FILOSOFÍA DE KARL MARX
Por: Marcos Beltrán, Álvaro Andrés y Guillermo Velasco
Vida y contexto
Karl Marx, una figura monumental en la historia del pensamiento y la política, nació el 5 de
mayo de 1818 en Tréveris, en el Reino de Prusia (actual Alemania), en una familia de clase
media. Su padre, Heinrich Marx, era un abogado judío que se convirtió al luteranismo para
escapar de las restricciones impuestas a los judíos en ese momento. La infancia de Marx
estuvo marcada por la tragedia, con la muerte temprana de varios de sus hermanos y la
tensión familiar debido a las dificultades económicas.
Marx recibió una educación rigurosa en su juventud, asistiendo a la Universidad de Bonn y
luego a la Universidad de Berlín, donde estudió derecho, filosofía, historia y literatura.
Durante este tiempo, se familiarizó con las ideas de los filósofos idealistas alemanes,
especialmente Hegel, cuya filosofía tuvo una influencia duradera en su pensamiento. Sin
embargo, Marx también se sintió atraído por el pensamiento materialista de Ludwig
Feuerbach, quien abogaba por un enfoque científico y materialista de la filosofía.
A pesar de su prometedora carrera académica, Marx se sintió cada vez más atraído por la
política y la filosofía radical. Se unió a un grupo de jóvenes intelectuales conocidos como los
"Jóvenes Hegelianos", que criticaban el orden social y político existente y abogaban por un
cambio radical. Sin embargo, pronto se sintió desilusionado con el idealismo abstracto de
Hegel y se embarcó en un estudio más profundo de la economía política.
Fue durante su tiempo en París, donde se trasladó para evitar la creciente represión política en
Prusia, que Marx conoció a Friedrich Engels, quien se convertiría en su colaborador más
cercano y amigo de toda la vida. Juntos, escribieron el "Manifiesto del Partido Comunista" en
1848, un influyente panfleto que llamaba a la clase trabajadora a la acción revolucionaria y
sentaba las bases ideológicas del comunismo moderno. Después de la revolución de 1848,
Marx fue expulsado de Francia y se trasladó a Bruselas, donde continuó su trabajo como
periodista y activista político. Durante este período, también comenzó a trabajar en su obra
más importante, "El Capital", una crítica profunda del capitalismo y una exposición detallada
de sus leyes económicas fundamentales.
En 1849, Marx se trasladó a Londres, donde pasaría el resto de su vida. Aunque enfrentó
dificultades económicas y de salud, continuó su trabajo intelectual y político, escribiendo
numerosos artículos y libros sobre economía, política y sociedad.
Marx enfrentó la censura, la represión política y la pobreza, pero nunca renunció a sus
convicciones ni a su compromiso con la causa de la emancipación de los trabajadores. Murió
el 14 de marzo de 1883 en Londres, dejando un legado duradero que ha inspirado
movimientos sociales y políticos en todo el mundo y ha transformado nuestra comprensión de
la sociedad, la economía y la política modernas.
1. El humanismo marxista: Teoría de la alienación
El humanismo marxista comienza con la teoría antropológica de Marx, que ve al ser humano
como el único ser capaz de idear los resultados de sus acciones antes de llevarlas a cabo.
Según esa teoría, el ser humano actúa de manera creativa y produce innovaciones
modificando sus condiciones de vida. A esta capacidad es a lo que Marx llama trabajo. Para
Marx, la característica esencial humana es la capacidad de relacionarse con el entorno y los
demás. Así, define al hombre como un ser natural, social, histórico y que se hace a sí mismo.
De estas definiciones se obtiene que el ser humano se define por la praxis, es decir, la
necesidad de mantenerse y conservar la especie mediante el trabajo (esencia del ser humano).
La visión de Marx se combina con una visión dialéctica, que aplica a su análisis
antropológico. Sin embargo, esta visión del trabajo no concuerda con lo que ocurría en la
época en la que Marx vivía: explotación, feudalismo, capitalismo…
Marx indica como a medida que aumenta la población y la producción se incrementa la
presencia del capitalismo (y por tanto, de la propiedad privada). Así, se llega a un punto en el
que el trabajador se convierte en una mercancía más: recibe un salario (por vender su fuerza
de trabajo) inferior al valor de lo que produce para el propietario de los medios de
producción. Esa diferencia es la plusvalía.
En su teoría de la alienación, Marx explica cómo el sistema económico y social dominante
aliena a los individuos de sí mismos, de su trabajo, de los productos de su trabajo y de su
comunidad, generando así un estado de desvinculación y deshumanización. Además,
proporciona una base conceptual para comprender cómo el capitalismo deshumaniza a los
individuos al convertirlos en simples instrumentos de producción y acumulación de riqueza
para unos pocos. En su análisis, Marx identifica tres formas principales de alienación:
● Alienación económica: La alienación económica, se refiere a la separación y la
pérdida de control que experimentan los trabajadores sobre su propia labor y su
relación con los productos de su trabajo dentro del sistema capitalista. Marx
argumenta que bajo el capitalismo, los trabajadores se ven obligados a vender su
fuerza de trabajo como una mercancía en el mercado laboral. Esto significa que los
trabajadores no tienen control sobre el proceso de producción ni sobre las condiciones
en las que trabajan. En lugar de trabajar para su propia realización o para satisfacer las
necesidades de la comunidad, los trabajadores son empleados por los capitalistas para
producir bienes y servicios con el objetivo de obtener ganancias. Los trabajadores no
tienen voz en cómo se organiza el proceso de producción. Las decisiones sobre qué
producir, cómo producirlo y en qué condiciones se realiza el trabajo son tomadas por
los empleadores, quienes buscan maximizar la eficiencia y los beneficios. Además,
los trabajadores no tienen control sobre los medios de producción, como fábricas,
herramientas y maquinaria, que son propiedad de los capitalistas. Aunque los
trabajadores son quienes producen la riqueza, no tienen derecho a decidir sobre cómo
se utilizan estos medios ni sobre la distribución de los productos. Los capitalistas
obtienen ganancias al pagar a los trabajadores menos de lo que vale su trabajo. La
explotación laboral es una característica inherente del sistema capitalista y contribuye
a la alienación económica al perpetuar la desigualdad y la injusticia. Por tanto, Marx
va a perseguir la eliminación de la propiedad privada en los medios de producción.
● Alienación social: La alienación social, se refiere a la desconexión y desvinculación
que experimentan los individuos en sus relaciones sociales dentro del sistema
capitalista. En la sociedad capitalista, las relaciones sociales tienden a ser mediadas
por el mercado y la lógica del intercambio económico. Las interacciones humanas se
reducen a transacciones comerciales en las que cada individuo busca maximizar su
interés propio. Esta mercantilización de las relaciones sociales crea un sentido de
distancia y separación entre las personas, ya que las relaciones ya no se basan en la
solidaridad o el vínculo comunitario, sino en el beneficio personal. El capitalismo
fomenta una cultura de competencia y rivalidad entre individuos. La competencia por
recursos limitados, empleo y estatus social genera tensiones y conflictos entre las
personas en lugar de promover la cooperación y la colaboración. Esta competencia
exacerbada puede llevar a una sensación de hostilidad y desconfianza mutua, lo que
dificulta la formación de relaciones sociales significativas y genuinas. Además, la
estructura de clases en el capitalismo crea divisiones sociales profundas entre los que
poseen los medios de producción (la burguesía) y los que venden su fuerza de trabajo
(el proletariado). Esta desigualdad económica y social genera barreras que
obstaculizan la interacción y la comprensión mutua entre diferentes grupos sociales.
La falta de solidaridad de clase puede llevar a una alienación aún mayor, ya que los
intereses de los trabajadores se ven marginados frente a los intereses de la clase
dominante. Finalmente, el énfasis en el individualismo y el éxito personal en la
sociedad capitalista puede contribuir a la alienación social. El culto al éxito individual
y la búsqueda del "sueño americano" pueden llevar a una desconexión de las
necesidades y experiencias de los demás. Esta cultura individualista puede hacer que
las personas se sientan solas e incomprendidas, ya que la competencia y la búsqueda
del interés propio prevalecen sobre la solidaridad y la empatía. Por tanto, el objetivo
de Marx será eliminar todas las clases sociales.
● Alienación política: La alienación política se refiere a la desconexión y
desvinculación que los individuos experimentan en relación con el sistema político y
el ejercicio del poder en la sociedad capitalista. Marx critica la democracia formal,
que prevalece en las sociedades capitalistas, por ser una forma de gobierno que
enmascara la verdadera naturaleza de la desigualdad y la explotación. Aunque se
promueve la igualdad de derechos y la participación política, en la práctica, el sistema
político está controlado por la clase dominante y sirve para proteger sus intereses.
Esta desconexión entre la retórica democrática y la realidad de la desigualdad
económica y social aliena a los individuos de la política y socava su confianza en el
sistema. La alienación política también se manifiesta en la dominación de clase en el
sistema político. Marx sostiene que el Estado, lejos de ser neutral, actúa en interés de
la clase dominante, la burguesía. Las leyes, las instituciones y las políticas estatales
reflejan y perpetúan los intereses y la ideología de la clase capitalista, lo que
marginaliza la participación política de los trabajadores y perpetúa su alienación
política. Bajo el capitalismo, muchos individuos se sienten desconectados y
desilusionados con el sistema político debido a la falta de oportunidades reales de
participación y representación. Las decisiones políticas importantes suelen estar
monopolizadas por una élite política y económica, mientras que la voz de la mayoría
de las personas, especialmente de los trabajadores, se ve marginada o ignorada. Esta
falta de participación y representación contribuye a la alienación política al hacer que
los individuos sientan que no tienen control sobre su propio destino político.
Esta alienación también se manifiesta en una crisis de legitimidad del sistema político
y del Estado. A medida que aumenta la conciencia sobre las desigualdades y las
injusticias del sistema capitalista, crece la desconfianza hacia las instituciones
políticas existentes. Los escándalos de corrupción, la falta de rendición de cuentas y la
percepción de que el Estado sirve a los intereses de unos pocos en lugar del bien
común contribuyen a la alienación política al erosionar la confianza de los individuos
en el sistema político. Por ello, Marx va a animar al proletariado de todos los países a
unirse con el fin de eliminar el Estado.
Estas alienaciones se justifican gracias a dos formas más de alienación:
● Alienación jurídica y moral: La alienación jurídica y moral, se refiere a la
desconexión y desvinculación que los individuos experimentan en relación con las
instituciones legales y morales en la sociedad capitalista. Marx argumenta que las
leyes en la sociedad capitalista están diseñadas para proteger los intereses de la clase
dominante, la burguesía, en detrimento de los trabajadores y otras clases oprimidas.
Las leyes laborales, por ejemplo, suelen estar sesgadas a favor de los empleadores y
limitan los derechos y las protecciones de los trabajadores. Esta falta de equidad y
justicia en el sistema legal aliena a los trabajadores de la ley y perpetúa su explotación
y opresión. Marx también sostiene que la moralidad en la sociedad capitalista refleja
los valores e intereses de la clase dominante. Las normas morales, en lugar de ser
universales y equitativas, están determinadas por la posición de clase y sirven para
mantener el statu quo de la estructura de clases existente. Por ejemplo, la moralidad
capitalista puede enfatizar el individualismo, la competencia y el éxito económico
como valores supremos, mientras que desprecia la solidaridad, la cooperación y la
igualdad como principios fundamentales. Bajo el capitalismo, los individuos pueden
sentirse alienados de su conciencia moral debido a la presión social y económica para
adherirse a las normas y valores dominantes. La necesidad de sobrevivir y tener éxito
en un sistema competitivo puede llevar a compromisos éticos y morales, lo que genera
una sensación de conflicto y disonancia moral en los individuos. Esta alienación de la
conciencia moral puede conducir a la internalización de normas y valores opresivos y
a la pérdida de una perspectiva crítica sobre la injusticia y la desigualdad en la
sociedad.
● Alienación religiosa: La alienación religiosa se refiere a la desconexión y
desvinculación que los individuos experimentan en relación con la religión en la
sociedad capitalista. Marx describe la religión como "el opio del pueblo", una forma
de consuelo y escapismo para las masas empobrecidas y explotadas. Argumenta que
la religión actúa como un mecanismo de control social al distraer a los trabajadores de
las injusticias y desigualdades del sistema capitalista. Al centrar la atención en una
vida futura en el más allá, la religión desvía la atención de la necesidad de cambiar las
condiciones materiales y sociales en el presente. La religión promueve una falsa
conciencia al invertir las relaciones sociales reales y presentarlas como divinamente
ordenadas o inmutables. La idea de que los ricos son bendecidos por Dios y los pobres
son castigados por sus pecados, por ejemplo, refuerza la aceptación pasiva de la
desigualdad y la explotación. Esta falsa conciencia aliena a los individuos de su
capacidad para reconocer y desafiar las injusticias del sistema capitalista. Marx
además sostiene que la religión aliena a los individuos de su humanidad al atribuir
características y cualidades humanas a entidades divinas o sobrenaturales. En lugar de
reconocer su propio poder y agencia para cambiar el mundo, los individuos depositan
su esperanza en fuerzas externas más allá de su control. Esta alienación de la
humanidad puede llevar a una sensación de impotencia y resignación frente a las
injusticias y opresiones del mundo. La religión puede promover el conservadurismo
social al perpetuar normas y valores tradicionales que refuerzan las estructuras de
poder existentes. La rigidez moral puede dificultar la adaptación a los cambios
sociales y la lucha por la justicia y la igualdad.
2. Teoría de la sociedad: Estructura económica y superestructura
La teoría de la sociedad de Marx se fundamenta en la relación dialéctica entre la
infraestructura y la superestructura de una sociedad. Estos conceptos son fundamentales para
comprender cómo se estructuran y funcionan las sociedades según el materialismo histórico,
el enfoque central de Marx para analizar la evolución y las contradicciones sociales a lo largo
de la historia.
La infraestructura, en la teoría de la sociedad de Marx, constituye la base material y
económica sobre la cual se construye y se desarrolla toda la superestructura de una sociedad.
Es el componente fundamental que determina la organización y las dinámicas sociales,
políticas, culturales y ideológicas de una sociedad en particular. Establece los límites y las
posibilidades dentro de los cuales se desarrollan las demás instituciones y relaciones sociales.
Y además, es el punto de partida para comprender las dinámicas sociales y los cambios
históricos en una sociedad determinada. Para comprender mejor la infraestructura, es útil
desglosar sus componentes principales:
● Relaciones de producción: Las relaciones de producción son las formas en que los
individuos se relacionan entre sí en el proceso de producción y distribución de bienes
y servicios. Esto implica la forma en que se organiza el trabajo y la propiedad de los
medios de producción. En el capitalismo, por ejemplo, las relaciones de producción se
caracterizan por la propiedad privada de los medios de producción (capital, tierra,
fábricas, etc.) y la explotación de los trabajadores asalariados por parte de los
capitalistas. Las relaciones de producción son fundamentales para determinar quién
tiene el control sobre los recursos y la riqueza en una sociedad determinada.
● Fuerzas productivas: Las fuerzas productivas son los recursos y tecnologías
disponibles para la producción de bienes y servicios. Esto incluye la maquinaria, la
tecnología, el conocimiento y las habilidades laborales necesarias para producir los
bienes y servicios que una sociedad requiere. Las fuerzas productivas están en
constante evolución a lo largo del tiempo, ya que nuevas tecnologías y formas de
organización del trabajo emergen y reemplazan las antiguas. La relación entre las
fuerzas productivas y las relaciones de producción es crucial en la teoría de Marx, ya
que las relaciones de producción deben estar en consonancia con el nivel de desarrollo
de las fuerzas productivas para que una sociedad sea estable y sostenible.
● Condiciones materiales de vida: Este componente de la infraestructura se refiere al
entorno material en el que viven y trabajan los individuos en una sociedad. Incluye
aspectos como la disponibilidad de recursos naturales, las condiciones de trabajo, la
infraestructura física (carreteras, puentes, sistemas de transporte, etc.), la vivienda, la
alimentación y otros factores que afectan el bienestar material de la población. Las
condiciones materiales de vida están estrechamente relacionadas con las relaciones de
producción y las fuerzas productivas, ya que determinan las condiciones en las que se
lleva a cabo la actividad económica y cómo se distribuyen los recursos y la riqueza en
la sociedad.
La superestructura, por su parte, se refiere al conjunto de instituciones, ideologías y prácticas
culturales que surgen sobre la base de la infraestructura económica de una sociedad. Estas
instituciones y prácticas culturales reflejan y legitiman las relaciones de poder y las
estructuras económicas existentes en una sociedad, pero también pueden ser un sitio de lucha
y cambio social. La superestructura se desglosa en:
● Superestructura política y jurídica: Esta parte de la superestructura comprende las
instituciones políticas y legales que gobiernan una sociedad y regulan las relaciones
entre los individuos y los grupos sociales. Esto incluye el gobierno, los sistemas
legislativos, los tribunales y el sistema legal en general. La superestructura política y
jurídica refleja y protege los intereses de la clase dominante en una sociedad
determinada. Por ejemplo, las leyes y políticas pueden estar diseñadas para mantener
el orden social y proteger la propiedad privada y los privilegios de la clase capitalista.
Sin embargo, la superestructura política y jurídica también puede ser un sitio de lucha
y cambio social, ya que las leyes y políticas pueden ser cuestionadas y modificadas a
través de la movilización popular y la acción política.
● Superestructura social: Esta parte de la superestructura incluye una variedad de
instituciones sociales y prácticas culturales que regulan las relaciones entre los
individuos y los grupos sociales en una sociedad determinada. Esto puede incluir
instituciones como la familia, la educación, los medios de comunicación, la religión y
la cultura en general. La superestructura social refleja y reproduce las relaciones de
poder y las normas sociales dominantes en una sociedad. Por ejemplo, las
instituciones familiares pueden promover ciertos roles de género y relaciones de
autoridad, mientras que los medios de comunicación pueden influir en la opinión
pública y perpetuar ciertas narrativas ideológicas.
● Superestructura ideológica: Las ideologías dominantes son sistemas de creencias,
valores y normas que reflejan y justifican las relaciones de poder y las estructuras
económicas existentes en una sociedad. Estas ideologías pueden incluir el
individualismo, el consumismo, el nacionalismo, el racismo y otras formas de
pensamiento que promueven la conformidad y la aceptación de la autoridad. Sin
embargo, también pueden ser impugnadas y resistidas por ideologías alternativas que
critican las injusticias y desigualdades del sistema establecido.
La relación entre la infraestructura y la superestructura en la teoría de la sociedad de Marx se
entiende como dialéctica, lo que significa que existe una interacción constante y recíproca
entre estos dos niveles de la sociedad. Esta relación dialéctica es fundamental para
comprender cómo se estructuran y cambian las sociedades a lo largo del tiempo, así como
para analizar las dinámicas de poder y las luchas de clase que caracterizan a las sociedades
capitalistas y otras formas de organización social.
Según Marx, la infraestructura económica de una sociedad, que incluye las relaciones de
producción, las fuerzas productivas y las condiciones materiales de vida, proporciona la base
material y económica sobre la cual se construye y desarrolla la superestructura. En este
sentido, la infraestructura determina en gran medida la forma y el contenido de las
instituciones políticas, religiosas, educativas, culturales e ideológicas en una sociedad
determinada. Por ejemplo, en el capitalismo, donde la propiedad privada de los medios de
producción y la explotación de los trabajadores son características fundamentales de la
infraestructura económica, la superestructura tiende a reflejar y perpetuar estas relaciones de
poder y desigualdad.
Sin embargo, la relación entre la infraestructura y la superestructura es bidireccional, ya que
la superestructura también puede influir en la infraestructura económica subyacente. Las
instituciones políticas, religiosas, educativas, culturales e ideológicas pueden jugar un papel
activo en la reproducción y legitimación de las relaciones sociales y económicas existentes, al
promover la conformidad, la sumisión y la aceptación de la autoridad. Sin embargo, también
pueden ser sitios de resistencia y transformación social, al proporcionar críticas y alternativas
a las injusticias y desigualdades del sistema establecido. Por ejemplo, los movimientos
sociales, las revoluciones y otras formas de acción colectiva pueden desafiar y cambiar las
relaciones de poder y las estructuras económicas existentes, lo que lleva a transformaciones
en la infraestructura y la superestructura de una sociedad.
En última instancia, la relación entre la infraestructura y la superestructura es dinámica y está
sujeta a cambios históricos y sociales. Las transformaciones en la infraestructura económica,
como el desarrollo de nuevas tecnologías o cambios en las relaciones de producción, pueden
provocar cambios en la superestructura, ya sea mediante la legitimación y reproducción de las
nuevas relaciones sociales y económicas o mediante la resistencia y transformación de las
mismas. A su vez, los cambios en la superestructura pueden influir en la infraestructura
económica subyacente al afectar las condiciones en las que se lleva a cabo la actividad
económica y cómo se distribuyen los recursos y la riqueza en la sociedad.
3. Teoría de la historia: Materialismo histórico
Marx considera necesaria una teoría que explique cómo ha llegado la sociedad a la situación
de miseria, explotación y alienación de la clase trabajadora. No acepta que este suceso sea
natural ni que pueda revertirse. Defiende, pues, un materialismo histórico.
El materialismo histórico es un enfoque teórico y metodológico desarrollado por Friedrich
Engels y heredado por Karl Marx, que sirve para comprender la historia humana y las
sociedades en su desarrollo y transformación a lo largo del tiempo. Este enfoque se basa en la
premisa fundamental de que las condiciones materiales y económicas de una sociedad,
especialmente las relaciones de producción y las fuerzas productivas, son los principales
impulsores del cambio social y del desarrollo histórico. Se sostiene que la base material de la
sociedad, es decir, su infraestructura económica, determina en última instancia la forma en
que se organizan y funcionan las instituciones y las relaciones sociales en esa sociedad. Esta
base material incluye las relaciones de producción (las formas en que los individuos se
relacionan en el proceso de producción y distribución de bienes y servicios) y las fuerzas
productivas (los recursos y tecnologías disponibles para la producción).
El materialismo histórico reconoce que las relaciones sociales, políticas y culturales en una
sociedad están en constante cambio y desarrollo. Estos cambios se deben en gran medida a
las transformaciones en las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Por ejemplo,
la transición del feudalismo al capitalismo implicó cambios significativos en las relaciones de
producción y las fuerzas productivas, lo que a su vez llevó a transformaciones en las
instituciones políticas, las estructuras sociales y las formas de conciencia social.
Una de las ideas centrales del materialismo histórico es la noción de lucha de clases. Marx
sostiene que la historia de todas las sociedades hasta el presente es la historia de la lucha de
clases, es decir, la lucha entre las clases sociales por el control de los recursos, el poder y la
distribución de la riqueza. En el capitalismo, por ejemplo, la lucha de clases se manifiesta en
la contradicción entre la clase capitalista, que posee los medios de producción, y la clase
trabajadora, que vende su fuerza de trabajo para sobrevivir. Los cambios sociales
fundamentales en una sociedad no ocurren gradualmente, sino a través de procesos
revolucionarios. Estas revoluciones pueden surgir como resultado de conflictos y tensiones
entre las clases sociales y pueden llevar a transformaciones radicales en las estructuras
económicas, políticas y sociales de una sociedad. Marx y Engels enfatizan la importancia de
la acción colectiva y consciente de la clase trabajadora en la lucha por la emancipación y la
creación de una sociedad sin clases.
3.1. El motor de la historia: las contradicciones entre las "fuerzas productivas" y
las "relaciones de producción"
Para Marx, los cambios ocurridos en la infraestructura económica producen los cambios en la
superestructura social, política e ideológica. Tal superestructura puede quedarse anticuada
con respecto al sistema económico, y así estar en contradicción con este. Esas
contradicciones se dan porque el desarrollo de las fuerzas productivas a menudo entra en
conflicto con las formas establecidas de organización social y económica. En algunas
sociedades, las relaciones de producción pueden ser conservadoras y resistirse al desarrollo
de nuevas tecnologías y formas de producción que amenacen los intereses de las clases
dominantes. Las relaciones de producción basadas en la explotación de una clase por otra
pueden generar tensiones y conflictos entre las clases sociales. Esto puede conducir al
estancamiento tecnológico y al subdesarrollo económico.
3.2. Las etapas de la historia: esclavismo, feudalismo, capitalismo y comunismo
Según la concepción de Marx sobre las etapas de la historia, las sociedades humanas han
pasado por diferentes modos de producción a lo largo del tiempo, cada uno de los cuales
representa una etapa en la evolución socioeconómica de la humanidad. Estas etapas están
determinadas por las relaciones de producción predominantes en cada período histórico:
1. Comunismo primitivo: Esta es la primera etapa en la teoría de Marx, que describe las
sociedades humanas en sus formas más tempranas de organización social. En el
comunismo primitivo, las relaciones de producción se caracterizan por la propiedad
comunal de los medios de producción y la ausencia de clases sociales. La producción
está organizada principalmente para satisfacer las necesidades inmediatas de la
comunidad, y no hay explotación de una clase por otra. Este período se asocia
típicamente con sociedades cazadoras-recolectoras y comunidades agrícolas
primitivas.
2. Esclavismo: La siguiente etapa en la teoría de Marx es el esclavismo, que se
desarrolló principalmente en la antigüedad en sociedades como la griega y la romana.
En el esclavismo, las relaciones de producción se basan en la propiedad privada de los
medios de producción y la explotación de la clase esclava por parte de la clase
dominante, los propietarios de esclavos. La producción se organiza en torno a grandes
latifundios y plantaciones, y el trabajo es realizado por esclavos que no poseen medios
de producción ni tienen control sobre su trabajo.
3. Feudalismo: El feudalismo surge después del colapso del Imperio Romano y se
extiende a lo largo de la Edad Media en Europa. En el feudalismo, las relaciones de
producción se basan en el feudo, un sistema de tierras y obligaciones mutuas entre los
señores feudales y los siervos. La tierra es el principal medio de producción, y los
siervos trabajan en las tierras del señor feudal a cambio de protección y el derecho a
cultivar una porción de tierra para su propia subsistencia. El feudalismo se caracteriza
por una estructura jerárquica y estática, con poca movilidad social y económica.
4. Capitalismo: La etapa del capitalismo es la que Marx y Engels consideraban
predominante en su tiempo, y es el modo de producción que sigue vigente en gran
parte del mundo contemporáneo. En el capitalismo, las relaciones de producción se
basan en la propiedad privada de los medios de producción y la explotación de los
trabajadores asalariados por parte de la clase capitalista. La producción se lleva a cabo
con el objetivo de obtener beneficios, y el mercado desempeña un papel central en la
asignación de recursos y la distribución de bienes y servicios.
5. Comunismo: Según Marx, el comunismo representa la etapa final en la evolución
histórica de la sociedad humana. En el comunismo, las relaciones de producción se
basan en la propiedad común de los medios de producción y la distribución equitativa
de los recursos y bienes producidos. No hay clases sociales ni explotación, y la
producción se organiza para satisfacer las necesidades de toda la sociedad. Marx
concebía el comunismo como una sociedad sin Estado, en la que los individuos
cooperan libremente y se desarrollan plenamente como seres humanos.
3.3. La caída del capitalismo, la dictadura del proletariado y la llegada de la
sociedad comunista
Según la teoría de Marx, la caída del capitalismo, la dictadura del proletariado y el
advenimiento de la sociedad comunista son parte de un proceso histórico de transformación
social que surge de las contradicciones inherentes al capitalismo mismo.
1. Caída del capitalismo: Marx y Engels argumentaron que el capitalismo contiene las
semillas de su propia destrucción debido a sus contradicciones internas. Estas
contradicciones incluyen la tendencia inherente del capitalismo hacia la
sobreproducción, la explotación de los trabajadores, las crisis económicas periódicas y
la concentración de la riqueza en manos de una minoría. A medida que estas
contradicciones se intensifican, según Marx, el capitalismo se vuelve cada vez más
inestable y propenso a crisis que eventualmente conducen a su colapso.
2. Dictadura del proletariado: Marx conceptualizó la dictadura del proletariado como el
período de transición entre el capitalismo y el comunismo. Durante esta etapa, la clase
trabajadora, o proletariado, toma el control político y económico del Estado para
desmantelar las estructuras capitalistas de poder y establecer las bases para una
sociedad comunista. La dictadura del proletariado no se refiere a una dictadura en el
sentido convencional, sino más bien al ejercicio del poder político por parte de la
clase trabajadora para proteger sus intereses y transformar las relaciones de
producción existentes.
3. Llegada de la sociedad comunista: La sociedad comunista representa la culminación
del proceso revolucionario, en la que las relaciones de producción capitalistas son
reemplazadas por relaciones de producción comunistas basadas en la propiedad
colectiva de los medios de producción y la distribución equitativa de los recursos. En
la sociedad comunista, no hay clases sociales ni explotación, y la producción se
organiza para satisfacer las necesidades de toda la sociedad en lugar de generar
beneficios para una minoría privilegiada. Se espera que en esta sociedad, las personas
trabajen según su capacidad y reciban de acuerdo con sus necesidades, lo que
permitirá un desarrollo pleno y libre de cada individuo.