Paradigma Antiguo
Durante la Antigüedad la avidez de conocimiento se satisfacía por medio de
mitos y leyendas, acudiendo la mayoría de las veces, a explicaciones sobrenaturales.
En el siglo IV el emperador romano Teodocio reparte el imperio entre sus 2
hijos, quedando así formado el Imperio Romano de Oriente, con capital en
Constantinopla, y el de Occidente, con capital en Roma. Simultáneamente Teodocio
prohíbe el paganismo y convierte al cristianismo en la religión del estado.
Paradigma Medieval
Entramos asía la Edad Media, donde el paradigma dominante es el canónico, las
ideas cristianas, la interpretación de la Biblia. Ergo los constructos cognitivos de ese
momento estaban contenidos allí.
Durante el Medioevo se creía que el mundo tenía un orígen sobrenatural y
relativamente reciente (4004 a. C., computados a partir de genealogías bíblicas); se
tenía la idea de que el mundo físico se hallaba en avanzado estado de degeneración
(también por analogías con los textos sagrados).
Poco después de 1300 habían empezado a caer la mayoría de las instituciones y
de las características de la Edad Feudal, dando lugar al Renacimiento, en donde se
observa un interés renovado por la cultura clásica greco- romana. Muchos creen que el
Renacimiento fue en gran parte sólo la culminación de una serie de renovaciones
iniciadas ya en siglos anteriores. Se desarrolla desde las artes, extendiéndose a las
demás disciplinas e incidiendo en la formas de pensar, desde Italia al resto de Europa.
Se caracteriza por su visión esteticista de las cosas.
Los siglos XVI y XVII marcaron el inicio de la exploración y colonización del
mundo por parte de los europeos occidentales, dando comiendo a la Edad Moderna.
Acordarse de que la concepción del mundo cambia radicalmente con el descubrimiento
de América, surge el eurocentrismo.
El paradigma Ilustrado
Desde el siglo XVII Europa septentrional comienza a sufrir una transformación
gradual, configurándose rápidamente como el centro económico de un nuevo mundo.
Protagonistas de ésta transformación fueron Galileo y Newton, favoreciendo un
creciente optimismo esperanza en el futuro. Estimularon la fe en el progreso y en la
creencia de que los humanos eran dueños de sus destinos.
Recién la filosofía ilustrada del siglo SXIII formuló una visión evolucionista lo
suficientemente global como para poner en entredicho el esquema medieval.
Dentro de las ideas principales de la Ilustración, se encuentran las de:
“Unidad psíquica”, se creía que todos los humanos poseían en esencia el mismo
nivel y clase de inteligencia.
“Progreso Cultural”, era la característica dominante de la historia. El cambio se
entendía como algo continuado, no episódico y se adscribía a causas naturales.
El progreso caracterizaba no sólo el desarrollo tecnológico sino también todos
los aspectos de la vida humana (organización política, social, etc.). El cambio
cultural era con frecuencia conceptualizado en términos de una serie universal de
estadios. El progreso también perfeccionaba la naturaleza humana, eliminando la
ignorancia, la superstición, etc.
Según Ferrater Mora, la Ilustración se caracteriza ante todo por su optimismo en el
poder de la razón y en la posibilidad de reorganizar a fondo la sociedad a base de
principios racionales. La Ilustración no niega la historia como un hecho efectivo, pero
considera que el pasado no es una forma necesaria en la evolución de la humanidad sino
el conjunto de los errores explicables por el insuficiente poder de la razón.
Influyen mucho las ideas cartecianas y de F. Bacon, quien pone énfasis en la
metodología inductivista.
A finales del siglo XVIII comenzó un movimiento intelectual llamado
Romanticismo. Además de creer en la importancia de la razón, enfatizaban en la
sensibilidad como aspecto del comportamiento humano. Se desarrolla un gran interés
por las edificaciones antiguas como las abadías, las tumbas y por el espíritu de las
naciones europeas preservado en monumentos y tradiciones; por lo que este
movimiento se relacionó estrechamente con el nacionalismo (época de conformaciones
de las naciones europeas).
A finales del siglo XIX el evolucionismo cultural se resiente al comenzar el
deterioro y decadencia del paradigma ilustrado- moderno. Como resultado de los
problemas provocados por la Revolución industrial, los intelectuales comienzan a
rechazar la idea de progreso. El industrialismo, en un principio fuente de orgullo, se
veía ahora como causa de deformidad y caos social.
Todo este concatenamiento de ideas y hechos produce un creciente escepticismo
sobre la idea de la creatividad humana. Comienzan a pensar que la gente no tenía
inventiva innata y que el cambio era contrario a la naturaleza humana.
---sacra del librito gris que te dí el otro día en el bar, el tema del positivismo que está
bien resumido y claro ahí surge en la segunda mitad del siglo XIX, es Comte, un
sociólogo francés, quien sintetiza sus postulados.
El positivismo ha sido relacionado con el modelo hempeliano de comprobación
de hipótesis. Hay un convencimiento de que las disciplinas para ser “científicas” deben
seguir los métodos de las ciencias naturales. La versión extremista se llama Positivismo
Lógico”. Para ellos cualquier afirmación que no pueda comprobarse no tiene valor. Es
una corriente cientificista (juicios de valor, moral quedan fuera de las proposiciones)
que apunta a la formulación de leyes.
El positivismo domina toda la primera parte del siglo XX, siendo una de las
características más sobresalientes del pensamiento moderno. En la década del 60-70
más o menos, empieza a decaer y ser cuestionado, sobre todo desde la finalización de la
2ª guerra mundial, donde se plantea el fin de los “metarrelatos” que son justamente las
ideas tan promovidas anteriormente como la de progreso, ciencia verdad. Se convierte
todo en un gran signo de pregunta, reina la incertidumbre. Para algunos nos situamos
actualmente en un 2º momento de la modernidad, para otros hemos entrado en lo que
denominan “posmodernidad”. Donde las palabras claves son relativismo, verdad con
minúscula, etc.