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El PERDON

El perdón es fundamental para la sanidad mental y espiritual, y su práctica es esencial en las relaciones familiares y comunitarias. La falta de perdón puede llevar a consecuencias negativas, como resentimientos y problemas en la comunicación, afectando incluso nuestras oraciones y nuestra relación con Dios. Perdonar no solo libera a quienes nos han ofendido, sino que también nos brinda paz y bienestar emocional, siendo un proceso que requiere esfuerzo y compromiso.

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El PERDON

El perdón es fundamental para la sanidad mental y espiritual, y su práctica es esencial en las relaciones familiares y comunitarias. La falta de perdón puede llevar a consecuencias negativas, como resentimientos y problemas en la comunicación, afectando incluso nuestras oraciones y nuestra relación con Dios. Perdonar no solo libera a quienes nos han ofendido, sino que también nos brinda paz y bienestar emocional, siendo un proceso que requiere esfuerzo y compromiso.

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El PERDON

(Mateo 6:14). “Porque si perdonáis a los hombres las ofensas que cometen contra vosotros, también
vuestro Padre celestial os perdonará vuestros pecados”

 “Sufriéndoos los unos a los otros, y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro,
así como el Señor os ha perdonado, así lo habéis de hacer también vosotros” (Colosenses 3:13).

 El perdón es la base de toda sanidad en la mente, conciencia y Corazón. El perdón es la clave de la
liberación espiritual.
 Cuando una persona no ha aprendido a perdonar sufre de: rencor, resentimientos y amargura, dolor.
El perdón es la clave del éxito en tu familia, matrimonio y con tus semejantes.

 Colosenses 3:13. “…Soportados unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que
Cristo os perdono, así también hacedlo vosotros…”
 El perdón esta basado en la obediencia a Dios y es parte de la voluntad de Dios.
 Sabemos que el hombre fue puesto en el huerto del Edén en estado de pureza, pero con el pecado
de Adán y Eva la raza humana se hundió en el pecado. Esto trajo como consecuencia la muerte,
tanto espiritual como física, “porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida
eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23).

 Al venir Jesucristo a cumplir la ley, también trajo consigo el remedio para el pecado de la humanidad;
por lo tanto, al morir en la cruz del calvario y derramar su sangre, llegamos a obtener el perdón de
los pecados.

 Perdonar a los demás así como también hemos sido perdonados

 La falta de perdón trae consecuencia


 La falta de un espíritu perdonador puede traer consecuencias para nuestra vida por lo que se hace
necesario hacer del perdón parte de nuestra vida cristiana, pues a pesar de que no somos obligados
a perdonar, también sabemos que es nuestra decisión hacerlo o no, y recibiremos las consecuencias
de dicha decisión.

 JESÚS DIJO: “…MAS SI NO PERDONÁIS…” ESTO IMPLICA CONSECUENCIAS


 Si no aprendemos a perdonar a los demás esto nos traerá consecuencias
 En nuestro libre albedrío tenemos la posibilidad de escoger si perdonamos o no perdonamos, pero al
mismo tiempo debemos estar conscientes tanto de las bendiciones de perdonar como también de las
consecuencias de no “perdonar a los demás
 Satanás se aprovecha de este tipo de cosas para que pensemos cosas contra ellos a tal punto que
lleguemos a sentir algo en contra. Esto puede provocar problemas dentro de la iglesia,
resentimientos y romper la comunión entre hermanos en la fe.


 LA FALTA DE PERDÓN PROVOCA QUE NUESTROS PECADOS SEAN RETENIDOS
 Las escrituras nos declaran que “…Cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno,
para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.
Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará
vuestras ofensas” (Marcos 11:25-26)

 Si no perdonamos entonces son retenidas nuestras faltas, ofensas, pecados ya que no podemos
perdonar y por lo tanto será un obstáculo para recibir el perdón de Dios. Los resentimientos,
rencores, entre otras cosas, provocará que nuestros pecados estén retenidos y para que sean
perdonados y ser libres debemos perdonar.

 LA FALTA DE PERDÓN AFECTA NUESTRAS ORACIONES
 En el modelo de oración del Padre nuestro se dice “…perdónanos nuestras deudas, como también
nosotros perdonamos a nuestros deudores” Mateo 6:12, es decir, que la oración implica tanto el
perdón de Dios como también que debemos perdonar, de lo contrario nuestra oración en la cual
pedimos perdón será afectada por no practicar dicho perdón con los demás.
 Jesús fue claro al decir que “…cuando estéis orando, perdonad…” (Marcos 11:25), es importante
sentirnos libres de todo lo que nos perjudica en nuestra oración y clamor a nuestro Dios. Debemos
sentirnos libres en nuestra oración.
 Aún en nuestra relación con los miembros de la familia como esposa e hijos es importante que
podamos practicar el perdón. 1 Pedro 3:7 dice: “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas
sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la
vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”.
 Como podemos leer al final del versículo anterior, nuestras oraciones pueden tener estorbo por la
falta de perdón entre los matrimonios, y no solamente entre los matrimonios, sino en los diferentes
miembros de la familia y también dentro de la iglesia.
 NO PERDONAR PUEDE DESTRUIR NUESTRA COMUNIÓN CON LOS DEMÁS
 1 Juan 2:9 declara: “El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en
tinieblas”. La falta de perdón nos puede llevar a aborrecer a nuestros hermanos y conducirnos a un
camino de tinieblas y lo peor de todo podemos pensar que aun con esto seguimos en la luz.
 Se necesita amor para perdonar a nuestros hermanos, “…y sabemos que hemos pasado de muerte
a vida, en que amamos a nuestros hermanos. El que no ama a su hermano permanece en muerte”
(1 Juan 3:14). No solamente afecta nuestra relación con nuestros hermanos sino que nos trae la
muerte y la falta de comunión con nuestro Dios.

 No podemos dejar que la falta de perdón destruya nuestra comunión o relación con nuestros
hermanos. “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como
Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:32)

 DEBEMOS PERDONAR PARA QUE NO TENGAMOS MALAS CONSECUENCIAS
 Hombres como José escogieron perdonar antes de llenar su alma de rencor, resentimientos,
amargura, odio contra sus propios hermanos. El mismo Esteban escogió perdonar a quienes lo
apedreaban, pues “…puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este
pecado. Y habiendo dicho esto, durmió” (Hechos 7:60)

 Todos necesitamos el perdón, pero también perdonar. Los que no perdonan traen graves
consecuencias a su vida espiritual y sus relaciones con los demás, afectando tanto en su vida
familiar como su comunión en la iglesia; por lo tanto, debemos aprender a perdonar para evitar las
consecuencias de la falta de perdón.

 ¿Cuáles son los tres tipos de perdón?

 Vayamos a las tres formas de perdón:
 El perdón que le pedimos a alguien que hemos lastimado. Perdóname. ...
 El perdón que nos pedimos por haber sido despiadados con uno mismo. Alma mía, perdóname. ...
 El perdón que le otorgamos a otro, sin necesariamente exculparlo/a pero sintiéndonos liberados de
toda amargura. Te perdono.
¿Qué es lo más difícil de perdonar?
 Perdonar es difícil cuando tu pareja te traiciona, cuando tu mejor amigo no sabe estar a la altura de
las circunstancias en uno de tus peores momentos, cuando te sientes abandonado por tus padres o
hermanos en una situación donde lo que más anhelabas era apoyarte en ese vínculo familiar …
El perdón: Dejar atrás los rencores y la amargura
Cuando alguien que te importa te hace daño, puedes aferrarte a tu ira y resentimiento, o perdonarlo y
seguir adelante.

¿A quién no le han herido las acciones o las palabras de otra persona? Tal vez uno de tus padres te
criticó constantemente cuando crecías, un colega saboteó uno de tus proyectos o tu pareja te
engañó. O quizás tuviste una experiencia traumática, como abuso físico o emocional de parte de una
persona en quien confiabas. Esas heridas pueden causar sentimientos persistentes de
resentimiento, amargura e ira, y, a veces, incluso odio.
Pero si te aferras a ese dolor, quizá seas tú quien pague el precio más alto. Perdonar te puede traer
paz y esperanza. Considera cómo el perdón puede guiarte por el camino del bienestar físico,
emocional y espiritual.

Es posible que nunca olvides la acción que te hirió u ofendió, pero esforzarte en el perdón puede
disminuir la influencia que esa acción tiene en ti. Puede ayudar a liberarte del control de la persona
que te hirió. A veces, el perdón puede incluso derivar en sentimientos de comprensión, empatía y
compasión hacia la persona que te hirió.

Perdonar no significa olvidar o justificar el daño que te hicieron, ni reconciliarte con la persona que te
causó el daño. Te trae un tipo de paz que te permite enfocarte en ti mismo y te ayuda a continuar
con tu vida.}
¿Cuáles son los beneficios de perdonar a alguien?
Dejar atrás los rencores y la amargura puede dar lugar a mejor salud y más tranquilidad. El perdón
puede llevar a lo siguiente:
Relaciones más sanas.
Mejor salud mental.
Menor grado de ansiedad, estrés y hostilidad.
Menos síntomas de depresión.
Disminución de la presión arterial.
Sistema inmunitario más fuerte.
Mejor salud del corazón.
Mayor autoestima.
¿Por qué es tan fácil tener resentimientos?
Que alguien te haga daño, particularmente por una persona que tú quieres y en quien confías, puede
causar ira, tristeza y confusión. Si piensas todo el tiempo en sucesos o situaciones que te hirieron,
rencores llenos de resentimiento y hostilidad pueden arraigarse. Si permites que los sentimientos
negativos sustituyan a los positivos, quizás te sientas consumido por la amargura o por una
sensación de injusticia.

¿Cuáles son los efectos de tener rencor?


Si te resulta difícil perdonar, es posible que te ocurra lo siguiente:

Lleves tu ira y amargura a nuevas relaciones y experiencias.


Estés tan enfocado en la mala experiencia que no puedas disfrutar del presente.
Te deprimas, estés irritable o ansioso.
Sientas que estás en conflicto con tus creencias espirituales.
Pierdas conexiones valiosas y enriquecedoras con los demás.
¿Cómo llego a la etapa del perdón?
El perdón es un compromiso de cambio que lleva práctica. Para llegar al perdón, puedes hacer lo
siguiente:

Reconoce el valor del perdón y cómo puede mejorar tu vida.


Identifica lo que es necesario sanar y a quién deseas perdonar.
Únete a un grupo de apoyo o consulta a un consejero.
Acepta las emociones que te provoca el daño que te hicieron, reconoce cómo esas emociones
afectan tu comportamiento, y esfuérzate para dejarlas atrás.
Elige perdonar a la persona que te ofendió.
Libera el control y el poder que la persona que te ofendió y la situación en que lo hizo han tenido
sobre tu vida.
¿Qué pasa si no puedo perdonar a alguien?
Perdonar puede ser difícil, en especial si la persona que te hirió no admite haber actuado mal. Si te
sientes en una encrucijada:

Practica la empatía. Intenta ver la situación desde el punto de vista de la otra persona.
Pregúntate qué podría haber sucedido para que se comporte de esa manera. Tal vez habrías
reaccionado de forma similar si te hubieras enfrentado a la misma situación.
Reflexiona sobre las veces en que otras personas te perdonaron a ti.
Escribe en un diario, reza o practica la meditación guiada. O bien, habla con una persona que
consideres sabia y compasiva, como un líder espiritual, un profesional de salud mental o un ser
querido o amigo imparcial.
Sé consciente de que perdonar es un proceso. Incluso es posible que debas revivir y perdonar las
heridas pequeñas una y otra vez.
¿El perdón es garantía de reconciliación?
Si en el suceso que te hirió participó alguien con quien tenías una relación que valorabas, el perdón
puede llevar a la reconciliación. Sin embargo, este no siempre es el caso.

La reconciliación puede ser imposible si la persona que te ofendió ha muerto o no quiere


comunicarse contigo. En otros casos, la reconciliación puede no ser apropiada. De todas maneras,
perdonar es posible, aunque reconciliarse no lo sea.

¿Qué hago si la persona a quien he perdonado no cambia?


Conseguir que otra persona cambie no es el propósito del perdón. Se trata de concentrarte en lo que
puedes controlar aquí y ahora. Piensa en el perdón más desde el punto de vista de cómo puede
cambiar tu vida al traerte paz, felicidad y sanación tanto emocional como espiritual. Perdonar puede
quitar el poder que la otra persona sigue teniendo en tu vida.

¿Qué pasa si soy yo quien necesita ser perdonado?


El primer paso es evaluar con sinceridad y aceptar el daño que has causado y cómo afectó a otros.
Evita juzgarte con demasiada dureza.

Si de verdad te sientes arrepentido de algo que dijiste o que hiciste y quieres que te perdonen,
considera hablar con las personas a las que has hecho daño. Háblales de tu tristeza o
arrepentimiento sincero. Pide perdón sin poner excusas.

No puedes obligar a nadie a que te perdone. Los otros necesitan llegar a la etapa del perdón cuando
estén listos. Recuerda que perdonar es un proceso. Pase lo que pase, comprométete a tratar a otros
con compasión, empatía y respeto.

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