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ELVIÑA
El núcleo de Elviña pertenece al municipio de A Coruña, donde un barrio y uno de los campus
universitarios reciben su nombre. El núcleo de población original conserva el trazado tradicio-
nal rural, aunque en la actualidad sufre una fuerte presión por el crecimiento urbano, que ha
cercado la población entre la vía de acceso a la ciudad y el campus universitario. Se llega por
la principal salida de A Coruña, la avenida de Alfonso Molina, donde se ha de tomar la salida
hacia el campus de Elviña; a pocos metros en esta vía hay que seguir de frente en la bifurcación
que conduce al campus.
El germen de la aldea está en el Castro de Elviña, ubicado sobre un montículo tras los
edificios del campus universitario. Desde el castro se dominaba visualmente toda la bahía y la
Torre de Hércules; aún hoy tiene una visión panorámica de parte de la ciudad. Su situación
muestra, además, una buena comunicación hacia el interior a través de vías naturales. En el
castro han aparecido interesantes vestigios que muestran su evolución histórica hasta que fue
romanizado. Las piezas más interesantes halladas allí son las joyas del denominado Tesoro de
Elviña, conservado en el Museo Arqueológico e Histórico da Coruña.
En un momento impreciso de la Alta Edad Media el castro fue abandonado y se trasladó
el núcleo de población desde ese primer emplazamiento en la zona alta hasta el valle, a fin
de facilitar las labores cotidianas agropecuarias. La primera noticia que se tiene de la villa de
Elviña es de mediados del siglo ix cuando el conde Alvito y sus hermanas Vistiberga, Urraca y
Odrocia concedieron esta villa al monasterio de Santa María de Cambre. El topónimo medie-
val de San Vicenço das Vinnas o San Vicenco do Viña hace referencia a la producción vinícola
que debió de ser el principal cultivo. La presencia de la incipiente ciudad herculina, cuya espe-
cialización era el comercio marítimo, contribuyó a su desarrollo, puesto que el vino de Elviña
llegó a exportarse. Sin embargo el cultivo fue descendiendo a lo largo de la época moderna,
cuando el vino demandado procedía de lugares más lejanos y apropiados para su producción.
Durante la Guerra de la Independencia en el territorio parroquial de Elviña se desarrolló la
Batalla de Elviña, también conocida como Batalla de Coruña. El general inglés Sir John Moore
se vio obligado a retirar sus tropas por la persecución del mariscal Nicolas Jean de Dieu Soult.
Tras varios días huyendo, el 16 de enero de 1809 se produjo un enfrentamiento en el que
hubo muchas bajas de ambos bandos, pero tras el cual el contingente británico logró retirarse
finalmente. En el atrio de la iglesia de San Vicente se conservan varias placas conmemorativas
de la batalla, y en el campus hay un monolito conmemorativo.
Iglesia de San Vicente
D
urante la Segunda República, la noche del 9 de La iglesia parroquial consta de un ábside rectangular
diciembre de 1933, esta iglesia fue incendiada, y una nave. El primero se cierra con una bóveda de cañón
hecho que se repitió en un buen número de peraltada y reforzada con un arco fajón, y la segunda está
templos de municipios limítrofes. Fruto del incendio se cubierta con una bóveda, fruto de la restauración efec-
perdieron todos los elementos del interior y la techumbre, tuada en la década de los cuarenta, que sustituye a una
permaneciendo inalteradas las paredes. En los meses pos- techumbre de madera. En el lado septentrional del pres-
teriores se llevaron a cabo las primeras reparaciones, a las biterio se adosó en época moderna una sacristía a la que
que siguieron trabajos más intensos entre los años 1940 y se accede mediante una puerta adintelada. Previamente al
1942, cuando se finalizó la restauración. incendio, según nos indica Martínez Morás, la sacristía
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Exterior
Planta
0 2 4m
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contaba con un segundo piso que en la restauración se
eliminó. El templo se asienta sobre un zócalo escalonado
con una marcada presencia alrededor de todo el perímetro,
pero más manifiesto en la zona occidental, puesto que el
terreno presenta un desnivel en esa dirección.
En el muro norte no hay ningún estribo, a excepción
del resultante de la prolongación del muro de la fachada
occidental. En el paramento se observan dos aparejos, que
se alternan de forma muy regular. El grueso del muro está
construido con sillería granítica regular, idéntica a la del
resto del edificio; las otras partes son de mampostería de
pequeñas piedras irregulares con abundante argamasa. Los
tramos de mampostería son estrechos y coinciden en el in-
terior con la disposición de las columnas introducidas con
la reforma de los años cuarenta. En el tramo de sillería más
próximo a la cabecera se abren una puerta y una ventana
en la parte superior. La puerta, que está cegada, tiene las
jambas rectas coronadas por cimacios en nacela sobre los
que apoyan las dovelas del arco de medio punto en arista
viva. El tímpano consta de dos piezas, carece de decora-
ción y se asienta sobre dos mochetas lisas. Es en este tramo
del lado norte el único donde se conservan los canecillos:
Capitel de la portada occidental
Portada occidental Portada sur
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Antefija del testero Canecillos del muro norte de la cabecera
cinco cortados en curva de nacela. Aunque la equidistancia sigue una mediacaña. Las ciñe una chambrana en nacela
y disposición es correcta, su tratamiento denota que son muy estrecha. El tímpano está sostenido por dos mochetas
piezas nuevas. El siguiente tramo de sillería, el occidental, en nacela, la izquierda mutilada. No presenta muestras
presenta en la parte superior un gran espacio rectangular de haber estado decorado. Las arquivoltas voltean sobre
cegado con mampostería. Por su ubicación debió de tra- columnas acodilladas con fustes monolíticos, lisos y muy
tarse de una ventana. estilizados, y basas áticas sobre plintos cúbicos.
El lienzo sur de la nave está reforzado por cuatro Los capiteles están deteriorados, lo que no impide
contrafuertes, dos en los extremos y otros tantos interme- apreciar los motivos decorativos. Todos tienen collarino
dios, que lo dividen en tres tramos. Los contrafuertes son liso y se pueden dividir en dos esquemas: el primero de
simples y carecen de decoración, pero en la parte inferior ellos es el clásico capitel con motivos vegetales y el segun-
gozan del mismo tratamiento escalonado que el zócalo. do el de motivos vegetales entre los que asoman cabezas.
Aunque todos llegan hasta el alero, el más occidental mue- Del primer tipo hay cuatro, en los que aparecen variables:
re achaflanado unos sillares por debajo de esta línea, lo que hojas lisas, con o sin bolas en los extremos, dispuestas
es achacable a la reforma de la zona superior de la fachada en un solo nivel, y hojas terminadas en volutas y bolas
occidental. A diferencia del lado opuesto, el alero está organizadas en dos niveles. Aunque la temática vegetal
completamente desarrollado con cobijas y canecillos en sea la misma, se puede apreciar que fueron realizados por
nacela. En el tramo oriental se abre la otra puerta lateral, diferentes manos, ya que el de hojas dispuestas en dos
que aún conserva su uso. Comparte las mismas caracterís- niveles está realizado con mayor delicadeza. El segundo
ticas que la del lado opuesto, con la variante de que una modelo se encuentra en dos capiteles contiguos del lado
de las mochetas está decorada con la cabeza de un bóvido, izquierdo. El central es el menos deteriorado de todos, lo
cuyo pescuezo es estriado. Sobre esta ventana se abre una que evidencia aún más la tosquedad y la falta de pericia del
estrecha saetera y otra en el tramo inmediato. artesano. En la arista se sitúa una hoja rematada en voluta;
La fachada principal concentra la atención del espec- en la cara que mira al frente se dispone una figura humana
tador por el mayor decorativismo de la portada. Se pueden con una cara muy esquemática, con la boca abierta y la
destacar dos registros perfectamente delimitados por una mano colocada sobre el pecho; en el otro lateral asoma
moldura en bocel por encima de la portada y el retranqueo una figura, aunque podría creerse en un primer momento
del muro que discurre sobre este nivel. El registro inferior, que se trata de otro hombre por contar con una nariz abul-
plenamente románico, destaca en la parte baja por el po- tada; la postura que adopta con las patas sobre el collarino
tente zócalo que sobresale en los laterales, donde coincide y, sobre todo, los cuatro surcos en la frente representando
con los estribos, y una escalinata en la parte central que de forma esquemática una melena, inducen a afirmar que
ayuda a salvar el fuerte desnivel. se trata de un león. En el último de los capiteles se intu-
La portada es abocinada, con triple arquivolta de yen los motivos representados en la cesta que se acaba de
medio punto, con molduras en bocel en la arista a las que describir, con la salvedad de contar con cuadrúpedos en
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Canecillo del muro sur de la cabecera Canecillo del muro sur de la cabecera
ambas caras flanqueando la hoja de la arista. A pesar de prolongación del testero y el otro un codillo que suaviza
su gran erosión, se puede concluir que su calidad era muy la unión con la nave. Carece de contrafuerte de refuerzo
superior, siendo éste el modelo de aquél. Sobre los capi- en el centro del muro que se corresponda en el interior
teles se encuentran los cimacios con perfil en nacela; los con el arco fajón. Las cobijas del alero están sostenidas
exteriores se impostan en el muro unos pocos centímetros por cuatro canecillos. De Oeste a Este son un bóvido, dos
para servir de soporte a la chambrana. hojas superpuestas rematadas, una en voluta y otra con
El nivel superior de la fachada, que está retranqueado, una poma, una figura humana y un can con cinco modi-
es el resultado de una intervención moderna muy sencilla. llones. El alero septentrional es visible desde el interior de
Consta de un vano rectangular, sustituto de la primitiva la sacristía, en donde se observan un bóvido con el cuello
aspillera, y una espadaña de doble tronera que corona el estriado, un cuadrúpedo de larga cola enroscada sobre la
conjunto. espalda y cabeza girada hacia la izquierda y con las patas
En el testero del ábside hay restos de una ventana que dispuestas sobre la nacela, le sigue una figura humana mu-
fue tapiada. Se conservan las dos impostas en nacela en tilada colocada cabeza abajo, que Carrillo Lista ha consi-
las que aún se apoya una chambrana decorada con un fino derado que se trata de un contorsionista, y otro canecillo
abilletado. Sobre ellas también debió de descansar una ar- con la misma decoración vegetal que en el lado opuesto.
quivolta que se ha perdido con la reforma, pero prestando El bóvido de pescuezo rayado se repite también en la mo-
atención aún se puede apreciar en uno de los sillares inme- cheta de la puerta sur, donde recibe un tratamiento más
diatos a la chambrana parte de dos lóbulos. En el piñón del geometrizado y tosco.
ábside se ubica una antefija muy erosionada en la que se En el interior, la nave ha resultado muy alterada por
representa tumbado un carnero de largos cuernos curvos. la restauración de la década de los cuarenta del siglo xx, al
El muro meridional del ábside se desarrolla entre dividirla en tres tramos mediante columnas sobre las que
dos estribos que marcan los límites del espacio: uno es la descansan las nervaduras de la bóveda. Martínez Morás,
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en su descripción del interior, no señala la presencia de El capitel meridional, con collarino sogueado en lugar
arcos ni de columnas, por lo que se trataba de un templo de liso, dispone felinos en ambos laterales y tiene mutilada
con estructura tradicional, con los muros lisos tan solo la parte central. Puesto que los restos conservados en ésta
interrumpidos por los vanos de las puertas y las saeteras. no difieren en absoluto del capitel opuesto, lo más acertado
El acceso al presbiterio se realiza a través de un arco es pensar que poseía idéntica decoración. Tradicionalmen-
triunfal de medio punto, ligeramente peraltado, doblado te, sobre los capiteles vegetales, derivados del modelo clási-
y de perfil recto. La dobladura se apea sobre los muros, co corintio, se dispone un segundo nivel de caulículos; aquí
mientras que el arco interno lo hace sobre columnas em- está atrofiado y sólo se aprecian unas volutas que descansan
bebidas. Éstas se alzan sobre basas áticas con la escocia directamente sobre las hojas. Los cimacios achaflanados, el
salpicada con pequeñas bolas. Los fustes están compuestos meridional parcialmente rehecho, se impostan ligeramente
por tambores de idéntica altura a la de las hiladas del mu- por el muro del testero de la nave, donde actúan de apoyo
ro. Ambos capiteles siguen un mismo modelo, aunque con de la dobladura. Hacia el interior de la capilla también se
ligeras variantes. Cuentan con un único orden de hojas impostan uniendo los cimacios de las columnas del acceso
apuntadas cuyos extremos anillados rematan en volutas; y del fajón, y desde éste hasta el testero, donde sirve de
los nervios están decorados con un fino perlado, motivo arranque para la bóveda. En estos tramos recibe decoración
que también se encuentra en los pequeños lóbulos secun- abilletada, en el primero con dos filas de billetes, mientras
darios, similares a diminutas hojas que parten del nervio. que en el segundo exhibe una sola hilera central.
El capitel septentrional conserva íntegra la decoración: en Sobre el arco triunfal se abre un gran rosetón que,
el centro de la cesta y en el lateral que mira a la nave se por sus características y la ausencia de este elemento en
disponen leones con voluminosas melenas y con las fauces la descripción de Martínez Morás, es consecuencia de la
abiertas dejando asomar la lengua. restauración.
Interior del ábside
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Capitel del arco triunfal Capitel del arco triunfal
Capitel del arco fajón de la cabecera Capitel del arco fajón de la cabecera
El arco fajón repite las características del arco triunfal, ces. Entre ellas, en la parte superior, aparece una pequeña
aunque con leves variantes. Las basas están mucho más cabeza de felino, mientras que en el centro hay dos aves
ornamentadas que las del acceso. Son áticas. La meridional con plumaje marcado que vuelven la cabeza y pican las
es sencilla, pero la septentrional está ricamente ornamen- volutas de los ángulos. En las caras laterales reaparecen
tada con bolas en la escocia, el toro inferior con sogueado sendos felinos. Sobre este capitel se sitúa el único cimacio
y una banda adornada con una línea en zigzag superpuesta decorado del templo; sobre el chaflán se extiende, por to-
en la parte superior. Los plintos son semicirculares, con el dos sus frentes, un zarcillo ondulante rematado en volutas
mismo diámetro que los toros inferiores de las basas. Entre alternas.
la basa y el plinto se dispone una banda rehundida con El capitel izquierdo tiene el collarino sogueado del
pequeñas bolas. En el plinto norte hay flores hexapétalas que arrancan cordones que se entrelazan en forma de red
inscritas en círculos. en la parte inferior y en la superior aparecen como abulta-
Con respecto a los capiteles, el derecho comparte una das volutas, a las que se superponen diminutos caulículos.
decoración similar a la de los del arco triunfal. El collarino El testero del presbiterio permanece oculto tras el re-
es sogueado y la cesta tiene de nuevo en la cara mayor, en tablo, lo que no permite determinar cómo era el vano cen-
las aristas, dos grandes hojas lisas y anilladas en los vérti- tral en el interior. El hecho de haber cegado el primitivo
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foco de iluminación conllevó la apertura de una ventana militudes de modelos. De acuerdo con este conjetura, el
adintelada en el segundo tramo del muro sur. tiempo transcurrido entre la realización del presbiterio y
Entrando a valorar los diferentes elementos deco- de la nave sería mínimo.
rativos de San Vicente de Elviña, se pueden establecer Además, dentro de los propios capiteles acodillados
paralelos con otros templos próximos, dado que hay múl- de la puerta del imafronte se puede plantear la existencia
tiples semejanzas con iglesias cercanas, como Santa María de dos manos. Se percibe claramente en el caso del capitel
de Cambre y San Cosme de Sésamo (Culleredo), pero con la hoja en la arista y las figuras laterales de leones y
también con otras más distantes, como San Salvador de hombre. Este modelo de capitel aparece también en dos
Vilouzás (Paderne). cestas de la iglesia de Santiago de Vilouzás, en la portada
Los capiteles del arco triunfal, con leones que asoman principal. Aunque los capiteles de ésta están muy dete-
entre hojas, toman como modelo los capiteles del crucero riorados, uno de ellos tiene el eje perlado como los de la
de la catedral compostelana. Este esquema gozó de una capilla de Elviña.
amplia difusión por el ámbito rural gallego. Posiblemente En Elviña hay tres piezas con paralelos en Vilouzás.
a Elviña llegasen a través de los que aparecen en el cuerpo Los canecillos del alero septentrional del león y el bóvido
de naves de la iglesia de Santa María de Cambre, porque con el pescuezo estriado, también empleado este último
en ambos se emplean los ejes perlados. en la mocheta de la puerta meridional de Elviña, son
En cuanto al capitel decorado con pájaros que pi- idénticos a las mochetas de Vilouzás. En el interior, los
cotean las volutas, cuenta con un referente en el crucero capiteles no cuentan con modelos similares. En Vilouzás
meridional de la catedral de Santiago. La presencia de aves se emplea un esquema de hojas más sencillo; sin embargo,
en capiteles entregos es menos habitual que en capiteles el cimacio meridional en este templo está decorado con
acodillados de ventanas, donde se disponen afrontados, el mismo vástago ondulante, terminado en espirales, que
como en San Cosme de Sésamo (Culleredo), Santa Cruz aparece en el fajón de Elviña. Estos tres paralelos hacen
de Mondoi (Oza dos Ríos) o Santa María de Melide; aun- plantearse que el taller que elaboró la fachada occidental
que sí aparecen en los arcos triunfales de Santa María de de Elviña se trasladase con posterioridad a Vilouzás.
Con respecto a la cronología aplicable al templo
Mezonzo (Vilasantar) y San Cosme de Maianca (Oleiros),
coruñés de San Vicente de Elviña, el presbiterio debió de
pero en ninguno de ellos se disponen del mismo modo,
realizarse en la década de los 1180, mientras que la nave
por lo que el esquema más similar es el compostelano.
y la fachada occidental pueden retrasarse hasta los años
El otro modelo de capitel, el izquierdo del fajón, con
finales de esa centuria.
entrelazos en la parte inferior y volutas en la superior,
también cuenta con un paralelo en el templo de Cambre, Texto: AMPF - Fotos: CVD - Plano: ALA
aunque aquí con la variante de disponer un león en el
frente.
Con respecto a los capiteles de la portada occidental, Bibliografía
presentan un tratamiento y una calidad inferior a la que se
aprecia en todos los elementos del presbiterio, lo que hace Ballesteros Arias, P., 2002; Barreiro Fernández, J. R., 1986, pp. 44-49;
Caamaño Gesto, X. M., 1980, pp. 131-138; Cardeso Liñares, J., 1993,
pensar en la presencia de dos talleres que realizan su tra-
pp. 485-487 y 489-495; Carré Aldao, E., s. a., II, p. 420; Carrillo Lis-
bajo en zonas diferenciadas. Los elementos decorativos de ta, M. P., 2006, pp. 208-211; Castillo López, Á. del, 1969a, pp. 53-62;
la fachada no dejan de ser una simplificación de esquemas Castillo López, Á. del, 1972, p. 178; Criado Boado, F. y González
aplicados en la cabecera. Uno de ellos, el bóvido de cuello Méndez, M., 2003; Domingo Pérez-Ugena, M. J., 1998b, pp. 83-84;
estriado, reproducido tal cual pero con menor gracia, hace Fernández Cobián, E., 1998, pp. 424-425; Fornos, C., 1994, pp. 46-
47; López Ferreiro, A., 1898-1911, II, p. 267; Luengo Martínez, J.
plausible la hipótesis de que ambos grupos de ejecutores M., 1965, pp. 155-160; Martínez Morás, F., 1905a; Monteagudo, L.,
perteneciesen a un mismo taller. 1990, pp. 11-46; Naya Pérez, J., 1981, pp. 37-38; Reboredo Canosa,
Es posible que el grupo mejor formado elaborase las N., 1997, pp. 71-86; Soraluce Blond, J. R., 1983, pp. 22-23; Soraluce
piezas correspondientes a la zona de la cabecera y que, por Blond, J. R. y Fernández Fernández, X. (dirs.), 1995-2010f, VI, pp.
algún motivo, abandonase la obra antes de la ejecución de 56-57.
la nave y la fachada occidental. A su marcha dejaron en
la fábrica algunos miembros del equipo para acometer la
finalización. Estos últimos operadores eran conocedores
de las mismas fórmulas, pero carecían de las habilidades
de los primeros, de ahí la diferencia de calidad y las si-