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Fin de la Seguridad Colectiva

El capítulo describe el colapso de la seguridad colectiva en las relaciones internacionales durante los años 30, marcado por la ocupación de Manchuria por Japón y la llegada de Hitler al poder. La Segunda Guerra Mundial se presenta como un conflicto multifacético que involucró agresiones militares, genocidio y una guerra total que afectó a millones de personas, con un número de bajas humanas que oscila entre 40 y 50 millones. La guerra culminó con la derrota de Alemania y el establecimiento de un nuevo orden mundial, dejando una profunda huella en la historia.

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Fin de la Seguridad Colectiva

El capítulo describe el colapso de la seguridad colectiva en las relaciones internacionales durante los años 30, marcado por la ocupación de Manchuria por Japón y la llegada de Hitler al poder. La Segunda Guerra Mundial se presenta como un conflicto multifacético que involucró agresiones militares, genocidio y una guerra total que afectó a millones de personas, con un número de bajas humanas que oscila entre 40 y 50 millones. La guerra culminó con la derrota de Alemania y el establecimiento de un nuevo orden mundial, dejando una profunda huella en la historia.

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Capítulo 5 Parra y fuentes

El fin de la seguridad colectiva. Las crisis internacionales


La crisis económica y los importantes cambios políticos ocurridos en Europa en los años
treinta desbarataron las esperanzas forjadas en la década anterior en el inicio de una nueva
era en las relaciones internacionales basada en el concepto de «seguridad colectiva» y en
el abandono de la guerra como medio para resolver las diferencias. Dos acontecimientos
marcaron de forma decisiva el cambio de coyuntura: la ocupación de Manchuria por Japón y
la llegada de Hitler al poder.

Bajo el pretexto de un incidente menor, el ejército nipón ocupó en septiembre de 1931 la


provincia china de Manchuria y la convirtió en un Estado teóricamente independiente,
denominado Manchukuo. La Sociedad de Naciones condenó la acción, pero no decretó
sanción alguna y Japón prosiguió su expansión imperialista al Norte de China.

La llegada de Hitler al poder en 1933 alteró las relaciones internacionales en Europa. El


nuevo canciller alemán estaba dispuesto a poner en práctica las líneas de actuación
expuestas en su libro «Mi Lucha»: superar las trabas impuestas por el «diktat de Versalles»,
reunir en torno al «Reich» a las poblaciones alemanas y conquistar en el Este de Europa el
espacio vital necesario para la expansión de la raza superior («Lebensraum»).

Al menos desde 1933, los síntomas de un cambio sustancial en el sistema de relaciones


internacionales eran más que patentes. Las democracias occidentales no se apercibieron
sino poco a poco del cambio que supuso Hitler, de ahí los titubeos en la política
internacional. Mientras se iba demostrando que Hitler no estaba dispuesto a renunciar a sus
ideas en materia exterior, las democracias occidentales estuvieron más atentas a los
problemas interiores y a salvaguardar sus propios intereses internacionales que a contener
los desmanes de Hitler.

En marzo de 1936, Alemania denunció los acuerdos de Locarno y ocupó Renania. En 1938,
Hitler ordenó la ocupación de Austria y procedió al siguiente acto en Checoslovaquia. El 29
de septiembre de 1938 se reunieron en Múnich Hitler, Mussolini, Daladier y Chamberlain. El
resultado fue completamente favorable para Alemania, que obtuvo todas sus
reivindicaciones. La opinión pública europea y norteamericana consideró que las apetencias
de Hitler quedaban satisfechas y saludó los acuerdos de Múnich como un paso firme para la
garantía de la paz. Hitler vio las cosas de otra forma.

En julio de 1937, Japón atacó Pekín y lanzó una operación militar de gran envergadura
destinada a ocupar todo el país. La invasión japonesa facilitó la unión de los ejércitos del
«Kuomintang» y el comunista, y propició la formación de un «frente unido» al estilo de los
frentes populares europeos. Estados Unidos se limitó a condenar la actuación de Japón y
continuó el envío de armas a Chiang-Kai-Chek. La Sociedad de Naciones no decretó
sanción alguna contra Japón.
Tras la desmembración de Checoslovaquia, la diplomacia británica dio un giro importante. El
31 de marzo, Chamberlain anunció el apoyo del «gobierno de Su Majestad» a Polonia en
caso de que la independencia de este país corriera peligro. Hitler estaba completamente
decidido a apoderarse de Danzig y a invadir Polonia.

El 23 de agosto, la Unión Soviética y Alemania firmaron un pacto de no agresión, conocido


como el Pacto Molotov-Ribbentrop, que incluía un protocolo secreto que implicaba el reparto
de la Europa del Este. El 1 de septiembre, las tropas alemanas penetraron en territorio
polaco. El día 3, el Reino Unido y Francia declararon la guerra a Alemania.

La guerra entre masas


La agresión de Alemania a Polonia en septiembre de 1939 fue el inicio de un conflicto
armado que se extendería por toda Europa y enlazará con el que dos años antes se había
desencadenado en China, producto asimismo de un acto de agresión por parte de Japón.
Pronto quedaría de manifiesto que esta guerra era diferente a las conocidas hasta el
momento. La Segunda Guerra Mundial fue, en efecto, un acontecimiento complejo de gran
alcance que provocó un cambio de rumbo radical en la historia y se prolongó más allá del
cese de las hostilidades en el campo de batalla.

Desde los primeros instantes, la guerra en Europa deparó sorpresas. La primera fue que en
sólo una semana el ejército del "III Reich" llegó a las puertas de Varsovia, superando por
completo la resistencia militar polaca. El segundo acontecimiento inesperado fue la invasión
de Polonia por la Unión Soviética el 17 de septiembre, en virtud de la cláusula secreta del
pacto germano-soviético. El 27 de septiembre, en menos de un mes, Polonia capitulaba y
quedaba dividida.

El Reino Unido y Francia reaccionaron con lentitud y vacilaciones y no llegaron a acordar un


plan militar inmediato. Hitler reaccionó con la invasión de Noruega y Dinamarca en abril de
1940. El 10 de mayo las tropas alemanas invadieron con éxito arrollador Holanda, Bélgica y
Luxemburgo. Tras un devastador bombardeo de Róterdam, el 14 de mayo capítulo el
gobierno holandés y las tropas alemanas penetraron rápidamente en Francia. El 22 de junio
se formalizó el armisticio en Compiègne, estipulando el desarme del ejército francés y el
control por parte de Alemania de las tres quintas partes del territorio de Francia.

El mariscal Philippe Pétain trasladó su gobierno a Vichy y declaró el fin de la III República.
El nuevo régimen, denominado "Estado Francés", adoptó un carácter dictatorial y proclamó
la fundación de un "orden nuevo" sobre la base de la "revolución nacional". Durante unos
meses, el Reino Unido se quedó solo frente al "III Reich".

La derrota de Francia fortaleció considerablemente la autoridad de Hitler en el interior del


"Reich". Como absoluto y caprichoso director de las operaciones militares, planificó una
aventura militar de enorme envergadura. Su plan consistía en derrotar a la Unión Soviética
en unos cuantos meses para establecer en su suelo el "Imperio alemán del Este", donde se
cumpliría su sueño racista de proporcionar el "espacio vital" a la "raza superior aria".

El 22 de junio de 1941 se puso en marcha la "operación Barbarroja" para invadir la Unión


Soviética. Con un despliegue espectacular de hombres y armamento, la "Wehrmacht"
realizó en los primeros meses avances significativos, pero fracasó en la gran ofensiva sobre
Moscú a causa de la llegada del invierno y la resistencia popular. En Stalingrado, se libró
una sangrienta batalla que se saldó en febrero de 1943 con grandes pérdidas para
Alemania, marcando un claro punto de inflexión en la guerra en Europa.

El fracaso de la campaña de Rusia no fue el único. Desde finales de 1942, la tendencia


general en los campos de batalla comenzó a ser favorable para los aliados, notablemente
reforzados por la entrada en la guerra de Estados Unidos a partir de diciembre de 1941.
Este hecho fue decisivo. El 7 de diciembre, la aviación japonesa destruyó la base americana
de Pearl Harbor, y al mismo tiempo desembarcaron tropas japonesas en Malasia. Estados
Unidos declaró la guerra a Japón, y Alemania e Italia hicieron lo propio contra Estados
Unidos.

En 1942 parecía posible el establecimiento del "orden nuevo" japonés en Asia y el nazi en
Europa. Sin embargo, al año siguiente la guerra comenzó a cambiar de signo. Las batallas
de Midway y Guadalcanal marcaron el declive japonés en el Pacífico. Gracias al concurso
norteamericano, a partir de 1943 es indiscutible la superioridad en hombres, armamento y
en recursos económicos de los aliados.

El 6 de junio de 1944 se produjo el desembarco de Normandía, lo cual permitió disponer de


un amplio contingente militar para atacar a Alemania en su propio territorio. En abril de
1945, los soviéticos por el Este y los occidentales por el Oeste llegaron a Berlín, donde un
Hitler aislado de la realidad y enloquecido mantuvo una resistencia demencial desde su
búnker. El 30 de abril, cuando las primeras tropas soviéticas comenzaron su entrada en
Berlín, Hitler se suicidó. El 7 de mayo Alemania firmó la capitulación sin condiciones ante
los americanos en Reims y al día siguiente, ante los rusos en Berlín.

Guerra total, quiero que hagas lo mismo


La Segunda Guerra Mundial fue al mismo tiempo un conflicto militar, una guerra de
religiones y grupos étnicos, un sangriento ajuste de cuentas de los nacionalismos extremos
para modificar los acuerdos internacionales, una guerra civil entre colaboracionistas y
resistentes a los agresores y, en algunos lugares, una guerra de clases entre población rural
y urbana o, como ocurrió en Italia, entre los braceros sin tierra y los terratenientes
profascistas. La guerra generó una «estrategia de terror» que provocó un auténtico choque
moral en todas las poblaciones. Cuando llegó la paz, la conmoción se incrementó al
difundirse noticias y detalles del trato dispensado por alemanes y japoneses a las
poblaciones ocupadas.

Las pérdidas humanas ocasionadas por la guerra fueron literalmente incalculables e incluso
es imposible realizar estimaciones aproximadas. Las bajas civiles fueron tan elevadas como
las militares (se calcula un número similar en ambos casos, lo que constituye una novedad
impresionante) y en demasiadas ocasiones las matanzas se efectuaron con la expresa
intención de no dejar rastro. De cualquier forma, se calcula una cifra de muertos que oscila
entre 40 y 50 millones de personas, distribuidos de forma muy irregular entre zonas del
mundo y entre grupos étnicos. Entre la población civil se cuentan víctimas de casi todos los
rincones del planeta y ocupan un lugar tristemente preeminente los judíos, los ciudadanos
soviéticos y los eslavos del Este de Europa, víctimas de la política de los nazis en los
territorios conquistados, calificada desde el final de la guerra con el término de «genocidio».

El genocidio fue producto de la política de nazis y japoneses en los territorios ocupados,


pero no todos los desastres de la guerra pueden ser explicados por esta causa. Hay que
tener también muy en cuenta la enorme capacidad destructiva del armamento utilizado y de
las tácticas militares, en especial el recurso al bombardeo aéreo, iniciado por Alemania en la
«batalla de Inglaterra». El bombardeo masivo, con todo, no fue recurso exclusivo de los
nazis. A partir de 1942 también lo utilizaron los aliados, en particular los británicos. La
táctica, conocida como «bombardeos estratégicos», consistió en atacar a las ciudades
alemanas durante la noche, primeramente con bombas incendiarias que iluminaban los
objetivos y a continuación con potentes explosivos para interrumpir los trabajos de la
población por controlar el fuego. En decenas de ciudades alemanas se destruyó más del
50% de sus edificios, como sucedió en Hamburgo, Berlín, Hannover, Frankfurt y, de modo
muy especial, Dresde.

El terror y la deshumanización fueron las principales características de la imposición del


«nuevo orden» sobre las poblaciones dominadas. En los territorios conquistados a partir de
1941, los japoneses se comportaron con una crueldad fuera de lo común. La nueva
administración impuesta por Tokio instituye como norma la corrupción y los abusos de todo
tipo y consideró a la población autóctona como mano de obra esclava, al servicio de la raza
y de la cultura superior nipona. Las tropas japonesas establecidas sobre el terreno
disponían a voluntad de drogas, de auténticos harenes de mujeres esclavizadas y del lujo
más escandaloso, y no dudaron en masacrar públicamente a un gran número de habitantes
locales para infundir terror al resto. Los prisioneros de guerra, internados en condiciones
inhumanas en campos de concentración, fueron obligados a realizar trabajos forzados en la
jungla y muchos de ellos, se calcula en torno al 30%, fueron asesinados.

La deshumanización y el genocidio alcanzaron las cotas más asombrosas en la Europa


sometida al «orden nazi». En el momento de su apogeo, en 1942, el imperio alemán se
extendía desde el Atlántico hasta las proximidades de Leningrado y Moscú. Habitados por
población alemana, estos territorios fueron sometidos a un proceso de fuerte germanización
y se trató de eliminar todo rastro de su historia anterior, tratando incluso de hacer olvidar las
denominaciones históricas de los países. El resultado final fue la creación de una nueva
Europa, concebida por los nazis no como una entidad geográfico-política, sino racial, en la
que todo estaba al servicio del pueblo superior (el ario).

Los nazis impusieron métodos radicales en el imperio, distintos según zonas. En general,
los nazis pensaron que podían disponer a discreción de los habitantes del imperio y
procedieron a traslados más o menos forzosos según su origen geográfico y los intereses
determinados por el curso de la guerra. Todos fueron utilizados como mano de obra (los
europeos del Este en peores condiciones que los occidentales) y obligados a moverse,
según se creyera conveniente. En conjunto, más de 30 millones de personas se vieron
obligadas por unas razones u otras a cambiar de residencia.

Quienes ofrecieron resistencia a los ocupantes corrieron el riesgo de ser ejecutados


sumariamente o fueron enviados a los campos de concentración, donde desde el inicio de la
guerra se practicaron las ejecuciones sumarias y la eutanasia. Más de 1.600.000 reclusos
pasaron por los aproximadamente 10.000 campos de muy diversa categoría y condición
extendidos de Noruega a Creta. Los malos tratos, las pésimas condiciones higiénicas, la
subalimentación y las duras exigencias laborales ocasionan un elevado índice de
mortalidad, de modo que en los lugares de mayor explotación en torno al 60% de los
internos perdió la vida.

En 1940 se creó la «Comisión del Reich para la Consolidación de la Germanidad» (RKFDV)


para organizar los movimientos de población, investigar las características raciales de los
desplazados y crear en el territorio del Gobierno General de Polonia campos de acogida de
mano de obra enteramente disponible, es decir, en condiciones semejantes a la esclavitud.
Los planes de Hitler, interpretados con el máximo celo por Himmler, consistían en
germanizar el Este, crear una reserva perfectamente controlada de «razas inferiores»
(eslavos y judíos) y acabar con el bolchevismo. El sometimiento completo de los habitantes
de esta parte de Europa implicaba, asimismo, la erradicación de su propia cultura.

En fecha indeterminada, que se suele fijar entre junio y septiembre de 1941, Hitler ordenó la
liquidación total de los judíos (política de «solución final» o «Endlösung») y comenzó la
deportación completa de los judíos de toda Europa a los campos especializados en el
exterminio. Los nombres de estos centros (Belzec, Majdanek, Chelmno, Treblinka, Sobibor y
el más famoso de todos, Auschwitz-Birkenau) evocan la capacidad del orden nazi para
destruir al ser humano. De cinco a seis millones de judíos y entre 200.000 y medio millón de
gitanos, polacos, ucranianos, rusos, etc., fueron exterminados mediante este sistema de
asesinato en cadena.

El genocidio nazi no fue obra únicamente de las SS, aunque éstas fueron sus protagonistas
principales y sus más vesánicas ejecutoras. En él participaron Goebbels y su aparato
propagandístico, los jefes de ferrocarriles destinados al transporte de los prisioneros y
deportados, médicos y científicos encargados de vigilar la pureza de la raza, funcionarios
del ministerio de Asuntos Exteriores, los gobiernos y el aparato policial de los países
satélites de Alemania y el propio ejército alemán. Sobre la participación de la «Wehrmacht»
en los horrores nazis se ha debatido extensamente, pero la investigación actual ha dejado
fuera de toda duda el hecho.

El fenómeno de la resistencia es, asimismo, muy debatido. Al margen de mistificaciones de


variado tipo, en todas partes se organizó alguna forma de resistencia contra los nazis. En
Alemania existieron diversos grupos de composición heterogénea dedicados a enviar
información a los aliados, ayudar a las víctimas del terror y a denunciar los crímenes nazis,
pero casi todos ellos fueron desmantelados progresivamente por la Gestapo antes de
finalizar la guerra. En la Europa ocupada surgieron en todas partes grupos clandestinos
dedicados a fomentar la subversión, al sabotaje y a ofrecer información militar a
norteamericanos y británicos. En algunos lugares, la resistencia formó cuerpos armados
que fueron alcanzando mayor envergadura con el paso del tiempo. Es evidente, con todo,
que en algunos lugares, como en los Balcanes y en China, los partisanos comunistas
tuvieron un especial protagonismo.

Los gobiernos contendientes pusieron especial empeño en elevar la moral de la población.


Lo que se ha denominado «guerra psicológica», fenómeno ya ensayado ampliamente en la
Primera Guerra Mundial, alcanzó ahora proporciones mayores gracias al desarrollo técnico
de dos medios de comunicación de masas, el cine y la radio. Los temas dominantes en la
propaganda variaron según las circunstancias y países, pero en general parece que
alemanes y japoneses tuvieron más éxito que los aliados en imbuir en los habitantes de sus
territorios un sentimiento de solidaridad y de pertenencia a una comunidad necesitada de
mantener su cohesión sin fisuras para alcanzar las metas que les pertenecían por derecho
propio.

La guerra fue ganada, finalmente, por quienes dispusieron de un mayor potencial


demográfico y económico. Los aliados tuvieron en este punto una clara ventaja, pues sólo
entre el Reino Unido, Francia, Estados Unidos y la URSS sumaban en 1939 un total de más
de 311 millones de habitantes, mientras Alemania, Italia y Japón no llegaban a 200. Los
países del Eje recurrieron a mano de obra extranjera en régimen de semiesclavitud, pero a
pesar de todo no pudieron superar la mejor preparación y la productividad de los
trabajadores de los países aliados, en especial los de Estados Unidos. Aunque el esfuerzo
alemán por mantener la producción de armamento fue extraordinario, en los últimos meses
del conflicto era patente la imposibilidad de mantenerlo por mucho tiempo, y en cuanto a
Japón, pronto se demostró que no estaba en condiciones de reponer el armamento al
mismo ritmo que iba siendo destruido en el campo de batalla.

Capítulo 6 Fuentes y Parra

El fin de la alianza y los orígenes de la Bipolaridad


La conferencia de Potsdam, celebrada entre julio y agosto de 1945 en esta ciudad alemana
cercana a Berlín, formalizó la transición entre la antigua alianza contra el Eje y el
enfrentamiento Este/Oeste propio de la Guerra Fría. Mucho había cambiado desde la última
reunión de los tres grandes en Yalta en febrero. El «III Reich» había sido definitivamente
derrotado en Europa y Estados Unidos estaba a punto de culminar con éxito el «Proyecto
Manhattan», que le permitiría poner fin a la guerra contra Japón con el uso de la bomba
atómica. Por su parte, la Unión Soviética, que salió notablemente reforzada de la guerra,
empezaba a practicar en el Este de Europa una política de hechos consumados que la
convertiría en potencia hegemónica en Europa central y oriental.

Sin enemigo común a la vista, la vuelta a la confrontación entre capitalismo y comunismo


era cuestión de poco tiempo. De los tres protagonistas de Yalta, sólo Stalin participó hasta
el final en la conferencia de Potsdam. Roosevelt había muerto el 12 de abril de una
hemorragia cerebral. Su sucesor, Harry Truman, carecía prácticamente de experiencia
política. Churchill fue relevado por Clement Attlee tras las elecciones en el Reino Unido. Así
pues, los dos mandatarios occidentales partían con la desventaja de su inexperiencia en
esas lides.

A diferencia de lo ocurrido en Yalta, Potsdam terminó sin resoluciones concretas en la


mayoría de los temas, probablemente porque la fase del consenso entre los tres grandes
había terminado. Se materializaron las fórmulas de ocupación y administración del antiguo
territorio del «Reich», pero el compromiso de redactar un tratado de paz con Alemania
quedó finalmente en nada. La fijación de las nuevas fronteras de Polonia fue debatida sin
ningún resultado y puso de manifiesto el conflicto de intereses que iba a presidir las
relaciones entre los antiguos aliados.

Aunque la puesta en marcha de la nueva Organización de las Naciones Unidas y el


desarrollo del proceso de desnazificación en Alemania indican todavía la inercia del
consenso en ciertas cuestiones básicas, los meses siguientes a la finalización de la guerra
registraron una alarmante proliferación de conflictos. Cuestiones como el futuro de los
Balcanes, la guerra civil en Grecia, la crisis de Irán y el deslizamiento de los países de
Europa central y oriental hacia gobiernos con predominio comunista ponían de manifiesto
un agudo antagonismo Este/Oeste.

La conciencia de guerra fría y la aparición de un lenguaje «ad hoc» son anteriores al


bloqueo de Berlín. El 5 de marzo de 1946, Churchill pronunció en la Universidad de Fulton
una conferencia que se haría célebre por la utilización de la expresión «Telón de Acero»
como metáfora de la división de Europa. Por esas mismas fechas, George Kennan,
embajador norteamericano en Moscú, remitió al Departamento de Estado un largo
telegrama defendiendo la adopción por Estados Unidos de una política activa de contención
del expansionismo soviético. La llamada doctrina de la contención o doctrina Truman fue
inmediatamente asumida por el presidente norteamericano como eje de una política
beligerante en las relaciones Este/Oeste.

El fin del eurocentrismo, vislumbrado por el geógrafo francés Albert Demangeon en 1920 y
consumado a partir de 1945, sería una de las consecuencias del enfrentamiento planetario
entre Estados Unidos y la Unión Soviética que marcó la historia de las décadas siguientes.
Aunque resulten evidentes las razones ideológicas del conflicto, son numerosos los
testimonios de políticos e historiadores del siglo XIX sobre el carácter ineluctable de un gran
enfrentamiento por la hegemonía mundial entre Estados Unidos y Rusia, mucho antes del
triunfo del comunismo en 1917.

El mundo vivió sobrecogido por la imparable escalada de la tensión entre las dos
superpotencias a partir de 1948. A la decisión de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia
de impulsar la creación de un Estado alemán y de unificar los tres sectores occidentales de
Berlín, respondió la Unión Soviética con el bloqueo de la zona occidental de la antigua
capital del «Reich». La puesta en marcha de un espectacular puente aéreo por parte de la
aviación anglo-norteamericana permitió abastecer la ciudad durante todo el tiempo que duró
el bloqueo. Con el nacimiento de la República Federal Alemana y de la República
Democrática Alemana y la definitiva partición de Berlín, quedó fijada una situación que sería
inexplicable fuera de la lógica de la bipolaridad.

Mientras tanto, la formación de los dos bloques avanzaba a gran velocidad. En abril de
1948, se aprobaba en Estados Unidos el Programa de Recuperación Europea, más
conocido como «Plan Marshall». Entre 1948 y 1951, el programa repartió más de 12 000
millones de dólares entre los países beneficiarios. La réplica de la Unión Soviética al «Plan
Marshall» fue la constitución en 1949 del COMECON. La creación en 1949 de la OTAN fue
un paso decisivo en la normalización de la política de bloques propia de la Guerra Fría,
aunque su equivalente en el ámbito comunista, el Pacto de Varsovia, no se constituyó hasta
1955.
El proceso de construcción de ambos bloques corre en paralelo con la elaboración de un
discurso de guerra fría por parte de cada contendiente. La noticia de la explosión por la
Unión Soviética de su primera bomba atómica en julio de 1949 fue el principal detonante de
la paranoia colectiva en que vivió inmersa la sociedad norteamericana. El año 1949 registró
además el triunfo comunista en la larga guerra civil china. La rápida consolidación de la
nueva República Popular presidida por Mao Tse-tung contribuyó a fijar el clima psicológico
de la Guerra Fría en Occidente.

La Guerra de Corea (1950-1953) fue el episodio de mayor gravedad en esa escalada de la


tensión. Corea había quedado en una situación muy confusa tras la derrota nipona en 1945,
con tropas rusas ocupando el Norte y tropas norteamericanas en el Sur. El antagonismo
político entre los dos regímenes hizo imposible la reunificación. El 25 de junio de 1950,
Corea del Norte ordenó la invasión del Sur. En los meses siguientes, la guerra se desarrolló
con rápidas alternativas y una implicación cada vez mayor de las superpotencias. El
armisticio firmado el 27 de julio de 1953 dejaba las cosas tal como estaban a principios de
1950, pero con tres millones de muertos por el camino. Corea inauguró así un concepto
clave de la Guerra Fría, la guerra limitada, basado en la renuncia a la total eliminación del
adversario y en el mantenimiento de un difícil equilibrio mundial, conocido como el equilibrio
del terror.

La Guerra Fría había creado, pues, las condiciones para un enfrentamiento permanente e
irresoluble entre dos bloques antagónicos, cuya capacidad de destrucción iría creciendo
exponencialmente. Ningún país podría vivir totalmente al margen de este conflicto
planetario. Como dijo el joven filósofo francés Raymond Aron, la humanidad estaba
haciendo el aprendizaje de una nueva era en la que «la paz sería imposible, y la guerra
improbable» («Le grand schisme», 1948).

El mundo en blanco y negro


La expresión que da título a este epígrafe es del historiador Pierre Miquel y tiene múltiples
aplicaciones para describir la realidad histórica de la posguerra mundial. Sirve para
representar el maniqueísmo en que se fundó la Guerra Fría hasta su terminación, aunque la
compleja naturaleza de este fenómeno, el constante equilibrio entre el antagonismo y el
consenso, y el pragmatismo que, en general, presidió las relaciones entre las dos
superpotencias acabarán convirtiendo la bipolaridad cromática en una amplia gama de
grises.

Pero el símil expresa sobre todo un imaginario colectivo dominado, de un lado, por el
sombrío recuerdo de la Gran Depresión, la Segunda Guerra Mundial y el holocausto, y, de
otro, por la hegemonía cultural ejercida por los modernos medios de comunicación
audiovisuales, como la radio, el cine y, muy pronto, la televisión, que empezó a
popularizarse en Estados Unidos a mediados de los años cuarenta y en Europa occidental
una década después.

Aunque el éxito de dos hitos de la historia del cine como "Lo que el viento se llevó" y "El
Mago de Oz", ambas de 1939, parecía consagrar el color en el inicio de una nueva era de la
cinematografía, el cine de los años cuarenta y cincuenta seguirá siendo mayoritariamente
en blanco y negro. Algunos de los géneros y de las corrientes más representativas de esta
época, como el cine negro y de suspense o el neorrealismo italiano, subrayarán esta
tendencia al máximo aprovechamiento de la capacidad expresiva del blanco y negro, puesta
al servicio de una exploración pesimista en una realidad social deprimida.

El blanco y negro de la televisión desempeñará, en general, una función socializadora del


bienestar que la posguerra traerá a la sociedad norteamericana, dentro de la natural
diversidad de los contenidos canalizados a través del nuevo medio, desde la información
hasta el puro entretenimiento. Como elemento de comparación entre las visiones del mundo
que transmitían la televisión y el cine, cabe recordar que la sociedad de la posguerra pudo
conocer la realidad del holocausto gracias a los reportajes cinematográficos sobre la
liberación de los campos de concentración rodados por los aliados y emitidos en 1945.

Una comparación entre la primera y la segunda mitad del siglo XX mostraría a partir de
1945 un cierto estancamiento de las artes y las letras, frente a la excepcional creatividad del
período de entreguerras. En cambio, se registra una aceleración vertiginosa en el desarrollo
de las ciencias experimentales, en parte debido al impresionante legado que la Segunda
Guerra Mundial dejó en disciplinas punteras como la biomedicina, la aeronáutica, la
electrónica y las telecomunicaciones.

Algunas aplicaciones de estos avances no se divulgaron hasta la revolución de las nuevas


tecnologías en los años setenta. Pero en la inmediata posguerra se produjeron ya avances
trascendentales, como la fabricación del primer ordenador, el ENIAC (1946), la invención del
transistor en los Laboratorios Bell, Nueva Jersey (1947), o el descubrimiento de la
estructura del ADN por parte de varios investigadores de la Universidad de Cambridge
(1953).

En los países occidentales, ese mundo en blanco y negro representa la consagración del
estilo de vida americano como norma de conducta y horizonte de bienestar con el que
soñaban los pueblos occidentales. En palabras del filósofo español José Ortega y Gasset, a
la vieja Europa, después de la experiencia de la Revolución Rusa, del triunfo y caída de los
fascismos, de dos guerras casi sucesivas y, como quien dice, después de haberlo probado
todo, sólo le quedaba refugiarse en "la última ilusión: la ilusión de vivir sin ilusiones".

El mundo occidental, estado de bienestar y política interior

Tras la Segunda Guerra Mundial, las sociedades occidentales experimentaron profundos


cambios políticos y sociales. Aunque algunos avances científicos de la época pasaron
inadvertidos, como el descubrimiento del ADN o la invención del transistor, la
implementación del Estado de bienestar tuvo un impacto significativo y visible en la vida de
las personas. Inspirado en las ideas de Keynes y plasmado en informes como el de
Beveridge en el Reino Unido, este modelo buscaba garantizar a la población un nivel
mínimo de bienestar a través de políticas sociales, nacionalizaciones y una fiscalidad
progresiva.

En países como Italia, Alemania y Japón, se inició un proceso de reconstrucción


democrática. Italia abolió la monarquía y estableció una república con la Democracia
Cristiana y el Partido Comunista como fuerzas políticas predominantes. Alemania
Occidental llevó a cabo un proceso de desnazificación y, bajo el liderazgo de Konrad
Adenauer, experimentó un "milagro económico" con un rápido crecimiento. Japón, bajo la
tutela estadounidense, adoptó una nueva constitución y avanzó hacia la democracia,
logrando convertirse en una potencia económica en las décadas siguientes.

En países aliados como Francia y el Reino Unido, la posguerra trajo también cambios
significativos. Francia estableció la IV República, implementó políticas sociales y enfrenta
desafíos como la descolonización. En el Reino Unido, los laboristas llegaron al poder y
promovieron importantes reformas sociales, incluyendo el establecimiento del Estado de
bienestar.

En Estados Unidos, el final de la guerra y el inicio de la Guerra Fría fortalecieron la imagen


de Truman, quien ganó las elecciones de 1948. Sin embargo, el país vivió un período de
intensa persecución anticomunista conocido como "macartismo", liderado por el senador
Joseph McCarthy. Esta campaña afectó a numerosos profesionales, especialmente en
Hollywood, y generó un clima de temor y sospecha hasta su declive a mediados de la
década de 1950.

La URSS, las democracias populares y la China comunista

Tras la guerra, la Unión Soviética, bajo el liderazgo de Stalin, se enfocó en la reconstrucción


y modernización industrial, especialmente en armamento y tecnología nuclear. Sin embargo,
el país también experimentó nuevas purgas y deportaciones masivas, afectando a diversos
grupos de la población.

En Europa del Este, los países bajo influencia soviética establecieron regímenes
comunistas. Inicialmente, formaron gobiernos de coalición, pero entre 1947 y 1948, los
comunistas asumieron el control total, instaurando democracias populares de partido único.
Este proceso a menudo implicó purgas internas y la eliminación de opositores políticos.
Yugoslavia, bajo Tito, se apartó del modelo soviético y desarrolló su propia vía al socialismo,
lo que llevó a su ruptura con Stalin en 1948.

En Asia, el triunfo del comunismo en China en 1949, liderado por Mao Zedong, representó
un cambio significativo en el equilibrio mundial. La República Popular China implementó
reformas agrarias y planes quinquenales para impulsar la industrialización, aunque enfrentó
desafíos económicos y humanitarios, como el fracaso del "Gran Salto Adelante".

La descolonización asiática y el conflicto de Oriente Medio


La Segunda Guerra Mundial debilitó el control de las potencias europeas sobre sus colonias
en Asia. La India logró su independencia del Reino Unido en 1947, pero la partición entre
India y Pakistán generó tensiones y conflictos que persisten hasta hoy. En otros lugares,
como Indonesia e Indochina, movimientos nacionalistas lucharon contra el restablecimiento
del dominio colonial holandés y francés, respectivamente, lo que llevó a guerras de
independencia.
En Oriente Medio, la creación del Estado de Israel en 1948, tras la resolución de las
Naciones Unidas que proponía la partición de Palestina en dos estados, provocó la primera
guerra árabe-israelí. Israel logró consolidar su territorio, pero el conflicto generó
desplazamientos masivos de población y sentó las bases para futuros enfrentamientos en la
región.

Capítulo 7 Fuentes y Parra

La Desestalinización, la Descolonización y el Nuevo Orden


Internacional (1953-1962)

La desestalinización y el "deshielo" en la Unión Soviética comenzaron con la muerte de


Stalin en 1953, que marcó el fin de su gobierno totalitario. Se abrió así una etapa de
transición en la que una "troika" o gobierno colegiado tomó el poder, formada por Malenkov,
Beria y Kruschef. Beria, el temido jefe de la policía política, intentó ganarse la confianza de
sus compañeros, pero su influencia despertó desconfianza y acabó siendo arrestado y
ejecutado. Este evento fortaleció a Kruschef, quien en 1956, en el XX Congreso del PCUS,
lideró un proceso de cambio profundo al denunciar los crímenes de Stalin y el culto a su
personalidad, buscando así alejarse de las prácticas totalitarias del pasado. Kruschef
impulsó el principio de "coexistencia pacífica" con Occidente y planteó la posibilidad de que
los países pudieran desarrollar su propio camino hacia el socialismo. Este giro ideológico
generó importantes consecuencias en Europa del Este, donde las expectativas de cambio
llevaron a revueltas en Berlín, Polonia y Hungría, aunque todas fueron reprimidas
violentamente por las fuerzas soviéticas.

En el contexto internacional, la crisis de Suez en 1956 significó un momento crucial en la


Guerra Fría. Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto, decidió nacionalizar el estratégico
Canal de Suez, que había estado bajo control de empresas británicas y francesas. Este acto
provocó una intervención militar de Inglaterra, Francia e Israel, que buscaban mantener el
control del canal. Sin embargo, Estados Unidos y la Unión Soviética se opusieron a esta
acción, apoyando la soberanía egipcia y dejando en evidencia el declive de las antiguas
potencias coloniales europeas. Nasser emergió como un héroe para el mundo árabe y los
países no alineados, mientras que la crisis de Suez fortaleció la influencia de Estados
Unidos en la región. Esto llevó a la administración de Eisenhower a desarrollar la "Doctrina
Eisenhower", destinada a reforzar la presencia estadounidense en Oriente Medio para
frenar la expansión soviética.

La era de descolonización dio lugar al concepto del "Tercer Mundo", definido por el
demógrafo Alfred Sauvy en 1952 para identificar a los países que no se alineaban ni con el
bloque capitalista ni con el comunista. En la Conferencia de Bandung, celebrada en 1955,
las naciones recién independizadas de Asia y África se unieron para rechazar el
colonialismo y promover una postura de neutralidad en la Guerra Fría. Aunque América
Latina no participó en Bandung, esta región experimentaba también un período de
transformación económica y social. Los líderes de la época, como Getulio Vargas en Brasil y
Juan Domingo Perón en Argentina, impulsaron políticas de nacionalismo económico y
desarrollaron modelos de autarquía e intervención estatal en respuesta a las crisis
económicas. Estas posturas desafiaban el dominio de los Estados Unidos en la región, que
intervino frecuentemente en los asuntos internos de estos países para frenar el crecimiento
de movimientos de izquierda.

En Europa, el impulso por la integración comenzó tras la Segunda Guerra Mundial, con la
creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en 1951, que buscaba
unir las economías de Francia, Alemania y otros países para evitar futuros conflictos. Este
esfuerzo se consolidó con la firma del Tratado de Roma en 1957, que fundó la Comunidad
Económica Europea (CEE) y el EURATOM. La alianza franco-alemana fue clave en el
proceso de integración, que consolidó una unión aduanera, promovió la libre circulación de
bienes y personas, y colocó a Europa en el camino de convertirse en una potencia
económica unificada. Con el tiempo, otros países europeos buscarán unirse a la CEE,
reconociendo los beneficios de la cooperación económica y política.

En Estados Unidos, los republicanos regresaron a la Casa Blanca en 1952 con la elección
de Dwight Eisenhower, quien aunque conservador, decidió mantener y ampliar algunos
programas sociales de la era del "New Deal". En el plano exterior, Eisenhower adoptó una
política de intervención encubierta en países como Irán y Guatemala, donde la CIA apoyó
golpes de Estado para frenar el avance del comunismo y proteger los intereses económicos
de Estados Unidos. A nivel social, el país vivía una época de crecimiento económico y
avance tecnológico, aunque persistían tensiones raciales y desigualdades. La histórica
decisión de la Corte Suprema de 1954, que declaró inconstitucional la segregación en las
escuelas públicas, marcó un avance significativo en los derechos civiles, aunque las
resistencias en los estados del sur reflejaban las barreras aún existentes.

La elección de John F. Kennedy en 1960 marcó un cambio generacional. A sus cuarenta y


tres años, Kennedy llegó al poder con una imagen de juventud y un enfoque progresista,
alentando al país a enfrentar los desafíos de la "nueva frontera". Apoyado por las minorías y
por una parte importante de la intelectualidad, Kennedy prometió luchar contra la pobreza y
avanzar en los derechos civiles. Su victoria fue la primera en ser decidida en gran parte por
los debates televisivos, en los que mostró una imagen carismática que conectó con los
votantes. Su llegada a la presidencia significó un nuevo estilo de liderazgo y reflejó el deseo
de cambio de amplios sectores de la sociedad estadounidense, cansados del
conservadurismo de la era Eisenhower.

Altibajos de la Guerra Fría: del deshielo a la crisis de los misiles


A finales de la década de 1950, Nikita Jruschov consolidó su liderazgo en la Unión
Soviética, promoviendo la desestalinización y abogando por la coexistencia pacífica con
Occidente. Aunque eventos como la intervención soviética en Hungría en 1956 empañaron
esta imagen, la URSS experimentó un notable crecimiento económico y avances científicos,
como el lanzamiento del Sputnik en 1957 y el viaje espacial de Yuri Gagarin en 1961.

Estos logros aumentaron la preocupación en Estados Unidos, llevando a una intensificación


de la carrera armamentística. Las relaciones entre las dos superpotencias pasaron por
momentos de tensión y distensión, incluyendo la construcción del Muro de Berlín en 1961,
que simbolizó la división de Europa.
La crisis de los misiles en Cuba en 1962 fue un punto crítico. La Unión Soviética instaló
misiles nucleares en la isla, lo que llevó a una confrontación directa con Estados Unidos.
Tras negociaciones intensas, Jruschov accedió a retirar los misiles a cambio de que
Estados Unidos no invadiría Cuba y retirara sus misiles de Turquía. Este evento marcó un
punto de inflexión en la Guerra Fría, conduciendo a una mayor comunicación entre las
superpotencias y al inicio de la distensión.

Capítulo 8 Fuentes y Parra

Los orígenes de la distensión


Después de la crisis de los misiles, tanto Estados Unidos como la Unión Soviética buscaron
evitar enfrentamientos directos que pudieran conducir a una guerra nuclear. Se estableció
una línea directa de comunicación entre Washington y Moscú, conocida como el "teléfono
rojo". En 1963, se firmó el Tratado de Prohibición Parcial de Pruebas Nucleares, reflejando
una voluntad mutua de controlar el armamento nuclear.

La distensión se vio reforzada por el deterioro de las relaciones entre la URSS y China, lo
que modificó el mapa geopolítico de la Guerra Fría. Este período estuvo marcado por
esfuerzos para limitar la carrera armamentística, como las conversaciones SALT y el
Tratado de No Proliferación Nuclear de 1968.

La permanencia del conflicto: América Latina y Vietnam


A pesar de la distensión, persisten conflictos en regiones como América Latina y Asia. En
América Latina, Estados Unidos intervino en varios países para evitar la expansión del
comunismo, apoyando golpes de estado y contrainsurgencias.

La Guerra de Vietnam se intensificó, con Estados Unidos involucrándose profundamente


para evitar la caída de Vietnam del Sur ante el comunismo. Sin embargo, enfrentaron una
fuerte resistencia del Vietcong y del Ejército de Vietnam del Norte. La guerra generó un gran
descontento en la sociedad estadounidense, con protestas masivas y cuestionamientos
sobre la participación militar. En 1973, se firmó el Acuerdo de Paz de París, pero el conflicto
continuó hasta la caída de Saigón en 1975.

Una nueva oleada descolonizadora: África ante su


independencia
La descolonización en África se aceleró en los años 60. Países como Ghana (1957), Guinea
(1958) y una serie de estados en 1960 lograron su independencia. Líderes como Kwame
Nkrumah, Sékou Touré y Julius Nyerere promovieron el panafricanismo y modelos políticos
propios, como el socialismo africano.

Sin embargo, muchos países enfrentan desafíos como conflictos internos, golpes de estado
y dificultades económicas. Casos como el Congo belga y Nigeria evidenciaron las tensiones
étnicas y políticas que surgieron tras el fin del dominio colonial.
Cambios sociales y culturales de los años sesenta
La década de 1960 fue un período de profundos cambios sociales en Occidente. El "baby
boom" produjo una generación joven que cuestionó las normas establecidas. Movimientos
por los derechos civiles, la liberación sexual, el feminismo y la contracultura ganaron
protagonismo.

La televisión y otros medios masivos difundieron nuevas ideas y estilos de vida. Figuras
como John F. Kennedy simbolizaron una nueva era, aunque su asesinato en 1963
conmocionó al mundo. La música, el arte y la moda reflejaron y promovieron estos cambios,
con influencias como el rock and roll y el arte pop.

Causas, formas y escenarios de la revuelta (1966-1968)


Las protestas estudiantiles y juveniles se extendieron por todo el mundo. En Estados
Unidos, se protestó contra la Guerra de Vietnam y por los derechos civiles de la población
afroamericana, liderados por figuras como Martin Luther King Jr. y Malcolm X.

En Europa, el "Mayo francés" de 1968 vio a estudiantes y trabajadores unirse en huelgas y


manifestaciones que desafiaron al gobierno y al orden establecido. Aunque las revueltas no
lograron cambios políticos inmediatos, tuvieron un impacto duradero en la sociedad y la
cultura.

En otros lugares, como Checoslovaquia, la "Primavera de Praga" intentó reformar el


socialismo desde dentro, pero fue sofocada por la intervención soviética. En China, la
"Revolución Cultural" promovida por Mao Zedong buscó revitalizar el comunismo, pero
resultó en caos y persecución.

El conflicto de Oriente Medio: de la Guerra de los Seis Días al "Yom


Kippur"
El Medio Oriente fue escenario de tensiones entre Israel y sus vecinos árabes. En 1967, la
Guerra de los Seis Días resultó en una victoria decisiva para Israel, que ocupó territorios
como Cisjordania, Gaza y el Golán. Esta guerra exacerbó el problema palestino y aumentó
las tensiones en la región.

En 1973, Egipto y Siria lanzaron un ataque sorpresa contra Israel en la Guerra del "Yom
Kippur". Aunque inicialmente fueron exitosos, Israel contraatacó. El conflicto llevó a una
crisis energética mundial cuando los países árabes productores de petróleo impusieron un
embargo, lo que provocó aumentos en los precios del petróleo y afectó a las economías
occidentales.
Capítulo 9 Fuentes y Parra

Balance de una década


La crisis energética que comenzó a finales de 1973 marcó el fin de una era de crecimiento y
prosperidad que había alcanzado su apogeo en los años sesenta, un período también
caracterizado por profundas transformaciones sociales y culturales. El legado de esta "larga
década" hasta 1973 es una mezcla de elementos positivos y negativos. Aunque la
distensión redujo la amenaza inmediata de una guerra nuclear que parecía inminente en
1962, no eliminó conflictos periféricos como los de Vietnam, África y Oriente Medio, ni
condujo a un desarme nuclear significativo.

A principios de los años setenta, las dos superpotencias habían alcanzado una forma de
equilibrio asimétrico, con la URSS logrando avances significativos para equipararse a
Estados Unidos en áreas como los misiles balísticos intercontinentales. A pesar de esto, la
carrera armamentista continuó de manera controlada. Económicamente, los años sesenta
presentaron altas tasas de crecimiento y bajo desempleo en todo el mundo occidental,
ejemplificado por la "Edad de Oro del Capitalismo". Sin embargo, la crisis del petróleo de
1973 introdujo inflación, déficits, crisis industriales y desempleo, señalando el fin de esta era
próspera.

Las innovaciones tecnológicas durante este período, especialmente en tecnología de la


información, comenzaron a transformar los sistemas de producción y la vida cotidiana,
sentando las bases para futuros desarrollos. Los cambios sociales y culturales, incluyendo
alteraciones en las estructuras familiares, la liberación sexual y el papel evolutivo de la
mujer, dejaron un impacto profundo y duradero en la sociedad.

Consecuencias sociales y económicas de la crisis del petróleo


La posibilidad de que los países árabes utilizaban el petróleo como arma política se hizo
realidad en 1973 cuando las naciones de la OPEP acordaron reducir la producción y
aumentar los precios en respuesta a la Guerra de Yom Kippur. Esta acción llevó a un
aumento dramático en los precios del petróleo y desencadenó una crisis energética en las
economías occidentales, altamente dependientes del petróleo barato.

La crisis resultó en inflación y estancamiento económico, un fenómeno denominado


"estanflación". Las industrias tradicionales, particularmente aquellas dependientes de
energía barata, enfrentan desafíos significativos, llevando al declive industrial y al
desempleo. Este período vio un cambio estructural hacia nuevas tecnologías y el
surgimiento de economías basadas en la información. Aunque esta transición modernizó el
capitalismo, vino acompañada de costos sociales sustanciales, incluyendo la erosión de la
influencia de la clase trabajadora tradicional y el aumento de la desigualdad económica.
Democracias y dictaduras: Europa y América Latina en los años
setenta
Los años setenta presenciaron tendencias políticas divergentes en diferentes regiones. En
el sur de Europa, países como Portugal, España y Grecia transitaron de dictaduras de larga
data a democracias. La "Revolución de los Claveles" portuguesa de 1974 puso fin a
décadas de gobierno autoritario, iniciando un período de reformas democráticas y
descolonización. España experimentó una transición negociada hacia la democracia tras la
muerte de Francisco Franco en 1975, culminando en una nueva constitución en 1978.
Grecia retornó al gobierno democrático después de la caída de la junta militar en 1974.

Por el contrario, varios países latinoamericanos experimentaron el ascenso de regímenes


autoritarios. En Chile, el presidente democráticamente electo Salvador Allende fue
derrocado en un golpe militar en 1973 liderado por el general Augusto Pinochet, dando lugar
a una dictadura caracterizada por violaciones generalizadas de los derechos humanos.
Uruguay y Argentina vivieron patrones similares, con juntas militares tomando el poder en
medio de inestabilidad política y agitación social. Estos regímenes llevaron a cabo una
severa represión, incluyendo torturas, desapariciones y la supresión de la oposición política.

Estos desarrollos contrastantes resaltan el complejo panorama político de los años setenta,
marcado tanto por la expansión de la gobernanza democrática en algunas regiones como
por el arraigo del autoritarismo en otras. La década subrayó los desafíos de la
transformación política en medio de crisis económicas y dinámicas internacionales
cambiantes.

La política norteamericana y las relaciones Este/Oeste en el apogeo


de la distensión
Durante los años setenta, la distensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética
experimentó avances significativos, incluyendo la "Ostpolitik" de Willy Brandt, la
normalización de relaciones entre EE. UU. y China, y acuerdos de desarme nuclear como el
SALT I. Sin embargo, eventos como la invasión soviética de Afganistán en 1979 marcaron el
fin de este periodo de relativa calma.

En Estados Unidos, el escándalo "Watergate" llevó a la dimisión del presidente Nixon en


1974, seguido por una administración interina de Gerald Ford y la elección del demócrata
Jimmy Carter en 1976. Carter intentó impulsar políticas liberales y de derechos humanos,
pero enfrenta desafíos internos y externos, incluyendo la crisis de los rehenes en Irán y el
aumento de la influencia soviética en diversas regiones.

La opinión pública estadounidense mostró un creciente desencanto con las instituciones


políticas y un resurgimiento del nacionalismo conservador, preparando el terreno para la
eventual elección de Ronald Reagan en 1980.
Capitulo 10 Fuentes y Parra

Significado del "thatcherismo" y del "reaganismo"


La década de 1980 estuvo marcada por la llegada al poder de líderes conservadores como
Margaret Thatcher en el Reino Unido (1979) y Ronald Reagan en Estados Unidos (1981).
Ambos promovieron políticas neoliberales que incluían la reducción de impuestos, la
disminución del gasto público, la privatización de empresas estatales y una postura firme
contra los sindicatos.

Thatcher implementó medidas para recortar el poder sindical y promovió un agresivo


programa de privatizaciones, enfrentando resistencia pero logrando consolidar su posición
tras la victoria en la Guerra de las Malvinas en 1982. Reagan, por su parte, adoptó políticas
similares en Estados Unidos, reduciendo impuestos y regulaciones, aunque enfrentó déficits
presupuestarios debido al aumento en el gasto militar.

Ambos líderes compartían una visión de libre mercado y una fuerte oposición al comunismo,
lo que influyó en la política internacional y en las relaciones con la Unión Soviética.

El fin de la distensión
La llegada de Reagan y Thatcher al poder marcó el fin de la distensión y el inicio de una
nueva fase de confrontación con la URSS. Reagan adoptó una postura más agresiva,
apoyando movimientos anticomunistas en América Latina y promoviendo la Iniciativa de
Defensa Estratégica (conocida como "Guerra de las Galaxias") para desarrollar un escudo
antimisiles en el espacio.

Las tensiones aumentaron con el despliegue de misiles en Europa y conflictos en regiones


como Oriente Medio y Centroamérica. Sin embargo, a mediados de los años ochenta,
comenzó una nueva etapa de diálogo con la URSS, facilitada por los cambios internos en el
liderazgo soviético.

Los cambios internos en la URSS y el derrumbe del socialismo real


Con la llegada de Mijaíl Gorbachov al poder en 1985, la URSS inició un proceso de
reformas conocido como "perestroika" (reestructuración) y "glasnost" (transparencia).
Gorbachov buscó modernizar el sistema soviético, promoviendo mayor apertura política y
económica.

La "glasnost" permitió una mayor libertad de expresión y crítica al sistema, revelando


problemas profundos en la economía soviética, como la baja productividad y el
estancamiento tecnológico. Estos cambios debilitaron el control central y estimularon
movimientos nacionalistas en las repúblicas soviéticas y en países del bloque del Este.

La liberalización de la política exterior soviética redujo el control sobre Europa del Este,
facilitando transiciones democráticas en Polonia, Hungría, Alemania Oriental y otros países.
La caída del Muro de Berlín en 1989 simbolizó el colapso del comunismo en Europa.
¿Por qué fracasó la "perestroika"?
La "perestroika" fracasó en gran medida porque no logró generar consenso interno y
desencadenó fuerzas que llevaron al colapso de la URSS. La apertura política debilitó el
control del Partido Comunista y permitió el resurgimiento de nacionalismos que amenazaron
la integridad territorial del país.

Económicamente, las reformas fueron insuficientes y llegaron demasiado tarde para


resolver los problemas estructurales de la economía soviética, como la falta de innovación
tecnológica y la dependencia del complejo militar-industrial. La competencia con Occidente
en la carrera armamentista agotó los recursos soviéticos.

La combinación de presiones internas y externas, junto con la incapacidad de reconciliar


reformas económicas con el mantenimiento del control político, condujo al colapso del
sistema soviético y al fin de la Guerra Fría.

Capítulo XVI: El Final del Socialismo Hobsbawm


El Comunismo Chino: Una Revolución Social y Nacional

● Diferencias con el Comunismo Soviético: El comunismo chino se desarrolló en un


contexto único, con una población mucho mayor que la de la Unión Soviética y una
historia de civilización continua de más de dos mil años. A diferencia de otros países
que adoptaron el comunismo, China no se veía a sí misma como atrasada o
marginal.
● Revolución Social y Nacional: La revolución comunista en China fue impulsada por
la extrema pobreza y opresión del campesinado, que constituía el 90% de la
población. Además, el sentimiento antiimperialista y el nacionalismo jugaron un
papel crucial, especialmente tras las agresiones extranjeras desde mediados del
siglo XIX.
● El Partido Comunista y el Kuomintang: Inicialmente, ambos partidos compartían
objetivos similares de modernización y liberación nacional. Sin embargo, tras la
muerte de Sun Yat-sen, el Kuomintang se volvió más conservador bajo Chiang
Kai-shek, mientras que los comunistas, liderados por Mao Zedong, se enfocaron en
la movilización campesina y la resistencia contra la invasión japonesa.
● Triunfo del Comunismo y Restauración del Orden: En 1949, los comunistas tomaron
el poder y fueron vistos como los legítimos sucesores del antiguo imperio,
restaurando la unidad y el orden en China. Adoptaron una estructura organizativa
basada en el modelo leninista, adaptada a las tradiciones chinas de gobierno
centralizado.
Las Políticas de Mao y las Catástrofes Subsiguientes

● Colectivización y el Gran Salto Adelante: A partir de 1956, Mao implementó políticas


radicales como la colectivización forzosa y el Gran Salto Adelante, buscando
acelerar la industrialización y el comunismo total. Estas políticas resultaron en
desastres económicos y una hambruna masiva entre 1959 y 1961.
● La Revolución Cultural: Entre 1966 y 1976, Mao lanzó la Revolución Cultural para
reafirmar su control y purgar elementos "contrarrevolucionarios". Esto llevó al caos
social, la persecución de intelectuales y la interrupción de la educación y la
producción.
● Impacto en la Sociedad China: A pesar de las políticas desastrosas, hubo avances
en alfabetización, esperanza de vida y ciertas mejoras económicas. Sin embargo,
estos logros fueron modestos en comparación con el sufrimiento y el atraso
acumulado.

El Reconocimiento de la Necesidad de Reformas

● Estancamiento Económico Soviético: Durante los años setenta y ochenta, se hizo


evidente que las economías socialistas, especialmente la Unión Soviética, estaban
en declive. La tasa de crecimiento disminuye, y problemas como la corrupción y la
ineficiencia burocrática se intensificaban.
● La Nomenklatura y la Corrupción: El término "nomenklatura" emergió para describir
a la élite burocrática privilegiada, que se percibía como corrupta y desconectada de
las necesidades del pueblo.
● Intentos fallidos de Reforma: Aunque se hicieron esfuerzos para reformar las
economías socialistas, como en Hungría, estos fueron limitados o revertidos. La
crisis del petróleo y la acumulación de deudas exacerbaron las dificultades
económicas.

La Llegada de Gorbachov y la Perestroika

● Polonia como Punto Crítico: La resistencia en Polonia, especialmente con el


surgimiento del sindicato Solidaridad, mostró que los regímenes comunistas estaban
perdiendo legitimidad y control.
● Gorbachov al Poder: En 1985, Mijaíl Gorbachov asumió el liderazgo de la Unión
Soviética, intentando revitalizar el sistema socialista a través de la "perestroika"
(reestructuración) y la "glasnost" (transparencia).
● Conflicto entre Glasnost y Perestroika: Mientras que la glasnost permitía una mayor
libertad de expresión y crítica, socavaba la autoridad necesaria para implementar
reformas económicas profundas. La apertura reveló las profundas fallas del sistema,
generando más demandas de cambio.

El Colapso del Bloque Socialista

● Desintegración de la Autoridad Central: La combinación de reformas mal


implementadas y la pérdida de control central condujo al debilitamiento del Estado
soviético y sus satélites.
● Movimientos Nacionalistas y Separatistas: Las repúblicas soviéticas, aprovechando
la debilidad del centro, comenzaron a buscar mayor autonomía o independencia,
exacerbando las tensiones internas.
● Caída de los Regímenes Comunistas en Europa del Este: Entre 1989 y 1991, los
regímenes comunistas de Europa del Este colapsaron rápidamente, a menudo sin
violencia, debido a la falta de apoyo popular y la retirada del respaldo soviético.
● El Intento de Golpe de Estado de 1991: Un fallido golpe de Estado por parte de
elementos conservadores intentó revertir las reformas, pero su fracaso aceleró la
disolución de la Unión Soviética.

Reflexiones sobre el Colapso del Socialismo Realmente Existente

● Raíces Superficiales del Comunismo: El comunismo no logró enraizarse


profundamente en las sociedades donde se impuso, en parte porque no logró
conquistar el corazón de las masas, funcionando más como una ideología para las
élites del partido.
● Contradicciones Internas: Siguiendo el análisis marxista, las fuerzas productivas
entraron en contradicción con las relaciones de producción socialistas, convirtiendo
al sistema en un obstáculo para el desarrollo económico y social.
● Fracaso del Modelo Soviético: El experimento soviético demostró ser insostenible,
incapaz de adaptarse y resolver los problemas emergentes. Su colapso evidenció
las limitaciones de un sistema altamente centralizado y burocrático.
● El Futuro del Socialismo: Aunque el modelo de "socialismo realmente existente"
llegó a su fin, esto no necesariamente implica el fin de todas las formas de
socialismo. El autor sugiere que otras versiones del socialismo, que incorporen
elementos de mercado y participación democrática, podrían ser viables.

Conclusión: El Legado y las Lecciones del Socialismo del Siglo XX

● Necesidad de nuevos enfoques: El fracaso del comunismo soviético resalta la


necesidad de repensar cómo se puede lograr una sociedad más justa y equitativa
sin repetir los errores del pasado.
● Importancia del Contexto Histórico: El socialismo soviético fue una respuesta
específica a condiciones históricas particulares. Su colapso no descarta la búsqueda
de alternativas al capitalismo que aborden las desigualdades y problemas sociales
contemporáneos.
● Reflexión Final de Oskar Lange: El economista socialista Oskar Lange, en sus
últimos días, reflexionó sobre las dificultades y dilemas de construir el socialismo,
reconociendo las complejidades y la ausencia de soluciones fáciles.

Epílogo

El capítulo concluye enfatizando que, aunque el experimento del socialismo soviético ha


terminado, la búsqueda de sociedades más justas y equitativas continúa. Las lecciones
aprendidas de este periodo histórico son esenciales para informar futuros esfuerzos en la
construcción de sistemas que combinen eficiencia económica con justicia social.
Capítulo XIV: Las Décadas de Crisis Hobsbawm
Introducción: Un Mundo en Inestabilidad

Los veinte años posteriores a 1973 fueron testigos de un mundo que perdió su rumbo,
entrando en una era de inestabilidad y crisis. Aunque los cimientos de la "edad de oro"
estaban minados, no fue hasta la década de los ochenta que esto se hizo evidente. Los
problemas económicos globales se etiquetaron durante mucho tiempo como "recesiones",
evitando términos como "depresión" o "crisis" para no evocar recuerdos de épocas
catastróficas.

La Economía Mundial: Entre la Prosperidad y la Crisis

● Desarrollo Económico Disparejo: Aunque el mundo capitalista avanzado continuó


desarrollándose, lo hizo a un ritmo más lento que durante la edad de oro. Los países
de industrialización reciente en Asia experimentaron un crecimiento notable desde
los años sesenta.
● Estancamiento y Declive Regional: Regiones como África, Asia occidental y América
Latina enfrentaron estancamiento o caída en su PIB. La población perdió poder
adquisitivo, y la producción disminuyó durante gran parte de los años ochenta.
● Colapso del Socialismo Real: Tras 1989, las economías de la Unión Soviética y
Europa Oriental se hundieron completamente. Países como Rusia, Polonia y
Checoslovaquia experimentaron caídas significativas en su PIB y producción
industrial.
● Crecimiento en Asia Oriental: En contraste, economías como la de China y otros
países del sudeste y este asiático mostraron un crecimiento espectacular,
convirtiéndose en regiones económicas dinámicas.

Reaparición de Problemas Económicos y Sociales


● Desempleo y Pobreza: Después de 1973, problemas como la pobreza, el desempleo
y la inestabilidad resurgieron. El desempleo en Europa Occidental aumentó
notablemente, alcanzando cifras preocupantes a finales de los ochenta y principios
de los noventa.
● Desigualdades Crecientes: Hubo un aumento significativo en las desigualdades
sociales y económicas. Incluso en países desarrollados, se observó un crecimiento
de la pobreza y la aparición de personas sin hogar.
● Crisis del Estado de Bienestar: Las políticas y estructuras del estado de bienestar de
la edad de oro fueron cuestionadas y debilitadas. Los gobiernos enfrentaron
dificultades para mantener los niveles de gasto social ante economías en
desaceleración.
El Surgimiento del Neoliberalismo y la Pérdida de Poder del
Estado

● Avance de Ideologías Neoliberales: La crisis económica brindó una oportunidad para


que las ideologías neoliberales ganaran terreno, promoviendo políticas de libre
mercado y reducción de la intervención estatal.
● Debilitamiento de Políticas Keynesianas: Las políticas económicas keynesianas
fueron desafiadas, y los gobiernos lucharon por manejar eficazmente las
fluctuaciones económicas globales.
● Transnacionalización de la Economía: La economía global se volvió más
interconectada y transnacional, reduciendo el control de los estados nacionales
sobre sus economías internas.
● Limitaciones del Estado Nacional: Los estados perdieron capacidad para influir en la
economía, debilitando instituciones tradicionales como sindicatos, parlamentos y
sistemas de radiodifusión nacionales.

Impactos Sociales y Políticos de la Crisis

● Fragmentación Política: Las estructuras políticas estables comenzaron a


desmoronarse. Partidos tradicionales, especialmente socialdemócratas y laboristas,
perdieron influencia.
● Ascenso de Nuevos Movimientos: Surgieron fuerzas políticas diversas, desde
grupos xenófobos y nacionalistas hasta partidos ecologistas y movimientos sociales
que buscaban ocupar el espacio dejado por los partidos tradicionales.
● Políticas de Identidad y Separatismo: Hubo un aumento en movimientos separatistas
y políticas basadas en identidades étnicas o regionales, reflejando un deseo de
grupos de controlar sus propios recursos y destinos.
● Desintegración de Estados Multinacionales: La Unión Soviética y Yugoslavia se
fragmentaron en estados más pequeños basados en identidades nacionales o
étnicas.

Desafíos Globales y la Necesidad de Coordinación Internacional

● Debilitamiento de Organizaciones Internacionales: Aunque se reconocía la


necesidad de acción global, las organizaciones internacionales existentes, como las
Naciones Unidas, carecían de poder efectivo para abordar problemas
transnacionales.
● Crecimiento de Instituciones Supranacionales: Entidades como la Comunidad
Europea (posteriormente Unión Europea) y organismos financieros internacionales
ganaron influencia, aunque a menudo enfrentaron resistencia de estados nacionales.
● Imposición de Políticas Económicas: Organismos como el Fondo Monetario
Internacional y el Banco Mundial promovieron políticas neoliberales en países en
desarrollo y estados post-socialistas, a veces con resultados cuestionables.
● Desigualdades Persistentes: A pesar de la globalización, las brechas económicas
entre países ricos y pobres se ampliaron, y grandes regiones del mundo quedaron al
margen de los beneficios económicos.
Conclusión: Un Mundo en Búsqueda de Soluciones

Las décadas de crisis revelaron la insuficiencia del estado-nación para resolver problemas
económicos y sociales en un mundo cada vez más interconectado. Mientras las economías
se globalizan, las instituciones capaces de manejar desafíos transnacionales no se
desarrollaron al mismo ritmo. La fragmentación política, las desigualdades crecientes y la
pérdida de confianza en estructuras tradicionales dejaron al mundo en una encrucijada,
resaltando la necesidad de nuevas formas de cooperación y gobernanza internacional.

Capítulo X: La Revolución Social, 1945-1990 Hobsbawm


Introducción: Una Transformación Sin Precedentes

El final del siglo XX fue testigo de una transformación social de velocidad y alcance sin
precedentes. Los intelectuales intentaron definir esta nueva era utilizando prefijos como
"pos-" para indicar una ruptura con paradigmas anteriores (por ejemplo, posindustrial,
posmoderno). Este capítulo explora los profundos cambios que remodelaron las sociedades
globales entre 1945 y 1990.

La Muerte del Campesinado y la Masiva Urbanización

● Declive del Campesinado: Históricamente, la mayoría de la humanidad vivía de la


agricultura. Sin embargo, después de 1945, hubo un dramático descenso en la
población rural en todo el mundo.
○ En Japón, la fuerza laboral agrícola disminuyó de más del 50% en 1947 a
solo el 9% en 1985.
○ Europa Occidental experimentó una reducción similar; países como Francia y
Alemania vieron cómo sus poblaciones rurales se trasladaban a las ciudades.
○ En América Latina, países como México y Brasil enfrentan una migración
masiva del campo a la ciudad.
● Urbanización: La migración rural condujo a un rápido crecimiento urbano.
○ Ciudades Megalópolis: Ciudades como Ciudad de México, São Paulo y
Bombay crecieron exponencialmente, alcanzando decenas de millones de
habitantes.
○ Desafíos Urbanos: La planificación urbana no pudo seguir el ritmo,
resultando en la expansión de barrios marginales, falta de infraestructura y
servicios básicos inadecuados.
○ Impacto Ambiental: El crecimiento descontrolado de las ciudades generó
problemas como la contaminación del aire y el agua, y una presión creciente
sobre los recursos naturales.
La Explosión de la Educación Superior y el Auge de la Clase
Estudiantil

● Boom Educativo: Hubo un aumento significativo en el acceso a la educación


secundaria y superior a nivel mundial.
○ Masificación Universitaria: Las matrículas universitarias se dispararon; en
países como Estados Unidos, Francia y Alemania, las poblaciones
estudiantiles se multiplicaron varias veces en pocas décadas.
○ Nuevas Instituciones: Se fundaron numerosas universidades y centros
educativos para satisfacer la demanda creciente.
● Influencia Política y Social de los Estudiantes:
○ Movimientos de los Años 60: Los estudiantes se convirtieron en una fuerza
política clave, participando en protestas como el Mayo Francés de 1968, las
manifestaciones contra la guerra de Vietnam y movimientos por los derechos
civiles.
○ Cambio Cultural: Su activismo reflejó tensiones generacionales y un deseo
de reformar estructuras sociales y políticas.

La Clase Obrera Industrial: Cambios y Percepciones

● Estabilidad en Medio del Cambio:


○ Aunque se creía que la clase obrera industrial estaba en declive, en realidad
mantuvo sus números hasta la década de 1980.
○ Industrialización en Nuevos Países: En países como Corea del Sur, Taiwán y
Brasil, la clase obrera creció debido a la industrialización acelerada.
● Transformación de las Industrias:
○ Tecnología y Producción Global: Los avances tecnológicos y la globalización
llevaron al declive de industrias tradicionales en países desarrollados y al
surgimiento de nuevas industrias que requerían habilidades diferentes.
○ Deslocalización: Muchas empresas trasladan sus operaciones a países con
mano de obra más barata, afectando el empleo en las economías
avanzadas.
● Erosión de la Conciencia de Clase:
○ Prosperidad Económica: El aumento del nivel de vida y el consumismo
debilitó las identidades de clase tradicionales en países desarrollados.
○ Divisiones Internas: Surgieron diferencias dentro de la clase obrera basadas
en habilidades, seguridad laboral y actitudes hacia el cambio tecnológico.
○ Debilitamiento Sindical: Los sindicatos enfrentaron desafíos para mantener la
solidaridad y relevancia.

El Cambio del Rol de la Mujer y el Auge del Feminismo

● Aumento de la Participación en la Fuerza Laboral:


○ Mujeres Trabajadoras: Se produjo un incremento significativo en el número
de mujeres, especialmente casadas, que ingresaron al mercado laboral.
○ Normalización del Empleo Femenino: El trabajo femenino se convirtió en
norma en muchas sociedades, impulsado por necesidades económicas y
cambios culturales.
● Avances en Educación:
○ Acceso a la Educación Superior: Las mujeres accedieron en mayor número a
universidades, aumentando su presencia en profesiones como medicina,
derecho e ingeniería.
○ Desafío a Roles Tradicionales: Este cambio cuestionó expectativas de
género y abrió debates sobre igualdad y oportunidades.
● Resurgimiento de Movimientos Feministas:
○ Década de 1960 en Adelante: Movimientos feministas se enfocaron en
igualdad laboral, derechos reproductivos y autonomía personal.
○ Logros Legislativos: Se aprobaron leyes sobre igualdad salarial, licencia por
maternidad y contra la discriminación de género.
● Variaciones Regionales:
○ Países Socialistas: Aunque promovía oficialmente la igualdad de género,
persistían roles tradicionales y desigualdades en la práctica.
○ Países en Desarrollo: Las experiencias variaron; en algunos lugares hubo
avances significativos, mientras que en otros las mujeres enfrentan
obstáculos culturales y legales.

Conclusión: Cambios en la Familia y el Hogar

● Impacto en Estructuras Familiares:


○ Diversificación Familiar: Aumento de familias monoparentales, parejas sin
hijos y convivencia fuera del matrimonio tradicional.
○ Roles Domésticos: Redistribución de tareas domésticas y cuidado de los
hijos, aunque las mujeres a menudo mantuvieron la mayor carga.
● Redefinición de Expectativas Sociales:
○ Nuevas Normas Culturales: Mayor aceptación de estilos de vida alternativos
y cuestionamiento de normas tradicionales.
○ Debates Sociales: Temas como el aborto, divorcio y derechos LGBTQ+ se
volvieron centrales en discusiones públicas

Totalitarismo Brauner
Introducción

● Definición y Uso del Concepto: El totalitarismo es un término utilizado para describir


los regímenes que se establecieron en Italia, Alemania y la URSS durante los
gobiernos de Mussolini, Hitler y Stalin. Su aplicación ha generado diversas
interpretaciones y debates tanto en el ámbito académico como político.

Uso del Concepto

● Origen del Término:


○ Surge entre 1923 y 1925 para definir el régimen fascista italiano.
○ Inicialmente utilizado de forma peyorativa por opositores al fascismo.
○ Posteriormente adoptado por los propios fascistas para describir
positivamente su régimen.
● Evolución y Debates:
○ El término adquirió connotaciones negativas y se aplicó al estalinismo y al
nazismo.
○ Incorporado al campo académico para analizar las dictaduras europeas de
entreguerras.
○ Durante la Guerra Fría, su uso se intensificó como herramienta ideológica
anticomunista.
○ Críticas en los años sesenta por ser considerado un instrumento ideológico.
○ Resurgimiento en las décadas de 1980 y 1990.
● Debate Académico:
○ Hannah Arendt: Considera legítimo el uso del término sólo para el nazismo y
el estalinismo.
○ François Furet: Ve el término válido para definir fascismos y comunismo
como dos caras de la misma moneda.
○ Emilio Gentile: Afirma que el fascismo es el origen del totalitarismo y ya era
totalitario antes de llegar al poder.
○ Enzo Traverso: Reconoce su importancia pero señala que puede ser
insuficiente para captar la complejidad histórica.
○ Slavoj Žižek: Sostiene que usar el término implica alinearse con los valores
de Occidente y limita el pensamiento crítico.
● Uso Contemporáneo y Críticas:
○ Aplicado a otros regímenes posteriores como el maoísmo, castrismo y
chavismo.
○ Críticas por su flexibilidad y ambigüedad, y por el abuso político del término.

Los Totalitarismos: Similitudes y Diferencias

● Orígenes Comunes:
○ Factores en Europa a finales del siglo XIX y principios del XX:
■ Imperialismo, nacionalismos, racismo, darwinismo social, militarismo.
■ Surgimiento de la sociedad de masas y efectos de la Primera Guerra
Mundial.
○ Cuestionamiento al sistema liberal y democrático.
● Características Comunes de los Regímenes Totalitarios:
○ Dictadura de un partido único que se apropia del Estado.
○ Culto al líder máximo y carismático.
○ Ideología "revolucionaria" convertida en verdad única y oficial.
○ Monopolio estatal de la fuerza y medios de comunicación.
○ Uso del terror contra "enemigos" internos y externos.
○ Economía planificada.
○ Movilización y compromiso activo de la población.
○ Denuncia constante de conspiraciones mundiales.
○ Política exterior expansiva.
● Diferencias Entre Fascismo, Nazismo y Estalinismo:
○ Ideológicas:
■ El nazismo se basa en el racismo extremo y el determinismo
biológico, elementos no centrales en el fascismo italiano.
■ El comunismo tiene diferencias ideológicas fundamentales con los
fascismos.
○ Métodos de Llegar al Poder:
■ Vía electoral, revolución o combinación de ambas.
○ Base Social de Apoyo:
■ Fascismos: Apoyo de clases medias y sectores de las clases altas.
■ Comunismo: Apoyo de trabajadores, campesinos y élites
intelectuales.
○ Uso del Terror:
■ Nazismo: Dirigido contra enemigos "por lo que eran", como judíos y
otras minorías.
■ Fascismo y estalinismo: Dirigido contra opositores políticos y sociales.
■ La magnitud del terror varía significativamente entre los regímenes.
● Críticas al Concepto por Ocultar Diferencias:
○ El término puede ser reduccionista y no capturar la complejidad de cada
régimen.
○ Enfatiza similitudes pero puede minimizar elementos específicos y
contextuales.

Totalitarismo vs. Autoritarismo

● Diferencias Fundamentales:
○ Totalitarismos:
■ Ideología revolucionaria oficial y búsqueda de transformación radical.
■ Control total sobre la sociedad y movilización masiva.
■ Monopolio del poder por un partido único.
○ Autoritarismos:
■ Carecen de una ideología revolucionaria unificada.
■ Se presentan como soluciones temporales ante crisis.
■ Poder concentrado en el Ejecutivo, no necesariamente en un partido.
■ Permiten cierto pluralismo político limitado.
■ No buscan la movilización activa de la población.

Conclusión

● Validez y Limitaciones del Concepto:


○ El totalitarismo es útil para resaltar rasgos comunes entre nazismo, fascismo
y estalinismo.
○ Permite entender las nuevas formas de gobierno surgidas en el período de
entreguerras.
○ Sin embargo, presenta limitaciones al no capturar completamente las
singularidades históricas de cada régimen.
○ El uso del término debe ser cuidadoso para evitar simplificaciones y
reconocer las complejidades internas.
● Reflexión Final:
○ A pesar de las críticas y debates, el concepto de totalitarismo sigue siendo
relevante en el análisis histórico y político.
○ Es necesario abordarlo reconociendo tanto las similitudes como las
diferencias entre los regímenes estudiados.
○ Su aplicación en contextos contemporáneos requiere una evaluación crítica
para evitar generalizaciones indebidas.

El Retorno de la Guerra Civil y el Surgimiento de la


República Popular China Brauner
Fin de la Segunda Guerra Mundial y Contexto Inicial (1945)

● Rendición de Japón y Costos para China:


○ En agosto de 1945, Japón se rindió, marcando el fin de la Segunda Guerra
Mundial.
○ China sufrió enormes pérdidas:
■ 600.000 soldados del Ejército Rojo murieron.
■ 2.4 millones de soldados del Kuomintang (KMT) fallecieron.
■ Se estima que hubo alrededor de 10 millones de bajas civiles.
○ China se convirtió en el segundo país con mayor cantidad de víctimas fatales
en la guerra.
● Posicionamiento de Estados Unidos y la URSS:
○ Estados Unidos:
■ Continuó apoyando a Chiang Kai-shek y al KMT.
■ La Fuerza Aérea de EE. UU. transportó a oficiales y soldados del
KMT a áreas abandonadas por Japón.
■ La Marina de EE. UU. tomó ciudades en nombre de Chiang,
permitiéndole retomar el control de:
■ El 75% del territorio y de la población de China.
■ Las principales ciudades y centros de comunicación (puertos,
ferrocarriles, rutas).
○ Unión Soviética:
■ Stalin firmó un pacto con Chiang, previendo que podría ganar la
guerra civil.
■ Paralelamente, entregó armas confiscadas a los japoneses al Partido
Comunista Chino (PCCh).
■ La política soviética buscaba una China dividida y debilitada,
manteniendo relaciones con ambos bandos.

Intentos de Negociación y Retorno a la Guerra Civil

● Esfuerzos Diplomáticos Frustrados:


○ Estados Unidos intentó mediar para evitar el resurgimiento del conflicto.
○ Se organizaron dos conferencias (en 1945 y 1946) para buscar una solución
pacífica.
○ Tanto Mao Zedong como Chiang Kai-shek se negaron a ceder:
■ Mao estaba convencido de que podía ganar militarmente.
■ Chiang confiaba en el apoyo continuo de EE. UU. para fortalecer su
posición.
● Reinicio de las Hostilidades (1946):
○ En junio de 1946, caducó la última tregua pactada.
○ La guerra civil se reanudó oficialmente en julio de 1946.

Desarrollo de la Guerra Civil (1946-1949)

● Primera Etapa (Julio 1946 - Agosto 1948):


○ Iniciativa del Kuomintang:
■ Chiang Kai-shek lanzó ofensivas para destruir bases y puntos
estratégicos del PCCh.
■ Objetivo: eliminar al PCCh y consolidar su control.
○ Resistencia del PCCh:
■ Las fuerzas de Mao resistieron eficazmente.
■ Utilizaron tácticas de guerrilla y movilización popular.
○ Pérdidas del Kuomintang:
■ Chiang perdió a sus mejores tropas en batallas clave.
■ La moral y el apoyo al KMT comenzaron a debilitarse.
● Segunda Etapa (Agosto 1948 - Octubre 1949):
○ Ofensiva del PCCh:
■ Mao pasó a la ofensiva aprovechando la debilidad del KMT.
■ Capturó áreas estratégicas, especialmente en Manchuria.
○ Ventajas del PCCh:
■ Política:
■ Mayor popularidad debido a promesas de reforma agraria.
■ Atrajo a millones de campesinos descontentos con el régimen
de Chiang.
■ Militar:
■ El control de áreas industriales permitió fabricar más armas y
equipamiento.
■ Incremento significativo en reclutamiento y moral de tropas.
○ Retirada de Chiang Kai-shek:
■ En enero de 1949, anticipando la derrota, Chiang renunció a la
presidencia.
■ En abril, el Ejército de Liberación Popular (ELP) tomó Nankín, la
capital nacionalista.
■ Chiang y aproximadamente un millón de seguidores se refugiaron en
la isla de Taiwán.
● Proclamación de la República Popular China:
○ Para septiembre de 1949, el PCCh controlaba casi todo el territorio chino,
excepto el Tíbet, Taiwán y algunas islas menores.
○ El 1 de octubre de 1949, Mao Zedong proclamó en Beijing la fundación de la
República Popular China (RPCh).

Desafíos Iniciales de la República Popular China

● Situación Doméstica Crítica:


○ Reconstrucción del Estado:
■ Necesidad de restablecer el orden público y las instituciones
estatales.
■ Eliminación de restos de oposición y consolidación del poder del
PCCh.
○ Devastación Económica:
■ Infraestructura destruida por años de guerra.
■ Altas tasas de desempleo e inflación galopante.
■ Agricultura y producción industrial en niveles mínimos.
○ Capital Político del PCCh:
■ Credibilidad y apoyo popular por:
■ Reunificar el país.
■ Expulsar a las fuerzas japonesas y derrotar al KMT.
■ Implementar reformas agrarias que beneficiaron al
campesinado.
● Posicionamiento Internacional en la Guerra Fría:
○ Relaciones con la URSS:
■ Desconfianza histórica hacia Moscú por su imperialismo y acciones
durante la Segunda Guerra Mundial.
■ No obstante, ideológicamente más cercano que EE. UU.
○ Relaciones con Estados Unidos:
■ Imposibilidad de acercamiento debido al apoyo estadounidense a
Taiwán y su no reconocimiento de Beijing.
■ Percepción de EE. UU. como una amenaza imperialista y hostil a
movimientos revolucionarios.
○ Alianza con la URSS:
■ En febrero de 1950, Mao firmó el "Tratado de Amistad, Alianza y
Asistencia Mutua" con Stalin.
■ Beneficios para China:
■ Ayuda económica y técnica para la reconstrucción.
■ Implementación del modelo de planificación central soviético.
■ Desarrollo de la industria pesada y militar.

Participación en la Guerra de Corea (1950-1953)

● Antecedentes y Decisión de Intervenir:


○ Invasión de Corea del Sur por Corea del Norte:
■ El 25 de junio de 1950, Kim Il-sung lanzó una invasión sobre el sur.
○ Respuesta Internacional:
■ EE. UU. lideró una coalición bajo el mandato de la ONU para repeler
la invasión.
○ Preocupaciones Chinas:
■ Temor de que las fuerzas estadounidenses avanzaron hasta la
frontera china.
■ Protección del régimen comunista en Corea del Norte como zona de
amortiguamiento.
● Intervención China:
○ Contraofensiva:
■ Mao ordenó el envío de "Voluntarios del Pueblo Chino" para apoyar a
Corea del Norte.
■ Aproximadamente 300,000 soldados chinos participaron en la guerra.
○ Resultados:
■ Fueron capaces de repeler a las fuerzas de la ONU más allá del
paralelo 38.
■ La guerra se estabilizó y culminó en un armisticio en 1953.
● Consecuencias para China:
○ Prestigio Internacional:
■ Demostró la capacidad militar de China en el escenario internacional.
■ Fortalecimiento de la posición de Mao dentro del país.
○ Relaciones con la URSS:
■ Las expectativas de mayor apoyo soviético no fueron cumplidas
completamente.
■ Sentimiento de frustración por la falta de respaldo en operaciones
futuras, como la toma de Taiwán.

Primeras Tensiones con la URSS y Crisis en el Estrecho de Taiwán

● Divergencias Sino-Soviéticas:
○ Negativa Soviética a Apoyar la Toma de Taiwán:
■ La URSS se negó a proporcionar asistencia militar directa para invadir
Taiwán.
○ Disputas sobre Tecnología Nuclear:
■ Moscú rechazó compartir tecnología nuclear operativa con Beijing.
○ Desacuerdos Estratégicos:
■ China se resistió a ceder territorios para instalaciones militares
soviéticas.
● Primera Crisis del Estrecho de Taiwán (1954-1955):
○ Acciones Militares Chinas:
■ Bombardeo y ataques sobre las islas de Quemoy y Matsu,
controladas por el KMT.
■ Objetivo: presionar a EE. UU. y evitar su apoyo a Taiwán.
○ Respuesta de Estados Unidos:
■ Firma del Tratado de Defensa Mutua con Taiwán.
■ Despliegue de la Séptima Flota para proteger el estrecho.
○ Resultado:
■ China no logró impedir el compromiso estadounidense con Taiwán.
■ Aumento de tensiones en la región.

El Gran Salto Adelante y sus Consecuencias (1958-1961)

● Objetivos del Gran Salto Adelante:


○ Acelerar la transformación de China en una potencia industrial y nuclear.
○ Colectivización completa de la agricultura.
○ Movilización masiva de recursos hacia la industria pesada.
● Implementación de Políticas Radicales:
○ Comunas Populares:
■ Reorganización de la vida rural en grandes comunas autosuficientes.
■ Abolición de parcelas privadas y mercados libres.
○ Producción de Acero:
■ Establecimiento de hornos de fundición en aldeas rurales.
■ Campaña para aumentar la producción de acero, incluso a costa de
herramientas y bienes domésticos.
● Fracaso y Catástrofe Humanitaria:
○ Resultados Económicos:
■ Caída drástica en la producción agrícola e industrial.
■ Desorganización de la economía y sistemas de distribución.
○ Hambrunas Masivas:
■ Se estima que murieron entre 20 y 40 millones de personas por
hambre y enfermedades relacionadas.
○ Autoexclusión de Mao:
■ Reconoció parcialmente el fracaso y cedió responsabilidades
administrativas.
■ Liu Shaoqi y Deng Xiaoping asumieron el liderazgo en políticas
económicas.

Reformas de Liu Shaoqi y Deng Xiaoping

● Políticas de Recuperación Económica:


○ Reintroducción de Incentivos Materiales:
■ Restablecimiento de parcelas individuales.
■ Permiso para vender excedentes en mercados libres.
○ Descentralización Económica:
■ Mayor autonomía para empresas estatales.
■ Enfoque en la producción agrícola y bienes de consumo.
● Resultados Positivos:
○ Rápida recuperación de la producción agrícola e industrial.
○ Mejora en el nivel de vida de la población.
○ Reducción de la hambruna y estabilización económica.

La Revolución Cultural (1966-1976)

● Motivaciones de Mao:
○ Recuperar el control político y eliminar oponentes.
○ Temor a que China siguiera el camino "revisionista" de la URSS.
○ Revitalizar el espíritu revolucionario y evitar la burocratización.
● Desarrollo de la Revolución Cultural:
○ Movilización de los Guardias Rojos:
■ Jóvenes estudiantes radicalizados.
■ Campaña contra los "cuatro viejos": viejas costumbres, cultura,
hábitos e ideas.
○ Purga de Líderes:
■ Liu Shaoqi fue depuesto y posteriormente murió en prisión.
■ Deng Xiaoping fue enviado a trabajos forzados.
○ Caos Social y Económico:
■ Interrupción de la educación y cierre de universidades.
■ Persecución de intelectuales y destrucción de patrimonio cultural.
■ Conflictos internos entre facciones de los Guardias Rojos.
● Consecuencias:
○ Profunda inestabilidad política y social.
○ Estimaciones de cientos de miles a millones de víctimas.
○ Deterioro de las relaciones internacionales y aislamiento diplomático.

X. Apertura hacia Estados Unidos y Ruptura con la URSS

● Conflictos Fronterizos con la URSS (1969):


○ Escaramuzas militares en el río Ussuri.
○ Temor de una invasión soviética a gran escala.
● Acercamiento a Estados Unidos:
○ Motivaciones Estratégicas:
■ Contrarrestar la amenaza soviética.
■ Romper el aislamiento internacional.
○ Visita de Henry Kissinger (1971):
■ Negociaciones secretas para normalizar relaciones.
○ Visita del Presidente Nixon (1972):
■ Encuentro histórico con Mao Zedong.
■ Comunicado de Shanghái: pasos hacia el reconocimiento mutuo.
● Resultados:
○ China ingresó en la ONU y obtuvo un asiento permanente en el Consejo de
Seguridad.
○ Establecimiento de relaciones diplomáticas plenas en 1979.
○ Aislamiento de la URSS y fortalecimiento de la posición internacional de
China.

Transición de Liderazgo tras la Muerte de Mao (1976)

● Lucha por el Poder:


○ Hua Guofeng:
■ Nombrado sucesor oficial por Mao.
■ Continuador de políticas maoístas ortodoxas.
○ Deng Xiaoping:
■ Apoyado por reformistas y militares.
■ Abogaba por reformas económicas y pragmatismo.
○ Banda de los Cuatro:
■ Liderada por Jiang Qing, esposa de Mao.
■ Buscaban continuar la Revolución Cultural.
● Derrota de la Banda de los Cuatro:
○ Arrestados en octubre de 1976.
○ Eliminación de la facción radical.
● Ascenso de Deng Xiaoping:
○ Marginalización de Hua Guofeng.
○ Implementación de políticas de "Reforma y Apertura".

Era de las Reformas Económicas de Deng Xiaoping

● Políticas Clave:
○ Sistema de Responsabilidad Familiar:
■ Descolectivización de la agricultura.
■ Incentivos directos a campesinos para aumentar la producción.
○ Apertura al Comercio Exterior:
■ Establecimiento de Zonas Económicas Especiales (ZEE) en
Shenzhen, Zhuhai, Shantou y Xiamen.
■ Atracción de inversión extranjera y tecnología.
○ Reformas Industriales:
■ Mayor autonomía para empresas estatales.
■ Introducción de mecanismos de mercado y competencia.
● Resultados:
○ Rápido crecimiento económico y reducción de la pobreza.
○ Transformación de China en una potencia manufacturera.
○ Mejora significativa en el nivel de vida de millones de personas.

Protestas de Tiananmen (1989) y sus Consecuencias

● Causas de las Protestas:


○ Demandas de reformas políticas y mayores libertades.
○ Descontento por la corrupción y las desigualdades económicas.
○ Influencia de movimientos democráticos en Europa del Este.
● Desarrollo de las Manifestaciones:
○ Comenzaron como vigilias en honor a Hu Yaobang, ex líder reformista.
○ Se expandieron a una ocupación masiva de la Plaza de Tiananmen.
○ Participación de estudiantes, intelectuales y trabajadores.
● Represión y Reacciones Internacionales:
○ El 4 de junio de 1989, el gobierno ordenó al Ejército Popular de Liberación
desalojar la plaza.
○ Se estima que cientos o miles de personas murieron.
○ Condena internacional y sanciones por parte de EE. UU. y otros países
occidentales.
● Impacto en las Reformas:
○ Temporaria desaceleración de las reformas económicas.
○ Reforzamiento del control político por parte del Partido Comunista.
○ Deng Xiaoping reafirmó la importancia de continuar con la modernización
económica sin ceder el control político.

Continuación de las Reformas y Legado de Deng Xiaoping

● "Gira del Sur" (1992):


○ Deng visitó regiones clave para revitalizar el impulso reformista.
○ Enfatizó que el desarrollo económico era la máxima prioridad.
● Aceleración de las Reformas:
○ Expansión de las ZEE y apertura de más ciudades al comercio exterior.
○ Promoción de la inversión extranjera y modernización tecnológica.
○ Reforma de empresas estatales y consolidación del sector privado.
● Transición de Liderazgo:
○ Jiang Zemin:
■ Sucedió a Deng como líder supremo.
■ Continuó con las políticas de reforma y apertura.
○ Ingreso a la OMC (2001):
■ China se integró plenamente en la economía global.
■ Compromisos para abrir aún más su mercado y adherir a normas
internacionales.

Conclusiones

● Transformación Profunda:
○ De un país agrario y devastado por la guerra, China emergió como una
potencia económica mundial.
○ Las reformas de Deng Xiaoping sentaron las bases para el crecimiento
sostenido.
● Desafíos Persistentes:
○ Disparidades regionales y sociales.
○ Necesidad de equilibrar crecimiento económico con sostenibilidad ambiental.
○ Demandas de mayores libertades políticas y derechos humanos.
● Legado Histórico:
○ El surgimiento de la República Popular China redefinió el equilibrio de poder
global.
○ La combinación de políticas socialistas con mecanismos de mercado creó un
modelo único de desarrollo.
○ La historia de China en el siglo XX es un testimonio de resiliencia y
adaptación frente a desafíos internos y externos.

América Latina y la Larga Década de los Años Sesenta


Brauner
El 1 de enero de 1959, las fuerzas rebeldes lideradas por Fidel Castro entraron triunfantes
en La Habana, poniendo fin al régimen dictatorial de Fulgencio Batista y estableciendo un
nuevo gobierno revolucionario en Cuba. Este acontecimiento marcó el inicio de una nueva
era para América Latina y redefinió las relaciones hemisféricas en el contexto de la Guerra
Fría. La revolución cubana no solo representó la caída de una dictadura tradicional apoyada
por Estados Unidos en su "patio trasero", sino que también desencadenó una serie de
procesos políticos y sociales que caracterizarían la "larga década" de los años sesenta en la
región.

La Revolución Cubana y su Impacto Inmediato

La revolución cubana sirvió como catalizador para movimientos de liberación nacional,


movilizaciones sociales y políticas, y el surgimiento de ideologías revolucionarias en
América Latina. La victoria de Castro inspiró a sectores amplios de la sociedad, incluyendo
a las clases medias en expansión, trabajadores y estudiantes que demandaban una mayor
participación y creían que la modernización económica traería consigo una democracia de
masas y la superación del colonialismo e imperialismo en el continente.
En marzo de 1959, Fidel Castro emprendió su primer viaje a Estados Unidos, aceptando
una invitación para hablar en la convención anual de la Sociedad de Editores de Diarios en
Washington D.C. Durante su gira de once días, Castro buscó proyectar una imagen de la
revolución cubana como un movimiento democrático y humanista. Sus discursos en
universidades como Harvard y Princeton enfatizaron la importancia de la juventud en la
transformación social y abogaron por libertades reales y justicia social en Cuba.

La Radicalización de la Revolución y la Respuesta de Estados


Unidos

A pesar de los intentos iniciales de Castro por mantener una posición moderada y evitar el
antagonismo ideológico, la relación entre Cuba y Estados Unidos se deterioró rápidamente.
Los sectores conservadores del establishment estadounidense veían con suspicacia el
creciente influjo comunista en el régimen cubano. Los informes de la CIA alertaban sobre la
presencia de comunistas en el gobierno de Castro, y los medios conservadores ridiculizan al
nuevo liderazgo cubano.

Las tensiones escalaron cuando el gobierno revolucionario comenzó a implementar


reformas radicales, incluyendo la nacionalización de industrias y servicios públicos, una
profunda reforma agraria que abolió el latifundio, y el control estatal de los medios de
producción. Estas medidas afectaron directamente los intereses económicos
estadounidenses en la isla.

En respuesta, Estados Unidos impuso un bloqueo económico a Cuba y apoyó activamente


planes para desestabilizar y derrocar al gobierno de Castro. El punto culminante de estas
acciones fue la fallida invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961, donde fuerzas
anticastristas, con apoyo estadounidense, intentaron sin éxito derrocar al régimen
revolucionario.

Ante estas agresiones, Fidel Castro declaró el carácter socialista de la Revolución Cubana,
abolió los comicios libres, estableció un régimen de partido único y creó mecanismos de
control social como las Milicias Nacionales Revolucionarias y los Comités de Defensa de la
Revolución. La revolución se alineó estratégicamente con la Unión Soviética, consolidando
así su posición en el bloque socialista y profundizando el antagonismo con Estados Unidos.

La Guerra Fría y la Polarización de América Latina

La radicalización de la revolución cubana tuvo repercusiones significativas en América


Latina. Los movimientos de liberación nacional y las ideas de transformación revolucionaria
se propagaron por la región, influenciando a partidos políticos, sindicatos y organizaciones
estudiantiles. La existencia de un gobierno socialista en el hemisferio occidental se convirtió
en un desafío directo a la política de contención de Estados Unidos.

En este contexto, Estados Unidos redefinió su estrategia en América Latina. La doctrina de


la seguridad nacional se convirtió en el eje central de su política exterior, enfocándose en la
prevención de la expansión comunista en el continente. Esto implicó un aumento en la
cooperación militar con los países latinoamericanos y una creciente injerencia en sus
asuntos internos.
La Alianza para el Progreso, propuesta por el presidente John F. Kennedy, buscaba
promover el desarrollo económico y social en la región como una forma de contrarrestar la
influencia comunista. Sin embargo, esta política tenía una doble faceta. Mientras
públicamente se promueven principios liberales y democráticos, en la práctica se respalda a
gobiernos y militares dispuestos a alinearse con los intereses estratégicos de Estados
Unidos, incluso si ello implicaba el apoyo a regímenes autoritarios.

La Militarización y el Ascenso de Regímenes Autoritarios

La creciente influencia de las fuerzas armadas en la política latinoamericana fue una


consecuencia directa de la estrategia estadounidense. A través de programas de
entrenamiento y asistencia militar, como la creación de la Escuela de las Américas y la
Escuela Interamericana de Defensa, miles de oficiales latinoamericanos fueron instruidos en
tácticas de contrainsurgencia y en la lucha contra el comunismo.

Los militares comenzaron a desempeñar un papel central en la gobernabilidad de sus


países, justificando su intervención como una necesidad para mantener la seguridad
nacional y el orden interno. Esta militarización de la política llevó al derrocamiento de
gobiernos democráticos y al establecimiento de dictaduras en gran parte del continente.

Casos emblemáticos incluyen el golpe de Estado contra Jacobo Árbenz en Guatemala


(1954), la destitución de Arturo Frondizi (1962) y Arturo Illia (1966) en Argentina, el
derrocamiento de Joao Goulart en Brasil (1964), y la intervención estadounidense en
República Dominicana (1965). Estos eventos evidenciaron la aplicación sistemática de la
Doctrina de la Seguridad Nacional y el desplazamiento de las instituciones democráticas.

El Experimento Chileno y el Fin de la "Larga Década"

La elección de Salvador Allende en Chile en 1970 representó un nuevo desafío en el


escenario latinoamericano. Allende, un líder socialista, llegó al poder a través de elecciones
democráticas con un programa que buscaba una transición pacífica al socialismo. Sus
políticas incluyen la nacionalización del cobre, la reforma agraria y la ampliación de
servicios sociales.

Sin embargo, el gobierno de Allende enfrentó una feroz oposición interna y externa. Estados
Unidos, bajo la administración de Richard Nixon y con Henry Kissinger como secretario de
Estado, implementó una estrategia de desestabilización económica y política para impedir el
éxito del gobierno chileno. Las presiones económicas, los sabotajes y el apoyo a grupos
opositores culminaron en el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, liderado por el
general Augusto Pinochet.

El derrocamiento de Allende marcó el fin de la "larga década" de los años sesenta y el inicio
de un nuevo ciclo de dictaduras militares en América Latina. Regímenes autoritarios se
consolidaron en países como Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay, implementando
políticas represivas y violando sistemáticamente los derechos humanos.
Conclusiones

La "larga década" de los años sesenta en América Latina fue un período de intensa
movilización social y política, marcado por la esperanza en la transformación y la
modernización de las sociedades. Sin embargo, el contexto de la Guerra Fría y la
intervención de potencias extranjeras, particularmente Estados Unidos, condicionaron
profundamente el desarrollo de estos procesos.

La revolución cubana y su posterior alineamiento con la Unión Soviética desencadenaron


una reacción en cadena que llevó a la militarización de la política en la región y al ascenso
de regímenes autoritarios. Los proyectos democráticos y reformistas fueron sofocados por
golpes de Estado y dictaduras que, bajo el pretexto de combatir el comunismo,
implementaron políticas represivas y neoliberales.

Este período evidencia cómo factores externos e internos interactuaron para moldear el
rumbo de América Latina. Las aspiraciones de cambio y justicia social chocaron con los
intereses geopolíticos de las superpotencias y con las estructuras de poder tradicionales,
resultando en un ciclo de violencia y autoritarismo cuyas consecuencias perduran durante
décadas.

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