Qué es un volcán?
Un volcán es una abertura en la corteza terrestre, por la que puede emerger el magma o
lava, junto a gases, cenizas y otros materiales provenientes de las profundidades de la
Tierra. Pueden hallarse en otros planetas y satélites del espacio.
Los volcanes son bastante frecuentes en la corteza terrestre, especialmente en
las regiones de intensa actividad sísmica, pudiendo hallarse en la plataforma continental o
en el lecho oceánico. Sus erupciones, que es como se denomina al derrame de magma
hirviente hacia el exterior, suelen ser cíclicas y esporádicas, variando en intensidad y
potencial destructivo.
Se consideran una de las principales fuentes de materiales rocosos en la corteza
terrestre. Además, son una de las principales amenazas naturales medioambientales,
capaces de producir enormes incendios forestales, de arrojar toneladas de material a
la atmósfera (gases y cenizas, sobre todo) y de alterar por lo tanto el balance químico de
la biósfera terrestre.
Muchas extinciones masivas de la historia geológica terrestre se atribuyen a intensos y/o
prolongados episodios de actividad volcánica.
Los volcanes son estudiados por los geólogos y tienen una importante correlación con la
actividad sísmica terrestre, como terremotos y movimientos tectónicos.
Características de los volcanes
Los volcanes inactivos parecen extintos pero su calor produce, por ejemplo, aguas termales.
Los volcanes pueden tener muchas formas, pero generalmente consisten en una estructura
cónica consecuencia de la deposición de materiales tras las sucesivas erupciones. Las
mismas pueden alcanzar alturas de incluso 8000 metros sobre el nivel del mar.
Los materiales que los constituyen pueden ser diversos, dependiendo del tipo de volcán y
de la naturaleza del subsuelo donde se produzcan.
Por otro lado, poseen un ciclo de vida prolongado y diverso, que consiste en tres etapas:
Actividad o estado de latencia. Cuando los volcanes pueden entrar en erupción en cualquier
momento;
Inactividad o dormancia. Cuando los volcanes presentan ciertos signos de actividad, pero no
han tenido erupciones en siglos;
Estado de extinción. Cuando no han tenido una erupción en 25.000 años o más, aunque no es
posible descartar del todo que revivan en un momento determinado.
¿Cómo se forman los volcanes?
Por lo general, los volcanes se forman en el borde de las placas tectónicas, especialmente
en donde se ha producido la subducción de una por debajo de otra, o sea, donde dos placas
han chocado y una de las dos se deforma hacia abajo, sumergiéndose en el magma caliente
de la litósfera.
Así, aumenta su concentración local, lo cual produce eventualmente un estallido de vuelta
hacia la superficie. Sin embargo, existen “puntos calientes” desprovistos de contacto entre
placas, en los que el magma es naturalmente más propenso a emerger.
Los volcanes son un fenómeno natural de reajuste de las capas superficiales del
planeta. Suelen producir nuevas rocas ígneas y cubrir la superficie de materiales que, al
enfriar, pasarán a formar nuevos relieves.
Tipos de volcanes
Los volcanes se clasifican según su forma.
Existen diversos tipos de volcanes, dependiendo de su lugar de formación y de su
forma específica. Los más frecuentes son:
Estratovolcán. Un tipo de volcán de gran altura y forma cónica, conformado
por numerosas capas o estratos de lava endurecida, fruto de erupciones
anteriores, así como de lapilli y cenizas endurecidas. Suelen exceder los 2500
metros de altura y hallarse en las placas continentales.
Cono de escoria. Montículos cónicos de material volcánico acumulado
alrededor de una chimenea volcánica. Dicho material se conoce como
“escoria”, suele ser vidrioso y contener burbujas de gas atrapado, al enfriarse
rápidamente el magma. Su altura puede variar entre los diez y los cientos de
metros de altura.
Caldera volcánica. Al contrario de los anteriores, tienen forma hundida o de
depresión, producto de deslizamientos o colapsos internos del volcán, en las
que suele albergarse agua termal, géiseres o incluso islas volcánicas.
Volcán en escudo. Se trata de volcanes de gran tamaño, formados por capas
basálticas fruto de sucesivas erupciones. Poseen una pendiente más suave, o
sea, menos pronunciada, y por lo general tienen erupciones recurrentes a lo
largo de miles o millones de años.
Volcán submarino. Formados en las grietas geológicas del fondo del océano,
generalmente en las regiones próximas de las dorsales oceánicas. Sus
erupciones suelen alterar enormemente la química de los mares circundantes y
añaden nuevas capas de materia al lecho oceánico, ya que debido al agua se
enfría muy velozmente el magma. Podría haber miles o millones de ellos
actualmente, dado que el estudio del lecho marino es una posibilidad
relativamente nueva en la geología.
Video documental: Los tipos de volcanes
Partes de un volcán
Los volcanes suelen tener ciertos elementos diferenciados.
Como hemos visto, los volcanes pueden tener formas muy diversas, pero un volcán
“clásico” o estereotípico consiste básicamente en:
Una cámara magmática. Que es el enorme depósito de roca fundida a grandes
presiones que subyace a los volcanes.
Una chimenea. Que es el trecho que comunica la cámara con el exterior, pudiendo ser
larga o corta dependiendo de la forma del volcán (sobre todo de si tiene o no una
cámara magmática).
Una garganta. Que es la apertura de la chimenea justo en sus etapas finales.
Un ventiladero. Que es la abertura como tal por donde el magma entra en contacto con
el aire y despide gases hacia la atmósfera.
Un cráter o “boca” del volcán. Que es el límite entre la “montaña” volcánica y el
inicio del ventiladero.
Conos secundarios. En caso de que haya ramificaciones de la chimenea, que
componen dos o más volcanes en uno.
Una columna eruptiva. Que es el chorro de gas y de otros materiales que se despide a
la atmósfera al inicio de una erupción volcánica.
Erupción volcánica
Incluso sin lava, las erupciones de gas y ceniza tienen un gran impacto ecológico.
Se conoce como erupción volcánica a la emisión violenta hacia la superficie terrestre de
gases, cenizas y magma hirviente, desde las entrañas de un volcán. Se producen cuando la
temperatura de la roca fundida en el interior del manto terrestre asciende y se produce una
explosión interna, enviando el líquido hacia la superficie. Este proceso puede durar una
cantidad indefinida de tiempo, hasta que la temperatura y la presión del magma en el
subsuelo descienden a niveles aceptables y todo recupera su normalidad.
Las erupciones volcánicas parecieran ser cíclicas en algunos casos. Sin embargo, no se ha
podido descifrar qué tipo de periodicidad las rige, aunque casi siempre vienen antecedidas
por movimientos telúricos y la emisión de fumarolas (escapes de gases y vapores del
subsuelo a muy altas temperatura.