CONTENIDO
INTRODUCCIÓN A LA BIOLOGÍA CELULAR
BLOQUE I: ORGANIZACIÓN CELULAR VEGETAL.
Contenido central
1.1 División Celular.
1.1.1 Formación de tejidos a través de la división celular.
1.2 Histología vegetal.
1.2.1 Tejidos de conducción vascular, protección, y secreción para la formación de
órganos vegetales.
BLOQUE II: Movimiento, soporte y defensa
Contenido central
2.1 Tejido conjuntivo y médula ósea.
2.1.1 Producción y función de las células de defensa, de soporte y de la sangre.
2.2 Contracción y relajación muscular.
2.2.1 Anatomía y fisiología de las fibras musculares y su especialización en los
procesos metabólicos aerobios y anaerobios.
2.3 Tipos celulares
BLOQUE III: III. Protección y Comunicación celular.
Contenido central
3.1. Barreras, absorción y secreción.
3.1.1 Morfología y Fisiología de las células que componen el sistema tegumentario.
3.2 Estímulo-respuesta.
3.2.1 Estructura, función y clasificación de las células del tejido nervioso.
INTRODUCCIÓN A LA BIOLOGÍA CELULAR
Bienvenidos a una de las fronteras del conocimiento biológico más excitante y
apasionante: la célula.
Todos los organismos vivos están formados por células dotadas de la extraordinaria
capacidad para crear copias de sí mismas mediante el crecimiento y la división. Las células
aisladas son la forma de vida más simple; los organismos superiores, como el hombre, son
comunidades de células que derivan del crecimiento y división de una célula única
fundadora: cada animal, hongo y vegetal es un conjunto extenso de células individuales que
efectúan funciones especializadas y coordinadas por sistemas de comunicación complejos.
Las células, son las unidades fundamentales de la vida, y mediante la biología celular, que
es la disciplina que las estudia, debemos encontrar la respuesta a la siguiente pregunta:
¿Qué es la vida y cómo funciona?
Con una comprensión más profunda de la estructura, función, comportamiento y evolución
de las células, la biología celular puede proporcionar respuestas, y así entender los procesos
involucrados en un organismo completo. La investigación en biología celular abarca a una
gran diversidad de organismos, desde los unicelulares como las bacterias hasta células
especializadas que constituyen a organismos pluricelulares más complejos, como las
plantas y animales.
La Biología Celular, centra su estudio en la unidad fundamental de la vida: la célula. En
general, esta ciencia se enfoca en la estructura, composición y función celular, desde las
propiedades más generales (compartidas por todas las células) hasta funciones específicas
altamente complejas, propias de células especializadas. La historia de la Biología Celular
ha estado ligada al desarrollo tecnológico que ha permitido su estudio: el microscopio. En
la década de 1670, Antonie van Leeuwenhoek construyó microscopios simples y observó
un mundo hasta entonces desconocido, realizó observaciones cuidadosas de una variedad
enorme de especímenes microscópicos, como células sanguíneas, espermatozoides y
huevos de insectos pequeños.
En 1838, el botánico alemán Mathias Schleiden concluyó que las células y las sustancias
que producen forman la estructura básica de las plantas y que el crecimiento vegetal se da
por agregación de células nuevas. En 1839, el biólogo alemán Theodor Schwann llegó a
conclusiones similares para las células animales.
El trabajo de Schleiden y Schwann arrojó una teoría unificada de las células como unidades
fundamentales de la vida. En 1855, el médico alemán Rudolf Virchow completó la teoría
celular, al concluir que todas las células provienen de células ya existentes. La teoría celular
es un concepto unificador en la biología y comprende tres principios.
La célula es la unidad funcional y estructural básica de los seres vivos. Todas las células
derivan de antepasados comunes y deben cumplir funciones semejantes en tamaño y
estructura.
Pese a su diversidad comparten cuatro componentes fundamentales: la membrana
plasmática, que limita a ésta del exterior; el citoplasma, fluido viscoso al interior; el
material genético, que es el DNA y los ribosomas, que llevan a cabo la síntesis proteica.
Las células se clasifican en procariotas y eucariotas. Aunque las células procariotas
presentan estructuras relativamente sencillas, éstas son bioquímicamente muy versátiles;
por ejemplo, en las bacterias se pueden encontrar las vías metabólicas principales
incluyendo los 3 procesos energéticos fundamentales (glicólisis, respiración y fotosíntesis).
Las células eucariotas son de mayor tamaño y complejidad, y presentan mayor contenido de
material genético. Su DNA se encuentra en un núcleo rodeado por una doble membrana y
el citoplasma contiene organelos. También tienen la característica de poseer un
citoesqueleto de filamentos proteicos que ayuda a organizar el citoplasma y proporciona la
maquinaria para el movimiento.
Célula procariota y eucariota
Estructuras y organelos celulares.
Estructura Descripción Función
Núcleo celular
Núcleo Gran estructura rodeada por Control de la célula
una doble membrana; contiene
nucléolo y cromosomas.
Nucléolo ARN-ADN Lugar de síntesis ribosómica;
ensamble de subunidades
ribosómicas.
Cromosomas Compuestos de un complejo de Contiene genes (unidades de
ADN y proteínas (histonas), información hereditaria) que
llamado cromatina; se observa rigen la estructura y actividad
en forma de estructuras en celular.
cilindro en la división celular.
Sistema de membranas de la célula.
Membrana Membrana limitante de la Contiene al citoplasma; regula
citoplasmática célula el paso de materiales hacia
dentro y fuera de la célula;
ayuda a mantener la forma
celular; comunica a la célula
con otras.
Retículo endoplásmico Red de membranas internas Síntesis de lípidos;
liso (RE l) que se extienden a través del desintoxicación
citoplasma. Carece de de medicamentos u
ribosomas en su superficie otras sustancias dañinas.
externa.
Retículo endoplásmico Red de membranas internas Fabricación de proteínas a
rugoso (RE r) que se extienden a través del destinadas
citoplasma. Los ribosomas secreción o incorporación en
cubren su superficie externa. membranas.
Ribosomas Gránulos compuestos de ARN Síntesis de proteínas.
y proteínas; algunos unidos al
RE, otros libres en el
citoplasma.
Aparato de Golgi Compuesto de Modifica, empaca (para
sacos secreción) y distribuye
membranosos planos. proteínas a vacuolas y a otros
organelos. Sintetiza a los
lisosomas.
Lisosomas Sacos membranosos Contienen enzimas que
(en animales). degradan material ingerido, y
desperdicios celulares.
Vacuolas Sacos membranosos (sobre Transporta y almacena material
todo en plantas, hongos y ingerido, desperdicios y agua.
algas)
Microcuerpos (ej. Sacos membranosos que Sitio de muchas reacciones
peroximas) contienen diversidad de metabólicas del organismo.
enzimas, como la catalasa. Desdobla el agua oxigenada
(H2O2)
Estructura Descripción Función
Organelos transductores de energía
Mitocondrias Sacos que constan de dos Lugar donde se lleva a cabo la
membranas; la membrana interna mayor parte de las reacciones de la
está plegada en crestas. respiración celular; transformación
de la energía proveniente de la
glucosa o lípidos en ATP.
Cloroplastos Sistemas membranosos. Las La clorofila capta energía luminosa;
membranas forman tilacoides y se producen ATP y otros
granas. Contienen clorofila. compuestos energéticos, que
después se utilizan para convertir el
CO2 en glucosa (C6H12O6).
Citoesqueleto
Microtúbulos Tubos huecos formados por Proporcionan soporte estructural;
subunidades de proteína intervienen en el movimiento y
tubulina. división celular; forman parte de los
cilios, flagelos y centriolos.
Microfilamentos Estructuras sólidas, Proporcionan soporte estructural;
cilíndricas participan en el movimiento de las
formadas por proteína actina. células y organelos, así como en la
división celular.
Centriolos Par de cilindros huecos cerca del Durante la división celular en
centro de la célula; cada animales se forma un uso mitótico
centriolo consta de 9 grupos de 3 entre ambos centriolos; en animales
microtúbulos. puede iniciar y organizar la
formación de microtúbulos; no
existen en las plantas superiores.
Cilios Proyecciones más o menos cortas Locomoción de algunos organismos
que se extienden de la superficie unicelulares; desplazamiento de
celular; cubiertos por la materiales en la superficie celular
membrana citoplasmática; de algunos tejidos.
compuestos de 2 microtúbulos
centrales y 9 pares periféricos
Flagelos Proyecciones largas formadas por Locomoción de las células
2 microtúbulos centrales y 9 espermáticas y de algunos
periféricos; se extienden desde la organismos unicelulares.
superficie celular; recubiertos por
membrana citoplasmática.
Las células eucariotas suelen ser más complejas y grandes que las procariotas. El término
eucarionte significa “núcleo verdadero”. A diferencia de los procariontes, las células
eucariontes contienen un núcleo definido rodeado por una doble membrana, donde el
material genético se encuentra aislado del resto de la célula y otros compartimientos
internos, los orgánulos u organelos también se encuentran rodeados por membranas
extensas.
Las células eucariotas poseen características estructurales semejantes, y cada tipo celular
(animal, vegetal, fúngica y algas) posee sus propias características estructurales y
funcionales.
BLOQUE I: ORGANIZACIÓN CELULAR VEGETAL.
1.1 La célula vegetal
La célula vegetal a diferencia de la célula animal, se caracteriza por poseer una vacuola
central, pared celular y cloroplastos, pero carece de centríolos y lisosomas.
1.2 División Celular.
División celular en procariotas
En el caso de las células procarióticas, como éstas no tienen núcleo, se dividen por fisión
binaria (procariótica). Las células procariontes contienen menor cantidad de ADN que la
mayoría de las células eucariontes. A pesar de esto, la distribución exacta del material
genético de las células procarióticas en dos células hijas, es un proceso formidable.
El ADN procarionte normalmente consiste en un único cromosoma circular que se
empaqueta con proteínas asociadas. El proceso de distribución del material genético de las
células procarionte en división, es más simple que la mitosis. Es un proceso muy preciso
que permite que las células hijas sean genéticamente idénticas a la célula progenitora.
Los procariontes se reproducen asexualmente mediante fisión binaria, un proceso en el que
la célula se divide en dos células hijas. Este proceso se describe a continuación:
La unión del cromosoma circular procarionte a un sitio específico de la membrana
plasmática indica que la célula va a iniciar la división celular.
La célula se prepara para la fisión binaria: alargamiento de la pared celular,
membrana plasmática y aumenta su volumen.
Se replica el ADN circular y al término de éste, se producen dos cromosomas
idénticos. La pared celular y la membrana plasmática empiezan a crecer hacia
adentro, es decir, forman invaginación en la parte central.
Conforme se alarga la célula, los dos cromosomas se separan y el citoplasma se
distribuye uniformemente.
Se forman una nueva pared celular transversal entre las dos células hijas.
Tanto la fisión binaria como la mitosis dan lugar a dos células hijas genéticamente idénticas
a la célula progenitora. Las procariotas (arqueobacterias y bacterias), protistas (muchas
algas y protozoarios), y algunos hongos (levaduras) son unicelulares. La división celular en
organismos unicelulares produce nuevos individuos.
Esta es una forma de reproducción asexual debido a que un progenitor produce idénticos
descendientes. En los hongos multicelulares, plantas y animales, la división celular es parte
del proceso de crecimiento. Además, la división celular es muy importante en los
organismos
multicelulares para renovar y reparar sus tejidos.
Mitosis
La división mitótica es el mecanismo de la reproducción asexual de las células eucariontes
y
consiste en una división del núcleo (llamada mitosis), seguida por la división del citoplasma
(la citocinesis).
La palabra “mitosis” proviene del término griego que significa “hilo”; durante la cual, los
cromosomas se condensan y aparecen como delgadas estructuras filamentosas. La
citocinesis (“movimiento de la célula” en griego) es la división del citoplasma en dos
células hijas.
Después de la interfase, cuando los cromosomas de la célula se duplicaron y se realizaron
otros preparativos necesarios para la división, puede realizarse la división mitótica. Con
base en el aspecto y actividad de los cromosomas, la mitosis se divide en cuatro fases:
profase, metafase, anafase y telofase.
Durante la profase (que en griego significa “etapa previa”), ocurren tres hechos principales:
1) Los cromosomas duplicados se condensan.
2) Se forman los microtúbulos del huso.
3) Estos microtúbulos del huso se unen a los cromosomas
La mitosis da a cada núcleo de las células hijas una copia de los cromosomas duplicados de
la célula progenitora y la citocinesis deposita un núcleo en cada célula hija. Por tanto, la
división mitótica produce dos células hijas que son genéticamente idénticas entre sí y a la
célula madre, que contienen cantidades iguales de citoplasma.
La división mitótica, seguida por la diferenciación de las células hijas, permite al óvulo
fecundado convertirse en individuo adulto con, quizá, billones de células especializadas.
Gracias a esta, un organismo puede mantener sus tejidos, muchos de los cuales necesitan
reemplazos; por ejemplo, para reparar partes dañadas por una herida o incluso regenerar
partes completas. La división mitótica es también el mecanismo por el que se reproducen
las células madre.
La división meiótica es un requisito de la reproducción sexual en todos los organismos
eucariontes. En los animales, la división meiótica ocurre únicamente en ovarios y
testículos.
La división meiótica consiste en una división especializada del núcleo llamada meiosis y
dos rondas de citocinesis para producir cuatro células hijas que pueden convertirse en
gametos (óvulos o espermatozoides). Los gametos llevan la mitad del material genético del
progenitor. Las células producidas por división meiótica no son genéticamente idénticas
entre ellas ni a la célula original.
La clave de la reproducción sexual en los eucariontes es la meiosis, la producción de
núcleos haploides de padres con cromosomas apareados. En la división meiótica (meiosis
seguida por citocinesis), cada célula hija recibe un miembro de cada par de cromosomas
homólogos.
Por tanto, la meiosis (que proviene de la palabra griega que significa “disminuir”) reduce a
la mitad el número de los cromosomas de una célula diploide.
Meiosis I
Las fases de la meiosis llevan los mismos nombres que las fases aproximadamente
equivalentes de la mitosis, seguidas por el número I o II para distinguirlas de las dos
divisiones nucleares que ocurren en la meiosis.
La primera división de la meiosis (llamada meiosis I) separa los pares de homólogos y
envía uno de cada par a cada uno de los dos núcleos hijos, con lo que se producen dos
núcleos haploides. Ahora bien, cada homólogo sigue constando de dos cromátidas. En las
descripciones siguientes, suponemos que hay una citocinesis junto con las divisiones
nucleares. Como en la mitosis, los cromosomas se duplican en la interfase, antes de la
meiosis, y las cromátidas hermanas de cada cromosoma se unen una a la otra en el
centrómero, cuando comienza la meiosis.
Meiosis II
Una segunda división (llamada meiosis II) separa las cromátidas y empaca una cromátida
en cada uno de los otros dos núcleos hijos. Por tanto, al final de la meiosis hay cuatro
núcleos haploides hijos, cada uno con una copia de cada cromosoma homólogo. Como cada
núcleo se encuentra en una célula diferente, la división meiótica produce cuatro células
haploides a partir de una célula diploide original.
La meiosis evolucionó de la mitosis, así que muchas de las partes y acontecimientos de la
meiosis se parecen o son idénticos en la mitosis. Sin embargo, la meiosis se distingue de la
mitosis en un sentido importante: durante la meiosis, la célula pasa por una ronda de
replicación de ADN seguida por dos divisiones del núcleo.
1.1.1 Formación de tejidos a través de la división celular.
La citocinesis de las células vegetales es muy diferente, quizá porque sus paredes rígidas
hacen imposible que se divida una célula en dos por opresión de la cintura. En cambio,
vesículas llenas de carbohidratos, que brotan del aparato de Golgi, se alinean a lo largo del
ecuador de la célula entre los dos núcleos.
Las vesículas se fusionan y producen una estructura llamada placa celular, que es como un
saco aplanado, rodeado por membrana y lleno de carbohidratos pegajosos. Cuando se
fusionan suficientes vesículas, las orillas de la placa celular se unen con la membrana
plasmática en la circunferencia de la célula. Los dos lados de la membrana de la placa
forman nuevas membranas plasmáticas entre las dos células hijas.
Los carbohidratos que estaban en las vesículas se quedan entre las membranas plasmáticas
como parte de la pared celular.
Apoptosis
Para que un organismo multicelular se desarrolle y se mantenga con eficiencia no solo es
esencial la producción de nuevas células, sino también un proceso de muerte celular
programado genéticamente, llamado apoptosis.
Una vez que la apoptosis se inicia, la célula experimenta una serie de pasos controlados que
la llevan a su autodestrucción. Las células que entran en apoptosis se encogen y se separan
de sus vecinas, luego las membranas celulares se ondulan y se forman burbujas en su
superficie. La cromatina se condensa y los cromosomas se fragmentan; finalmente, las
células se dividen en numerosas vesículas, los cuerpos apoptósicos, que serán engullidos
por células fagocíticas, los macrófagos.
Un ejemplo de la apoptosis ocurre durante el desarrollo de los pies y las manos en los seres
humanos. Las manos y pies de un embrión están palmeadas hasta que el tejido entre los
dedos
se destruye mediante apoptosis. En el adulto también se presenta esté proceso, por ejemplo,
las células de la capa superior de la piel y de la pared intestinal se están destruyendo
continuamente sustituyéndose por células nuevas.
Cuando una célula muere por daño o envenenamiento, proceso denominado necrosis,
normalmente se hincha y explota, derramando su contenido en el entorno. Como
consecuencia, se produce una inflamación que recluta leucocitos, y que puede lesionar el
tejido normal que la circunda.
A diferencia de la necrosis, que es una muerte celular no controlada que causa inflamación
y daños a otras células, la apoptosis es una parte normal del desarrollo y mantenimiento del
organismo; es un proceso ordenado en el que no se desarrolla un proceso inflamatorio. Es
un tipo de muerte activa que requiere gasto de energía por parte de la célula.
1.2 Histología vegetal.
1.2.1 Tejidos de conducción vascular, protección, y secreción para la formación de
órganos vegetales.
Los vegetales multicelulares tienen tejidos y órganos, pero éstos difieren según el nivel de
organización. En el nivel inferior están las talofitas, en las que no hay tejidos diferenciados
en sentido estricto, sino, simplemente, un conjunto de células entre las que algunas
alcanzan cierta especialización. Conforme avanza los escalones, se van diferenciando los
grupos celulares, por ejemplo, en los musgos, ya existe una diferenciación real de grupos
celulares en los rizoides, tallos y hojas.
Las plantas superiores presentan ya una verdadera diferenciación celular en tejidos. Tejido
es un grupo de células de origen, estructura y funciones comunes. Esta definición hay que
tomarla en sentido amplio, pues la estructura y función pueden variar en un mismo tejido,
por ejemplo, en la epidermis hay células estomáticas, y células glandulares con estructura y
función diferente.
Cada uno de los órganos de la planta (raíz, tallo, hoja y flor) está formado por diferentes
tejidos, que derivan todos, por medio de la proliferación y la diferenciación celular, de una
sola célula diploide, la oosfera fecundada o cigoto. Éste se transforma en embrión, latente
en la semilla, y el desarrollo de este embrión, al germinar la semilla, da lugar a la planta
adulta.
La transformación del cigoto unicelular en embrión, y de éste en una planta adulta, implica
una serie de procesos, como son la división, el crecimiento y la diferenciación de las
células, que se van agrupando en tejidos. Estos tejidos pueden, a su vez, agruparse en
sistemas de tejidos, en base a su origen o función. Durante el desarrollo del embrión
aparece inicialmente en sus extremos células meristemáticas, mismas que al dividirse
continuamente, darán lugar, a otras células meristemáticas y células diferenciadas que
luego se constituirán los tejidos definitivos.
A continuación, se especifican los diferentes tejidos que existen en las plantas:
Tejido Meristemático
Los meristemos pueden considerarse como tejidos embrionarios que persisten en la planta
durante toda su vida y son responsables del crecimiento permanente de la planta, gracias a
la capacidad de división y diferenciación. Los meristemos presentan células con las
siguientes características:
Este tipo de tejido es característico y exclusivo de los vegetales superiores y
persisten en la planta durante toda su vida.
Son pequeñas, tienen forma cúbica o isodiamétrica, ricas en plasma denso y activo.
Con un núcleo muy grande que ocupa casi siempre las 3/4 partes del volumen de la
célula.
No poseen vacuolas y si existen son varias y muy pequeñas.
La pared celular es primaria y no poseen plastidios, pero tienen protoplastidios, a
partir de los cuales se diferencias los leucoplastos, cloroplastos y cromoplastos.
El retículo endoplasmático es reducido, sin embargo, presenta abundantes
ribosomas libres.
La estructura interna de las mitocondrias es menos compleja que en las células
parenquimáticas. Se mantienen en continua división, lo que las posibilita
autoperpetuarse. Suelen disponerse en el tejido en forma muy compacta, dejando
muy pocos espacios intercelulares.
Clases
Los tejidos meristemáticos pueden clasificarse:
Por su ubicación en el cuerpo de la planta
Los meristemos se dividen en meristemos apicales, situados en los ápices de brotes y raíces
(principales y laterales) y meritemos laterales (cambium vascular, felógeno o cambium
suberoso).
En base a la naturaleza de las células que originan los meristemos
Estos pueden ser meristemos primarios y secundarios. Se llaman primarios si provienen de
las células embrionarias. En cambio, se llaman secundarios cuando provienen de células
diferenciadas y adquieren de nuevo la capacidad meristemática.
En consideración al tiempo relativo de aparición en una cierta planta o en uno de
sus órganos
Los tejidos también se clasifican en primarios y secundarios. Los primeros se originan de
meristemos primarios (los apicales) y los segundos de meristemos secundarios (los
meristemos laterales)
Ubicación
Los tejidos meristemáticos se encuentran en las partes apicales (yemas y ápices de las
raíces) y entre el leño y el córtex, como también entre felema y el felodermo.
Función
Los tejidos meristemáticos dan origen a otros tejidos. Están relacionados con el crecimiento
de las plantas. Los tejidos meristemáticos primarios posibilitan el crecimiento en longitud y
los secundarios permiten el crecimiento en espesor de las plantas (dicotiledóneas leñosas y
gimnospermas).
Tejido parenquimático
El origen del parénquima es diverso. El del córtex y la médula, del mesófilo de la hoja y la
flor, se diferencian a partir del meristemo llamado fundamental. El parénquima asociado a
los haces vasculares primarios y secundarios se originan, respectivamente, del procambium
y del cambiun vascular. También puede diferenciarse del cambium suberoso o felógeno.
Características:
• Es el tejido diferenciado más simple y el más abundante en la planta, pues se encuentra en
todos los órganos de la misma. Y sus células con formas isodiamétricas o alargadas, dejan
pocos espacios intercelulares, a excepción del tejido esponjoso de las hojas y flores.
• Tiene pared primaria delgada. En algunos casos puede tener pared gruesa y aun
lignificada.
• Es un tejido vivo y células tienen vacuolas grandes.
• En este tejido tienen lugar las actividades esenciales del vegetal, como: fotosíntesis,
respiración, almacenamiento de reservas, secreción y excreción; y debido al bajo nivel de
diferenciación de sus células, éstas presentan una gran plasticidad, es decir, son capaces de
reanudar la actividad meristemática en determinadas circunstancias.
Clases
Según la actividad, en la que se encuentren especializadas las células parenquimáticas, se
distinguen varios tipos de parénquima, que pueden agruparse en dos: parénquima
clorofílico o fotosintético y parénquima de reserva. En el segundo caso pueden almacenar
diversas sustancias, como almidón, gránulos y cristales de proteína, gotas lipídicas y agua.
Ubicación
Este tejido se encuentra en la médula y el córtex de tallos y raíces; en la pulpa de los frutos
suculentos; en el endospermo o albumen de las semillas; en el mesófilo de las hojas; y,
existen células parenquimáticas asociadas a los elementos conductores del xilema y floema,
tanto primario como secundario.
Funciones
• En este tejido tienen lugar las actividades esenciales de los vegetales, como la fotosíntesis,
respiración, almacenamiento de reservas, secreción y excreción.
• Las células parenquimáticas asociadas a los haces vasculares, desempeñan un importante
papel en el transporte de agua por los elementos traqueales no vivos y en el transporte de
savia elaborada por los elementos cribosos.
• Si se producen lesiones en el córtex, permite su reparación.
• Producen raíces adventicias.
Tejido colenquimático
Origen.
Se considera que se origina del procambiúm o también del meristema fundamental.
Características
• Es un tejido simple, formado por un solo tipo de células que en su madurez tienen
protoplasma vivo.
• Presentan paredes celulósicas primarias muy engrosadas y sus células presentan un alto
grado de extensibilidad, pues no están lignificadas sus paredes celulares. Pueden contener,
en ocasiones, cloroplastos, consiguientemente desarrollar la fotosíntesis.
• Si la pared de las células se impregna de lignina se convierte en esclerénquima.
• Las células colenquimáticas pueden perder el grosor de sus paredes y reanudar la
actividad meristemática.
Clases
Existen tipos de colénquima, diferenciados entre ellos por el engrosamiento específico de
sus paredes: angular, laminar y lagunar. En el primero caso, el engrosamiento de las
paredes es en los ángulos de unión de las células; en el segundo caso, el engrosamiento es
mayor en las paredes tangenciales que en las radiales; y, en el tercer caso, el engrosamiento
se da principalmente alrededor de los espacios intercelulares.
Ubicación
Puede presentarse este tejido formando un cilindro completo cerca de la periferia del tallo o
bien en forma de haces colenquimáticos, especialmente en peciolos y en muchos tallos. Se
encuentra raramente en la raíz; pero si es expuesta a la luz solar aparece en la misma. Al
estar en posición periférica en tallos y hojas puede aparecer inmediatamente debajo de la
epidermis, o separadas de ésta por una o varias capas de células parenquimáticas. En las
hojas puede encontrarse en un solo lado o ambos lados de las nervaduras, y a lo largo del
limbo.
Función
Es un tejido mecánico, cuya función principal es la de servir como sostén de los órganos
que están en crecimiento, debido a la simultánea resistencia y extensibilidad de las paredes
celulares.
Tejido esclerenquimático
Origen
Este tejido se origina cuando se lignifican las paredes de las células de los tejidos
parenquimáticos o colenquimáticos (Uribe, 1991). El cambium vascular también daría
origen a las células esclerenquimáticas, como las fibras.
Características:
• Es un tejido muerto, de células con paredes engrosadas, a menudo duras y lignificadas.
• Presentan pared celular secundaria y las células en la madurez carecen de protoplasma
vivo, siendo reemplazado por un espacio denominado lumen.
Clases
El tejido esclerenquimático presenta dos tipos de células: fibras y esclereidas.
Fibras esclerenquimáticas
Las fibras son células alargadas con sus extremos puntiagudos, y suelen presentar un lumen
muy estrecho, debido al elevado grosor de las paredes celulares secundarias.
Las fibras se presentan en: raíces, tallos, hojas y frutos asociadas a diferentes tejidos. La
disposición de las fibras en los tallos, es característica de las monocotiledóneas y
dicotiledóneas. En muchas gramíneas, las fibras se disponen formando un sistema de forma
cilíndrica con costillas que se hallan inmediatamente debajo de la epidermis.
En las dicotiledóneas, en los tallos se encuentran generalmente las fibras en la parte más
exterior del floema primario, formando cordones o bien placas tangenciales. Algunas
presentan por el contrario un cilindro completo de fibras, a veces unido a los tejidos
vasculares o ciertas distancias de ellos, en la parte interna del córtex.
En las hojas de las monocotiledóneas las fibras pueden disponerse no solo formando una
vaina alrededor de los haces vasculares, sino también entre dichos haces y la epidermis
superior e inferior.
En las raíces la disposición de las fibras es semejante a las de los tallos, pudiendo
mostrarlas tanto en el cuerpo primario como secundario.
Existen algunas clases de fibras: fibras de xilema; fibras extraxilares (liberianas, corticales
y perivasculares).
Células pétreas o esclereidas
Son células duras con sus paredes engrosadas, muy lignificadas y con abundantes poros.
Tienen diferentes formas, son mucho más isodiamétricas que las fibras, a excepción de las
tricoesclereidas, llamadas así por su semejanza con los pelos aéreos de la epidermis, hay
hasta estrelladas, pero casi nunca alargadas. Estás células se encuentran en las partes duras
de las plantas, como: cubierta de semillas, endocarpio del coco y del ciruelo, pulpa de
algunos frutos, en los ápices de ciertas hojas.
Función
Tanto las fibras y células pétreas cumplen la función mecánica o sostén de las plantas.
Tejido epidérmico
Origen
Este tejido se origina a partir de la capa de células más externa del meristema apical (la
protodermis), ya sea de células iniciales independientes, ya sea conjuntamente con las capas
de células subyacentes.
Características:
• Es un tejido vivo, formado generalmente de una sólo capa de células que se encuentra en
la parte externa de raíces, hojas y tallos jóvenes; sin embargo, se dan casos de epidermis
múltiple o pluriestratificada, como: epidermis de raíces aéreas y de plantas xerofíticas.
• Las células epidérmicas tienen la forma tabular, rectangular, poligonal, alargadas,
reniformes, estrelladas con bordes ondulados, como en el caso del lado abaxial de las hojas
y pétalos de flores. A veces la morfología del órgano vegetal en que se encuentren
determina en algún modo la forma de las células de la epidermis.
• No tienen espacios intercelulares, a excepción de la epidermis de los pétalos.
• Estas células presentan una gran vacuola. La pared celular es primaria, aunque pueden
existir células con pared secundaria, por ejemplo, en semilla y escamas.
• En la pared celular externa se deposita una sustancia grasa: la cutina, misma que,
conjuntamente con la cera, constituye la cutícula. Esta capa cubre todas las partes del brote,
incluso en las partes florales, y es continua en toda la superficie, su espesor varía en las
distintas plantas, dependiendo de las condiciones ambientales y otros factores
desconocidos.
En las partes aéreas de las plantas pueden encontrarse sobre la cutícula depósitos
superficiales de resinas, ceras, aceites, etc. La cutícula no presenta poros y lacutina
(sustancia grasa) no se descompone.
Clases de células epidérmicas
Puede considerarse dos categorías de células epidérmicas:
Células epidérmicas propiamente dichas (fundamentales), mismas que son los
elementos menos especializados del sistema y que constituye la masa fundamental
del tejido.
Células epidérmicas especializadas. Son aquellas que cumplen funciones
específicas, por ejemplo, las células oclusivas de estomas, los tricomas, pelos
absorbentes.
Ubicación del tejido epidérmico
El tejido epidérmico se encuentra en la parte superficial del cuerpo primario de la planta.
Forma una capa que está en contacto directo con el ambiente y, debido a ello, está sujeta a
una serie de modificaciones estructurales causadas por diversos factores ambientales.
Función
En la parte aérea de la planta cumple funciones como: protección, limitación de la
transpiración, intercambio de gases a través de los estomas, almacenamiento de diversas
sustancias y secreción. La epidermis de la raíz cumple funciones como: protección de los
tejidos subyacentes y la absorción de agua y sustancias minerales del suelo.
Peridermis
Origen
Tejido protección secundario, que reemplaza a la epidermis en tallos y raíces que tienen
crecimiento secundario. Se forma por la actividad del cambium suberoso o felógeno.
Características:
Está constituido por: felógeno, corcho o felema y felodermis. El felógeno, el
meristema secundario también llamado cambium suberógeno. El súber, corcho o
felema, tejido protector formado por el felógeno hacia afuera, con células muertas a
su madurez, pues pierden su protoplasma; cuyo espacio lleno de aire, por lo que este
tejido tiene las propiedades de compresibilidad y ligereza. Consta de varias capas de
células tabulares que se superponen en la parte más externa de los tallos, ramas y
raíces viejas de plantas leñosas; sus células poseen una pared secundaria
impregnada de suberina; al madurar algunas células del corcho se rompen dejando
espacios denominados lenticelas a través de los cuales se intercambian gases con el
medio. La felodermis, tejido parenquimático vivo formado por el felógeno hacia
adentro.
Ubicación
Se encuentra en la parte más externa de los tallos y raíces de plantas con crecimiento
secundario. También en dicotiledóneas herbáceas en las partes más viejas de tallos y raíces.
Es la corteza externa.
Función
La peridermis es el tejido de protección secundario que reemplaza a la epidermis en tallos y
raíces que tienen crecimiento secundario.
Tejido vascular
Origen
El tejido vascular es característico de las plantas superiores y constituyen un sistema
distribuido a lo largo de toda la planta: desde las raíces hasta la última venilla de la
nervadura foliar. Se origina del procambium y cambium vascular.
Clases y sus características:
El sistema vascular de los vegetales está constituido por: xilema y floema.
El xilema es un tejido complejo, puesto que dentro del mismo se encuentran células con
protoplasma vivo como carente de él. Está constituido por los siguientes elementos:
Traqueidas. Son células muertas alargadas, termina en una punta roma y poseen
poros laterales, con paredes secundarias lignificadas y con engrosamientos
parietales. En un grupo de traqueidas los poros de una célula coinciden con los
poros de las células contiguas. Según como se deposite la lignina en la pared
secundaria, las traqueidas pueden ser: anilladas, espiraladas, escaleriformes,
areoladas y reticuladas. La función básica de las traqueidas es el transporte de la
savia bruta, también sirven de sostén de la planta.
Elementos del vaso. Son células alargadas, con gruesas paredes, y no contienen
normalmente protoplasma vivo en su madurez. Los elementos del vaso son
perforados, formando filas de células que se unen longitudinalmente y que están
conectadas entre sí a través de perforaciones. En cuanto a las perforaciones suelen
presentarse éstas en las paredes de los extremos, pero también pueden observarse a
veces en una posición subterminal e incluso lateral. El engrosamiento de la pared no
es uniforme, según la forma como se deposite la lignina en la pared celular los
elementos del vaso se clasifican en: anillados o anular, espiralados, escaleriformes,
aureolados o punteados y reticulados. La función de los vasos es el transporte de
agua y minerales y sostén de las plantas.
Fibras del xilema. Son fibras esclerenquimáticas, con paredes fuertemente
lignificadas. Estas estructuras son más largas y delgadas que las traqueidas,
terminan en punta aguda y no poseen poros o los tienen en poca cantidad. La
función de las fibras es de carácter mecánico.
Parénquima del xilema. Es similar al parénquima que se encuentra en el resto de la
planta. Su función es el almacenamiento de sustancias; en algunos casos, sobre todo
en el xilema secundario llega a lignificarse.
Floema
El floema o líber es el tejido más importante de que disponen las plantas vasculares para el
transporte de sustancias nutritivas elaboradas. Es un tejido complejo, formado por células
especializadas en determinadas funciones. Estas son: los elementos cribosos, células
acompañantes, parénquima y fibras.
También pueden estar asociadas con el floema células secretoras o diversos tejidos, como
en las plantas con un sistema de conductos laticíferos. El floema puede ser primario (que a
su vez puede ser protofloema y metafloema) y secundario, el primero se origina del
procambium durante el crecimiento primario de la planta; y, el segundo a partir del
cambium vascular, durante el crecimiento segundario.
Elementos cribosos. Existen dos clases de elementos cribosos: las células cribosas, menos
especializadas, y los elementos de los tubos cribosos, cuya especialización es mayor. Son
células vivas. Los elementos de los tubos cribosos se encuentran dispuestos
longitudinalmente uno a continuación de otro, formando los tubos cribosos.
Los elementos cribosos presentan la particularidad de que en sus paredes se desarrollan las
llamadas áreas cribosas, las cuales se observan en sus paredes laterales y a veces también
en sus paredes terminales. Cuando en una determinada célula aparece en la pared una
región que presentan las áreas cribosas con las perforaciones notablemente mayores, se la
denomina
placa cribosa. Estas estructuras suelen presentarse en las paredes terminales que separan
entre sí a los elementos de los tubos cribosos de la mayoría de las angiospermas. Una placa
cribosa puede ser simple (una sola área cribosa especializada) o compuesta (más de una).
Los poros de la placa cribosa, por donde se dan las prolongaciones citoplasmáticas están
rodeadas normalmente a su paso por las perforaciones por el carbohidrato calosa (polímero
de restos de glucosa). Conforme el elemento criboso va envejeciendo, aumenta en sus áreas
cribosas la cantidad de calosa, oprimiendo las conexiones citoplasmáticas. En la mayoría de
las angiospermas, los elementos cribosos están asociados estrechamente con células
nucleadas, las llamadas células acompañante.
La función del tubo criboso consiste en trasportar savia elaborada(translocación) desde
lugares fotosintéticos hasta los sitios de almacenamiento y/o consumo.
Células acompañantes. Son células parenquimáticas muy especializadas que se suelen
encontrarse asociadas a los elementos de los tubos cribosos de las angiospermas. Estas
células se originan de la misma célula madre de los tubos cribosos a los que acompañan. Y
se piensa que guardan con éstos una estrecha relación fisiológica y funcional.
Células parenquimáticas. Además de las células acompañantes, en el floema se encuentran
otras células parenquimáticas, que llevan a cabo mucha de las actividades que le son
propias, sobre todo en el almacenamiento de diversas sustancias de reserva (almidón, grasa,
tanino y resinas)
Fibras del floema. También conocidas como fibras liberianas, se encuentran tanto en el
floema primario como secundario, desarrollándose en el primer caso cuando el órgano
todavía está creciendo en longitud, el origen de estas fibras es el procambium. Y en el
segundo caso se desarrollan a partir del cambium vascular. Estas fibras forman paredes
secundarias después de completar su alargamiento.
Las angiospermas en su floema tienen las cuatro clases de células indicadas anteriormente.
Las gimnospermas en cambio, no poseen células acompañantes ni elementos de los tubos
criboso; pero poseen células cribosas.
Ubicación
Los tejidos conductores se distribuyen por todo el cuerpo de la planta: raíces, tallos y hojas.
BLOQUE II: Movimiento, soporte y defensa
Célula animal
La estructura más externa de la célula animal es la membrana plasmática.
El citoesqueleto mantiene la forma celular e interviene en el movimiento de las
partes de la célula. El citoesqueleto está constituido de microtúbulos, de filamentos
intermedios y de filamentos de actina. Los microtúbulos son cilindros de moléculas
de proteína presentes en el citoplasma, en los centríolos, cilios y flagelos. Los
filamentos intermedios son fibras de proteína que proporcionan soporte. Los
filamentos de actina son fibras de proteína que juegan un rol muy importante en el
movimiento de la célula y organelos.
Los centríolos son cilindros cortos de microtúbulos.
El centrosoma está formado de microtúbulos organizados que contienen un par de
centríolos.
Los lisosomas son vesículas que contienen enzimas para digerir macromoléculas y
partes celulares.
Las vesículas son sacos membranosos que transportan sustancias.
El citoplasma es la matriz semifluida que contiene los organelos (sin el núcleo).
El aparato de Golgi, sintetiza, empaqueta y secreta productos celulares.
Las mitocondrias son organelos que realizan la respiración celular, produciendo
moléculas de ATP.
Los polirribosomas son cadenas de ribosomas que simultáneamente sintetizan la
misma proteína.
Los perosixomas son vesículas que contienen enzimas para convertir el peróxido de
hidrógeno en agua y oxígeno.
Los ribosomas son partículas que realizan la síntesis de proteínas.
l El retículo endoplásmico (RE) puede ser de dos tipos: rugoso (RER) es el que
tiene adheridos
ribosomas y el liso (REL) no tiene ribosomas, sintetiza moléculas de lípidos.
l El núcleo posee membrana nuclear doble con poros, cromatina que está formada
de adn y
proteínas. Los nucléolos son los productores de las subunidades de los ribosomas.
Las células animales tienen distintas funciones y diferencias que proceden de una
especialización funcional que va teniendo lugar durante el desarrollo embrionario, en el
que, a partir de una única célula (el cigoto), terminan por formarse todos los órganos de
cada individuo. Así pues, órganos tan diferentes como el riñón o el pulmón, están
constituidos básicamente por células diversamente especializadas, y por las sustancias
sintetizadas por ellas. Sin embargo, incluso en órganos muy diferentes se aprecian
agrupaciones celulares muy semejantes: zonas en las que, si no se sale de ellas durante el
examen microscópico, resulta difícil decir de qué órgano se trata. Esto significa que entre la
célula y el órgano existe un nivel de organización morfofuncional especializado, al que se
denomina tejido. El concepto de tejido no sólo incluye los tipos celulares que se agrupan
para formar una estructura microscópica bien definida; cada tejido comprende también un
medio intercelular integrado por un líquido tisular que contiene sustancias de diversos
tamaños. Algunas de estas sustancias son visibles con el microscopio óptico, otras sólo con
el electrónico y otras únicamente son detectables con técnicas histoquímicas o con métodos
de estudio molecular. Estos componentes constituyen un medio ambiente de importancia
fundamental que determina tanto las propiedades del tejido como el comportamiento de las
células contenidas en él, y que afecta a su diferenciación y desarrollo, proliferación,
migración, forma y funciones metabólicas. La estructura microscópica del tejido es la
manifestación morfológica de las interacciones que se establecen entre diversas células y
componentes tisulares, interacciones que determinan una especialización morfofuncional.
Clásicamente los tejidos fundamentales de los organismos animales son siete, distinguibles
por sus características:
1. Tejido epitelial. Es un conjunto de células estrechamente unidas que cubren o revisten
un órgano o un sistema. Excepcionalmente, como se verá al tratar de las glándulas
endocrinas, un grupo de células que ha perdido la conexión con el epitelio que las originó
puede quedar incluido en otro tejido.
2. Sangre. En sentido amplio puede considerarse un tejido en el que las células se
encuentran libres en una sustancia fundamental líquida (plasma sanguíneo). En el aparato
respiratorio capta el O2 necesario para la respiración y lo difunde por todo el organismo,
junto con las sustancias necesarias para la alimentación de las células. Retira de éstasel
CO2, que es expulsado por el aparato respiratorio, y las sustancias de desecho, que son
eliminadas por el aparato excretor. Además de esta función nutricia, sus células intervienen
en el sistema de defensa inmunitaria y en la coagulación.
3. Tejido conectivo o conjuntivo. Las células se encuentran embebidas en una abundante
sustancia intercelular blanda. Además de servir de relleno y ligazón entre otros tejidos, el
tejido conjuntivo es el soporte de estructuras necesarias para la nutrición (vasos sanguíneos)
y la función (nervios) del organismo, protege y aísla a los órganos, y a través de él se
difunden sustancias necesarias para el mantenimiento de los órganos y su defensa
inmunitaria. Hay una variedad de tejido conjuntivo, denominada tejido adiposo, que
constituye un reservorio
de energía y que, para algunos autores, es un tejido con entidad propia.
4. Tejido cartilaginoso. Las células se encuentran embebidas en una sustancia no blanda
sino semirrígida, de consistencia similar a la del plástico. Constituye el soporte de
estructuras flexibles y, sobre todo, permite la articulación de los huesos.
5. Tejido óseo. La sustancia intercelular es dura, mineralizada. Proporciona el soporte para
la forma y el movimiento del organismo gracias a la inserción de los músculos, y protege el
sistema nervioso central. Además, en el interior de muchos huesos se forman las células
sanguíneas.
6. Tejido muscular. Está muy especializado en la contracción gracias a los miofilamentos
que casi llenan el citoplasma de las células de este tejido. Produce tanto contracciones de
vísceras (músculo liso), como movimientos del esqueleto (músculo esquelético) y el
impulso de la sangre (músculo cardíaco).
7. Tejido nervioso. Es el más finamente especializado, ya que actúa como centro que
capta, almacena y procesa información, y envía nueva información a los músculos y
vísceras, para regular sus funciones. Es el tejido funcionalmente más complejo y, de alguna
manera, interviene en el control de todos los demás.
2.1 Tejido conjuntivo y médula ósea.
El tejido conjuntivo se caracteriza porque sus células no se encuentran adosadas entre sí,
sino englobadas en una matriz con sustancia fundamental blanda. Este tejido desempeña
múltiples funciones como el soporte y protección de órganos formando el armazón y
recubrimiento dentro de éstos y de los vasos sanguíneos y nervios, la difusión de sustancias
y la ubicación de las células de defensa del organismo. Los componentes de este tejido se
clasifican en células y matriz.
El tejido conjuntivo está ya presente en los invertebrados, y alcanza particular desarrollo y
variedad en los vertebrados. Describiremos esencialmente el de los vertebrados, aunque
también mencionaremos las variedades más frecuentes en los invertebrados.
El tejido conjuntivo o conectivo, es conocido también como “tejido de sostén”, porque
soporta y relaciona a otros tejidos, estructuras y órganos. Es el “esqueleto” del organismo.
2.1.1 Producción y función de las células de defensa, de soporte y de la sangre.
El tejido conjuntivo está integrado por células y una matriz extracelular formada, a su
vez, por una matriz amorfa y componentes fibrilares, productos de la síntesis y secreción de
las células conjuntivas. Las células del conjuntivo pueden agruparse en dos grandes
apartados:
1. Células fijas o propias del tejido conjuntivo. Residen habitualmente en él. Son las
células principales del tejido y las que elaboran su matriz.
2. Células móviles, visitantes o errantes. Proceden de otros lugares, como la sangre, y
algunas sólo son residentes temporales. La mayoría son células que participan en la
defensa del organismo, pero en algunos tejidos conjuntivos hay también células
pigmentarias.
Células del Tipos de células Características
tejido conjuntivo
Células fijas o Células -Presentes en el mesénquima o tejido conjuntivo
propias del tejido mesenquimáticas embrionario.
conjuntivo -El mesénquima es el tejido embrionario
precursor del tejido conjuntivo, y puede
considerarse un tejido conjuntivo muy primitivo.
-Origina otros tejidos, como el tejido adiposo, el
cartílago, el hueso y el músculo.
Células -La mayoría de las células reticulares son, como
reticulares los fibroblastos, capaces de sintetizar el colágeno
y la sustancia fundamental del tejido conjuntivo
reticular en el que se encuentran, y se consideran
un tipo de fibroblasto primitivo.
Fibroblastos Están presentes en la mayoría de las variedades
de tejido conjuntivo y son responsables de la
síntesis de los componentes de la matriz.
Los fibroblastos son células diferenciadas que no
dan lugar a otros tipos celulares y generalmente
no se dividen, aunque pueden hacerlo al ser
estimulados, como ocurre en la cicatrización de
las heridas. Sin embargo, en el tejido conjuntivo,
junto a fibroblastos diferenciados pueden existir
células mesenquimáticas que, ante determinados
estímulos, son capaces de originar diversos tipos
celulares tal como ocurre en el período
embrionario.
El desarrollo de los fibroblastos y,
consecuentemente, de la producción de fibras y
sustancia fundamental, es estimulado por
vitaminas, hormonas y numerosos factores de
crecimiento.
Células móviles, Células del La mayoría de las células que acompañan a las
visitantes o sistema de células propias del tejido conjuntivo intervienen
errantes defensa del en la defensa del organismo en la respuesta ante
organismo agresiones.
Las más frecuentes son los macrófagos y las
células cebadas. También puede haber linfocitos
(activados y no activados) y las células
resultantes de su activación, como linfocitos T
efectores y células plasmáticas.
También se encuentran los restantes tipos de
leucocitos: monocitos (que pasan a macrófagos),
neutrófilos, eosinófilos y, más raramente,
basófilos. De todas estas células y de su función
se ha tratado en detalle en el capítulo anterior.
Células En algunos tejidos conjuntivos hay células con
pigmentarias pigmento. En los mamíferos el único pigmento
es la melanina, que es producida por los
melanocitos de la epidermis y fagocitada por las
células epidérmicas, pero también se pueden
encontrar melanocitos en el ojo, concretamente
en el tejido conjuntivo de la coroides, del cuerpo
ciliar y del iris.
Matriz del tejido conjuntivo
La matriz del tejido conjuntivo comprende sustancia fundamental y fibras. La sustancia
fundamental consta de agua, sales minerales, proteínas, glucoproteínas (proteínas a las que
se unen algunos oligosacáridos) y proteoglucanos (proteínas con largas cadenas
hidrocarbonadas del tipo glucosaminoglucanos). El agua, las sales y muchas de las
proteínas de la sustancia fundamental del tejido conjuntivo provienen del plasma sanguíneo
y forman el líquido tisular (un filtrado del plasma que difunde oxígeno y alimento a las
células). El alimento forma soluciones simples (sales y glucosa) o partículas coloidales
(macromoléculas proteicas). Estas últimas, a diferencia de las soluciones simples, no
pueden atravesar ordinariamente la pared de los capilares pero sí lo hacen en determinadas
condiciones. Otros componentes de la sustancia fundamental (algunas glucoproteínas y los
proteoglucanos) son sintetizados por las células del tejido conjuntivo como los fibroblastos.
La sustancia fundamental es amorfa, con la consistencia de un gel. Es extraída por los
fijadores acuosos y disminuye con la edad.
Funciones del tejido conjuntivo
Las funciones del tejido conjuntivo son:
Proporciona soporte estructural y relaciona entre sí a los otros tejidos.
Interviene como medio de intercambio entre las células y la circulación sanguínea y
linfática.
Ayuda a la defensa y protección del organismo, mediante células que a) fagocitan y
destruyen restos celulares, microorganismos y partículas extrañas, b) sintetizan y
secretan anticuerpos contra antígenos y c) elaboran sustancias con efectos
farmacológicos que intervienen en los procesos inflamatorios.
Los componentes celulares, la sustancia amorfa y las fibras integran, dependiendo del
porcentaje de cada uno de ellos, al tejido conjuntivo que se diferencia en:
a) Tejido conjuntivo propiamente dicho, ejemplo: conjuntivo laxo, mixoide o mucoso
o el tendinoso.
Tejido conjuntivo laxo. Se denomina así porque es de consistencia blanda y cede a
las presiones. Lo constituye un porcentaje equilibrado de células, matriz amorfa y
fibras. Integra el tejido subcutáneo de la piel; la lámina propia o corion de los
órganos huecos (aparatos digestivo, urogenital, respiratorio, etc.) y constituye el
estroma de los órganos parenquimatosos. También se le conoce como tejido
conjuntivo areolar, por la gran cantidad de pequeños espacios que posee, llenos de
matriz amorfa y líquido tisular.
Tejido conjuntivo mixoide o mucoso. En el feto forma parte del tejido
subepidérmico; pero existe en gran cantidad en el cordón umbilical, constituyendo
la denominada gelatina de Wharton. Presenta células similares a los fibroblastos
pero de mayor tamaño. Posee un predominio de matriz amorfa sobre los
componentes celulares y fibrilares.
Tejido conjuntivo denso. En este tejido existe un predominio de las fibras sobre la
cantidad de células y matriz amorfa. Tejido conjuntivo denso irregular. En este caso
las fibras colágenas, más gruesas que en el tejido conjuntivo laxo, se disponen en
haces de dirección variada, intercalándose para formar una red tridimensional. Entre
los haces colágenos se disponen fibroblastos y fibrocitos, algunas fibras elásticas y
vasos sanguíneos de pequeño calibre. Constituye la dermis de la piel, la cápsula de
algunos órganos, la duramadre (meninge) y la esclerótica del globo ocular. Tejido
conjuntivo denso regular o modelado. En este tipo de tejido los haces de fibras
colágenas se disponen en forma ordenada y paralelos entre sí. Entre ellos se sitúan
fibrocitos, células muy alargadas de citoplasma escaso y con un núcleo alargado,
con predominio de heterocromatina. La matriz amorfa es muy escasa.
Tejido conectivo denso elástico. Está compuesto por haces de fibras elásticas que se
disponen, en forma paralela para constituir componentes alargados denominados:
Ligamentos amarillos; ejemplo, el ligamento de la nuca, que une el hueso occipital
con las primeras vértebras cervicales, los ligamentos intervertebrales y los
ligamentos cruzados de la articulación de la rodilla. o integrando láminas elásticas
fenestradas que se entrecruzan para formar paredes que ceden a fuerzas de presión,
como en los grandes vasos arteriales elásticos: aorta y pulmonar.
Tejido conjuntivo reticular. Se denomina así a un tipo especial de tejido conjuntivo
formado por células reticulares y fibras de reticulina (colágena tipo III). Las células
reticulares son similares en su función a los fibroblastos pero sintetizan y secretan
únicamente colágena tipo III. Este tejido se dispone a manera de una malla fina
tridimensional. La red tridimensional se localiza en la médula ósea, en el estroma
fino de los órganos linfoides y en otros órganos parenquimatosos como la hipófisis,
hígado, riñones, etc.
b) Tejido conjuntivo especializado, ejemplo: el adiposo, cartilaginoso, óseo o sanguíneo.
El tejido adiposo es una variedad especializada de tejido conjuntivo; integrado por
un grupo de células denominadas adipocitos o células adiposas, especializadas en
almacenar grasas o lípidos, sustancias consideradas como la fuente de reserva de
energía química más importante de un organismo animal. El tejido adiposo se
constituye por la unión, mediante fibras reticulares (colágena tipo III), de los
adipocitos. Entre ellos discurre abundante irrigación sanguínea. Las células
adiposas, al unirse, forman lobulillos y éstos constituyen lóbulos adiposos. La
distribución del tejido adiposo es casi general en el cuerpo humano. Existen lugares
en donde el tejido adiposo se acumula aún en mayor cantidad, por ejemplo: en el
tejido subcutáneo, formando el “panículo adiposo”; en la palma de las manos y la
planta de los pies, en la región perirrenal, en el tejido conjuntivo que rodea a ciertos
órganos como en el pericardio, alrededor de las vísceras abdominales (omentos
mayor y menor), por detrás del globo ocular; en las glándulas mamarias y en la
región glútea.
El tejido cartilaginoso. También se le conoce con el nombre de cartílago. Posee una
consistencia rígida, pero a la vez flexible; ofrece poca resistencia a la presión,
recuperando su forma cuando aquella cesa. A esta propiedad se le conoce como
“resiliencia”. Esta característica se debe a la presencia y disposición espacial de los
componentes amorfos y fibrilares en la matriz. El tejido cartilaginoso desarrolla
varias funciones: sirve de soporte y sostén a otros tejidos, permite la permanencia de
la luz (cavidades) de algunos conductos u órganos huecos (fosas nasales, laringe,
tráquea y bronquios), reviste ciertas superficies óseas que se ponen en contacto con
otras, como las articulares, constituye el soporte esquelético en el embrión y en el
feto, interviene como molde para que a partir de él se origine tejido óseo, es un
tejido que, en el individuo adulto tiene una distribución restringida, en el embrión
constituye totalmente el sistema esquelético.
El tejido óseo, junto con la médula ósea y otros tejidos conectivos, forma los
huesos, los cuales tienen una doble función: mecánica y metabólica. En su faceta
mecánica, los huesos sostienen los partes blandas del cuerpo y protegen a los
órganos como el cerebro, pulmones y corazón. También sirven como palanca para
el agarre de los músculos y la generación de los movimientos. Como centro
metabólico, el tejido óseo almacena calcio y fósforo, y regula su metabolismo.
Además, en el interior de los huesos, en la médula ósea, se generan las células
sanguíneas. El tejido óseo es una variedad de tejido conjuntivo que se caracteriza
por su rigidez y su gran resistencia tanto a la tracción como a la compresión. Está
formado por la matriz ósea, que es un material intercelular calcificado y por células,
que pueden corresponder a: Osteoblastos: encargados de sintetizar y secretar la
parte orgánica de la matriz ósea durante su formación. Se ubican siempre en la
superficie del tejido óseo ya que este sólo puede crecer por aposición). Osteocitos:
responsables del mantenimiento de la matriz ósea, que se ubican en cavidades o
lagunas rodeadas por el material intercelular calcificado. La nutrición de los
osteocitos depende de canalículos que penetran la matriz ósea y conectan a los
osteocitos vecinos entre sí y con canales vasculares que penetran al hueso o que se
ubican en las membranas conjuntivas que revisten la superficies del hueso (periostio
y endostio). De hecho ningún osteocito se encuentra a más de una fracción de mm
de un capilar sanguíneo. Osteoclastos: células responsables de la reabsorción del
tejido óseo, que participan en los procesos de remodelación de los huesos y pueden
encontrarse en depresiones superficiales de la matriz ósea llamadas lagunas de
Howship.
2.2 Contracción y relajación muscular.
El tejido muscular, muy abundante en la práctica totalidad de los animales, es esencial para
los movimientos del cuerpo, tanto del esqueleto como de sus órganos. Está constituido por
células muy especializadas en la contracción.
La capacidad contráctil que poseen las células o fibras musculares se debe a la existencia en
el citoplasma, de dos tipos de microfilamentos proteínicos denominados actina y miosina y
de la interacción que se produce entre ellos gracias a la presencia y actividad de un gran
número de proteínas accesorias .
2.2.1 Anatomía y fisiología de las fibras musculares y su especialización en los
procesos metabólicos aerobios y anaerobios.
En los vertebrados se han establecido dos grandes variedades de tejido muscular
dependiendo de las características de sus células:
1. Músculo estriado o células musculares estriadas. En estas células los miofilamentos
se disponen ordenados en unidades morfológicas y funcionales denominadas
sarcómeras, que dan lugar a una estriación transversal característica, con las bandas
perpendiculares al eje longitudinal de la célula. Fisiológicamente son de contracción
rápida. Dentro de este grupo se pueden establecer subgrupos:
— Músculo esquelético. Sus células forman la musculatura somática de los vertebrados y
se contraen de modo voluntario. Es el músculo más abundante en los vertebrados. Se
inserta en los huesos mediante tejidos conjuntivos densos para permitir el movimiento de
las diversas partes del cuerpo. Está inervado por axones de las neuronas motoras del
sistema cerebroespinal. Sus células, también llamadas fibras, son multinucleadas, muy
largas y paralelas unas a otras.
— Músculo cardíaco. Forma la pared muscular (miocardio) del corazón. Sus células
difieren en ciertos aspectos del músculo esquelético y su contracción es involuntaria. El
tejido muscular estriado cardíaco constituye la pared del corazón denominado miocardio y
el inicio de las paredes de los vasos sanguíneos que entran y salen del corazón.
2. Músculo liso. Sus células carecen de estriación transversal y son de contracción
lenta e involuntaria. Forman la musculatura de la pared de los vasos sanguíneos y
órganos huecos.
Procesos metabólicos aerobios y anaerobios
La base bioquímica del movimiento consiste en la transformación de energía química en
energía mecánica por degradación de la adenosinatrifosfato (ATP). La energía necesaria
para la contracción la proporciona la hidrólisis del ATP (Adenosintrifosfato) (ATP ADP
+ P + energía). La forma habitual de obtener ATP en las células es por dos mecanismos:
1. La glucólisis aerobia (respiración) de la glucosa y de las grasas en las mitocondrias.
Es la principal fuente de ATP y alcanza un alto nivel en las fibras rojas resistentes a
la fatiga, que poseen numerosas mitocondrias. Éstas pueden utilizar el oxígeno
cedido por la mioglobina (una proteína transportadora de oxígeno muy abundante
en estas células), lo que les permite soportar numerosas contracciones. El ATP
generado que no es utilizado se une a la creatina, almacenándose como
fosfocreatina.
2. La glucólisis anaerobia a partir de la glucosa, que se convierte en ácido láctico. Este
mecanismo tiene un papel importante en las fibras blancas de contracción rápida,
que actúan durante poco tiempo y se fatigan rápidamente, y en las fibras resistentes
cuando se agota el oxígeno debido a un esfuerzo físico continuado.
El glucógeno se utiliza para generar glucosa-6-P, que se emplea en la glucólisis aerobia y
anaerobia. La degradación del glucógeno a glucosa la realiza la enzima glucógeno
fosforilasa. Los lípidos se utilizan también para la obtención de grasas, que son oxidadas en
la glucólisis aerobia. Se calcula que el glucógeno y los lípidos del músculo proporcionan
energía para 600 contracciones mediante la glucólisis anaerobia y hasta 10 000
contracciones por la vía aerobia.
Sin embargo, la demanda de ATP durante la contracción puede aumentar entre 20 y 200
veces con respecto a la necesitada en reposo. Pero en el músculo no hay ATP disponible
más que para unas diez contracciones; por ello el músculo dispone de otros mecanismos
regeneradores de ATP que actúan durante la contracción:
BLOQUE III: III. Protección y Comunicación celular.
La principal función de la piel es la protección, puesto que evita la pérdida de agua y
protege contra las fricciones y rayos ultravioleta. La queratina es la principal proteína
estructural encargada de la barrera de protección de la epidermis y la produce en gran
cantidad el queratinocito. La producción del pigmento melanina por los melanocitos y su
acumulación en los queratinocitos protegen contra la acción de los rayos ultravioleta. En la
piel se sintetiza la vitamina D3 por la acción de la radiación ultravioleta del sol, a partir de
precursores sintetizados por el organismo. La presencia de las células de Langerhans en la
epidermis confirma la participación de la piel en la vigilancia inmunológica.
La termorregulación es otra función importante de la piel, función a cargo de la irrigación
sanguínea, glándulas y tejido adiposo presentes en la dermis. Las glándulas sudoríparas
tienen doble función: termorregulación y excreción de diversas sustancias.
Además, la piel es un órgano sensorial que mediante terminaciones nerviosas sensitivas
libres, corpúsculos táctiles de Meissner y otras estructuras receptoras transmite información
al sistema nervioso central acerca del medio externo. Las células de Merkel presentes en la
epidermis son mecanorreceptores.
Las uñas, pelo y glándulas sudoríparas y sebáceas se consideran anexos de la piel.
La piel se une con los órganos subyacentes a través de un tejido conectivo laxo subcutáneo
o hipodermis con predominio de células adiposas, por lo que se conoce también como
panículo adiposo.
3.1. Barreras, absorción y secreción.
Todo ser vivo, unicelular o pluricelular, posee una cubierta externa que, a la vez que lo
protege del medio que lo rodea, le permite relacionarse con el medio para interactuar entre
sí. En los seres unicelulares la cubierta está representada por la membrana celular. En los
seres pluricelulares y de manera específica en los vertebrados, la cubierta o envoltorio está
representada por la piel.
En los mamíferos y en la especie humana la piel está considerada como el órgano de mayor
extensión y de mayor peso. La piel representa el 15 por ciento del peso total del cuerpo
humano.
La piel es el órgano sensorial primario encargado de registrar el dolor, la temperatura y la
presión ejercida en la superficie corporal. Es el embalaje más perfecto conocido; protege a
los tejidos y órganos situados debajo de ella para no ser expuestos al aire o al agua u otros
agentes como las radiaciones solares.
Actúa como una armadura impidiendo el contacto directo de esos tejidos y órganos con
microorganismos patógenos (parásitos, bacterias y virus), sustancias tóxicas y otros agentes
que, sin la piel, ocasionarían lesiones sumamente graves exponiendo con peligro la salud o
la vida del individuo.
La importancia de la piel puede entenderse mediante el siguiente ejemplo: si una persona
sufre quemaduras que destruyan la piel en más del 40 por ciento del total de la misma, es
casi seguro que no sobrevivirá a pesar de un tratamiento médico muy cuidadoso. La pérdida
de líquidos corporales y las infecciones bacterianas lesionarían de tal manera a los tejidos
expuestos que le producirían la muerte en corto tiempo.
3.1.1 Morfología y Fisiología de las células que componen el sistema tegumentario.
El sistema tegumentario es esencial para el cuerpo, ya que representa la primera barrera de
protección contra agentes invasores externos. Está formado por la piel y sus anexos. La piel
constituye entre 15 y 20% del peso corporal, por lo que se considera el órgano más grande
del cuerpo y está compuesto por la epidermis y la dermis. La epidermis es avascular y se
integra con un epitelio estratificado plano queratinizado. Entre los tipos celulares que se
encuentran en la epidermis destacan los queratinocitos, las células de Langerhans, los
melanocitos y las células de Merkel. En cambio, la dermis está constituida por tejido
conectivo con gran cantidad de fibras de colágena y elásticas producidas por los
fibroblastos, que representan el mayor porcentaje celular.
La piel está constituida por tejidos de origen embriológico y estructura tisular diferentes: la
epidermis y la dermis (cutis). Algunos autores afirman que la hipodermis o tejido
subcutáneo (subcutis) también debe ser considerada como integrante de este órgano.
La epidermis es la cubierta más externa; se origina embriológicamente del ectodermo
superficial del embrión. Está constituida por epitelio plano estratificado queratinizado (con
capa córnea). Carece de irrigación sanguínea y de inervación propia.
La dermis es la capa situada debajo de la epidermis. Deriva del mesodermo superficial (de
la región del dermatomo somítico, se originan la dermis axial dorsal y la dermis de las
extremidades y, de la hoja parietal o somática del mesodermo lateral se diferencia la dermis
y la hipodermis del resto de la superficie corporal. La dermis está integrada por tejido
conectivo denso donde predominan haces de fibras colágenas y fibras elásticas. Esta capa
alberga abundantes vasos sanguíneos y linfáticos. Se encuentra inervada de forma profusa.
Consta de dos estratos: papilar y reticular.
La hipodermis o tejido subcutáneo presenta características similares a la dermis, con la
diferencia que, el tejido que la constituye tiene un predominio de tejido conjuntivo laxo y
dependiendo del estado nutricional de la persona, posee mayor o menor cantidad de tejido
adiposo. Relaciona a la piel con tejidos más profundos como las fascias de los músculos, el
pericondrio o el periostio.
Los anexos de la piel (faneras) son estructuras que participan activamente en la fisiología
de la piel. Se originan de esbozos epidérmicos embrionarios y fetales los cuales interactúan
con el tejido mesodérmico para formar los siguientes órganos: pelos, uñas, glándulas
sebáceas, glándulas sudoríferas (merocrinas y apocrinas) y glándulas mamarias. En otros
mamíferos se desarrollan: garras, cuernos o astas, cascos o pezuñas.
Funciones generales de la piel
Representa una barrera protectora contra la invasión de microorganismos y contra la
acción de agentes mecánicos, químicos, térmicos y osmóticos.
Regula la temperatura corporal y colabora en mantener el equilibrio hídrico.
Posee un pigmento, la melanina, encargado de conferirle color a la epidermis y
proteger de la radiación ultravioleta, a los tejidos subyacentes.
Mediante la inervación profusa de la dermis, el organismo capta sensaciones de
tacto, calor, frío, presión, dolor, permitiéndole, así, interactuar con el medio
ambiente y relacionarlo con el sistema nervioso central.
A través de los vasos linfáticos y sanguíneos dérmicos, se absorben sustancias que
atraviesan la epidermis, como algunos medicamentos (lociones, cremas o pomadas).
En la dermis se sintetiza la vitamina “D” por acción de la radiación ultravioleta.
Ciertas células integrantes de la epidermis (de Langerhans) y linfocitos que arriban
a ella, tienen la capacidad de captar antígenos y transferirlos a células efectoras de
la respuesta inmunológica, por lo tanto la piel es considerada como un órgano
integrante del sistema inmunológico ( SALT).
3.2 Estímulo-respuesta.
Todos los seres vivos necesitan establecer relaciones con el medio que los rodea e inclusive
con su medio interno, con la finalidad de poder realizar las funciones que le permitan
continuar desarrollando sus procesos vitales. Las funciones de asimilación (digestivas y
respiratorias), las funciones de excreción o eliminación de productos tóxicos (urinarias o
respiratorias), las de reproducción y las de relación y traslación (sistema óseo - muscular)
requieren estar coordinadas adecuadamente para que el ser vivo pueda cumplir con una de
las leyes biológicas, la perpetuación de la especie a la que pertenece.
Los seres pluricelulares conforme evolucionaron se hicieron más complejos en su
estructura morfológica, por lo tanto, necesitaron desarrollar un conjunto de células y
componentes celulares especializados específicamente en establecer, con gran eficiencia, la
relación con el medio exterior y con su medio interno para coordinar, de la manera más
eficaz posible, todas las funciones vitales.
En los seres pluricelulares como los pertenecientes a la especie humana, las células
encargadas de cumplir las tareas de relacionar y coordinar las funciones vitales del
organismo son las neuronas y sus prolongaciones (axones y dendritas) asociadas con otros
tipos celulares para integrar, el tejido nervioso, los órganos nerviosos y todos ellos, en
conjunto, formar el sistema nervioso.
El tejido nervioso
El tejido nervioso es el conjunto de células especializadas que forman el sistema nervioso.
Las funciones más importantes del tejido nervioso son recibir, analizar, generar, transmitir
y almacenar información proveniente tanto del interior del organismo como fuera de éste.
Es un complejo sistema encargado de regulación de diversas funciones orgánicas vitales
como son la respiración, la alimentación, la digestión, el sueño, etc. También es el origen
de funciones muy complejas y abstractas como el pensamiento, la memoria y el
aprendizaje.
Desde el punto de vista anatómico, el sistema nervioso puede dividirse en sistema nervioso
central (SNC) —que incluye el encéfalo y la médula espinal— y sistema nervioso
periférico (SNP) —el cual comprende los nervios espinales, los nervios craneales y sus
ganglios relacionados—. Desde un punto de vista funcional también se puede dividir en
sistema nervioso somático o voluntario y sistema nervioso autónomo (que, a su vez, se
subdivide en sistema simpático y parasimpático).
3.2.1 Estructura, función y clasificación de las células del tejido nervioso.
El tejido nervioso de los animales superiores se considera dividido en dos grandes partes:
sistema nervioso central y sistema nervioso periférico. El primero consiste en una masa
centralizada de tejido nervioso puro que controla y coordina las recepciones y respuestas
ante diferentes estímulos conscientes o inconscientes. Está constituido por las células
nerviosas o neuronas y por las células gliales.
El sistema nervioso periférico constituye una prolongación de los elementos principales del
sistema nervioso central (las neuronas) por todo el organismo, de manera que pueda captar
los estímulos y transmitir las respuestas. Sus componentes son proyecciones citoplásmicas
de las neuronas, rodeadas de unas células que las acompañan (células de Schwann) y de
tejido
conjuntivo.
En ciertas zonas del sistema nervioso periférico existen neuronas que establecen
conexiones con las proyecciones de las neuronas del sistema nervioso central. Son las
neuronas ganglionares, que están rodeadas de células capsulares o células satélites.
Seguidamente describiremos el origen y los componentes del sistema nervioso.
Composición del tejido nervioso
El tejido nervioso está constituido por dos tipos de células:
1) Las neuronas, su función está basada en el desarrollo de dos propiedades que son la
excitabilidad y la conductividad; las neuronas son las encargadas de recibir estímulos del
medio, transformarlos e integrarlos, así como transmitirlos como impulsos, integradores
cognitivos y motores del sistema nervioso.
2) Las células de la glía o neuroglía, encargadas de desempeñar diversas funciones: de
soporte, defensa, mielinización, nutrición a las neuronas, regulación de la composición del
microambiente, protección, formar parte de la barrera hematoencefálica, revestimiento,
formación de líquido cefalorraquídeo, reparación de daño cerebral, fagocitosis, etcétera.
Neurona
La neurona es la unidad anatómica del tejido nervioso y sus ramificaciones terminan en
otras neuronas sin que exista continuidad; cada neurona es una unidad funcional, el impulso
nervioso se transmite de una neurona a otra a través de las sinapsis denominadas por
Sherrington; las neuronas son unidades tróficas cuyo cuerpo actúa como centro vital de las
prolongaciones.
La neurona es el elemento principal en el funcionamiento del tejido nervioso, son células
especializadas en recibir señales desde receptores sensoriales, que conducen y transmiten
impulsos eléctricos que consisten en cambios en la polaridad eléctrica a nivel de su
membrana celular; este grado de especialización conlleva, entre otras cosas, a la nula
capacidad de división.
Una neurona está constituida por los mismos componentes de cualquier célula: membrana
celular, núcleo, citoplasma y organelos. Estas estructuras, a su vez, se disponen en el
cuerpo o soma neuronal y en las prolongaciones: dendritas y el axón.
Las neuronas son de diferentes tamaños. Suelen ser muy grandes como las neuronas
motoras de la médula espinal que suelen medir de 80 a 120 micrómetros de diámetro o muy
pequeñas como las neuronas de la capa de los granos del cerebelo que miden 3 a 4
micrómetros de diámetro.
La mayoría de las neuronas están constituidas por un cuerpo celular, varias dendritas y un
solo axón o cilindro eje.
Neurotransmisores
Las sustancias que estimulan o inhiben la actividad nerviosa se consideran sustancias de
señalamiento que pueden actuar como neurotransmisores, es decir que intervienen
directamente abriendo canales iónicos o como neuromoduladores, que activan primero
sustancias citoplasmáticas contenidas en la célula estimulada (proteína g o las cinasas de
los receptores membranales) y éstas a su vez actúan como segundos mensajeros.
El efecto de las sustancias de señalamiento dura menos de un milisegundo, en cambio el
efecto de los neuromoduladores pueden tener una duración de varios minutos. De acuerdo a
su naturaleza los neurotransmisores son de tres tipos:
A) Pequeñas moléculas transmisoras, las cuales son, a su vez: aminoácidos como el
glutamato, el aspartato, la glicina y el ácido gamma – aminobutirico (GABA),
sustancia no-aminoácido: la acetilcolina, aminas biógenas: una monoamina, la
serotonina y tres catecolaminas: adrenalina, noradrenalina y dopamina.
B) Neuropéptidos: muchos de ellos actúan como neuromoduladores, son conocidos
también como neurohormonas. Son las sustancias que sintetizan y secretan ciertas
células endocrinas, pertenecientes al sistema endocrino difuso (péptidos
intestinales: gastrina, neurotensina etc.), o neuronas del hipotálamo (hormonas
liberadoras de somastotatina y tirotropina, o la oxitocina y la vasopresina) o de otras
porciones del encéfalo (encefalinas y endorfinas).
C) Gases: Recientemente se ha demostrado que ciertos gases como el óxido nítrico
(NO) y el monóxido de carbono (CO) actúan como neuromoduladores.
Transmisión del impulso nervioso.
Una de las funciones celulares más desarrolladas de la neurona es la irritabilidad. Gracias a
ella la neurona capta estímulos y elabora una respuesta, en milésimas de segundo, al
originar y conducir impulsos eléctricos o potenciales de acción. Se transforma así, de una
célula inactiva o en reposo en una que genera y conduce un impulso eléctrico.
El estado de reposo o de actividad de una neurona depende de las concentraciones de dos
iones, el Na y el K, que existan en el líquido extracelular o en el plasma neuronal,
separados ambos por la membrana celular. La variación de estas concentraciones hace que
el potencial eléctrico también se modifique fuera o dentro de la neurona. La neurona, por lo
tanto, actúa como un pequeño generador eléctrico que utiliza la glucosa como sustancia
energética. La energía que genera se mide en milivoltios.