprobada en nombre de la Universidad Simón Bolívar por el
siguiente jurado examinador:
___________________________
Presidenta
Bibiana Bilbao (USB)
___________________________
Miembro Principal
Margarita Rodríguez (USB)
___________________________
Miembro Principal
María Angélica Santana (USB)
___________________________ ___________________________
Miembro Pincipal-Cotutor Miembro Principal-Tutor
Carlos Rocha (USB) Jorge Paolini (IVIC)
Dedicatoria:
A mi hijo Esteban.
iii
Agradecimiento:
A la Universidad Simón Bolívar, a Cristina Sajo, Margarita Rodríguez, Teresa Iturriaga, Perso-
nal de los comedores (Sr. Miguel Córdoba, Jimena Rodríguez y Zulay Quintero).
Al IVIC, a Henry Ramos, Saúl Flores, Aberto Oropeza y al Centro de Estudio Avanzados.
Al Vivero El Horticultor, a Martín DaSilva, Rafael Figueira, Nuvia Cabrera, Ronald DaSilva,
José Gregorio DaSilva y Elvis Escalona.
A mis padres y abuelos, y en especial a Lucero, Tania, Adriana, Nuncia, José Rafael y Esteban.
iv
RESUMEN
La disminución del contenido de materia orgánica en los suelos y el reciclaje en forma segura para el
ambiente de desechos orgánicos generados por la actividad humana han propiciado el desarrollo del
compostaje. El producto de este proceso denominado compost es un abono orgánico, inocuo, libre de
substancias fitotóxicas, de olor a tierra mojada y color oscuro, con un contenido importante de nutrientes
que lo hacen un buen fertilizante natural y acondicionador de suelos. Para obtener un compost de buena
calidad, el proceso de compostaje se debe complementar con un período de estabilización o de madu-
rez, que puede evaluarse a través de una serie de parámetros físico-químicos y biológicos. En este
trabajo se realizó un compost con los desechos sólidos de naturaleza orgánica generados en la USB,
tales como los obtenidos de los comedores y cafetines al elaborar la comida, y del material vegetal del
mantenimiento de áreas verdes. Caracterizados estos desechos desde el punto de vista físico-químico,
se calculó una fórmula con una relación óptima C/N de 30 y un contenido inicial de humedad de 60%
para su elaboración; este compost se comparó con uno elaborado de acuerdo a la fórmula usada en el
vivero de la USB. Los parámetros que representaron mejores condiciones para determinar la madurez
fueron: temperatura, contenido de carbono orgánico total e hidrosoluble, relación CHS/Ntotal, grado
de humificación, porcentaje de humificación, actividad de las enzimas hidrolíticas (ureasa, fosfatasa y β-
glucosidasa), desprendimiento de CO2 , índice de germinación y las pruebas de campo. Los composts
evaluados presentaron resultados similares en el producto final y pueden catalogarse como composts
maduros con potencial uso agrícola. Sin embargo la calidad es un criterio de evaluación más amplio, el
cual considera: madurez, ausencia de elementos tóxicos (metales pesados y microorganismos patógenos),
según el uso y los materiales de partida.
Índice general
Pág.
Indice de cuadros.
Pág.
Índice de figuras.
Pág.
- Figura 1. Vista esquemática de una Planta de Selección y Compostaje
(ADAN, 1999). ......................................................................................................................... 17
- Figura 2. Esquema de la metodología analítica utilizada por Soliva y col. (1992),
en su estudio para el análisis de compost. ................................................................................ 23
- Figura 3. Evolución de la temperatura y pH durante las
diferentes etapas del compostaje (Departamento de Agricultura de la DGA, 2001).. .................... 26
- Figura 4. Transformaciones de los compuestos nitrogenados
durante el proceso de compostaje (Pascual, 1992) ...................................................................... 31
- Figura 5. Métodos de extracción y fraccionamiento del
carbono orgánico de lodos secos y compost (Govi y col., 1993) ................................................. 45
- Figura 6. Plano de la Universidad Simón Bolívar,
en el que se identifican los cafetines y comedores ................................................................... 69
- Figura 7. Temperatura durante el proceso de compostaje
para dos pilas de compost (Comedor y Jardín) ............................................................................ 79
- Figura 8. Porcentaje de Humedad durante el proceso de compostaje
de dos compost (Comedor y Jardín) ........................................................................................... 85
- Figura 9. Valores de pH en varios tipos de compost
durante su proceso de compostaje .............................................................................................. 87
- Figura 10. Valores de CE en varios tipos de compost
durante su proceso de compostaje. ............................................................................................. 88
- Figura 11. Contenido de N (%) en varios tipos de compost
durante su proceso de compostaje. ............................................................................................. 90
- Figura 12. Contenido de N-NH4 (mg/kg) en varios tipos de compost
durante su proceso de compostaje.. ............................................................................................ 91
- Figura 13. Contenido de Carbono orgánico total (%) en varios tipos de compost
durante su proceso de compostaje.. ............................................................................................ 93
- Figura 14. Contenido de Carbono hidrosoluble (%) en varios tipos de compost
durante su proceso de compostaje.. ............................................................................................ 94
- Figura 15. Relación COT/Ntotal en varios tipos de compost
durante su proceso de compostaje. ............................................................................................. 96
- Figura 16. Relación CHS/Ntotal en varios tipos de compost
durante su proceso de compostaje .............................................................................................. 97
- Figura 17. Contenido de P (%) en varios tipos de compost
durante su proceso de compostaje .............................................................................................. 98
- Figura 18. Contenido de K+ (%) en varios tipos de compost
durante su proceso de compostaje. ........................................................................................... 100
- Figura 19. Contenido de Na+ (%) en varios tipos de compost
durante su proceso de compostaje. ........................................................................................... 101
- Figura 20. Contenido de Ca+2 (%) en varios tipos de compost
durante su proceso de compostaje ............................................................................................ 102
- Figura 21. Contenido de Mg+2 (%) en varios tipos de compost
durante su proceso de compostaje. ........................................................................................... 103
ix
INTRODUCCIÓN.
Los problemas asociados al manejo de los desechos sólidos municipales van en aumento y se hacen
cada vez mayores. La búsqueda de soluciones al respecto es una necesidad imperante de nuestras
sociedades que requiere de estudios serios y de alternativas técnicamente posibles, económicamente
factibles, ambientalmente sanas y socialmente justas.
De otra parte, la creciente sensibilidad sobre los problemas ambientales, la necesidad de encontrar
solución al aumento en la generación de desechos producto del desarrollo de la sociedad y la necesidad
de reducir la utilización de materiales no renovables, ha propiciado un incremento en el uso de desechos
orgánicos como fertilizantes en la agricultura moderna (Ciavatta y col., 2001).
Así mismo, el alto nivel de producción de desechos orgánicos exige un tratamiento adecuado para
reducir la contaminación generada por malos olores, gases, lixiviados y reproducción de insectos y/o
roedores vectores de enfermedades (Campos y col., 1998). Son muchos los problemas ocasionados
por el mal manejo de los desechos sólidos, y uno de ellos es la inadecuada disposición en vertederos a
cielo abierto, muchas veces mal llamados rellenos sanitarios, por no cumplir con las normas de ingenie-
ría que contemplan una obra de este tipo, sin control de lixiviados y de la emisión de gases a la atmós-
fera.
En Europa se ha calculado que las emisiones de CH4 provienentes de los rellenos sanitarios representan
un 30% de las emisiones antrópicas globales de CH4 a la atmósfera. Este gas es veinte veces más
perjudicial que el CO2 en términos de su efecto en los cambios climáticos (Ciavatta y col., 2001). En
Venezuela, de acuerdo a Sanchez (2004), la descomposición de desechos orgánicos aporta el 9,7% de
las emisiones de metano.
2
Por otro lado, los ciclos de vida son interrumpidos inadecuadamente, puesto que se extrae del suelo, a
través de cosechas de plantas; la materia orgánica, nutrientes y los excedentes no utilizados son enterra-
dos en un sitio lejano (relleno sanitario), sin retribuirle al suelo la materia orgánica que requiere para su
funcionamiento. Esto conduce a la degradación de los suelos, esto supone, ante todo, una disminución
de su capacidad productiva, debido a los cambios sufridos en sus propiedades físicas, químicas y
biológicas que conducen a la pérdida o disminución de su fertilidad (Costa y col., 1991).
La paulatina disminución del contenido de materia orgánica, en la mayoría de los suelos destinados a la
agricultura, es lo que ha promovido la investigación de técnicas más adecuadas para la preservación de
los niveles óptimos de humus mediante una gestión racional de los residuos de cosechas. Ocurre gene-
ralmente, que al quitar en forma repetida los residuos provenientes de las plantas tras las sucesivas
cosechas, los ciclos biogeoquímicos de los distintos elementos pueden sufrir graves cambios. Dichos
cambios serán los causantes de un estado de deterioro irreversible en el que la productividad del suelo
dependerá de una gestión externa de actividad humana. Las prácticas agrícolas basadas en una gestión
protectora de los agrosistemas involucran un reciclaje adecuado de la biomasa remanente y que resulte,
a su vez, compatible con el mantenimiento a largo plazo de las características del suelo. A decir verdad,
nadie desconoce los efectos nocivos que las prácticas clásicas de gestión de los residuos orgánicos
provocan sobre el ambiente. El quemado de los residuos de cosechas es fuente de contaminación del
aire y además provoca la pérdida de la materia prima esencial para la formación del humus. De otra
parte, el hecho de agregar en forma directa al suelo biomasa lignocelulósica fresca produce efectos
adversos causados tanto por la inmovilización biológica del nitrógeno del suelo en la biomasa de
microorganismos degradantes de la lignocelulosa, como por las sustancias fitotóxicas provenientes de
los desechos de plantas. Las limitaciones anteriores son las responsables del bajo rendimiento de las
cosechas en los años posteriores a la incorporación masiva al suelo de materia orgánica no descom-
puesta. El proceso de compostaje intenta controlar la transformación microbiana de tales desechos
orgánicos (Blanco y col., 1992).
Sólo un proceso de compostaje y maduración adecuados pueden garantizar el empleo de los composts
en agricultura sin provocar efectos perjudiciales ni para el suelo ni para la planta. La técnica de compostaje
de desechos orgánicos, como las basuras orgánicas, está bastante perfeccionada y es frecuente prepa-
rar materiales frescos para un proceso óptimo de compostaje sin estudios posteriores para comprobar-
lo. Pero una cosa es el proceso como tal, y otra, que es donde más divergencias y contradicciones
existen, es el período necesario para alcanzar el grado de estabilidad o "madurez" adecuado, y por
supuesto, cómo determinar analíticamente esa "madurez" (García, 1990).
Sin embargo, una cosa es determinar la madurez de un compost, y otra, la relacionada con su calidad.
La madurez está relacionada con la degradación de la materia orgánica; y la calidad en cambio con las
cualidades que ofrece el compost para su uso, tales como su grado de madurez, la presencia de metales
pesados, de microorganismos patógenos (para plantas y/o humanos) y de elementos fitotóxicos.
En Venezuela la utilización de desechos sólidos orgánicos, generados en los centros urbanos, es una
actividad muy incipiente. Se han realizado experiencias en la utilización de desechos de la industria y del
sector agrícola (Luque, 1992); sin embargo, los desechos generados en la elaboración de comidas, los
restos de poda de jardines, los desechos municipales producto de la profilaxia vegetal (mantenimiento
de árboles), así como lodos de plantas de tratamiento de aguas residuales, no han sido aprovechados,
y como destino final común, terminan en vertederos o en los mal llamados "rellenos sanitarios".
Aún considerando la importancia del tema, llama la atención que los estudios a nivel científico del
compostaje de la materia orgánica son escasos en nuestro país. (Madrid y col., 2000).
Con la finalidad de promover el reciclaje como una manera de optimizar los recursos, este trabajo
persigue la elaboración de un compost con desechos sólidos generados en la Universidad Simón Bolí-
var (USB), sin utilizar ningún otro aditivo, a efecto de obtener una fórmula que permita en cualquier otra
4
localidad repetir esta experiencia, adaptándola a sus condiciones (tipos de desechos, disponibilidad de
recursos financieros, de espacio y humanos). Por otra parte, aprovechando la valiosa experiencia que
ha sido desarrollada en las instalaciones de la USB, en el Vivero "El Horticultor" al reciclar los restos de
poda y mantenimiento de áreas verdes,mediante la elaboración de su propio compost, se llegó a un
acuerdo en el cual, se preparó el compost propuesto en esta investigación en sus instalaciones, y
compararlo con el que se prepara rutinariamente en dicho vivero, teniendo la oportunidad de hacer un
ensayo a escala comercial, ésto permitió evaluar no solamente los parámetros físico-químicos y bioló-
gicos sino también las prácticas de manejo, para identificar sus fortalezas y debilidades.
Es así, que para poder evaluar estos compost se realizó el presente trabajo, con el objeto de conocer,
identificar y analizar los parámetros físicos, químicos y biológicos más comúnmente usados para deter-
minar la madurez de un compost.
5
OBJETIVOS.
Objetivo general:
Conocer, identificar y analizar los parámetros físicos, químicos y biológicos más comúnmente usados
para determinar la madurez de un compost.
Objetivos específicos:
- Elaborar un compost con el uso de los desechos sólidos orgánicos generados en la USB.
- Caracterizar desde el punto de vista físico-químico y biológico dos composts: uno elabo-
rado a partir de los desechos orgánicos generados en la USB, y otro con la fórmula del
vivero “El Horticultor”.
1. REVISIÓN DE LA LITERATURA.
1. Debe producirse una reposición de los nutrimentos exportados del suelo vía cosecha por los
cultivos.
Estos principios vinieron a oponerse a la visión insumo-rendimiento que gobernó la llamada revolución
verde, cuyo fin fundamental fue maximizar el rendimiento en forma inmediata, donde el monocultivo era
el sistema imperante sin que se tuviera en cuenta la visión integral del agroecosistema. Bajo estos
principios y con un enfoque sistémico se comienzan a generar los nuevos esquemas de sustentabilidad
de los agroecosistemas. Es conveniente, entonces, asumir un concepto de "Agricultura Sustentable",
Bohlool y col. (cit. Rivero, 1999) la definen de la siguiente manera: "Es el manejo eficiente de los
recursos para satisfacer la cambiante necesidad humana mientras se mantiene o se mejora la calidad del
ambiente y se conservan dichos recursos". A este concepto sería necesario añadir el componente social
que implica el bienestar de productores y consumidores y el respeto por las generaciones futuras.
Los residuos, definidos como "los materiales generados en las actividades de producción y consumo
que no han alcanzado ningún valor económico" constituyen hoy en día un considerable problema debi-
do a una serie de factores coincidentes e irreversibles, como son, entre otros, el crecimiento y agrupa-
ción de la población, y el paso de una economía con base agrícola a una industrial. El aprovechamiento
de toda clase de residuo orgánico debe ser una preocupación constante, enfocada desde la doble
perspectiva de frenar la degradación del medio ambiente, para evitar problemas de contaminación e
infestación, y conseguir el reciclaje de los recursos que todo residuo lleva consigo, impidiendo de esta
forma importantes pérdidas energéticas de nuestro ecosistema, con el fin de mantener los equilibrios
ecológicos generales (García, 1990).
Sólo un adecuado proceso de compostaje y maduración de los residuos orgánicos puede y debe
garantizar el empleo de éstos en agricultura sin que provoquen efectos perjudiciales ni para el suelo ni
para las plantas. Las técnicas de compostaje con residuos orgánicos (como los RSU), están bastante
perfeccionadas y es posible preparar materiales frescos para un proceso óptimo de compostaje. Pero
una cosa es el proceso, donde está claro lo que se pretende, y otra, que es donde más diferencias y
contradicciones existen, es el período de compostaje y maduración necesario para alcanzar un grado
adecuado de estabilidad (maduración), así como la selección de los parámetros idóneos para ser em-
pleados analíticamente como índices de madurez (Costa y col., 1991).
La aplicación de materiales frescos al suelo no es una práctica recomendada para los agricultores
debido a la rápida descomposición/mineralización de los mismos con la consiguiente disminución de la
concentración de oxígeno y del potencial redox del suelo, que afecta la movilidad de formas reducidas
de algunos metales traza (nutrientes y tóxicos). Adicionalmente, materiales orgánicos frescos con una
alta relación carbono - nitrógeno (C/N) pueden causar inmovilización de N resultando en un fenómeno
frecuente de deficiencia de N en plantas y suelos. Por otra parte, materiales orgánicos inmaduros con
baja relación C/N pueden producir amonio (NH4+) y toxicidad para las plantas. (Ciavatta y col., 2001).
8
Actualmente, la información relacionada con los efectos tóxicos de la materia orgánica no ha sido
colectada sistemáticamente. Por ejemplo, las toxinas se producen unicamente en ciertas etapas de la
descomposición y tienden a ser inactivadas rápidamente ( Zucconi y col., 1981b).
Son muchas las ventajas de la utilización de la materia orgánica proveniente de los desechos sólidos
para la elaboración del compost, no sólo en la optimización del manejo de los desechos, sino también
en la mejora de las propiedades de los suelos en los que se utilice. La materia orgánica aumenta el
estado de agregación del suelo y el desarrollo de su flora microbiana; del mismo modo mejora la
estabilidad del suelo, aumenta su porosidad y capacidad de retención hídrica, favorece así el intercam-
bio de gases y agua y la capacidad exploratoria del sistema radical de las plantas. Asimismo, aumenta su
capacidad de intercambio catiónico, lo que favorece la fijación de nutrientes y los mantiene durante más
tiempo a disposición de las plantas (Costa y col., 1991; Stevenson, 1982).
Sin embargo, como se señaló anteriormente, la mejor manera de incorporar materia orgánica al suelo
no es cuando está fresca sino en forma de compost ya maduro y estabilizado.
La palabra compost viene del latín componere, que significa juntar; por lo tanto compost es la reunión
de un conjunto de restos orgánicos que sufre un proceso de transformación (Del Val, 1998).
Desde el material fresco, al llamado compost curado o maduro, existe una gama de productos, los
cuales se pueden enfocar desde un punto de vista agrícola para diferentes usos, estos son, de acuerdo
a García (1999):
9
2. Compost fresco: Es una materia orgánica que ha pasado por una etapa termófila, tiene una
descomposición inicial, pero no está estabilizada. Este producto podría ser usado en forma apro-
piada para mejoras agrícolas (para cultivo de orquídeas). Al añadir productos de este tipo al
suelo, la estabilización que necesita su materia orgánica se produce "in situ" con los beneficios
consiguientes para la mejora de su estructura, incremento de su actividad microbiológica y
mineralización de su materia orgánica.
3. Compost: Este término es sinónimo de compost maduro. Es un compost más estabilizado que
el compost fresco y que es totalmente adecuado para usos agrícolas como enmendante orgánico,
incluso aplicándolo a los suelos cuando se inician los cultivos. Pero conviene evitar su contacto
con las raíces porque puede retardar su crecimiento.
4. Compost curado: Esta acepción que es poco usada normalmente, correspondería a un compost
maduro pero que ha sido sometido a un largo período de humificación y mineralización. El con-
tenido mínimo de humedad para un compost curado debe ser del 35%. Estos materiales pueden
emplearse como sustratos que han de tener un contacto directo con el sistema radical; su empleo
en cultivos intensivos, de flores, jardinería, etc., es bastante frecuente y sólo superado por el
humus natural.
Para determinar la madurez o estabilidad de un compost, se deben considerar una serie de parámetros
físicos, químicos y biológicos, tales como los enunciados en el Cuadro 1.
10
Temperatura Estable
Color Marrón oscuro-negro ceniza
Olor sin olor desagradable
pH alcalino (anaerobico, 55ºC, 24 hs)
C/N > =20
Nºde termófilos decreciente a estable
Respiración 0 < 10 mg/g compost
Respiración media 0 < 7,5 mg/compost
COD < 700 mg/g (peso seco)
ATP decreciendo a estable
CIC > 60 meq/100 libre de cenizas
Actividad de enzimas hidrosolubles Incrementándose-estable
Polisacáridos < 30-50 mg glucidos/g peso seco
Reducción de azúcares 35%
Germinación <8
Nemátodos Ausentes
Tomando en consideración todo lo anteriormente descrito, se puede definir al compost como el pro-
ducto que resulta del proceso de compostaje (proceso bioxidativo controlado) y maduración, consti-
tuido por una materia orgánica estabilizada semejante al humus ("humus like"), con poco parecido al
material de partida original, puesto que se habrá degradado ocasionando partículas más finas y oscuras.
Será un producto inocuo y libre de sustancias fititoxicas, cuya aplicación al suelo no provocará daños a
las plantas y permitirá su almacenamiento sin posteriores tratamientos ni alteraciones (Costa y col.,
1991). Durante el compostaje, la materia orgánica realmente degradable es utilizada por los
microorganismos como fuente de C y de N. ( Chefetz y col., 1998a).
Las fuentes tradicionales de materia orgánica tales como estiércoles y turbas son cada vez más escasas
y costosas; los residuos orgánicos urbanos tales como lodos de aguas residuales y la fracción orgánica
de los residuos sólidos urbanos, constituyen una importante fuente de materia orgánica (Costa y col.,
1991).
11
A su vez, las diferentes actividades realizadas por el hombre dejan como resultado una cantidad consi-
derable de desechos; en el caso de los desechos de naturaleza orgánica, se encuentran los restos de
poda de árboles, hojas, ramas, desechos de verduras, hortalizas y frutas, lodos de plantas de tratamien-
tos de aguas, lodos de procesos agroindustriales, restos de cosechas, estiércoles de animales, dese-
chos de alimentos, en fin, una gran variedad de productos, cada uno con particularidades específicas
que ofrecen una serie de ventajas y desventajas al momento de ser utilizados en la elaboración de
compost. De esto se deriva la conveniencia de analizar algunos de estos materiales:
1.2.1. Lodos.
La depuración de las aguas residuales urbanas produce importantes cantidades de lodos para los que
hay que buscar una vía y/o solución adecuada de eliminación a fin de evitar los riesgos de infestación y
contaminación que su acumulación origina. Estos residuos orgánicos no pueden seguir eliminándose de
forma irracional (Pascual, 1992). García (1990), señala que debido a su elevado contenido de materia
orgánica y la no despreciable cantidad de algunos elementos nutritivos, permiten su utilización en agri-
cultura como fertilizante órgano-mineral. Dicha utilización puede ir precedida del compostaje de los
lodos junto a otros residuos como por ejemplo virutas de aserrín y residuos de poda.
En Venezuela existe una experiencia exitosa de compostaje de lodos, proveniente de la planta de trata-
miento de las aguas residuales de la Cervecería de Oriente. Estos lodos están constituidos fundamen-
talmente por masas de bacterias y restos orgánicos que surgen en los diferentes procesos y operaciones
que se hacen para elaborar la cerveza, los cuales son mezclados con levadura y tierra de infusorios,
originando una especie de compuesto, que al salir de la planta de tratamiento de aguas, va a un silo
donde es almacenado para luego ser trasladado en forma semilíquida en camiones, especialmente acon-
dicionados para ello, hasta CEPAREL (Centro de Protección Ambiental para el Reciclaje de Lodos, el
cual funciona en el sector Mesones, de la ciudad de Barcelona, estado Anzoátegui), donde representa
la materia prima para la elaboración del compost en dichas instalaciones (Polar, 1990).
Los residuos sólidos urbanos son algo más que los generados a nivel doméstico, ya que se ha de incluir
el conjunto de otras actividades que los producen dentro del ámbito urbano, tales como: residuos
domiciliarios, comerciales y de servicios, limpiezas varias, zonas verdes y recreativas, abandono de
muebles y enseres, industriales y de la construcción. Su destino final o tratamiento puede ser su traslado
a un sitio de disposición final, a un incinerador o se pueden reciclar (Costa y col., 1991).
12
De acuerdo al Departamento de Agricultura de la DGA (2001), los residuos sólidos urbanos (RSU),
lodos de depuradora (no autorizados en agricultura ecológica), residuos agro-industriales y ganaderos,
contienen una gran cantidad de materia orgánica que puede ser usada con fines agrícolas. Algunos de
estos residuos requieren que la fracción orgánica sea separada de los materiales inertes, como es el
caso de los RSU, y, en general, todos requieren una reducción de tamaño y, algunos, un acondiciona-
miento químico biológico antes de su incorporación al suelo. La aplicación de compost de RSU ha
estado muy limitada, la razón de mayor peso es la gran cantidad de material biológicamente no degradable,
como por ejemplo plástico y a veces metales pesados (Chanyasak y Kubota, 1983).
Pagga (1999), analiza las consideraciones que hace la Unión Europea para saber si un empaque puede
ser utilizado o no en un proceso de compostaje, lo primero que plantea es la caracterización del material
utilizado como empaque, en cuyo análisis se deben identificar y establecer las sustancias orgánicas y
aditivos, o contaminantes contenidos en el material. Luego deben ser medidas y determinadas cuatro
propiedades básicas: la biodegradabilidad, la desintegración durante tratamiento biológico, efecto so-
bre el proceso del tratamiento biológico y calidad del compost resultante.
La calidad del compost de RSU, y por lo tanto la no presencia de efectos desfavorables (altas concen-
traciones de metales pesados y microorganismos patógenos), está definida en muchos aspectos por la
utilización de un sustrato original idóneo, lo que se consigue mediante recogida selectiva, un buen
preprocesado y un acondicionamiento del producto final (Dobao y col., 1998). El principal problema
de la recogida selectiva es la cooperación de los ciudadanos, así como la decisión de las autoridades en
solventar estas limitantes (Chanyasak y Kubota, 1983).
El material orgánico constituye alrededor de un 20 a un 50% de los desechos sólidos urbanos en países
industrializados. En países en desarrollo, por otra parte, los desechos orgánicos pueden representar
aproximadamente entre un 40 a un 85% de los residuos sólidos urbanos (Lardinois y van de Klundert,
1994). Para Venezuela se ha señalado un valor de 70,42% (Sánchez y col., 2000); en Perú 77,24%
(Cantanhede y col., 1993); en Brasil 69,8% (Pereira, 1996); en Morelia, capital del Estado Mexicano
de Michoacán 30-50% (De Kadt, 1994); en Ciudad de México 70% (Díaz y Eggert, 1994); y en
Jordania 64% (Abdulla y Al-Ghazzawi, 2000).
La transformación de la fracción orgánica de los desechos sólidos urbanos en compost es uno de los
métodos de reciclaje con mayor validez (Bertoldi y col., 1983). Como solución a la disposición final de
los desechos sólidos municipales, las tecnologías comúnmente utilizadas son la incineración, la disposi-
ción en rellenos sanitarios o vertederos, el reciclaje inmediato o luego de pretratamientos como el
compostaje; éste último es una alternativa poco utilizada y representa un 4% en Alemania, 18% en
13
En composts elaborados a partir de RSU, se pueden apreciar en el Cuadro 2 una serie de intervalos
para algunas variables químicas y físicas obtenidos en los mismos.
Variable Rango
Luque (1992), señala que en Venezuela la aplicación directa de estiércol de diversos orígenes ha sido
una práctica tradicional, y que en el país existen zonas agrícolas de importancia donde se usa combina-
do con los fertilizantes químicos, principalmente en algunos estados centro-occidentales y en los andes
venezolanos, dirigidos a la producción de hortalizas; sin embargo, existen consideraciones de orden
ambiental en la mayoría de los casos, que han estimulado decretos específicos para regular su utiliza-
ción, transporte, etc.
14
En un estudio realizado por Abad y col. (1992), se obtuvieron varios compost con residuos provenien-
tes de las ferias de consumo familiar en Cerritos Blancos, Barquisimeto, estado Lara, los residuos
usados fueron restos de zanahoria, lechuga, repollo, melón, remolacha, papa, apio, cebolla, ñame, ají
dulce, tomate, pimentón, berenjena, pepino, aguacate, auyama, y batata, estos residuos se mezclaron
con aserrín en una proporción aserrín: residuos vegetales de 1:2.
Blanco y col. (1992) evaluaron varios compost obtenidos a partir de paja de trigo, y con aditivos tales
como pellejos de uva, residuos de destilación de vino, estiércol de granja, estiércol de gallina, residuos
de industrias cerveceras (bagazo, polvo, radículas, levadura), residuos sólidos urbanos, lodos de plan-
tas de tratamiento de aguas residuales domésticas. También se evaluaron diferentes formas de N, abar-
cando tanto residuos industriales como a compuestos químicos puros, tales como sangre seca, harina
de soja, harina de pescado, peptona, urea, amoníaco, Ca(NO3)2, y diferentes proporciones de NH4NO3.
El Departamento de Agricultura de la DGA (2001) señala que el estiércol de vacuno es un material rico
en nitrógeno y muy húmedo; su humedad y relación C/N dependerán de la cantidad de cama utilizada,
de las prácticas de manejo, del tipo de operación y del clima. Generalmente, este residuo requiere su
mezcla con materiales secos y ricos en carbono (tales como el aserrín, las hojas y las astillas de made-
ra), con frecuencia son necesarios de dos a tres volúmenes de material seco por volumen de estiércol.
El riesgo de olores es relativamente bajo, se descompone rápidamente y en general resalta la potencia-
lidad del material de retener humedad, de su contenido de carbono o de nitrógeno, y la posible presen-
cia de algún material tóxico o contaminante.
Menoyo (1995), preparó diferentes composts utilizando: subproductos de aserradero (corteza de pino,
aserrín, astillas y virutas); residuos de empresas papeleras (lodos de depuradora, residuos de combus-
tión y residuos celulósicos) y gallinaza.
Existen también experiencias de composts realizados con restos de alimentos provenientes de restau-
rantes y cafeterías, como los referidos por Kunzler y Roe, (1995) y Lee y col, (2002).
1.2.4. Otros.
Muchas substancias antrópicas (tales como ciertos envases y derivados del petróleo), las cuales sólo
han podido llegar al ambiente en grandes cantidades debido a la industrialización, son muy similares a
las substancias naturales en su estructura y son biodegradables (Pagga, 1999).
En este sentido, el compostaje en biopilas de suelos contaminados, es una tecnología in situ. Jorgensen
y col. (2000), en unos ensayos sobre biodegradación, agregaron por materia orgánica, cortezas de
madera picadas como agente voluminoso a una serie de suelos contaminados con hidrocarburos de
petróleo. Los resultados indicaron que durante el compostaje, la mayor disminución de la concentra-
ción de los materiales estudiados le ocurrió al aceite mineral. Dos terceras partes del aceite mineral
original fue degradado.
Dentro de los procesos que abarcan el adecuado manejo y tratamiento de los desechos sólidos, se
encuentra la práctica de compostaje, que como ya se ha mencionado antes, parte de una concepción
sistémica del origen y utilización de los desechos sólidos convirtiéndose en un método de recuperación
y reciclaje de desechos orgánicos (Campos y col., 1998). Iglesias y Pérez (1992), definen al proceso
de compostaje como una oxidación biológica exotérmica de la materia orgánica que ocurre por una
dinámica y rápida sucesión de poblaciones de microorganismos aerobios.
Los residuos orgánicos se descomponen primero aeróbicamente, luego las bacterias anaerobias no
metanogénicas convierten el material orgánico en substancias simples, tales como aminoácidos, azúca-
res, celulosa y grasas. Estos son nuevamente descompuestos en pequeñas cadenas cortas de ácidos
orgánicos y grasas que forman substratos para las bacterias metanogénicas. El CO2 se produce a partir
de las vías de biodegradación aerobias y anaerobias de los compuestos orgánicos simples, generalmen-
te, con el tiempo las vías anaerobias producen metano en adición al CO2. El biogas que resulta consiste
de aproximadamente 50% CH4, y 50% CO2 (Abdulla y Al-Ghazzawi, 2000). Puesto que el proceso
de compostaje es fundamentalmente biológico, todos los factores que influyan directa o indirectamente
en el metabolismo microbiano le afectarán (García, 1999).
De otra parte, los abonos orgánicos o bioabonos, son aquellas sustancias o compuestos de origen
biógeno vegetal o animal que pertenecen al campo de la química orgánica, y que son en general incor-
porados directamente al suelo sin tratamientos previos. La aplicación de estiércoles y purines es una
práctica tradicional de abonado orgánico. En esta categoría se pueden incluir a los abonos verdes. Si
bien potencialmente, la incorporación al suelo de residuos orgánicos puede llegar a tener algún efecto
16
beneficioso sobre la estructura y fertilidad de los suelos, no en todos los casos esto se cumple e inclu-
sive el efecto puede ser perjudicial (Sztern y Pravia, 1999).
Los mismos autores indican que cuando se incorporan residuos orgánicos frescos o en proceso inci-
piente de biodegradación al suelo, el orden natural conlleva a que se cumplan los procesos de
mineralización. Es frecuente, que para que esta serie de procesos se cumplan, se produzca un alto
consumo de oxígeno e inclusive si los materiales aportados no tienen una buena relación carbono/
nitrógeno se agoten inicialmente las reservas de nitrógeno del suelo. En algunos casos, se favorecen los
procesos anaerobios, con la consiguiente acidificación, movilización y pérdidas de nutrientes. En resu-
men, los procesos de estas prácticas son incontrolables por lo que los resultados finales quedan en
muchos casos determinados por el azar. Parece entonces razonable, que para aprovechar el potencial
que los desechos orgánicos tienen como abonos, éstos deben pasar por un proceso previo antes de su
integración al suelo, de forma tal que, el material que definitivamente se aporte, haya transcurrido por
los procesos más enérgicos de la mineralización, y se presente desde el punto de vista de la biodegradación
de la forma más estable posible, y con los macro y micro nutrientes en las formas más asimilables
posibles para los productores primarios.
En este sentido, la fracción orgánica de la basura domiciliaria, se puede utilizar en forma controlada, en
instalaciones industriales llamadas Plantas de Selección y Compostaje, tal como se muestra en la Figura
1. El compostaje tiene una gran importancia, ya que como se indicó anteriormente, aproximadamente el
50% de la basura domiciliaria está constituida por materia orgánica (ADAN, 1999).
En un estudio realizado por Soliva y col. (1992) en los compost producidos en dos diferentes plantas
de compostaje de Cataluña durante 7 años, apreciaron que las diferencias entre los dos composts
estudiados se debían, más que a un mal funcionamiento de una de las plantas, a un distinto proceso en
la selección. Estas eran plantas de compostaje donde llegaban los residuos sólidos municipales mezcla-
dos, y cada planta realizaba diferentes procesos para la separación y selección de los materiales, así
como diferentes procesos de compostaje.
17
- Sistemas abiertos.
Son los sistemas tradicionales de compostaje, los sustratos a compostar se disponen en montones o
pilas que pueden estar al aire libre o en naves. La aireación de la masa fermentable puede hacerse por
volteo mecánico de la pila o mediante ventilación forzada. Esta última tiene la ventaja de permitir el
control del nivel de oxígeno, así como de la humedad y de la temperatura. Los sistemas abiertos más
utilizados son: a) compostaje en pilas estáticas con aireación natural; b) compostaje en pilas estáticas
18
con ventilación forzada; y c) compostaje en pilas por volteo (Departamento de Agricultura de la DGA,
2001).
Suarez (1981), hace referencia a varias técnicas de elaboración de composts en sistemas abiertos
empleadas en la agricultura orgánica, éstas son: método biodinámico; método de la G. G. A. (Asocia-
ción de Buenos Horticultores); método del retorno rápido; método de Jean-Pain; método de compost
de algas; método de los 14 días de la Universidad de California; tambores rotatorios; compost de
"sabana"; compost de "papel y cartón"; compost de toilette o W.C. sin agua; compost de "Lombrices
de tierra"; compost de gallinero; y compost de cochineros y potreros. Todos estos métodos son siste-
mas aerobios, y nos dan una idea de la gran variedad de formas o fórmulas para hacer compost, con la
finalidad de aprovechar los desechos existentes y obtener un buen producto final.
o Pilas estacionarias.
De acuerdo a Polar (1990), primero se realiza un tratamiento previo donde, en unos módulos de
retención (grandes cajas o cajones construidos sobre el terreno con materiales de compost que previa-
mente ha sido objeto de reciclaje), se mezclan los lodos, levadura y tierras de infusorios junto con
restos de jardines, madera extraída de las paletas (estructuras de madera usadas en el transporte)
recolectadas en el área de envasado y aserrín. En estos módulos la mezcla se mantiene durante una
semana. Luego de este lapso, la mezcla pasa a un proceso de presecado (con el uso de un payloader),
lugar que han llamado "patio de presecado", posteriormente y durante 3 días, la mezcla recibe un
proceso de rastreado. Para ello se le pasa una y otra vez una rastra de púas, tirada por un tractor
agrícola. Esto es con el fin de eliminar gran parte de la humedad. La labor del rastreado cumple además
una función adicional, la cual es la de eliminar materiales indeseables (plásticos, piedras, etc.) que
desmejoran la calidad del producto final: el compost. Luego del "presecado" del material, se utiliza la
técnica de pilas estacionarias con ventilación forzada, las cuales se construyen sobre una tubería perfo-
rada que está conectada a un sistema de vacío. Las dimensiones de la pila son de 2,5 m. de alto por 10
m. de largo y 5 m. de ancho. El sistema de aireación negativa (vacío) promueve la remoción de gases
que se generan en el proceso de descomposición y permite la difusión del oxígeno atmosférico hacia la
pila, creándose condiciones aeróbicas para iniciar la acción de microorganismos termófilos que generan
temperaturas cercanas a los 70°C. Estas condiciones aceleran el proceso y permiten producir un compost
de óptima calidad, libre de malos olores, malas hierbas y enfermedades para las plantas. El método de
pila estacionaria aireada, es el utilizado por la empresa CEPAREL en el estado Anzoátegui, Venezuela.
19
o Lombricultura.
Esta técnica también se conoce con el nombre de vermicompostaje y las lombrices son empleadas en la
fase de maduración. Por sí solas no pueden elevar la temperatura para permitir el desarrollo de la fase
termofílica, dado que los principales agentes de esa fase inicial son las bacterias. El procesamiento por
estos organismos del producto en la fase de maduración permite teóricamente una humificación más
elevada y la obtención de un producto de mayor calidad. Sin embargo, los requerimientos de produc-
ción y procesamiento se incrementan considerablemente. Se puede necesitar un espacio cuatro veces
mayor y el doble de tiempo y además se debe vigilar que las condiciones sean apropiadas para el
desarrollo de las lombrices. De hecho el elevado número de estos productos que surgieron en el mer-
cado hace algunos años se caracterizaba en líneas generales por presentar unos precios muy elevados
que difícilmente podían ser competitivos (Menoyo, 1995).
Las lombrices son seres saprófagos, es decir que se alimentan de materia orgánica en descomposición.
Para su desarrollo, debe vigilarse principalmente la temperatura (15 a 23°C), el pH (7) y la humedad
(40%). En condiciones óptimas la lombriz come una cantidad equivalente a su peso cada día. Pero más
importante que su capacidad devoradora es que excreta un "estiércol", como resultado de su actividad
sobre la materia orgánica en descomposición, de alta calidad como fertilizante y que puede mejorar la
calidad de las tierras. La composición química del producto final o vermicompost, dependerá del tipo
de residuos que la lombriz haya tenido como alimento (Del Val, 1998). Gruber y col. (2000), reporta-
ron la acumulación de elementos traza en general y particularmente altas cantidades de iones de cadmio,
cobre y zinc en lombrices de tierra (Eisenia foetida) tomadas de un compost casero.
- Sistemas cerrados.
En estos sistemas la fase inicial de fermentación se realiza en reactores que pueden ser de dos tipos:
horizontales o verticales, mientras que la fase final de maduración se hace al aire libre o en naves
abiertas (Departamento de Agricultura de la DGA, 2001).
Taylhardat (1999), hace referencia a que en los últimos 15 años se han desarrollado diversas tecnolo-
gías para estabilizar los desechos orgánicos municipales. Una de las alternativas manejables en cuanto
al tratamiento y aprovechamiento de los desechos sólidos podría ser la condición de digestión en ope-
ración batch (esta tecnología ha sido ampliamente difundida en la India y en China), pero cuando nos
enfrentamos a la magnitud de la generación de desechos sólidos a sanear de origen municipal, la escasa
eficiencia de estos sistemas impide su utilización.
20
Los reactores de efluentes convencionales tienen la gran ventaja de que su diseño ingenieril se conoce
y han dado pruebas de adecuada respuesta; sin embargo, la digestión anaerobia de alta tasa de desem-
peño sólo se logra cuando los tiempos de retención son muy cortos (menores o iguales a un día), y esto
unicamente se consigue cuando se puede ejercer la retención de la biomasa. Así mismo, la condición de
degradación en estos reactores, se basa en que la concentración de sólidos en suspensión sea relativa-
mente baja, lo cual obliga a una elevada dilución. Esta disyuntiva, la de presentarse un sustrato de alta
concentración de sólidos, y la obligatoriedad de buscar una buena eficiencia, ha generado diversas
tendencias tecnológicas, de las cuales se pueden mencionar las tecnologías propuestas por las empre-
sas Dranco, Biomet, y Tecnología BTA (Taylhardat, 1999).
De otra parte, los residuos orgánicos son procesados en instalaciones que pueden ser estáticas o
dinámicas, que se conocen como reactores. Básicamente los reactores, son estructuras por lo general
metálicas: cilíndricas o rectangulares, donde se mantienen controlados determinados parámetros (hu-
medad, aireación), por lo que los mismos permanecen en forma relativamente constante. Los reactores
móviles además, posibilitan la mezcla continua de los desechos mediante dispositivos mecánicos, con lo
que se logra un proceso homogéneo en toda la masa en compostaje. Este tipo de sistemas, permite
acelerar las etapas iniciales del proceso, denominadas incorrectamente "fermentación". Finalizadas es-
tas etapas activas biológicamente, el material es retirado del reactor y acopiado para que se cumpla la
"maduración". Los sistemas de compostaje en reactores son siempre sistemas industriales. Se aplican
en aquellas situaciones donde diariamente se reciben volúmenes importantes de desechos, y para los
cuales sería necesario disponer de superficies muy extensas. Tal es el caso de las grandes plantas de
tratamiento y selección de Residuos Sólidos Domiciliarios (R.S.U.), donde a partir de la fracción orgá-
nica recuperada de este tipo de residuos se produce compost en forma industrial (Sztern y Pravia,
1999).
Aunque el estudio de los desechos sólidos municipales es de gran importancia económica y ambiental,
la complejidad de su composición, y en general de la materia orgánica, ha dificultado su estudio debido
a la variedad de substancias que la conforman. Estos materiales usualmente han sido caracterizados en
lo referente a parámetros químicos y físico-químicos (conductividad eléctrica, carbono orgánico total,
relación C/N, etc.), y en menor grado de parámetros bioquímicos (fraccionamiento de materia orgáni-
ca, enzimas, y otros) (Ayuso y col., 1996). En el compostaje se parte de sustratos orgánicos heterogéneos
en estado sólido. La heterogeneidad viene referida a sustratos que provengan de una mezcla de resi-
duos orgánicos diferentes en su origen o bien, como es el caso de los residuos sólidos urbanos, dispon-
21
gan de dicha heterogeneidad "per se", debido al variado conjunto de materiales que incorporan (Costa
y col., 1991).
Es así que se han demostrado los efectos beneficiosos de la aplicación de compost de desechos sólidos
municipales en las propiedades físicas y físico-químicas de los suelos en los que se ha empleado (Canet
y Pomares, 1995). Déportes y col. (1998) señalan que el compostaje reduce drásticamente los indicadores
microbiológicos fecales y patógenos, por lo que el compostaje es un proceso eficiente con propiedades
de desinfección.
De allí que la madurez biológica de un compost es esencial para su óptimo uso como enmienda en
suelos y fuente de nutrientes para las plantas. Un compost inmaduro plantea problemas de malos olores
y combustión en el almacenamiento; de empaque para el mercadeo y de contaminación durante su uso
(Mathur y col., 1993). Cantanhede y col. (1993), recomiendan para la producción de composts de
RSU un tiempo mínimo necesario de 60 días, seguido de 30 días para su completa maduración. Bertoldi
y col. (1983) señalan que la evaluación de la madurez de un compost es un problema que requiere de
complejos estudios; de igual forma plantean que la necesidad de encontrar mejores métodos a través
de los cuales se mida la madurez del compost es urgente, debido a la presencia en el mercado de
productos comercializados como compost, los cuales no están suficientemente estabilizados.
De acuerdo a Benito y col. (2003), los términos estabilidad y madurez son utilizados comunmente
como sinónimos para medir el grado de descomposición de la materia orgánica durante el proceso de
compostaje, sin embargo conceptualmente son diferentes. La estabilidad del compost se refiere al nivel
de actividad de la biomasa microbiana y puede ser determinado por la tasa de O2 consumido, la tasa de
producción de CO2 o por el calor generado como resultado de la actividad microbiana. La madurez del
compost se refiere al grado de descomposición de las substancias orgánicas fitotóxicas producidas
durante la etapa activa del compostaje.
Los criterios para evaluar la calidad en general y la maduración en particular, se basan en la medición de
las características físicas (evolución de la temperatura, humedad, granulometría), químicas (nivel y for-
ma de los elementos minerales, presencia de compuestos odoríferos, metales pesados, grado de
22
humificación) y pruebas biológicas que estiman el grado de toxicidad en plantas cuando los compost se
utilizan como sustratos agrícolas. (Madrid y col., 2000).
Para comprender la complejidad de parámetros que se pueden analizar, es de gran ayuda el siguiente
esquema (Figura 2), planteado por Soliva y col. (1992), el cual muestra la metodología analítica utiliza-
da por los autores en su estudio para el análisis del compost. Este esquema permite visualizar los
parámetros físico-químicos más importantes para determinar la madurez de un compost.
23
M uestra de C ompost
200 g G ranulom et
30 g + 150 ml H 2 O Extracto
Extracto K Cl 1M pH = 2,5 N -N H 4
Secado a 105°C
500 g M uestra seca de
T rituración a ∅ = 0,75 m m
Calcinación a 560 °C
D igestión K jeldahl
%
Electrodo de amonio
D igestión K jeldahl
% N nh
Electrodo de am onio
Figura 2. Esquema de la metodología analítica utilizada por Soliva y col. (1992), % C AH ,
Extracción de Sustancias H úm icas
en su estudio para el análisis de compost.
Capacidad de Intercam bio C atiónico %C
C alcinación a 470 °C
Cenizas
D isolución con H N O
24
Varios parámetros han sido propuestos para establecer el grado de estabilidad de los compost: la
relación C/N, Capacidad de Intercambio Catiónico (CIC) y mediciones de ATP, los principales grupos
funcionales orgánicos y su composición de humus, la actividad respiratoria y los test de fitotoxicidad.
Sin embargo, hasta ahora un método universal no ha sido desarrollado y sólo tomando en cuenta una
combinación de parámetros puede determinarse la verdadera madurez de un compost. (Riffaldi y col.,
1992).
Benito y col. (2003), señalan varios parámetros, tales como el índice de germinación como método
biológico para evaluar el grado de madurez del compost; parámetros físicos como la temperatura y el
color-olor; y parámetros químicos como la relación C/N, la CIC o el índice de humificación. Todos
éstos estudiados para caracterizar la madurez de un compost; así como criterios microbianos, incluyen-
do el conteo microbiano y el contenido de ATP, son usados con el mismo propósito. No obstante a un
número significativo de los métodos propuestos para establecer el grado de madurez y estabilidad de
los composts, no ha podido aplicarse un método simple de forma universal, debido al amplio rango de
materiales de partida y de los procesos de compostaje existentes.
Garcia (1990), señala una serie de parámetros como apropiados para evaluar la madurez de un compost,
tales como temperatura, pH, relación ácidos fúlvicos/ácidos húmicos, color, cromatografía circular,
medida de ATP, test de germinación, Ctotal/Ntotal, Chidrosoluble/Ntotal, Chidrosoluble/Norgánico hidrosoluble, conteni-
do de cenizas y estudio de substancias húmicas.
A su vez, la actividad de la comunidad microbiana durante el compostaje ha sido utilizada para determi-
nar su madurez. La determinación de la producción de CO2 y la Demanda Bioquímica de Oxígeno
(DBO) infieren sobre la tasa de respiración de la comunidad microbiana en el sistema. En estudios
donde se han usado compost de buena calidad, se ha observado una reducción de la respiración
microbiana, lo que sugiere que estos parámetros pueden ser indicadores de la madurez y estabilidad del
material. Otros trabajos sobre el desarrollo de plantas y germinación también han sido utilizados para
determinar la madurez de los compost. Conocer la actividad enzimática puede ser parte de una medi-
ción confiable de la estabilidad y madurez de un compost. Estos métodos indirectos reflejan la actividad
de la comunidad microbiana y la utilización de los substratos (Herrmann y Shann, 1993).
25
En el presente trabajo, se han seleccionado una serie de parámetros físico-químicos y biológicos para
determinar la madurez de dos compost, sin embargo, es importante señalar la existencia de muchos
otros parámetros que pueden ser utilizados con la misma finalidad, algunos de los cuales se incluyen en
esta revisión bibliográfica.
- Temperatura.
T
°C T máxima
Ceras, proteínas, hemicelulosa
70
Actinomicetos
60 Bact. form. de esporas
Degradación de
Degradación polímeros
de los solubles Reinvasión
de hongos
50
Mueren Hongos
hongos restablecidos
40 pH
Evolución del
contenido
30 de amonio - 9
- 8
20 Formación de - 7
antibióticos
- 6
Mesofaunas
10 - 5
Formación de AH
Acidificación
- 4
0
Fases: Mesófila Termófila Enfriamiento Madurez
TIEMPO
Cuando un compost no está maduro, se desarrolla una actividad biológica que es función del oxígeno
que consume la microflora. Esto se manifiesta en un aumento de la temperatura que permite medir la
intensidad del fenómeno de autocalentamiento de tal manera que el valor máximo alcanzado depende
del estado de degradación del compost. La temperatura se mide cada 4 días y permite su clasificación
de acuerdo Costa y col. (1991), tal como se observa en el Cuadro 3.
27
- Humedad
La capacidad de retención de agua que presenta la materia orgánica (hasta 20 veces su peso en agua),
es de gran importancia en el proceso de compostaje ya que de acuerdo a García (1990), los distintos
metabolismos microbianos deben ocurrir en la fase acuosa.
- pH.
La determinación del pH puede ser un buen indicador de la evolución del proceso de compostaje, ya
que por lo general éste disminuye ligeramente, para subir posteriormente a medida que el material se va
estabilizando, al final del proceso los valores de pH se ubican entre 7 y 8. Valores más bajos indicarían
que se han producido fenómenos de anaerobiosis y que el material aún no está maduro (Departamento
de Agricultura de la DGA, 2001). Estas variaciones en el pH se aprecian en la Figura 3 (página 26).
- Color.
de zonas más claras en el interior del monton indicarían problemas de anaerobiosis durante el proceso
de compostaje (Departamento de Agricultura de la DGA, 2001).
- Olor.
Los materiales orgánicos frescos tienen un olor característico, debido a la fase de descomposición de
ácidos orgánicos: ácido acético, propiónico, butírico, etc.; los olores pueden aparecer en el centro de la
pila de compostaje bajo condiciones de anaerobiosis, con la consiguiente producción de ácido sulfhí-
drico, amoníaco y mercaptanos. Los olores "anómalos" desaparecen con la madurez de los productos.
El olor de un compost maduro es semejante al de un suelo de bosque (similar al de tierra mojada), y
está causado fundamentalmente por los actinomicetos (Costa y col., 1991).
Bazemore y col. (2000) identificaron compuestos volátiles de azufre como fuente de fijación de otros
compuestos volátiles en las capas superiores de compost almacenados. Estos fueron analizados por
cromatografía de gases y espectrometría de masa, los datos obtenidos por estas técnicas como fuente
de una evaluación organoléptica del compost estudiado indican que los compuestos volátiles de azufre
y el cresol son importantes generadores de olores en los compost almacenados. El cresol fue reportado
como un aroma mohoso, de bosta de ganado. Los compuestos volátiles de azufre identificados fueron:
COS, H2S, (CH3)2S y CS2, de los cuales los dos últimos fueron mayoritarios.
La aireación del compost almacenado -no removido-, en su primera fase puede disminuir los fuertes
olores al prevenir la fermentación anaeróbica. El sentido humano de olfato es muy sensible a los com-
puestos que contienen azufre (Bazemore y col., 2000)
Musmeci y Gucci (1997), señalan que las técnicas disponibles para eliminar y/o mitigar los olores por
las emisiones de gases del compost se basan en cuatro principios:
Quinlan y col. (1999) probaron la utilización de un filtro de compost (biofiltro) para la eliminación de
compuestos orgánicos volátiles (COV), tales como benceno, tolueno, etilbenceno, m-xileno, p-xileno y
o-xileno. Un biofiltro consiste de una serie de franjas en una columna sobre una cama de una mezcla de
29
materiales sólidos que pueden ser turba, compost de productos forestales, carbón granular activado, o
suelo. Estas franjas sirven de material de soporte para una gama de microorganismos que actúan como
una película que filtra las emisiones de gases. Con nutrientes esenciales, agua, una adecuada suplencia
de aire y adecuado pH, ocurre una adaptación de los microorganismos, los cuales pueden utilizar los
contaminantes como fuente de carbono, reduciendo al final los compuestos a CO2 y H2O, o a veces, en
otros bioproductos menos tóxicos.
- Granulometría.
Este parámetro es un indicador de agregación o estructura del material. La densidad aparente (Da) se
refiere al peso por unidad de volumen del material seco en el horno o estufa (Casanova, 1991).
La Conductividad Eléctrica, da una idea de los contenidos en iones de las muestras. Este parámetro
sufre un aumento conforme avanza el proceso de compostaje, debido posiblemente a la liberación de
iones que tiene lugar al producirse la biodegradación de la materia orgánica (García, 1990).
La conductividad eléctrica depende de los materiales de partida usados al elaborar el compost (purines,
agua...) y se deberá ser más o menos exigentes con su valor en función del uso que se dará al producto.
No sería lo mismo confeccionar compost para ser incorporado al suelo como fertilizante, que como
sustrato de plantas hortícolas producidas en alvéolos o contenedores. La conductividad del compost
puede afectar el test de germinación pudiendo variar entre los 440 y los 6.590 µS/cm en el caso de una
turba normal o si se trata de estiércol de pollos, respectivamente. Lo deseable en el caso de compost es
que se encuentren entre los 1.500-2.000 µS/cm (Departamento de Agricultura de la DGA, 2001).
30
- Nitrógeno total.
La recuperación económica de los nutrientes que se acumulan en los desechos de las cosechas es un
aspecto que debe considerar una gestión protectora de los agrosistemas. Se supone que macronutrientes
muy importantes como P, K, Ca se concentran en los composts como resultado de la biodegradación,
pero en el caso del N puede suceder que cantidades entre 10 y 80% se pierdan durante el proceso de
compostaje, ya sea como amoníaco gaseoso o por lixiviación. Un método clásico para reducir las
pérdidas de N es el control del pH (Blanco y col., 1992).
De acuerdo a García (1990), el nitrógeno es uno de los macronutrientes más importantes para la
producción vegetal, el cual puede ser absorbido por la planta bajo forma amónica o nítrica (mucho más
abundante como esta última).
La mayor parte del nitrógeno existente en los desechos es nitrógeno orgánico procedente principalmen-
te de la fracción proteica de los mismos. El nitrógeno orgánico se encuentra presente en variedad de
compuestos cuya descomposición envuelve complejas interacciones entre diversas especies de
microorganismos. Así el nitrógeno está continuamente transformándose por asimilación microbiana,
desnitrificación, fijación, nitrificación y volatilización, tal como se ilustra en la Figura 5.
31
NITROGENO
ORGÁNICO
MINERALIZA CIÓN
FIJACIÓN
MICROBIANA
NH44++
NH
VOLA TILIZACIÓN
NITRIFICACIÓN
DESNITRIFICACIÓN
N2
Como puede observarse en la Figura 4, de acuerdo a Pascual (1992), el nitrógeno orgánico se mineraliza
durante el compostaje pasando a formas inorgánicas, formándose en primer lugar amonio, parte del
cual se transforma en nitrato por un proceso de nitrificación, y el restante puede perderse por volatiliza-
ción. El nitrato, a su vez, puede perderse por procesos de lixiviación o desnitrificación, aunque en su
mayor parte es utilizado por los microorganismos para su crecimiento, incorporándolo a sus propias
estructuras, quedando así de forma orgánica. El predominio de una u otras formas de nitrógeno, en un
material sometido a un proceso de compostaje, depende del tipo de reacciones que predominen y en
último término de los distintos tipos de microorganismos presentes y de las condiciones que imperen en
el proceso.
32
Blanco y col. (1992), señalaron que la trituración del sustrato ayuda a regular las pérdidas de N, y que
otra forma de impedir pérdidas es el uso de algunos residuos procedentes de la industria cervecera
(polvo, radículas y levadura) siempre dependiendo de las dosis usadas. También hicieron referencia
que varios aditivos minerales (sulfato de calcio y fosfato de calcio) tienen efectos beneficiosos (la sepiolita
resultó una excepción a esto último).
La aplicación de un compost insuficientemente maduro o "inmaduro" puede provocar como efecto más
destacado un bloqueo biológico del nitrógeno asimilable, lo que podría ocasionar posteriormente un
descenso del contenido de este nutriente en la planta y, en definitiva, un menor rendimiento de la cose-
cha. La inmovilización del nitrógeno mineral en el suelo, es ocasionada porque el compost "inmaduro"
posee una relación C/N elevada, debido principalmente a que tiene alto contenido en sustancias carbo-
nadas, con lo cual la aplicación al suelo en estas condiciones da lugar a un aumento de la microflora que
utiliza parte del nitrógeno presente en el suelo para la formación de distintas estructuras intracelulares,
como proteínas y ácidos nucleicos (Departamento de Agricultura de la DGA, 2001).
El nitrógeno orgánico de un compost maduro debe ser sobre el 90% del total; y el inorgánico estar
primordialmente en forma de nitratos, ya que el NH4+ al final del proceso no debe exceder de 0,04%
(p.s.) (excepto para un compost fresco), puesto que su presencia denotaría un material poco estabiliza-
do (García, 1990).
- Carbono orgánico.
Los mismos autores manifiestan que no todo el carbono es tan asimilable como el de los carbohidratos;
el carbono de compuestos del tipo de la lignina, o procedente de un material muy humificado, es difícil
de usar como fuente de energía, por lo que está sometido a una mineralización muy lenta y parcial.
Cuando las fuentes de carbono que son fácilmente asimilables comienzan a escasear y lógicamente se
produce un incremento de las más resistentes a la acción de los microorganismos, la intensidad de la
33
descomposición llega a ser bastante baja (bajo contenido de microorganismos y baja producción de
CO2), llegado a este punto es cuando se considera que se está adquiriendo un grado de estabilización;
este hecho es el que diferencia a un compost maduro de otro que no lo esté. La mineralización en esta
fase continúa, aunque de una forma lenta y en baja proporción, tendiendo a una transformación gradual
en compuestos estables con altos contenidos de carbono, originándose sustancias húmicas.
- Carbono hidrosoluble.
De acuerdo a García (1990), el carbono hidrosoluble, es sin lugar a dudas, de todas las fracciones de
carbono analizadas, la que está formada por las moléculas más lábiles y fácilmente atacables por los
microorganismos, pues aunque a esta fracción haya podido pasar algo de la parte más soluble de
ácidos fúlvicos, fundamentalmente está constituida por hidratos de carbono, fenoles, etc. Es la fracción
más sensible al proceso de compostaje.
Blanco y col. (1992), señalan que la fracción hidrosoluble del compost, depende de una serie de
factores de interés agrobiológico, esta fracción contiene, tanto las sustancias fitotóxicas, como nutrientes
y productos orgánicos fácilmente metabolizables de un efecto a corto plazo de los composts sobre el
suelo.
Puesto que el proceso de compostaje es una biooxidación durante la cual los microorganismos tratan
de emplear todo el carbono fácilmente biodegradable, fracciones como carbohidratos, carbono
hidrosoluble, relación C/N de la fracción hidrosoluble y carbono no precipitable a pH=2 (ácidos fúlvicos),
deben mostrar descensos bruscos durante el proceso, sea cual sea el material de partida del cual se
elaboraron los composts. En casi todos los casos, este tipo de fracciones alcanzan en un producto
maduro valores muy pequeños (Costa y col., 1991). La materia orgánica disuelta (carbono hidrosoluble)
representa la fracción más activa del compost, desde el punto de vista biológico y químico. (Chefetz y
col., 1998b).
34
En el Cuadro 4, se resumen aquellos parámetros que por presentar las mejores correlaciones con el
tiempo durante los procesos de compostaje y de maduración, pueden ser considerados como índices
de madurez.
∆logK = Absorbancia del material orgánico a dos longitudes de onda: 400 y 600 nm.
GL = Grados de Libertad.
r = Coeficiente de correlación
x = tiempo.
Su determinación en un abono orgánico no solamente tiene interés por el valor agronómico que repre-
senta este parámetro, da la idea de la potencialidad en la retención de nutrientes y capacidad de inmo-
vilización de sustancias fitotóxicas, y de la posibilidad de amortiguar cambios súbitos de pH, sino que
además, utilizado adecuadamente puede informar de la estabilidad de la materia orgánica de dicho
compost. Diversos estudios realizados con abonos orgánicos y compost de distintos residuos orgáni-
cos han demostrado que la CIC aumenta a medida que aumenta el grado de estabilidad de la materia
orgánica (Departamento de Agricultura de la DGA, 2001).
Este parámetro está estrechamente relacionado con la relación C/N, al final del proceso, la CIC se
estabiliza y se considera a un compost maduro cuando su valor es superior a 60 meq/100 g. (Costa y
col., 1991). En la búsqueda de métodos sencillos para determinar la madurez de un compost, Soliva y
col. (1992), estudiaron la aplicación del método Harada-Inoko de determinación de capacidad de
35
intercambio catiónico, sin embargo no hallaron un valor o intervalos de valores de la CIC que permitie-
sen diferenciar claramente las muestras frescas de las maduras, así que con los valores de CIC, materia
orgánica total (MOT), nitrógeno total (N), nitrógeno no hidrolizable (Nnh) y grado de descomposición
(GD) de las muestras estudiadas realizaron un análisis discriminante (con selección de variables) que
proporcionó una función que permite clasificar una muestra como fresca o madura:
X = - 0,1015 CIC/MOT + 0,2189 CIC - 7,6913 Nnh + 0,2123 Nnh/N + 3,9047 N/MOT + 0,1138
GD - 18,0583
- Potencial Redox.
Si al final del proceso de compostaje se detectan cantidades apreciables de NH4 y H2S, sería indicativo
de que durante el mismo ha existido un potencial redox inadecuado de los materiales; concretamente, la
cantidad de ión amonio del compost que se considera maduro, no debe sobrepasar una concentración
de 0,04%. Existe un ensayo sencillo basado en la determinación de compuestos reductores en composts,
cuya presencia indicaría un grado de madurez inadecuado del material, éste consiste en colocar sobre
un papel de filtro una cantidad determinada de compost húmedo, una vez humedecido el papel se
adicionan unas gotas de diversos reactivos químicos, comprobando, mediante la presencia de color en
el papel, si el compost empleado posee compuestos tipo amonio o sulfhídrico, compuestos ambos
característicos de un potencial redox inadecuado del material (Costa y col., 1991).
Costa y col. (1991) indican que un compost puede considerarse maduro cuando su DQO es inferior a
700 mg/100 g, aunque dicho valor se reduce si se deja madurar más tiempo.
La determinación de la DQO pudiese ser la mejor forma para conocer con exactitud la falta de airea-
ción en las pilas de compostaje; pero en la práctica se opta por el sistema de volteos, en el cual para un
período de compostaje de unas seis semanas, son suficientes de seis a ocho para asegurar un aporte
adecuado de oxígeno; esto ocurre siempre que las pilas de compostaje no sobrepasen los 70 °C,
exista una falta de humedad, o se aprecien síntomas de anaerobiosis, malos olores, etc., ya que esto
sería indicativo de que hace falta algún volteo más (García, 1990).
36
- Relación C/N.
Es así que para la elaboración de un compost la relación C/N es importante, ya que alrededor del 50%
de la masa celular de las bacterias, principal grupo responsable de la descomposición de la materia
orgánica, se encuentra formada por C y entre el 2-8% por N. Estos microorganismos necesitan C
como fuente energética y para formar la pared y otras estructuras celulares además de N para sintetizar
el protoplasma. Se asume como regla general que las bacterias necesitan para su metabolismo unas 25-
30 veces más de C que de N por lo que la relación inicial adecuada ha de ser 25/1 a 30/1. (Menoyo,
1995; Costa y col., 1991). Bertoldi y col. (1983) recomiendan una relación de C/N para compost
elaborados con la fracción orgánica de residuos sólidos urbanos entre 26 y 45.
Cuando la relación C/N es baja, es decir que hay poco carbono, el nitrógeno puede perderse para los
microorganismos por medio de volatilización como amonio hacia la atmósfera, produciendo un des-
agradable olor; en cambio cuando la relación C/N es muy alta, el problema es una lenta e ineficiente
descomposición, con un requerimiento mayor de tiempo para completar el proceso de compostaje
(Boulter y col., 2000).
García (1990), no considera este parámetro como indicativo idóneo del proceso de compostaje, por
estar muy condicionado por los materiales de partida. Sugiere la relación carbono hidrosoluble/nitróge-
no total, la señala como uno de los mejores indicadores del proceso de compostaje.
37
- Relación N/lignina.
El proceso de compostaje intenta lograr una mejora de las transformaciones orgánicas con un aumento
en su estabilidad, es decir, un producto resistente a la biodegradación pero, por otra parte, físico y
químicamente activo. Se espera que no posea efectos agrobiológicos negativos y que sea posible su
acumulación en el suelo durante varios años posibilitando una reserva estable de materia húmica. Una
observación directa de los porcentajes de las fracciones del compost comparadas con las del sustrato
original indica que la lignina tiende a concentrarse en la paja ya sometida a compostaje. Un modo simple
de explicar el proceso de compostaje relacionando sus rendimientos máximos con la biodegradación
selectiva requerida es, determinando los valores de depleción de las fracciones biopoliméricas más
grandes (p. ej., celulosa y lignina). La disminución celulósica máxima mostrada en los compost estudia-
dos fue de un 80%, en muestras preparadas a partir de la paja con textura más gruesa 66%, y al usar
harina de pescado 70% (Blanco y col., 1992).
Rivero (1999), cita un índice de degradación (ID) propuesto por Herman y col (1977) que se calcula:
Existe una correlación inversa entre el ID y la cantidad de CO2 producido durante la descomposición
de raíces de pasto, por lo que dicho índice puede ser aplicado también a otros residuos orgánicos de
origen vegetal. Otro índice propuesto recientemente por Berendse y col (1987), cit. por Rivero (1999),
para inferir sobre la degradación es la relación Lignina/Nitrógeno (L/N) del residuo orgánico utilizado.
Riffaldi y col. (1992), señalan que es posible demostrar que todas las fracciones orgánicas son
biodegradables durante el compostaje, con la excepción de la lignina la cual presenta un incremento
real. Esto puede ser explicado ya que unos coextractos de lignina y ciertas formas de lignina afines a las
substancias húmicas son indicadoras de una alta correlación positiva entre el contenido de lignina y las
substancias húmicas expresadas con base a cenizas (r = 0,99).
- Relación N/polifenoles.
Los fenoles han sido compuestos muy estudiados como inhibidores del crecimiento de las plantas. En
este aspecto, se sabe también que los polifenoles aceleran la traslocación de iones metálicos en los
suelos, contribuyendo al desarrollo de sus perfiles, y que las moléculas de ácido húmico contienen
fenoles en su estructura química. El estudio de este parámetro es considerado muy útil para ver si el
38
proceso de compostaje y maduración, logra eliminar, o por lo menos reducir, su concentración, y evitar
así problemas de fitotoxicidad a la hora de aplicar estos productos al suelo como fertilizantes (García,
1990).
De otra parte, el mismo autor señala que los procesos de compostaje y maduración provocan una
disminución de este parámetro prácticamente en todos los extractos, el cual presenta coeficientes de
correlación con el tiempo altos. Esto indica que desde el punto de vista de eliminar fitotoxicidad, ambos
procesos contribuyen a obtener productos más inocuos. Su desaparición puede ser debida a la utiliza-
ción del carbono contenido en los fenoles por parte de los microorganismos como fuente de energía,
pues aunque los compuestos fenólicos pueden ser elementos primarios para, a partir de ellos y median-
te procesos de oxidación a quinona, adición al núcleo de aminoácidos, reestructuración de los nuevos
productos formados y polimerización, conseguir moléculas semejantes a "ácidos húmicos", se conside-
ra que la vía de asimilación por microorganismos y mineralización, puede ser la principal para explicar
su desaparición del medio.
Menciona Rivero (1999), que resultados de distintas investigaciones coinciden en que, contenidos
mayores de estos compuestos deprimen el proceso de mineralización y favorecen el de acumulación de
materia orgánica en el suelo. Entre los resultados más importantes que se tienen en esta área están los
obtenidos por Vallis y Jones (citados por Rivero, 1999), quienes incorporaron al suelo hojas de legumi-
nosas con una relación C:N similar: Desmodium intortum y Phaseolus atropurpureus, encontrando
que durante 32 semanas de incubación, hubo una marcada diferencia en la mineralización neta del
material, apenas 3% para el Desmodium contra 46% para el Phaseolus. La diferencia básica entre
estos materiales radica en el elevado contenido de polifenoles del residuo de Desmodium. Más recien-
temente Palm y Sánchez (citados por Rivero, 1999) establecen que los contenidos de lignina y polifenoles
son los responsables de la liberación del nitrógeno contenido en leguminosas utilizadas como abonos
verdes. Las causas de este efecto no están totalmente claras pero se ha propuesto la hipótesis de que la
producción de reacciones de inhibición sobre microorganismos responsables de los procesos de
mineralización y degradación, podrían estar entre dichas causas.
- P total.
Es bien conocido que los macroelementos desempeñan un importante papel en la fertilidad de todo
suelo. Por ello, conocer su contenido en las mezclas y el estudio de su evolución en los procesos de
compostaje, puede ser de gran utilidad con el objeto de preveer el comportamiento de estos materiales
cuando se incorporan al suelo, y su posterior efecto sobre el desarrollo de la planta (García, 1990). El
39
Del 15 al 80 % del fósforo en los suelos se presenta en forma orgánica, la cantidad exacta depende de
la naturaleza y composición del suelo. El fósforo orgánico identificado en el suelo se encuentra, sobre
todo, bajo tres formas más o menos degradadas: fosfolípidos, ácidos nucléicos y fitina (fosfatos de
inositol), y derivados; éstos constituyen junto a otros compuestos no identificados entre el 20 y 80 %
del fósforo total del suelo, el resto está sin identificar (Navarro, 2000).
Navarro (2000), señala un alto contenido de materia orgánica y su rápida descomposición origina una
alta población de microorganismos, los cuales, al necesitar fósforo para el desarrollo de su ciclo vital,
retienen temporalmente una cierta cantidad del que pudiera ser utilizado por el cultivo. Este hecho es,
sin duda, un aspecto negativo, pero junto a él hay que considerar un efecto positivo: algunos compues-
tos de la degradación orgánica tales como ácidos orgánicos (cítrico, oxálico, málico, etc.), se supone
que participan en forma activa en la formación de complejos con el hierro y aluminio, con lo que se
reduce notablemente la posibilidad de precipitación de los fosfatos inorgánicos. En ese entorno, el
humus que se va originando, al formar humatos cálcicos puede retener, los aniones fosfato y evitar su
precipitación.
De acuerdo a Pascual y col. (1997), sólo una pequeña parte del total del fósforo de los RSM está
disponible, lo cual sugiere que el fósforo puede gradualmente liberarse hasta tornarse más mineralizado,
comportándose como un fertilizante fosforado de efecto gradual.
En función de ser aprovechado por las plantas, el potasio del suelo puede clasificarse en tres categorías:
1) Potasio no asimilable; 2) Potasio lentamente asimilable; y 3) Potasio rápidamente asimilable. Diver-
sos factores regulan las categorías antes señaladas, entre ellos están: 1) la composición coloidal del
suelo; 2) la humedad y sequedad; 3) la temperatura; y 4) el pH del suelo (Navarro, 2000).
En el caso de los RSU, el contenido total de potasio es bajo, sin embargo casi todo es extraíble y
fácilmente asimilable por las plantas (Pascual y col., 1997). De acuerdo a Navarro (2000), el humus,
aunque posee una gran capacidad para retener el K+ en forma intercambiable, no presenta en cambio
capacidad para fijarlo como no intercambiable.
40
En los composts comerciales, los cationes totales junto con el contenido de carbono orgánico total,
nitrógeno total, porcentaje de fósforo y porcentaje de humedad son los valores que se analizan con
mayor frecuencia, sin embargo los cationes totales no determinan la madurez del producto sino indican
su calidad en cuanto al contenido de estos nutrientes.
Los metales más contaminantes que se consideran son: cadmio (Cd), Cromo (Cr), cobre (Cu), mercu-
rio (Hg), plomo (Pb), níquel (Ni) y zinc (Zn); éstos y en general los contaminantes inorgánicos, no son
degradados y tienden a concentrarse en el proceso de compostaje sobre la materia orgánica que se
diluye y se mineraliza. Los metales que generan mayor preocupación son aquellos que persisten y
tienden a bioacumularse, causando efectos tóxicos a corto y largo períodos de tiempo sobre los orga-
nismos y en el ambiente (Musmeci y Gucci, 1997).
Los procesos de compostaje y maduración se pueden considerar como beneficiosos en cuanto a me-
tales pesados extraíbles se refiere, pues insolubilizan a algunos de ellos, dejándolos en menor disposi-
ción para las plantas (García, 1990).
La creación de zonas reductoras en el suelo por la aplicación de compost "inmaduros", puden ocasio-
nar un aumento de la solubilidad de los metales pesados cuya posterior absorción y concentración en la
planta podrían alcanzar niveles fitotóxicos. Así, por ejemplo, la concentración de cobre en la planta
aumenta considerablemente, por encima de niveles tóxicos, tras la aplicación de compost "inmaduros",
fenómeno no observable cuando se utilizan compost maduros (Departamento de Agricultura de la
DGA, 2001).
Entre los posibles procedimientos para evitar la contaminación del compost procedente de los residuos
sólidos municipales, se debe: 1) reducir o eliminar el contaminante del producto de consumo o del
embalaje; 2) recolección selectiva de los residuos orgánicos putrescibles destinados al compostaje; 3)
separación en el origen del componente responsable de la contaminación; 4) selección de las diversas
fracciones que componen los residuos sólidos municipales al incorporar una correa de separación,
antes de hacer el compostaje (Musmeci y Gucci, 1997). El contenido en metales pesados procedentes
de los materiales que integran los RSU, pueden constituir uno de los principales reparos para la aplica-
ción de los composts. Por ello, los gobiernos de diferentes países han dictado normas que establecen
los niveles de metales tóxicos permitidos en composts para su aplicación en suelos (Pascual, 1992), tal
y como se puede apreciar en el Anexo 4.
41
Aunque las técnicas microbiológicas y bioquímicas son adecuadas para determinar el grado de madu-
rez de un compost, resultan laboriosas. Estos métodos están basados en la hipótesis que establece que
la madurez de un compost se alcanza por estabilidad biológica del producto. El grado de estabilidad se
puede determinar directamente a partir del conteo de la biomasa microbiana o de medidas de la activi-
dad metabólica o bien, indirectamente, por medio del estudio de los constituyentes fácilmente
biodegradables o su susceptibilidad a la degradación (Departamento de Agricultura de la DGA, 2001).
Se considera que las sustancias húmicas (SH) son la fracción orgánica más estable del suelo y además
la más importante cuantitativamente, por cuanto pueden llegar a constituir hasta un 80% de dicha frac-
ción orgánica (Rivero, 1999).
Las sustancias húmicas son parte constituyente de los suelos y están ampliamente distribuidas sobre la
superficie de la tierra, tanto en medios terrestres como acuáticos. Aproximadamente, entre el 60-70%
del carbono total del suelo se encuentra en los materiales húmicos, y por tanto, la función que éstos
desempeñan en el ciclo del carbono, como reserva de este elemento y como fuente principal de CO2,
es de gran valor (García, 1990).
La importancia de los ácidos húmicos que se originan del compostaje de la materia orgánica es que
poseen la habilidad de mejorar la ecología de los suelos, su fertilidad y estructura, e inducen efectos
benéficos en el crecimiento de las plantas. (Chefetz y col., 1998a).
Los procesos de humificación que tienen lugar durante la estabilización del compost de residuos sólidos
municipales o bien de otros materiales orgánicos, representa una combinación de procesos biológicos,
microbiológicos y químicos (Ciavatta y col., 1993). Algunos autores han tratado de relacionar el grado
42
de madurez de un compost con las características de los compuestos húmicos presentes en el mismo,
principalmente atendiendo a su grado de polimerización, tasa de extracción y su riqueza en el compost;
así, se emplea como índice de madurez, la relación carbono de ácidos fúlvicos/carbono de ácidos
húmicos, que debe disminuir a lo largo del proceso (Departamento de Agricultura de la DGA, 2001).
La fracción de carbono que precipita a pH 2 (después de una extracción con álcali), se define como
“sustancias tipo húmico”, éstas se caracterizan por ser grandes polímeros formados por condensación
y resistentes al ataque de los microorganismos. En ellas se encuentran diferentes tipos de grupos funcio-
nales como carboxilos, fenoles, alcoholes, quinonas y éteres. De todos ellos destacan los grupos
carboxílicos y fenólicos en la capacidad de cambio catiónica que posee la materia orgánica y en sus
efectos quelantes (Pascual, 1992).
Otros métodos utilizados para caracterizar las sustancias húmicas en composts y suelos son la
cromatografía circular y los métodos colorimétricos. El primer ensayo consiste en aislar las sustancias
húmicas extraídas de un compost y colocarlas sobre un papel de filtro, pretratado con nitrato de plata;
los compuestos poco polimerizados son muy móviles y se alejarán del centro. Cuando el compost esté
maduro, la mancha oscura que aparecerá en el papel se hará más intensa alrededor del centro y más
clara en los bordes; si dicho producto no es estable, el centro aparecerá claro y el borde oscuro
(Departamento de Agricultura de la DGA, 2001).
Rivero (1999), señala una serie de índices que se calculan con base en el contenido de compuestos
húmicos formados en el compost y que permiten apreciar el grado de madurez del mismo, estos índices
son:
43
1. Relación E4/E6 (relación entre la absobancia a 465 y 665 nm), se plantea el uso de esta
relación es indicativa del grado de polimerización y condensación de los materiales orgá-
nicos.
CSH
RH = x100
Corg .
CAH
IH = x100
Corg .
CAH
% AH = x100
CSH
K 600
IRF = x100
CAH
Donde: K400 y K600 = son las absorbancias de una solución de ácidos extraídos del
compost a 400 y 600 nm, respectivamente.
44
En todos los casos las sustancias húmicas son extraídas con NaOH, pirofosfato o mezcla de ambos,
lográndose luego la separación de los ácidos húmicos y fúlvicos a pH entre 1 y 2.
Sequi y col. (1986) propusieron un nuevo índice para la separación del carbono no húmico contenido
en el compost con el uso de una resina adsorbente, la polivinilpirrolidona. Esto permite calcular el
carbono unido a las sustancias húmicas (CSH) y no húmicas (CNH) una vez que se ha verificado la
separación, valores que luego permiten obtener el índice de humificación (IH):
CNH
IH = x100
CSH
El valor de IH de los compost fue comparado con el obtenido para una gran variedad de suelos (cuya
variación estuvo entre 0,138 - 0,278), estableciendo la siguiente clasificación:
En la Figura 5, se muestra el esquema de fraccionamiento del carbono orgánico propuesto por Sequi y
col. (1986).
45
Compost /Matriz
Material orgánico
Extracto alcalino
acidificación
(fracción
Ácido fúlvico (FA)
No retenida) Fracción
(fracción retenida y lavada con
Fracción NaOH 0.5 M) Humificada
No-humificada (HA + FA)
(NH)
Rivero (1999), señala que es posible usar técnicas más especializadas que permitan inferir característi-
cas del material orgánico presente en el compost, entre las cuales se pueden nombrar: resonancia
magnética nuclear; espectroscopia infrarrojo; espectroscopia de fluorescencia; pirólisis espectrometría
de masas; y resonancia de spin electrón.
- Enzimas.
De acuerdo a Madigan y col. (1997), una enzima es un catalizador, generalmente una proteina, que
induce reacciones o grupos de reacciones específicas. La especificidad de las enzimas es en general
muy elevada, de modo que incluso reacciones químicas estrechamente relacionadas suelen estar
catalizadas por enzimas distintas. La secuencia de aminoácidos es la que determina la estructura de una
enzima así como su especificidad catalítica.
46
De allí que la función cumplida por cada enzima, en el sistema suelo, puede ser muy variada y en
general, está ligada al desdoblamiento de los polímeros naturales o sintéticos que llegan al mismo. Este
desdoblamiento forma parte de la necesidad que tiene un organismo, en particular, de obtener materia-
les orgánicos de menor peso molecular para garantizar la formación de sus tejidos. Rivero (1999),
señala que tomando en cuenta la diversidad de funciones de las enzimas, las principales enzimas que han
sido señaladas en los suelos son: catalasas, catecol oxidasa, deshidrogenasa, difenol oxidasa, glucosidasas,
peroxidasas y polifenol oxidasas, transaminasas, celulasas, deamilasa, α y β galactosidasa, α y β
glucosidasa, lipasas, nucleosidasas, fosfatasas, arilsulfatasa, fitasa, pirofosfatasa, proteasas y ureasas.
El aporte de residuos orgánicos a los suelos influye en su actividad enzimática tanto de una forma
directa como indirecta: por una parte la incorporación de materia orgánica potencia la actividad
microbiana y en definitiva la actividad enzimática; por otra, protege a las enzimas presentes en el suelo
de su posible inactivación (Pascual, 1992).
Herrmann y Shann (1993), investigaron varias actividades enzimáticas a través del tiempo en composts
de residuos sólidos municipales de fábricas a escala comercial, y concluyeron que el uso de actividades
enzimáticas específicas presenta un método económico y seguro, con el cual se pueden combinar con
otros, para predecir la estabilidad y posible madurez de un compost con base en su actividad microbiana.
Las enzimas estudiadas fueron la fosfatasa alcalina, fosfatasa ácida, endo-calulasa, glucosidasa, y
lipasa(C10). La biomasa microbiana fue medida con el auxilio de fosfolípidos como una medida de la
cantidad de membranas celulares, y metabolismo, a través de la cantidad de C14-acetato incorporado
dentro del pool de fosfolípidos. Todos los test estudiados presentaron una tendencia que les puede
permitir servir como indicadores de estabilidad. La actividad de la lipasa, aparece como un buen indi-
cador de la madurez del compost.
Chefetz y col. (1998c) aislaron de un compost realizado con residuos sólidos municipales durante su
fase termófila, el hongo celulolítico Chaetomium thermophilium, que exhibe la actividad de la celulasa,
esta enzima purificada fue identificada como una glicoproteina, y este estudio sugiere que la mencionada
enzima está involucrada en el proceso de humificación durante el compostaje.
En otro orden de ideas, los niveles de proteasa-caseínasa o proteasa-BAA son reflejo de la cantidad de
sustrato hidrolizable por ellas existente en el medio (proteínas o sus productos de degradación). La
actividad proteasa-caseinasa aumenta en los primeros estadios hasta alcanzar un máximo y decrece
posteriormente, al contrario que la proteasa-BAA. Esto sugiere que la elevada cantidad de proteínas
47
induce la síntesis de proteasa caseinasa, sintetizándose a continuación proteasa-BAA para hidrolizar los
peptidos formados por la acción de la proteasa caseinasa (Pascual, 1992).
En otro orden de ideas, bajo el nombre común de ureasas (enzimas que catalizan la hidrólisis de la úrea
en dióxido de carbono y amoníaco), se aglutinan numerosas aminohidrolasas e hidrolasas con efecto
sobre los enlaces C-N (no péptidos) de amidas lineales. Su orígen es, fundamentalmente, microbiano
(bacterias y hongos), aunque una parte de la ureasa extracelular proviene de las plantas (Díaz, 1990).
Las fosfatasas incluyen enzimas que catalizan reacciones de hidrólisis de compuestos orgánicos fosforados
o de pirofosfatos, polifosfatos y metafosfatos inorgánicos. El origen de las fosfatasas es muy variado, ya
que puede proceder de la actividad de las bacterias, levaduras, hongos, protozoos o ser segregadas
por las raíces (Díaz, 1990).
- Desprendimiento de CO2.
El objetivo de los programas para el manejo de los residuos sólidos, los cuales incluyen compostaje,
reciclaje y en algunos casos combustión con recuperación de energía, es considerar estrategias que
sean eficientes en cuanto a la conservación de los materiales y de la energía, para esto existen modelos
que facilitan el estudio de estos sistemas, tal es el caso del Inventario de Ciclo de Vida, el cual represen-
ta una compilación de una serie de entradas y salidas asociadas a un producto o un proceso. En el
estudio realizado por Harrison y col. (2000) se ha aplicado el modelo para estimar la combustión en los
residuos sólidos municipales, la cual es función de la cantidad y composición de los residuos estudia-
dos. La serie de emisiones de combustión calculadas incluye CO2-biomasa, CO2-fósil, SOx, HCl,
NOx, dioxinas/furanos (PCDD/F), PM, CO, y once metales. Esta metodología ha sido utilizada para
48
cuantificar las emisiones atribuibles a la combustión, con la finalidad de buscar mejores alternativas al
manejo de los residuos sólidos que reduzcan este tipo de emisiones.
Delphin (1988), empleó sucesivamente una ecuación parabólica de dos partes, correspondiente al
modelo doble exponencial, para describir las curvas de mineralización de C en el suelo. Este modelo
asume que la materia orgánica puede ser dividida en dos componentes, una fracción lábil (C1) y una
más recalcitrante (C2), cada cual con una constante de descomposición, designadas como k y h,
respectivamente.
La ecuación de primer orden se usa asumiendo que los composts analizados consisten básicamente de
fuentes de carbono relativamente recientes comparadas con otras fuentes de carbono más complejas.
Suponiendo entonces, que la evolución de estas fracciones en el tiempo seguiría una tendencia a una
mayor disminución durante los primeros días, seguido luego de una caída más lenta.
El ajuste a este tipo de ecuación hace evidente la doble cinética de la mineralización de la materia
orgánica en los materiales orgánicos cuando estos son incorporados al suelo; dicho proceso ocurre a
través de una primera fase de mineralización rápida, donde tiene lugar la descomposición por los
microorganismos de los compuestos fácilmente biodegradables tales como azúcares, lípidos, fenoles,
ácidos orgánicos y otros. Estos compuestos estimularían tanto el crecimiento como la respiración de un
gran número de microorganismos ya que son fuente de carbono y energía de rápida utilización (Pascual,
1995). Esta fase se mantiene mientras existan compuestos biodegradables y posteriormente seguiría
una fase de mineralización lenta, en la que son transformados aquellos componentes más resistentes a la
biodegradación y otros productos microbianos sintetizados durante el período inicial de descomposi-
ción.
De acuerdo a Abdulla y Al-Ghazzawi (2000), el manejo de los residuos sólidos municipales (RSM)
puede ser a través de rellenos sanitarios, reciclaje, incineración y/o vertidos a cielo abierto; del biogás
que se produce en la descomposición de los residuos orgánicos, 50% corresponde a metano (CH4), y
esta fuente estimada representa del 6 al 20% de las emisiones antropicas globales de metano. En
estudio realizado por estos autores, las emisiones de metano producto de la disposición final de RSM
en Jordania para el año 1994 fueron estimadas en 371,76 Gg - 351,12 Gg (94,45%) para los Rellenos
Sanitarios, 19,83 Gg (5,33%) para los vertederos a cielo abierto, y 0,81 Gg (0,22%) para los lodos
frescos que se producen en plantas de tratamiento de aguas residuales.
49
Los mismos autores utilizaron la metodología propuesta por el IPCC (Panel Intergubernamental de
Cambios Climáticos) para determinar las emisiones de CH4. En esta metodología, se define que la
cantidad de residuos sólidos que llega a cada sitio de disposición final, bien sea un relleno sanitario o un
vertedero a cielo abierto, la misma es expresada en términos de Gg/año. La siguiente ecuación ha sido
utilizada para calcular las emisiones totales por año de metano (TAME: total anual metano emisiones)
en los sitios de disposición final de Jordania.
Donde:
MSWi: es la cantidad anual de residuos sólidos municipales que llega a los sitios de disposición final
(rellenos sanitarios, vertederos a cielo abierto, botaderos) en Gg.
FDOCi: es la fracción del carbono orgánico degradable de los residuos sólidos municipales de los sitios
de disposición final.
FDi: es la fracción del carbono orgánico degradable (DOC) que es degradada actualmente.
CRi: es la relación entre el peso molecular del metano y del carbono, la cual es 16/12
La pauta recomendada por el IPCC para valores asumidos por defecto, es 0,77 para el FDi. Esta
fracción refleja que el factor de la descomposición de DOC es incompleto. El MEFi es un factor
importante en la estimación de emisiones de metano, considerando que en una condición de descom-
posición anaeróbica sólo parte del carbono total liberado es metano. En el caso de los rellenos sanita-
rios, el valor asumido por defecto de MEF es 0,5 (i.e., 50% del biogás liberado es metano). Sin
embargo para vertederos a cielo abierto el valor es 0,25 asumiendo que el metano liberado es 50% del
de los rellenos sanitarios. Los residuos sólidos en vertederos a cielo abierto no son compactados como
en un relleno sanitario y por consecuencia, es menos susceptible de condiciones anaeróbicas y menos
eficiente en la producción de metano.
50
- Biodegradabilidad.
El mismo autor señala que los procesos de degradación que tienen lugar en ambientes naturales, en
particular en agua, en sedimentos, en suelos ricos en humus o en pilas de compost; poseen generalmen-
te muy buenas condiciones por la alta actividad degradativa de los microorganismos que prevalecen en
esos ambientes, y de igual forma, muchas substancias clasificadas como poco biodegradables en expe-
rimentos en laboratorio son mineralizados en un período razonablemente corto.
Costa y col. (1991), señalan la determinación de un índice de biodegradabilidad (IB), obtenido a partir
del contenido de carbohidratos solubles en agua caliente (CS), el carbono orgánico total (COT) del
compost sólido y la edad del compost en días (EC), dicho índice viene expresado por la ecuación:
Se propone un valor de 2,4 como apropiado para considerar que un compost es maduro.
51
La calidad microbiológica del compost depende de las condiciones de almacenaje, por lo tanto, la
etapa del almacenamiento se puede considerar como una parte del proceso de compostaje (Déportes
y col., 1998).
Una medición directa de la biomasa microbiana ha sido considerada como indicador de la biomadurez
de un compost. La flora microbiana se forma rápidamente al iniciarse el proceso de compostaje. Los
mesófilos son seguidos de los termófilos y luego retornan al enfriarse las pilas. La flora del compost es
extremadamente diversa, comprende bacterias mesófilas y termófilas, actinomicetes y hongos (ver Fi-
gura 3, pág. 26). Sin embargo el tipo de biomasa dominante es algo que todavía no ha podido ser
determinado para la biomadurez de un compost (Mathur y col. 1993).
Existen métodos que identifican los grupos fisiológicos de microorganismos, ya que cada etapa del
compostaje (mesófila, termófila, enfriamiento y maduración) está caracterizada por una microflora es-
pecífica, es así que por el seguimiento de los organismos presentes es posible conocer el estado de
madurez del compost. Se han propuesto distintos ensayos de crecimiento: Chaetomium termophile,
52
Verticilium alboatrum, conteo de colonias. Estos métodos son complicados, de larga duración y de
resultados no muy reproducibles. Otras medidas referentes a la biomasa microbiana se ocupan de la
determinación del contenido en fosfolípidos de la membrana celular y de la velocidad de incorporación
de acetato marcado con 14C (Costa y col., 1991).
En el test de Chaetomium gracilis, en un medio nutritivo se agrega una muestra de compost. El medio
es inoculado con el hongo Chaetomium gracilis e incubado a 37°C por 12 días. Si el número de
cuerpos fructíferos formados por el hongo es menor a 300 por 25 ml de medio, el compost está
maduro. Por otra parte, el test de Verticillium está relacionado con las inhibiciones del hongo Verticillium
cinnabarium R & B por compost inmaduros, este test requiere de personal e instalaciones de labora-
torio especializadas (Mathur y col., 1993).
- Medición de ATP.
La capacidad de degradar la materia orgánica es una propiedad común a todos los seres vivos
heterótrofos. La presencia de estos organismos ha sido empleada a menudo para indicar el grado de
oxidación de la materia orgánica. Entre las técnicas usadas para este tipo de medida, el contenido de
ATP ha resultado ser de las más adecuadas, pues además de ser un buen indicador de la actividad
microbiana, se ha empleado a veces como medida de la biomasa microbiana en suelos (Pascual, 1992).
Déportes y col. (1998), estudiaron la capacidad de desinfección de una planta de compostaje (Siloda)
de residuos sólidos municipales en Francia. Luego de un largo período de almacenamiento (1 año),
determinaron el contenido de huevos de Ascaris, Salmonella, Shigella, streptococos totales,
streptococos fecales, coliformes fecales y Escherichia coli. La desinfección tuvo resultados satisfacto-
rios al disminuir los indicadores de contaminación fecal y desaparecer los patógenos fecales, conclu-
yendo que el compostaje es un proceso eficiente para la desinfección de microrganismos patógenos.
También señalaron que la contaminación fecal de los residuos sólidos municipales no es de origen
humano. La relación coliforme fecal/streptococo fecal (FC/FS) es un indicador para estimar el origen
coliformes fecales, así se tiene que valores sobre 4 son característicos de heces fecales humanas, por
debajo de 0,6 es característico de otros animales de sangre caliente, 0,3 para perros y 0,02 para gatos.
En el estudio realizado por Déportes y col. (1998), se obtuvieron resultados entre 0,4 y 0,23 que
sugieren que la contaminación de coliformes fecales de origen humano fue relativamente baja.
Investigaciones realizadas en la Universidad del Estado de Ohio (USA), indicaron que los composts
pueden reducir la cantidad de enfermedades causadas por microorganismos fitopatógenos caracterís-
ticos de los suelos en plantas. La colonización del compost por microorganismos benéficos durante las
últimas etapas del compostaje se presentan como responsables al inducir la supresión de esas enferme-
dades (Ozores-Hampton y col., 1994).
Es importante para un compost tener un control de su índice epidemiológico, y éste debe ser más
estricto conforme al uso que se le dé al producto y su contacto con el hombre. La inocuidad del material
se puede controlar tanto durante el proceso de compostaje como cuando se ha obtenido el producto
final. García y Polo (1999), señalan que los requerimientos desde el punto de vista higiénico de un
compost han de ser:
Como una prueba sobre la presencia de microorganismos patógenos en composts, Sidhu y col. (1999),
recomiendan el uso de un test de recrecimiento potencial de patógenos en compost esterilizados usan-
do un antibiótico resistente para asegurar la bioseguridad del mismo antes de su utilización. Los autores
seleccionaron a Salmonella typhimuriun como indicador.
Blanco y col. (1992), señalan que es frecuente la presencia de compuestos inhibidores de la germinación
en la mayoría de los residuos. En virtud de lo ya experimentado se sabe que varias sustancias fititóxicas
se forman como resultado del metabolismo microbiano, principalmente en condiciones anaeróbicas,
pero es de destacar, que en la biomasa de muchos tipos de plantas estas sustancias están presentes en
la forma de compuestos alelopáticos preexistentes y que pueden ser eliminados a través de reacciones
de biodegradación o polimerización. La evolución de la fitotoxicidad durante el compostaje aparece
estrictamente asociada con la etapa inicial de descomposición. Esta es una posible condición transitoria
relacionada con la presencia de material fácilmente metabolizable (Zucconi y col., 1981).
55
- Índice de germinación.
Es un test biológico de germinación que consiste en determinar frente a un testigo el poder germinativo
de un compost, en placas de Petri y en condiciones idóneas de germinación; esta técnica utiliza semillas
de Lepidium sativum L., ya que son de germinación rápida. Los extractos acuosos de los composts se
sitúan sobre papel de filtro en placas de Petri, se incuban 24 horas a 27°C. Si el índice de germinación
sobre el control es superior al 50% se considera maduro al compost (Costa y col., 1991).
Donde:
IG = Indice de germinación
%GM = Porcentaje de semillas germinadas (muestra)
%GC = Porcentaje de semillas germinadas (control)
LM = Longitud media de las raíces de las semillas de la muestra (extracto)
LC = Longitud media de las raíces de las semillas del control (agua).
Blanco y col. (1992), señalan que el índice de germinación resulta ser altamente sensible al tipo de
aditivo usado o a los procesos de tratamientos aplicados durante el compostaje. Cabe destacar que la
granulometría del sustrato afectó significativamente a la fitotoxicidad final, especialmente al ser determi-
nada en muestras húmedas: los valores más altos correspondían a las texturas más rudimentarias, ilus-
trándose de este modo la influencia de la ventilación durante el control de las sustancias fitotóxicas. Tras
aplicar el test de Lepidium a la fracción hidrosoluble extraída de cantidades equivalentes de material de
compost fresco o seco, se pudo observar que se formaban o liberaban compuestos adicionales inhibidores
de la germinación, durante el proceso de secado del compost de paja; esto sugirió su posible origen a
partir de la lisis de la biomasa microbiana o de la condensación no biológica de algunos compuestos
hidrosolubles por medio de procesos tales como la deshidratación y la condensación de aminas con
azucares. Cualquiera sea el caso, se deduce que un correcto manejo, al igual que un almacenamiento
adecuado del compost de paja, resultan prácticas absolutamente indispensables para lograr su rápido
efecto beneficioso en los suelos. También señalaron que el agregado de residuos sólidos urbanos o de
aguas residuales afectan negativamente los índices de germinación, especialmente cuando se usaron las
dosis más altas.
56
De acuerdo a Pascual y col. (1997), ácidos fenólicos y ácidos de bajo peso molecular como el acético,
propiónico, butírico e isobutírico, pueden ser posibles inhibidores en la germinación de las semillas y
tener efectos fititóxicos en las plantas. En estudios realizados por estos investigadores, indicaron que
con semillas de cebada (Hordeum vulgare L.) los mayores niveles de fenoles y ácidos orgánicos de
bajo peso molecular ocurren en los desechos frescos, y los menores niveles corresponden a los composts
maduros.
Además del amoníaco existente en la gallinaza, otros componentes que ejercen efectos fititóxicos son
los ácidos orgánicos, sales minerales, resinas, fenoles y taninos, estos tres últimos compuestos existen
en los residuos madereros (Menoyo, 1995). La fitotoxicidad, sin embargo, estará determinada, funda-
mentalmente, por la presencia de ácidos volátiles solubilizados en esta fracción o por la presencia de
metales pesados en formas móviles; por ello, para buscar la verdadera causa de una inhibición puesta
de manifiesto con este tests, se ha de realizar un estudio de los compuestos orgánicos presentes y de la
presencia de metales pesados (Díaz, 1990).
Las pruebas con el uso de compost en la agricultura (test de plantas) son consideradas como los índices
de mayor fiabilidad para evaluar su eficiencia (García, 1990).
Desde el punto de vista agrícola, la aplicación al suelo de un compost no se debe considerar como algo
aislado y referido única y exclusivamente a la calidad y características de dicho material, sino ligado a la
propia problemática del suelo donde se aplicará, así como a los cultivos que se van a desarrollar (Costa
y col., 1991). Dado que el grado de madurez se establece siempre en función de la utilización de estos
materiales como abonos orgánicos, es recomendable estudiar qué parámetros tienen incidencia lógica
sobre el rendimiento vegetal (Díaz, 1990).
En otro orden de ideas, el compost obtenido con los lodos residuales de la Cervecería de Oriente de la
Empresa Polar en la ciudad de Barcelona -en Venezuela-, se ha empleado con éxito en suelos de la
Mesa de Guanipa, en la Península de Araya y en los Jardines de la empresa Cervecería de Oriente
(Polar, 1988). La producción de compost en CEPAREL (Centro de Protección Ambiental para el
Reciclaje de Lodos, ubicada en Barcelona, estado Anzoátegui), está entre 800 y 1.000 m3 al año, y es
usado para el mantenimiento y conformación de áreas verdes de Cervecería Polar de Oriente y de
Caracas, así como para la venta al público y usos agrícolas (Polar, 1990).
57
Luque (1992), reseña los ensayos realizados en Venezuela, en campos de agricultores que sembraban
cultivos de exportación (melones y espárragos), los resultados indicaron que el compost elaborado con
los lodos residuales de cervecería al ser aplicados en los suelos cultivados, mejoró la eficiencia en la
disponibilidad de los fertilizantes químicos aplicados a través del riego por goteo y disminuyó los pro-
blemas causados por una aplicación masiva de cal dolomítica (20 t/ha). Los promotores del compost,
dicen que su uso en la agricultura puede mejorar notablemente la fisiología del vegetal, haciendo a éste
menos dependiente de agentes o factores externos lo que lo haría adaptarse mejor a condiciones ad-
versas, lo cual se traduce en mejores cosechas y menores costos de producción.
A su vez, los compost deben tener una consistente calidad y madurez cuando van a ser usados
exitosamente en control biológico de patógenos de cultivos hortícolas. La variedad en estos parámetros
de calidad (ausencia de patógenos), es uno de los principales factores limitantes para la utilización del
compost con estos fines. Predecir la madurez de un compost relacionada con su potencial para mejorar
la salud de las plantas es ahora posible como resultado del incremento de investigaciones en control
biológico durante los años 80. Esa información está disponible, actualmente existen fórmulas que pre-
dicen en los compost la supresión de enfermedades características causadas por los patógenos que se
encuentran en los suelos, como Fusarium spp., Phytophthora spp., Pythium spp., Rhizoctonia solani
y otros patógenos. Así por ejemplo la Trichoderma cuya función es ser un agente biocontrolador del R.
solani, tiene la capacidad de colonizar conposts maduros (Hoitink y Grebus, 1994).
Menoyo (1995), considera que debe existir un criterio práctico a la hora de evaluar la madurez de un
compost, es decir, no pretender ser muy estricto al buscar una determinación exacta de madurez y
definir previamente el grado de madurez que nos interesa. No resulta conveniente considerar exclusiva-
mente un único criterio, lo más apropiado es tener en cuenta conjuntamente varios parámetros de
madurez, aunque posiblemente para cada tipo de compost pueda haber alguno que resulte más apro-
58
piado que otros. Un método para ser considerado un correcto indicador de la madurez de un compost
debe ser:
En estudio realizado por Soliva y col. (1992), se analizaron durante siete años el compost producido en
tres diferentes centros de compostaje de Cataluña, (España). Se concluyó que el objetivo de una planta
de compostaje no siempre se cumple; es decir, obtener un producto de aplicación agrícola de buena
calidad, ya que los agricultores no estaban dispuestos para la utilización del compost, debido por una
parte a malas experiencias anteriores, y por la otra a la presencia de vidrios y plásticos. Sin embargo,
todos los datos hallados no fueron suficientes para poder diferenciar analíticamente los composts ma-
duros, de los frescos. Este hecho ligado a las diferencias encontradas entre las tres plantas de compostaje,
dificultan su comparación, circunstancia esta que llevó la necesidad de determinar la estabilidad del
compost con la ayuda de una función multivariante que relacionara varios parámetros químicos comple-
mentarios o por medio de un análisis factorial discriminante.
Musmeci y Gucci (1997), establecen que las limitaciones para el uso del compost se deben principal-
mente a tres motivos: presencia de contaminantes, presencia de microorganismos patógenos, y emisión
de malos olores y dispersión de polvo.
59
2. MATERIALES Y MÉTODOS.
Para identificar los principales sitios, en la Universidad Simón Bolívar (USB), en donde se generan
desechos orgánicos no peligrosos (razón por la cual, no se consideraron aquellos residuos provenientes
de los laboratorios, ni de aulas u oficinas -papel con tinta-), se ubicaron primero los cafetines y come-
dores existentes, y posteriormente en cada uno de los lugares inventariados con la finalidad de conocer
la cantidad de desechos generados, se aplicó una encuesta (Anexo 1), que también permitió identificar
el porcentaje de desechos posibles a ser utilizados en la elaboración de compost.
Se tomó una muestra de: a) los desechos orgánicos seleccionados en los comedores y cafetines; b) los
desechos producto del mantenimiento de áreas verdes de la USB; y c) un suelo de las adyacencias del
Vivero "El Horticultor", de la USB.
- C orgánico total, con el uso del método de digestión ácida y colorimetría, (Walkley y Black
modificado, Anexo 2.1).
Para determinar las cantidades de materiales a usar en la elaboración del compost, se consideró la
relación C/N, debido a que el C y el N son los nutrientes que utilizan los microorganismos en mayores
cantidades, y es la actividad microbiana la que va a permitir la degradación de la materia orgánica y la
producción del compost.
Se entrevistó a los encargados de los comedores y cafetines con el objeto de solicitar su colaboración
en la realización de este estudio, para lo cual debieron separar y clasificar al momento de preparar la
comida los desechos orgánicos (restos de conchas, frutas, verduras, hojas) en bolsas que luego se
recolectaron y trasladaron hasta las instalaciones del Vivero "El Horticultor", de la USB.
a) Compost Comedor: a partir de los desechos sólidos orgánicos seleccionados (desechos orgáni-
cos generados en comedores y cafetines de la USB, desechos de jardines, -hojas, ramas, grama-, y
tierra) y de acuerdo a fórmula obtenida, es decir utilizando cantidades determinadas de cada material en
la realización del compost; y
Los compost se realizaron en las instalaciones del Vivero "El Horticultor" de la USB en Sartenejas,
Municipio Baruta, estado Miranda.
61
Las pilas de compost se voltearon entre 10 y 30 días durante 3 meses (de acuerdo al manejo que
comúnmente se realiza en el vivero “El Horticultor” de la USB), luego se dejaron dos meses en madu-
ración, volteándose y humedeciendo las pilas solamente una vez al mes (esta práctica se incorpora para
evaluar la importancia de esta fase en la madurez del compost). Durante estos cinco meses se tomó una
muestra compuesta de tres sitios de la pila cada mes además de la muestra del día 0, dando un total de
seis muestras (tiempos 0, 1, 2, 3, 4 y 5 meses) para cada tipo de compost (comedor y jardín). La
humedad se controló cada vez que se realizó la aireación o volteo de las pilas de compostaje.
Los análisis que se le efectuaron a las 12 muestras son los que se describen en los items siguientes.
Todos ellos fueron realizados en el Laboratorio de Ecología de Suelos del Centro de Ecología del
IVIC, con excepción de la determinación de los parámetros microbiológicos que se hicieron en el
Laboratorio de Biotecnología Ambiental y Petrolera del Departamento de Biología Celular de la USB,
y el ensayo con cultivo hortícola que se realizó en el invernadero del Vivero “El Horticultor” en la USB.
Se midió semanalmente en forma directa en tres puntos diferentes en el interior de cada pila con un
termómetro digital durante los cinco meses de seguimiento al proceso de compostaje (desde marzo
hasta agosto del 2003).
- Color.
El color se apreció de acuerdo a la "Tabla de Munsell" (Munsell Color Company, 1954). En la notación
de Munsell se coloca primero la variable Hue (que se escribe con un número del 0 al 10 seguido de
letras, ej. 5YR), luego se deja un espacio y se coloca la variable Value y de última, separada por una
barra inclinada de la anterior, se coloca la variable Chroma. Así, la notación para un color de Hue 5YR,
Value 5, Chroma 6, es 5YR 5/6, donde YR expresa la abreviatura en inglés para rojo-amarillento. Para
valores intermedios a los de la escala se permite el uso de números decimales, ej. 3,75YR ó 5,5/7.
Junto con la notación de Munsell cada color presenta su nombre aproximado en la escala de colores.
62
La Da se calculó para cada una de las 12 muestras estimadas. Se utilizó una caja de volumen conocido
para tomar cada muestra, su contenido se pesó en una balanza, y posteriormente se calculó la densidad
aparente:
masa
Da =
volumen
- Contenido de humedad.
Para cada una de las 12 muestras se determinó, por triplicado su contenido de humedad, utilizando un
método gravimétrico, pesando 1 g de la muestra y un tiempo de 30 minutos para el análisis, utilizando el
analizador de humedad de calentamiento por infrarrojo marca Ohaus, Modelo MB200. Este equipo
indica automáticamente, después de secada la muestra, su peso final, el porcentaje de sólidos y el
porcentaje de humedad.
- pH y conductividad eléctrica.
Para cada muestra, se determinó por triplicado el pH utilizando un equipo Fisher, modelo Accumet
630A, para ello se obtuvieron extractos acuosos con una relación 1:20 y 1:5. Se pesó 1 g de muestra,
diluyéndola en 20 ó 5 mL de H2O destilada respectivamente, agitado durante una hora y centrifugado a
3.000 rpm durante 10 minutos. De igual forma la conductividad eléctrica se hizo también por triplicado,
se utilizaron los mismos extractos acuosos con un equipo Hanna modelo HI 8733. Ambos equipos
fueron calibrados con sus respectivas soluciones patrones de pH (buffer 4 y 7) y de conductividad
(KCl 0,01 M).
- N total y amonio.
Para determinar el N total, se utilizó el método Kjeldahl, en el cual la muestra es digerida con ácido
sulfúrico empleando como catalizador una mezcla de K2SO4 : CuSO4 : Se. Por este procedimiento las
formas orgánicas de nitrógeno son transformadas a ion amonio, el cual se destermina después de su
destilación por arrastre de vapor con un ácido patrón. Los análisis se realizaron por triplicado.
El amonio de los compost fue extraido con KCl 1M y se determinó colorimétricamente por el método
del indofenol (Kandeler y Gerber, 1988), (Anexo 2.3).
63
Para cada muestra y por triplicado se determinó el carbono orgánico total (COT) y el carbono
hidrosoluble (CHS) de acuerdo al método de digestión Walkley y Black, (1934) modificado por
Anderson e Ingram (1993); la muestra es digerida con dicromato de potasio y determinación colorimétrica
del Cr3+ liberado en un espectrofotómetro Varian Modelo DMS90 a λ = 600 nm. La curva de calibra-
ción fué elaborada con glucosa. (Anexo 2.1).
- Relación C/N.
Esta proporción se determinó una vez conocido el Carbono Orgánico Total y el N total de cada mues-
tra.
- P total.
Para cada muestra se realizó una digestión ácida (mezcla de ácidos nítrico y perclórico) y determinación
colorimétrica del ión fosfato por el método de azul de molibdeno de Murphy y Riley (1962) en un
espectrofotómetro Varian Modelo DMS90 a λ = 882 nm.
Para cada muestra pesada por triplicado se utilizó el método en fraccionamiento descrito por Sequi y
col. (1986) (Anexo 2.2). La muestra es extraída con una mezcla de pirofosfato - hidróxido de sodio.
Los ácidos húmicos (AH) se obtienen por precipitación con ácido sulfúrico a pH 1-2 del extracto
alcalino y el sobrenadante se hace percolar por una columna de polivinilpirrolidona (PVP) para la
separación de ácidos fúlvicos (AF) y sustancias no humificadas (SNH). La relación del carbono no
humificado al carbono humificado es el índice de humificación.
64
Para cada muestra se determinaron por triplicado las siguientes enzimas: Ureasa de acuerdo al método
de Kandeler y Gerber (1988), (Anexo 2.3); Fosfatasa ácida y alcalina de acuerdo al método descrito
por Tabatabai y Bremner, 1968 (Anexo 2.4) y β-glucosidasa de acuerdo al método de Tabatabai y
Eivazi (1978) descritos en Alef y Nannipieri (1995), (Anexo 2.5).
- Desprendimiento de CO2.
Para cada muestra, se determinó por quintuplicado la producción de CO2 utilizando respirómetros
estáticos, de acuerdo a la metodología propuesta por Stotzky (1965), la cual consiste en la incubación
del material por 30 días en un recipiente de vidrio en el que la absorción del CO2 liberado se realiza con
trampas de hidróxido de sodio. Posteriormente se determinó la cantidad de hidróxido de sodio no
consumido por titulación con ácido clorhídrico patrón usando fenolftaleina como indicador. (Anexo
2.6).
Para evaluar los resultados de la mineralización de la materia orgánica con respecto al tiempo se usaron
los modelos cinéticos ilustrados en el Cuadro 5.
La ecuación de primer orden se usa asumiendo que los composts analizados consisten básicamente de
fuentes de carbono relativamente recientes comparadas con otras fuentes de carbono más complejas,
las cuales se analizan con la segunda ecuación de doble exponencial, como resultado se obtienen dos
gráficos (exponencial simple y doble exponencial). Estos modelos cinéticos fueron evaluados emplean-
do el programa Graph Pad Prism. Versión 2.0 (1994), usando análisis de regresión no-lineal.
Una vez obtenidos los cultivos puros bacterianos se procedió a realizar la tinción Gram (ver anexo 2.7),
66
a los fines de agrupar la población bacteriana en términos de morfología celular (cocos y bacilos) y
características físico-químicas de su pared celular.
Para cada muestra por quintuplicado se determinó el índice de germinación de acuerdo al método de
Zucconi y col. (1981a) usando semillas de lechuga (Lactuca sativa L.) (Anexo 2.8).
Una vez concluida la fase de maduración de los compost elaborados, se procedió a realizar una prueba
en invernadero en la cual se evaluó el crecimiento de un cultivo hortícola de tomate (Lycopersicum
esculentum), se aplicaron las técnicas organopónicas del Vivero "El Horticultor" en la USB.
Para cada compost se efectuaron diez repeticiones y se utilizó como control una siembra en un suelo
proveniente de las áreas aledañas al vivero de la USB. Las siembras se realizaron en cestas llenas de los
sustratos previamente esterilizados (compost de comedor, compost de jardín y suelo), bajo condicio-
nes de invernadero (a la sombra y colocadas sobre mesones de cemento de unos 50 cm. de altura), se
aplicó fertirrigación y control biológico. Se transplantaron en cada cesta dos plántulas del cultivo prove-
nientes del almácigo del vivero de la USB, el cual utilizó semillas de tomate manzano, Variedad 3057,
de ciclo corto (dos meses de crecimiento vegetativo y tres meses de cosecha).
Las plantas de tomate se regaron mediante un sistema de riego por goteo y se les colocó un cordel
sujetado de una barra horizontal a lo alto de la instalación del invernadero como guía para orientar su
crecimiento vertical.
Para evaluar la productividad de este cultivo, se tomaron como variables -desde el transplante de las
plántulas en las cestas hasta la última cosecha-: la altura de la planta, el número de frutos, el peso de los
frutos, el peso promedio de cada fruto y la susceptibilidad al ataque de plagas y enfermedades.
Rivas (1975), explica que los métodos estadísticos se dividen en métodos descriptivos y métodos
inducidos o generalizantes. Los primeros son aquellos que tratan de condensar o resumir todos los
67
datos o características de una serie de valores, para de esta forma describir determinados aspectos de
la serie. Los inductivos son los que tratan de estimar las características del Universo Estadístico o
población total a través del estudio de una parte de este universo, es por ello que los métodos inductivos
se han concentrado en una teoría denominada “Teoría de las Muestras”.
Los compost son sistemas con muchas variables interdependientes, con lo que su análisis estadístico
resulta laborioso (Díaz, 1990); en este trabajo el objetivo principal ha sido el de caracterizar dos
compost producidos a escala comercial, con la finalidad de evaluar los diferentes parámetros utilizados
en su evaluación. Estas son las razones por las cuales el enfoque al analizar los datos es fundamental-
mente descriptivo.
De manera que el tratamiento estadístico utilizado para este estudio consistió en que a todos los análisis
realizados se les determinó el promedio, el coeficiente de variación y la desviación estándar.
68
3. RESULTADOS Y DISCUSIÓN.
En la Figura 6, se ubican los sitios identificados como generadores de desechos orgánicos los cuales
pueden ser aprovechados en la elaboración de compost.
Los sitios identificados, aparecen descritos en el Cuadro 6, en el cual también se describen los resulta-
dos de la encuesta aplicada (Anexo 1).
69
Nota: Se consideraron 12,5 kg el peso promedio de una bolsa de basura con capacidad de 40 kg.
Fuente: Elaboración propia.
N° bolsas
N° aproximado N° bolsas generadas kg de desechos
Local orgánicos ap
de usuarios/día. de desechos/día generados/día
hacer c
En el Cuadro 6, se aprecian las cantidades aproximadas de desechos orgánicos que se generan diaria-
1) Comedor Casa del
400
mente en los sitios antes identificados (Figura 6), entendiendo
Empleado que desechos orgánicos aprovechables
2) Comedor Central
3.200 80 1.000
para hacer compost, son aquellos generados al elaborar
(MYS) las comidas, tales como conchas de verduras,
3) Comedor Casa del
cáscaras de huevo 1.800
hojas de hortalizas, restos de frutas y verduras, Estudiante y borra de café;40sin considerar500
4) Casa del Profesor 100 1 12,5
comidas ya elaboradas (éstas se deben aprovechar5)donándolas
Comedor de Jimena
a instituciones
300
o individualidades
2
y ser25
destinadas a personas con pocos recursos, o en el 6)peor de N°2
Pabellón los casos ofreciéndolas como alimento para
100 3 37,5
(Acuario)
animales). 7) Proveduría
250 12 150
(Subway)
8) Ampere 8 100
9) Cafetín Siberia
De los datos que aparecen en el Cuadro 6, solamente en instalaciones 25donde se expende
(Gimnasio cubierto)
0,5 comidas, se
6,25
10) Restaurant Escuela
genera un total de 1.843,75 kg diarios de desechos sólidos, lo que representa
(ocasional)
20 para1 una población
12,5
6195
TOTAL 1843,75
servida de 6.195 individuos, que cada uno de ellos genera aproximadamente 0,3 kg diarios de dese-
chos sólidos en las instalaciones de la USB.
De los 1.843,75 kg/día de desechos sólidos generados en las instalaciones antes señaladas, son
aprovechables para la elaboración de compost 250,6 kg/día, lo que representa un 13,6% del total de
desechos generados en esos sitios, ya que el resto lo comprenden desechos inorgánicos (plástico,
70
vidrio, aluminio, papel, cartón) y restos orgánicos no utilizables (pellejos, huesos, restos de comidas,
grasas).
Este tipo de iniciativas representan una experiencia en gestión ambiental, la cual permite disminuir cos-
tos en disposición final, disminuir costos en compra de compost, generar ingresos por venta de materia-
les inorgánicos reciclables (latas, vidrio, papel, plástico) y por sobre todo crear conciencia sobre el
reciclaje y el ambiente. Como una contribución al desarrollo de una gestión ambiental en la Universidad
Simón Bolívar, se desarrollan unos lineamientos generales para una propuesta sobre el manejo integra-
do de los desechos sólidos en la USB, Anexo 5.
Los diferentes materiales seleccionados para la elaboración del compost a evaluar en esta experiencia
fueron: a) desechos de comedor, es decir aquellos generados al preparar las comidas, tales como
conchas de verduras y frutas, cáscaras de huevo, borra de café, restos de frutas y verduras, hojas de
hortalizas, cuidando de no incluir comida ya elaborada, ni grasas ni restos de carnes; b) desechos
provenientes del mantenimiento de las áreas verdes de la USB, compuestos por hojas, ramas (corteza
de madera banda) y grama; y c) suelo, tomado de las cercanías del vivero. De cada uno de estos
materiales se tomó una muestra representativa: el material "a" del comedor MYS; el material "b" del
área de elaboración de compost del Vivero "El Horticultor" de la USB; y el material "c", del cerro que
está al lado de los galpones del área de bromelias y área de extensión del Vivero "El Horticultor" de la
USB.
En el Cuadro 7 se muestran los valores obtenidos de los parámetros determinados: nitrógeno, carbono
y humedad a los materiales "a", "b" y "c".
71
Según señala el Departamento de Agricultura de la DGA (2001), los ingredientes para el compostaje
suelen ser subproductos orgánicos o materiales residuales. Es raro que un solo material residual tenga
todas las características requeridas para un compostaje eficaz. Por tanto, es necesario mezclarlo con
otros materiales diferentes, en proporciones adecuadas, para obtener una mezcla con las característi-
cas necesarias para llevar a cabo el proceso de compostaje. En la misma cita, se refieren a Rynk y col.
(1992), quienes indican los valores de contenido de humedad, % N, %C y relación C/N para varios
materiales, resumidos en el Cuadro 8.
Contenido en Relación
Material % N % C
Humedad (% ) C/N
Res idu o s d e fru tas 80 1,4 56 40
Es térco l de gallina 37 2,7 37,8 14
Es tiérco l d e vaca 81 2,4 45,6 19
Es tiérco l d e ov ino 69 2,7 45,9 17
Bas u ra (res idu o s d e
69 1,9-2,9 26,6-46,4 14-16
alimentació n)
Co rteza mad eras
0,14 69,44 496
b lan das
Co rteza mad eras
0,241 53,74 223
d uras
Res tos v eg etales d e
82 3,4 57,8 17
jard inería u rban a
Ho jas 38 0,9 48,6 54
Pod a d e árb oles 70 3,1 49,6 16
Al comparar los resultados obtenidos en los análisis realizados (Cuadro 7) con lo reportado por el
Departamento de Agricultura de la DGA, (2001) en el Cuadro 8, se aprecia una concordancia con los
resultados, sin embargo, se debe considerar en el contenido de carbono de los desechos vegetales
provenientes de jardinería, que este valor puede variar considerablemente, dependiendo si el contenido
de los mismos tiene mayor cantidad de hojas o de ramas (corteza vegetal blanda), observando para
72
estos materiales valores de %C entre 48,6 y 69,44, para una relación de C/N de 54 y 496 respectiva-
mente.
De todos los materiales que se pueden utilizar en la elaboración de compost, lo importante es encontrar
el balance de las características señaladas en el Cuadro 9, para eso existen diferentes procedimientos
que permiten calcular la proporción de las mezclas, el Departamento de Agricultura de la DGA, (2001)
ha desarrollado uno en base al contenido de humedad, el contenido de nitrógeno y el de carbono; por
otra parte, Richard y Trautmann (2002), del Departamento de Ciencias e Ingeniería de la Universidad
de Cornell en Estados Unidos, presentan otro esquema bastante parecido, ya que consideran los mis-
mos parámetros, pero además, han desarrollado una hoja de cálculo para computadora, que permite
probar con diferentes valores de N, C y el contenido de humedad hasta encontrar las cantidades
indicadas de los materiales a utilizar.
Esta hoja de cálculo (Excel), fue la que se utilizó para calcular la fórmula del compost (Anexo 3), al
principio se utilizaron los valores reportados en el Cuadro 7, sin embargo, la relación C/N era muy baja:
22,8. Tomando en cuenta que al hacer el análisis de los restos de jardín, se tomaron como muestra
principalmente hojas, sin incorporar casi las ramas (dificil su trituración al momento de preparar la
muestra para los análisis de % humedad, C y N); y considerando los valores reportados por el Depar-
tamento de Agricultura de la DGA, (2001) en el Cuadro 8; se modificaron los datos correspondientes
73
al contenido de carbono de 43,6 % C a 60% C, y con estos valores, se obtuvo una fórmula que
garantizó un contenido de humedad de un 60% y una relación C/N de 30,5%. La fórmula obtenida se
puede apreciar en el Cuadro 10.
En este cuadro se aprecia que la relación entre los desechos de jardín, los desechos de comedor y el
suelo es [Link], lo que es igual a [Link],33. Esta relación es importante para facilitar la elaboración del
compost, ya que no siempre se pueden pesar con precisión los materiales utilizados, sustituyéndose
entonces el peso por una medida de volumen conocida (capacidad de un tobo, una pala, una carretilla,
o un payloader por ejemplo).
Para el cálculo de las cantidades de materiales a utilizar, es importante considerar la densidad aparente
de la mezcla (desechos de comedor, jardin y suelo juntos), en tal sentido, Abad y col. (1992) reporta-
ron en pruebas de compost realizado con los desechos de una feria de hortalizas y aserrín, una densidad
(relación entre peso y volumen) aproximada a 0,5; por otra parte, Casanova (1991), reseña para
suelos con alto contenido de materia orgánica (10,84%), como es el caso del Suelo Potrero de las
Casas en el Edo. Táchira, una densidad aparente de 0,60.
Para los cálculos de las cantidades a utilizar en la mezcla inicial, se consideró una densidad aparente de
0,6, entonces, si:
Entonces, para hacer una pila de unos 9 m3 (4 m de largo, 1,5 m de ancho y 1,5 m de alto) , se deben
conseguir para cada material las cantidades señaladas en el Cuadro 11.
74
De los materiales necesarios para elaborar el compost con desechos de comedor, en el Vivero "El
Horticultor" de la USB se encontraron disponibles los desechos de jardín y el suelo. Los desechos de
comedor se consiguieron luego de seleccionar los comedores donde se producen más cantidades de
este tipo de desechos, de conversar con los encargados de cocina para que colaboraran en la separa-
ción de los mismos y los guardaran hasta su recolección. En el Cuadro 12 se aprecia la procedencia de
las cantidades recolectadas.
75
* Este comedor se incluyó con la finalidad de obtener la mayor cantidad posible de residuos orgánicos para la
elaboración del compost objeto de este estudio.
Nota: Se consideraron 12,5 kg el peso promedio de una bolsa de basura con capacidad de 40 kg.
Fuente: Elaboración propia.
Como se aprecia en el Cuadro 12, se consiguieron en total aproximadamente unos 800 kg (64 bolsas
x 12 kg/bolsa) de desechos orgánicos provenientes de los comedores de la USB (0,8 Ton), recolecta-
dos diariamente, durante tres días (miércoles, jueves y viernes), y almacenados en el terreno del vivero
donde se hacen los composts. El sábado 8 de marzo del 2003, se procedió a hacer la pila de compost
de comedor.
En la elaboración de la pila, se contó con un payloader, cuya pala tiene una capacidad aproximada de
cargar ¼ m3 (0,25 m3), así que para facilitar el hacer la pila se determinó primero el equivalente en palas
del payloader, considerando la relación de los materiales a utilizar: desechos de jardín, desechos de
comedor y tierra, [Link],33.
Para hacer la pila de compost se colocaron primero tres palas del payloader con desechos de jardín,
luego arriba (extendiendo el material) una pala de desecho de comedor, y seguidamente un cuarto de
pala de suelo. Al terminar esta secuencia se humedeció la mezcla aplicándole agua con una manguera y
76
se procedió de nuevo a colocar la misma proporción de los materiales. Al finalizar, se le agregó agua de
nuevo a toda la pila hasta que estuvo bien humedecida sin escurrir.
Al finalizar la pila tenía unas dimensiones bastante parecidas a las estimadas: 6 m de largo, 1,5 m de
ancho y 1 m de alto, con un total aproximado de 9 m3. Habiendo utilizado la cantidad de material
reflejada en el Cuadro 13:
La pila de compost con los desechos de jardín se realizó el martes 11 de marzo del 2003, siguiendo la
fórmula que utilizan normalmente en el Vivero "El Horticultor" de la USB, de la cual -debido a compro-
miso de confidencialidad- no se pueden especificar sus componentes, sin embargo en el Cuadro 14 se
aprecian las proporciones de cada material empleado y el volumen total de la pila.
77
3
M ate rial N ° palas payloade r Volume n (m )
Material 1 18 4,5
Material 2 6 1,5
Material 3 6 1,5
Material 4 2 0,5
Material 5 2 0,5
Material 6 12 3
Total 46 11,5
En el caso de la pila de compost de jardín, como se aprecia en el Cuadro 14, quedó un poco más
grande que la pila de compost de comedor, con unas dimensiones aproximadas de 7,6 m de largo, 1,5
m de ancho y 1 m de alto. Es importante señalar que en el Vivero "El Horticultor" le añaden a los
composts un complejo polienzimático; éste lo agregan inicialmente a una primera tanda de compost,
luego de ese compost ya listo toman una cantidad para los nuevos a preparar (lo llaman yogurt), así
unas cuantas repeticiones, como ocurrió en el compost que se hizo para este estudio.
Las alturas de ambas pilas de compost realizadas coinciden con las recomendadas por Carpenter-
Boggs y col., (1998), quienes sugieren una altura óptima entre 1,5 y 2 m.
Una vez elaborados los composts (de comedor y de jardín), se cuidó de mantener la humedad y la
aireación mediante volteos y riego con manguera (hasta humedecer) cada 10 ó 15 días los tres primeros
meses y luego una vez al mes al finalizar el proceso, tal y como se aprecia en el Cuadro 15.
Esta práctica se realizó de acuerdo al manejo que comúnmente se le da a los composts en el Vivero "El
Horticultor", por lo que existen períodos en los que la humedad no se controló a tiempo, tal y como se
verá posteriormente.
78
Para la realización de los análisis se tomó una muestra compuesta (de tres puntos de cada pila, a una
profundidad de unos 40 - 50 cm cada una) por cada mes, tal y como se aprecia en el Cuadro 16.
A cada muestra se le realizaron los análisis necesarios para determinar los diferentes parámetros con los
cuales se analizaría luego la madurez de los compost estudiados.
3.5.1. Temperatura.
70
Temperatura (°C)
60
50
40
30
20
10
0
0 15 30 45 60 75 90 105 120 135 150
Tiempo (días)
En la Figura 7, se observa que la temperatura máxima alcanzada por las pilas varia entre 50 y 60 °C,
la cual se alcanzó a partir de los 25 días y se mantuvo por 45 días más. Esta variación de la temperatura,
permite observar las diferentes etapas del compostaje: una etapa mesófila, durante los primeros 15
días, seguida de una etapa termófila de unos 75 días aproximadamente (hasta los noventa días de
iniciado el proceso), y finalmente una etapa mesófila nuevamente, en la cual la temperatura tiende a
estabilizarse. Esta última etapa mesófila es un período en el que, de acuerdo a la Figura 3 (pág. 26), se
identifican las etapas de enfriamiento y madurez.
Ambos composts estudiados tuvieron un comportamiento similar, sin embargo, el compost de comedor
alcanzó las mayores temperaturas en la fase termófila, y luego en la fase mesófila presentó las menores
temperaturas. De acuerdo a la clasificación propuesta por Costa y col. (1991), las temperaturas obte-
nidas para los compost de comedor y jardín estarían en la clasificación N° IV de compost maduro bien
fermentado.
80
Lee y col. (2002) señalan en compost con desechos de alimentos, una etapa termófila que alcanzó
hasta 82 °C a los 39 días de elaborado. García (1990), hace referencia que los compost de RSU tienen
una etapa termófila en la cual alcanzan rápidamente los 65°C, ésta después de mantenerse durante unos
65 días inicia un descenso poco pronunciado para volver posteriormente a la etapa mesófila. Menoyo
(1995), señala que la duración de la fase termófila depende mucho de la cantidad de masa a compostar.
Las diferencias observadas en distintas muestras, señala García (1990) en su análisis de compost de
RSU, serían debidas al mayor o menor contenido que tienen los materiales de partida en ciertos com-
puestos orgánicos, esencialmente azúcares, y que pueden constituir una fuente adecuada de energía
para los microorganismos. Además de este hecho, conviene indicar que también depende de la porosi-
dad que porten los residuos a las mezclas.
Iglesias y Pérez (1991), hacen referencia a que varios autores coinciden en que la fase termófila debe
mantenerse por lo menos durante10 días a un nivel óptimo comprendido entre 60 y 70 °C para destruir
los patógenos termosensibles, e inducir al desarrollo de microorganismos termófilos. La fase termófila
constituye aproximadamente el 70% de la duración total de la fase biooxidativa. Este período es sufi-
ciente para la destrucción termal de patógenos, así como de algunas larvas y huevos de parásitos.
Los mismos autores señalan que cuando decrece la actividad metabólica -debido a la disminución en
disponibilidad del sustrato-, disminuye la temperatura y la microflora termófila es reemplazada por una
mesófila, la cual continúa la degradación parcial de algunos compuestos bio-resistentes fundamental-
mente celulosa y, en menor grado lignina. Esta segunda fase mesófila y luego la fase de maduración son
sumamente importantes debido al espectacular desarrollo de eumicetes y actinomicetes mesófilos, los
cuales son muy activos durante la degradación de celulosa y lignina. Sin embargo, durante esta fase
mesófila se ha detectado una fuerte actividad de la nitrogenasa. Muchas especies de bacterias fijadoras
de N2 han sido aisladas durante el compostaje de RSM en su mayoría en asociación con las fases
mesófilas, fundamentalmente Azomonas, Klebsiella y Enterobacter.
esporas, Gram negativas, aeróbicas del género Thermus (Iglesias y Pérez, 1991). Bertoldi y col. (1983),
además de las señaladas, reportan a Clostridium sp.
3.5.2. Color.
Señala García (1990) que el cambio de color que sufren las distintas mezclas ensayadas durante su
proceso de compostaje y maduración, se ha empleado como indicador de su evolución. Al utilizar la
Tabla Munsell, y comparar las diferentes muestras (secas y tamizadas) de los dos composts en estudio,
no se observó una variación en el color durante el proceso de compostaje, es decir desde la muestra 0
hasta la muestra 5 para cada compost el color fue el mismo: Compost Comedor: 10YR 4/3 (muestra
seca) y 10YR 3/2 (muestra húmeda), y Compost Jardín: 10YR 4/2 (muestra seca) y 10YR 2/2 (mues-
tra húmeda).
García (1990), señala en varios análisis a compost, que el matiz de renotación Munsell está para todos
los valores en la zona YR; coincidiendo con los resultados obtenidos en este estudio.
El compost se oscurece con la madurez, y alcanza un color marrón oscuro, o casi negro, debido a la
formación de grupos cromóforos, fundamentalmente de compuestos con dobles enlaces conjugados.
Aunque las reacciones y mecanismos que originan estos cambios no están aún del todo claros, en ellos
es posible incluir reacciones propias del proceso de humificación, tipo amino-carbonilo (reacción de
Maillard), sin descartar otras de humificación a menor temperatura. Aunque el cambio de color con el
compostaje (oscurecimiento) se detecta visualmente, existe una técnica basada en el uso de los siste-
mas colorimétricos estándar (CIE), con objeto de determinar un valor mínimo de Y (grado de lumino-
sidad) de las coordenadas triestimulares que sirviese como índice del grado de luminosidad. Dicho
índice, que desciende durante el proceso de compostaje, lo encontraron estrechamente ligado a la
relación C/N y aceptable para ser empleado como índice de madurez. Para un variado conjunto de
compost, se ha observado que este índice es más representativo en aquellos que incorporan residuos
sólidos urbanos que en los de lodos de depuradora. Este índice está demasiado influenciado por los
materiales de partida que forman los compost (Costa y col., 1991). Los valores de Y en cuanto a color,
pueden dar una idea de que el compost evoluciona hacia la madurez pero no marca la evolución com-
pleta, no considerando a este parámetro como idóneo para evaluar la madurez del compost, pues sus
cambios se acusan fundamentalmente en los primeros días del compostaje, quedando a continuación en
valores constantes (García, 1990).
En los resultados obtenidos, se debe indicar que el color es un parámetro a medir en campo, y que para
poder considerar este parámetro un indicador, se debería contar con mayor información al respecto.
82
Lo que si se puede afirmar, es que el producto final del proceso de compostaje es una mezcla homogé-
nea, de color marrón oscuro, en la cual no se diferencian los materiales utilizados originalmente en la
mezcla.
En los Cuadros 17 y 18, se aprecian los resultados obtenidos en los análisis físico-químicos para el
compost de comedor y de jardín respectivamente, su discusión se realizará detalladamente analizando
cada uno por separado.
83
Parámetro M0 M1 M2 M3 M4 M5
Densidad aparente
0,15 0,24 0,39 0,43 0,57 0,58
(g/mL)
Humedad (%) 71,23 48,33 48,73 42,10 43,40 41,17
DS 6,84 7,02 1,79 2,33 3,65 2,86
pH (1:20) 7,00 8,43 8,27 7,93 7,90 7,80
DS 0,00 0,12 0,06 0,06 0,00 0,10
pH (1:5) 6,83 8,00 8,00 7,70 7,70 7,70
DS 0,04 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00
Conductividad
eléctrica (µS/cm) 973,00 634,67 454,67 462,00 311,33 363,33
(1:20)
DS 51,86 34,02 6,43 27,73 10,07 16,20
Conductividad
eléctrica (µS/cm) 2,85 1,63 1,23 1,55 0,98 0,99
(1:5)
DS 0,16 0,04 0,01 0,01 0,01 0,07
Ntotal (%) 0,42 0,49 0,29 0,37 0,39 0,28
DS 0,00 0,00 0,01 0,03 0,05 0,00
N amoniacal (mg N-
1153 354 215 183 164 144
NH4/kg)
DS 8,9 49,9 65,1 19,9 6,8 13,1
COT (%) 34,06 14,86 11,98 10,90 6,90 8,70
DS 14,56 2,47 3,34 3,46 1,39 2,03
CHS (%) 1,55 0,36 0,25 0,10 0,08 0,08
DS 0,03 0,07 0,04 0,02 0,01 0,02
Relación COT/Ntotal 81,10 30,33 41,31 29,46 17,69 31,07
Parámetro M0 M1 M2 M3 M4 M5
Densidad aparente
0,37 0,35 0,45 0,45 0,53 0,61
(g/mL)
Humedad (%) 61,1 39,8 36,43 31,13 40,70 37,7
DS 1,67 2,91 1,5 0,31 2,25 1,61
pH (1:20) 7,20 7,63 7,80 7,87 7,80 7,70
DS 0,10 0,21 0,10 0,06 0,10 0,10
pH (1:5) 7,30 7,60 7,70 7,70 7,60 7,40
DS 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00
Conductividad
eléctrica (µS/cm) 740,00 714,00 573,67 529,33 367,33 413,00
(1:20)
DS 13,45 26,63 34,02 25,15 16,77 7,00
Conductividad
eléctrica (µS/cm) 2,03 2,25 1,60 1,55 1,05 1,23
(1:5)
DS 0,03 0,08 0,06 0,03 0,02 0,00
Ntotal (%) 0,52 0,70 0,43 0,45 0,42 0,47
DS 0,00 0,00 0,02 0,00 0,00 0,03
N amoniacal (mg N-
664 277 133 132 181 149
NH4/kg)
DS 3,3 8,5 12,1 5,6 23,8 14,0
COT (%) 21,06 19,53 11,70 10,80 13,52 9,00
DS 4,81 5,67 2,59 3,23 4,53 4,09
CHS (%) 0,51 0,32 0,21 0,11 0,07 0,08
DS 0,03 0,05 0,04 0,03 0,02 0,02
Relación COT/Ntotal 40,50 27,90 27,21 24,00 32,19 19,15
Los resultados obtenidos, muestran que en los dos composts elaborados, la densidad aparente al final
del proceso (0,58 y 0,61 para compost de comedor y de jardín respectivamente) están en concordan-
cia con la señalada por la literatura: 0,5 según Abad y col. (1992) y 0,60 de acuerdo a Casanova
(1991).
Es importante, acotar que para las mezclas de partida, la densidad aparente determinada es mucho
menor (0,15 y 0,37 para compost de comedor y de jardín respectivamente). Esto nos sugiere que se
debe considerar una densidad aparente menor que la utilizada en este estudio al calcular las proporcio-
nes de los materiales a utilizar, es decir, en vez de utilizar 0,6 g/mL, se debería tomar de acuerdo a los
materiales empleados una densidad aparente entre 0,20 ó 0,40 g/mL).
- Humedad.
90
80
70
60
% Humedad
50
40
30
20
10
0
M0 M1 M2 M3 M4 M5
Tiempo muestreo (meses)
Compost C Compost J
Se aprecia en la Figura 8, que tanto el compost de comedor como el de jardín, presentaron una tenden-
cia bastante similar, sin embargo aún cuando el manejo de ambos fue el mismo, el compost de comedor
86
retuvo más humedad que el de jardín, en un 10% durante los tres primeros meses del proceso, dismi-
nuyendo esta relación al final del mismo, alcanzando ambos composts valores cercanos a 40%.
En el caso del compost de jardín, se aprecia que después del Mes 1, los porcentajes de humedad
permanecieron por debajo del 40%, que aún cuando tuvo el mismo manejo que el compost de come-
dor, no retuvo la misma humedad, alcanzando valores menores a los recomendados. Los composts
estudiados mantuvieron valores de humedad bajos, sin embargo, ésto no incidió en los procesos de
compostaje ocurridos.
Dobao y col. (1998), aseveran que humedades por debajo del 40% hacen que la materia orgánica no
se descomponga, mientras que a partir del 60% el agua desplaza al aire y las condiciones tienden a ser
anaeróbicas, disminuyendo la velocidad del proceso. Por ello, un rango entre 50-60% es el adecuado
para la mayoría de los productos a compostar.
Iglesias y Pérez (1991), en un estudio realizado en Tenerife, Islas Canarias (España), sobre dos compost
realizados con residuos sólidos domiciliarios (RSD), reportan para el compost de RSD contenidos de
humedad de 49,7% para los primeros días, disminuyendo luego durante el proceso en valores por
debajo del 50% de contenido de humedad; valores bastante similares a los conseguidos en este estu-
dio, bajo condiciones de clima tropical. De otra parte, Menoyo (1995), refiere que una humedad
escasa de forma temporal no afecta irreversiblemente al proceso, que puede continuar desarrollándose
aportando nuevamente agua, coincidiendo con lo ocurrido en los composts estudiados.
- pH.
En la Figura 9 se muestran las variaciones del pH a lo largo del tiempo de compostaje, y a la vez los
resultados obtenidos son comparados gráficamente con otros valores reportados en la literatura.
87
10
9
8
7
6
pH
5
4
3
2
1
0
0 30 60 90 120 150 180
Tiempo (días)
Fuente:
Compost Comedor y Jardín, objetos de este estudio.
Tenerife - RSM: Compost elaborado con RSM en Tenerife, España (Iglesias y Pérez, 1991).
Los materiales compostados en este estudio (comedor y jardín), presentaron valores de pH cercanos a
la neutralidad en el inicio de su proceso de compostaje, y se incrementaron durante los dos primeros
meses para luego estabilizarse a valores comprendidos entre 7,4 y 7,7 al final del proceso en la etapa de
madurez; valores similares son los reportados por Iglesias y Pérez (1991), como se aprecia en la Figura
9, y también con los valores reportados por Benito y col. (2003), García (1990) y Lee y col. (2002),
aún cuando utilizaron diluciones 1:10.
La alcalinización que se produce durante la fase termófila puede estar asociada a la producción de
amoníaco por la degradación de los compuestos nitrogenados de los materiales de partida (Menoyo,
1995). De acuerdo a los pHs obtenidos al Mes 5, podemos deducir que el proceso de compostaje
88
ocurrió de forma satisfactoria y que los materiales están estabilizados, coincidienco con las observacio-
nes del Departamento de Agricultura de la DGA (2001) y con lo señalado por García (1990), es decir,
que al final del proceso de compostaje los valores se mantienen entre 7-8.5, siendo las mezclas con
RSU las que presentan valores más elevados. De ello se puede deducir, que la utilización agrícola de
estos productos no supone un riesgo de acidificación de los suelos a los que se aplique.
La Figura 10 muestra la variación de la conductividad eléctrica (CE) en función del tiempo de compostaje,
también se incluyen en esta gráfica cambios de la CE para otros procesos de compostaje reportados en
la literatura, con la finalidad de su comparación.
6
CE (mS/cm)
0
0 30 60 90 120 150 180 210
Tiempo (días)
Fuente:
Compost Comedor y Jardín, objetos de este estudio.
Italia - RSU: Compost elaborado con RSU en Toscana, Italia (Levi-Minzi y col., 1992).
España - RSU: Compost elaborado con RSU en Murcia, España (Pascual, 1992).
Los resultados obtenidos al final del proceso de compostaje para Comedor y Jardín 0,99 y 1,23 mS/
cm respectivamente (Cuadros 17 y 18), se encuentran por debajo de los parámetros normales citados
por el Departamento de Agricultura de la DGA (2001), que establece como valores deseables los
valores de CE que se encuentren entre 1,5 y 2 mS/cm.
Podemos observar que hubo una disminución de los valores de CE durante el proceso de compostaje,
quizás debido a la pérdida de sales por lavado o a las transformaciones químicas ocurridas durante el
proceso, conicidiendo con los valores indicados por Levi-Minzi y col. (1992) y Pascual (1992) -Figura
10-; aunque otros autores han indicado que en algunos casos se puede notar un aumento de la CE
(García, 1990).
Soliva y col. (1992), en sus estudios sobre la calidad de dos composts, observan que un incremento en
la conductividad eléctrica (CE) al realizarse los análisis durante 7 años consecutivos, podría atribuirse a
un cambio, no comprobado, de composición de los residuos. También señalan que los valores más
altos de CE se observaron en primavera y en verano.
- N total y amonio.
2,5
1,5
N (%)
0,5
0
0 30 60 90 120 150 180 210
Tiempo (días)
Comedor Jardín Italia-RSU
España-RSU España-Jardín Corea-Alimentos
Fuente:
Compost Comedor y Jardín, objetos de este estudio.
Italia - RSU: Compost elaborado con RSU en Toscana, Italia (Levi-Minzi y col., 1992).
España - RSU: Compost elaborado con RSU en Murcia, España (Pascual, 1992).
España - Jardín: Compost elaborado con desechos de jardines en Madrid, España (Benito y col., 2003).
Corea - Alimentos: Compost elaborado con desechos de alimentos en Corea (Lee y col., 2002).
En la Figura 11, se puede observar en general una disminución del nitrógeno total (menos en los compost
de Italia y Corea). La disminución del contenido de nitrógeno total para los composts comedor USB y
jardín USB, no fue tan marcada como en el caso de España-RSU, ésto debido quizás, a la presencia de
materiales iniciales con poco contenido de nitrógeno. Caso contrario para los composts de Italia-RSU
y Corea, en los cuales el contenido de nitrógeno total aumentó, quizás por un contenido inicial de
nitrógeno mayor, el cual representó un importante reservorio para los microorganismos, permitiendo
almacenar este elemento en mayores cantidades disponibles de forma orgánica y presentar menores
pérdidas del mismo por lavado o volatilización.
91
En estos casos, no se puede decir que ocurra una desnitrificación, debido a que ésta requiere la existen-
cia de condiciones anaerobias y de nitratos, que en el compostaje van a estar poco presentes, por lo
que en principio este fenómeno no va a ser muy importante. De otra parte, en materiales con baja
relación C/N como la gallinaza, las pérdidas de N son debidas fundamentalmente a la volatilización de
amoníaco, lo que se favorece con las altas temperaturas, humedad elevada, sin llegar a ser excesiva, la
aireación y el pH alcalino (Menoyo, 1995), ésta variación coincide con lo observado en los composts
de comedor y jardín, donde el ión amonio a diferencia del nitrógeno total muestra una fuerte disminu-
ción en su contenido a lo largo del tiempo de compostaje, como se evidencia en la Figura 12.
1200
1000
N-NH 4 (mg/kg)
800
600
400
200
0
0 30 60 90 120 150 180
Tiempo (días)
Comedor Jardín España-RSU España-Jardín
Fuente:
Compost Comedor y Jardín, objetos de este estudio.
España - RSU: Compost elaborado con RSU en Murcia, España (Pascual, 1992).
España - Jardín: Compost elaborado con desechos de jardines en Madrid, España (Benito y col., 2003).
Figura 12. Contenido de N-NH4 (mg/kg) en varios tipos de compost durante su proce-
so de compostaje.
Tambien se puede apreciar en la Figura 12, la disminución para los dos ejemplos mostrados del nitró-
geno en forma de amonio (Pascual, 1992; Benito y col., 2003); que coinciden con Pascual (1992),
92
quien señala que el nitrógeno amónico tiende a descender durante el proceso de compostaje debido a
fenómenos de nitrificación y de volatilización, que son favorecidos por las elevadas temperaturas y pH.
De igual forma, indica García (1990), el N(NH4+) desciende durante el proceso de compostaje y es
mayoritario dentro de la fración de nitrógeno mineral en los comienzos del proceso, debido a que dadas
las características del proceso (bio-oxidación), los factores que influyen sobre los microorganismos, en
especial la temperatura, pueden ser la causa del desprendimiento más rápido del amonio y en mayor
cantidad al comienzo que al final del proceso. Todo indica que es en la primera parte cuando el nitróge-
no orgánico, debido a los compuestos que lo integran (aminoácidos, proteinas, etc.) y a las buenas
condiciones que se desarrollan (temperatura y humedad), se mineraliza mejor, provocando la
amonificación.
Menoyo (1995), señala que los valores iniciales altos de amonio (como los observados en los compost
de comedor, jardín y RSU), son debidos a la degradación del ácido úrico, es decir que la composición
de los materiales de partida con los que se elaboran los composts definen la dinámica y las transforma-
ciones del nitrogeno durante el proceso de compostaje.
De otra parte, los elevados niveles de pH y de N amoniacal en la mayor parte del proceso son los
responsables del bajo contenido de nitratos, porque inhiben la nitrificación. Las condiciones existentes
en los composts (aerobiosis y escacez de nitratos) no favorecen la desnitrificación (Menoyo, 1995).
Para los composts de comedor y jardín, la disminución del nitrógeno total y del contenido de amonio,
indican una madurez de los mismos, a la vez influyen en la calidad del material desde el punto de vista
de su valor como fertilizante.
La cantidad de materia orgánica contenida en los composts puede oscilar entre un 25 y un 45% sobre
peso seco, dependiendo de los materiales de partida; su valor obtenido a partir del carbono orgánico
total, multiplicado por un coeficiente como el empleado en los análisis de suelos, (%MO = 1,724 x
%COT), puede ser bajo para este tipo de compuestos; algunos autores proponen para este coeficiente
el valor de 2 como más apropiado (García, 1990). Entonces, para los composts estudiados, al final del
proceso de compostaje, el contenido de materia orgánica fué de 17,4% para el compost de comedor
y 18% para el de jardín.
93
La Figura 13 muestra la variación del carbono orgánico total en función del tiempo de compostaje para
los composts comedor y jardín, a la vez, se comparan con otros valores reportados en la literatura.
60
50
40
COT(%)
30
20
10
0
0 30 60 90 120 150 180 210
Tiempo (días)
Comedor Jardín
España-RSU Tenerife-RSU
España-Jardín Corea-Alimentos
Fuente:
Compost Comedor y Jardín, objetos de este estudio.
España - RSU: Compost elaborado con RSU en Murcia, España (García, 1990).
Tenerife - RSM: Compost elaborado con RSM en Tenerife, España (Iglesias y Pérez, 1991).
España - Jardín: Compost elaborado con desechos de jardines en Madrid, España (Benito y col., 2003).
Corea - Alimentos: Compost elaborado con desechos de alimentos en Corea (Lee y col., 2002).
Figura 13. Contenido de Carbono orgánico total (%) en varios tipos de compost
durante su proceso de compostaje.
Como se puede apreciar en la Figura 13, en todos los composts indicados ocurre una disminución del
contenido de carbono orgánico total, presentando los compost de comedor y jardín valores similares a
los obtenidos por García (1990), pero inferiores a los reportados por Iglesias y Pérez (1991), Benito y
col. (2003), y Lee y col. (2002).
Los resultados para los composts de comedor y jardín, coinciden con lo señalado por Pascual (1992),
quien indica que en la fase de maduración (después de los 90 días según la Figura 13), el carbono
94
orgánico total sufre tan sólo un ligero descenso aunque no significativo, lo que indica que la mayor parte
de la mineralización del carbono se efectúa en los primeros meses del proceso, ya que es en dicha fase
donde se encuentra la mayor concentración de fracciones de carbono fácilmente biodegradables (car-
bono hidrosoluble).
La dinámica del carbono hidrosoluble en el tiempo de compostaje se aprecia en la Figura 14, a la vez
que se compara con resultados obtenidos de la literatura.
2,5
2
CHS (%)
1,5
0,5
0
0 30 60 90 120 150 180 210
Tiempo (días)
Fuente:
Compost Comedor y Jardín, objetos de este estudio.
España - RSU: Compost elaborado con RSU en Murcia, España (García, 1990).
España - Jardín: Compost elaborado con desechos de jardines en Madrid, España (Benito y col., 2003).
Es evidente el claro descenso de esta fracción en el transcurso del proceso de compostaje, en la Figura
15 se observan valores de carbono hidrosoluble bastante bajos para el compost de jardín, al igual que
para el compost señalado por Benito y col., (2003).
95
En la misma figura también se aprecia que el compost de comedor y el reseñado por García (1990)
presentan altos valores iniciales de CHS, esto coincide con los resultados señalados por García y col.
(1992) y por Lee y col. (2002); éste último reportó valores por encima de 4% de CHS al final del
proceso de compostaje. En los casos antes citados, los altos valores iniciales de CHS se pueden
atribuir a las características de los materiales utilizados al inicio de la mezcla de los composts (RSU), los
cuales son fácilmente biodegradables. El decrecimiento observado del CHS está asociado a una rápida
descomposición y pérdidas por drenaje (Canet y Pomares, 1995).
El carbono hidrosoluble puede utilizarse para indicar si un compost ha seguido un proceso de compostaje
idóneo, ya que si posee niveles altos, es indicativo de que no ha existido una actividad microbiana
adecuada. Este parámetro se ha propuesto como índice para establecer si un compost está suficiente-
mente maduro, así, un compost cuyo contenido de carbono hidrosoluble sea igual o inferior a 0,05 % se
considera que posee un grado adecuado de madurez (Pascual, 1992). Los valores de CHS obtenidos
al final del proceso de compostaje para los composts comedor y jardín fueron iguales (0,08%), ésto
nos indica que ambos composts se pueden considerar como maduros.
- Relación C/N.
La relación C/N ideal de un compost maduro es alrededor de 10, como en el humus del suelo. Una
relación estable C/N de 10, sin embargo, difícilmente se obtiene en el compostaje, ya que la
biodisponibilidad del carbono en los diferentes desechos es variable. Por ejemplo, la lignina es más
resistente a la descomposición que la mayoría de los polisacaridos (Mathur y col., 1993). Otros autores
consideran que un compost es maduro cuando la relación C/N es menor que 20 o lo más cercano a 15
(Costa y col., 1991).
En la Figura 15 se muestra la variación de la relación C/N para los composts comedor y jardín durante
su proceso de compostaje y se comparan con datos de la literatura. En ambos casos se observa que la
relación C/N decrece durante el proceso de compostaje aunque con alta variabilidad. Esta tendencia
ha sido indicada también por otros autores (García, 1990; Canet y Pomares, 1995).
96
90
80
70
60
COT/Ntotal
50
40
30
20
10
0
0 50 100 150 200 250
Tiempo (días)
Fuente:
Compost Comedor y Jardín, objetos de este estudio.
España - RSU: Compost elaborado con RSU en Murcia, España (García, 1990).
España-RSU-2: Compost elaborado con RSU en Murcia, España (Pascual, 1992).
España - Jardín: Compost elaborado con desechos de jardines en Madrid, España (Benito y col., 2003).
Tenerife - RSM: Compost elaborado con RSM en Tenerife, España (Iglesias y Pérez, 1991).
Corea - Alimentos: Compost elaborado con desechos de alimentos en Corea (Lee y col., 2002).
De acuerdo a los valores reflejados en la Figura 15, solamente el compost de Tenerife-RSU, alcanzó
una relación C/N menor de 10, lo que indica que de acuerdo a los señalado por Mathur y col. (1993),
obtuvo un adecuado grado de madurez. En los otros casos, los resultados están lejos de alcanzar este
valor, no siendo éste un parámetro confiable. Si bien la relación C/N se puede considerar como un buen
indicador de la estabilidad bioógica de los composts, conviene resaltar que hay que tener muy en cuenta
el valor inicial de dicha relación, la cual está en función de los materiales de partida (Costa y col., 1991).
97
Para poder caracterizar a un compost es necesario que el parámetro utilizado presente valores similares
para cualquier tipo de desechos que se utilice; el equipo de investigadores que dirige Carlos García, del
Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Murcia, España, propuso como índice de madurez,
la relación entre carbono hidrosoluble y nitrógeno total CHS/NT, ya que ésta variaba de una manera
muy similar en todos los desechos orgánicos por ellos estudiados, llegando al final del proceso a valores
semejantes en todos los composts, independientemente de la naturaleza de los materiales de partida y
establecieron que para que un compost se pueda considerar suficientemente maduro, debe presentar
valores de esta relación por debajo de 0,3 (Pascual, 1992).
Los resultados obtenidos utilizando la relación CHS/NT en función del tiempo se muestran en la Figura
16. En la misma figura se observa una disminución rápida para el caso del compost de comedor a
diferencia del compost de jardín. Estas diferencias deben de estar asociadas a las características intrínsicas
de los diferentes materiales de partida, aunque al final del proceso ambos composts muestran valores
muy cercanos entre ellos y al valor umbral ideal de 0,3.
4,0
3,5
3,0
2,5
CHS/Ntotal
2,0
1,5
1,0
0,5
0,0
0 50 100 150 200 250
Tiempo (días)
Fuente:
Compost Comedor y Jardín, objetos de este estudio.
España - RSU: Compost elaborado con RSU en Murcia, España (García, 1990).
España-RSU-2: Compost elaborado con RSU en Murcia, España (Pascual, 1992).
En la Figura 16 se aprecia que los compost de comedor, de jardín y el de España-RSU-2 son los que
presentaron mayor madurez.
- P total.
El elemento fósforo cumple una variada gama de funciones dentro del vegetal, es constituyente de
ácidos nucleicos, fitina y fosfolípidos; es esencial en los procesos de transferencia de energía en el
metabolismo de las plantas, éstas últimas absorben el fósforo básicamente como iones ortofosfatos
H2PO4- y HPO4-2 (Solórzano, 1997). Debido a la importancia de este elemento, es común su determi-
nación en las presentaciones comerciales de los composts, como un indicador del aporte de P que
tienen estos productos como fertilizantes.
En la Figura 17, se aprecian los diferentes contenidos de fósforo total en los composts comedor y
jardín, también se muestran otros valores señalados en la literatura para su comparación.
0,7
0,6
0,5
0,4
P (%)
0,3
0,2
0,1
0
0 30 60 90 120 150
Tiempo (días)
Fuente:
España - RSU: Compost elaborado con RSU en Murcia, España (García, 1990)
Italia - RSU: Compost elaborado con RSU en Toscana, Italia (Levi-Minzi y col., 1992)
Compost Comedor y Jardín, objetos de este estudio.
En la Figura 17, se aprecia que los compost de comedor y jardín presentan una leve disminución de su
contenido al final del proceso respecto a los contenidos iniciales, lo contrario ocurre en los composts
reseñados por García (1990) y por Levi-Minzi y col. (1992) en los cuales se aprecia un aumento en el
contenido de P. Durante el proceso de compostaje el compost de jardín presentó valores mayores, en
un factor cercano a 2, que el compost de comedor.
El elemento de fósforo, al igual que otros elementos que durante el proceso de compostaje no son
exportados a la atmósfera, aumentan durante el mismo. Durante el proceso de compostaje, las células
de los microorganismos en crecimiento, van asimilando parte del fósforo inorgánico presente e incorpo-
rándolo a sus estructuras orgánicas. También se considera que alrededor del 96 % del existente en los
RSU, se transforma en fósforo orgánico insoluble a los 14 días (García, 1990).
Desde el punto de vista en la determinación del grado de madurez de un compost, no se puede consi-
derar que el fósforo sea un indicador.
El potasio es un macronutriente que las plantas absorben en grandes cantidades siendo superado sola-
mente por el nitrógeno. A diferencia del N y el P, el potasio no forma parte de la estructura de la planta
sino que interviene en la fotosíntesis y en la activación de sistemas enzimáticos que sirven como
catalizadores para las reacciones químicas dentro del vegetal (Solórzano, 1997).
En la Figura 18, se aprecia la dinámica del potasio en los composts comedor y jardín, a la vez que se
muestran otros valores señalados en la literatura para su comparación.
100
2,5
2
K (%)
1,5
0,5
0
0 50 100 150
Tiempo (días)
Fuente:
España - RSU: Compost elaborado con RSU en Murcia, España (García, 1990)
Italia - RSU: Compost elaborado con RSU en Toscana, Italia (Levi-Minzi y col., 1992)
Compost Comedor y Jardín, objetos de este estudio.
En la Figura 18 los compost de Comedor y Jardín presentan valores superiores de K+ a los reportados
por García (1990) y por Levi-Minzi y col. (1992); se observan variaciones (altos y bajos) durante el
proceso, aún cuando en ambos composts los valores son similares al inicio y al final. También se eviden-
cia un descenso del contenido de potasio a lo largo del proceso de compostaje, lo que coincide con lo
señalado por Pascual (1992).
101
En cambio, en todos los casos estudiados por García (1990), el potasio sufre aumentos generalizados
y casi todo se encuentra en forma inorgánica, especialmente como cloruro, lo que supone una fácil
asimilación por parte de las plantas.
En la Figura 19 se grafican los valores de Na (%) para los composts comedor y jardín.
0,16
0,14
0,12
0,1
Na (%)
0,08
0,06
0,04
0,02
0
0 30 60 90 120 150
Tiempo (días)
Comedor Jardín
En la Figura 19, se observa que el compost de jardín presentó valores mayores de sodio que el compost
de comedor, alcanzando valores similares (cercanos a 0,1%) al final del proceso de compostaje. En el
caso del compost jardín ocurrió una disminución del contenido de sodio, caso contrario para el compost
de comedor, en el cual aumentó coincidiendo con García (1990), quien señala en sus estudios sobre
diversos compost con RSU, que el sodio aumenta en todas las mezclas de compostaje.
Este aumento del contenido de sodio puede ser debido a la presencia dentro de los RSU de alimentos
con altas concentraciones de sales, sin embargo, en el caso del compost de comedor también aumentó
este elemento, aún cuando no se utilizaron restos de comidas, sino solamente desechos de vegetales,
frutas y hortalizas al momento de elaborar las comidas (sin adición de sales, grasas y condimentos).
Cuando ocurren altos valores de sodio (no es el caso del compost de comedor, pero si en el citado por
García, 1990), éstos deben ser tomados en cuenta en lo relativo a la calidad del compost a ser utilizado
102
Las Figuras 20 y 21 representan la dinámica del calcio y del magnesio respectivamente en los composts
comedor y jardín, a la vez que se muestran otros valores señalados en la literatura para su comparación.
14
12
10
8
Ca (%)
0
0 30 60 90 120 150
Tiempo (días)
Fuente:
España - RSU: Compost elaborado con RSU en Murcia, España (García, 1990)
Italia - RSU: Compost elaborado con RSU en Toscana, Italia (Levi-Minzi y col., 1992)
Compost Comedor y Jardín, objetos de este estudio.
Figura 20. Contenido de Ca+2 (%) en varios tipos de compost durante su proceso de
compostaje.
103
1
0,9
0,8
0,7
0,6
Mg (%)
0,5
0,4
0,3
0,2
0,1
0
0 30 60 90 120 150
Tiempo (días)
Fuente:
España - RSU: Compost elaborado con RSU en Murcia, España (García, 1990)
Italia - RSU: Compost elaborado con RSU en Toscana, Italia (Levi-Minzi y col., 1992)
Compost Comedor y Jardín, objetos de este estudio.
Figura 21. Contenido de Mg+2 (%) en varios tipos de compost durante su proceso de
compostaje.
El contenido de calcio para el compost de jardín aumentó, lo que coincide con lo reseñado por García
(1990) y Levi-Minzi y col. (1992), tal y como se aprecia en la Figura 20; sin embargo en el compost de
comedor disminuyó levemente, posiblemente debido a las características de sus materiales de partida o
a pérdidas por lixiviación. García (1990), señala que el calcio es de todos los macroelementos, el que
se encuentra en mayor proporción en las muestras de composts; y se encuentra en el suelo, entre otras
formas, como parte de la materia orgánica o combinado con los ácidos húmicos y fosfórico en los
humatos y fosfohumatos cálcicos.
En el caso del magnesio, se aprecia en la Figura 21 un aumento de este elemento para todos los casos
reportados, observando para el compost de jardín los mayores valores. Estos resultados coinciden con
García (1990) quien señaló que el magnesio evoluciona de forma creciente con el compostaje.
104
Pascual (1992), señala que durante el proceso de compostaje existe un aumento de las concentracio-
nes de Ca+2 y Mg+2, debido por una parte a la pérdida de peso de los desechos durante el proceso y
por otra a que algunas de sus sales son poco solubles en agua y no se producen pérdidas tan acusadas
por lixiviación, como en el caso de los elementos alcalinos.
Los cationes totales: K+, Ca+2, Mg+2 y Na+; son parámetros normalmente incluidos en las etiquetas de
los composts comerciales, éstos indican el valor del producto desde el punto de vista de su uso como
fertilizante, pero no hacen ninguna referencia ni son indicadores de la madurez del producto.
En el Cuadro 19, se muestran las fórmulas mediante las cuales se calcularon los diferentes parámetros
con base a los valores obtenidos en el fraccionamiento de la materia orgánica y sus intervalos óptimos
.
*Sumatoria = AF + AH + SNH.
105
Los valores resultantes para los diferentes parámetros utilizados en la evaluación de la madurez de los
compost de comedor y jardín, se expresan en los Cuadros 20 y 21.
Cuadro 20. Resultados de los análisis del fraccionamiento de la materia orgánica para
el Compost Comedor.
Parámetro M0 M1 M2 M3 M4 M5
% C Orgánico Total 34,06 14,86 11,89 10,90 6,90 8,70
%C Hidrosoluble 1,55 0,36 0,25 0,10 0,08 0,08
%C (PP) 4,39 2,12 1,67 1,47 1,46 1,52
%C (AH)* 2,04 1,07 1,00 0,88 0,89 1,00
%C (AF)* 0,28 0,14 0,12 0,11 0,09 0,10
%C (SNH)* 0,79 0,18 0,13 0,12 0,12 0,10
Sumatoria de * 3,11 1,40 1,25 1,10 1,10 1,19
IH 0,35 0,15 0,12 0,12 0,12 0,08
%GH 74,35 87,49 89,57 89,53 89,28 92,03
%RH 6,80 8,20 9,79 6,66 14,38 12,61
CAH/CAF 7,87 7,63 8,40 8,20 9,83 10,20
%Hum 6,00 7,22 8,41 8,07 12,85 11,53
Cuadro 21. Resultados de los análisis del fraccionamiento de la materia orgánica para
el Compost Jardín.
Parámetro M0 M1 M2 M3 M4 M5
% C Orgánico Total 21,06 19,53 11,70 10,80 13,52 9,00
%C Hidrosoluble 0,51 0,32 0,21 0,11 0,07 0,08
%C (PP) 2,65 2,51 1,83 1,60 1,77 1,72
%C (AH)* 1,76 1,38 1,17 1,01 1,17 1,16
%C (AF)* 0,17 0,11 0,12 0,12 0,08 0,08
%C (SNH)* 0,25 0,18 0,15 0,15 0,13 0,11
Sumatoria de * 2,17 1,67 1,43 1,27 1,39 1,36
IH 0,13 0,12 0,11 0,12 0,11 0,09
%GH 88,43 88,97 89,90 88,99 90,36 91,81
%RH 9,51 7,63 11,14 10,93 9,30 14,97
CAH/CAF 11,33 12,50 10,00 11,47 14,37 15,10
%Hum 8,36 7,07 9,97 9,35 8,65 12,93
De acuerdo a los valores de CAH mostrados en los Cuadros 20 y 21, se compararon los resultados de
los compost de comedor y jardín con los reportados en la bibliografía, los cuales pueden apreciarse en
la Figura 22.
106
8,00
7,00
6,00
5,00
CAH (%)
4,00
3,00
2,00
1,00
0,00
0 30 60 90 120 150 180 210
Tiempo (días)
Fuente:
Compost Comedor y Jardín, objetos de este estudio.
Tenerife - RSM: Compost elaborado con RSM en Tenerife, España (Iglesias y Pérez, 1991).
España - Jardín: Compost elaborado con desechos de jardines en Madrid, España (Benito y col., 2003).
Al comparar los valores obtenidos para los composts de comedor y jardín, se puede apreciar en la
Figura 22 que ambos composts se comportan de manera similar, presentando una disminución a lo
largo del proceso de compostaje, coincidiendo con Pascual (1992), quien señala que a pesar de ser
una fracción en la que la materia orgánica presente suele estar más estabilizada, su valor disminuye, lo
que indica que una parte de ella se mineraliza, favorecido tal vez por las condiciones óptimas que se dan
en este proceso y también por ser una fracción de reciente formación y por tanto poco polimerizada.
En la misma figura, al comparar los valores de composts de comedor y jardín con los de Iglesias y Pérez
(1991) y Benito y col. (2003), se aprecia una tendencia diferente, ya que éstos son variables durante el
107
proceso y al final del mismo aumentan. El composts señalado por Iglesias y Pérez (1991) es el que
presenta mayores valores, esto debido a las características del material con que está elaborado (RSM).
En el caso de las sustancias fúlvicas, no se pueden comparar los valores obtenidos en este estudio con
otros reportados en la literatura, ya que existen varias técnicas de extracción: a) según señalan Iglesias
y Pérez, (1991) y Benito y col. (2003), se realiza la extracción del ácido húmico (AH) por solución con
0,1 M Na4P2O7 + 0,1 N NaOH y precipitación del AH a pH 1 con ácido sulfúrico, y los ácidos fúlvicos
(AF) se calcularon por diferencia entre el carbono extraible y CAH ( los compuestos no húmicos como
las grasas, proteinas o carbohidratos se incluyen en esta fracción); y b) según el método de Sequi y col.
(1986), el cual si contempla la cuantificación de las sustancias no húmicas (SNH), tal y como se espe-
cifica en el Anexo 2.2. La diferencia entre los métodos es una limitante para la comparación de este
parámetro y de los índices derivados con valores señalados en la literatura, a la vez que dificulta su
utilización como indicadores de madurez.
En la Figura 23 se aprecian los valores de CAF para los composts de comedor y jardín.
0,30
0,25
0,20
CAF (%)
0,15
0,10
0,05
0,00
0 30 60 90 120 150 180
Tiempo (días)
Comedor Jardín
La fracción de los ácidos fúlvicos viene representada por los compuestos no precipitables a pH 2. Esta
fracción es la predominante al comienzo del proceso pero disminuye con el tiempo, tal y como se
aprecia en la Figura 23, lo que coincide con Díaz (1990) en ensayos sobre composts elaborados con
lodos. En los compost de comedor y jardín, durante todo el proceso de compostaje, los ácidos húmicos
108
predominaron sobre los ácidos fúlvicos, esto quizás debido a las características de los materiales utili-
zados en su elaboración.
Los resultados del fraccionamiento de la materia orgánica se aprecian en los Cuadros 20 y 21, así como
una serie de índices utilizados como parámetros para evaluar la madurez de un compost. Al comparar
los valores de los composts de comedor y jardín para cada uno de estos índices, se obtuvieron las
Figuras desde la 24 hasta la 28.
1 6 ,0 0
1 4 ,0 0
1 2 ,0 0
1 0 ,0 0
CAH/CAF
8 ,0 0
6 ,0 0
4 ,0 0
2 ,0 0
0 ,0 0
0 30 60 90 120 150 180
Tiemp o (d ías)
C o med o r Jard ín
De acuerdo a la clasificación sugerida por Iglesias y Pérez (1992) los resultados obtenidos para los
composts de comedor y jardín, presentan una madurez desde su inicio (valores mayores a 1), tal y
como se aprecia en la Figura 24; los mismos autores sugieren que la posible relación CAH/CAF constitu-
ye un parámetro válido al establecer el grado de evolución de la materia orgánica durante el compostaje
de desechos urbanos, así como la madurez de la degradación del compost. Esta consideración no
puede ser tomada en cuenta en los composts estudiados, debido a que no refleja la evolución del
proceso de compostaje y lleva a la reflexión acerca de la validez de este parámetro como indicador
para la madurez de un compost, sobre todo si los métodos de extracción de las sustancias húmicas no
están estandarizados.
109
100,00
80,00
% GH
60,00
40,00
20,00
0,00
0 30 60 90 120 150 180
Tiempo (días)
Comedor Jardín
En la Figura 25 se aprecia, para los compost de comedor y jardín, un aumento en el grado de humificación,
presentando valores mayores del 70%, que de acuerdo a Govi y col. (1993), permiten considerar a
ambos compost como maduros.
25,00
20,00
15,00
%RH
10,00
5,00
0,00
0 30 60 90 120 150 180
Tempo (días)
Comedor Jardín
Si comparamos los resultados presentados en la Figura 26, no se pueden considerar como maduros los
composts de comedor y jardín; lo que nos hace coincidir con Iglesias y Pérez (1992), quienes señalan
que obtuvieron resultados similares a otros autores citados por ellos (Sugahara e Inoko, 1981; Moré y
col., 1987; y Das, 1988), quienes fundamentaron que la sumatoria de los AH + AF (tasa de extracción
alcalina), no varía apreciablemente durante todo el proceso de compostaje y, por esta razón, este
parámetro no se puede considerar como un buen índice de humificación de compost con desechos de
ciudades. Benito y col (2003), coinciden también con que este parámetro no puede ser considerado un
buen indicador para determinar el grado de madurez de un compost.
0,40
0,35
0,30
0,25
IH
0,20
0,15
0,10
0,05
0,00
0 30 60 90 120 150 180
Tiempo (días)
Comedor Jardín
Figura 27. Índice de Humificación (IH) en los composts estudiados durante su proce-
so de compostaje.
De acuerdo a la Figura 27, los compost de comedor y jardín presentan valores al final del proceso
menores de 0,2 coincidiendo con Riffaldi y col. (1992), quienes señalaron valores para el índice de
humificación menores de 0,2 en un compost realizado con residuos sólidos municipales luego de 2
meses. Sin embargo este parámetro no es confiable para ser utilizado como indicador de madurez en
compost, ya que si se utiliza la clasificación propuesta por Sequi y col. (1986), los composts de come-
dor y jardín estarían maduros desde su inicio (al presentar valores menores a 0,5).
111
14,00
12,00
10,00
% Hum
8,00
6,00
4,00
2,00
0,00
0 30 60 90 120 150 180
Tiempo (días)
Comedor Jardín
En la Figura 28 se aprecia que los composts de comedor y jardín presentan valores por encima de 10
al final del proceso, que de acuerdo a esta calsificación sugerida por Iglesias y Pérez (1992), indica que
los composts están maduros. Este parámetro es interesante, ya que refleja que al final del proceso de
compostaje se encuentra un mayor contenido de sustancias humificadas, lo que coincide con Navarro
(2000). De otra parte, el valor de 10 es un umbral indicativo del proceso de madurez ya que es
alcanzado en los composts de comedor y jardín luego de los tres meses de compostaje (que es el
período en el cual el compost inicia su período de madurez), y en concordancia con otros parámetros
analizados en este trabajo (temperatura, contenido de carbono orgánico total y de carbono hidrosoluble
y la relación CHS/Ntotal).
600
500
Actividad de la Ureasa
400
( g N-NH4 /g.s.s.*h)
300
200
100
0
0 30 60 90 120 150 180
Tiemp o (d ías)
C o med o r Jard ín
En la Figura 29, se observa que en general en ambos compost estudiados, ocurrió un descenso en la
actividad ureásica; sin embargo al principio, se aprecia una tendencia diferente, es decir, mientras en el
compost de comedor la actividad descendió, en el compost de jardín la misma aumentó, nivelandose
ambas al segundo mes del proceso; esta variación puede explicarse debido a la variedad en los mate-
riales con los cuales se elaboraron los dos composts. Sin embargo en ambos compost se aprecia un
descenso en la actividad de la enzima, lo que coincide con Díaz (1990), quien señala que el inicio del
compostaje está caracterizado por una elevada actividad microbiana, por eso el aumento en la activi-
dad ureásica
A la vez, Benitez y col. (1999), indican que la actividad de la ureasa, la cual cataliza la hidrólisis de la
úrea a CO2 y NH4+, se incrementó durante las primeras dos semanas en un experimento de
vermicompostaje, probablemente a consecuencia de la disminución de la alta concentración inicial de
NH4+-N en el substrato, lo cual puede ser responsable de la inhibición de esta actividad. Seguidamente
la actividad de la ureasa decrece hasta la sexta semana y el resto del proceso permanece estable con un
pequeño incremento durante la fase terminal del experimento. Esta tendencia es similar a la presentada
por el compost de jardín. En el caso del compost de comedor, la actividad inicial de la ureasa fue
mayor, quizas debido a las características del substrato.
113
De otra parte, Pascual (1992), indica que la ureasa interviene en el último estadio de degradación de los
compuestos nitrogenados, por lo que la mayor actividad se detecta al final del proceso de compostaje.
4500
Actividad de la Fosfatasa ácida a pH 6.5
3000
Actividad de la Fosfatasa alcalina
2500
3500
jardín durante su proceso de compostaje.
( g p-NF/gmats.h)
3000
2000
2500
2000
1500
1500
1000
1000
500
5000
0 30 60 90 120 1
0
T ie m p o ( d ía s )
0 30 60 90 120 15 0
C o mTiempo
e d o r (días) J a r d ín
C omedor Jardín
En las Figuras 30 y 31, se aprecia que en ambos composts (comedor y jardín) la actividad de la
fosfatasa, tanto ácida como alcalina, descendió en el primer mes del proceso de compostaje,
manteniendose luego a lo largo del proceso en valores bastante constantes. De acuerdo a García y Polo
(1999), las variaciones de la actividad de la fosfatasa durante la estabilización de un material orgánico
podría indicar los cambios en la cantidad y calidad de los sustratos fosforados; estas enzimas actúan
sobre sustratos variados, hidrolizando compuestos orgánicos fosforados, polifosfatos y metafosfatos
orgánicos, convirtiéndolos en otros inorgánicos de fósforo asimilable por las plantas. De otra parte,
señala Pascual (1992), que la fosfatasa refleja la cantidad de compuestos fosforados de naturaleza
orgánica; y el descenso de actividad durante el proceso de compostaje, puede ser debido por una
parte, a la inhibición por metales pesados liberados tras la degradación de la materia orgánica y por
otro, a la inhibición por el producto resultante de la hidrólisis, es decir, el fósforo inorgánico.
En el compost de comedor, se aprecia una disminución de la actividad tanto en la fosfatasa ácida como
en la alcalina, según García y Polo (1999) se debe a que el proceso de compostaje hará disminuir la
cantidad de actividad fosfatasa al existir una menor biomasa microbiana en la masa de compost.
De acuerdo a Díaz (1990), la actividad fosfatásica está altamente correlacionada con la biomasa
bacteriana, de manera que el aumento de la actividad fosfatásica (como se aprecia en el caso del
compost de jardín), puede ser atribuido a una nueva síntesis de la enzima, lo que debe relacionarse con
una disminución de la concentración del fosfato inorgánico libre que es utilizado por los microorganismos
para su crecimiento; este fósforo inorgánico es un fuerte inhibidor de la actividad fosfatásica, por lo que
menores cantidades permitirán un incremento de esta actividad enzimática.
Otra enzima estudiada fué la β-glucosidasa, cuya actividad se observa en la Figura 32.
115
6000
de los primeros en ser descompuestos por la actividad de los microorganismos.
5000
( g p-NF/gmats.h)
4000
La β-glucosidasa es una enzima que está ampliamente distribuida en la naturaleza siendo su origen
3000
mayoritariamente fúngico, y que puede ser inhibida por el contenido de metales pesados, presencia de
2000
componentes tóxicos, etc. Por lo tanto, la determinación de esta actividad enzimática no es sólo impor-
1000
tante por hacer referencia cualitativa del estado de descomposición en que se encuentra la materia
0
orgánica, sino que es capaz de ser un biomarcador del estado de contaminación
0 30
de dicha
60
materia9 0 120
orgánica (García y Polo, 1999). Tie mp o (d ía s)
C o med o r Ja rd ín
Las enzimas determinadas en este estudio son enzimas hidrolíticas, que de acuerdo a Madigan y col.
(1997), son aquellas que participan en la degradación de los nutrientes presentes en el periplasma de las
bacterias Gram negativas. Benitez y col. (1999), señalan que la alta actividad inicial de las enzimas
hidrolíticas refleja una alta actividad microbiana, tal y como se observó desde la Figura 30 hasta la 32,
en las que la mayor actividad ocurrió durante el primer mes del proceso, y en el caso de la Figura 29
(ureasa), en la cual la mayor actividad ocurrió durantes los tres primeros meses del proceso de
compostaje.
116
Los composts comedor y jardín se estabilizaron al final de su proceso de compostaje (al alcanzar una
adecuada madurez), ésto luego del análisis de las enzimas hidrolíticas ureasa, fosfatasa (ácida y alcalina)
y β-glucosidasa. Desde el punto de vista de su utilización para la determinación de la madurez de un
compost, las enzimas son buenos indicadores, sin embargo, se deben considerar otros parámetros que
complementen el análisis.
En las Figuras 33, 34, 35 y 36 se muestran los datos experiementales de desprendimiento de carbono
ajustados a un modelo de simple y doble exponencial para los composts de comedor y jardín respec-
tivamente. En todos los casos observa que el compost de comedor presenta valores mayores del CO2
que el de jardín, debido a la presencia de materiales fácilmente degradables.
También se observa en las Figuras 33, 34, 35 y 36, que en el primer mes del proceso de compostaje
ocurre la mayor actividad microbiológica, reflejada en el mayor desprendimiento del CO2, el cual va
disminuyendo luego del segundo mes (M2), y así progresivamente. Esta disminución de la actividad
microbiológica, de acuerdo a Brinton y col. (1995) y Kirchmann y Bernal (1997), indica que la produc-
ción de CO2 es inversamente proporcional a la estabilidad del compost, tal como se evidencia en las
figuras antes citadas.
En otro orden de ideas, la fase termófila es la asociada a la mayor actividad microbiológica, así como al
mayor desprendimiento de CO2, ésta finaliza para los compost de comedor y jardín, aproximadamente
a los noventa días de iniciado el proceso para luego presentar valores estables; lo que coincide con
Benito y col. (2003), quienes señalan que la evolución de la tasa de CO2, después de los 81 días
(correspondiente a la fase activa del proceso) presentan resultados estables hasta el final del proceso.
En la Figura 37, se pueden identificar los principales tipos de compuestos degradados en esta fase.
119
En los compost de comedor y jardín, ocurre la mineralización de los compuestos orgánicos lábiles en su
fase termófila; y los compuestos más difícilmente degradables como la lignina y la celulosa, continúan
degradándose pero en menor proporción (menor desprendimiento de CO2). Esto demuestra de acuer-
do a Saviozzi y col. (1992), la presencia de diferentes compuestos
Azúcares con diferentes períodos Fin
de de la fase termófila
descom-
(caida de la temperatura)
posición.
Proteinas
Brinton y col. (1995), indican que la respiración depende de la humedad relativa y de la capacidad de
retención de agua en vez de las cantidades absolutas a compostar.
Grasas Esto pudiese explicar los bajos
valores de M3 (a los dos meses de compostaje) debido al bajo contenido de humedad en este período
Celulosa
(< 50%) y a las altas temperaturas externas (mes de mayo), asíy como a un retardo en la aireación de los
Hemicelulosa
composts, lo que nos indica que el proceso de descomposición de la materia orgánica se ha podido ver
afectado por fallas en el manejo de los composts. Lignina
1E+12
1E+11
1E+10
UFC/g de compost
1E+09
1E+08
1E+07
100000
0
100000
10000
1000
100
10
1
11-03 (M0) 9-04 (M1) 9-05 (M2) 10-06 (M3) 11-07 (M4) 11-08 (M5)
1E+13
1E+12
1E+11
UFC/g de compost
1E+10
1E+09
1E+08
1E+07
1E+06
10000
0
10000
1000
100
10
1
11- 03 ( M0) 9- 04 (M1) 9- 05 (M2) 10-06 ( M3) 11- 07 (M4) 11- 08 ( M5)
Al comparar el compost de comedor (Figura 38) con el compost de jardín (Figura 39), se observa para
las bacterias aeróbicas que al inicio del proceso sus densidades de población son similares, luego en la
fase termófila (M1 y M2) se incrementa en mayor número la densidad de la población de las bacterias
aeróbicas en el compost jardín, las cuales decrecen luego en mayor cantidad que en el compost come-
dor en la fase de estabilización (enfriamiento - M3 y M4). Al final del proceso (M5), las densidades de
población para las bacterias aeróbicas se igualan en los dos composts estudiados.
Este comportamiento puede ocurrir debido al hecho de que el compost de jardín fue elaborado utilizan-
do un inóculo de otro compost al cual se le aplicó un complejo polienzimático, y que ésta sea la causa
de la disparidad entre los dos compost en el desarrollo de la población bacteriana aerobia, ya que para
el caso del compost de jardín, las enzimas contribuyeron a facilitar la nutrición de los microorganismos,
mientras que en el caso del compost de comedor, la población microbiana nativa de los materiales de
partida, tuvo que desarrollar sus propios mecanismos para la obtención de nutrientes. Sin embargo,
llama la atención, que al final del proceso, el resultado, desde el punto de vista de población microbiana
presente, se estabiliza, posiblemente porque ambos compost alcanzan iguales niveles de estabilidad ó
madurez.
122
A la vez, las bacterias anaeróbicas se encontraron durante los tres primeros meses en mayor densidad
poblacional en el compost de comedor que en el de jardín, disminuyendo ambas paulatinamente; luego
del tercer mes (M3) hubo un incremento de la densidad poblacional de bacterias anaeróbicas en el
compost d jardín en comparación con el de comedor; para posteriormente alcanzar ambos composts al
final del proceso (M5) valores similares en su densidad poblacional e inferiores a los valores iniciales.
Los resultados obtenidos para composts de comedor y jardín, coinciden con los señalados por Corlay
y col. (1999), quienes estimaron el cambio de la densidad y la sucesión poblacional de bacterias,
actinomicetos y hongos en el tiempo, durante la producción de vermicomposta en tres materiales de
desechos: paja de avena subproducto de la producción comercial del hongo Pleurotus, estiércol bovi-
no de ganado lechero y desechos hortofrutícolas provenientes de un mercado. En general, las poblacio-
nes microbianas decrecieron al transcurrir el tiempo de biodegradación tanto en ausencia como en
presencia de la lombriz Eisenia foetida. En las vermicompostas, la población bacteriana se redujo de
2,62 x 109 a 6,81 x 107; en paja y desechos hortofrutícolas de 1,78 x 109 a 4,49 x 107, la de actinomicetos
de 2,17 x 107 a 3,87 x 106 en paja y de 4,09 x 107 a 2,76 x 106 en desechos hortofrutícolas.
En el caso de las levaduras, en las Figuras 38 y 39, se puede observar una mayor densidad poblacional
en el compost de comedor que en el de jardín, además de que éstas representan la población en menor
proporción de los microorganismos estudiados, y sólo se observan en las dos primeras muestras (M0
y M1), disminuyendo en ambos casos hasta desaparecer (luego de que se inicia la etapa termófila en el
segundo mes). Esto ocurre, de acuerdo a Dobao y col. (1998), porque cuando el proceso de compostaje
alcanza temperaturas mayores a 40°C los microorganismos mesófilos mueren, excepto algunas espo-
ras; y los termófilos empiezan a dominar en la población microbiana, aumentan la temperatura a más de
60°C, la cual es letal para la mayoría de los hongos, llevándose a cabo la descomposición principal-
mente por actinomicetos, cuyas esporas generan el olor a mantillo del compost maduro; así mismo, las
transformaciones químicas pueden verse afectadas por esta subida de temperatura, ya que compuestos
amónicos, aminas, azúcares y/o fenoles pueden causar reacciones del tipo Maillard para producir
polímeros pardos parecidos al humus (a esta temperatura se descomponen básicamente almidones,
azúcares, lípidos y proteínas, mientras que en rangos mesófilos se degradan fundamentalmente celulosa,
hemicelulosa y lignina). Para los composts de comedor y jardín, estas temperaturas pudieron tener un
efecto antimicótico, ya que no se observaron levaduras luego de este período.
También se debe tomar en cuenta, que cuando el oxígeno está presente, las levaduras crecen
eficientemente formando, a partir del azúcar, biomasa y CO2 (Madigan y col., 1997), y la desaparición
de las levaduras puede estar relacionada con el hecho de que los contenidos de azúcares han sido
degradados.
123
En las Figuras 38 y 39, se observa claramente al final del proceso de compostaje una disminución en la
densidad poblacional del total de los microorganismos presentes en ambos composts, esta etapa final
se inicia a partir del tercer mes (M3), el cual coincide con el final del proceso de compostaje en sí, y es
el inicio de una etapa de estabilización en la cual el compost alcanza su madurez, etapa de unos dos
meses de duración aproximadamente, tal y como se puede apreciar en las figuras antes mencionadas.
En esta última etapa, la actividad y el número de los microorganismos disminuye debido a las caracte-
rísticas del sustrato presente en ese momento.
digerir celulosa, y estos son los principales responsables de la descomposición de materiales vegetales
en el suelo de los bosques. Entre las bacterias, sin embargo, la digestión de la celulosa se presenta en
relativamente pocos grupos, de los que las bacterias deslizantes como Sporocytophaga y Cytophaga,
los clostridios y los actinomicetos son los más corrientes (Madigan y col., 1997).
En esta fase de maduración, de acuerdo a Bertoldi y col. (1983), las largas cadenas de polímeros son
atacadas principalmente por otro grupo de microorganismos (hongos y actinomicetos); varios géneros
y especies de eumycetes, organismos mesófilos y termófilos, degradan activamente la celulosa, pectina,
almidones y lignina. La descomposición de la celulosa se realiza intensamente durante todo el proceso,
pero particularmente durante la etapa final por la actividad de los eumycetes. La degradación de la
lignina, y su transformación enzimática aerobia, está restringida a un grupo limitado de microorganismos,
especialmente de los hongos superiores (basidiomycetes). En la última fase del compostaje los autores
antes mecnionados, observaron un continuo decrecimiento en el número de bacterias celulolíticas y un
incremento en el número de eumycetes celulolíticos.
De otra parte, es importante señalar que en el caso de los hongos aerobicos, no se realizó conteo en
placas, porque son estructuras de rápido crecimiento y muy expansivas, lo que hace difícil contarlas en
una placa, y en caso de hacerlo, existe un gran margen de error que no hace confiables los resultados
que se puedan obtener. En cambio, en el caso de los hongos anaerobios unicelulares (levaduras), su
conteo en placa es posible y confiable, dado que crecen al igual que las bacterias, como colonias
discretas.
El no conocer la cantidad de hongos aerobios que actúan, dificulta saber en cuál de los compost ha
habido mayor actividad microbiológica, en todo caso, lo significativo no es el número sino el tipo de
microorganismos presentes, así como las actividades por ellos realizadas. Al momento de evaluar la
madurez de un compost, la cuantificación de la población microbiana, se puede considerar más que
como un parámetro de la madurez, un indicador de la evolución del proceso de compostaje.
Identificar los diferentes géneros de las bacterias y hongos presentes en el proceso de compostaje, es
un trabajo bastante laborioso, sin embargo, al realizarle una tinción Gram, a las unidades formadoras de
colonias de las bacterias obtenidas de los cultivos puros bacterianos se pudo agrupar la población
bacteriana en términos de morfología celular (cocos y bacilos) y características físico-químicas de su
pared celular, éstos resultados se aprecian en las Figuras 40 y 41.
125
100%
90%
80%
% Bacterias
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
aerobicas
aerobicas
aerobicas
aerobicas
aerobicas
aerobicas
anaerobicas
anaerobicas
anaerobicas
anaerobicas
anaerobicas
anaerobicas
M0 M1 M2 M3 M4 M5
N° Muestras
Cocos (Gram +) Bacilos (Gram +)
Cocos (Gram -) Bacilos (Gram -)
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
aerobicas
aerobicas
aerobicas
aerobicas
aerobicas
aerobicas
anaerobicas
anaerobicas
anaerobicas
anaerobicas
anaerobicas
M0 M1 M2 M3 M4
N° Muestras
Cocos (Gram +) Bacilos (Gram +)
Cocos (Gram -) Bacilos (Gram -)
En las Figuras 40 y 41, se pueden observar las variaciones que ocurrieron en las poblaciones bacterianas
presentes en los composts durante el proceso de compostaje, predominando al inicio del proceso
bacterias Gram negativas, y Gram positivas al final del mismo. Estos resultados coinciden con lo repor-
tado por García y Polo (1999), quienes señalan que en la etapa termófila han sido aislados 164 biotipos
de bacterias; además, la evolución de la temperatura con el proceso de compostaje condiciona enor-
memente a las poblaciones microbianas: incrementa las esporas y las bacterias Gram positivas, inhibiendo
por el contrario a otros muchos tipos de bacterias a los 55 °C.
La variedad de colonias de bacterias decrece cuando se incrementa la temperatura, las cuales pasan de
Pseudomonas, Achromobacter, Flavobacterium, Micrococcus y Bacillus a una dominada por
Bacillus, de las cuales se han reportado B. Schlegelii, Hydrogenobacter spp. y particularmente las del
género Thermus (T. thermophilus, T. aquaticus) aparecen en compost calientes (65-80 °C). Las
termófilas aisladas fueron en su gran mayoría Gram positivas (86 % de las estudiadas). Sin embargo se
encontraron bacterias Gram negativas heterotróficas (aeróbicas) del género Thermus (no formadoras
de esporas) creciendo a temperaturas > 70 °C (Boulter y col. 2000).
Klamer y Bååth (1998), señalan que en análisis de procesos de compostaje, la comunidad termófila
que se desarrolla sobre los 50°C consiste de bacterias Gram-positivas (como las obtenidas en los
composts estudiados), en su mayoría del género Bacillus, un género bien conocido como dominante en
compost a altas temperaturas. De las bacterias identificadas por estos autores, entre 40 - 69°C, el 87%
correspondió a Bacillus sp; las bacterias Gram-negativas y los hongos se desarrollaron sólo por deba-
jo de los 50°C; y se observó un incremento de bacterias Gram-positivas luego de 30 días, se presume
causado por la invasión de Coprinus cinereus, en concordancia con otros reportes observados sobre
la presencia del género Coprinus en compost. Estos autores señalan también, que los hongos son el
grupo de microorganismos dominante al final del proceso de compostaje, proceso en el cual ocurren
cambios drásticos de las estructuras de las comunidades microbianas que tienen lugar en el mismo.
Estas sucesiones de microorganismos se aprecian bien en la Figura 3.
En otro orden de ideas, Sánchez (2001), señala que los actinomicetes son la población que predomina
en la fase termófila, éstos forman una subdivisión de los organismos del dominio Bacteria. Madigan y
col. (1997), definen algunos de sus rasgos más comunes: son Gram positivos, bacilares o filamentosos,
aeróbicos y generalmente inmóviles en su fase vegetativa.
En las Figuras 40 y 41, se puede observar entre el mes 3 (M2) y el mes 4 (M3) -fase termófila-, la
presencia de bacilos Gram positivos, grupo al cual pertenecen los actinomicetes y período en el cual las
temperaturas en ambos composts (comedor y jardín) estuvieron por encima de 50°C. Boulter y col.
127
(2000), hacen referencia a que los actinomicetes se desarrollan más lentamente que la mayoría de las
bacterias y hongos, ellos tienen una competencia poco efectiva cuando los niveles de nutrientes son
altos, pero son más competitivos cuando los niveles de nutrientes disminuyen.
Señalan Madigan y col. (1997) que «los Streptomyces (actinomicetes filamentosos), son organismos
principalmente del suelo; precisamente el característico olor terroso de los suelos se debe a la produc-
ción de una serie de metabolitos de los estreptomicetes llamados gosminas. Los suelos alcalinos y
neutros son más favorables que los ácidos para su desarrollo; en cuanto a su nutrición, son muy adaptables,
raramente requieren de factores de crecimiento y puede emplearse una gran variedad de fuentes de
carbono, como azúcares, alcoholes, ácidos orgánicos, amioácidos y algunos compuestos aromáticos.
La mayor parte de los aislados produce enzimas hidrolíticas extracelulares que permiten la utilización de
polisacáridos (almidón, celulosa, hemicelulosa), proteínas y grasa; algunas cepas pueden usar hidrocar-
buros, lignina, taninos o incluso caucho».
La clasificación de las bacterias de acuerdo a la tinción Gram, representa un buen indicador de las
sucesiones que ocurren en el proceso de compostaje. Es de hacer notar, que al final del proceso de
compostaje del compost de comedor (y en menor proporción en el compost de jardín), se observó la
presencia de bacterias anaerobias Gram negativas, lo que coincide con los análisis fitopatológicos rea-
lizados a ambos composts en el Vivero "El Horticultor" antes de su uso, en los cuales se identificó para
el compost de comedor, una bacteria del género Pseudomonas (bacilos Gram negativos).
De otra parte, Kannangara y col. (2000), señalan que en ensayos realizados en Canadá, la disminución
de Fusarium oxysporum f.s.p. radicis-cucumerinum (FORC), en cultivos de pepino en invernadero,
sembrados sobre diferentes tipos de composts (de pilas y vermicompost), tuvo lugar un gran incremen-
to de bacterias fluorescentes cerca del área que rodea las raíces; los mismos autores acotan que se ha
determinado que las Pseudomona fluorescens segregan sideroforos quelantes de hierro (que lo
atrapan), lo que limita la disponibilidad del hierro para el desarrollo del tubo germinal de los hongos. Por
tal razón, el incremento en la población de Pseudomona fluorescens puede suprimir el desarrollo del
FORC a través de sus sideroforos. Una correlación significativa ha sido observada entre el incremento
en población de una especie de hongo, por ej. Trichoderma en correspondencia con la disminución de
Fusarium oxysporum.
Como observación adicional durante el proceso de compostaje, se apreció luego del primer mes la
presencia de manchas blancas en el interior de las pilas de compostaje; esto coincide con Menoyo
(1995), quien en un estudio sobre compostaje reportó la apreciación visual de manchas blancas corres-
pondientes posiblemente a colonias de hongos, las cuales generalmente comenzaban a aparecer duran-
128
te la fase termófila. Por otra parte, Boulter y col. (2000), señalan que los actinomicetes, pueden ser
vistos como una película blanca en la superficie de la materia orgánica, al final del proceso de compostaje.
Este índice se determinó para los composts de comedor y jardín, y los resultados se aprecian en la
Figura 42, a la vez que se comparan con otros valores obtenidos en la literatura.
180
160
140
120
IG (%)
100
80
60
40
20
Fuente:
0
Compost Comedor y Jardín, objetos de este estudio. (Semillas de lechuga, Lactuca sativa).
0 30 60 90 120 150 180
España - Jardín: Compost elaborado con desechos de jardines en Madrid, España (Benito y col., 2003).
Tiempo (días)
(Semillas de berro, Lepidium).
Korea - Alimentos: Compost elaborado con desechos de alimentos en Korea (Lee y col.,Jardín
Comedor 2002).(Semillas de 1: España-Jardín
Corea-Alimentos
repollito chino, Brassica parachinensis; y 2: lechuga, Lactuca scariola). -1 Corea-Alimentos -2
Figura 42. Índice de Germinación (IG) en varios tipos de compost durante su proceso
de compostaje.
129
En la Figura 43 se aprecia que los compost de comedor y jardín estuvieron libres de sustancias fitotóxicas
a partir de los 50 días del proceso de compostaje, coincidiendo con lo citado por Zucconi y col.
(1981b), en lo relacionado a que evaluaciones de fitotoxicidad durante el compostaje, parecen estar
estrictamente asociadas a la etapa inicial de descomposición.
Costa y col. (1991), señalan que al calcular el índice de germinación de una semilla determinada utili-
zando un extracto de compost, cuando el resultado está por encima de 50%, entonces el compost
evaluado está maduro, de acuerdo a este criterio los composts de comedor y jardín, alcanzaron la
madurez casi al mes de iniciado el proceso de comportaje.
Sin embargo, con la finalidad de determinar si de un modo u otro el proceso de madurez está asociado
con un descenso paralelo de la fitotoxicidad, Saviozzi y col. (1992), en un ensayo de fititoxicidad, en el
cual aplicaron el test con Lepidium sativum, encontraron que el índice de germinación (IG) se incrementó
linealmente con el tiempo de compostaje, razon por la cual establecieron que la desaparición de la
fitotoxicidad se asume cuando el IG obtenido alcanza un 80% luego de dos meses. Según esta aprecia-
ción, los composts de comedor y jardín alcanzaron niveles de madurez luego de los dos primeros meses
del proceso de compostaje.
Queda la inquietud de que este método fué definido por Zucconi y col. (1981a), utilizando semillas de
berro Lepidium sativum, pero debido a que no se encontraron semillas de berro viables, se realizó el
método con semillas de lechuga Lactuca sativa, encontrando en la literatura diferentes variables en
este mismo sentido.
En la Figura 42 al calcular el IG, las experiencias de compost de comedor y jardín, así como la señalada
por Benito y col. (2003) presentaron buenos resultados (muy poca fititoxicidad), sin embargo, en el
caso de los estudios de Lee y col. (2002), el IG del repóllito chino presentó valores por debajo de 50%
a los 40 días del compostaje; y por otra parte, la lechuga presentó valores cercanos a 0, lo que indica
que el compost por estos autores evaluado presentaba altos índices de fitotoxicidad.
El IG es un parámetro que nos permite identificar el nivel de fitotoxicidad de un compost, así como su
madurez; sin embargo, la utilización de diferentes semillas puede incidir en que la madurez esté determi-
nada por un factor numérico (50 o 70% como los señalados anteriormente).
130
Antes de la utilización de los composts, de acuerdo a rutina del Vivero "El Horticultor", se enviaron
muestras de los composts de comedor y jardín para realizarles análisis fitopatológicos. En estos análisis,
se identificó para el compost de comedor: hongo saprófito del género Aspergillus, bacteria del género
Pseudomonas, y se observaron larvas de nemátodo parásito Pratylenchus. En el compost de jardín,
se identificó: hongo saprófito del género Aspergillus, y se observaron larvas de nemátodo parásito
Rotylenchus. Recomendando en el caso del compost de jardín su volteo, y en el caso del comedor su
no uso por no estar apto desde el punto de vista fitosanitario.
Es importante hacer mención, que este análisis tan estricto, obedece a que los composts serían utiliza-
dos como sustrato, y bajo un manejo intensivo para el control de plagas y enfermedades. Dada esta
característica, se procedió a esterilizar todos los sustratos a utilizar en el ensayo (compost de comedor,
compost de jardín y suelo) por medio de vapor de agua a temperaturas por encima de los 100°C.
Vale la pena aclarar que el término sustrato se aplica en Horticultura a todo material sólido distinto del
suelo natural o de síntesis, mineral u orgánico, que, colocado en un contenedor, en forma pura o mezcla,
permite el anclaje del sistema radicular, desempeñando por tanto, un papel de soporte para la planta. El
sustrato puede intervenir o no en el complejo proceso de la nutrición vegetal (Abad, 1998). Al ser el
sustrato el soporte del vegetal en vez del suelo, el contacto es mucho más directo (Menoyo, 1995).
La siembra del tomate se realizó el 4 de diciembre del año 2003, luego de nueve meses de realizado los
composts (el de comedor se hizo el 8 de marzo y el de jardín el 11 de marzo del 2003), debido a que
las instalaciones para la siembra no estaban disponibles, y hubo de esperar la disponibilidad de plántulas
aptas para el cultivo.
Una vez desarrollados los cultivos y concluida la cosecha (cinco meses), se determinaron los resulta-
dos, los cuales se señalan en la Figura 43.
131
0,10
144 0,05
150
0,00
Pes o de cada fruto (kg)
100
39,34 26,38 38,24
50
0
N° frutos cosechados Peso tomates (kg)
Figura 43. Valores totales de la producción de tomate obtenida para tres sustratos
diferentes.
En la Figura 43, se observa que el ensayo que dió una mayor producción de tomates fué el del compost
de jardín, seguido con una mínima diferencia por el compost de comedor. Al comparar los pesos de los
frutos, en el compost de comedor los frutos de tomate pesaron más, es decir, al momento de contabi-
lizar las ganancias generadas por los productos vendidos, el compost de comedor tuvo una mayor
producción expresada en kg de tomate por cosecha.
Es importante señalar que desde el punto de vista de nutrientes, el manejo de este cultivo fué hecho con
fertirrigación, es decir se les aplicó por medio del riego diferentes dosis de nutrientes durante el ciclo del
cultivo. Sin embargo, lo que si se aprecia, es la capacidad de los diferentes sustratos de retener esos
nutrientes y de tenerlos disponibles para el cultivo; esto se pudo observar al hacer la comparación con
el sustrato tierra, en el cual los valores obtenidos son menores.
También se observó que los sustratos de compost de comedor y jardín, presentaron un buen drenaje y
retención de humedad, en cambio en el sustrato tierra, el agua de riego se retenía en la superficie lo que
favoreció el crecimiento de hongos y dificultó el drenaje, y por lo tanto la disponibilidad de nutrientes
para las plantas de tomate.
(Basidiomycetes, del órden Agaricales) en la superficie de las cestas con el sustrato de compost de
jardín.
En las cestas con sustrato de tierra, al final del ciclo, perecieron por marchitez dos plantas antes de que
culminara la cosecha. También se apreció en las plantas sembradas en este sustrato, que algunos
tomates presentaban manchas negras circulares, posiblemente debido al estrés hídrico ocasionado por
el mal drenaje de este sustrato.
Debido a la aplicación de fertilizantes en los sustratos estudiados, no se pudo evaluar a los compost
desde el punto de vista del aporte, flujo y disponibilidad de nutrientes, por medio de análisis posterio-
res. Sin embargo, se puede decir que los composts de comedor y jardín resultaron ser aptos para su
uso agrícola.
133
4. CONCLUSIONES.
- Los desechos sólidos de naturaleza orgánica generados en la USB; en las áreas verdes, comedores
y cafetines representan un sustrato factible de ser compostado.
- Las condiciones físico-químicas de los materiales a compostar, definen las proporciones en que se
deben aplicar cada uno de éstos en la mezcla inicial.
- Con los desechos orgánicos generados en la USB se elaboró un compost, que al ser evaluado al final
del proceso, presentó resultados bastante similares a los obtenidos en el compost que realizan
rutinariamente en el Vivero "El Horticultor" de la USB; como consecuencia de la utilización de las
proporciones adecuadas de los materiales de partida, control de la humedad, buena aireación durante
su proceso y la inclusión de un período de estabilización o madurez.
- De todos los parámetros analizados durante el proceso de compostaje, son más eficientes para
catalogarlos como indicadores de madurez de los composts los siguientes:
b) Parámetros biológicos:
- Bioquímicos: Grado de humificación, Porcentaje de humificación, actividad de las
enzimas hidrolíticas (ureasa, fosfatasa y b-glucosidasa), y el desprendimiento de CO2.
- De fitotoxicidad: índice de germinación.
- Pruebas de campo.
- La evaluación del desprendimiento de CO2 es un parámetro fácil de aplicar el cual puede ser usado
como un monitor para medir la estabilidad y madurez del proceso de compostaje.
- La clasificación bacteriana por tinción Gram, representa un buen indicador de las sucesiones que
ocurren en el proceso de compostaje.
- Los diversos parámetros estudiados para los composts de comedor y jardín determinaron la impor-
tancia de incorporar una fase de maduración - estabilización después del proceso de compostaje.
- Los composts elaborados en este estudio, luego de ser analizados diversos parámetros físico-quími-
cos y biológicos, pueden catalogarse como composts maduros con potencial uso agrícola.
135
5. RECOMENDACIONES.
El reciclaje de desechos orgánicos representa una experiencia en gestión ambiental, la cual permite
disminuir costos en disposición final, disminuir costos en compra de compost, y crear conciencia sobre
el reciclaje y el ambiente (Ver anexo 5).
Es importante definir las proporciones en que se deben aplicar cada uno de los materiales a ser utiliza-
dos en la mezcla inicial de un compost, para ello, se recomienda considerar una relación C/N igual a 30
y un contenido de humedad de 60%.
Al momento de hacer los cálculos de los materiales a utilizar (de acuerdo al contenido óptimo de
humedad y a la relación C/N); se recomienda considerar una densidad aparente entre 0,20-0,40 g/mL.
El estudio de parámetros con técnicas confiables, prácticas y seguras para determinar la madurez y la
calidad en los composts, es una área de investigación por desarrollar.
Definir un basamento legal que regule el uso de abonos y enmiendas orgánicas, así como ha ocurrido en
algunas regiones del país con la restricción en el uso de la gallinaza, contribuiría a incentivar el desarrollo
del compostaje en Venezuela.
136
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.
Abad, M. (1988). Aprovechamiento del compost de residuos sólidos urbanos en agricultura. Resi-
duos orgánicos, aprovechamiento agrícola como abono y sustrato. Sociedad Colombiana de
la Ciencia del Suelo. Editores Nelson Walter Osorio y Francisco Hernández Orozco. Medellín.
Colombia. 53-66 p.
Abad, M., Alzuru, A. I. y Jimenez, C. (1992). Análisis técnico y económico para la fabricación de
abono orgánico a partir de los desechos de las ferias de consumo familiar. Centro para la
Gestión Tecnológica Popular (CETEP), Barquisimeto, marzo, 6 p.
ADAN, Asociación para la Defensa del Ambiente y de la Naturaleza. (1999). Basura Municipal,
Manual de Gestión Integrada. Edición ADAN, Caracas. 245 p.
Alef, K. y Nannipieri, P. (1995). Methods in applied soil microbiology and biochemistry. Academic
Press. New York. p. 420.
Ayuso, M., Hernández, T., García, C. y Pacual, J. A. (1996). Biochemical and chemical-structural
characterization of different organic materials used as manures. Bioresource Technology. 57:201-
207.
Bazemore, R., Wysocki, C. J., Murray, S. Lawley, H. J. y Preti, G. (2000). Amelioration of odorous
components in spent mushroom compost. J. Agric. Food Chem. 48:3694-3697.
Benitez, E., Nogales, R., Elvira, C., Masciandaro, G. y Ceccanti, B. (1999). Enzyme activities as
indicators of the stabilization of sewage sludges composting with Eisenia foetida. Bioresource
Technology. 67: 297-303.
Benito, M., Masaguer, A., Moliner, A., Arrigo, N. y Palma, R. (2003). Chemical and microbiological
parameters for the characterisation of the stability and madurity of pruning waste compost.
Biol. Fertil. Soils. 37:184-189.
Bertoldi, M. de, Vallini, G. y Pera, A. (1983). The biology of composting: a review. Waste Management
& Research. 1:157-176.
Blanco, M. J., Negro, M. J. y Almendros, G. (1992). Enfoque experimental del control de fititoxicidad
y evolución del nitrógeno en el compostaje de la paja. En: Libro 1 de conferencias. Congreso
y Exposición Internacional de Residuos Sólidos "Iswa 92"; 6 (14 - 19 junio 1992. Madrid).
Edit. Asociación Técnica para la Gestión de residuos sólidos. España. 18 p.
137
Boulter, J., Boland, G. y Trevors, J. (2000). Compost: A study of the development process and end-
product potential for supression of turfgrass disease. World Journal of Microbiology &
Biotechnology. 16: 115-134.
Brinton, W., Evans, E., Droffner, M. y Brinton, R. (1995). Standardized teast for evaluation of
compost self-heating. BioCycle. 36(1): 64-69.
Carpenter-Boggs, L., Kennedy, A. C. y Reganold, J. P. (1998). Use of phospholipid fatty acids and
carbon source utilization patterns to track microbial community succession in developing compost.
Applied and Environmental Microbiology. 64(10):4062-4064.
Casanova, E. (1991). Introducción a la ciencia del suelo. Universidad Central de Venezuela, Facul-
tad de Agronomía, CDCH. 393 p.
Chefetz, B., Adani, F., Genevini, P., Tambone, F., Hadar, Y. y Chen, Y. (1998a). Humic-acid
transformation during composting og municipal solid waste. Journal Environmental Quality.
27:794-800.
Chefetz, B., Chen, Y. y Hadar, Y. (1998c). Purification and characterization of laccase from
Chaetomium thermophilium and its role in humification. Appl. Environ. Microbiol. 64(9):3175-
3179.
Chefetz, B., Hatcher, P. G., Hadar, Y. y Chen, Y. (1998b). Characterization of dissolved organic
matter extracted from composted municipal solid waste. Soil Science Society American Journal.
62:326-332.
Ciavatta, C., Govi, M., Pasotti, L. y Sequi, P. (1993). Changes in organic matter during stabilization
of compost from municipal solid wastes. Biosource Technology. 43:141-145.
Ciavatta, C., Francioso, O., Montecchio, D., Cavani, L. y Grigatti, M. (2001). Use of organic
wastes of agro-industrial and municipal origin for soil fertilisation: quality criteria for organic
matter. En: I Encuentro Internacional Gestión de residuos orgánicos en el ámbito rural medi-
terráneo. Cátedra Zurich Medio ambiente de la Universidad de Navarra. pp:117-132.
Corlay, L., Ferrera-Cerrato, R., Etchevers, J., Echegaray, A. y Santizo, J. (1999). Cinética de
grupos microbianos en el proceso de producción de composta y vermicomposta. Agrociencia.
33(4):375-380.
138
Costa, F., García, C., Hernández, T. y Polo, A. (1991). Residuos orgánicos urbanos. Manejo y
utilización. En: Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Centro de Edafología y Bio-
logía Aplicada del Segura. Editorial CEBAS - CAJA MURCIA. España, 181 p.
Del Val, A. (1998). El libro del reciclaje. Manual para la recuperación y aprovechamiento de las
basuras. Ediciones Integral. Tercera edición. Barcelona, 271 p.
Dobao, T., Benítez, M. y González, J. (1998). Calidad del compost de residuos sólidos urbanos.
Residuos. 44:31-37.
Fitzhugh, L., Norton-Arnold, M. y Fisher, V. (1994). Examining markets for biosolids. BioCycle.
35(4):72-73.
García, C. (1990). Estudio del compostaje de residuos orgánicos. Valoración agrícola. Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (C.E.B.A.S.), Murcia. 471 p.
García, C., Hernández, T. y Costa, F. (1992). Evolución con el compostaje del extracto hidrosoluble
de composts. Agrochimica. 36:71-80.
Govi, M., Ciavatta, C. y Gessa, C. (1993). Evolution of organic matter in sewage sludge: a study
based on the use of humification parameters and analytical electrofocusing. Bioresource
Technology. 44:175-180.
Govi, M., Ciavatta, C., Sitti, L. y Gessa, C. (1995). Evaluation of the stabilization level of pig organic
waste: influence of humic-like compounds. Communication Soil Science and Plant Analysis.
26:425-439.
Gruber, C., Stürzenbaum, S., Gehrig, P., Sack, R., Hunziker, P., Berger, B. y Dallinger, R. (2000).
Isolation and characterization of a self-sufficient one-domain protein (Cd)-Metallothionein from
Eisenia foetida. Eur. J. Biochem. 267:573-582.
139
Harrison, K., Dumas, R., Barlaz, M. y Nishtala, S. (2000). A life-cycle inventory model of municipal
solid waste combustion. J. Air & Waste Manage. Assoc. 50:993-1003.
Hoitink, H. y Grebus, M. (1994). Nurseries find value in composted products. BioCycle. 35(5):51-
52.
Iglesias, E. y Pérez, V. (1991). Composting of domestic refuse and sewage sludge. I. Evolution of
temperature, pH, C/N ratio and cation-exchange capacity. Resources, Conservation and
Recycling. 6:45-60.
Iglesias, E. y Pérez, V. (1992). Determination of maturity indices for city refuse compost. Agriculture,
Ecosystems and Environment. 38:331-343.
Jackson, M. (1976). Análisis químico de suelos. Ediciones Omega S.A. Barcelona. 662 p.
Kandeler, E. y Gerber, H. (1988). Short-term assay of urease activity using colorimetric determination
of ammonium. Biology Fertility of Soils. 6:68-72.
Kannangara, T., Utkhede, R., Paul, J. y Punja, Z. (2000). Effects of mesophilic and thermophilic
compost on suppression of Fusarium root and stem rot of grenhouse cucumber. Can. J.
Microbiol. 46:1021-1028.
Kirchmann, H y Bernal, M. P. (1997). Organic waste treatment and C stabilization efficiency. Soil
Biology and Biochemistry. 29(11/12): 11747-1753.
Klamer, M. y Bååth, E. (1998). Microbial community dynamics during composting of straw material
studied using phospholipid fatty acid analysis. Microbiology Ecology. 27:9-20.
Kunzler, C y Roe, R. (1995). Food service composting projects on the rise. BioCycle. 36(4):64-
71.
Lardinois, I. y Van der Klundert, A. (1994). Recycling urban organics in Asia and Africa. BioCycle.
35(4):56-58.
Lee, I., Kim, P. y Chang, K. (2002). Evaluation of stability of composts prepared with Korean food
wastes. Soil Sci. Plant. Nutr. 48(1):1-8.
Levi-Minzi, R., Saviozzi, A. y Riffaldi, R. (1992). Evaluating garbage compost. BioCycle. 33(3):75-
77.
Luque, O. (1992). El uso de los abonos orgánicos en la agricultura venezolana. Trabajo especial
presentado en representación de Ceparel y Cervecería Polar de Oriente, en el curso de
fertilización balanceada, programado por Palmaven, filial de Petróleos de Venezuela y el
Instituto del Potasio y el Fósforo de Latinoamérica. Mimeografiado. Valencia, 22 y 23 de
octubre, 27 p.
140
Madigan, M., Martinko, J. y Parker, J. (1997). Brock. Biología de los microorganismos. Octava
edición. Editorial Prentice Hall. España. 986 p.
Masciandaro, G., Ceccanti, B. y Garcia, C. (2000). "In situ" vermicomposting of biological sludges
and impacts on soil quality. Soil Biology and Biochemistry. 32:1015-1024.
Mathur, S., Owen, G., Dinel, H. y Schnitzer, M. (1993). Determination of compost biomaturity.
Literature review. Biological Agriculture and Horticulture. 10:65-68.
Munsell Color Company, 1954. Munsell Soil Color Charts. Edition 1954. Munsell Color Company,
Inc. Baltimore, Maryland 21218 U.S.A.
Murphy, J. y Riley, J. P. (1962). A modified single solution method for the determination of phosphate
in natural waters. Analytica Chemica Acta. 27:31-39.
Murwira, H.; Kirchmann, K. y Swift, H. (1990). The effect of moisture on the descomposition rate
of cattle manure. Plant and Soil. 122:197-199.
Ozores-Hampton, M., Bryan, H. y McMilan, R. Jr. (1994). Suppressing disease in field crops.
BioCycle. 35(7):60-61.
Pagga, U. (1999). Compostable packaging - test methods and limit values for biodegradation. Appl.
Microbiol. Biotechnol. 51:125-133.
Pascual, J. (1992). Aspectos químicos y bioquímicos del compostaje. Universidad de Murcia, Fa-
cultad de Ciencias biológicas y Consejo Superior de Investigaciones Científicas (C.E.B.A.S.),
Mimeografiado. Murcia. 225 p.
Pascual, J. (1995). Efectividad de los residuos orgánicos en la mejora de la calidad de los suelos
áridos: aspectos biológicos y bioquímicos. Tesis Doctoral. Universidad de Murcia. España.
428 p.
141
Pascual, J., Ayuso, M., García, C. y Hernández, T. (1997). Characterization of urban wastes
acording to fatility and phytotoxicity parameters. Waste Management & Research. 15:103-
112.
Polar, Cervecería de Oriente. (1988). Exitosos resultados se lograron con el uso del "compost".
Notas Polarizadas. 208:4-10.
Polar, Cervecería de Oriente. (1990). El CEPAREL: gran proyecto para proteger el ambiente.
Maltincito. 208:26-30.
Quinlan, C., Strevett, K., Ketcham, M. y Grego, J. (1999). VOC elimination in a compost biofilter
using a previously acclimated bacterial inoculum. J. Air & Waste Manage. Assoc. 49:544-553.
Riffaldi, R., Levi-Minzi, R., Saviozzi, A. y Capurro, M. (1992). Evaluating garbage compost. Solid
phase análisis. Bioresource Technology. 43:141-145.
Rivas, E. (1975). Estadística general. Colección Ciencias Sociales IX. Ediciones de la Biblioteca de
la Universidad Central de Venezuela. Quinta edición. Caracas. 310 p.
Rivero, C. (1999). Materia orgánica del suelo. Rev. Fac. Agron. (Maracay) Alcance 57:212 p.
Sánchez, G. (2000). Reciclaje o morir. Newton Siglo XXI, El espectáculo de la ciencia (24). 48-
54 p.
Sánchez, J. C. (2004). Primera comunicación nacional sobre cambio climático. Taller: Opciones de
mitigación de gases de efecto invernadero. MARN-GEF-PNUD. Mimeografiado. Caracas.
30 p.
Saviozzi, A., Levi-Minzi, R., Riffaldi, R. y Benetti, A. (1992). Evaluating garbage compost. BioCycle.
33(2):72-75.
Sequi, P., M de Nobili, K. Leita, G. y Cercignani, G. (1986). A new index of humification. Agrochimica.
30(1-2):174-179.
142
Sidhu, J., Gibbs, R., Ho, G. y Unkovich, I. (1999). Selection of Salmonella typhymurium as an
indicator for pathogen regrow potential in composted biosolids. Letters in Applied Microbiology.
29:303-307.
Soliva, M., Giró, F., Valero, J., Cucurull, D., Lumbreras, F. y Barbera, R. (1992). Siete años de
estudio de la calidad del compost en Cataluña: criterios para su valoración. En: Libro 1 de
conferencias. Congreso y Exposición Internacional de Residuos Sólidos "Iswa 92"; 6 (14 - 19
junio 1992. Madrid). Edit. Asociación Técnica para la Gestión de residuos sólidos. España.
35 p.
Solórzano, P. (1997). Fertilidad de suelos, su manejo en la producción agrícola. Revista Alcance 51.
Facultad de Agronomía. UCV.
Stotzky, G. (1965). Microbial respiration. En: Methods of soil analysis, Part. 2 (C. A. Black, ed.).
American Society of Agronomy, Madison, Wisconsin. pp: 1550-1572.
Tabatabai, M. A. (1982) Soil encimes. En: Methods of Soil Análisis, Part. 2. Chemical and
Microbiological Properties. Agronomy Monograph no. 9 (2nd. Edition). ASA-SSSA, Madison.
Pp 903-945.
Tejada, M., Dobao, M. M., Benitez, C. y González, J. L. (1998). Calidad del compost de residuos
sólidos urbanos. Residuos. Año VII. 44:31-37.
Walkley, A y Black, I. A. (1934). An examination of the Degtjareff method for determining soil
organic matter, and proposed modification of the chromic acid titration method. Soil Science.
37:29-38.
Wu, L., Ma, L. y Martínez, G. (2000). Comparison of methods for evaluating and maturity of
biosolids compost. Journal Environment Quality. 29:424-429.
Zucconi, F., Forte, M., Monaco, A. y de Bertoldi, M. (1981b). Biological Evaluation of Compost
Maturyty. BioCycle. 22:27-29.
Zucconi, F., Pera, A., Forte, M. y Bertoldi, M. (1981a). Evaluating Toxicity of Immature Compost.
BioCycle. 22:54-57.
143
ANEXOS.
144
Fecha: ______________________________
Sitio generador:___________________________________________________________
Encargado:_______________________________________________________________
N° usuarios: _________________________________________________________
Cantidad de basura generada por día en la elaboración de las comidas (n° bolsas, kg, etc.):
_________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________
¿ Estaría usted de acuerdo en colaborar en una prueba para hacer compost (abono) y
aprovechar los restos orgánicos que se generan al preparar las comidas separando estos
desechos y colocándolos en pipotes para tal fin?
Si ________ No ________
Muchas gracias.
Luisa Villalba
Cartet N° 9879941
Estudiante maestría en Ciencias Biológicas USB
145
Se utilizó el método de Walkley-Blach modificado, basado en la oxidación incompleta del carbono por
una mezcla oxidante de dicromato de potasio y ácido sulfúrico (Anderson e Ingram, 1993).
Se colocaron 0,02 g en el caso de los composts a evaluar, secado al aire y tamizado a 2 mm, en una
fiola de 25 mL, se le añadieron 2 mL de una solución 2 N de dicromato de potasio y 4 mL de ácido
sulfúrico concentrado, dejándose en reposo durante toda la noche. Al día siguiente, el contenido se
trasvasó a un matraz aforado de 25 mL enrasando con agua destilada. Esta solución se centrifugó
durante 10 minutos a 3000 rpm. Con el líquido sobrenadante se midió la absorbancia (determinación
colorimétrica) a una longitud de onda de 600 nm.
La curva patrón (de calibración) se preparó a partir de soluciones patrones de glucosa de concentra-
ciones 2,5; 5,0; 7,5 y 10,0 mg de C, donde se toma 1 mL de cada una de estas soluciones y se le dá el
mismo tratamiento que a las muestras (se le añaden 2 ml de dicromato y 4 ml de ácido sulfúrico). Para
el blanco se tomó 1 mL de agua destilada.
En el caso de extractos de suelos (carbono hidrosoluble y carbono de las sustancias húmicas) el dicromato
se añade en forma sólida (200 mg) a una alicuota que puede variar de 1 ml en extractos de pirofosfato-
sosa; 5 ml en ácidos húmicos y sustancias no húmicas y 10 ml en ácidos fúlvicos. Después de la
disolución del dicromato se añaden 4 ml de ácido sulfúrico concentrado y se deja en reposo durante la
noche. Al día siguiente se mide la absorbancia a una longitud de onda de 600 nm.
En los composts estudiados, el extracto acuoso se obtuvo pesando 2 g de muestra secada al aire y
tamizada a 2 mm, diluyéndola en 40 mL de H2O destilada, agitado durante una hora y centrifugado
luego a 3.000 rpm durante 10 minutos. Se tomaron alícuotas entre 5 y 15 mL.
Si la absorbancia supera las 0,7 unidades se recomienda repetir de nuevo la muestra, para lo cual se
recomienda pesar menos en caso de muestras sólidas o tomar una alícuota menor en caso de extractos
o muestras líquidas.
146
Cálculos:
Grafique la absorbancia de los stándares contra las concentraciones conocidas de carbono. Determine
la cantidad de carbono en mg para cada una de las muestras desconocidas. Sustraiga el valor del
blanco para las muestras desconocidas. Determine la concentración de carbono corregida-
En un tubo de centrifuga se transfieren 20 ml de filtrado y se añaden gota a gota H2SO4 50% v/v hasta
pH cercano a 2 (verificar el pH con papel indicador universal). Los ácidos húmicos (AH, corresponde
al precipitado) se separan por centrifugación a 3000 rpm durante 20 minutos y se redisuelven con 0,5
M NaOH y se transfieren a matraces aforados de 50 ml.
una pequeña columna (en nuestro caso una inyectadora de 20 ml) empacada con 10-15 ml de
polivinilpirrolidona sólida previamente equilibrada con 0,01 N H2SO4. La inyectadora se coloca en
forma invertida, con una pequeña manguera de plástico en la punta por donde sale el filtrado, poniendo
primero un poco de lana de vidrio, luego los 15 cm de polivinilpirrolidona sólida previamente equilibrada
con 0,01 N H2SO4, y en la parte superior papel de filtro Whatman 41, dejando reposar y consolidar la
columna para luego proceder al filtrado.
La columna se alimenta con el sobrenadante, percolando la fracción no humificada (NH), que es recogida
en un matraz aforado de 50 ml, descartándose los primeros 2-3 ml. La columna se lava con 25 ml de
0,01 N H2SO4, el eluato se recoge en el mismo balón aforado, se lleva a volumen y se guarda para el
análisis subsecuente (fracción no retenida o no humificada, NH).
La fracción retenida de color marrón (ácidos fúlvicos, AF) se eluye con 0,5 M NaOH y se colecta en
un matraz aforado de 50 ml y se lleva a volumen con NaOH.
El contenido de carbono de las distintas fracciones obtenidas (fracción orgánica extraíble, sustancias no
humificadas, ácidos fúlvicos y ácidos húmicos) se determina mediante la oxidación ácida con dicromato
y determinación colorimétrica (Método de Walkey Black modificado por Anderson e Ingram, 1993).
Generalmente se toman alícuotas de 5 – 10 ml, dependiendo del color de la solución.
En nuestro caso, se tomaron alícuotas de 1mL para determinar el contenido de carbono de la fracción
orgánica extraíble (pirofosfato - PP), 5 mL para el contenido de carbono de los ácidos húmicos (AH),
y 15 mL para el contenido de carbono de los ácidos fúlvicos (AF) y sustancias no humificadas (SNH).
Esta técnica de fraccionamiento de las sustancias húmicas permite el cálculo de los siguientes parámetros:
- Relación AF/AH
Método: Kandeler y Gerber (1988) modificado por el Dr. Jorge Paolini G. (IVIC, Centro de
Ecología).
Determinación del amonio liberado a partir de una solución de urea por la actividad ureásica del suelo
cuando se incuba éste por dos horas a 37°C. La determinación está basada en la reacción conocida
con el nombre de Berthelot (reportada por primera vez en 1859) y consiste en la reacción del ión
amono con el hipoclorito de sodio en presencia de un fenol en nuestro caso el salicilato; formando
primero una monocloramina y después un compuesto de indofenol a pH básico (color verde esmeralda).
Aunque los detalles del mecanismo de reacción no se conocen con exactitud; la reacción generalmente
que describe la formación del indofenol puede resumirse de la siguiente manera:
2. Incube las muestras (3) y blancos (2) a 37°C por dos horas.
3. Añada 10 mL de solución extractora KCl-HCl [37.3 g KCl + 5 mL 1M HCl en 500 mL] a todos
los tubos y posteriormente a las muestras se le añaden 0,5 mL de agua y a los blancos 0,5 mL de
solución de urea. El volumen final será de 11 mL (0,5 mL urea + 10 mL KCl + 0,5 mL agua). Se agita
por un período de 30 minutos en un agitador horizontal.
4. Se procede a la centrifugación a 3.500 rpm durante 10 minutos.
5. Se toma con cuidado (evite la perturbación de la muestra) una alícuota de 1 mL de líquido sobrenadante
y se coloca en un tubo de ensayo. Adicione 9 mL de agua destilada, 5 mL de la solución salicilato-
nitroprusiato-hidróxido [50 mL salicilato + 50 mL NaOH 0,3 M + 50 mL agua = 150 mL; alcanza
para 30 muestras] y 2 mL del medio de oxidación [60 mg de la sal sódica dihidratada del ácido
dicloroisocianidrico en 60 mL de agua].
6. Después del desarrollo del color (30 minutos a 1 hora) mida la absorbancia de las soluciones a 690
nm contra el valor cero de la curva de calibración.
En caso de que la coloración de las muestras y del blanco den valores muy bajos (caso de suelos bajo
condiciones naturales o no agrícolas) se puede tomar una alícuota diferente a 1 mL del extracto de KCl
por ejemplo 4 ó 5 mL y se completa el volumen a 10 mL con agua destilada y se continúa con la adición
de los reactivos como arriba. En caso de que la diferencia entre muestra y blanco sea muy pequeña se
puede incubar los suelos por un tiempo mayor (4, 6 ó 24 horas).
La absorbancia de los blancos se restan de los valores obtenidos para las muestras. Y con la absorbancia
así obtenida se leen de la curva de calibración los ìg NH4/mL.
150
Para el método adoptado recientemente por nuestro laboratorio la fórmula final sería:
Actividad Ureásica (ì g N-NH4/g PS/2h) = [ìg N-NH4/mL] x 10 x 11
PS
= [ìg N-NH4/mL] x 10 x 11 = [ìg N-NH4/mL] x 110
1 g PS
El método consiste en la determinación colorimétrica del p-nitrofenol liberado cuando el suelo es incubado
con una solución tamponada (pH 6,5 y 11) de p-nitrofenilfosfato a 37°C por una hora (Tabatabai y
Bemner, 1969).
La estimación del p-nitrofenol liberado se basa en el hecho de que las soluciones alcalinas de dicho
fenol muestran un intenso color amarillo.
Reactivos.
1.- Solución Madre de Buffer Universal Modificado (BUM): disuelva 12,1 g de tris
(hidróximetil)aminometano (THAM), 11,6 g de ácido maleico, 14 g de ácido cítrico y 6,3 g de ácido
bórico en 488 mL de hidróxido de sodio 1 N y diluya la solución con agua hasta 1000 mL. Almacene
en refrigerador (+4°C).
2.- Solución de Trabajo de Buffer Universal Modificado (pH 6,5 y 11).
2.1.- Fosfatasa ácida (pH 6,5): Coloque 200 mL de solución madre de BUM en un beaker de 500 mL
que tenga un agitador magnético. Titule la solución a pH 6,5 con HCl 0,1 N y ajuste el volumen a 1000
mL con agua en un matraz aforado.
2.2.- Fosfatasa alcalina (pH 11): Titule otros 200 mL de la solución madre de BUM pero esta vez se
lleva a pH 11 con NaOH 0,1 N y se ajusta hasta el volumen de 1000 mL con agua en un matraz
aforado.
3.- Solución de p-nitrofenilfosfato (sustrato), 25 mM: disuelva 0,420 g de la sal sódica del p-
nitrofenilfosfato tetrahidratado (Sigma 104) en 40 mL del buffer universal modificado (BUM) de pH
6,5 (para el ensayo de la fosfatasa ácida) o de pH 11 (para el ensayo de la fosfatasa alcalina) y diluya
la solución a 50 mL en un matraz aforado con BUM del mismo pH. Almacene en el refrigerador
151
(+4°C). Esta concentración puede estar ligeramente coloreada por lo que algunos autores recomiendan
usar una concentración de 16 mM (0,2969 g de sal tetrahidratada en 50 mL).
4.- Cloruro de Calcio (CaCl2) 9,5 M: disuelva 73,5 g de CaCl2.2H2O en aproximadamente 700 mL de
agua y diluya hasta el volumen de 1 L con agua.
5.- Hidróxido de Sodio (NaOH), 0,5 M: disuelva 20 g de NaOH en aproximadamente 700 mL de
agua y diluya hasta el volumen de 1 L con agua.
6.- Solución Standard de p-nitrofenol: disuelva 1,0 g de p-nitrofenol en 70 mL de agua y diluya hasta un
volumen de 1L con agua. Almacene en el refrigerador. [0,1 g en 100 mL]
Procedimiento.
Se deben de realizar muestras control (blanco) para cada suelo analizado a objeto de eliminar cualquier
interferencia debido a un incremento de la intensidad del color no derivado del p-nitrofenol liberado por
la actividad fosfatásica. La manera de hacer estos ensayos de control consiste en seguir el procedimiento
descrito anteriormente para el ensayo de la actividad fosfatásica pero la adición del sustrato (1mL p-
NFF) se hace después de las adiciones de 0,5 M CaCl2 y 0,5 M NaOH o sea antes del centrifugado o
la filtración de la suspensión del suelo.
Las soluciones standards de p-nitrofenol deben de contener cantidades crecientes de p-nitrofenol. Esta
curva corresponde a 0, 20, 40, 60, 80 y 100 ì g p-NF en los tubos. Para prepararla se diluyen 2 mL de
la solución madre de p-nitrofenol en un matraz aforado de 100 mL, mezcle fuertemente la solución.
152
Esquema
0,1 g suelo 4 mL Buffer + 1 mL Sustrato incubación a 37°C por ½ hora
(VP-LP).10.100 = ì g p-NF/g PS . h
%PS
donde:
VP = Promedio de las muestras (ì g p-NF)
LP = Promedio del Control (ì g p-NF)
10 = Factor de dilución
100.% PS-1 = Factor de Peso Seco
β-glucosidasa).
2.5. Actividad enzimática (β
El método está basado en la determinación del p-nitrofenol liberado después de incubar la muestra con
una solución de p-nitrofenil-β-D-glucopiranósido por 1 hora a 37°C. La evaluación colorimétrica del
p-nitrofenol se realiza de forma análoga a la determinación descrita para la actividad de la fosfatasa
alcalina (Tabatabai, 1982).
153
Procedimiento.
A(β-glucosidasa) = (M – B) * FD
PS
-1
M: ì g p-NF mL de la muestra
B: ì g p-NF mL-1 del blanco
FD: factor de dilución = 10
PS: peso seco de la muestra
Nota:
Las determinaciones colorimétricas, para todas las actividades enzimáticas ensayadas, fueron realizadas
por Espectrofotometría Visible empleando un Espectrofotómetro UV-visible Varian DMS-90 a la longitud
de onda (λ) predeterminada en cada caso y con cubeta de cuarzo de 1 cm.
154
Fundamento.
Capturar el CO2 producido durante el proceso de respiración mediante la utilización de una trampa de
álcali.
Procedimiento.
- Pesar 10 g de composts fresco (sin agregarle agua, con la finalidad de determinar el CO2
producido en condiciones naturales).
- Colocarlo en un frasco.
- Suspender dentro del frasco un vial o tubo de ensayo conteniendo 20 mL de NaOH ≈
0,1 M.
- Tapar herméticamente y dejar incubando a 25°C durante 24 horas.
- Paralelamente se coloca un frasco sin suelo donde igualmente se coloca álcali, el cual
constituirá el blanco (se hicieron dos blancos por muestra).
- Concluida la incubación recuperar el recipiente que contiene el hidróxido y el CO2 libe-
rado y capturado.
- Trasvasar a una fiola de titulación y añadir 2 mL de BaCl2 0,5 M a objeto de precipitar el
CO2 absorbido por el álcali.
- Añadir 3-4 gotas del indicador (solución de fenolftaleina).
- Titular con HCl patrón (0,1 M) hasta el viraje del indicador (color rosa a incoloro).
- Proceder de igual manera que en los dos pasos anteriores en el caso de los blancos.
- Proceder a la realización de los cálculos de la siguiente manera:
Donde:
VB= Volumen de HCl para titular el blanco
VM= Volumen de HCl para titular la muestra
155
Materiales:
- Muestras de composts.
- Placas con agar nutritivo (Nutrient Agar, DIFCO, envase de 500 g), preparadas de acuerdo
a indicaciones del fabricante (23 g del agar en 1 L de agua destilada, hervir hasta
homogeneizar, esterilizar y vaciar en placas estériles, conservar en nevera).
- Placas con agar saboraud (Saboraud Dextrose Agar, DIFCO, envase 500 g), preparadas
de acuerdo a indicaciones del fabricante (65 g del agar en 1 L de agua destilada, hervir
hasta homogeneizar, esterilizar y vaciar en placas estériles, conservar en nevera).
- Antibiótico: penicilina + estreptomicina.
- Espátula de Drigalski.
- Fiola con 99 mL de solución salina isotónica estéril (0,85 g de NaCl en 100 mL de H2O
destilada), una para cada muestra.
- Tubos con 4,5 mL de agua destilada estéril.
- Licuadora (Marca Oster), esterilizada con rayos UV.
- Filtro de porcelana estéril.
- Puntas de pipeta estériles.
- Jarra de anaerobiosis (Sistema anaeróbico GasPak, BBL, División of Becton, Dickinson
and Company, Cockeysville, MD 21030 USA).
- Sobres con mezcla generadora de hidrógeno + dióxido de carbono para sistema anaeróbico
GasPak (Marca: GasPak, BBL, División of Becton, Dickinson and Company, Cockeysville,
MD 21030 USA).
156
Procedimiento.
- Tinción de Gram.
Materiales:
- [Link]
- Violeta de Genciana.
- Lugol - I .
2
- Alcohol-Acetona.
- Safranina o Fuscina.
157
Procedimiento:
Para la prueba de fitotoxicidad primero se obtuvo un extracto acuoso pesando en tubos de centrífuga,
5 gramos de substrato (compost), añadiendo 25 mL de agua destilada, agitando por 2 horas y
centrifugando por 10 minutos a 3000 rpm. El sobrenadante luego se filtró, quedando filtrado el extracto.
En una placa de petri de 8 cm de diámetro se colocó un disco de papel de filtro sobre el cual se
distribuyeron al azar 10 semillas de lechuga (Lactuca sativa L.). El método original utiliza semillas de
berro (Lepidium sativum L.), sin embargo se probó con varias semillas y no germinaron bien (no
tenían viabilidad).
Posteriormente se añadieron a cada cápsula 2 mL del extracto cuidando de embeber bien el papel. El
control se preparó utilizando 2 mL de agua destilada.
Las muestras y los controles se hicieron por quintuplicado, las semillas que se usaron fueron Semillas
Fitó S.A., Barcelona, España. Lechuga (grandes lagos de California), fecha de vencimiento: 01-01-
2006.
Las placas de petri se incubaron en una cámara de germinación –estufa- (en oscuridad), a 25°C du-
rante 48 horas, luego se detuvo la germinación añadiendo 1 mL de etanol. Posteriormente se contaron
158
aquellas semillas que germinaron (no se consideran como germinadas aquellas que sólo se hincharon).
Se cortaron las raíces y se midieron sobre papel milimetrado.
Con los datos obtenidos se calculó el índice de germinación mediante la siguiente fórmula:
Donde:
IG = Indice de germinación
%GM = Porcentaje de semillas germinadas (muestra)
%GC = Porcentaje de semillas germinadas (control)
LM = Longitud media de las raíces de las semillas de la muestra (extracto)
LC = Longitud media de las raíces de las semillas del control (agua).
159
To use this spreadsheet, insert data in the first table for your ingredients (up to four ingredients).
The spreadsheet then calculates the mixture moisture content and C/N ratio.
Alternatively, the spreadsheet will calculate the proper proportions for moisture and/or C/N goals (see below).
For further explanations of the formulas embedded in this worksheet, see the Science and Engineering section of the
Cornell Composting web site: [Link]
NOTE - do not copy and paste the existing data out of the table, as the formulas may remain tied to the old data.
Input areas are shaded blue or purple. Formula results are in red cells.
The required mass of the third material can be determined given characteristics, the masses of the first two, and goals:
moisture goal: 60,0 (set these goals to match your requirements)
C/N ratio goal: 30,0
For these same moisture and C/N goals, the required mass of the fourth material can be determined given
the masses of the first three:
Calculated mass of fourth ingredient: agua
Notes: negative numbers indicate that the characteristics of the added ingredient are not
on the opposite side of the goal from the initial mixture. A "divide by zero" error will
occur if you try to add water to balance the C/N ratio .
160
The simultaneous solution for moisture and C/N ratios (goals as above) for a three ingredient mixture,
given the mass of the first material, is:
Calculated mass of second ingredient: restos comedor
55,86
Note: A negative number indicates that a simultaneous solution for these goals is not possible
with the mixture of ingredients selected. Try some different ingredients, re-evaluate your goals,
or add a fourth ingredient using the formula below.
You can check these solutions by plugging the calculated masses into the table at the top of this spreadsheet.
Similarly, the simultaneous solution for moisture and C/N ratios (goals as above) for a four ingredient mixture,
given the mass of the first and second materials, is:
Note: A negative number indicates that a simultaneous solution for these goals is not
possible with the mixture of ingredients selected. Try some different ingredients, or
re-evaluate your goals.
Again, you can check these solutions by plugging the calculated masses into the table at the top of this spreadsheet.
4. Normativa legal en otros países sobre los parámetros de madurez de los composts y requi-
sitos para su uso.
El Departamento de Agricultura de la DGA (2001), hace referencia a que en la Unión Europea existe lo
que se conoce como etiqueta ecológica a enmiendas del suelo. El interés creciente del consumidor por
utilizar productos poco perjudiciales para el medio ambiente ha llevado a los estados miembros de la
Unión Europea a establecer un sistema voluntario de concesión de etiqueta ecológica a aquellos pro-
ductos que cumplan con las características adecuadas para la protección del medio ambiente. En 1994
se establecieron los criterios ecológicos para la concesión de la etiqueta ecológica comunitaria a las
enmiendas del suelo. Dichos criterios quedan recogidos en la Decisión 94/923/CE de la Comisión, de
14 de noviembre de 1994 (DOCE N° L 364 de 31 de diciembre de 1994). En esta directiva se
161
consideran únicamente a los materiales cuyo contenido orgánico proceda de materia derivada del tra-
tamiento o reutilizado de materiales de desecho (Cuadro 1).
C on ten id o m ín im o d e p rin cip ios activos E lem en tos fertilizan tes cu yo con ten id o h a d e
(% en p eso) garan tizarse
M ateria o rgánica total: 25% sobre materia seca. 11. N itró geno total.
H u medad m áxim a: 40% 12. N itró geno o rgánico .
E l 90% de las partícu las pasarán por la m alla de 25 m m . 13. M ateria o rgánica total.
Lo s lím ites m áximo s ad m itido s en relació n co n los 14. H u medad m áxim a.
elem ento s pesados son lo s siguientes: 15. Las m aterias prim as ut ilizadas serán
4. C adm io 10 (mg/kg) declarad as cuando alcancen el 20% del
5. C o bre 450 (mg/kg) peso .
6. N íquel 120 (mg/kg) 16. Po drán declararse cuando alcancen el 5%
7. P lo mo 300 (mg/kg) del peso .
8. Z inc 1.100 (mg/kg)
9. M ercurio 7 (mg/kg)
10. C ro mo 400 (mg/kg)
B.O.E. B.O.E.
(20-6-1970) (10-8-1988)
Humedad (máxima) 40% 40%
Materia Orgánica (mínimo) 25% sms 25% sms
Nitrógeno Orgánico (mínimo) 0,5% sms 1% sms
Granulometría (<25 mm) 90% 90%
Límites máximos de EPT:
Cd 40 [Link]-1
Pb 1200 [Link]-1
Cu 1750 [Link]-1
Zn 4000 [Link]-1
Ni 400 [Link]-1
Cr 750 [Link]-1
Hg 25 [Link]-1
EPT: elementos potencialmente tóxicos.
Denom inació n Indicacio nes relativas Contenido mínimo de principios Elementos fertilizantes cuyo
del tipo al modo de obtención y activos (% en peso), indicaciones contenido ha de garantizarse.
a los elementos relativas a la evaluación de los Formas y solubilidad de los
esenciales principios activos. Otros requisitos. elementos fertilizantes. Otros
criterios.
Enmienda Producto sólidos que N orgánico [1% s.m .s] Nitrógeno orgánico.
húmica o aplicado al suelo aporta o M ateria orgánica total [25% s.m.s.], M ateria orgánica total.
humígena engendra humus. de la que el 20% como mínimo serán Acidos húmicos.
sólida. M ejorando las ácidos húmicos, expresados como Contenido elementos pesados.
propiedades físicas, “extracto húmico total y ácidos Porcentaje de humedad.
químicas y biológicas del húm icos”.
mismo y que cumplen las Humedad máxima [35%]
especificaciones que se El 85% del producto pasará por la
indican a continuación. malla de 10 mm
Enmienda Producto líquido a base Ácidos húmicos [15% ], expresados Acidos húmicos y fúlvicos.
húmica o de ácidos húmicos y como “extracto húmico total y ácidos
humígena fúlvicos destinados húm icos”.
líquida. preferentem ente a la Para ambos tipos los lím ites máximos
fertirrigación, que admitidos en relación con los
cumplen las elementos pesados son los siguientes:
especificaciones que se Cadmio [30 (mg/kg)]
indican a continuación. Cobre [1.500 (mg/kg)]
Níquel [350 (mg/kg)]
Plomo [1.000 (mg/kg)]
Zinc [3.000 (mg/kg)]
M ercurio [20 (mg/kg)]
Cromo [750 (mg/kg)]
Enmienda no Productos que aplicados N orgánico [1% s.m .s] M ateria orgánica total.
humígena o no al suelo aportan o M ateria orgánica [15% s.m.s.] Nitrógeno orgánico total.
húmica. engendran humus, Humedad máxima [40%] Humedad.
mejorando sus El 90% de las partículas pasarán por Contenido en elementos pesados.
propiedades físicas, la malla de 25 m m.
químicas y biológicas y Los límites máximos admitidos en
no pueden considerarse relación con los elementos pesados
com o fertilizantes o son los siguientes:
abonos por no cumplir Cadmio [40 (mg/kg)]
las especificaciones Cobre [1.750 (mg/kg)]
mínimas que para éstos Níquel [400 (mg/kg)]
se exigen. Plomo [1.200 (mg/kg)]
Zinc [4.000 (mg/kg)]
M ercurio [25 (mg/kg)]
166
De acuerdo a la norma 503 de la U.S. EPA´s, existen dos clases para la reducción de patógenos en
biosólidos: clase A y B, y la diferencia entre las dos determina las restricciones en su utilización. La
siguiente definición de las dos clases proviene de Camp, Dresser & McKee, en el cual fue publicado “A
guide to EPA´s New Sludge Regulations”. La Clase A es equivalente al proceso estándard más amplio
en la reducción de patógenos (PFRP). La EPA permite uno de seis métodos alternativos a ser usados,
y todos requieren la realización de un test indicador de bacteria (coliformes fecales) o Salmonella. El
indicador estandard es 1.000 coliformes fecales por gramo de sólido seco. Este test debe hacerse junto
a uno de los siguientes: tiempo y temperatura requeridos; pH requerido; determinación de virus entéricos
o huevos de helmintos (lombrices) de los patógenos sedimentados en el fondo; virus ent´ricos y huevos
de helmintos (lombrices) de los sedimentos típicos; PFRP; PFRP equivalentes (Fitzhugh y col., 1994).
Los mismos autores, explican para la clase B, que es similar al proceso de reducción significativa de
patógenos (PSRP), en oposición al PFRP. El indicador coliforme fecal está por debajo de dos millones
de coliformes por gramo de sólido seco. Debido a que existe un gran riesgo para la clase B, EPA ha
impuesto las siguientes restricciones:
En Venezuela, los materiales comercializados como fertilizantes se rigen por la “Ley de abonos y demás
agentes susceptibles de operar una acción beneficiosa en plantas, animales, suelos o aguas”, la cual
dispone que la intervención del Estado en todas las materias relacionadas con la presente Ley,
corresponda al Ministerio de Agricultura y Cría. No existen especificaciones al respecto. En Brasil, el
compost orgánico está contemplado en la Ley como fertilizante orgánico y más específicamente como
fertilizante compost. Los cuadros 3 y 4, presentan respectivamente, las especificaciones de parámetros
físicos, químicos y de granulometría, estipulados por el Ministerio de Agricultura (ADAN, 1999).
167
Exigencia
G ranulometría Tolerancia
(el producto debe pasar)
Granulado 100% en malla de 4,8 mm Hasta 85% en malla de 4,8 mm
90% en malla de 2,8 mm
Granulado grueso 100% en malla de 38 mm No admite.
90% en malla de 25 mm
5. Lineamientos generales para una propuesta sobre el manejo integrado de los desechos
sólidos en la USB.
La presente propuesta se realiza como un aporte para la mejora del manejo de los desechos sólidos de la
Universidad Simón Bolívar (USB), motivada por la realización de mi Trabajo de Grado para optar al título
de Magíster en Ciencias Biológicas en la USB titulado: “Caracterización físico-química y biológica de un
compost elaborado con desechos generados en la USB”. En este trabajo se consideró la posibilidad de
reciclar los desechos orgánicos generados en la USB, tales como los obtenidos al elaborar la comida en los
comedores y cafetines, así como los generados en el mantenimiento de las áreas verdes.
Sin embargo, se pudiesen considerar también los desechos inorgánicos, como plástico, papel, cartón, vidrio
y aluminio; materiales generados también en el campus universitario, en especial en los comedores y
cafetines.
Etapas de la propuesta:
Etapa I: Diagnóstico-Caracterización:
• Identificar y describir la estructura y funcionamiento del sistema actual para el manejo de los
desechos sólidos en el campus universitario de la USB.
Este trabajo básicamente de campo, permitirá conocer mejor la realidad de los desechos sólidos, y manejar
cifras e información ajustada a la realidad que permita desarrollar una propuesta real y posible -cantidades
de desechos orgánicos e inorgánicos generados diariamente, así como características en su composición
físico-química-. (En este aspecto, mi trabajo de grado puede aportar información pertinente).
Reuniones con el departamento encargado de la gestión de los desechos sólidos y con la comunidad
universitaria (profesores, estudiantes, empleados, y obreros), mediante la realización de dinámicas
participativas para identificar debilidades-oportunidades.
Considerar en este caso las posibilidades como el reciclaje de materiales inorgánicos (definir cuáles), así
como el compostaje (tal y como lo planteado en mi trabajo de grado); también estudiar el sistema de
recolección existente y la incorporación de un sistema de recolección selectiva para los materiales a
reciclar.
A la vez, se debe pensar en la posibilidad de ubicar en los sitios de mayor generación de desechos,
recipientes especiales para la recolección de éstos de forma clasificada.
Se debe considerar la factibilidad técnica y viabilidad económica de las alternativas propuestas, así como
la posible respuesta por parte de la comunidad.
• Implementar desde el punto de vista técnico y operativo el sistema de gestión de los desechos
sólidos.
Consiste en implementar las estrategias planteadas mediante la compra de los recipientes u otros artículos,
construcción y/o mejora de la infraestructura necesaria, y especificaciones en los contratos o concesiones
170
a terceros. Una vez seleccionada la o las alternativas, se deben evaluar y asignar responsabilidades, y
promover la interacción entre los actores involucrados por medio de una adecuada campaña educativa e
informativa.
Una vez que se sepa cómo van a ser gestionados los desechos sólidos en la USB, se debe informar a la
comunidad universitaria mediante talleres, charlas, eventos, tríptico, o afiches sobre el tema, y motivarla
para que contribuya y participe, garantizando un adecuado y sostenido funcionamiento del servicio de
forma regular y sistemática.
Ente ejecutor: Para la ejecución de la presente propuesta, se puede designar un equipo de trabajo
encargado del desarrollo de la misma, e integrado por aquellas personalidades, departamentos u otras
agrupaciones que estén relacionadas con el tema (actores involucrados).
Consideraciones:
• Cuenta con una experiencia positiva como la realizada en el mantenimiento de las áreas verdes al
reciclar los desechos allí generados en la elaboración de compost, y
• Ha realizado diversas experiencias de reciclaje, que le permiten evaluar las fallas y aciertos de las
mismas para reorientar esta actividad.
El compromiso de las autoridades es de suma importancia para implementar un sistema integral de manejo
de desechos sólidos, el cual debe estar inmerso dentro de una política de gestión ambiental, como vía a la
excelencia y al desarrollo sostenible de la institución.