UNIVERSIDAD PRIVADA ANTENOR ORREGO
FACULTAD DE MEDICINA HUMANA
ESCUELA PROFESIONAL DE MEDICINA HUMANA
LABORATORIO DE SISTEMA REPRODUCTOR NO5
Alumno:
Pumayalla Ruesta, Luis Alonso
Asesor(a):
Regalado Vargas, Cesar
Munares Chacaltana, Fredy
Piura, Perú
2024
Histología del Sistema Reproductor Masculino
1. Testículo
Los testículos adultos son órganos ovoides pares que están dentro del
escroto fuera de la cavidad abdominal. Cada testículo se encuentra
suspendido en el extremo de un saco musculofascial alargado que está en
continuidad con las capas de la pared anterior del abdomen y se proyecta
dentro del escroto. Los testículos se hallan conectados mediante los
cordones espermáticos a la pared abdominal y están adheridos al escroto
por los ligamentos escrotales, que son restos del gubernaculum testis.
Los testículos tienen una cápsula de tejido conjuntivo de gran espesor
llamada túnica albugínea. La parte interna de esta cápsula, la túnica
vasculosa, es una lámina de tejido conjuntivo laxo que contiene vasos
sanguíneos.
Cada testículo está dividido en alrededor de 250 lobulillos mediante tabiques
incompletos de tejido conjuntivo que se proyectan desde la cápsula. A lo
largo de la superficie posterior del testículo, la túnica albugínea aumenta su
espesor y se mete dentro del órgano para formar el mediastino testicular.
Cada lobulillo testicular consiste en uno a cuatro túbulos seminíferos en los
que se producen los espermatozoides y un estroma de tejido conjuntivo en la
que hay células intersticiales de Leydig que producen testosterona.
Cada túbulo dentro del lobulillo describe un asa, está muy contorneado a
causa de su longitud considerable y se pliega sobre sí mismo. Los extremos
del asa están cerca del mediastino testicular, donde adoptan un curso recto y
corto. Este segmento del túbulo seminífero recibe el nombre de túbulo recto
(tubulus rectus). Se continúa con la red testicular que es un sistema de
conductos anastomosados dentro del mediastino.
Los túbulos seminíferos están revestidos por varias capas de células que
participan en la formación de espermatozoides. Entre estas se encuentran
las células espermatogénicas, que representan las diferentes etapas del
desarrollo de los espermatozoides. Además, los túbulos seminíferos
contienen células de Sertoli, que desempeñan funciones cruciales como el
apoyo estructural y la nutrición de las células germinales. También forman la
barrera hematotesticular, que protege a las células germinales del ataque
inmunológico del organismo.
En el tejido intersticial entre los túbulos seminíferos se encuentran las
células de Leydig, cuya principal función es la producción de testosterona,
una hormona clave en la regulación del desarrollo de los caracteres sexuales
masculinos y el mantenimiento del proceso de espermatogénesis. La
testosterona es liberada en respuesta a la estimulación por la hormona
luteinizante (LH) secretada por la glándula pituitaria.
El proceso de espermatogénesis involucra varias etapas de desarrollo.
Comienza con las espermatogonias, que son células germinales inmaduras
que se dividen por mitosis. Luego, estas células se diferencian en
espermatocitos primarios, que pasan por dos divisiones meióticas para dar
lugar a las espermátides. Finalmente, las espermátides se transforman en
espermatozoides maduros mediante un proceso llamado espermiogénesis.
Una vez formados, los espermatozoides son transportados a través de la red
testicular y los conductos eferentes hacia el epidídimo, donde completan su
maduración.
Este complejo proceso de producción de espermatozoides y la regulación
hormonal en el testículo están orquestados por interacciones entre la
hormona foliculoestimulante (FSH), que actúa sobre las células de Sertoli, y
la LH, que estimula las células de Leydig para la producción de testosterona.
2. Epididimo
Está apoyada sobre las superficies superior y posterior del testículo. Mide
más o menos 7,5 cm de longitud y está compuesto por los conductillos
eferentes y el conducto del epidídimo, junto con los vasos sanguíneos, el
músculo liso
y las cubiertas de tejido conjuntivo asociados. El conducto del epidídimo es
un tubo muy enrollado que mide de 4 m a 6 m de longitud.
En el epidídimo se describe una cabeza, un cuerpo y una cola. Los
conductillos eferentes ocupan la cabeza y el conducto del epidídimo ocupa el
cuerpo y la cola. Los espermatozoides nuevos que entran en el epidídimo,
provenientes del testículo, maduran durante su paso a lo largo del conducto
del epidídimo, donde adquieren movilidad y la capacidad de fecundar un
ovocito. Durante este proceso de maduración que depende de los
andrógenos, la cabeza del espermatozoide se modifica por la adición del
factor discapacitante asociado con la superficie que contiene
glucoconjugados del líquido epididimario.
El revestimiento del epidídimo está compuesto por un epitelio
seudoestratificado cilíndrico que contiene dos tipos principales de células:
las células principales y las células basales. Las células principales son
alargadas y tienen largas proyecciones en forma de estereocilios, que
aunque no tienen movilidad, desempeñan un papel importante en la
reabsorción del exceso de fluido y en la creación de un ambiente adecuado
para la maduración de los espermatozoides. Por otro lado, las células
basales, ubicadas en la base del epitelio, actúan como células precursoras y
contribuyen a la regulación del entorno celular del epidídimo.
Debajo del epitelio, se encuentra una fina capa de tejido conectivo que
sostiene la estructura del epidídimo. Este tejido contiene vasos sanguíneos y
fibras de colágeno, que proporcionan soporte a las células epiteliales.
Alrededor de este tejido conectivo, el epidídimo está rodeado por una capa
de músculo liso, que varía en grosor dependiendo de la región. En la cabeza
del epidídimo, el músculo es delgado, mientras que, en la cola, donde se
almacenan los espermatozoides, el músculo es más grueso. Las
contracciones de este músculo facilitan el transporte de los espermatozoides
hacia el conducto deferente.
3. Próstata
La próstata está rodeada por una cápsula fibromuscular, una capa de tejido
conectivo denso que contiene fibras musculares lisas. Esta cápsula no solo
sirve de barrera estructural, sino que también se extiende al interior de la
próstata formando tabiques que dividen el órgano en lóbulos. Las fibras
musculares lisas tienen un papel fundamental en la expulsión del líquido
prostático hacia la uretra durante la eyaculación.
En el interior de la próstata, las glándulas tubuloalveolares constituyen la
mayor parte de su volumen. Estas glándulas secretan el líquido prostático,
que es rico en enzimas y nutrientes esenciales para la viabilidad y movilidad
de los espermatozoides. Las glándulas están organizadas en tres zonas
histológicas principales: la zona periuretral, que rodea la uretra; la zona
central, que está alrededor de los conductos eyaculadores; y la zona
periférica, que es la región más grande y propensa a enfermedades como el
cáncer de próstata y la hiperplasia prostática benigna.
El revestimiento de estas glándulas está formado por un epitelio cilíndrico
simple o seudoestratificado, que varía en altura según el estado funcional de
la próstata. En una próstata activa, las células epiteliales son altas y activas
en la secreción de líquido prostático. En contraste, durante los períodos de
reposo, el epitelio es más bajo y menos activo en la producción de
secreciones.
Entre las glándulas prostáticas se encuentra un tejido conectivo llamado
estroma fibromuscular, compuesto por fibras de colágeno, elastina y una
considerable cantidad de músculo liso. Este estroma proporciona soporte
estructural y facilita la contracción de la glándula, que expulsa el líquido
prostático hacia la uretra durante la eyaculación.